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gran canciller Jorge Ignacio García Cuerva rector Miguel Ángel Schiavone
CONSEJO SUPERIOR
presidente Miguel Ángel Schiavone vicerrectora de investigación Graciela Cremaschi vicerrector de formación integral Gustavo Boquin vicerrector de asuntos económicos y gestión Horacio Rodríguez Penelas vicerrector de asuntos académicos Gabriel Limodio vicerrector de asuntos estratégicos Pedro Bernardo Cannavó buenos aires
Eduardo Mario Pugliese decano de la facultad de artes y ciencias musicales
Carlos Newland decano de la facultad de ciencias económicas
Graciela Moya delegada del consejo superior con funciones de decana de la facultad de ciencias médicas
Roberto Aras decano de la facultad de ciencias sociales
Daniel Herrera decano de la facultad de derecho
Ricardo Daniel Medina decano de la facultad de derecho canónico
Javier Roberto González decano de la facultad de filosofía y letras
José Mostany decano de la facultad de ingeniería y ciencias agrarias
María de la Paz Grebe Noguera decana de la facultad de psicología y psicopedagogía
Gerardo José Söding decano de la facultad de teología mendoza
Horacio Rodríguez Penelas delegado rectoral de la sede mendoza
Fabiana Acerbi decana de la facultad de humanidades y ciencias económicas paraná
María Paula Nesa delegada del consejo superior con funciones de decana de la facultad teresa de ávila rosario
Gustavo Ilharrescondo delegado rectoral de la sede rosario
Gabriel Martínez Lotti decano de la facultad de ciencias de la salud del rosario
Oscar Telmo Navós decano de la facultad de ciencias económicas del rosario
Nelson Cossari decano de la facultad de derecho y ciencias sociales del rosario
Lucas Salvatierra decano de la facultad de química e ingeniería del rosario consejeros por los profesores titulares
Cecilia Inés Avenatti de Palumbo
Carlos Germán Hoevel
Lina Grasso
consejeros por los profesores protitulares y adjuntos
Analía Graciela Pastore
Andrea Patricia García
secretario del consejo superior Carlos Muñiz
CONSEJO DE ADMINISTRACIÓN
presidente Miguel Ángel Schiavone
Pedro Bernardo Cannavó
Raúl Rubén Drincovich
Santiago José Mignone
Horacio Reyser Travers
secretario del consejo de administración Horacio Rodríguez Penelas
Al cumplirse un año de la partida del Papa Francisco, queremos hacer memoria agradecida de su vida, de su palabra, de su misión y de su paso por nuestra Universidad. Pero no es una memoria nostálgica ni meramente histórica. Es, más bien, un acto de responsabilidad histórica . Porque si algo nos enseñó Francisco es que el Evangelio nunca pertenece al pasado: siempre es una llamada urgente al presente
Podríamos decir que Francisco emprendió muchos viajes a lo largo de su pontificado . Viajó a los márgenes del mundo, a las periferias geográficas y existenciales; viajó a lugares heridos por la guerra, por la pobreza y por la desesperanza; viajó también al corazón de millones de hombres y mujeres que, quizá sin buscarlo, se sintieron
interpelados por su palabra simple, directa y evangélica.
Sin embargo, hoy recordamos su último viaje, el más profundo y el más largo. El viaje de quien ha partido hacia la casa del Padre y, al mismo tiempo, ha quedado misteriosamente presente en la historia que ayudó a iluminar. Porque algunas vidas, cuando se apagan, dejan una claridad que sigue orientando el camino de muchos.
Francisco fue para el mundo testigo del amor de Dios. Un pastor que recordó a todos que la Iglesia quiere ser “hospital de campaña”, que el Evangelio se anuncia caminando con los pobres, y que la fe cristiana no es una idea abstracta, sino un encuentro vivo con Jesucristo. Su voz insistió una y otra vez en que nadie puede salvarse solo, que la fraternidad no es una utopía ingenua,

sino una necesidad urgente para la humanidad.
En un tiempo marcado por guerras fragmentadas, por tensiones globales y por una creciente cultura del descarte, Francisco habló con la claridad de los profetas. Nos recordó que estamos viviendo -como él mismo decía- una “guerra mundial en cuotas”, y que la única respuesta verdadera es reconstruir la cultura del encuentro, del diálogo y de la paz.
El Papa León XIV, en uno de sus primeros mensajes al recordar a su predecesor, expresó: “El Papa Francisco con su estilo de total dedicación al servicio y de sobria esencialidad de vida, de abandono en Dios durante el tiempo de la misión y de serena confianza en el momento del retorno a la Casa del Padre. Recojamos esta valiosa herencia y retomemos el camino, animados por la misma esperanza que nos viene de la fe”. El Papa nos recuerda que el legado de Francisco no es una nostalgia, sino una tarea que la Iglesia y el mundo están llamados a continuar.
Por eso este aniversario no es solo un homenaje. Es también una pregunta. ¿Qué hacemos hoy con la
herencia espiritual que Francisco nos dejó? ¿Cómo hacemos para que sus palabras no se conviertan en citas admiradas pero inofensivas, sino en semillas vivas capaces de transformar nuestra historia?
Tal vez la mejor manera de comprender su legado sea recordar una de sus intuiciones más profundas: la fe no nos aleja de las heridas de la humanidad; nos envía precisamente hacia ellas
Así, el último viaje de Francisco acontece hoy . No en los aviones que lo llevaron a tantos países, sino en tantas vidas que su palabra despertó, en los jóvenes que siguen creyendo que la fraternidad es posible, en las comunidades que intentan vivir una Iglesia más cercana, más sencilla y más misionera. Ese es el viaje más largo: el de una semilla evangélica que sigue creciendo en la historia.
Hoy, al recordarlo, pedimos la gracia de no dejar que su luz se apague en la memoria. Que en esta Universidad sepamos continuar el camino que él nos señaló. Porque el mundo sigue necesitando -quizá más que nunca- la claridad del Evangelio que Francisco nos invitó a vivir
Hoy no solo inauguramos un programa académico; hoy encendemos una lámpara en medio de nuestra comunidad. Este instituto nace bajo el nombre y el espíritu del Papa Francisco.
Elegir el nombre de Papa Francisco no es un gesto decorativo; es una responsabilidad como comunidad educativa que tiene por objeto mantener vivo su legado. Su magisterio, su testimonio de sencillez, su insistencia en una “Iglesia en salida”, cercana a los más vulnerables, y su llamado permanente al diálogo, a la fraternidad y al cuidado de la casa común, nos invitan a pensar la educación como un servicio transformador.
Francisco nos enseñó constantemente que “la educación es un acto de esperanza”, no es solo llenar la cabeza de información, sino formar personas comprometidas. Este mensaje está presente en varios espacios de nuestra Universidad, entre ellos el campus en Puerto Madero, que recientemente denominamos Campus Papa Francisco.

Por eso educamos para formar personas íntegras, nutridas de saberes y valores, profesionales virtuosos y ciudadanos comprometidos con la dignidad de la vida humana, dispuestos a transformar la realidad, para pasar de una cultura del descarte a una “cultura del encuentro”.
El instituto nace con la vocación de convertirse en un espacio de encuentro entre la fe, la cultura y la sociedad; un lugar donde la investigación, la formación y la extensión universitaria se orienten a iluminar los desafíos de nuestro tiempo: la búsqueda de la justicia, la construcción de la paz, la promoción de una economía más humana y el cultivo de una esperanza activa. Queremos que este sea un ámbito donde se escuche a los jóvenes, donde se investiguen las nuevas realidades culturales, donde se promueva el diálogo interdisciplinario y donde la Universidad pueda ofrecer a la sociedad respuestas que nazcan del discernimiento, del pensamiento crítico y la profunda dignidad de cada persona. El instituto podrá nutrirse con los programas y actividades que tiene actualmente la UCA
orientados hacia estos objetivos. El 20 de octubre tendrá lugar en esta misma sede el congreso sobre el Pacto Educativo Global, donde presentaremos los programas y actividades que venimos implementando, y que contribuyen al logro de nuestra misión.
Asumiendo el legado de tender puentes, de fomentar una “educación en salida” y de cultivar la esperanza en las periferias, e inspirado en sus valores, este instituto será un “hospital de campaña” del saber, dedicado a formar personas solidarias, humanas y comprometidas con la transformación social. Hoy abrimos las puertas de la UCA a este nuevo instituto para mantener vivo el magisterio de Francisco.
Que el Espíritu nos guíe para que el Instituto Papa Francisco sea un faro de servicio, sabiduría y humanidad. Que podamos, con humildad y determinación, hacer de este espacio una contribución auténtica al bien común.
En lo que a la Universidad le corresponde, ¡hagamos lío! Y construyamos un mundo mejor transformando vidas a través de la educación
El Papa Francisco falleció el lunes 21 de abril de 2025, a las 7.35 de la mañana en Roma. Jorge Mario Bergoglio había sido elegido como Sumo Pontífice el 13 de marzo de 2013. Tomó el nombre de Francisco en honor a San Francisco de Asís, inspirado por el consejo del cardenal brasileño Cláudio Hummes, quien, al momento de su elección, le pidió que no se olvidara de los pobres durante su pontificado. El primer Papa jesuita y originario de América nació en Buenos Aires el 17 de diciembre de 1936. Era el hijo mayor de una familia con cinco hermanos, y sus padres tenían ascendencia piamontesa. Cuando todavía iba al jardín de infantes, su abuela Rosa Vassallo le enseñó a rezar. En sus propias palabras, ella fue la persona que más influyó en su vida.
“Un porteño que no baila tango no es un porteño”, expresó alguna vez el Papa Francisco. Durante su juventud, mientras cursaba la carrera de Técnico Químico en una escuela industrial, solía salir a bailar tango y practicarlo con sus amigos. También compartía con su padre la pasión por San Lorenzo de Almagro, club del que era ferviente hincha.
Después de graduarse y trabajar en el área de bromatología en un laboratorio, la fuerte vocación religiosa que lo acompañaba lo impulsó a encaminarse hacia el sacerdocio. Ingresó al seminario del barrio de Villa

Devoto y, en 1958, comenzó el noviciado en la Compañía de Jesús. Dos años más tarde se trasladó a Chile, donde completó sus estudios en el juniorado jesuita de Santiago. A su regreso a la Argentina, continuó su formación académica y obtuvo la licenciatura en Filosofía en el Colegio San José de San Miguel. Casi con 33 años, el 13 de diciembre de 1969 fue ordenado sacerdote por el arzobispo Ramón José Castellano. Poco después se trasladó a Alcalá de Henares, en España. Ahí completó la tercera aprobación del noviciado, el paso final para su incorporación definitiva a la Compañía de Jesús. En julio de 1973 fue nombrado provincial de los jesuitas en Argentina, cargo que ocupó durante seis años. Al concluir ese período, desempeñó diversas funciones en el ámbito universitario y parroquial, hasta que fue destinado a la ciudad de Córdoba como director espiritual y confesor.
En 1992, el Papa Juan Pablo II lo nombró obispo titular de Auca y obispo auxiliar de Buenos Aires. Más adelante asumió también el rol de vicario episcopal de la zona de Flores, y el de vicario general de la arquidiócesis. En 1996 fue promovido a arzobispo coadjutor de Buenos Aires. Ya era una de las principales figuras de la Iglesia en el país. El 28 de febrero de 1998 asumió como arzobispo de Buenos Aires, cargo que también lo convirtió en primado de la Argentina y gran canciller de la Universidad Católica Argentina (UCA)
“Hoy es una gran fiesta para la Iglesia universal”, expresó el Papa Juan Pablo II, en 2001, al designar cardenal a Bergoglio y otorgarle el título de San Roberto
Belarmino. Ese mismo año fue nombrado relator general adjunto para la 10º Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos.
Entre 2005 y 2011, Bergoglio tuvo una destacada participación en la Conferencia Episcopal Argentina, que presidió por dos mandatos consecutivos. También formó parte del cónclave que eligió al Papa Benedicto XVI, y fue miembro de diversas congregaciones: para el culto divino y la disciplina de los sacramentos, para el clero, y para los institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica. Además, integró el Consejo Pontificio para la Familia y la Comisión Pontificia para América Latina.
Tras la histórica renuncia de Benedicto XVI -y durante la quinta votación del segundo día del cónclave- el 13 de marzo de 2013, Jorge Mario Bergoglio fue elegido Sumo Pontífice. Con su elección se convirtió en el primer Papa americano, el primero originario del hemisferio sur, el primero no europeo desde el año 741, y el primer miembro de la Compañía de Jesús en asumir el pontificado
Entre sus encíclicas se destaca la segunda, Laudato si’, publicada el 24 de mayo de 2015, en la que aborda el “cuidado de la casa común”, que se ha transformado en un manifiesto ecologista a nivel mundial. Esto convirtió a Francisco en el primer Papa que profundiza el cuidado del ambiente y el cambio climático, al indicar que son asuntos que la Iglesia debe atender. Durante su pontificado, impulsó una reforma destinada a ampliar el papel de la mujer en la Iglesia:


mediante una ley, autorizó que las mujeres puedan desempeñarse como lectoras y acólitas en el altar, roles litúrgicos que anteriormente ejercían solo de forma excepcional y con la aprobación de los obispos. Además, es el Papa que ha designado a más mujeres en puestos clave dentro de la Santa Sede. Francisco también se comprometió firmemente en la lucha contra la pederastia. Definió los abusos sexuales perpetrados por sacerdotes como “una lepra en nuestra casa”, y adoptó diversas medidas para enfrentarlos, incluyendo la promoción de juicios en el Vaticano contra
los acusados, el apoyo a procesos judiciales similares en otros países, y la eliminación del secreto pontificio en casos e investigaciones de esta gravedad.
Tras 12 años marcados por importantes hitos, el pontificado del Papa Francisco -líder político y espiritual- llegó a su fin, pero su legado permanecerá por siempre en la que fue su casa: la Pontificia Universidad Católica Argentina.
Hoy el campus de Puerto Madero lleva su nombre y también abre sus puertas el Instituto Papa Francisco para que su memoria sigua vida
PALABRAS DEL DIRECTOR
Al cumplirse el primer aniversario de la muerte del Papa Francisco, su figura no se disuelve en el recuerdo: se vuelve presencia que interpela. Su magisterio sigue iluminando un tiempo atravesado por tensiones, desigualdades y búsquedas profundas de sentido. Francisco nos enseñó a mirar la realidad sin anestesia, pero también sin perder la esperanza.
“Francisco para siempre” no es solo un lema . Es una afirmación exigente: su palabra permanece viva en la medida en que encuentra encarnación en nuestras decisiones, en nuestras instituciones y en nuestra manera de comprender la educación, la sociedad y la fe.
En este espíritu nace el Instituto Papa Francisco de la Universidad Católica Argentina. No como un espacio conmemorativo, sino como una iniciativa dinámica que busca proyectar su legado . Un ámbito donde el pensamiento se encuentre con la vida, donde la formación universitaria dialogue
con los desafíos culturales y sociales de nuestro tiempo, y donde la esperanza se traduzca en compromiso concreto.
Francisco insistió en que “la educación es un acto de esperanza”. Por eso, la Universidad asume el desafío de formar no solo profesionales competentes, sino personas capaces de construir una cultura del encuentro, superando la lógica del descarte que hiere a tantos. En sintonía con el arzobispo de Buenos Aires y gran canciller de la UCA, Mons. Jorge Ignacio García Cuerva, que nos recuerda que “de nosotros depende que este viaje de Francisco sea el más largo, que sea para siempre”, el instituto quiere encarnar esta misión en el ámbito académico, ofreciendo un pensamiento que no se encierre en sí mismo, sino que se abra al dolor, al diálogo y a la transformación social.
A un año de su partida, Francisco sigue marcando rumbo. Su legado no se repite: se despliega. Y nos compromete
Que este instituto sea signo de ese “para siempre”: un lugar donde su inspiración se haga saber, servicio y esperanza activa.


La creación del Instituto Papa Francisco es una de las mayores novedades institucionales de la Universidad
Católica Argentina. El anuncio fue hecho el 16 de septiembre del año pasado en el acto de denominación del Campus Papa Francisco por el arzobispo de Buenos Aires y gran canciller de la UCA, Mons. Jorge García Cuerva
Originalmente concebido como una cátedra, en diciembre se tomó la decisión de transformarlo en el
Instituto Papa Francisco, que depende del rectorado. Al ser instituto, además de custodiar, estudiar y proyectar el magisterio del Papa Francisco, busca llegar a otros sectores por fuera de la Universidad, como colegios, universidades o sindicatos.
El instituto apunta también a una vinculación no solo académica. A diferencia de la cátedra que tenía un enfoque teórico, el instituto busca reflexionar sobre la visión del
Sumo Pontífice argentino: no solo para estudiar a Francisco o para rendir un homenaje, sino para ver el mundo desde su mirada. Por otro lado, la intención es articular vivencias, saberes y procesos académicos que tienen relación con el magisterio del fallecido Papa. Para eso se dictan seminarios, experiencias, cursos y posgrados vinculación con Francisco.
Antes de su asunción como obispo de Roma, Jorge Bergoglio fue

durante 15 años arzobispo de Buenos Aires y gran canciller de la UCA, donde sembró su conocimiento, compartió con personal académico e influyó en el armado de diversos sectores eclesiásticos
Un ejemplo de esto es el área de compromiso social, motivado para abrir la Universidad a sectores sociales necesitados.
Otro propósito del instituto es generar espacios donde las experiencias y riquezas que dejó Jorge Bergoglio
puedan dialogar con el objetivo de traer el pensamiento y la enseñanza de Francisco, y hacerla accesible a todos.
La decisión del armado del instituto nace por iniciativa de Mons. García Cuerva junto con otras autoridades de la Universidad, que entendieron que no es suficiente con estudiar y pensar a Francisco, sino que la visión de Bergoglio es el motor para ver el mundo y transformarlo, es lo que promueve una
reflexión profunda y constituye un llamado a trabajar en la realidad desde su mirada.
Los involucrados en el proyecto son tanto docentes, académicos, investigadores como voluntarios jóvenes (la mayoría, graduados), que se dedicarán a realizar encuentros virtuales y presenciales con el fin de poner en común los pensamientos vinculados al difunto Sumo Pontífice
27 de abril | 17:00 | auditorio san agustín | campus papa francisco
presentación y bienvenida
“misa criolla” de ariel ramírez - gloria y credo
coro uca
solistas santiago feu y laura munizaga conjunto instrumental santiago jaritonoff teclado alejandro shmidt percusión andrés r. serafini bajo eléctrico alejandro andreu aerófonos nativos pablo d. martínez charango/guitarra y dirección de conjunto dirección eduardo pugliese
palabras del rector dr. miguel á. schiavone
palabras del director del instituto papa francisco padre fabián báez
“mi buenos aires querido” de carlos gardel y alfredo le pera solista laura munizaga | bandoneón rubén slonimsky
el legado de francisco en el mundo contemporáneo expositores
dr. martín guzmán economista, exministro de economía de la nación presenta “francisco y la reforma de la arquitectura financiera global: informe jubilar sobre la deuda”
dr. jorge triaca economista, exministro de trabajo de la nación modera
federico mayol periodista de infobae
“la vida como viene” canción lema de los hogares de cristo inspirada en una frase del papa francisco coro padre carlos mugica del barrio carlos mugica (villa 31)
palabras finales
del arzobispo de buenos aires y gran canciller de la uca, mons. jorge ignacio garcía cuerva
cierre
“solo le pido a dios” de león gieco
acerca del coro padre carlos mugica
El Coro Padre Carlos Mugica nació en la parroquia Cristo Obrero del Barrio Mugica, en la zona de Retiro (ex Villa 31 y 31 bis). Su origen inicia en el año 2000. Con el transcurso del tiempo, el coro fue consolidándose hasta la actualidad con la mirada del Papa Francisco de recibir “la vida como viene”, acompañando
a la comunidad mediante la música. Cada integrante del coro lleva adelante un compromiso social en las actividades que ofrece la parroquia Cristo Obrero a todo el barrio, como un legado recibido del Padre Carlos Mugica.
integrantes del coro belén | griselda | gisela | naye | mía | noemí | adriana | milagros | zaira | danna agustina | olivia | jhoan | carlos | josé | diego | gary | miguel | santiago

la muestra del fotógrafo enrique cangas, quien siguió a bergoglio cuando era arzobispo y luego durante su pontificado, acompaña la inauguración del instituto.
En el marco de la inauguración del Instituto Papa Francisco, el fotógrafo Enrique Cangas presenta su muestra fotográfica “Francisco: servidor en Buenos Aires, servidor para el mundo”, en la que retrata los años de Jorge Mario Bergoglio, primero como arzobispo de Buenos Aires y luego como Sumo Pontífice.
Antes de llegar al Pabellón de las Bellas Artes de la UCA, la muestra itinerante se exhibió en distintos lugares del país, como el Senado de la Nación , la Villa 21 , el Hospital Garrahan , la S ede Rosario de la UCA, cárceles y en decenas de parroquias y escuelas . Su repercusión la llevó también a Roma, en la organización Scholas Occurrentes , impulsada por el propio Francisco.
En el campus, se puede ver una selección de las 75 imágenes que conforman la muestra, que
incluye el paso de Bergoglio en el Arzobispado, su visita a Brasil en 2013 durante la Jornada Mundial de la Juventud, la Semana Santa de 2017 en el Vaticano o su viaje a Chile en 2018.
“Mi objetivo es mostrar que las actitudes y los gestos del Papa Francisco que asombran al mundo y abren una etapa de esperanza para toda la Iglesia, son una continuación de lo que demostró en Buenos Aires durante su ministerio pastoral como arzobispo de la ciudad”, afirma Cangas. La muestra, que fue declarada de interés cultural por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, seguirá recorriendo el país para multiplicar el mensaje de Francisco. El trabajo del fotógrafo también se condensa en el libro “De padre Jorge a Papa Francisco. El camino de un pastor con olor a oveja”, publicado en 2014 y editado por Gram Editora

sobre enrique cangas Nacido el 25 de diciembre de 1971, Enrique Cangas cuenta con más de 30 años de experiencia en la fotografía; se formó en el Foto Club Buenos Aires. Ejerció la docencia por 28 años en los barrios de Villa Tranquila y Dock Sud en la ciudad de Avellaneda. En 2018 tuvo la oportunidad de trabajar junto al equipo fotográfico del Vaticano. Actualmente, además de dedicarse a la fotografía, dicta clases, charlas y cursos en ámbitos privados y educativos. Ha colaborado con portales, periódicos y revistas, con material relacionado a la vida de la Iglesia en nuestro país. Recientemente se recibió de coaching ontológico



de la Universidad Católica Argentina
Auditorio San Agustín, Av. Alicia Moreau de Justo 1300, Ciudad Autónoma de Buenos Aires