MTRO.
OMAR DERAHIN
SALDAÑA MEDRANO
Licenciado en Ciencias de la Comunicación y maestro en Gobernanza y Globalización con especialidad en Gestión Internacional por la Universidad de las Américas Puebla.
Locutor categoría «A» por la Secretaría de Educación Pública y miembro de la Asociación Nacional de Locutores de México.
Cuenta con una trayectoria en medios de comunicación desde 1996 y como maestro de ceremonias en eventos protocolarios desde 2011.
Cuenta con más de 25 años de experiencia como voz institucional, estratega en comunicación organizacional, mercadotecnia, manejo de redes sociales, asesoría de imagen y protocolos empresariales y gubernamentales.
Desde 2018 es jefe del Departamento de Eventos en la UDLAP Ganó el Premio Nacional de Locución en 2019.
GOBERNANZA EN TIEMPOS DE PANDEMIA
El reloj mundial ha detenido sus manecillas a la misma hora en todas las latitudes del globo terráqueo. Es la hora clave, el llamado al cambio, evolucionar usando las herramientas con las que contamos para evitar que el tiempo se estanque y el sistema económico se atrofie o, peor aún, dé marcha atrás en el avance progresista de la economía. En el panorama se aprecia incertidumbre y se genera especulación en las élites de los mercados internacionales. Las trasnacionales más importantes a nivel global toman acciones guardando sus reservas con limitada cautela. Después del desplome de las bolsas de valores, el orden mundial comienza una leve reactivación con base en las medidas que se implementan en las grandes potencias. Al resto de los países sólo nos queda mirar de lejos y afrontar las consecuencias que las decisiones globales nos conllevan, aunadas a nuestros errores domésticos.
En el entorno global, los mercados siguen controlando al mundo, aunque han recordado que nadie está por encima de las fuerzas de la naturaleza, importantes líderes de la economía han fallecido a manos del letal virus, a consecuencia de complicaciones en su salud. En estos momentos nadie está exento de un inminente contagio y hasta que exista una vacuna, cada individuo depende de su propia inmunología para enfrentar la letal enfermedad.
En distintas naciones, las empresas han entendido que reinventarse es sinónimo de supervivencia, se han acoplado a las necesidades que emergen de la contin-
gencia y han adecuado sus líneas de producción para el abastecimiento de insumos necesarios para enfrentar la eventualidad. El trabajo conjunto con los gobiernos ha sido fundamental para mantenerse activas en medio de la pandemia.
Asimismo, hemos sido partícipes del crecimiento en el mercado de aquellas empresas que, en la última década, repartieron su distribución entre la venta de piso y el mercado en línea, además de presenciar el fortalecimiento de aquellas que nacieron para ser totalmente digitales y hoy, son las que distribuyen, trasladan, alimentan y procuran a la población confinada.
En el entorno regional, encontramos diversos panoramas, desde aquellos que siguen sin conocer la enfermedad, tan ajenos y distantes como siempre, aislados por aguas, selvas o desiertos, tan a salvo que muchos desearían vivir ahí para no enfrentar la desgracia. Por otro lado, en los países más afectados, como los europeos, se ha acrecentado el cierre de fronteras, parte de las acciones básicas para evitar la propagación y el contagio. Con lo que respecta a los Estados Norteamericanos, hemos visto, hasta el momento, cooperación y apoyo, los problemas migratorios han concedido tregua ante el enemigo común.
A nivel local, sufrimos las consecuencias del aislamiento, la pequeña y mediana empresa han sido las más afectadas por la falta de apoyos e incentivos gubernamentales. Los negocios locales han cerrado sus operaciones en aquellas sucursales que se encuentran en zonas o centros comerciales, mientras que los micronegocios son los que se han visto más beneficiados, la tiendita de la esquina ha resurgido y es la que provee los víveres esenciales a la comunidad.
Finalmente, en todos los sectores de la economía global la interrogante es la misma: ¿qué pasará cuando esto termine? La pandemia ha liberado los fantasmas que representan lo mejor y lo peor de nosotros. Sociedad y gobierno debemos reafirmar nuestro papel en la estructura social, implementar estrategias que permitan una reconstrucción económica sustentable, entretejer de nuevo y afianzar los vínculos que suman a todos los sectores sociales, pero, sobre todo, aprender de las buenas prácticas implementadas durante la contingencia