Inscripción Árabe (Castillo)
Es Trujillo una ciudad abierta, clara, confortable, regularmente bien urbanizada, apacible y que da una cierta sensación de bienestar de hidalgo campesino. Así era y así es Trujillo: Un centro de encuentro entre razas y culturas edificado sobre el cerro “Cabezo de Zorro” para dominar en llano unos límites que están rayados entre el Tajo y el Guadiana. La población trujillana se reparte entre la ciudad de Trujillo propiamente dicha y los cuatro arrabales dependientes de su jurisdicción municipal. Se trata de las localidades de Huertas de Animas, Huertas de la Magdalena, Belén y San Clemente. Con testimonios ya desde el Neolítico, estos arrabales han estado poblados por un vecindario fundamentalmente agrícola que se asentó sobre fértiles vegas como las de Papalbas, Valfermoso o Mimbreras. Trujillo es el antiguo Turgalium romano, nombre de raíz celta. Es la denominación latina del topónimo correspondiente al primitivo castro indígena. Los diferentes testimonios epigráficos y funerarios son prueba fehaciente que la Turgalium prerromana se convirtió, durante la ocupación romana, en una población de suma importancia tributaria de Norba Caesarina. Trujillo aparece citado en el Anónimo de Rávena (Siglo VI), que facilita el conocimiento de núcleos de población de esa época. En el Itinerario de Antonio (siglo III) se cita como un importante enclave desde Mérida hacia Zaragoza, a través de Toledo. Dato interesante porque denota la continuidad funcional urbana como cabecera de comarca. Después de una época paleocristiana y visigoda, como queda constancia por los restos de una basílica, tras muros de la puerta de Coria; la dominación musulmana hace de Trujillo un importante enclave, que sólidamente fructificado, mantendrá una notable actividad, siendo testimonio de ella el mercado ganadero que se celebrará en la zona extramuros sobre la que después se habría de urbanizar la actual Plaza Mayor. Hacia el año 900 se inician las obras del Castillo y en el siglo XI están definitivamente configuradas las murallas, cuyo aspecto -al igual que el del Castillo- se modificará después de la reconquista. Hay noticias documentales de la existencia de dos mezquitas, de las cuales se conserva algún resto.
1. Lápida Romana 2. Judería
3. Piedra Visigoda
En 1186 se inician con Alfonso VIII los primeros intentos de reconquistar la Villa. Entregada a las Órdenes Militares de Santiago y San Julián de Pereiro, pasaría de nuevo a manos árabes en la última década del siglo XII, hasta que en 1233 la villa es definitivamente recuperada por las huestes cristianas de Fernando III. Data desde entonces la devoción patronal de Trujillo a la Virgen de la Victoria, que, alojada entre dos torreones constituye su emblema heráldico. A partir de entonces Trujillo comienza a conocer tiempos de prosperidad, fomentada por los reyes con repoblaciones, exenciones tributarias, privilegios mercantiles y otros incentivos propios de los tiempos y las necesidades gobernantes y unificadoras. Alfonso X, decidió otorgar Fuero propio a la villa. La población, desde entonces, se reparte entre los hidalgos, eximidos del pago de tributos, y los “pecheros”, vecinos contribuyentes. Hasta mediados del siglo XIV el desarrollo arquitectónico de Trujillo se concentra en el interior del recinto amurallado, en la Villa; sin embargo, por esa fecha surgen las primeras células que condicionará el posterior desarrollo de la ciudad extramuros. Se trata de las primitivas fábricas eclesiásticas de San Martín y San Clemente. En 1430 Trujillo logró trasponer la pubertad medieval merced a las instancias de Álvaro de Luna, primer duque de Trujillo, ante su rey, Juan II de Castilla que le concede el codiciado título de ciudad “por los buenos e leales servicios que e me facen cada día… por ende es mi merced que de agora adelante sea cibdat e goce de todas las preminencias e prerrogativas...”. A todo ello vendría a sumarse el privilegio de Mercado Franco otorgado por Enrique IV en 1465. Ilustres protectores fueron también los Reyes Católicos, que en Trujillo llegaron a vivir largas temporadas hasta que, en un crudo enero de 1516, sorprendiera la muerte a Fernando “El Católico” camino de Guadalupe. Y así Trujillo continuó siendo fiel compañero de la historia con la frecuente presencia de monarcas y privilegios. Como Felipe IV, que autorizase a la ciudad una Casa de la Moneda para acuñar moneda propia. Entre finales del siglo XV y principios del XVI tiene lugar una importante actividad arquitectónica en Trujillo.
1. Torre de San Martín 2. Palacio de Juan Pizarro Aragón 3. Iglesia de Santa María (Izq.) y Torre Julia (Dcha.) 4. Vista del casco antiguo desde la torre de la Iglesia de Santa María 5. Palacio de Luis Chaves el Viejo 6. Lápida Sepulcral (Sta. María la Mayor
Interior de la Iglesia de Santa María la Mayor
Se fundan los conventos de San Miguel, La Encarnación y San Francisco; se levanta el Rollo o Picota en el sitio del Mercadillo y se construyen las Casas Consistoriales, otros inmuebles municipales y privados van configurando la estructura y fisonomía del espacio placero. El siglo XVI será definitivo para la historia de Trujillo por su importante participación en el descubrimiento, conquista y civilización de América. La población supera abiertamente sus antiguos límites y se expande fuera de la muralla. El desarrollo demográfico trujillano, cuya población es de 1730 vecinos en 1580 -cifra superior a la de Cáceres en la misma fecha- y el enriquecimiento de ciertos sectores como consecuencia de la empresa americana, son las circunstancias que impulsan ahora el desarrollo arquitectónico-urbanístico de Trujillo que poblará la ciudad de nuevas construcciones nobiliarias. Se ampliarán las antiguas fábricas religiosas y proporcionará a Trujillo el aspecto con que la ciudad llega al siglo XVIII. Villa y “ciudad” mantendrán desde ahora una evolución arquitectónica de distinto signo. Torres, aspilleras, alfices, arcos apuntados y demás elementos arquitectónicos militares y goticistas de los palacios intramuros no aparecen en la arquitectura de la “ciudad”; en ésta se empleará una construcción más abierta en la que logias y patios proporcionarán una fisonomía estructural diferente a los inmuebles. En el interior de la “villa”, el aspecto defensivo de alcázares y casas fuertes da paso a otro renacentista. El siglo XVI español propició a Extremadura la ocasión histórica de pasar al recuerdo universal como región, gracias a los acontecimientos que se dieron en torno al descubrimiento y posterior ocupación del continente americano. Detrás de la conquista y colonización de tierras americanas, existieron hombres que partieron de Trujillo y han pasado a la historia como partícipes en primera línea en la odisea humana más destacable del citado siglo XVI como fue el encuentro entre dos mundos tan opuestos, que con el pasar de los siglos tanto se aportaron mutuamente. Francisco Pizarro y sus hermanos, Francisco de Orellana, Fray Gaspar de Carvajal, Martín de Meneses, María de Escobar, Francisco de las Casas, Francisco
Bejarano, Francisco de Chaves, Diego García de Paredes, etc. Que de Trujillo partieron y cuyos afanes fueron tan intensos que el nombre de Trujillo permanece en el subcontinente Americano en varias ciudades de Venezuela, Perú, Puerto Rico, Chile y Colombia. Ellos nacieron en Trujillo y aportaron con sus hazañas o con sus vidas el poder hacer historia de un acontecimiento casi casual. En tomo a la Plaza Mayor se localizan los ejemplos más importantes de la arquitectura nobiliaria de la Ciudad. La primera noticia sobre construcciones en la Plaza Mayor, data del 18 de mayo de 1353. Aquel día se reúne el Concejo en el atrio de la iglesia de San Martín “para tratar del amojonamiento del Berrocal que en este año hizo González Fernández Añasco”. La elección de este lugar indica que aquí se encontraba un primer centro de dinamismo social. Este primitivo núcleo urbano, mercado e iglesia, junto al que pronto se añadirían las casas consistoriales, será el epicentro virtual de una ciudad, que desde aquí y siguiendo los caminos se expandirá por irradiación. La estructuración definitiva de la Plaza tuvo lugar durante el siglo XVI. Trujillo vive entonces su momento histórico culminante, definido por su expansión urbana, que la ha convertido en una de las ciudades más interesantes del panorama artístico mundial. En lo que se refiere a su parte monumental, alcanza en estos años su configuración estructural. Sobre esta configuración, el XIX introducirá algunos cambios en la planimetría y una remodelación de las fachadas. La estatua ecuestre de Francisco Pizarro, obra del escultor norteamericano Charles Rumsey, nos invita a comenzar el recorrido turístico por esta noble ciudad. Frente a este símbolo en bronce de la ciudad, se alza el palacio del Marqués de la Conquista, construido por Hernando Pizarro, hermano del conquistador, según las disposiciones testamentarias del conquistador del Perú. Es una construcción de estilo plateresco, con cuatro plantas rematadas por figuras que representan iconográficamente alegorías de los Vícíos y las Virtudes. Sobresale del conjunto el magnífico balcón esquinado con blasones, en el que distinguen perfectamente los bustos de Francisco Pizarro y su esposa Inés Huailas; y los de Hernando Pizarro y Francisca Pizarro Yupanqui. En el interior se conservan numerosos esgrafiados repartidos por las distintas dependencias, con temas vegetales, geométricos e indianos, con animales exóticos existentes en las selvas iberoamericanas; así como tres habitaciones con cubierta de 1. Estatua equestre de Francisco Pizarro 2. Palacio del Marqués de la Conquista 3. Iglesia de San Martín
Balcón de esquina - Palacio de los Duques de San Carlos
1. Palacio Municipal 2. Convento de la Coria 3. Casa de Rol Zárate y Zúñiga 4. Puerta del Triunfo y muralla 5. Iglesia de Santa María la Mayor 6. Armas del Duque de San Carlos (Palacio de Duque de San Carlos)
artesonado de madera a base de jácenas que apoyan sobre canecillos con decoración floral, geométrica y con) rostros humanos y a nimal ísticos. Un total de 126 cabezas, repartidas en dos salones, en las que se puede apreciar las representaciones del cóndor, el tapir, el mono, y las divinidades celestes (el sol o pájaro Inti, la luna o Quilla, la, divinidad del, trueno o dios del fuego, Coychi o dios del castigo).Todos los animales que aparecen en el artesonado corresponden a simbolismos y pertenecen a la mitología incaica. También, aparecen representados rostros de incas, ataviados con atributos del poder real: plumas, ceñidor y dilatadores de orejas. El encanto de esta plaza reside tanto en su tamaño, una de las más grandes de España, en lo irregular de su trazado, y en sus soportales que sustentan tanto los palacios señoriales como las casas populares. Cada soportal tiene su propio nombre que recuerda los mercados medievales: del Pan, de la Carne, del Paño y de la Verdura. Al otro extremo del palacio está la Iglesia de San Martín, de su compacto volumen exterior sobresalen las torres del Reloj y de las Campanas. Al interior del edificio se accede a través de la puerta abierta a los pies, con columnas dóricas sobre pedestales, que sustentan entablamento y frontón en cuyo tímpano campea el escudo del obispo placentino don Pedro Ponce de León, bajo cuyo pontificado (1560-1573) finalizaron las obras del templo, interviniendo en ella los canteros Cabrera, Alonso Becerra y su hijo Francisco Becerra, primera referencia artística del que sería gran arquitecto en América. La puerta del mediodía se conoce con el nombre de Puerta de las Limas, por tomarse como tales las granadas que aparecen en la rosca del arco trilobulado de la misma. El templo conserva en su interior un órgano barroco fabricado entre los años 1759 y 1762 por el organero de Llerena Antonio de Larrea y Galarza. Bienes muebles de interés artístico como el Cristo de la Salud, que destaca por su belleza plástica, obra del siglo XV y un lienzo del siglo XVIII que representa a San Jeronimo, obra de Pereda. Sobresaliendo en el templo el monumento funerario al Cardenal Don Gaspar Cervantes de Gaete, Arzobispo de Tarragona. La obra más importante del templo, es la imagen de una Virgen románica que procede de la ermita templaría de Nuestra Señora de la Coronada. En el altar mayor resalta el retablo del Cristo de la Agonía, obra del segundo tercio del siglo XVII, procedente de la iglesia de la Sangre de Cristo, de Trujillo; presentando en el centro la imagen de un Crucificado, obra granadina de Alonso de Mena, del siglo
XVII. Reyes como Carlos V, Felipe II o Felipe V estuvieron orando en ella, según las Crónicas de sus Viajes; el Emperador en su viaje a Sevilla para casarse con Isabel de Portugal, y Felipe II, tras unir el dominio de toda la Península Ibérica en 1583. Frente a la iglesia, se alza majestuoso el palacio Ducal de San Carlos, sobre la primitiva casa solariega de la alianza entre los linajes Vargas y Carvajal, a cuyo entronque familiar se concede en el siglo XVIII el ducado de San Carlos. Las obras del palacio comienzan a mediados del siglo XVI, prolongándose a lo largo del siguiente. Podemos destacar en la fachada una estilizada galería porticada constituida por tres arcos de medio punto que descansa sobre dos columnas jónicas, y en el segundo cuerpo tres sencillas ventanas rectangulares con pilastras corintias que separan los vanos de la logia que se abre en el tercer nivel, los cuales se encierran con los dinteles que sustentan grandes ménsulas a modo de zapatas. El último cuerpo de la fachada es una perfecta alineación de vanos rectangulares de enmarque moldurado sobre los que inmediatamente se tiende la amplia y volada cornisa que remata la construcción. En el ángulo esquinado destaca un balcón sobre el cual un águila bicéfala que sostiene las armas de la familia, está enmarcado por pilastras sobre pedestales, con entablamento y frontón (con el busto del promotor de la obra). Sobre dicho frontón se disponen dos “puttis” con cornucopias simbólicas de la abundancia. Remata todo el conjunto voluminosas y singulares chimeneas que destacan sobre la cubierta. Están fabricadas a base de ladrillo y poseen una estructura turriforme que remata en cuerpos volados de pintoresca y dispar tipología. En su interior, se puede visitar el hermoso patio plateresco y la escalera volada, obra del arquitecto Antonio de Mera. Desde ese momento el granito, piedra noble, no nos abandonará. Lo encontraremos por todas partes, desde el rollo extramuros del siglo XV, símbolo de jurisdicción propia de la ciudad, y donde se exponían los reos a la vergüenza pública o se colgaban las cabezas de los ajusticiados, -que en sus orígenes se alzó en la Plaza-, hasta el castillo que culmina la colina, pasando por las casas solariegas y bellos palacios como el del Marquesado de Piedras Albas, obra renacentista del siglo XVI, construido sobre los soportales del Pan, por Pedro Suárez de Toledo. Su logia de tres arcos escarzanos, de influencia florentina, y la crestería gótica de granito
Claustro del Palacio de los Duques de San Carlos
Palacio de los Quintanilla o Casa del Peso Real
son modelos arquitectónicos que llevaron a Iberoamérica los canteros trujillanos como Diego de Nodera, Alonso Casillas o Francisco Becerra. En el portal alto de la Plaza y junto a otras casas nobles como las de los Cervantes de Gaete, Bejarano, etc., sobresale la mansión de los ChavesOrellana, también llamada “Casa de la Cadena”, nombre recibido por la que cuelga sobre la puerta como símbolo de la estancia en ella de Felipe II en 1583 de paso a Portugal. La fachada muestra hoy un aspecto diferente al original, pues la reforma que sufre el edificio en el siglo XIX y la reconstrucción actual para convertirla en Hostal, han hecho desaparecer la logia que en el último piso se abría a la Plaza, como puede apreciarse en algunos grabados de principios del siglo pasado. Al palacio pertenece la llamada “torre del Alfiler” y que originariamente formaba parte del alcázar de los Chaves-Orellana. Se trata de una obra de finales del siglo XV de planta cuadrada, ventanas góticas con alfiz, cornisa de bolas, crestería gótica y cúpula de ladrillo en la que, desde la Plaza, puede verse el escudo en cerámica de los Chaves-Orellana. El palacio de los Chaves Cárdenas, conocida popularmente como “Casa del Peso Real”(siglo XVI) y situada en el frente oeste de la Plaza, ha sufrido diferentes reformas, de manera que en la actualidad la portada es uno de los pocos testimonios de su origen. En sus elementos decorativos aún quedan vestigios de elementos góticos en la fachada y en la portada, que está flanqueada por columnas torsas rematadas en pináculos, eco del estilo manuelino portugués. Continuamos nuestro recorrido pasando por el medieval Cañón de la Cárcel, sobre el cual el Concejo erigió unas notables Casas Consistoriales durante el siglo XVI. Junto a ellas estaban el Archivo de Escribanos y la Cárcel, ésta construida en 1549 por el insigne arquitecto Sancho de Cabrera. En la década de los cuarenta, del siglo XVI, se edificó el Ayuntamiento Viejo. Indica su finalización una lápida en la que se hace referencia al monarca Carlos I, en 1551. Llegamos al palacio de Juan Pizarro Orellana, obra de los arquitectos Alonso y Francisco Becerra construida en la segunda mitad del siglo XVI a iniciativa del que fuera primer corregidor de la ciudad de Cuzco, Juan Pizarro Orellana, regentado actualmente por la Congregación Hijas de la Virgen de los Dolores. La fachada presenta una logia plateresca 1. Casa Museo de Pizarro 2. Convento de la Coria
3. Ayuntamiento Viejo
corrida, se enmarca entre dos torreones medievales rectangulares de una construcción anterior. Una portada de bóveda rebajada y gran arco escarzano sobre ménsulas permite la entrada al interior, en donde el principal atractivo está en el patio plateresco de dos pisos, decorado con zapatas con rosetas y entre los balaustres pétreos del antepecho se disponen alternadamente los escudos de los Pizarro y los Orellana, sostenidos por diferentes angelotes. Aquí estuvo la Casa de Contratación para afiliarse los viajeros hacia América y bajo su techo encontró hospitalidad Miguel de Cervantes cuando de regreso de Portugal a Madrid en 1582, descansó en Trujillo, teniendo agradecidos recuerdos para la familia Pizarro Orellana en los capítulos IV y VI del libro III de “Trabajos de Persiles y Segismunda”. Continuando el adarve, la ronda de murallas musulmanes que bordean la “ciudad antigua”, conforman un recinto rectangular de mampostería y sillería jalonado por diecisiete torres dispuestas a intervalos irregulares. Siguiendo la linea de la muralla hacia el Oeste y aunque separada de aquélla por un pequeño escarpe del terreno, se encuentra la casa de los Altamirano, conocida como el “Alcazarejo”. La construcción del edificio la comienza Fernán Ruíz, partícipe en la reconquista definitiva de la ciudad, que consiguió abrir la puerta del Triunfo facilitando la victoria a las tropas cristianas. La cerca dispuso de siete puertas, de las cuales se conservan: la de Coria, la puerta del Triunfo, de la Vera Cruz, Santiago, San Andrés; y la de las Palomitas, restaurada en 1998. La Puerta de San Andrés, se abre en arco apuntado, está decorada con el escudo de la casa de Austria, obra de la remodelación que sufrió la puerta a principios del XVI. Rebasándola se alza la Casa-fuerte de los Escobar, que constituyó el baluarte defensivo de la puerta de San Andrés. Fue fundación de Alvaro de Escobar, destacando en uno de sus ángulos su torre rectangular, de finales del siglo XV. Aquí nacieron María Escobar la primera mujer que llevó semilla de trigo y cebada al Perú, y fray Diego de Chaves, dominico que fue confesor de Felipe II y destacó en las sesiones del Concilio de Trento. La muralla trujillana condicionó la aparición de un tipo de construcción nobiliaria en la que lo defensivo y lo residencial se aunaban para dar como resultado unos edificios macizos, rematados en murallas en los que las treinta y dos torres constituyen los elementos más peculiares
1. Iglesia de Santiago 2. Convento de San Antonio 3. Convento de San Miguel 4. Convento de la Merced 5. Convento de las Jerónimas 6. Iglesia-hospital de la Concepción
Puerta del Triunfo, que dio acceso a los Soldados de las Órdenes Militares en 1233
de su fisonomía, alzándose orgullosas y que en primavera sirven de refugio a docenas de cigüeñas. Testimonios de estas casas-fuertes son el palacio de los Bejarano y el Alcazarejo. Estos edificios serán renovados en su fábrica en el siglo XVI como consecuencia de la pérdida de su funcionalidad castrense. El lienzo oeste lo cierra y lo abre la Puerta del Triunfo que cuenta con un curioso suceso legendario y trascendental para la historia de la ciudad. El 25 de enero de 1233, el obispo D. Domingo con los soldados de las Órdenes Militares vencen a los árabes, los soldados aclamaron a la Virgen con el Título de la Victoria por Patrona y especial abogada en la conquista de Trujillo. Desde entonces del Triunfo se llamó esta Puerta que franquearon las tropas cristianas el 25 de Enero de 1233. Para perpetuar este histórico hecho y en testimonio de agradecida veneración, el Concejo colocó una imagen de la Virgen en una hornacina cobijada por un tejaroz y practicada en el muro que se alza sobre esta puerta y ante la cual, todas aquellas noches medievales lucía una lámpara. En el interior del recinto intramuros se conservan dos ejemplos del sistema de almacenamiento de agua de origen árabe. Dos sorpresas más en una villa llena de ellas. La Alberca, situada cerca de la Puerta de San Andrés, es de origen árabe. Se trata de un depósito de agua para diferentes usos, entre los que cabe citar el de abastecimiento de agua a los caños de San Lázaro y el Campo de San Juan por medio de una extensa conducción subterránea. Los Aljibes de la plazuela de Altamirano es el segundo ejemplo de sistema de almacenamiento de agua. Estos últimos, de tracería árabe, disponen de tres naves cubiertas con bóveda de cañón y seis arcos sostenidos por pilastras. Son obra del siglo VIII. Continuando la visita a la Villa, y subiendo la empinada cuesta de la calle de las Palomas -nombre que recibe por tomarse como tales las tórtolas del escudo de la familia Rol, de la casa de los Rol, Zárate y Zúñiga que en dicha calle se encuentra. Esta casa solariega presenta una sencilla portada de arco apuntado y diferentes vanos, obra de sillería y mampostería de fines del siglo XV, en la que es preciso destacar su interesante patio de estilo gótico, como atestiguan los pilares, capiteles y tracería del antepecho de la logia. En la misma calle y haciendo esquina con la de Naranjos se localiza la casa de los Chaves-Calderón, de la que
es preciso destacar la portada y el balcón de esquina de la segunda mitad del siglo XVI, ejemplo de esta solución castellano-andaluza que caracteriza a los palacios trujillanos, obra del arquitecto trujillano Francisco Becerra, el gran constructor de las catedrales de Puebla de los Angeles, Lima y Cuzco. La puerta se cobija bajo arrabá y el balcón se flanquea con sencillas y clasicistas columnas sobre las que se levanta el entablamento; sobre este, un frontón aloja en su interior el también esquinado-escudo de la familias. Al lado está la casa natal de Francisco de Orellana, el descubridor del río Amazonas, recia obra de mampostería que se construye a principios del siglo XV. Presenta una sencilla portada de arco apuntado y diferentes de vanos. La iglesia parroquial de Santa María “La Mayor”, está situada en la plazuela de Santa María, donde puede verse un busto en bronce de Francisco de Orellana, descubridor del río Amazonas. Constituye el edificio parroquial más importante de Trujillo. Se trata de una obra conformada a partir de diferentes épocas, comenzada tras la reconquista de 1233 y finalizada en el siglo XVIII con la construcción del camarín de la Virgen adosado al ábside. Objeto de múltiples leyendas y albergue de los más ilustres linajes que han formado el pasado originario de la ciudad. El templo presenta en el exterior una notable variedad de volúmenes y alturas, destacan por su elevación las torres de las campanas y la conocida como “Torre Julia”, de factura románica, reconstruida en los años setenta de nuestro siglo, tras haber sufrido las acometidas de los terremotos de Lisboa de 1521 y 1755. En su interior resalta el artístico coro renacentista, obra de Sancho de Cabrera; y el retablo mayor, la mejor obra del pintor gótico salmantino Fernando Gallego, en el cual intervinieron en la predela pintores de su taller como Francisco Gallego. En este templo están enterrados los principales conquistadores, hidalgos y nobles de Trujillo, destacando el sepulcro de Diego García de Paredes, al que le dio celebridad en el “Quijote” Miguel de Cervantes como el “Sansón Extremeño” por su fuerza física, fue un destacado militar en Nápoles como el Gran Capitán. La iglesia es testigo mudo de célebres acontecimientos como las honras fúnebres por el rey Juan II que congregó a los más importantes personajes de la realeza en Trujillo, junto a los Reyes Católicos.
1. Casa de los Chaves-Calderón 2. Palacio de Barrantes-Cerventes 3. Casa de los Sanabria Bejarano
Retablo de la Iglesia de Santa María la Mayor con pinturas de Fernando Gallego (S. XV)
1. Iglesia de San Francisco 2. Puerta de Santiago 3. Aljibe Árabe 4. Vista del Castillo 5. Puerta de San Andrés 6. Órgano de la iglesia de San Martín
Próximo a este templo se encuentra el convento de San Francisco el Real o de la Coría, nombre recibido por su proximidad a la puerta medieval de la muralla que conduce a la población cacereña de Coria. El edificio conventual fue fundado por disposición suprema, por Real Cédula concedida por Juan II, en Toro, a 28 de junio de 1426, en favor de Inés de Cristo, Marina Herrera y otras beatas acogidas a la Regla de la Tercera Orden Franciscana, en atención a los buenos servicios que los linajes a los que pertenecían la mayoría de las mujeres en él iban a profesar, habían realizado a la Corona de España. Aquí vivieron las religiosas hasta el mes de marzo del año 1809, fecha en la que abandonaron el convento con motivo de la llegada de las tropas napoleónicas a Trujillo. Este convento fue testigo mudo hacia el año 1477 de la aventura sentimental de Gonzalo Pizarro -cuya hermana Beatriz era freyla- con Francisca González Mateos, hija de los humildes labradores apodados “Los Roperos”, que era una humilde criada en el citado convento. Fruto de esta unión nacería Francisco Pízarro, el gran conquistador del Perú. En la actualidad, es sede de la Fundación cultural Xavier de Salas. La Fundación es la culminación de la actividad iniciada en 1969 por doña Carmen y don Xavier de Salas en Trujillo, proponiéndose estatuariamente el estudio y la difusión de las relaciones históricas entre Extremadura y América, así como fomentar en general la investigación científica en Extremadura, sobre todo en los campos de la investigación sociológica, musical, histórica y antropológica, los más afines a la tradición cultural de la región. Asimismo la Fundación apoya las iniciativas de otras instituciones culturales y académicas como la Universidad Popular “La Coria”, el Centro de Iniciativas Turísticas o la Universidad de Extremadura. El apoyo a la investigación se completa con una exposición didáctica sobre la rica historia americana que alberga su Museo de América, referido a la historia del encuentro entre Extremadura y España con América. Este museo está abierto únicamente los fines de semana, salvo petición previa de visita. Desde el balcón medieval de este edificio, el visitante puede observar un impresionante paisaje campestre, virgen y agreste, resaltando al Noroeste un poblado calcolítico en la “Cerca de la Encina” y el evocador convento de los franciscanos descalzos de la Magdalena, de la reforma de San Pedro de Alcántara, que los frailes edificaran en 1603, procedentes
del eremítico convento del “Santo Desierto de la Viciosa”, situado en Deleitosa, eligiendo este lugar apartado para llevar a cabo una vida de gran austeridad y pobreza. La estructura de la Villa tiene en la plaza de Santa Maria su principal centro urbano. Situado en una de las zonas más elevadas de la ciudad antigua, hacia ella se encaminan quebradas y empinadas calles que unen a esta plaza con el resto de la ciudad intramuros. En torno a este nodo urbano se localizan las mas importantes casas solariegas. Este es el caso del palacio renacentista de los Pizarro Hinojosa, señores de Torrecillas, y desde el 24 de junio de 1642 marquesado de Lorenzana, título concedido a don Alvaro Pérez Quiñones y Lorenzana, Gobernador de Panamá y Guatemala. Es un majestuoso palacio, destruido en gran parte por la francesada de 1809 reconstruido en la actualidad como sede de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes, respetando los restos arquitectónicos de su fábrica original revelando la riqueza artística y la belleza arquitectónica que tuvo este Palacio. Frente a este palacio nos encontramos con el Palacio de Francisco Pizarro de Vargas. En este edificio nació Gonzalo Pizarro “El Largo”, padre del gran conquistador trujillano Francisco Pizarro. Fue reconstruido por la Escuela-Taller del Excmo. Ayuntamiento en su totalidad en el año 1992 para habilitar en su interior un Museo, dedicado al famoso conquistador, que se ajusta a lo que fue la vida del Conquistador, y el espacio disponible se ha distribuido en dos grandes apartados. En la Planta Baja, la recreación de una vivienda de hidalgo español durante el siglo XV, y en la Planta Alta, una exposición dedicada a la vida y obra del personaje. Se ha procurado que cada uno de estos ambientes tengan un desarrollo claro y sencillo, donde los objetos expuestos y el propio guión de la exposición facilite al visitante su fácil comprensión. La mayoría de las piezas expuestas son originales, aunque en algunos casos se ha recurrido a copias de buena calidad para ilustrar algunos aspectos de la exposición que, de otra forma, hubieran sido difíciles de comprender. Desde la calleja que parte del edificio de Gonzalo Pizarro, llegamos al Castillo árabe, por empinadas calles empedradas. Desde allí se divisa una amplia panorámica del pueblo y sus alrededores. La ligera ascensión bien
Palacio de los Pizarro Hinojosa, sede de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes
Palacio deEscobar accediendo por la Puerta de San Andrés
vale la pena para admirar de cerca los lienzos de sus murallas y torres. En la del homenaje se encuentra el altar de la patrona de Trujillo, la Virgen de la Victoria, una talla del siglo XVI que representa la advocación de la que abriera milagrosamente las puertas del Arco del Triunfo cuando Fernando III asediaba a los moros el 25 de Enero de 1233. El castillo, lleno de encanto y leyendas, se asienta en el cerro llamado “Cabeza de zorro” y en el siglo XIV fue utilizada como caja fuerte de los tesoros de Pedro I, guardados celosamente por su tesorero el judío Samuel Leví. Bajando desde el castillo en dirección hacia la Plaza Mayor, nos encontramos con la Iglesia de Santiago, obra románica en sus orígenes. Dentro de la arquitectura trujillana y como antesala de la Villa a la Ciudad moderna, es necesario referirse a una de las más impresionantes casas fuertes que formaban parte de la fortificación de la ciudad antigua, el Alcázar de Luis de Chaves, que defendía el acceso a la Villa a través de la Puerta de Santiago, la cual era custodiada por la torre de la iglesia parroquial y por la de la casa fuerte. Hospedó a los Reyes Católicos en sus visitas a la ciudad en 1477 -pacificación de la ciudad- y 1479 -durante la guerra de sucesión con la Beltraneja-. Al morir Juan II de Aragón, cuyos funerales se celebraron en la iglesia de Santa María de Trujillo, los monarcas católicos se hospedaban en este alcázar, convocando el Consejo que reconoció a Fernando rey de Aragón y Sicilia, acordándose así la unión de las dos Coronas: Castilla y Aragón. Aquí se firmó el “Tanto monta, monta tanto” y la paz con Portugal, en 1479. Bajando por la Cuesta de la Sangre hacia la plaza, nos encontramos con el Centro de Recepción de Visitantes “Los Descubridores”. Mientras que si bajamos por la calle Ballesteros, llegamos al palacio de los marqueses de Santa Marta, construido en el siglo XVI por el arquitecto Francisco Becerra, y reformado en el siglo XVIII. Solar de algunos de los nietos de Hernán Cortés, conquistador de México, y de su fiel capitán Francisco de las casas en las tierras aztecas. Para finalizar el recorrido y bajando por el Cañón de la Cárcel llegamos al Convento que edificaron los mercedarios en el siglo XVII el convento de la Merced. Entre los mercedarios ilustres que vivieron en este cenobio 1. Casa Solariega 2. Palacio de Luis Chaves el Viejo
3. Calle Gargüera
destacamos al escritor Fray Gabriel Téllez, conocido en los ambientes literarios como “Tirso de Molina”, que aquí fue Comendador entre los años 1626 a 1629, escribiendo su “La Huerta de Juan Fernández” y, posteriormente, la “Trilogía de los Pizarro”, glorificando a la familia que tanta fama diera a Trujillo. En Trujillo se observa una mezcla de formas arquitectónicas, impuestas por la geografía y la geología, que va fabricándose lentamente desde el Medievo por las gentes venidas del Norte para la reconquista, con sus métodos constructivos severos y duros, destacando los ventanales de las torres de casas fuertes; a los que se unen luego los del Sur, que no conciben sus edificios más que unidos en una superficie de blancura deslumbradora o en sillerías con una portada decorativa con líneas y sinuosos trazos, y el mayor alarde ornamental-arquitectónico se luce en los típicos balcones de esquina para satisfacer las exigencias de la vida de sus moradores. Así nace una de las condiciones fundamentales que engendran el carácter de Trujillo y que en sus balconadas esquinadas son los más originales de Extremadura y germen de los modelos constructivos allende de los mares. Constituyendo una manera local de gran afición a los balcones, excesivamente desarrollada durante el renacimiento y cuyos mejores ejemplos los encontramos en torno a la Plaza Mayor desde el más modesto y viejo de los Quiroga, simple y escueto, encuadrado en un alfiz gótico, hasta el riquísimo y monumental de Hernando Pizarro, que entre columnas, ménsulas, balcón y escudo que llena todo el ángulo del edificio; pasando por todos los intermedios de Bejarano, San Carlos, Calderón, Sanabria y tantos más, finos y toscos, elegantes o pesados, alegres y secos; que de todo hay y para todos los gustos. En la Plaza se alza majestuoso el palacio de los marqueses de la Conquista, ordenado construir por Hernando Pizarro y su esposa Francisca Pizarro Yupanqui, hermano e hija, respectivamente, de Francisco Pizarro, conquistador del Perú. Formando ángulo con este palacio, resalta en el extremo de la Plaza el bello balcón de esquina del palacio de los Duques de San Carlos, decorado con angelotes y con el escudo de la familia Carvajal-Vargas, sustentado por un águila bicéfala, privilegio que les concedió Carlos V, porque un miembro de dicha familia intervino eficazmente en su nombramiento como Emperador.
1. Convento de la Merced 2. Hospital de la Concepción 3. Palacio de Santa Marta 4. Alcázar de los Altamirano 5. Torres de los Bejarano 6. Casa de los Bejarano 7. Iglesia de Santa María
Casa Natal de Francisco de Orellana (Descubridor del Amazonas)
El palacio de Quiroga, del que es preciso destacar su balcón de esquina no por su riqueza artística sino por constituir dadas las fechas en que se construye el edificio el primer ejemplo de este tipo de balcones en Trujillo. Frente al convento de San Miguel, nos encontramos con el balcón esquinado del Palacio de Sofraga, obra del siglo XVII, casa natal de Cervantes de Gaete, Inquisidor en Sevilla, Arzobispo de Mesina en Sicilia y en Tarragona, y miembro activo del Concilio de Trento. En la calle San Miguel se halla la casa de los Sanabria Berajano. Data del siglo XVI y ostenta una fachada de mampostería con sillares en la portada. Sobre la puerta, de arco de medio punto, se dispone el escudo de los Sanabria y sobre la ventana de arco conopial situada en el eje de la misma puerta, el escudo con las armas de Castilla, Toledo, Sanabria y Berajano en águila real explayada. Y por último, en la Calle Sola se encuentra el Museo del Traje “Enrique Elías”. Los Anales Toledanos (Segundos) citan la reconquista de la villa. Trujillo es incorporado a la corona de Castilla por Fernando III 1 . Los autores que han versado sobre Trujillo han venido repitiendo que la reconquista definitiva de la villa tuvo lugar el 25 de enero del año 1232, el Cronista Oficial de Trujillo, José Antonio Ramos Rubio, presentó y publicó un documento que se conserva en el Archivo catedralicio de Coria que confirma que fue en 1233 y no en el 1232. Este documento viene a ratificar la hipótesis del profesor J. González en su obra Reinado y diplomas de Fernando III publicada en el año 1982. El problema radica en un defecto de una unidad en la fecha con numeración romana y que también ha sido defendido por el Académico Manuel Terrón Albarrán en el trabajo “En torno a los orígenes de la Tierra de Trujillo (1166-1233)”, publicado en el año 2006 en Actas del Congreso “La Tierra de Trujillo desde la época prerromana a la Baja Edad Media”; y en su libro Extremadura musulmana, publicado en 1991. Interesante es también el estudio de Jesús Ruiz Moreno: “1233 la reconquista cristiana de Trujillo”. Ramos Rubio considera que el documento viene a confirmar que la Villa de Trujillo se reconquistó definitivamente en enero de 1233, consistente en una Concordia entre el Obispo de Coria, don Sancho, junto con su Cabildo, y el Maestre Arias Pérez y los freires de las Ordenes de Alcántara y del Pereyro de la otra, sobre los diezmos, primicias y demás derechos en tierras de la Orden situadas en el Obispado de Coria. Este documento está firmado junto a Trujillo, antes de la reconquista, prueba definitiva que certifica que en los primeros días de enero de 1233 aún no había sido reconquistada la Villa de Trujillo. Como señalan los cronistas (fuentes árabes y la crónica cordubense de Fernando Salmerón) y no en el año 1232 como se ha venido insistiendo al seguir a los Anales Toledanos, es evidente que la fecha exacta es la de 1233 dada la fuente árabe de Al Himyari, que afirma que tuvo lugar en Rabi I del 630 H. y en el Cronicón cordubense de Fernando Salmerón”. 1
PINO GARCÍA, 1981.
Trujillo y sus Fiestas... Son muchas de las fiestas que a lo largo de la historia se han celebrado en Trujillo. Algunas hoy perviven y han adquirido mayor dinamismo. La fiesta que verdaderamente ha alcanzado su mayor esplendor es la Semana Santa siendo uno de sus mayores responsables, la Junta de Cofradías y Hermandades Penitenciales trujillanas, la impulsora de los desfiles procesionales así como de la recuperación de antiguas tradiciones como la de su Pregón de Semana Santa, sin duda alguna, pórtico de las actividades religiosas-culturales que durante nueve días se vienen realizando en nuestra ciudad. En el año 2012 es declarada fiesta de interés turístico regional por el gobierno autónomo de Extremadura. La celebración de la Semana Santa en Trujillo viene de la baja Edad Media y comienza a tener importancia tras el Concilio de Trento, multiplicándose las conmemoraciones multitudinarias, con la formación de Hermandades y Cofradías que se encargarán del ornato y culto de una imagen o Paso en concreto. En la actualidad existen siete Cofradías o Hermandades penitenciales las cuales se encargan del cuidado y ornato de sus imágenes así como de sus traslados procesionales a la Parroquia de San Francisco templo filial de donde parten las procesiones Magnas de Jueves y Viernes Santo, uno de los puntos importantes para la declaración de interés turístico además de por las importantes y bellísimas tallas del siglo XVII y XVIII, sumadas al conjunto monumental medieval del casco antiguo, el valor cultural y la fuerte capacidad de atraer turismo de fuera de la región. Culmina la Semana Santa con el Domingo de Pascuas de Resurrección (llamado popularmente Chíviri), conocido a nivel nacional y declarada también fiesta de Interés turístico regional en el año 1989. Esta fiesta popular que coincide con la celebración de la Pascua y que reúne el sábado por la noche y el domingo de Resurrección, a trujillanos y forasteros en la Plaza Mayor de Trujillo, donde cantan y bailan al son de las canciones compuestas por Gregorio Rubio “Goro” en 1932, con música del grupo “Claveles”, con el popular estribillo: “!Ay! Chíviri, Chíviri, Chíviri, ¡Ay! Chíviri, Chíviri, Chon”. Los hombres van ataviados con típicos trajes de pastores y un pañuelo rojo al cuello y las mozas con un refajo picado. 1. Feria Nacional del Queso 2. Nuestro padre Jesús Nazareno 3. Virgen de las Angustias
Cristo del Perdón
Cristo Cautivo
Santo Sepulcro
Virgen de la Soledad
Oración en el Huerto
Chiviri (Domingo de Resurreción)
En el mes de Mayo, se celebra la Feria Internacional del Queso, reuniéndose en la plaza más de 300 variedades de quesos procedentes de toda la geografía nacional y de algunos países europeos e iberoamericanos, siendo famosas las jornadas gastronómicas y las catasconcurso de quesos. Está considerado en el Salón Monográfico el más importante de España. Pero sin duda, la fiesta de mayor tradición que se celebra en Trujillo es la Asunción de María (15 de Agosto). Para conocer la enorme trascendencia de esta festividad, hemos de remontarnos al 25 de Enero de 1233, fecha de la reconquista de Trujillo, cuando todo el ejército cristiano aclamó a la Virgen con el título de “la Victoria” por Patrona y especial abogada de la reconquista. La mezquita árabe principal se purificó, alzándose sobre su solar el majestuoso templo de Santa María, en donde se daba culto a una imagen románica de Ntra. Sra con el Niño, de las llamadas “fernandinas” que acompañaban al ejército cristiano en los enfrentamientos bélicos. Fue la Patrona de Trujillo, hasta que el 21 de Abril de 1531 el Concejo acordó construir en el castillo una ermita para dar culto a una imagen de granito que representará a Ntra. Sra. de la Victoria. Ambas fiestas se unieron pues tras la celebración de la misa partía una procesión al castillo donde se veneraba a la Virgen. Pero, fue perdiendo con el tiempo importancia la imagen de la Asunción, como Patrona de la ciudad, otorgando mayor importancia a la Virgen del castillo. Esta imagen de la Asunción desapareció en 1809 con la entrada de las tropas francesas en Trujillo. Perdiéndose durante algunos años las fiestas de la Asunción, recuperándose con todo su esplendor en los años 50 del presente siglo. Y, a su vez, se celebran las fiestas patronales en honor a Santa María de la Victoria en la segunda quincena del mes de agosto. En Noviembre se celebra la Feria Agroganadera de gran fama desde que en el año 1471 Enrique IV concediera a Trujillo el Mercado Franco.
Trujillo Escenario Cinematográfico Trujillo es un auténtico plató de cine. El perfecto estado de conservación del patrimonio y del entorno natural son los mayores atractivos para que directores del mundo del cine se fijen en el entorno monumental y paisajístico y los conviertan en decorados para sus películas. Solamente su casco histórico no necesita ninguna alteración ni tramoyas para el rodaje de películas. Trujillo al ser un auténtico “crisol de culturas”, todas las civilizaciones han dejado su impronta en la ciudad y en su entorno: vettones, romanos, árabes, judíos y cristianos. La serie Isabel, Mi Reina rodada en el año 2011 en Trujillo, narra la vida de Isabel “La Católica”. Según declaraciones del protagonista Rodolfo Sancho, refiriéndose a Cáceres y a Trujillo: “Son las ciudades que conservan el casco histórico mejor conservado de toda España y en el que menos teníamos que intervenir”. Pero tenemos que remontarnos al año 1963, fecha en la que se rodó en Trujillo El Tulipán Negro, película que contó con actores de primera fila del momento como era Alain Delón o Virna Lisi, además, durante varios días se utilizaron distintos escenarios de la ciudad, desde la Plaza hasta el Castillo. El casco histórico de Trujillo se convirtió en la Francia revolucionaria, siendo la primera gran superproducción que se rodó en Trujillo. En 1975, Ricardo Franco adapta cinematográficamente la obra literaria de Camilo J. Cela La Familia de Pascual Duarte, con actores como José Luis Gómez o Paca Ojea, se presenta en Trujillo y graba algunas escenas en el interior de algunas casas particulares trujillanas que aún conservan ese sabor romanticista de la época en las calles Merced, San Antonio, Tintoreros o Sillerías. En 1976, el director Vicente Escrivá llegaba a Trujillo para tomar escenas para su película La Lozana Andaluza, una de las primeras películas polémicas por la época en la que se rodó y las escenas de desnudo protagonizadas por la actriz italiana María Rosaria Omaggio; y por las 1. La familia de Pascual Duarte 2. El Tulipán Negro (Alain Delón) 3. Los alegres pícaros
Serie Isabel (RTVE)
Escena de Juego de Tronos grabada en el Castillo de Trujillo
mismas fechas se rodó Los Alegres Pícaros, una coproducción italiana y española dirigida por Mario Monicelli, de género comedia. Se inspira libremente en las novelas españolas Lazarillo de Tormes y Guzmán de Alfarache. Después llegaron otras como Los Señores del Acero que también se rodó en el casco antiguo, concretamente en el castillo, en 1985, de Paul Verhoeven. El castillo y su entorno fueron el escenario ideal para grabar el ataque a la fortaleza. Sin duda alguna, en los últimos años uno de los rodajes que más expectación ha causado ha sido el de la superproducción de Ridley Scott 1492: La Conquista del Paraíso. Ese mismo año, el director José Luis Cuerda se presentaba en Trujillo con actores españoles como Alfredo Landa, Antonio Resines, Marta Dualte o Cristina Collado, para rodar La Marrana. El éxito sonrió seguramente a Frate Francesco, dirigido en 1927 por Giulio Antamoro, auténtico especialista de películas religiosas, que en 1926 había realizado aquella obra maestra del mudo que es Christus, para que en el 2004 se adaptase un nuevo guión y escenografía de Hermano Francisco y se grabasen algunos cortos en Trujillo. Las calles y los edificios religiosos de Trujillo volvieron a vestirse de época renacentista con la película La Celestina, rodada en 1996, y protagonizada, entre otros, por dos jovencísimos Juan Diego Botto y Penélope Cruz. En el 2005 de la mano del entonces joven director Ray Loriga protagonizó Teresa, el cuerpo de Cristo. Las calles de la zona monumental y la ermita de Santa Ana fueron algunos de los escenarios. Una de las últimas películas rodadas en Trujillo en el 2018 ha sido la séptima temporada de Juegos de Tronos, donde el castillo de Trujillo es protagonista de excepción y donde la magia del cine ha conseguido unir en un mismo plano al castillo de Trujillo con el paisaje natural de Los Barruecos en Malpartida de Cáceres. También, contemporánea en el rodaje ha sido la serie americana Still Star Crossed, basada en la obra “Romeo y Julieta” de William Shakespeare. La mayor parte del rodaje se realizó en el palacio de San Carlos, Plaza Mayor e iglesia de Santa María. Ultimamente, “Inés del Alma mía” y “Hernán Cortés”.
1. La Celestina (Penelope Cruz) 2. 1492: La Conquista del Paraíso (Gerard Depardieu) 3. La Marrana (Alfredo Landa y Antonio Resines)
Patrimonio Natural Nos encontramos ante un rico y extenso territorio enmarcado en el centro de Extremadura por la Bella comarca de Las Villuercas, Los Llanos de Cáceres, o Las vegas Altas del Guadiana. Dar unas pinceladas del vasto patrimonio que nuestra comarca puede mostrar será lo máximo que abarquemos en este intento. Abertura, Alcollarín, La Aldea del Obispo, Campolugar, Conquista de la Sierra, La Cumbre, Escurial, Garciaz, Herguijuela, Ibahernando, Jaraicejo, Madroñera, Miajadas, Puerto de Santa Cruz, Robledillo de Trujillo, Santa Cruz de la Sierra, Torrecillas de la Tiesa, Trujillo, Villamesías y Zorita conforman este diverso territorio. Y es esa gran diversidad existente la que certifica a este territorio como apto para realizar cualquier modalidad de turismo. Turismo cultural histórico-artístico, turismo de naturaleza, turismo ornitológico, turismo gastronómico, turismo de aventuras, ... Patrimonio repartido por todos y cada uno de los municipios del territorio, como restos arqueológicos, imponentes iglesias de los siglos XV y XVI, Casas-Palacios, puentes, cruces, rollos, hacen que cada visita a uno de los municipios sea una experiencia enriquecedora. Espacios naturales enmarcados en paisajes tan ricos, como diversos, compuestos por zonas de bosque mediterráneo en un inmejorable estado de conservación, con bosques principalmente de encina y alcornoque, lugares apropiados para observación de especies como el Águila Imperial Ibérica, el Buitre Negro y la Cigüeña Negra. Zonas “esteparias” extensas en Trujillo, Ibahernando, La Cumbre, Torrecillas de la Tiesa, Madroñera, y Zorita principalmente con un paisaje, a simple vista desolador, pero uno de los hábitats más importantes para las aves esteparias, que completan todo su ciclo biológico en los diferentes cultivos. Avutarda, Sisón, la Ganga Común y la Ortega, así como el Alcaraván están presentes en estos espacios abiertos. Zonas Húmedas, compuestas por un sinfin de ríos y arroyos, pequeños embalse, charcas
1. Cigüeña 2. Corderos de Extremadura 3. Cernícalo Primilla
Paisaje de la Dehesa Extremeña poblada de Encinas
Vista de Trujillo y su Muralla
... destacando por su extensión y riqueza en aves el Embalse de Sierra Brava (Zorita). Ecosistemas adehesados que constituyen una versión humanizada de los bosques de encina y alcornoque. Bosques de Robles, castaños y pinos en Robledillo de Trujillo y Garciaz. Zonas de Regadío que desde el punto de vista ornitológico son de gran importancia porque durante el invierno soportan enorme cantidad de aves, desde grullas hasta un enorme número de especies de limícolas en Miajadas, Campolugar, Escurial o Alcollarín. Pero no podemos dejarnos atrás otro aspecto como la calidad de los productos que provienen directamente del campo y que bajo la mano sabia del hombre son trasformados. La riqueza de la comarca MiajadasTrujillo y la amplitud y variedad de su territorio, convierten a nuestra tierra en una auténtica despensa en la que la calidad es el elemento determinante de sus productos. Podemos partir de los productos silvestres, auténticas delicias de la tierra que empiezan a ser valorados en su justa medida como espárragos, criadillas, cardillos y un largo etcétera. Todo lo relacionado con el cerdo tiene en nuestra comarca una extraordinaria importancia. Siguiendo la costumbre de la matanza tradicional, contamos con empresas que han conjugado sabores tradicionales y un esmerado control sanitario, consiguiendo unos productos que van desde los embutidos mas tradicionales - chorizos, morcillas, salchichon - hasta lomos y jamones curados. Una amplia variedad de otros productos tienen una presencia envidiable. Quesos, vinos, carnes de cordero o retinto, miel y sobre todo dulces tradicionales, complementan una gastronomía digna de los más exigentes paladares. Y para finalizar, como recuerdo de nuestra visita, qué mejor que llevar algún elemento realizado de manera artesanal, trabajado con las manos de nuestros artistas anóminos.
1. Church of Santa Maria 2. Palace of Luis Chaves “El Viejo” 3. Tombstone 4. View of Santa María´s Church and Julia Tower 5. Architectural Detail 6. View of the castle fom San Juan´s gate
Trujillo awaits you... The city of Trujillo is placed about 45 kms to the East of the capital province, Cáceres, on a granite rock called “the berrocal” and on the old way to Madrid, today Madrid- Lisbon motorway. It is an urban complex developed over time, whose testimony has made of Trujillo one of the most important towns in the world. The name of Trujillo comes from the Celtic word Turaca; then it was Turgalium during the Roman occupation becoming a town of great importance for Emerita Augusta (Mérida). Then, the Moorish invasion took place, changing the name of Turgalium for Taryala keeping the town as an important market point for livestock activity in the Main Square. At the end of the IX th century the construction of the Castle began and the walls that surrounded the citadel were modified slightly after the reconquest. Some documents show the existence of two mosques, a water tank and three cisterns: two of them located inside the Castle and the third one in Altamiranos Square. The final conquest of the citadel was in 1233. According to the legend, the Virgin appeared over the walls giving the Christian troops of the King Fernando III the victory. From that moment, she became the patron saint of Trujillo and also appears in the coat of arms of the city. Then, Trujillo began a prosperous time receiving several privileges from the kings of that time. The king Alfonso X decided to give “Fuero” (law, privileges, …) to the citadel. Until the XIV th century the only architectural developments made in Trujillo were within the walls, although the town expanded outside the walls little by little. In 1430, the king Juan II of Castilla give the town of Trujillo the title of “Nobel and Loyal” and Enrique IV the privilege of a market in 1465. The Catholic Kings, who lived here for a long time, were also very protective towards this town. Even the king Felipe IV let the town mint its own coin. The most important architectural activity took place at the end of the XVI th century and the beginning of the XVII th century, when the convents of Saint Miguel, the Encarnación and Saint Francisco were founded and other local and private houses were created too.
The XVI th century was vital for the history of Trujillo because of its important participation in the discovery and civilization of America. Towers, pointed arches, military and gothic elements disappeared from the fortresses inside the walls. Instead, patios and corner balconies provided a different structure. During the XVII th century and after that the final ecclesiastical works began in the XVI th century, the city of Trujillo fell into a period of architectural inactivity, made worse because of Portugal campaign. After the wars events in XIX th century, Trujillo began again an urban and constructive activity of great importance. Today it is a well- Known city because of the quality of its tourism. The XVI th century gave Trujillo the chance to enter the history of the discovery of the American continent including the men who took part in the adventure: Francisco Pizarro, Perú’s conqueror and founder of the City of the Kings (Lima) and his brothers Juan, Gonzalo and Hernando; Alonso Briceño (one of the Famous Thirteen); Alonso de Sotomayor; Francisco de las Casas (founder of Trujillo in Honduras); Fray Jerónimo de Loaysa and Carvajal (bishop of Cartagena de Indias and founder of the first university in Perú); María Escobar, the first woman who took the wheat to Perú; Diego García de Paredes (son of the “Sansón Extremeño” and founder of Trujillo in Venezuela); Francisco Becerra, Jerónimo Hernández, Alonso Pablos and Martín Casillas, the best architects that went to America. The name of Trujillo can be found in several cities in Venezuela, Perú, Puerto Rico, Chile, Colombia, Honduras, México, … Around the Main Square we can find examples of the noble architecture of the town. The Square was the first urban business point with market and churches surrounded by palaces. Its construction dates from the 18 th of May in 1353. The planning of the Main Square is rather irregular; the palaces and houses around it are supported by arches preserving their original and medieval names because its main function was as a market place. The final development of the Main Square occurred during the XVI th century. Later, in the XIX th century there were some changes in the structure of their façades. The equestrian statue of Francisco Pizarro is a work by the North American Charles Rumsey. After his death, his widow ordered two identical statues. One of them was sent to Trujillo, the place where the conqueror was born
Tower of Santa María la Mayor
Ruins of La Coria Convent
and the other one was sent to Lima, the place where the conqueror is buried. It is made of bronze and it weighs about 6.500 kg. Behind the statue, we can find Saint Martín’s Church. Accessed via two doors, a Gothic portal called ‘the door of the limes’ because of the fruits around the door and where the City Council used to gather and a Renaissance gate showing the coat of arms of the city. The church has two towers: a belfry and a tiled clock tower. It has a single nave with crossing vaulting and the Romanesque image of the Virgin of la Coronada from the XIII th century and a fine Baroque organ can be seen inside. Opposite to it, we can see the Palace of the Duques of San Carlos from the XVI th century. The façade and the corner balcony show the coat or arms of the Vargas Carvajal family, the owners of the building. Inside there is a columned patio and a large vaulted staircase. The building was declared a Property of Cultural Interest at the end of the XX th century. On the other corner of the Main Square, we find the Palace of the Marquises of Piedras Albas. It is of Renaissance style from the XVI th century and it was built over the arches where bread was sold. Nowadays, it retains the name of bread porch. The palace was built by Pedro Suárez de Toledo. The first floor has a logia with three arches of Florentine influence and a beautiful Gothic crenelation on the top. It is made of granite. Just opposite to the statue, we can find the Palace of the Marquise of the Conquest, ordered to build by Hernando Pizarro, conqueror’s brother. It is Plateresque in style with four floors and of the top, there are twelve decorative images representing the vices and the virtues. On the corner balcony and between columns, the busts of Francisco Pizarro and his wife Inés Huaylas on the left and Hernando Pizarro and his wife, Francisca Pizarro Yupanqui on the right. Over the corner balcony, the coat of arms of the family giving Pizarro by Carlos V in recognition of his conquest of Perú. Next to it, we find the medieval Cañón de la Cárcel (the prison vaulting). Above it, the council built noble houses during the XVI th century. The prison was built in 1549 by the architect Sancho de Cabrera. At the end of the XVI th century the old Town Hall was built. Today, it is the Justice Palace. 1. Architectural detail 2. Church of “La Consolación” 3. “Quintanilla” Palace
Next to it, we see the House of the Royal Weight or Palace of Chaves Cárdenas. It was the ancient place where wheat, flour and so on were weighed on whose façade we can see twisted Solomonic columns with Gothic pinnacles. At the top of the Main Square, we can see the House of the Chain or Palace of Chaves Orellana. The House of the Chain symbolized the right of asylum, that is, fugitives were immune from the law crossing the threshold with the coat of arms of Chaves and Orellana. Over this house, we see the Pin Tower which gets its name from the narrow pin like structure it has on the top. It is covered by a dome with the coat of arms of Chaves and Orellana in richly coloured tiles. Today, it houses an interpretation centre about the history of the city. Going upstairs to the ancient town by Ballesteros Street, we can find the Palace of the Marquises of Santa Marta from the XVI th century, built by Francisco Becerra with a Renaissance door and Ionic columns and the coat of arms of the Casas family in the tympanum m because it was the house of Francisco de las Casas, a Hernán Cortés’ captain. At first, the town had seven gates; nowadays, we just preserve six: the one of la Coria, the gate of the Triumph, la Vera Cruz, San Andrés, Santiago and las Palomitas, which was restored in 1998. Santiago’s gate was famous by the curfew, that is, when the doors of the city were closed. Besides, this gate was defended by one of the most impressive fortresses, the one of Luis Chaves the Elder. It has two façades: the first one is Gothic with ogee arch windows, Isabelline speres on the cornice and the coat of arms of Chaves family, showing five keys. The second façade contains the main doorway and artistic grillwork. Over the windows, there are three defensive towers. The palace was the residence of the Catholic Monarchs in the XV th century and the place where they signed peace with France and Portugal. Going up to the Castle, we find Santiago’s Church from the XIII th century. It is Romanesque and it was restored in the XVII th century. It contains the burial vaults of the Tapia family whose coat of arms shows six crow heads with bread in their mouths, as we can see above the side door. Finally, we reach the Castle, built by the Moors in the X th century over Roman ruins. The main door is set in a horseshoe arch. The royal treasure was one stored inside where there is a cistern and a subterranean exit.
1. Bejarano´s tower 2. Juan Pizarro Orellana Palace 3. View of Trujillo 4. Julia Tower 5. Mudejar tower XVth 6. Architectural detail 7. Typical Trujillo Street
Juan Pizarro Orellana Palace
A splendid panorama can be seen from the battlement parapet. One of the towers contains the hermitage of the Virgin of the Victory, the patron saint of Trujillo. In the surroundings of the ancient town of Trujillo, one of the most important houses inside the walls is placed: the Renaissance palace of the family Pizarro Hinojosa, Marquise of Lorenzana. It was destroyed by the French invasion in 1809 and it has been rebuilt to become the Royal Art Academy of Extremadura. Opposite, we can find the Palace of Francisco Pizarro de Vargas. Here, Gonzalo Pizarro, conqueror’s father was born. However, the conqueror, Francisco Pizarro neither was born nor lived here. The building was rebuilt in 1992 to become a museum of the famous conqueror. It is divided into two parts: downstairs we can see a medieval XV th century house and upstairs a large exposition about Pizarro’s life. Near the museum, we can see Santa María’s Church, placed in Santa María Square where the bronze bust of Francisco de Orellana (Amazon River’s discoverer) can be seen. The church was begun in 1233 after the final conquest of the city and it was finished in the XVIII th century. It was built on the top of a Moorish mosque with one Romanesque tower, rebuilt in the 1970’s because of the earthquakes thar the city of Lisbon suffered in 1521 and 1755. The inside is Gothic, with cross vaulting, triple lancet windows and a Plateresque choir by Sancho de Cabrera. We can also find the funerary chapels of Vargas, García de Paredes (Extremadura’s Sansón) and other noble families. The most valuable piece inside the church is the Hispanic- Flemish main altarpiece painted by Fernando Gallego in the XV th century and it has 25 oil paintings on panel in well- preserved colours related to the life of the Virgin and suffering and death of Jesus Christ, by which the church was appointed as a National Monument at the middle of the XX th century. The church is near the Convent of Saint Francisco el Real or la Coria, known because of its proximity to the medieval gate of la Coria, which drove to the town of Coria (near Plasencia). It was once a convent of Franciscan nuns until 1809 when they left because of the French invasion during the Independence War. It conserves remains of a Gothic temple and a cloister. Today, it holds a didactic museum about the conquest of AmericaOn Palomas Street, it is placed the house where Francisco de Orellana
was born, followed by the manor house of Chaves Calderón, which has a balcony and a corner door. Opposite, we find the house of Rol- Zárate and Zúñiga family next to the Hinojosa Calderón house and the house of Alvarados. All these houses had noble coat of arms and were inhabited by knights and noblemen. The walls favoured a kind of noble construction, linking to the houses powerful towers to get defended. The fortress of Bejarano can also be seen with a segmental arch portal displaying their coat of arms. It has two towers with varied style windows from different periods. Opposite to the towers, we can see the Triumph’s Arch where, according to the legend, the Christian troops entered to conquest the city in 1233. Inside the walls, two Moorish examples of conserving water are kept. One of them is the Cistern, originally Roman and later used by the Moors. Is served as a public bath, a reservoir for water irrigation and for cattle. The Cistern is 11 metres deep. The second example is the Moorish well, placed in the small square of Altamirano. It dates from IX th century and comprises three naves with six arches supported by pillars. Rain water used to be stored here. Saint Andrew’s gate was one of the seven gates to enter the old city. It bears the coat of arms of the Catholic Monarchs, showing an opening lancet arch fortified with battlements. It was defended by the fortress of Escobar family. This house has a rectangular tower dating from the end of the XV th century. The fortress dates from the XV th century too. The windows with grilles and the cornice were added in the XVI th century. This was the home of María Escobar, the first woman who took the wheat and flour to Perú and Fray Diego de Chaves, king Felipe II’s confessor. Finally, walking along Almenas Street, we arrive at the Palace of Juan Pizarro de Orellana by Alonso and Francisco Becerra. It was built in XVI th century. Today, it houses a convent of nuns from the order of “Hijas de la Virgen de los Dolores”. The portal lies under a balustrade gallery bearing the coat of arms of the two families. Inside there is a beautiful Plateresque columned patio from which a spiral staircase can be seen. Miguel de Cervantes, the famous novelist of “The Quixote” lived here for a time and he refers to the family and the city in the chapters IV and VI of his play “Trabajos de Persiles y Segismunda”. 1. Orange´s Courtyard 2. Pin Tower 3. Costume museum “Enrique Elías”
“The Discoverers” Visitor Reception Center
Moorish castle
Now, the tourist reaches the Main Square again through El Cañón de la Cárcel (the prison vaulting). There are many festivals in Trujillo. The biggest one is “El Chíviri” on Easter Sunday. People sing and dance dressed in their regional costumes all around the Main Square. Nowadays, our Holy Week is declared as a Regional Tourist Interest Festival. Another traditional festival is held on the 15 th of August “La Asunción” and it takes place around Santa Maria’s Church. The celebrations in honour of our patron saint, the Victory Virgin, are held between August and September and include music, dance, opera and theatre which are performed in the patio of the castle. Finally, all the inhabitants of the town gather in the Main Square on the first Saturday of September to sing the hymn to the Virgin. Nowadays, the National Cheese Fair and the one of the Cattle are very successful. Through the years, Trujillo has become a tourist centre and offers its visitors a huge variety of options. The most important economic activity in Trujillo is its livestock. This is due to the favourable characteristics of the land: rocks are not good for agricultural activity but suitable for cattle. Its climate of late autumns, low temperatures and quite hot summers cause an extreme dryness. The commercial and cattle activity or Trujillo has its origin in the Islamic population. The first market in Trujillo took place inside the walls in Descalzos’ Square. Later, with the construction of St. Andrew’s parish, the space for the market was limited and it was decided to relocate the market to the Main Square. Palaces from the XVI th century and of great artistic importance were built above the arches and joined the commerce and business activity (the arch of bread, cloth, vegetable, meat, …) It also held the cattle fair of huge importance for our city because two cattle tracks of la Mesta were linked: La Vizana and La Leonesa. The market whose privileges were given by the king Enrique IV had big, social and economic repercussions. In 1581 the weekly market was moved from the Main Square to the Encarnación Square and a 1966 the buildings was fixed in Lanchuela Street.
View of the Tower of Santa María´s Church (left) and Julia Tower (right)
Trujillo has been an old, vast and inhabited land for ages; able to teach and keep alive the traditions of its people with simple methods. The material and products are exactly the same to those ones used by our ancestors: bone, wood, metal, clothes, furniture, jewellery and embroideries. Trujillo has artists who work the mud, leather, wood and cooper. In the XVI th century, the potters from Trujillo were well- known in the Spanish markets and in Latin America. They offered amphoras, pitchers, buckets and so on. The silver and gold work is another branch of the handicraft made in Trujillo. This art came to Extremadura thanks to the Tartessian tradition and afterwards with the Moorish invasion. In the XIV th and XV th century gold workers created a unique piece of jewellery called “Aderezo” which consisted of earrings and a necklace, with a pendant called Rosicler or turtle because of its prominent shape similar to the shell of the animal. Nowadays, women dressed in their regional costumes wear these pieces of jewellery on Easter Sunday. Later, the loom appeared. It is 4.000 years old and it is the first machine capable of making multicolour blankets. Leather is also represented inside the handicrafts which we inherited from the Moorish. Finally, great handmade furniture is created in Trujillo: they are made of mahogany, heather, holm and root of live tree. The chestnut wood is used to make barrels of wine. Trujillo has a wide variety of cuisine, the main products are: garlic, laurel and pork. It is a solid and intense cuisine include: migas (bits of bread fried with garlic, red peppers and belly of pork) goat and sheep cheese, criadillas de la tierra (a variety of small potato) roast lamb, lentils, stuffed hen and homemade cakes and pastries such as: piñonates (pine- nut) and cañas (filled crunchy pastry rolls), tocinillos de cielo (sweet made with egg yolk). Our city is also well- known for its wines. These are strong in taste and aroma. The biggest production points out al Sierra de los Lagares.
1. San Andrés Church 2. Orellana Palace Inside 3. La Coria Convent