DIÁLOGO Y ENCUENTRO, CAMINOS PARA LA CONSTRUCCIÓN DE UNA MAGNÍFICA HUMANIDAD
VISITA DEL CARD. GEORGE JACOB KOOVAKAD Prefecto del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso ACTO ACADÉMICO - 11 DE SEPTIEMBRE DE 2026
PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA ARGENTINA
gran canciller Jorge Ignacio García Cuerva rector Miguel Ángel Schiavone CONSEJO SUPERIOR presidente Miguel Ángel Schiavone vicerrectora de investigación Graciela Cremaschi vicerrector de formación integral Gustavo Boquin vicerrector de asuntos económicos y gestión Horacio Rodríguez Penelas vicerrector de asuntos académicos Gabriel Limodio vicerrector de asuntos estratégicos Pedro Bernardo Cannavó buenos aires Eduardo Mario Pugliese decano de la facultad de artes y ciencias musicales Carlos Newland decano de la facultad de ciencias económicas Graciela Moya delegada del consejo superior con funciones de decana de la facultad de ciencias médicas Roberto Aras decano de la facultad de ciencias sociales Daniel Herrera decano de la facultad de derecho Ricardo Daniel Medina decano de la facultad de derecho canónico Javier Roberto González decano de la facultad de filosofía y letras José Mostany decano de la facultad de ingeniería y ciencias agrarias María de la Paz Grebe Noguera decana de la facultad de psicología y psicopedagogía Gerardo José Söding decano de la facultad de teología mendoza Horacio Rodríguez Penelas delegado rectoral de la sede mendoza Fabiana Acerbi decana de la facultad de humanidades y ciencias económicas paraná María Paula Nesa delegada del consejo superior con funciones de decana de la facultad teresa de ávila rosario Gustavo Ilharrescondo delegado rectoral de la sede rosario Gabriel Martínez Lotti decano de la facultad de ciencias de la salud del rosario Oscar Telmo Navós decano de la facultad de ciencias económicas del rosario Nelson Cossari decano de la facultad de derecho y ciencias sociales del rosario Lucas Salvatierra decano de la facultad de química e ingeniería del rosario consejeros por los profesores titulares Stella Maris Andretich Cecilia Inés Avenatti de Palumbo Lina Grasso consejeros por los profesores protitulares y adjuntos César Eduardo Comolli Andrés Miguel Palumbo secretario del consejo superior Carlos Muñiz CONSEJO DE ADMINISTRACIÓN presidente Miguel Ángel Schiavone Pedro Bernardo Cannavó Raúl Rubén Drincovich Santiago José Mignone Horacio Reyser Travers secretario del consejo de administración Horacio Rodríguez Penelas
EL CORAJE DE ENCONTRARNOS Por Mons. Jorge Ignacio García Cuerva (*)
Hay visitas que son mucho más que la llegada de una persona. Se vuelven una oportunidad y una llamada. La presencia del cardenal George Jacob Koovakad, prefecto del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso, en nuestra ciudad y en nuestra Universidad, nos invita a preguntarnos qué humanidad queremos construir y qué lugar estamos dispuestos a darle al otro. Vivimos tiempos en los que resulta fácil levantar muros. Las palabras se endurecen, las diferencias se convierten en amenazas y terminamos escuchando solamente a quienes piensan como nosotros. Cuando dejamos de mirarnos a los ojos, el otro se vuelve una etiqueta o un enemigo. Ninguna sociedad puede crecer cuando se acostumbra a desconfiar y descalificar.
El diálogo no consiste en disimular lo que creemos ni en abandonar la propia identidad. Dialogar es tener raíces y, al mismo tiempo, abrir los brazos. Es hablar con sinceridad, escuchar con humildad y reconocer que el otro puede mostrarnos algo que solos no alcanzaríamos a ver. El Concilio Vaticano II nos enseñó a mirar con respeto aquello que hay de verdadero y santo en las distintas tradiciones religiosas, y nos llamó a colaborar en la defensa de la dignidad humana, la justicia y la paz. Francisco convirtió esa enseñanza en un estilo: salir, acercarse, construir puentes y hacer del encuentro una cultura. Hoy el Papa León XIV nos anima a trabajar por una paz “desarmada y desarmante”, que comienza
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cuando dejamos caer las armas del prejuicio, de la indiferencia y del odio. En ese espíritu recibimos al cardenal Koovakad en nuestro país. Su historia, marcada por la riqueza espiritual de la India, la tradición de una Iglesia oriental y el servicio diplomático a la Santa Sede, nos recuerda que la Iglesia es verdaderamente católica –universal– cuando sabe cruzar fronteras y tender caminos entre pueblos y religiones. Y este encuentro tiene además para nosotros color de preparación y de anticipo: dentro de algunas semanas recibiremos en nuestra tierra al Papa León XIV, una visita que es un regalo de Dios y que, estamos seguros, nos ayudará a ser una Argentina dispuesta a
escucharse, a reencontrarse y a descubrir que, aun en medio de nuestras diferencias y heridas, seguimos siendo hermanos llamados a construir juntos. El lema de este encuentro –“Diálogo y Encuentro, caminos para la construcción de una Magnífica Humanidad”– no propone una humanidad perfecta ni autosuficiente. Nos habla de una humanidad capaz de hacerse cargo de sus heridas; que no deja a nadie al costado del camino, escucha el grito de los pobres y comprende que ninguna paz será verdadera mientras haya hermanos descartados. Necesitamos recuperar el coraje de encontrarnos. Muchas veces nos conmueven la solidaridad, la fe y la esperanza de
nuestro pueblo, pero también muchas veces quedamos atrapados en enfrentamientos que nos paralizan. Necesitamos volver a sentarnos a la misma mesa, reconocernos parte de un mismo pueblo y aceptar que nadie puede construir la paz por sí solo. Que este acto académico no sea solamente un acontecimiento universitario. Que nos ayude a romper distancias, revisar prejuicios y comenzar conversaciones pendientes. La magnífica humanidad se construye cuando alguien se anima a dar el primer paso hacia el otro y descubre que, detrás de toda diferencia, hay un hermano que espera ser reconocido.
(*) Arzobispo de Buenos Aires y gran canciller de la UCA
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EL DIÁLOGO INTERRELIGIOSO, PRESENTE EN LA UCA Por Dr. Miguel Ángel Schiavone (*)
El cardenal George Jacob Koovakad, prefecto del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso, visita nuestra Universidad. Inspirado por la enseñanza de la Declaración sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas, del Concilio Vaticano II, el Dicasterio trabaja para que el diálogo con los seguidores de otras religiones se desarrolle de modo adecuado, con actitud de escucha, estima y respeto. Fomenta diversas formas de relación con ellos para que, a través de la contribución de todos, se promuevan la paz, la libertad, la justicia social, la protección y salvaguardia de la creación, los valores espirituales y morales. ¿Es posible este tipo de diálogo en un ámbito universitario? Los claustros académicos son concebidos como espacios diseñados
exclusivamente para trasmitir y debatir ideas, investigar y defender tesis o planificar actividades de extensión y vinculación académica. Sin embargo, el conocimiento científico y humanístico corre un grave peligro cuando se encierra en sí mismo. Se vuelve estéril. Es fundamental en una Universidad, especialmente en las confesionales, romper el muro del aislamiento a través del diálogo interreligioso. Para comprender su verdadero impacto transformador, es imprescindible rescatar el legado de Jorge Mario Bergoglio en las calles de Buenos Aires. Para el arzobispo Bergoglio y gran canciller de la Universidad Católica Argentina, el diálogo jamás fue una estrategia de relaciones públicas ni un simposio intelectual de escritorio. Fue un estilo
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de vida basado en la cercanía y la escucha. Con el rabino Abraham Skorka (investigador de Estudios Judíos), Omar Abud (Centro Islámico de Buenos Aires), Hugo Alfredo Baravalle (ACIERA), Marcelo Figueroa (Iglesia Evangélica Presbiteriana), no se reunía bajo el protocolo de grandes salones solemnes; compartían un mate, debatían sobre fútbol, sobre la justicia social y sobre los dolores de los barrios porteños. En marzo de 2000, el arzobispo Jorge Bergoglio se reunió con representantes de distintas religiones para plantar un olivo frente a la Catedral Metropolitana. Un gesto que simboliza el compromiso con la paz entre los pueblos. En el canal Orbe 21 hacía el programa “Biblia, diálogo vigente”, donde charlaba de religión con los representantes de otros cultos. La imagen más fuerte de que el diálogo interreligioso que proponía Bergoglio no iba a ser apenas una frase de ocasión, fue cuando siendo Sumo Pontífice el 26 de mayo de 2014, se fundió en un abrazo frente al Muro de los Lamentos con Skorka y Abud.
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Reflexionando sobre cómo las religiones y las instituciones humanas se cierran erróneamente en sus propias verdades, Bergoglio utilizó una metáfora sumamente brillante. Explicó críticamente que el gran error del pasado consistía en que las confesiones religiosas “hablaban con el espejo; te mirabas y te respondías, y condenabas a los que estaban afuera, los clasificabas”. La tentación de “hablar con el espejo” es el gran mal de nuestro tiempo. Ocurre cuando solo leemos a los autores que confirman nuestros sesgos, cuando solo debatimos con quienes comparten nuestra misma ideología, cuando cambias de emisora de radio o canal de televisión para escuchar al otro, y cuando convertimos nuestras certezas en dogmas impenetrables para desacreditar al que piensa diferente. El verdadero diálogo exige romper el espejo para abrir, de par en par, una ventana hacia el rostro del otro. Pero sin diluir lo que somos ni caer en un relativismo cómodo. El propio Bergoglio sostenía que “el diálogo nace de
la propia identidad”. No se puede dialogar desde lo vacío ni desde el camuflaje intelectual. Se dialoga cuando, estando plenamente seguros de nuestras raíces, creencias y saberes, somos lo suficientemente valientes y maduros para sentarnos a la mesa con quien sostiene una cosmovisión completamente opuesta, sin el deseo de colonizarlo o convertirlo. En la UCA permanentemente rompemos los espejos de la autorreferencialidad. Nuestros docentes participan de manera activa en seminarios y congresos que promueven el dialogo interreligioso. La Universidad Católica Argentina es una auténtica escuela de escucha donde las diferencias religiosas, culturales y filosóficas no levantan muros de sospecha, sino que funcionan como puentes sólidos para edificar una sociedad mucho más justa, pacífica y profundamente humana.
(*) Rector de la Pontificia Universidad Católica Argentina
GEORGE JACOB KOOVAKAD, UNA VIDA DEDICADA AL SERVICIO DE LA IGLESIA Y AL DIÁLOGO ENTRE LOS PUEBLOS EL PREFECTO DEL DICASTERIO PARA EL DIÁLOGO INTERRELIGIOSO, NACIDO EN LA INDIA, SINTIÓ LA VOCACIÓN SACERDOTAL DESDE MUY JOVEN Y CUENTA CON UNA LARGA TRAYECTORIA EN LA SANTA SEDE.
El cardenal George Jacob Koovakad nació el 11 de agosto de 1973 en Chethipuzha, en el estado de Kerala, India. Pertenece a la Iglesia católica siro-malabar, una de las Iglesias orientales católicas que está en plena comunión con la Santa Sede. Desde muy joven sintió la vocación sacerdotal y decidió dedicar su vida al servicio de la Iglesia. Fue ordenado sacerdote el 24 de julio de 2004. Luego completó sus estudios en Derecho Canónico e ingresó al servicio diplomático de la Santa Sede en 2006, lo que le permitió representar al Vaticano en distintos países y contextos culturales.
La Santa Sede lo destinó primero a las nunciaturas apostólicas de Argelia y Corea del Sur. Más tarde trabajó en Irán, Costa Rica y Venezuela. Esa experiencia fortaleció su compromiso con el diálogo, el respeto y el encuentro entre los pueblos. En 2020 comenzó a trabajar en la Secretaría de Estado del Vaticano, dentro de la Sección para los Asuntos Generales. Un año después, el Papa Francisco lo nombró responsable de la organización de los viajes apostólicos. Desde ese cargo coordinó las visitas pastorales internacionales del Santo Padre y colaboró en encuentros con
Cardenal George Koovakad, prefecto del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso
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Escudo del prefecto del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso
comunidades de todo el mundo. El Papa Francisco lo nombró arzobispo titular de Nisibi de los Caldeos el 25 de octubre de 2024. Recibió la ordenación episcopal el 24 de noviembre de ese mismo año. Poco después, el 7 de diciembre, lo proclamó cardenal durante el Consistorio celebrado en la Basílica de San Pedro, y le asignó el diaconado de San Antonio de Padua en la Circunvallazione Appia. En enero de 2025 asumió como prefecto del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso, organismo de la Curia Romana que promueve la relación entre la Iglesia católica y las religiones no cristianas. Desde esta misión impulsa una cultura del encuentro basada en
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La consagración episcopal del cardenal George Jacob Koovakad, el 24 de noviembre de 2024 (Vatican News)
el respeto mutuo, la escucha y la colaboración, convencido de que el diálogo constituye un camino privilegiado para la construcción de la paz y el bien común. También miembro del Dicasterio para las Iglesias Orientales, el Card. Koovakad destaca la importancia de crecer en una sociedad
con diversidad cultural y religiosa, como la India. Esa experiencia marcó su forma de entender el diálogo y el encuentro con los demás. Para la Pontificia Universidad Católica Argentina es un orgullo recibir la visita del Card. George Jacob Koovakad en el Campus Papa Francisco.
Card. George Koovakad con el Papa Francisco a bordo del avión papal (Vatican News)
EL DICASTERIO PARA EL DIÁLOGO INTERRELIGIOSO, UN ESPACIO DE ESCUCHA, ESTIMA Y RESPETO SE TRATA DE UN ORGANISMO DE LA CURIA ROMANA ORIENTADO AL DESARROLLO DEL DIÁLOGO ENTRE LA IGLESIA CATÓLICA Y LAS RELIGIONES NO CRISTIANAS.
El Dicasterio para el Diálogo Interreligioso es uno de los organismos que integran la Curia Romana, el conjunto de instituciones que asisten al Papa en el gobierno de la Iglesia católica y en el desarrollo de su misión en el mundo. Su función consiste en promover las relaciones entre la Iglesia católica y los seguidores de las religiones no cristianas. El diálogo con el judaísmo no forma parte de sus funciones, ya que esa tarea corresponde al Dicasterio para la
El Papa León XIV con el Card. George J. Koovakad, entre otros, en la Gran Mezquita de Argel (Vatican News - Vatican Media)
Promoción de la Unidad de los Cristianos. El Papa Pablo VI creó este dicasterio el 19 de mayo de 1964 con el nombre de Secretaría para los No Cristianos. La iniciativa nació a partir del Concilio Vaticano II, que impulsó una nueva etapa en la relación de la Iglesia con otras religiones.
En 1988, San Juan Pablo II cambió su nombre por Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso. Finalmente, en 2022, la constitución apostólica Praedicate evangelium estableció su denominación actual como Dicasterio para el Diálogo Interreligioso. El Dicasterio trabaja para fortalecer el respeto, el conocimiento
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La misión de este dicasterio está basada en la declaración Nostra aetate, aprobada por el Concilio Vaticano II en 1965.
El Papa León XIV y el Card. Koovakad con la delegación del Programa para las Relaciones Cristiano-Musulmanas en África (PROCMURA)
mutuo y la colaboración entre personas de distintas tradiciones religiosas. También promueve el intercambio entre comunidades religiosas y apoya iniciativas que favorecen la paz, la justicia, la libertad religiosa y el cuidado de la creación. Además, impulsa el estudio de las religiones y ofrece formación a quienes desarrollan tareas vinculadas con el diálogo interreligioso. El organismo acompaña el trabajo de las diócesis y de las conferencias episcopales en distintos
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países, y mantiene vínculos con instituciones y representantes de otras religiones para organizar encuentros, conferencias y proyectos de cooperación. Su misión está basada en la declaración Nostra aetate, aprobada por el mencionado Concilio Vaticano II en 1965. Ese documento marcó un cambio en la relación de la Iglesia con las religiones no cristianas. El texto afirmó el valor del respeto, del diálogo y de la colaboración con personas de otras creencias, sin
dejar de lado la identidad y la misión propias de la Iglesia católica. Desde el 21 de enero de 2025, el prefecto del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso es el cardenal George Jacob Koovakad. Él dirige el organismo y coordina las acciones que buscan fortalecer el diálogo entre la Iglesia católica y las distintas tradiciones religiosas en todo el mundo.
LA UNIVERSIDAD, LUGAR DE ENCUENTRO Por Pbro. Fabián Báez (*)
Sabemos que una universidad católica no existe solamente para transmitir conocimientos, formar profesionales o producir investigaciones, sino que está llamada a convertirse en un lugar donde la verdad pueda ser buscada, habitada y compartida; un espacio en el que el saber ilumine la vida y ayude a construir relaciones más justas, fraternas y humanas. La presencia del cardenal George Jacob Koovakad en este acto académico nos permite volver a mirar esta misión. Su experiencia y sabiduría de vida, hoy dedicadas al servicio de la Santa Sede, especialmente al diálogo interreligioso, nos recuerdan que la identidad no se debilita cuando se encuentra con otras tradiciones. Por el contrario, se vuelve más consciente
de sus raíces y más capaz de ofrecer sus dones. Vivimos un verdadero cambio de época. Los avances científicos y tecnológicos conviven con nuevas formas de pobreza, soledad, violencia y fragmentación. Frente a esta complejidad, ningún saber aislado resulta suficiente. La Universidad debe ayudar a superar la dispersión del conocimiento, generando una conversación fecunda entre la teología, la filosofía, las ciencias, la economía, la cultura y la vida social. No se trata simplemente de reunir disciplinas, sino de orientarlas hacia una comprensión integral de la persona y del mundo. Por eso, el diálogo no puede ser para la UCA una actividad ocasional ni una estrategia institucional. Debe formar parte de
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nuestra manera de enseñar, investigar y servir. Dialogar significa escuchar las preguntas de nuestro tiempo, dejarnos interpelar por las heridas de la sociedad, y reconocer que también las angustias, los sueños y las luchas de nuestro pueblo tienen algo que decirle a la Universidad. Una “Magnífica Humanidad” no nacerá automáticamente del progreso. Necesita sabiduría para orientar la ciencia, conciencia ética para gobernar la tecnología y sensibilidad para escuchar el clamor de los pobres y de la creación. Como nos enseña el Papa León XIV, necesita una paz capaz de desarmar los corazones y abrir caminos de encuentro. Necesita profesionales capaces de unir excelencia y servicio, convicciones
profundas y apertura, competencia y compasión. El Instituto Papa Francisco quiere contribuir a que toda la UCA sea una verdadera usina de pensamiento y un laboratorio de encuentro: una Universidad con raíces firmes y mente abierta, capaz de trabajar en red, cruzar fronteras disciplinares y culturales, y transformar los conflictos en nuevos procesos. Una Universidad que no observe la realidad desde lejos, sino que se comprometa con ella en un verdadero camino de transformación. Que la visita del cardenal Koovakad nos ayude a renovar esta vocación. El conocimiento alcanza su mayor grandeza cuando se vuelve servicio; la identidad católica, cuando genera comunión. Estamos seguros de que la
El Instituto Papa Francisco quiere contribuir a que toda la UCA sea una verdadera usina de pensamiento y un laboratorio de encuentro.
Universidad cumple su misión más genuina cuando quienes pasan por sus aulas salen preparados no solo para ejercer una profesión, sino también para comprender su tiempo, cuidar la vida y trabajar con otros por el bien común. (*) Director del Instituto Papa Francisco de la UCA
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ACTO ACADÉMICO
DIÁLOGO Y ENCUENTRO, CAMINOS PARA LA CONSTRUCCIÓN DE UNA MAGNÍFICA HUMANIDAD 11 DE SEPTIEMBRE - 10 HORAS - AUDITORIO SAN AGUSTÍN - CAMPUS PAPA FRANCISCO
APERTURA – Conducción por Mariana Arias PALABRAS DE BIENVENIDA del rector de la UCA, Dr. Miguel Á. Schiavone INTERPRETACIÓN MUSICAL – “Christe eleison” Dúo para dos sopranos y orquesta, segundo movimiento del “Kyrie” de la “Misa en si menor”, de Johann Sebastian Bach Soprano I: Sabrina Sosa | Soprano II: Camila Malla Piano (reducción orquestal): José David Rocha LECTURA DE POEMAS de Christophe Lebreton A cargo de la Dra. Cecilia Avenatti de Palumbo, acompañada del tema principal de la película “La lista de Schindler” Violín: Luis Alberto Mariño Fernández | Piano: Eduardo Pugliese LECTIO MAGISTRALIS del Card. George Jacob Koovakad PALABRAS DEL DIRECTOR DEL INSTITUTO PAPA FRANCISCO, Pbro. Fabián Báez CONVERSACIÓN del Card. Koovakad y del arzobispo de Buenos Aires y gran canciller, Mons. Jorge García Cuerva, con alumnos de la Universidad ORACIÓN COMUNITARIA INTERRELIGIOSA DE CIERRE
Al finalizar se celebrará la Santa Misa en la Iglesia del Corazón de Jesús.
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“Christe eleison”, dúo para dos sopranos y orquesta, segundo movimiento del “Kyrie” de la “Misa en si menor”, de Johann Sebastian Bach
La “Misa en si menor”, de Bach, es una obra de carácter ecuménico porque une las tradiciones de la Iglesia católica y la Iglesia luterana. Es la única obra religiosa de Bach que sigue el ordinario completo de la misa católica (“Kyrie”, “Gloria”, “Credo”, “Sanctus” y “Agnus Dei”). Por lo tanto, conjuga el carácter teológico protestante de las obras religiosas de Bach, con textos en latín de la Iglesia católica. La obra no fue compuesta para un domingo específico, sino como obra que trasciende espiritualmente las divisiones religiosas. Fue escrita entre 1724 y 1749, representando un testamento espiritual de Bach, y se interpretó íntegra muchos años después de la muerte del compositor en 1750.
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Tema principal de la película “La lista de Schindler”, del compositor John Williams
El film, dirigido por Steven Spielberg y estrenado en 1993, recrea la historia de las personas judías que fueron protegidas por Oskar Schindler durante el Holocausto, a partir de la novela “El arca de Schindler”, de Thomas Keneally. La película muestra, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, la conversión espiritual del empresario católico alemán, que arriesgó su vida para salvar a más de 1000 judíos polacos del exterminio, empleándolos en sus fábricas de Polonia y la República Checa. El tema principal de la película, compuesto por John Williams e interpretado por el gran violinista Itzhak Perlman, evoca el dolor, la memoria y el luto por las víctimas, pero también reivindica el alma humana que puede convertirse y dar su vida por el que sufre. Oskar Schindler falleció en Hildesheim, Alemania, el 9 de octubre de 1974, luego de haberse radicado en la Argentina entre 1949 y 1958. En 1963 fue nombrado “Justo entre las Naciones” por el gobierno de Israel y a su muerte fue sepultado en el Monte Sion de Jerusalén.
Hay que diseñar juntos una escritura nueva capaz de transmitir a todos
un poco del Verbo viviente
escritura desgarrada
por los gritos
tachada por los rasgos de sufrimiento desorientada (adónde vamos, si el punto no está al final) crucificada y las líneas se empujan así va la historia a veces el sentido escapa pero el silencio abre una salida por donde la Alegría sobreviene Christophe Lebreton, Ama hasta el fin del fuego, Buenos Aires, Ágape Libros, 2017.
Christophe Lebreton fue un monje trapense y sacerdote francés (1950-1996), miembro de la comunidad de Nuestra Señora del Atlas, en Tibhirine, Argelia. Dedicó su vida al diálogo y la convivencia con la población musulmana local. Fue asesinado en 1996 junto con otros seis monjes de la comunidad. El Papa Francisco lo beatificó el 8 de diciembre de 2018 junto con sus compañeros en el Santuario de Nuestra Señora de la Santa Cruz, en la ciudad argelina de Orán.
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CAMPUS PAPA FRANCISCO Universidad Católica Argentina Auditorio San Agustín, Av. Alicia Moreau de Justo 1300, Ciudad Autónoma de Buenos Aires