DRA. MARÍA FERNANDA
CONTRERAS
SANTILLANA
Egresada de la Licenciatura en Derecho por la Universidad de las Américas Puebla.
Cursó la Maestría en Criminalística en el Colegio Libre de Estudios Universitarios en 2012.
Obtuvo el grado de doctor en Derecho por parte de la Universidad Abierta de Tlaxcala en 2016.
Actualmente labora como docente en diferentes instituciones y es coach en las prácticas profesionales de alumnos de diferentes licenciaturas.
DR. ALFREDO
VICTORIA MORENO
Médico cirujano por la Universidad Nacional de México.
Especialista en Medicina Preventiva y en Salud Pública por el Instituto Nacional de Salud Pública.
Maestro en Administración de Servicios de Salud por la Universidad de las Américas Puebla.
Labora principalmente como médico epistemólogo preventivo y curativo del COVID-19 en el Hospital Ángeles.
ESTRATEGIAS DE SALUD
dentro del ambiente laboral en la nueva normalidad
El hablar de una «nueva normalidad» es entender que, a partir de este periodo, no se mostrarán diferencias significativas de un individuo respecto al resto de su comunidad, es decir, que será común encontrarnos por las calles a las personas con cubrebocas, caretas y otros medios de prevención ante el COVID-19. Entenderlo es simple, sin embargo, no modifica tan fácilmente los sentimientos en los que muchos podemos encontrarnos inmersos, ya que, aunque la explicación es lógica, existe una subjetividad para aquellos que por muchos años hemos estado acostumbrados a no utilizarlos, y que nos sentimos incómodos al hacerlo.
En los últimos meses, muchos han optado por permanecer en casa, ya sea por miedo, comodidad o porque su trabajo se los ha permitido, para otros no ha sido tan fácil detenerse. Poco a poco los países se ven forzados tanto económica como socialmente a irse adaptando, a salir a las calles a buscar el sustento diario y también un pequeño esparcimiento recreacional que les permita favorecer su salud mental. Estos cambios tendrán que ir de la mano de la resiliencia que tenga el individuo, donde sobresaldrán los más altamente capaces de adaptarse.
Con el transcurso de las semanas nos dimos cuenta de que la «cuarentena» se convirtió en «centena», que habrá esquemas que faciliten el trabajo tanto en casa como en las empresas, que iremos intercalando espacios y extremando medidas de higiene. La responsabilidad será de todos, ya que dentro de las dinámicas organizacionales más benéficas nos encontraremos con las intervenciones de prevención dirigidas al cliente interno. La promoción de la salud dentro del ambiente laboral es y será la clave de un control epidémico, favoreciendo la detección oportuna de casos y asociándolos a la misma mecánica de trabajo.
Hoy toca adaptarnos y cambiar nuestros hábitos para salir de nuestro hogar. Dejemos de verlo como una «nueva normalidad», ya que simplemente es nuestra realidad. Podemos ayudarnos entre todos como comunidad. A nadie nos satisface usar cubrebocas porque no estábamos acostumbrados, pero ¿adivinen qué estimados lectores? Nos ayuda a salvar vidas. La carga de salud pública que cae en la Institución será enorme, cuidando a su personal y siendo un vigilante epidemiológico, localizando pacientes sospechosos, refiriendo otros más al sistema de salud y controlando brotes internos.
Ahora que empezaremos a retomar nuestra actividad laboral, será necesario la realización de pruebas de detección oportuna para poder identificar personal expuesto, personal activo y personal recuperado; ayudando así a poder clasificar al capital humano y sugerir nuevas posiciones dentro del organigrama laboral. Y no sólo es indispensable conservar la salud física, también lo será la emocional y psicológica, motivo por el cual es necesario avocarnos a la NOM-035, que versa su interés en la responsabilidad que tiene la empresa en mantener un entorno favorable que promueva
el bienestar de sus trabajadores, previniendo la carga excesiva de trabajo, la interferencia en la relación trabajo-familia, las relaciones negativas en el trabajo y el estrés laboral, entre otros.
En un artículo anterior se ha señalado que esta modalidad puede tener grandes beneficios, sin embargo, no podemos olvidarnos de los efectos secundarios que también conlleva. El encierro ha generado un incremento en los niveles de ansiedad, estrés e incluso depresión. Por ello, es necesario tomar las medidas que mejoren las condiciones de los trabajadores para que su productividad pueda ser óptima.
Por supuesto es mucho más complejo y detallado hablar de la NOM-035, pero podemos señalar que, al cumplir con ésta, la empresa promueve el bienestar y la salud emocional de sus trabajadores. Por ende, se verá reflejado en un vínculo más estrecho en el que el trabajador, al estar más satisfecho y al tener un sentido de pertenencia con la empresa, tendrá un desempeño mucho más productivo. Hoy en día y más que nunca se requiere que la empresa vierta toda su energía en el bienestar de sus trabajadores para que su desempeño laboral sea óptimo frente a esta pandemia.
Hoy toca adaptarnos y cambiar nuestros hábitos para salir de nuestro hogar.