PREVALENCIA DE
y deterioro cognitivo desnutrición
EN UN COLECTIVO DE ADULTOS MAYORES1
RESUMEN
Se determinó la correlación entre riesgo de desnutrición y deterioro cognitivo en 85 adultos mayores de 60 años atendidos en un centro de salud del estado de Puebla. Se determinó el estado nutricional con el Mini Nutritional Assessment y la capacidad mental con el Mini Mental Folstein Test. El 25% de la población no presentó problemas de estado nutricional ni cognitivo; 39% presentó algún grado de malnutrición y deterioro cognitivo; 36% mostró alteración en alguno de los dos estados. Al rea-
lizar una correlación entre ambos estados se obtuvo un valor de p = 0.2428 resultando no significativo, a pesar de ello encontramos que gran parte de la población padecía ambas patologías. Este estudio abre las puertas para continuar analizando a la población geriátrica y observar los factores de riesgo asociados a malnutrición.
PALABRAS CLAVE
Adultos mayores · Malnutrición · deterioro cognitivo
Por: Carilú Solis-Salgado · Erika Palacios-Rosas
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ESTE ESTUDIO
ABRE LAS PUERTAS PARA CONTINUAR
ANALIZANDO A LA POBLACIÓN GERIÁTRICA Y OBSERVAR LOS FACTORES DE RIESGO ASOCIADOS A MALNUTRICIÓN.
ABSTRACT
The correlation between the risk of malnutrition and cognitive deterioration was determined in 85 adults over 60 years of age served in a health center in the state of Puebla. The nutritional status was determined with the Mini Nutritional Assessment and the mental capacity with the Mini Mental Folstein Test. 25% of the population did not present problems of nutritional or cognitive status, 39% presented some degree of malnutrition and cognitive deterioration, and 36% showed alteration in one of the two states. When performing a correlation between both states, a value of p = 0.2428 was obtained, which was not significant, although we found that a large part of the population suffered from both diseases. This study opens the doors to continue studying the geriatric population and the risk factors associated with malnutrition.
KEYWORDS
Older adults · Malnutrition · Cognitive impairment
INTRODUCCIÓN
En México hay más de doce millones de adultos mayores, con lo cual la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de enfermedades crónicas asociadas al envejecimiento ha ido adquiriendo mayor importancia (inegi, 2017). El envejecimiento humano es un proceso fisiológico progresivo que provoca una decadencia en todo el organismo, incluyendo la función y habilidades cognitivas. A medida que la edad aumenta, incrementa la prevalencia de diversas enfermedades, entre ellas, el deterioro cognitivo (Guevara, 2016).
El deterioro cognitivo leve es un estado límite o de transición entre el envejecimiento normal y la demencia; un sujeto con deterioro cognitivo leve tiene un riesgo diez veces ma-
yor de sufrir demencia que una persona sin él (Buss et al., 2019; Petersen et al., 2019). La prevalencia de demencia crece exponencialmente de los 65 a los 85 años duplicándose cada 5-6 años y estabilizándose a partir de los 85-90 años. Incrementa con la edad, de 5% en aquellos de 71 a 79 años a 37.4% en aquellos de 90 años y mayores. Factores de riesgo cardiovascular, factores genéticos de Alzheimer, antecedentes familiares de demencia, síndrome de Down, escolaridad baja y edad avanzada son los principales factores de riesgo asociados con el desarrollo de demencia (Woods et al., 2018).
Finalmente, en los adultos mayores, la mala calidad y cantidad de los alimentos de su dieta incrementan significativamente el riesgo de malnutrición, con lo cual el envejecimiento es considerado un periodo nutricionalmente vulnerable (Maceira, Díaz y Cercós, 2013). La desnutrición en ancianos está relacionada con varias complicaciones en su estado de salud dentro de las cuales se encuentran la alteración en la función muscular, disminución de masa ósea, disfunción inmunitaria, fragilidad, incremento del riesgo de institucionalización, repercusión en el estado cognitivo, entre otros (Nagaratnam, 2019).
Por lo anterior, el presente estudio pretende determinar si existe alguna correlación entre el deterioro cognitivo y el estado nutricional en un colectivo de adultos mayores.
Materiales y métodos
Estudio descriptivo, transversal, observacional y prospectivo. La muestra, por conveniencia, estuvo integrada por adultos mayores de 60 o más años de edad que acudieron a consulta externa del Centro de Salud Santa Cruz Ajajalpan, Puebla, durante el periodo de agosto de 2017 a junio de 2018. Se incluyeron hombres y mujeres con cualquier escolaridad que aceptaran participar en el estudio.
ESTUDIO DESCRIPTIVO, OBSERVACIONAL Y PROSPECTIVO
Integrado por:
Adultos mayores de 60 años en un total de 85 pacientes, 59% fueron mujeres y 41% hombres del Centro de Santa Cruz Ajajalpan, Puebla.
Durante el periodo de agosto de 2017 a junio de 2018.
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Proporciona una evaluación multidimensional del paciente
18 preguntas en 4 rúbricas
1. Antropometría
2. Estado general
3. Hábitos dietéticos
Y estado de salud
4. Nutrición de autopercepción
85 personas el 49% 39 de las personas 30 personas 16 personas 12% 39% 1
5 apartados
1. Cognitiva de orientación
2. Fijación
3. Concentración y cálculo
4. Memoria
5. Lenguaje y construcción
RESULTADOS
RESULTADOS
Se determinó el índice de masa corporal (IMC)
De los 85 pacientes evaluados, 33 de ellos se encontraron con malnutrición a pesar de clasificar con un imc normal o elevado. se encuentran en riesgo de malnutrición
se encontraron con malnutrición
cuentan con estado cognitivo normal (46%) con deterioro cognitivo leve (35%) con moderado (19%) en peso normal
El estudio nutricional se realizó con el test Mini Nutritional Assessment (mna), que actualmente es la herramienta más extendida para la detección y evaluación nutricional de cualquier entorno de atención clínica (Cereda, 2012). Estructurado en 18 preguntas agrupadas en cuatro rúbricas (antropometría, estado general, hábitos dietéticos y estados de salud y nutrición de autopercepción), el mna proporciona una evaluación multidimensional del paciente (Kaiser et al., 2009).
Para diagnosticar el deterioro cognitivo leve se utilizó un cuestionario validado en población geriátrica, el Mini Mental Folstein Test (mmse) donde los ítems están agrupados en cinco apartados que exploran las áreas cognitivas de orientación, fijación, concentración y cálculo, memoria, y lenguaje y construcción; el máximo de puntos otorgados en el mmse es de 30, calificándose como «sin deterioro» a pacientes que obtienen una puntuación total de 24 a 30 puntos, deterioro cognitivo leve a aquellas que obtienen de 19 a 23 puntos, deterioro cognitivo moderado a los puntajes entre 14 a 18 puntos y deterioro severo a puntuación <de 14 (Cockrell y Flostein, 2002).
Ética del estudio: apegada a lo dispuesto en el reglamento de la Ley General de Salud en materia de investigación, tomando en consideración lo que establece el título segundo de los aspectos éticos de la investigación en seres humanos.
RESULTADOS
Se entrevistaron a 85 pacientes, de los cuales el 59% fueron mujeres y 41% hombres, ambos grupos con una media de edades entre 60 y 70 años. Al aplicarse el cuestionario mna se determinó el índice de masa corporal (imc), resultando con un 3% de la población de estudio con un imc <18 kg/m2, clasificadas como peso bajo, 38% con peso adecuado, imc 18-24.9 kg/ m2, y 59% personas con imc > 25 kg/m2, clasificándolos como sobrepeso. De igual forma, nos permitió determinar la clasificación del estado nutricional del paciente, resultando que, de las 85 personas, el 49% se encuentran en riesgo de malnutrición, 12% en peso normal y 39% se encontraron con malnutrición (gráfica 1). De los 85 pacientes evaluados, 33 de ellos se encontraron con malnutrición a pesar de clasificar con un imc normal o elevado.
Para el diagnóstico de deterioro cognitivo leve, el mmse encontró que 39 de las personas estudiadas cuentan con estado cognitivo normal (46%), 30 personas con deterioro cognitivo leve (35%) y 16 personas con moderado (19%) (gráfica 2).
Al estudiar la correlación entre estas dos variables, se encontraron 21 personas sin problemas tanto en el estado de nutrición como el cognitivo (25%), 33 personas tienen algún gra-
do de malnutrición, ya que clasificaron como riesgo de malnutrición o malnutrición y estas mismas personas cuentan con algún grado de deterioro cognitivo, éstas suman un (39%), y existen 31 personas que cuentan con alteración en alguno de los dos estados evaluados (36%) (tabla 1). Se realizó la correlación del estudio mediante la p de Pearson, la cual obtuvo un valor de 0.2428, por lo cual no resultó significativo.
EXISTEN ESTUDIOS QUE DEMUESTRAN QUE HAY UN INCREMENTO EN EL RIESGO DE DESNUTRICIÓN EN AQUELLOS PACIENTES QUE PADEZCAN DETERIORO COGNITIVO O DEMENCIA.
DISCUSIÓN
El estudio que se realizó buscó correlacionar la presencia de deterioro cognitivo en pacientes con desnutrición, mediante el análisis de 85 pacientes adultos mayores en la localidad rural de Santa Cruz Ajajalpan, encontrando que en el 39% de ellos existe una relación entre ambas patologías. Como se mencionó antes, no existen estudios significativos que demuestren esta relación, sin embargo, lo encontrado en este estudio demuestra que sería importante estudiar a la población de adultos mayores en cuanto a la relación de estas dos patologías, pues la cantidad de adultos mayores a nivel mundial va en crecimiento, y sería importante saber la relevancia de estos padecimientos en el paciente. Existen estudios que intentan demostrarlo, como el realizado en Palencia, España, en el cual se estudió población institucionalizada, respecto a estas enfermedades, encontrándose que con en el mna existen, al igual que en este estudio, una mayor cantidad de pacientes con riesgo de malnutrición, siendo 72% los que contaban con riesgo de malnutrición o malnutrición, comparado con este estudio, el cual demostró tener 88% (Berriel y Calvo, 2016). Como se menciona en esa investigación, el hecho de que un paciente padezca un grado de deterioro cognitivo moderado o severo, influye en algunos datos clave del mna, como la autopercepción en cuanto a su estado nutricional. En ambos estudios se comprueba que, a pesar de que el imc en el paciente sea adecuado, o elevado, no excluye que el paciente se encuentre en algún grado de malnutrición.
Existe un estudio realizado en consulta externa de Medicina Familiar en el imss, en el cual se demostró que un 29.9% de personas adultas mayores, padecían algún grado de malnutrición, sin embargo, y a diferencia de este estudio, la población estudiada fue urbana, lo cual puede considerarse como una variable importante (Calderón et al., 2010).
La prevalencia de la desnutrición en los adultos mayores varía en distintos reportes, dependiendo del método empleado para diagnosticarla. La prevalencia de desnutrición en
las personas ancianas es elevada, llegándose a reportar un 6% en la comunidad, un 39% en el hospital, un 51% en unidades de rehabilitación y un 14% en residencias de larga estadía (Kaiser et al., 2009). En nuestra muestra de estudio encontramos al 49% en riesgo de malnutrición y 39% con malnutrición. En América Latina, la prevalencia de desnutrición en adultos mayores que viven en la comunidad varía entre 4.6% y 18.0%, mientras que en los hospitalizados asciende a más de 50% (Franco-Álvarez, et al., 2007).
Existen estudios que demuestran que hay un incremento en el riesgo de desnutrición en aquellos pacientes que padezcan deterioro cognitivo o demencia, tal es el caso de un estudio realizado por Camina Martín y colaboradores en el cual se encontró que los pacientes tienen un riesgo de hasta 75.9% de desarrollar desnutrición cuando se encuentran institucionalizados, y no se relaciona al estadio de la demencia, como en nuestro estudio (Camina Martín, et al., 2012).
El hecho de conocer la frecuencia de malnutrición y factores asociados a ella, como en este caso el deterioro cognitivo, en los adultos mayores, nos permitirá en un futuro realizar intervenciones que ayuden a modificar de manera positiva la prevalencia de personas malnutridas en mayores de 60 años, ya que como se sabe, es un grupo vulnerable a padecerla.
CONCLUSIONES Y LIMITACIONES
DEL ESTUDIO
A pesar de que en el estudio la correlación entre desnutrición y deterioro no fue significativo, se logró observar que en nuestra población hubo una gran cantidad de pacientes que padecían, en diversos grados, ambas patologías. Actualmente en la población mexicana, como se ha descrito en diversos estudios y como éste nos lo hace saber, el hecho de que el paciente cuente con un imc normal no lo excluye de presentar riesgo de malnutrición, por lo que se recomienda hacer estudios más exhaustivos para valorar su situación nutricional. Con la realización de este estudio, se abren
Solis-Salgado C. y Palacios-Rosas E.Entorno udlap, núm. 11, 4-11, Mayo 2020
puertas para continuar investigando a la población geriátrica y encontrar mejores intervenciones que eviten que estas patologías prevalezcan, mediante el estudio de factores de riesgo asociados a malnutrición.
La limitación de este estudio fue el hecho de haberse realizado en un centro de salud rural, en donde no se cuenta con los suficientes medios para una valoración nutricional adecuada, ya que no se tomaron en cuenta los determinantes bioquímicos, factores que hubieran enriquecido los resultados.

Carilú Solis-Salgado
Egresada de la Universidad de las Américas Puebla, estudió la Licenciatura en Médico Cirujano, cursando el internado de pregrado en 2015 en el Hospital General Dr. Manuel Gea González. En 2016 realizó su servicio social en Puebla, donde tuvo la oportunidad de hacer su tesis enfocada a la salud nutricional y mental de los adultos mayores para tomar medidas en la prevención de desnutrición y deterioro cognitivo. carilu.solisso@udlap.mx
Erika Palacios-Rosas

autor de correspondencia Doctora en Farmacología y Fisiología por la Universidad Autónoma de Madrid. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores, nivel candidato. Personal investigador en el Department of Biomedical Sciences, University of Copenhagen y en el eccps Justus-Liebig Universitat Giessen, Alemania. Desde 2013 se desempeña como profesor de tiempo completo en el Departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad de las Américas Puebla. erika.palacios@udlap.mx
REFERENCIAS
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cognitive impairment. Brain Stimulation: Basic, Translational, and Clinical Research in Neuromodulation, 12(2), 471.
•Calderón-Reyes, M. E., Ibarra-Ramírez, F., García, J., Gómez-Alonso, C. y Rodríguez-Orozco, A. R. (2010). Evaluación nutricional comparada del adulto mayor en consultas de medicina familiar. Nutrición Hospitalaria, 25(4), 669-675.
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