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Conexión #6 UDLAP. AFORES (Crónica de una muerte anunciada)

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Profesora de tiempo completo del Departamento de Banca e Inversiones de la UDLAP Licenciada en Actuaría por la Universidad Nacional Autónoma de México.

Doctora en Ciencias Económicas con especialidad en Finanzas por el Instituto Politécnico Nacional.

Ha trabajado como consultora independiente en temas de riesgos, en compañías del sector financiero como bancos, aseguradoras y reafianzadoras, así como en la implementación de gobierno corporativo y documentación de los procesos.

Ha impartido cursos a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) en temas como administración de riesgos de crédito y productos financieros derivados.

Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (nivel 1)

AFORES (CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA)

Parte I: el inicio

Desde que se volvió del dominio público que las administradoras de fondos para el retiro (Afores) en 2016 invirtieran en la Fibra E, instrumento para financiar parcialmente la construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México (NAICM), se ha generado una ola de suposiciones y gran interés en lo que está pasando con el ahorro para el retiro de los trabajadores ahorrando en Inbursa, Pensionissste, Profuturo y XXI-Banorte (cuatro de las diez Afores registradas ante la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro [CONSAR]) ya que participaron en dicho instrumento con 13,500 millones de pesos, lo cual representa el 45% de la emisión; así como 0.9% del total de activos administrados por estas Afores. Existe una gran incertidumbre y se especula que las pérdidas registradas en los últimos trimestres están relacionadas con la cancelación del NAICM. Sin embargo, la razón por la que se llegó a estas pérdidas tiene sus orígenes desde la creación de las Afores hasta el incremento de tasas y volatilidad globalizada de las economías en la última

Con la nueva ley, existe la posibilidad de que los trabajadores que hayan cotizado 1,250 semanas (como lo establece la ley) no acumulen la cantidad suficiente para la contratación de un plan de pensión, en este caso, el gobierno mexicano subsidiará una pensión mínima garantizada (un salario mínimo)

década. Para analizar las causas, haremos un repaso de lo que ha sido el cambio del sistema de pensiones y su impacto en las pensiones de los trabajadores. El cambio en el sistema de pensiones de México consistió, básicamente, en migrar de un modelo de beneficio definido (el trabajador sabe a cuánto ascenderá su pensión), donde el gobierno se encarga del déficit de las cuentas que no logren concentrar lo necesario para el pago de una pensión vitalicia de los trabajadores afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), como lo estipulaba la Ley del Seguro Social de 1973. A partir de la nueva Ley de 1997, se migra a un esquema de contribución definida, en donde se establece que cada trabajador contará con un fondo en una cuenta individual en una administradora de fondos para el retiro (Afore), por medio de sus sociedades de inversión de fondos de retiro (Siefore). A partir de su implementación, cada trabajador deberá acumular en su cuenta individual durante su vida laboral (hasta los 65 años)

el monto suficiente para contratar una pensión vitalicia con una aseguradora, es decir, los trabajadores gozarán de un beneficio equivalente a lo que logren ahorrar.

Con la nueva ley, existe la posibilidad de que los trabajadores que hayan cotizado 1,250 semanas (como lo establece la ley) no acumulen la cantidad suficiente para dicha contratación de un plan de pensión, en este caso, el gobierno mexicano subsidiará una pensión mínima garantizada (un salario mínimo) y los trabajados que quieran gozar de una pensión vitalicia y no cuenten con los recursos necesarios al momento de su jubilación, deberán cargar con el déficit de su cuenta para lograr la compra de su pensión vitalicia. A partir de ese momento, los trabajadores deberían estar conscientes de que existe una alta probabilidad de que sus recursos acumulados no sean suficientes para una pensión digna.

Parte II: las comisiones

En julio de 1997 inició la afiliación masiva de los trabajadores afiliados al IMSS a las Afores, por medio de agentes promotores de cada una de las compañías que ofertan el servicio, cabe señalar que en muchos casos los trabajadores no tenían el menor conocimiento sobre las distintas opciones o de las ventajas competitivas que tenían entre ellas; en su mayoría se afiliaron a la opción que el patrón presentaba en el lugar de trabajo. Desde su creación, las Afores estaban autorizadas para cobrar comisiones por sus servicios, establecidas sobre cada una de las cuotas obrero-patronales en la subcuenta de retiro, cesantía en edad avanzada y vejez (cada que se realizaba una aportación se hacía un cargo); también se podía cobrar comisiones sobre el valor de los activos administrados (monto acumulado) o una combinación de ambos, es decir se pagaban comisiones sobre aportación, sobre saldo acumulado o ambos. El cálculo del monto de las comisiones es distinto para cada Afore (cada una las proponía su esquema) y las autorizaba la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (CONSAR). Lo anterior complicaba el entendimiento en su cálculo y el monto que representaba.

En 2007, en busca de transparencia en el cálculo y cobro de comisiones, se reformó el artículo 37 de la Ley del Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR), eliminando la comisión sobre flujo de efectivo, y a partir de 2008 sólo se cobran comisiones como un porcentaje sobre el valor de los activos administrados; lo que presenta un incremento sistemático en el cobro de comisiones, ya que entre mayor sea el saldo acumulado mayor será el pago de dichas comisiones. Por lo anterior, el incremento en las cuentas de los trabajadores seguirá siendo muy pobre, ya que el cobro a los trabajadores sigue siendo excesivo y aún no es claro el impacto económico en su cuenta.

En un ejercicio realizado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en 2014, se muestra cómo una comisión de uno por ciento sobre saldo reduce el ahorro acumulado de los trabajadores en 20 por ciento en un periodo de 40 años. Asimismo, muestra que México es uno de los países pertenecientes a dicho organismo, que cobra las comisiones más altas, ocupando el doceavo lugar de 34 miembros, por arriba de países como Croacia, Lituania, Nigeria, entre otros.

Por primera vez en su historia, a partir de enero de 2019, las comisiones cobradas por algunas Afores se encuentran apenas por debajo del uno por ciento (sobre el monto acumulado en la cuenta de los trabajadores); sin embargo, dicha reducción sigue sin ser suficiente para que los trabajadores logren generar un saldo adecuado para que al final de su vida laboral adquieran una pensión digna en forma de una renta vitalicia con una aseguradora de pensiones, pero eso es otra historia...

Parte III: las Siefores

Dentro del Sistema de Ahorro para el Retiro de México, los recursos de los trabajadores depositados en las Afores, se hacen en las Sociedades de Inversión de Fondos para el Retiro (Siefores), las cuales tienen como objetivo obtener el mayor rendimiento de los recursos que serán utilizados para la adquisición de una renta vitalicia (pensión) para los trabajadores al momento de su jubilación. De acuerdo con la CONSAR, las Siefores básicas (SB) autorizadas son: SB 4 (trabajadores de 36 años o menos), SB 3 (trabajadores entre 37 y 45 años), SB 2 (trabajadores entre 46 y 59 años), SB 1 (trabajadores de 60 años y más) y SB 0 (SB de pensiones para personas de 60 años y más, próximos a realizar retiro total por pensión o negativa de la misma, y trabajadores del ISSSTE con bono redimido). La CONSAR establece los límites de concentración en los diferentes tipos de instrumentos financieros en los que se puede invertir los recursos de acuerdo con cada SB. Es importante considerar la edad de los trabajadores al invertir sus recursos, ya que el horizonte de tiempo de inversión dependerá de los años que le falten para pensionarse. Los recursos de los jóvenes que inician su vida laboral serán invertidos en horizontes de tiempo mayores a los de los trabajadores próximos a jubilarse; sin embargo, la volatilidad de los mercados ha generado incremento en las tasas de interés y entre otros factores, esto implica que las inversiones a largo plazo no son necesariamente las óptimas para generar mayores rendimientos. Al cierre de marzo de 2019, las Afores cuentan con 63.4 millones de cuentas de trabajadores, lo que representa 3.5 billones de pesos, de los cuales, el 53.5% se encuentran invertidos en deuda gubernamental, seguido del 18.3% en deuda privada nacional y 12.4% en renta variable internacional. El rendimiento promedio real de las Siefores entre 1999 y 2007 fue del 4% anual, mientras que del

2008 al 2018 fue del 0.32% (CONSAR, 2019; INEGI, 2019). Aunado a lo anterior; si bien es cierto que las comisiones han disminuido de 2% a 1% en 10 años, el monto que representan ha incrementado 1.7% en tasa real anual, lo que significa que fueron pagados en promedio anual 32.2 mil millones de pesos, en el periodo de 2008 a 2018. Lo que puede implicar que el monto acumulado en la cuenta individual de cada trabajador tenga rendimientos nulos o negativos al momento de su jubilación.

La primera generación de trabajadores suscritos a las Afores, que soliciten sus recursos para una pensión, iniciará a partir de 2021 y se estima que el

70% no logrará el número mínimo de 1,250 semanas cotizadas

La pregunta inmediata es: ¿los cambios propuestos por la cámara de diputados al sistema de pensiones podrán revertir esta tendencia?

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