XII Concurso Literario VII Concurso fotogrรกfico
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XII EDICIÓN DE PREMIOS LITERARIOS Y VII CONCURSO DE FOTOGRAFÍA IES Rafael Reyes Curso 2017-2018 Bibliorquer Cartaya
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FALLO DE LA XIΙ EDICIÓN DE PREMIOS LITERARIOS Y VIΙ CONCURSO DE FOTOGRAFÍA Reunido el Jurado de la XIΙ Edición de Premios Literarios y VΙI Concurso de Fotografía organizados por el Grupo de Biblioteca del IES Rafael Reyes y tras la valoración de las obras presentadas a concurso acuerda: PRIMERO.- Otorgar los siguientes premios de la XIΙ Edición de Premios Literarios:
Modalidad de Poesía: 2ª categoría: 1er. Premio ex aequo a Ionut Paun Dumitru de 1º BACH B por la obra “Epicognitismo” y Rocío Mariani Romero de 1º BACH B por “¿Te encuentras bien?”. 3ª categoría: 1er. Premio a María Guerrero Muñoz por la obra “Tu espalda”.
Modalidad de Relato Breve: 1ª categoría: 1er. Premio a Zaida García Barreiro de 2ºESO E por la obra “En un segundo”. 2ª categoría: 1er. Premio a Lucía González Abreu de 1º BACH-D por la obra “Desde el otro lado” Accésit ex aequo Andrea Díaz Rguez de 1º BACH D por la obra “Sombra” y María Mirabella Sipoteanu de 1ºBACH D por la obra “Sorcière”.
SEGUNDO.- Declarar desiertos el resto de los premios de esta edición. TERCERO.- Otorgar los siguientes premios del VII Concurso de Fotografía:
1er. Premio a Rocío Mariani Romero de 1º BACH B por la fotografía titulada “Reyes contra peones”.
CUARTO.- Otorgar mención especial a Rocío Martín González por su trayectoria creativa y a David Giráldez Rodríguez. QUINTO.- Declarar desiertos el resto de los premios de este Concurso.
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PRÓLOGO
Como cada primavera nos han llegado vuestras creaciones. No hemos podido dejar de sentirnos conmovidos ante estas jóvenes voces que apuestan por vivir la vida en plenitud, sin moldes que esclavizan; voces que desplazan el pálido gris y se abren al color en libre vuelo, que valientemente aman, voces que reflexionan científicamente sobre nuestro universo cognitivo desde la inteligente intuición, que cantan a constelaciones que brillan en la piel del otro; palabras que denuncian nuestras lacras sociales, la injusticia y la intolerancia. Desde vuestras palabras hemos sentido vida y muerte abrazadas como un todo indivisible y cómo desde el otro lado quizás sujetarán amorosamente nuestras manos hasta el fin del mundo. Por toda la vida que nos dais os estamos profundamente agradecidos. Queremos desearos que sigáis teniendo esta necesidad de expresaros porque nos engrandece a todos. Grupo de Biblioteca Bibliorquer
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Rocío Mariani Romero 1º Bachillerato Reyes contra peones Fotografía. Primer premio
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Lucía González Abreu 1º Bachillerato Desde el otro lado Relato breve. Primer premio
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DESDE EL OTRO LADO Hola. Sé dónde te encuentras. Sé que me buscas. Silencioso desde la niebla, es dónde me encuentro, analizándote. Estás muy callado. ¿Por qué no me hablas? Te escucharé, estoy sentado a tu lado. Sigues sin decir palabra. Estás acobardado. Puedo percibir tu respiración, tus lágrimas pidiendo piedad. Puedo sentir mi muerte. Tu imagen se vuelve borrosa, no te vayas. Quiero escucharte, quiero tocarte. Me gustaría poder decirte: adiós. Sé que estás ahí, aunque no pueda verte. Ya es suficiente, no te culpes, no pierdas el control. No hagas locuras. No te disculpes, no te arrepientas, está todo bien. Estoy bien. Si me escuchas, tú también lo estarás. Sigue siendo invierno en pleno agosto. ¿Cuánto más tendremos que ver nevar? ¿Cuánto más tendré que esperar? Quiero poner fin a tu invierno, sujetaré tu mano hasta el fin del mundo. Para ver más días de primavera juntos, amigo mío. Yo permaneceré aquí, hablándote, hasta que puedas escucharme. Flotando en el aire, como el polvo. Como los copos de nieve que humedecen la lana de tu abrigo. Caminando en el filo del frío invierno hasta que los cerezos florezcan de nuevo. Hasta que regrese el amanecer sin oscuridad, cuando puedas oírme con claridad. Continuaré esperándote y cuidándote desde el otro lado.
Dibujo de la autora
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Zaida GarcĂa Barreiro 2Âş ESO En un segundo Relato breve. Primer premio.
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EN UN SEGUNDO Estaba sentada sobre su cama. Las piernas cruzadas y sus manos entrelazadas entre sí. Tenía los cascos puestos, en los que sonaba la música más ruidosa, la música que a ella le relajaba, que había estado tanto tiempo acompañándola. No se movía, simplemente estaba allí sentada, mirando hacia la pared, en la que parecía que hallara su más profunda paz, que finalmente encontrara allí la escalera que la llevara hasta el cielo. Necesitaba olvidarse de todo. Olvidarse de esos gritos que la apresaban. Olvidarse de aquel desastre que poco a poco la iba hundiendo. Aunque amaba estar en ruinas, aquello era demasiado. Encerrada en su silencio, oía atentamente. Las ojeras se apoderaron de su mirada. Su sonrisa, ya no era la misma, pero nadie lo notaba. Solamente ella, oculta bajo aquel maldito disfraz, se daba cuenta. Seguía pensando. Sabía que le hacía daño, pero ya le daba igual. Miraba intensamente a la pared. El cansancio emocional la estaba demacrando. Pero era mejor no decir nada. Es mejor no decirlo. Al fin y al cabo, ¿A quién le importa? La hierba seguiría siendo verde. El cielo azul. Los pájaros seguirían volando. ¿Y qué? Se hizo esa pregunta una y otra vez, y solo podía llegar a la misma conclusión. Pensó. Dudó por un instante. Cogió las pastillas y volvió a dudar. Sería la última vez que oyera esa música. Las acercó a su boca, pero un nombre apareció en su mente, que la obligó a volver a planteárselo. Estaba agotada, pero algo le impedía hacerlo. Cada segundo le quemaba. Estaba marchitándose. Creyó que ya todo le daba igual, que ya nada importaba, pero, maldito nombre, no podía irse sin decirle que le amaba.
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Rocío Mariani Romero 1º Bachillerato ¿Te encuentras bien? Poesía. Primer premio ex aequo
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¿TE ENCUENTRAS BIEN? “Finjo. Finjo volar. Finjo volar y no volar. Ya no sé cómo entrar en esas órbitas, encontrar polvo cósmico. Quizás era una estrella en un lugar de materia oscura” Hablaba con energía, sí, la chica fortaleza.
Vidas pasadas en áreas pálidas y mustias. Insultos, temores, inquietudes, amenazas.
¿Pequeña…? ¿Pequeña fortaleza? ¿Te encuentras bien? Su mirada insegura empezaba a temblar dentro de fantasías y calvarios. Empezó a alejarse y a confiar en sí misma en sus territorios de colores.
Ahora, pequeña fortaleza es nombrada de infinitas maneras con presencia firme y libre vuelo.
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Ionut Paun Dumitru 1Âş Bachillerato Epicognitismo PoesĂa. Primer premio ex aequo
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EPICOGNITISMO “pensar demasiado”
¿Qué dice la neurona?
Unas notas musicales; rubor en la dermis. Unas palabras bien escogidas; florecer del córtex.
Esas palabras tiene nuestra mente, es señalizada nuestra cognición, cuerpos en conexiones sinápticas, choques eléctricos de membrana inconsciente; ¿permanecer?
¿Cuán de feliz es?
Le delira el universo sin conocer, Lo conoce débil en la oscuridad de una vieja novedad, y te domina a ti y tu conocer, tú solo importas dentro de su medida, ¿tiempo es lo que sobra, o tiempo es lo que falta?
Déjame escribirte un epílogo, déjate, déjate, déjate, ¿es todo?
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María Guerrero Muñoz Categoría adulto Tu espalda Poesía. Primer premio
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TU ESPALDA Me atormentaba tu espalda llena de lunares. Me daba miedo tocarlos por si formaba una constelación errónea. No la toqué. Sol la vi y, en mi cabeza, conté cada peca, cada lunar, cada cicatriz que te hizo grande.
Me daba miedo tu espalda blanca, tus costuras señaladas pero nunca quise dejar de mirarla.
La fotografié, como los “hasta que la muerte nos separe”
Qué pavor más bonito es ese que recorre mi cuerpo cada vez que te veo un lunar nuevo porque para mí es un planeta naciente. Una galaxia distinta como tus ojos cuando me miraban pidiendo clemencia en la cama. 17
María Mirabella Sipoteanu 1º Bachillerato Sorcière Accésit relato breve
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SORCIÈRE ¡Mira, mamá! He encendido el fuego sola dice Aisha sonriéndole a su madre Caleigh. Muy bien, mi pequeña sorcière. Caleigh le sonríe llena de ternura a su hija pero a la vez preocupada. Nadie puede saber que practica brujería, pues intentarían deshacerse de ella quemándola en la hoguera o torturándola. Aisha es solo una niña. Ven, ayúdame a preparar la comida, tu padre y tus hermanos están a punto de llegar. ¿Luego me enseñarás más, mami? Aisha la miró con esos ojitos a los que no se podía resistir. 18
Mañana, recuerda que es un secreto, ni tu papá ni nadie puede saberlo. ¿Por qué, mami? ¿Es algo malo? Su mirada se entristeció pero Caleigh la levantó rápidamente en sus brazos, besó su frente y comenzó a acariciar su mejilla. Claro que no, pero los demás no lo entenderían, ellos piensan que es algo malo, por eso debe de seguir siendo un secreto. Eres el ser más hermoso y puro que puede existir. Aisha soltó una risita. Rodeó a su madre con sus pequeños brazos y apoyó su carita en su hombro derecho. Se empezaron a escuchar pasos y gritos de fondo. De pronto, aparecen por la puerta Edmund junto a sus dos hijos de doce y nueve años. Habían ido al mercado a vender los huevos que recogieron esa mañana. Al siguiente día, Caleigh, tal y como le había prometido a su hija, le estaba enseñando a hacer desaparecer objetos. Recuerda, tienes que sentir la magia, creer en ella, pequeña sorcière. No te agobies. Aisha, escuchando atentamente a su madre, hizo desaparecer la manzana que segundos antes se encontraba encima de la mesa. En ese momento, las puertas se abren de par en par. Sin poder decir una palabra agarran a Caleigh y a su hija. ¿Quién de ustedes hizo uso de poderes otorgados por el diablo? Caleigh miró a su hija con temor, sabiendo que esto le llevaría a una muerte segura, cerró los ojos y dijo: Fui yo.
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Andrea Díaz Rodríguez 1º Bachillerato Sombra Accésit relato breve
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SOMBRA Se abrazó a sí mismo a duras penas con un brazo mientras que con su mano libre se colocó los auriculares. Era consciente de las frías gotas de lluvia mezclándose con sus lágrimas, de que estaba temblando. Tomó su móvil y empezó a buscar la canción que necesitaba en esos momentos. Segundos después, “Numb” de Linkin Park comenzó a sonar con fuerza en sus oídos, siendo acompañada de los furiosos latidos de su enfermo corazón.
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Sabía que a su padre no le habría gustado ese portazo con el que hizo notar su huida de casa. También sabía que no debería volver a ese sitio que su familia llamaba hogar pero él llamaba prisión. Pero que al final, como el más mísero cobarde, regresaría. Y se enfrentaría a la batalla que era incapaz de ganar. La canción seguía sonando. “Puesto bajo la presión de caminar en tus zapatos Cada paso que doy es otro error para ti” No le importaba no tener rumbo, estar empapándose o el nudo en su garganta. No sentía nada de eso. Sólo el sentimiento de escapar y la presión en su pecho que le impedía respirar con facilidad. Miró al cielo nocturno, a las nubes enfadadas y llorando, y lo juzgó como una estúpida representación de su alma. La canción seguía sonando. “Y cada segundo que pierdo es más de lo que puedo soportar” Tan destrozado, tan roto, invisible. Aumentó el volumen de la música, perdiendo toda noción del mundo a su alrededor. Necesitaba escuchar esas palabras, necesitaba que se clavaran en lo más profundo de su ser. Para así, con un poco de inocente esperanza, sentirse comprendido. La canción seguía sonando. “Me he vuelto tan insensible, no puedo sentirte ahí Estoy cansado de ser lo que tú quieres que sea” Quizá si hubiera prestado un poco de atención, si no hubiera estado aferrándose a esa voz que gritaba y sufría en sus oídos, hubiera notado el coche viniendo a toda velocidad. La canción siguió sonando.
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Rocío González Martín 2º Bachillerato Regicidio Mención especial: Trayectoria creativa
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REGICIDIO Llegó a casa, un domingo más, de madrugada… Una noche más pensó, arrastrándose, con los ojos hinchados…
Lástima que no fuese consciente de
que esta sería la última. Vivía sola en un pequeño apartamento del centro, un barrio bohemio. Se hospedaba allí desde hacía mucho tiempo, casi el mismo que llevaba sin cruzar palabra con su familia… Todo por un chico, un amor fugaz. “¡Qué razón tenía!” solía repetirse cada mediodía al desvelarse sola en una cama vacía, mas todo cambiaba al llegar la hora maldita… El sonido del reloj la llamaba, su perdición la acechaba. Recuerdos borrosos de cada tugurio, vodka y pastillas para ejercer el lenocinio… Un sueño de princesas… Era una de esas noches difíciles, hacía frio y llovía. Buscar clientes era una tarea ardua en días así. Por suerte a ella no parecía afectarle, apenas era la una y ya había conocido a un posible asiduo. La encontraron meses después, tirada en un río… El homicida decidió suicidarse tras aquel exterminio.
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David Giráldez Rodríguez 2º Bachillerato Páginas rojas Mención especial
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PÁGINAS ROJAS Toda mi vida estaba escrita en un libro de negras páginas al que yo, ignorante, temía. Desde el día de mi llegada quedó claro que mi destino sería el ser ínfima persona destacada en materia de indiferencia. Poca eminencia y mucha transparencia. De infancia fugaz y adolescencia llena de amores incomprendidos. Casado a los treinta y calvo a los treinta y cinco. Toda una vida trabajando como un cosaco para mantener a un puñado de chavales desagradecidos que más tarde seguirán tus peores pasos. Pero, por razones hoy irreparables, mi vida anodina se vio interceptada en la adolescencia. Chico desapercibido de presencia insignificante, apasionado por todo aquello que a los ojos del mundo se considerase extraño y por que la vida pase por él sin él pasar por ella. Blanco fácil. Objeto de hirientes burlas que penetran en la piel y poco a poco van tejiendo una tela de araña de sufrimiento en torno al corazón. Hoy me sigo preguntando si no fue mía la culpa. Si mi perdición no fue el ir a contracorriente de un barco llamado “Vida” al que la marea golpeaba con fervor la proa insistiéndola a seguir la corriente en calma. O puede que la culpa la tuvieran todos aquellos que contribuyeron con su granito de arena a formar un desierto de odio, miedo y sufrimiento, que superó con creces el oasis en que se había convertido mis ganas de vivir. Hoy lo sé. No fue el frío metal cubierto de mi líquido elemento hundido en mis venas el que rompió con mi premonitoria vida. Fue el instinto asesino de una puta sociedad eternamente apetitiva que hace y deshace lo que le viene en gana. He aquí las memorias de un mártir que mantuvo los ideales hasta el mismo momento de introducirse la daga que le privaría de su existencia y le brindaría eterna libertad. Por fin he comprendido porqué una de las páginas del libro de mi vida era roja.
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Mil gracias a todos los que nos apoyáis y hacéis posible nuestro trabajo en Bibliorquer, alumnado, profesorado, equipo directivo , Ampa… y en especial a los alumnos que han participado este año.
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Desde el otro lado En un segundo ¿Te encuentras bien? Epicognitismo Tu espalda Sorcière Sombra Regicidio Páginas rojas
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