Skip to main content

Agenda Cultural Alma Máter 336

Page 1

Editorial Política espectáculo en tiempo de redes, inmediatez y algoritmos Después de la tempestad... la reflexión. Este número de la Agenda Cultural Alma Máter nos invita a examinar un fenómeno que, no sin antecedentes históricos, y al parecer arraigado en la condición a la vez subjetiva, apariencial y pública de los seres humanos, adquiere hoy potencia y actualidad: la política espectáculo y su exacerbación en el tiempo de las redes, la inmediatez y los algoritmos. La Agenda recupera, como para ponerlo a punto, el concepto de “sociedad del espectáculo”, del teórico francés Guy Debord, y lo hace en diferentes perspectivas. Los artículos que reúne en esta ocasión empiezan lidiando con el desconcierto y la decepción que genera en muchos el proceso y, sobre todo, el resultado electoral de esta nueva, y no tan nueva, política, particularmente en el giro a la derecha en algunas democracias cercanas; de ahí la referencia circunstancial y de opinión a procesos electorales (y a “tempestades”) recientes. Pero pronto el examen trasciende la coyuntura y se ocupa, conforme a la intención del número, de los aspectos más “estructurales” del problema: su relación con el fenómeno populista, esta vez bajo la forma de la “promesa de venganza”, y las posibilidades de resistencia desde el orden liberal (“La democracia en riesgo”, de Francisco Cortés); o partiendo del problema moral de la imparcialidad y la tendencia al sesgo cognitivo que malogra la deliberación (“Cuando la moral se acomoda al candidato”, de Jonathan Posada); o recordándonos la relación histórica e intrínseca de la

1

Walter Gropius. Director´s Office, 1923. 30 x 45 cm. Dessau. Alemania.

vida política con la representación teatral y la comedia humana, plena de apariencias (“La aristocracia plebeya”, de Fabio Giraldo); o con textos que explican la deriva más técnica, informativa y comunicacional, algorítmica y potenciada por la eficacia, la “estética” y la “escénica” de la IA, que impersonaliza las relaciones humanas y difumina la transparencia posible en la esfera pública (“Hacia el gobierno del espectáculo sintético”, de Juan David López; “De la política del espectáculo en línea a una del encuentro cara a cara”, de Doris Gómez); o 2026 | N.° 336 | Agosto


Edgar Müller. “Lava Burst” (Explosión de lava). Arte callejero tridimensional. 2008. Geldern, Alemania.

2

mediante el relato distópico, de reminiscencias orwellianas, que también así va al fondo de la cuestión (“Los censores”, de Luisa Valenzuela). Bienvenida la reflexión, la puesta a punto de un concepto todavía útil, fructífero; y van las gracias a quienes, con sus colaboraciones en este número, permiten que la Agenda nos presente un punto de vista Agosto | N.° 336 | 2026

que equilibra lo estructural, lo coyuntural, incluso lo circunstancial, en lenguaje divulgativo y ensayístico, para la comprensión de un fenómeno que a todos desconcierta, desilusiona, intimida... que ya nos envuelve, al parecer sin remedio. Jorge Iván Franco Giraldo División de Cultura y Patrimonio Universidad de Antioquia


Cuando la moral se acomoda al candidato: la política como el fin de la coherencia Jonathan Posada González

3

Julian Beever. Un pequeño accidente en una estación de tren de Zúrich. Arte tridimensional en el pavimento. Zúrich. Suiza.

Existe un fenómeno que se ha vuelto cada

vez más evidente en las democracias contemporáneas: las personas ya no modifican su voto de acuerdo con sus principios; modifican sus principios para defender su voto. Lo que antes parecía moralmente inaceptable deja de ser un problema cuando lo comete el político con el que se simpatiza. La corrupción se relativiza, la violencia se justifica, la mentira se convierte en estrategia y la incoherencia termina siendo presentada como virtud. No porque hayan cambiado los hechos, sino porque cambió el protagonista.

Esta no es una crisis exclusiva de Colombia. Es una característica creciente de la política mundial. Basta observar los debates públicos en América Latina, Estados Unidos o Europa para encontrar el mismo patrón: ciudadanos que condenan una conducta cuando la realiza el adversario, pero la defienden con entusiasmo cuando proviene de quien representa su identidad política. La moral deja de ser un criterio universal para convertirse en un instrumento de conveniencia. La pregunta es inquietante: ¿qué ocurre para que una persona sea capaz de mover 2026 | N.° 336 | Agosto


los límites de lo correcto según el color político de quien actúa? Una primera respuesta puede encontrarse en la psicología social. El ser humano experimenta una profunda incomodidad al descubrir que sus creencias entran en conflicto con la realidad. Leon Festinger llamó a este fenómeno disonancia cognitiva. Explica que cuando una persona ha invertido emocionalmente en una idea, un líder o un grupo, resulta mucho más fácil reinterpretar los hechos que aceptar que estaba equivocada.

4

En política esto ocurre constantemente. Si un candidato que hemos defendido durante años incurre en una conducta que antes criticábamos, admitir el error significaría cuestionar parte de nuestra propia identidad. Para evitar ese conflicto interno, muchas personas modifican su juicio moral. No cambian los hechos; cambia la manera de interpretarlos. Pero este fenómeno va más allá de la psicología individual. Desde la sociología, Pierre Bourdieu explicó que nuestras formas de percibir el mundo están profundamente condicionadas por los espacios sociales a los que pertenecemos. Las comunidades políticas construyen marcos de interpretación compartidos. Poco a poco dejamos de evaluar los acontecimientos por nosotros mismos y comenzamos a hacerlo según las categorías aceptadas por nuestro grupo. La aprobación deja de depender de la razón y pasa a depender del sentido de pertenencia. Por eso las redes sociales se han convertido en escenarios tan fértiles para este fenómeno. Allí no solo circula información; circulan identidades. Compartir una publicación, defender una postura o justificar Agosto | N.° 336 | 2026

una contradicción también es una forma de decir: “yo pertenezco a este grupo”. El costo de disentir ya no es únicamente intelectual; también es social. Sin embargo, existe una explicación aun más profunda. En La sociedad del espectáculo, Guy Debord sostuvo que la vida contemporánea había sido sustituida por representaciones. La realidad comenzó a ser reemplazada por imágenes, relatos y espectáculos cuidadosamente construidos. Lo importante dejó de ser lo que sucede y pasó a ser cómo se presenta. La política actual parece confirmar esa intuición. Los candidatos ya no solo gobiernan o hacen oposición; construyen personajes. Cada aparición pública está diseñada para producir emociones. Cada discurso busca viralizarse. Cada conflicto se convierte en contenido. En ese escenario, el ciudadano deja de actuar como sujeto político y comienza a comportarse como espectador. Y los espectadores hacen algo muy particular: defienden a sus personajes favoritos. Lo vemo en el fútbol, en las series, en la música y ahora también en la política. El hincha rara vez juzga objetivamente al jugador de su equipo. Justifica las faltas propias mientras exagera las del rival. La lógica del espectáculo transforma la deliberación democrática en una competencia emocional donde lo importante no es la verdad, sino la victoria. Por eso hoy resulta común observar personas que durante años afirmaron que “ningún político está por encima de la ley” y, sin embargo, defienden investigaciones judiciales cuando afectan al adversario, pero


mediáticos. Es que buena parte de la ciudadanía ha dejado de evaluar críticamente sus acciones. Hemos sustituido el juicio por la lealtad, el argumento por el aplauso y la reflexión por la defensa automática. El problema no es tener convicciones políticas fuertes. Toda democracia necesita ciudadanos comprometidos con sus ideas. El problema aparece cuando la identidad política se vuelve más importante que la verdad, cuando la pertenencia pesa más que la coherencia y cuando el líder termina ocupando el lugar que antes pertenecía a los principios.

Markus Raetz. Yes / No. Escultura tipográfica – ilusión óptica. 2003. Suiza.

las califican de persecución cuando involucran al dirigente que apoyan. La moral deja de ser un principio y se convierte en un uniforme que se cambia según el partido. Desde la filosofía moral, esto representa un problema enorme. Immanuel Kant sostenía que una acción solo puede considerarse moral cuando el principio que la guía puede convertirse en una regla universal. En otras palabras, si considero que la corrupción, la mentira o el abuso son inaceptables, deben serlo independientemente de quién los cometa. Cuando el criterio cambia según la identidad del actor político, la moral deja de ser ética para convertirse en estrategia. Y quizá ahí reside uno de los mayores deterioros de las democracias contemporáneas. No es únicamente que existan líderes autoritarios, populistas o profundamente

Quizá la pregunta que deberíamos hacernos antes de cada elección, antes de cada debate y antes de cada publicación en redes sociales no sea si nuestro candidato tiene razón. La pregunta verdaderamente democrática es otra: si el mismo hecho hubiera sido cometido por el político que más rechazo, ¿lo juzgaría exactamente igual? Si la respuesta es no, probablemente no estamos defendiendo una postura política, estamos defendiendo una identidad. Y cuando la identidad reemplaza a la moral, la democracia deja de ser una conversación entre ciudadanos para convertirse en un espectáculo de fanáticos.

Referencias Debord, G. (2003). La sociedad del espectáculo, Pre-textos. Festinger, L. (1962). Cognitive dissonance, Scientific American, 207(4), pp. 93-106. Kant, I. (2005). Crítica de la razón práctica, Rovira Armengol (trad.), Losada, pp. 21-32.

Jonathan Posada González es docente del Departamento de Humanidades de la Universidad de Manizales.

2026 | N.° 336 | Agosto

5


Hacia el gobierno del espectáculo sintético Juan David López Morales

No es difícil imaginar que en los relatos

de ciencia ficción del presente y del futuro abundarán las figuras de gobernantes que no son seres orgánicos, materiales y humanos, sino combinaciones de datos diseñadas para ganar elecciones y ejercer el poder. Ya lo sugería George Orwell en 1984: el gran hermano existía en la “telepantalla”, pero su existencia “real” en el mundo físico resultaba ambigua o, de plano, irrelevante.1

6

En las últimas elecciones presidenciales de Colombia atestiguamos la irrupción del contenido sintético como pieza fundamental de la comunicación política de las campañas. El presidente electo, Abelardo De la Espriella, fue uno de los contendientes que más utilizó las capacidades de las inteligencias artificiales (IA) generativas para construir una narrativa en la que la voz grave, los colores oscurecidos, el tono agresivo y la animalización del mismo candidato a través del tigre dibujaban un estilo de autoridad hipermasculinizado pero cool, como el de los nuevos dictadores carismáticos, tipo Nayib Bukele, en El Salvador, y la candidata Paloma Valencia lo usó para representar a sus adversarios como personajes animados de “frutinovelas” y simular debates en los que ella ganaba. De esa irrupción de la IA como herramienta política se desprenden muchas de las preguntas urgentes para entender las transformaciones a las que está sometida la democracia hoy. Me interesa una en particular: puesto que esa estética sintética no Agosto | N.° 336 | 2026

aparece en el vacío, sino que se inserta en unas lógicas mediáticas de largo plazo y, en particular, en lo que se ha venido nombrando como “sociedad del espectáculo” desde el siglo xx, ¿asistimos a la transformación de ese régimen visual y político en algo distinto o vivimos su radicalización? Claro que se ha escrito mucho sobre la “sociedad del espectáculo”, pero volvamos a la forma como Guy Debord la planteó en 1967. El filósofo y escritor francés escribió en pleno auge de la televisión que el espectáculo “no es un conjunto de imágenes, sino una relación social entre personas mediatizada por imágenes”.2 Para entonces, la fotografía llevaba más de un siglo de desarrollo desde sus primeros momentos, también en Francia, y el cine ya tenía una industria consolidada y varias décadas de producir películas a color. La imagen fija y en movimiento ocupaba un lugar central en la construcción social de la realidad del siglo xx. Debord planteaba que “el espectáculo no quiere llegar a nada más que a sí mismo”, tanto, que para analizarlo era necesario usar el lenguaje de lo espectacular, que es a través del cual se manifiesta la sociedad: “Pero el espectáculo no es nada más que el sentido de la práctica total de una formación socioeconómica, su empleo del tiempo. Es el momento histórico que nos contiene”.2 No es el empaque, sino que es constitutivo del régimen en que vivimos, pues la sociedad capitalista y su idea de progreso son en sí mismas un régimen del espectáculo.


Siguiendo la línea de pensamiento crítico que durante el siglo xx advirtió los riesgos y complejidades del fetichismo a la tecnología, Debord dice que esta sociedad del espectáculo no es resultado del desarrollo técnico, sino que es “la forma que elige su propio contenido técnico”,2 en el cual los medios masivos, agrega, son apenas una manifestación superficial (y abrumadora). Hoy, frente a la explosión de lo que Patrici Calvo llama la “dataficación de la esfera pública”3 (internet de las cosas, inteligencia artificial y big data), los medios son un campo donde se manifiesta de forma explícita, pero no carente de tensiones, ese salto técnico que, siguiendo a Debord, no es adaptado por la sociedad del espectáculo sino elegido por esta. La idea de la “dataficación” resulta útil porque la irrupción de la IA no es un fenómeno aislado ni particular. En una entrada breve en Substack titulada “La amenaza del contenido sintético”, el profesor chileno Juan Carlos Camus lo explica así: el contenido sintético (que él quisiera llamar “zombie”) es “cualquier objeto de información digital que nace como una copia razonable pero alterada de algo que fue creado por alguien, con el objetivo de dar a conocer una situación”.4 Este es creado por las IA generativas con criterios de optimización para motores de búsqueda y para redes sociales, por lo que, con las conexiones adecuadas, es contenido replicado que nace con la vocación y garantía de aparecer mucho en las pantallas de personas reales y en los motores de otros sistemas de inteligencia artificial. En las redes del contenido sintético aparecen los medios de comunicación apenas como uno de muchos actores que replican. Incluso valdría la pena preguntarse, hipotéticamente, si todo este sistema sobreviviría retiran-

Giuseppe Arcimboldo. La cesta de frutas. Bodegón. Óleo sobre tabla. 56 x 42 cm. Siglo xvi​.

do a los medios como los conocemos de la ecuación, pero ese es otro debate. Lo cierto es que, según Calvo, la dataficación tiene consecuencias “altamente corrosivas” para la sociedad, como la exacerbación de las desigualdades en todas sus dimensiones. Y se suma (o provoca) una profundización de los procesos de tribalización del espacio público a través de burbujas digitales aupadas por los algoritmos. Es decir, nos desconecta a los ciudadanos de la posibilidad de entablar discusiones con otros que piensan leve o radicalmente distinto y nos encapsula en cámaras de eco donde todos nuestros vínculos conforman una red que piensa más o menos lo mismo, una “tribu”. Hay una idea de Hannah Arendt que me resulta cada vez más explicativa para los tiempos que vivimos. La autora plantea en 2026 | N.° 336 | Agosto

7


La condición humana5 que el espacio de lo público es aquel en el que podemos identificar una realidad compartida porque lo que aparece en público es transparente y, por lo tanto, no solo se puede ver, sino que se puede corroborar que otros y otras que están ahí también lo ven. Eso significa tener un mundo común. Esa idea de lo público tambalea hoy porque lo que se ve está sujeto a lo que se muestra y, paradójicamente, en casos como la última campaña presidencial en Colombia, lo que ha sido expuesto es la construcción de personajes políticos respaldados por la generación y representación de personajes sintéticos diseñados para la simplificación y la viralización.

8

La dataficación hace más eficiente al espectáculo, pero al hacerlo condiciona o niega la posibilidad de tener un mundo común; las dinámicas de la IA y el big data no son meramente técnicas y, por lo tanto, no se aíslan de las dinámicas propias de la desinformación creciente en la era digital y de la pauperización de un debate público que siempre ha sido imperfecto. Resulta irónico, pero el momento en el que tenemos más información para entender el mundo es también en el que el debate público se ha desfactificado y los hechos le han cedido lugar a opiniones de cuestionable sustento. Además, “el neuromarketing político y económico, por ejemplo, puede utilizar los ecosistemas ciberfísicos para diseñar e implementar campañas altamente adictivas, capaces de modular y/o manipular la voluntad libre de los sujetos del sistema, así como de menguar o inhibir la capacidad crítica de votantes, gobernantes y clientes con el objetivo de maximizar el beneficio particular de unos pocos”, apunta Patrici Agosto | N.° 336 | 2026

Calvo. 3 El big data, lejos de construir una sociedad más informada y libre, tiende a hacernos más manipulables. Guy Debord insiste en que el espectáculo crea espectáculo y que este es el resultado de “una fabricación concreta de la alienación”.2 La alienación crece con la producción industrial (o mejor postindustrial) que a su vez crece con el espectáculo. La eficiencia de la datificación es pues la multiplicación de un régimen espectacularizante que es, a su vez, la reproducción de un régimen económico y político. “El espectáculo es el capital en un grado tal de acumulación que se transforma en imagen”,2 concluye Debord. El carácter sintético del presidente electo Abelardo De la Espriella, que lo convierte en el protagonista de su propio espectáculo, no se limita al uso de imágenes generadas por IA antes y después de las elecciones. Cada anuncio del gabinete ministerial en el que el personaje camina junto a un tigre hacia la Casa de Nariño como parte de una animación hiperrealista profundiza la centralidad de estas técnicas de comunicación alrededor de De la Espriella, pero en la construcción misma del discurso del candidato durante la campaña presidencial también se puede leer un carácter sintético: que antes apoyaba la justicia del acuerdo de paz y ya no, que antes era ateo y ya no, que antes apoyaba la adopción por parejas del mismo sexo y ya no, que antes no le gustaba el fútbol y ya sí; esto sin dejar de lado que el personaje de traje, corbata y modales europeos terminó popularizándose con el uso permanente de gorra y camiseta deportiva. De la Espriella se convirtió en un candidato on demand, diseñado al gusto de unos datos que apuntalan el nuevo auge de los valores más conservadores en lo político y lo social, en línea con la tendencia global.


Escif. Obsolescencia programada. Grafiti. Ciutat Vella (Valencia). España.

9 Un artículo de Laura Camila Torrado y Melany Peláez en La Silla Vacía afirma que en Colombia, en un contexto de baja confianza institucional, “la gente tiende a creer menos en las fuentes oficiales y más en las comunitarias: los chismes, las cadenas de WhatsApp, los contactos cercanos. Eso hace que la información producida rápidamente con IA y difundida por esos canales tenga un impacto todavía mayor”.6 El contenido sintético, además de ser fácilmente viralizable, es de rápida personalización y apela a una emotividad que se refuerza desde los contactos “comunitarios” y a través de la imagen espectacularizada. “Con la inteligencia artificial, el contenido se fabrica a la medida de cada persona, se distribuye de forma dirigida y circula tan rápido que es casi imposible verificar si es verdad o mentira, quién lo hizo y con qué intenciones”, 6 advierten Torrado y Peláez.

Incluso estas facilidades permiten fragmentar las fuentes de los contenidos, de manera que los simpatizantes de un candidato se vuelven replicadores (orgánicos o no) de los mensajes y amplían un alcance por el cual las cuentas oficiales no tienen la obligación de responder. Todo esto ocurre en un escenario en el que los medios tradicionales siguen perdiendo terreno en favor de las plataformas, como afirma el apartado para Colombia del Digital News Report 2026: “El 35 % de nuestros encuestados se informa semanalmente mediante creadores o influencers vinculados a las noticias; el índice más elevado se registra entre los jóvenes de 18 a 24 años: 40 % […]. Colombia refleja una tendencia extendida en América Latina: el consumo de información producida por creadores e influencers está por encima de la media, lo que implica un reto para los medios tradicionales”.7 2026 | N.° 336 | Agosto


El propósito de estas líneas no es sugerir que el triunfo de Abelardo De la Espriella se explica por la dataficación de la campaña, si bien este es un factor que ningún análisis debería obviar. Hay razones políticas, sociales, económicas e históricas que permitieron el apretado triunfo del abogado sobre el candidato Iván Cepeda y que exceden a esta reflexión. Sin embargo, la espectacularización datificada es una clave para entender el ascenso del candidato y para delinear posibilidades en su estilo de gobierno que, como se dijo, no es mera parafernalia.

10

La forma contemporánea de los datos entraña la paradoja de tener una potencialidad liberadora que se materializa en formas de dominación. Y el espectáculo tiene la capacidad de que una discusión sobre el lugar de posesión del nuevo presidente, sin ser un asunto banal, tome mayor relevancia en el debate público que el significado detrás de algunos nombramientos o que la viabilidad y conveniencia de algunas propuestas de seguridad urbana expresadas por De la Espriella. Esa forma de la discusión pública favorece al régimen del espectáculo y protege al régimen socioeconómico ligado a este. El espectáculo no requiere de ciudadanos, sino de espectadores. No se opone a la vida social, sino que la crea a su manera: “la realidad vivida es materialmente invadida por la contemplación del espectáculo, y reproduce en sí misma el orden espectacular”, dice Debord. Más aun, señala que “la realidad surge en el espectáculo, y el espectáculo es real”,2 una “alienación recíproca” que sostiene la sociedad existente. Nos gobierna el espectáculo, que para este momento de nuestra historia se cristaliza en un abogado outsider de espíritu autoriAgosto | N.° 336 | 2026

tario y formas sintéticas, un showman capaz de llamar la atención cuando esta se ha vuelto un activo escaso. El gobierno del espectáculo es la radicalización del modo socioeconómico expresado en un proyecto contrarreformista que sabe cómo poner a los algoritmos a su favor, que en los próximos cuatro años dará lugar a tensiones y formas de resistencia que requieren de una ciudadanía que, con seguridad, sabe ser mucho más que espectadora.

Referencias 1

2

3

4

5 6

7

Orwell, G. (2025). 1984, Penguin Random House. Original publicado en 1949 por Secker & Warburg en el Reino Unido. Debord, G. (2005). La sociedad del espectáculo, José Luis Pardo (trad.), PreTextos. Original publicado en francés en 1967 por Buchet-Chastel. Calvo, Patrici (2019). Democracia algorítmica: consideraciones éticas sobre la dataficación de la esfera pública, Revista del CLAD — Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo—, Reforma y Democracia, núm. 74. Camus, J. C. (2024). La amenaza del contenido sintético, disponible en: https://huellasdigitales.substack.com/p/la-amenaza-del-contenido-sintetico Arendt, H. (2025), La condición humana, Austral. Torrado Rangel, L. C., Peláez Morales, M. (2026). Sin reglas claras, la IA podría influir en las elecciones presidenciales, La Silla Vacía disponible en: https://www.lasillavacia.com/silla-academica/ sin-reglas-claras-la-ia-podria-influir-en-las-elecciones-presidenciales/ Reuters Institute (2026). Digital News Report, disponible en: https://reutersinstitute.politics.ox.ac.uk/ es/digital-news-report/2026

Juan David López Morales. Docente de la Facultad de Comunicaciones y Filología de la Universidad de Antioquia y coordinador general del laboratorio De la Urbe, es periodista, politólogo y magíster en análisis de problemas políticos, económicos e internacionales contemporáneos. juan.lopez12@udea.edu.co


La aristocracia plebeya Fabio H. Giraldo Jiménez

Hay escenas históricas que parecen escri-

tas por un dramaturgo de talento desmesurado y un humor ligeramente cruel. Una de ellas ocurría cada mañana en Versalles, cuando el hombre más poderoso de Europa, Luis XIV, realizaba una actividad que comparte con el resto de la humanidad desde recién nacida: despertarse. Dicho así no parece gran cosa. Uno abre los ojos, bosteza, tantea las pantuflas y continúa con día. El Rey Sol, en cambio, consiguió transformar aquel trámite biológico en una ceremonia de Estado. Mientras el rey despertaba, una multitud de aristócratas se distribuía alrededor de la cama con una solemnidad que hoy reservaríamos para una cumbre diplomática o una crisis financiera. Había privilegios para ver al monarca al despertar, privilegios para estar cerca de quienes podían verlo y privilegios aún más codiciados para ser visto viendo a quienes estaban cerca de quienes podían verlo. Algunos hombres consumieron fortunas y años intentando ascender unos centímetros en aquella delicada y concéntrica coreografía alrededor del primer bostezo y del primer tufo del primer hombre. La escena resulta tan extravagante que provoca risa. Y la risa aumenta cuando uno recorre los salones que aun parecen exhalar perfumes capaces de anunciar una presencia desde el otro extremo de un salón o combatir los inconvenientes olfativos del absolutismo o perfumar las necesidades biológicas del Rey Sol. Pelucas empolvadas allí. Sombreros como jardines portátiles

11

Escif. Patriotismo. Grafiti. Ciutat Vella (Valencia). España.

enseguida. Encajes. Miriñaques y cotillas. Tacones rojos. Reverencias. Intrigas. Disputas por una silla, por una mirada, por una invitación. Un universo entero dedicado a la administración minuciosa de la pantomima social donde se visten trajes incómodos para fingir. La risa, sin embargo, dura poco. Porque en Versalles no solo habitaba un rey. Habitaba una especie humana. Los cortesanos. Criaturas delicadísimas. Perfumadísimas. 2026 | N.° 336 | Agosto


Naturalistas del poder. Especialistas en la interpretación de signos casi invisibles que sabían distinguir una sonrisa cordial de una sonrisa prometedora y de una sonrisa conmiserativa; una invitación sincera de una invitación protocolaria, una desgracia pasajera de una caída definitiva; que leían el aire político con la misma atención con que un marinero lee el viento en la superficie del agua o un campesino observa el cielo antes de la lluvia.

12

Toda corte desarrolla un idioma propio. Un sistema de gestos, silencios, inflexiones y guiños que los extraños apenas perciben. También desarrolla una moda. Las pelucas, los encajes y los perfumes de entonces cumplían una función parecida a la de ciertos relojes de hoy discretamente ostentosos, ciertos trajes de dos tallas menores y zapatos puntiagudos o ciertas camisas y bluyines cuidadosamente descuidadas cuyo aspecto espontáneo ha requerido más cálculo que una reforma tributaria. Las cortes siempre encuentran la manera de reconocerse entre sí compitiendo por lo reluciente. Como ciertas aves. Como ciertas cofradías. Como ciertos clubes. Y siempre producen los mismos personajes. El joven ambicioso que busca escalera y protector. El veterano que custodia su parcela de influencia con la paciencia de un jardinero y la ferocidad de un perro viejo. El intermediario que parece conocer a todo el mundo. El experto en presentaciones. El adulador profesional, capaz de descubrir profundidad filosófica en la pendejada más banal. El cortesano feroz con los débiles y exquisitamente cortés con los fuertes. Y no falta el hombre que se esmera en su papel de sacamicas del conde imitando su arrogante elegancia. Agosto | N.° 336 | 2026

Ninguno de ellos ha desaparecido. Cambiaron los escenarios. Ahora frecuentan congresos, campañas, universidades, fundaciones, foros empresariales, estudios de televisión, clubes sociales y hoteles de convenciones donde el aire acondicionado, las alfombras gruesas y el café recalentado producen una atmósfera reconocible en cualquier continente. Han aprendido una lengua nueva. Ya no intercambian favores: articulan actores. No cultivan amistades: construyen redes. No buscan influencia: generan espacios de interlocución y acompañan procesos. Toda época inventa sus eufemismos. También conserva sus rituales. La fotografía. La mesa principal. La invitación restringida. El asiento correcto. El saludo visible. El rumor discretamente filtrado. Y el enemigo común, siempre indispensable para fortalecer la fraternidad del grupo. Las cortes son grandes máquinas de producir cercanías. En ellas circulan prestigio, información, recomendaciones, favores, lealtades, negocios, secretos y afectos cuya sinceridad nadie se atrevería a examinar demasiado de cerca. Allí prosperan amistades que sueñan con convertirse en negocios y negocios que prefieren presentarse como amistades. Como ocurre en toda buena comedia humana, nunca resulta del todo claro dónde termina el interés y dónde comienza el afecto. Durante mucho tiempo pensé que Versalles explicaba algo importante acerca de la política. Con los años he llegado a sospechar que explica algo más amplio y más incómodo. Explica una vieja fascinación humana. No tanto por el poder como por la proximidad al poder. No tanto por gobernar como por acercarse a quienes gobiernan.


13

Jacopo de Barbari. Retrato de Luca Pacioli. Témpera sobre panel. 98 x 108 cm. 1500. Museo de Capodimontas. Nápoles. Italia.

Quizás la mejor prueba de que Versalles no ha desaparecido sea la cantidad de personas dispuestas a permanecer tres horas de pie en un coctel para obtener diez segundos de atención de alguien importante. La escena posee algo de triste, algo de cómico y algo de entrañable. Allí están, sosteniendo una copa que ya perdió la temperatura y el olor del vino, simulando conversaciones mientras vigilan con el rabillo del ojo el desplazamiento de una figura más poderosa. Esperan una mirada, una presentación, una fotografía, una promesa de llamada, una invitación futura. Cosas

minúsculas. Pero las cortes siempre han sabido convertir las cosas minúsculas en asuntos de Estado. Es aquí donde aparece Molière. Versalles explica la corte. Molière explica el mecanismo. La intuición genial de Tartufo no consistió en descubrir que existen hipócritas. Los hipócritas son tan antiguos como la lluvia. Lo extraordinario fue comprender que el farsante y el impostor eficaz no se esconden. Se exhiben. Viven de la máscara. La pulen, la iluminan, la perfeccionan y terminan convirtiéndola en algo más real que el rostro que ocultan. 2026 | N.° 336 | Agosto


Y allí aparece una sátira muy fina: mientras los cortesanos de Versalles invertían fortunas para parecer extraordinarios, muchos cortesanos contemporáneos invierten fortunas para parecer ordinarios. La representación sigue siendo igual de costosa. Sólo cambió el disfraz.

Theo van Doesburg. Maqueta Villa particular. 1923.

14

La política conoce bien esa clase de criaturas. Centauros públicos. Mitad cortesanos y mitad tribunos. Mitad señores de club y mitad parroquianos de esquina. Capaces de exhibir refinamientos de gran señor, modales de vecino común, bacán de vereda y matón de barrio en una misma tarde. Los viejos aristócratas de Versalles gastaban fortunas para parecer extraordinarios. Muchos cortesanos contemporáneos gastan fortunas para parecer ordinarios. También eso es una forma refinada de distinción. Versalles reaparece, pero convertido en versión popular, como los decorados de cartón piedra de una compañía teatral de pueblo, como el musgo de supermercado de los pesebres. Aquello que antes se exhibía como privilegio ahora se exhibe como autenticidad. La vieja aristocracia hacía de las maneras una virtud; buena parte de nuestra aristocracia plebeya hace de la ordinariez otra. Entonces convierten sus limitaciones en virtud, sus estrecheces en autenticidad y sus miserias y vulgaridades en superioridad moral. Agosto | N.° 336 | 2026

Por eso nunca me ha convencido demasiado la idea de que la política se convirtió en espectáculo. Como si hubiera existido una edad dorada donde los seres humanos administraban el poder sin vanidades, máscaras ni representaciones, hasta que llegaron las cámaras para arruinar el jardín celeste. Versalles sugiere una historia diferente. Tartufo también. El espectáculo estaba allí desde el comienzo. Las cámaras simplemente ampliaron la audiencia. Por eso hay algo inquietante en Versalles. Uno llega creyendo que va a visitar un palacio y termina visitando una conducta. Los espejos, los jardines, las fuentes, las galerías interminables y los salones dorados son apenas el decorado. Lo verdaderamente perdurable es la comedia humana que los habitó y que sigue habitándolos de alguna manera invisible. A siglos de distancia, aún huele a esencias florales mezcladas con almizcle para esfumar los olores corporales. El turista sale de Versalles creyendo haber visitado el siglo xvii. Algunos salen con una impresión más incómoda: la de haber pasado la tarde entre conocidos.

Fabio Humberto Giraldo Jiménez dirige la Revista Universidad de Antioquia.


De la política del espectáculo en línea a una del encuentro cara a cara Doris Gómez Osorio

Mientras algunos autores consideran que

la espectacularización es una consecuencia inevitable de la mediatización de la política, otros sostienen que representa una degradación de la deliberación democrática y un desplazamiento de la ciudadanía hacia el consumo de imágenes y emociones. Sin embargo, es claro que hoy difícilmente puede pensarse en una política que no despliegue o busque algo de espectáculo, y todos y todas hacemos parte de la puesta en escena. Para el político y escritor francés Guy Debord1 el espectáculo es una forma de organización social donde las relaciones sociales son sustituidas por imágenes y la política termina subordinada a esa lógica. También se ha hablado de la massmediatización, la videopolítica, la política de la imagen, la política informacional, etc., denominaciones distintas para un proceso que interviene en la producción, reproducción y sostenimiento de los sentidos respecto a lo público, lo político y lo democrático y que ha logrado ante todo una simplificación extrema del mensaje. Omar Rincón sostenía a principios del año 2000 que vivíamos en una democracia que: “personaliza el poder, que descree de los partidos políticos, orientada por el autoritarismo, que se llena de fans y seguidores más que de interlocutores y ciudadanos. Una democracia que se construye vía medios de comunicación y encuestas”.2 Esa era y sigue siendo una gran cuestión para la comunicación política, sus actores y

procesos; más específicamente para lo que implica hoy la dinamización de la opinión pública. Las élites políticas y económicas, líderes de opinión, periodistas, ciudadanía en general, actores todos de la movilización de opinión pública, asisten a una hiper-simplificación de los mensajes políticos secundada ya no solo por los mass media sino por el refinamiento de las tecnologías de este tiempo: el internet, los algoritmos, las redes sociales y la inteligencia artificial, porque el espectáculo se alimenta de las tecnologías del momento y amplía su alcance a través de las transformaciones de las mismas: persisten la plaza pública, la radio, la televisión pero subordinadas, como otras ágoras deliberativas a internet, a sus recientes innovaciones y lógicas acumulativas corporativas. Lo bello, lo feo, lo aterrador de la política del mundo grande y del mundo pequeño pasa por las redes sociales, se aloja en los dispositivos móviles en una temporalidad efímera y quizá no deja ninguna huella. Llegan al feed, con la misma prioridad, el reel del candidato presidencial que viste la camiseta de la selección nacional de fútbol, se sube a una tarima y se encierra en una cabina; la noticia de un nuevo bombardeo en Gaza con el tiktoker que en un minuto te explica el origen del conflicto; y el carrusel sobre el jugador del mundial que te corresponde según tu signo zodiacal. En pocos segundos pasó por el móvil la principal agenda que moviliza al país y al mundo, pero edulcorada con la banalidad del “todo 2026 | N.° 336 | Agosto

15


es importante”, tienes que verlo y con verlo lo conoces. Lo que logra la simplificación y la seguidilla de información apurada e inconexa es la ruptura de continuidad de cada hecho, la incomprensión de los procesos que le implican y el nulo cuestionamiento de los proyectos que hay detrás. Ya no se entiende de macroprocesos, macrorrelatos o metaestructuras. Las audiencias se concentran en el detalle formal y solo capturan la emoción del momento. A continuación, se proponen brevemente tres casos para ampliar esta conversación:

16

Con el candidato encapsulado en una tarima, se pone en escena otra forma de establecer la relación ciudadanía – campaña electoral – mandato; una dimensión crucial en la política, la electoral, y que invita a reflexionar sobre los rituales de la persuasión que son las campañas electorales.3 El candidato que se encierra y antepone la barrera como el principal canal de comunicación con su auditorio y hace de esto un sello diferenciador y que luego de ser elegido hace alocuciones televisivas para dar anuncios formales con la imagen de una biblioteca de fondo, generada con IA, no sólo habla de sí sino del tipo de relación que en adelante tendrá con sus gobernados, del tipo de comunicación con la ciudadanía que promoverá y las vías que propone para legitimar su acción política en lo gubernamental ¿Cómo se gobierna un país real, con problemáticas reales, desde la lógica del holograma? ¿Qué es lo que importa entonces si la escena puede ser creada o recreada desde otra esfera que no es la materialidad y se adapta según la demanda de los likes? Pero esta dinámica se refleja también en la banalización del mal que logra este ecosisAgosto | N.° 336 | 2026

tema comunicativo en torno al espectáculo de la muerte. El concepto, propuesto por la filósofa Hannah Arendt4 para describir cómo un sistema de poder político puede trivializar el exterminio de seres humanos cuando se realiza como un procedimiento burocrático por parte de personas que no piensan en las consecuencias éticas y morales de sus acciones, renueva su sentido cuando presenciamos el asesinato sistemático de mujeres, niños y niñas en Gaza como espectáculo que alimenta los algoritmos y entretiene. Las víctimas son mayoritariamente las mujeres y las niñas porque encarnan y representan, entre otras cosas, la producción y reproducción del cuidado de la vida, palestina. Rita Laura Segato usa el término femigenocidio para crímenes que como los de Gaza: “por su cualidad sistemática e impersonal, tienen por objetivo específico la destrucción de las mujeres (como género), es decir, de las mujeres por ser mujeres, en condiciones de impersonalidad, sin posibilidad de personalizar o individualizar ni el móvil de la autoría ni la relación entre perpetrador y víctima”.5 Por su parte, los niños, otro porcentaje considerable de las víctimas, son leídos como potenciales futuros combatientes por eso su exterminio apremia. Este, pues, resulta ser un espectáculo que también entrena a las audiencias respecto a las vidas que valen y las muertes que cuentan. ¿Habrá un asunto más importante para la agenda política internacional? pero nuevamente el mundo calla y el genocidio avanza (Organización de Naciones Unidas, 2025).6 Recientemente, también ante la audiencia mundial, pudo verse cómo el fútbol, práctica deportiva, universo simbólico de representaciones y mercado, queda atrapado en el soft power* del gobierno estadou-


17 Víctor Vasarely. Cebra. Arte óptico. 1937.

nidense de Donald Trump a través de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA). En su versión del 2026 el mundial internacional de fútbol masculino, con más de 48 selecciones nacionales participantes, consolidó la tendencia de supeditar la competencia deportiva que moviliza identidades nacionales, diferentes sectores populares y también agendas políticas, a los formatos de la comunicación comercial de la gran audiencia estadounidense: de dos medios tiempos, a cuatro, con un pausa de hidratación y el show de medio tiempo, como se hace en la final de la NFL (National Football League) o de la NBA (National Basketball Association). Adicio-

nalmente, las dudas marcadas respecto a la intervención externa de las autoridades de la FIFA y de Trump, para garantizar el avance y triunfo de selecciones y figuras que garantizaran un mejor espectáculo, lograron restar legitimidad al torneo, pero consolidaron el poder de incidencia de ambas autoridades. Mucho más que decir de la censura deliberada a las manifestaciones políticas que denunciaban, dentro de las canchas o en las tribunas, las consecuencias del colonialismo, el racismo y la xenofobia que aun padece el mundo. Presenciamos la captura en pantalla de un espectáculo cada vez menos popular y más corporativo; finalmente, cuanta menos gente va a los es2026 | N.° 336 | Agosto


tadios y más mediado es el espectáculo, lo que está en el cuadro de la pantalla se puede controlar. Ganó la selección española y la FIFA sigue ahí.

18

La palabra del año en 2025 según The Economist fue slop, un concepto que aparece en el contexto de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones y que representa buena parte del escenario de espectácularización descrito en este texto. En castellano, la palabra traduce bazofia, inmundicia, desperdicio, porquería, basura, mierda o desecho en estado de descomposición. Para Mar Llera: “Los productores de Slop están obstruyendo internet con trivialidades, refritos de toda índole y condición que llenan a la par que vacían las pantallas y las conexiones sinápticas. Cuántas pseudonoticias diseñadas y desarrolladas por la IA, cuántos vídeo-clips fake, cuántas voces y músicas sintéticas, cuántas fotografías que no lo son, cuántos bots que se hacen pasar por personas y cuántas personas convertidas en bots”. 7 El espectáculo forma parte de formas tradicionales y nuevas de representación, no es malo per se, no puede negarse que también abre la posibilidad de generar emociones, conectar voluntades y movilizar acciones políticas de resistencia. Frente a los escenarios de hoy y el peso de lo slop, que busca ciudadanías hiperconectadas a las redes sociales, pero desconectadas de las redes de cuidado y afecto, vale la pena reivindicar la vida en común, especialmente esa que se construye fuera de línea, cara a cara, que permite contrastar lo que pasa en línea y reafirmar la experiencia de estar en el mundo como algo compartido en la materialidad de los cuerpos que se ven, se tocan, se escuchan en el encuentro.

Agosto | N.° 336 | 2026

Nota * Concepto acuñado por Joseph S. Nye Jr. a finales de los años ochenta. Se emplea en relaciones internacionales, ciencia política, comunicación política y diplomacia pública. Tiene que ver con la capacidad de conseguir que otros quieran los resultados que uno desea mediante la atracción, en lugar de la coerción o el pago.

Referencias 1

2

3

4

5

6

7

Debord, G. (1967). Society of the Spectacle, obtenido de https://www.marxists.org/reference/archive/debord/society.htm Rincón, O. (2004). Comunicación política en América Latina, Centro de Competencia en Comunicación para América Latina, p. 2. Martin Salgado, L. (2002). Marketing político. Arte y ciencia de la persuasión en democracia, Paidós. Arendt, H. (2003). Eichmann en Jerusalén. Un estudio sobre la banalidad del mal, Lumen, obtenido de https://eltalondeaquiles.pucp.edu.pe/wp-content/uploads/2015/09/Eichman-en-Jerusalem.pdf Segato, R. (2011). Femigenocidio y feminicidio: una propuesta de tipificación, obtenido de https://mujeresdeguatemala.org/wp-content/uploads/2014/06/ Femigenocidio-y-Feminicidio.pdf Organización de Naciones Unidas. (16 de septiembre de 2025). Israel ha cometido genocidio en la Franja de Gaza, según concluye una comisión de la ONU, obtenido de https://www.ohchr.org/ en/press-releases/2025/09/israel-has-committed-genocide-gaza-strip-un-commission-finds Llera, M. (2026). Inteligencia Artificial, periodismo y futuro de la información, Acontecimiento: Órgano de expresión del Instituto Emmanuel Mounier, obtenido de https://idus.us.es/server/api/core/bitstreams/a887f6f8-e9ab-4800-9c64-f81b09e15552/ content, p. 44.

Doris Gómez Osorio. Comunicadora Social – Periodista y politóloga, magister en Ciencia Política y estudiante del doctorado en Comunicación de la Universidad Nacional de La Plata (Argentina). Docente e investigadora en comunicación y género, feminismos y comunicación política en la Universidad Nacional de Colombia, Sede Medellín.


La democracia en riesgo. ¿Cómo defenderla? Francisco Cortés Rodas

La presidencia de Abelardo de la Espriella

significa un regreso a formas políticas que en el pasado se basaron en la exclusión de las mayorías del acceso a los derechos sociales fundamentales, en la dominación de unas élites políticas y económicas que utilizaron su poder para enriquecerse de manera desproporcional y en el uso de la violencia política, la persecución y el exterminio contra la oposición, como sucedió con la aniquilación de la Unión Patriótica. Hay que señalar que el ciclo de violencia y venganza no es un problema del presente. La violencia ha estado presente desde siempre en nuestro país, pues la que se produjo a partir del asesinato de Jorge Eliecer Gaitán, auspiciada y promovida por la ultraderecha conservadora, se reprodujo de otras formas desde finales del siglo veinte; primero, con la promulgación del Estatuto de Seguridad en 1978 en el gobierno de Julio César Turbay Ayala para fortalecer la lucha contra las guerrillas, segundo, mediante la estrategia paramilitar de apropiación de tierras y desplazamiento campesino en Córdoba, Bolívar, Cesar, Meta, Norte de Santander y Caquetá, realizada mediante una alianza entre paramilitares, terratenientes, narcotraficantes, militares, políticos y supuestos empresarios y abogados muy honorables y; tercero, a través de prácticas de guerra criminal y genocida como fueron los falsos positivos. Estas formas políticas que nos regresan al pasado, anunciadas en la campaña por

el candidato De la Espriella, mediante un lenguaje violento, nos indican cuál será su lugar de enunciación en el cual se ubicará para emprender su profunda y radical reestructuración del Estado y sus instituciones. Por estas razones es importante entender que el giro que le ha dado a su lenguaje, formas y simbología, desde que pronunció su discurso como ganador, obedece más a lo que él representa como político calculador y cínico, que a sus idealistas alusiones a la unidad nacional, a que gobernará para todos —en tanto nos auto comprendamos como su manada— y otra suerte de frases y discursos retóricos que no pueden ser creíbles, si se considera su historia, vínculos y problemáticos antecedentes. La separación entre ética y derecho que reiteró hace poco, constituye un gran problema de su argumentación política. Con esta tesis aceptó, reconoció y asumió como regla el factum de la inmoralidad política; y con ella declaró que la buena política, es decir, la política que corresponde a su naturaleza y a sus verdaderos fines, es esencialmente una política sin moral. Pero, una política sin moral, es importante tenerlo en cuenta, es una política siempre corrupta y abusiva, como se puede apreciar en los casos de Netanyahu y Trump. De esta forma, el regreso a formas políticas reaccionarias y retardatarias implicará un retroceso en derechos adquiridos después de años de lucha; la pretensión de reducir 2026 | N.° 336 | Agosto

19


20

Francesco Borromini. 1540. Palacio Spada. Roma. Italia.

el tamaño del Estado conllevará el despido de muchos empleados públicos; sus anuncios relacionados con acabar o minar a la JEP son graves si se considera el aporte de esta institución en favor de la verdad y la reparación a las víctimas; su propuesta de seguridad se basa en políticas de mano dura para la recuperación del control territorial y el fortalecimiento del militarismo. A De la Espriella le interesa poco el daño ecológico y el cambio climático, y su incondicionalidad con el gobierno de Donald Trump compromete nuestra soberanía. ¿Qué procesos facilitaron que una ultraderecha como la De la Espriella llegara al poder? Petro tuvo una importante responsabilidad en este proceso. Su gobierno ha sido afectado por grandes escándalos de corrupción. Su incapacidad para solucionar el probleAgosto | N.° 336 | 2026

ma de la salud, su constante y pendenciera actitud en las redes sociales contra los gremios, el centro político, la prensa y todo aquel que se opusiera a sus políticas. Hay más razones que no puedo detallar aquí. Cepeda tuvo también algún grado de responsabilidad por su dificultad para definir una posición propia frente a Petro y para actuar de acuerdo con las exigencias que demandaba la confrontación polarizante de la política. Las élites que ahora lidera De la Espriella, anhelan vengarse de la democracia social y progresista que, en nombre de la igualdad, amenazó sus privilegios. Desde la perspectiva de las élites tradicionales dominantes, la riqueza, la influencia y los privilegios les corresponden en exclusiva. Los bienes y recursos, definidos y legitimados mediante


una concepción de la propiedad privada, fundamentada en la Constitución de 1991, no pueden ser redistribuidos. Es inaceptable todo tipo de política social que amenace las prerrogativas de los más ricos. Por esta razón, un Estado, como el que plantea el progresismo de izquierda, que les impone reglas democráticas o incluso organiza la redistribución de la riqueza es percibido como una ofensa. Ante esta ofensa, planean su venganza y hacen todo lo posible por desmantelar las regulaciones, las leyes fiscales y el control democrático. Esto resume a grandes rasgos el programa político que se pondrá en acción a partir del próximo 7 de agosto. Se trata entonces de señalar que la venganza contra la democracia se constituirá en la razón de este apoyo de la manada al autoritarismo, apoyo que emana de la fuerza de atracción colectiva que hace que el cambio de la democracia hacia el sistema autoritario resulte atractivo para muchos, la denominada manada. Vivimos en tiempos en los que la venganza ha regresado, escribe el filósofo alemán Tilo Wesche. “Pocas cosas evidencian este retorno de manera más drástica que la reelección democrática de Donald Trump. «Yo soy vuestra venganza», juró ante sus seguidores. El juramento, realizado en marzo de 2023 durante un encuentro de republicanos ultraconservadores en Waco, Texas, surtió efecto. Fue a partir de ese momento cuando la campaña electoral, celebrada como el Trump Revenge Tour (la gira de la venganza de Trump), cobró verdadero impulso”.1 La reelección de Trump ilustra la trascendencia política que adquiere la venganza en la desintegración de la democracia. Las causas de este fenómeno son múltiples. Indudablemente, entre ellas se encuentran la

creciente desigualdad, un poder ejecutivo descontrolado y unas redes sociales que han perdido cualquier función discursiva para el uso público de la razón. Sin embargo, el retorno de la venganza también contribuye a que las democracias se deslicen hacia las autocracias. Desde que Trump puso en marcha este proyecto de venganza contra la democracia, muchos países del mundo siguen estas orientaciones políticas, determinados, de un lado por el dominio hegemónico del imperialismo norteamericano, y de otro lado por la creciente crisis de la democracia representativa para dar respuesta a los problemas políticos que están produciendo los nuevos populismos, las políticas culturales e identitarias y las deficiencias en la participación en los procesos de formación del gobierno democrático. La pregunta central que debe ser planteada es qué determina el amplio apoyo que encuentra en las democracias el cambio autoritario de sistema, es decir, qué determina el surgimiento de la venganza contra la democracia. En América Latina, los líderes de la ultraderecha le apuestan a que nuestras sociedades no solo sigan siendo capitalistas, sino que también aspiran a realizar el giro autocrático y autoritario. Milei, Bolsonaro, Kast, Bukele, Mulino, Noboa y De la Espriella plantean la maquinación de sociedades más autoritarias, que no pretenden conservar el statu quo, sino reconfigurarlo en el sentido de una defensa a ultranza del libre mercado, del capitalismo sin frenos con valores morales reaccionarios, recortes fiscales, desmantelamiento del Estado social e individualismo extremo. Estas características, tomadas del modelo trumpista, igualan en gran medida los pro2026 | N.° 336 | Agosto

21


22

yectos políticos de Javier Milei y José Antonio Kast, y están presentes en el programa que pretende desarrollar De la Espriella. Se trata básicamente del retiro del Estado de la regulación de la economía y de cualquier tipo de política redistributiva de tipo social. Esto implica acabar con todos aquellos programas que tienen que ver con la idea de “justicia social”; es decir, la eliminación de las instituciones de garantía de los derechos sociales: salud, educación, trabajo, vivienda, seguridad social, equidad entre géneros y cuidado del medio ambiente. De la Espriella amenazó con retirar a Colombia de la ONU, la OEA y la Corte Interamericana de Derechos Humanos. El progresismo latinoamericano, al menos el más reciente, no ha sido anticapitalista ni ha impedido el crecimiento. Y las nuevas derechas no buscan solamente eso, hacen parte de un proyecto autoritario. Y así como Trump ha buscado dominar todo por medio de una política de la venganza, De la Espriella ha dicho algo similar cuando anunció: “destripar a la izquierda”; estar “listo para la batalla final”; “defenderemos la democracia por la razón o por la fuerza”; y “daremos de baja [a los bandidos]”. Es decir, con De la Espriella en el poder, entraremos a los tiempos en los que ha regresado la venganza. Ahora bien, he afirmado antes que las élites pretenden vengarse de la democracia porque esta, en nombre de la igualdad y la justicia social, les ha limitado la posibilidad de tener más privilegios y aumentar su riqueza. Esta confrontación se puede describir en los términos de la lucha del neoliberalismo contra Estados con algún nivel de justicia social. En este sentido, la venganza sirve a un fin que solamente se comprende si se articula Agosto | N.° 336 | 2026

la venganza con el capitalismo. La venganza desvía la atención de las causas económicas y dirige la indignación contra el Estado y sus representantes. En el cambio autoritario de sistema, la venganza ejerce, por tanto, la función de una fuerza de conducción de un conflicto económico en uno aparentemente político. Con esta conversión produce la apariencia de que las crisis no se remontan a relaciones económicas, sino a relaciones políticas. Lo político queda en la mira, mientras que las causas reales de la desigualdad, de naturaleza más bien económica, permanecen intactas. Así, en lugar de resistir contra las estructuras económicas a las que los marginados y excluidos deben su situación desesperanzada, combaten un sistema político: en lugar del capitalismo, la democracia queda en el punto de mira,

dice Wesche.1 Esta conversión hace posible que no haya resistencia contra las relaciones de poder existentes —capitalistas— y que las élites se salgan con la suya al desmontar el control democrático y el sistema institucional de los derechos sociales. En esta situación están Milei y Kast, a los que política y socialmente les va muy mal. Debido a las políticas de disminución de programas sociales en instituciones de salud, en educación pública y en relación con las pensiones, se ha producido una gran movilización social. Y a las protestas, Milei y Kast han respondido con una represión desproporcionada, de la cual gozan de una destacada experiencia la ultraderecha argentina y chilena desde la época de las dictaduras. Es bueno recordar aquí también la amplia experiencia paramilitar de la que la ultraderecha colombiana se ha valido para


23

Walter Gropius. Kandinski Klee Master House. 30 x 45 cm. Dessau. Alemania.

2026 | N.° 336 | Agosto


enfrentar al enemigo interno. Si la venganza se impone tendremos tiempos difíciles. ¿Cómo enfrentar esta venganza planteada en la desintegración de la democracia? ¿Será viable, después del dominio del poder absoluto de un régimen autoritario, realizar la revolución democrática?

24

La alternativa a este problema la propuso Alexis de Tocqueville, hace casi dos siglos, cuando planteó al final de su obra La democracia en América, una conexión fundamental entre soberanía popular, democracia política y derechos fundamentales. El punto de partida para construir una sociedad democrática es asegurar la igualdad y la libertad. Para asegurar estos valores en una nación democrática es necesario darles potestades a los individuos para que puedan limitar al poder soberano. Esto mismo determina la necesidad de que los individuos puedan construir instituciones y asociaciones para trazarle límites al poder soberano. Además de la libertad de crear asociaciones, Tocqueville propuso tres mecanismos institucionales para proteger las libertades comunes: la libertad de prensa, el poder judicial y los derechos individuales. La igualdad aísla y debilita a los hombres, pero la prensa pone al lado de cada uno de ellos un arma muy poderosa, de la que puede hacer uso el más débil y más aislado. “La prensa le permite a cada individuo apelar a la ayuda de todos sus ciudadanos [...] La prensa es por excelencia el instrumento democrático de la libertad”, afirmó.2 De este modo, estos poderes dados a los individuos permiten marcar una separación entre derecho y poder. El derecho y el poder ya no están concentrados en la misma persona. Para que el poder sea legítimo Agosto | N.° 336 | 2026

debe estar conforme en lo sucesivo con los límites trazados al poder soberano del Estado por los derechos individuales. El primer objeto del legislador en la época en que entramos, la modernidad, debe ser, escribe Tocqueville: “fijar al poder social límites extensos pero visibles e inmóviles, dar ciertos derechos a los particulares y garantizarles el goce indiscutido de esos derechos”. 2 Para Tocqueville, esto significa que los derechos individuales, que están consagrados en la Constitución, no pueden ser desconocidos por el legislador democrático. El sentido de esta prohibición es, precisamente, establecer los límites que los derechos inalienables de los individuos fijan al poder soberano. En este sentido, las garantías constitucionales de los derechos fundamentales son también garantías de la democracia. El ejercicio democrático de la voluntad soberana del pueblo requiere garantías y estas son los derechos individuales y los derechos políticos. De este modo, la conexión entre soberanía popular, democracia política y derechos fundamentales, se constituye en límite a la voluntad de la “tiranía de la mayoría” o del poder absoluto de un gobernante autoritario. El autoritarismo desconoce estos límites. La democracia construye controles. Esta es la diferencia.

Referencias Wesche, T. (2026). Rache des Kapitals. Warum sich Demokratien in Autokratien verwandeln, Daniel Loick, Christian Schmidt, Isette Schuhmacher (comps.). Emanzipatorischer Materialismus, Suhrkamp Verlag, pp. 201-218. 2 De Tocqueville. A. (2025). La democracia en América, Trotta, pp. 1167, 1172. 1

Francisco Cortés Rodas es profesor del Instituto de Filosofía de la Universidad de Antioquia.


Los censores Luisa Valenzuela

P

¡ obre Juan! Aquel día lo agarraron con la guardia baja y no pudo darse cuenta de que lo que él creyó ser un guiño de la suerte era en cambio, un maldito llamado de la fatalidad. Esas cosas pasan en cuanto uno se descuida y, así como me oyen, uno se descuida tan, pero tan, a menudo. Juancito dejó que se le viera encima la alegría -sentimiento por demás perturbador- cuando por un conducto inconfesable le llegó la nueva dirección de Mariana, ahora en París, y pudo creer así que ella no lo había olvidado. Entonces se sentó ante la mesa sin pensarlo dos veces y escribió una carta. La carta. Esa misma que ahora le impide concentrarse en su trabajo durante el día y no lo deja dormir cuando llega la noche (¿qué habrá puesto en esa carta, qué habrá quedado adherido a esa hoja de papel que le envió a Mariana?). Juan sabe que no va a haber problema con el texto, que el texto es irreprochable, inocuo. Pero ¿y lo otro? Sabe también que a las cartas las auscultan, las huelen, las palpan, las leen entre líneas y en sus menores signos de puntuación, hasta en las manchitas involuntarias. Sabe que las cartas pasan de mano en mano por las vastas oficinas de censura, que son sometidas a todo tipo de pruebas y pocas son por fin las que pasan los exámenes y pueden continuar camino. Es por lo general cuestión de meses, de años si la cosa se complica, largo tiempo durante el cual está en suspenso la libertad y hasta quizá la vida no sólo del remitente sino también del destinatario. Y eso es lo que lo tiene sumido

Reloj en espiral. Efecto visual. ML Vissionaire. Creative Commons.

a nuestro Juan en la más profunda de las desolaciones: la idea de que a Mariana, en París, llegue a sucederle algo por culpa de él. Nada menos que a Mariana que debe de sentirse tan segura, tan tranquila allí donde siempre soñó vivir. Pero él sabe que los Comandos Secretos de Censura actúan en todas partes del mundo y gozan de un importante descuento en el transporte aéreo; por lo tanto nada les impide llegarse hasta el oscuro barrio de París, secuestrar a Mariana y volver a casita convencidos de su noble misión en esta tierra. Entonces hay que ganarles de mano, entonces hay que hacer lo que hacen todos: tratar ese sabotear el mecanismo, de ponerle en los engranajes unos granos de arena, es decir ir a las fuentes del problema para tratar de contenerlo. Fue con ese sano propósito con que Juan, como tantos, se postuló para censor. No por vocación como unos pocos ni por ca2026 | N.° 336 | Agosto

25


Andrea Mantegna. Cámara nupcial del palacio ducal. Entre 1465 y 1470. Mantua. Italia.

26

rencia de trabajo como otros, no. Se postuló simplemente para tratar de interceptar su propia carta, idea para nada novedosa pero consoladora. Y lo incorporaron de inmediato porque cada día hacen falta más censores y no es cuestión de andarse con melindres pidiendo antecedentes. En los altos mandos de la Censura no podían ignorar el motivo secreto que tendría más de uno para querer ingresar a la repartición, pero tampoco estaban en condiciones de ponerse demasiado estrictos y total ¿para qué? Sabían lo difícil que les iba a resultar a esos pobres incautos detectar la carta que buscaban y, en el supuesto caso de lograrlo, ¿qué importancia podían tener una o dos cartas que pasan la barrera frente a todas las otras que el nuevo censor frenaría en pleno vuelo? Fue así como no sin ciertas esperanzas nuestro Juan pudo ingresar en el Departamento de Censura del Ministerio de Comunicaciones. Agosto | N.° 336 | 2026

El edificio, visto desde fuera, tenía un aire festivo a causa de los vidrios ahumados que reflejaban el cielo, aire en total discordancia con el ambiente austero que imperaba dentro. Y poco a poco Juan fue habituándose al clima de concentración que el nuevo trabajo requería, y el saber que estaba haciendo todo lo posible por su carta -es decir por Mariana- le evitaba ansiedades. Ni siquiera se preocupó cuando, el primer mes, lo destinaron a la sección K, donde con infinitas precauciones se abren los sobres para comprobar que no encierran explosivo alguno. Cierto es que a un compañero, al tercer día, una Carta le voló la mano derecha y le desfiguró la cara, pero el jefe de sección alegó que había sido mera imprudencia por parte del damnificado y Juan y los demás empleados pudieron seguir trabajando como antes aunque bastante más inquietos. Otro compañero intentó a la hora de salida organizar una huelga para pedir aumento de


sueldo por trabajo insalubre pero Juan no se adhirió y después de pensar un rato fue a denunciarlo ante la autoridad para intentar así ganarse un ascenso. Una vez no crea hábito, se dijo al salir del despacho del jefe, y cuando lo pasaron a la sección J donde se despliegan las cartas con infinitas precauciones para comprobar si encierran polvillos venenosos, sintió que había escalado un peldaño y que por lo tanto podía volver a su sana costumbre de no inmiscuirse en asuntos ajenos. De la J, gracias a sus méritos, escaló rápidamente posiciones hasta la sección E donde ya el trabajo se hacía más interesante pues se iniciaba la lectura y el análisis del contenido de las cartas. En dicha sección hasta podía abrigar esperanzas de echarle mano a su propia misiva dirigida a Mariana que, a juzgar por el tiempo transcurrido, debería de andar más o menos a esta altura después de una larguísima procesión por otras dependencias. Poco a poco empezaron a llegar días cuando su trabajo se fue tornando de tal modo absorbente que por momentos se le borraba la noble misión que lo había llevado hasta las oficinas. Días de pasarle tinta roja a largos párrafos, de echar sin piedad muchas cartas al canasto de las condenadas. Días de horror ante las formas sutiles y sibilinas que encontraba la gente para transmitirse mensajes subversivos, días de una intuición tan aguzada que tras un simple «el tiempo se han vuelto inestable» o «los precios siguen por las nubes» detectaba la mano algo vacilante de aquel cuya intención secreta era derrocar al Gobierno. Tanto celo de su parte le valió un rápido ascenso. No sabemos si lo hizo muy feliz.

En la sección B la cantidad de cartas que le llegaba a diario era mínima -muy contadas franqueaban las anteriores barreras- pero en compensación había que leerlas tantas veces, pasarlas bajo la lupa, buscar micropuntos con el microscopio electrónico y afinar tanto el olfato que al volver a su casa por las noches se sentía agotado. Sólo atinaba a recalentarse una sopita, comer alguna fruta y ya se echaba a dormir con la satisfacción del deber cumplido. La que se inquietaba, eso sí, era su santa madre que trataba sin éxito de reencauzarlo por el buen camino. Le decía, aunque no fuera necesariamente cierto: Te llamó Lola, dice que está con las chicas en el bar, que te extrañan, que te esperan. Pero Juan no quería saber nada de excesos: todas las distracciones podían hacerle perder la acuidad de sus sentidos y él los necesitaba alertas, agudos, atentos, afinados, para ser perfecto censor y detectar el engaño. La suya era una verdadera labor patria. Abnegada y sublime. Su canasto de cartas condenadas pronto pasó a ser el más nutrido pero también el más sutil de todo el Departamento de Censura. Estaba a punto ya de sentirse orgulloso de sí mismo, estaba a punto de saber que por fin había encontrado su verdadera senda, cuando llegó a sus manos su propia carta dirigida a Mariana. Como es natural, la condenó sin asco. Como también es natural, no pudo impedir que lo fusilaran al alba, una víctima más de su devoción por el trabajo.

Luisa Valenzuela es novelista, cuentista y ensayista argentina. Este cuento hace parte de su libro Donde viven las águila (. Buenos Aires: Editorial Celtia, 1983).

2026 | N.° 336 | Agosto

27


PROGRAMACIÓN ACTIVIDADES CULTURALES

A G O S T O / 2026 Exposiciones

28

Agosto | N.° 336 | 2026


Colección de Antropología”Graciliano Arcila Vélez” Sala de larga duración de la colección de Antropología Lugar: Bloque 15, Museo Universitario Universidad de Antioquia (MUUA) Invita: Museo Universitario Más información: https://tinyurl.com/543weh95

Colección de Ciencias Naturales”Francisco Antonio Uribe Mejía” Sala de larga duración de la colección de Ciencias Naturales Lugar: Bloque 15, Museo Universitario Universidad de Antioquia (MUUA) Invita: Museo Universitario Más información: https://tinyurl.com/543weh95

29

2026 | N.° 336 | Agosto


Conversatorios y cátedras Hablemos de Hablemos de Antropología Forense. Ética y estandarización* Ciudad Universitaria, Campus Medellín Día: 05 de agosto Hora: 4:00 p. m. Lugar: Auditório principal Museo Universitario Universidad de Antioquia (MUUA) Invita: Educación Muua Mas información: https://share.udea.edu.co/?q=ev:172

Hablemos de. El valor invisible de las aves en la historia: economía y servicios ecosistémicos.* Ciudad Universitaria, Campus Medellín Día: 12 de agosto Hora: 04:00 p. m. Lugar: Auditorio principal Museo Universitario Universidad de Antioquia (MUUA) Invita: Educación Muua Mas información: https://share.udea.edu.co/?q=ev:161

Música Música de Cámara Maestros UdeA Campus Medellín. Ciudad Universitaria Día: 05 de agosto Hora: 06:00 p. m. Lugar: Sala de Artes Performativas Teresita Gómez Invita: Coordinación Cultural

30

Música Gala Red de Músicas de Medellín Campus Medellín. Ciudad Universitaria Día: 12 de agosto Hora: 06:00 p. m.

Lugar: Teatro Universitario Invita: Coordinación Cultural Sábados en familia con mi familia en la UdeA. Red de Músicas de Medellín Campus Medellín. Ciudad Universitaria Día: 15 de agosto Hora: 11:00 a. m. Lugar: Teatro Universitario Invita: Coordinación Cultural

Visitas guiadas y recorridos Conoce lo que necesitas saber para programar tu visita presencial al MUUA. En compañía de nuestros mediadores, dialogaremos alrededor de nuestras colecciones. ¡Te esperamos! Información completa: https://tinyurl.com/VisitasMUUA Conoce la información y orientaciones para programar tu visita por el Campus Medellín, Ciudad Universitaria Información completa: https://tinyurl.com/VisitaCampusPGC

Agosto | N.° 336 | 2026

Recorrido comentado: Tejidos Cruzados Campus Medellín. Edificio san Ignacio Día: 14 de agosto Hora: 02:00 p. m. Lugar: Museo Universitario Universidad de Antioquia (MUUA) Invita: Educación Muua Más información en: https://share.udea.edu.co/?q=ev:175


Cine Lunes 03 // 5:00 p. m. // Cineclub: KXVRX Ciclo: “¿Femme fatale?” “Gilda, Charles Vidor, Estados Unidos, 1946, 110’ Lugar: Sala de Cine Edificio San Ignacio Organiza: Cineclub KXVRX

Lunes 10 // 4:00 p. m. / Cineclub Estudios Fílmicos Ciclo: “Laura Mora: permanecer insultantemente vivos” “Antes del fuego”, Laura Mora, Colombia, 2015, 82’ Lugar: Auditorio planta baja Biblioteca Carlos Gaviria Díaz Organiza: Grupo de Estudios Fílmicos (GEFI)

Martes 04 // 4:00 p. m. // Cineclub Agnès Varda Ciclo: “Tiempos de penumbra” “Chile ‘76”, Manuela Martelli, Chile, 95’ Lugar: Sala de Cine Luis Alberto Álvarez (10-217) Organizan: Estudiantes de maestría en Ciencia Política / Instituto de Estudios Políticos UdeA

Martes 11 // 6:00 p. m. // Tardes de cine en el Paraninfo Ciclo: “El arte de vivir” Película: “Lazzaro Felice, Alice Rohrwacher, Italia, 2018, 127’ Lugar: Sala de Cine Edificio San Ignacio Organiza: Administración Edificio San Ignacio

Martes 04 // 6:00 p. m. // Tardes de cine en el Paraninfo Ciclo: “El arte de vivir” “This is not a Burial. It’s a Resurrection”, Lemohang Jeremiah Mosese, Lesoto, 2019, 120’ Lugar: Sala de Cine Edificio San Ignacio Martes 04 // 6:00 p. m. // Cineclub: Martes de Cine Ciclo: “Fotografía: Alma del Cine” “The Salt of the Earth”, Juliano Ribeiro Salgado y Wim Wenders, Francia, Italia y Brasil, 2014, 110’ Lugar: Auditorio Centro Cultural Facultad de Artes Organiza: CinEncuadre colectivo Miércoles 05 // 4:00 p. m. // CineClub Utopía Latinoamericana Ciclo: “Auge y retorno del fascismo” “La Ola”, Dennis Gansel, Alemania, 2008, 110’ Lugar: Sala de Cine Luis Alberto Álvarez (10-217) Miércoles 05 // 4:00 p. m. // Tardes de cine en el Paraninfo Ciclo: “Vientos de libertad” “La sociedad de los poetas muertos”, Peter Weir, Estados Unidos, 1989, 128’ Lugar: Sala de Cine Edificio San Ignacio Organiza: Administración Edificio San Ignacio Jueves 06 // 6:00 p. m. // Tardes de cine en el Paraninfo Ciclo: “El arte de vivir” “Hojas de otoño”, Aki Kaurismäki, Finlandia, 2023, 81’ Lugar: Sala de Cine Edificio San Ignacio Organiza: Administración Edificio San Ignacio Lunes 10 // 5:00 p. m. // Cineclub: KXVRX Ciclo: “¿Femme fatale?” “El autoestopista”, Ida Lupino, Estados Unidos, 1953, 110’ Lugar: Sala de Cine Edificio San Ignacio Organiza: Cineclub KXVRX

Martes 11 // 6:00 p. m. // Cineclub: Martes de Cine Ciclo:“Fotografía: Alma del Cine” “Blow-Up”, Michelangelo Antonioni, Reino Unido, Italia y Estados Unidos, 1966, 111’ Lugar: Auditorio Centro Cultural Facultad de Artes Organiza: CinEncuadre colectivo Miércoles 12 // 4:00 p. m. // CineClub Utopía Latinoamericana Ciclo: “Auge y retorno del fascismo” “El conformista”, Bernardo Bertolucci, Italia, 1970, 108’ Lugar: Sala de Cine Luis Alberto Álvarez (10-217) Miércoles 12 // 4:00 p. m. // Tardes de cine en el Paraninfo Ciclo: “Vientos de libertad” “Billy Elliot, Stephen Daldry, Reino Unido, 2000, 110’ Lugar: Sala de Cine Edificio San Ignacio Organiza: Administración Edificio San Ignacio Miércoles 12 // Hora: 04:00 p. m.// Encuentro con el Cine Proyección de audiovisuales y foro con Juan Carlos Castrillón Vallejo Lugar: Auditorio planta baja Biblioteca Carlos Gaviria Díaz Organiza: Artes Visuales Mas información: https://share.udea.edu.co/?q=ev:182 Jueves 13 // 04:00 p. m. // Encuentro con el Cine “Posesas”, Sebastián Wiedemann y Daniel Cortés, Colombia, 2025, 16’ Lugar: auditorio 1, piso 2, Edificio de Extensión Organiza: Artes Visuales Mas información: https://share.udea.edu.co/?q=ev:182 Jueves 13 // 6:00 p. m. // Tardes de cine en el Paraninfo Ciclo: “El arte de vivir” “Mamá, mamá, mama”, Sol Berruezo Pichon-Riviére, Argentina, 2020, 65’ Lugar: Sala de Cine Edificio San Ignacio Organiza: Administración Edificio San Ignacio

2026 | N.° 336 | Agosto

31


Viernes 14 // 4:00 p. m. // Ciclo de cine Ver y leer Ciclo: “Historias donde lo que parecía seguro se rompe” “Nunca más”, Michael Apted, Estados Unidos, 2002, 115’ Lugar: Auditorio planta baja Biblioteca Carlos Gaviria Díaz Organiza: Sistema de Bibliotecas/ Vicerrectoría de Docencia

Viernes 21 // 4:00 p. m. // Tardes de cine en el Paraninfo Ciclo: “Vientos de libertad” “En busca del destino”, Gus Van Sant, Estados Unidos, 1997, 126’ Lugar: Sala de Cine Edificio San Ignacio Organiza: Administración Edificio San Ignacio

Viernes, 14 // 4:00 p. m. // Cine-Foro “En Construcción” Ciclo: “La otra orilla” “De cierta manera”, Sara Gómez, Cuba, 1974, 80’ Lugar: Auditorio Luis Javier García Isaza, tercer piso, Museo Universitario (MUUA) Organiza: Instituto de Filosofía

Viernes 21 // 4:00 p. m. // Cine-Foro “En Construcción” Ciclo: “La otra orilla” “Nuestra voz de tierra, memoria y futuro”, Marta Rodríguez, Colombia, 1981, 100’ Lugar: Auditorio Luis Javier García Isaza, tercer piso, Museo Universitario (MUUA) Organiza: Instituto de Filosofía

Viernes 14 // 4:00 p. m. // Tardes de cine en el Paraninfo Ciclo: “Vientos de libertad” “Milagros inesperados”, Frank Darabont, Estados Unidos, 1999, 189’ Lugar: Sala de Cine Edificio San Ignacio Organiza: Administración Edificio San Ignacio Martes 18 // 6:00 p. m. // Tardes de cine en el Paraninfo Ciclo: “El arte de vivir” “Nuestros días más felices”, Sol Berruezo Pichon-Riviére, México, 2021, 100’ Lugar: Sala de Cine Edificio San Ignacio Organiza: Administración Edificio San Ignacio

32

Martes 18 // 6:00 p. m // Cineclub: Martes de Cine Ciclo: “Fotografía: Alma del Cine” “Visages villages”, J.R. y Agnès Varda, Francia, 2017, 94’ Lugar: Auditorio Centro Cultural Facultad de Artes Organiza: CinEncuadre colectivo Miércoles 19 // 4:00 p. m. // CineClub Utopía Latinoamericana Ciclo:“Auge y retorno del fascismo” “Cabaret”, Bob Fosse, Estados Unidos, 1972, 120’ Lugar: Sala de Cine Luis Alberto Álvarez (10-217) Miércoles 19 // 4:00 p. m. // Tardes de cine en el Paraninfo Ciclo: “Vientos de libertad” “La vida es bella”, Roberto Benigni, Italia, 1997, 116’ Lugar: Sala de Cine Edificio San Ignacio Organiza: Administración Edificio San Ignacio Jueves 20 // 6:00 p. m. // Tardes de cine en el Paraninfo Ciclo: “El arte de vivir” “Las ocho montañas”, Félix van Groeningen , Italia, 2022, 147’ Lugar: Sala de Cine Edificio San Ignacio Organiza: Administración Edificio San Ignacio Viernes 21 // 4:00 p. m. // Ciclo de cine Ver y leer Ciclo: “Historias donde lo que parecía seguro se rompe” “Perdida”, David Fincher, Estados Unidos, 2014, 149’ Lugar: Auditorio planta baja Biblioteca Carlos Gaviria Díaz Organiza: Sistema de Bibliotecas /Vicerrectoría de Docencia Agosto | N.° 336 | 2026

Lunes 24 // 5:00 p. m. // Cineclub: KXVRX Ciclo: “¿Femme fatale?” “Ascensor para el cadalso”, Louis Malle, Francia, 1958, 71’ Lugar: Sala de Cine Edificio San Ignacio Organiza: Cineclub KXVRX Lunes 24 // 4:00 p. m. / Cineclub Estudios Fílmicos Ciclo: “Laura Mora: Permanecer insultantemente vivos” Película: “Matar a Jesús”, Laura Mora, 2017, 99’ Lugar: Auditorio planta baja Biblioteca Carlos Gaviria Díaz Organiza: Grupo de Estudios Fílmicos (GEFI) Martes 25 // 6:00 p. m. // Tardes de cine en el Paraninfo Ciclo: “El arte de vivir” “Amor”, Michael Haneke, Alemania, 2012, 127’ Lugar: Sala de Cine Edificio San Ignacio Organiza: Administración Edificio San Ignacio Martes 25 // 6:00 p. m. // Cineclub: Martes de Cine Ciclo: “Fotografía: Alma del Cine” “Minamata”, Andrew Levitas, Reino Unido, Estados Unidos, Emiratos Árabes y Japón, 2020, 115’ Lugar: Auditorio Centro Cultural Facultad de Artes Organiza: CinEncuadre colectivo Miércoles 26 // 4:00 p. m. // CineClub Utopía Latinoamericana Ciclo: “Auge y retorno del fascismo” “El ejército de las sombras”, Jean-Pierre Melville, Francia, 1969, 145’ Lugar: Sala de Cine Luis Alberto Álvarez (10-217) Miércoles 26 // 4:00 p. m. // Tardes de cine en el Paraninfo Ciclo: “Vientos de libertad” “En busca de la felicidad”, Gabriele Muccino, Estados Unidos, 2006, 117’ Lugar: Sala de Cine Edificio San Ignacio Organiza: Administración Edificio San Ignacio Jueves 27 // 6:00 p. m. // Tardes de cine en el Paraninfo Ciclo: “El arte de vivir” “Utama”, Alejandro Loayza, Bolivia, 2022, 87’


Lugar: Sala de Cine Edificio San Ignacio Organiza: Administración Edificio San Ignacio Viernes 28 // 4:00 p. m. // Ciclo de cine Ver y leer Ciclo: Historias donde lo que parecía seguro se rompe “El color púrpura”, Steven Spielberg, Estados Unidos, 154’ Lugar: Auditorio planta baja Biblioteca Carlos Gaviria Díaz Organiza: Sistema de Bibliotecas/ Vicerrectoría de Docencia Viernes 28 // 4:00 p. m. // Tardes de cine en el Paraninfo Ciclo: “Vientos de libertad” “Talentos ocultos”, Theodore Melfi, Estados Unidos, 2016, 127’ Lugar: Sala de Cine Edificio San Ignacio Organiza: Administración Edificio San Ignacio Viernes 28 // 4:00 p. m. // Cine-Foro ‘En Construcción” Ciclo: “La otra orilla”

“A hora da Estrela”, Suzana Amaral, Brasil, 1985, 96’ Lugar: Auditorio Luis Javier García Isaza, tercer piso Museo Universitario (MUUA) Organiza: Instituto de Filosofía Lunes 31 // 4:00 p. m. / Cineclub Estudios Fílmicos Ciclo: “Laura Mora: permanecer insultantemente vivos” “Los reyes del mundo”, Laura Mora, 2022, 104’ Lugar: Auditorio planta baja Biblioteca Carlos Gaviria Díaz Organiza: Grupo de Estudios Fílmicos (GEFI) Lunes 31 // 5:00 p. m. // Cineclub: KXVRX “¿Femme fatale?” “Gone girl”, David Fincher, Estados Unidos, 2014, 149’ Lugar: Sala de Cine Edificio San Ignacio Organiza: Cineclub KXVRX

Otras Alternativas Cuentos de Colección El gato que buscaba un nombre de Fumiko Takeshita, Naoko Machida Ciudad Universitaria, Campus Medellín Día: 15 de agosto // Hora: 10:30 a. m. Lugar: Entrada principal Museo Universitario Universidad de Antioquia (MUUA) Invita: Educación Muua

La Canasta de la U, Mercado Agroecológico Campus Medellín. Ciudad Universitaria Día: 05 de agosto // Hora: 8:00 a. m. a 2:30 p. m. Lugar: Epopeya del Café/ Costado Teatro Universitario Invita: Corporación Académica Ambiental Mas información en: https://bit.ly/4h6iUR4 La Canasta de la U, Mercado Agroecológico Campus Medellín. Ciudad Universitaria Día: 21 de agosto // Hora: 8:00 a.m. a 2:30 p.m. Lugar: Epopeya del Café/ Costado Teatro Universitario Invita: Corporación Académica Ambiental Mas información en: https://bit.ly/4h6iUR4 2026 | N.° 336 | Agosto

33


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
Agenda Cultural Alma Máter 336 by Universidad de Antioquia - Colombia - Issuu