Rutas y territorios Cartografía histórica
Laura Elena Romero López
Alejandro Ortiz Lima v

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Laura Elena Romero López
Alejandro Ortiz Lima v

Laura Elena Romero López
Alejandro Ortiz Lima
Universidad de las Américas Puebla Primera edición: julio de 2018 isbn 978-607-7690-88-7 Versión en PDF para difusión.
Copyright © 2018 Fundación Universidad de las Américas, Puebla Ex hacienda Sta. Catarina Mártir, San Andrés Cholula, Puebla, 72810 www.udlap.mx • editorial.udlap@udlap.mx • Tel.: +52 (222) 229 20 00
De la presente edición:
Circe Hernández Sautto Adrián Mendoza Leal Selección de libros y textos
Lourdes Fernández Ramírez Fotografía
Queda prohibida la reproducción, parcial o total, por cualquier medio del contenido de la presente obra, sin contar con autorización por escrito de los titulares de los derechos de autor.
El contenido de este libro, así como su estilo y las opiniones expresadas en él, son responsabilidad de los autores y no necesariamente reflejan la opinión de la udlap. bbb
Luis Ernesto Derbez Bautista Rector
Cecilia Anaya Berríos Vicerrectora académica
Enrique Silva Celma Decano de Apoyo Académico
María Elvia Catalina Morales Juárez Directora de Bibliotecas
María del Refugio Paisano Rodríguez Jefa de Archivos y Colecciones Especiales
Circe Hernández Sautto Coordinadora de la Biblioteca Franciscana
Mayra Ortiz Prida Directora general de la Oficina de Rectoría
Izraim Marrufo Fernández Director de Comunicación
LOS
MAPAS HAN ESTADO
PRESENTES EN la historia del hombre desde que éste tuvo consciencia de sí mismo y de su entorno. Los mapas son testigos perennes de nuestro deambular por el mundo, cuentan historias fascinantes, conquistas épicas y muestran nuestra curiosidad innata por descubrir y explorar.¶Compañeros de nuestro peregrinaje, los mapas representan visualmente nuestros pasos, logros y deseos. Instrumentos cambiantes y adaptables a cada cultura; tecnologías que aparecen y desaparecen: desde los mapas tallados en piedra, hasta el gps, pasando por aquellos dibujados sobre pergamino, papiro o papel. Los mapas son –en un sentido amplio– la manera en que simplificamos la realidad hasta el punto de hacerla comprensible, otorgando en el proceso significados y emociones a los trayectos que recorremos y a los territorios que habitamos. Los mapas son la realidad traducida al lenguaje de nuestro cerebro.¶Cada mapa representa un sentido de pertenencia a este mundo y la intención de descubrir nuestro lugar en él, nos muestran la complejidad de nuestro entorno y el rol nómada que, como especie viajera y exploradora, poseemos, dándonos, en cierta forma, la certidumbre de saber dónde estamos y hacia dónde vamos.¶Rutas y territorios: cartografía histórica ofrece una espléndida muestra de mapas antiguos y facsímiles de códices. Todos ellos nos abren puertas a un fascinante pasado y exponen el trabajo de los primeros cartógrafos de los siglos xvii al xix. Hermosas piezas de arte visual elaboradas por hábiles ilustradores que reinterpretaban las bitácoras y crónicas de los viajeros y exploradores. Imprecisos, tal vez, pero sin duda hermosos: mapas llenos de arte y detalles.¶Los mapas son quizás la mejor manera de expresar el conocimiento, dominio, control y poder que el hombre ejerce –legítimamente o no– sobre el medio representado. Y más allá de simular una visión específica del mundo, los mapas nos asignan un lugar dentro de él. Si alguien pretende investigar sobre las formas de poder, deberá dedicarle un rato a la historia contada por los mapas. Cada generación ha plasmado en ellos su propia visión e intereses.¶Sea cual sea el uso que se les dé, los mapas proporcionan información valiosa, nos permiten salir de terra incognita para entrar a terra notum. La historia de los mapas es la historia del hombre.
Mtro. Alejandro Ortiz Lima

Dra. Laura Elena Romero López {Profesora de tiempo completo, udlap}
Lla llegada de los españoles al Nuevo Mundo alteró todas las estructuras preexistentes: las epidemias mermaron drásticamente a la población, la nueva fauna transformó los ecosistemas nativos y, poco a poco, el paisaje comenzó a modificarse; todo lo que era, dejó de ser. Nada quedó intacto.¶La Corona española había conquistado un vasto territorio, del cual desconocía buena parte. Los conquistadores relataron con sus plumas lo que habían presenciado, dando cuenta no sólo de sus batallas sino de la complejidad social y ambiental. Cartas, crónicas y mapas iban configurando la imagen de la América conquistada.¶ Después de la conquista económica, política, religiosa y lingüística, los españoles debían conquistar la imagen del que suponían su territorio, pues las antiguas tradiciones pictográficas no hacían visible, a los ojos de los colonizadores, la riqueza del Nuevo Mundo. La Corona española desplegó, desde inicios del contacto, numerosos recursos para construir su propia versión del territorio y asegurarse de que la repartición de indios y tierras se hiciera sin merma de los beneficios reales.¶Desde las primeras décadas del siglo xvi, y ante el desconocimiento que los reyes tenían de lo que habían hecho suyo a la fuerza, se reguló la forma en que se describían las Indias (Manso, 2012 , p. 26). Con la llegada al trono de Felipe II, y ante el caos que imperaba en el Nuevo Mundo, se inicia una época de control sobre la información que provenía de los
dominios americanos. Por ello, se instruyó a Juan de Ovando y Godoy, antiguo consejero de la inquisición, para reorganizar el Consejo de Indias. Ovando realizó este proyecto junto a Juan López de Velasco quien fue nombrado en 1571 primer cosmógrafo cronista de Indias (Álvarez, 1989).¶A Ovando le debemos el primer cuestionario que sistematizó la información que había al momento. La versión inicial, que data de 1569, constaba de 37 preguntas, que se aumentaron a 200, dos años después. De estos cuestionarios resultaron las Relaciones del tiempo de la visita. Para 1573 se formuló un tercer cuestionario constituido por 135 preguntas, que sirvieron a López de Velasco para redactar la Geografía y descripción general de las Indias (Manso, 2012).¶Los esfuerzos de la Corona española no se detuvieron ahí. En 1577, después de un ejercicio por hacer un levantamiento cartográfico de España, al que acompañó la descripción histórica, geográfica y estadística, se propuso enviar un nuevo cuestionario a cada pueblo y provincia a donde llegara el documento, lo que daría lugar a las Relaciones geográficas de Indias.¶El cuestionario intitulado Instrucción y memoria de las relaciones que se han de hacer para la descripción de las Indias que su majestad manda hacer, para el buen gobierno y ennoblecimiento dellas, constó de cincuenta preguntas y fue enviado a todo el imperio español. La diferencia con los cuestionarios anteriores es que éste fue realizado en cada uno de los lugares a los que llegó, de tal manera que, pese al esfuerzo homogeneizador, lo que se obtuvo fue un corpus heterogéneo que expuso la complejidad interna de los territorios novohispanos.¶
La Instrucción y memoria de las relaciones
Aunque el cuestionario de 1577 no fue el último esfuerzo de la Corona por sistematizar la información que provenía de América es, sin duda, uno de los acervos más importantes que sobrevivieron para quienes nos encontramos interesados en el estudio de la época colonial. La conformación de este cuestionario nos provee de valiosa información para conocer parte de la historia regional del actual territorio mexicano.¶El texto que se distribuyó lo hizo con indicaciones muy precisas que nos
hablan de la avidez por conocer el territorio y a su gente, y construir, a partir de ello, una cartografía social. La Instrucción indica que el documento debía entregarse a cada pueblo de españoles y de indios. Los concejos serían los encargados de recibirlos o, en su defecto, los curas o religiosos. Las respuestas deberían estar a cargo de «personas inteligentes de las cosas de la tierra» (Acuña, 1985, p. 18). Las respuestas debían estar acompañadas de la fecha en que se elaboraron, el nombre de la persona que lo hizo y del gobernador que envió la instrucción. Además, y he ahí la parte de nuestro interés, cada una de ellas debía estar acompañada de un mapa que ilustrara el territorio.¶Las cincuenta preguntas pueden dividirse en las siguientes temáticas: toponimia (1, 9, 13); historia de la conquista (2); lengua (1, 5); clima (3); recursos (4, 22, 23, 24, 25, 26, 27, 28, 29, 20, 46); costumbres prehispánicas (5, 14, 15); población (5, 48); geografía (6, 7, 8, 16, 18, 19, 20, 21, 32, 38, 39, 40, 41, 42, 43, 44, 45, 47, 49); gobierno (7, 11, 12); asuntos eclesiásticos (10, 34, 35, 36); tributo (14, 33); enfermedades (17, 26); vivienda (31), y colegios y hospitales (37). Los puntos 10, 42 y 47 solicitan, explícitamente, la elaboración de una «pintura» o la expresión en papel de las respuestas dadas. El énfasis observado en la geografía y los recursos exponen, de nueva cuenta, los intereses que motivaron esta extraordinaria empresa.¶Sin embargo, como ya he mencionado, la diversidad interna se impuso a la homogeneidad esperada y el resultado son 69 mapas, para el caso de Nueva España, de los cuales 68% se presumen de manufactura indígena (Mundy, 2000, p.30). Esta intervención de pintores nativos ocasionó que el resultado fuera una muestra más de la resemantización que la conquista trajo consigo. Los mapas que acompañan a las Relaciones geográficas son resultado del esfuerzo de la Corona por controlar sus colonias pero, sobre todo, son la forma en que sus pobladores pensaron y habitaron esos territorios. Son, en suma, un documento antropológico que da cuenta de que el espacio nunca es neutral, siempre es un dominio habitado y resultado de la cultura de la cual emerge.¶
El grupo Cozcatlán
De entre los mapas de manufactura indígena encontramos los que pertenecen a la Relación geográfica de Cuzcatlan. El interés por dichos mapas deriva de incluir la región de la Sierra Negra, en la cual he realizado, desde hace más de una década, trabajos de investigación.¶De Cuzcatlan se escribieron dos relaciones, ambas en 1680 y bajo la responsabilidad del corregidor Juan de Castañeda, razón por la cual ha sido objeto de interés de algunos estudiosos, entre ellos Del Paso y Troncoso (1905), Cook (1974), Acuña (1982) y Musset y Vergneault (1991). En general, dichos trabajos destacan las particularidades estéticas del mapa, incluso Carmen Cook de Leonard y Musset y Vergneault realizan algunos esfuerzos por decodificar los topónimos de estilo prehispánico que se encuentran en los márgenes de ambos documentos.¶La explicación más sugerente de la existencia de dos cuestionarios sobre Cozcatlán nos la da Acuña (1982), para quien la razón se origina en que Juan de Castañeda y León remitió el manuscrito A (Ms. A) al virrey de la Nueva España, conde de Coruña, y el manuscrito B (Ms. B) a la Real Audiencia de México, ocasionando que, al recibirse, se le diera prioridad al envío cuyo remitente era el virrey. Esta duplicación fue originada por el momento de incertidumbre que vivía el gobierno virreinal en 1580, fecha de la relación de nuestro interés, pues Lorenzo Suárez de Mendoza sustituía como virrey a Martín Enríquez. En ese contexto, nos dice Acuña, una segunda versión del cuestionario fue enviada a la Real Audiencia, organismo en el que recaía el gobierno durante estas etapas (1982).¶Pese a que ninguna versión es considerada copia de la otra, el Ms. B ha sido considerado posterior al Ms. A. Ambos manuscritos, al igual que los mapas, contienen –prácticamente– la misma información. Sin embargo, el mapa B resulta más complejo, pues cuenta con más elementos que el A.


Cozcatlán: entre el Valle de Tehuacán y la Sierra Negra Cozcatlán fue un señorío importante durante la época prehispánica. Controlaba las regiones de Teteltitlán (Otontepec, figura 1), en el área popoloca, y Mazateopan y Petlapan, en el área nahua y mazateca (figura 2).¶

Figura 1. San Pedro Otontepec.
Detalle mapa B
Dibujo L. R.

Figura 2. San Martín Mazateopan acompañado de dos topónimos.
Detalle mapa B
Dibujo L. R.
Sobre esa antigua demarcación, los españoles impusieron el orden colonial haciendo de Cozcatlán el pueblo del que dependerían once estancias, las cuales aparecen en los mapas representadas por iglesias que se diferencian entre ellas por su tamaño y la estructura del techo (figura 3).¶

Figura 3. De izquierda a derecha: iglesia de San Jhoan Evangelista Cuzcatlan, Santa María Calipan y Santa María Xuxutla Chimalhuacán. Reelaboración a partir del mapa B.
Dibujo L. R.
Actualmente la región del Valle de Tehuacán y Sierra Negra comprende 21 municipios y abarca cerca de cinco mil metros cuadrados (mapa 1). Los caminos que comunican a la ciudad de Tehuacán con los municipios más lejanos de la Sierra Negra, por ejemplo San Martín Mazateopan (marcado en el mapa con el número 4), implican un recorrido de cinco horas en carretera a la cabecera municipal y dos más de caminata por alrededor de cinco kilómetros. Esto nos permite considerar el extraordinario trabajo que implicó, durante la época colonial, recorrer la zona.¶ En el mapa hemos identificado nueve de las once estancias de la provincia de Cozcatlán (2). El cuestionario, en su novena pregunta, solicita el

Mapa 1. El Valle de Tehuacán y la Sierra Negra.
Se indican con números arábigos las estancias coloniales de Cozcatlán.
Mapa
L. R.
nombre de éstas y menciona que son diez, pero en ambos mapas aparecen once: Santa María Calipan (3), San Antonio Comulco (6), San Pedro Otontepetl (no pudo ser localizada), San Jerónimo Asuchitlán (8), San Juan Ajusco (7), San Mateo Tlacuchcalco (10), Santiago Tilapan (1), Santa María Ajujutla (no pudo ser localizada), San Francisco Xitlaman (9) y San Martín Mazateopan (5). En ambos mapas aparece San José Petlapa (4), aunque en ninguno de los manuscritos sea mencionado. Para dar una idea al lector de las distancias, es importante decir que entre Cozcatlán y Petlapa, una de las localidades más lejanas de la provincia, hay 42 kilómetros en línea recta.¶Los antiguos administradores coloniales, junto con los evangelizadores franciscanos que llegaron a la zona, acompañados, sin duda, de indígenas de la región, recorrieron la zona por estrechos y agrestes caminos. Ambos mapas que acompañan el cuestionario escrito muestran líneas paralelas selladas por las herraduras de los caballos que facilitaron la empresa. Este recurso estilístico es una muestra más de la reactualización de un antiguo recurso, pues en los códices prehispánicos los caminos estaban señalados, de igual manera con dos líneas paralelas en las que las huellas de los pies indicaban la ruta (figura 4).¶

Figura 4. A la izquierda, detalle de un camino representado en el Códice Florentino.
A la derecha, detalle del mapa A en el cual se observan los caminos de herradura y un río, probablemente parte del Salado.
Dibujo L. R.

Figura 5. Salinas.
Detalle del mapa A.
Dibujo L. R.
Otro elemento importante que podemos mencionar respecto a los mapas es la presencia de las salinas ubicadas en San Jerónimo Asuchitlán y San Pedro Otontepetl. A decir del manuscrito, las salinas de la provincia producían entre cuatro y cinco mil fanegas de sal (más de 200 000 kilos) las cuales se llevaban a las minas de Pachuca, Taxco, Temazcaltepec y Zultepec, para el beneficio de la plata (Acuña, 1982, p. 102) (figura 5).¶En este fragmento del mapa, encontramos debajo de la iglesia de Asuchitlán un pequeño círculo con cinco huellas de pie alrededor de lo que parece ser una estructura piramidal. Al respecto, Carmen Cook menciona que se trata de un centro ceremonial asociado a la diosa Uixtocíhuatl, «en el que bailaban las mujeres alrededor de la estatua de la diosa, o de una mujer vestida como la diosa para representarla» (1976, p. 126). Pese a que es evidente que se trata de un movimiento circular, quizá un baile, no podemos afirmar que el culto a la diosa se llevaba a cabo en dicha zona. Otro punto de desacuerdo con la autora se presenta con respecto a lo que
para ella representan los cuadros que rodean a la zona, que en el mapa B aparecen acompañados de una glosa en español que dice «pilas de sal», pues ella propone que se trata de charolas de barro con cuatro patas que se usaban en la elaboración de sal. A mi parecer, lo que tenemos en el mapa corresponde a las terrazas que hasta la fecha se emplean para la producción de sal en la zona de Zapotitlán Salinas (foto 1), municipio vecino a la región comprendida en los mapas objeto de nuestro interés.¶

Foto 1. Salinas de evaporación solar.
Zapotitlán Salinas
Fotografía L. R.
Finalmente, un dato importante a mencionar sobre los mapas es la precisión con la cual el pintor ubicó, en el espacio, cada uno de los poblados. Aunado a esto, la exposición de lo que quizá sean las fronteras del territorio, mediante la antigua tradición pictórica, nos da cuenta de la resemantización de la que hablamos inicialmente. Uno de los retos que nos dejan los mapas A y B es la interpretación de más de 28 topónimos. Por el vasto territorio que abarcan, es probable que algunos de dichos topónimos puedan estar en alguna de las lenguas de la región, como el mazateco y el popoloca, y no sólo en náhuatl, tema que dificulta su interpretación.¶Sin embargo, vale la pena refrendar –para concluir–la importancia de los mapas como fuente de información, no sólo relacionada con cuestiones geográficas o ambientales, sino con numerosos temas que se ven involucrados en ellos. Recordemos que los mapas son productos culturales que nos hablan no sólo de los caminos recorridos, sino de los pensamientos y conocimientos de quienes anduvieron dichos caminos.
Acuña, R. (1982). Relaciones geográficas del siglo xvi: Tlaxcala-2 (Vol. 5).
México: unam.
Álvarez, R. (1999). Felipe II, la ciencia y el Nuevo Mundo. Revista de Indias, 59 (215), 9-30.
Cook de Leonard, C. (1976). Reconstrucción geográfico-política del reino de Cozcatlan. En Proceedings of the International Congress of Americanists, 117-130.
Del Paso y Troncoso, F. (1905). Papeles de Nueva España. Madrid: Cosmos.
Manso, C. (2012). Los mapas de las Relaciones Geográficas de Indias de la Real Academia de la Historia. Revista de Estudios Colombinos, (8), 23-52.
Mundy, B. E. (2000). The Mapping of New Spain: Indigenous Cartography and the Maps of the Relaciones Geográficas. Estados Unidos: University of Chicago Press.
Musset, A. y Vergneault, F. (1991). Un regard sur le pueblo de Cuzcatlan: une aproche pluridisciplinarie de deux cartes jumelles des «Relations Geographiques des Indes» (1580). En Alain Breton, Jean-Pierre Berthe y Sylvie Lecoin (Eds). Vingt études sur le Mexique et le Guatemala: Réunies à la mémoire de Nicole Percheron. Toulouse: Presses Universitaires du Mirail-Toulouse, 133-162.

Mtro. Alejandro Ortiz Lima
{Profesor de tiempo completo, udlap}
Desde el dibujo garabateado en una servilleta, hasta las aplicaciones de mapas con geolocalización: los mapas han sido y serán el medio para ubicarnos y orientarnos en el mundo físico.¶La exuberancia visual de los mapas ha sido objeto de mi fascinación desde niño: llenos de colores, códigos e íconos, los uso y colecciono porque cada uno es una pieza maestra de información. Cada mapa que llega a mis manos representa un sentido de pertenencia a este mundo y la intención de descubrir nuestro lugar en él. Los mapas muestran la complejidad de nuestro entorno y el rol que, como especie nómada y exploradora, poseemos, dándonos en cierta forma la certidumbre de saber «dónde estamos».¶Desde los primeros mapas cartográficos, trazados por Ptolomeo en el siglo ii, donde se mostraban los ocho mil lugares conocidos hasta entonces en el mundo, pasando por el Atlas (singular metáfora del mítico titán que carga sobre sus hombros al mundo) de Gerardo Mercator, hasta los modernos mapas de carreteras y las más recientes versiones de mapas cibernéticos, el mundo se vuelve cada vez más pequeño, pero sobre todo más comprensible. Detrás de estos añejos instrumentos hay detalles muy interesantes. Por ejemplo, ¿por qué el norte se representa arriba y no abajo? En una librería en Londres encontré hace años un mapamundi proveniente de Australia, Down Under, donde el norte está abajo y el sur arriba. Por supuesto compré el mapa y me puse a investigar un poco al respecto. Resultó que hay dos versiones de este convencionalismo tan
peculiar que, actualmente, nadie cuestiona. Una dice que el norte se empezó a poner en los protomapas en la parte de arriba porque este polo terrestre apunta hacia cierta estrella solitaria, guía inequívoca de antiguos navegantes, que se mantiene inmóvil en la noche. Otra versión, más mundana, dice que fueron los cartógrafos europeos quienes, por motivos táctico-militares, decidieron dibujar a Europa «por arriba» de sus colonias africanas. Como sea, los mapas son un compendio de convencionalismos culturales y reflejan nuestra propia visión del mundo: sesgada y subjetiva, en representación de nuestra humanidad. ¶Pensemos cómo se hacían los mapas en la antigüedad, sin fotografía satelital. Eran elaborados por hábiles ilustradores que reinterpretaban las bitácoras de los viajeros y exploradores, es decir, los diseñadores de mapas se tenían que imaginar cómo era el contorno de los continentes teniendo únicamente esas crónicas, seguramente llenas de exageraciones, fantasías y, por supuesto, de imprecisiones geográficas. Basta buscar en internet un mapa del continente americano del siglo xviii, y veremos a la península de Baja de California separada totalmente del continente, cual enorme isla en medio del Pacífico, y era representada así porque los dibujantes no tenían suficientes datos, debido a que eran tierras quasi inexploradas. Son imprecisos, pero hermosos, esos mapas llenos de arte náutico, con detalladas rosas de los vientos, ángeles soplando sobre las velas de los barcos de los viajeros, y terribles monstruos marinos asomando en medio de los océanos.¶Los cartógrafos europeos no fueron los únicos en hacer estas bellas piezas de información, otras culturas, en otras épocas, también tuvieron su propia cartografía. Los códices prehispánicos, por ejemplo, llenos de simbolismo, cuentan historias de migraciones, guerras, conquistas de territorios, eventos importantes, leyendas y creencias, datos todos relevantes para la vida de las comunidades de la América precolombina. Se podría decir que la historia de los mapas es la historia de las civilizaciones humanas.¶Los mapas, además de reflejar las aspiraciones y sueños de las diferentes culturas, tienen sin duda muchos usos y aplicaciones. Ya sea como «guías de fe», usados para encontrar el Jardín del Edén, en peregrinaciones a santuarios sagrados de
los primeros cristianos o como instrumento logístico de rutas que los marinos mercantes como Marco Polo y Erik el Rojo usaban cuando comerciaban con China, India y Medio Oriente, o exploradores en busca de nuevas tierras como Magallanes, Vasco de Gama, James Cook, Colón y, más tarde, Pizarro y Cortés, por citar algunos. Éstos usaban unos ingenuos pero hermosos mapas ilustrados con brillantes colores y mucho dorado, que incluían escudos reales, castillos y hasta los tres reyes magos a caballo, a diferencia de los que actualmente utilizamos, como mapas turísticos al visitar una ciudad por primera vez, mapas abstractos de transporte que semejan diagramas eléctricos, aquellos que forman parte de complejas infografías en publicaciones científicas, o los modernos you are here, que nos salvan de la angustia de perdernos en los laberínticos museos y aeropuertos. Sea cual sea su utilidad, los mapas proporcionan información certera, nos permiten salir de un mundo desconocido para entrar a uno conocible.¶Los mapas se han vuelto compañeros tangibles de nuestra historia, piezas invaluables de diseño que representan visualmente nuestros pasos, logros y deseos, instrumentos cambiantes y adaptables a cada tecnología que aparece y desaparece, desde los mapas tallados en piedra, hasta los mapas interactivos en pantallas táctiles, pasando, desde luego, por aquellos dibujados sobre pergaminos y papiros o impresos sobre papel. En el futuro, tal vez en hologramas proyectados en el aire, los mapas nos seguirán ayudando sin duda a hacer un poco más comprensible nuestra realidad.
El título no se refiere a una cuestión filosófica, sino a una cuestión de diseño. Y es que el diseño también ayuda a encontrarnos a nosotros mismos, en un sentido literal.¶Hace unos años tuve la oportunidad de visitar una magnífica exposición en el Field Museum de Chicago, cuyo título tomé prestado: Maps, finding our place in the world. Básicamente se trataba de una exposición de mapas, desde los muy antiguos, elaborados en piel o papiro, hasta las modernas aplicaciones con gps. Lo verdaderamente interesante era la narrativa con la que se presenta-
ban las piezas expuestas, conformando un discurso museográfico que resaltaba el poder de esos instrumentos cartográficos que hemos usado durante toda la historia humana.¶Conocimiento, dominio y control son formas de poder. Desde el mismo tamaño de algunos de los mapas expuestos se apreciaba esa intención de sorprender e intimidar, como el grandioso mapa de vista de pájaro de la ciudad de Venecia, de Jocopo de Barbari, del año 1500, de casi tres metros de largo, dibujado sobre seis pedazos de corteza de árbol, que comunica el mensaje «somos una gran ciudad, como ninguna otra ha habido». O los mapamundis, con esa visión eurocentrista, que enfatizaban la supremacía de los imperios sobre las colonias africanas y americanas. ¿Quién dijo que el norte debía estar «arriba» y el sur «abajo»?, pues nada menos que los cartógrafos renacentistas, que servían a los intereses de las coronas europeas (el que paga manda, dirían por ahí). Sólo por curiosidad busquen en internet Down Under maps para tener una visión «austral-centrista» y rompan para siempre un pesado paradigma, impuesto por quienes decidieron un hemisferio norte «por arriba» del sur. Si esto no es poder, entonces no sé qué sea. Y, más allá de representar una visión específica del mundo, los mapas nos asignan un lugar dentro de él. Cada generación ha plasmado en ellos su propia visión e intereses.¶ Quizá la era de la fotografía satelital vino a simplificarlo todo; tal vez cosas más interesantes pasaron en la época de los grandes descubrimientos (1400 a 1700 d.C.). Sin embargo, si observamos los mapas actuales, por ejemplo los que hay en los grandes centros comerciales, aquellos que nos ubican con un punto rojo dentro de un contexto de frenético consumismo «usted está aquí», en realidad nos están dando mucho más que una ubicación geográfica; nos señalan nuestro verdadero papel en el mundo. Creo que el título sí terminó siendo, en cierto sentido, una cuestión filosófica.
Los mapas nos han mostrado siempre el camino
Los mapas que muestran caminos y rutas sobre tierra y agua son muy antiguos. Uno de los más viejos es un mapa egipcio, dibujado en pa-
piro, actualmente conservado en Turín, Italia, que data aproximadamente de 1160 a.C. y muestra, en uno de sus fragmentos, tres rutas que atraviesan una zona de minas en el desierto al oriente del Nilo. En este mapa, lo que parecen ser caminos son en realidad trayectos humanos a través de ríos en temporada de sequía, es decir, rutas estacionales. Al parecer este mapa fue hecho para ayudar al faraón Ramses IV a obtener bloques de piedra para usarlos en la elaboración de estatuas (Harrell y Brown, 1992).¶También existen antiguos mapas chinos que muestran rutas. El sobreviviente más antiguo es una serie de siete mapas dibujados en tableros de madera que fueron descubiertos en una tumba de la dinastía Qin, en la provincia de Gansu, fechada en 300 años a.C. aproximadamente. Algunas de las rutas representadas se complementan con descripciones de distancias entre lugares con abundantes recursos forestales (Hsu, 1993). En estas representaciones cartográficas muchas veces es difícil distinguir si la ruta representa un camino o el curso de un río, pero esto podría deberse a que los dibujantes en realidad no hacían una distinción en términos de uso práctico entre ambos.¶Los romanos fueron los constructores de los caminos más importantes del mundo antiguo. Elaboraron un mapa, conocido como Peutinger (nombrado así por uno de sus propietarios en el siglo xvi), el cual muestra una extensa red de caminos que parten de Roma hacia todos los rincones del mundo conocido hasta entonces (siglo iv a.C.). En este mapa aparecen marcas distintivas que probablemente representan etapas o paradas a lo largo de cada ruta, que se pensaba servían a viajeros potenciales a planear sus trayectos, aunque otras opiniones se inclinan más por pensar que se trata de un mapa con propósitos conmemorativos u ornamentales. Sea cual sea su propósito, el mapa Peutinger es una elaborada pieza de información visual que nos permite echar un vistazo al extenso y poderoso imperio romano de la época precristiana (Albu, 2005).¶Todos estos ejemplos de mapas muestran el acto de moverse a lo largo de una ruta o a través del espacio físico, de un punto determinado a otro. A esta acción se le conoce como wayfinding. Generalmente, este tipo de mapas responden a tres preguntas fundamentales: ¿dónde estoy?, es de-
cir, dónde me encuentro en un momento dado, en el comienzo de mi trayecto, en relación al espacio o camino que deseo navegar; ¿a dónde quiero ir?, es decir, cuál es exactamente mi destino y dónde está en relación con el lugar donde me encuentro ahora; ¿cómo le hago para llegar allá?, es decir, cuáles son los medios, la ruta, las instrucciones que necesito tomar o seguir para completar mi trayecto satisfactoriamente.¶La última pregunta es esencial que sea respondida por cualquier instrumento de navegación, llámese mapa, instrucción o menú de opciones. De alguna manera siempre sabemos en dónde nos encontramos en un momento dado (en un sentido amplio). Por ejemplo, no necesitamos de un mapa que nos diga en dónde estamos cuando nos encontramos en casa o en la oficina. Pero cuando cruzamos la entrada de un centro comercial desconocido, buscando una zapatería, un mapa que amablemente nos diga «tú estás aquí», es, sin duda, la mejor bienvenida. Asimismo, no podríamos comenzar un trayecto hacia un destino si este mapa no nos dijera cuáles zapaterías hay ahí y dónde están.¶Sabemos, por experiencias propias, que no siempre necesitamos de herramientas para encontrar una ruta. Cuando nos movemos por lugares conocidos no usamos mapas porque echamos mano de nuestros propios «mapas mentales» que construimos de manera inconsciente y almacenamos en nuestra memoria. Lo mismo sucede con viajes o trayectos, por largos o complejos que sean, que recorremos varias veces, aunque dejemos espacios de tiempo largos entre uno y otro. ¶En términos generales, aquellos mapas que mejor nos ayudan a elegir satisfactoriamente un trayecto apropiado son los que describen a detalle el espacio físico o contexto, que ayudan a identificar el destino y que muestran posibles rutas alternas o desviaciones entre el lugar de inicio y el destino. Estos súper mapas bien podrían clasificarse en dos grandes categorías: los mapas de itinerario y los mapas de red. Los primeros se enfocan en mostrar primordialmente una sola ruta o trayecto. Los segundos, en cambio, describen todo un sistema de rutas o trayectos dentro de un contexto definido o delimitado, como una región o país. No todos los mapas encajan perfectamente en una u otra categoría, las cuales responden a dos necesidades
complementarias (y a veces contradictorias): la información detallada de rutas específicas que nos ayuden a mantenernos en la ruta fijada y, por otro lado, la necesidad de comprender cómo varias rutas están en relación unas con otras, con diferentes características geográficas, y el posible (o posibles) punto de origen y de destino, haciendo que los trayectos puedan ser planeados o elegidos por sobre otros.¶Se podría decir que los mapas de itinerario son los descendientes cartográficos directos de las bitácoras escritas o verbales de los antiguos viajeros. Éstas eran a menudo muy detalladas, pero debido a que las rutas que describen son lineales por naturaleza, son potencialmente inexactas en su representación. La antigua solución a este problema fue enrollar los mapas para hacer más fácil su transportación y almacenaje, como por ejemplo, algunos mapas de rutas del antiguo Egipto y China. Nuestro conocimiento de éstos y, en general, de los mapas usados en otras épocas es limitado. Sin duda podemos identificar variables constantes del wayfinding, entendiéndolo como una tarea cognitivo-pragmática que se basa en cuatro etapas: llevar a cabo una elección de ruta, identificar puntos de referencia (landmarks), ejecutar una secuencia de pasos y calcular tiempos y distancias.¶Sin embargo, los verdaderos viajeros saben que encontrar su camino por el mundo es en realidad un viaje que tiene que ver más con el espíritu, con nuestras identidades personales y culturales, y ése, quizá, sea el verdadero desafío de los mapas.
Albu, E. (2005). Imperial Geography and the Medieval Peutinger Map. Imago Mundi, 57 (2), 136-148. Obtenido desde: http://www.jstor. org/stable/40233992
Harrell, J., y Brown, V. (1992). The World’s Oldest Surviving Geological Map: The 1150 B.C. Turin Papyrus from Egypt. The Journal of Geology, 100 (1), 3-18. Obtenido desde: http://www.jstor.org/ stable/30082315
Hsu, M. (1993). The Qin Maps: A Clue to Later Chinese Cartographic Development. Imago Mundi, 45, 90-100. Obtenido desde: http:// www.jstor.org/stable/1151164
Ed. Facsimilar Kirchhoff, P. (1900-1972) –1976–v
Sala de Archivos y Colecciones Especiales
Rr F1219.8
C5.5 H5.7 1976
Este códice fue elaborado en papel europeo entre los años 1550 y 1560. El manuscrito se conservó en Cuauhtinchán (cerca de Tecali, Puebla) hasta la primera mitad del siglo xviii, cuando pasó a manos del italiano Lorenzo Boturini –historiador, anticuario y cronista de las culturas indígenas de Nueva España–. Hacia 1743 fue confiscada su colección, pasando a la Secretaría del Virreinato, donde permaneció hasta 1830.¶El códice relata la historia de los siete pueblos chichimecas que fueron dirigidos por los toltecas para conquistar y llegar a merecer sus tierras y su gobierno. Su lugar de origen estaba en Chicomoztoc o las Siete Cuevas, situado en algún paraje de la llanura o el desierto, conocido como la tierra divina o Teotlalli, donde formaban parte de los cazadores nómadas del norte de México. Entre ellos estaban los tolteca-chichimeca, que fueron los primeros en tomar el camino pasando por Colhuacatepec, el Cerro Curvo o el Lugar de los Ancestros, hasta llegar a un pequeño asentamiento otomí junto a la rivera de un río, que convierten en su capital y nombran Tollan en su lengua, el náhuatl, que quiere decir «entre los juncos o carrizos», y es allí donde este grupo tomó el nombre de toltecas, los habitantes de Tollan. Este códice se encuentra en la Biblioteca Nacional de Francia.F Rossell, C. (CIESAS), Rodríguez, L. (ENAH-INAH). Historia Tolteca Chichimeca.


Barlow, R. H. (1918-1950) –1995–v
Sala de Archivos y Colecciones Especiales
Rr F1219.56 A9.7
B3.73 1995 v.2
El Códice Azcatitlán toma este nombre por el investigador Robert H. Barlow. Se elaboró en el Valle de México hacia la última parte del siglo xvi –posterior a la conquista europea–, con objeto de reseñar la historia de los grupos mexicas desde la salida de su lugar de origen hasta los primeros años posteriores a la conquista española. Está elaborado en papel y presentado en forma de libro al estilo europeo con catorce hojas dobladas que forman 56 páginas.¶Representa una compleja combinación de los pictogramas mesoamericanos, las convenciones en las narrativas visuales y las técnicas pictóricas europeas. Se observa en distintas partes del códice diversos estilos y grados de detalle y cuidado, por lo que se puede pensar que varios autores participaron en su elaboración.F
Breve historia del códice (s.f.). Revista ciencia. Obtenido el 25 de enero de 2017 desde: http://www.revistaciencia.amc.edu.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=39:el-codice-azcatitlan-una-mirada-a-un-libro-de-historia&catid=15 Navarrete, F. (2004). The Hidden Codes of the Codex Azcatitlán. RES 45 SPRING (144-160).


Ed. facsimilar Edición, estudio y apéndice de Charles E. Dibble –1996–v
Sala de Archivos y Colecciones Especiales
Rr F1219.56
X6.4 D5.2 1996 v.2
Este códice data, aproximadamente, de 1480. Abarca casi cuatro siglos de la historia de la ciudad de Texcoco y de las ciudades contiguas, como Huexotla, Cohuatepec, Cohuatlichán y Tenochtitlán. Los relatos que contiene este documento principian en 1068 y terminan en 1429. Los personajes principales de esta historia son los soberanos que se sucedieron en Texcoco conocidos como: Xólotl, Nopaltzin, Tlohtzin, Quinatzin, Techotlalatzin, Ixtlilxochitl y Nezahualcoyotl. Actualmente, el códice original se encuentra en la Biblioteca Nacional de Francia.¶El Códice Xólotl está constituido por diez láminas y tres fragmentos. Todas estas partes están hechas de papel que sirve de soporte para los esquemas, así como de colores a los que se le añadieron comentarios, sellos y etiquetas.F
Códice Xolotl. Universidad Nacional Autónoma de México. En línea. Obtenido en enero de 2017 desde: http://tlachia.iib.unam.mx


Política Indiana: sacada en lengua castellana de los dos tomos del derecho, i gouierno municipal de las Indias Occidentales que más copiosamente escribió en la latina
Solórzano, J. (1575-1655) –1648–v
cocy 1256
Fol. (31 cm).
Este libro es la traducción del latín al español de la obra de Solórzano, De indiarum iure […], casi diez años después de la publicación del original. La temática es de carácter jurista, es decir, trata sobre los derechos y la libertad de los indios, el sistema de encomiendas, el gobierno y la economía en los nuevos territorios.¶En su portada se observa a la doncella guerrera Hispania –en el extremo superior izquierdo– quien lanza un ataque contra el dragón Leviatán que custodiaba el Nuevo Mundo –está en la parte inferior izquierda–. En el centro, Felipe IV domina el mundo y los océanos –representados por Neptuno– y, a la derecha, está la exótica América quien recibe la clemencia del príncipe –representado por las abejas en el panal de la parte inferior–. El poder del emperador español llega hasta los límites del cielo.F
Cañizares-Esguerra, J. (2008). Católicos y puritanos en la colonización de América. Madrid: Marcial Pons.

interpretada por José Fernando Ramírez –1958–v
Sala de Archivos y Colecciones Especiales
Rr F1219
R3.5 1958
Este códice, conocido como «Tira de la Peregrinación», es uno de los documentos antiguos más conocidos de la cultura náhuatl. Está elaborado sobre una tira de papel de amate de aproximadamente 5.42 m de largo y 19.13 cm de ancho. La historia ahí representada trata sobre el arduo recorrido de los grupos nahuaschichimecas desde su tierra de origen: Aztlán, hasta la llegada a Chapultepec, sitio trascendental del Valle de México donde se encontraba el manantial que más tarde suministraría agua a toda la ciudad de Tenochtitlán.¶Se admite generalmente que este documento fue elaborado por un autor anónimo en la ciudad de México-Tenochtitlán, quizá durante la década de 1530-1540. La tira, que se conoce también como Códice Boturini, relata, mediante pictografías de tradición prehispánica, en 21 láminas y media, la historia inicial de los «mexicas tenochcas», desde un año 1 Técpatl, en que salieron de su primitiva morada de Aztlán, hasta un año 6 Ácatl, cuando vivían asentados en tierras de Colhuacán, ciudad a la que estaban sujetos; hacia el final del códice se consigna la derrota de los mexicas en Chapoltépec, ocurrida en un año 2 Ácatl. Pero este códice no ofrece una correspondencia entre los años indígenas registrados y los del calendario europeo, lo que genera un problema historiográfico y propone un tema de investigación.¶Se ha datado la fecha de elaboración entre 1530 y 1540. Sin embargo, la cronología que presenta no corresponde a las fechas entre los años, según el calendario indígena y el europeo. Actualmente, este códice se encuentra en la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia, de la Ciudad de México.F
Bolde, A. P. (s.f). Interpretación del Códice Boturini. Universidad de Guanajuato. Noguez, X. (2006). Tira de la Peregrinación: la migración Mexica. Arqueología mexicana, 14 (81), 48-53.


Storia antica del Messico: cavata da migliori storici spagnuoli e da’manoscritti ...: divisa in dieci libri e corredata di carte geografiche e di varie figure e dissertazioni
Tomo III
Clavigero, F. S. (1731-1787) 1780 v
cocy 1722
4° (25 cm)
Este libro del criollo Francisco Xavier Clavijero (Francesco Saverio Clavigero) forma parte de un conjunto de textos sobre historia americana escrita por jesuitas expulsados de territorios españoles. Carlos III (1716-1788) —rey de España— en el mismo decreto de expulsión concedió una «pensión graciosa» para los historiadores que escribieran sobre América, quedó condicionada a no dar «justo motivo de resentimiento a la Corte con sus operaciones o escritos» (1767).¶En esta imagen se pueden observar los lagos de México, sin embargo, se repite en varias obras atribuyendo el dibujo a distintos autores. También podemos suponer que el original se tomó de la obra Giro del mondo, de Giovanni Francesco Gemelli Careri de 1721.F
Silva, F. J. (2015). Lealtad en el exilio: afiliaciones concéntricas y enunciación hispanista en la Historia antigua de México (1780) de Francisco Javier Clavijero (1731-1787). Lexis. Revista de Lingüística y Literatura, 39 (2), 363-392.

Historia de la conquista de México, población y progresos de la América septentrional, conocida por el nombre de Nueva España
Tomo I
Solís y Rivadeneyra, A. (1610-1686) –1783–v
cocy 1804
Fol. (27 cm)
Antonio Solís fue un literato que se ocupó en escribir obras de teatro y comedias. En 1660 encabezó la terna propuesta por los miembros del Consejo de Indias para ocupar la plaza vacante como Cronista de Indias. Al siguiente año, en 1661, Felipe IV rubricaba su nombramiento como historiador de Indias. Dicho nombramiento supuso que abandonara la escritura dramática para centrarse exclusivamente en la redacción de la historia de la conquista de México, que no terminaría hasta casi dos décadas después, en 1682. Podemos observar, entonces, las rutas que siguió Hernán Cortés y su tripulación para explorar tierra adentro, desde las costas de Veracruz.F
Serralta, F. (1986). Nueva biografía de Antonio de Solís y Rivadeneyra. CRITICÓN, 34.
Disponible en: http://cvc.cervantes.es/literatura/criticon/PDF/034/034_053.pdf

España sagrada: theatro geográfico-histórico de la iglesia de España: origen, divisiones, y límites de todas sus provincias, antigüedad, traslaciones, y estado antiguo, y presente de sus sillas, con varias dissertaciones críticas
Tomo XV, De la provincia antigua de Galicia en común, y de su metrópoli, la iglesia de Braga en particular
Flórez, E. (1702-1773) –1759
sato 0532
4° (22 cm)
Todos los mapas en la obra de Flórez los dibuja él, pero el grabado lo elabora otra persona (como se puede observar, en la parte inferior del mapa del lado izquierdo aparece Flórez del y en el extremo derecho el nombre del grabador), en el caso de la Lusitania Ptolemae fue Manuel Rodríguez –quien ilustró obras como Espectáculo de la naturaleza o conversaciones acerca de las particularidades de la Historia Natural, del abad Pluche, así como las obras de don Juan de Palafox y Mendoza– y en el mapa de Flórez, Jerónimo Gil y Antonio Espinosa quienes también desarrollaron tipos de letras para imprenta.F
Centro Virutal Cervantes. (1997-2017). Centro Virtual Cervantes. Obtenido desde: http:// cvc.cervantes.es/artes/velazquez/biografia_04.htm Redacción UDT. (24 de noviembre de 2007). UnosTiposDuros. Teoría y práctica de la caligrafía. En línea. Obtenido desde: http://www.unostiposduros.com/tipografia-y-cali grafia-en-espana-durante-la-segunda-mitad-del-siglo-xviii/

España sagrada: theatro geográfico-histórico de la iglesia de España: origen, divisiones, y límites de todas sus provincias, antigüedad, traslaciones, y estado antiguo, y presente de sus sillas, con varias dissertaciones criticas
Tomo XIV, De las iglesias de Abila, Egitania, Lamego, Lisboa, Ossonoba, Pacense, Salamanca, Viséo, y Zamora, según su estado antiguo
Flórez, E. (1702-1773) –1758–v
sato 0531 4° (22 cm)
Historiador oficial y protegido del monarca ilustrado Fernando VI, el padre Flórez, de la orden de San Agustín, fue autor de la España Sagrada, obra histórica que sirvió de referente y marcó las pautas a varias generaciones de historiadores.
Fue una de las mayores empresas historiográficas del siglo xviii español (todavía está inconclusa) que contó con el apoyo del rey Fernando VI y de la Orden de San Agustín. En un principio la España Sagrada iba a consistir en una serie cronológica en la que iban a tener cabida papas, emperadores, reyes, concilios, santos y herejes, ese objetivo inicial experimentó un cambio convirtiéndose en una geografía eclesiástica de España con la descripción de sus sedes episcopales, que pretendía ampliarse a una historia general de la Iglesia de España. En su obra, Flórez utilizaba un método de rigor sistemático basado, en la medida de lo posible, en el uso y consulta de las fuentes documentales directas.F
Gimeno P. (s. f. ). Enrique Flórez. Obtenido el 26 de enero de 2017 desde: http://www3. uah.es/imagines_cilii/Anticuarios/Textos/florez.htm

Clave historial con que se abre la puerta á la historia eclesiástica y política, chronología de los papas, y emperadores, reyes de España, Italia, y Francia, con los origenes de todas las monarquias, concilios, hereges, santos, escritores, y sucesos memorables de cada siglo
Flórez, E. (1702-1773) –1786–v
cova 082
4º (22 cm)
Las dificultades con las que se había topado en su camino como aprendiz de historiador incitaron a Flórez a componer dos obras dedicadas a la instrucción de los jóvenes: una impresa en Madrid en 1743, la Clave Historial …, le sirvió de guía en la España Sagrada. Este mapa, muestra claramente la división de los distintos pueblos en tiempos prerromanos.F
Gimeno, P. (s. f.). Enrique Flórez . Obtenido el 26 de enero de 2017 desde: http://www3. uah.es/imagines_cilii/Anticuarios/Textos/florez.htm

España sagrada: theatro geográfico-histórico de la iglesia de España: origen, divisiones, y límites de todas sus provincias, antigüedad, traslaciones, y estado antiguo, y presente de sus sillas, con varias dissertaciones criticas
Tomo XIII, De la Lusitania antigua en común, y de su metrópoli Mérida en particular
Flórez, E. (1702-1773) –1756–v
sato 530
4° (22 cm)
Por razones de salud del padre Flórez, el mapa antiguo de Lusitania, de su autoría, no pudo salir en el tomo general de la provincia con el mapa ptolemaico (los primeros mapas realizados por el griego Ptolomeo [el mismo astrónomo que descubrió los epiciclos en el sistema planetario] el cual se basa en un sistema de latitud y longitud donde describe el mundo de su época, sin embargo, con errores), pero se publicó en el siguiente tomo dedicado a sus iglesias. El mapa de Lusitania antigua de Flórez es de buen tamaño, con cartela decorativa con monedas sobre una pirámide (ver Flórez, Tomo XIV –SATO 0531-). Mientras que el mapa ptolemaico –aquí presentado– luce una cartela con las ruinas de un edificio con vegetación y un caballo.F
Manso Porto, C. (s. f.). Geografía y cartografía histórica de Hispania, en De Pompeya al Nuevo Mundo: la corona española y la arqueología en el siglo xviii.

Tomo III
Mariana, J. (1536-1624) –1817–v
coge 0520
4° (22 cm)
De rebus Hispaniae, publicada en 1592, es la primera obra que Mariana publicó por voluntad propia. También es la primera historia de España, la única durante más de dos siglos y medio. Esta edición en español se publicó en 1817. Se observa el mapa general de España antigua con los nombres antiguos y modernos.¶Escritor jesuita, nacido en Talavera, Toledo, España, probablemente en abril de 1536; murió en Toledo, el 16 de febrero de 1624. Se trata de uno de los miembros más calumniados de la Compañía de Jesús, debido a las opiniones expuestas en su libro De rege et regis institutione acerca del tiranicidio. Entró en la Compañía de Jesús el 1 de enero de 1554.F
Juan de Mariana. Obtenido el 26 de enero de 2017 desde: http://www.escolasticos.ufm. edu/index.php/Juan_de_Mariana
Biografía de Juan de Mariana. En línea. Obtenido en enero de 2017 desde: http://web. archive.org/web/20080529015610/http://www.enciclopediacatolica.com/j/juanmariana.htm

Histoire ancienne des egyptiens, des carthaginois, des assyriens, des babyloniens, des medes et des perses, des macédoniens, des grecs
Tome quatrième
Rollin, C. (1661-1741) –1764–v
coce 427
8° (17 cm)
La renombrada Historia antigua (París, 1730-38) de Charles Rollin, en su versión original escrita en francés, comprende seis tomos. El tomo cuarto, de la edición de 1764 que presentamos aquí, reúne la historia de los antiguos egipcios, cartagineses, asirios, babilonios, medos, persas, macedonios y griegos. En el año 401 a. C., Ciro se rebeló contra su hermano y dirigió contra él su propio ejército y un contingente de mercenarios de la Grecia antigua (los Diez Mil). La disputa se resolvió en la Batalla de Cunaxa, muy cerca de Babilonia, en la que las tropas de Ciro (12 500 soldados griegos y 50 000 bárbaros) se enfrentaron al ejército del rey, que se cifra en 200 000 hombres. Ciro perdió la vida en esta batalla al ser alcanzado por una flecha. Abandonados en tierras persas, regresaron guiados por Jenofonte.¶Este mapa ilustra tanto la llegada como la retirada (se debe observar en sentido contrario a las manecillas del reloj).F Robin, W. (2009). La retirada de Jenofonte. Madrid: Gredos. Vida y obra de Charles Rollin. Obtenido en enero de 2017 desde: http://enciclopedia.us.es/ index.php/Charles_Rollin

Tomo tercero del Nuevo Testamento, las Epístolas de San Pablo Scio de San Miguel, P. (1738-1796) –1797–v sato 190 4° (20 cm)
En 1780, el rey Carlos III le encomendó la traducción de la Biblia completa al castellano a Felipe Scio de San Miguel. Esta obra es un monumento de erudición por las notas a pie de página, que recogen también posibles variantes de la traducción al castellano y notas de tipo espiritual. Se alude a los textos hebreos y griegos para ciertos libros del Antiguo Testamento; todo evidencia un vasto conocimiento de las escrituras. La edición se acompaña de índices de nombres y lugares muy completos, una cronología, genealogías, introducciones a los diversos libros y otros elementos auxiliares. Este trabajo le llevó gran parte de su vida, y como dato se puede agregar que cita unos doscientos autores y unas seiscientas obras. Sin embargo, España es el último país en realizar la traducción católica de la Biblia a su lengua oficial, casi 200 años después de la traducción de Casiodoro de Reyna.¶El mapa que presentamos aquí es muy interesante pues muestra el recorrido de los viajes de los apóstoles san Pedro y san Pablo. Su finalidad era educativa, en él se lee «necesaria para la lección del libro de los actos de los Apóstoles», sin embargo, muestra claramente los elementos de los mapas antiguos, como los topes que representan las montañas o el sombreado para indicar las costas, y lo acompaña una relación del nombre de los vientos en el Nuevo Testamento.F
Serrano, R. A. (2014). Historia de la Biblia en español
Unión Bíblica de España (1999). Cómo llegó la Biblia hasta nosotros. España: Editorial Clie.

In sacram scripturam commentarius duobus tomis comprehensus, quibus explicantur hoc primo post varia prolegomena vetus fere testamentum : altero XII Prophetae minores, Machabaeorum liber primus, & secundus, & Novum testamentus
Tirinus, J. (1580-1636) –1738–v
coce 1021
Fol. (38 cm)
Este plano de Tierra Santa, en la obra de Jacobus Tirinus, está rodeado de paneles que muestran objetos sagrados, incluso una lámpara de aceite de siete brazos, el Arca de la Alianza, el altar de los sacrificios, el Tabernáculo, el plano y la perspectiva del Templo. En el centro, insertado en un ojo de pájaro, se encuentra el plano de la antigua Jerusalén basado en la obra del geógrafo bíblico español, Juan Bautista Villalpando. Está orientado con el Este hacia arriba, el mapa incluye los territorios de las doce tribus en ambos lados del río Jordán y la ruta del Éxodo.¶Juan Bautista Villalpando (1552-1608) fue un jesuita andaluz, experto en Ezequiel, Isaías y san Pablo, y arquitecto discípulo de Juan de Herrera, constructor de El Escorial. Junto con Jerónimo de Prado (1547-1595), prepara un estudio monumental para la reconstrucción del templo de Salomón a partir del texto bíblico del profeta Ezequiel y siguiendo los lineamientos urbanísticos del arquitecto romano Vitrubio. Entre las ilustraciones que enmarcan el ojo de pájaro se observan unas monedas romanas –del lado izquierdo– y el congius de Vespasiano, hecho en el año 75 d. C. Por medio de este congius el peso de la libra romana ha sido comprobado.F
Chorographia Terrae Sanctae in Angustiorem Formam (s. f.). Angustiorem Formam. En línea. Obtenido en enero de 2017 desde: https://www.the-saleroom.com/en-gb/ auction-catalogues/old-world-auctions/catalogue-id-srol10004/lot-2dde78b2-59d54859-a91b-a43100deb300


ruinas, ó, meditación sobre las revoluciones de los imperios
Volney, C. F. (1757-1820) –1812–v
cocy 1817
8° (16 cm)
El conde de Volney (1757-1820), magnífico seguidor de los enciclopedistas y discípulo del barón de Holbach, estaba empeñado en pasar su experiencia del mundo por el tamiz de las ciencias positivas. El conde, quien además de haber hecho estudios de derecho y de medicina, profundizó arduamente en los copiosos estudios filológicos de la época y se convirtió en un erudito conocedor de las lenguas y las 81 civilizaciones orientales. No encontró empleo mejor para una herencia, que gastarla en un viaje por Egipto y Siria en busca de las matrices de la cultura y la civilización humanas, para poder hallar en ellas respuestas y explicaciones del estado de su propio mundo, así como de su pasado (Suárez, 2004).¶En su obra, las descripciones sobre el estado físico, político y moral son como hechas por un habitante de aquellos lugares, a través del juicio que observa con los ojos de la sabiduría. Prudente en sus descripciones, sabe confesar su ignorancia sobre las causas de los efectos que expone. Su obra fue recomendada por todos los votos al reconocimiento y a la confianza pública. ¶El mapa que aquí se expone corresponde a los tres continentes que visitó durante su viaje y se señalan con números los sitios de mayor reflexión.F
Suárez, C. (2004). Traducción y cultura nacional o Volney por Luz y Caballero. Revista de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí, (1-2), 80-86. Volney, C. F. (1942). Las ruinas de Palmira: la ley natural y la historia de Samuel. París: Garnier Hemanos.

Geographia historica donde se describen los reynos provincias, ciudades, fortalezas ... y se refieren las guerras ... y sucessos memorables ... y se hace una compendiosa memoria de los varones insignes ... de cada reyno
Tomo primero
Murillo Velarde, P. (1696-1753) –1752–v
sato 426
4° (20 cm)
Geografía historica está escrita en diez volúmenes que abarcan la historia y geografía universal, fue editada en Madrid en 1752. La obra está dedicada a la Virgen de Guadalupe (Villoria, 2016). Este primer volumen incluye un mapamundi dibujado por el autor. En el prólogo a la obra, el autor indica «Cinco Mapitas he mandado hacer con gran trabajo, para que el lector forme alguna idea general de lo que se lee: si se acabaren con tiempo, se pondrán. Lo mismo digo de las aprobaciones, porque me voy luego, y no puedo esperar ni un instante» (Murillo, 1752). Sin embargo, sólo se encuentra este mapamundi en toda la obra.¶El libro aquí presentado corresponde a la primera edición. La Biblioteca Franciscana conserva 16 volúmenes, algunos repetidos, pero no se tiene la obra completa.F
Díaz de la Guardia y López, L. (2001). Datos para una biografía del jurista Pedro Murillo Velarde y Bravo. En Espacio, Tiempo y Forma, IV, (14) (407-471). Villoria, C. (2016). La producción cartográfica del jesuita Pedro Murillo Velarde (16961753). En El Siglo de las Luces: III Centenario del Nacimiento de José de Hermosilla (1715-1776) (147-160).


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