MTRO. FRANCISCO
JAVIER CALLEJA BERNAL
Profesor de tiempo completo del Departamento de Finanzas y Contaduría de la UDLAP Contador Público por la Escuela Bancaria y Comercial.
Maestro en Enseñanza Superior por la Universidad La Salle y maestro en Administración de Empresas con especialidad en Finanzas por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.
Candidato a doctor en Educación por la Universidad Anáhuac.
Experto en contabilidad financiera, costos y educación.
Autor de los libros Contabilidad I, Costos y Contabilidad administrativa; colaborador en medios de comunicación digitales e impresos.
Consultor y capacitador de empresas nacionales
EL FLUJO DE EFECTIVO Y LA CRISIS
Los mexicanos vislumbramos apenas la enorme tragedia de la pérdida de vidas humanas por la pandemia, y el sufrimiento de los enfermos, pero los expertos nos concientizan del enorme problema económico que tenemos ya presente. Difícil de delimitar, igual que la pandemia, porque afecta a todo tipo de empresas, pero no de la misma manera y dependiendo de su salud financiera antes del evento y a cuántas personas concretas afectarán al contraerse o cerrarse.
En un artículo anterior se han comentado ya herramientas financieras puntuales que ayudan a tener una imagen clara de la empresa en estos momentos, porque no deberíamos hablar sólo de desempeño laboral, sino de desempeño empresarial frente a la pandemia y sus consecuencias.
El Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) revela que la mayoría de la población económicamente activa de nuestro país está en negocios informales, lo cual magnifica la crisis y la hace más difícil de acotar, porque no tendremos nunca datos ciertos de lo que a esas personas realmente les afecta la crisis. Al pretender reabrir negocios en la Ciudad de México se ve que no son los negocios establecidos los que desobedecen a la autoridad, sino el comercio informal el que invade las calles en cuanto se les permite y estimula nuevos contagios.
EL INEGI REVELA QUE LA MAYORÍA DE LA POBLACIÓN ECONÓMICAMENTE ACTIVA DE NUESTRO PAÍS ESTÁ EN NEGOCIOS INFORMALES.
Las empresas formalmente establecidas sí pueden aportarnos parámetros concretos y numéricos para evaluar la situación. Pero es un hecho que todo parte de la buena o mala situación que la empresa tenga en relación con su efectivo. Ahora comprendemos cabalmente el por qué durante los últimos años el estado de flujos de efectivo ha sido cada vez más importante para juzgar la salud financiera de las organizaciones. En su versión actual dicho estado compara dos balances preparados al final de periodos iguales y clasifica las diferencias entre ambos en recursos generados que son aquéllos que permitieron realizar una transacción mediante la disminución del activo, el aumento del pasivo o del capital y los recursos utilizados, que reflejan en que se aplicó el dinero, ya sea adquiriendo activos, pagando pasivos u otorgando dividendos. En un segundo paso, clasifica los recursos en relación con la operación, el corazón de la empresa que es su utilidad, su depreciación de activos a largo plazo o sus movimientos de activo circulante; en la inversión
que son inversiones en activos a largo plazo, o en el financiamiento que son los pasivos no operativos y el capital de la empresa, ya sea que aporte o que reciba dividendos.
Con este estado podemos ver empresas extraordinariamente sanas que generan recursos de su operación y que los utilizan en inversiones o en pagos de financiamiento. Un renglón abajo podríamos encontrar empresas cuya operación genera, pero no lo suficiente, y tienen que recurrir a pequeños financiamientos, pero todo encaminado a invertir en activos que le ayudan a expandir sus operaciones. Obviamente existen otras varias combinaciones no tan aconsejables.
Aquí es dónde la fuerza laboral cumple una función primordial, privilegiando las actividades que le generen efectivo a la empresa. Pongamos el ejemplo de los programas de lealtad, muy buenos en condiciones normales, pero que el día de hoy no dan nada, y vemos como algunos autoservicios los ponen en pausa, estimulando a que sus clientes paguen en efectivo o con tarjetas bancarias, por ejemplo, en las ventas en línea. El trabajo en casa también ha sido entendido como la manera de deshacerse de pagos por rentas de oficinas que bien vistas podrían ahora resultar totalmente inútiles. La lista de ejemplos es extensa y bien harían los empresarios en hacer cada uno la suya, de acuerdo con su personal que es quien mejor conoce el detalle de la operación.