POSGRADO
UNA GUÍA PARA LA INVESTIGACIÓN

Iván Galicia Isasmendi
Hugo Rodríguez Pérez
POSGRADO
Manual Manual tesis de
PARA LA REDACCIÓN DE UNA
POSGRADO
POSGRADO
Manual para la redacción de una tesis de posgrado. Una guía para la investigación / Iván Galicia Isasmendi y Hugo Rodríguez Pérez. San Andrés Cholula: Fundación Universidad de las Américas, Puebla, 2023.
80 págs.
isbn: 978-607-8674-82-4
1. Redacción de informes—manuales, etc. 2. Disertaciones académicas. 3. Escritura académica. i. Galicia Isasmendi, Iván ii. Rodríguez Pérez, Hugo.
LB2369 G36 2023
d. r. © 2023 Fundación Universidad de las Américas Puebla Ex hacienda Santa Catarina Mártir s/n, San Andrés Cholula, Puebla, México, 72810
Tel.: +52 222 229 20 00 www.udlap.mx / editorial.udlap@udlap.mx
Primera edición: octubre de 2023
isbn: 978-607-8674-82-4 PDF sin costo para difusión.
Diseño editorial: Angélica González Diseño de portada: Cinthya Bustamante
Queda prohibida la reproducción parcial o total por cualquier medio del contenido de la presente obra, sin contar con autorización por escrito de los titulares de los derechos de autor.
El contenido de este libro, así como su estilo y las opiniones expresadas en él son responsabilidad de los autores y no necesariamente reflejan la opinión de la udlap
PARA LA REDACCIÓN DE UNA
Manual tesis de
POSGRADO
UNA GUÍA PARA LA INVESTIGACIÓN
Iván Galicia Isasmendi
Hugo Rodríguez Pérez
1.2.1.
5. El diseño metodológico ....................................................
5.1. Caracterización del apartado metodológico ................................... 48
6. El análisis de los datos obtenidos ....................................... 52
6.1. Los resultados ................................................................................ 52
6.2. La discusión 53
7. Las conclusiones .............................................................. 56
8. Las referencias bibliográficas ............................................ 58
8.1. La validez y la confiabilidad de las fuentes 59
8.2. La integración de las referencias empleadas en la tesis 60
9. La defensa oral de la tesis ................................................. 62
9.1. La estructura de la exposición oral 63
9.2. La preparación del discurso: ¿qué incorporar y qué omitir en la presentación? 64
9.3. El uso de apoyos visuales 65
Presentación
PRESENTACIÓN
Dentro de las instituciones de educación superior existen pocas labores tan acuciantes e imprescindibles como la escritura de una tesis. Desgraciadamente, frente a otras modalidades de titulación que exigen un tiempo de elaboración más inmediato, la tesis ha perdido protagonismo como el instrumento práctico capaz de producir conocimiento y capital intelectual en las universidades. Es más, en ocasiones, se ha banalizado y hasta pervertido erróneamente su valía, con la noción de que un proceso académico-científico de tal calibre representa una forma tortuosa para los estudiantes en miras de obtener un grado profesional o acceder al estudio de un posgrado de calidad. Con ello, el futuro de la producción de este tipo de texto luce incierto y poco esperanzador, tan sólo baste posar nuestra atención en las bajas estadísticas de titulación por tesis o el alto índice de posgrados inconclusos, abandonados o demorados cuando el cumplimiento de su programa de estudios exige una experiencia de investigación formal.
A contrapelo de esta situación, el Manual para la redacción de una tesis de posgrado intenta subsanar esta precariedad, considerando que en este producto investigativo no sólo yace una contribución teórica a un fenómeno de estudio, sino que en él se anclan valores, experiencias y propósitos largamente acariciados, dictados por las leyes de la inteligencia, la ética y la integridad. En este sentido, la premisa del manual es transmitir al lector que, a la par de que se perfecciona la escritura científica, en una tesis también se incrementa el esfuerzo sostenido, el espíritu de la disciplina y el valor del aprendizaje independiente, elementos axiales de la maduración intelectual de todo autor.
Para ello, el manual contiene una combinación de ingredientes dosificados que van desde recomendaciones para la adquisición de un estilo de escritura, hasta estrategias para construir una estructura protocolaria. De esta forma, lo que tenemos en las manos es una guía, una hoja de navegación o dessin prémédité, por la cual podemos gestionar, meditar y reconsiderar la gradual conquista que implica la redacción de un producto científico de posgrado.
Para detonar la conversación con el lector, los autores inician el armado del manual con las preguntas ¿qué se va a investigar?, ¿por qué se va a investigar? y ¿cómo se va a investigar?, puesto que ello representa un camino hacia determinadas posibilidades de escribir resolutivamente una tesis. Agreguemos dos cuestiones más: ¿qué es y qué se espera de una tesis de posgrado? Estamos seguros de que, a lo largo de la lectura de las siguientes páginas, estas interrogantes van respondiéndose sistemáticamente, ya que el manual ordena distintos aspectos y escenarios a los que se enfrentan los tesistas dentro del cuidado de su producción textual, resolviéndolos a través de una agudeza lógica que permite acercarse a la «obra negra» de la escritura científica. Por lo anterior, este libro resulta ser un acompañamiento estrecho e íntimo para los alumnos de posgrado, entendiendo que este acto de escritura es también un acto solitario. Quizá en eso radique su propia valía y originalidad. La dificultad de la escritura de una tesis en estudios avanzados se debe al desamparo en que se encuentra un autor que se interna por los senderos intrincados de la investigación, abrumado por los feudos de las restricciones lingüísticas y reglas académicas que exige un texto de esta índole. A contrarráfaga, se comprenderá que elaborar una tesis de posgrado es colocarse a la intemperie del conocimiento, decantándolo y prolongándolo de diferentes formas, tanto desafiantes como itinerantes, a través de una guía. Nos parece que ahí es posible hallar lo genuino de esta obra, puesto que para los autores no hay más que fomentar en los tesistas el respeto y prestigio de una labor académica tan singular, regresándola a los reflectores y estándares de calidad, tal como si se tratase de una evidencia álgida de la memoria universitaria.
Dr. Iván Vázquez Rodríguez
Introducción
INTRODUCCIÓN
Todos aquellos que alguna vez hemos tenido la necesidad de redactar una tesis, ya sea de maestría o doctorado, seguramente nos hemos enfrentado al mismo tipo de cuestionamientos: «¿por dónde comienzo?», «¿ahora qué sigue?», «¿cómo le doy forma a todas esas ideas que rondan mi mente?»
El presente Manual para la redacción de una tesis de posgrado está conformado por nueve capítulos, donde se revisa paso a paso el proceso de escritura de una tesis: desde cómo empezar a esbozarla hasta cómo defenderla oralmente en un examen de grado. El objetivo de este texto no es otro más que guiar a los estudiantes de posgrado, paso a paso, en la realización de sus trabajos recepcionales, por lo cual hemos optado por hacer un recorrido detallado y sistemático por cada una de las distintas fases de este proceso.
Sin embargo, a pesar de la formalidad que exige la elaboración de una tesis de posgrado, la idea de este manual es que los tesistas no se sientan abrumados con la complejidad de un lenguaje demasiado solemne, por lo que hemos tratado de mantener un lenguaje lo más directo y claro posible, sin que ello vaya en detrimento de la rigurosidad que demanda la elaboración de una tesis de este nivel académico.
La razón de elaborar esta guía para los tesistas de posgrado es muy simple: los autores de este manual hemos vivido en carne propia la experiencia de redactar no una ni dos, sino cuatro tesis de posgrado y, por ello, estamos familiarizados con las mismas angustias y frustraciones que cualquier estudiante puede llegar a padecer al momento de enfrentarse a la tarea de redactar su tesis. La información que aquí presentamos, obtenida a partir de una profun-
da investigación bibliográfica y, desde luego, de nuestras propias vivencias, pretende ser esa ayuda que los posgraduantes suelen necesitar para encontrar soluciones prácticas y certeras para todas aquellas dudas que los aquejan a lo largo de la redacción de sus tesis.
Los nueve capítulos que integran el Manual para la redacción de una tesis de posgrado están organizados para ayudar al lector incluso desde antes de tener que sentarse a escribir. Hay que comenzar por la planeación de la tesis (capítulo 1), lo cual derivará en la elección del tema, el establecimiento de una problemática y el planteamiento de nuestros objetivos (capítulo 2), para después poder dar paso a dos apartados fundamentales: la revisión de los antecedentes (capítulo 3) y la construcción del marco teórico que sustentará nuestra investigación (capítulo 4). Una vez concluida esta etapa, ahora sí estamos listos para diseñar la metodología de nuestra investigación y determinar cómo, cuándo y dónde recolectaremos los datos con los que habremos de trabajar (capítulo 5).
En este punto, con la información necesaria ya en nuestras manos, podemos proceder al análisis para interpretar los resultados minuciosamente y discutirlos de manera puntual (capítulo 6), lo cual nos conducirá, inevitablemente, a trazar las conclusiones donde resaltaremos el verdadero aporte de nuestra investigación (capítulo 7). No menos importante será aprender a elegir fuentes de información confiables para nuestra investigación, pues de ello dependerá la validez de nuestro trabajo (capítulo 8). Por último, ya con la tesis prácticamente lista, lo único que nos resta es prepararnos para su defensa oral ante nuestros sinodales en el examen de grado (capítulo 9).
Como ya lo mencionamos líneas arriba, este manual surge por la necesidad de atender las inquietudes a las que todo tesista se enfrenta. Sin embargo, es preciso advertir lo siguiente: no hay que pensar en este texto como un instructivo que deba seguirse de forma canónica y al pie de la letra, sino más bien como una guía asequible para ayudarnos en la realización de una tesis, la cual siempre resultará de mucha ayuda tener a la mano.
Capítulo 1
¿CÓMO
EMPEZAR A ESCRIBIR
UNA TESIS?
Hacer una tesis no es un asunto sencillo, pero tampoco es una meta imposible: basta con dedicarle tiempo y esfuerzo, aunque también es de mucha ayuda tener una buena guía a lo largo del proceso. Hay que comenzar por entender que la tesis es un género discursivo sobre un campo de conocimiento específico, que normalmente se escribe para obtener un grado académico, en el cual se detalla el proceso completo de una investigación desarrollada en el cierre de nuestra etapa de formación disciplinar. Por ello, una tesis normalmente surge a partir de tres preguntas básicas: ¿qué se va a investigar?, ¿por qué se va a investigar? y ¿cómo se va a investigar?
Es bien sabido que la escritura no es un proceso aislado, al contrario, se trata de un proceso que siempre se desarrolla dentro de una situación comunicativa específica (Camps, 1995; Camps y Castelló, 1996). Esto significa que todo lo que escribimos, especialmente en un contexto académico, supone una respuesta a lo que otros autores han dicho sobre un determinado tema (Bajtín, 1982). A esta propiedad de los textos la llamamos intertextualidad, y es lo que hace que un género académico como la tesis sea considerado un género dialógico en el que el tesista plasma el conocimiento que ha adquirido a lo largo de su investigación. Un aspecto que caracteriza el proceso de escritura de una tesis es que, al intentar plasmar el conocimiento adquirido, el tesista no sólo debe manifestar sus propias ideas, sino también justificar su validez y originalidad.
Al momento de iniciar el proceso de redacción de una tesis, nos encontramos con un par de retos que, en un principio, pueden llegar a parecer sumamente difíciles de cumplir. El primer desafío al que nos enfrentamos es que,
a lo largo de nuestra vida estudiantil, seguramente hemos leído una gran variedad de libros, artículos o reseñas (por mencionar sólo algunos de los textos académicos que nos son más familiares), pero muy probablemente nuestra experiencia escribiendo ese tipo de textos se limita a ciertas tareas escolares como la redacción de un ensayo o de un proyecto final de las asignaturas de nuestra carrera. Entonces, puede ser un poco difícil hacernos a la idea de que ahora no sólo seremos lectores de un texto académico extenso y detallado, sino que nos convertiremos en autores de esa clase de textos.
El segundo desafío es que, al escribir una tesis, resulta prácticamente imposible sacarnos de la mente que el texto que estamos escribiendo será leído por un jurado constituido por especialistas en el tema que estamos abordando, y que, en su calidad de especialistas, serán los encargados de darle el visto bueno a nuestro trabajo. Por ello, el segundo desafío al que nos enfrentamos es la dificultad de tener que convencer a los expertos de nuestra comunidad académica acerca de la relevancia de nuestros hallazgos. Desde luego, estos retos no son fáciles de afrontar, lo que muchas veces provoca que el proceso de escribir una tesis se vea como algo tortuoso, difícil de lograr e, incluso, como una fuente de inquietud o ansiedad.
Por lo anterior, varios especialistas en la escritura de textos académicos como Daniel Cassany (1995), Estrella Montolío (2014), Montserrat Castelló (2009) y Paula Carlino (2003) coinciden en que no existe tal cosa como el proceso ideal de escritura de una tesis, más bien aconsejan que debemos pensar en la redacción de nuestro trabajo como un procedimiento flexible y dinámico que se irá adaptando a las condiciones en las que se va desarrollando nuestra investigación. En palabras de Castelló, la escritura de un texto académico como la tesis «es un proceso complejo, recursivo, en el que son frecuentes las idas y venidas, y en el que casi nunca las primeras versiones son versiones finales» (2009, p. 50). Esto corrobora la idea de que no existe una forma única de escribir una tesis, sino que su elaboración depende de las condiciones particulares de cada investigación y de cada área de conocimiento, pues durante el proceso de redacción intervienen distintas variables que están determinadas por los contextos de escritura en los que participamos y que involucran distintos procesos cognitivos (Pittard y Martlew, 2000).
1.1. Del caos a la armonía
Como se mencionó anteriormente, comenzar a escribir una tesis puede ser un proceso complicado, que genera muchas dudas en el tesista y para el que resulta fundamental tener clara la idea de lo que se desea comunicar. Si bien conocer las partes que componen una tesis es fundamental para controlar y gestionar de mejor manera su redacción, no debemos perder de vista que también es
El proceso de redacción de una tesis conlleva tres fases distintas: la planeación de lo que se va a escribir, la escritura propiamente dicha y la revisión de lo que se ha escrito.
fundamental conocer nuestras propias habilidades y limitaciones, porque eso nos permitirá emplear distintas estrategias para regular el proceso de escritura de la tesis. De esta manera, podemos empezar a controlar también nuestras emociones y evitar que la ansiedad nos domine, impidiéndonos avanzar.
Paula Carlino (2003) menciona que las dificultades propias de su elaboración (especialmente cuando no se cuenta con el apoyo suficiente), sumadas al desánimo que puede surgir en el tesista, suelen ser la principal causa de que, en algunos posgrados, haya una alta tasa de tesis que no se terminan o que demoran demasiado en ser concluidas. Es inevitable que surjan obstáculos en el camino, pero hay que aprender a lidiar con ellos de la mejor manera posible, pues como la misma autora apunta: «es preciso aprender a confiar en que los tropiezos no son definitivos, que al final la tarea saldrá adelante» (2003, p. 8).
En este sentido, Castelló (2009, pp. 77-81) plantea que puede ser útil seguir cinco reglas que nos permitan encontrar el camino adecuado para no perdernos en el proceso de redacción de la tesis. Son, en pocas palabras, una serie de directrices que nos indican las formas de actuar más recomendables cuando nos enfrentemos a la compleja labor de tener que escribir nuestra tesis:
1. La primera regla es no obsesionarnos por la estructura del texto, principalmente porque al inicio del proceso es perfectamente normal que todo sea caótico. Una tesis posee una estructura expositivo-argumentativa y debe cumplir con una serie de requisitos formales; sin embargo, una tesis terminada, lista para ser defendida, no es más que el producto final de un largo proceso, que resulta de una serie de revisiones constantes que terminaron por darle forma a algo que, en un principio, era un auténtico desorden. Por ello, debemos tener presente que conseguir un texto claro, con orden y coherencia, no es algo que se logre de la noche a la mañana: el caos inicial es inevitable, y mientras más pronto podamos aceptar esa idea, más fácil nos será trabajar en la tesis sin caer en la desesperación.
2. La segunda regla apunta que no debemos confundir el producto final de nuestra investigación, es decir, la tesis ya terminada (la cual seguramente será un texto pulcro y detallado), con el proceso de escribir la misma tesis, que no es nada sencillo. Por ello, es importante no frustrarnos si las palabras no surgen espontáneamente, pues al momento de hacer la investigación pasan por nuestra mente un sinfín de ideas, las cuales no siempre son fáciles de poner por escrito. Hay que considerar las primeras versiones de nuestra tesis como borradores iniciales, es decir, versiones preliminares que nos sirven para ordenar nuestros pensamientos y dar forma a las ideas que deseamos plasmar en el trabajo.
3. La tercera regla consiste en tener presente que el proceso de redacción de una tesis pasa por distintas fases, dentro de las cuales experimentaremos muchas emociones y cambios de ánimo constantes.
Estar conscientes de que habrá momentos de confusión y dudas resulta fundamental para no desesperarnos cuando eso nos llegue a suceder. Asimismo, es posible pasar por momentos de excesiva confianza, donde nos parezca que las palabras fluyen como por «arte de magia», pero esto también puede llegar a ser engañoso. Por ello, a veces conviene dejar a un lado nuestro texto y retomarlo unas horas o unos días después, ya que se puede apreciar con mayor objetividad lo que hemos escrito cuando ya nos hemos despejado un poco y tenemos la mente más fresca.
4. La cuarta regla se basa en la premisa de que «dos cabezas piensan mejor que una», por lo que siempre es bueno estar acompañados durante el proceso de redacción de nuestra tesis. Si bien la escritura de la tesis suele ser un proceso individual, en muchas ocasiones es difícil para el tesista detectar algunos problemas en su texto, debido a que se encuentra demasiado inmerso en su elaboración. Por ello, cualquier ayuda siempre será bien recibida, ya que la revisión externa de nuestro trabajo puede ayudarnos a detectar problemas que para nosotros han pasado desapercibidos. El diálogo con nuestro asesor, o con algún compañero, puede llevarnos a encontrar aspectos de mejora en nuestra tesis; por ejemplo, sobre la claridad de nuestra redacción, la pertinencia del léxico empleado o la coherencia de nuestras ideas.
5. La quinta regla sugiere que trabajar de forma reflexiva siempre tendrá mayores beneficios que hacerlo de forma mecánica. Es necesario llevar a cabo una reflexión consciente de las decisiones que tomamos mientras escribimos nuestra tesis, tanto para aprender a detectar aquello que nos ha dado resultado como lo que entorpece nuestro trabajo. Si bien es cierto que, con el paso del tiempo, podemos llegar a automatizar ciertas actividades que se vuelven rutinarias en nuestra redacción (como el uso de citas, por ejemplo), es imposible pensar que podemos automatizar por completo el proceso de redactar nuestra investigación, pues el tesista debe esforzarse por reflejar su espíritu crítico en el texto que está produciendo.
1.2. Planeación, escritura y revisión: procesos inherentes a la elaboración de la tesis
El proceso de redacción de una tesis conlleva tres fases distintas: la planeación de lo que se va a escribir, la escritura propiamente dicha y la revisión de lo que se ha escrito. Sin embargo, aunque en el papel se trata de tres procesos diferentes, en realidad son actividades relacionadas entre sí, lo que hace difícil que podamos separar una de la otra. Además, dichas fases, por lo general, suelen desarrollarse de forma simultánea a lo largo de todo el proceso de redacción. Por ejemplo, la planeación puede darse al inicio, antes de comenzar a escribir,
Visualizar cómo desearíamos que sea nuestra tesis ayudará al momento de planear cómo vamos a desarrollarla.
pero también podemos irla modificando sobre la marcha. Con la revisión sucede algo parecido: no necesitamos esperar hasta que la tesis esté terminada para proceder a revisarla ya que, por lo general, solemos monitorear nuestra escritura al irla desarrollando.
Ahora, otro aspecto a considerar es que estas actividades no siempre se realizan de la misma manera. Diversos especialistas apuntan que no siempre planeamos con el mismo nivel de detalle, ni tampoco revisamos siempre con el mismo nivel de exhaustividad, pues estas actividades dependen, entre otras cosas, de nuestro dominio del tema y del contenido sobre el que vamos a escribir (Carlino, 2003; Cassany, 2006; Castelló, 2009; Ferreiro, 1997). En los siguientes apartados, explicaremos de forma más detallada en qué consiste cada una de estas tres actividades, cómo se llevan a cabo y cuáles son las ventajas que nos ofrecen para facilitarnos el proceso de redacción de la tesis.
1.2.1. Planear antes de comenzar a escribir y durante el proceso de escritura
Cuando comenzamos a escribir nuestra tesis, es muy común que surjan preguntas como ¿por dónde empezar?, ¿qué tan compleja va a ser?, ¿se debe pensar en la tesis completa desde el inicio o es mejor ir pensando en cada capítulo por separado? Sin embargo, esto no debe ser motivo de angustia: tener dudas es muy normal, y lo mejor para poder afrontarlas es planear qué queremos hacer y cómo queremos hacerlo. Hay tres estilos diferentes de llevar a cabo la tarea de la planeación:
Una primera posibilidad es disponer de un esquema detallado que incluya las principales ideas y las referencias de cada apartado, el número aproximado de páginas que hay que escribir y la secuencia en la que se desarrollarán los contenidos.
Otro estilo consiste en entender que un plan puede ser un conjunto de consideraciones más o menos abiertas o difusas y que, a medida que vayamos escribiendo, ya se irán perfilando el resto de los detalles del escrito. Una tercera forma es suponer que es mejor empezar a escribir sin guion ni plan previo, que lo importante es dejar que fluyan las ideas y que, una vez reunida la información en un primer borrador, ya nos dedicaremos a poner orden en el texto. (Castelló, 2009, p. 59)
Desde luego que cada quién es libre de elegir el estilo que considere más apropiado de acuerdo a su propia investigación, pero en este manual sugerimos guiarnos por el segundo estilo, pues es más flexible que el primero, sin llegar a ser tan disperso como el tercero.
Ahora bien, no debemos perder de vista que la tesis es un género académico de naturaleza expositivo-argumentativa, por lo que su elaboración requiere de una planeación más detallada que la de otros géneros académicos: al hacer una tesis es sumamente importante planear qué información vamos a utilizar, cómo vamos a adecuar nuestro vocabulario a las convenciones léxicas de nuestro campo de estudio, de qué manera vamos a presentar nuestros resultados, qué estrategias persuasivas emplearemos para convencer a los sinodales de la valía de nuestra investigación, y pensar cómo vamos a defenderla oralmente en el contexto de nuestro examen de grado. Por lo tanto, visualizar cómo desearíamos que sea nuestra tesis ayudará al momento de planear cómo vamos a desarrollarla.
Otro aspecto importante por considerar es que, a pesar de que puede haber un plan general para nuestra tesis, no todos los capítulos pueden planearse de la misma manera, es decir, hay que saber planear cada apartado de la tesis por separado, debido a que cada uno tiene su propia estructura y función discursiva. De acuerdo a Miras y Solé (2009), hay que planear cada parte de la tesis en función de tres factores:
a. Las investigaciones previas: las tesis, artículos y libros que ya haya sobre nuestro tema van a influir de forma significativa en la planeación de nuestro trabajo, pues mientras más información haya disponible, más oportunidad tendremos de incorporar otras opiniones a nuestra investigación. Esto nos permitirá generar una discusión más profunda sobre el tema.
b. El dominio del tema: es normal que mientras más nos acercamos al final de la tesis, mayor sea nuestro conocimiento sobre el tópico central; entonces, es importante planear cada apartado de la tesis en función de los conocimientos que tenemos al momento, pues de eso dependerá qué tipo de información vamos a presentar y cómo vamos a exponerla.
c. La función específica de cada apartado: no es lo mismo prepararnos para escribir el marco teórico, en el que lo fundamental es planear qué fuentes bibliográficas vamos a revisar y cómo efectuaremos la investigación documental, que redactar la conclusión de la tesis. En esta última, lo más importante es planear cómo vamos a sintetizar lo más relevante de nuestra investigación, determinar qué hallazgos son los más sustanciales e, incluso, prever qué otras investigaciones se pueden realizar a futuro. Por lo tanto, la función de cada apartado define la naturaleza del trabajo a realizar en cada uno de ellos.
Si bien es cierto que la forma y el momento de planear la tesis pueden variar en función de los tres elementos antes mencionados, conviene recordar que no hay una manera prestablecida de llevar a cabo este proceso. Lo importante es saber cuándo, cómo y por qué resulta necesario planear cada parte de
El objetivo final es tener un trabajo bien elaborado, con la claridad y profundidad suficiente para demostrar que hemos aprendido de nuestra experiencia de investigación.
la tesis, para hacernos una idea aproximada de cuándo podríamos tener una primera versión del texto. También es importante considerar cuál es la mejor forma de proceder teniendo en cuenta el contexto de producción de nuestro trabajo, nuestros objetivos y nuestra intencionalidad, ya que eso nos ayudará a utilizar diferentes procedimientos y técnicas de generación, elaboración y organización de ideas (Creme y Lea, 2000).
1.2.2. La escritura de la tesis y el monitoreo de nuestro proceso de redacción
Las actividades de escritura que llevamos a cabo durante el proceso de redacción son fundamentales para conseguir un producto final óptimo y de buena calidad. Aunque estas actividades las hemos venido practicando a lo largo de toda nuestra vida académica, eso no necesariamente implica que seamos escritores expertos o que no podamos mejorar nuestras técnicas de redacción, pues la escritura académica es quizá una de las habilidades más complejas de aprehender y desarrollar.
Es común que surjan muchas dudas al momento de escribir: ¿debería poner esta palabra o mejor esta otra?, ¿se entiende bien esta idea o es confusa?, ¿debería cambiar el orden de mis oraciones para hacer más clara la explicación? Por ello, es importante aprender a monitorear los escritos a lo largo de todo el proceso de redacción, ya que ello nos ayudará a mejorar la calidad de nuestra escritura.
También es importante precisar en qué consiste el proceso de redacción, y eso implica, en primer lugar, ser conscientes de que estamos llevando a cabo un proceso de escritura académica. Eso nos ayudará a detectar cuándo se nos complica o cuándo se nos facilita más la redacción; lo cual nos permitirá corregir aquello que estemos haciendo mal o continuar con aquello que estemos haciendo bien.
Otro aspecto importante que debemos tomar en cuenta es el tiempo que le dedicamos a esta actividad, y más aún, qué tan productivo resulta ese tiempo empleado. Si destinamos bastante tiempo a nuestra jornada de redacción, pero al final resulta productiva, entonces será un tiempo bien invertido. En cambio, si estamos dedicando demasiado tiempo, sin obtener los frutos deseados, entonces tendremos que considerar modificar la forma en que estamos trabajando, para tratar de eliminar aquello que consuma más tiempo de lo deseado, o aquello que afecte el ritmo de nuestra escritura. Además de la ventaja obvia que esto nos representa para mejorar la relación entre el tiempo invertido y la productividad, también nos permitirá reducir la ansiedad o la frustración que nos produce el sentir que no avanzamos en una tarea que, evidentemente, nos resulta importante.
Entre los consejos que suelen dar varios expertos en redacción académica (Cassany, 1995; Cohen, 2010; Montolío, 2014), podemos considerar lo siguiente:
• Debemos evitar el abuso de pronombres (éste, ésta, esto, ello, aquéllos…), sobre todo cuando su referente ya ha quedado muy atrás en el texto y resulta difícil identificarlos.
• También hay que evitar usar verbos «comodines» como decir, hacer, saber, ser, tener, etc. Para ello podemos emplear verbos sinónimos (por ejemplo, en lugar de «el autor dice...» podemos usar «el autor menciona…», «el autor indica…», «el autor comenta…»)
No hay que redactar párrafos muy cortos (de apenas dos o tres líneas), o bien, párrafos muy largos (de hasta 20 líneas o más), sobre todo si carecen de los signos de puntuación adecuados o contienen oraciones muy extensas.
• Hay que evitar la relectura excesiva de párrafos y frases que acabamos de escribir para revisarlas o mejorarlas, pues esto consume una cantidad de tiempo innecesaria.
• En la medida de lo posible, hay que marcarnos metas intermedias, que sean asequibles y que nos permitan sentir que «vamos avanzando», pues eso reduce los niveles de estrés y desesperación.
Por último, resulta importante tener siempre presente que la escritura de la tesis no es una carrera de velocidad, razón por la cual hay que saber administrar nuestras fuerzas y recursos. No perdamos de vista que el objetivo final es tener un trabajo bien elaborado, con la claridad y profundidad suficiente para demostrar que hemos aprendido de nuestra experiencia de investigación.
1.2.3.
La revisión: la importancia de saber cómo
autoevaluar nuestra escritura
Una vez que hemos terminado de escribir, el siguiente paso es revisar lo que hemos escrito. Este proceso en muchas ocasiones es subestimado, tanto que algunos tesistas llegan a pensar que es innecesario revisar sus propios textos, pues el asesor o director de tesis lo hará por ellos. No debemos caer en ese error, ya que la revisión es de suma importancia y es una actividad imprescindible si queremos asegurarnos de que estamos haciendo un buen trabajo. Autores como Flower (1989), Cassany (1995) y Toutain (2000) apuntan que lo que caracteriza a un buen escritor de textos académicos es que este suele considerar su texto como un primer o segundo borrador, en vez de considerarlo versión definitiva.
Una revisión desordenada y sin un objetivo claro, no sólo es más difícil de efectuar, sino que podría no cumplir con su función principal: ayudar a mejorar nuestro texto.
Ahora, aprender a revisar no es tarea sencilla, pues incluso los escritores más experimentados tienen problemas para llevar a cabo esta actividad, principalmente en lo que respecta a la decisión de cuándo dar por terminada la revisión de un texto, pues un afán de perfeccionismo siempre nos dicta realizar alguna mejora. Castelló (2009) ejemplifica muy bien este dilema cuando retoma las palabras de Gabriel García Márquez, quien afirmaba que su primera tentación cuando leía algún libro suyo era tomar el lápiz y empezar a corregirlo, quizá por eso nunca leía sus libros después de publicados. Esto contrasta, según la autora, con las actitudes que a veces tienen algunos estudiantes, quienes dan por consolidados sus textos después de revisar, cuando mucho, la ortografía.
Otro problema muy común al que nos enfrentamos cuando queremos revisar lo que hemos escrito es que, en ocasiones, no somos capaces de ver nuestros propios errores. Posiblemente, esto se debe a que estamos demasiado ensimismados en nuestro texto. Es muy probable que, debido a que tenemos la idea muy clara en nuestra mente, pensemos que la hemos expresado de la forma adecuada, cuando resulta todo lo contrario: nuestra redacción es confusa, redundante o hasta incoherente. Con tal de enmendar esos errores, se presenta una tabla retomada de Castelló (2009) que ilustra qué características debemos tomar en cuenta para llevar a cabo el proceso de revisión:
Tabla 1.
Características del proceso de revisión.
Características del proceso de revisión
Objetivo
• Mejorar globalmente el texto, no sólo corregir errores. Extensión
• Fragmentos extensos del texto, las ideas principales y la estructura, no sólo palabras o frases aisladas.
Técnicas
• Se pueden usar diferentes recursos según el tipo de problema (signos de interrogación, asteriscos, etc.).
• Diagnóstico preciso.
• Uso sistemático.
Tipo de revisión
• Planificada. Parte del proceso de escritura.
• Diferentes niveles de revisión y de diagnóstico.
• Recurrente.
• Consume mucho tiempo.
• Guiada por los objetivos de escritura.
Fuente: Castelló, 2009, p. 67.
De la tabla anterior, podemos rescatar una serie de conclusiones interesantes. En primer lugar, debemos considerar que el objetivo de una revisión es mejorar el texto en su totalidad, hacerlo más claro, más preciso y, en la medida de lo posible, más completo. Si sólo nos enfocamos en corregir uno que otro error a nivel local, corremos el riesgo de dejar pasar algunos problemas más generales que pudiera tener el texto. En cuanto a qué tanto debemos revisar, un error que podemos llegar a cometer es pensar que sólo hay que corregir palabras o frases aisladas. Nuevamente, la clave es ver el texto como un todo, donde lo importante no son simplemente las frases que lo componen, sino su estructura general, por lo que la revisión debería contemplar incluso la corrección, eliminación o redistribución de párrafos enteros.
Con relación a las técnicas de revisión, lo mejor es hacer un diagnóstico completo de nuestro texto, es decir, ir más allá de simplemente querer cambiar algo porque «no nos gusta» o «no suena bien». Para ello, es crucial analizar a fondo el problema que hemos detectado, lo que significa que lo hemos entendido y, mejor aún, que somos capaces de corregirlo. Por ejemplo, quizá detectemos que un problema de nuestra redacción es que estamos usando un vocabulario demasiado técnico y rebuscado y, por lo tanto, eso dificultará la comprensión por parte del lector o la transmisión de la idea que queremos comunicar. Ante ello, es necesario apelar al uso de reformulaciones que ayuden a rectificar o precisar aquello que no estaba quedando claro.
El último aspecto por considerar es el tipo de revisión que queremos llevar a cabo. Para ello, es importante saber que:
existen diferentes niveles de revisión y se debe proceder de forma jerárquica. Primero, hay que enfocarnos en el nivel textual, esto es, revisar los aspectos estructurales y de contenido de todo el texto, para lo cual resulta imprescindible recuperar y tener presentes los objetivos de la escritura. En segundo lugar, hay que enfocarnos en el análisis y revisión de los párrafos (frases, sintaxis, conectores, etc.), lo que supone un nuevo nivel de revisión. Y, finalmente, podemos dedicarnos ya al nivel formal y modificar o pulir el léxico, la puntuación, los aspectos formales, tipográficos, etc. (Castelló, 2009, p. 69)
Esto significa que una revisión desordenada y sin un objetivo claro, no sólo es más difícil de efectuar, sino que quizá no sea tan efectiva y podría no cumplir con su función principal: ayudar a mejorar nuestro texto.
Para perfeccionar nuestras estrategias de revisión, puede ser de gran ayuda establecer una serie de preguntas que nos vayan guiando en el proceso. Esto, además de mejorar la versión final de la tesis, nos ayudará a reflexionar de mejor manera el tema de la investigación, lo que sin duda tendrá un impacto positivo en nuestra comprensión de éste. Algunas preguntas que
Un aspecto que no debemos perder de vista es que nuestra investigación debe representar un aporte a nuestra disciplina.
podemos hacernos al momento de revisar nuestro texto son, por ejemplo, si consideramos que hemos cumplido con el objetivo trazado en la planeación, si la información proporcionada es clara y suficiente, si las ideas están bien desarrolladas, explicadas y se entienden bien, o si están expuestas siguiendo un orden lógico y no de forma desordenada, etc.
1.3. La elaboración del protocolo de investigación
La redacción de la tesis comienza, de manera formal, con la preparación del protocolo de investigación que nos servirá de guía para el resto del proceso. Para ello, lo primero que debemos definir es qué tema de tesis queremos abordar y por qué queremos investigarlo. Al momento de elegir nuestro tema de investigación, hay algunos aspectos que pueden ayudarnos a tomar nuestra decisión, por ejemplo, ¿qué tanto sabemos del tema?, ¿tenemos alguna experiencia trabajando con él?, ¿es un tema relativamente novedoso? o bien, ¿es un tema que ya ha sido abordado en investigaciones previas?, de ser así, ¿qué más queda por investigar al respecto? Tomar en cuenta todos estos aspectos es fundamental para hacer una elección adecuada.
Otro aspecto que no debemos perder de vista es que nuestra investigación debería ser, a final de cuentas, un avance para nuestra área de conocimiento, es decir, debería representar un aporte a nuestra disciplina. Una vez elegido el tema, lo siguiente es familiarizarnos con él, para lo cual podemos comenzar recolectando la mayor cantidad de información posible. Esto no se trata simplemente de juntar datos por el simple afán de juntarlos, pues esa forma desordenada de búsqueda puede terminar por confundirnos y abrumarnos, al grado de no saber ni por dónde empezar a revisar lo que hemos encontrado. Para evitar esta situación, debemos llevar un control de lo que hemos recolectado, por lo que es importante, desde un principio, definir los objetivos de nuestra tesis y las preguntas que guiarán nuestra investigación. Una vez que lo hemos logrado, ya podemos comenzar a reunir la información de manera ordenada y, sobre todo, podemos enfocarnos en aquélla más pertinente, dejando de lado la que quizá no nos ayude a resolver el problema que abordaremos.
Además, es importante considerar cómo vamos a obtener la información en la que nos basaremos para el desarrollo de nuestra tesis. Con esto, debemos contemplar qué tanto acceso tenemos a libros, artículos e, incluso, otras tesis sobre el tema. Generalmente, entre más acceso tengamos, más animados estaremos para empezar a desarrollar nuestro trabajo. También es muy importante el compromiso que estamos dispuestos a adquirir: mientras más comprometidos estemos, más fácil nos será terminar la investigación
para obtener el grado y realizarla de forma ética, siguiendo los principios de la integridad académica.
También es importante que el tema de nuestra investigación verdaderamente nos entusiasme. Normalmente, un tema que nos apasiona resulta en una tesis sustancial, mientras que si solamente emprendemos el proyecto de la tesis por cumplir con el requisito de titulación, hay un alto riesgo de que no se culmine el trabajo, o bien, puede ser que la investigación no aporte nada relevante para nuestro campo de estudio.
Ahora, ¿cuáles son las partes que conforman un protocolo de tesis? Si bien cada área de conocimiento tiene sus propias convenciones, es posible identificar una estructura básica de cualquier protocolo de tesis, la cual incluye los datos de identificación del autor, la introducción, el estado de la cuestión, el marco teórico, la metodología a seguir, un cronograma de actividades y las referencias bibliográficas. En la tabla 2 se muestra esta estructura detalladamente:
Tabla 2.
Estructura general del protocolo de investigación.
Estructura general del protocolo de investigación
Datos de identificación:
Autor, institución, título del trabajo, fecha de elaboración…
Introducción:
Planteamiento del problema, objetivos (generales y específicos), hipótesis, preguntas de investigación…
Estado de la cuestión:
Revisión bibliográfica de las investigaciones existentes en torno al tema de investigación (tesis, artículos, capítulos de libros…).
Marco teórico:
Principales autores y modelos teóricos que sustentarán la investigación.
Metodología:
Descripción de los métodos de análisis (cualitativos o cuantitativos), diseño de pruebas, instrumentos para la recolección de datos, operacionalización de variables…
Cronograma:
Plan de trabajo a seguir, con fechas tentativas de entregas de avances…
Referencias bibliográficas: Fuentes consultadas para la elaboración del protocolo.
Fuente: elaboración propia.
La redacción del protocolo de investigación involucra dos fases: una fase preliminar, en donde nos familiarizamos con el tema mediante la revisión de distintas fuentes de información sobre el mismo, las investigaciones similares
realizadas, los problemas abordados en dichas investigaciones, qué aportes se han hecho hasta la fecha sobre el tema y qué temas han quedado pendientes por investigar.
Una vez que hemos concluido con la fase preliminar, podemos pasar a la fase de redacción del protocolo, donde nos enfocaremos ya en nuestra propia investigación. La primera parte del protocolo corresponde a nuestros datos de identificación (nombre, institución a la que pertenecemos) y los datos de nuestro trabajo (título, fecha de elaboración, etc.). Luego, planteamos el problema a abordar, los objetivos generales y particulares de nuestra tesis, las hipótesis y las preguntas de investigación. Enseguida, se redacta el estado de la cuestión, es decir, los antecedentes y el estado actual del conocimiento sobre el tema, para lo cual resultará fundamental la recopilación y revisión bibliográfica que hicimos previamente.
El siguiente paso es presentar a los principales autores y modelos teóricos en los que nos basaremos para llevar a cabo la investigación. Después, explicamos el diseño metodológico que seguiremos, en donde se expone, de manera general, el método de análisis elegido (el cual puede ser cualitativo o cuantitativo). En esta sección proponemos las pruebas a realizar, describimos los instrumentos que emplearemos para recolectar los datos que analizaremos y operacionalizamos las variables de análisis. Por último, es importante definir un cronograma que nos permita trazar un plan de trabajo, puesto que éste nos ayuda a organizar nuestros tiempos en función de los avances que debemos entregar en cada periodo académico. La parte final del protocolo corresponde a las referencias bibliográficas empleadas para su elaboración. En algunos casos, y dependiendo del tipo de investigación que estemos realizando, se puede formular también un presupuesto de gastos, para ver si contamos con los recursos suficientes para su desarrollo. Además, dentro de éste se pueden incluir anexos que complementen el protocolo, por ejemplo, tablas y figuras de apoyo, como la que se muestra a continuación:
Tabla 3.
Ejemplo del cronograma de trabajo de la tesis «Análisis de cinco cuantificadores nominales del español de México: un estudio sobre su funcionamiento y su valor semántico».
Elaboración del protocolo de investigación
Revisión bibliográfica
Marco teórico y apartado metodológico
Recopilación de corpus para el análisis
Revisión y análisis de los datos
Conclusiones preliminares
Revisión y corrección de la tesis
Fuente: elaboración propia.
Capítulo 2
DETERMINACIÓN DE UN TEMA DE INVESTIGACIÓN
En este apartado se discuten los diferentes factores que debemos considerar para elegir un tema de investigación. Como puede verse en 2.1. uno de estos factores es el nivel que estemos cursando, ya que las características de una tesis universitaria no siempre son la mismas respecto a una tesis de posgrado. Por otra parte, en 2.2. explicaremos que la determinación de una problemática es sumamente útil para la elección de nuestro tema de investigación. Asimismo, en los siguientes subapartados explicaremos la manera en la cual pueden establecerse algunos de los elementos centrales de una tesis: las preguntas de investigación, las hipótesis y los objetivos.
2.1. La definición del tema
La elección de un tema de tesis no sólo depende de nuestros intereses particulares, sino del nivel académico en el cual se esté realizando este texto. Tomando en cuenta esta afirmación, las estrategias para realizar dicha elección son considerablemente distintas. Dei (2014) ofrece una caracterización sumamente clara de los requerimientos de cada tesis dependiendo del nivel académico dentro del cual se realice.
A nivel licenciatura puede hablarse, por un lado, de «tesis de compilación» donde el estudiante debe demostrar que ha revisado de forma crítica la mayoría de la «literatura» sobre el tema. Además, en una investigación de este tipo, debemos organizar de forma rigurosa la información, de tal manera que sirva como un adecuado material de consulta para otros especialistas (Dei,
2014, p. 28). Por otra parte, a nivel licenciatura también puede realizarse una «tesis de investigación». En este tipo de documento el tesista podrá realizar trabajo de campo o de laboratorio y, además de consultar información sobre el objeto de estudio en cuestión, aportará nuevos datos que serán analizados a la luz de un marco teórico y una metodología determinada. Así, en la «tesis de investigación» lo más importante no es tanto la recolección de nuevos datos, sino que el análisis y caracterización del objeto de estudio sea novedoso y ayude al entendimiento del fenómeno estudiado dentro de un campo disciplinar.
A nivel posgrado, comúnmente el trabajo requerido es una «tesis de investigación» y no una «tesis de compilación»; en este nivel se espera que realicemos tesis de investigación donde, como se explicó al inicio del apartado, además de conocer a profundidad lo que otros investigadores han propuesto sobre el tema, se pretende que ofrezcamos información nueva, ya sean datos antes no vistos o métodos de análisis novedosos. En este manual nos enfocaremos en la tesis de investigación, ya que es el tipo de texto que se espera realizar a nivel posgrado, así que los consejos y estrategias ofrecidos en el presente texto se refieren a este tipo de tesis.
2.1.1. La elección del tema a partir del establecimiento de una problemática
En este manual de investigación se propone que la elección del tema de tesis sea guiada por los fines comunicativos que persigue este género académico a saber: el desarrollo de un discurso principalmente argumentativo. Si bien en la tesis confluyen diferentes modos de organización del discurso como la explicación y la descripción (Casalmiglia y Tusón, 2007), es el establecimiento de una postura ante una problemática (hipótesis), y su posterior demostración y defensa a través de la argumentación, el elemento que habrá de configurar la estructura general del trabajo.
Así que no deberíamos pensar en un tema general de tesis y comenzar inmediatamente la recopilación de información, sino que antes habrá que investigar si dentro del tema general que nos interesa es posible establecer una problemática sobre la cual puede realizarse un aporte con nuestra investigación. Como tal, una problemática consiste en, principalmente, una discusión que ha sido establecida por especialistas de la disciplina; es una conversación viva que aún no ha sido dilucidada. Dentro de este diálogo buscaremos incorporar nuestra voz y colaborar para que esta discusión avance por nuevos caminos o, incluso, pueda ser zanjada.
Por otra parte, una problemática también puede ser establecida por el desconocimiento parcial sobre cierto fenómeno. En este caso, la situación
El establecimiento de la problemática es el punto central de nuestra propuesta para determinar el tema de la tesis.
problemática se deriva de la falta de entendimiento o de la falta de caracterización de un elemento o proceso de una disciplina particular. Consideramos que esta última posibilidad para instaurar una problemática es menos común que el primer caso, ya que el diálogo entre especialistas es la estructura sobre la cual se edifican las diferentes ramas del conocimiento.
En la medida en que llevemos a efecto estas prescripciones, esto es, pensar en un tema general de investigación y verificar si existe una problemática sobre la cual realizar un aporte; evitaremos el posible escenario de comenzar una indagación minuciosa para después darnos cuenta de que no existe una discusión vigente sobre el objeto de estudio, ya sea porque ésta ha sido superada (al menos parcialmente) o bien porque no existen los recursos metodológicos y/o teóricos para abordarla. Asimismo, evitaremos un posible escenario en el cual, una vez realizada una ardua investigación, nos demos cuenta de que no nos encontramos en el momento adecuado de nuestra formación académica como para solventar la problemática hallada. Ante esto, lo más probable es que cambiemos de tema, problemática e, incluso, desechemos gran parte de la información recopilada.
Nuestra propuesta, como puede notarse en los párrafos precedentes, sigue un enfoque altamente dialógico, ya que durante la preparación y configuración de la tesis se considera en todo momento que el fin último de este tipo de texto es establecer un diálogo entre las voces precedentes en la tradición disciplinar y la voz propia. Desde este enfoque, para establecer el tema de una tesis se deberían realizar los siguientes pasos:
1. Pensar en un tema general de interés dentro de nuestra disciplina.
2. Focalizar el tema lo más posible, por ejemplo, en biología un tema demasiado general sería: «las especies endémicas del continente americano». Un tema, mucho más asequible y sobre el cual se podría profundizar y aportar más, sería: «las especies endémicas de la región central de México».
3. Para buscar información sobre una problemática específica, dentro de este tema general, recodemos que una problemática es, principalmente, una discusión establecida por los especialistas de una disciplina. Otra posibilidad tiene que ver con que la discusión no haya sido aún caracterizada como tal, es decir, basta con que encontremos ideas contrapuestas de diferentes autores y realicemos los vínculos necesarios para establecer este diálogo. Un ejemplo de una problemática de este tipo sería el siguiente: existen diferentes posturas sobre si el camaleón de montaña (Phrynosoma orbiculare) es endémico o no de México1; el autor X afirma que esta especie
1 En realidad, está bien determinado que el camaleón de montaña (Phrynosoma orbiculare) sólo puede ser localizado en México, ésta es una situación hipotética para ejemplificar nuestra propuesta.
lo es y el autor Y opina, a partir de otras consideraciones, lo contrario; en este escenario nos encontramos ante una problemática de la cual podemos desprender una serie de preguntas: ¿qué autor tiene razón?, ¿cuáles son los datos que necesitamos para resolver esta discusión?, ¿qué métodos de análisis dentro de la biología serían pertinentes para obtener estos datos?, entre otras.
Como puede observarse en el último de los puntos analizados, a través de este recorrido indagatorio se establece una problemática, una discusión que surge a partir de diferentes puntos de vista sobre un mismo fenómeno. El establecimiento de esta problemática es, como hemos venido explicado, el punto central de nuestra propuesta para determinar el tema de la tesis. Además, la instauración de esta problemática nos permite derivar elementos centrales del trabajo, a saber, las preguntas de investigación y la o las hipótesis. Estos elementos serán tratados de manera más detallada en 2.2 y 2.3, respectivamente.
Además de las consideraciones analizadas hasta aquí para la determinación del tema de tesis, es pertinente analizar las recomendaciones que al respecto realiza Umberto Eco (1977) en su libro Cómo escribir una tesis:
1. El tema debe reflejar los estudios previos y la experiencia. Debe estar relacionado con los cursos que se han realizado, con otras investigaciones y con la experiencia política, cultural o religiosa.
2. Las fuentes necesarias deben ser físicamente accesibles. Hay que estar lo suficientemente cerca de las fuentes y tener la autorización necesaria para acceder cómodamente a ellas.
3. Las fuentes necesarias deben ser manejables. En otras palabras, hay que tener la capacidad, la experiencia y los conocimientos previos necesarios para comprenderlas.
4. Se debe tener cierta experiencia con el marco metodológico que se utilizará en la tesis. Por ejemplo, si el tema de tesis requiere analizar una sonata para violín de Bach, hay que estar familiarizados con la teoría y el análisis musicales.
Aunque los consejos de Eco puedan parecer nociones de sentido común, muchas veces se pasa por alto que la realización de una tesis es un gran compromiso, por tanto, es necesario analizar cada detalle que pueda afectar su planteamiento y desarrollo. Además, cabe precisar que algunos de los consejos ofrecidos por Eco tienen puntos de contacto respecto de nuestra propuesta. A continuación, analizaremos cada una de las propuestas de Eco para la elección de un tema de tesis.
La tarea de realizar una tesis será mucho más sencilla si focalizamos todo nuestro conocimiento en ella: no sólo nuestro saber académico, sino también nuestras experiencias.
Respecto al primer punto propuesto por Eco: «el tópico debe reflejar tus estudios previos y experiencia», es sumamente recomendable elegir un tema (con las consideraciones ya establecidas a propósito de la importancia de la problemática) con el cual estemos familiarizados y una problemática cuyos participantes e implicaciones sean fácilmente reconocibles; esta familiaridad nos permitirá profundizar mucho más en el tema y, por lo tanto, realizaremos aportes mucho más novedosos y significativos. Dentro de esta primera propuesta realizada por el autor, cabe destacar que éste se refiere a experiencias dentro y fuera de la vida académica. Dicho punto es de suma importancia, ya que la tarea de realizar una tesis será mucho más sencilla en tanto que focalicemos todo nuestro conocimiento en ella, no sólo nuestro saber académico, sino también nuestras experiencias.
A propósito del segundo punto propuesto por Eco: «las fuentes deben ser asequibles», está claro que no basta con que nos interese un tema, tenemos que considerar que las fuentes necesarias para realizar la investigación sean accesibles, pues de nada valdrá todo el interés y el ímpetu si los textos y el mismo objeto de estudio no son de fácil acceso. Respecto a la disponibilidad de los textos es importante mencionar que hoy día la existencia de los medios digitales y el internet ha facilitado enormemente la obtención de información; actualmente muchos estudiantes universitarios tienen acceso a bibliotecas digitales, a colecciones de revistas, a préstamos interbibliotecarios y, de ser necesario, a la compra de libros por internet, así que el panorama que se le presentaba a Eco (1977) es considerablemente distinto al que vivimos hoy. Sin embargo, podemos imaginar escenarios en ciertas disciplinas donde las fuentes aún sean difíciles de consultar; por ejemplo, un estudiante mexicano de historia cuya investigación implique la consulta de materiales en archivos no digitalizados de Viena y de Budapest, en este caso, el tesista deberá considerar si las condiciones del traslado son posibles y si la inversión de tiempo y de recursos es viable. Quizá, en un escenario como éste, la mejor opción sea buscar una nueva problemática y un nuevo tema de tesis, que no por más accesible será menos importante ni menos enriquecedor, tanto para el tesista como para la disciplina dentro de la cual estará trabajando.
Analicemos ahora la tercera propuesta de Eco: «las fuentes deben ser manejables». Este consejo es de suma importancia, ya que la inaccesibilidad puede no sólo ser física, como el caso anterior, sino también epistémica. Es decir, no sólo debe preocuparnos tener acceso a las fuentes necesarias, sino también ser capaz de manejarlas con cierto grado de experiencia; así, puede interesarnos una problemática dentro de un tema, pero debemos considerar si tenemos el conocimiento y las habilidades para analizar, caracterizar y comparar los datos para, posteriormente, ofrecer soluciones a las vicisitudes que vayamos encontrando en nuestro camino de investigación. Así, por ejemplo,
podríamos estar interesados en alguna problemática de las diferentes ramas de nuestra disciplina, pero quizá no hayamos cursado las materias referentes a esta subdisciplina y tampoco nuestra experiencia personal nos haya llevado cerca de ese camino. Claro está que nada impide la posibilidad de que durante la realización de nuestra tesis adquiramos conocimientos y habilidades completamente nuevos, en efecto, se insta al estudiante a que intente hacer de la realización de la tesis la experiencia más enriquecedora posible. No obstante, debemos considerar si estamos dispuestos a realizar el esfuerzo extra que implica adentrarnos a una subdisciplina nueva para nosotros.
Finalmente, el cuarto punto de la propuesta de Eco: «se debe tener alguna experiencia con el marco metodológico que se usará en la tesis». La técnica no es un recurso único de las ciencias naturales, los métodos de análisis son intrínsecos al establecimiento de cualquier disciplina: por esta razón, resulta necesario conocer y manejar aquellos métodos que ayuden a resolver de mejor manera nuestra problemática. Así, por ejemplo, dentro de las ciencias del lenguaje (particularmente dentro de la lingüística) si se quisiera realizar un análisis de los sonidos de una lengua (análisis fonético y fonológico2), se deben conocer, además de la teoría fonológica, las metodologías y técnicas modernas con las cuales operan estas disciplinas, apoyadas por sistemas computacionales.
2.2. Las preguntas de investigación
Como vimos en el apartado anterior, dentro de nuestra propuesta para la determinación de un tema de tesis es central el papel que juega el establecimiento de una problemática: en una discusión instaurada por los miembros de una disciplina, la discusión gira en torno a puntos de vista distintos (total o parcialmente) sobre un mismo fenómeno. Esta problemática puede originar una o varias preguntas; tales cuestionamientos surgen de las tensiones entre puntos de vista contrapuestos y de la indeterminación sobre cuál de estas posturas discutidas es la correcta. Por otra parte, las preguntas de investigación pueden surgir también del desconocimiento de algún aspecto de la disciplina estudiada. En nuestro ejemplo de una problemática (ver supra), surgieron una serie de preguntas derivadas del desconocimiento sobre cuál de los autores partícipes de la discusión tenía el punto de vista más adecuado; pues bien, retomemos esta problemática y observemos cómo a partir de ella pueden enunciarse diferentes preguntas de investigación.
2 En términos muy generales, la fonología es el estudio de los sonidos (fonemas) de una lengua que permiten realizar cambios de significado como es el caso de la /p/ y la /b/ en ‘peso’ y ‘beso’. Por otra parte, la fonética es el estudio de los sonidos (alófonos) que son variantes de los fonemas y cuyo contraste en diferentes palabras no acarrea una diferencia en la significación.
Las preguntas de investigación se deben responder durante el desarrollo de la tesis, éstas determinan tanto los objetivos como los métodos de análisis.
La problemática ejemplificada más arriba es la siguiente: existen diferentes posturas sobre si el camaleón de montaña (Phrynosoma orbiculare) es endémico o no de México; el autor X afirma que esta especie lo es y el autor Y opina, a partir de otras consideraciones, lo contrario. En esta situación hipotética se pueden identificar opiniones contrapuestas, lo cual acarrea una serie de indeterminaciones que pueden enunciarse como una serie de preguntas que retomamos a continuación:
• ¿Qué autor tiene razón?
• ¿Cuáles son los datos que necesitamos para resolver esta discusión?
• ¿Qué métodos de análisis dentro de la biología serían pertinentes para obtener estos datos?
¿Cuáles son las características morfológicas y fisiológicas del camaleón de montaña (Phrynosoma orbiculare)?
• ¿Cuál es el comportamiento (etología) del camaleón de montaña (Phrynosoma orbiculare)?
• ¿Cuál es el hábitat del camaleón de montaña (Phrynosoma orbiculare)?
Las preguntas de investigación deben responderse durante el desarrollo de la tesis. De igual forma, éstas determinan tanto los objetivos como los métodos de análisis (ambos aspectos serán analizados de manera detallada en los apartados 2.4 y 5.1, respectivamente). Asimismo, y de manera destacada, las preguntas de investigación pueden originar una o varias hipótesis3
Claro está que sólo se trata de un ejemplo: en el planteamiento de una problemática real, ésta debería ser mucho más detallada y las preguntas de investigación deberían ser más específicas. No obstante, consideramos que este caso es útil para ilustrar la manera en la cual las preguntas de investigación son derivadas directamente de una problemática.
Antes de continuar con nuestra propuesta, es importante recalcar que problemática, preguntas de investigación, objetivos e hipótesis forman parte de un conjunto de elementos derivables. Es decir, las preguntas de investigación surgen de la problemática planteada en la investigación; por otra parte, los objetivos y las hipótesis surgen, a partir de procesos distintos, de las preguntas de investigación.
2.3. La elaboración de una hipótesis
Las hipótesis son, para Rivas (2017), «proposiciones tentativas que tienen como objetivo explicar un fenómeno» (p. 163). Efectivamente, la explicación tentati-
3 Este elemento de la tesis será analizado en 2.3.
va ofrecida por las hipótesis está dirigida a resolver algunas de las incógnitas propuestas por las preguntas de investigación. Son proposiciones tentativas porque en el desarrollo de la tesis se determinará si éstas pueden comprobarse o no. En cualquiera de los dos casos, este resultado es un hallazgo que debe reportarse y analizarse de forma detallada, ya que constituye el principal aporte de una investigación.
Un error muy grave, bastante común, es modificar la hipótesis una vez que se han hecho los análisis de comprobación, para que parezca que predijo los resultados. Esta modificación no debe realizarse, porque además de ser un comportamiento poco ético, parece considerar que un investigador es mejor si ha logrado determinar, sin el análisis empírico correspondiente, los resultados obtenidos. Esta apreciación es claramente errónea, ya que cualquier determinación de la hipótesis, sea ésta verdadera o falsa, constituye un hallazgo importantísimo, no sólo para el trabajo personal del investigador, sino para la disciplina a la que pertenece. Aunque la hipótesis planteada no sea comprobada, esto constituye un progreso general de la disciplina, ya que con tal determinación se ha avanzado un paso más en el entendimiento o caracterización del fenómeno.
Existe una tendencia a limitar el uso de la hipótesis a las ciencias experimentales (Dei, 2008), no obstante, consideramos que el planteamiento de una hipótesis en las ciencias sociales y humanidades también es pertinente, en tanto que permite guiar el recorrido de investigación de la tesis, aunque por caminos y estrategias diferentes.
Para algunos autores, como Rivas (2017), «una hipótesis puede ser una pregunta formulada de tal modo que se pueda prever una respuesta» (p. 163). Sin embargo, en este manual se considera que las hipótesis deben presentarse siempre como una afirmación, de no ser así, pueden confundirse con otras categorías de la tesis como las preguntas de investigación.
Además, si la hipótesis no se presenta como una aserción, no puede realizarse la derivación que conduce de las preguntas de investigación a la hipótesis, ya que ésta no podría ser una afirmación que responde a una de las preguntas de investigación. Ejemplifiquemos ahora la manera en que, a partir de las preguntas de investigación, pueden establecerse una serie de hipótesis. Retomemos la problemática y las preguntas de investigación de apartados anteriores (estos elementos se reproducen a continuación para mayor claridad de la exposición).
Problemática:
Existen diferentes posturas sobre si el camaleón de montaña (Phrynosoma orbiculare) es endémico o no de México; el autor X afirma que esta especie lo es y el autor Y opina, a partir de otras consideraciones, lo contrario.
Un error muy grave, bastante común, es modificar la hipótesis una vez que se han hecho los análisis de comprobación, para que parezca que el investigador predijo los resultados.
Preguntas de investigación:
1. ¿Qué autor tiene razón?
2. ¿Cuáles son los datos que necesitamos para resolver esta discusión?
3. ¿Qué métodos de análisis serían pertinentes para obtener estos datos?
4. ¿Cuáles son las características morfológicas del camaleón de montaña (Phrynosoma orbiculare)?
5. ¿Cuál es el comportamiento (etología) del camaleón de montaña (Phrynosoma orbiculare)?
6. ¿Cuál es el hábitat del camaleón de montaña (Phrynosoma orbiculare)?
Aunque algunas de las preguntas estén vinculadas de manera más estrecha a ciertos elementos de la tesis (la segunda pregunta de investigación está vinculada con el marco teórico, mientras que la tercera pregunta se relaciona de manera más cercana con la metodología), pueden derivarse hipótesis de todas ellas; esto es, afirmaciones que prefiguran un resultado. Así, de la primera pregunta «¿qué autor tiene razón?», puede derivarse una afirmación sobre cuál de los autores está en lo correcto en la disputa sobre si esta especie es endémica o no de México; por lo tanto, podemos responder con la siguiente proposición tentativa:
• El autor X tiene razón en que el camaleón de montaña (Phrynosoma orbiculare) es endémico de México, porque la distribución geográfica, los análisis genéticos y etológicos, morfológicos y fisiológicos de la especie comprueban esta postura4
Por otra parte, para la segunda pregunta de investigación, a saber, «¿cuáles son los datos que necesitamos para resolver esta discusión?», podemos proponer la hipótesis:
• Los datos de la distribución geográfica, junto con los datos genéticos, etológicos, morfológicos y fisiológicos son los más adecuados para determinar si el camaleón de montaña (Phrynosoma orbiculare) es endémico de México.
Para la tercera pregunta: «¿qué métodos de análisis serían pertinentes para obtener estos datos?», podemos proponer la hipótesis:
4 En este ejemplo de hipótesis, puede observarse ya que se entrevé una metodología —análisis genéticos y etológicos— con los cuales se determinará si esta hipótesis es verdadera.
• El trabajo de recolección de muestras en campo, junto con diversos análisis estadísticos nos permitirán aportar datos pertinentes a esta discusión.
Finalmente, para la cuarta, quinta y sexta pregunta que son cuestionamientos cuya resolución demanda datos empíricos muy precisos, es más complicado proponer una proposición tentativa, a menos que retomemos los análisis previos realizados por otros investigadores. Así, para la cuarta pregunta: «¿cuáles son las características morfológicas del camaleón de montaña (Phrynosoma orbiculare)?», podemos avanzar la siguiente hipótesis:
Todo indica que los resultados de la morfología del camaleón de montaña (Phrynosoma orbiculare) propuestos por Moctezuma (2008)5 (tamaño del espécimen, forma de la cabeza, color dorsal y color ventral) son correctos y en nuestros análisis obtendremos resultados similares.
2.4. Los objetivos
Para Gómez, Deslauriers y Alazate (2010), los objetivos «son mandatos que se da el investigador con relación a su objeto de investigación» (57). En su propuesta, Gómez también destaca la relación entre la problemática y los objetos de investigación: «Estos mandatos derivan del problema identificado previamente. Los objetivos indican las intenciones del investigador a propósito del objeto de investigación» (Gómez et al., 2010, p. 57).
Coincidimos con Gómez et al en su caracterización de los objetivos; sin embargo, para nosotros, la relación directa se establece, más bien, entre las preguntas de investigación y los objetivos. En este aspecto, nuestra propuesta coincide con la de Rivas (2017), como se observa en el ejemplo (ver tabla 4) tomado de su texto.
En la tabla 4, la derivación de las preguntas de investigación a los objetivos es fácilmente identificable. Obsérvese cómo los participantes de las preguntas se mantienen en la elaboración del objetivo, el cambio estriba en pasar de la pregunta a una afirmación que introduce un verbo en infinitivo.
El tipo de verbo que se incluye en la elaboración de un objetivo cumple una función descriptiva o explicativa de la actividad que se realizará para lograr dicho objetivo. Dei (2008) ofrece una explicación esclarecedora sobre el uso del infinitivo en las preguntas de investigación:
Pienso que en el empleo del verbo en infinitivo está presente la idea de ejecución y también el nombre de esa ejecución. No hay otra forma verbal que
5 Esta referencia no es real, es un ejemplo para discutir nuestra propuesta.
El verbo en infinitivo que se incluye en la elaboración de un objetivo cumple una función descriptiva o explicativa de la actividad que se realizará para lograr dicho objetivo.
exprese la intención de apuntar al resultado. Resultado que es el futuro de la acción enunciada. Por eso, la redacción del objetivo en infinitivo le permite visualizar y, al mismo tiempo, controla lo que quiere alcanzar. (p. 69)
En la tabla 5, retomaremos las preguntas de investigación hipotéticas sobre el camaleón de montaña (Phrynosoma orbiculare) para derivar de ellas los objetivos, siguiendo los lineamientos explicados antes en este apartado.
De la tabla 5 puede inferirse que algunos de los objetivos tendrán que cumplirse antes que otros, ya que existen algunos de ellos que una vez cumplidos proporcionan datos necesarios para la realización de otros objetivos; este es el caso de los objetivos b y c que son necesarios para establecer el marco teórico y la metodología (necesarios para el desarrollo de la tesis).
Asimismo, la realización de los objetivos b-f, es necesaria para el cumplimiento del objetivo a, cuya resolución se requiere para la comprobación de una de las hipótesis principales de esta investigación hipotética, a saber, «el autor X tiene razón en que el camaleón de montaña (Phrynosoma orbiculare) es endémico de México, porque la distribución geográfica, los análisis genéticos y etológicos de la especie comprueban esta postura».
Tabla 4.
Ejemplo de la correlación entre objetivos generales y preguntas de investigación.
Preguntas de investigación
¿Cuál es la estructura energética mundial y cuáles son las perspectivas en los años siguientes?
¿Quiénes son los países líderes de energías renovables (eólica)?
¿Qué cantidad de empleo se genera por la energía eólica?
¿Cuánto se invierte en I+D+i en energía eólica?
¿Quiénes son los principales inversionistas en energía eólica?
¿Cómo ha evolucionado el ritmo de la investigación en energía eólica?
¿Cuáles son las medidas que se han tomado para incentivar el desarrollo eólico?
¿Cuál es la cadena de valor en el sector eólico?
Objetivos
Conocer la estructura mundial y sus perspectivas.
Identificar a los países líderes en energías renovable, en especial la eólica.
Identificar el empleo generado por la energía eólica.
Identificar el monto de la inversión I+D+i en energía eólica.
Detectar quiénes son los principales inversionistas en energía eólica.
Describir la evolución de la investigación en energía eólica.
Detectar las medidas tomadas para fomentar las energías renovables.
Identificar la cadena de valor en el sector eólico.
Fuente: Martínez, Rivas y Vera (citado en Rivas 2017, p. 172)
Tabla 5.
Caso hipotético de la correlación entre objetivos y preguntas de investigación.
Preguntas de investigación
1. ¿Qué autor tiene razón?
2. ¿Cuáles son los datos que necesitamos para resolver esta discusión?
3. ¿Qué métodos de análisis serían pertinentes para obtener estos datos?
4. ¿Cuáles son las características morfológicas y fisiológicas del camaleón de montaña (Phrynosoma orbiculare)?
5. ¿Cuál es el comportamiento (etología) del camaleón de montaña (Phrynosoma orbiculare)?
6. ¿Cuál es el hábitat del camaleón de montaña (Phrynosoma orbiculare)?
Fuente: elaboración propia.
Objetivos
a. Determinar cuál de las diferentes posturas sobre el endemismo del camaleón de montaña (Phrynosoma orbiculare) es la correcta.
b. Identificar los datos que son necesarios para solucionar la incógnita sobre el endemismo del camaleón de montaña (Phrynosoma orbiculare).
c. Identificar los métodos de análisis que nos proporcionarán los datos pertinentes para solucionar la incógnita sobre el endemismo del camaleón de montaña (Phrynosoma orbiculare).
d. Describir y clasificar las características morfológicas y fisiológicas del camaleón de montaña (Phrynosoma orbiculare).
e. Describir y explicar el comportamiento (etología) del camaleón de montaña (Phrynosoma orbiculare).
f. Establecer la distribución geográfica del camaleón de montaña (Phrynosoma orbiculare).
Capítulo 3
LOS ANTECEDENTES
En esta parte de la tesis tenemos que presentar, de la manera más amplia y completa posible, todo lo que hemos podido recopilar sobre el tema de nuestra tesis. Esencialmente, la delimitación temporal de los antecedentes dependerá de dos factores: por un lado, la facilidad o dificultad para el acceso a la información y, por otro lado, la naturaleza misma de nuestro tema de investigación. Por ejemplo, si para nuestro trabajo deseamos consultar documentos del siglo xviii o xix, es probable que sea muy difícil hacerlo, pues la mayoría de esos textos se encuentran resguardados en archivos históricos a los que no cualquier persona puede acceder.
Respecto al segundo factor, podría darse el caso de que nuestro tema sea relativamente novedoso y las investigaciones al respecto sean relativamente recientes, por lo que no podríamos encontrar información más antigua, aunque así lo deseáramos. Por ejemplo, si algunas de las teorías que usaremos para nuestro trabajo están basadas en los hallazgos obtenidos a partir de los experimentos realizados con el Gran Colisionador de Hadrones, no podríamos remontarnos más allá de 2010, cuando éste se puso en marcha. De cualquier manera, lo ideal es discutir con nuestro director de tesis qué tan cercanos o lejanos deberían ser nuestros antecedentes, ya que con su experiencia podrá darnos un consejo más acertado. Con respecto a esto, Muñoz Razo (2011) indica que, una vez que hemos decidido qué tan atrás queremos ir en nuestra investigación documental, es deseable que los antecedentes incluyan toda la información que hemos encontrado: las teorías y los conceptos que lo explican, así como las investigaciones desarrolladas por otros
autores, pues esto nos permitirá demostrar la profundidad del conocimiento que tenemos sobre el tema.
No hay que perder de vista que el objetivo de esta sección es indicar cuál es nuestro estado de conocimiento actual sobre el tema, es decir, qué tanto sabemos y entendemos de él, para brindarle a los lectores de nuestra tesis los elementos suficientes que les permitan juzgar qué tanto lo dominamos. Por ello, es importante hacer una revisión bibliográfica exhaustiva del tema, sin omitir ni desestimar ningún tipo de trabajo que lo aborde, ya sean libros, artículos, reseñas, monografías, conferencias, ponencias, entre otros.
3.1. La importancia del estado de la cuestión
Los antecedentes del tema suelen presentarse bajo el nombre de estado de la cuestión. En este apartado de la investigación se exponen los distintos trabajos que hemos encontrado sobre el tema, para poder interrelacionarlos entre sí y con el fin de revisar las diferentes explicaciones que, a nuestro parecer, son importantes para el desarrollo de nuestro trabajo. Esto ayudará a los miembros de la comunidad disciplinar interesados en esta área de conocimiento (Guevara Patiño, 2016).
Para autores como Uribe (2002), el estado de la cuestión consiste en una estrategia de investigación para la construcción de nuevo conocimiento, que comúnmente se desarrolla mediante la revisión de lo que se ha escrito y publicado en torno a nuestro tema de indagación. El procedimiento para elaborar el estado de la cuestión debe ser riguroso, ya que implica que debemos seguir un orden lógico para poder analizar de forma crítica la información relevante de las fuentes consultadas.
Cuando estamos realizando la revisión documental, debemos tener en cuenta que ésta debe ser metódica, sistemática y ordenada, con un propósito bien definido. Cabe precisar que en este paso vamos a encontrar una gran cantidad de datos, documentos escritos, contenidos electrónicos y referencias bibliográficas, por lo que hay que saber diferenciar aquello que verdaderamente resulta relevante y útil para nuestra tesis de aquello que, a primera vista, puede parecer interesante, pero que en realidad no constituye un aporte significativo para nuestra investigación.
Como mencionan Cifuentes, Osorio y Morales (1993), la revisión bibliográfica plasmada en el estado de la cuestión sirve de base para la comprensión del tema, la definición de nuevos hechos o problemas que no habíamos contemplado, la formulación de nuevas hipótesis e, incluso, para reorientar nuestra búsqueda de fuentes de investigación. Para esto último, se debe tener siempre como fin aportar algo al conocimiento disciplinar que buscamos construir.
La revisión documental debe ser metódica, sistemática y ordenada, con un propósito bien definido.
Este apartado de la tesis nos permite entender el estado actual del conocimiento sobre nuestro objeto de estudio, a partir de la lectura y análisis de distintas investigaciones en torno al tema, con el objetivo de mejorar nuestra comprensión de él. La revisión crítica del material de consulta y referencias bibliográficas alrededor de nuestro objeto de estudio supone una actividad de diálogo con otros autores, es decir, una búsqueda constante de lo que otros investigadores y expertos han aportado para el entendimiento del tema.
El estado de la cuestión es una parte fundamental de la investigación, pues nos permite conocer cómo se ha desarrollado la descripción, la explicación y la comprensión del fenómeno que estamos estudiando, así como descubrir de qué manera se construye el conocimiento a partir de los saberes acumulados. Por lo anterior, este apartado se ha vuelto un elemento básico e indispensable de cualquier tesis, pues nos permite darle el rumbo adecuado a nuestra pesquisa.
Capítulo 4
EL MARCO TEÓRICO
Sin teoría no hay investigación. Esta afirmación breve pero trascendente guía nuestra perspectiva sobre el marco teórico. En efecto, sin una teoría a través de la cual observar el fenómeno estudiado, la realización de cualquier investigación sería sumamente complicada, si no es que imposible, y es que el desarrollo de toda disciplina implica un posicionamiento desde el cual analizar el objeto de estudio. Recordemos que la realidad es indefectiblemente inabarcable para nuestra cognición y nuestra razón. Los seres humanos tenemos una serie de limitaciones y sesgos, tanto cognitivos como culturales. Afortunadamente, a lo largo de nuestra historia como especie hemos logrado desarrollar, conservar y transmitir modelos sobre ciertos aspectos de la realidad, dichos modelos y representaciones nos han permitido instaurar diferentes disciplinas que explican, o intentan explicar, a través del intelecto, cierta parcela de la realidad.
Las afirmaciones del párrafo anterior nos permiten observar el desarrollo de una disciplina como un diálogo entre las voces que se han manifestado y las nuevas que se incorporan a la reflexión, sobre un mismo objeto de estudio. Claro está, que éste es un diálogo abierto hacia el futuro, porque lejos del dogmatismo de otras formas de pensamiento, la naturaleza de las disciplinas es la adaptación de sus propuestas a los nuevos datos que los investigadores van incorporando al análisis; es decir, el dato va moldeando y configurando la teoría.
4.1. Caracterización del marco teórico
El marco teórico es un conjunto de teorías que se erigen como un sitio desde el cual observar el objeto de estudio de la investigación. Como el lector notará, en los párrafos precedentes se ha caracterizado a la teoría como un modelo; éste es también el punto de vista de Verhaegue y sus colegas:
Un modelo científico es una representación simplificada y estructurada de un campo de lo real (bajo la forma de un discurso organizado, de un esquema…), con miras a comprenderlo de manera adecuada. Un modelo constituye así una construcción intelectual, un marco de referencia que permite organizar las observaciones, interpretarlas y sugerir hipótesis de investigación. El investigador busca de esta manera continuamente confrontar el modelo con las nuevas observaciones con el objetivo de confirmarlas o no (en parte o en todo).
(Verhaegue et al. citado en Gómez et al., 2010, p. 67)
El uso de estos modelos de la realidad facilita el entendimiento de nuestro objeto de estudio, ya que estas teorías nos permiten retomar un camino ya andado por otros investigadores. En efecto, estos modelos han sido construidos por múltiples experiencias y reflexiones sobre fenómenos relacionados con el objeto de estudio de nuestra tesis. De tal manera, debemos valernos de la experiencia de otros estudios de la materia para analizar y resolver la problemática o problemáticas de nuestra investigación.
Una confusión, que no es poco común, es aquella que identifica marco teórico con los antecedentes. Este malentendido puede verse, por ejemplo, en Fernández y Baptista:
Una vez planteado el problema de estudio (es decir, cuando ya se poseen objetivos y preguntas de investigación) y cuando además se han evaluado su relevancia y factibilidad, el siguiente paso consiste en sustentar teóricamente el estudio, etapa que algunos autores llaman elaborar el marco teórico. Ello implica analizar y exponer las teorías, los enfoques teóricos, las investigaciones y los antecedentes en general que se consideren válidos para el correcto encuadre del estudio. (Fernández y Baptista citado en Gómez et al., 2010, p. 65)
En nuestra propuesta consideramos que marco teórico y antecedentes son elementos que deben diferenciarse claramente. Por un lado, los antecedentes (también llamados «estado de la cuestión», como vimos en el apartado 3) se conforman por la recopilación y análisis de las diferentes investigaciones, cuyo objeto de estudio es el mismo que el de nuestra tesis. Por otro lado, en el marco teórico no es necesario que las investigaciones versen sobre el tema de nuestra tesis (aunque existe la posibilidad de que algún autor haya utilizado
Consideramos que marco teórico y antecedentes son elementos que deben diferenciarse claramente.
ya la misma teoría para entender este objeto de estudio), más bien, se deben analizar las diferentes teorías que nos ayuden a caracterizar y explicar nuestro objeto de estudio y resolver nuestra problemática. Observemos a continuación (tabla 6) un ejemplo de antecedentes y marco teórico, notemos además cómo la naturaleza de cada uno de estos apartados configura los contenidos encontrados en cada una de estas secciones de la tesis.
Tabla 6.
Ejemplo de antecedentes y marco teórico de una tesis cuyo tema principal es el significado de los adverbios «ya» y «todavía».
Antecedentes
Capítulo 1. Antecedentes
1.1. Estudios anteriores sobre ya y todavía.
1.1.1. Bosque: ya y todavía como desencadenantes de inferencias de anterioridad y posterioridad.
1.1.2. García Fernández: ya y todavía como adverbios de fase.
1.1.3. Girón: ya como un adverbio temporal y modal.
1.1.4. Garrido: ya y todavía como operadores epistémicos.
1.1.5. Erdely: El significado instruccional de ya y todavía.
Fuente: tomado de Galicia (2019).
Marco teórico
Capítulo 2. Marco teórico
2.1. El significado instruccional.
2.2. Lo dicho y lo implicado.
2.2.1. La implicatura conversacional.
2.2.2. La implicatura convencional.
2.3. El tiempo y el aspecto.
2.3.1. El punto de vista estándar sobre el tiempo y el aspecto.
2.3.2. La teoría de Klein (1994) sobre el tiempo y el aspecto.
2.4. El foco.
2.4.1. Nociones básicas sobre el foco.
2.4.1.1. El terreno común: su contenido y su manejo.
En la tabla 6 observamos el capítulo de antecedentes y el capítulo del marco teórico de una investigación, cuya problemática central es la adecuada caracterización del significado de dos adverbios: ya y todavía. Ahí podemos observar que los antecedentes se conforman por la revisión y análisis de otras investigaciones que han trabajado con la misma problemática, a saber, la semántica de este par de adverbios. Así, cada apartado de este capítulo está conformado por las propuestas de diferentes autores: Bosque, García Fernández, Girón, Garrido y Erdely.
Por otra parte, el capítulo del marco teórico está conformado por diferentes teorías, a partir de las cuales se analiza el significado de ya y todavía
Nótese que los títulos de estos apartados no se refieren tanto a autores (claro está que hay autores o grupos de autores detrás de estos modelos, véase, por ejemplo, a Klein en el apartado 2.3.2 del índice referido) como a teorías que, aunque antes no hayan sido utilizadas para revisar este tema, en la investigación referida funcionan como el andamiaje teórico para determinar y explicar el significado de los adverbios ya y todavía. Así, se entiende, por ejemplo, que el tema del apartado 2.1 (del índice referido) «el significado instruccional» es necesario para caracterizar y explicar el significado de ya y todavía; en efecto, la noción de «significado instruccional» no sólo es válida para entender la semántica de este par de adverbios, sino que con dicha noción puede explicarse el significado de una gran variedad de elementos de la lengua.
4.2. La construcción del marco teórico
La determinación de modelos (teorías) que conformarán el marco teórico de nuestra tesis está estrechamente ligada con los objetivos de la investigación. Así, siguiendo el ejemplo del apartado anterior, si uno de los objetivos principales es caracterizar y explicar el significado de los adverbios ya y todavía, entonces deberíamos elegir aquellas teorías que definan con más detalle y precisión los diferentes tipos de significados del lenguaje, esto nos ayudará a aportar a la discusión datos mucho más refinados.
En efecto, en el apartado 2.2 de la investigación que aquí referimos (ver tabla 6 supra) los conceptos «lo dicho» y «lo implicado» pertenecen a la teoría griceana de la significación que tiene como una de sus principales características la distinción clara de los diferentes tipos de significados: significados directos sistémicos, significados no directos sistémicos (implicaturas convencionales), significados no directos asistemáticos (implicaturas conversacionales1) , entre otros. Mientras que otro tipo de teorías de la significación, como la teoría de la relevancia, no realiza una división tan fina.
Una buena manera de saber si una teoría es pertinente dentro de nuestro marco teórico, es analizar las teorías que otros investigadores han utilizado para explicar el mismo fenómeno; algunas veces un modelo es tan importante para entender una determinada parcela de la realidad que es imposible ignorar este enfoque. En otras ocasiones, en cambio, la insuficiencia de una teoría para analizar y explicar un objeto de estudio hace necesaria la bús-
1 Esta clasificación de los diferentes tipos de significado se realiza aquí de manera muy somera, ya que no es el propósito de este manual explicar la teoría de Grice, sino a partir de diferentes investigaciones mostrar cómo se configuran los principales apartados de una tesis. Para conocer más sobre las propuestas de Grice, consúltense los libros: Studies in the way of words (Grice, 1989) y Logic and conversation (Grice, 1967).
De la determinación de las teorías que formarán parte del marco teórico dependen elementos importantes como la metodología.
queda de nuevos modelos. Otra posibilidad es tomar una teoría que ha sido utilizada para analizar cierto objeto de estudio y hacer hincapié sobre ciertos elementos que en otras investigaciones no fueron tomados en cuenta de manera tan específica.
La originalidad de una investigación muchas veces se explica por la puesta en relación entre teorías y fenómenos sobre los cuales antes no se había encontrado ningún vínculo. Como ejemplo de esta idea podemos aludir la manera en que Darwin relacionó la teoría evolutiva con una noción teórica de la geología: «el tiempo profundo». Fue gracias al entendimiento de una escala temporal, antes no considerada por las ciencias naturales, que Darwin pudo entender en toda su complejidad los procesos evolutivos, ya que dichos procesos no pueden comprenderse ni concebirse como verosímiles si se enmarcan en una escala temporal mínima de decenas o cientos de años; más bien, el proceso evolutivo de una especie, como bien sabemos ahora, debe ubicarse en un escala de miles o millones de años para poder comprenderse a cabalidad (Sarukhán, 1988 [2000]).
La determinación de las teorías que formarán parte del marco teórico debe establecerse en las primeras etapas de la investigación, ya que de ellas dependen elementos importantes como la metodología. No obstante, en la elaboración de una tesis no debe operarse bajo patrones rígidos que nos impidan la posibilidad de corregir la marcha y la inclusión de nuevas teorías. La posible incorporación de nuevos modelos será pertinente en tanto éstos nos ayuden a resolver nuestra problemática y a cumplir los objetivos de la investigación.
Capítulo 5
EL DISEÑO METODOLÓGICO
En este apartado se caracterizará de forma general la metodología de una investigación. Como se explicará en el siguiente apartado, en este manual no puede realizarse un análisis de la diversidad de enfoques metodológicos que existen en las diferentes disciplinas, ya que éstas han desarrollado métodos de análisis muy distintos y sofisticados. En efecto, existen textos completos sobre la metodología de cada ciencia e incluso de cada metodología específica. Entonces, la tarea para realizar en este manual radica en la reflexión general del apartado metodológico y en la observación estructural de la relación que este apartado guarda con otros elementos de la tesis.
5.1. Caracterización del apartado metodológico
Cada disciplina ha establecido a lo largo de su desarrollo histórico una diversidad de instrumentos para analizar los fenómenos considerados como pertinentes dentro de cada área de estudio. El establecimiento de estos instrumentos metodológicos ha sido configurado por la naturaleza misma del objeto de estudio; así, existen disciplinas cuyos fenómenos estudiados pueden aislarse de otros fenómenos concomitantes y observarse en situaciones controladas. Éste es el caso de las disciplinas que utilizan el análisis experimental o el análisis de laboratorio, como la química y la física. En cambio, en otras disciplinas no puede aislarse el fenómeno analizado sin afectar su naturaleza y su configuración, es el caso de las disciplinas sociales como la antropología donde el método principal de estudio es la observación directa o la observación participativa.
Para Dei (2008), la distinción entre diseños experimentales y no experimentales permite muchas veces la determinación de la metodología que deberá ser utilizada en una investigación; sin embargo, como también el mismo autor apunta, la determinación de una metodología requiere de criterios sumamente finos, ya que en su devenir histórico cada disciplina ha establecido instrumentos altamente sofisticados y diversos.
Esta complejidad ha aumentado todavía más debido a la interdisciplinariedad, por ejemplo, la neurolingüística, como su nombre indica, hace uso de instrumentos propios tanto de la ciencia del lenguaje (lingüística) como de la medicina. Asimismo, la matematización de las disciplinas del conocimiento, característica de la modernidad (Foucault, 1968 [2004]), continúa extendiendo sus dominios y puede ser observada en disciplinas que antaño eran más cercanas a las ciencias sociales y humanidades, tal es el caso de ramas de la lingüística y de la sociología que hoy en día hacen uso de instrumentos estadísticos y matemáticos.
Ante la complejidad de dicho panorama, en este manual sería imposible hablar de todos los instrumentos metodológicos que son usados por las diferentes áreas del conocimiento; sin embargo, podemos mostrar la relación estructural que existe entre ciertos elementos de la tesis. Así, afirmamos que la metodología está vinculada de manera directa con los objetivos, ya que una forma de concebir a la metodología es como el apartado de la tesis donde se explica la manera por la cual se lograrán los objetivos, esto es, los procesos operativos a través de los cuales se alcanzarán las metas planteadas. La relación entre metodología y objetivos es expresada también por Dei de la siguiente manera:
Siempre que asome una sombra de incertidumbre en la elección de su diseño metodológico vuelva sobre los interrogantes que dieron origen a su propuesta, revise los objetivos de su tesis y la «idea» que tiene sobre esos interrogantes (hipótesis). Si el planteo de su problema exige observación, medición de resultados, pruebas empíricas, evaluación estadística, ya tiene en principio definido las alternativas metodológicas que convienen a su propósito. (Dei, 2008, pp. 75-76)
La ventaja a destacar aquí es el empleo de la misma metodología que se ha utilizado en investigaciones anteriores y cuyo objeto de estudio coincide con el de nuestra tesis. Esto nos permitirá hacer comparaciones profundas y pertinentes; asimismo, nos posibilitará, por un lado, establecer una discusión directa con estas investigaciones y, por otro, refutar o reafirmar los resultados obtenidos por otros estudiosos de la materia.
Cada disciplina ha establecido una diversidad de instrumentos para analizar los fenómenos considerados como pertinentes dentro de su área de estudio.
Una vez que los instrumentos metodológicos han sido determinados, requerimos describir y explicar su funcionamiento de manera muy detallada, ya que una de las potencialidades de las diversas disciplinas consiste en la comprobación de análisis precedentes, a través de la aplicación precisa de los mismos instrumentos metodológicos.
Finalmente, es pertinente mencionar que, al igual que afirmamos en el caso del marco teórico, el análisis profundo de trabajos anteriores nos dará la posibilidad de saber si los instrumentos metodológicos utilizados son suficientes para dar cuenta del fenómeno o si es necesario considerar otros. Una de las fuentes de la originalidad de una investigación es representada por el uso de metodologías que no habían sido utilizadas para analizar cierto fenómeno.
Capítulo 6
EL ANÁLISIS DE LOS DATOS
OBTENIDOS
En los siguientes dos apartados (6.1 y 6.2) se discutirá la manera en que deberán presentarse los datos obtenidos a partir de los análisis pertinentes propuestos en el apartado metodológico. La distinción de estos apartados estriba principalmente en el manejo que en ellos se hace de la información producida por el quehacer indagatorio de nuestra tesis: en el apartado de resultados se organizarán los datos con el propósito de presentarlos y describirlos; mientras que en el apartado de discusión se deberá realizar un análisis y argumentación que muestre la manera en que estos mismos datos sirven para comprobar o no nuestras hipótesis. A continuación, caracterizaremos con mayor precisión la función y pertinencia de estos apartados.
6.1. Los resultados
Cuando en una tesis se aplica una metodología, se obtiene un conjunto de datos. Estos datos servirán para constatar si las hipótesis planteadas pueden comprobarse o no y para lograr los objetivos enunciados en una etapa previa de la investigación, pero antes de realizar estas tareas, los datos deben describirse. En el apartado 2.1.1 ( supra ) se afirmó que el principal modo de organización del discurso en una tesis es la argumentación, esto es así porque el elemento central de este tipo de investigación, como veremos en el apartado siguiente (6.2), es la discusión de los datos. Por otra parte, el modo de organización del discurso que predomina en el apartado de resultados es la descripción, ya que en dicha sección se describen de la forma más precisa
posible los datos que se obtuvieron a partir de la aplicación de los diversos instrumentos metodológicos.
En el apartado de resultados predomina un afán organizativo: el orden en el cual distribuyamos y presentemos los datos, ya sea en cuadros, esquemas, gráficas o con una organización discursiva cuidadosa, facilitará la consulta y las referencias necesarias que se harán en el apartado siguiente, el apartado de discusión.
La naturaleza de los datos determina los recursos que se usarán para su organización y presentación (cuadros, esquemas, gráficas, etc.); así, en una investigación donde los datos son principalmente numéricos o pertenecen a categorías discretas conviene el uso de cuadros y gráficas. En el caso de investigaciones donde el resultado de los análisis sean conceptos abstractos, el discurso organizado y claro será la mejor manera de presentación.
Es muy importante mencionar que cuando en la presentación y organización de los datos se haga uso de gráficas, cuadros o esquemas, éstos deben explicarse y describirse con palabras. Una imagen regularmente no es autoexplicativa, por tanto, es necesario estructurar un discurso claro que la caracterice con precisión. En resumen, el apartado de resultados es la primera etapa en el análisis de los datos y su principal función es su organización y primera presentación.
6.2. La discusión
Una vez que los datos han sido descritos de forma clara y organizada, es necesario realizar con ellos una serie de tareas que conforma la parte central de la tesis. En primer lugar, debemos explicar y argumentar cómo con estos datos se lograron los objetivos planteados; en segundo lugar, debemos argumentar si con estos datos se logran comprobar las hipótesis. De esta forma, la argumentación es el principal modo de organización del discurso dentro del apartado de discusión, porque se debe mostrar y convencer al lector de que los datos son útiles para cumplir la finalidad general de toda tesis de investigación, a saber: la determinación de la validez de las hipótesis y el cumplimiento de los objetivos.
La argumentación en una tesis se realiza al utilizar los datos obtenidos como evidencias que sustenten las diferentes aserciones planteadas a lo largo de la investigación1. De este modo, las hipótesis son las principales aserciones de la tesis, y aunque podría ser que el análisis y la reflexión no logren comprobarlas, debemos comprometernos con ellas y abandonar su validez sólo en el momento en que la evidencia en contra sea abrumadora.
1 Para tener más información sobre cómo se configura un texto argumentativo y para comprender las funciones de la argumentación, véase el libro de Toulmin (1984), Una introducción al razonamiento
Cuando en la presentación y organización de los datos se haga uso de gráficas, cuadros o esquemas, éstos deben explicarse y describirse con palabras.
Por otra parte, como indica el término «discusión», en este apartado debemos abrir el diálogo con investigaciones precedentes, es decir, se recomienda mostrar cómo nuestros datos, reafirman o refutan las propuestas de otros autores. De igual manera, es necesario evidenciar cómo los marcos teóricos propuestos para otros fenómenos han resultado importantes para la presente investigación.
Asimismo, en la discusión deben señalarse de forma clara todos los resultados novedosos que se hubieran hallado, ya sea porque no eran esperables o bien porque estos fenómenos no habían sido observados antes. Claro está que todas las aserciones realizadas en este diálogo deben estar soportadas por evidencia firme que las sustente.
Capítulo 7
LAS CONCLUSIONES
En el apartado de conclusiones se debe realizar una síntesis de los hallazgos más importantes de la tesis. Como hemos mencionado varias veces en este manual, el hallazgo más importante es la determinación de la validez o no de las hipótesis. Asimismo, debe sopesarse el valor que tiene nuestra investigación dentro de la disciplina desde la cual se está realizando.
Con esto, se deben dejar claros los caminos nuevos que nuestra investigación ha abierto o que, al menos, se han comenzado a vislumbrar. Asimismo, en la conclusión debe hablarse de aquellas ideas, métodos de análisis o datos que quedaron por ser explorados y que podrían ser retomados en futuras investigaciones.
Respecto a la última idea del párrafo anterior, la conclusión es también un apartado para ver hacia el futuro, en tanto que se pueden comenzar a explorar, al menos de forma somera, los alcances que nuestros análisis podrían tener respecto a otros datos que no fueron contemplados en esta investigación. Ya que el desarrollo de las disciplinas es una tarea colaborativa, las conclusiones dejarán siempre la puerta abierta a nuevos datos que, en un futuro, podrían eventualmente modificar las conclusiones que pudieron ser determinadas en nuestra tesis.
Capítulo 8
LAS REFERENCIAS
BIBLIOGRÁFICAS
La tesis es un texto polifónico, es decir, incorpora las voces de otros autores además de la del tesista. Recordemos que este género académico tiene como uno de sus principales objetivos generar y validar el conocimiento, lo cual se logra, en cierta medida, por medio de la discusión de ideas, conceptos, modelos teóricos y resultados de investigaciones de otros autores. Así, cuando realizamos nuestra tesis, un aspecto primordial es identificar las fuentes de donde hemos obtenido la información que respalda nuestra investigación.
Las referencias bibliográficas sirven para dar cuenta de quiénes son los autores que hemos citado en nuestro trabajo, ya sea que hayamos acudido a ellos en su calidad de expertos para darle validez a nuestros argumentos, o bien, que los hayamos incorporado a la discusión para establecer puntos de acuerdo o desacuerdo con sus ideas. La importancia de las referencias bibliográficas radica en que nos permiten gestionar, de manera adecuada, la información de nuestra investigación.
De la misma manera, las referencias bibliográficas nos ayudan a indicar el origen de todo aquello que hemos recuperado de otras fuentes, ya sea físicas o electrónicas; pero, sobre todo, sirven para hacer visibles a los autores en los que nos hemos apoyado para sustentar nuestro trabajo, y dar cuenta de ellos a nuestros lectores. Debido a que sería imposible pedirle permiso, de manera personal, a cada autor citado en nuestra tesis para hacer uso de sus ideas, las referencias bibliográficas juegan un papel fundamental en la protección de sus derechos y propiedad intelectual.
8.1. La validez y la confiabilidad de las fuentes
Es imperativo referir las fuentes bibliográficas empleadas en nuestra tesis porque ello nos permite, en primer lugar, garantizar la validez y la confiabilidad de la información que estamos plasmando en nuestro texto; y, además, nos ayuda también a simplificar el mecanismo de atribución del conocimiento, dejando claro a quién le pertenece cada una de las ideas vertidas en nuestro trabajo.
Es importante recordar que la confiabilidad de las fuentes no depende del tipo de soporte, es decir, ni las fuentes físicas como los libros y las revistas son más confiables por estar publicadas en un formato físico, ni las páginas web son menos confiables por estar en un formato electrónico. El asunto de la confiabilidad depende de otros factores, tales como quién escribió el texto, dónde encontramos dicho texto o qué tan antiguo es.
Para asegurarnos de que estamos citando fuentes válidas y confiables en nuestra tesis debemos verificar, en primer lugar, quién es el autor citado, pues no es lo mismo citar a un autor reconocido por ser un experto en el tema —lo que lo vuelve una voz autorizada para emitir una opinión al respecto—, que citar información de dudosa procedencia o poco fidedigna, ya que esto le quita seriedad a nuestro trabajo1 También debemos verificar de dónde procede la información, porque si usamos datos de fuentes poco confiables, su veracidad podría verse comprometida. Lo mejor siempre será realizar nuestra investigación documental en libros y revistas de casas editoriales de prestigio o en sitios electrónicos de organismos reconocidos, como universidades y centros de investigación, portales gubernamentales u organismos internacionales. Otro aspecto por considerar es la antigüedad de la fuente de donde obtuvimos la información, puesto que una fuente que no está actualizada puede ser poco confiable o restarle validez a la información ahí presentada. Si bien es cierto que hay conocimientos sin «fecha de caducidad», que permanecen vigentes hasta nuestros días, también es cierto que hay datos que pueden llegar a volverse obsoletos muy rápido, por lo que siempre es mejor tratar de revisar las fuentes con información más reciente sobre nuestro tema. Por ejemplo, si requerimos datos sociodemográficos para realizar nuestros análisis, una posibilidad es apoyarnos en las bases de datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (inegi), pero debemos ser cuidadosos de elegir la información más actual, pues los resultados del censo nacional de 1990 seguramente no nos servirán, ya que la dinámica poblacional del país ha variado mucho en los últimos 30 años.
1 Es importante no olvidar que lo fundamental siempre será evaluar el contenido de los textos revisados, pues descartar un autor a priori por ser «desconocido» puede privarnos de buena información. Hay investigadores que, a pesar de ser relativamente nuevos en nuestras áreas de conocimiento, poseen ideas novedosas y muy valiosas.
Lo mejor es realizar nuestra investigación documental en libros y revistas de casas editoriales de prestigio o en sitios electrónicos de organismos reconocidos.
Por último, al momento de escoger una fuente de información para incorporarla a nuestra investigación, vale la pena también reflexionar sobre posibles conflictos de intereses que pudieran existir entre dicha fuente y el objeto de estudio de nuestra tesis. Por ejemplo, en ocasiones, la información de los sitios web de grandes empresas puede estar sesgada para no contravenir sus propios intereses o, peor aún, puede haber investigaciones «patrocinadas» por ciertas corporaciones, cuyos resultados no sean completamente objetivos, pues los investigadores se sienten comprometidos hacia la corporación que financió su estudio. Por ejemplo, en noviembre de 2019, la revista Anales de Medicina Interna publicó un estudio en el que un grupo de investigación a cargo de Bradley Johnston anunciaba que, después de llevar a cabo distintos experimentos, había hallado que los efectos negativos del consumo excesivo de carne roja eran menores de lo que se creía. El problema se suscitó porque dicha investigación se desarrolló en el marco del programa de Ciencias de la Vida y la Agricultura de la Universidad de Texas A&M, que en ese momento era financiado por un consorcio de empresarios de la industria cárnica estadounidense. Por lo anterior, los hallazgos y conclusiones de esta investigación fueron descartados debido al evidente conflicto de intereses que existía de por medio.
8.2. La integración de las referencias empleadas en la tesis
Siempre que escribimos un texto basado en un proceso de investigación, como la tesis, es nuestra obligación informar de dónde obtuvimos la información y los datos que no son propios. Tanto si usamos directamente la información, como si la parafraseamos o hacemos un resumen de ella, siempre debe darse el reconocimiento correspondiente a las fuentes originales, citándolas e integrándolas a la lista de referencias. De esta manera, obtenemos el «permiso» para utilizar esa información o esos datos, porque le estamos dando el debido crédito al autor por el trabajo que ha realizado.
Integrar la lista de referencias al final de nuestra tesis es importante porque, como bien apunta el Manual sobre Prácticas Académicas Deshonestas de la Universidad de las Américas Puebla:
La relación entre las referencias en el texto y la lista final de referencias bibliográficas apunta a que, si el lector lo desea, puede verificar cada fuente de información, puede hallar exactamente el fragmento preciso que citamos en la página de la fuente que indicamos, puede corroborar que no descontextualizamos inapropiadamente las ideas del autor original, etcétera. Es decir, puede
asegurarse de que nuestro manejo del conocimiento va de acuerdo con los estándares del ámbito académico. (udlap, 2019, p. 20)
El propósito de la lista de referencias es facilitar el acceso a las fuentes empleadas en nuestra tesis, por lo que sólo debemos incluir las fuentes que sustentan la investigación y que efectivamente utilizamos para la preparación del trabajo.
Para integrar la lista de referencias de nuestra tesis, lo primero que debemos hacer es revisar a qué autores citamos en nuestro trabajo, pues absolutamente todas las fuentes citadas deben aparecer en la lista de referencias. Una vez hecho eso, el siguiente paso es organizar las referencias alfabéticamente, tomando en cuenta los apellidos de los autores citados y los nombres de las organizaciones o instituciones consultadas. Si hubiera dos o más obras de un mismo autor, éstas se ordenan cronológicamente, poniendo en primer lugar la más antigua y al final la más reciente. Aunque cada modelo editorial varía en cuanto a sus normas y convenciones, por lo general todos coinciden en que la lista de referencias debe ser integrada usando sangría francesa.
Existen diferentes formas de ordenar la información de las referencias bibliográficas, nuevamente, dependiendo del estilo editorial que estamos utilizando. Por ejemplo, en formato apa, se suele poner el año de la publicación inmediatamente después del autor, mientras que en el formato mla ese dato va casi al final de la referencia. Sin embargo, independientemente del modelo editorial, es importante considerar que una referencia bibliográfica completa debe contener, por lo menos, los datos del autor, la fecha de publicación, el título de la obra, el lugar de publicación, el sello editorial y, en el caso de las fuentes electrónicas, el doi o el hipervínculo del sitio web donde está alojada la obra.
Es de suma importancia elaborar adecuadamente la lista de referencias de la tesis, pues ésta es un reflejo de las buenas habilidades que hemos desarrollado como investigadores y, más importante aún, de nuestra integridad académica al otorgarle el crédito correspondiente a aquellos autores en quienes nos hemos basado para la realización del trabajo. Por lo anterior, debemos ser cuidadosos al momento de integrar la bibliografía para evitar el falseamiento de las referencias, el cual implica colocar información imprecisa sobre las fuentes consultadas, agregar a la lista fuentes que no consultamos o, peor aún, incluir en ella fuentes inexistentes. Todos estos actos se consideran deshonestos y, por lo tanto, debemos evitarlos.
Capítulo 9
LA DEFENSA ORAL DE LA TESIS
Por fin, la tesis está completa y ya está lista para ser defendida oralmente en el examen de grado. Aunque esto supone una gran satisfacción para el tesista, también puede traer consigo angustia y estrés al no saber exactamente cómo llevar a cabo la defensa oral de la tesis. El examen de grado consiste en exponer nuestro tema de investigación frente a un jurado de expertos, en donde vamos a demostrar todo lo que hemos aprendido durante el proceso de nuestra investigación.
Lo primero que debemos hacer es tratar de mantener la calma y no entrar en pánico, nadie mejor que nosotros conoce la investigación y ésta es nuestra oportunidad para defender los hallazgos que hemos obtenido. No hay que sentirnos intimidados por los sinodales, su trabajo no es criticar nuestra tesis por una especie de automatismo académico, ellos están ahí para plantear dudas e inquietudes honestas sobre los resultados de nuestra investigación. Hay que tener en cuenta que, después de todo el trabajo que hemos realizado, tenemos el conocimiento y la experiencia suficiente para defender la tesis.
El examen de grado normalmente sólo consiste en la retroalimentación final sobre la investigación con los lectores de nuestra tesis, así que debemos tener confianza en nosotros mismos y mostrar seguridad. Al igual que con el proceso de redacción de la tesis, para la defensa oral también es muy importante planear qué vamos a decir en nuestra exposición y, por supuesto, anticipar las posibles preguntas que pudieran hacer los miembros del jurado. A continuación, explicaremos brevemente cuál es la estructura ideal de la
exposición oral, cómo preparar nuestro discurso y los apoyos visuales para nuestra presentación.
9.1. La estructura de la exposición oral
La defensa oral de la tesis es una actividad académica mediante la cual el tesista expone en qué consistió su investigación, muestra los principales hallazgos de ésta y presenta las conclusiones a las que ha llegado. El propósito de presentar oralmente la tesis es someterla a evaluación por parte de un comité de expertos en el tema, quienes avalarán el ingreso del tesista a la comunidad de especialistas de su correspondiente área de conocimiento.
Evidentemente, la exposición oral del examen de grado está basada en la tesis que hemos elaborado, por lo que debe reproducir su estructura de la manera más fiel posible. Sin embargo, el tiempo para exponer el contenido de nuestra tesis es limitado, por lo general se otorga entre 20 y 30 minutos, por lo que es importante considerar que debemos ser capaces de sintetizar muy bien la información para adaptarnos a las condiciones preestablecidas por el protocolo del examen de grado.
Al igual que con los protocolos de investigación, las defensas orales de tesis pueden variar dependiendo del tipo de investigación realizada y de las convenciones propias de cada área de conocimiento. No obstante, es posible identificar una estructura básica de las exposiciones orales (usando algún programa o soporte electrónico), las cuales contienen los siguientes siete elementos:
a. Los datos de identificación, donde se indica la información general del trabajo, como la institución donde se realizó la investigación, el nombre del tesista, el título de la tesis, el nombre del director de la tesis y la fecha del examen de grado
b. La introducción, donde se presenta el tema abordado en el trabajo, los objetivos, las hipótesis y las preguntas de investigación.
c. La metodología, donde se explica cómo se llevó a cabo la investigación.
d. Los resultados y discusión, donde se exponen los principales hallazgos del trabajo señalando tanto su relevancia como su pertinencia.
e. La conclusión, donde se hace una reflexión breve y sencilla para generar el convencimiento del jurado acerca de la validez de la investigación.
f. Las referencias bibliográficas, donde se muestran algunas de las principales fuentes que sustentan el trabajo.
g. La sesión de preguntas y respuestas, donde los sinodales interrogan al tesista acerca de los puntos que consideran más relevantes de su investigación, así como de las implicaciones de ésta para la comunidad disciplinar y las investigaciones futuras que podrían derivarse de este trabajo.
La exposición oral del examen de grado está basada en la tesis que hemos elaborado, por lo que debe reproducir su estructura de la manera más fiel posible.
Antes de la defensa oral de la tesis es conveniente ensayar nuestro discurso para tratar de dominarlo. Durante la exposición es importante mostrar siempre seguridad y confianza, tener claridad en nuestro discurso, usar una entonación y gesticulación lo más natural posible, mantener contacto visual con el jurado, mostrar un lenguaje corporal relajado, pero firme; y, aunque no es una norma prestablecida, es recomendable acudir con una vestimenta formal que demuestre la seriedad con la que estamos tomando esta actividad académica. Tales características identifican a un buen expositor.
9.2. La preparación del discurso: ¿qué incorporar y qué omitir en la presentación?
Con el objetivo de que nuestra presentación oral esté bien estructurada, es recomendable planear con anticipación el discurso que vamos a exponer, por lo que se sugiere preparar un guion breve, de naturaleza explicativa-argumentativa, donde se explique a grandes rasgos lo siguiente: ¿cuál es el tema, objetivos e hipótesis de nuestro trabajo?, ¿qué nos motivó a realizar esta investigación?, ¿cómo se define nuestro objeto de estudio?, ¿qué métodos e instrumentos de investigación empleamos en la tesis?, ¿cuáles fueron los principales resultados que obtuvimos?, ¿a qué conclusiones hemos llegado? y ¿qué reflexión final nos ha dejado esta investigación?
Si bien la planeación del discurso dependerá de la naturaleza de nuestra tesis, existen ciertos lineamientos generales que podemos tomar en cuenta para decidir qué deberíamos incorporar y qué sería pertinente omitir en nuestra presentación. En primer lugar, es importante demostrar que tenemos el conocimiento suficiente del tema y lo dominamos, por lo que debemos delimitarlo muy bien y tratar de desarrollarlo de manera completa, ya que, si dejamos puntos importantes sin desarrollar, corremos el riesgo de generar confusión entre los sinodales.
Otro aspecto que debemos considerar es la estructura general de la presentación. Por ejemplo, al inicio es fundamental mencionar explícitamente cuáles fueron las hipótesis de la investigación y expresar claramente los objetivos de ésta. En la parte medular de la exposición debemos seleccionar la información más relevante que queremos presentar, pues recordemos que el tiempo es limitado y debemos tratar de ajustarnos a él. También es buena idea siempre mencionar ejemplos de lo que hemos analizado y discutir nuestros hallazgos con lo que otros autores han dicho sobre el tema, citando siempre las fuentes de información y haciendo referencia a ellas durante la presentación. Además, hay que evitar caer en un par de errores que suelen ser muy co-
munes: no confirmar si las hipótesis planteadas al inicio fueron corroboradas o no, ni ofrecer una reflexión final sobre la investigación que hemos realizado. En cuanto al desempeño oral, lo importante es hablar clara y fluidamente, usando una entonación y volumen de voz adecuados, modulando y matizando las partes importantes de nuestro discurso y cuidando nuestra dicción para que se logre entender bien lo que estamos diciendo. Aunque es normal estar nerviosos, los titubeos constantes y las muletillas excesivas pueden ser distractores que nos saquen de concentración, por lo que los ensayos previos al día del examen son valiosos para controlar los nervios. Además, debemos procurar emplear gestos y ademanes apropiados, pues tanto la rigidez en nuestros movimientos como la gesticulación excesiva resultan inapropiados.
9.3. El uso de apoyos visuales
Un último aspecto que debemos tomar en cuenta para nuestra defensa oral de la tesis son los apoyos visuales que usaremos durante nuestra exposición. Una buena presentación de diapositivas puede ser muy útil y ayudarnos a tener un buen desempeño, mientras que una mala presentación no sólo resulta confusa, sino que puede terminar por ser perjudicial para nuestro manejo del tiempo e, incluso, dejar un mal sabor de boca en el jurado.
Seguramente, la mayoría de nosotros tenemos experiencia realizando exposiciones escolares en algún momento de nuestra vida estudiantil, y aunque algunos profesores suelen darnos consejos sobre el material didáctico empleado, no está de más recordar cuáles son los errores más comunes en la preparación de los apoyos visuales:
• Un primer error es presentar la información desorganizada, sin un orden lógico ni una estructura bien definida, pues eso no sólo confunde a la audiencia, sino que puede llevarnos a omitir información importante de nuestro trabajo.
• Otro error muy común es llenar las diapositivas de texto por temor a que vayamos a olvidar algún dato importante. Recordemos que las diapositivas son un apoyo para guiarnos durante la presentación, no son un teleprompter1 para ir leyendo nuestro discurso.
• El tercer error que podemos cometer es llenar la presentación de imágenes y/o tablas sin contexto, lo que, combinado con los nervios del momento, puede llevarnos a olvidar por qué las pusimos. Eso puede afectar
1 Un teleprompter es una herramienta de lectura que se utiliza para leer un discurso o texto en una pantalla o espejo, permitiendo a la persona tener un apoyo que le brinde confianza y seguridad al momento de hablar, ya sea en una presentación en vivo o en la grabación de un video.
el ritmo de nuestra exposición. Tampoco debemos olvidar que, al usar gráficas, tablas o imágenes, debemos colocar la fuente de donde las hemos obtenido para respetar la propiedad intelectual de sus autores.
Para preparar una buena presentación con diapositivas que verdaderamente nos sirva de apoyo, es fundamental planear qué queremos decir y en qué momento de la exposición queremos decirlo. De esta manera, podremos organizar bien nuestra exposición, siguiendo un orden lógico y acorde al guion previamente establecido. Una diapositiva bien hecha debería tener, por lo general, 10 o 12 líneas de texto; además, de ser posible, debe incluir esquemas o diagramas que faciliten la explicación, aunado al carácter de sobriedad, con colores neutros que contrasten adecuadamente. Asimismo, debido al factor del tiempo limitado, es preciso cuidar que la presentación no contenga muchas diapositivas, pues de ser así corremos el riesgo de apresurarnos ante el temor de que se nos agote el tiempo y no podamos terminar de proyectar la presentación completa.
El día del examen de grado es una buena idea llevar la información más relevante organizada en pequeñas notas que podamos revisar de manera rápida y sencilla, pues eso nos ayudará a encontrar fácilmente los datos que necesitemos al momento de estar exponiendo. Además, debemos tratar de apegarnos al guion que planeamos y ensayamos, pues eso nos brindará confianza y seguridad en nuestra presentación. Esto representa la mitad del éxito de la defensa oral de la tesis; la otra mitad corresponde a nuestro conocimiento del tema, el cual deberíamos dominar, pues hemos dedicado varios meses, incluso años, de trabajo y esfuerzo a nuestra investigación.
Consideraciones finales
CONSIDERACIONES FINALES
El objetivo de este manual es guiar a los estudiantes de posgrado en la realización de una tesis. Para ello, hemos realizado un recorrido metódico por las diferentes fases de este proceso: desde los pasos previos a la realización de la investigación, pasando por la elección del tema del trabajo, hasta llegar a la defensa oral de la tesis. Hemos intentado a lo largo de este texto que el lenguaje sea directo y claro, sin perder la rigurosidad que demanda la elaboración de una tesis de este nivel académico. La información que se presenta fue obtenida a partir de una profunda investigación bibliográfica y también de las experiencias de los autores de este manual en la elaboración de sus propias tesis de posgrado.
El manual está construido para ser un material de consulta ágil y un acompañante útil en este importantísimo paso de la vida académica. Sabemos de muchos estudiantes que han tenido que solventar parte de este proceso de forma intuitiva, ello trae consigo una mayor dificultad en la elaboración de la tesis. Esperamos que este manual haya servido como una guía para apoyar a los estudiantes y resolver las diferentes dudas teóricas y prácticas que indefectiblemente surgen en una tarea de esta naturaleza.
Nuestra experiencia en la elaboración de tesis de posgrado nos permitió saber en qué partes de este proceso debería colocarse mayor énfasis. Sabemos que existen puntos de confusión que son recurrentes y uno de los propósitos de este manual fue disipar esas confusiones. Por ejemplo, en el capítulo 3 y el capítulo 4, aclaramos que los antecedentes y el marco teórico son apartados de la tesis con funciones totalmente distintas, caracterización que,
como vimos, no todos los autores realizan. Asimismo, en 2.3., explicamos que una hipótesis no puede expresarse como una pregunta, sino que es necesario comunicarla siempre como una afirmación. Asimismo, hemos incluido en este texto información que no es tan común en otros manuales; por ejemplo, hemos explicado las consideraciones más importantes sobre la defensa oral de la tesis.
Por otra parte, sabemos que este manual podría ser consultado por estudiantes de las más diversas disciplinas y, por esa razón, hemos intentado construir un texto que apele a personas con formaciones muy distintas. Así, hemos incluido ejemplos de ciencias como la lingüística o la biología. Claro que este afán de diversidad podría ser más amplio, no obstante, consideramos que estos ejemplos son los más claros para los fines explicativos del presente texto. En posibles versiones futuras de este manual, sabemos que la incorporación de ejemplos de más disciplinas sería sumamente útil.
Finalmente, quisiéramos recordar una de las posturas centrales de este manual: la tesis es un texto altamente dialógico. Caracterizar de tal manera este tipo de investigación puede ser una manera mucho más orgánica de observar dicha labor. Hacer una tesis no debería verse como una tarea solitaria en un escritorio, sino como la continuación de un diálogo que, a su vez, en un futuro otros miembros de nuestra disciplina pueden retomar. Nuestra tesis se convertiría, de esa manera, en una pieza importante en la construcción colaborativa del conocimiento.
Referencias
REFERENCIAS
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Acerca de los autores
ACERCA DE LOS AUTORES
Iván Galicia Isasmendi
El Dr. Iván Galicia Isasmendi es licenciado en Lingüística y Literatura Hispánica por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, maestro en Ciencias del Lenguaje por el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades «Alfonso Vélez Pliego» (buap) y doctor en Lingüística por El Colegio de México. Sus principales líneas de investigación son la semántica —en especial la semántica del tiempo y el aspecto— y la pragmática. Actualmente, realiza una estancia de investigación posdoctoral en la Maestría de Educación Superior de la buap Su tesis Análisis semántico de los adverbios de fase «ya» y «todavía» fue merecedora de una mención honorífica en los premios inah (Instituto Nacional de Antropología e Historia) 2020 en la categoría de Mejor Tesis de Doctorado en Lingüística. Parte de su trabajo de investigación ha sido publicado en la revista de lingüística aplicada de la unam. En 2021, su proyecto «Temporal and aspectual reference of the affix t-/-t and the particle la- in huave from San Mateo del Mar, Oaxaca», realizado en colaboración con la Dra. Mary Carmen Aguilar Ruiz, obtuvo un financiamiento por parte de The Jacobs Research Funds del Departamento de Lingüística de la Universidad de Washington.
Ha participado también en diferentes congresos nacionales e internacionales como: la ix Conferencia Internacional Lingüística en la Habana; el x Coloquio de Lingüística de la enah en Ciudad de México y en el Congreso Nacional de Lingüística Aplicada en Querétaro, entre otros. Ha impartido clases a nivel universitario en el colegio de Lingüística y Literatura Hispánica
de la buap y en la Universidad de las Américas Puebla. Desde 2019 forma parte del equipo responsable del proyecto institucional «Hacia una udlap libre de plagio».
Hugo Rodríguez Pérez
El Dr. Hugo Rodríguez Pérez es licenciado en Comunicación por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, maestro en Ciencias del Lenguaje por el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades «Alfonso Vélez Pliego» (buap) y doctor en Lingüística por El Colegio de México. Actualmente se desempeña como profesor en el área de Primera Lengua del Departamento de Letras y Humanidades de la Universidad de las Américas Puebla y en la Maestría en Literacidades Académicas y Estudios del Discurso de la Universidad Autónoma de Tlaxcala, donde ha sido director de varias tesis de posgrado sobre los procesos de lectura, escritura y oralidad en el ámbito académico.
Sus líneas de investigación se desarrollan en el área de la lingüística descriptiva, específicamente en el campo de la semántica y la pragmática del español, así como los procesos de argumentación y literacidad académica, con especial énfasis en el estudio de la literacidad crítica, la multiliteracidad y la literacidad digital. Gracias a distintos trabajos realizados dentro sus líneas de investigación, se ha presentado como ponente en diversos congresos nacionales e internacionales como el Writing Research Across Borders iv que se llevó a cabo en Trondheim, Noruega, el viii Congreso Internacional de Lingüística Hispánica desarrollado en Leipzig, Alemania, el i Encuentro de Lingüística Formal en Ciudad de México, así como las ediciones xii, xii y xiv del Congreso Nacional de Lingüística de la Asociación Mexicana de Lingüística Aplicada, entre otros. Asimismo, ha participado como facilitador en talleres sobre escritura académica impartidos en distintas instituciones universitarias del país.
Desde 2013 es miembro de la Asociación Mexicana de Lingüística Aplicada (amla) y, a partir de 2021, se integró a la Asociación Latinoamericana de Estudios de la Escritura en Educación Superior y Contextos Profesionales (ales). Además, en 2021 formó parte del seminario «Literacidades y multiliteracidades en el nivel superior (antes, durante y después de la pandemia)» organizado por la Red Cultura Escrita y Comunidades Discursivas (rececd).
Directorio
DIRECTORIO
Luis Ernesto Derbez Bautista Rector
Cecilia Anaya Berríos Vicerrectora académica
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Director de Investigación y Posgrado
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Decana de la Escuela de Artes y Humanidades
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Manual para la redacción de una tesis de posgrado. Una guía para la investigación
fue preparado por el Departamento de Publicaciones de la Universidad de las Américas Puebla, Ex hacienda Santa Catarina Mártir s/n, San Andrés Cholula, Puebla, 72810, para su publicación en línea en octubre de 2023.