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La obesidad como factor de riesgo para la enfermedad de Alzheimer. Entorno 17 UDLAP

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Obesity as a risk factor for Alzheimer's disease

La obesidad como factor de riesgo para la enfermedad

RESUMEN

La obesidad se ha triplicado desde 1975 y está asociada a múltiples alteraciones metabólicas. Las personas con obesidad presentan mayor riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer (ea), debido a mayor daño en el dna, neurodegeneración, pérdida en la integridad de la barrera hematoencefálica y deterioros en el comportamiento. También fue mostrado que al revertir una dieta alta en grasas (dag), se logró detener el deterioro cognitivo. Hasta el momento, aunque no queda dilucidado por completo el mecanismo de la ea durante la obesidad, esta revisión muestra algunos estudios con humanos y modelos animales que asocian los efectos metabólicos y cognitivos.

PALABRAS CLAVE:

Adiposo · Obesidad · Demencia · Enfermedad de Alzheimer · Barrera hemato-encefálica

ABSTRACT

Obesity has tripled since 1975 and is associated with multiple metabolic alterations. People with obesity are at increased risk of developing Alzheimer’s disease (ad), due to increased DNA damage, neurodegeneration, loss of blood-brain barrier integrity and behavioral impairments. It was also shown that by reversing a high-fat diet (hfd), cognitive decline was arrested. So far, although the mechanism of ad during obesity is not fully elucidated, this review shows some studies with humans and animal models that associate metabolic and cognitive effects.

KEYWORDS:

Adipose · Obesity · Dementia · Alzheimer’s disease · Blood-Brain Barrier (BBB)

López-Pintor A., Jiménez Garduño A. y Pérez-Cortés E. (2021). La obesidad como factor de riesgo para la enfermedad de Alzheimer. Entorno UDLAP, 17 Recibido: 19 de enero de 2021 Aceptado: 20 de diciembre de 2021

Por: Araliz López-Pintor · Aura Matilde Jiménez Garduño · Erwin Josuan Pérez-Cortés

López-Pintor A., Jiménez Garduño A. y Pérez-Cortés

obesidad enfermedad de

INTRODUCCIÓN

La prevalencia del sobrepeso y la obesidad continúa en aumento en todo el mundo. La Organización Mundial de la Salud (oms) publicó que, según datos desde 1975, la obesidad se ha triplicado en el mundo. En 2016, más de 1900 millones de adultos tenían sobrepeso y más de 650 millones eran obesos (oms, 2020); mientras que las proyecciones para el 2030 en Estados Unidos serán de uno de cada dos adultos presentará obesidad y uno de cada cuatro será diagnosticado con obesidad mórbida y será más habitual en mujeres, adultos de raza negra no hispanos y adultos de bajos ingresos económicos (Ward et al., 2019). La obesidad es una condición en la que el exceso de grasa se acumula a tal grado, que puede provocar efectos metabólicos o alteraciones hormonales. Esta enfermedad es causada por un desequilibrio de ingesta de alimentos y gasto de energía, sin embargo, la pérdida de equilibrio aún no está clara debido a la complejidad de sus procesos (Rhea et al., 2017). La obesidad también se caracteriza por presentar una inflamación crónica de bajo grado, un aumento en el estrés oxidativo y disfunción mitocondrial; no obstante, aún se desconoce el mecanismo en cuanto al cambio de la función mitocondrial del tejido adiposo en la obesidad, así como la manera en que contribuye en el desarrollo temprano de la alteración metabólica (Rigotto y Basso, 2019). La enfermedad de Alzheimer (ea) es multifactorial, compleja y heterogénea. Es una alteración neurodegenerativa relacionada con la edad (Nday et al., 2018) e impacta hasta el 45% de las personas que sobreviven posterior a los 85 años (Janota et al., 2016). La demencia afecta a cincuenta millones de personas en el mundo y cada año se registran diez millones de nuevos casos. Se proyecta que para el 2030 se diagnostiquen 82 millones de casos y para el 2050, muy probablemente existan 152 millones de personas con esta enfermedad (oms, 2019). La ea es la forma más común de demencia (Kang et al., 2017). Está caracterizada por el depósito de placas beta amiloide (Aβ, por sus siglas en inglés) extracelulares y son una forma insoluble de agregados del péptido Aβ.3 y los depósitos intraneuronales de los ovillos neurofibrilares (nfts, por su siglas en inglés), las cuales están conformadas por proteínas hiperfosforiladas (Kang et al., 2017). A pesar de las observaciones en donde el envejecimiento re-

La obesidad

se ha triplicado desde 1975 y está asociada a múltiples alteraciones metabólicas

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La Organización Mundial de la Salud (oms) publicó que, según datos desde 1975, la obesidad se ha triplicado en el mundo.

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La obesidad es una condición en la que el exceso de grasa se acumula a tal grado, que puede provocar efectos metabólicos o alteraciones hormonales.

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Esta enfermedad es causada por un desequilibrio de ingesta de alimentos y gasto de energía.

presenta una condición aunada con la adquisición de esta enfermedad u otras investigaciones enfocadas al tratamiento, aún no se han encontrado terapias eficaces para la ea (Kang et al., 2017).

Distintos estudios han demostrado que la obesidad aumenta el riesgo de adquirir demencia, e incluso presentan un mayor riesgo de tener ea (Anjum et al., 2018). En el estudio realizado por Pugazhenti et al. (2017) se observó que aquellos pacientes que tuvieron mayor diámetro abdominal, presentaron tres veces más posibilidades de desarrollar demencia en comparación con los controles; también se probó que aquellos pacientes que tuvieron un índice de masa corporal (imc) >30 desarrollaron demencia. Igualmente se confirmó que personas con obesidad entre los 30-39 años experimentaron mayor riesgo de tener demencia, y conforme disminuía el peso, el riesgo se aminoraba (Pugazhenthi et al., 2017). Por su parte, Malpetti et al. (2018) mostraron la influencia del imc en la neurodegeneración, estudiando el metabolismo cerebral por tomografía por emisión de positrones con F-fluorodeoxiglucosa (18F-FDGPET, por sus siglas en inglés). Comprobaron que las mujeres con mayor imc tienen mayor vulnerabilidad a la alteración en los sistemas neuronales y una conectividad reducida en las redes cerebrales frontales y límbicas (Malpetti et al., 2018). Por tanto, el entender el estado de arte de la ciencia sobre la conexión entre estas dos patologías es muy importante para dirigir los esfuerzos futuros en las direcciones correctas. Por tal motivo, en esta revisión se discutirán los estudios realizados en humanos, ratas y en ratones proveyendo información sobre la relación de la obesidad con la progresión de la ea En la tabla 1 se muestran estudios realizados con humanos y algunos otros con modelos animales, en relación a los que desencadenan la demencia y los distintos comportamientos.

Tabla 1. Recopilación de artículos originales.

Subtemas Título, autor y año de la publicación

Astragalus membranaceus-Polysaccharides

Ameliorates Obesity, Hepatic Steatosis, Neuroinflammation and Cognition Impairment without Affecting Amyloid Deposition in Metabolically Stressed APPswe/PS1dE9 Mice

Huang et al. (2017).

Association of adiponectin, leptin and resisting with inflammatory markers and obesity in dementia.

Bednasrska-Makaruk et al. (2017).

Age-dependent regulation of obesity and Alzheimer-related outcomes by hormone therapy in female 3xTg-AD mice.

Christensen et al. (2017).

Effects of aging, high-fat diet, and testosterone treatment on neural and metabolic outcomes in male brown Norway rats.

Moser et al. (2019).

Evaluation of neuropathological effects of a high-fat high-sucrose diet in middle-aged male C57BL6/J mice.

DAG

Baranowski et al. (2018).

High fat induces brain insulin resistance and cognitive impairment in mice.

Kothari et al. (2017).

Hypertension and obesity moderate the relationship between beta-amyloid and cognitive decline in midlife. Clark et al. (2019).

Mitochondrial Abnormalities and Sypnatic Loss Underlie Memory Deficits Seen in Mouse Models of Obesity and Alzheimer´s Disease.

Martins et al. (2017).

Rapid and reversible impairment of episodic memory by a high-fat diet in mice.

McLean et al. (2018).

Objetivos Hallazgos principales

Se determinaron los efectos de aps en ratones con estrés metabólico como tratamiento de la ea esporádica.

Dictaminaron a la adiponectina, leptina y resistina en distintos tipos de demencia y su asociación entre marcadores inflamatorios, resistencia a la insulina y obesidad abdominal en 205 pacientes.

Se valoró la eficacia de la ht contra la obesidad y su asociación con la ea en ratones en distintas edades.

Evaluaron las variaciones de la dieta obesogénica con la edad, y si la testosterona en ratas atenuaba los efectos negativos de la dag

Examinaron las alteraciones tempranas de señalización de la insulina cerebral junto con marcadores inflamatorios relacionados con el estrés en ratones tras la ingesta de la dag y sacarosa.

Probaron los cambios por la dag en la sensibilidad periférica a la insulina y los desórdenes cognitivos en ratones.

Estudiaron si la obesidad central, la hta o síntomas depresivos regulaban la relación entre Aβ y el rendimiento cognitivo en la edad adulta tardía en 207 pacientes.

Se probó el efecto de la dag sobre la memoria en ratones y sus anomalías ultraestructurales.

El aps disminuyó el peso corporal, los niveles de insulina y de leptina, la resistencia a la insulina y a los triglicéridos hepáticos; además mejoró la intolerancia a la glucosa oral, la neuroinflamación y se expuso un restablecimiento del comportamiento en los ratones.

Se dispuso la relación entre el aumento de niveles de adiponectina con la demencia de origen neurodegenerativo a la vez que la resistina se encontró asociada con la demencia de tipo vascular; así que la resistina puede usarse como biomarcador en la demencia.

La dag en ratones fomentó la patogénesis temprana, aceleró el desarrollo inicial de la ea, pero no aumentó la progresión posterior de la enfermedad. La ht perimenopáusica retrasó el inicio de la ea. La obesidad disminuyó el efecto neuroprotector de la ht

Los animales en la edad adulta fueron más vulnerables a la dag pero el envejecimiento expuso peores resultados. Los efectos de la testosterona como atenuador de las consecuencias de la dag fueron limitados. La sensibilidad a la insulina en pacientes con ea tuvo mejores resultados cognitivos.

La dag en combinación con sacarosa en ratones con envejecimiento provocaron elevaciones en la inflamación y en el estrés energético en el hipocampo y en la corteza prefrontal. Esta patología no se presentó de forma uniforme en el cerebro.

Los ratones alimentados con dag tuvieron un aumento de obesidad y menor tolerancia tanto a la glucosa como a la insulina en comparación con el resto, además presentaron un aumento en la deposición de Aβ y disminución de plasticidad sináptica, modificaciones que podrían enaltecer el deterioro cognitivo.

Fue demostrado que la presencia de hta y obesidad en la mediana edad puede aumentar el deterioro cognitivo relacionado con el depósito de Aβ, por tanto, al tratar los factores de riesgo modificables se podría lograr el retrasar del deterioro cognitivo. Los factores de riesgo vascular estuvieron asociados con Aβ elevado.

La dag incrementó el peso corporal y los niveles de insulina, hubieron problemas en la memoria, además de modificaciones en la morfología mitocondrial por estrés oxidativo y la producción de ros y en los capilares del hipocampo así como una reducción en la sinapsis provocando daño en la memoria.

Se verificó la relación entre la dm2 y la obesidad en ratones con dag

Los ratones demostraron que la memoria episódica, la asociativa espacial y la contextual se afectaron con un solo día de dag, por tanto, los recuerdos más complejos tienen mayor riesgo de afectarse por la dag; una dieta saludable provocó que estos efectos fueran reversibles.

Tabla 1. Recopilación de artículos originales.

Subtemas Título, autor y año de la publicación

Reversal of high fat diet-induced obesity improves glucose tolerance, inflammatory response, β-amyloid accumulation cognitive decline in the app/psen1 mouse model of Alzheimer disease.

Walker et al. (2017).

Objetivos Hallazgos principales DAG

Unfavourable gender effect of high body mass index on brain metabolism and connectivity.

Malpetti et al. (2018).

En la genética

Altered DNA repair; and early pathogenic pathway in Alzheimer´s disease and obesity.

Yu et al. (2018).

Genetic basis of motor cognitive risk syndrome in the Health and Retirement Study

Sathyan et al. (2019).

Nrf2 Deficiency Exacerbates ObesityInduced Oxidative Stress, Neurovascular Dysfunction, Blood–Brain Barrier Disruption, Neuroinflammation, Amyloidogenic Gene Expression, and Cognitive Decline in Mice, Mimicking the Aging Phenotype.

Tarantini et al. (2018).

Obesity Accelerates Alzheimer-Related Pathology in APOE4 but not APOE3 Mice

Moser et al. (2017)

SORLA facilitates insulin receptor signaling in adipocytes and exacerbates obesity.

Schmidt et al. (2016).

Abreviaturas:

Comprobaron el límite en que la concentración de Aβ inducida por dag y el deterioro cognitivo, y si estos efectos eran recuperables en ratones.

Estudiaron los efectos de los niveles de imc sobre el metabolismo cerebral en estado de reposo y la conectividad cerebral en 206 pacientes con ea

Al cambiar la dag por una dieta saludable se mostraron beneficios como: la pérdida de peso, la corrección de intolerancia a la glucosa, la disminución de la respuesta inflamatoria, así como una mejoría en tareas de comportamiento.

El imc alto tuvo un efecto negativo sobre el metabolismo cerebral de mujeres con ea Las mujeres obesas en comparación de los hombres tuvieron atrofia del lóbulo temporal, degeneración de la mielina y mayor alteración en la bhe, lo que predispone mayor riesgo de ea La apoe4 y la inflamación podrían estar involucradas con el riesgo de ea y la obesidad.

Se compararon las rupturas de adndc, la apoptosis neuronal y el estado de dos vías principales de reparación en ratones con dag

Evaluaron la herencia poligénica del mcr en 4,915 pacientes mayores de 65 años.

Se probó si la deficiencia de Nrf2 exacerbaba la disfunción cerebrovascular inducida por la obesidad en ratones.

Los ratones jóvenes alimentados con dag presentaron pérdida neuronal, mayores tasas de apoptosis, alteraciones en el daño de adn y reparación fallida de los adndc formaron una parte importante en cuanto a la degeneración en la ea. En cuanto a la memoria en los ratones fueron similares en ambos tipos, pero bajo condiciones estresantes (el cambio de dieta aceleró el deterioro cognitivo y daño neuropatológico).

Aunque fueron evaluadas 9 puntuaciones poligénicas, dos de ellas como el imc y la circunferencia de la cintura mostraron una mayor relación con el mcr

Se observó en ratones con deficiencia de Nrf2 la presencia de estrés oxidativo inducido por la dag así como la senescencia celular, el deterioro en las respuestas de acoplamiento neurovascular y la interrupción de la bhe

Se estudió la relación de la obesidad con la apoe4, mediante la inducción con dag saturadas y azúcares en ratones.

Fue demostrada la interacción tanto genética como ambiental en los ratones que consumieron la dag y azúcares saturados en donde se encontraron mayores depósitos de Aβ, lo que favoreció un mayor riesgo de ea influenciado por el genotipo apoe4. También se observó una importante interacción con el gen X y hubo más susceptibilidad a los efectos de la obesidad que promueve la ea

Se analizó sorl1 en 362 personas y en ratones para comprobar su papel en la regulación del metabolismo.

Se observó un mecanismo molecular entre la asociación de sorl1 con la obesidad lo que confirmó la correlación entre la neurodegeneración y el metabolismo que converge sobre el receptor sorla

Aβ: proteína β-amieloide; ADNdc: ADN de doble cadena; APOE4: apolipoproteína en el alelo 4; APS: polisacáridos del Astragalus membranaceus, por sus siglas en inglés; BHE: barrera hemato-encefálica; DAG: dieta alta en grasas; DM2: diabetes mellitus tipo 2; EA: enfermedad de Alzheimer; HDL: lipoproteínas de alta densidad, por sus siglas en inglés; HOMA-IR: índice de resistencia a la insulina, por sus siglas en inglés; HT: terapia hormonal, por sus siglas en inglés; HTA: hipertensión arterial; IMC: índice de masa corporal; MCR: síndrome de riesgo cognitivo-motor, por sus siglas en inglés; noTG: no transgénicos; RI: receptor de insulina; ROS: especies reactivas del oxígeno, por sus siglas en inglés, y 25-OH: 25-hidroxi vitamina D.

Obesidad y Alzheimer

Diversos estudios se han realizado para encontrar la asociación entre obesidad y la ea han demostrado que conforme la edad avanza, suelen presentarse condiciones como el aumento de anormalidades metabólicas, entre las que se incluyen: la obesidad abdominal, las dislipidémicas, la hipertensión y la resistencia a la insulina, cuyo conjunto está denominado como síndrome metabólico (sm). Está considerada como una condición inflamatoria sistémica de bajo grado, asociada con mayor riesgo de ateroesclerosis, enfermedad cardiovascular y diabetes, además, éstos podrían estar relacionados con la edad, el deterioro cognitivo leve, demencia leve, demencia vascular y la ea. Se ha informado que la obesidad ha contribuido con la inflamación crónica lo que da lugar a la resistencia a la insulina y al sm (Bednarska-Makaruk et al., 2017).

Malpetti et al. (2018) evaluaron la influencia del imc en la neurodegeneración al correlacionarla con el metabolismo cerebral, demostrada por tomografía por emisión de positrones con F-fluorodeoxiglucosa (18f-fdg-pet). Esta evaluación comprobó que las mujeres con mayor imc tienen mayor vulnerabilidad a la alteración en los sistemas neuronales y una conectividad reducida en las redes cerebrales frontales y límbicas.

Por otro lado, hay algunos factores de riesgo modificables en la obesidad y la ea al mostrar asociación con el sm así como la depleción estrogénica que ocurre en la mujer durante la perimenopausia (Christensen y Pike, 2017). Se ha reconocido que el estrés metabólico puede provocar la pérdida de neuronas y, por consecuencia, la conexión sináptica, conllevando a la

obesidad Y aLZHeiMeR

realizado para encontrar la asociación entre obesidad y la ea han demostrado que conforme la edad avanza, suelen presentarse condiciones como el aumento de anormalidades metabólicas.

ENTRE LAS QUE

SE INCLUYEN:

hiperfosforilación de tau y a la modificación del estado inflamatorio en los órganos periféricos y que provocan que el cerebro sea capaz de desencadenar la acumulación de Aβ en la ea. De hecho, la inflamación crónica mediada por la activación excesiva de microglía y astrocitos en el cerebro forman parte de la patogénesis de la ea (Huang et al., 2017).

Alteración de la barrera hematoencefálica (bhe) y la obesidad

LA OBESIDAD ABDOMINAL

LAS DISLIPIDÉMICAS

LA HIPERTENSIÓN

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LA RESISTENCIA A LA INSULINA

Cuyo conjunto está denominado como síndrome metabólico (sm).

La bhe es una interfaz que conecta para que la sangre circulante con el parénquima y el endotelio de la microvasculatura cerebral que forma parte anatómica de la bhe. Las células endoteliales están estrechamente unidas para disminuir la permeabilidad paracelular y proteger al cerebro de neurotoxinas y alta resistencia eléctrica transendotelial, así que sustancias como la glucosa requieren de transportadores para su entrada. Las causas que dan como resultado un aumento en la permeabilidad de la bhe y alteran la degradación de la bhe son la disminución de pericitos, la activación de las células endoteliales, la reducción de las proteínas de unión estrecha, la reducción de la densidad mitocondrial endotelial, y la necrosis focal del endotelio cerebral (por mencionar algunas) conllevando al aumento en la permeabilidad de la bhe. Se sabe que los pericitos son pieza clave para la formación y mantenimiento de la bhe y que la pérdida de éstos acelera la acumulación de Aβ, promueve la disminución neuronal y lleva al deterioro cognitivo. Actualmente, faltan desarrollar más estudios en cuanto a si esta pérdida es resultado de la ea o por la patogénesis de los pericitos (van de Haar et al., 2016).

Por otra parte, estudios con resonancia magnética han evidenciado que la alteración en la bhe en el hipocampo puede indicar un evento temprano, y una cascada patológica en la ea, involucrando la disminución de flujo sanguíneo cerebral (fsc), la pérdida de bhe y la inflamación. Aún quedan por estudiar estas vías, pero se tiene claro que la hipoperfusión y el incremento de la fuga de la bhe encajan en el circuito de retroalimentación positiva hipotética del aumento en la fuga de bhe cuando el líquido cefalorraquídeo disminuye y viceversa (Walker et al., 2017). De hecho, la hipoperfusión puede estar implicada con el deterioro cognitivo y la disminución del volumen del hipocampo. Esta fuga también se ve aumentada con una dag porque se exacerban los efectos del envejecimiento sobre la permeabilidad de la bhe (Walker et al., 2017).

Otra hipótesis menciona que tanto la hipertensión como la obesidad reducen el flujo sanguíneo cerebral, causan alteración en la bhe e incluso, llegan a disminuir el aclaramiento de Aβ, aumentar la producción de Aβ y dar como resultado una disfunción neuronal; dando por consecuencia el deterioro cognitivo. Sin embargo, este tema aún no se define, puesto que, en otra muestra no hubo diferencias de Aβ relacionados con obesidad, hipertensión o algún tipo de depresión. Otra investigación encontró múltiples factores de riesgo de tipo vascular en la mediana de la edad asociada con la mayor acumulación de Aβ (Clark et al., 2019).

Obesidad y otro tipo de demencias

Otra enfermedad asociada con la obesidad es el síndrome de riesgo cognitivo-motor (mcr, por sus siglas en inglés). Esta enfermedad es un tipo de síndrome de predemencia, caracterizado por la presencia de quejas cognitivas subjeti-

obesidad Y oTRo

TiPo de deMeNCias

Otra enfermedad asociada con la obesidad es el síndrome de riesgo cognitivomotor (mcr, por sus siglas en inglés).

Esta enfermedad es un tipo de síndrome de predemencia, caracterizado por la presencia de quejas cognitivas subjetivas y marcha lenta.

vas y marcha lenta. En este estudio se identificó la predisposición genética compartida con ea y rasgos asociados con la marcha lenta, que fungen como predictores tempranos de deterioro cognitivo y demencia. De hecho, las relaciones de rasgos genéticos estuvieron asociados con la obesidad en el mcr (Santhyan et al., 2019).

Reflexiones sobre el contenido de la literatura actual La obesidad, al ser una enfermedad multifactorial, presenta múltiples asociaciones con diversas patologías debido a las alteraciones que genera en el metabolismo. Datos que indican que el 57% de los niños, de 2 a 19 años tendrán obesidad a los 25 años en Estados Unidos (Ward et al., 2019). Y esto demuestra lo alarmante que resulta esta enfermedad.

En algunos estudios quedó demostrado el fuerte efecto que tiene el género para desarrollar demencia, al poner de manifiesto que las mujeres con alto imc presentan mayor riesgo de tener la ea en comparación con el hombre, mostrando la reducción de los mecanismos de reserva neuronales disponibles en pacientes femeninas (Moser et al., 2017; Malpetti et al., 2018). Por tanto, este factor se deberá tomar en cuenta para futuros tratamientos.

En este estudio se identificó la predisposición genética compartida con EA y rasgos asociados con la marcha lenta, que fungen como predictores tempranos de deterioro cognitivo y demencia.

También se admitió la división de factores de riesgo modificables y no modificables. De esta forma, las medidas que ayuden a prevenir la dm2 y la hta serán de ayuda para evitar los casos de demencia asociado a estas condicionantes (McLean et al., 2018; Clark et al., 2019).

Algunos estudios reportan que al disminuir las cantidades de grasas en la dieta algunos cambios fueron apreciados casi de inmediato en lo que respecta al restablecimiento de la cognición y el comportamiento social (Huang et al., 2017; Walker et al., 2017; McLean et al., 2018),

sin embargo, el estudio de Christensen et al. (2017) no refiere mejora en el comportamiento. Esto puede deberse a que la introducción de la dag fue en una edad tardía, situación que muestra que a una edad temprana se tiene mayor probabilidad de no restablecerse la memoria. Otros resultados a largo plazo fueron la pérdida de peso, así como la reparación en cuanto a los mecanismos de inflamación (Walker et al., 2017; McLean et al., 2018).

Es importante tomar en cuenta que la obesidad inducida por la dag llevó a las fases iniciales de la neuropatología de la ea y se promovió con mayor facilidad la generación de estradiol y otras hormonas esteroideas. Es necesario tomar todas las medidas de precaución ya que, aunque el envejecimiento no es un factor modificable, sí lo es la obesidad y la terapia hormonal en la edad adulta en donde los efectos neuroprotectores estuvieron presentes (Christensen et al., 2017). La dag a edades tempranas tiene mayor probabilidad de ea, al observarse que tuvieron la misma acumulación de Aβ que la que tenían los ratones envejecidos (Yu et al., 2018), por tanto, se debe continuar enfatizando la dieta saludable sobre todo a edades tempranas.

El estudio también demostró que el aumento de Aβ y la disminución de plasticidad sináptica fue mayor en ratones con dag que conllevó a un mayor deterioro cognitivo (Kothari et al., 2017).

Por su parte, el análisis del imc elevado tuvo un efecto negativo en el metabolismo cerebral de las mujeres, expuesto por una alta neurodegeneración y manifestaciones clínicas en la ea, ya que la baja conectividad entre el cíngulo de la corteza anterior derecha, así como la ínsula izquierda, estuvieron implicadas en los efectos gratificantes de los alimentos. Por lo tanto, la

interrupción del circuito de recompensa puede ser pieza clave en el circuito de control, con esto se demuestra que las estructuras cerebrales anteriores están relacionadas como mecanismo de defensa en el envejecimiento y la demencia (Malpetti et al., 2018).

Es necesario tener en cuenta la importancia de la integridad de la bhe, que tiene un papel fundamental en el estrés oxidativo y en la inflamación de los microcapilares del sistema nervioso central (snc), capaz de ocasionar una sobreproducción de Aβ y un espacio insuficiente, lo que llevó a la neuroinflamación y neurotoxicidad, formando un círculo vicioso relacionado con la progresión de la Aβ, por lo que el uso de polisacáridos del Astragalus membranaceus (aps, por sus siglas en inglés) fue capaz de reducir el estrés metabólico y la neuroinflamación así como la mejoría en el comportamiento de los ratones (Huang et al., 2017). Por tanto, para evitar tener un flujo cerebral menor y mostrar signos patológicos tempranos de la ea, se tuvieron que hacer modificaciones en la dag permitiendo disminuir el deterioro cognitivo (Walker et al., 2017).

Otro factor que se encontró en los hallazgos es que, al mejorar la intolerancia a la glucosa, puede conllevar a una mejora en la neuroinflamación, tal es el caso de Huang et al. (2017); Walker et al. (2017); Moser et al. (2019), así que es necesario tratar de mantener estados euglucémicos; ya sea con ejercicio, dieta o medicamentos con el objetivo de evitar la ea en las personas susceptibles.

Cada vez hay más herramientas usadas para detectar el progreso de la ea como la resistina, (usado como marcador que señala inflamación durante la demencia en el mecanismo vascular), la adiponectina y la leptina. También se examinó la quitotriosidasa sérica, expresada

LA OBESIDAD, AL SER UNA ENFERMEDAD MULTIFACTORIAL, PRESENTA MÚLTIPLES ASOCIACIONES CON DIVERSAS PATOLOGÍAS DEBIDO A LAS ALTERACIONES QUE GENERA EN EL METABOLISMO.

ES IMPORTANTE TOMAR EN CUENTA QUE LA OBESIDAD

INDUCIDA POR LA DAG LLEVÓ

A LAS FASES INICIALES DE LA NEUROPATOLOGÍA DE LA EA

Y SE PROMOVIÓ CON MAYOR FACILIDAD LA GENERACIÓN

DE ESTRADIOL Y OTRAS

HORMONAS ESTEROIDEAS.

Araliz López-Pintor

Médico cirujano y partero por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (umsnh).

Obtuvo su maestría en Docencia para la Educación Media Superior (madems) en el área de Biología por la unam. Actualmente estudia el doctorado en Biomedicina Molecular en la udlap araliz.lopezpr@udlap.mx

Aura Matilde

Jiménez Garduño

Doctora en Ciencias Biomédicas y coordinadora del doctorado en Biomedicina Molecular de la Universidad de las Américas Puebla. aura.jimenez@udlap.mx

Erwin Josuan

Pérez Cortés

autor de correspondencia

Doctor en Ciencias Fisiológicas. Profesor de tiempo completo del Departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad de las Américas Puebla. Revisor del medio de comunicación de fisiología «Fisiología DJ». erwin.perez@udlap.mx

en los pacientes con demencia vascular. Todos estos controles dan lugar a la identificación del perfil de demencia y podrían ser utilizados como medidas preventivas en cuanto a la ea (Bednarska et al., 2017).

Como se revisó anteriormente, múltiples factores de riesgo que desencadenan la demencia son modificables, pero la obesidad juega un papel fundamental en el desarrollo de esta enfermedad, y por este motivo es indispensable trabajar en planes alimenticios con dietas bajas en grasas y ricos en antioxidantes (Kang et al., 2017). El uso del resveratrol, al rescatar la función endotelial de ratones envejecidos y ser vasoprotector, puede ser una medida alternativa para aquellos que tuvieron una dag (Tarantini et al., 2018). Sin embargo, el realizar ejercicio, mantener concentraciones normales de glucosa y tener un peso saludable toda la vida, son factores que pueden ayudar a mejorar el déficit de aprendizaje en algunas personas, disminuyen los casos de obesidad y pueden mejorar la memoria en personas con obesidad (McLean et al., 2018).

CONCLUSIONES

Es importante conocer que la ea es un trastorno en el que no existe un mecanismo para explicar su fisiopatogenia relacionada con la pérdida de memoria, por tal razón, es importante el desarrollo de terapias efectivas que ayuden a prevenir la identificación de factores de riesgo modificables —como la obesidad— y el conocimiento del uso de biomarcadores, que podrían ayudar a retrasar la aparición de la ea y funcionar como medidas preventivas.

REFERENCIAS

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