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Universidad de las Américas Puebla Primera edición: mayo de 2016 isbn 978-607-7690-43-6 Versión en PDF para difusión.
Copyright © 2016 Fundación Universidad de las Américas, Puebla
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De la presente edición:
Circe Hernández Sautto
Maribel Ravizé Pérez Selección de libros y textos
Lourdes Fernández Ramírez Fotografía
Tatiana Vázquez Niconoff Edición y diseño de la colección
Nicias Sejas García Maquetación
Aldo Chiquini Zamora Corrección de estilo
Cristóbal Henestrosa Tipografía
Queda prohibida su reproducción parcial o total por cualquier medio del contenido de la presente obra, sin contar con autorización por escrito de los titulares de los derechos de autor. El presente libro se ha editado, diseñado y formado en la Editorial udlap bbb
Luis Ernesto Derbez Bautista Rector
Cecilia Anaya Berríos Vicerrectora académica
Enrique Silva Celma Decano de Apoyo Académico
Arturo Valentín Arrieta Audiffred Director de Bibliotecas
María Elvia Catalina Morales Juárez Jefa de Archivos y Colecciones Especiales
Circe Hernández Sautto Coordinadora de la Biblioteca Franciscana
Mayra Ortiz Prida Directora general de la Oficina de Rectoría
Izraim Marrufo Fernández Director de Comunicación
Tatiana Vázquez Niconoff Jefa de Publicaciones
escrito a mano (rae, 2001). La producción de manuscritos termina hacia la segunda mitad del siglo xv, cuando en Europa se inventa la imprenta que permite la reproducción mecánica de los textos en copias múltiples a través del uso de tipos móviles.¶La historia del manuscrito inicia con el papiro (material fabricado con los filamentos del tallo del Cyperus papyrus, una planta cultivada en las orillas del Nilo). Ya procesado se solían fabricar rollos de unas veinte plagulas (hojas) que se pegaban entre sí, con un tamaño promedio de cinco metros, sobre las que se escribía horizontalmente, formando una serie de páginas que se enrollaban en torno a un eje central. A esta forma de fabricación se le denominó «volumen» (Ortega, 1994).¶En Pergamo, Asia Menor, se dificultaba la importación del papiro, así que el deseo de formar una biblioteca que pudiera rivalizar con la de la antigua Alejandría, trajo consigo el uso de piel de animal –cordero, ternero o cabrito– convenientemente preparada como soporte y que fue conocida como pergamino (Millares, 1971). El uso de este nuevo material cambió la forma del manuscrito que, a partir de entonces, se comenzó a elaborar con cuadernos cosidos entre sí. A esta nueva forma de composición se le denominó en latín «codex» (Ortega, 1994), a ella se ajustaron los manuscritos romanos y, a partir de la tercera centuria, se difundió a todo Occidente. Cabe mencionar que la denominación de códice es más restrictiva que la de manuscrito. Códice se aplica al libro escrito a mano en un periodo concreto: la Edad Media. El término manuscrito, en cambio, en
globa tanto a textos de la Edad Media como a los de épocas anteriores o posteriores (Martínez, 1999).¶En esta obra se muestran algunos de los libros manuscritos que se encuentran en el Archivo Histórico de la Provincia del Santo Evangelio de México. Estos fueron escritos entre los siglos xviii y xix, y comprenden copias de obras editadas, libros y apuntes de ciencia, y de filosofía, entre otros. Como se mencionó al inicio, a partir de la invención de la imprenta se dejaron de producir manuscritos de forma regular, pero en determinadas situaciones la copia manuscrita resultaba más económica que la edición impresa, y es gracias a la vigencia tardía de esta práctica en los conventos franciscanos, lo que permite mostrar ahora esta colección de manuscritos antiguos que integran la exposición.¶Los artículos, que formaron parte del ciclo de conferencias que acompañó la exposición, presentan características particulares de los libros manuscritos. El de Laurette Godinas trata el caso de un manuscrito que fue preparado para su publicación, cuenta con portada ilustrada, dedicatoria e índice pero finalmente no fue impreso. Por otro lado la participación de Olivia Moreno nos da un panorama de los manuscritos como parte de la historia del libro.¶
Febvre, L.P.V., Martin, H.J. (2000). La aparición del libro. México: Ediciones del Castor.
Martínez de Sousa, J. (1999). Pequeña historia del libro. Gijón (Asturias): Ediciones Trea.
Millares Carlo, A. (1971). Introducción a la historia del libro y de las bibliotecas
México: Fondo de Cultura Económica.
Ortega Cuenca, C. (1994). El libro como mercancía. México: Ediciones Aguafuerte, S.A. de C.V.
Real Academia Española. (2001). Diccionario de la lengua Española. Madrid: Real Academia Española.

Dra. Laurette Godinas
{Instituto
de Investigaciones Bibliográficas
Universidad Nacional Autónoma de México}
Hhablar de manuscritos en la época moderna no se puede hacer sin reconocer que le fue seriamente disputado el terreno por lo que Eisenstein llamó un verdadero «agente de cambio», que fue el invento y rápida difusión de la imprenta (Eisenstein, 2010). En efecto, la llegada del sistema de reproducción de las obras en un número relativamente elevado de ejemplares puso a tambalear el mundo de los copistas dedicados a la reproducción manuscrita de obras, aunque no se puede negar que la ausencia de trámites para el acceso al original y su copia manuscrita permitió que se siguieran reproduciendo numerosos textos de la forma tradicional. Pero el ámbito de lo documental, donde la unicidad de los materiales pasados por la escritura hacía inútil su reproducción en varios ejemplares, seguiría dependiendo casi medio milenio más de la escritura manual para su conservación. Y aunque es importante tomar en cuenta la afirmación de Fernando Bouza, para quien es necesario «superar el esquematismo que, de un lado, reduce lo tipográfico exclusivamente a la difusión, así como sus copias a productos de mercado, y que, de otro, imagina que lo manuscrito es sinónimo de una voluntad no difusionista» (Bouza, 2001), por lo que respecta a los usos ajenos al ámbito cancilleresco y notarial, la escritura a mano se vio relegada en gran medida, aunque no exclusivamente, a dos lugares donde se explayaría profusamente, aunque su localización hoy es más azarosa debido a la falta de
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Imagen: Ficha 11
espacios de circulación y conservación: la correspondencia personal y las etapas iniciales de la génesis textual (los así llamados «borradores»). Sobre la importancia de la escritura manuscrita en el ámbito de la epistolografía, remito a la autoridad que representa Armando Petrucci en la materia (Petrucci, 2006). Por otro lado, dejo aquí voluntariamente de lado el caso de la circulación de los materiales poéticos, tan fructíferamente trabajados por José María Díez-Borque (1983), para dedicarme a un caso específico que me interesa en particular dada su implicación para la crítica textual: el de la autografía.¶Si la presencia de autógrafos es escasa para textos de la época moderna, la distancia en el tiempo y la historia accidentada de los lugares de conservación de las obras hace aún más rara y valiosa esta situación en la Edad Media. Las repercusiones de esta realidad sobre las decisiones ecdóticas son –evidentemente– de tamaño mayúsculo. Tomemos por ejemplo el caso de una obra medieval de amplísima difusión como los Proverbios de Séneca traducidos y glosados por Pero Díaz de Toledo. Doce manuscritos conservados, diez ediciones sucesivas entre 1482 y 1552, para tomar un punto de comparación podemos afirmar se consideró La sombra del caudillo o Cien años de soledad de la literatura española medieval. Evidentemente, la temática era enganchadora y el contenido ético compatible en, por lo menos, un 95% con la moral cristiana hacían de esta obra vuelta memorable por la glosa del erudito de Guadalajara una candidata nata a la reproducción masiva. De los manuscritos hoy conservados ninguno ha recibido nunca la menor sospecha de ser autógrafo, porque en ningún caso se encuentran datos que permitan asentar sobre una mínima base material esta hipótesis. Esto deja al crítico textual encargado de llevar a cabo el cotejo entre las distintas variantes del texto sin un codex optimus. En otras contadas tradiciones textuales, uno de los manuscritos puede recibir este calificativo de copia «privilegiada». Así se ha pensado, por lo menos, del manuscrito 6401 de la Biblioteca Nacional de España en la historia textual de los tres tratados aristotélicos de Lope de Barrientos, una copia en la que están juntos sólo los tres tratados, en orden cronológico de composición, y con una letra que ha sido puesta en relación con la firma autógrafa del

Lope de Barrientos Tratado de caso y fortuna, ms. 6401 bne.

Lope de Barrientos, firma autógrafa en el testamento, Fundación Simón Ruiz.
dominico cuatrocentista conservada en su testamento.¶Del siglo xvi en adelante, la seria competencia que representó para el ámbito librario la imprenta confinó, como ya dijimos, por lo general el mundo manuscrito a etapas iniciales, y a menudo única, de la creación en verso, prosa o dialogada, además de la plasmación graficada de las reflexiones intelectuales (como, por ejemplo, en la preparación de cursos, los apuntes de clases para uso personal del docente). Algunos manuscritos son hoy ya famosos, y aunque no presenten forzosamente rasgos autógrafos puede diagnosticarse en ellos por pruebas externas la presencia de sugerencias y opiniones del autor. Tal es, por ejemplo, el que de las obras de Góngora copió Antonio Chacón para el conde-duque de Olivares, con contadas acotaciones gongorinas y una cronología de los poemas.¶Pero también hubo casos, como por ejemplo en las obras teatrales, en los que el paso del soporte manuscrito al impreso tuvo a la vez como fundamento y consecuencia la transformación del texto dramático en otra realidad escénica. Es el caos, por ejemplo, de la obra La desdicha de la voz, de Pedro Calderón de la Barca, una de sus obras conservada el Ms. res 108 de la Biblioteca Nacional de España y considerada de forma unánime por la crítica como un autógrafo de Calderón. En ese estado

textual, la obra es definida como obra representada para la fiesta de Corpus Christi de 1639, por lo cual podemos suponer (aunque no lo dice explícitamente) que se trató de un performance organizado para distintos tableros móviles (tipo carros); en cambio, las ediciones impresas, desde la «espuria» de Zaragoza, 1650 hasta la Parte Séptima de las Comedias de Calderón, ya no revisada por el autor sino por Vera Tassis y Villar-


Calderón de la Barca Ms. res 108 bne
Correcciones con otra mano.
roel, de 1683, presentan un texto pensado para representaciones en el espacio más acotado, aunque también más comercial, del corral de comedias. Esto sin duda condicionó varios elementos textuales y, sobre todo, la presencia de numerosos versos y referencias al espacio que desaparecerán en las versiones impresas.¶Los especialistas en crítica textual han vertido litros de tinta sobre el problema de la edición de textos dramáticos de los Siglos de Oro, sobre todo por lo que respecta a este fenómeno de las reescrituras para contextos de representación distintos, porque a esta pregunta subyace el carácter legítimo o no de reconstruir un texto dramático ecléctico a partir de realidades teatrales muy distintas. Por lo demás, cuando se tiene un manuscrito autógrafo y ninguna edición posterior que presente algún grado de legitimidad autoral, grande es la tentación de considerar que éste representa la única voluntad tangible del autor, aunque, como es el caso en esta comedia, este mismo manuscrito deja traslucir su carácter extremadamente inacabado e incluso «fallido» según los lineamientos en vigor para la composición de comedias (jornadas extremadamente largas, escenas que muestran una gran indefinición en cuanto a la acción dramática y la repartición de los diálogos, configuración del espacio, etcétera).¶Por lo que respecta a la situación en la Nueva España, el origen marcadamente conventual y colegial de los fondos que recibió cuando se creó, los materiales que conforman el fondo de origen de la Biblioteca Nacional de México no contienen, a diferencia de otras bibliotecas nacionales o regionales (provinciales, mu-
nicipales, etcétera, según la historia de cada nación) europeas grandes epistolarios organizados* y demás géneros considerados «genuinamente» literarios (según los parámetros anacrónicos de los formalistas rusos y secuaces), pero sí algunos géneros cuya circulación a veces se limitó a ese estado, como los manuscritos poéticos o los textos relativos a la actividad docente, a menudo relacionados con la actividad universitaria (Pérez Puente, 2000).¶Sin embargo, cabe destacar para empezar que en ninguno de los tres casos que mencionaré aquí se invalida por completo el certero diagnóstico que estableció José María Vigil, director de la Biblioteca Nacional a partir de 1880: para el erudito, «el elemento dominante [de los fondos de la Biblioteca Nacional] era el teológico en proporción de dos terceras partes del número total de volúmenes», pero había que precisar que «resultaba pertinente su conservación como “monumento de actividad intelectual durante una larga serie de siglos”» (apud Villagómez, 2006). Aunque de alguna forma parece escapar a esta regla es Juan Antonio Segura y Troncoso, autor que las historias de la literatura colonial suelen olvidar a pesar de los múltiples intereses que presentan su vida y obra, pues de las tres obras suyas manuscritas que hoy se conservan en la Biblioteca Nacional de México sólo una –titulada, según Yhmoff, Libri tres summularum et Tractatus in logicam Aristotelis Doctoris angelici doctrinam continens (Yhmoff, 1975), una compilación de textos filosóficos– está relacionada con la actividad teológica universitaria, mientras que las otras dos, que sin embargo también proceden de los fondos del Convento de la Merced, pertenecen a géneros más lúdicos: el Séneca de Merced y sus Poemas varios, podemos sin duda considerar que
* Una excepción al respecto son sin duda los dos pequeños expediente titulados Correspondencia perteneciente a fray Martín de Alcocer, de la Compañía de Jesús (sign. 117/1566.1 y 117/1565.1) en los que se contiene un registro de su actividad como rector del Colegio de San Gregorio de la Compañía de Jesús y del Colegio de Indias que está a cargo de éste. Por lo demás, no hemos conservado ningún otro manuscrito del autor, a pesar de que Beristain afirma, como bien lo hace notar Rafael Heliodoro Valle, que escribió tratados doctrinales en lengua mexicana que quedaron manuscritos (1953, p. 161).
sólo conservamos hoy una parte de su producción†.¶El interés de la primera obra mencionada es doble, pues además de ofrecer una prueba inmejorable del dominio que tenía el fraile mercedario, tanto de la materia teológico-filosófica, como de la lengua latina, contiene en el fol. 103v unas líneas de gran interés para el análisis de los tiempos y modos de transmisión de su obra. En efecto, leemos allí lo siguiente :
Haec logica t<um> lecta fuit a Patre Fr. Joanne Anttonio de Segura in Collegio de Beethl<em> ; et illi fuit finis impositus die xiv mensis augusti, anni D<omi>ni 1703. Postea au-

Segura sobre los modos y tiempos de transcripción de su obra Ms. 269 BNMex.
† Como bien lo apunta Martha Lilia Tenorio en su artículo titulado «La poesía novohispana a principios del siglo xviii: el manuscrito Poemas varios de fray Juan Antonio de Segura», José María Beristáin y Souza habla no de tres, sino de seis manuscritos conservados, añadiendo a los anteriormente mencionados un volumen de sermones (lo que sí conservamos son tres panegíricos publicados), un Comentario al Arte Poética de Horacio y unos Comentarios a varias oraciones de Cicerón, por lo cual la erudita pone de manifiesto que «los escritos que parecen de divertimentos propios nunca llegaron a las prensas» (2008).
tem transcripta fuit ab ipso in hoc magno Redemptor<um> Conventu, vt i opera<m> daret quidq<uam> Philosophiae candidatus, et finita fuit die v octobris anni D<omi>ni‡
Esta afirmación nos permite –pues– deducir que se trata de una lectio universitaria cuyo estado actual de conservación es una copia en limpio hecha por la mano del autor con un tiempo prudencial de reflexión tras su primera exposición, de allí que el texto que se presenta en el Ms. 269 de la Biblioteca Nacional de México garantiza la correcta identificación de la letra del autor y ofrece un texto relativamente pulcro, con apenas unos tachones y unas pocas notas marginales que, si bien la letra permite adjudicárselas al propio Segura, debieron de ser copiadas con posterioridad, puesto que se colocaron en espacios dejados libres por el texto y que, tanto el llamado, como la nota, fueron puestos por escrito con una tinta distinta al cuerpo de escritura:

Notas colocadas a posteriori Ms. 269 BNMex.
‡ Esta lógica fue leída por el padre fray Juan Antonio de Segura en el Colegio de Bethlehem; y allí le fue puesto fin el día 11 de agosto del año de Nuestro Señor 1703. Pero después fue transcrita por el mismo en este gran convento de redentores para que a él diera algo de su obra el candidato en Filosofía, y fue terminada el día 10 de octubre de 1709.
Este fenómeno no es de extrañar si tomamos en cuenta el hecho de que mediaron seis años entre la primera versión y la copia en limpio. Cabe destacar también que, en esta doble cronología, los primeros dos folios que contienen un texto intitulado en griego «Πρωλεγωμενον»1 parecen haber sido puestos por escrito y encuadernados al final del proceso de copia del resto del documento.¶La presencia de tal piedra de Roseta para la identificación de la letra del autor permite afirmar que las otras dos obras manuscritas que de él se conservan también pueden ser, por lo menos parcialmente, atribuidas a su propia mano. Por lo que respecta al Séneca de Merced, las investigaciones exhaustivas hechas por Esperanza Calderón sobre el texto le han permitido afirmar que se trata en su cabalidad de una copia autógrafa (Calderón, en prensa); es más, la portada que le antepuso Segura, también obra suya, parece incluso indicar que el texto se preparó para un eventual paso por la imprenta, el cual no tuvo lugar (o, por lo menos, no quedan huellas del mismo). Además de proporcionar datos importantes sobre el título, el género literario al que pertenece la obra y asuntos relacionados con él y su adscripción religiosa, esta portada presenta además, en el margen inferior y con una letra claramente distinta de la de Segura, información sobre uno de los propietarios del códice y su pertenencia («Es del D<octo>r Agustín Pomposo de S<a>n Salv<ado>r»).¶La misma portada característica de las copias para imprenta fue antepuesta al manuscrito titulado Poemas varios, el actual Ms. 1595 de la Biblioteca Nacional de México, aunque tampoco hay constancia de su paso por las prensas coloniales. De hecho, unas notas que el autor antepuso a esta colección, si no indican claramente esta intención, por lo menos reflejan su voluntad de difusión de los textos que contiene.¶La primera nota, en el anverso de la portada, dice, con firma autógrafa de Segura, lo siguiente:
Expurgado el mismo borrando algunos versos amatorios por quitar ocasión a los lectores de escándalo y assí corto
1 Prolegomenon (prólogo)


algunas [h]ojas que contenían jugetes y amonesta con este exemplo q<ue> qualquiera al escribir lo haga bien con la memoria q<ue> Apeles tenía a otro intento aeternitati pingo.
Igualmente afirma en el apartado titulado «Prólogo»:
[…] me moví a juntar y enquadernar estos papeles ; breve effecto de algunos ratos q<ue> permite la diversión a lícitos ocios ; no por grangear aplauso, sino por dexar algo en q<ue> los curiosos gasten con algún gusto el caudal de su ingenio, pues los discretos disculparán lo que hallaren no acertado, con la razón de no ser professión ni officio proprio ; y los menos advertidos, que tales son los muy preciados, tendrán en qué hincar los dientes y dar repelones ; y aunq<ue> a los unos quedaré agradecido, a los otros no quedaré quexoso, pues yo me tengo la culta en [h]aber expuesto a sus ojos los defectos de mi cortedad conocida ; y assí advierto que por ser obras de una Academia grande los primeros, y después la ocasión hizo no despreciar los otros, y todos los entrego a tu discreción para q<ue> te entretengas ; Dios te g<uar>de, lector, y te libre de ser poeta, y si ya has caído en la tentación, te convierta quanto antes.
La presencia vigilante de Segura y Troncoso queda patente en las anotaciones que salpican esta copia hecha por un copista, tal vez otro fraile mercedario, a lo largo de los 66 primeros folios del manuscrito, y del 67 en adelante, es el autor mismo quien se dedica a poner en limpio las producciones poéticas de la Academia, cosa que hará hasta el último de los doscientos folios que lo componen.¶Un autógrafo pensado como conjunto aunque con algunos elementos de añadido posterior, una copia autógrafa para imprenta con una sola mano y visión de conjunto y una posible preparación para imprenta parcialmente autógrafa aunque con intervención del autor en la parte que no copió personalmente, son los

Mano de copista con anotaciones marginales de Segura y Troncoso
Ms. 1595 BNMex.
tipos de autógrafos que ilustran los manuscritos conservados de Juan Antonio Segura y Troncoso. Por lo que respecta a la obra manuscrita conservada de Juan José de Eguiara y Eguren, el predominio de los materiales teológicos y la adscripción mayoritaria, por un lado, a la universidad y, por el otro, a la Catedral Metropolitana del erudito explican algunas variaciones en dicho catálogo. Y aunque el gran proyecto de su vida fue la Bibliotheca Mexicana, a la que dedicó numerosos años y para la que amplió el abanico de posibilidades de impresión con la importación de materiales tipográficos para fundar lo que se llamaría de 1745 a 1774 Imprenta de la Bibliotheca Mexicana (Godinas, 2011), también dejó tras de sí los materiales que produjo en su calidad de destacado profesor en la Pontificia Universidad y miembro activo del Oratorio de San Felipe Neri y otras cofradías, sobre todo textos filosófico-teológicos como numerosos sermones y pláticas oratorias que revelan de forma interesante la configuración del modo de pensar de la intelligentia criolla. Su Bibliotheca Mexicana sólo alcanzaría parcialmente la meta planeada, llegándose a editar en 1755 sólo el primer tomo, pero tanto esta primera
parte (de las letras A a C del nombre de pila) como la que quedó manuscrita revelan el trabajo ingente que fue redactar un sinfín de manuscritos con noticias bio-bibliográficas de todos los autores de origen mexicano o extranjero que fueron productivos en la Nueva España (hasta Juan de Ugarte). Aunque sólo se conservan hoy en la Biblioteca Nacional los primeros dos manuscritos de la misma, respectivamente los Ms. 44 (que contiene las entradas de «Academia Mexicanensis» hasta «Antonius de Millán») y Ms. 45 (de «Antonius de Miranda et Villaizan» hasta «Concilium Portudivetense III»), que contienen los materiales plasmados en el impreso de 1755, no es muy distinta su factura a la de los manuscritos que contienen de la D a la J, tres códices hoy conservados en la biblioteca de la Universidad de Austin, Texas. En estos volúmenes manuscritos de la Bibliotheca Mexicana, un copista que no parece ser Eguiara apuntó cuidadosamente los prólogos y las vidas y obras de destacados autores en respuesta a las acusaciones del deán Martí, dando claro ejemplo de un manuscrito ideado como conjunto que, en su realización, refleja dicha intención y, aunque no es autógrafo en la parte principal, contiene correcciones autógrafas del autor de la obra (como anotaciones marginales, arriba o debajo de la línea o añadiduras mediante pestañas pegadas).¶También sus disertaciones filosófico-teológicas son códices que fueron producidos con esta intención de unidad, aunque la comparación del único volumen que llegó efectivamente a publicarse, titulado Selectae dissertationes mexicanae ad scholasticam spectantes Theologiam tribus tomis distinctae2, que ofrece materiales contenidos en los manuscritos 736, 737 y 738 (los cuales no son autógrafos en su totalidad pero sí presentan algunos folios de puño y letra del autor, amén de muchas correcciones, muestra que éstos no pueden considerarse copias para la imprenta). Los demás códices, que van del 733 al 735 y del 739 al 745, corresponden sin duda al resto de la obra que no vio la luz (De la Torre Villar, 1989).
2 Aunque se anunció la publicación de tres tomos, sólo el Tomus primus llegó efectivamente a publicarse en la imprenta de Joseph Bernardo de Hogal en 1746; los otros dos tomos fueron enviados a España pero no llegaron nunca a publicarse.
Como en el caso anterior, el carácter autógrafo de estos textos se limita a algunos folios y correcciones o adiciones.¶Cabe destacar que la mayor parte de dichos códices presentan en el canto superior– la marca de fuego del Colegio de San Pedro y San Pablo, considerado como uno de los centros más importantes de actividad intelectual de la Nueva España3, entre cuyos docentes o alumnos pudo Juan José de Eguiara encontrar apoyo para la puesta por escrito de los textos que no son enteramente de su puño y letra.¶Por lo demás, la mayor parte de los manuscritos, parcial o cabalmente autógrafos, que conservamos de Juan José de Eguiara y Eguren son borradores de oraciones, sermones y pláticas oratorias que fueron redactados por separado y fueron a posteriori encuadernados de forma conjunta, sin que exista siempre una lógica cronológica para dicha reunión. Excelente ejemplo de esta ausencia de cronología es el Ms. 768, que reúne, según consta de su portada y se puede ver en el excelente «Ensayo de una bibliografía de Eguiara y Eguren» de Agustín Millares Carlo, donde las distintas entradas están clasificadas según el orden cronológico de su redacción, textos compuestos entre 1727 y 1761, como lo establece Agustín Millares Carlo en su estudio bibliográfico de la producción eguiarense (1986).¶Por lo demás, salvo el Ms. 764, que reúne la producción tardía de un Eguiara envejecido que su biógrafo Ernesto de la Torre Villar describe como un hombre cansado que, por su salud endeble, ya había rechazado en 1752 el nombramiento de Obispo de Yucatán (De la Torre Villar, 1986), los borradores que conservamos son, en su enorme mayoría, autógrafos y presentan anotaciones de gran interés para la génesis textual de la obra eguiarense, como la cuidadosa anotación en el índice de cada códice de la posible
3 Afirman al respecto José Ignacio Saranyana y Carmen José Alejos-Grau: «Un cenáculo importante de la teología novohispana dieciochesca fue el Colegio Máximo de San Pedro y San Pablo, que los jesuitas regenteaban en la Ciudad de México», Teología en América Latina. Vol. II/1: Escolástica barroca, ilustración y preparación de la Independencia (1665-1810) (2005); para más información al respecto véase el excelente estudio de Clementina Díaz de Ovando El Colegio Máximo de San Pedro y San Pablo. México (1985).

Copia con correcciones marginales autógrafas de Eguiara Ms. 737 BNMex.
aprobación del texto para su paso por la imprenta y, en el caso en el que se haya dado dicha difusión, la comparación entre el borrador manuscrito, sus correcciones y adiciones y el impreso, que ofrecen un punto de vista de gran relevancia sobre la vida literaria del género homilético (Godinas, en prensa), un género fundamental para entender la historia cultural de la Nueva España.¶Cabe destacar en primer lugar que, si bien el género homilético como tal siempre ha sido uno de los parientes pobres de los estudios literarios, dada la fuerte carga teológica que lo caracteriza y que suele pesar más en la balanza estética que los altos vuelos literarios y el dominio cabal de las técnicas retóricas con las que han sido compuestos una parte importante de ellos, el hecho de contar con una serie de materiales textuales y paratextuales de gran interés hace de esta índole de obras un punto de partida de gran relevancia para el análisis de la vida de los textos tal y como la definió Cerquiglini en su Éloge de la variante (1989), mucho más importante a este respecto que la mayor parte de las obras coloniales que caben mejor y sin tanto cuestionamiento en la categoría de «obras literarias». Y, en segundo lugar, que una colección como la que conservamos de Eguiara y Eguren, personaje de gran prestigio académico del México del siglo xviii, ofrece un excelente punto de partida para el rastreo de la evolución del género y su alto grado de imbricación con la episteme de la época en la que se inscribe. Representa, por decirlo de forma metafórica, un verdadero laboratorio del sermón
colonial tardío.¶Resulta importante no perder de vista que el género homilético presenta una serie de características inherentes a su naturaleza doble, entre oralidad y escritura. Como bien lo dice Pedro Cátedra en su magistral estudio sobre los sermones pronunciados por San Vicente Ferrer durante su campaña por Castilla en los años 1411-1412, en un discurso pensado para la oralidad «la pronuntiatio no tiene por qué representar o ser para nosotros ni el estado primero de un sermón ni tampoco un estado terminal. En todo caso, el discurso oral puede ser considerado como un estado “medio”, que puede haber sido o dar como resultado uno o varios textos escritos que se pueden analizar hacia atrás y hacia delante en la diacronía que va desde la preparación escrita de un discurso –no siempre pronunciado– hasta los resultados escritos más inmediatos y mediatos al acto oral efectivo» (Cátedra, 1994). Pero se trata de un «estado medio», que es el acto de predicación, el «acto oral en el que participan sincrónicamente el predicador y su auditorio», que no se puede reconstruir porque «la palabra y el gesto en el tiempo sólo se mantiene en escrito: […] los textos orales son, así, “textos no repetibles”, mientras que lo escrito tiene la categoría de “texto repetible”» (Cátedra, 1994). Tomando en cuenta esta consideración, la presencia en nuestros fondos de los manuscritos de Juan José de Eguiara y Eguren se convierte en un testimonio invaluable sobre la evolución del género desde su planeación (la inventio retórica) hasta su preparación a posteriori para una difusión a mayor escala y, sobre todo, la organización de los materiales planeada y llevada a cabo por el mismo Eguiara y Eguren con una minucia que revela en nuestro erudito no sólo un amplio conocimiento de los criterios internos de clasificación de los materiales, sino también una gran capacidad de valoración estética de los textos producidos.¶Un análisis pormenorizado de los manuscritos eguiarenses evidencia que, aunque no está del todo explícito a lo largo del trabajo de recopilación de los cuadernillos sueltos de los que sin duda se componen los distintos volúmenes de esta colección, Eguiara pensó en ésta como un todo organizado, llegando incluso a ponerle un número de consecución. Así, en el Ms. 762, la lista contenida en la primera guarda es intro-
ducida por el título «Sermones de este tomo 7». El hecho de que técnicamente el manuscrito 762 sólo sea el sexto de la serie que inicia con el Ms. 757 puede indicar, lo cual no sería de extrañar, que haya desaparecido antes de su inclusión en los inventarios iniciales uno de los volúmenes de sermones, elemento que parece corroborarse tanto por la ausencia en los manuscritos del borrador del sermón dedicado a San Bernardo, titulado El monstruo de la santidad, que llegó a imprimirse en 1741 en la imprenta de la Viuda de José Bernardo de Hogal como por la mención explícita en la portada del Ms. 757 a la falta de dos manuscritos4.¶También se puede afirmar que el criterio principal de organización no es el cronológico, ni para la reunión de los textos en los distintos volúmenes, ni para la ordenación de los mismos en el seno de los volúmenes en cuestión. La ingente labor que realizó Agustín Millares Carlo en su Cuatro estudios bibliográficos mexicanos es, por lo tanto, reveladora de la prolijidad del autor desde los primeros años y de cierta especialización en cuanto a los temas y a los lugares de predilección para el trabajo de predicación a lo largo de la vida del autor, pero no refleja en absoluto la mirada que el propio Eguiara arrojó al final de su vida sobre su producción homilética. En efecto, si se puede vislumbrar en algunos casos una ubicación en la época inicial o tardía de la vida de nuestro polígrafo, por lo general los datos anotados en las portadas indican que los sermones enlistados ocupan un lapso cronológico amplio que cubre una parte importante de su actividad intelectual. Parece más bien, según la anotación al final de la lista, que el primer criterio de selección tiene que ver con la labor iniciada por Eguiara y Eguren al final de la década de 1740 como empresario editorial puesto que, los primeros tres manuscritos, indican al final la leyenda «Estos pudieran permitirse a la imprenta». Así, Eguiara estaría preparando una edición conjunta de su obra homilética al modo de, por ejemplo, las Panegyricas reliquias halladas a diligentes esmeros, compilación
4 Esta portada indica que los sermones allí contenidos se distribuyen cronológicamente entre los años 1725 y 1750, que se trata del primer volumen de un primer tomo en dos volúmenes y que el total es de 16 tomos, aunque faltan los tomos 9 y 10.
de sermones del franciscano Juan de San Miguel que publicó la misma Imprenta de la Bibliotheca Mexicana por él dirigida y que sin duda contó con el financiamiento de los franciscanos de Zacatecas. La lista que encabeza el volumen 761, en cambio, termina con la mención tajante «Estos no permito a la imprenta», mención que es retomada, mutatis mutandis, en el último volumen de la colección, el Ms. 775, en el que la lista de sermones contenidos inicia con la afirmación: «No ay cosa de imprenta: son ensayos de principiantes». Los demás volúmenes no presentan más menciones que, en los casos específicos, el hecho de que los sermones fueron o no impresos (es en comparación con la abundantísima producción oratoria de Eguiara conservada en manuscritos borradores mínima la cantidad de sermones que se imprimieron), pero tienen todos como característica el haber sido enlistados por un Eguiara ya envejecido que contó para la puesta en limpio de sus textos con la mano del mismo copista que trabajó con él en la puesta en limpio de la Bibliotheca Mexicana. Salvo excepciones, las listas que encabezan los volúmenes y las portadas de los distintos sermones reunidos presentan la letra de un Eguiara ya anciano y cansado, aunque muy preocupado por poner en orden su producción homilética. Las portadas de los últimos manuscritos son relativamente escuetas y sólo dan a conocer el título del sermón seguido, en una mayoría de casos aunque no siempre, de la fecha de predicación. Sin embargo, estas portadas recelan información de interés para quien está intentando entender el mecanismo de construcción de la composición de sermones, tanto desde el punto de vista interno (las herramientas retóricas, las auctoritates, los modelos y, por otro lado, las relaciones inter- e intratextuales) como externo (desde la personalidad del predicador y su formación hasta las circunstancias de la predicación, el público al que va destinado y el lugar que ocupa el sermón en la producción general del autor), como por ejemplo la portada en el Ms. 764 del sermón intitulado Viernes de enemigos en Palacio, donde la precisión acerca de la fecha de la predicación va acompañada de la nota de intratextualidad «Véase mi vespertino de 1741 de que me aproveché». Del Sermón María Santísima pintándose milagrosamente en su bellísima imagen de Guadalupe no

Portada del Sermón María Santísima
Ms. 763 BNMex. Los mismos datos se encuentran en la portada publicada.
cabe duda de que la portada fue obra del mismo copista que el resto de los documentos y que tenía como claro propósito la preparación del texto para la imprenta, puesto que contiene todos los datos que indican las reglas editoriales para las portadas de libros y cuadernos impresos, con la clara identificación del título, del autor y de sus títulos honoríficos (además de los datos cronológicos y ubicación geográfica de la predicación).¶Para consolidar esta hipótesis de la preparación de una edición conjunta de su obra homilética es preciso recalcar que, si el primer criterio de agrupación es de índole estética (juzgando dignos de publicar ciertos y otros no y poniendo como criterio explícito de rechazo su carácter de «ensayo de principiantes»), el segundo parece corresponder a la forma de ordenación tradicional de los sermonarios completos, juntando por un lado los panegíricos de santos, posteriormente los sermones de tempore y terminando por los sermones destinados a la celebración de acontecimientos específicos (exequias, procesiones, etcétera). Pero también resulta importante no perder de vista que los últimos manuscritos de esta serie parecen obra de un autor ya cansado que olvida un poco los criterios iniciales y que, además de no precisar ya si pueden ser o no publicados (aunque todo parece indicar que no), tiende a revolver las categorías que quedan bastante bien delineadas en los primeros seis tomos.¶ Datos muy interesantes arroja también la comparación entre las distintas etapas de redacción del manuscrito (primera copia y una o a veces dos tandas de correcciones sucesivas) y, cuando es posible, del impreso. Dicho proceso, que culmina con el impreso, permite acceder a la labor de pulimiento que el texto homilético experimenta en sus distintas fases, desde la preparación a la predicación hasta las relecturas con fines a su difusión por escrito vemos un ir y venir de elementos que dan a conocer los elementos intrínsecos de ambos estados textuales y, sobre todo, el gran cuidado estilístico que hace de Eguiara y Eguren uno de los predicadores más apreciados de su tiempo.¶En el afán de establecer una tipología podemos, pues, discernir tres grandes rubros que deben ser tomados en consideración para la clasificación de los autógrafos. En primer lugar, cabe analizar si la obra se pensó como una obra de conjunto
(a menudo con vistas a su paso por la imprenta) o si el códice fue armado a posteriori a partir de elementos sueltos que llegaron a encuadernarse juntos por cierta proximidad genérica (los sermones o las pláticas oratorias de Eguiara) o por orden cronológico (como es el caso de la mayor parte de otro caso muy importante que no pude ver aquí con detalle, los borradores de Cayetano Cabrera y Quintero). Dicha determinación resulta interesante porque, en los ejemplos analizados, se puede ver que las obras de largo aliento tienden más a ser dejadas en manos de copistas, limitándose los autores entonces a poner en la copia su impronta a través de anotaciones marginales o añadidos. Es, al fin y al cabo, un reflejo de lo que pasó con la imprenta, la cual eximió a los copistas del trabajo de copia de estas obras que podían ser reproducidas mecánicamente. En segundo lugar, desde el punto de vista cuantitativo resulta importante determinar si la copia conservada es autógrafa en su cabalidad (todo el texto, incluyendo anotaciones, aunque también puede haber anotaciones y enmiendas posteriores hechas con otra mano), sólo parcialmente o si el carácter autógrafo se limita a anotaciones marginales, añadidas sobre tiras de papel o correcciones supra o infralineales. Y, finalmente, cabe no perder de vista cietas consideraciones genológicas que están estrechamente vinculadas con los dos elementos anteriores: resulta evidente que un tratado filosófico-teológico o un ensayo bibliográfico por definición ocupa un espacio mayor que un sermón, relativamente acotado por el carácter oral de su performance y que, por lo tanto, los manuscritos que éstos contienen suelen constar de una variedad de cuadernillos reunidos a posteriori.
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Olivia
Moreno Gamboa
{Instituto de Investigaciones Filológicas, unam}
Ddesde el punto de vista material, la cultura de las letras en Nueva España fue una cultura mixta, hecha de manuscritos e impresos. Testimonio de ello son los dos repertorios biobibliográficos más importantes de finales de la colonia: la Bibliotheca Mexicana de Juan José de Eguiara y Eguren, y la Biblioteca Hispanoamericana Septentrional de José Mariano Beristáin de Souza, los cuales otorgan un lugar destacado a los códices novohispanos, y en el caso de Eguiara también a los prehispánicos.¶Los eventos académicos realizados en la Biblioteca Franciscana con motivo de la exposición Libros manuscritos (del 18 de febrero al 7 de septiembre de 2014), ofrecieron la excepcional oportunidad de reflexionar sobre estos soportes de la cultura escrita y oral, cuyo estudio comenzó a interesar a los especialistas del libro en México apenas hace pocos años. Hay que reconocer que se ha hecho del impreso el centro de las investigaciones, pasando por alto que el códice manuscrito era la base material e intelectual del volúmen impreso. Más importante aún, se ha pasado por alto que la producción escrita del periodo colonial circuló primordialmente en forma manuscrita; que un sinfín de textos, incluso estando listos para imprimirse, nunca llegaron a ver la luz, y que ciertas formas textuales no se concebían para la imprenta, ya por tradición, ya porque su público lector era muy reducido.¶Con mejor suerte han corrido los manuscritos de los siglos xvii y xviii en manos de estudiosos de las letras
Imagen: Ficha 17
novohispanas, a quienes debemos el rescate de autores y textos olvidados -sino es que del todo desconocidos- y la elaboración de ediciones críticas a partir de originales conservados en archivos y bibliotecas.¶No sobra recordar que en el ámbito novohispano la escritura manuscrita era una práctica circunscrita a los sectores alfabetizados del medio urbano: eclesiásticos, funcionarios reales, monjas, preceptores, estudiantes y graduados universitarios, comerciantes y maestros de ciertos oficios artesanos. Por lo tanto, se trataba de una práctica privilegiada de comunicación. Cartas, noticias, diarios espirituales y de navegación, informes de gobierno, alegatos jurídicos, censuras teológicas, canciones, versos satíricos y rezos se escribían y copiaban sin la menor intención de vaciarlos a moldes tipográficos. Esta escritura ad vivum, como la llama Fernando Bouza, funcionaba «como un eficaz complemento o, incluso, un competidor de lo tipográfico, ofreciendo un ágil sistema de copias [que] en buena medida llegó a estar profesionalizado» (Bouza, 2001).¶ Pero ¿qué sucedía con otro tipo de textos, por ejemplo, con las obras de erudición literaria y académica? ¿Sus autores estaban siempre a la espera de recibir «los honores» de las prensas? A mediados del setecientos Eguiara y Eguren achacaba a la falta de imprentas en la América hispana que los frutos más maduros de sus «ilustres varones» permanecieran inéditos (Eguiara, 1996). A decir del bibliófilo, el elevado costo de los trabajos tipográficos, resultado del reducido número de establecimientos y, sobre todo, de la carestía del papel -el cual debía traerse de Europa-, hicieron prohibitivo el acceso a la imprenta a la mayoría de los hombres de letras. A ello se sumaba la falta de mecenas, que afectaba por igual la producción de obras manuscritas e impresas, ya que sin un generoso patrocinio eran pocos los escritores que podían dedicarse de lleno a la composición de sus obras, para luego darlas a imprimir.¶ También Beristáin de Souza atribuyó a la debilidad del arte tipográfico local -así como a la falta de estímulos y empleos entre los criollos españoles- que miles de obras salidas de la pluma de autores novohispanos permaneciesen inéditas. En efecto, de los 20 mil títulos que registró su Biblioteca, una cuarta parte (alrededor de 5 mil) eran manuscritos.
Además, su repertorio daba cuenta de numerosos textos «preparados» para las prensas, es decir, originales limpios que ya contaban con las licencias y aprobaciones necesarias para imprimirse, pero a última hora la pobreza de los autores, su repentina muerte o la de sus mecenas, truncó la publicación de esas obras. Esto ocurrió particularmente con gramáticas y vocabularios en lenguas indígenas, colecciones de sermones sacros, crónicas de institutos religiosos y vidas de venerables; en suma, con obras extensas de gran formato que requerían de una «mina de oro» para poderse llevar a la imprenta.¶Fue así, en su ropaje original, como muchos textos se conocieron y estudiaron. Lectores interesados las mandaron trasladar con escribanos profesionales, favoreciendo de esta forma su circulación y preservación. En ocasiones fueron los propios autores quienes de su puño y letra realizaron varias copias para difundirlas entre sus pares, pero los usos, alcances y espacios de circulación podían ser muy variados. Cuenta Beristáin que el dominico Francisco Saravia (m. 1630), predicador en Oaxaca, escribió un Gran Homiliario Chinanteco del que personalmente hizo «tantos Ejemplares de su mano, quantos eran los Pueblos de su Administracion; y puso uno en cada Iglesia, para que el Indio sacristan leyese la Homilia quando no hubiese sacerdote» (Beristáin, 1991).¶Actualmente, en repositorios mexicanos y extranjeros se conservan miles de sermones religiosos impresos -productos por excelencia de la cultura escrita novohispana-, fruto de afamados oradores. Los más se predicaron en festejos de gran pompa, y antes de ser publicados sus autores los ampliaron y pulieron, añadiendo numerosas citas latinas de autoridades escolásticas*. Pero también los curas y párrocos, como el fraile Saravia, prepararon sencillos sermones para predicar los domingos y días de fiesta, de suerte que con los años se fueron acumulando sendos legajos manuscritos. Fray Baltasar de los Reyes, prior
* Sobre la evolución de la retórica sacra entre los jesuitas, véase los trabajos de Perla Chinchilla Pawling, en particular su libro De la compositio loqui a la república de las letras. La predica jesuita en el siglo xvii novohispano, México, Universidad Iberoamericana, 2004.
de varios conventos de su provincia agustina y rector del colegio de San Pablo de la Ciudad de México, llegó a reunir 23 tomos de varios centenares de folios cada uno. Otro caso fue el del clérigo José Manuel Sartorio, quien dejó manuscritos 20 tomos de sermones –supuestamente listos para pasar a la imprenta–, traducciones al castellano de obras piadosas y varios volúmenes de poesías. Por lo tanto, debe hacerse una distinción entre esta vasta producción manuscrita, pensada para apoyar la catequesis de la feligresía, y el sermón de gala cultivado como arte retórico, concebido para la imprenta y dirigido a lectores eruditos.¶Por otro lado, es bien sabido que la lírica religiosa y profana tuvo en la copia manuscrita su principal soporte material y medio de divulgación†. Las composiciones que se recitaban en voz alta en justas o certámenes poéticos -a los que eran tan aficionados los colegiales jesuitas y los estudiantes universitarios-, circularon tradicionalmente en pliegos y cuadernillos dentro y fuera de los claustros. En realidad, pocas compilaciones poéticas se dieron a la imprenta en el periodo que nos ocupa.¶ En otro sentido, además del retórico y poético, el manuscrito representó un soporte de la cultura letrada novohispana y, en particular, de los saberes académicos. En el antiguo régimen la enseñanza a nivel superior se basaba en el estudio de un cánon de autores y textos que daban nombre a las facultades y cátedras universitarias. Así, Artes fue conocida como la facultad de Aristóteles porque en ella se enseñaba la filosofía del estagirita en un trienio que comprendía la lógica elemental (sumulas), la lógica superior y la filosofía natural. A Santo Tomás correspondió la de Teología, soberana de las ciencias académicas en aquella época; a las dos facultades jurídicas, Cánones y Leyes, los códigos legales compilados por Graciano y el emperador Justiniano, respectivamente; y a Galeno la de Medicina.¶En el siglo xviii sólo la Real Universidad de
† De ello da testimonio el Catálogo de textos marginados novohispanos, México, El Colegio de México, Archivo General de la Nación. El primer volumen se publicó en 1992 y recupera textos de siglo xviii, y el segundo apareció en 1997 y corresponde al xvii.
México ofrecía cátedras de los cinco saberes mencionados. En algunos colegios de las órdenes regulares se enseñaba el ciclo preparatorio de latinidad (gramática y retórica) y el de filosofía; pero pocos impartieron el curso completo de teología, toda vez que en la mayoría se privilegió la enseñanza de la teología moral o «casos de conciencia», indispensable para la formación de misioneros y curas de almas. Por su parte, los seminarios o colegios diocesanos sostuvieron cátedras de latinidad, artes y teología moral, y los de Puebla y México también de derecho canónico y civil (González, 2010).¶En la Nueva España las obras de dichas autoridades, así como el arsenal de comentarios a sus obras, se estudiaban en ediciones europeas. Con el andar de los años estos voluminosos y costosos impresos fueron dando forma a las bibliotecas de los conventos mendicantes, los colegios de la Compañía, los seminarios tridentinos, las catedrales y la universidad, creada tardíamente con los fondos de los acervos exjesuitas.¶En las aulas, la impartición de las lecciones se basaba tanto en la lectura y discusión de los textos canónicos como en la exposición de tratados preparados ex profeso por los propios catedráticos. Consistían en cuadernos manuscritos redactados en latín, la lengua del mundo académico. Se les denominaba cursus de manera genérica porque atendían, justamente, al contenido de las cátedras o cursos. En el periodo colonial fueron sobre todo lectores o profesores de las órdenes regulares quienes cultivaron la práctica de preparar este tipo de materiales didácticos, cuyos contenidos dictaban a los estudiantes. Eguiara y Eguren elogió este método de enseñanza que, según parece, gozó de amplia aceptación en Nueva España:
«Exceptuando, en efecto, a los Carmelitas descalzos, que estudian el Curso de Filosofía, obligatorio entre los de su orden, publicado por su colega de la Universidad de Alcalá, todos los demás alumnos de cualquier escuela u orden religiosa, universidad o colegio, no sólo de [la ciudad de] México sino de cualquier centro de enseñanza de la América Septentrional, siguen las lecciones que sus maestros les
dictan desde la cátedra y anotan en sus cuadernos los cursos elaborados para su auditorio por cada uno de aquéllos» (Eguiara, 1996).
Independientemente de las críticas que los letrados y reformistas ilustrados lanzaron en contra de dicha práctica, se debe reconocer que los cursos manuscritos fueron un recurso pedagógico muy importante y un soporte privilegiado de la cultura letrada en Nueva España, razón por la cual merecen mayor atención de los estudiosos.¶La Biblioteca Nacional de México conserva una muestra importante de tales cuadernos de mano, procedentes de los acervos conventuales y seculares expropiados a mediados del xix, con los cuales se conformó en parte su fondo de origen. La mayoría son cursos de teología, a los que siguen en importancia los de filosofía, derecho canónico o eclesiástico y gramática latina.¶Aquí nos detendremos en los primeros por ser los más abundantes‡. De los siglos xvi y xvii se conservan 71 cuadernos, mientras que del xviii la cifra supera los 200. Es probable que tal desequilibrio se deba simplemente a un problema de conservación -más acusado tratándose de las piezas más antiguas. Pero es factible que el creciente uso de estos soportes en el seiscientos y la primera mitad del setecientos se correspondiera con un periodo de consolidación y auge de los centros docentes, en particular de las órdenes religiosas, de los cuales proceden la mayoría de los cursos manuscritos.¶Destacan los conventos franciscanos de la provincia del Santo Evangelio de México, en particular Tlatelolco, Churubusco y Topoyanco en Tlaxcala. Por su parte, el Colegio Máximo de San Pedro y San Pablo, principal centro
‡ El doctor Francisco Quijano Velasco y yo, realizamos una base de datos de los cursos manuscritos de teología a partir del trabajo de Jesús Yhmoff Cabrera, Catálogo de obras manuscritas en latín de la Biblioteca Nacional de México, México, unam-IIB, 1975, así como una primera revisión física de estos materiales. Agradezco al doctor Quijano permitirme hacer uso de nuestras notas para este texto.
de estudios de la Compañía de Jesús, fue una importante «fábrica» de tratados manuscritos emplazada en el corazón del virreinato. En cambio, apenas se conserva una docena de cursos preparados por profesores de la Real Universidad, lo cual quizás obedeciera a que allí la docencia se apegó más a los textos impresos prescritos por sus estatutos.¶En cuanto a sus contenidos importa mencionar que los temas más recurrentes fueron la gracia divina y la salvación del hombre, y en relación directa con éstos el del libre albedrío. Como se sabe, a la doctrina del libre albedrío se opuso la de la predestinación, que también fue materia de disputa en las aulas y objeto de varios tratados manuscritos. Quienes se han dado a la compleja tarea de analizar estos textos desde la historia de la filosofía y la teología subrayan el apego de los catedráticos novohispanos al escolasticismo, es decir, a la interpretación tradicional –aristotélica y tomística– de las ciencias, así como su escasa apertura a las nuevas corrientes de pensamiento1.¶Resta por último decir que poco se sabe todavía sobre la confección de este género de manuscritos, cuyo estudio deparará sin duda en numerosas sorpresas al especialista del libro y la cultura escrita. A simple vista se observa que el curso manuscrito novohispano del siglo xviii es ya un producto bien definido, y que a reserva de sus ricas variantes (estilos de escritura, ornamentos), imita la forma del libro impreso. Sin embargo, en muchos casos la maestría del escribano superó por mucho a la del impresor, que debía ceñirse a sus moldes tipográficos. Aquél podía incluso hacer uso de distintos colores de tintas: aparte del básico negro, usaba rojo, café, verde... Desde mediados de la centuria algunos cuadernos presentaron portadas impresas, en ocasiones adornadas con grabados religiosos (del Sagrado Corazón, de
1 Al respecto véase los trabajos de Celina A. Lértora Mendoza, «La filosofía académica en México, siglo xviii», en Enrique González González (coord.), Estudios y estudiantes de filosofía. De la Facultad de Artes a la Facultad de Filosofía y Letras (1551-1929), México, unam, iisue, 2008, pp. 259-286; y el de Mauricio Beuchot, Filósofos dominicos novohispanos (entre sus colegios y la Universidad), México, unam, 1987 (La Real Universidad de México. Estudios y textos II).
la Virgen de Guadalupe), conservando en el resto del cuerpo la escritura manuscrita, por lo común de tradición «humanística». Esta suerte de matrimonio entre manuscrito e impreso muestra que no existía un divorcio tajante entre esos dos soportes materiales de la cultura escrita, ni siquiera en el ámbito académico al que solemos vincular, casi de manera exclusiva, con el libro impreso. Aquí, por el contrario, se ha querido mostrar que los cursos manuscritos en latín jugaron un papel relevante en la enseñanza y la transmisión de los saberes facultativos, dando lugar a una tradición novohispana en la elaboración de estos materiales.
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Villar Villa Amill, Joanne Josepho, S.J. –1751–v
Archivo Histórico de la Provincia del Santo Evangelio de México, caja 283.
Contenido: Primera parte de la filosofía natural.
Idioma: Latín
Foliación: 199 h. La I (impresa)
Dimensiones: 220 mm × 150 mm
Márgenes: 180 mm × 120 mm
Encuadernación: En piel con gofrados dorados, dos broches de metal. Cantos en rojo con gofrado. En el canto superior e inferior presenta la marca de fuego de SATO [Convento de Santa Bárbara y San Antonio]
En la contraportada dice: «Del Br [bachiller] Dn Raphael Pacheco».¶La h. 1 tiene un grabado de la Virgen de Guadalupe y de dos santos varones y tiene la firma del grabador Troncoso.¶La h. 171 tiene el grabado de un ermitaño con un libro [posiblemente San Antonio Abad por estar acompañado de un pequeño jabalí].F

Praeviaphilophica stella [p. 3 / 16 – p. 42, p. 45]
Barzia Rivero, Gaspare –1744-1745–v
Archivo Histórico de la Provincia del Santo Evangelio de México, caja 284.
Contenido: Nuvum jamemicat sydus [p. 46-51; p. 58-67, p. 70-1, p. 76-7; p. 80-85, p. 90–95; p. 98-103, p. 108–122]. -- Naturalis scientiae [faltan 11 h., p. 151–158, p. 165-66, p. 173–180, p. 183–192]. -- Ortus Phylosophicae Stelle [p. 193-208]. -Primum vitae principium [p. 209-210 y 219-224]. -- Praexcelsa naturalis scientia [p. 231-241]. -- Ultima cur sus periodus, breve philosophiae complementum yma summis connectens tractatus de Coelo & Mundo [p. 242–247]
Idioma: Latín
Foliación: 88 h. [Falta la h. 1-2, de la p. 16 se salta a las p. 23, de la p. 42 se salta a la p. 45, de la p. 51 se salta a la p. 58, falta la h. 68-69, de la p. 71 se salta a la p. 76, falta la h. 78-79, de la p. 85 se salta a la p. 90, falta la h. 96-97, de la p. 103 se salta a la p. 108, termina esta parte en la p. 122. Reinicia una nueva sección sin número de página y faltan 11 h., reinicia la numeración en la p. 151, de la p. 158 se salta a la p. 165, de la p. 166 se salta a la p. 173, falta la p. 181 y 182, falta de la p. 210 a la p. 218; faltan 3 h.]
Dimensiones: 210 mm × 150 mm
Márgenes: 190 mm × 130 mm
Encuadernación: En pergamino
Papel con marca de agua en forma circular con dos aros al centro.¶Presenta mutilación manual de varias hojas.¶El libro está compuesto por siete documentos, cada uno con portada propia, todos dedicados a Fray Josepho de Benavides y escritos por Fray Gaspare Garzia Rivero. Estos documentos datan de 1744 a 1745 y se escribieron en el Convento de San David de México y en el Convento de San Francisco de Pachuca.F

Magaña Ocapo, Eliseo –1844–v
Archivo Histórico de la Provincia del Santo Evangelio de México, caja 292.
Contenido: Definitiones moralis, juxta comprendium salmanticensem. Para el uso de los Frailes Padres Josephi a Sancto Elia, Carmelitas Descalzos en la provincia de San Alberto en la América Septentrional.
Idioma: Latín
Foliación: 66 h
Dimensiones: 160 mm × 110 mm
Márgenes: 125 mm × 75 mm
Encuadernación: En piel roja con margen dorado. Cantos en amarillo
Incluye anteportada. Al final del libro hay una anotación que dice: «F. Tourrau fecit» [Hecho por F. Tourrau.].¶En la página final incluye un registro de tres purificaciones o expurgos: 1884 con firma de Fr. Eliseus à Ma. Ymmaculata, 1885 Fr. Eliseus Ma. à Lucis y la última sin fecha con la firma Fr. Eliseus Ma. de Luce.F

La realidad del proyecto de Burgo Fonte Demostrada por la execuciõn. T. 1 –1764–v
Archivo Histórico de la Provincia del Santo Evangelio de México, caja 292.
Pie de imprenta: En Pariz, En cassa de la Viuda Dupuy parque de los Augustinos en la Ymagen de S. Juan
Contenido: Ensayo sobre un proyecto Jansenista
Idioma: Español
Foliación: 529 p. numeradas. [266 h., error en p. 189 consta 190, se corrige saltando la p. 193, error en p. 526 consta 525.
Dimensiones: 215 mm × 150 mm
Márgenes: 170 mm × 115 mm
Encuadernación: En piel decorada con tinta, lomo con flores doradas. Cantos decorados con tinta
Presenta marca de fuego «VRAGA» en el canto superior. Este primer tomo está dividido en seis partes.¶Contiene notas al pie de página.¶Termina con un dibujo a modo de colofón en forma de espejo con decoración de naturaleza y dos águilas a los lados.F

La realidad del proyecto de Burgo Fonte Demostrada por la execuciõn. T. 2
–1764–v
Archivo Histórico de la Provincia del Santo Evangelio de México, caja 292.
Pie de imprenta: En Pariz, En cassa de la Viuda Dupuy parque de los Augustinos en la Ymagen de S. Juan
Contenido: Ensayo sobre un proyecto Jansenista
Idioma: Español
Foliación: 228 h [Las primeras 27 h. están numeradas]
Dimensiones: 215 mm × 150 mm
Márgenes: 170 mm × 120 mm
Encuadernación: En piel decorada con tinta, lomo con flores doradas. Cantos decorados con tinta
Presenta marca de fuego «VRAGA» en el canto superior. Los márgenes son evidentes.¶Incluye notas al pie de página.F

Passio Domini Nostri Jesuchristi Clarioribus Distichis communibus que figuris contexta, ac simul traducta Vulgari carmine juxta v.m. Mariae a Jesu de Agreda Historiam revelatam a quodam fratre presbítero americano almae S. Didaci de Mexico Provinciae Filio elaborata et SS. Virgini Mariae juxta crucem stanti dolorosae
–1783–v
Archivo Histórico de la Provincia del Santo Evangelio de México, caja 293.
Contenido: Elegías
Idioma: Español / Latín
Foliación: [3], 1 – 93, [3]
Dimensiones: 205 mm × 150 mm
Márgenes: 185 mm × 70 mm
Encuadernación: En pergamino. Cantos en rojo
La dedicatoria «AL REYNADO LO ROSA MARIA» se lee en forma de acrónimo. Está escrita en hexámetros en latín y español numerados del 1 al 700 en treinta y cinco elegías.¶Presenta marca de fuego de SATO en el canto inferior.F
Elegías – composición poética del género lírico, en que se lamenta la muerte de una persona. […] en español se escribe generalmente en tercetos o en verso libre. Entre los griegos y latinos, se componía de hexámetros y pentámetros. [Real Academia Española (Madrid): Diccionario de la lengua Española. Madrid: Real Academia Española, 2001 [ISBN 84-239-6823-5]]

Tablas Geografico – Politicas de la Nueva España que manifiestan su superficie, Poblacion, Fabricas, Comercio, Minas, Rentas, Agricultura, y Fuerza Militar [Barón de Umbold]
Legarreta, Severino de –1804–v
Archivo Histórico de la Provincia del Santo Evangelio de México, caja 292.
Contenido: Tablas estadísticas del Reyno de N[ueva] E[spaña]. Superficie y alturas más notables
Idioma: Español
Foliación: 15 h
Dimensiones: 225 mm × 160 mm
Márgenes: 200 mm × 125 mm
Encuadernación: Carece de encuadernación
Se indica la fecha 4 de marzo de 1804.¶Hay una hoja suelta con la anotación que para esa fecha el Barón de Humboldt está en Veracruz¶El libro incluye datos generales sobre las dimensiones del territorio, habitantes, consumo, comercio, etc., en una especie de censo.F

Commentarij Ac disputationes in universam Aristotelis Stagiritae Philosophi Dialecticam iuxta doctrinam
Duns Scoti, Ioannis; Ramirez, Didacum [y] Forcada, Fran[cisco] –1646-1648–v
Archivo Histórico de la Provincia del Santo Evangelio de México, caja 283.
Contenido: Commentarii in Vniversam Aristotelis Stagiratae Philosophi logicam, iuxta Doctrinam R.P.F. Ioannis Duns Scoti [160 h.]. Inciptex possitio in octo libros Phisicoru iuxtamentem & intelligentiam subt.mi D.nri. Scoti [122 h.]
Idioma: Latín
Foliación: 303 h
Dimensiones: 215 mm × 160 mm
Márgenes: 180 mm × 110 mm
Encuadernación: En pergamino
Este libro contiene tres textos y fue compuesto en el Colegio de Celaya. Se inició el 19 de octubre de 1646 y se terminó –según indica el colofón– el 24 de marzo de 1648.¶Portada muy elaborada.¶Tiene la marca de fuego de «SATO» en los cantos superior e inferior y en la portada se encuentra un sello en tinta del Convento de las Llagas de N.P.S. Francisco de Puebla.F

Bernabeu, Francisco [y] Morillo, Joachim María –1824–v
Archivo Histórico de la Provincia del Santo Evangelio de México, caja 283.
Contenido: Compuesta por 292 párrafos numerados
Idioma: Latín
Foliación: 100 h. Incluye ocho tablas al final del libro
Dimensiones: 210 mm × 150 mm
Márgenes: 180 mm × 120 mm
Encuadernación: En pergamino
Tiene un sello en tinta de la Biblioteca Mayor del Roger Bacon College.F

Proplasma paupérrinum ad altare accedum et recedendum vel sit via brevis prepandi ad sacrosantum
Misae sacrificium et postillud gratias dandi: opus impensum ad ntilitatem enyusdam humilis sacerdotis
–1876–v
Archivo Histórico de la Provincia del Santo Evangelio de México, caja 291.
Contenido: Oraciones varias para misas y oficios
Idioma: Español y latín
Foliación: 136 h
Dimensiones: 110 mm × 90 mm
Márgenes: 90 mm × 65 mm
Encuadernación: En piel con relieves y marco dorado
El libro está compuesto por oraciones y meditaciones para todos los días del año.F

–1743–v
Archivo Histórico de la Provincia del Santo Evangelio de México, caja 286.
Contenido: Phylosophy [h.1-86], De orbi et interitu seu de generâne, et corruptione corpores nalis [h.86-162], Philosophisi Maris, Petrus de Oronzoro, 1743 [h.164-192]
Idioma: Latín
Foliación: 192 h
Dimensiones: 210 mm × 150 mm
Márgenes: 180 mm × 115 mm
Encuadernación: En pergamino
Este libro contiene tres tratados sobre filosofía.¶Las hojas carecen de numeración.¶El último tratado fue elaborado en Sta. Mariae Angelorum de Ocholoposco en julio de 1743 y es sobre Ionnis Dunci Scoti, según se lee en el mismo texto.F

Lo traslado Fr. Estevan Fernandez. En Palma, año de 1811.
Poncii, Juliani –1811–v
Archivo Histórico de la Provincia del Santo Evangelio de México, caja 283.
Contenido: XXVII Epístolas
Idioma: Latín
Foliación: 74 h
Dimensiones: 215 mm × 160 mm
Márgenes: 180 mm × 120 mm
Encuadernación: Carece de encuadernación
Las hojas están numeradas en recto y verso en la esquina superior externa hasta la p. 150.¶El libro original fue publicado por la ex officina Jacobi Justi, 1779 y consta de 184 páginas.F

El Sol en Virgo. Elogios a la pureza virginal de S. Sebastián de Aparicio. Que le fueron dedicados en el convento de San Francisco de México en 25 de febrero de 1791. Día en que se celebró su beatificación
–1791–v
Archivo Histórico de la Provincia del Santo Evangelio de México, caja 9.
Contenido: Scriptio [h. 2]. -- Soneto [h. 3]. -- Soneto [h. 4]. -- Soneto [h. 5]. -Epigrama [h. 6]. -- Soneto [h. 7]. -- Soneto [h. 8]. -- Epigrama [h. 9]. -- Soneto [h. 10]. -- Cancion [h. 11]. -- Soneto [h. 12]. -- Elegia [h. 13]. -- Soneto [h. 14]. -Epigrama [h. 15]. -- Epigrama [h. 16]. -- Soneto [h. 17]. -- Ode [h. 18]. -- Carmen [h. 16]. -- Soneto [h. 17]. -- Epigrama [h. 18]. -- Epigrama [h. 19]. -- Soneto [h. 20]. -- Elegia [h. 21]. -- Ode [h. 22]. -- Epigrama [h. 23]. -- Ex P. Virgilio Marone [h. 24]. -- Cento [h. 24]
Idioma: Latín y español
Foliación: 35 h
Dimensiones: 300 mm × 235 mm
Márgenes: 255 mm × 195 mm
Encuadernación: Entera en piel con dorado alrededor. Cantos en rojo
Texto en prosa, epigramas, sonetos, canciones y elegías.¶Con numerosos grabados y alegorías sobre el beato Sebastián de Aparicio.F

Soliloquios Espiri[tua]les Compuestos por el V. Yll[ustrisi]mo.
S[eño]r Palafox [h. 13]
–1923–v
Archivo Histórico de la Provincia del Santo Evangelio de México, caja 293.
Contenido: Soliloquio primero [h. 1-3]. -- Sermones [p. 1 -16]. -- Tratado en que se manifiesta lo útil y neces[ari]o que es la memoria de la Pasion de N[uestro] Redentor Jesus [p. 17, 6 hojas en bco.]. -- Documento sin título, comienza: «Aquí apunto por curiosidad las formas que se firman en el copon p[ar]a comunión de los fieles». Comienza desde 17 de Mayo 1923 [3h, 20 h. en bco.]. -- Sobre los traxes. La mutación del trage, trahe la ruina de las costumbres. Solorzano [4 h. 25 h. en bco.]. -- Vita Boni Monachi Kempis in suis operibus. Cap II. [2 h. 14 en bco.]
Idioma: Latín y español
Foliación: 87 h
Dimensiones: 199 mm × 155 mm
Márgenes: 170 mm × 115 mm
Encuadernación: Entera en piel
El primer documento trata sobre los Soliloquios Espirituales Compuestos por Palafox y carece de numeración.¶El segundo documento es un tratado que manifiesta lo útil y necesario que es la memoria de la Pasión de el[sic] Redentor Jesús, este manuscrito está numerado de forma individual.¶El siguiente es un documento que carece de título y de numeración, consta de tres hojas.¶En el penúltimo documento se menciona como autor a Solorzano y consta de cuatro hojas.¶El último documento consta de 2 hojas.¶Es posible observar sobre el papel una marca de agua formada por cuatro círculos encadenados formando una línea.¶En la portada del libro se indica «En este librito además de varios apuntes curiosos hay otros que comienzan donde está el Registro – mayo 17/923».F

–[s.a.]–v
Archivo Histórico de la Provincia del Santo Evangelio de México, caja 293.
Contenido: El libro trata sobre matemáticas y álgebra
Idioma: Español
Foliación: 241 h
Dimensiones: 175 mm × 115 mm
Márgenes: 155 mm × 100 mm
Encuadernación: En pergamino
Las páginas están numeradas y centradas en el margen superior.¶Carece de autor y de fecha de elaboración.F

{Archivo Histórico del Santo Evangelio de México}
u1v
Villar Villa Amill, Joanne Josepho, S.J.
Philosophiae Spinae
Foliación: 199 h. La I (impresa)
Dimensiones: 220 mm × 150 mm –1751–
u2v
Flines, Mauritio, S.J.
Vagiens […] Philosophia Infantiles depromit concentus…
Foliación: 85 h. La 1 (impresa)
Dimensiones: 200 mm × 150 mm –1742–
u3v
Barzia Rivero, Gaspare Praevia-philophica stella [p. 3/16 – p. 42, p. 45]
Foliación: 88 h. [Falta la h. 1-2, de la p. 16 se salta a las p. 23, de la p. 42 se salta a la p. 45, de la p. 51 se salta a la p. 58, falta la h. 68-69, de la p. 71 se salta a la p. 76, falta la h. 78-79, de la p. 85 se salta a la p. 90, falta la h. 96-97, de la p. 103 se salta a la p. 108, termina esta parte en la p. 122. Reinicia una nueva sección sin número de página y faltan 11 h., reinicia la numeración en la p. 151, de la p. 158 se salta a la p. 165, de la p. 166 se salta a la p. 173, falta la p. 181 y 182, falta de la p. 210 a la p. 218; faltan 3 h.]
Dimensiones: 220 mm × 150 mm –1744-1745–
u4v
Saldaña, Joseph
Abdita eloqvendi facvltas [h. 1 - 16]
Foliación: 286 h
Dimensiones: 210 mm × 160 mm –1724–
u5v
Magaña Ocapo, Eliseo Definiciones morales
Foliación: 66 h
Dimensiones: 160 mm × 110 mm –1844–
u6v
La realidad del proyecto de Burgo Fonte Demostrada por la execuciõn. T. 1
Foliación: 529 p. numeradas. [266 h., error en p. 189 consta 190, se corrige saltando la p. 193, error en p. 526 consta 525.
Dimensiones: 215 mm × 150 mm
–1746–
u7v
La realidad del proyecto de Burgo Fonte Demostrada por la execuciõn. T. 2
Foliación: 228 h [Las primeras 27 h. están numeradas]
Dimensiones: 215 mm × 150 mm –1746–
u8v
Passio Domini Nostri Jesuchristi Clarioribis Distichis communibus que figuris contexta, ac simul traducta vulgari carmine juxta v.m. Mariae a Jesu de Agreda Historiam revelatam a quodam fratre presbítero americano
almae s. Didaci de Mexico Provinciae Filio elaborata et SS. Virgini Mariae juxta crucem stanti dolorosae
Foliación: [3], 1- 93, [3]
Dimensiones: 205 mm × 150 mm –1783–
u9v
Legarreta, Severino de Tablas Geografico – Politicas de la Nueva España que manifiestan su superficie, Poblacion, Fabricas, Comercio, Minas, Rentas, Agricultura, y Fuerza Militar [Barón de Umbold]
Foliación: 15 h
Dimensiones: 225 mm × 160 mm –1804–
u10v
Bernabeu, F. Francisco [y] Morillo, Joachim María
Phisophiae Elementa Ad Adoles Centiorum Usum Acomodata Prima Pars. [15 de agosto de 1724]
Foliación: 115 h., incluye cuatro tablas al final del libro
Dimensiones: 215 mm × 150 mm –1824–
u11v
Duns Scoti, Ioannis; Ramirez, Didacum [y] Forcada, Fran[cisco]
Commentarij Ac disputationes in universam Aristotelis Stagiritae
Philosophi Dialecticam iuxta doctrinam
Foliación: 303 h
Dimensiones: 215 mm × 160 mm –1646-1648–
u12v
Bernabeu, Francisco [y] Morillo, Joachim María
Phisica Generalis Mechanica Recentioribus
Experimentis et Observationibus aecomodata
Foliación: 100 h. Incluye ocho tablas al final del libro
Dimensiones: 210 mm × 150 mm –1824–
u13v
Proplasma paupérrinum ad altare accedum et recedendum vel sit via brevis prepandi ad sacrosantum Misae sacrificium et postillud gratias dandi: opus impensum ad ntilitatem enyusdam humilis sacerdotis
Foliación: 136 h
Dimensiones: 110 mm × 90 mm –1876–
u14v
Errera, Joseph de. [y] Romero, Hilario [Lógica] [tomado del colofón, 59 h.]
Foliación: 142 h
Dimensiones: 110 mm × 90 mm –1756-1757–
u15v
Proeludium Ad Phisicam Particularem
Foliación: 89 h., 10 láminas. 42 h
Dimensiones: 220 mm × 155 mm –1825–
u16v
Phylosophy
Foliación: 192 h
Dimensiones: 210 mm × 150 mm –1743–
u17v
Practica ó Formula de autos ecleciasticos Mui necesaria para Curas y Notarios en su gobierno Ecleciastico.
Foliación: 36 h
Dimensiones: 205 mm × 150 mm
–1762–
u18v
Poncii, Juliani
Juliani Poncii ad Christianum Philadelphum de Cuniculis Philophicis Epistolae
Foliación: 74 h
Dimensiones: 215 mm × 160 mm
–1811–
u19v
El Sol en Virgo. Elogios a la pureza virginal de S. Sebastián de Aparicio. Que le fueron dedicados en el convento de San Francisco de México en 25 de febrero de 1791. Día en que se celebró su beatificación
Foliación: 35 h
Dimensiones: 300 mm × 235 mm
–1791–
u20v
Soliloquios Espiri[tua]les Compuestos por el V. Yll[ustrisi]mo. S[eño]r
Palafox [h. 1-3]
Foliación: 87 h
Dimensiones: 199 mm × 155 mm
–1923–
u21v
Ydea general de las Matematicas
Foliación: 241 h
Dimensiones: 175 mm × 115 mm
–[s.a.]–
u22v Guerra, José de Manual de ceremonias
Foliación: [2], 283 [i.e. 273], [4] p.
Dimensiones: 200 mm × 140 mm –1888–
Izraim Marrufo Fernández Director
Tatiana Vázquez Niconoff
Jefa editorial
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Sergio Fernando Lima Segura Miguel Ángel Gaytan Martínez Impresores
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Hernán Cortés y el Nuevo Mundo. Imaginario del encuentro
Rutas y territorios. Cartografía histórica
Libros bilingües y multilingües. Historia y usos
Ciencia y arte en la música de los siglos xvii al xix
Marcas tipográficas. Las huellas de antiguos impresores
Della Biblioteca Franciscana
369 Aniversario Biblioteca Palafoxiana
La serie Biblioteca Antigua está diseñada con la familia tipográfica Espinosa Nova, interpretación digital de la primera letra romana impresa, acuñada por Antonio Espinosa en el Nuevo Mundo. La versión electrónica en PDF de este libro fue preparada por el Departamento de Publicaciones de la Universidad de las Américas Puebla en diciembre de 2020. Ex hacienda Santa Catarina Mártir, San Andrés Cholula, Puebla, México, C. P. 72810. Edición para consulta, no comercial.

