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Entorno 16 UDLAP. Fomento de valores para mejorar la convivencia social en la educación primaria

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Promotion of values to improve social coexistence in primary education

valores

FOMENTO DE para mejorar la convivencia social en la educación primaria

Por: Ana Arán Sánchez · Stephanie Britton

RESUMEN

Se presentan los resultados de una intervención en un aula de sexto de primaria para favorecer los valores en los estudiantes con el objetivo de mejorar la convivencia grupal y el aprovechamiento académico, a través de diferentes acciones y estrategias, realizada en una escuela estatal de un municipio en la zona centro sur del estado de Chihuahua. La investigación se posiciona en el paradigma sociocrítico, con un enfoque cualitativo a través de la metodología de investigación acción participante, utilizando como técnicas el sociograma, la observación participante y el diario de campo. Los resultados resaltan la importancia de diseñar y poner en práctica estrategias y acciones que busquen trabajar no únicamente con los estudiantes, sino incluir a los docentes y padres de familia para lograr resultados más favorables.

PALABRAS CLAVE

Valores · Convivencia · Educación primaria

LA INVESTIGACIÓN SE POSICIONA EN EL PARADIGMA SOCIOCRÍTICO, CON UN ENFOQUE CUALITATIVO A TRAVÉS DE LA METODOLOGÍA DE INVESTIGACIÓN ACCIÓN PARTICIPANTE, UTILIZANDO COMO TÉCNICAS EL SOCIOGRAMA, LA OBSERVACIÓN PARTICIPANTE Y EL DIARIO DE CAMPO.

Arán Sánchez A. y Britton S. (2021). Fomento de valores para mejorar la convivencia social en la educación primaria. Entorno UDLAP, 16

Recibido: 7 de abril de 2021

Aceptado: 4 de octubre de 2021

Arán Sánchez A. y Britton S. Entorno udlap

SCHMELKES (1996)

Respeto:

LOS VALORES PERMITEN ESTABLECER RELACIONES SOCIALES

ADECUADAS DENTRO DEL SALÓN DE CLASE, LO CUAL RESULTA

INDISPENSABLE: CUANDO EXISTE UNA CONVIVENCIA

ARMÓNICA ENTRE LOS ALUMNOS, SE PUEDEN IMPLEMENTAR DIFERENTES FORMAS DE ENSEÑANZA Y DINÁMICAS, PROPICIANDO UN APRENDIZAJE SIGNIFICATIVO.

ABSTRACT

The following article presents the results of an intervention carried out in a sixth grade class of a state school in a municipality located in the south-center of Chihuahua, to promote values in students with the objective of improving their social coexistence and academic achievement, through different actions and strategies. The research is based upon the Socio-Critical paradigm, with a qualitative approach through the Action Participant Research method, using the techniques of the Sociogram, participant observation and the teacher’s log. The results highlight the importance of designing and implementing strategies and actions that seek to work not only with the students, but also include the teachers and parents to achieve more favorable results.

KEY WORDS

Values · Coexistence · Elementary Education

INTRODUCCIÓN

Schmelkes (1996) afirma que la formación en valores es una exigencia que la sociedad hace al sistema educativo. Desde hace varias décadas, esta autora advierte sobre el cambio de valores a nivel mundial: explica que los anteriores valores ya están en desuso, y que todavía no se generan nuevos. Por su parte, Valle (2011), citado en Carrasco-Lozano y Veloz-Méndez (2014), afirma que «la crisis de valores no es resultado de una casualidad sino que obedece al actuar, pensar, sentir (bien o mal) de cada ser humano,

de acuerdo con los valores vigentes (formales o informales) y a las condiciones socioeconómicas» (p. 55).

La falta de valores en el ámbito escolar puede tener diversas manifestaciones entre las que se encuentran: el lenguaje irrespetuoso, la intolerancia y la falta de responsabilidad (entre otros); lo cual impacta a su vez de manera negativa en el avance académico de los estudiantes, ya que los docentes se ven obligados a detener constantemente la dinámica de la clase para atender las problemáticas relacionadas con la convivencia del grupo. Adicionalmente, la ausencia de valores genera patrones conductuales que normalizan las faltas de respeto y disminuye la tolerancia.

Los valores permiten establecer relaciones sociales adecuadas dentro del salón de clase, lo cual resulta indispensable: cuando existe una convivencia armónica entre los alumnos, se pueden implementar diferentes formas de enseñanza y dinámicas, propiciando un aprendizaje significativo. Además, es posible practicar y ejercitar los valores de los alumnos en el aula a través de las situaciones didácticas que programe el docente, con el objetivo de interiorizarlos y que formen parte de su actuar cotidiano (Flores y Sánchez, 2011; Navarro, 2015). En este sentido, la investigación que se presenta a continuación tiene como propósito fomentar los valores en los estudiantes de un grupo de sexto de primaria, con el objetivo de contribuir a un ambiente de convivencia armónica en el aula y a la mejora de su desempeño académico.

El valor del respeto se puede considerar como un punto clave para mejorar la convivencia entre los alumnos.

Por lo tanto, se presentan las siguientes preguntas de investigación: ¿Cómo fomentar los valores dentro del aula de primaria? ¿Cómo la práctica de valores puede contribuir a la mejora de la convivencia y al proceso de aprendizaje de los estudiantes?

Investigaciones previas

Dentro del aula, uno de los factores que más afecta el rendimiento académico de los alumnos es la convivencia negativa entre ellos. En este sentido, Flores y Sánchez (2011) afirman que existe una «necesidad de construir un sistema de convivencia escolar sustentado en valores, con la intención de maximizar la calidad educativa» (p. 152), además de concluir que a través de la didáctica se pueden interiorizar y desarrollar los valores.

Es importante destacar que la práctica de valores se puede llevar a cabo también por parte de los profesores, ante lo cual Navarro (2015) asevera que existe una falta de preparación en los docentes para generar secuencias didácticas que fomenten los valores en sus alumnos. También hace mención sobre la ausencia de interés de los padres de familia para que sus hijos tengan esta formación.

La formación en valores comienza en el hogar, pero cuando un pequeño ingresa a su formación académica, los padres deben seguir fomentándolos, y evitar dejar toda la responsabilidad al docente. Tomando en cuenta lo anterior, Pinto-Archundia (2016) afirma que «es muy importante la intervención en el núcleo familiar pero también la figura del docente para la formación de los menores y así en conjunto puedan promover los valores tanto en el hogar como en la institución educativa» (p. 271).

Marco teórico

De acuerdo con Gómez (2017), los valores se muestran en las acciones cotidianas que se relacionan con dilemas personales. Además, «son algo adquirido hasta el punto de convertirse en hábito; algo querido por la voluntad y

que acaba siendo, asimismo, objeto de deseo» (Camps, 1994, p. 24). Cuando se habla de valores, no se hace referencia a imponerlos, sino a fortalecerlos; se fraguan a medida que se desarrolla la conciencia, que es la que orienta a analizar las situaciones antes de actuar y a tomar una decisión que sea congruente con nuestros valores. Para poder fomentarlos, es necesario practicarlos de forma consciente primero, para que posteriormente se vuelvan parte del individuo. A continuación, se conceptualizarán los valores en los que se centró esta investigación.

En primer lugar, el valor del respeto, según Navarro (2015), implica reconocer y aceptar a las personas, y actuar sin afectarlas de manera negativa. Igualmente, constituye la base que permite desenvolverse de una manera armónica en la sociedad, debido a que enseña a interactuar con los otros mediante la aceptación ante las diferencias sociales, económicas y culturales. Ortega (1997) conceptualiza el respeto como el valor propio y el derecho de todos por igual a considerar las opiniones y puntos de vista de otras personas hacia algún tema en particular, aunque sean diferentes a las propias. Por todo ello, el valor del respeto se puede considerar como un punto clave para mejorar la convivencia entre los alumnos, debido a que éste permite mantener una buena relación con las personas de su entorno. Por otro lado y de acuerdo a Buxarrais (1998), el valor de la solidaridad tiene un componente actitudinal, comportamental y afectivo. Adicionalmente, Cortina (1990) hace mención a la solidaridad como las acciones para ayudar a otra persona sin importar la situación que se esté presentando. Cabe mencionar que la solidaridad es un valor que permite dejar el egoísmo a un lado, actuando no sólo por un bienestar propio, sino por el del prójimo y la sociedad en su conjunto. Asimismo, está la responsabilidad, la cual implica cumplir con las obligaciones a través de la reflexión y el análisis de si las acciones llevan a consecuencias positivas o negativas. Consiste en «el deber de asumir las consecuencias de los actos que uno ejecuta sin que nadie obligue» (Mazuela, 2002, p. 12).

Solidaridad:

Es un valor que permite dejar el egoísmo a un lado, actuando no sólo por un bienestar propio, sino por el del prójimo y la sociedad en su conjunto.

El compromiso es un valor que va de la mano de la responsabilidad, debido a que es «un estado del individuo el cual llega a estar vinculado por sus acciones y a través de ellas a unas creencias que a su vez sustentan esas actuaciones» (Salancik, 1977, p. 62). Asimismo, Yarce (2005) lo conceptualiza como el cumplimiento ante cualquier situación, ya sea con la familia, el trabajo, la escuela o la sociedad en general. Por otro lado, López y Villapalos (1997) afirman que la honestidad otorga confianza y credibilidad; quien cuenta con este valor es «una persona íntegra, que en su vida no da cabida a la dualidad, la falsedad, o el engaño» (Zarate, 2003, p. 191). Finalmente, la tolerancia es un valor que se complementa con éste, ya que «el respeto a los demás, la igualdad de todas las creencias y opiniones, la convicción de que nadie tiene la verdad ni la razón absolutas, son el fundamento de esa apertura y generosidad que supone el ser tolerante» (Camps, 1990, p. 81). Mazuela (2002) menciona que la tolerancia es aceptar las diferentes opiniones, manteniendo una mente abierta a otras ideas y opiniones.

Metodología

ESTA INVESTIGACIÓN SE SITÚA EN EL PARADIGMA SOCIO-CRÍTICO, YA QUE BUSCA «LA TRANSFORMACIÓN DE LA ESTRUCTURA DE LAS RELACIONES SOCIALES Y DAR RESPUESTA A DETERMINADOS PROBLEMAS GENERADOS POR ÉSTAS» (ALVARADO Y GARCÍA, 2008, P. 189).

Esta investigación se sitúa en el paradigma socio-crítico, ya que busca «la transformación de la estructura de las relaciones sociales y dar respuesta a determinados problemas generados por éstas» (Alvarado y García, 2008, p. 189). Su propósito es la mejora de la práctica educativa a través de la implementación de estrategias de intervención, por ello el cambio se da a partir de un proceso de reflexión tanto del investigador como de los investigados (Burgo, León, Librada, Pérez y Espinoza, 2019). El enfoque es cualitativo, siendo que «el investigador plantea concepciones del conocimiento basadas en perspectivas constructivistas (los múltiples significados de experiencias individuales, significados social e históricamente construidos) o de apoyo/participativas (políticas colaborativas u orientadas al cambio), o ambas» (Guzmán y Alvarado, 2009, p. 45). De acuerdo a Strauss y Corbin (1998), la investigación cuali-

tativa es la que «produce hallazgos a los que no se llega por medio de procedimientos estadísticos y otros medios de cuantificación» (p. 19). Se considera que la metodología de investigación acción participante (iap) es la más apropiada para guiar el estudio, ya que busca transformar y mejorar la problemática encontrada. De acuerdo a Pérez (1994), es una «actividad desarrollada en grupos con el fin de cambiar sus circunstancias, una práctica social reflexiva, donde no existe distinción entre el investigador y el participante; un proceso que exige la interacción en la acción» (p. 23). La iap no tiene una secuencia con un orden establecido de pasos, se concibe como un «ciclo continuo de reflexión» (Zapata y Rondán, 2016) a través del cual se observa, planea y evalúa; regresando a cada etapa en cualquier momento según la necesidad. Esta metodología incluye acciones como el diagnóstico, construir un plan de intervención, llevarlo a cabo y que los actores involucrados hagan un análisis para modificar y mejorar las acciones posteriores que se realizarán (Colmenares, 2011).

Contexto escolar

La intervención que se describe en esta investigación se llevó a cabo en la ciudad de Pedro Meoqui, ubicada en el estado de Chihuahua. El censo de población y vivienda de 2010 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (inegi), menciona que la ciudad cuenta con aproximadamente 23,833 habitantes. Históricamente, las actividades económicas principales han sido la agricultura y ganadería, posteriormente se construyeron maquiladoras y empresas tanto refresqueras como cerveceras. Es una zona del país a la cual migran trabajadores del campo para participar en la pisca durante ciertas temporadas, y también existen asentamientos del grupo indígena tarahumara. Las celebraciones tradicionales en esta ciudad son las fiestas patronales de San Pedro y San Pablo en junio de cada año. Los lugares de recreación para los habitantes son las plazas y la zona del río San Pedro, donde cada año se pueden observar diferentes especies de aves migratorias,

Responsabilidad:

La cual implica cumplir con las obligaciones a través de la reflexión y el análisis de si las acciones llevan a consecuencias positivas o negativas.

como el pelícano blanco americano, el carpintero nuca roja y el zorzal cola canela. La ciudad es atravesada por diferentes vías férreas, las cuales se utilizan para transporte de carga exclusivamente.

La escuela primaria en la cual se llevó a cabo la intervención es de tipo estatal y atiende el turno matutino. Trabajan en ella seis docentes frente a grupo, además de maestros de clases especiales (danza, educación física, educación musical y computación), el director y la psicóloga; todos cuentan con el nivel de licenciatura. Es el edificio más antiguo de Meoqui, construido hace 107 años, y uno de los pocos de la región que aún conserva su estructura y arquitectura original. El inmueble de gruesos muros de adobe conserva su pórtico y salón central, el cual se utiliza para los eventos de la escuela. En el ciclo escolar 2019-2020, tenía una matrícula de 150 alumnos divididos en los seis grados de primaria, con un promedio de 25 alumnos por grupo. El estatus socioeconómico de los padres de familia es medio bajo, siendo el máximo nivel de estudios secundaria y algunos profesionistas. La mayoría son empleados en empresas y maquilas, mientras que el resto se dedica a la agricultura y la ganadería.

Contexto de la investigación

La intervención que se describe en este artículo, se llevó a cabo como parte de la asignatura de «Trabajo de titulación» del séptimo y octavo semestre en el plan de estudios 2012 de la licenciatura en Educación Primaria. Fue realizado por la maestra en formación Stephanie Britton durante sus prácticas profesionales, con la asesoría de su directora de tesis Ana Arán Sánchez. Al comenzar su jornada de prácticas, la estudiante se percató de algunas conductas que presentaban los alumnos de su grupo de práctica, los cuales denotaban una falta de desarrollo de ciertos valores como el respeto, la responsabilidad y la tolerancia; aspectos que corroboró con los resultados que los instrumentos de diagnóstico arrojaron. Para atender esta situación, diseñó e implementó un programa de intervención para posteriormente eva-

luarlo, con el acompañamiento de la maestra asesora.

Técnicas e instrumentos

Se utilizaron los instrumentos de sociograma, la observación participante y el diario de campo. El sociograma se empleó a modo de radiografía grupal para detectar los grados de preferencia social entre los alumnos, ya que da a conocer la estructura de la red social de un grupo en determinado momento (Urbina, López y Cárdenas, 2018). La observación de tipo participante, permite al investigador involucrarse en la problemática para tener un mayor conocimiento sobre ésta y así buscar una posible solución (Lindlof, 1995). Finalmente, el uso del diario del docente favoreció el «sistematizar las prácticas educativas (…), mejorarlas, enriquecerlas y transformarlas» (Martínez, 2007, p. 77). La intervención se llevó a cabo en un grupo de sexto de primaria, conformado por 26 alumnos (16 hombres y 10 mujeres) en una escuela pública de tipo estatal, en la zona centro-sur del estado de Chihuahua.

RESULTADOS

La intervención se llevó a cabo en tres etapas: diagnóstico, intervención y evaluación. En la primera se aplicó un sociograma y una guía de observación, en la segunda el cronograma de intervención junto con la mencionada guía. En un tercer momento, se analizaron las reflexiones del diario docente junto con los resultados de las acciones y estrategias.

DIAGNÓSTICO

La primera técnica que se aplicó como parte del diagnóstico fue el sociograma. Ésta se eligió porque se observaba dificultad en los estudiantes a la hora de realizar trabajos en equipo: frecuentemente se quejaban de sus compañeros de grupo, mencionando que no les agradaban. Este tipo de comentarios provocó que en ocasiones llegaran a agredirse físicamente. Por este motivo, se consideró oportuno utilizar el sociograma a modo de radiografía grupal, para detectar los grados de preferencia social entre

EL SOCIOGRAMA SE EMPLEÓ A MODO DE RADIOGRAFÍA GRUPAL PARA DETECTAR LOS GRADOS DE PREFERENCIA SOCIAL ENTRE LOS ALUMNOS, YA QUE DA A CONOCER LA ESTRUCTURA DE LA RED SOCIAL DE UN GRUPO EN DETERMINADO MOMENTO (URBINA, LÓPEZ Y CÁRDENAS, 2018).

Arán Sánchez A. y Britton S. Entorno

Valor

Respeto

Solidaridad

Responsabilidad

Compromiso

Honestidad

Tolerancia

Indicadores

¿Se dirigen al profesor y/o compañeros con groserías y apodos?

¿Realizan actividades distintas a las que pide el profesor?

¿Interrumpen las participaciones de los demás?

¿Les gusta compartir con los demás?

¿Manifiestan satisfacción al ayudar a sus compañeros?

¿Son colaborativos?

¿Reconocen el éxito de los demás?

¿Cumplen con sus tareas?

¿Cumplen con normas establecidas en el salón?

¿Se presentan con el uniforme completo de forma diaria?

¿Cumplen con los materiales encargados para las clases?

¿Los alumnos realizan sus actividades con interés y dedicación?

¿Cumplen con todo lo solicitado?

¿Realizan por sí mismos las tareas fuera de clase?

¿Cuidan las pertenencias de sus compañeros?

¿Aceptan las sugerencias de sus compañeros?

¿Respetan las participaciones de sus compañeros?

Figura 1. Resultados del sociograma.
Tabla 1. Guía de observación de valores.

los alumnos. Esta técnica consiste en pedir a cada estudiante que mencione a dos compañeros o compañeras con los que más les guste trabajar y estar, y dos con los que menos les guste realizar esas actividades. Posteriormente, se analiza el nivel de rechazo y elección de cada estudiante, para establecer un índice de preferencia social. Los resultados obtenidos en la aplicación de este instrumento se muestran en la figura 1.

Como se puede ver en la figura 1, quienes son más señalados con la flecha de color negro son los alumnos más aceptados en el grupo; entre ellos se encuentran el número 5 y el 23. De acuerdo a lo observado durante las prácticas, esta situación se debe a que son los estudiantes a los que les gusta ayudar a otros y destacan con sus participaciones en clase. Por otro lado, los alumnos que son más señalados con flechas de color rojo, son niños rechazados por el grupo debido a diferentes problemas conductuales como agresividad e inmadurez, lo cual implica una falta de solidaridad y tolerancia por parte del grupo. Estos son los casos del número 10, 20 y 25.

Para complementar la información del sociograma, se creó una guía de observación de valores con base en la revisión bibliográfica

de la definición de los mismos, con la finalidad de obtener mayores elementos para la focalización de la problemática. Tanto la maestra titular como la practicante la utilizaron durante las dos primeras semanas del ciclo escolar para evaluar a cada integrante del grupo, poniendo en común los resultados obtenidos al finalizar dicho lapso de tiempo. Los resultados se analizaron de manera cualitativa, evidenciándose que, si bien no todas las conductas se presentaban de manera frecuente en la totalidad del grupo, casi todos los estudiantes presentaban como áreas de oportunidad la mayoría de los valores incluidos en la guía de observación; por lo que se confirmó la necesidad de atender este ámbito.

INTERVENCIÓN

Como segunda etapa de la intervención, se diseñaron e implementaron estrategias y acciones para lograr diversos objetivos relacionados con los aspectos a mejorar que el diagnóstico mostró. Se hizo énfasis en realizar un proyecto integral que tomara en cuenta a los diferentes participantes dentro del ámbito educativo (padres, maestros y alumnos), y así generar un verdadero cambio en la problemática detectada.

Tabla 2. Cronograma.

Categoría Estrategia/acción Propósito

Pláticas con la psicóloga

Reciclar conflictos

Conozcamos nuestros defectos y virtudes

Convivencia

Encuentra tu nombre

Concientizar a los alumnos, favorecer el desarrollo de valores.

LA INTERVENCIÓN

QUE SE DESCRIBE EN ESTA INVESTIGACIÓN SE LLEVÓ A CABO EN LA CIUDAD DE PEDRO MEOQUI, UBICADA EN EL ESTADO DE CHIHUAHUA.

Familia

Los frijolitos mágicos

Reunión con los padres de familia

Talleres para padres de familia

Octubre-marzo

Reflexionar ante la manera justa de actuar. Marzo de 2020

Auto aceptación y aceptar a los demás, favorecer tolerancia y respeto.

Desarrollar en los niños nociones sobre la honestidad, favoreciendo empatía y solidaridad.

Generar una motivación para que los alumnos realicen diferentes acciones que favorezcan la formación en valores.

Dar a conocer el proyecto y pedir apoyo y colaboración durante éste.

Orientar a los padres sobre la conducta de los alumnos.

Marzo de 2020

Marzo de 2020

Diciembre-mayo de 2019

Septiembre-diciembre de 2019

Enero-marzo de 2020

LA EXPERIENCIA ACERCA DE CADA ACCIÓN Y ESTRATEGIA SE REGISTRÓ EN EL DIARIO DOCENTE, UTILIZANDO LOS MISMOS INDICADORES DE OBSERVACIÓN CONTENIDOS EN LA ETAPA DEL DIAGNÓSTICO Y ESTABLECIENDO LA FRECUENCIA DE CADA CONDUCTA, AL IGUAL QUE INCIDENTES TANTO POSITIVOS COMO NEGATIVOS QUE SUCEDIERON EN LA SESIÓN.

La experiencia acerca de cada acción y estrategia se registró en el diario docente, utilizando los mismos indicadores de observación contenidos en la etapa del diagnóstico y estableciendo la frecuencia de cada conducta, al igual que incidentes tanto positivos como negativos que sucedieron en la sesión. Esta información se muestra en la tabla 3 que se presenta a continuación.

En el siguiente apartado, se integra la información recopilada a través de la observación, así como las reflexiones de la docente a cargo de grupo y de la maestra en formación.

EVALUACIÓN Y DISCUSIÓN

Acción 1: pláticas con la psicóloga

Se solicitó el apoyo de la psicóloga que forma parte del personal del centro, para que trabajara con el grupo una vez a la semana. Cada sesión fue llevada a cabo de manera dinámica para captar la atención de los alumnos, y se trataron temas conforme a las necesidades que se presentaban: las emociones y cómo regularlas, la responsabilidad ante los deberes y obligaciones de la niñez, la solidaridad y el trabajo en equipo. Su trabajo ayudó a fortalecer la autoestima y autoaceptación de los estudiantes, desarrollando a su vez la tolerancia y el respeto. Al favorecer un espacio de libertad y confianza,

los estudiantes pudieron expresar sus inquietudes ante diferentes situaciones que vivían, reforzando la empatía entre ellos. Estas sesiones ayudaron especialmente a los estudiantes que presentaban algún problema conductual y/o de agresión, lo que mejoró el clima de trabajo en el aula.

Acción 2: reunión con padres de familia

Partiendo de la necesidad de involucrar a los padres de familia en la formación de valores en sus hijos (Navarro, 2015), se llevó a cabo la primera reunión con los tutores. En este evento, se presentó el proyecto de intervención, explicando las problemáticas que se habían observado en el grupo, y se les solicitó su apoyo para que reforzaran en el hogar lo que se trabajaba en clase. Transcurridos dos meses, se realizó la segunda reunión en la cual se habló sobre los avances que los estudiantes habían tenido en el aspecto conductual, y se les agradeció por haber reforzado los valores en casa. A su vez, se les invitó a asistir a un taller de escuela para padres impartido por la institución privada.

Acción 3: talleres para padres de familia

Las sesiones se realizaron dentro de la escuela, cada jueves durante tres meses. Los temas iban encaminados a la mejora de la conducta de los alumnos, compartiendo con los padres de familia diferentes estrategias que pudieran implementar con sus hijos para poder regular su comportamiento. También se presentaron temas referentes al fomento de la práctica de valores para trabajar con sus hijos.

El taller también les proporcionó a los padres de familia consejos para poder manejar diferentes temas, tales como los cambios físicos y emocionales que los niños experimentan durante la pubertad y la adolescencia. Tuvieron la oportunidad de compartir experiencias personales entre ellos y brindarse apoyo mutuamente. La participación y actitud de los padres de familia fue positiva, mostrando interés por beneficiar a sus hijos. La escuela para padres resultó ser de gran ayuda para todos quienes

Compromiso:

Es un valor que va de la mano de la responsabilidad, debido a que es «un estado del individuo el cual llega a estar vinculado por sus acciones y a través de ellas a unas creencias que a su vez sustentan esas actuaciones» (Salancik, 1977, p. 62).

Tabla 3. Observación durante la intervención.

Valores a fomentar Indicadores de observación Frecuencia Índices positivos Índices negativos Observaciones adicionales

Aceptan las sugerencias de sus compañeros.

Tolerancia

Respeto

Respetan las participaciones de sus compañeros.

Se dirigen al profesor y/o compañeros con groserías y apodos.

Realizan actividades distintas a las que pide el profesor en clase.

Interrumpen las participaciones de los demás.

Solidaridad

Responsabilidad

Les gusta compartir con los demás. Manifiestan satisfacción al ayudar a sus compañeros.

Reconocen el éxito de los demás.

Cumplen con sus tareas. Cumplen con las normas establecidas en el salón.

Se presentan con el uniforme completo de forma diaria. Cumplen con los materiales encargados para las clases.

Compromiso

Honestidad

Los alumnos realizan sus actividades con interés y dedicación. Cumplen con todo lo solicitado.

Realizan por sí mismos las tareas fuera de clase.

Cuidan las pertenencias de sus compañeros.

Siempre

Frecuentemente

Algunas veces

Nunca

Honestidad:

La tolerancia es un valor que se complementa con éste, ya que «el respeto a los demás, la igualdad de todas las creencias y opiniones, la convicción de que nadie tiene la verdad ni la razón absolutas, son el fundamento de esa apertura y generosidad que supone el ser tolerante» (Camps, 1990, p. 81). Mazuela (2002),

participaron, incluyendo a los niños, que, aunque no presentes, fueron beneficiados a través de las acciones que sus progenitores ponían en práctica en el hogar. Los padres se mostraron más empáticos ante los problemas de sus hijos, brindándoles el apoyo necesario.

Las acciones descritas en este apartado coinciden con lo expresado por Pinto-Archundia (2016), acerca de que la educación en valores le corresponde tanto a los padres como a los docentes; de los progenitores porque es parte de su obligación inculcar los valores desde que son pequeños para que sea algo cotidiano en su vida, y a los docentes para dar seguimiento a esta formación. En la actualidad, resulta alarmante encontrar una ausencia de interés por parte de los tutores en este aspecto (Navarro, 2015), por lo que es necesario crear vínculos entre escuela y hogar para desarrollar este aspecto y lograr una formación integral en los estudiantes que incluya el fortalecimiento de los valores.

Estrategia 1: conozcamos nuestros defectos y virtudes

Pinto-Archundia (2016) afirma que «es muy importante la intervención en el núcleo familiar pero también la figura del docente para la formación de los menores y así en conjunto puedan promover los valores tanto en el hogar como en la institución educativa» (p. 271). Siguiendo esta línea, se diseñaron e implementaron una serie de estrategias por parte de la maestra titular, para reforzar las acciones anteriormente descritas que se centran en el trabajo con los padres de familia.

Esta actividad consistió en reconocer que todos tienen defectos y virtudes, para aprender a aceptarse a sí mismos y a los demás. Se buscaba con ella aumentar el nivel de empatía dentro del grupo para fomentar la tolerancia y generar un ambiente de convivencia sana. Se les pidió a los alumnos que elaboraran un cuadro de defectos y virtudes, ilustrándolo con una fotografía personal. Al terminar la actividad, algunos alumnos participaron de manera

voluntaria para compartir sus reflexiones con el resto del grupo y posteriormente se pegaron todos los cuadros dentro de un área específica del salón.

Se observó que los estudiantes se involucraron de manera positiva, y llegaron a la conclusión de que no se debe de tratar mal o reírse de una persona porque no sepa hacer algo o porque tenga alguna dificultad, ya que quizá ellos pueden hacer cosas que otros no. La alternativa que plantearon es que hay que reconocer siempre las cosas buenas de todos, tratar de mejorar y aceptar ayuda cuando así se requiera. De esta manera, lograron aceptar las diferencias de los demás, mostrando apertura a la diversidad (Mazuela, 2002).

Estrategia 2: reciclando conflictos

Esta actividad consistió en analizar los diferentes conflictos o problemáticas que se habían presentado dentro del aula, los cuales impedían que existiera un ambiente armónico tanto para la convivencia como para el aprendizaje. Se analizaron los conflictos expuestos, concluyendo que el que más ocurría en el grupo eran las peleas. Se realizó una puesta en común para buscar una posible solución, proponiendo acciones de mejora. Los estudiantes anotaron sus ideas en una cartulina para posteriormente ponerla en un lugar visible del salón y así tener presente las estrategias. En caso de que éstas no se llevaran a cabo, se acordaron grupalmente una serie de consecuencias al respecto. En esta estrategia, los estudiantes pusieron en práctica el valor del respeto al compartir ideas para solucionar determinada problemática, aceptando los diferentes puntos de vista que sus compañeros pudieran tener (Ortega, 1999).

Estrategia 3: encuentra tu nombre

El objetivo de esta dinámica fue generar un ambiente de empatía y apoyo entre los estudiantes, propiciando la solidaridad, honestidad y ayuda mutua. Primero se les pidió a los alumnos que encontraran un globo que tenía escrito su nombre. Posteriormente, se solicitó que

Tolerancia:

Es aceptar las diferentes opiniones, manteniendo una mente abierta a otras ideas y opiniones.

atraparan cualquier globo, leyeran el nombre que tenía escrito y lo entregaran a dicha persona. En esta ocasión, se logró terminar la actividad en menos de un minuto.

Al finalizar este ejercicio, se realizó una reflexión grupal, en la que los estudiantes comentaron que fue un gran reto encontrar su nombre en el globo por sí solos y sin apoyo, ya que ninguno pensó en ayudarse para poder terminar de una forma más rápida. También comentaron que les parecía muy necesario el trabajar en equipo para lograr un mejor resultado, haciendo referencia a que es más sencillo que entre todos se ayuden para llegar a un mismo objetivo. Los alumnos participaron con comentarios reflexivos, mismos que fueron escuchados de manera atenta por la totalidad del grupo. De esta manera, los estudiantes pusieron en práctica el valor de la solidaridad, al ayudar a sus compañeros dejando el egoísmo a un lado (Cortina, 1990).

Estrategia 4: los frijolitos mágicos

Esta actividad tuvo como principal objetivo fomentar valores como el respeto, la responsabilidad, la solidaridad y la honestidad. Se buscó lograr un cambio positivo en las actitudes de los alumnos mediante la motivación con incentivos por sus buenas acciones. Se entregaban tres frijoles diarios a cada estudiante, quien debía cumplir con sus obligaciones y tareas del día para lograr mantenerlos, de lo contrario, se le retiraba uno. Con esta actividad se vio un cambio muy notorio en las conductas de los alumnos. Previamente mostraban mucha dificultad para cumplir con las tareas dentro o fuera del aula, además de presentar un comportamiento inadecuado, pero después del uso de esta estrategia evidenciaron compromiso hacia sus trabajos, responsabilidad con sus tareas y respeto al convivir.

Al cuestionarles sobre el por qué de su cambio radical, los alumnos mencionaron que querían seguir ganando recompensas positivas y que eso les motivó a cambiar. También, se mostró un declive en las conductas negati-

vas de los estudiantes y dejaron ver su compromiso con la actividad. Ejemplo de ello es que, al hacer algún acto inadecuado, tomaban la decisión de ir directamente con el profesor y entregarle un frijol porque sabían que habían cometido un error y mostraban su honestidad sin que nadie se los pidiera. De esta manera, los estudiantes lograron cumplir con sus obligaciones, reflexionando sobre las consecuencias positivas o negativas que sus acciones puedan tener (Mazuela, 2002).

El diseño e implementación de estas estrategias muestra que las secuencias didácticas que realizan los docentes tienen un gran impacto en el desarrollo de valores y mejora el proceso de enseñanza-aprendizaje, fortaleciendo la transversalidad (Alonso, 2019), ya que permite interiorizarlos y fortalecerlos, mejorando de esta manera la convivencia escolar (Flores y Sánchez, 2011). Por ello, es necesario mejorar la formación de los docentes para incluir en sus planeaciones actividades que desarrollen los valores en sus estudiantes (Navarro, 2015).

CONCLUSIONES

La práctica de valores es una acción de gran importancia dentro del desarrollo de las actividades académicas de los estudiantes, tanto dentro del aula como en su vida diaria. Es por ello que se realizó esta intervención, a través de la cual se diseñaron e implementaron diversas acciones y estrategias para propiciar el fomento de valores en los alumnos, con el objetivo de lograr un ambiente armonioso al momento de desarrollar las clases. Durante la etapa de diagnóstico, se identificaron diferentes aspectos a mejorar en la convivencia de los alumnos, relacionados con los valores de tolerancia, responsabilidad, respeto, solidaridad, compromiso y honestidad. Posteriormente, se buscaron estrategias y acciones con el fin de atender la problemática focalizada para mejorar la convivencia y el logro de los aprendizajes de los alumnos, integrándolas como parte de la planeación del docente titular y la maestra en formación (Flores y Sánchez, 2011). Para ello se realizó una investigación de

Arán Sánchez

LA PRÁCTICA DE VALORES ES UNA ACCIÓN DE GRAN

IMPORTANCIA DENTRO DEL DESARROLLO DE LAS ACTIVIDADES ACADÉMICAS DE LOS ESTUDIANTES. DURANTE LA ETAPA DE DIAGNÓSTICO, SE IDENTIFICARON DIFERENTES ASPECTOS A MEJORAR EN LA CONVIVENCIA DE LOS ALUMNOS, RELACIONADOS CON LOS VALORES DE TOLERANCIA, RESPONSABILIDAD, RESPETO, SOLIDARIDAD, COMPROMISO Y HONESTIDAD.

tipo teórica con el objetivo de tener las bases necesarias para definir cada valor que se quería fomentar en los estudiantes, y así crear una serie de indicadores para elaborar guías de observación a modo de diagnóstico y durante la ejecución de la intervención. De esta manera, se pudo llevar un registro de las conductas que mostraban los alumnos, así como su frecuencia. El plan se centró específicamente en las necesidades que se presentaron y se adecuó al contexto de los estudiantes. Durante la ejecución, los estudiantes fueron presentando día con día distintos cambios positivos en sus acciones: comenzaron a ser más empáticos con el resto de sus compañeros, no sólo en las cuestiones académicas, sino también cuando alguien tenía un problema personal. También empezaron a responsabilizarse y comprometerse con su educación, cumpliendo en su totalidad con las tareas. Estos aspectos se identificaron a través del registro en el diario docente y las guías de observación, las cuales se utilizaban a la hora de implementar las diferentes estrategias y acciones.

Al consultar una serie de intervenciones realizadas anteriormente en torno a esta temática, se detectó la importancia de involucrar a los padres de familia en la formación de valores (Pinto-Archundia, 2016; Navarro 2015), por lo que se diseñaron las acciones de reuniones y talleres para los tutores y así lograr un trabajo en conjunto para el desarrollo integral de los estudiantes. De esta manera, se evidenció la gran importancia que tienen los padres de familia en inculcar, fomentar y fortalecer estos valores a sus hijos en casa, pues su ayuda y compromiso al estar pendientes de su educación fuera del aula fue clave para el éxito de este proyecto.

Uno de los cambios más importantes que se presentó en el aula fue el creciente respeto que los alumnos manifestaron hacia las opiniones y

formas de pensar de sus compañeros, así como a las explicaciones del profesor. Consecuentemente, la práctica de este valor mejoró la convivencia entre ellos. Los cambios que se presentaron en los alumnos son de suma importancia debido a que se mejoró la forma de trabajar de cada uno de ellos tanto individual como de forma colectiva. A su vez, la forma de convivir e interactuar con otros se volvió más pacífica y más empática, generando una ayuda mutua entre los estudiantes. Del mismo modo, su cambio se vio reflejado en su desempeño académico, pues cumplían con todo dentro de la clase, realizaban sus trabajos por sí mismos y al momento de tener alguna duda preferían pedir ayuda y no copiar.

Proyectos como éste se pueden mejorar a través de la aplicación de estrategias de forma cotidiana durante el ciclo escolar, trabajando de manera constante y puntual los valores para familiarizar a los alumnos con ellos y que los lleven a la práctica. También se puede enriquecer con talleres para los alumnos y ampliar la participación a toda la comunidad escolar. A su vez, es posible relacionar la mayoría de los contenidos académicos con los valores, ya que es una gran oportunidad para trabajarlos transversalmente.

Con la implementación del proyecto de intervención no se logró eliminar en su totalidad la problemática encontrada en el grupo de sexto año, pero cabe destacar que al menos se consiguió avanzar en un alto grado acerca del tema de intervención. Se considera que, con una práctica constante de los valores durante un periodo más amplio, se puede cumplir con el propósito de una manera más extensa. Los valores ayudan a mantener un ambiente armónico en la sociedad porque nos permiten cumplir con las reglas y normas de convivencia que como humanidad hemos acordado. Por ello, es importante que los valores se fomenten desde una temprana edad, de este modo se va formando a los alumnos tanto en la escuela como en el hogar.

Ana Arán Sánchez

autora de correspondencia

Licenciada en Psicología por la Universidad Nacional Autónoma de México (unam), tiene una maestría en Psicopedagogía por la Universidad Internacional de la Rioja (unir) y es doctorante en Ciencias de la Educación por el Centro de Investigación y Docencia (cid). Actualmente, es catedrática e investigadora de tiempo completo en la Escuela Normal Rural «Ricardo Flores Magón», en Saucillo, Chihuahua.

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