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Della Biblioteca Franciscana selección de libros - UDLAP

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della

Biblioteca Franciscana –selección de libros–

Universidad de las Américas Puebla

Primera edición: agosto de 2012

Segunda edición: agosto de 2015

ISBN 978-607-7690-12-2

Versión en PDF para difusión.

Copyright © 2012 Fundación Universidad de las Américas, Puebla Ex hacienda Sta. Catarina Mártir, Cholula, Puebla, 72180 www.udlap.mx

De la presente edición:

Rocío Cázares Aguilar y Francisco Mejía Sánchez Selección de libros y textos

Lourdes Fernández Ramírez Fotografía

Tatiana Vázquez Niconoff Diseño y retoque fotográfico

Cristobal Henestrosa Tipografía

Queda prohibida su reproducción parcial o total por cualquier medio del contenido de la presente obra, sin contar con autorización por escrito de los titulares de los derechos de autor. El presente libro se ha editado, diseñado y formado en la Editorial udlap

Universidad de las Américas Puebla

Luis Ernesto Derbez Bautista Rector

Cecilia Anaya Berríos Vicerrectora Académica

Mayra Ortiz Prida Dirección General de la Oficina de Rectoría

Arturo Arrieta Audiffred Director de Bibliotecas

Francisco Morales Valerio Director del Centro de Estudios Humanísticos Fray Bernardino de Sahagún, A.C.

Circe Hernández Sautto Coordinadora de la Biblioteca Franciscana

Izraim Marrufo Fernández Director de Comunicación

Tatiana Vázquez Niconoff Jefa de Editorial udlap

Francisco Javier López Castillo Coordinador de producción

Nicias Sejas García Coordinadora editorial

Aldo Chiquini Zamora Coordinador de corrección

Cándido Sánchez Aguas

Rubén Narciso Luna Rodríguez

Sergio Fernando Lima Segura Impresores y encuadernadores

Viridiana Sebrango Jaramillo Asistente

La Universidad de las Américas Puebla y la Provincia Franciscana del Santo Evangelio de México continúan con su labor de preservar, investigar y difundir uno de los acervos antiguos más importantes de nuestro país: el de la Biblioteca Franciscana.

La investigación y edición del presente material es muestra de tal esfuerzo. Este libro exhibe una brevísima selección de las joyas que el recinto del Portal de Peregrinos del Convento de San Gabriel, en San Pedro Cholula, resguarda. Es el intento de un acercamiento con su población a fin de fomentar entre los habitantes de Cholula, y el mundo, la valoración de los tesoros bibliográficos que tenemos sobre nuestra historia nacional y sobre materias como la filosofía, literatura, gramática, retórica, ciencia, matemáticas y el derecho canónico.

La catalogación, conservación y difusión de este acervo ha sido posible, también, gracias a benefactores como: Fomento Cultural Banamex, World Monuments Fund, Volkswagen de México, Adopte una Obra de Arte, A.C., así como la asesoría de la Biblioteca del Museo Nacional de Antropología e Historia.

Este pequeño catálogo, Della Biblioteca Franciscana, espero que contribuya, de igual manera, a que se cumpla el objeto último de cada uno de esos libros antiguos que ha trascendido las fronteras del tiempo y la distancia: ilustrar, inspirar y reflexionar sobre el pensamiento del hombre como paradigma de su infinita creatividad.

Luis Ernesto Derbez Bautista Rector

La Biblioteca Franciscana, ubicada en el portal del gran atrio del convento de San Gabriel en Cholula, Puebla, es el resultado del esfuerzo conjunto de la Fundación Universidad de las Américas, Puebla y la Provincia del Santo Evangelio de México que, de acuerdo con un convenio firmado el 17 de mayo de 1991 y su anexo rubricado el 9 de diciembre de 1997, hizo posible recoger, cuidar y poner al servicio de la comunidad académica cerca de 24 500 volúmenes provenientes de antiguas bibliotecas de la Provincia del Santo Evangelio. Con el apoyo financiero no sólo de las dos instituciones mencionadas, sino también con la generosa coperación de Fomento Cultural Banamex, World Monuments Fund, VolksWagen de México y Adopte una Obra de Arte, A.C., para el año 2002 no sólo se había restaurado el Portal de Peregrinos y su Portería, compuesto por diecisiete arcos de tipo escarzano, sitio escogido para la establecer la Biblioteca Franciscana, sino que también se habían recogido, limpiado, estabilizado e inventariado, con la asesoría de un equipo bajo la dirección de Estela Gónzález Cícero, el número de libros arriba mencionado. Pudiera parecer sorprendente la cantidad de libros recuperados, ya que provienen de pequeños conventos. Sin embargo, podría más bien ser moderado, si se toma en cuenta la riqueza de las antiguas bibliotecas franciscanas, tema todavía poco explorado. Fueron ellas, desde la primera mitad del siglo xvi, parte muy importante en la vida y actividades de los franciscanos, como lo atestiguan varios documentos de la época en los que aparecen diversas llegadas de libros desde 1520. Por ejemplo, en 1527 encontramos en los descargos que los herederos de Alonso de Estrada hacen a las cuentas «del oro de minas que corre por la tierra», el pago que hizo a Alonso García, arriero, de 170 pesos «del dicho oro de minas por razón de once caballos que trajo cargados desde la ciudad de Veracruz a la dicha Ciudad de México, de libros e ornamentos o otras cosas para aprovechamiento de los frailes franciscanos que vinieron en navío de Juan de Ipinza».* Tres años después, mayo de 1530, otro documento semejante señala que fray Antonio de Ciudad Rodrigo, al regresar a México de un viaje que había hecho a España, trajo cinco toneladas y media de libros, ornamentos y ropa. Un año después, en 1531, se dan 68 pesos al arriero Diego Rangel por cuatro caballos para trasportar libros de fray Antonio de la Cruz.** Con estos libros se formó la biblioteca de San Francisco de México –sin duda la primera de México–, que según un acta de un capítulo custodial celebrado en Huejotzingo en 1530, ya llevaba en esa fecha un par de años de existir.***

* Archivo General de Indias (Sevilla), Contaduría 657#3, (grupo V, fol 37v-38).

** Ibídem, #4.

*** El texto del documento dice: «Y así mismo el dicho custodio pasado, fray Luis de Fuensalida, dijo en presencia de los dichos padres definidores e notario que la misma autoridad que tenía, siendo custodio, le había cometido y dado al dicho electo desde luego que llegó en México de Castilla, estando enfermo en la librería que agora es en san Francisco». [Las cursivas son mías]. Archivo General de Indias, Justicia 1006, No.1, fol. 180.

Otra de las grandes bibliotecas de la primera mitad del siglo xvi fue la de fray Juan de Zumárraga que según nos consta por su testamento dejó al convento de San Francisco de México. Dice en este documento:

Item, por cuanto yo traje muchos libros de mi orden con licencia de mis prelados, e otros muchos he comprado acá, digo que desde agora hago donación de todos ellos a la librería del monasterio de San Francisco de la Ciudad de México, excepto aquellos que tengo señalados para la hospedería de Durango, de los cuales está la mayor parte a la cabecera de mi cama.†

Otra biblioteca de esa época digna de mención, es la del colegio de Santa Cruz de Tlatelolco en la que los alumnos indígenas de ese colegio se nutrieron para llevar a cabo muchas de sus actividades humanísticas y etnográficas. Miguel Mathes nos ha hecho un catálogo de ella que publicó con el llamativo título de Santa Cruz de Tlatelolco: la primera biblioteca académica de las Américas. Es importante destacar, por los libros allí registrados, así como por información proveniente de otros documentos, la preocupación de los frailes por la formación humanística de sus alumnos: Cicerón, Quintiliano, Catón, Salustio, Plinio, Juvenal, entre los latinos, así como Plutarco en traducción latina y los clásicos Ambrosio, Calepino y Nebrija son algunos de los autores que aparecen allí.

Si pensamos que estas bibliotecas son una excepción y que el interés del fraile por el libro se dio solamente en el siglo xvi y en los grandes conventos, tenemos una sorprendente información que nos señala lo contrario. En la documentación resguardada en la sección de manuscritos de la Biblioteca del Museo Nacional de Antropología e Historia se encuentra el volumen 37, que corresponde a lo que fue la caja 66, título 6, legajo 1 del archivo original de la Provincia del Santo Evangelio. En sus más de 460 folios encontramos un amplio inventario de los 81 conventos que existían en la provincia en 1663. Por la información allí recabada se concluye que todos ellos, excepto catorce pequeñas casas, como Chapultepec, Santo Tomás del Monte o Santa Marta Acatitla, tenían biblioteca. Algunos de ellos contaban con bien formadas colecciones, como las mencionadas de San Francisco y Tlatelolco, ésta última con 920 títulos que bien pudieron haber alcanzado más de un millar de libros; otras, como Atlixco, con medio centenar de títulos. A nivel de comparación entresaco dos conventos de la zona de Puebla, de donde provienen parte de los libros que actualmente componen la Biblioteca Franciscana: Cholula con 767 volúmenes y Calpan con 182. Sobresalen en la primera, ya que era casa de estudios de gramática, las obras de Virgilio, Terencio, Cicerón, Ovidio, Salustio, Esopo, Catón, Séneca, más las obras de Lebrija y Luis de Granada. Hay, además, un buen número de obras de filósofos, como Aristóteles, Boecio

† Joaquín García Icazbaleceta, Don fray Juan Zumárraga, primer obispo y arzobispo de México, México: antigua librería de Andrade y Morales, 1881, «documentos»: 174.

y los escolásticos Santo Tomas y Duns Escoto. En la biblioteca de Calpan, que era sólo una casa de atención pastoral, encontramos libros relacionados con ese cuidado, como los vocabularios de lengua mexicana, la doctrina cristiana de Zumárraga, algunos manuales de confesores y varias sumas o sea compendios doctrinales para uso de sacerdotes, entre otras Suma Robertina, dos tomos (¿de Roberto Belarmino?), la Suma de Mercado, un tomo [fray Tomás Mercado Suma de tratos y contratos, 1571), la Suma Sacramentorum [Salamanca, 1574] o suma de casos de conciencia, fray Felipe Díaz, ocho tomos, [Summa predicantium ex ómnibus locis comunibus locupletisima] e Instrucción del predicador un tomo. Estos libros no agotaban la preocupación por la lectura del fraile doctrinero de Calpan, pues en esa misma biblioteca encontramos obras de san Agustín, san Anselmo, Duns Escoto junto con los clásicos de la vida espiritual, fray Luis de Granada y hasta obras latinas como las de Virgilio y libros tan singulares como la Monarchia mistica hecha de jeroglíficos sacados de humanos y divinas letras (fray Lorenzo de Zamora, dos tomos, Barcelona, 1611).

Desafortunadamente, no todas estas obras del inventario mencionado llegaron hasta nuestros días. Como sucedió con la mayoría de los fondos conventuales del virreinato, las Leyes de Reforma de 1859, que suprimieron las órdenes religiosas en México y pusieron sus bienes a la venta, motivaron la dispersión de estos fondos bibliográficos, gran parte de los cuales pasó a manos privadas de mexicanos y extranjeros. Gracias, sin embargo, a la permanencia de frailes en algunos de los conventos suprimidos se han podido recoger en la Biblioteca Franciscana 8 529 libros del convento de Cholula, 894 del de Orizaba, 2 283 del de Puebla, 2 394 del de Calpan, 3 761 del de Coyoacán, más un número todavía no cuantificado de otros conventos, como San Martín Texmelucan.

La selección que para este libro han hecho los bibliotecarios del fondo, Rocío Cázares y Francisco Mejía, es una muestra muy clara de los interesantes contenidos de la Biblioteca Franciscana. Es, además, una hermosa invitación a los estudiosos de la cultura mexicana a introducirse a un mundo todavía poco explorado, de los saberes del virreinato.

Francisco Morales, O.F.M. Centro de Estudios Humanísticos fray Bernardino de Sahagún

Hugo de Santo Caro

{Cardenal, O.P., 1200-1263}

Secunda [-sexta] pars huius operis: continens textum biblie cum postilla domini Hugonis Cardinalis.- Basileae : Johannes Amerbach, I. Petri & I. Froben, 1504.

Fol. (35 cm.).- t. II: a-z6/8, A-Z6/8, 2A6.- 327, [1] h. ; t. III: a7, b-z6/8, A-Z6/8, 2AL8/6.- 399, [1] p. ; t. IV: a-z6/8, A-Z6/8, 2A-F6/8, 2G-H6.- 374 h. ; t. V: a-z8/6, A-Z6/8, 2A-D8/6, 2E6, 2F5.- 361 h. ; t. VI: a-z8/6, A-Z6/8, 2A-I6/8, 2K5.- 392 [i.e. 391] h.- Gótica.

Portada: [gótica] Sexta pars hui[us] ope / ris continens postilla[m] domini Hugonis / Cardinalis super espistolas Pauli / ad [corchetes] Romanos. I. / Corintios. II. / Galathas. I. / Ephesios. I. / Philippen[nses] I. / Colossenses. I. / Thessalonice[n]ses. II. / Thimotheum. II. / Titum. I. / Philemonem. I. / Hebreos. I. / Item super Actus apostolorum / Sup epístolas Lañ. [corchetes] Jacobi. I. / Petri. II. / Johannis. III. / Jude. I. / Item super Apocalypsim.

El cardenal dominico Hugo de Santo Caro nació en Saint Cher, diócesis de Vienne, Francia a finales del siglo xii Fue ministro provincial y lector de teología en la Universidad de París, en 1229. Fue nombrado cardenal en 1244 por el papa Inocencio IV y enviado por éste a distintas regiones de Europa como su legado. Al ser un prolífico escritor y teólogo, emprendió la corrección de la Biblia llena de errores y faltas y la ordenó por los capítulos como actualmente se conoce. Realizó la primera concordancia de la Biblia hacia 1250, siendo un autor reconocido a partir de ese momento.1 El cardenal Hugo había escrito anteriormente los Comentarios a los libros del Antiguo y Nuevo Testamento en forma de glosa, considerado el primero en utilizar este método. La primera edición de la Biblia Latina fue elaborada en Suiza en las prensas de Johann Amerbach por encargo de Antonio Koberger –el famoso impresor de Nuremberg, de 1498 a 1502– y la componen siete tomos de gran formato. Amerbach y sus socios, Johann Petri y Johann Froben tuvieron dificultades para imprimir la primera edición de Santo Caro, pues no se conseguían suficientes copias manuscritas para llevar a cabo la empresa y hubo problemas en conseguir papel de buena calidad, entre otros con-

tratiempos. Cuando se terminó de imprimir la primera edición, Amerbach le envió a Hans Koberger (primo de Antonio) inmediatamente 300 copias a la feria de Lyon y realizó otro envío a Nuremberg. Entre 1493 –cuando la Biblia de Hugo fue planeada– y 1502 –cuando salió a la luz– el mercado del libro había cambiado drásticamente. Para cuando las primeras copias llegaron a la feria en Lyon, la situación económica había empeorado y en menos de seis meses después de su publicación, los prospectos para las ventas de la Biblia de Hugo eran menos que prometedoras. La guerra pronto haría imposible el comercio.3

No obstante esta situación, los socios de Basilea pensaron en reimprimir la obra de Santo Caro para recuperarse económicamente, pues la empresa tipográfica había sido grande, el pago a destiempo e incluso habían perdido dinero en ello. La segunda edición se llevó a cabo y se terminó de imprimir en 1504 y guarda las mismas características físicas de la versión incunable que le precedió.4

Estos cinco volúmenes son los impresos más antiguos que resguarda la Biblioteca Franciscana –se carece del primer tomo– y se encuentran en excelente estado de conservación.

1. Amado Luarca, Carlos. Historia de la Espiritualidad en la orden de Predicadores N.p. n.d. Internet. Marzo de 2010.

2. Cabello Martín, Mercedes y Aurora Diez Baños. «Nuevos incunables en la Biblioteca Histórica». Pecia Complutense

1.1 (2004): 8-9. N.d. Internet. Marzo de 2010.

3. The correspondence of Johann Amerbach: early printing in its social context. Seleccionada, traducida, editada con comentario de Barbara Crawford Halporn. Michigan: University of Michigan Press, 2000.

4. Ibídem.

Libro 1

1 2 3 4 5 6

Al lector:

El quehacer del bibliotecario de un fondo antiguo se asemeja al realizado por sus colegas en colecciones convencionales de libros: sistematización y servicio. Sin embargo, una colección especial tiene sus propios protocolos de trabajo, siendo quizá el más importante la responsabilidad en la preservación del patrimonio documental. No obstante, de manera paulatina, quien trabaja en un fondo antiguo va desarrollando una actitud que, no dejando de ser profesional, lo asemeja a un anticuario. De la elaboración de catálogos bibliográficos obtiene el conocimiento de las colecciones; del cumplimiento de normas de conservación y del servicio al público adquiere la conciencia de su función como gestor cultural. La responsabilidad deviene en un especial afecto por los libros y documentos que resguarda.

El trabajo que presentamos es fruto de ese afecto. Nuestro deseo es que sirva como una invitación a nuestro recinto para que el lector sea partícipe del mismo entusiasmo por nuestras colecciones, por nuestros libros.

El lector encontrará cuarenta obras seleccionadas bajo criterios de relevancia temática y bibliográfica (también por su antigüedad, frecuencia de consulta y belleza; de predilección, incluso).

La selección de libros se presenta de manera cronológica siguiendo el formato que a continuación se describe:

1 Ficha del catálogo. Contiene datos del autor (las siglas de la orden religiosa a la que perteneció, si es el caso), título, la mención de responsabilidad (autoría), lugar de impresión; conserva la ortografía original.

2 Descripción física del libro. Incluye la signatura tipográfica, la paginación y el formato del libro.

3 Descripción de la portada. Atendiendo los criterios de los catálogos bibliográficos; asienta al pie de la letra todos y cada uno de los elementos de la página inicial de la obra.

4 Comentario del libro. El estudio breve propiamente del libro y de sus partes. El contexto de producción de la obra y el perfil temático que aborda. La razón por la que fue seleccionado.

5 Notas a pie de página.

6 Número de libro.

Esperamos que el lector disfrute la lectura de este trabajo tanto como nosotros lo hicimos en su elaboración.

Rocío Cázares / Francisco Mejía Los autores

Hugo de Santo Caro

—Libro 1—

Marco Vigerio

—Libro 2—

Ludolfo de Sajonia

—Libro 3—

Ricardus a Sancto Victore

—Libro 4—

Casiodoro de Reina

—Libro 5—

Francesco Gonzaga

—Libro 6—

Juan Bautista Villalpando —Libro 7—

Juan de Solórzano Pereira

—Libro 8—

Juan de Solórzano Pereira —Libro 9—

Mario Bettini

—Libro 10—

Francisco de Quevedo y Villegas —Libro 11—

Antonio Fajardo y Azevedo —Libro 12—

Francisco de Ayeta —Libro 13—

Pablo Nasarre

—Libro 14—

Francisco de Solano de Luque

—Libro 15—

Francisco de Florencia

—Libro 16—

Carlos María Perusini

—Libro 17—

Pedro José Parras

—Libro 18—

Antonio Eximeno

—Libro 19—

Hugo de Santo Caro

{Cardenal, O.P., 1200-1263}

Secunda [-sexta] pars huius operis: continens textum biblie cum postilla domini Hugonis Cardinalis.- Basileae : Johannes Amerbach, I. Petri & I. Froben, 1504.

Fol. (35 cm).- t. II: a-z6/8, A-Z6/8, 2A6.- 327, [1] h. ; t. III: a7, b-z6/8, A-Z6/8, 2AL8/6.- 399, [1] p. ; t. IV: a-z6/8, A-Z6/8, 2A-F6/8, 2G-H6.- 374 h. ; t. V: a-z8/6, A-Z6/8, 2A-D8/6, 2E6, 2F5.- 361 h. ; t. VI: a-z8/6, A-Z6/8, 2A-I6/8, 2K5.- 392 [i.e. 391] h.- Gótica.

Portada: [gótica] Sexta pars hui[us] ope / ris continens postilla[m] domini Hugonis / Cardinalis super espistolas Pauli / ad [corchetes] Romanos. I. / Corintios. II. / Galathas. I. / Ephesios. I. / Philippen[nses]. I. / Colossenses. I. / Thessalonice[n]ses. II. / Thimotheum. II. / Titum. I. / Philemonem. I. / Hebreos. I. / Item super Actus apostolorum / Sup epístolas Lañ. [corchetes] Jacobi. I. / Petri. II. / Johannis. III. / Jude. I. / Item super Apocalypsim.

El cardenal dominico Hugo de Santo Caro nació en Saint Cher, diócesis de Vienne, Francia a finales del siglo xii. Fue ministro provincial y lector de teología en la Universidad de París, en 1229. Fue nombrado cardenal en 1244 por el papa Inocencio IV y enviado por éste a distintas regiones de Europa como su legado. Al ser un prolífico escritor y teólogo, emprendió la corrección de la Biblia llena de errores y faltas y la ordenó por los capítulos como actualmente se conoce. Realizó la primera concordancia de la Biblia hacia 1250, siendo un autor reconocido a partir de ese momento.1 El cardenal Hugo había escrito anteriormente los Comentarios a los libros del Antiguo y Nuevo Testamento en forma de glosa, considerado el primero en utilizar este método. La primera edición de la Biblia Latina fue elaborada en Suiza en las prensas de Johann Amerbach por encargo de Antonio Koberger –el famoso impresor de Nuremberg, de 1498 a 1502– y la componen siete tomos de gran formato.2 Amerbach y sus socios, Johann Petri y Johann Froben tuvieron dificultades para imprimir la primera edición de Santo Caro, pues no se conseguían suficientes copias manuscritas para llevar a cabo la empresa y hubo problemas en conseguir papel de buena calidad, entre otros con-

tratiempos. Cuando se terminó de imprimir la primera edición, Amerbach le envió a Hans Koberger (primo de Antonio) inmediatamente 300 copias a la feria de Lyon y realizó otro envío a Nuremberg. Entre 1493 –cuando la Biblia de Hugo fue planeada– y 1502 –cuando salió a la luz– el mercado del libro había cambiado drásticamente. Para cuando las primeras copias llegaron a la feria en Lyon, la situación económica había empeorado y en menos de seis meses después de su publicación, los prospectos para las ventas de la Biblia de Hugo eran menos que prometedoras. La guerra pronto haría imposible el comercio.3

No obstante esta situación, los socios de Basilea pensaron en reimprimir la obra de Santo Caro para recuperarse económicamente, pues la empresa tipográfica había sido grande, el pago a destiempo e incluso habían perdido dinero en ello. La segunda edición se llevó a cabo y se terminó de imprimir en 1504 y guarda las mismas características físicas de la versión incunable que le precedió.4

Estos cinco volúmenes son los impresos más antiguos que resguarda la Biblioteca Franciscana –se carece del primer tomo– y se encuentran en excelente estado de conservación.

1. Amado Luarca, Carlos. Historia de la Espiritualidad en la orden de Predicadores. N.p. n.d. Internet. Marzo de 2010.

2. Cabello Martín, Mercedes y Aurora Diez Baños. «Nuevos incunables en la Biblioteca Histórica». Pecia Complutense. 1.1 (2004): 8-9. N.d. Internet. Marzo de 2010.

3. The correspondence of Johann Amerbach: early printing in its social context. Seleccionada, traducida, editada con comentario de Barbara Crawford Halporn. Michigan: University of Michigan Press, 2000.

4. Ibídem. Libro 1

Marco Vigerio

{Cadenal, 1446-1516}

[Marci Vigerii saonensis Ordinis Minorum ... : Decachordum christianû ...] [Fani] : [Hieronymus Soncinus ...], 1507.

Fol. (31.5 cm).- 2a6, a9, b8, c7, d-z8, et8, A10, B-E8, F10, 2A7, 2B8. CCXLVI h.

[Libro sin portada]

Marco Vigerio della Rovere nació en 1446 en Savona y murió en Roma en 1516. Perteneció a la Orden de Frailes Menores Conventuales, rama de la familia franciscana que ha formado a varios pontífices; sobrino de Francesco della Rovere, el papa Sixto IV. Cambió su nombre Emmanuele a Marco, en memoria del obispo de Noli –admirado tío materno, comúnmente llamado Marco Vigerio I–. El parentesco de consanguinidad y afinidad son los valores predominantes de los estratos sociales encumbrados durante el Medioevo y el Renacimiento: la familia della Rovere es un claro ejemplo. Ésta aparece estrechamente vinculada a la nobleza italiana más añeja. Una larga lista de ducados y señoríos indican la vena militar y un número considerable de dignidades eclesiásticas dejaron una profunda huella en la Iglesia. Los della Rovere asumieron la práctica común de nombrar cardenales a miembros de la familia.

Marco Vigerio II, nuestro autor, fue profesor de teología y letras en las universidades de Padua y La Sapienza en Roma. Ejerció varias dignidades como obispo de Senigallia, Ventimiglia, de Palestrina y como sufragáneo del obispado de Bolonia; abad commendatario del monasterio cisterciense de Viterbo; gobernador del Castello Sant'Angelo; arzobispo de Trani, caballero de Santa María de Trastevere y cardenal. Como delegado papal acompañó al papa y sus ejércitos en diversas expediciones como consejero, pero sorprendió muy pronto al mostrar un talento militar excepcional en las ocupaciones de Bolonia, Concordia y Mirandola.

Fue protector de la Orden de los Mínimos, en cuyo primer capítulo general resolvió la serie de disputas existentes sobre la interpretación y adopción de la regla de San Francisco de Paula que mantuvieron sus miembros. Por esta razón, Marco Vigerio es considerado el segundo fundador de la orden. Este fraile, que alcanzara gran prestigio intelectual, participó en el cismá-

tico Concilio de Pisa que nombró papa a Alejandro V pretendiendo unificar a la Iglesia Católica divida entre las sedes de Roma, con Gregorio XII a la cabeza, y Aviñón, que sostenía a Benedicto XIII como líder.

La influencia de este connotado cardenal se extendió incluso a las artes. Generalmente, se acepta la idea de que su pensamiento teológico influyó conceptualmente a Rafaello Sanzio en su famosa obra La Disputa del Sacramento. También fungió como consultor teológico de Miguel Ángel para algunos de los frescos realizados en el techo de la Capilla Sixtina entre los años de 1508 y 1512.1 El tío Marco Vigerio, conocido como el Cardenal Marco Vigerio I, había fundado el Conservatorio de San Sebastiano en Senigalla, y a su muerte, Marco Vigerio II continuó el patronazgo de dicho instituto musical.

Marco Vigerio escribió notables obras sobre la vida, pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, de entre las cuales destaca la presente obra.

El Decachordum christianum es en realidad el segundo volumen de la Historia admiranda

Obra de carácter ascético que exalta las virtudes de la Sagrada Familia y del misterio de la Encarnación a través de pasajes de la vida de Cristo; dividida en ciento cuarenta y seis episodios, que conforman diez capítulos –de ahí el título de la obra– desde la Anunciación hasta la Ascensión y Pentecostés.

La edición original contenía un grabado xilográfico de gran belleza al inicio de cada episodio, realizado en la escuela de Hans Schäufelein de Nuremberg, discípulo del célebre Alberto Durero.2 La segunda parte del catálogo de libros y manuscritos de la Biblioteca de Harvard, aparecida en 1974, incluye al Decachordum con bellas ilustraciones. Lamentablemente, nuestro ejemplar ha sufrido la pérdida de dichos grabados. Las únicas ilustraciones que prevalecen son las letras capitulares.

El papa Julio II, quien lo nombró cardenal, es el autor del prefacio.

1. Miranda, Salvador. «The Cardinals of the Holy Roman Church». Florida International University Library, Febrero de 2010. Internet. 10 de marzo de 2010.

2. Oxford Journals. «Reviews» The Library (1976): s5-XXXI: 165-166. The Bibliographic Society. Internet. 10 de marzo 2010.

Ludolfo de Sajonia

{O. Cart., ca. 1300-1377 ¿?}

Vita Iesu Christi añi ac saluatoris nostri et euangelio [et] approbatis ab ecclessia catholica doctoribus sedule collecta / per Ludolphum de Saxonia … ; accurrate per Iodocum Badium ….- Lugdu. : ab Stephano Gueynard …, 1507 (1510).

4º (24 cm).- a8, b4, a-z8, r8, ç8, y8, A-X8, 2A-2E8.- 428 h.- Gótica.

Portada: [inicial grabada] V ita Iesu christi dñi ac / saluatoris nostri et evangelio [et] approbatis ab eccle- /sia catholica doctoribus sedule collecta per Ludol- / phum de Saxonia ca[n] didissimi charrussiano ordinis / serua[n]tissimu[m]: [et] accurrate per Iodocum badium ascé- / ssum annotata: atq[ue] alphabetico indicio ac vita sante / Anne: atq[ue] landibus diui Ioachim aucta: dilige[n]terq[ue] / rursus Lugdu. impressa. / ¶ Henundatur Lugdu. ab Stephano Gueynard: eiusdem ciuitatis biblio- / pola [et] ciue in vico mercuriali vulgariter en la rue merchiere.

Ludolfo de Sajonia, llamado el Cartujano porque residió y escribió su obra en la Cartuja de Estrasburgo, escribió la obra denominada Vita Christi de gran trascendencia para la religiosidad de la época. Estudió teología e ingresó con los dominicos de joven, pero pronto descubrió que su vocación estaba más inclinada al silencio y a la meditación, por lo que posteriormente formó parte de la Orden de los Cartujos fundada por san Bruno hacia el año 1084. Fue prior en Coblenza entre 1343 y 1348 y murió el 10 de abril de 1377.1

Vita Christi es el tratado espiritual más importante de finales de la Edad Media y de comienzos del humanismo cristiano, pues produjo un gran impacto en la espiritualidad europea. Se hicieron diversas ediciones en francés, portugués y catalán desde 1472 y hasta 1559, fecha en la que el Índice prohibió toda traducción de la Escritura. A partir de la lectura de los cuatro evangelios del Nuevo Testamento, el cartujano redactó una vida de Jesús, según el método de la lectura, medi-

tación y oración asequible a un público importante. El texto aborda en 182 capítulos divididos en dos partes, la vida de Cristo a través de los evangelios bíblicos, con la finalidad de que el lector pueda meditarlos y aspire a la imitación de su vida y pensamiento.

Este libro y el Flos Sactorum influyeron decisivamente en la vocación espiritual de san Ignacio de Loyola, quien los pudo leer durante el periodo que estuvo convaleciente de las heridas sufridas en la defensa de Pamplona en 1521. El propio san Ignacio tomó, de un párrafo del cartujano, la denominación de «jesuitas» para los soldados de Cristo.2

El franciscano Ambrosio de Montesino tradujo al romance el Vita Christi a petición de la reina Isabel la Católica, dado que era uno de los poetas favoritos de la monarca.

La Biblioteca Franciscana resguarda esta edición con grabados sobre la vida de Cristo a lo largo de la obra y otra de 1542 con el sello del convento de San Francisco de México.

1. Iglesias, Ignacio, S.J. Boletín del Secretariado Interprovincial de Ejercicios. N.p. n.d. Internet. Marzo de 2010.

2. Manso Porto, Carmen. «La primera parte del Vita Christi» Isabel la Católica en la Real Academia de la Historia. Madrid: Real Academia de la Historia. Tomo III. 2004: 179-182. Internet. Marzo de 2010.

Ricardus Sancto Victore

{¿?-1173}

Richardi sancti Victoris doctoris preclarissimi O¯ia opera in vnum volumen congesta : solerti cura ac diligentia emendata atq[ue] nunc primum parrhisiis impressa.

Publicación: [Parisiis] : ven¯udantur in edibus Ioannis Petit, 1518 (cura ac dilig¯etia ... Andree boucard calcographi...)

Fol. (33 cm).- A10, B-N8, O6.- CXII h. Gótica.

Portada: [gótica] [calderón] Richardi ſancti victoris opuſcula in parrhiſieñ. / academia ſolerti cura ac diligētia magiſtri Andree / boucar calcographi: Impēſis vero Johânis petit / vniuerſitatis bibliopole iurati felici auſpicio finem / sumpſere. Anno ſupra milleſimum quingenteſimo / decimooctauo die.vero. xij. Julij.

Ricardo de San Víctor perteneció a una escuela de pensamiento escolástico de fuerte compromiso con la sistematización del canon religioso. Miembro del monasterio de San Víctor, fue el discípulo más aventajado del abad Hugo. Esta abadía ganó fama por la consistencia y solidez de los argumentos de sus teólogos y es considerada como una de las instituciones precursoras de las futuras «escuelas» que tendrían sus sedes en las universidades –la Sorbona y Oxford, principalmente–; escenarios también de célebres polémicas y divisiones por la calidad de los debates que en ellas ocurrieron.

De origen escocés, Ricardo es autor de numerosos trabajos teológicos. Desde sus obras más tempranas, dejó constancia de un espíritu crítico que continuamente pugnaba por la depuración del pensamiento escolástico. La estructura de su argumentación está fincada en el rigor lógico de Abelardo, por lo que su obra está permeada de una dialéctica sólida y de cierto aliento polemista. Ricardo es el introductor de Abelardo a la teología, a la cual dedicó todo su esfuerzo intelectual; por convicción, fue tajante en su negativa de abordar la perspectiva filosófica. Desarrolló su pensamiento teológico en áreas como la exégesis, el misticismo y la doctrina.

El arzobispo Santo Tomás de Canterbury lo visitó, a petición del papa Alejandro III, para que expusiera los puntos no concordantes con el pensamiento de san Bernardo acerca del «misterio de la Trinidad». Ricardo obtuvo el visto bueno y a pesar de que vivió una vida

monacal de dedicación al estudio y enseñanza, su trabajo cobró notoriedad; cientos de copias manuscritas se expandieron por casi toda Europa a partir del siglo xii y hasta la primera mitad del xvii. Por tanto, no es casual que, a partir de la aparición de la imprenta –trescientos años después de su muerte (1153)– la vigencia de Ricardo, propiciara el inicio de su obra impresa.

Quizá su obra más célebre sea el Tratado sobre la Trinidad, que conoció la prensa, en 1516. Los opuscula fueron editados en Venecia en 1506 –una copia se encuentra en la biblioteca de la reina de Inglaterra–; París en 1518 –la edición que posee nuestra colección–y 1540; de nuevo, Venecia, en 1592; Colonia, en 1621 y Ruán, en 1650. A mediados del siglo xix, el abad Migne incluyó en su extensa Encyclopédie théologique una recopilación de las obras de Ricardo.1

Pese a la noticia que se da en el colofón y en las bibliografías especializadas, el ejemplar de la Biblioteca Franciscana es la segunda parte de los Opuscula, encuadernada de forma separada a la primera, de la cual ignoramos su ubicación actual. Este segundo volumen tiene paginación propia, impreso a dos columnas en caracteres góticos y con las letras iniciales grabadas. Contiene las exposiciones de Ricardo en París sobre temas como el Tabernáculo y Templo de Salomón; concordancias con san Bernardo sobre los salmos 2, 25, 28, 80, 90, 104, 121, 134 y 158; sobre Habacuc, profeta menor; exposición del Cantar de los cantares; la explicación de la «visión de Ezequiel» y sobre el «templo» visto por él y los comentarios sobre el libro del Apocalipsis

1. Saebo, Magne, ed. Hebrew Bible, Old Testament: the history of its interpretation. v.1 Göttingen: Vandenhoeck un Ruprecht, 2000: 468-472.

Casiodoro de Reina

{ca. 1520-1594, trad.}

La Biblia, que es, los sacros libros del vieio y nuevo testamento / trasladada en español [por Casiodoro de Reina].- [Basel : T. Guarinus], 1569.

4º (24 cm).- [1], cruz8, ast6, A-2Y8, 2A-2R8, a-q8.- [30] p., 1438, 544, 508 col., [2] p.

Portada: la biblia, / qve es , los sa- / cros libros del / vieio y nvevo te- / stamento / [cursivas] trasladada en Español. /[grabado] / [texto en hebreo] / [cursivas] La Palabra del Dios nuestro permanece para siempre, Isa. 40. / M.D.LXIX.

La Biblia de Casiodoro de Reina es la primera traducción al español del Antiguo y Nuevo Testamento directamente del griego y hebreo. Esta obra fue impresa en 1569 en Suiza, país que le sirvió de refugio a Reina, tras ser perseguido por la Inquisición, debido a su anexión al protestantismo. El autor de origen español inició siendo un monje de la Orden de San Jerónimo de San Isidoro del Campo, cercano a Sevilla, lugar que tuvo que abandonar en 1557 cuando fue descubierto el movimiento de religiosos disidentes del que era parte.1 Estando en Ginebra, Casiodoro comprobó la intolerancia religiosa de los mismos calvinistas y decidió marchar a Inglaterra un año después, donde fundó una nueva iglesia y posteriormente a Amberes hacia 1564.

La traducción de la Biblia le tomó doce años en concluir y fue John Oporinus el primer impresor propuesto para llevarla al papel, famoso después de imprimir la Anatomía de Vesalio. Sin embargo, murió cuando apenas comenzaba la empresa tipográfica y fue reemplazado por Thomas Guarinus de Estrasburgo, quien concretó el trabajo de un total de 2 600 copias. Muchas de ellas fueron confiscadas y quemadas por el

Santo Oficio de la Inquisición y sólo algunas llegaron secretamente a territorio americano. Esta Biblia formó parte del Índice de Libros Prohibidos donde Reina fue considerado heresiarca.2

La Biblia del Oso, como es mejor conocida, tiene en la portada un oso bebiendo miel de un panal. Al parecer el dibujo se originó en Bavaria, como el emblema comercial del impresor Mattias Apiarius, cuyo apellido significa colmenero o apicultor. El grabado también ha sido interpretado como la lucha entre el mal (el oso) y los cristianos (las abejas), cuyo trabajo éste primero intenta destruir.

La primera Biblia en idioma español autorizada por la Iglesia Católica fue la versión del padre Scío de San Miguel, publicada en Valencia en 1773. Posteriormente fue publicada la traducción del padre Félix Torres Amat en 1823.

El ejemplar que resguarda la Biblioteca Franciscana se encuentra en muy buen estado de conservación, tiene un ex libris de Nelson Rhoades, Jr. y esta nota manuscrita: «By the name of Osgood», por lo que se puede suponer que el libro fue donado por un particular a la orden franciscana.

1. Roldán-Figueroa, Rady. «Justified without the works of the law: Casiodoro de Reina on Romans 3,28» Dutch Review of Church History. 82.1 (2005): 205.

2. Ibídem.

Francesco Gonzaga

{O.F.M., 1546-1620}

[De origine seraphicae religionis fraciscanae eiusq[ue] progressibus, de regularis obseruanciae institutione, forma administrationis ac legibus admirabiliq[ue] eius propagatione / F. Francisci Gonzagae ...] ; tertia huius operis pars ; quarta huius operis pars. [Romae : ex typografhia Dominici Basae], 1587.

Fol. (35 cm).- 3A-3A6, 4A-4B, 4B3-4Z6, 5A-5Z6, 6A4.- [1], +550-1362, [18] p., [12] h. de grab.

Portadilla: [orla tipográfica] [viñeta] / tertia H vivs / operis pars / omnes Prouincias, / omnesqve tvm fratrvm, / tum quoque ſororum Vltrmontanae familiae / couentus complectens, / [cursivas] Exceptis his quae in partibus Indiarum continentur. / [viñeta]

Esta magnífica obra es quizá una de las fuentes primarias más antiguas sobre historia eclesiástica, historia de la evangelización e historia de la orden franciscana en México. Podemos considerar que tiene su antecedente directo en la Carta de avisos y apuntamientos que el mismo Francesco Gonzaga hizo circular por todos los rincones del orbe una vez que fue nombrado ministro general de la orden en el Capítulo General de París, en noviembre de 1579. Esta carta hizo su aparición en México cuando fue publicada por Pedro de Ocharte en 1583 y en ella el general franciscano expresa su preocupación por el estado en que se encuentra la orden. Por un lado, desde su fundación, había sido objeto de varias reformas que la habían dividido en varias familias y, por otro, la vasta extensión que su misión evangelizadora había ya alcanzado en África, Asia y América hicieron necesario conocer los conventos y colegios recién fundados y modernizar la estructura de la propia orden.

De esta manera nace el De origine seraphicae como un colosal esfuerzo de recuperación de información del quehacer de toda la orden franciscana hacia el final del siglo xvi. Francesco Gonzaga es quien exige dar cuenta del estado de las cosas pero también se erige como el gran compilador. Si bien es innegable su enorme valor en la historiografía mexicana, son conocidas, por historiadores y bibliógrafos, las inconsistencias e impreci-

siones en ciertos datos que consigna «lo que desmuestra que confió demasiado en sus colaboradores».1

De origine seraphicae está dividido en cuatro partes. El ejemplar que posee la Biblioteca Franciscana contiene las tercera y cuarta partes, siendo esta última la correspondiente a la relación de las provincias americanas, de entre las que destacan las fundadas en la Nueva España: Santo Evangelio de México, San Pedro y San Pablo de Michoacán, San José de Yucatán y la de San Gregorio –atribuida erróneamente a la Nueva España– de Filipinas que sí tuvo casa en México, en San Cosme, pero que fuera cesión del Santo Evangelio para que los frailes misioneros destinados a Filipinas tuvieran hospedaje y lugar de reposo antes de proseguir el viaje a Manila o Macao.

El texto no tiene división capitular, las secciones están dadas por la presentación de cada provincia, a la que sigue la historia de la fundación y el listado con información sucinta sobre los conventos que va consignando: tipo de urbanización, de población, distancia que le separa de la ciudad principal, número de frailes que los habitan y su actividad, visitas y doctrinas que administra. También ofrece una breve biografía de frailes renombrados. Cada una de estas secciones está ilustrada con un grabado calcográfico alegórico que no es el escudo provincial. Nuestro ejemplar ha perdido los que ilustraban las provincias mexicanas.

Román. Los franciscanos y la imprenta en México en el siglo xvi. México: Ed. Pedro Robredo, 1939: 203.

1. Zulaica Garate,

Juan Bautista Villalpando

{S.I., 1552-1605 ¿?}

[Tomi III Apparatus vrbis, ac templi Hierosolymitani : pars I et II / a patre Ioanne

Baptista Villalpando e Societate Iesu ; collato studio cum H. Prado ex eadem Societate. Romae : typis Illefonsi Ciacconii : excudebat Carolus Vullietus, 1602]

Fol. (43 cm).- cruz, A-V6, X-Y4, Z6, 2A-2D6, 2E4, 2F-2M6, 2Nn4, 2O2, 2P-2T6, 2V4, 2X6, 2Y4, 2Z4, 3A2-3D2, 3E1, 3F-3I6, 3K3 .- III-XVI, 573 [i.e. 603] p. : il.

Portada: [friso con anagrama de la Compañía de Jesús] / ioannis baptistae villalpandi cordvbensis e societate iesv / apparatvs vrbis ac templi / H ierosolymitani .

Esta colosal obra consta de tres volúmenes que aparecieron entre 1596 y 1604. Sólo el primero lleva la firma de Jerónimo de Prado (1547-1595), los dos últimos son obra de Juan Bautista Villalpando (1552-1608). Ambos, jesuitas andaluces; el primero, teólogo experto en Ezequiel, Isaías y San Pablo; el segundo, arquitecto discípulo de Juan de Herrera, el célebre constructor de El Escorial, relación gracias a la cual Villalpando consiguió de Felipe II 3 000 escudos de oro, para sufragar los gastos de la impresión de la obra en Roma y la realización de los grabados e ilustraciones en Flandes.

En este monumental estudio se realiza la reconstrucción del Templo de Salomón a partir del texto bíblico del profeta Ezequiel y siguiendo los lineamientos urbanísticos del arquitecto romano Vitrubio, De Architectura. Ambos autores comparten la idealización medieval por Jerusalén y plantea el orden salomónico como paradigma arquitectónico. Pero, tras la muerte de Jerónimo de Prado, Villalpando desarrolla sus vastos conocimientos de arqueología clásica.1

El Templo de Salomón fue paradigmático, particularmente para Villalpando, debido a su carácter sagrado, a su divinidad. El conocimiento del diseño del templo le permitiría conjeturar las reglas de una arqui-

tectura perfecta: un orden constructivo «revelado» por Dios, pensamiento profundamente arraigado en la Compañía de Jesús y de san Ignacio de Loyola, su fundador. Anne Morrison asegura en el estudio introductorio a la traducción que hizo al inglés sobre el Templo de Salomón, de la visión de Ezequiel, se funda específicamente en el deseo de la Contrarreforma de revitalizar a una «iglesia moribunda y corrupta».2

La celebridad de este trabajo de exégesis otorgó al jesuita cordobés un amplio reconocimiento por las aplicaciones de la geometría euclidiana a la arquitectura. Hay quienes aseguran que sir Isaac Newton estudió los trabajos de Villalpando, desde una perspectiva hermética, en una época donde las profecías eran estudiadas «científicamente». El mismo jesuita fue un hombre de pensamiento ambivalente, místico-práctico como muchos otros contemporáneos suyos.

La reconstrucción del Templo de Ezequiel atrajo la enconada oposición y crítica del célebre Benito Arias Montano, editor de la Biblia Poliglota, al no encontrar concordancia entre el Templo de Salomón descrito por el profeta y lo consignado en los Libros de los Reyes y otras fuentes. Arias Montano llevó su queja ante el superior jesuita y el papa Sixto V; el arquitecto jesuita fue exonerado.3

1. Uclés , Moreno J. «Problemas de autoría de In Ezechielem» Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Universidad de Jaén, 2009. Internet. 15 de marzo de 2010.

2. «Juan Bautista Villalpando's Ezechielem Explanationes: A Sixteenth-Century Architectural Text» Traducido por Tessa Morrison. Reino Unido: Edwin Mellen Press, 2009. Internet. 15 de marzo de 2010.

3. «Juan Bautista Villalpando, S.J. (1552 to 1608) and his version of Solomon's Temple» Mathematics Department. Fairfield University. N.d. Internet. 15 de marzo de 2010.

Juan de Solórzano Pereira

{1575-1655}

De Indiarum iure, sive, De iusta Indiarum Occidentalium gubernatione quinque libris comprehensum.- Matriti: Ex Typographia Francisci Martinez, 1639.

Fol. (35 cm).- cal8, 2cal6, [ ]1, 3cal8, 4cal4, A-Z8, 2A-Z8, 3A-M8, 3N6, 3O-V8, 3X-Y6, 3Z8, 4A-F8, 4G-H6.- [28], [1] h. de grab., [24], 1076, [136] p.

Portada: d ioannis / de solorzano / pereira i v d / et in regio, ac supremo indiarvum / senatv consiliarii, / dispvtationvm / [cursivas] de indiarvm ivre , sive de ivsta / indiarvm occidentalivm / gvbernatione , / [redondas] tomvs alter / qvinqve libris distinctvs , / in quibus omnia, quae ad servitia personalia, Tributa, De-/ cimas, & Commendas Indorum spectant, exa-/ ctissime pertractantur […] [cursivas] opvs vere avrevm, / Et vel ipsa novitate, varietate, acutilitate rerum, & materiaru[m], / quas continet, expetendum, & admirandum ; / Et non solum iss, qui in eisdem Indiis commorantur, verum $ aliarum ómnium / Provinciarum Iudicibus, Iuris professoribus, Advocatis, Theologis, & / bonarum Artium Studiosis, summo ubique usui, / & voluptati futurum. / [redondas] cvm triplici indice absolvtissimo […]

Juan de Solórzano Pereira estudió jurisprudencia en la Universidad de Salamanca y en 1610 fue nombrado juez de la Audiencia de Lima hasta 1627, año en que regresó a la corte peninsular. Ahí ocupó los cargos de fiscal de los Consejos de Hacienda, de Indias y de Castilla, consejero de Indias y consejero honorífico de Castilla, hasta su jubilación en 1644. Escribió varios tratados de derecho siendo el más importante los dos volúmenes De Indiarum jure, uno impreso en Madrid en 1629 y el segundo en 1639. Esta obra la elaboró en los escasos tiempos libres que tenía cuando fungió como oidor en Lima, pues el rey Felipe III le había ordenado que escribiese todo lo que «juzgase concerniente y conveniente a su derecho y gobierno».1 El volumen primero presenta el siguiente título: De Indiarum iure sive de iusta Indiarum occidentalium inquisitione, acquisitione et retentione, en donde trata el descubrimiento, conquista y retención de las Indias. El libro segundo lleva por título De Indiarum iure sive de iusta Indiarum

occidentalium gubernatione y comprende cinco libros que revisan las principales instituciones que reglan a la sociedad indiana, desde las encomiendas hasta los derechos civiles. Este tratado sorprende por la utilización de fuentes legales, canónicas, históricas y filosóficas de las que el autor hecha mano.2 El éxito de esta obra suscitó la traducción al castellano, por lo que Solórzano publicó la Política Indiana años después. En ambas obras se muestra como gran conocedor de los aspectos jurídicos de las leyes española y americana hasta ese momento publicadas. Se puede afirmar que son Francisco de Vitoria y José de Acosta los que ejercen una influencia más directa en todas las cuestiones filosófico-teológicas relacionadas con la problemática ultramarina.3 A partir de esta obra, Solórzano es considerado uno de los tratadistas más importantes del derecho indiano.

La Biblioteca Franciscana resguarda el segundo volumen con algunas afecciones, pero mantiene su portada arquitectónica y el retrato de Pereira.

1. Baciero, Carlos. «Juan de Solórzano Pereira y la defensa del indio en América» Hispania Sacra, Missionalia hispaniaca, 58.117 (enero-junio 2006): 263-327. N.d. Internet. Marzo de 2010.

2. Salvador Bernabéu, Albert. «Juan de Solórzano y Pereira: De Indiarum Iure (Liber III: De retentione Indiarum)». Nuevo Mundo Mundos Nuevos, 4 de febrero de 2005. Internet. Marzo de 2010.

3. Ibídem: 264.

Juan de Solórzano Pereira

{1575-1655}

Politica Indiana : sacada en lengua castellana de los dos tomos del derecho, I gouierno municipal de las Indias Occidentales que mas copiosamente escribio en la latina / el dotor Don Iuan de Solorzano Pereira … ; dividida en seis libros … con dos índices muy distintos, i copiosos …- En Madrid : por Diego Diaz de la Carrera, 1648.

Fol. (35 cm).- t. I: [ ]1, cal8, 2cal5, [ ]1, 2cal3, 3cal6, A-P8, Q4.- [22], [2] h. de grab., 248 p. ; t. II: [ ]4, R-Z8, 2A-Z8, 3A4.- 249-746 p. ; t. III: [ ]4, 3B-Z8, 4A-B8, 4C4.- 747-1040, [104] p.

Portada [enmarcada en doble filete]: politica indiana / sacada en lengva castellana de / los dos tomos del derecHo, i gobierno mvnicipal / de las indias occidentales qve mas copiosamente / escribio en la latina / el dotor don ivan de solorzano pereira / caballero del orden de santiago, del / Consejo del Rey Nuestro Señor en los Supremos de Castilla, i de las Indias. / por el mesmo avtor , / Dividida en seis Libros. / en los qvuales con gran distincion, i estvdio / se trata, i resuelve todo lo tocante al Descubrimiento, Descripcion, Adqui-/ sicion, i Retencion de las mesmas Indias, i su gobierno particular, assi cerca / las Personas de los Indios, i sus Servicios, Tributos, Diezmos, i Encomiend-/das, como de los Espiritual, i Eclesiastico, cerca de su Dotrina, Patronazgo / Real, Iglesias,

Prelados, Prebendados, Curas Seculares, i Regulares, Inqui-/ sidores, Comissarios de Cruzada, i de las Religiones. I en lo Temporal, cerca / de todos los Magistrados seculares, Virreyes, Presidentes, Audiencias, / Consejo Supremo, i Iunta de Guerra dellas, con inserción, i declaración de las muchas cedulas Reales que / para esto se han despachado. / a Ñadidas /[cursivas] mvcH as cosas , qve no estan en los tomos / Latinos, i en particular todo el Libro Sexto, que en diez i siete Capitulos trata de / la Hazienda Real de las Indias, Regalias, Derechos, i Miembros de que se / compone, i del modo en que se administra; i de los Oficiales / Reales, Tribunales de Cuentas, i Casa de la / Contratacion de Sevilla. […] / con privilegio, / [cursivas] En Madrid. Por diego diaz de la carrera . / Año M. DC. XLVIII.

Juan de Solórzano Pereira publicó la Política Indiana casi diez años después de su gran obra De Indiarum iure [...] que se ha comentado anteriormente. Se puede decir que el presente ejemplar es la traducción de esta última con algunas adiciones y arreglos. El texto está dividido en seis libros, donde describe el descubrimiento de América y defiende la legalidad de la conquista y ocupacion española. Asimismo, trata sobre la libertad de los indios, el sistema de encomiendas, el gobierno y la economía en los nuevos territorios.1 Con esta obra, Juan de Solórzano se propuso fundamentar el derecho del gobierno español a colonizar y administrar los reinos adquiridos por «disposición divina», siendo representante del regalismo en el que se basarían durante el siglo xviii los dirigentes borbones.2 La obra que resguarda la Biblioteca Franciscana se encuentra encuadernada en tres tomos e incluye la portada arquitectónica y un grabado calcográfico representando al autor como en De Indiarum iure [...].

1. Department of Special Collections, University o Notre Dame. N.d. Internet. Marzo de 2010.

2. E. Luque Alacaide. Reseña de «De Indiarum iure (Lib. I: De inquisitione Indiarum) de Juan de Solórzano Pereira» Anuario de Historia de la Iglesia. 11 (2002): 550-551. Universidad de Navarra. Internet. Marzo de 2010.

Mario Bettini

{S.I., 1582-1657}

Aerarium philosophiae mathematicae in quo elementa philosophiae geometricae de planis, curuis, & solidis figuris ... / authore Mario Bettino Bononiensi e Soc. Iesu ... ; tomus primus cum sexdecim indivibus.

Bononiae : Typis Io. Baptistae Ferronii cum facultate superiorum, 1648.

4° (23.5 cm).- a-b4, c2, d-h4, A-3Z4, 4A-4Q4, 4R6, b4,c4.- 701, [i.e. 691] p.

Portada: aerarivm / pH ilosopH iae / mat H ematicae / in qvo / elementa / Philosophiae Geometricae de Planis, Curuis, / & Solidis figuris / applicata, et ornata - /Vſibus esimijs in omni Scientiarum, & Artium genere, nouis / Praxibus, Paradoxis, locis Ariſtotelicis, & aliorum Philoſo- / phorum, & Scriptorum, Corollarijs, Scholijs, Eruditio- / nibus, Moralitatibus, Demonſtrationibus nouis, / facillimis, & vniuierſaliſſimis, & vniuerſalimis confirmata, / met Hodo / [cursivas] Iucundiore, ac breutore in tres tomos diſtributa ſunt. / [redondas] intercessere / Ingenioſae inuentionis exodia Horaria / [cursivas] tomvs primus / cum sexdecim indicibus . / [redondas] avt Hore / mario bettino bononiensi e soc . iesv, / olim in Parmenſi Academia Philosophiarum Mathematicae, / ac Moralis publico Lectore.

Mario Bettini fue un destacado pensador matemático y filósofo, cosmógrafo, astrónomo y dramaturgo nacido el 6 de febrero de 1582. Este sacerdote jesuita italiano, aun en nuestros días, cuenta con un amplio reconocimiento de la comunidad científica. En 1651, Giovanni Riccioli, otro jesuita italiano conocido por ser el primero en medir la tasa de aceleración de un cuerpo en caída libre, bautizó un cráter lunar como Bettinus. Bettini enseñó estereometría –geometría del espacio–, cónicas –geometría del cono– y matemáticas como parte de la enseñanza militar en los colegios de nobles en la ciudad de Parma.1 El Aerarium es ante todo un libro de texto para la formación de jóvenes estudiosos en las disciplinas afines a las matemáticas pero desde una perspectiva abstracta. Esta obra introduce al lector a los conceptos

fundamentales de la geometría euclidiana siguiendo la lógica deductiva de Aristóteles. Sin restar seriedad a los estudios matemáticos, el astrónomo jesuita fue conocido por su afición a tratar los problemas matemáticos de manera lúdica.2

El Istituto e Museo di Storia della Scienza de Florencia incluyó al Aerarium en una colección de 1 100 trabajos sobre matemáticas y ciencias afines denominada «Il Giardino di Archimede. Un museo per la matematica» (El Jardín de Arquímedes, un museo para las matemáticas).3

El ejemplar del Aerarium que preserva la Biblioteca Franciscana tiene en la portada la firma autógrafa de don Carlos de Sigüenza y Góngora, el famoso sabio mexicano, científico, poeta, dramaturgo, cosmógrafo real y profesor universitario de astronomía que polemizara con el jesuita Eusebio Kino acerca de los cometas.

1. O'Neill, Charles E. y Joaquín Ma. Domínguez. Diccionario histórico de la Compañía de Jesús. España: Universidad Pontificia de Comillas, 2001: 432.

2. MacDonnell, Joseph F., S.J. «Appendix: 56 Prominent Jesuit Geometers» Fairfield University. N.d. Internet. 11 de marzo de 2010.

3. «Il Giardino di Archimede. Un museo per la matematica» Istituto e Museo di Storia della Scienza. N.d. Internet. 11 de marzo de 2010.

Francisco de Quevedo y Villegas

{1580-1645}

Politica de Dios y govierno de Christo : sacada de la sagrada escritura para acierto de rey y reyno en sus acciones ... / por D. Francisco de Quevedo Villegas cauallero de la Orden de Santiago ...

En Madrid : en la Imprenta Real : a costa de Mateo de la Bastida ... frontero de San Felipe, 1666.

4° (21.5 cm).- [ ]4, [parágrafo]8, 2[parágrafo]8, 3[parágrafo]4, A-Y8.- 24 h., 347, [5] p.

Portada: politica / de dios , / y / gobierno / de / cH risto, / sacada /de la sagrada escritvra para / acierto de rey, y reyno en ſus acciones. / [cursivas] al se Ñor don sancHo de villegas / Velaſco de la Vega y Zeuallos, Señor, y Pariente mayor / de la Caſa, y Linage de Villegas, del Conſejo de ſu / Mageſtad, y Alcalde de ſu Caſa, / y Corte, &c. / [redondas] por / d francisco de qvevedo villegas / Cauallero de la Orden de Santiago, Señor / de la Torre de Iuan Abad. / [cursivas] con privilegio / [taco xilográfico] / [redondas] En Madrid: [cursivas] En La Imprenta Real, [redondas] Año 1666. / [taco xilográfico] / [cursivas] A coſta de Mateo de la Baſtida, Mercader de Libros, / frontero de San Felipe.

Francisco Gómez de Quevedo y Santibáñez Villegas es, junto con Góngora y Lope de Vega, uno de los máximos exponentes del Siglo de Oro español. Hombre de su tiempo, Quevedo fue un protagonista constante en la vida política y cultural. De cuna noble, actuó como miembro de la corte, fungió como diplomático e incluso fue caballero de la Orden de Santiago. Madrileño controversial, buscó amistades y ganó enemistades en todos los terrenos en que desarrolló su vida. Culto, inteligente, sagaz, curioso; su obra trasluce a la perfección estas cualidades pero también sus no pocas virtudes. Una limitación visual le obligó a utilizar los anteojos conocidos como «quevedos».

Existen numerosos estudios sobre su extensa obra, temáticas, estilo, rivalidades y polémicas. Su vida ha sido en muy pocas ocasiones contada sin apasionamientos y sensacionalismos. Pero convendría recordar que este prolífico escritor madrileño profesó una afición muy marcada hacia la filosofía de los estoicos y de Séneca en particular; extraño contraste que no deja de llamar la atención.

Prestigioso poeta, también fue un celebrado prosista. El estudioso español Fernando Lázaro Carreter ha dicho que «fundamentalmente era un glosador», es decir, iba hilvanando textos en una serie temática en la

cual citaba textos de las sagradas escrituras, evangelios y autores clásicos.

En la Política de Dios, Quevedo hace un esfuerzo notable por ceñir su estilo en un afán de disminuir los artificios poéticos del resto de su obra. Así, la sátira y el culteranismo abren paso a un expresión más austera, incluso, más severa. El ejercicio de escritura no sólo pretende cierto estoicismo en el estilo sino que es, en sí mismo, la perspectiva, la forma de abordar el tema. Quevedo comienza cada capítulo con una cita bíblica, de los evangelistas Juan y Lucas, la mayoría de las veces o de autores clásicos y la desarrolla con soltura y sobrada erudición.

El texto está atravesado por una tensión manifiesta entre los valores políticos tradicionales y la agudeza para racionalizar los principios en los que se basan. No sería exagerado pensar que una obra de la naturaleza de la Política de Dios tiene una franca correspondencia con Maquiavelo. Moralista la obra de Quevedo, su pluma tiene en la mira a la corte de Felipe III pero no para criticarla, sino para ofrecerle consejo al futuro Felipe IV.

La primera edición de la Política de Dios apareció en 1626, en Zaragoza, Barcelona y Pamplona, aunque fue escrita casi una década antes. La edición que aparece en esta selección es la primera que se hizo en las prensas madrileñas de la Imprenta Real.

Antonio Fajardo y Azevedo

{ca. 1630-ca. 1700}

Resumen historial de las edades del mundo : genealogia real, y origen de todas las religiones eclesiasticas y militares ... / por el M. Antonio Faxardo, y Azevedo. Con privilegio en Madrid : por Gregorio de Mata : a costa de Antonio Riero y Texada, 1671

4° (20.5 cm).-1[par]8, A-S8, T4.- [8], 148 h.

Portada: resvmen / H istorial de las / edades del mvndo / genealogia real , y origen de / todas las rel[igi] ones eclesiasticas , y / [mili]tares . / [cursivas] dedicado / a pedro fernandez gonzalez raposo, / Señor de la Caſa, y Solar de los Fernandez, &c. / [redondas] por el m antonio faxardo, y azevedo. / [grabado xilográfico escudo heráldico] / Con Privilegio, [cursivas] En Madrid, [redondas] Por Gregorio de Mata. Año 1671. / [filete] / [cursivas] A costa de Antonio Riero y Texada, Familiar del Santo Oficio, / Mercader de Libros en las Quartro Calles.

Escasa es la información existente sobre este peculiar autor. De manera un tanto cuanto curiosa, el itinerario intelectual y la vida de Antonio Fajardo Acevedo han recibido mejor trato por estudiosos italianos e incluso sajones que el de los propios españoles, tanto de sus coetáneos como de los contemporáneos quienes siempre lo han visto como un autor secundario o como «una imitación desconocida de Calderón». En efecto, mucho de lo escrito por este prolífico autor tiene una clara influencia de don Pedro Calderón de la Barca.

A pesar de que su obra estilísticamente sea barroca, su vida no lo fue de manera alguna. Parece que don Antonio Fajardo era un espíritu inquieto y creativo; poco afecto a la vida de corte, salvo al final de sus días. En las escasas notas biográficas que hay sobre él, se infiere que nació antes de 1632 y murió hacia 1700. Por documentos oficiales se sabe que ostentaba el título de Maestro en Artes y que intentó vivir como tal, pero la vida lo fue llevando por otros derroteros ya que se incorporó a una compañía de comediantes, en la cual inició como apuntador –esto es, recordaba los textos a los actores en los ensayos o en escena– y fue desarrollando una vocación de comediógrafo e, incluso, incursionó en la actuación. La vena poética apareció desde su época de estudiante y antes de alistarse en la compañía teatral ya había escrito la zarzuela La flor, el ave y la piedra que inició la larga serie de críticas sobre su trabajo. Actualmente, los estudiosos han encontrado mayor correspondencia de su dramaturgia con el Arte nuevo de Lope de Vega.

Tras su itinerante paso por la compañía de comedia, intentó de nuevo validar su título de maestro en Madrid, recomponer su vida y demostrar su valía literaria como autor serio. Lo curioso es que, ya logrado un prestigio mediano en el mundillo cultural madri-

leño, abandonó todo y se dedicó a viajar aunque siguió escribiendo y publicando –en Cádiz, Málaga y Granada–. Después de 1680, Antonio Fajardo se encontraba a cargo de la ermita de San Antonio en Carcagente en Valencia llevando una vida de ermitaño. Su pluma, aunque fiel a los cánones escénicos de la época, siguió produciendo poemas, romances y hagiografías. Una década después, don Antonio aparece en la nómina del duque de Gandía y posteriormente pasa al servicio del duque de Alba.1

La obra que presentamos en esta selección, Resumen historial de las edades del mundo, fue escrita cuando Fajardo y Acevedo intentaba vivir en Madrid como Maestro en Artes. La primera parte es una especie de recorrido histórico de distintos monarcas, desde los aparecidos en el libro del Génesis hasta el reinado de Carlos II. Este itinerario recorre toda la antigüedad clásica grecolatina sin dejar de lado los reinos persa, godo, sacro imperio romano germánico y el papado. La segunda parte retoma el tema bíblico y desarrolla una genealogía a partir del repoblamiento de la Tierra, tras el Diluvio, por Noé y sus hijos. Describe los reinos formados por los descendientes del patriarca y apunta que es un nieto de Noé –hijo de Jafet– el fundador de España y de ahí esboza la línea sucesora hasta llegar a Carlos II. La tercera parte es la historia de las órdenes monásticas y militares en territorio español.

Este Resumen perteneció a la biblioteca conventual de franciscanos descalzos de Santa María en San Martín Texmelucan y se conoce un ejemplar similar que formó parte de la colección del convento de Santo Domingo de Puebla. No es de extrañar que apareciera en la estantería conventual ya que abarca temas bíblicos, de historia eclesiástica, de España y de las mismas órdenes regulares.

1. Símini, Diego. «Vida, obras y olvido de un comediógrafo barroco ejemplar: Antonio Fajardo Acevedo». rilce, 11.2 (1995): 283-292. Servicio de Publicaciones de la Universidad de Navarra, 2008. Internet. 16 de marzo de 2010.

Francisco de Ayeta

{O.F.M., 1659-1700 ¿?}

Crisol de la verdad / manifestada por el R.P. Fr. Francisco de Ayeta, religioso de la Orden Seraphica de N.P. San Francisco ... padre de la Provincia del Santo Evangelio de Mexico ...- [Madrid?] : [s.n.], [1693?]

Fol. (29 cm).- [ ]1, A-7Z2, 8A-8K2.- 342, [1] h.

Portada: [orla tipográfica] crisol / de la verdad, / manifestada por el r p fr / francisco de ayeta, / religioso de la orden serapH ica de / n p. San Francisco, Comiſſario General del Santo Oficio, / Ex-Cuſtodio, y Viſitador dos vezes de la converſiones de / la Nueva Mexico, Padre de la Provincia del Santo Evange- / lio de Mexico, Procurador General eſta Corte de / las Pronvincias de las Indias, en virtud de / sus poderes. / en defensa de dicH a sv provincia . / sobre el despojo, y seqvestro de las 31 doctrinas , / de que la removió el Reverendo Obiſpo D. Juan de / Palafox, ſiendo Visitador del Reyno. / en contravencion / De los Sagrados Privilegios, que los Sumos Pontifices la con- / cedieron à inſtancias de los ſeñores Reyes, como Dele- / gados Apoſtolicos de las Indias. / y obtenidos / Por el Señor Emperador Carlos Quinto, y el Señore Rey / Don Phelipe Segundo. / con prevencion /De la inſtancia, quepara ello hizo el Inſigne, y Catholico Ca- / pitan Don Fernando Cortès, Conquiſtador de aquellos

Reynos, / y repetidas juntas, que mandò formar el Señor Emperador, para / pedir à ſu Santidad, que la Religion Seraphica de la Obſer- / vancia, fueſſe por eſpecial Obrera de aquella / nueva Viña.

Francisco de Ayeta fue un prolífico escritor «del orden de S. Francisco, custodio y padre de la Provincia del Santo Evangelio, visitador de las misiones del Nuevo Mundo, comisario de la inquisición en la N.E. y procurador general de su provincia en Madrid».1 No se conoce el lugar de nacimiento ni muerte de este connotado polemista franciscano.

Defensor de la causa indígena y del trabajo de su propia orden, el padre Ayeta dio cuenta de cómo el declive de la actividad de los misioneros de México, a mediados del siglo xvii, fue utilizado como pretexto por las autoridades del clero secular para despojar a los regulares de sus misiones.

Sus libros son bien conocidos por carecer de lugar y fecha de edición. Algunas obras que ilustran la fuerza y carácter de las polémicas en las que participó son Defensa de la verdad, de 1689, controversia contra el obispo de Guadalajara; Apología del orden de San Francisco en América, aparecida alrededor de 1690; Defensa de la Provincia del Santo Evangelio de México sobre la retención de curatos y doctrinas; Último recurso de la Provincia de San José de Yucatán sobre del despojo de parroquias, de 1694 y Discurso legal contra el Obispo de Quito, en 1699.

El libro que presentamos, Crisol de verdad, forma parte de la polémica entablada contra el obispo de Puebla Juan de Palafox y Mendoza. El franciscano expone argumentos basados en cédulas, bulas, breves, «privilegios, essempciones è indultos»2 papales que otorgaban privilegios al clero regular y que fueron revocados por la autoridad del obispo.

Dado el carácter y expresión vehemente del Crisol, el comisario general de Indias, fray Julián Chumillas, le envió, desde Madrid, una patente en que le ordenaba suprimir dicha obra de la recopilación de argumentos que preparaba la orden en contra del despojo de doctrinas.

El padre Ayeta fue el primero en percatarse y en alertar a las autoridades coloniales sobre la situación de las misiones de Nuevo México. Francisco Ayeta declaró que la colonia española, con indios sedentarios, carecía de defensa frente a las tribus de indios salvajes. España perdió esa posesión dos años después, en la rebelión conocida como la Revuelta de los indios Pueblo. Ayeta atendió a los doscientos colonos que huyeron hacia El Paso.

1. Beristáin y Souza, José Mariano. Biblioteca Hispano Americana Setentrional. Segunda edición, publícala el presbítero Br. Fortino Hipólito Vera. Tomo I. Amecameca: Tipografía del Colegio Católico, 1883.

2. Como el autor expone en el prólogo «Al lector», folio 2r.

Pablo Nasarre

{O.F.M., 1664-1730}

Escuela música, segun la practica moderna, dividida en primera, y segunda parte … / su autor el padre Fr. Pablo Nassarre … .- En Zaragoza : por los Herederos de Diego de Larumbe, 1724.

Fol. (28.5 cm).- a6, b-c4, A-2Z4, 3A-3S4.- 501 p.

Portada: [orla tipográfica] escvela mvsica, / segvn la practica moderna, / dividida en primera, y segvnda parte , / esta primera contiene qvatro libros , / el primero / trata del sonido armonico, de svs / diviſiones, y de ſus efectos. / el segvndo, / del canto llano, de sv vso en la / Igleſia, y del provecho eſpiritual que produce. / el tercero, / del canto de organo, y del fin, porqve / ſe introduxo en la Igleſia, con otras advertencias necesarias. / el qvarto, de las proporciones que se contraen de / ſonido à ſonido; de las que ha de llevar cada Inſtrumento / Muſico; y las obſervancias, que han de tener los Artifices de ellos. / Sv avtor / [cursivas] el padre f r. pablo nassarre , / Organiſta del Real Convento de San Francisco / de Zaragoza. / [redondas] y lo dedica sv prelado / al ilustrissimo seÑor / d. manvel perez de araciel , / y rada , arzobispo de zaragoza, / del Conſejo de ſu Magestad, &c. / [taco xilográfico] / [cursivas] Con licencia: [redondas] En Zaragoza: Por los Herederos de diego de larvmbe , / Año 1724.

Pablo Nasarre pertenece a una vertiente de músicos invidentes aparecida entre los siglos xvi y xviii en España. Nacido en Alagón, en 1664, a corta edad viajó a la ciudad de Daroca, en su misma provincia de Zaragoza, para estudiar música con Pablo Bruna, «el Ciego de Daroca». A los 22 años de edad se trasladó a la capital de la provincia para tomar el hábito franciscano en el Real Convento de San Francisco. Una vez hecha su profesión solemne en 1683, se desempeñó como organista del convento de Zaragoza hasta su muerte, en 1730. Ciego de nacimiento, Nasarre desarrolló una especial sensibilidad hacia la música en la que logró el reconocimiento de colegas músicos, maestros de capilla, censores, tratadistas y alumnos. Prestigio basado en la fecundidad y dedicación a la música como ejecutante, maestro, compositor y teórico.

Celebrado en su época como organista –tañedor de órgano, al uso de la época– y como compositor, su

fama ha trascendido gracias a la escuela de armonía y contrapunto que formó.

El esfuerzo didáctico de su obra lo centró en una doble vía. Por una parte, estudió la técnica vigente en el barroco: desarrollo del tema musical tradicional basado en progresiones, exposiciones a la quinta, notas de paso, floreos, trinos, mordentes, quiebros y demás adornos de la melodía, cuyas formas musicales predominantes son la tocata y el tiento.1 Por otra parte, su obra posee un carácter práctico que recopila la teoría tradicional de la música, las reglas generales para canto llano, canto de órgano, contrapunto y composición. Por esto, y por la enorme influencia que tuvo hasta el inicio del siglo xviii, el trabajo más emblemático de fray Pablo Nasarre forma parte de esta selección bibliográfica.

Menos elogiosa, sin embargo, e incluso acre y mordaz fue en parte la crítica del siglo pasado, singularmente en la pluma de Eximeno y Pedrell.

1. «Nassarre, fray Pablo» Gran Enciclopedia Aragonesa. Zaragoza, 16 de octubre de 2008. Internet. 18 de marzo de 2010.

Francisco de Solano de Luque

{1684-1738}

Idioma de la naturaleza: con el qual enseña al medico, como ha de curar con acierto los morbos agudos / descubierto por el Dr. D. Francisco Solano de Luque, en su libro que dio a luz publica, intitulado Lapis Lydos Appollonis ; nuevamente compendiado, añadido, e illustrado por el doctor Don Manuel Gutierrez de los Rios, presbytero, medico en Cadiz ... Impresso en Cadiz : por Gerónymo de Peralta ... en la calle Ancha de la Xara, [1737].

8° (15.3 cm).- 1[parágrafo]8, 2[parágrafo]8, 3[parágrafo]10, A-P16, Q12, R4.- 604 [i.e. 512] p.

Portada: [orla tipográfica] IDIOMA / DE LA NATURALEZA : / con el qual enſeña al Medico, / como ha de curar con acierto / los morbos agudos. / Deſcubierto por el Dr. D. Franciſco / Solano de Luque, en ſu Libro, que / diô â luz publica, intitulado : [cursivas] Lapis / Lydos Appollonis ; / [redondas] Nuevamente compendiado, añadi- / do, ê illuſtrado por el Doctor Don /Manuel gutierrz de los Rios, Preſ- / bytero, Medico en Cadiz, Doctor / del Claustro Univerſidad de Sevilla, / ProthoNotario Apoſtolico Digni- / dad de la Santa Igleſia de Roma, /amante de la ſalud / publica.- [taco xilográfico] [cursivas] Impreſſo en Cadiz, por [red.] Gerónymo de Peralta, / [cursivas] Impreſſor Mayor, en la Calle Ancha de la Xara.-

Francisco Solano de Luque fue un brillante médico andaluz. Atraído por la medicina desde pequeño, estudió en Granada dicha disciplina, obteniendo el grado de bachiller en filosofía y medicina, de la cual se doctoró años más tarde. Emprendió estudios y observaciones sobre el pulso dicroto. Solano tenía un concepto de enfermedad y terapéutica distinto al existente en su época, sobre todo en su reticencia para utilizar purgas y sangrías ya que sostenía que cada padecimiento tenía un tratamiento específico.1

Publicó varias obras, siendo las más sobresalientes, Origen morboso común y universal generante de los accidentes todos (Málaga, 1718), Lapis Lydos Appollinis (Madrid, 1731) y Observaciones sobre el pulso (Madrid, 1787), estudio que concentró las observaciones hechas a lo largo de muchos años sobre esta constante vital2 para diagnóstico de enfermedades y que ya en vida le valiera el sobrenombre con el que ha pasado a la posteridad, «el Pulsista».

En vida, Solano de Luque no obtuvo el reconocimiento de sus colegas españoles. Fueron estudiosos ingleses y franceses quienes siguieron sus trabajos con interés. En España, sus seguidores no eran médicos sino intelectuales de vanguardia como el fraile benedictino Benito Jerónimo Feijóo. Uno de los pocos médicos que consideraban de gran valor la obra de Solano, fue el jesuita Manuel Gutiérrez de los Ríos quien, a su vez, era médico y protonotario en Roma.

Gutiérrez de los Ríos escribió Juicio que sobre la método curativa de curar los morbos con el uso del agua, y limitación de los purgantes, Madrid, 1753. Tras años de mantener correspondencia con Solano de Luque y convencido de la importancia de las propuestas del médico andaluz, publicó una versión al español de Lapis Lydos Appollinis, obra que aquí presentamos. El Lapis tuvo «compendios» traducidos, de su original en latín, al inglés, francés y alemán, según asegura el mismo Feijóo.3

1. «Francisco Solano de Luque». Cordobapedia. N.d. Internet. 12 de marzo de 2010.

2. Ibídem.

3. Chinchilla, Anastasio. Anales históricos en general y biográfico-bibliográficos de la española en particular. Historia de la medicina española. Biblioteca y Museo Historicomédicos. Universitat de València. N.d. Internet. 19 de marzo de 2010.

Francisco de Florencia

{S.I., 1619-1695}

La milagrosa invencion de un thesoro escondido en un campo, que hallò un venturoso cazique, y escondiò en su casa, para gozarlo à sus solas : patente ya en el santuario de los Remedios en su adorable imagen de Ntra. señora señalada en milagros, invocada por patrona de las lluvias, y temporales, defensora de los españoles, avogada de los indios, conquistadora de Mexico ... /por el P. Francisco de Florencia, de la Compañia de Jesus ... -- En Sevilla : en la imprenta de las Siete Revueltas : a costa de D. Juan Leonardo Malo Manrique, 1745.

4° (20.5 cm).- [ ]3, 2cal4, A-V4, X2.- [14], 160, [3] p., 1 h. de grab.

Portada: [orla tipográfica] la milagrosa invencion / de un t H esoro escondido en un campo, / que H all ó un venturoso cazique , / y escondiò en su casa, para gozarlo / á sus solas: / patente ya en el santuario / de los remedios / en su admirable imagen / de n.tra se Ñora ; / seÑalada en milagros , invocada / por patrona de las lluvias , y Temporales: / defensora de los espaÑoles , avogada / de los Indios, Conquistadora de Mexico, Erario Universal / de las Misericordias de Dios, Ciudad de refugio para / todos, los que á ella se acogen. / noticias de su origen, y venidas a mexico; / Marabillas, que ha obrado, con los que la invocan; Descripcion / de su Casa, y Meditaciones para sus Novenas. / por el p francisco de florencia, / de la compaÑia de

jesus . / [cursivas] dalas a la estampa / el bacH iller don lorenzo de mendoza, / [redondas] Capellan, y Vicario de la Santa Imagen, y Comissario / del Santo Oficio. / [cursivas] dedicalas / a el se Ñor don gonzalo suarez de san martin, / [redondas] Oidor mas antiguo de la Real Chancilleria de Mexico, y Presidente de / la Audiencia, Comisario General de la Santa Cruzada en la Nueva- / España, y Provincias adyacentes, Consultor / del Santo Oficio, & c. / [filete] Con licencia: En Sevilla, en la Imprenta de las Siete Revuletas. / [cursivas] A costa de D. Juan Leonardo Malo Manrique. / Año de 1745.

El padre Francisco de Florencia nació en la Florida Española en 1619 y se trasladó a la Ciudad de México para estudiar en el Colegio de San Ildefonso. A los veintitrés años ingresó con los jesuitas y tiempo después fue ordenado sacerdote. Fue profesor de filosofía y teología en el Colegio Máximo de San Pedro y San Pablo dadas sus aptitudes intelectuales y magisteriales. Como escritor abarcó desde la historia de los santuarios marianos y sus apariciones en diferentes lugares de la Nueva España, hasta la crónica y relación de la Provincia Jesuita. Famosa es su obra Historia de la milagrosa aparición de Nuestra Señora de Guadalupe de México mediante la cual divulgó el culto guadalupano. En 1680 fue nombrado rector del Colegio del Espíritu Santo de Puebla y dos años más tarde fue nombrado cronista oficial de la Compañía de Jesús en Nueva España.1

La Milagrosa invención de un tesoro escondido […] fue publicada por vez primera en México por la viuda de Juan de Ribera, doña María de Benavides, en 1685. La edición que nos ocupa es una reimpresión sevillana del año 1745. En esta obra el padre Florencia relata la historia de la imagen de la Virgen de los Remedios desde que llegó de España, a través de un soldado de Hernán Cortés llamado Juan Rodríguez de Villafuerte. En la

derrota de la Noche Triste a manos de los aztecas, el soldado ocultó la imagen en el fondo de un maguey en la cima de un cerro llamado Totoltepec en Otomcapulco, jurisdicción de Tacuba. La pequeña escultura fue encontrada veinte años después por el cacique otomí Ce cuauhtli, bautizado como Juan del Águila Tovar. Dicho personaje reconoció en esta imagen a la misma Señora que había visto años antes defendiendo a los españoles en su huida, lanzando tierra a los ojos de los indios, impidiendo así que éstos los mataran.

El cacique la tomó para llevarla a su casa, pero debido a que la virgen regresaba una y otra vez al lugar donde la encontró, los religiosos de Tacuba decidieron erigirle una ermita que se convertiría en un santuario tiempo después.

El padre Francisco de Florencia relata todas las procesiones en las que la Virgen de los Remedios participó, siendo solicitados sus favores en épocas de sequías, pestes y calamidades. Será hasta el siglo xviii cuando el culto a la Virgen de Guadalupe vaya opacando la figura de Remedios, quizá también por el ánimo criollista que imperaba en ese entonces.

Las imágenes que se veneran en el cerrito de los Remedios de Cholula y en el convento de San Francisco de Puebla tienen un origen distinto al de esta virgen llamada también La Conquistadora.

1. Zambrano, Francisco S.J. Diccionario bio-bibliográfico de la Compañía de Jesús en México. Tomo VI, siglo xvii (1600-1699). México: Editorial Jus, 1970: 703-767.

2. Zodíaco mariano: 250 años de la declaración pontificia de María de Guadalupe como patrona de México. México: Museo de la Basílica de Guadalupe, 2004: 151-155.

3. Ramos de Castro, Guadalupe. Nuestra Señora de los Remedios de México. Aportaciones al estudio de su orfebrería. Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, 62(1996): 475-488. Libro

Carlos María Perusini

{O.F.M.}

Chronologiae historico-legalis Seraphici Ordinis : tomus tertius continens omnia capitula, et congregationes generales, constitutiones, et statuta emanata ab anno 1633 usque ad annum 1718 ... / collectum, et dispositum studio ... Adm. R.P. Julii de Venetiis ejusdem ordinis ... ; nunc vero in duas partes distributum ... opera P.F. Caroli Mariae Perusini ... Romae : Typis Octavii Puccinelli, in typographia S. Michaelis ad Ripam, 1752.

Fol. (33 cm).- [asterisco]4, A-3Z4, 4A-4M4.- [8], 652 p.

Portada: cHronologiae / Historico-legalis / serapHici ordinis / [cursivas] tomus tertius / [redondas] pars secunda / complectens / acta comitiorum , et congregationum / generalium ab indictione capituli / generalis romani anni mdccxxiii. / ad usque annum mdccli. / [cursivas] item / [redondas] literas apostolicas romanorum pontificum, et / ss. congregationum, ac superiorum / generalium decreta / edita / ad franciscanam familiam recte administrandam, / & collecta, nonnullisque animadversionibus illustrata / opera p.f. caroli mariae perusini / [cursivas] alme Observantis Provincias s.p. n. francisci Alumni, Lectoris Jubilati, / Ex-Ministri Provincialis, Chronologi Generalis Ordinis, Supr. & Univers. / Inquisitionis Qualificatoris, & Sacr. Congregationis Indicis Consultoris. / [redondas]

Quibus accedunt Catalogi Chronologici omnium Eminentissimorum, ac Reverendissi- / morum s.r.e. Cardinalium Ordinis Protectorum; Reverendissimorum PP. Mi- / nistrorum Generalium; Vicariorum Generalium Familie Observantium utriusque Fami- / lie juxta celebrem Bullam [cursivas] Unionis [redondas] ; ac Commissariorum Generalium Indiarum in / Curia Serenissimi Regis Catholici degentium; ac tandem omnium Provinciarum, / ex quibus in presentia Ordo componitur, una cum indice omnium illorum, qui /ex earum singulis ab edita Bulla [cursivas] Unionis [redondas] ad hec usque tempora ad dignitates ge- / nerales Ordinis assumpti fuerunt. / [grabado xilográfico] / [redondas] romae mdcclii / Typis Octavii Puccinelli, in Typographia S. Michaelis ad Ripam. / [filete] / [cursivas] superiorum facultate.

La Chronologiae es una fuente documental de enorme valor para los estudios sobre franciscanismo.

Como lo indica el largo título que ostenta, es una colección de documentos legales emanados de la autoridad papal y por el ministerio superior franciscano en Roma para el gobierno y administración de la orden. Fuente que remite a otras fuentes –primarias y secundarias– para la construcción de la historia de las familias franciscanas.

Esta obra está dispuesta de manera cronológica –de ahí su nombre– y concentra la información concerniente al trabajo y funcionamiento de los frailes menores: bulas, decretos, edictos, reglas y constituciones pontificias otorgados por los papas; disposiciones generales de la Sagrada Congregación de Ritos; actas capitulares, estatutos y reglamentos de los capítulos generales.

Por lo general, los historiadores se ocupan, en un primer momento, de revisar las crónicas, constituciones y reglas y de ahí se remiten a bibliografía contemporánea. Los Annales minorum, la Glossa fundamentalis, la Analecta franciscana y esta Chronologiae son

material de consulta obligado, herramientas imprescindibles, del estudio de la orden. Porque el franciscanismo es una empresa humana que ha atravesado múltiples crisis en su seno interno y para mantener dicha congregación ha sido necesaria dotarla de literatura legal. De esta manera, el objetivo de los frailes que trabajaron en esta recopilación tuvieron presente a todo el «orbe seraphico»; así que el estudioso encontrará información concerniente a todos los que pertenecen a las distintas ramas de la Orden de Frailes Menores: observantes –familia de la regular observancia– y los reformados –recoletos, franceses, italianos; descalzos, españoles–, conventuales. Los capuchinos –O.F.M. Cap.– tuvieron su propio ministro general a partir de 1619 por lo que no aparecen en esta obra.

La primera versión de la Chronologiae apareció en el periodo de 1650 y la última en 1795. Participaron en su realización varios frailes prominentes como Michele Angelo da Napoli, Giulio da Veneto, Carlo Maria Perusino –reconocido como el autor más emblemático de esta obra– y Antonio Maria da Napoli. La obra fue editada en Nápoles pero las ediciones subsecuentes fueron realizadas en Roma.

Pedro José Parras

{¿?-1788¿?}

Gobierno de los regulares de la América, ajustado religiosamente á la voluntad del rey : trabajado en obsequio de la paz y tranquilidad conveniente á los regulares mismos con los señores diocesanos, virreyes, presidentes, audiencias, gobernadores y demas tribunales subalternos / su autor el P. Fr. Pedro Joseph Parras ... ; tomo I. -- Madrid : por D. Joachin Ibarra, 1783.

4° (21 cm).- a-c8, A-M8, N5, O8.- [4], XLIV, 217 p.

Portada: gobierno / de los regulares / de la américa, / ajustado religiosamente á la voluntad del rey : / Trabajado en obsequio de la paz y tranquilidad conveniente / á los Regulares mismos con los Señores Diocesanos, Virreyes, / Presidentes, Audiencias, Gobernadores y demás / Tribunales subalternos: / Arreglado á las Leyes de aquellos Reynos, Reales Cédulas / de S.M. Autos-acordados, Decretos, y Providencias de su / Real y Supremo Consejo de las Indias : / Para instrucción de los Prelados Generales, Provinciales, Visitado- / res y otros Delegados en las obligaciones de sus oficios respectiva- / mente para con el Rey y para con sus súbditos. / Se trata en algunos capítulos de la primera parte de la institución / del Comisario General de Indias, de la dependencia que este tiene / de su Ministro General, y de los límites de una y otra jurisdicción atendidas las órdenes de s . m . / su autor / [cursivas]

El P. Fr. Pedro Joseph Parras, Lector Jubilado, Ex–Difi- / nidor, Padre de la Provincia del Paraguay, Calificador del / Santo Oficio de la Inquisicion, Exâminador Sinodal de varios / Obispados, Teólogo del Tribunal Apostólico de la Nunciatura, / Rector y Cancelario de la Universidad de Córdoba / del Tucuman, &c. / [redondas] quien lo dedica / al rey nuestro se Ñor / en su real y supremo consejo de las indias / tomo I. / madrid MDCCLXXXIII. / por d joac H ín ibarra, impresor de camara de s. m . / con las licencias necesarias

Fray Pedro José Parras asumió el cargo de rector de la Universidad de Córdoba del Tucumán en Argentina hacia 1775. Algunos años antes los jesuitas habían sido expulsados de América y por lo tanto, la administración de dicha universidad había pasado a manos de la orden franciscana. Fue en ese momento como rector que fray Pedro José solicitó la aprobación de su escrito Gobierno de los Regulares al Consejo de Indias.1 La obra describe el origen del Patronato Real de las Indias, la forma de gobernar por parte de los religiosos, las facultades de los comisarios generales haciendo especial énfasis sobre la obediencia fiel que debe tener el clero regular ante la autoridad del rey. Dado el contexto histórico que se estaba viviendo en las misiones del territorio americano, era de especial interés para la corona española la impresión de esta obra. La política regalista del imperio español comenzaba a mos-

trar su fuerza y encontró en Parras a un aliado fiel. Sin embargo, esto le ocasionó confrontaciones al interior de su orden y sin duda el retraso en la impresión del ejemplar. Fray Antonio Abián, comisario general de la familia Cismontana, no dio su aprobación a la obra debido a la enemistad que tenía con fray Pedro José por declaraciones concernientes a la conducta de los religiosos en el nuevo mundo que había manifestado este último anteriormente. La problemática llegó a tal punto que los fiscales encargados de corregir el texto dieron largas para evitar sumarse a la polémica en cuestión. Finalmente, y para beneplácito de Parras, se obtuvieron las licencias hacia 1783 y el famoso impresor Joaquín Ibarra obtuvo un tiraje de 1 500 ejemplares en un inmejorable lapso de tiempo.2

La obra consta de dos tomos y tiene la marca de fuego del convento de San Francisco de México.

1. González Rodríguez, Jaime. Tribulaciones de un autor residente en América. El caso del rector de Córdoba Pedro José de Parras (1775-1783). Universidad Complutense de Madrid. N.d. Internet. Marzo de 2010. 2. Ibídem.

Antonio Eximeno

{Cardenal, O.P., 1200-1263}

Del origen y reglas de la musica, con la historia de sus progresos, decadencia y restauración / obra escrita en italiano por el abate Don Antonio Eximeno y traducida al castellano por D. Francisco Antonio Gutierrez ... ; tomo II.- Madrid : en la Imprenta Real, 1796.

4° (20 cm).- [asterisco]4, A-Q8.- [8], 255 p., 17 h. de grab.

Portada: del origen / y reglas de la musica, / con la H istoria de sus progresos , / decadencia y restauracion / [cursivas] por el abate don antonio eximeno / [redondas] y traducida al castellano / [cursivas] por d francisco antonio gutierrez , / Capellan de S. M. y Maestro de Capilla del Real / Convento de Religiosas de la Encarnación de Madrid. / [redondas] tomo II. / [cursivas] De orden superior . / [redondas] madrid, en la imprenta real , / a Ño de 1796

¿De qué sirve, me decía yo, la regla de no hacer saltar una voz de quinta falsa, cuando este salto causa tantas veces placer al oído?… ¿Por qué ha de ser un pecado irremisible en un principiante… cuando se halla así en las composiciones de los más célebres maestros?

En el destierro al que fueron obligados los jesuitas, Antonio Eximeno amplió su horizonte cultural. En España era conocido por sus obras filosóficas y científicas como la Observatio transitus veneris per discum solarem, que presentó en Viena en 1761 y en la que expuso sus estudios sobre el planeta Venus y el disco solar; fue un muy prestigioso maestro de retórica y poesía del Seminario de Nobles de San Pablo, del cual había sido alumno, y gozó de un amplio reconocimiento como profesor de matemáticas de la Real Academia de Artillería de Segovia, de la que llegó a ser director. Pero no es sino hasta su estancia en Roma que su pensamiento experimentaría una serie de cambios paradigmáticos.

Desde que inició su destierro, Eximeno se secularizó, abandonó la Compañía de Jesús, y comenzó a frecuentar los círculos intelectuales romanos. Gracias a su erudición y amplia cultura, labró una sólida reputación. Fue, sin embargo, un incidente peculiar el que marcó un nuevo derrotero en su pensamiento y forma de trabajo. En la basílica de San Pedro escuchaba una misa de Jomelli cuando entendió que las matemáticas no eran fundamento válido para la música. Despojado de su propia formación como matemático, que tanto prestigio le había valido, Eximeno comprendió que en la música y en la poesía, «que han de pintar los afectos humanos, imitando constantemente la naturaleza»1 existía una conveniente proporción y correspondencia a la que denominó sin titubeos como «el buen gusto del poeta y del compositor».

Esta nueva visión lo llevó a escribir el tratado que se presenta en esta selección de obras, Del origen y reglas de la música que inmediatamente suscitó una fuerte polémica entre consagrados actores culturales europeos como el violinista Giuseppe Tartini, el matemático suizo Leonhard Euler y el padre Martini, connotado musicólogo italiano.

La primera edición de este tratado fue realizada en la ciudad universitaria italiana de Bolonia en el año de 1774. La primera edición en castellano, fue hecha en Madrid doce años después. El primer volumen contiene la parte medular de la reflexión del padre Eximeno; los temas son, Libro I, la natural inconexión de la música con los números; Libro II, la naturaleza de la música y el origen de las artes. El segundo tomo, que aquí presentamos, contiene los Libros III y IV correspondientes a las reglas de la música y al método de estudiar el contrapunto. Los conceptos vertidos en el primer volumen han dado pie para que diversos estudiosos designen como «sensualista» la propuesta del exjesuita valenciano; los más aventurados le consideran precursor del romanticismo.

Cabe mencionar que los dos tomos de la obra fueron ilustrados, incluyendo las partituras al final de los volúmenes, por el destacado grabador José Gómez Navia quien realizara extraordinarios trabajos para la Imprenta Real afincada en Madrid. Una de las obras más connotadas de este artista el famoso grabado Vista del Patio de los Reyes en el Real Monasterio de San Lorenzo del Escorial mirado desde el Pórtico

1. Pollin, Alice M. «"Don Quijote" en las obras de P. Antonio Eximeno». pmla, 74.5 (1959): 568-575. jstor. Internet. 16 de marzo de 2010.

Juan Bautista de la Concepción —Libro 20—

Juan Bautista de la Concepción —Libro 21—

Bartolomé de Letona —Libro 22—

Sor Juana Inés de la Cruz —Libro 23—

Agustín de Vetancurt —Libro 24—

Antonio NúÑez de Miranda —Libro 25—

Juan de Esteyneffer —Libro 26—

Sebastián de Santander y Torres —Libro 27—

Isidro Félix de Espinosa —Libro 28—

Cayetano Cabrera y Quintero —Libro 29—

Miguel Cabrera —Libro 30—

Iglesia Católica. Arzobispado de Puebla. Juan de Palafox y Mendoza —Libro 31—

Iglesia Católica. Provincia de México. Concilio Provincial —Libro 32—

Francisco Fabián y Fuero —Libro 33—

Iglesia Católica. Diócesis de MicHoacán —Libro 34—

Eusebio Ventura BeleÑa —Libro 35—

José Antonio Alcocer —Libro 36—

Anónimo —Libro 37—

Mariano Fernández de EcHeverría y Veytia —Libro 38—

Alexander von Humboldt —Libro 39—

Pablo Antonio del NiÑo Jesús —Libro 40—

Juan Bautista de la Concepción

{O.F.M., 1561-1613}

Advertencias para los confessores de los naturales / compuestas por el padre fray Ioan Baptista, de la Orden del Serapchico Padre Sanct Francisco ... segunda parte.- En Mexico : en el Convento de Sanctiago Tlatilulco por M. Ocharte, 1600 ; Mexici: Excudebat Ludouicus Ocharte Figueroa, in Regio Collegio Sancte Crucis, Santi Iacobi de Tlatilulco, 1601.

8º (16 cm).- [8], ast4, cal4, Q5, cal3, R5, cal3, S-Z8, 2A-Z8, cal8, [cal-ast]8, [cal-ast2]8, [cal-ast3]8, [cal-ast4]8, [cal-par]7, [cal-par2]8, [cal-par3]8, [cal-par4]8, [cal-par5]8, [calpar5]4, A-N8.- [16], 113-443, 104 h.

Portada: [cursivas] advertencias . / [redondas] para los confessores / de los Naturales. / ¶ compvestas por el padre / [cursivas] Fray Ioan Baptista, de la Orden del Seraphico / Padre Sanct Francisco, Lector de Theologia, y / Guardian del Conuento de Sanctiago Tla- / tilulco : de la Prouincia del Sancto / Euangelio. / [redondas] Segunda Parte. / [escudo franciscano xilográfico] / [cursivas] Con Privilegio / ¶ [redondas] En Mexico, En el Conuento de Sanctiago / Tlatilulco, Por M. Ocharte. Año 1600.

Fray Juan Bautista fue un estudioso de la lengua mexicana, profesor de las cátedras de filosofía y teología en el convento de San Francisco de México y posteriormente padre guardián de Santiago Tlatelolco como lo indica la portada. Fue en ese periodo que escribió la presente obra para provecho de sus hermanos «muy dignas de su ingenio y celo santo del bien de las almas».1

Las Advertencias para los confessores de fray Juan Bautista están divididas en dos partes. La primera es un manual de confesión que los ministros debían seguir para llevar a cabo la doctrina cristiana, dado que existían muchos yerros por parte del sacerdote confesor y el indígena penitente. El texto inicia con comentarios relativos a la práctica de la confesión y continúa con un diálogo bilingüe náhuatl-castellano a modo de catecismo, le sigue una muestra de ejemplos de las confusiones más comunes en esta práctica religiosa. La segunda parte, que nos compete ahora, compendia los privilegios otorgados a las órdenes mendicantes para administrar los sacramentos y evangelizar en el nuevo mundo. El texto en su mayor parte está escrito en latín y algunos comentarios en castellano. Ambas partes fueron impresas en el Colegio de Santiago Tlatelolco, considerado como un centro de irradiación clave de la cultura occidental y de la religión católica en el nuevo mundo. Fray Diego de Contreras, calificador del Santo Oficio y Provincial de la Orden de San Agustín declara que:

mas de ser obra catholica, sin sospecha de error, es la mas importante que para esta tierra y nuevas conversiones se podía imprimir. Pues en ella hallarán los Ministros tantas verdades, tantas dudas resueltas, y tantos privilegios declarados (cosa que tanto se ha desseado).

Esto deja entrever la lucha por los nuevos territorios entre el clero secular y el clero regular, y hace referencia a los documentos reales y papales que fueron otorgados a los frailes para la evangelización y conversión de los indígenas.

El Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco fue fundado en enero de 1536 por los padres franciscanos y mediante la solicitud del obispo fray Juan de Zumárraga, y de los obispos de Guatemala y Oaxaca, se ampliaron sus instalaciones. Como parte de dichas adecuaciones, se trasladó la imprenta de doña María Sansoric, viuda de Pedro Ocharte y madre de Melchor Ocharte, a Tlatelolco en 1594.

El ejemplar de la Biblioteca Franciscana es el impreso mexicano más antiguo que guarda la colección y contiene un ex libris del Convento de San Francisco de México: «Ex Bibliotheca Magni Mexicani Conbentus S.P.N. Francisci».

1. Zulaica Garate, Román. Los franciscanos y la imprenta en México en el siglo xvi. México: unam . Instituto de Investigaciones Bibliográficas, 1991. Libro 20

Juan Bautista de la Concepción

{O.F.M., 1561-1613}

A Iesu Christo S.N. ofrece este sermonario en lengua mexicana / su indigno siervo Fr. Ioan Baptista de la Orden del seraphico padre Sanct Francisco, de la Provincia del Sancto Evangelio ; primera parte.

En Mexico, con licencia : en casa de Diego Lopez Daualos y a su costa, vendese en la tienda de Pedro Arias librero, en frente de la puerta del Perdon de la yglesia mayor de Mexico, 1606 (1607).

4° (20 cm).- [asterisco]4, [parágrafo]4, 2[asterisco]5, [asterisco]1, 3[asterisco]8, 4[asterisco]4, A-4Z4, [asterisco]4, 2[asterisco]4.- [56], 559 [i.e. 552] p., 560-647 h., 648-709 [i.e. 702], [48] p. : il.

Portada: [reproducción] [bellota] a iesv cH risto s n [bellota] / ofrece este / sermonario en len- / [asterisco] gua Mexicana [asterisco] / [asterisco] / [parágrafo] Su indigno ſiervo Fr. Ioan Baptiſta de la Orden / del Seraphico Padre ſancti Franciſco, dela Prouincia / del ſancto Euangelio. / [Anotación manuscrita] / Primera Parte. / [grabado xilográfico ] / [asterisco] [cursivas] Dico ego opera mea Regi Psal. 44. [asterisco] / [tilde] En Mexico, con licencia. [tilde] / [parágrafo] [redondas] En caſa de Diego Lopez Daualos : y a ſu coſta. / [bellota] Año, 1606. [bellota] / [cursivas] Vendeſe en la tienda de Pedro Arias Librero, en frente dela puerta del Perdon de la Ygleſia Mayor de Mexico.

El sermón ha sido, sin duda, un género de la oratoria fuertemente vinculado con la predicación. Desde épocas muy tempranas, la buena nueva, la interpretación de las sagradas escrituras, la explicación de dogmas e instrucción de los creyentes cobró fuerza en la tradición e impulsó la divulgación del cristianismo desde sus inicios. En la época paleocristiana, y hasta muy entrada la Edad Media, el sermón había sido potestad de los obispos pero la necesidad de afianzar el credo y mantener cohesionado a los devotos hizo que se convirtiera en el vehículo idóneo de comunicación oral de tal modo que los sacerdotes tuvieron que ejercerla. De esta manera, al inicio se divulgaron los discursos de los «Padres de la Iglesia» –san Juan Crisóstomo, san Agustín y san Jerónimo, por mencionar algunos–y paulatinamente, algunos sacerdotes mostraron dominio de este género, al grado incluso de alcanzar fama y crear, animados por sus superiores, manuales que auxiliaran a sus colegas en esta tarea.

Durante el periodo colonial, se elaboró una gran cantidad de libros de esta naturaleza. Sin embargo, son dignos de mención los elaborados no en el culto latín o en el vernáculo castellano –el sermón era la parte de la misa en que el sacerdote podía dirigirse a la grey en una lengua que no fuera el oficial latín– sino en la lengua de los «naturales».

Este es el caso del Sermonario que se presenta en la presente selección. Pero incluso es importante no sólo por su redacción en náhuatl sino porque su elaboración fue hecha en el célebre convento de Santiago Tlatelolco, sede del Colegio Imperial de la Santa Cruz de nobles indígenas y cuya nómina de colaboradores aparece en el prólogo con agradecimiento del autor, el fraile franciscano Juan Bautista. La biografía de este religioso ejemplar no ha sido del todo elaborada, al grado de que se le ha confundido en innumerables ocasiones con varios homónimos. El padre Zulaica ha querido verlo en la relación que elaboró fray Agustín de Vetancurt y Joaquín García Icazbalceta ha seguido a Beristáin y Souza; para unos, su apellido es Bautista, para otros es Viseo o Lagunas. Alumno de Mendieta, maestro de Torquemada, fray Juan trabajó infatigablemente y ha legado una vastísima obra de importancia capital para los estudios novohispanos. El caso del Sermonario incluye veintitrés sermones para el Adviento y dos para las fiestas de san Andrés y la Concepción de María y una traducción de la homilía de san Gregorio Magno. La redacción de texto está hecha en náhuatl, los preliminares –portada, licencias y prólogo– al igual que los encabezados de cada capítulo y las apostillas al margen lo están en español y las citas bíblicas, en latín.1

Br. Fortino Hipólito Vera. T. I. Amecameca: Tipografía del Colegio Católico, 1883: 144-145.

1. Beristaín y Souza, José Mariano. Biblioteca Hispano Americana Setentrional. Segunda edición, publícala el presbítero

Bartolomé de Letona

{O.F.M.}

Perfecta religiosa : contiene tres libros : Libro I de la vida de la madre Geronima de la Asunçion de la Orden de N.M.S. Clara : fundadora, y primera abadessa de las descalças de Manila en Philipinas ... / por fray Bartholome de Letona lector jubilado ... -- En la Puebla : por la Viuda de Juan de Borja, 1662.

4º (20 cm).- cal8-cal4, A-Q4, RS4, TV4, XY4, bc4, d-p4, qr4, st4, vx4, yz4, 2A-2K4, 2LM4, 2NO4, 2P-Z4, 3A-3F4, 3G2, 3H-3I4.- [62], 389 [i.e. 259], [7] f.

Portada: perfecta / religiosa / Contiene tres Libros. / ¶ libro i de la uida de la madre / [cursivas] Geronima de la Asunçion [redondas] de la Orden de n m s Clara. Funda- / dora, y primera Abadessa de las Descalças de Manila en / Philipinas: dechado perfecto de Religiosas, y espejo / admirable de todas las virtudes. / ¶ libro ii de la oracion, y exercicios , / [cursivas] que con exemplo, y doctrina, por escrito, y de palabra enseñó la M. Gero- / nima: Con Documentos, y Meditaciones para exerçiçios espirituales / quotidianos, Oracion mental, Oficio diuino, Missa, y Rosario, y / vn breue Catalogo de Indulgencias y Oraciones Iaculatorias. / [redondas] ¶ libro iii . de la regla, y consti-/ tuciones, que con exemplo, y Doctrina enseñô, y guardó per- / fectissimamente la M. Geronima, con declaraciones, reso- / luciones morales, y doctrinas generales para las Religio- / sas de qualquiera Or-

den, y documentos singulares / para la Confession, y Comunion, y Escrupulos. / dedicase / a la excelentissima seÑora sor / dorotea de austria / [cursivas] ¶ por fray bart Holome de letona / Lector Iubilado, Calificador del Santo Oficio, Examinador Sinodal del / Obispado de la Puebla, Guardian de su Conuento de San Francisco, / Comissario Prouincial de la Prouincia del Santo Euangelio, y / su Procurador General en la Curia Romana de la Cano- / nizacion del V.P. [redondas] Fray Sebastian Aparicio. / [filete] / ¶ impresso, En la Puebla, Por la Uiuda de Juan de Borja. Año de 1662.

Fray Bartolomé de Letona fue natural de Durango en Vizcaya, España, hijo de la provincia franciscana de Cantabria de donde pasó a la del Santo Evangelio de México. En ésta llegó a ser lector jubilado, definidor y comisario provincial. Con motivo de su nombramiento como procurador de la causa de beatificación de fray Sebastián de Aparicio viajó a Roma para su promoción.1 El padre Letona realizó entre otros textos religiosos esta biografía de la madre Jerónima de la Asunción movido por la santidad de vida de la monja.

Jerónima Yáñez de la Fuente, hija del licenciado

Pedro García Yáñez y Catalina de la Fuente, nació en Toledo en 1555 y ahí profesó con las clarisas. Viajó en 1620 a Filipinas para fundar el primer monasterio del extremo oriente cuando tenía sesenta y cuatro años de edad. La evangelización de Filipinas a través de la fundación del convento de las Clarisas en Manila era la culminación del sueño misionero de la madre Jerónima. De Sevilla salieron para el puerto de Cádiz diez monjas encabezadas por ella. Navegaron rumbo a México y de ahí partieron hacia Acapulco donde zarparía el barco hacia las Filipinas. Una vez en Manila la madre Jerónima inició el trabajo de conversión y logró

comenzar la fundación no sin serias dificultades. El apego radical a la regla monástica le valió el reconocimiento de su orden y de la sociedad manileña. Falleció el 22 de octubre de 1630.2 El documento del padre Letona incluye un prólogo y descripción de Filipinas por el padre fray Diego Zapata, la biografía de la madre Jerónima, su método de oración, la regla y las constituciones que con tanto celo vivió.

Este volumen es aún más singular por haber sido impreso en los talleres de la viuda de Juan de Borja y Gandía, quien durante 1656 y 1682 encabezó la imprenta poblana. Juan de Borja padre fue librero y doña Inés Vásquez Infante, su esposa, quien sería la dueña de la imprenta hasta su venta a don Diego Fernández de León. Juan de Borja Vásquez, el hijo de ambos, aparecerá como impresor durante 1654 y 1655 y va a figurar como uno de los primeros impresores de la Puebla de los Ángeles.3 En el colofón consta que fue elaborado por Lázaro Rodríguez de la Torre, maestro impresor que laboró en distintos talleres tipográficos. El texto que resguarda la Biblioteca Franciscana se encuentra en perfecto estado de conservación y está digitalizado en texto completo para su consulta.4

1. Beristaín y Souza, José Mariano. Biblioteca Hispano Americana Setentrional. Segunda edición, publícala el presbítero Br. Fortino Hipólito Vera. Tomo II. Amecameca: Tipografía del Colegio Católico, 1883: 162.

2. Sánchez, Cayetano, O.F.M. La orden de santa Clara en Filipinas y China: la madre Jerónima de la Asunción y su fundación del Monasterio de Santa Clara de Manila. Incidencias y consecuencias. N.p. 1994. Internet. 14 de abril de 2010.

3. Pérez Salazar, Francisco. «Impresores de Puebla en la época colonial» IV Centenario de la imprenta en México, la primera en América: conferencias en su conmemoración. México: Asociación de Libreros de México, 1939: 313-322.

4. Centro Interactivo de Recursos de Información y Aprendizaje. Universidad de las Américas, Puebla. Colecciones digitales, acervo antiguo de la Biblioteca Franciscana.

Sor Juana Inés de la Cruz

{1651-1695}

[Crisis sobre un sermon de un orador grande entre los mayores, que la madre soror Juana llamo respuesta, por las gallardas soluciones con que responde a la facundia de sus discursos].- [s.l.] : [s.n.], [s.a.].

4° (19.5 cm).- A8, B7.- 30 p.

[Libro sin portada]

Juana Inés de Asbaje y Ramírez nació en la hacienda San Miguel de Nepantla, Estado de México hacia la segunda mitad del siglo xvii. Es considerada la figura más representativa de las letras hispanoamericanas por su agudeza intelectual y por su genial prosa y poesía. A los tres años aprendió a leer y escribir y a los ocho ya realizaba sonetos. Fue protegida de los marqueses de Mancera y dama de honor de la virreina Leonor María Carreto. Rechazó la vida matrimonial por lo cual ingresó al convento de Carmelitas Descalzas de México, de donde salió a los tres meses debido a la severidad de la regla. Posteriormente ingresó a la Orden de San Jerónimo para tomar los votos definitivamente. Su confesor, Antonio Núñez de Miranda la convenció para que profesara como religiosa y así pudiera dedicarse al estudio y a las letras. Sin embargo, esta libertad no le fue concedida del todo, pues tuvo muchos detractores que la criticaron por su natural afición al conocimiento.1

Dentro de sus obras polémicas se encuentra la Carta Atenagórica, titulada también Crisis de un Sermón […] cuyo origen son las conversaciones de la monja con el obispo de Puebla, Manuel Fernández de Santa Cruz. En este ensayo sor Juana analiza y discute un sermón que el jesuita portugués Antonio Vieira (1608-1697) predicó hacia 1650 sobre las finezas de Cristo.2

La Carta, de acuerdo con Octavio Paz «está escrita en un lenguaje claro y directo; las frases no se alargan demasiado; los razonamientos son a veces secos y pesados –es un escrito polémico y teológico: dos veces

serio– pero, en las pausas, hay una sonrisa de alivio y un guiño de inteligencia con el lector».3

Publicada hacia 1690 en Puebla de los Ángeles por el impresor Diego Fernández de León, sor Juana da muestras de su feminismo bajo una velada humildad al mencionar que ella fue el instrumento con que Dios quiso castigar la soberbia del autor: «no es ligero castigo, a quien creyó que no había hombre que se atreviese a responderle, ver que se atreve una mujer ignorante, en quien es tan ajeno este género de estudio, y tan distante de su sexo».4 Detrás de este escrito se encontraba la intención de atacar al arzobispo de México, Francisco Aguiar y Seixas, protector y amigo de Vieira, por parte del obispo Fernández de Santa Cruz. Sor Juana, como bien dice, fue el instrumento y partícipe de la crítica y burla al autor portugués, y de paso del ataque al arzobispo de México quien tenía una seria aversión hacia la mujer.

La Carta iba precedida por otra dirigida a la monja y firmada por una sor Filotea de la Cruz, seudónimo del obispo poblano, quien trata de reprender a sor Juana por la naturaleza de sus reflexiones. Sin embargo, sin el apoyo de Fernández de Santa Cruz nunca hubiera podido salir a la luz la crítica al sermón de Vieira, pues él dio la aprobación eclesiástica para su publicación, redactó el prólogo y pagó la edición.5

El ejemplar que guarda la Biblioteca Franciscana carece de portada y de la carta de sor Filotea que le debió acompañar en una edición de 1692.

1. Diccionario Porrúa: historia, biografía y geografía de México. México: Editorial Porrúa, 1964: 399-400.

2. Schüller, Karin. «¿Disputa teológica o autodefensa? Elementos para una reinterpretación de la «Carta Atenagórica» de Sor Juana Inés de la Cruz». La creatividad femenina en el mundo barroco hispánico: María de Zayas, Isabel Rebeca Correa, Sor Juana Inés de la Cruz. Alemania: Reichenberger, 2 (1999): 719-728. Internet. Abril de 2010.

3. Paz, Octavio. Sor Juana Inés de la Cruz o Las trampas de la fe. España: Editorial Seix Barral, 1982: 512.

4. Ibídem: 513.

5. Ibídem: 533.

Agustín de Vetancurt

{O.F.M., 1620-1700}

Chronografia sagrada de la vida de Christo nuestro redemptor, predicacion evangelica, con las circunstancias de lugar, y tiempo en que obro los misterios de nuestra redempeion [sic] ... / por el padre fray Augustin de Vetancurt ...

[En Mexico : Por doña Maria de Benavides, viuda de Juan de Ribera ..., 1696].

4° (20 cm).- [ ]4, [calderón]-3[calderón]4, A-Z4, 2A-2C4 ; A-I4, K2.- [16], 104, 38 h.

Portada: [orla tipográfica] [cruz latina] cH ronograpH ia [cruz latina] / sagrada / de la vida de cH risto nuestro / Redemptor, predicación Evangelica, con las / circunſtancias de lugar, y tiempo en que obrò / los Miſterios de Nueſtra Redempeion [sic], obras de / ſu Omnipotencia, y maravillas de ſu Gracia en / maria Santiſſima, y en el Seraphico Padre / S. Franciſco, y ſu Apoſtolica Religion. / [flor] dedicada [flor] / [criptus] a los Santos señores [criptus] / joac H in, y ana / [criptus] [cursivas] trasvntada [criptus] / por el padre fray avgvstin de / Vetancurt Ex Lector de Theologia, Pdor. Cl. Chroniſta / Apoſtolico de la Provincia del Santo Evangelio, Vicario / y Cura Miniſtro por ſu Mageſtad de la Igleſia Parroquial / del Señor s . iosepH de los Naturales de Mexico. / [redondas] con licencia […] / Por Doña Maria de Benavides […] ibera / en el Empedradilo […]

Fray Agustín de Vetancurt (1620-1700) fue un fraile mexicano de la Orden Franciscana. Profesor de filosofía, teología y lengua «mexicana» de los novicios de su orden. Durante cuarenta años fue párroco de San José de los Naturales, la más célebre y antigua parroquia de indios de la Ciudad de México. Dice Beristáin y Souza que, de los ochenta años de su vida, sesenta los dedicó a la historia antigua. Escribió numerosos manuales de oficios divinos, sermones, vidas de santos, etc. Desempeñó el cargo de cronista de la Provincia del Santo Evangelio de la que escribió una crónica, su obra más famosa, el Teatro Mexicano que recoge y amplía con creces la tradición franciscana del género.1

Autor prolífico e infatigable, escribió además, el famoso Menologio franciscano en el que recoge las biografías de los frailes y monjas, las Primera y Segunda órdenes franciscanas, de la Nueva España de los siglos xvi y xvii; un manual de gramática náhuatl llamado Arte para aprender la lengua mexicana y la Cronografía sacra

Esta última, hace patente las formas de trabajo más características de Vetancurt, el relato cronológico y la crónica anecdótica. Pero además, el cronograma no es mera exposición temporal de hechos, también es método de trabajo. Fray Agustín desarrolla su obra en dos ejes de acción concretos. En el primero se encuen-

tran el Antiguo y Nuevo Testamentos y en el segundo, la vida de san Francisco y la historia de la orden fundada por él. Ambos ejes son, por tanto, diacrónicos y el resultado es hacer un símil entre los hechos y personajes que se sucedieron hasta el advenimiento del mesías y su obra redentora con la aparición del santo de Asís y su misión renovadora. Cristo iniciador y san Francisco humilde continuador. La propagación de la «buena nueva» iniciada por el «Maestro» encuentra refrendo y nuevo impulso con el El pobrecillo de Asís. Maestro y alumno poseen una historia –la historia de su vida y obra– pero además pertenecen a una historia anterior y posterior a ellos mismos. La Cronografía es también una genealogía, una bitácora que busca exponer los «misterios» de la vida de Cristo de manera tan explícita que facilite «a los fieles en la devoción» como enuncia el fraile franciscano en el prólogo.

Agustín de Vetancurt hizo acopio de una extensa variedad de materiales y queda manifiesta su enorme capacidad de estudio y síntesis. Habla sólo de las fuentes de que se sirvió en el trato de las sagradas escrituras pero no de las que utilizó para san Francisco y el franciscanismo; de cualquier forma, es fácil suponer que sus fuentes son hermanos de religión: la estructura cronológica es del ilustre Lucas Waddingo y la narrativa sigue a los frailes Damián Cornejo y Juan Torquemada, principalmente.

Br. Fortino Hipólito Vera. Tomo I. Amecameca: Tipografía del Colegio Católico, 1883: 168.

1. Beristaín y Souza, José Mariano. Biblioteca Hispano Americana Setentrional. Segunda edición, publícala el presbítero

Antonio Núñez de Miranda

{S.J., 1618-1695}

Cartilla de la doctrina religiosa / dispuesta por el M.R.P. Antonio Nuñez de la Compañia de Iesus ... ; sacala a luz ... Francisco Ramos ... -- Con licencia en Mexico : por la Viuda de Miguel de Ribera, 1708.

8° (15 cm).- A-E8.- [1], 39 h.

Portada: [orla tipográfica] cartilla / [cruz] de la [cruz] doctrina / religiosa / [cursivas] dispvesta por el m r / p antonio nu Ñ es de la / Compañía de iesus , Prefecto de la / Ilustre Côgregaciô de la Purissima / [cruz] [redondas] sacala a luz [cruz] / En obsequio de las llamadas à Religion, y / para alivio de las Maestras, que las instruyen / [cursivas] francisco ramos , / del Habito exterior de el Orden Tercero / [cruz] de n. s . p. s . Francisco [cruz] [redondas] dedicala [cruz] / a todas las religosas de / [cruz] este Reyno [cruz] / con licencia en mexico, / por la Viuda de Miguel de Ribèra. 1708.

Antonio Núñez de Miranda nació en Fresnillo, Zacatecas en 1618. Cursó sus primeros estudios de humanidades en el colegio de los jesuitas de esa provincia y posteriormente estudió filosofía y teología en el Real Colegio de San Ildefonso en la Ciudad de México.1 Fue prefecto de la Congregación de la Purísima Concepción de la Virgen María y calificador del Tribunal del Santo Oficio novohispano por más de treinta años.2 En su ministerio fue confesor de personalidades influyentes como el Marqués de Mancera y don Juan de la Cerda, así como director espiritual de la famosa poetisa mexicana sor Juana Inés de la Cruz. Se conoce que él mismo precedió y firmó la profesión de fe de esta monja célebre en el convento de San Jerónimo en febrero de 1669.

Antonio Núñez de Miranda es considerado uno de los jesuitas más insignes de su época, persona de gran influencia y autoridad moral, gran lector y prolífico escritor en materia dogmática. Dice Beristaín y Souza que era llamado la Biblioteca viva de los jesuitas y era sabido «que si hubiese de celebrarse un Concilio General, debería ir el P. Núñez por teólogo y letrado de la Nueva España».3 Como inquisidor y lector ávido,

revisó y corrigió varios textos conforme al Santo Oficio. Murió a los 77 años de edad, en el mismo año que sor Juana, habiendo perdido totalmente la vista.4

La Cartilla de la Doctrina Religiosa describe el comportamiento que debe tener una monja, su obediencia a la regla, las normas estrictas de clausura, siendo los dieciséis años la edad mínima de ingreso al convento. Al parecer, la primera edición de este ejemplar data de 1680, llevado a prensa por la viuda de Bernardo Calderón. La segunda edición data de 1696, un año después de la muerte de nuestro autor, por la imprenta de Juan José Guillena Carrascoso. Posteriormente salieron a la luz otras ediciones como la que nos ocupa, a cargo de fray Francisco Ramos, religioso franciscano en 1708 por la viuda de Miguel de Ribera. Vuelta a imprimir en 1766 y luego, en 1831, por la oficina de Alejandro Valdés. Fue una obra muy leída y solicitada para regular la vida conventual de las religiosas. El ejemplar de la Biblioteca Franciscana se encuentra encuadernado junto con otras obras, entre las que destacan los Ofrecimientos para el rosario de quinze misterios que se ha de rezar el dia de los Dolores […] dispuesto por la madre Juana Inés de la Cruz.

1. Zambrano, Francisco S.J. Diccionario bio-bibliográfico de la Compañía de Jesús en México. Tomo X, siglo xvii (1600-1699). México: Editorial Jus, 1970: 513-556.

2. Méndez Herrera, María Águeda. «Antonio Núñez de Miranda, confesor de sor Juana: un administrador poco común» Anales de Literatura Española. Universidad de Alicante. Departamento de Literatura Española. 13 (1999): 143-154. Internet. Marzo de 2010.

3. Beristaín y Souza, J.M. Biblioteca Hispanoamericana septentrional. Segunda edición, publícala el presbítero Br. Fortino Hipólito Vera. Amecameca: Tipografía del Colegio Católico, Tomo II, pt. 2: 341.

4. Zambrano, ibídem: 530.

Libro

Juan de Esteyneffer

{S.I., 1644-1716}

[Florilegio medicinal de todas las enfermedades, sacado de varios, y clasicos authores, para bien de los pobres, y de los que tienen falta de medicos, en particular para las provincias remotas, en donde administran los rr. pp. missioneros de la Compañia de Jesvs, reducido â tres ibros :El primero de medicina, el segundo de syruxia, con vn apendix que pertenece al modo de sangrar, abrir y curar fuentes, aplicar ventosas, y sanguizuelas, el tercero contiene vn cathalogo de los medicamentos vssuales, que se hazen en la botica, con el modo de componerlos /escrito por Jvan de Esteyneffer].

[s.l.] : [s.n.], [1712].

4° (20 cm.).- [ ]3, 2[calderón]6, [ ]1, B-Z8, 2A-2I8, 2K1.- [16], +15-514 p.

[Libro sin portada]

En el siglo xvi hizo su aparición el primer libro de medicina en México, Libelus de medicinalibus inddorum herbis, mejor conocido como Códice Badiano o de la Cruz-Badiano. La primera obra impresa –1570– fue la Opera medicinalia y siguieron apareciendo obras con la misión de documentar las prácticas medicinales prehispánicas y la herbolaria tradicional.

Sin embargo, el Florilegio medicinal ocupa un lugar destacado en la historia de la medicina en México por conjuntar la prescripción herbolaria con el diagnóstico europeo. La obra fue escrita por el jesuita Juan de Esteyneffer –Johannes Steinhöffer– como un manual de uso práctico que ofrece una síntesis de la medicina occidental, desde Hipócrates, Galeno y Dioscórides, e incorpora la etnobotánica indígena del noroeste de México.

Para muchos historiadores de la ciencia y de la medicina en México, este singular jesuita es el iniciador de la etnomedicina. Otros autores le adjudican un papel menos rutilante pero todos reconocen el enorme valor de su obra. El Florilegio medicinal está escrito en un lenguaje sencillo porque no era un manual para médicos sino para misioneros, en un principio, pero el reconocimiento que tuvo lo hizo idóneo para el público en general. Este texto posibilitó a los que vivían alejados de los grandes centros poblacionales el tratamiento de sus males y enfermedades sin necesidad de un médico profesional.

Juan de Esteyneffer, de origen checo, realizó estudios de medicina y farmacia antes de ingresar a la Compañía de Jesús como hermano lego. Enviado a tierras americanas, se dirigió a las misiones del norte donde se encargó de instruir y formar personal «médico» para las expediciones a California. El Florilegio medicinal está dividido en tres partes. El primer libro, trata de la medicina, del diagnóstico y reconocimiento de enfermedades «internas», para lo cual, enlista una serie de dieciocho males con su correspondiente terapéutica y dietas; el segundo libro enumera padecimientos «externos» como enfermedades de la piel, extremidades, articulaciones, dislocaciones y todo lo que pueda arreglar una cirugía menor; mientras que el tercer libro, es un breve tratado de farmacología en que ofrece un «catálogo de los medicamentos» de los prescritos en los dos libros anteriores.

Esteyneffer centra su atención en la sintomatología ya que según la formación médica europea de la época, a través de la identificación de los efectos era posible llegar a la causa. Teniendo conocimiento de ella, podía prescribirse adecuadamente el tratamiento de la enfermedad. El ejercicio de la medicina exigía un conocimiento de la teoría de los opuestos ya que la enfermedad era considerada como ausencia de equilibrio de los «humores» del cuerpo.

Sebastián de Santander y Torres

{O.P.}

Sermon funebre, que en las honrras de la venerable madre Iacinta Maria Anna de S. Antonio, religiosa de el monasterio de Sa[n]cta Catharina de Sena de esta ciudad de Oaxaca / predico el M.R.P.M.F. Sebastian de Santander, del orden de Predicadores... -- Con licencia en Oaxaca : por Doña Francisca Flores, 1720.

4º (20 cm).- [12], 15 h.

Portada: [orla tipográfica] sermon / fvnebre , que en las Honrras de la / venerable madre / iacinta / Maria Anna de S. Antonio, Religiosa de / el monasterio de Sàcta Catharina de Sena / de esta Ciudad de Oaxaca / [cursivas] Predicó el m r m f sebastian de santander / del orden de / [redondas] predicadores . / Sacalo à luz vn Ecclesiastico / affecto à esta Señora, / Quien lo consagra à el / gloriosissimo Patriarcha Señor San / josepH / Con Licencia en Oaxaca por Doña Fran- / cisca Flores Año de 1720.

Fray Sebastián de Santander y Torres fue natural de Puebla de los Ángeles, lector de teología de la Orden de Santo

Domingo y vicario de Talistaca en la provincia de Oaxaca. Fue un gran orador sagrado y prolífico escritor sobre todo de elogios fúnebres.1 En este sermón, fray Sebastián relata la vida y santidad de la madre Jacinta María Ana de San Antonio, religiosa del convento dominico de Santa Catalina de Siena de Oaxaca. Este convento, fundado en 1568 por el obispo fray Bernardo de Alburquerque para albergar a las religiosas, fue concluido a principios del siglo xvii. Actualmente se ha convertido en un lujoso hotel, famoso por sus lavaderos y la capilla de estilo barroco.

Del texto se puede decir que se trata del primer impreso oaxaqueño en ser publicado, gracias a la imprenta de doña Francisca Reyes Flores, viuda del

maestre de campo don Luis Ramírez de Aguilar. Anterior a esta fecha, no existieron documentos en prensa en esta provincia, pues únicamente la Ciudad de México, Puebla y Lima contaban con dicho privilegio.2 Posterior a este impreso no se encuentra producción alguna de esta prensa ni de ninguna otra, hasta el año de 1811 en que el movimiento independentista necesitaba salir a la luz. El documento tiene licencias del obispo y corregidor y pareceres del padre provincial fray Ignacio de Heredia y demás comisarios.

El texto que resguarda la Biblioteca Franciscana se encuentra encuadernado con otra serie de sermones impresos en México. El volumen tiene la marca de fuego del convento de Santa María Magdalena de San Martín Texmelucan y se encuentra digitalizado en texto completo para su consulta vía internet.3

1. Beristaín y Souza, José Mariano. Biblioteca Hispano Americana Setentrional. Segunda edición, publícala el presbítero Br. Fortino Hipólito Vera. Tomo III. Amecameca: Tipografía del Colegio Católico, 188: 116.

2. Toribio Medina, José. La imprenta en Oaxaca, Guadalajara, Veracruz, Mérida y varios lugares (1720-1820). México: unam , 1991: V.

3. Centro Interactivo de Recursos de Información y Aprendizaje. Universidad de las Américas, Puebla. Colecciones digitales, acervo antiguo de la Biblioteca Franciscana.

Isidro Félix de Espinosa

{O.F.M., 1679-1755}

Chronica apostolica y seraphica de todos los Colegios de Propaganda Fide de esta NuevaEspaña, de missioneros franciscanos observantes : erigidos con autoridad pontificia, y regia para la reformacion de los fieles, y conversion de los gentiles ... / escrita por el R.P. Fr. Isidro Felis de Espinosa ... ; parte primera. Con licencia en Mexico : por la Viuda de D. Joseph Bernardo de Hogal ..., 1746.

Fol. (30 cm).- [ ]1, W2, 2[calderón]-5[calderón]2, [calderón]-220[calderón]2, A-6Z2, 7A-7P2.- [100], 590, [23] p.

Portada: [orla tipográfica] [criptus] / cH ronica / apostiolica, / Y / serapH ica / de todos los colegios / de propaganda fide / de esta nueva-espaÑa, / de missioneros franciscanos observantes : / erigidos / con autoridad pontificia, y regia, / para la reformacioin de los Fieles, y Converſion / de los Gentiles. / consagrada / a la milagrosa cruz de piedra, / que como titular ſe venera en ſu primer Colegio de propaganda / fide de la muy Iluſtre Ciudad de San-Tiago de Queretaro, / ſita en el Arzobiſpado de Mexico. / escrita / por el r . p. f r. isidro felis de espinosa, / Predicador, y Miſſionero Apoſtolico, Hijo, y exGuardian de dicho / Colegio, Qualificador, y Reviſor del Santo Officio, Chroniſta de la / Santa Provincia de S. Pedro, y S. Pablo de Michoacàn, y de todos los / Colegios de Miſſioneros

Apoſtolicos Obſervantes de eſta / Nueva-Eſpaña. / parte primera / [taco xilográfico] / con licencia en mexico: / Por la Viuda de D. Joſeph Bernardo de Hogal, Impreſſora del Real, y / Apoſtolico Tribunal de la Santa Cruzada en Todo eſte Reyno. / Año de 1746.

Durante el siglo de la conquista quedó establecida la estructura colonial en tierras americanas, donde pronto comenzaron a consolidarse sus instituciones. La iglesia y el estado comenzaron por establecer las bases de sus respectivos aparatos de gobierno; la delimitación acuciosa de los territorios y sus jurisdicciones, la implementación de sus sistemas administrativos y de justicia, los controles propios del poder –terrenal y celestial–. Gracias a las concesiones obtenidas por el papado con el argumento de cristianizar los territorios de conquista, el monarca español se erigió como patrono de la Iglesia en sus dominios.

Sin embargo, tanto el estado como la Iglesia pronto se dieron cuenta de que había que prestar atención a los territorios de la corona española más alejados de los grandes centros poblacionales. De manera conjunta, aunque con objetivos distintos, ambas instituciones impulsaron la migración hacia los territorios de la frontera e incluso, alentaron la expansión en nombre del monarca español y de la evangelización.

Los frailes franciscanos reemprendieron, en la segunda mitad del siglo xvii, la labor de continuar la cristianización de los nuevos emplazamientos. Para ello, desde Roma se creó una nueva estructura para esta empresa, los Colegios Apostólicos de Propaganda Fide. La intención era doble, afianzar la religión en las regiones ya cristianizadas y capacitar al personal encargado de misionar. La organización de los colegios era autónoma de la corona española y, por tanto, los nuevos establecimientos no formaron parte de las provincias franciscanas que venían fundándose en la colonia. En la Nueva España se fundaron los siguientes colegios: Santa Cruz de Querétaro, 1683; Nuestra Señora de Guadalupe de Zacatecas, 1707; San Fernando de México, 1733; San Francisco de Pachuca, único de franciscanos descalzos, 1771; San José de Gracia de Orizaba, 1799; Nuestra Señora de Zapopan, 1812 y el de la Inmaculada Concepción de Cholula, 1860. También se fundaron en el resto de las colonias españolas de Centro y Sudamérica.

La empresa misionera del siglo xvii fue muy distinta a la del siglo anterior debido a que los enclaves

indígenas a los que se dirigieron no poseían centros urbanos, arquitectura y cultura muy desarrollados. La misión no pudo desarrollarse sino a la par de las avanzadas militares. Si bien la actividad misional del siglo xvi tuvo un anhelo milenarista, la del siguiente siglo tuvo su inspiración en el martirio y en las proezas andantes de los frailes.

La tradicional práctica de las órdenes mendicantes de registrar los hechos y vicisitudes de su actividad evangelizadora también se siguió en los colegios de misioneros. Las crónicas se elaboraron evangelizando y misionando de día y redactando por la noche. El mandato de los superiores franciscanos era cumplir con lo establecido en las constituciones y estatutos de la orden e impulsaron los estudios históricos, el trabajo del cronista que muy a menudo lo rebasaba. Estos frailes escritores consignaron además todo un anecdotario que deja entrever la vida en los colegios, sus actividades; que permite seguir el itinerario de los misioneros, siempre en pareja, la búsqueda de nuevas vocaciones incluyendo las biografías de los miembros más destacados. Así está conformada la Chronica que presentamos en esta selección: una memoria y un tributo. Fray Isidro Félix de Espinosa no fue el primero en registrar la historia del colegio queretano ni el último; pero, sin duda, sí fue su mejor cronista, el mejor documentador y el más dedicado. Fray Félix articuló la historia del Colegio de la Santa Cruz en cinco libros. El primero habla de su fundación; el segundo, trata de la vida y obra del padre Llinás, creador y promotor de esta organización misional; el tercero, narra las diligencias y el periplo legal que tuvo que sortear el franciscano mallorquín; biografía de los fundadores del colegio de Querétaro; el establecimiento de otros colegios como el de Guatemala, Zacatecas y de México, las misiones de Texas, biografías y martirologios de sus misioneros. Querétaro es, en la obra de Félix de Espinosa, piedra de toque y punto de partida; piedra angular de los colegios en América. Fray Félix era queretano de nacimiento e hijo del colegio que quizá sea el más emblemático, no por ser el primero sino por la grandeza, raigambre y alcances que tuvo.

Cayetano Cabrera y Quintero

{1698¿?-1775}

Escudo de armas de Mexico : celestial proteccion de esta nobilisima ciudad, de la Nueva España, y de casi todo el nuevo mundo, Maria Santissima, en su portentosa imagen del mexicano Guadalupe, milagrosamente aparecida en el palacio arzobispal el año de 1531 y jurada su principal patrona el passado de 1737 en la angustia que ocasionò la pestilencia ... / describiala ... D. Cayetano de Cabrera, y Quintero ... -- Impresso en Mexico : por la Viuda de D. Joseph Bernardo de Hogal ..., 1747.

Fol. (30 cm).- [ ]1, cal2, 2cal2, 3cal2, 5ast2, 4ast2, ast2, ast2, 2ast2, A-5Z2, 6A-6Q2, cal2, 2cal2, 3cal2, 4cal2, 5cal2, 6cal2, 7cal1 .- [34], 522, [24] p., [1] h. de grab.

Portada: [orla tipográfica] escudo / de armas de mexico: / celestial proteccion / de esta nobilissima ciudad, de la nueva-espa Ña, / y de casi todo el mundo, / maria santissima, en su portentosa imagen / del mexicano guadalupe , / milagrosamente apparecida en el palacio arzobispal / el a Ño de 1531 / y jurada su principal patrona / el passado de 1737 / En la angustia que ocasionò la pestilencia, que cebada con mayor / rigor en los Indios, mitigó sus ardores al abrigo de tanta sombra: / describiala / de orden, y especial nombramiento / del ilustrissimo, y excelentissimo se Ñor / dr d juan antonio de vizarron, y eguiarreta, / Del Consejo de S. Mag. Arzo-

bispo de esta Metropolitana, Virrey, / Gobernador, y Capitan General de esta Nueva-España, / d cayetano de cabrera , y quintero, / Presbytero de este Arzobispado: / A expensas, y solicitud de esta Nobilisima Ciudad, / quien lo dedica / a la augusta magestad de nuestro rey, y se Ñor , / el senor / don fernando / sexto, / Rey de las Españas, y Emperador de las Indias. / [filete] / con licencia de los superiores : / Impresso en Mexico por la Viuda de D. Joseph Bernardo de Hogal. Impresora / del Real, y Apostolico Tribunal de la Santa Cruzada, en todo este Reyno. / Año de 1746.

Durante el siglo xviii distintas epidemias azotaron a la población de la Nueva España. Una de las más feroces se dio entre 1736 y 1739, propiciando la muerte a miles de indígenas, castas y españoles. La primera señal de esta enfermedad se dio en un obraje cerca de Tacuba, dada la insalubridad y el hacinamiento de presos, esclavos y trabajadores endeudados, quienes comían y dormían en las mismas galeras en las que trabajaban.1

La peste del matlazáhuatl parecida al tifo endémico obtuvo importantes víctimas en México, Puebla, Querétaro, Celaya y León, donde los primeros decesos ocurrieron en marzo de 1737. En la ciudad de Puebla fallecieron alrededor de siete mil individuos y Cholula tuvo cerca de 17 000 defunciones.2 El pueblo afirmaba que ciertos temblores de tierra, variaciones de clima, la aparición de un cometa y un eclipse habían presagiado dicha catástrofe, que se sumó a la hambruna propiciada por excesivas lluvias.3

Debido al poco éxito médico para controlar la enfermedad se buscó una respuesta en la fe y a partir de ahí se realizaron procesiones, plegarias y novenarios, siendo la procesión más significativa la realizada

en mayo de 1737, cuando la Guadalupana salió de su santuario y recorrió las principales calles de la ciudad. Cabrera y Quintero le concede el mérito de la sanación a la Virgen de Guadalupe y será en su escrito Escudo de Armas donde narre el combate con la peste y la intervención divina.4 Los miembros criollos del Cabildo comenzaron a manejar la idea de que su escudo de batalla, la Virgen de Guadalupe, fuera jurada como patrona de la capital del virreinato. Después de México las principales ciudades novohispanas fueron jurando a la Virgen del Tepeyac como su patrona, hasta conseguir que lo fuera de todo el virreinato. Para lo cual fue necesario dejar testimonio escrito de los acontecimientos.5

Este ejemplar es una importante referencia histórica para conocer el origen y manejo de las enfermedades contagiosas en el México de principios del siglo xviii, así como el desarrollo del culto guadalupano que encuentra sus raíces en este momento crucial.

El hermoso dibujo inicial de la obra de Cabrera y Quintero fue elaborado por José de Ibarra y la autoría del grabado en plancha es de Baltasar Troncoso.

La Biblioteca Franciscana tiene en su acervo tres ejemplares de esta singular obra, de los cuales sólo uno conserva el grabado calcográfico incompleto.

1. Molina del Villar, América. «Epidemias en la Nueva España: el matlazahuatl de 1737-1738 y la insalubridad en el siglo xviii» Diccionario Temático Ciesas Ciesas, n.d. Internet. Abril de 2010.

2. Molina del Villar, América. La Nueva España y el matlazahuatl, 1736-1739. México: ciesas; El Colegio de Michoacán, 2001: 21.

3. Ruiz Naufal, Víctor M. Escudo de Armas de México […] edición facsimilar con un estudio histórico y una cronología. México: imss , 1981: XXXII.

4. Molina del Villar, América. Las prácticas sanitarias y médicas en la ciudad de México, 1736-1739. La influencia de los tratados de peste europeos. México: ciesas , N.d. Internet. Abril de 2010.

5. Ruiz Naufal: XXXVII.

Miguel Cabrera

{1695-1768}

Maravilla americana y conjunto de raras maravillas : observadas con la direccion de las reglas de el arte de la pintura en la prodigiosa imagen de nuestra Sra. de Guadalupe de Mexico / por Don Miguel Cabrera, pintor ... -- En México : en la Imprenta del Real, y mas antiguo Colegio de San Ildefonso, 1756.

4° (20 cm).- 1[ ], 1cal, 2cal-4cal2, 5cal1, A4, BH2.- [18], 30, [6] p.

Portada: maravilla americana, / y su conjunto / de raras maravillas , / observadas / Con la dirección de las Reglas de el Arte de la Pintura / en la prodigiosa imagen / de nuestra sra de guadalupe / de mexico / [cursivas] por don miguel cabrera, / pintor / de el illmo sr d d. manuel josepH rubio, y salinas , / Dignissimo Arzobispo de Mexico, y de el Consejo / de su Magestad, &c. / a quien se la consagra / [filete] con licencia : / En Mexico en la Imprenta del Real, y mas Antiguo Co- / legio de San Ildefonso. / Año de 1756.

Miguel Cabrera es uno de los pintores novohispanos más reconocidos y afamados del México colonial. Nació en la ciudad de Antequera, hoy Oaxaca, en 1695 y se trasladó a la Ciudad de México en 1719,1 donde al parecer entró como aprendiz al taller del maestro Juan Correa. Dada su calidad artística, llegó a ser pintor de cámara del arzobispo de México, Manuel Rubio y Salinas, quien lo tuvo en alta estima y aprecio. A través de esta relación, una de sus obras guadalupanas llegó a manos del pontífice Benedicto XIV y se convirtió en el artista guadalupano más renombrado.

Sus retratos y vidas de santos son muy conocidos, en especial la vida de san Ignacio y Santo Domingo ubicados en la Iglesia de La Profesa en la Ciudad de México.

El 30 de abril de 1751 el Cabildo de la Colegiata de Guadalupe realizó una convocatoria para que se estudiase el lienzo de dicha imagen. A este estudio corresponde el opúsculo realizado por Miguel Cabrera cono-

cido con el nombre de Maravilla Americana. Cabrera se basó en la obra de Palomino de Castro y Velasco denominada Museo Pictórico o Escala Óptica, un tratado de pintura que divulgaba su teoría y práctica, para estudiar el retrato guadalupano.2

El ensayo sobre la imagen de la Virgen de Guadalupe contiene un análisis de su antigüedad, la clase del soporte, los tipos de pinturas que intervienen en la obra, así como posibles defectos pictóricos a los que Cabrera va aclarando y desmintiendo uno a uno. Posterior a los argumentos apologéticos de la celestial obra concluye con una serie de pareceres de los distintos profesores del arte de la pintura, quienes avalan lo dicho por el autor, entre ellos José de Ibarra, Manuel de Osorio, Juan Patricio Morlete Ruiz y Francisco Antonio Vallejo.

El ejemplar que resguarda la Biblioteca Franciscana se encuentra encuadernado con una serie de trabajos diversos y está en muy buen estado de conservación para su consulta.

1. Carrillo y Gariel, Abelardo. El pintor Miguel Cabrera. México: ina H , 1966: 7-10.

2. Ibídem: 21.

Iglesia Católica.

Arzobispado de Puebla.

Juan de Palafox y Mendoza

{Obispo, 1600-1659}

[Breve descripcion de los festivos sucesos de esta ciudad de la Puebla de los Angeles]. -[Puebla] : impresa en el Colegio Real de San Ignacio de la Puebla de los Ángeles, 1768.

4º (20 cm).- 42 p.

[Libro sin portada]

Juan de Palafox y Mendoza nació en Fitero, Navarra en 1600, fue obispo de Puebla de los Ángeles de 1640 a 1648 y del Burgo de Osma de 1654 a 1659. Fue nombrado

Visitador General de Nueva España y ocupó el virreinato por un periodo breve. A Palafox se le debe la terminación de la catedral de Puebla, la creación del seminario de San Pedro para gramática, retórica y canto llano y el de San Pablo para grados académicos. Elaboró las ordenanzas para la Audiencia, abogados y procuradores, levantó doce compañías de milicias para la defensa del Reino español y secularizó muchas doctrinas a manos del clero regular.1

La disputa que mantuvo con los jesuitas ha sido tema de varios estudios, centrándose el conflicto en la posesión de parroquias, licencias para confesar y predicar, en el pago de diezmos, en aspectos teológicos y misioneros y en la riqueza producida por los emprendedores de San Ignacio. Este conflicto que caracterizó el periodo palafoxiano, sobretodo en 1648, provocó la creación de bandos y controversias enconadas que llevaron al obispo de regreso a España donde murió diez años después.2

A su muerte, los partidarios de Palafox iniciaron el movimiento para su canonización, mientras que sus

detractores frenaron todo intento de culto. Uno de los documentos que da cuenta de los inicios del proceso de beatificación se encuentra en Breve descripción […] publicada un año después de la expulsión de la Compañía de Jesús por el arzobispo Fabián y Fuero. En este documento se da noticia de las celebraciones que se suscitaron en Puebla a raíz de la noticia de que la Sagrada Congregación de Ritos comenzaría a tratar el caso del obispo Palafox, su santidad, virtudes y milagros. En el documento se indica que «uno de los milagros del Venerable Sr. ha sido el dar habla a las mudas campanas del Colegio del Espíritu Santo», mismas que pertenecieron en silencio desde el día de la expulsión. Y el mayor sarcasmo lo coteja el colofón:

Quien pensara! Quien creyera (O juicios altos de Dios) Que hoy esta imprenta aplaudiera al Invicto Palafos!

El proceso de canonización quedó en espera durante muchos años y fue hasta el 2011 que el papa Benedicto xvi promulgó su beatificación a 350 años de su muerte. La Biblioteca Franciscana tiene además en su acervo las obras del venerable Juan de Palafox para el estudio de su biografía y postura teológica.

1. Diccionario Porrúa: historia, biografía y geografía de México. México: Editorial Porrúa, 1964: 1040.

2. Alcalá Esqueda, Rosa María. «Juan de Palafox y Mendoza: entre la detracción y la veneración» Enlaces. Revista de Ciencias Sociales y Humanidades. Universidad Autónoma de Puebla. Núm. 10 (2003): 13-21. Internet. 7 de abril de 2010.

Iglesia Católica. Provincia de México. Primer Concilio Provincial de México

{1555}

Concilios provinciales primero, y segundo, celebrados en la muy noble, muy leal ciudad de México : presidiendo el Illmo. y Rmo. señor D. Fr. Alonso de Montúfar, en los años de 1555, y 1565 / dalos a luz el Illmo. Sr. D. Francisco Antonio Lorenzana arzobispo de esta santa metropolitana iglesia.

En México : en la imprenta del Superior Gobierno, de el Br. D. Joseph Antonio de Hogal, en la calle de Tiburcio, 1769.

4° (28 cm).- [ ]1, A-B2, A-4Z2, 5A-5N2.- 418 p.

Portada: concilios / provinciales / primero, y segundo, / celebrados en la muy noble , y muy leal ciudad / de méxico, / presidiendo el illmo y rmo / se Ñor d fr alonso de montúfar , / En los años de 1555, y 1565. / dalos a luz / el illmo. sr . d. francisco antonio / lorenzana, / Arzobiſpo de eſta Santa Metropolitana Igleſia.

Francisco Antonio Lorenzana fue electo vigésimo cuarto arzobispo de México en 1766. «Este prelado docto, laboriosísimo, de genio dulce y costumbres inmaculadas»1 arribó con un proyecto renovador en dos líneas: reforma de los religiosos en las Indias y la continuación de los concilios provinciales. Extremadamente regalista, llevó a cabo la desamortización de los bienes de los jesuitas y la secularización de los curatos (Plan de división de parroquias) para acelerar la modernización económica y administrativa de la Iglesia; reformó los territorios parroquiales para incrementar el control del clero secular y disminuir el radio de acción del clero regular. Lorenzana celebró el IV Concilio Provincial, llevado a cabo tres años después de realizar una extensa visita pastoral de la que resultó la elaboración de los padrones de comulgantes 2 Gracias a los cuales diseñó, desde una perspectiva ilustrada, la reorganización eclesiástica.

Los concilios se convocaron para resolver asuntos concernientes principalmente al culto, organización eclesiástica, ceremoniales y acabar con la idolatría. El primer concilio se efectuó en 1555; el segundo, diez

años después, en 1565; el tercero, en 1585; el cuarto, no aprobado por la Santa Sede, fue en 1771 y el quinto, promulgado en 1898.3

El primer concilio fue pretridentino, presidido por fray Alonso de Montúfar, y al que asistieron los obispos de Michoacán, Tlaxcala, Chiapas y Oaxaca, el arcediano de la catedral de Guatemala, el deán y cabildos de México, Tlaxcala, Guadalajara y Yucatán, el provincial de los dominicos y tres frailes consejeros. Participaron también autoridades civiles de la Real Audiencia, regidores y cabildo de la ciudad.4 El concilio segundo también fue presidido por Montúfar y en ese entonces contó con la aprobación del Concilio de Trento Asistieron los obispos antes mencionados, excepto el de Guatemala y se incorporó el de Nueva Galicia, los prelados de las órdenes religiosas, el visitador general de Nueva España y miembros de la Real Audiencia. No fue impreso hasta que Lorenzana lo publicó en 1769, siendo la edición que aquí presentamos. Lorenzana también editó las Cartas de relación de Hernán Cortés, un sinnúmero de cartas pastorales, reglas, sermones y edictos.

1. Beristaín y Souza, José Mariano. Biblioteca Hispano Americana Setentrional. Segunda edición, publícala el presbítero Br. Fortino Hipólito Vera. Amecameca: Tipografía del Colegio Católico, 1883.

2. Molina del Villar, América y David Navarrete Gómez, editores. El padrón de comulgantes del Arzobispo Francisco Antonio Lorenzana, 1768-1769. México: Ed. de la Casa Chata, 2007: 18-22.

3. Arquidiócesis de México. «Concilios Provinciales Mexicanos» 2009. Internet. 13 de marzo de 2010.

4. Gutiérrez Vega, Cristóforo editor. Fray Alonso de Montúfar. Primer Concilio Provincial, México 1555. Edición facsímil. Roma: Edizioni Art, 2007: 11.

Francisco Fabián y Fuero

{Obispo de Puebla de los Ángeles, 1719-1801}

Coleccion de providencias diocesanas del obispado de la Puebla de los Angeles, hechas y ordenadas por su señoria ilustrisima el Sr. Dr. D. Francisco Fabian y Fuero, obispo de dicha ciudad y obispado, del consejo de su mag. &c. -- [Puebla de los Angeles] : en la imprenta del Real Seminario Palafoxiano de la expresada ciudad, 1770.

Fol. (30 cm).- [ ]2, A-8Z2, 2A-2O2, est2, 2est2, 3est2.- [4], 656, 185, [12] p.

Portada: coleccion / de / providencias / diocesanas / del obispado / de la puebla de los angeles , / H ecH as y ordenadas / por su se Ñoria ilustrisima / el sr . dr . d. francisco / fabian y fuero, / obispo de dicH a ciudad y obispado, del consejo de su mag. &c. / [escudo episcopal] / con las licencias necesarias / [filete] / [filete] / En la Imprenta del Real Seminario Palafoxiano de la expresada Ciudad. / Año de 1770.

Francisco Fabián y Fuero nació en Terzaga, Provincia de Guadalajara, España. Fue nombrado arzobispo de México y en 1765 obispo de la Puebla de los Ángeles. Durante su mandato, el rey Carlos III firmó el decreto de extrañamiento y ocupación de los bienes de la Compañía de Jesús. Fabián y Fuero apoyaba esta decisión real con una magna carta pastoral a favor de la expulsión, pues impulsaba el proyecto político y social ilustrado de los borbones. Asimismo, favoreció la imagen de Juan de Palafox hacia la canonización junto con la reforma eclesiástica y la imposición de la vida común en los conventos de monjas calzadas.1 Su personalidad rígida y su comportamiento austero lo llevaron a emprender modificaciones a la vida y conducta de las religiosas que gozaban de comodidades que no correspondían a su estado, por lo que a través de sus Providencias, las exhortó a una mejor observancia de la pobreza. Posteriormente, el arzobispo Lorenzana alargaría la reforma a todos los religiosos y religiosas del arzobispado de México.2 Estas reformas eran apoyadas por franciscanos y dominicos, pero los carmelitas, las monjas clarisas de Puebla, las concepcionistas de México,

algunos capellanes y el clero capitular de México contrario al arzobispo se oponían. Las reacciones por parte de las religiosas llegaron a tal punto, que en el convento dominico de Santa Inés del Monte Pulciano sucedió un motín entre las que aceptaban la reforma y las que no, éstas últimas lideradas por sor Ana María de los Dolores. Por otra parte, los argumentos de las monjas clarisas contra la vida en común no tuvieron respuesta favorable de parte de su provincial franciscano García Figueroa, quien recio y firme respondió a la superiora Manuela de San Ignacio sobre las disputas de la relajación de la regla.3 De esta forma las ordenanzas se aceptaron y cumplieron, firmando cada una de las monjas y hermanas su adhesión a la norma.

Dentro de las Providencias encontramos edictos que regulan el estado eclesiástico y a la vez ofrece un panorama histórico de la Puebla de finales del siglo xviii, cuando la economía de la intendencia estaba sufriendo un grave declive agrícola y comercial. Sin duda es un texto de referencia para el estudio del obispado y de la monarquía regalista de esos años. El volumen se encuentra digitalizado en texto completo para su consulta vía internet.4

1. Márquez Carrillo, Jesús. «Experiencia interior y política pastoral. El obispo Francisco Fabián y Fuero en Puebla, 17651773» Graffylia Revista de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Puebla. 1.2 (verano 2003): 104. Internet. Abril de 2010.

2. Rodríguez de Coro, Francisco. Francisco Fabián y Fuero, un reformador molinés en Puebla de los Ángeles. N.p.n.d. Internet. Abril de 2010.

3. Ibídem: 207.

4. Centro Interactivo de Recursos de Información y Aprendizaje. Universidad de las Américas, Puebla. Colecciones digitales, acervo antiguo de la Biblioteca Franciscana.

Iglesia Católica.

Diócesis de Michoacán

Coleccion de las ordenanzas que para el gobierno de el obispado de Michoacan hicieron y promulgaron con real aprobacion sus illmos. señores prelados, de buena memoria, D. Fr. Marcos Ramirez de Prado, y D. Juan de Ortega Montañez ... : costeando su reimpresion D. Francisco Casillas y Cabrera ... -- Reimpresa en México : por D. Felipe de Zuñiga y Ontiveros, calle de la Palma, 1776.

4° (20 cm).- [4], 2par2, 3par1, A-Z4, 2A-2N4, 2O2.- [14], 284 p.

Portada: colección / de las ordenanzas , / que para el gobierno / de el obispado de micHoacan / Hicieron y promulgaron con Real aproba- / cion sus Illmos. Señores Prelados, de buena / memoria, D. Fr. Marcos Ramirez de Prado, / y D. Juan de Ortega Montañez. / ofrecela / a los seÑores curas , / jueces eclesiasticos , / y a el venerable clero de la misma diocesi, / costeando su reimpresión / d. francisco casillas y cabrera / Notario Público y Oficial mayor de la Secretaría / de Cámara y Gobierno de el m i v Señor Dean / y Cabildo Sedevacante de la Iglesia Catedral de Valladolid en la Provincia de Michoacán. / [filete] / Reimpresa en México, por D. Felipe de Zú- / ñiga y Ontiveros, calle de la Palma, / año de 1776.

El conflicto entre el clero regular y el clero secular que se vivió durante la época colonial en la Nueva España significó la reasignación de parroquias, hasta entonces en manos de religiosos, a los sacerdotes diocesanos. En la provincia de Michoacán la presencia de los seculares inició hacia 1538 cuando el obispo Vasco de Quiroga tomó posesión de la diócesis. Con el paso de los años y hacia el siglo xvii, la estructura social se había vuelto compleja pues, por un lado, se encontraban las órdenes mendicantes, los oficiales indígenas de los pueblos y los corregidores y por el otro figuraban los obispos con la mayoría criolla.1

Para lograr un mejor gobierno eclesiástico, el obispado de Michoacán dispuso una serie de ordenanzas elaboradas por fray Marcos Ramírez de Prado, quien ocupó el cargo entre 1640 y 1647. Posteriormente, en 1685, el obispo Juan de Ortega y Montañés elaboró una extensión de estas normas para los curas y jueces eclesiásticos.2

Las Ordenanzas señalan el trato que se debe dar a los naturales y la forma de enseñarles la religión cató-

lica; dicta igualmente, algunas reglas para el comportamiento de los sacerdotes con la población de la Nueva España y el orden que debe haber en las iglesias y en las cofradías, asimismo, establece ciertas prohibiciones para los religiosos como el juego de naipes, las corridas de toros, el uso adecuado y restringido del caballo para la visita a las comunidades, etc.

Este volumen fue impreso en 1776 a partir del único ejemplar manuscrito que se encontraba en el Archivo Episcopal de la Diócesis de Michoacán, por iniciativa de José Francisco Cubillas, según consta en el ejemplar por el secretario de gobierno. El texto sale a la luz en un ambiente de diversos cambios políticos y sociales que caracterizaron el último periodo colonial, debido a esto, la Colección de Ordenanzas es una rica fuente historiográfica.

El ejemplar de la Biblioteca Franciscana se encuentra en muy buenas condiciones de conservación y disponible en texto completo para su consulta.3

1. Mazín Gómez, Oscar. «Secularización de parroquias en el antiguo Michoacán». Colegio de Michoacán. Relaciones 7.26 (Primavera 1986).

2. Sosa, Francisco. El Episcopado mexicano: galería biográfica ilustrada de los illmos. señores arzobispos de México desde la época colonial hasta nuestros días. México: Imprenta de Jens y Zapiain, 1877.

3. Centro Interactivo de Recursos de Información y Aprendizaje. Universidad de las Américas, Puebla. Colecciones digitales, acervo antiguo de la Biblioteca Franciscana.

Eusebio Ventura Beleña

{1736-1794}

Recopilacion sumaria de todos los autos acordados de la Real Audiencia y Sala del crimen de esta Nueva España, y providencias de su superior gobierno ... / por el doctor don Eusebio Bentura Beleña ... ; tomo primero [-segundo].- Impresa en México : por Felipe de Zúñiga y Ontiveros, 1787.

Fol. (30 cm).- t. I: [ ]2, ast2, 2ast5, 4ast3, 5ast2, 6ast2, 7ast2, 8ast1, A-6Z4, 7A-7K2, 7L3.- [639] p., [1] h. de grab.; t. II: [ ]4, B-Z2, 2A-Z2, 3A-Z2, 4A-Z2, 5A-Q2, ast2-21ast2, 22ast1.- [6], 429, LXXXVI p.

Portada: recopilacion / sumaria / de todos / los autos acordados / de la real audiencia / y sala del crimen / de esta nueva espa Ña, / y providencias de su superior gobierno; / de varias Reales Cédulas y Ordenes que despues de pu- / blicada la Recopilacion de Indias han podido recogerse / asi de las dirigidas á la misma Audiencia ó Gobierno, co- / mo de algunas otras que por sus notables decisiones / convendrá no ignorar: / [cursivas] por el doctor / don eusebio bentura bele Ña, del consejo de / s m Oydor de la misma Real Audiencia [...] / [redondas] tomo primero. / [filete] / con licencia : / Impresa en México por Don Felipe de Zúñiga y Ontiveros, calle del / Espíritu Santo, año de 1787.

Don Eusebio Ventura Beleña llegó a la Nueva España en 1765 en compañía del obispo de Puebla, el ilustre Francisco Fabián y Fuero. Como jurista, fue nombrado juez de testamentos, capellanías y obras pías de la diócesis de Puebla. En 1767, el visitador general José de Gálvez lo nombró subdelegado de Guadalajara, con la misión de organizar y vigilar la expulsión de los jesuitas de esa provincia, así como en Sinaloa, Sonora y Californias. En 1773, el rey Carlos III lo designó oidor de la Audiencia de Guatemala, y ya de vuelta a territorio novohispano, durante el gobierno de Matías de Gálvez, ocupó en 1784 el cargo de oidor de la Audiencia de México.4 Bajo el reinado de Carlos IV, Beleña se desempeñó como consultor entre 1789 y 1792, cuando el segundo conde de Revillagigedo gobernaba.2

La Recopilación Sumaria fue elaborada por Bentura a petición del virrey Revillagigedo con la finalidad de difundir las disposiciones normativas de los reyes borbones para su aplicación. Es una obra que contiene la legislación dictada por Carlos III y una compila-

ción elaborada por Juan Francisco Montemayor, cien años antes. Por lo que ofrece un panorama completo del derecho aplicable en la Nueva España en el último tercio del siglo xviii.3 En la obra se publican las pragmáticas, reales cédulas, reales órdenes, reales decretos, autos del Consejo de Indias y demás instrucciones para el gobierno indiano.

La Recopilación Sumaria es una compilación de estatutos editadas en dos tomos. En el primero se muestra la compilación de Montemayor relacionada con los Autos Acordados de la Real Audiencia de México y la recopilación de mandamientos y ordenanzas del gobierno de la Nueva España. Junto con ellos aparece la recopilación de Autos Acordados de la Real Audiencia de 1677 a 1786 y por último, las providencias dictadas por el superior gobierno. En el segundo tomo se transcriben algunos de los textos más importantes citados en la tercera parte de la recopilación de Beleña.4

La Biblioteca Franciscana resguarda los dos ejemplares que constituyen una obra clave para el estudio de la Historia y del Derecho en México.

1. García Castro René y Jesús Zárate Becerril. «Ilustración, justicia y títulos de tierras. El caso del pueblo de la Asunción Malacatepec en el siglo xviii» El Colegio de Michoacán. Relaciones 95.24 (verano 2003): 51-92. Internet. Marzo de 2010.

2. Ibídem: 66.

3. González, María del Refugio. Estudio introductorio de la edición facsimilar de la Recopilación Sumaria de todos los Autos Acordados de la Real Audiencia y Sala del crimen de esta Nueva España / por el doctor don Eusebio Bentura Beleña. México: unam , Instituto de Investigaciones Jurídicas, 1981.

4. Ibídem: IX.

José Antonio Alcocer

{1749-1802}

Carta apologética a favor del título de madre santisima de la luz que goza la reyna del cielo Maria purísima señora nuestra, y de la imagen que con el mismo título se venera en algunos lugares de esta América / escribiala el R.P. Fr. Joseph Antonio Alcozer predicador apostólico ... ; impresa á expensas de la señora condesa de valenciana Doña Maria Guadalupe Barrera de Torres Cano.

En México : por Don Felipe de Zúñiga y Ontiveros, calle del Espíritu Santo, 1790. 4° (21 cm).- [ ]4, [asterisco]4, 2[asterisco]4, 3[asterisco]4, 4[asterisco]4, 5[asterisco]4, 6[asterisco]4, 7[asterisco]4, 8[asterisco]2, A-Z4, 2A-2C4.- [68], XI [i.e. IX], 197 p.

Portada: [cursivas] CARTA APOLOGÉTICA / [redondas] A FAVOR DEL TÍTULO / DE MADRE SANTISIMA / DE LA LUZ, / Que goza la Reyna del Cielo Maria Purísima / Señora nuestra, y de la Imagen que con el mis- / mo Título se venera en algunos Lugares / de esta América. / [cursivas] ESCRIBIALA / EL R.P. Fr. JOSEPH ANTONIO ALCO- / ZER Predicador Apostólico, y Discreto del Col- / legio de Propaganda Fide de nuestra Se- / ñora de Guadalupe de Zcatecas. / [redondas] Impresa á expensas de la Señora Condesa de / Valenciana Doña Maria Guadalupe Bar- / rera de Torres Cano. / [anotación manuscrita] «Es dela Libreria de S. Diego de Mexico» / [grabado xilográfico ] / [taco xilográfico] / EN MEXICO: / Por Don Felipe de Zúñiga y Ontiveros, calle / del Espíritu Santo, año de 1790.

El Verbo es Luz eterna : luego la Virgen

María es Madre de la eterna Luz. Esteban Lorenzo Tristán [Carta de aprobación]

El culto a la advocación mariana de Nuestra Señora de la Luz se remonta al primer cuarto del siglo xviii cuando a una persona –la tradición habla de una monja o de una mujer muy devota– italiana, se le reveló la imagen de la virgen impidiendo que un hombre cayera en las fauces de un monstruo. Inmediatamente comunicó este hecho al jesuita Juan Antonio Genovesi y ambos pidieron a un pintor que reprodujera la «visión» revelada a la piadosa mujer, pero al no ceñirse el artista a lo expresamente solicitado, el óleo tuvo que rehacerse.

Bajo la observación e indicaciones de la piadosa mujer, con algunas aportaciones del sacerdote y con el beneplácito de la misma virgen, según la leyenda, en 1722, apareció la imagen plasmada en un lienzo con los rasgos iconográficos de una «virgen apocalíptica» –los que proporciona san Juan en el Apocalipsis, la media luna, los ángeles, el dragón–, similar a la Inmaculada Concepción, pero sosteniendo al niño Jesús.

Diez años de suspicacias de prelados y teólogos en la curia papal, y con un Benedicto XIV no muy convencido de autorizar el culto, se ordenó retirar el cuadro del recinto que lo albergaba. El padre Genovesi decidió entonces utilizar la imagen en las misiones que deseaba emprender, para lo cual encargó varias copias. De esta manera, el culto a la Virgen de la Luz se propagó por Italia, España y en las colonias españolas, sobre todo en Venezuela, las Californias y el norte de México. La imagen original llegó a Guanajuato en 1732, estableciéndose por petición expresa de Genovesi en la ciudad de León, sede de un colegio jesuita. En 1742 la Sagrada Congregación de Ritos censuró la imagen del dragón ya que había suscitado la creencia, entre numerosos fieles y recién conversos, de que la virgen –por sí misma–era quien rescataba a los pecadores de las fauces del monstruo, del infierno. Siguiendo a san Agustín, ella

1. Indicado en la portada del libro.

no tiene esta propiedad sino que solamente intercede. El dragón fue sustituido por las llamas, en alusión al Purgatorio, o por negros nubarrones que representan al pecado.

La devoción se fortaleció a pesar de la expulsión de los jesuitas en 1767. En el año de 1771, en el Concilio IV Provincial Mexicano –sin sanción de la Santa Sede–debatió la pertinencia del culto. No resuelta la polémica, numerosas voces se alzaron en apoyo a la legitimidad de la invocación mariana.

La obra que presentamos, es representativa del ánimo imperante entre los numerosos seguidores del culto. Una ilustre dama, la condesa de la Valenciana1 solicitó al franciscano, fray Juan Antonio Alcocer, que escribiera una apología de la Virgen de la Luz. El padre Alcocer había publicado en 1788 el Bosquejo de la historia del Colegio de Nuestra Señora de Guadalupe y sus misiones, era un reputado teólogo y orador. Sin duda, el encargo de la condesa fue debido al parentesco existente entre ambos2 y quizá por ser originario de la ciudad de León.3

Esta carta apologética cuenta con una oncena de licencias y aprobaciones para su publicación. Firman los obispos de Durango y de la Chiapa; un lector del Santo Oficio, un presbítero, dos padres exprovinciales y el provincial vigente de Zacatecas, el conde de Revillagigedo, el exprovincial de Jalisco y la licencia del ordinario –la gubernamental.

La obra es una reflexión amplia sobre los autores que han validado la devoción mariana y ahonda en los pasajes en que se hace alusión expresa a la «luminosidad» de la virgen. Desde San Lucas y San Juan, en el Nuevo Testamento, hasta los padres y doctores de la Iglesia como san Juan Capistrano, san Buenaventura, san Juan Damasceno, san Gregorio Nacianceno y san Pedro Damián, entre otros.

A pesar de que gozara de gran éxito, la carta apologética no conoció otra edición que la original de 1790.

2. Beristaín y Souza, José Mariano. Biblioteca Hispano Americana Setentrional. Segunda edición, publícala el presbítero

Br. Fortino Hipólito Vera. T.I. Amecameca: Tipografía del Colegio Católico, 1883: 44.

3. Sotomayor, José Francisco. Historia del Apostólico Colegio de Nuestra Señora de Guadalupe de Zacatecas. Zacatecas, México: Imp. Económica de Mariano Ruiz de Esparza, 1874: 212.

Defensa de los jesuitas por los poblanos. -- [Puebla] : impresa en la oficina de D. Pedro de la Rosa, 1820.

4º (21 cm).- 39 p.

[Libro sin portada]

Durante el reinado de Carlos III se aplicaron en España y sus colonias las denominadas reformas borbónicas que implicaron cambios en la esfera política, social y económica. Las reformas iban encaminadas a fortalecer la figura del rey sobre cualquier otro poder temporal. En este sentido, uno de los objetivos era restarle presencia económica y moral a la Iglesia y a sus religiosos, quienes en Nueva España tenían el control de la educación y poseían grandes bienes. Los frailes de la Compañía de Jesús habían trabajado en estos rubros productivamente y su poder político y económico había alcanzado grandes dimensiones. Esto no era del agrado del monarca, y mucho menos que éstos no aceptaran la política de imponer la voluntad del rey sobre la Iglesia, aun por encima de la autoridad del papa. Por estas razones fueron perseguidos y expulsados de los territorios de Portugal, Francia y España, ejecutándose la orden en Nueva España en 1767 a través del virrey de Croix. En julio de 1773 el papa Clemente XIV ordenó la extinción de la orden, inspirado por Carlos III y sus ministros. En 1815 se restituyó la Compañía de Jesús y prohibiéndose nuevamente durante 1820-1823.1

En este marco fue que surgió entre algunos fieles poblanos, y a muy poco de consumarse la Independencia de México, la necesidad de proclamarse en contra de las

persecuciones jesuitas usando su derecho de libertad de pensamiento, según lo menciona el mismo texto al inicio:

Atendiendo a que la facultad individual de los ciudadanos de publicar sus pensamientos e ideas políticas, es no sólo un freno a la arbitrariedad de los que gobiernan, sino también un medio de ilustrar a la nación en general, y el único camino para llevar al conocimiento de la verdadera opinión pública, declararon que todos los cuerpos y personas particulares de cualquiera condición y estado que sean, tienen libertad de escribir, imprimir y publicar sus ideas políticas.

Los poblanos que apoyaron la expulsión de la Orden de San Ignacio fueron contrarios a las ideas de franceses como Voltaire, D'Alembert y demás pensadores liberales por cuyas ideas quisieron terminar con la institución jesuita. El texto nos permite un acercamiento a la historia de México cercana a la Independencia, con las ideas ilustradas y el sentimiento criollo impulsado por estos religiosos.

El breve documento se encuentra encuadernado junto con otros textos históricos que, sin duda, pueden ayudar a entender el México del siglo xix

1. Diccionario Porrúa: historia, biografía y geografía de México. México: Editorial Porrúa, 1964.

Mariano Fernández de Echeverría y Veytia

{1718-180}

Baluartes de México: descripcion histórica de las cuatro milagrosas imágenes de nuestra señora, que se veneran en la muy noble, leal é imperial ciudad de México, capital de la Nueva España, a los cuatro vientos principales, en sus extramuros, y de sus magnificos santuarios, con otras particularidades /-por el Lic. D. Mariano Fernandez de Echevarria y Veitia ... obra póstuma ; dala á luz el R.P. Fr. Antonio María de San José ... -- Méjico : en la imprenta de D. Alejandro Valdes, 1820.

4º (22 cm).- 1num-12num4, 13num2.- [10], 89 p.

Portada: baluartes de méxico / descripcion H istórica / de las cuatro milagrosas imágenes / [cursivas] de nuestra se Ñora, / que se veneran / en la muy noble , leal , é imperial ciudad / [cursivas] de méxico, / capital de la nueva espa Ña, / á los cuatro vientos principales , en sus extra- / muros , y de sus magníficos santuarios , /con otras particularidades , / [cursivas] Por el Lic. D. Mariano Fernandez de Echeverría y Veitia, / Caballero profeso del órden de Santiago, Abogado de los / Reales Consejos, y Regidor honorario de la ciudad / de los Angeles. / obra póstuma / Dala á luz el R.P. Fr. Antonio María de San José, / Carmelita Descalzo. / [filete] / méjico : 1820. / En la imprenta de D. Alejandro Valdés.

Mariano Fernández de Echeverría y Veytia nació en la ciudad de Puebla, fue abogado y un hombre culto que llegó a ocupar importantes cargos en el gobierno español. Se le reconoce como historiador novohispano que escribió la gran obra Historia antigua de Méjico, un compendio de la historia prehispánica de nuestro país, así como la Historia de la fundación de la Ciudad de Puebla de los Ángeles, que abarca desde el siglo xvi al xviii.1

Su tercera obra, Baluartes de México, fue publicada tardíamente hacia 1820 por su hijo, el carmelita descalzo fray Antonio María de San José, que contiene la historia de las cuatro vírgenes que proporcionaban especial protección a la Ciudad de México en sus cuatro puntos cardinales: la Virgen de Guadalupe, la Virgen de los Remedios, la de la Piedad y la Virgen de la Bala. En el texto, Veytia describe la historia de la virgen guadalupana y la de su santuario, así como la de Remedios, la Virgen de la Piedad y la de la Bala. Contiene, además, una breve descripción de las imágenes para los estudiosos de la historia del arte. El ejemplar de la Biblioteca Franciscana se encuentra digitalizado en texto completo para su consulta electrónica.2

1. Meade de Angulo, Mercedes. Historia de la fundación de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles. Puebla: Gobierno del Estado de Puebla, 1992: 13-16.

2. Centro Interactivo de Recursos de Información y Aprendizaje. Universidad de las Américas, Puebla. Colecciones digitales, acervo antiguo de la Biblioteca Franciscana.

Alexander von Humboldt

{1769-1859}

Cosmos, ó, Ensayo de una descripcion fisica del mundo / por Alejandro de Humboldt ; traducido al castellano por Francisco Diaz Quintero. Mexico : Vicente Garcia Torres, editor, 1851.

4º (24.7 cm).- 187 p.

Portada: cosmos , / ó ensayo / de una descripcion fisica / del mundo, / [gótica] Por Alejandro de Humboldt. / [redondas] traducido al castellano / [gótica] Por Francisco Diaz Quintero. / [redondas] [epígrafe de Plinio] / [viñeta] tomo primero. / mexico / [taco tipográfico] / vicente garcia torres , editor . / [taco tipográfico] / 1851.

El Cosmos de Humboldt apareció en su versión original en Alemania en 1845 y experimentó un gran reconocimiento no sólo del mundo académico y científico sino, además, gozó de la aceptación de públicos más amplios. Al año siguiente, en 1846, empezaron a aparecer tempranas traducciones a otras lenguas. En francés, el Cosmos tuvo, al menos, tres traducciones; dos en inglés y una versión en italiano. Para el año de 1849, se agregaron otras seis versiones directas al inglés, una al italiano a partir de una de las ediciones francesas de 1846 e, incluso, apareció publicada en Porto una obra que polemizaba con la obra de Humboldt con relación a la nomenclatura y en descripción de algunas islas del Mar Egeo y en defensa del poeta nacional portugués Luis de Camoens.

No fue sino hasta el año de 1851 cuando el Cosmos apareció vertido al español. La edición madrileña estuvo a cargo de Ramón Rodríguez de Rivera con traducción de Francisco Díaz Quintero e, igual que las anteriores, tuvo enorme éxito. La resonancia de esta obra fue de tal magnitud, que a pocos meses de haber surgido en la capital española, hizo su aparición en México. La primera edición mexicana del Cosmos apareció dentro de la colección Biblioteca mexicana popular y económica. Reproduce tanto la «advertencia del traductor» como el «prefacio del autor» de la edición madrileña y difiere de ella en la paginación y presentación mas no en el formato.

En el prólogo, Humboldt deja ver que esta obra es resultado de un proceso de maduración de sus ideas:

Entrado ya en el último periodo de mi vida, ofrezco à mis compatriotas una obra que hace medio siglo comenzó por primera vez à ocupar mi pensamiento.

Humboldt ofrece una exposición que llama «Cuadro de la naturaleza» y lo divide en tres partes. La primera, llamada el cielo, trata sobre lo que hoy sería propiamente la astronomía. La segunda, la tierra, corresponde a la geología y la tercera, la vida orgánica, es decir, animales, plantas y el ser humano.

Como hombre ilustrado del siglo xix, el quehacer de Humboldt se desarrolló entre dos ejes idiosincráticos cruciales. El Humboldt científico tenía una metodología de trabajo y un raciocinio de corte positivista. El literario era de una clara filiación romántica al perfilar su actividad intelectual en busca de la totalidad armónica y ordenada. La sistematicidad del pensamiento humano tiene un papel central en el descubrimiento de los secretos de la naturaleza. Esta acción dinámica intelectual es la que permite la realización del hombre.

Si para su trabajo científico Humboldt hizo acopio de todo el instrumental que había en su época, para la divulgación de esta labor utilizó a las artes, pintura y literatura.

Pablo Antonio del Niño Jesús

{O.C.}

Sermon predicado en la santa iglesia parroquial de la ciudad de Cholula del Imperio : el dia 16 de agosto de 1863 en accion de gracias por la proclamación y llamamiento al trono de México de su majestad imperial Fernando Maximiliano I / por el R.P. Fr. Pablo Antonio del Niño Jesus, carmelita.

México : imprenta de Andrade y Escalante, calle de Tiburcio numero 19, 1863.

4° (19.5 cm).- [16] p.

Portada: sermon / predicado en la / santa iglesia parroquial de la ciudad de cHolula del imperio / el dia 16 de agosto de 1863 / en accion de gracias por la proclamacion y llamamiento / al trono de méxico / de su majestad imperial / fernando maximiliano i / por el r p fr pablo antonio del ni Ño jesus , / carmelita / [anagrama] / méxico / imprenta de andrade y escalante / calle de tiburcio numero 19.

Nos libertaste de los que nos afligían y confundiste a los que nos odiaban. Salmo XLIII, V.8

Los vaivenes políticos del siglo xix mexicano desataron una larga serie de guerras intestinas. El clima beligerante fue una constante durante más de cinco lustros. Después de la Independencia, la radicalización de los bandos liberales y conservadores se agudizó de tal manera que incluso en el seno de ambas corrientes surgieron alas progresistas, moderadas y reaccionarias. La naciente nación tuvo breves periodos de «tensa paz» tras los cuales emergían de nuevo las diferencias. La historia oficial, cuando no la propia historiografía, nos ha provisto de esta perspectiva dual y maniquea.

En este sentido, el segundo imperio mexicano fue posible gracias a la convergencia de varios factores, la influencia y presión del vecino país del norte, la importación de ideologías, los intereses de Napoleón III y su propia lucha contra los norteamericanos y la debilidad inherente de los gobiernos mexicanos. Así, con la deuda externa a cuestas y un amplio sector de la población –si no mayoritario, sí numeroso y significativo–descontento, el gobierno de Benito Juárez entró en un «impasse» que resolvería, de nueva cuenta en una guerra.

Los grupos promonarquistas mexicanos olvidaron sus diferencias y se propusieron terminar con el caos reinante en el país. Debido a que ni la proclamación de la República ofreció paz al dividir opiniones sobre el centralismo y federalismo. El bando contrario mantuvo la idea de restaurar la frustrada monarquía y actuó en consecuencia. El partido conservador nombró una comisión de personalidades que, en entrevista en el castillo de Miramar, ofrecieron la corona de México a Maximiliano. Uno de los miembros de este grupo de mexicanos era Francisco Javier Miranda, sacerdote amigo del arzobispo Pelagio Antonio Labastida y Dávalos quien, según algunas fuentes, se había reunido con Maximiliano un año antes, cuando este fue nombrado arzobispo de México por el papa Pío IX. En 1863, Labastida y Dávalos viaja a París a entrevistarse con el ministro de negocios extranjeros francés para solicitar que el gobierno mexicano –bajo instrucción napoleónica– formulara un plan para res-

tablecer los bienes enajenados por Juárez. Labastida regresó a México y formó parte de la «Regencia» vigente hasta la entronización de Maximiliano. Esta instancia fue el poder ejecutivo del gobierno provisional que además estuvo conformado por la Junta Superior de Gobierno.

Un miembro honorable de esta junta imperial, don Joaquín Torres Larráinzar fue quien solicitó a la autoridad eclesiástica la publicación de este sermón. Deseoso de «solemnizar en esta ciudad el advenimiento del Imperio Mexicano»1 hizo divulgar esta obra.

Pese a la corta extensión del sermón, cubre el periplo que fue la vida en México después de la Independencia. Hace un recorrido por las constituciones de 1924 y 1957 en las que los protagonistas son los hombres de fe. El retorno de la monarquía es tratada por el autor, fraile carmelita, como el triunfo indiscutible de la religión sobre otras ideologías; los hombres de credo son los únicos capaces de restaurar la paz porque son los detentores de valores irrenunciables; son los únicos dispuestos a controlar y dominar las pasiones. No deja de llamar la atención que mientras condena la invasión de las ideologías del norte –logias masónicas escocesa y yorkina, no escatima en argumentos para saludar con beneplácito la incursión de un gobernante austriaco y un ejército francés en asuntos patrios.

Dice fray Pablo Antonio:

yo me reputo feliz de ser el primer sacerdote, que después de la declaración de nuestros próceres, pueda en el recinto del Santuario y desde esta cátedra santa, bendecir y saludar el próximo advenimiento al solio mexicano de S. M. Fernando Maximiliano I [ ] ¡Viva el emperador!

En efecto, este opúsculo de apenas 16 páginas se ostenta como la primera proclama oficial en la que se da la bienvenida, plena de bienaventuranzas, al nuevo imperio mexicano. Resulta curioso que el sermón no hubiera sido un escenario de mayores dimensiones, como la catedral de la Ciudad de México, sino que se leyó en la ciudad de Cholula del Imperio. 1. En la licencia de la Sagrada Mitra: 5.

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