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T Magazine Mexico Numero 7 Octubre 2025

Page 1


Jorge Ramos, independencia y credibilidad

LA VOZ DEL CONTRAPODER

She revealed just enough to keep them guessing. She revealed just enough to keep them guessing.

14

Carta del editor

El negocio de la felicidad

Una re exión sobre la in uencia de Julio Iglesias en la historia de la música en español.

Por Ignacio Peyró

Personas, lugares, cosas

El Museo Nacional de Antropología de Ciudad de México, una edición limitada de relojes en homenaje a Diego Rivera y Frida Kahlo y La Petite Mort del artista Gabriel de la Mora.

Por Javier Fernández de Angulo

20

El objeto

El esperado Land-Dweller de Rolex incorpora uno de los movimientos más precisos jamás diseñados por la compañía.

Por Nancy Hass Fotografía por Anthony Cotsifas

22

El deseo

Un ópalo negro de casi 31 quilates protagoniza la última creación joyera de Louis Vuitton.

Por Nancy Hass

Fotografía por Florent Tanet

24

Todo este arte, toda esta pintura

La Galería Karen Huber celebra once años como uno de los principales agitadores artísticos de la Ciudad de México.

Por Carlos Semprún

26

Boceto

Una pulsera de platino inspirada en el ala de un pájaro. Capturamos el proceso creativo de un objeto extraordinario: la pulsera Wings de Ti any & Co.

Por Laura Regensdorf Fotografía por Maria Spann

28

En línea directa

Con cuero, joyas, rayas diplomáticas y piel, los looks de otoño buscan ser el centro de atención y se deslizan a primer plano.

Fotografía por Bon Duke

Estilismo por Anatolli Smith

Pág. 52 Saco de Burberry, us.burberry.com; camiseta de Adidas Y-3, adidas.com; collar de la estilista.
Pág. 64

Pág. 52

Desde la izquierda: suéter de Gucci, gucci.com; sombrero de Heather Huey, heatherhuey.com; lentes Jacques Marie Mage, jacquesmariemage.com; corbata , shop.brunellocucinelli.com; broche de Verdura, , marni.com; sombrero de

Ortega y Gasset, acaba de publicar Así veo las cosas. Lo que nunca te conté.

32

Los italianos lo hacen mejor

El oro, las gemas y el saber hacer piamontés

protagonizan la última entrega de alta joyería de Damiani.

Por Laura García del Río

34

Ficcionar la realidad

Los escritores Javier Cercas y Juan Villoro conversan en Ciudad de México sobre el difícil o cio de narrar a partir de hechos reales.

Por Javier Fernández de Angulo Fotografía por Fernando

Exploraciones de identidad

arquitectura en la nueva boutique de la marca en la Ciudad de México.

Por Kira Álvarez

84

El buen americano

A los 72 años, Robert Longo vive un renacimiento tardío en su carrera. ¿Cómo ha logrado convertirse en uno de los artistas políticos más empáticos de nuestro tiempo?

Por Carl Swanson

Fotografía por D’Angelo Lovell Williams

Por Felipe Restrepo Pombo Fotografía por Jaime Navarro

36

Cosiendo el futuro

Alessandro Sartori vuelve a dar un paso más en su personal reinvención de Zegna con su último des le en la Dubai Opera House.

38

Alargar la vida

Por Javier Fernández de Angulo

El pasado año, México se convirtió en el primer destino internacional de SHA Wellness, un templo del bienestar.

Por Javier Fernández de Angulo

Cronista visual del

La National Portrait Gallery de Londres acoge

El mundo de la moda de Cecil Beaton, un tributo al legado del fotógrafo británico.

Por Javier Fernández de Angulo

96

protagonizan la exposición sobre Van Cleef & Arpels del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York. Por Javier Fernández de Angulo

42

Fuera del límite

Siluetas clásicas y una amplia gama de materiales se fusionan en los abrigos más impactantes de esta temporada. Fotografía por Michael Hauptman Estilismo por Sasha Kelly

46

La voz del contrapoder

La palabra de Jorge Ramos es también la de los latinos de Estados Unidos. Recientemente galardonado con el Premio

Las colecciones masculinas de otoño te permiten de nir tu propia esencia con cortes impecables texturas extravagantes y accesorios radiantes. Fotografía por Juan Gabriel, debo, puedo y quiero

La escritora Alma Delia Murillo relata en primera persona cómo el Divo de Juárez atravesó su vida desde la infancia.

Por Alma Delia Murillo Fotografía por Ana Hop

70

Mentoras y herederas (parte 5)

Las mujeres más exitosas en sus campos eligen a una artista más joven que las inspira.

78

Espacios con alma

Peter Marino convierte el legado de Chanel en

Lo último del primero

Bulgari presenta el Color Spectrum, un collar elaborado con turmalinas verdes, amatistas moradas y otras gemas en colores pastel.

Por Lindsay Talbot

Bodegón por Sara Zanoni

EN PORTADA
Jorge Ramos fotografiado por Fernando Forero el pasado 9 de septiembre en Miami.
La continúaconversación en nuestra web yredessociales.

ElmexicanoJorge Ramos,unodelos periodistasque más se excesoenfrentadohanaldepoder, nos recibe en el estudio de Miami enelquegrabasu nuevodigitalprograma para YouTube.(Pág.46).

La escritora Alma Delia Murillo y María José Cuevas, directora del documental Juan Gabriel: debo, puedo y quiero, que se estrena el próximo 30 de octubre, conversan sobre la influencia de la figura del Divo de Juárez en la cultura popular mexicana. (Pág. 64).

Mi obra de arte favorita: el artista Robert Longo (pág. 84) analiza una obra de la pintora italiana del siglo XVII Artemisia Gentileschi que, en su opinión, “deja atrás a Caravaggio”.

Editor at large /Traducción

Daniela Valdez

Fernando Forero, Laura

Edita LAR MEDIA

Presidente

José Antonio Revilla

Director editorial Javier Fernández de Angulo

Dirección de Arte

Rubén Bruque Alberto Torés

Edición y cierre

Daniel González

Ana

Coordinación Karla Álvarez Gómez

Colaboradores

Directora creativa y de moda Kira Álvarez

PUBLICIDAD

Gerente Comercial

Maria Eugenia Pérez Pérez

Pág. 52

Desde la izquierda: abrigo de Duran Lantink, newyork .doverstreetmarket .com; suéter de Givenchy by Sarah Burton, givenchy.com; sombrero de la estilista. Saco (llevado por debajo), camisa y zapatos de Saint Laurent by Anthony Vaccarello, ysl.com; shorts de Dries Van Noten, driesvannoten .com; corbata y calcetines de la estilista. Saco y pantalones de Willy Chavarria, willychavarria.com; camisa de Dries Van Noten; zapatos de Ferragamo, ferragamo.com.

Director Comercial Luis Alarcón

Gerente Comercial

Diana de Ramery

T: THE NEW YORK TIMES STYLE MAGAZINE

Editor in Chief

Hanya Yanagihara

Creative Director

Patrick Li

Photography and Video Director Nadia Vellam

Subdirectora Comercial Minerva Piña

Colaboradora

Gwendolyne Morales

THE NEW YORK TIMES LICENSING GROUP

General Manager Michael Greenspon

Colaboradora Mariela Herrasti

Colaboradora

Ashley Silberstein

LICENSED EDITIONS

Editorial Director Anita Patil

Deputy Editorial Director Armando Arrieta

Deputy Managing Editor, Visuals Simonetta Nieto

Senior Editor Ian Carlino

Associate Editor

Augusta Greenbaum

Designer Veronica Rosalez

T, The New York Times Style Magazine y el logotipo de T son marcas comerciales de The New York Times Co., NY, NY, EE. UU., y se utilizan bajo licencia de LAR Media. El contenido reproducido de T, The New York Times Style Magazine es propiedad de The New York Times Co. y/o sus colaboradores. Todos los derechos reservados. Las opiniones y puntos de vista expresados en T México no son necesariamente los de The New York Times Company o sus colaboradores.

©2024 La revista T México es publicada diez veces al año por LAR Media. Impresa por el diario Reforma. Distribuida por el diario Reforma. Todos los derechos reservados; ninguna parte de la publicación puede reproducirse sin el permiso por escrito del editor.

Impresa y distribuida por

García del Río,
Hop, Alma Delia Murillo, Jaime Navarro, Ignacio Peyró, Felipe Restrepo Pombo.

“PARA MÍ ES un momento difícil”, dijo al despedirse de la televisión Jorge Ramos después de 40 años y 8,000 noticieros. El periodista, como Gabriel García Márquez, no duda de que el suyo es el mejor o cio del mundo. Un trabajo —una misión de vida, en realidad— que le ha permitido perseguir noticias por medio mundo mientras entrevistaba a los personajes que estaban fabricando la Historia. Protagonista de la portada de la edición que tienen en sus manos, Ramos nos cuenta en exclusiva el camino seguido hasta erigirse en la voz del contrapoder, así como su papel como portavoz de todos aquellos que deciden abandonar su país en busca de un futuro mejor. Al frente de una nueva etapa con Así veo las cosas, su canal digital independiente, el periodista se ha despojado de la formalidad del saco y la corbata. Su visión, sin embargo, sigue siendo la misma; esto es, periodismo humanista con la verdad como n último.

Ese mismo espíritu de verdad y compromiso atraviesa el trabajo de Robert Longo, uno de los protagonistas en este número que ha pasado 2025 trabajando en dos retrospectivas en paralelo, una en Copenhague y otra en Milwaukee. A los 72 años, el artista estadounidense vive un renacimiento en su carrera, pasando de icono del hedonismo ochentero a uno de los creadores políticos más empáticos de nuestro tiempo con una obra que re eja con fuerza la tensión y la esperanza de nuestra era. Longo nos recuerda que debemos conservar la empatía incluso en el tiempo de la sobreexposición a los medios masivos. Humanismo respira también la moda de esta temporada, que llega con propuestas que realzan la importancia del individuo, alejándose de la uniformidad y adaptándose al carácter y personalidad de cada uno. Frente a la homogeneidad, los diseñadores apuestan en esta ocasión por la genuinidad y un estilo más personal. Con esa premisa en mente viajamos a Dubái junto a Alessandro Sartori, director creativo de Zegna, para asistir al primer des le de la rma lejos de Italia. En el emirato del golfo Pérsico, Sartori volvió a reimaginar la gura del hombre contemporáneo, con una modernidad, según sus palabras, construida sobre tres pilares: “calidad, buenos materiales y nuevas siluetas”. “Los clientes quieren entender cómo vestir mejor, cuál es su proyección y su silueta adecuada. Me gusta esa labor, ese ejercicio de sacar su mejor versión”, nos dijo Sartori tras su histórico des le.

Y eso es precisamente lo que nos espera con el estreno de Frankenstein,

la película que Guillermo del Toro acaba de presentar en el Festival de Cine de Venecia: la mejor versión del director mexicano. “Es la película para la que he estado entrenando los últimos 30 años”, declaró Del Toro. En ella ha volcado lo mejor de sí mismo, un universo de fantasía, ternura e imaginación llevado a su máxima expresión.

El bienestar corporal también tiene espacio en este nuevo número de T México, por eso nos acercamos al SHA Wellness de Costa Mujeres, Quintana Roo, un espacio de vanguardia enfocado en la salud y en la lucha contra la edad. Allí, el ser humano se prepara para una vida adulta sana con tratamientos que nos hacen pensar que podríamos alcanzar los 100 años en pleno estado de lucidez y forma física. Y ya de regreso en la Ciudad de México, visitamos la exposición colectiva que la Galería Karen Huber ha organizado para celebrar los once años desde su apertura en la capital.

A veces un buen mentor basta para que alguien alcance su máximo potencial. Esa es la premisa de nuestra serie de reportajes sobre leyendas que inspiran a nuevas generaciones de talentos. En estas páginas, escritores, cantantes, fotógrafos y cineastas comparten experiencias de vida que se transforman en lecciones para ser mejores. Uno de esos casos es el de Alejandro González Iñárritu. El director mexicano, hoy consagrado, celebra con un cortometraje realizado en colaboración con Prada los 25 años de Amores Perros, la obra maestra que marcó sus inicios y colocó al cine mexicano en el mapa internacional. La serie Mentoras y herederas, que hemos compartido a lo largo de los últimos números, se despide con encuentros que resuenan, como Naomi Watts y Elle Fanning, dos generaciones de actrices que reflexionan sobre la vigencia del oficio; la poeta Rita Dove junto a Safiya Sinclair, que reafirman la fuerza de la palabra; y las legendarias Salt-N-Pepa, pioneras de una música que abrió caminos. Un broche de oro para una serie que ha celebrado, con todas sus voces, la fuerza transformadora de la inspiración femenina compartida. Los homenajes continúan en la música. María José Cuevas prepara el documental Juan Gabriel: debo, puedo y quiero, dedicado al cantante mexicano. A través de audios, grabaciones inéditas y su archivo personal, reconstruye la vida de la leyenda de la música nacional. “Juan Gabriel es eterno”, dice la escritora Alma Delia Murillo en un momento de la serie. A la eternidad pertenece también Cecil Beaton, el dibujante, escritor, escenógrafo y artista visual que transformó la historia de la fotografía de moda y a quien la National Portrait Gallery de Londres homenajea con una cuidada antología de sus imágenes, prueba de su capacidad única para capturar estilo, so sticación y belleza. Para Beaton, el misterio de la elegancia residía en la sencillez. Cuando le preguntaron qué era, respondió sin titubeos: “Agua y jabón”.

La mejor versión

Pág. 46
Jorge Ramos se despide de compañeros y familiares al término de su último noticiero en Univisión en los estudios de la cadena en Doral, Florida.

270 YEARS OF DOING BETTER IF POSSIBLE

GINEBRA, 1755. COMIENZA LA BÚSQUEDA.

LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA EN LA ALTA RELOJERÍA.

UNA BÚSQUEDA MARCADA POR LA PASIÓN, LA PERSEVERANCIA Y LA MAESTRÍA.

ANNIVERSARY

UNA BÚSQUEDA CON EL LEMA «HACERLO MEJOR SI ES POSIBLE… ES SIEMPRE POSIBLE».

UNA BÚSQUEDA SIN FIN.

VACHERON CONSTANTIN CELEBRA 270 AÑOS DEDICADOS A LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA.

PERSONAS, LUGARES, COSAS

EL NEGOCIO DE LA FELICIDAD

QUIZÁ PORQUE ES imposible imaginarlo sin un fondo de cocoteros, arenas blancas y Rolls Royce no menos blancos, Julio Iglesias ha sabido encarnar en esta vida una imagen de éxito continuo y de hedonismo nunca interrumpido. Como se dice de la realeza, su negocio ha sido, más aún que el de la música, el de la felicidad. Por eso es llamativo comprobar cómo, al acercarnos a su vida, Julio Iglesias resulta haber sido un fabuloso guionista de sí mismo, pues a lo largo de sus más de 80 años sobre la tierra no ha faltado la contradicción. A los 20 tuvo una enfermedad que casi lo manda al otro mundo y una recuperación que por poco no le hace desesperar de este. Tras un embarazo imprevisto, vivió un matrimonio indeseado que, pese a todo, daría paso a un divorcio traumático. A su padre lo secuestraron por ser su padre. Con su hijo Enrique ha tenido una relación que hay que buscar entre las temperaturas mínimas. Su mejor mánager lo abandonó y su mayordomo escribió un libro en su contra. En los últimos tiempos, su hermano, quien durante años le llevó el dinero, ha sido condenado por delito económico. Y sin embargo, de Julio Iglesias quizá en Miami, quizá en Bahamas , sabemos que sigue viendo atardecer entre palmeras, perfectamente alegre con su vida. No es para menos. Tras escribir una biografía de Julio Iglesias, he tenido que dar más explicaciones que si hubiera dado

en escribir una de Josef Stalin. Todo el mundo me ha hecho la misma pregunta: ¿por qué?. Y yo he dado la misma respuesta: ¿por qué —o cómo— no? Trescientos millones de discos vendidos cuando aún había que ir a comprarlos; primer latino, hispano y europeo capaz de triunfar en el mundo anglosajón fuera de su nicho musical; fundador, junto a Isabel Preysler, de una prensa del corazón llamada a tener un impacto quizá mejorable pero indudable, y con un legado cultural trascendente, le pese a quien le pese. Hoy, Donald Trump jura su cargo y lo primero que hace es extirpar el español de la Casa Blanca —y de toda la Administración estadounidense — . Pues bien, hace 40 años Julio Iglesias era el primero que cantaba en esa misma Casa Blanca en español.

Convertido en meme, es posible que, para quien haya nacido tras 1990, el Iglesias de su vida sea más Enrique que Julio. Ya va teniendo un sabor añejo a siglo XX. Hoy, sabemos que Julio Iglesias no hubiera pasado ni los dieciseisavos de final de cualquier Operación Triunfo. No ha tenido la voz a chorro de un Sinatra, el poder escénico de un Raphael, la belleza rozagante de Tom Jones o la elegancia de Luis Miguel. Y sin embargo, su mérito es haber integrado todos esos hándicaps en una unidad de encanto superior llamada Julio Iglesias capaz de sobrepasar a todos ellos.

El cantante Julio Iglesias en el escenario de la sala de conciertos Grand Rex en París el 8 de enero de 1985.
Ignacio Peyró (Madrid, 1980) es autor de El español que enamoró al mundo. Una vida de Julio Iglesias (Libros del Asteroide). Traductor y prologuista, ha sido periodista parlamentario, cultural y de opinión. Actualmente dirige el Instituto Cervantes de Roma.

PERSONAS, LUGARES, COSAS

LA MIXOLOGÍA EN México atraviesa una de las mejores épocas de su historia gracias al buen hacer de proyectos como Handshake Speakeasy (mejor bar del mundo según World’s 50 Best Bars), Tlecán o Mauro, todos ellos en Ciudad de México; El Gallo Altanero, en Guadalajara; o Arca, en Tulum. También Baltra gura en ese selecto grupo. Ubicado en la colonia Condesa de la capital y hermano del célebre Limantour, Baltra, que en este 2025 cumple sus primeros diez años de creatividad y mixología, se ha convertido en una institución gracias a su atmósfera acogedora y a la calidad de sus creaciones. “Lo que hace único a Baltra es su visión: un espacio pequeño con espíritu viajero en el que la curiosidad y los detalles se transforman en hospitalidad”, explica el mixólogo José Luis León, fundador tanto de Baltra como de Limantour y autor del spritz con el que brindar por su primera década: 45 ml. de St. Germain, 60 ml. de Martini Prosecco, 60 ml. de soda y 8-10 hojas de menta. La celebración del aniversario de Baltra se ha extendido durante todo el año y ha contado con la participación de algunas de las grandes figuras de la coctelería internacional. Por su barra ya han pasado Kevin Tocino, de Aruba Bar, Tijuana; Meaghan Dorman, de Dear Irving, Nueva York; Valentino Longo, de Viceversa, Miami; y Max Venning, de The Three Sheets, Londres. Y es que, como recuerda la propia guía The World’s 50 Best Bars, en la que Baltra ocupa el puesto 83, “cualquier martes es probable que encuentres a muchos de los mejores bartenders de la Ciudad de México reunidos en Baltra para tomar un martini”. — Javier Fernández de Angulo

EL MUSEO JUMEX de la Ciudad de México presenta

La Petite Mort, una exposición que reúne cerca de 90 obras de Gabriel de la Mora (México, 1968), uno de los artistas contemporáneos más singulares del país. Conocido por su capacidad para transformar materiales de desecho en piezas de gran carga estética, De la Mora convierte lo obsoleto en nuevo y lo olvidado en contemporáneo. Sus obras, construidas a partir de objetos encontrados, fragmentos o restos, surgen de lo que muere para renacer en otra forma. Este gesto conecta con la metáfora que da título a la muestra: la petite mort, expresión francesa que alude al instante del orgasmo. Curada por Tobias Ostrander, la muestra se organiza en seis secciones que reflejan las obsesiones del artista: Cuerpos, Borradura, Calor, El filo del deseo, Tacto y El placer del espectador Cada una ofrece un acercamiento a las preguntas que han

BRINDIS DE DIEZAÑOS

Mort LaPetite

Tras varios años de trabajo creativo, de diseño e ingeniería, Bulgari ha presentado en México una edición especial dedicada a dos de las guras más icónicas del arte nacional: Frida Kahlo y Diego Rivera. Al frente del proyecto estuvo el director de diseño de relojes de la rma, Fabrizio Bonamassa, conocido por su enfoque innovador y su capacidad para transformar la relojería en un terreno de experimentación estética.

La colección está compuesta por dos modelos de edición limitada. El primero, en homenaje a Diego Rivera, es un Octo Finissimo en oro amarillo que incorpora números

Abajo:reloj Tubogas EdiciónManchetteLimitada FridaKahlo, deBulgari.

definido su trabajo, como la relación entre muerte y renacimiento, el poder del deseo, la memoria de los objetos y la participación del público en la propia obra. En Cuerpos, De la Mora explora lo humano y lo inanimado con cráneos reproducidos en resina, materiales impregnados de ADN o cabellos utilizados como herramienta de dibujo. En Borradura, trabaja con páginas de revistas, fragmentos de carteles callejeros, objetos encontrados y hasta trozos de techos centenarios. La sección Calor reúne piezas moldeadas por el fuego. En El filo del deseo, el artista despliega mosaicos de miles de fragmentos con bordes afilados y superficies angulosas. Tacto pone el acento en la huella y la memoria, y en El placer del espectador, De la Mora presenta composiciones con cáscaras de huevo y piezas elaboradas con alas de mariposa que obligan al visitante a moverse para así captar los cambios de color y luz. — J. F. A.

KAHLO Y RIVERA

Izquierda: Informal, 2018, obra del artista mexicano Gabriel de la Mora.

romanos en su carátula, aunque con una peculiaridad: en lugar del número IX aparece el XI. El detalle reproduce un mural de la Casa Azul en el que aparece un error que Bulgari decidió mantener como guiño a la historia. El segundo modelo, inspirado en Frida Kahlo, es un Tubogas Manchette con brazalete envolvente en oro amarillo en el que aparece grabada la frase “Más de mil formas de besar”, tomada del libro de la artista Diarios de un accidente. Su esfera blanca está adornada con diamantes y funciona con movimiento automático. Ambos relojes podrán verse entre el 14 y el 16 de octubre durante el Salón Internacional de Alta Relojería (SIAR) que se celebrará en el hotel St. Regis de la Ciudad de México. — J. F. A.

Coctel spritz: 45 ml. de St. Germain, 60 ml. de Martini Prosecco, 60 ml. de soda y 8-10 hojas de menta.

Cada nuevo modelo que presenta Rolex, la manufactura relojera suiza con 120 años de historia, es celebrado por sus coleccionistas como un acontecimiento. Tal vez se deba a que la marca suele innovar en su estilo característico de manera incremental, haciendo de incluso los cambios más sutiles algo digno de festejo. Sin embargo, su tan esperado Land-Dweller, disponible en oro rosa,

como se muestra, platino, oro blanco y acero inoxidable, incorpora tantas novedades que el entusiasmo está plenamente justificado. Con un perfil fino que alberga un nuevo movimiento (uno de los más precisos que la compañía ha diseñado jamás, visible a través de la tapa trasera de cristal de zafiro), una audaz esfera blanca tipo panal que realza el bisel estriado y un brazalete angular integrado, el Land-Dweller es el contrapunto elegante del Sky-Dweller, lanzado hace más de una década para atraer a las y los viajeros del mundo. Terrenal, sí, pero también trascendente.

Rolex Land-Dweller 40, rolex.com.

Por Nancy Hass Fotografía por Anthony Cotsifas Diseño de set por Sonia Rentsch

Los gemólogos se refieren a los ópalos, que se forman cuando la sílice se filtra en las grietas de la tierra, como amorfos. Técnicamente, el término alude a la falta de estructura cristalina del mineraloide, pero también sugiere un aire de misterio. Mientras que los ópalos comunes suelen ser blanquecinos con matices azulados y remolinos en tonos pastel, el raro ópalo negro resulta tempestuoso e inescrutable. Extraída principalmente en Lightning Ridge, un poblado remoto del sureste de Australia, esta piedra azul marino profundo, cuyo color se debe a trazas de óxido de hierro y carbono, despliega un fenómeno visual llamado juego de colores, un ardiente cosmos de rojos, verdes y naranjas —como si se tratara de un universo de Marc Chagall— que cambia con cada ángulo. Fue precisamente la intensidad cromática de esta gema lo que llevó a Louis Vuitton a elegir un ópalo negro australiano de casi 31 quilates, dispuesto como una punta de flecha invertida, para convertirlo en el centro de su nuevo collar de alta joyería, engastado en oro blanco y amarillo. De la pieza también cuelga una monumental esmeralda en forma de pera suspendida del extremo de diamantes del collar, una lágrima celestial al final del arcoíris.

Collar Virtuosity High Jewelry Savoir de Louis Vuitton, louisvuitton.com.
Por Nancy Hass Fotografía por Florent Tanet Diseño de set por Ella Perdereau

EN 2014, LA Galería Karen Huber abría sus puertas en la Ciudad de México con el objetivo de convertirse en un escenario fresco que diera luz y espacio a nuevos creadores mexicanos. México vivía entonces una fiebre artística interesante, con la feria Zona Maco y el Museo Jumex, recién inaugurado, como principales exponentes. En ese contexto, Huber supo atraer a jóvenes talentos, y el tiempo le ha dado la razón. Para celebrar estos once años de recorrido, la galería ha organizado Todo este arte, toda esta pintura , exposición que incluye obras de todos los artistas que a lo largo de este tiempo han pasado por la galería, una antología que al mismo tiempo permite al visitante repasar la última década pictórica en el país. “Es una exposición perfecta para ver lo que está pasando en la pintura hoy. Con 34 artistas de múltiples nacionalidades es interesante ver cómo dialoga alguien de Suiza o Estonia con un mexicano. Por otro lado, es muy emotivo. Hablando con los artistas, me doy cuenta de que hace once años creamos una comunidad de pintores y pintoras; todos pueden trabajar con otras galerías, pero todos saben que su casa siempre será la Galería Karen Huber”, declara Huber, al frente de este espacio desde su fundación.

Ese espíritu con el que la galería celebra este aniversario no hace sino continuar con los valores con los que se creó en el edificio Vizcaya de la capital (hoy se ubica en la avenida Bucarelli, también en la Ciudad de México). Su primera exposición, un show individual de Ad Minoliti, fue también el primer aviso de lo que estaba por llegar. “Aquella exposición fue bastante elocuente sobre la

línea que la galería iba a proseguir: propuestas pictóricas que contaran con diferentes intereses y que abordaran temas relevantes, así como soluciones originales presentes desde el tratamiento formal hasta en la manera de exhibir pintura”, recuerda Daniel Garza Usabiaga, curador de la exposición y actual director del Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México.

Para Huber, la creación y desarrollo de una comunidad artística cercana es otro de los objetivos cumplidos a lo largo de estos años, relaciones que se acercan a la de “ partners in crime ”, como dice la propia galerista, quien habla de la

Abajo: obra de la artista Alida Cervantes, presente en la exposición Todo este tiempo, toda esta pintura de la Galería Karen Huber.

coherencia y la consistencia como dos de los pilares necesarios sobre los que construir este tipo de vínculos. “Sus éxitos son mis éxitos, y también al contrario”, confiesa mientras recuerda los momentos difíciles, la pérdida de relación con algunos artistas o los momentos de resistencia de un mercado cada vez más dinámico y con más jugadores sobre el tablero. “Lo más importante es volver a cuestionarse por qué hacemos esto y para quién. Hay que ser muy cautelosos con los pasos que damos, eso lo he aprendido en los últimos dos años”, explica Huber, quien antes de la aventura empresarial formal había organizado White Spider ,

La Galería Karen

celebra once años como uno de los principales agitadores artísticos de la Ciudad de México.

Huber
Por Carlos Semprún

muestras temporales organizadas en espacios que a su vez eran intervenidos por los propios artistas dependiendo de las condiciones de cada lugar. Y es que, desde sus comienzos en el mundo del arte, Huber siempre mostró atracción por las exposiciones que permiten al artista ciertas dosis de experimentación, como sucedió, tal y como recuerda Garza Usabiaga, en la exposición de Manuela Solano durante la edición de Zona Maco sur de 2017 o en Desafiando la autoridad , también de Solano, muestra que giraba alrededor de la poética de la memoria a través de imágenes conocidas y compartidas.

En Todo este arte, toda esta pintura , la galería capitalina ha reunido a creadores que han estado presentes desde el comienzo de la aventura expositiva de Huber (Manuela Solano, Rafael Uriegas o la mencionada Ad Minoliti), pero también otros que se fueron incorporando al catálogo o que han colaborado con Huber de manera puntual a lo largo de su carrera. Es el caso de Ana Segovia, Allan Villavicencio, Luis Hampshire, Lucía Vidales, Othiana Roffiel, Jerónimo Ruedi, Alejandra Laviada o Nicole Chaput, entre muchos otros. La muestra, según señala Garza Usabiaga, no se limita a creadores locales, sino que también incluye a artistas que residen lejos de México y que han colaborado con la galería desde sus inicios en la industria, como es el caso de Merike Estna, Kanako Namura y Keke Vilabelda, y otras colaboraciones inéditas, como las protagonizadas por Malù dalla Piccola o Eva Ayache-Vanderhost.

Enfocada en el presente, Huber vislumbra su futuro y el de su vocaci ón profesional con optimismo, buscando y desarrollando nuevas experiencias artísticas en diferentes lugares. Asegura que en la próxima década se centrará en el impulso de nuevos creadores mexicanos e internacionales, promoviendo la colaboración entre ellos en diferentes ferias de arte de todo el mundo y en pop-ups como el llevado a cabo recientemente en Madrid. Pero también muestra una ambición contenida: “En los próximos dos años queremos organizar nuestra propia bienal para seguir posicionándonos como la galería en la que se exhibe lo mejor de la pintura. Quizá también estrenamos un pódcast y publicamos un libro”, aventura antes de mencionar los hangouts , pl áticas y conferencias que con cierta frecuencia se celebran en el interior de la sala expositiva . En otras instancias, el espacio de la galería ha sido utilizado como lienzo por sus colaboradores y artistas para, de alguna manera, transformarlo o reconfigurarlo, como sucedió con las soluciones pictóricas presentadas por el artista portugués radicado en México Manuel Forte. Participar en proyectos organizados lejos del espacio físico de la avenida

Arriba: obras de los artistas

Bucarelli tampoco fue nunca un problema para Huber. Ahí está para demostrarlo la presentación de Huapango Torero (2020), obra de Ana Segovia, en La Faena, una histórica cantina de temática taurina ubicada en el centro histórico de la capital . Aquella propuesta, un mural de más de cinco metros de longitud, reflexionaba sobre la construcción de ciertas masculinidades en la actualidad y, según Garza Usabiaga, también “establecía un vínculo con una práctica local de pintura mural para bares, cantinas y pulquerías, con orígenes decimonónicos y que fue revisitada en el siglo XX por varios artistas de vanguardia”.

Endy Hupperich, Manuel Forte y Eugenia Martínez.

La Galería Karen Huber es un escenario vivo en el que la distribución del espacio forma parte indivisible de la creación artística, en la que los formatos, el tamaño de las obras y las paredes físicas interactúan con las creaciones expuestas, muchas veces en un perfecto diálogo que puede ir acompañado de música o danza. Ahora para celebrar el esperado undécimo aniversario, la Galería Karen Huber se ha extendido a un local en la planta baja del número 120 de la avenida Bucarelli en un recinto que durante este tiempo llevar á el nombre de Isla y que servirá como complemento expositivo y artístico del espacio matriz.

JEAN SCHLUMBERGER , diseñador de Tiffany & Co. durante tres décadas desde 1956, tenía el talento para traducir la flora y las criaturas marinas en joyas excéntricas. “Vi la naturaleza y encontré vitalidad”, dijo alguna vez sobre su obra, que contaba entre sus admiradoras a Jacqueline Kennedy, Elizabeth Taylor y la duquesa de Windsor. En 1965, cuando la periodista de moda CientosdediamantesadornanlapulseraWingsde platinodeTiffany&Co.que,juntoconelbrochede

Rachel Bunny Mellon fue de las primeras en adquirir uno (en su caso, la percha era un cabujón de lapislázuli). Para 1995, ocho años después de la muerte de Schlumberger a los 80 años, el broche se había vuelto tan icónico que la casa creó una versión con el Tiffany Diamond amarillo de casi 129 quilates, lo que coincidió con la retrospectiva del diseñador realizada por el Musée des Arts Décoratifs de París.

Ahora, dos años después de que Tiffany & Co. construyera toda una colección alrededor de Bird on a Rock, la

línea vuelve a expandirse, esta vez con piezas que se acercan a la abstracción. La pulsera Wings, con un motivo de plumas que se repite, retoma el catálogo de diseños aviares de Schlumberger. “Las ideas me llegan en la punta del lápiz”, decía Schlumberger. Así que Nathalie Verdeille, directora artística de Tiffany, comenzó su investigación en los archivos de la compañía en Nueva Jersey, donde

colecciónBirdonaRockdelamarca.

suele revisar bocetos y monturas originales de primera mano. Su equipo de diseño compartió después bocetos bidimensionales y tridimensionales con ingenieros y maestros artesanos en el Jewelry and Design Innovation Workshop, inaugurado en 2018 en el distrito Flatiron de Manhattan. Allí los diseños se tradujeron en maquetas de resina o metal, y más tarde en prototipos finales. Ya sea en platino u oro rosa, la pulsera Wings con bisagras, que requiere más de 50 horas de trabajo, presenta delicados grabados y 261 diamantes de distintos tamaños dispuestos en un patrón de adoquines que evoca plumas alborotadas. El efecto en la muñeca es refinado pero juguetón, un recordatorio, incluso en una era de supremacía tecnológica, de disfrutar los placeres sencillos de la naturaleza.

pleno proceso de creación. Este mes:

PLATINO INSPIRADA EN EL ALA DE UN PÁJARO

Laura Regensdorf Fotografía por Maria Spann Capturamos un objeto extraordinario en

EN LÍNEA DIRECTA

Con cuero, joyas, rayas diplomáticas y piel, los looks de otoño buscan ser el centro de atención y se deslizan a primer plano.

Fotografía por Bon Duke Estilismo por Anatolli Smith

Desde la izquierda: saco, suéter, jeans y cinturón de Celine, celine.com; casco de Balenciaga, balenciaga.com; guantes de Seymoure, seymouregloves.com; botas de Ariat, ariat.com. Saco (usado como camisa) y pantalón de Givenchy by Sarah Burton, givenchy.com; tirantes de PaulStuart, paulstuart.com; guantes de Seymoure; botas de Loewe, loewe.com; corbata vintage, cortesía de Artifact. Abrigo, saco, camisa, pantalón, corbata, cinturón, guantes y botas de Saint Laurent by Anthony Vaccarello, ysl.com; lentes de Balenciaga

Desde la izquierda: abrigo, saco, camisa, pantalón y corbata de Emporio Armani, armani.com. Saco, camisa y pantalón de Brunello Cucinelli, shop.brunellocucinelli.com; lentes de Port Tanger, porttanger.com. Saco, camisa, pantalón y chaleco (llevado en la cabeza), pieza de exhibición de Comme desGarçons Homme Plus, comme-des-garcons.com; botas de Ami, amiparis.com. Top y pantalón de Dior Men, dior.com; lentes de Jacques Marie Mage, jacquesmariemage.com.

Desde la izquierda: traje de Brioni, brioni.com; sudadera de Acne Studios, acnestudios.com; lentes de Gucci, gucci.com; boxers del estilista. Abrigo de Dolce & Gabbana, dolcegabbana.com; saco y pantalón de McQueen, alexandermcqueen.com; gargantilla de Sabyasachi, sabyasachi.com. Suéter, pantalón, gorra y bufanda de Dolce & Gabbana; bolsa de Prada, prada.com; cinturón del estilista. Saco y pantalón de Ferrari, store.ferrari.com; gorra de AcneStudios, acnestudios.com; lentes de Vuarnet, vuarnet.com; collar de Verdura, verdura.com.

Los italianos lo hacen mejor

PUEDE QUE MADONNA , camiseta mediante, hiciera famosa la frase que titula este texto, pero fue Damiani quien la validó a través de sus creaciones mucho antes de que la material girl pisara un escenario. Enseña familiar con 101 años a sus espaldas, la transalpina es la única firma internacional de todas las que hoy ejercen la profesión joyera en Valenza, el eje de la industria orfebre europea, que nació en este pequeño pueblo de menos de 20,000 habitantes. Ubicado justo en el centro del triángulo industrial que articulan Milán, Turín y Génova, en Valenza la tradición orfebre se remonta a 1817, a la quinta que Francesco Caramora abrió en Contrada Maestra. Para cuando Damiani nació en 1924, los talleres en la ciudad piamontesa rozaban el medio centenar. Hoy, Valenza es a la joyería lo que Montegranaro al calzado y Florencia a la marroquinería: un epicentro orfebre en el que las manos de sus artesanos forjan 30 toneladas de oro y engas-

El oro, las gemas y el saber hacer piamontés protagonizan la última entrega de alta joyería de Damiani, un homenaje al país que ha forjado su idiosincrasia.

Arriba: la Villa Il Bricco es la residencia familiar de los Damiani en Valenza, Piamonte, donde en 1924 nació la casa joyera. Izquierda: el collar Dolce Stil Novo fue creado alrededor de una esmeralda de 31,46 quilates.

tan 650,000 quilates de diamantes cada año. “Italia es pasión”, dice Giorgio Damiani, vicepresidente del grupo que lleva su apellido y que además de la marca homónima abarca otras como Salvini, Bliss y Calderoni, la minorista Rocca y el fabricante de vidrio Venini. “Es algo que tenemos enraizado en nuestra cultura. Somos impetuosos en todo lo que hacemos: las relaciones, la amistad, los deportes, los gestos”, continúa. “La calidad con la que se produce en Italia en el sector del lujo es esencial”, asegura el empresario. Por algo será que todo el mundo viene a fabricar aquí. En los últimos años Cartier ha abierto una manufactura y empezado las obras de la segunda, Pomellato ha adquirido un laboratorio de engaste, LVMH ha comprado el grupo Pedemonte y Richmont la firma Vhernier. En abril, Bulgari estrenó la ampliación de su ya mastodóntica fábrica: otros 19,000 metros cuadrados que la han convertido en la más grande del mundo.

La competencia es implacable, pero Damiani juega con la ventaja de tener su historia enraizada en Valenza y, lo que es más importante, de ser una de las pocas compañías que continúa en manos de la familia que la fundó, rara avis en una industria en la que los departamentos de fusiones y adquisiciones jamás se toman vacaciones. “Estamos orgullosos de decir que, después de más de un siglo, Damiani sigue siendo cien por cien italiana”, señala el vicepresidente, hoy al frente de la empresa junto a sus hermanos Silvia y Guido. A principios de los años noventa los tres se unieron al equipo de la marca. “Seguir los pasos de nuestros padres surgió de una forma innata, sin ninguna presión. Crecimos literalmente en la empresa. Nuestra casa estaba en el mismo edificio que los talleres. Bajábamos a jugar entre diamantes, oro y joyas. Si no nacimos para esto, sin duda nos criamos para esto”, añade. En 1996, cuando su padre murió en un accidente de automóvil, los tres decidieron dar un paso al frente. “Dividimos las responsabilidades entre los tres. Y eso nos ayudó mucho. De niños, como todos los hermanos, teníamos nuestras peleas, pero siempre he -

mos estado muy unidos. Aquello nos acercó aún más, y permitió que esta historia de éxito continuara. La familia es emoción, amor, pasión y, en nuestro caso, también mucho trabajo. Porque, en realidad, somos uno y lo mismo: la empresa es la familia y la familia es la empresa”, dice el vicepresidente de la compañía. Celebrar un centenario en familia en una industria en la que la norma son los conglomerados, las ventas de acciones y las juntas de accionistas es un hecho a tener muy en cuenta. “Te hace re exionar”, dice Damiani. “Piensas en todo lo que has logrado, pero también en los sueños que quedan por cumplir. Hemos conseguido mucho, pero nos proyectamos hacia el futuro”, pero sin perder de vista la tradición, la creatividad, la artesanía y, sobre todo, la italianidad. “Todo en Damiani está intrínsecamente conectado a Italia: nuestra familia, la creatividad que nos distingue, la pasión y el saber hacer que nos mueve. La artesanía y la inspiración artística también”, re exiona.

No es de extrañar, pues que su última entrega de alta joyería haya sido un homenaje a la bota mediterránea, “el país de las maravillas”, el propio Damiani señala. “El paisaje pasa del mar a las montañas y de las colinas a ciudades llenas de arte. Cada viaje te descubre otro mundo, otro universo y eso le da a Italia una oportunidad maravillosa para ser siempre creativa y diferente, porque estamos constantemente estimulados por esa energía que surge de la diversidad”.

Con el nombre Ode All’Italia y dividida en tres líneas, cada una dedicada a un elemento del paisaje italiano, la colección, una manera de homenajear a un país que también es una fuente de inspiración para Damiani, fue presentada en el Palazzo Ripetta de Roma, edificio del siglo XVII que en su día albergó el Conservatorio de San Pasquale Baylon y hoy, además de hotel, custodia una colección de arte con joyas como una esfera del escultor Arnaldo Pomodoro. Toda una declaración de intenciones. Además, es la más ambiciosa realizada hasta la fecha. Con más de un año de preparativos, algunas de las piezas, comple -

Derecha: proceso de creación del collar Marea Rosa, para cuya fabricación se dedicaron más de 1,300 horas de trabajo. Abajo: imagen general del Palazzo Ripetta de Roma, donde Damiani presentó su última colección.

tamente elaboradas a mano, han necesitado más de 1,300 horas de trabajo, como es el caso del collar Marea Rosa . Las combinaciones de colores también son inusuales y es que conseguir un set de 97 morganitas talla marquesa con el mismo tono de rosa pastel y 78 diamantes del mismo tamaño para que al entrelazarse dibujaran la orilla de las playas de Cerdeña bañadas por el mar es una proeza que lleva tiempo. “Nos gustan los retos, pero nuestros artesanos tienen tablas. Me gusta decir que son como magos. Con las manos, dan vida a las joyas que imaginamos”, dice Damiani. Al cierre de esta edición, la mayoría de las 76 piezas que conforman Ode All’Italia , todas únicas, se han vendido. “En momentos inciertos, como los de ahora, la gente tiende a preferir cosas que duren, que sean relevantes, y que tengan un significado emocional”, apunta Damiani. Menos doblegada a los vaivenes de las tendencias y los mercados, la joyería es una inversión refugio que además ofrece la posibilidad de trascender en el tiempo. “Esa idea de permanencia y significado personal es magnética. Vivimos en un mundo donde todo se mueve rápido y la búsqueda de la novedad es constante. Pero la joyería es diferente”.

Ficcionar la realidad

En su más reciente visita a México, el escritor español Javier Cercas conversa con su colega mexicano Juan Villoro sobre el difícil oficio de narrar a partir de hechos reales.

HACE UNAS SEMANAS , en el Museo de Memoria y Tolerancia de la Ciudad de México, se encontraron dos de los grandes narradores de nuestro idioma: Javier Cercas y Juan Villoro. El motivo fue la presentación del libro más reciente del español: El loco de Dios en el n del mundo. En esta novela de no cción, Cercas reconstruye un viaje que hizo con el Papa Francisco a través de Mongolia. Por su parte, Villoro publicó hace un par de años La gura del mundo, un libro en el que recrea la vida de su padre. Los dos escritores conversaron durante su encuentro sobre la complejidad de escribir cción a partir de hechos reales.

T México: ¿Cómo de nirían la experiencia de escribir sobre personas reales?

Javier Cercas: Cada vez que haces un libro, eres otro, pero es que eso yo creo que es el ABC de la escritura tanto si los otros son personajes cticios como si son personajes reales. En uno y otro caso las particularidades son distintas, pero no tanto, al menos como yo trabajo. Escribir una novela con cción es obvio que es eso: es ponerte en la piel de otros. Se trata de crear otras vidas que son distintas de la tuya, aunque partan de la tuya. Son, creo que lo decía Milán Kundera, “yoes hipotéticos” que entiendo como posibilidades no realizadas de ti mismo. Esos son los personajes cticios, pero, en cierto modo, los personajes reales también son iguales. Es decir, el Bergoglio de este libro es el real, pero también es el que yo inventé. También es un personaje inventado por mí y para construirlo tengo que meterme en su piel, tengo que intentar entender cómo era este personaje. Juan Villoro: En mi caso personal, el libro que escribí sobre mi padre, La gura del mundo, pretende ser un libro de no cción sobre un personaje real. Yo incluso no lo llamaría novela, pero también eso es una cuestión de criterio, porque también lo de niría como una memoria. Lo que yo digo es verídico hasta el punto en que yo puedo demostrar que lo es, pero también ahí incide la subjetividad, porque es un libro en el que intervienen mucho los recuerdos. Entonces, si hay falsedades, son involuntarias, ¿no? Incluso en algún momento yo creía recordar los hechos, pero alguna persona me corrigió. Entonces ahí es un libro que trata de acercarse a algo que en todo en su conjunto fue real: la vida de mi padre, la época por la que él transitó, los partidos políticos en los que estuvo, su incorporación al movimiento estudiantil de 1968, el movimiento zapatista. Es decir, que son todos esos hechos comprobables y luego la vida privada dicha como yo puedo hacerlo. Tengo tres hermanos y ninguno de ellos hubiera escrito el libro de este modo, porque cada hermano tiene un padre diferente. La visión que tú construyes de una persona está tamizada totalmente por tu subjetividad. Lo que tú recuerdas es de un modo a lo que le das importancia sobre esa persona real.

T México: En la novela de no cción, entonces, se construye un personaje a partir de la mirada del autor…

J. C.: Tú partes de los hechos de la

biografía de una persona y a partir de ahí construyes una hipótesis sobre esta persona. Eso es, en esencia, lo que hago yo en mis libros, en estas novelas sin cción. Considero que El loco de Dios en el n del mundo o Anatomía de un instante son novelas, porque en ambos casos llegué a la conclusión de que, por razones que podría explicar, lo que quería contar solo podía contarlo sin cción.

J. V.: En otros de mis libros yo he estado más cerca del procedimiento de Soldados de Salamina, en donde aparecen algunos hechos reales, pero reconvertidos en cción. En algunas de mis novelas, los hechos reales suelen ser más difuminados. Por ejemplo, en El testigo aparece la guerra cristera, pero se establece la atmósfera y el ambiente. Luego describo un episodio que no es comprobable que yo lo inventé. Aparece Ramón López Velarde, el poeta más discutido de nuestra tradición, del que se ha escrito muchísimo. Pero me ocupo de diez días misteriosos en su biografía que se han fugado del conocimiento de los biógrafos. Obviamente, hablo del personaje como tal, del ambiente, y le atribuyo esos diez días. Entonces es una mezcla de un pretexto real, pero tratando de completar a través de la cción la laguna de conocimiento que han tenido los biógrafos.

T México: ¿Lo que se hace entonces es una exploración artística y una observación de la psicológica de estos personajes?

J. C.: [Gustave] Flaubert decía: “Basta mirar con atención una cosa para que se vuelva interesante”. Pues con las personas ocurre lo mismo. Basta mirar con atención a una persona, por anodina que parezca, para que se vuelva mucho más compleja de lo que a primera vista parece. La normalidad es una estafa, una mentira inmensa. El novelista es aquel que cree que a través de la forma se puede llegar a encontrar un sentido que no se puede llegar a encontrar de ninguna otra manera. Yo no soy periodista, esto es muy importante de aclarar.

J. V.: Escribí una obra de teatro, también con Ramón López Velarde como protagonista, que se llama Retrato hablado y esta obra de teatro plantea una situación imaginaria, nuevamente a partir de sucesos reales. Cuento los hechos que tienen que ver con un retrato que le quisieron hacer al poeta, a principios del siglo XX, los hermanos [Agustín Víctor y Miguel] Casasola. A ellos se debe el principal archivo de fotos de la Revolución Mexicana. Pero los Casasola también tenían un estudio donde la gente se hacía retratos. En aquella época era muy elegante tener un retrato. Se me ocurrió entonces que dos alumnas del poeta le pagaran a los hermanos para hacerle un retrato al poeta. Ese es un hecho real. A lo que voy es que hay un personaje real con hechos comprobables, como lo puede ser mi padre o lo puede ser el poeta, y lo que hace el novelista es elaborar un relato con sus propias lógicas y con sus propias verdades a partir de hechos comprobables. No busca responder a la realidad ni ser veri cable. Siento que esa es una diferencia central con el reportaje periodístico o la crónica, donde todo se tiene que poder comprobar de cierta manera. Aquí hay un juego con lo que se puede comprobar y lo que no se puede comprobar y con la imaginación.

T México: ¿Cuál sería entonces la diferencia entre el narrador periodístico y el narrador literario? J. C.: Una diferencia crucial entre el periodismo y la literatura es que el periodismo es rápido, que tú tienes que contar las cosas casi inmediata -

Por Felipe Restrepo Pombo Fotografía por Jaime Navarro
Desde la izquierda: Javier Cercas y Juan Villoro conversan el pasado 15 de julio en los pasillos del Museo de Memoria y Tolerancia de la Ciudad de México, donde el escritor español presentó El loco de Dios en el fin del mundo, un diario novelado del viaje que le llevó a Mongolia junto al Papa Francico.

mente después de que suceden. Entiendo que me digas que hay crónicas en las que eso no ocurre. Bien, perfecto. Pero para mí el periodismo antes que nada es eso; es decir, el periodista es un sujeto que llega y que cuenta la batalla mientras está sucediendo. En la novela, en cambio, es el reposo. En la novela el trabajo es mucho más cómodo, en cierto sentido, porque llegamos cuando la batalla ha concluido. Entonces la dificultad del periodismo es enorme porque mientras la batalla ocurre no entiendes nada. J. V.: Podríamos decir que las ciencias básicas son ciencias limitadas. Mientras se verifican, tienen sentido. Mientras no se pueden verificar, son hipótesis. Un escritor, en cambio, trabaja un libro exclusivamente con hipótesis. Y eso es lo que le da una potencia misteriosa y subjetiva muy grande, porque ante cada interlocutor él sigue un camino que podría ser totalmente diferente. La especulación es lo que lo que le da riqueza a un libro. Claro, y de cierta forma interpelar esa realidad con lo literario. O sea, es un mecanismo donde cuando estás leyendo asumes que todo es real, pero lo interesante es la mirada. Y a mí eso me parece fundamental. En las novelas de no ficción es lo que interesa más que los hechos. Como dices, es la construcción de ese universo, que es la mirada del autor. La parte ficcional, o si se quiere ser más preciso, creativa, yo creo que tiene que ver en esa composición. La creatividad está en el impulso emotivo para ordenar de esa manera el libro, para decir todo.

Durante su encuentro en la capital mexicana, Villoro y Cercas conversaron sobre la subjetividad, la realidad y la imaginación como herramientas literarias en la escritura de novelas de no ficción, género en el que ambos escritores han indagado a lo largo de sus carreras.

literarias o una novela de no ficción. Son categorías resbalosas, cada uno las adapta a su manera y muchas veces esto depende de la autodefinición del autor. A mí me parece muy correcto que Leila describa su libro como un perfil o una crónica, porque creo que es eso. Y también me parece muy correcto porque ella respeta muchísimo el género del periodismo y no se considera una autora de ficción. Martín Caparros, que ha escrito novelas, dice que su último libro es un libro de memorias. Claramente en ningún momento él diría que es una novela. Esas son las autodefiniciones. Gabriel García Márquez, que nunca dejó de ser periodista y que decía que ese era el oficio más maravilloso del mundo, escribió ya tardíamente Noticia de un secuestro y no quería que se leyera como una novela. Él dijo que era un reportaje. Yo creo que una novela sin ficción debe tener otras características, más unas ciertas zonas indemostrables o incomprobables. En el caso de Javier se puede argumentar, como yo decía antes, que lo indemostrable está en las discusiones, porque la materia prima con la que se trabaja es lo inefable. ¿Existe el más allá o no?, ¿hay redención o no hay redención? Todos estos misterios de la fe están planteados en su libro y son complejísimos.

T México: ¿Qué papel juega la imaginación en la no ficción?

T México: ¿Cuáles son para ustedes las sutiles diferencias entre la literatura y el periodismo narrativo?

J. C.: No digo que la prosa del periodismo sea inferior a la de la novela. Puede ser incluso muy superior a la de la novela, por supuesto. Eso no hace falta ni decirlo. Estoy hablando de que el novelista lo apuesta todo a la forma, de que en la forma está el sentido, de que la forma y el fondo son como el calor y el fuego. Creo que ni el historiador ni el periodista se pueden tomar estas libertades. Hacer conjeturas, por ejemplo; imaginar lo que el personaje pudo o no pudo pensar en un determinado momento, ese tipo de cosas. Como novelista puedes decir: “Bergoglio pensó esto o lo otro”.  Yo nunca me lo he permitido, claro, cuando escribo una novela de ficción. Sencillamente porque no sé si Bergoglio lo pensó o no lo pensó. Lo que sí puedo decir es: “Bergoglio pudo pensar esto”. Para mí eso está dentro de los límites y las normas de la novela. Dibujo una hipótesis basándome en determinados elementos que tengo. Eso es la imaginación. La imaginación significa reconstruir la realidad a partir de los elementos de los que tú dispones.

J. V.: En el caso de La llamada , por ejemplo, que no sé si han leído, Leila Guerriero deja muy en claro que quiere hacer un perfil de un personaje. Y en ese sentido no es una novela, se limita a los datos, a lo que habló con el personaje. Pero inevitablemente hay una mirada, inevitablemente hay una construcción, inevitablemente hay un ejercicio de estilo y de trabajo de lenguaje. Creo que hay un debate muy complejo en la diferencia que puede haber entre una crónica de ese tipo, o sea, una crónica con intenciones

J. C.: En mi caso, cuando he escrito novelas sin ficción, son novelas sin ficción. Puede haber imaginación en el mismo sentido de que el historiador usa su imaginación. Edward Carr define la historia como una reconstrucción imaginativa del pasado. Pero imaginar significa esto. Pienso en una metáfora de George Collingwood que es muy buena. Tú te pones en un horizonte, delante de un horizonte. Entonces ves un barco que está ahí, a la derecha. Y cierras los ojos. Pasa un rato y lo ves ahí, a la izquierda. Entonces tú deduces, reconstruyes imaginativamente que ese barco ha hecho ese trayecto. Y bueno, es una reconstrucción verosímil: eso es la imaginación. Porque el historiador no conoce lo que ocurrió en el pasado exactamente. Reconstruye lo que ocurrió en el pasado. Entonces puedo decir: “Tal vez Bergoglio pudo pensar esto en ese momento”. Esa es la imaginación. Esa es la hipótesis. J. V.: Muchas veces el escritor de no ficción tiene una sola fuente confiable para escribir lo que ocurrió. Entonces, aunque es una novela sin ficción, toda la estructura está hecha a partir de las suposiciones que hizo alguien; o sea, es una novela conjetural, todo lo está suponiendo. [Truman] Capote, en A sangre fría , hace una reconstrucción imaginativa de lo que realmente ocurrió, porque los datos hacia ahí apuntan. Él entra en la psicología de los asesinos y dibuja una explicación de por qué hicieron lo que hicieron. Ese nivel de subjetividad por un lado y esa reconstrucción minuciosa que te da una ilusión de vida son profundamente novelescas. Un escritor entra a un cuarto, sale y cuenta una vida imaginaria. Eso es profundamente novelesco y es totalmente especulativo. Creo que ahí hay un elemento subjetivo tan fuerte que eso es una novela. Naturalmente no es comprobable con una crónica o un reportaje. Tenemos la superstición en nuestro idioma de que una novela es más importante, pero creo que es una superstición un poco innecesaria. Hay grandes cultores de ambos géneros, como García Márquez, que han sabido darle el peso al periodismo narrativo. Casi todos los grandes narradores latinoamericanos fueron en algún punto periodistas y cronistas. Trabajaron el género de la crónica con la misma pulcritud que trabajaron sus novelas. García Márquez es ese ejemplo.

Cosiendo el futuro

Alessandro Sartori vuelve a dar un paso más en su personal reinvención de Zegna con su último desfile en la Dubai Opera House.

Por Javier Fernández de Angulo

EMBLEMA DEL TRAJE sastre clásico, Zegna ha logrado en los últimos años abandonar el rigor de la tradición italiana para reinventarse sin perder su esencia. Con un lenguaje en el que el lujo silencioso ha sustituido la frenética búsqueda de tendencias, la marca está apostando por una moda atemporal que lee con precisión el espíritu de su tiempo. “Buscamos cambiar la silueta de la gente, sacar su mejor versión”, dice a T México Alessandro Sartori, director artístico de la marca transalpina, poco después de su desfile en la Dubai Opera House, la primera vez que Zegna salía del calendario oficial de Milan Fashion Week. En el emirato, uno de los principales mercados de Zegna en el mundo, aterrizó el pasado junio el diseñador (junto a un equipo de trabajo de 80 personas y una corte de 150 invitados VIP) para presentar la colección primavera-verano 2026 de la casa.

Arriba, izquierda: Roman Coppola, Mads Mikkelsen, Kazem Al Sahir y Dhafer L’Abidine. Arriba, derecha: imagen general del desfile de Zegna.

colección puede ser bonita”, relata antes de mencionar la sostenibilidad, el pilar sobre el que Zegna está cosiendo el futuro gracias a creaciones conscientes, atemporales y profundamente ligadas a la herencia de la marca. El compromiso de Zegna con el medio ambiente comenzó en 1993 con la fundación de Oasi Zegna, un proyecto que conecta moda y territorio a través del que la casa ha plantado centenares de miles de árboles en lugares tan dispares como Milán, Trivero, Boston, Aspen o Palm Beach. Ahora, el objetivo es mucho más ambicioso: alcanzar el 95 por ciento de trazabilidad en todas sus prendas en 2030 (el lino y el cachemir ya lo son) y que el cliente pueda conocer si el material con el que se confeccionó su prenda procede de la factoría de vacuno de Argentina o de la de lana en Australia. “La sostenibilidad es trabajar y progresar”, defiende Sartori. “Debemos crear sin bloquear el reciclado para que el tejido pueda tener otra vida. Es importante ser conscientes de eso. Nuestra meta es alcanzar el zero waste ”, continúa el diseñador.

Con el desierto como telón de fondo, Sartori renovó su apuesta por las siluetas ligeras, las formas fluidas y la sensación de ingravidez y confort a través de tejidos naturales y creaciones en los que la artesanía y la contemporaneidad volvían a convivir sin complejos. Reconoce, sin embargo, cambios en el proceso creativo —“una buena investigación es el antecedente de las creaciones de Zegna”, asegura , como si la inmediatez de la industria hubiera ajustado sus ritmos de trabajo. “Hay momentos donde decimos ‘rápido, rápido’, pero en otros decimos ‘piano piano’. En Trivero [sede italiana de la marca], tienes que ir despacio en la innovación de tejidos, porque durante el proceso hay muchos pasos, muchos detalles. Si lo haces bien puedes crear tejidos increíbles, como algodón de lino o una nueva generación de telas elaboradas con papel reciclado, algodón o lino. Si dedicas tiempo a ese proceso, la

Nacido en 1966, Sartori proviene del pueblo donde Ermenegildo Zegna fundó la compañía en 1910. “De niño, con 6 años, pasaba en mi bicicleta por delante del edificio del Laneficio Zegna. El mundo de Zegna era como un sueño para mí”, recuerda. En 1989 ingresó oficialmente en la marca, aunque su primer gran puesto de responsabilidad llegó en 2003, cuando fue nombrado director creativo de Z Zegna. Tras unos años en los que deslumbró al mundo al frente de Berluti, firma de LVMH especializada en calzado a medida, en 2016 asumió el complicado desafío de sustituir a Stefano Pilati al frente de Zegna. Su regreso

a la casa que lo vio crecer no fue menor. Desde el inicio mostró una clara vocación por la puesta en valor de la artesanía y la ejecución características de Zegna, creó el taller de Bespoke en Milán, investigó y desarrolló nuevos tejidos y procesos de producción, así como la trazabilidad de las materias primas como algodón y lino, introdujo en el imaginario de la compañía el concepto de lujo silencioso y puso aún más en valor a Oasi Zegna, uno de los símbolos contemporáneos de la casa.

De alguna forma, el desfile celebrado el pasado 11 de junio en Dubái, fungió como una suerte de antología de todos los pasos dados por Zegna desde la llegada de Sartori a su dirección artística. De ahí la decisión de acudir a Dubái dos semanas antes de su celebración, para “sentir el lugar, formar parte del ambiente y comprender el espacio”, señalaba. “Queríamos pasear por la noche, vivir el país, respirar el lugar y apreciar sus sensibilidad. Queríamos conectar al cliente con la ciudad, con su ambiente, con todo”, rememora Sartori. Por ese motivo, todo el show fue replicado en Milán unos días antes del evento, como una suerte de ensayo general final.

Arriba: Alessandro Sartori llegó a Zegna en 1989. En 2016 se convirtió en director artístico de la marca.

Con estas necesidades en mente, la casa de la ópera dubaití, edificio proyectado por el arquitecto Janus Rostock, se transformó para la ocasión en un escenario inesperado en el que las palmeras, la arena, las dunas y el ghaf, el árbol nacional de Emiratos Árabes Unidos, recrearon un oasis acompañado por la música en directo de James Blake. “Creamos una pasarela larga y estrecha, porque queríamos que las prendas se vieran y se apreciaran de cerca”, explicaba Sartori. “Es una metáfora. No -

sotros plantamos 500,000 árboles en un lugar sin apenas árboles y ahora la vegetación allí es maravillosa. Es una visión pensando en los habitantes de Trivero”, añadía Sartori. Y según el público asistente, el desfile cumplió con las expectativas. “La gente de Dubái se ha quedado muy impactada por el escenario que creamos, nunca habían visto la ópera así”, desvelaba. En cuanto a los colores, los tonos tierra, beige y berenjena (sus favoritos son el verde y el burdeos, colores “muy importantes” en la trayectoria de alguien que con esa trabajar siempre vestido de negro para así no distraerse) dominan con armonía una colección conectada, como el propio Sartori con esa, con el slow food, movimiento gastronómico fundado en Italia en 1986 que promueve el consumo de alimentos con respeto a las tradiciones locales, la producción sostenible y la conexión entre las personas y su entorno. Sartori, quien se con esa como un amante de la cocina a fuego lento, “con todo el sabor”, es un rme defensor de la experiencia gastronómica, así como de la intrínseca relación existente entre moda y cocina. Ambas, en su opinión, necesitan tiempo, calidad en los ingredientes e investigación antes de la ejecución de la receta nal, una tarea imposible sin una equilibrada inversión de tiempo y trabajo. Todo ese proceso queda resumido a la perfección en Villa Zegna, el concepto de experiencia inmersiva y multisensorial inspirado en la casa personal de Ermenegildo Zegna en Piamonte con el que la marca invita a personas de todo el mundo a explorar la historia, el legado y los valores de la casa y que también tuvo su espacio en Dubái. “El público ahora está muy involucrado en los problemas reales. Esa es la modernidad: calidad, buenos materiales y nuevas siluetas. Me gusta mucho la innovación”, señalaba Sartori, apellido que signi ca sastre en italiano.

Derecha: la alberca infinita del SHA Wellness de Costa Mujeres, Quintana Roo, cuenta con una privilegiada vista al Caribe.

El año pasado, México se convirtió en el primer destino internacional de SHA Wellness, un templo enfocado en la mejora del estilo de vida.

MÁSQUEBIENESTAR

LA PRIMERA SENSACIÓN que uno siente al cruzar las puertas de SHA Wellness, concepto fundado hace 17 años en España ahora presente en México, es que es uno de los escasos establecimientos de lujo en los que el cliente no tiene la razón. En esta clínica de vanguardia en rejuvenecimiento, cuidados y bienestar deciden lo que comes, eliminan el café y el azúcar de tu dieta, te sumergen en hielo, te pinchan con agujas y no dejas de sudar. Todo ello con un objetivo superior: la longevidad. Durante las 100 horas que T México pasó en el SHA Wellness de Costa Mujeres (Quintana Roo), aprendimos a manejar conceptos como dieta in amatoria y a introducir alimentos como algas o tofú en nuestros menús. “La gastronomía es un placer, pero también una forma de nutrirnos”, escribe Ferran Adrià en el prólogo del libro de recetas de SHA. Y es que aquí la cocina y la ciencia se unen para tratar de brindar una vida más larga y saludable. “Es necesario comprender que la in amación crónica es el origen silencioso del envejecimiento y de otras muchas enfermedades, pero también que podemos revertirlo con cambios sostenidos en nuestro estilo de vida apoyados por tecnología médica de vanguardia”, dice Jair Olivares, director médico de SHA Wellness.

Izquierda: además de los tratamientos, el hotel también ofrece actividades en el exterior como el esnórquel.

Fundado en Altea (Alicante) en 2008, SHA Wellness se convirtió desde su apertura en un destino de lujo y exclusividad para artistas, presidentes y deportistas de élite que buscan mejorar su salud de manera radical. Nicolás Sarkozy, John Galliano, Cristiano Ronaldo o Rafael Nadal han disfrutado en alguna ocasión de sus tratamientos e instalaciones, pero también altos ejecutivos, para quien SHA ha diseñado un programa a la medida de sus necesidades. Bajo el nombre de Leaders Performance, el tratamiento combina métodos para la estimulación creativa y la optimización del rendimiento con el objetivo de potenciar las capacidades físicas, mentales y cognitivas de profesionales que ocupan puestos de gran responsabilidad. Así, técnicas de vanguardia de la medicina occidental se integran con prácticas milenarias de la tradición oriental como la acupuntura con el objetivo de fomentar el equilibrio y la resiliencia personales. “Una experiencia transformadora”, tal y como la ha de nido en alguna ocasión Alejandro Bataller, vicepresidente de SHA Wellness.

Una vez cruzas las puertas del edi cio y antes de disfrutar de las turquesas aguas del Caribe, una aplicación te da la bienvenida antes de conectarte con los médicos que se encargarán de tus estrategias de mejora a lo largo de tu estancia. Dice el doctor Olivares que la mayoría de las complicaciones para el bienestar tienen su origen en rutinas equivocadas. La falta de descanso, un sueño de mala calidad, el estrés crónico, la inactividad física y la dieta proin amatoria aparecen como los principales aceleradores del envejecimiento, y remarca que siempre es preferible determinar las necesidades con pruebas clínicas personalizadas antes de suplementar. “La medicina de longevidad ha evolucionado signi cativamente en la última década. Hoy, disponemos de intervenciones que abarcan desde nutrición personalizada basada en biomarcadores y genética, hasta terapias celulares regenerativas y protocolos intravenosos de micronutrientes. Estas herramientas permiten prevenir y

revertir procesos degenerativos antes de que se maniesten clínicamente, optimizando la expresión genética y la función mitocondrial”, señala Olivares sobre la posibilidad de mejorar nuestra herencia genética a través de la interiorización de nuevas costumbres. “La epigenética nos muestra que nuestros genes no son nuestro destino. Sabemos que hábitos como la alimentación, el ejercicio, la calidad del sueño y la gestión emocional pueden activar genes protectores y silenciar genes in amatorios o predisponentes a enfermedades. Hoy, contamos con estudios que permiten diseñar intervenciones epigenéticas personalizadas”, añade mientras repasa algunos de los males que acechan en nuestro día a día, como la exposición directa al sol, el tabaco, el exceso de azúcar, las harinas re nadas o los aceites industriales, todos ellos, en su opinión, aceleradores del envejecimiento. “Una dieta rica en polifenoles, vegetales y grasas saludables como el omega-3 o los aceites de oliva y aguacate y estrategias como el ayuno intermitente, la restricción calórica inteligente y guiada y el ejercicio funcional ayudan a activar procesos como la autofagia y la protección de células madre”, continúa.

Desde arriba: meditación en la playa; el ejercicio de tipo aeróbico es clave en los tratamientos; alberca interior.

Antes de la aplicación de un tratamiento, sin embargo, es necesario cumplir con los protocolos de diagnóstico, que se realizan para estancias mínimas de cuatro días. Para los tratamientos de longevidad se realizan análisis del per l hormonal y evaluaciones que abordan la salud desde un enfoque genético, hormonal, nutricional y bioquímico. El objetivo es doble: mejorar la calidad de vida y reforzar la medicina preventiva. Otro de los estudios que ofrece SHA Wellness es la medición de la longitud telomérica, que revela la edad biológica real del paciente y ayuda a determinar el riesgo de desarrollar enfermedades. Asimismo, se examina el grado de envejecimiento del sistema inmunológico, considerado un indicador clave del bienestar general. Y es que, para Olivares, convencido de que el ser humano podrá alcanzar los 100 años de vida con alta funcionalidad mental y física, lo importante “no es alargar la vida, sino ampliar el healthspan, los años vividos en plenitud, autonomía y bienestar”. Antes de despedirnos, pedimos a Olivares que nos despeje una duda: ¿podemos mejorar al anciano q ocupará nuestro cuerpo en 20 años? “Nunca es tarde”, responde el doctor. “Lo que hacemos hoy impacta directamente en cómo será nuestra movilidad, nuestra memoria y nuestra energía dentro de 20 años. Somos responsables del futuro de nuestro cuerpo”. Tras haberlo sometido a todo tipo de pruebas, con sangre, sudor y tness, abandono las instalaciones de SHA Wellness con una maleta cargada de botes magnesio, cápsulas Q-10 con omega-3, unos cuantos probióticos, un libro de recetas de nutrición saludable y la rme promesa de hacer deporte y beber tres litros de agua diarios. Una experiencia, efectivamente, transformadora.

El esplendor y la gloria

Por Javier Fernández de Angulo

A COMIENZOS DEL siglo XX, las piezas de Van Cleef & Arpels invitaban a soñar con el romanticismo parisino. Sin embargo, a partir de la década de 1950 sus relojes y joyas comenzaron a dialogar sin complejos con el espacio exterior, emulando el movimiento de los meteoros gracias a la introducción de hilos de oro asimétricos que liberaban destellos de luz y dinamismo. Desde entonces, Van Cleef & Arpels ya nunca dejó de mirar hacia el cosmos en busca de inspiración —el Zodiaco es otra de las obsesiones recurrentes de la marca desde los años setenta—, y así lo demuestra en Esplendor cósmico: joyas de las colecciones de Van Cleef & Arpels, exposición que podrá verse en la Galería Meister del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York hasta el próximo 4 de enero.

La muestra neoyorquina representa un eslabón más en “la poesía del tiempo”, leitmotiv presente en los valores de la maison desde su fundación en 1906. Hoy,

La Vía Láctea, el espacio exterior y la astronomía protagonizan la exposición Esplendor cósmico: joyas de las colecciones de Van Cleef & Arpels del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York.

Arriba: imagen general de la muestra Esplendor cósmico: joyas de las colecciones de Van Cleef & Arpels Derecha, desde arriba: reloj Midnight Planétarium (1951); reloj Lady Arpels Heures Filantes (2015); y broche Spiral (1942), piezas pertenecientes a la colección de Van Cleef & Arpels.

con diferentes etapas de nuestra historia y variadas

Alexandrine Maviel-Sonet, directora de patrimonio y exposiciones de la marca, es la encargada de archivar, proteger y divulgar ese legado. “La poesía es parte de nuestro patrimonio, pero también el romanticismo”, re exiona Maviel-Sonet. “Contamos con un gran patrimonio y una larga historia. En 1970, la familia entendió que había un gran legado que conservar y empezaron a recuperar grandes piezas. Tenemos joyas de 1906, una gran labor llevada a cabo por Jacques Arpels. Disponemos de un siglo de trabajos de joyería, por eso estamos muy orgullosos de compartir esta exhibición, así como de organizar exposiciones con diferentes etapas de nuestra historia y variadas temáticas”, continúa la directora de patrimonio desde la Place Vendôme, el mismo lugar donde hace 119 años nació una marca profundamente asociada a París. Así lo demostró en la última edición de Watches & Wonders, en Ginebra, donde Van Cleef & Arpels se presentó ante el mundo con un espacio cargado de romanticismo parisino en el que un reloj brilló por encima del resto: el Pont des Amoroux, ganador en 2010 del Gran Premio de la Relojería de Ginebra.

Derecha: la exposición del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York incluye más de 60 piezas relacionadas con el universo, la astronomía y el espacio exterior. Abajo: colgante Virgo (1972). Más

Asterisk (1966).

“Durante milenios, la gente se ha dejado llevar por la

En el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York, las joyas y relojes del archivo de la casa parisina están organizados en cajas según el tipo de objeto astronómico que representan, desde el Sistema Solar, hasta el espacio exterior. “Durante milenios, la gente se ha dejado llevar por la grandeza del espacio para explorar el funcionamiento de nuestro universo y crear cautivadoras obras de arte”, señalaba el propio museo en la presentación de una muestra en la que la contemporaneidad y la modernidad conviven con la tradición y el pasado. “En nuestros archivos guardamos todos los dibujos, los diseños y los bocetos desde el nacimiento de la joyería en la Place Vendôme. Nunca nos hemos movido de aquí, y eso ayuda a conservar el patrimonio”, explica a su vez Maviel-Sonet, quien no cierra la puerta a nuevas adquisiciones que sumar a las más de 3,000 piezas ya recuperadas, entre ellas carboncillos, ingeniosos diseños para cierres, facturas de principios del siglo pasado, dibujos de mecanismos y la pulsera Jarrètiere, una pieza de gran tamaño con diamantes redondos y rubíes que perteneció a la actriz Marlene Dietrich y que la casa recuperó en 2023. La pieza, orgullo del archivo de Van Cleef & Arpels, es también un compendio de la manera de entender el diseño y los procesos creativos en la maison parisina, siempre con la artesanía, el tiempo y la dedicación como principales pilares. “No es fácil hacer creaciones atemporales. Probablemente tiene que ver con la elegancia y la sensibilidad, que van más allá del tiempo”, apunta Maviel-Sonet.

“Hay muchas referencias al pasado. Para la elaboración de nuevas creaciones miran los archivos, la historia… Todo eso ayuda a crear cosas nuevas. Se trata de alcanzar el equilibrio entre tradición e innovación, pero con el deseo de ser pioneros y de estar a la vanguardia”, dice Maviel-Sonet.

Con el patrimonio y el legado como inspiración, Esplendor cósmico demuestra que la creación joyera tiene todo el derecho a disponer de su lugar en museos y salas expositivas, ya sea en Londres, París, Nueva York o cualquier otra ciudad del mundo, una tarea que puede presentar muchos retos. “Hay que tener cuidado a la hora de presentar un concepto bien curado. Es necesario buscar en muchas colecciones y ofrecer una idea clara”, relata Maviel-Sonet, quien no descarta la posibilidad de que una exposición de Van Cleef & Arpels visite México en el futuro. Por el momento se muestra feliz con que el mundo de las artes decorativas esté dando su lugar a la joyería, permitiendo que esta regrese a los museos. “Trabajamos para la divulgación. Con las colecciones podemos explicar periodos de la historia, estilos. Es apasionante poder transmitir y compartir nuestros conocimientos, pero también las emociones, porque las creaciones siempre son emocionantes”, concluye.

Además de esa estrecha relación con la ciencia y la astronomía, a lo largo de su historia Van Cleef & Arpels también ha recibido in uencias de los movimientos artísticos y vanguardias que atravesaron el siglo pasado. El impacto en sus diseños del surrealismo y el modernismo, por poner solo dos ejemplos, es evidente “la unión entre arte y joyería y el arte está en nuestro ADN, todas las piezas y realizaciones tienen una mirada artística”, matiza Maviel-Sonet , pero aún más la gura de Renée Puissant, quien a partir de 1926 forjó para la marca un estilo audaz y creativo que, tras dos décadas dejaría una huella imborrable en Van Cleef & Arpels. Su espíritu innovador aparece re ejado en creaciones como La Minaudière, el collar Zip, o las joyas Passe-Partout y Serti Mystèrieux, todas ellas parte indeleble de la historia de una casa que no deja de mirar hacia su pasado para enfrentar el futuro. 41

Fuera del límite

Siluetas clásicas y una amplia gama de materiales —desde las lanas tradicionales, hasta los sintéticos vanguardistas— se fusionan en los abrigos más impactantes de esta temporada.

Desde la izquierda: abrigo de Canali, canali.com; camisa de Acne Studios, acnestudios.com; guantes de Hermès, hermes.com; botas de Saint

by Anthony Vaccarello, ysl.com. Abrigo, suéter, camisa y cuello de tortuga de Zegna, zegna.com; guantes de Wing & Weft, wingweftgloves.com; zapatos de Hermès, hermes.com.

Laurent
Fotografía por Michael Hauptman Estilismo por Sasha Kelly

Desde la izquierda: saco, pantalones y botas de Saint Laurent by Anthony Vaccarello; suéter de Paul Stuart, paulstuart.com; bufanda de Ralph Lauren Purple Label, ralphlauren.com; guantes de Wing & Weft. Abrigos (encima y debajo) de Fendi, fendi.com; camisa de Hermès; pantalones de Jil Sander, jilsander.com.

Desde la izquierda: abrigo de Louis Vuitton, louisvuitton.com; camisa y botas de Saint Laurent by Anthony Vaccarello; bufanda de Brioni, brioni.com; pantalones de Fendi; guantes de Wing & Weft. Abrigo de BrunelloCucinelli, shop.brunellocucinelli.com; top de Gucci, gucci.com; pantalones de GiorgioArmani, armani.com; botas de SaintLaurentby Anthony Vaccarello. Abrigo de Brioni; camisa de Hermès; botas de Saint Laurent by Anthony Vaccarello
Desde la izquierda: abrigo y pasamontañas de Hermès; guantes de Wing & Weft. Abrigo y pantalones de RalphLaurenPurpleLabel; top de McQueen, alexandermcqueen.com; botas de Saint Laurent by Anthony Vaccarello. Abrigo, suéter y pantalones de Gucci, gucci.com; zapatos de Hermès. Abrigo de Gucci; pantalones de Fendi

CON MÁS DE 8.000 noticieros a sus espaldas, Jorge Ramos no es solo uno de los periodistas más reconocidos del mundo hispano, es también una de las voces más firmes en la defensa de los derechos de los migrantes y contra los abusos de poder. Nacido en México en 1958, su carrera comenzó en su país natal, pero la censura lo empujó a emigrar a Estados Unidos, donde se convirtió en el rostro de Univisión durante casi cuatro décadas. Hoy, tras dejar la conducción de su legendario noticiero, se ha reinventado en el mundo digital sin abandonar su compromiso con el periodismo. “Si yo no hago la pregunta, nadie más la va a hacer”, afirma Ramos, quien a lo largo de su carrera ha entrevistado a figuras tan relevantes como Fidel Castro, Barack Obama, Bill y Hillary Clinton, George W. Bush, John Kerry, Mitt Romney, John McCain, Al Gore, Hugo Chávez, Felipe Calderón, Vicente Fox, Ernesto Zedillo, Carlos Salinas de Gortari, el subcomandante Marcos, Octavio Paz, Isabel Allende, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa, Nicolás Maduro o Alejandro Toledo.

Recientemente galardonado con el Premio Ortega y Gasset a la mejor trayectoria profesional, Ramos publicó el pasado junio Así veo las cosas. Lo que nunca te conté (Planeta), una recopilación de sus textos más personales, íntimos y literarios. “¿Tú te quieres morir, Jorge?”, le preguntó una vez su terapeuta. “Por supuesto que no”, respondió, aunque admite que la sombra de la muerte, como muchas otras verdades incómodas, nunca ha dejado de perseguirlo.

T México: Además de un homenaje a toda una trayectoria periodística, el Premio Ortega y Gasset es además el reconocimiento de su figura como portavoz de los hispanohablantes. Como periodista, ¿cómo vive esa responsabilidad?

Jorge Ramos: Estoy en una época de mi vida en la que hay que agradecerlo absolutamente todo, y el Ortega y Gasset es un premio que uno siempre recordará. Sin embargo, como periodista lo que más agradezco a estas alturas es que la gente me siga creyendo. Durante 38 años hice un noticiero en televisión y en los últimos meses he hecho una transición a un canal digital. Afortunadamente, ahora millones de personas están viendo lo que hago. Creo que, a pesar de los cambios tecnológicos, la credibilidad sigue siendo lo más importante

Número 7 Octubre, 2025

THE NEW YORK TIMES STYLE

LA VOZ DEL CONTRAPODER

La palabra de Jorge Ramos es también la de los latinos de Estados Unidos. Recientemente galardonado con el Premio Ortega y Gasset, acaba

de publicar ‘Así veo las cosas. Lo que nunca te conté’.

Por Javier Fernández de Angulo Fotografía por Fernando Forero
Jorge Ramos fotografiado el pasado 9 de septiembre en el estudio de Miami donde graba su programa para YouTube. 47
En Así veo las cosas. Lo que nunca te conté , su nuevo libro, Ramos hace una recopilación de sus textos más personales y literarios.

para nosotros los periodistas, porque si tú dices algo y la gente no te cree, de nada sirve tu trabajo. Pienso que el principal premio para todos los que hacemos periodismo, particularmente en una época de tanta desinformación en las redes, es que la gente te crea.

T México: ¿Es ahora el periodismo

mía falsa y que sea imposible saber si la hice yo o no.

T México: Otro de tus valores como periodista es que has sido una persona perseguida tanto por Donald Trump como por Nicolás Maduro. ¿Te honran tus enemigos? J. R.: Hay una palabra preciosa en español que es contrapoder y que,

también está ocurriendo en Washington D. C. Esa militarización y ese abuso de poder son peligrosísimos para una democracia de 249 años. Nunca había visto algo similar en mis 40 años como emigrante.

T México: En tu recorrido como periodista, ¿qué escenarios de conflicto te han impactado más?

‘“Una de nuestras funciones fundamentales es cuestionar y retar a los que tienen el poder, ya que perdemos credibilidad cuando dejamos de hacerlo”.

más necesario que nunca?

J. R.: Estamos en un océano de mentiras y de desinformación y creo que los periodistas tenemos una ventaja ahí. Al hacer nuestra tarea, al hacer fact-checking, corroborar la información y corregir cuando nos equivocamos, tenemos una ventaja sobre los influencers, quienes muchas veces no revisan la información. Estaba viendo un informe de la UNESCO que indica que seis de cada 10 influencers a nivel mundial no revisan la información que distribuyen en sus propios medios. Por eso creo que los periodistas tenemos una gran ventaja frente a los que no tienen rigor para poder determinar qué es cierto y qué no lo es. Buscamos la verdad. Seguimos buscando cifras, seguimos buscando datos y hechos y contamos lo que vemos. Los periodistas tenemos dos grandes responsabilidades: reportar la realidad tal y como es, no como quisiéramos que fuera, y luego una responsabilidad social gigante, que es cuestionar a los que tienen el poder. Si hacemos estas dos cosas creo que estamos haciendo bien nuestro trabajo.

T México: ¿Ha intentado alguien limitar su integridad como periodista?

J. R.: Muchas veces. Solo tienes que ver las redes sociales y verás montones de deep fakes y mensajes en los que aparecen mi cara y mi voz, pero no soy yo. Desafortunadamente, gracias a la inteligencia artificial se está utilizando la alta tecnología para enviar mensajes totalmente falsos. Están usando mi imagen y mi voz para robarle dinero a la gente, para decir que hay una cura para la diabetes, para hacernos creer noticias falsas sobre la primera dama de Estados Unidos… La tecnología aún no es perfecta, y aún se puede apreciar que es falso. Pero estamos a meses de ver una imagen

curiosamente, no existe en inglés. No hay manera de explicarla, pero creo que si los periodistas hacemos contrapoder estamos haciendo bien nuestro trabajo. Si tengo que enfrentarme a Donald Trump hay que hacer contrapoder y si me toca entrevistar a Nicolás Maduro o a Hugo Chávez o a Daniel Ortega hay que hacerlo también. Contrapoder es sencillamente estar del otro lado del poder. Si tenemos como práctica y disciplina estar del otro lado del poder, creo que estamos haciendo buen periodismo. El problema surge cuando los periodistas se acercan demasiado al poder, porque sencillamente se convierten en voceros de los presidentes. Una de nuestras funciones fundamentales es cuestionar y retar a los que tienen el poder, ya que perdemos credibilidad cuando dejamos de hacerlo.

T México: ¿Cómo estás viviendo como emigrante la situación que en la actualidad se vive en Estados Unidos y otros lugares del mundo? J. R.: Lo veo con terror. Me ha tocado recorrer Estados Unidos y hay muchísimo miedo en las comunidades latinas de emigrantes. Estamos invadidos de videos en los que cuatro o cinco agentes uniformados, con armas, encapuchados y con chalecos antibalas se lanzan contra migrantes presuntamente indocumentados. Son escenas de abuso de autoridad que nunca pensé que íbamos a ver en Estados Unidos. La mayor parte de estos emigrantes detenidos no tienen un pasado criminal, pero están siendo detenidos de todas formas. Yo he reporteado sobre la militarización en México con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, he denunciado la militarización en países de Centroamérica, pero nunca me imaginé que íbamos a hablar de la militarización de Estados Unidos. Me ha tocado verlo en la frontera con México y en Los Ángeles y ahora

J. R.: Me ha tocado cubrir siete guerras, afortunadamente nunca en el frente de batalla, pero el evento que más recuerdo fue cuando comenzó la guerra en Afganistán tras la caída de las Torres Gemelas y el asesinato de casi 3,000 estadounidenses. La compañía en la que trabajaba no me quería enviar a esa guerra porque era muy peligrosa, así que pedí vacaciones y me fui a Afganistán. Crucé caminando desde Pakistán y, una vez en Afganistán tuve que contratar a un grupo rebelde para que me llevara a Tora Bora, a las montañas blancas, donde se escondía Osama Bin Laden, uno de los responsables de los atentados del 11 de septiembre. Yo iba solo con mi traductor y dos miembros del grupo rebelde sentado en la parte de atrás del auto. Entonces un joven rebelde empezó a jugar con su rifle y lo apuntó contra mi barbilla. Cuando le dije quién era, me respondió que era un seguidor de Bin Laden, que tenía un gran apoyo en Afganistán. Enseguida me di cuenta del peligro y entonces recordé el consejo de un corresponsal de llevar siempre varios dólares en billetes pequeños en zonas de conflicto. Logré sacar unos 15 mientras me apuntaba y se los di. Entonces le dije: “Si tú cuidas de mí, yo cuido de ti”, y me dejó ir. Mi vida en Afganistán valía 15 dólares. Es uno de los momentos más dramáticos de mi vida. Fue una estupidez irme solo, pero quería estar donde estaba ocurriendo la noticia. Este es un oficio maravilloso. Los artistas tienen la posibilidad de vivir muchas vidas a través de sus personajes, pero nosotros tenemos la posibilidad de vivir una sola, pero muy intensamente.

T México: ¿Cómo ves la respuesta del mundo ante el genocidio que está sucediendo en Gaza?

J. R.: Estoy convencido de que nuestra obligación como periodistas

es entrar en Gaza y reportear sobre lo que está sucediendo allí. Me tocó visitar Israel poco después de los ataques del 7 de octubre y pude reportear desde el lado israelí, pero no pude, no me dejaron entrar en Gaza. Sigue siendo una de mis asignaturas pendientes. Los periodistas tenemos la obligación de contar lo que está ocurriendo ahí.

T México: ¿Crees que la democracia está en peligro como consecuencia del mal uso de las nuevas tecnologías?

J. R.: Cuando la desinformación prevalece, la democracia siempre está en peligro, por eso sigo insistiendo en que el periodismo es ahora más importante que nunca. Cuando es difícil diferenciar lo que es verdad de lo que es mentira, debemos participar para que la verdad se siga dando a conocer. Las democracias se erosionan primero con ataques a los periodistas y a los medios de comunicación, pero el periodismo sigue siendo una profesión heroica. Cuando se ataca a la prensa, se ataca a la democracia, porque el periodismo es un servicio público y nos corresponde desmentir siempre una mentira que se repita mil veces en las redes sociales. Hacerlo es importantísimo.

T México: En México existe una expresión que es el placer culposo. ¿Sientes algún tipo de placer al ver la encrucijada emprendida por Donald Trump contra el narcotráfico en el país?

J. R.: Estoy totalmente en contra de cualquier operación militar de Estados Unidos en México o en cualquier otro país de América Latina. Estas son otras épocas. Desde niño aprendí que había que respetar y defender la soberanía de México. Recordemos que México perdió más de la mitad de su territorio en 1848, así que estoy totalmente en contra de cualquier tipo de operación militar. Hay otras formas de manejar eso, pero no militarmente. Estaríamos cruzando una línea roja si aceptamos ese tipo de operaciones. Son épocas totalmente superadas.

T México: Otra enfermedad que recorre Estados Unidos y otros países es el miedo y la autocensura. ¿Aprecias ese miedo y esa autocensura?

J. R.: Sí. Hemos visto como el gobierno de Estados Unidos se ha lanzado a atacar a profesores, a estudiantes, a periodistas o a empresarios, ataques que nunca

había visto antes. Yo salí de México huyendo de la censura cuando México todavía no era una democracia. Llegué a Estados Unidos en 1983, con Ronald Reagan en la presidencia, y me di cuenta de que los periodistas le atacaban y no pasaba nada. Fue entonces cuando pensé: “Yo quiero vivir en este país”. Había salido de un país que no era democrático y no estaba dispuesto a vivir en uno que no lo fuera. Mi trabajo estará siempre ligado a defender la democracia, a los emigrantes, a los hispanos y a la libertad. Es un compromiso conmigo mismo. Veo mucho miedo en mis compañeros y en grandes medios de comunicación. Por eso insisto en la importancia de lo que hacemos tú y yo.

T México: ¿Cómo ha evolucionado la relación con tu público una vez que abandonaste los medios tradicionales para acercarte al periodismo digital?

J. R.: Ha sido una transición necesaria. La realidad es que cada vez hay menos personas que reciben las noticas a través de medios de comunicación tradicionales como prensa, radio y televisión y que cada vez hay más que lo hacen de forma digital. Los latinos tienden a usar más medios digitales que el promedio de los estadounidenses. Fue por eso por lo que creé un nuevo canal digital llamado Así Veo Las Cosas, con el que diariamente transmito a través de YouTube, TikTok, Instagram, X y otras plataformas las principales noticias del día, además de entrevistar a los protagonistas de las noticias. Lo único que he hecho es irme a donde está la audiencia, que se ha mudado a los medios digitales. De alguna forma, soy un pionero en abrir estas noticias de carácter digital para los hispanos. La respuesta ha sido extraordinaria. En los últimos meses, hemos tenido millones de vistas, la gente nos sigue y ahora tengo acceso a los personajes con total independencia periodística, más independencia que nunca. Eso es lo más importante.

T México: De la larga lista de personalidades que has entrevistado en tu carrera, ¿cuál de ellas marcó más tu manera de entender la profesión? ¿Quién te queda por entrevistar?

J. R.: Cuanto más malvado el personaje, mejor la entrevista. Recuerdo particularmente encuentros muy difíciles con Fidel

Castro, Hugo Chávez, Nicolás Maduro, Daniel Ortega, Carlos Salinas de Gortari o Donald Trump. La gente no sabe que después de que Trump me expulsara de esa rueda de prensa pude regresar y conversar con él durante casi 15 minutos. Esto sigue siendo parte de mi filosofía, que es que a los poderosos hay que cuestionarlos siempre. Cuando llego a una entrevista con gente poderosa recuerdo dos principios: pienso que si yo no hago las preguntas difíciles nadie más las va a hacer, con lo que no tengo que estar esperando a que alguien más las haga, y llego pensando que nunca más voy a volver a ver a esa persona. En cuanto a quién me falta, diría que Bad Bunny. También estuve a punto de entrevistar al Papa Francisco antes de que muriera. Soy agnóstico, pero siempre quise entrevistar a quien estuviera más cerca de Dios y que me pudiera explicar qué pasa cuando nos morimos, si voy a volver a ver a mi padre, a mi hermano Alejandro, a mi gata Lola, a mi perro Sunset… Como agnóstico, esas preguntas siempre están ahí. Espero que con el Papa León pueda alguna vez tener esa conversación.

T México: Ya que surge Dios en la conversación, también faltó Diego Armando Maradona… J. R.: Tienes toda la razón, pero tampoco he podido conversar con Lionel Messi. Yo vengo de una época en la que Pelé era el mejor futbolista del mundo y sé que de todo lo que he dicho en esta entrevista esto va a ser lo más controversial. No hay nada más extraordinario que encontrarte con alguien en el tope de su profesión, ya sea un deportista, un músico o un político, y he tenido la suerte de conversar con escritores como Mario Vargas Llosa, Octavio Paz, Carlos Fuentes o Gabriel García Márquez, por eso sigo creyendo, como García Márquez decía, que este es el mejor oficio del mundo. No se me ocurre otro en la que uno pueda vivir con tanta intensidad y conocer a las personas que hacen la Historia.

T México: ¿Has logrado transmitir esa pasión a tus hijos?

J. R.: Mi hija Paola comenzó trabajando en la Casa Blanca y creía que iba a tener una vida en la política, pero un día descubrió su voz y ahora es periodista. Yo pensaba que con un solo periodista en la familia bastaba, pero no me quiso hacer caso. Estoy a punto de

1. Jorge Ramos conversa con Joe Biden, entonces candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos, sobre el número real de indocumentados deportados durante la administración de Barack Obama, en la que Biden ejercía como vicepresidente del país.

2. A lo largo de su carrera, Ramos ha estado presente en siete conflictos bélicos, como Afganistán, Irak o Ucrania, aunque reconoce que nunca desde el frente. En 2001, ante la negativa de su compañía a enviarlo a Afganistán, pidió vacaciones y viajó por su cuenta al país asiático.

3. Ramos y el presidente Obama durante una de las cinco entrevistas que el periodista mantuvo con el mandatario. En la

imagen, ambos conversan en el salón Roosvelt de la Casa Blanca, en Washington D. C.

4 y 6. La situación que viven los migrantes en las fronteras de México con Guatemala y Estados Unidos (especialmente en los ríos Suchiate y Bravo) ha sido uno de los temas más tratados por Jorge Ramos en sus noticieros de Univisión. El periodista ha reporteado en numerosas ocasiones desde esos destinos.

5. Aunque en diciembre de 2016 mantuvo un breve encuentro con el Papa Francisco, Ramos no tuvo la oportunidad de entrevistarlo antes de su fallecimiento.

7. Ramos y Fidel Castro en 1991. El mandatario cubano respondió al

periodista preguntas sobre el Muro de Berlín y sobre la posibilidad de un plebiscito en Cuba.

8. Durante una rueda de prensa de Andrés Manuel López Obrador el 29 de enero de 2024, Ramos cuestionó al entonces presidente de México sobre el número de homicidios durante su sexenio.

9. Ramos reporteando desde la frontera entre México y Estados Unidos. A lo largo de su carrera ha contado la realidad de las decenas de miles de personas que diariamente se mueven por el continente en busca de una vida mejor en el norte.

anunciar que vamos a hacer un pódcast juntos en inglés, así que una de las cosas que espero es poder trabajar con ella muy pronto. La suya es la primera generación de periodistas en la que los jóvenes saben más sobre los instrumentos del periodismo que los veteranos. También he aprendido a quitarme la corbata y el saco y a entrevistar con más tiempo, sin tanta prisa, porque la televisión me obligaba a hacer entrevistas muy cortas, de cinco minutos. Ahora me puedo permitir

el lujo de hacer entrevistas sin la presión del tiempo. Siento que de la manera en la que aparezco en las redes soy más yo, sin tanto miedo a dar opiniones, exponiendo mucho más mi vida personal, algo que requiere cierta valentía pero que al mismo tiempo es liberador.

T México: Tú último libro, Así veo las cosas. Lo que nunca te conté, también nos ha ayudado a acercarnos más a ti, a ver tu trabajo más de cerca…

J. R.: En la televisión había tantas cosas que se quedaban atoradas en el estómago y en la garganta que había que sacarlas de alguna forma. Fue gracias a las columnas y a los libros que pude sacar todo esto que tenía atorado mientras me ahorraba miles de dólares en terapia. El otro día me daba cuenta de que llevo tres décadas sin fallar en la entrega semanal de mi columna. Hay algo terapéutico en poder escribir en una columna sobre lo que ha sucedido en la semana. La columna te obliga a concentrar tu atención

en un solo tema. Decía uno de mis jefes que escribir una columna es como comer una alita de pollo, hay que comérsela completa.

T México: El próximo año llega el Mundial de futbol a Norteamérica. ¿Cómo ves desde tu perspectiva la llegada de este evento a México, Estados Unidos y Canadá?

J. R.: En Estados Unidos vamos a vivir el Mundial con miedo. He visto las últimas cifras de visitantes extranjeros y ya se han empezado a caer. Nadie quiere visitar un país en

el que te van a cuestionar tus redes sociales en el aeropuerto. La gente tendrá miedo de ir a un estadio donde puedes ser detenido por agentes federales. Si en una cita con migración puedes ser detenido, imagina lo que puede pasar en un partido de futbol. Desafortunadamente, ese no es un ambiente de celebración, pero espero que el futbol sea más poderoso y que haya una especie de pausa o paréntesis durante el evento. En Estados Unidos no estamos celebrando nada, al contrario. Estamos viviendo un

gravísimo ataque a los emigrantes, a la democracia y a la libertad, pero aun así yo crecí en México jugando al futbol en las calles, rompiéndome las rodillas y mi mayor ilusión era ser futbolista. Había un futbolista maravilloso en México, Enrique Borja, un gran goleador. Yo quería ser como él, pero no lo logré y me convertí en periodista. El futbol es una de las grandes pasiones de mi vida, me ha tocado asistir a varios mundiales y, con miedo o sin miedo, voy a estar en México y Estados Unidos en los estadios.

Desde la izquierda: cárdigan de Dior Men, dior.com; pantalones de Yohji Yamamoto, theshopyohjiyamamoto.com; estola de IMMen , us.isseymiyake.com; botas de Prada , prada.com. Suéter de DiorMen ; pantalones de IMMen ; zapatos de Prada ; corsage de la estilista. Fotografiado en locación en Johannesburgo.

Con un poco de todo, desde cortes impecables hasta texturas extravagantes, accesorios radiantes y destellos de lentejuelas, las colecciones masculinas de otoño te permiten definir tu propia esencia.

EXPLORACIONES DE IDENTIDAD

Fotografía por Kristin-Lee Moolman Estilismo por Zara Mirkin
Desde la izquierda: abrigo y pantalón de Prada; camisa de la estilista. Abrigo de Prada; camisa de la estilista. 53

Desde la izquierda: chamarra y camisa de Louis Vuitton, louisvuitton.com; pantalón de Marine Serre, marineserre.com; zapatos de Calvin Klein Collection, ck.com; corbata y guantes de la estilista. Chamarra, camisa, pantalón y zapatos de Louis Vuitton; corbata y guantes de la estilista.

Desde la izquierda: chaleco y pantalón de Emporio Armani, armani.com; sombrero de Louis Vuitton; mascada de Loro Piana, loropiana.com.mx; zapatos de Celine, celine.com; aretes de la estilista. Chaleco y pantalón de Emporio Armani; sombrero de Louis Vuitton; mascada de Loro Piana; zapatos de Celine; aretes de la estilista.

Desde la izquierda: abrigo y pantalón de Ferragamo, ferragamo.com; sombrero de Benny Andallo, instagram.com/ bennyandallo; cadena de Louis Vuitton; botas de Hermès, hermes.com; camiseta y corsage de la estilista. Chamarra de Ferragamo; pantalón de Adidas Y-3, adidas.com; sombrero de Benny Andallo; zapatos de Celine; guantes y corsage de la estilista. Chamarra y pantalón de Ferragamo; top de Dolce & Gabbana, dolcegabbana.com; sombrero de BennyAndallo; botas de Hermès; corsage de la estilista.

Desde la izquierda: chamarra y pantalón de Burberry, us.burberry.com; camisa de Adidas Y-3; collar y guantes de la estilista. Chamarra, pantalón, broche y zapatos de Dolce & Gabbana; sombrero de Benny Andallo. Chamarra y pantalón de Dolce & Gabbana; sombrero de Benny Andallo; zapatos de Emporio Armani. Chamarra y pantalón de Willy Chavarria, willychavarria. com; suéter y zapatos de Dolce & Gabbana; guantes de Undercover, undercoverism.com.

Desde la izquierda: chamarra y zapatos de Balenciaga, balenciaga.com; camisa, pantalón y corbata de MM6 Maison Margiela, maisonmargiela.com; sombrero de Loro Piana. Chamarra, pantalón y botas de Balenciaga; falda de Undercover, undercoverism.com.

Chaleco, pantalón y zapatos de Loro Piana; guantes de Emporio Armani; sombrero de la estilista.
Desde la izquierda: chamarra, camisa, pantalón y corbata de Gucci, gucci.com; broche de la estilista. Chaleco y camisa de Gucci; corbata de Loro Piana; broche de la estilista.

Desde la izquierda: abrigo y sombrero de Yohji Yamamoto , yohjiyamamoto.co.jp; pantalón de Marine Serre ; zapatos de MM6 Maison Margiela Blusón de IM Men ; pantalón de ERL, erl.store; bufanda de MM6 Maison Margiela

Chamarra de Loewe, loewe.com; sombrero de Benny Andallo; botas de Balenciaga.

Desde la izquierda: abrigo y pantalón de Celine; suéter de Duran Lantink, newyork.doverstreetmarket. com; zapatos de Dolce & Gabbana; guantes de la estilista. Chamarra y pantalón de Celine; camisa de Comme des Garçons Shirt, comme-des-garcons.com; sombrero de Benny Andallo; zapatos de Dolce & Gabbana.

Desde la izquierda: abrigo de Marine Serre; suéter, pantalón y pasamontañas de Hermès; botas de Burberry, int.burberry.com; guantes de la estilista. Camisa y pantalón de Hermès; estola de IM Men; broche de DiorMen; botas de Burberry. Chamarra de RickOwens, rickowens.eu; camisa de Loewe; pantalón de Marni, marni.com; corsage de la estilista.

Desde la izquierda: chamarra, pantalón, cinturón y calcetines de Givenchy por Sarah Burton, givenchy.com; camisa de MarineSerre; zapatos de Ann Demeulemeester, anndemeulemeester.com; sombrero de la estilista. Chamarra y pantalón de Givenchy por SarahBurton; camisa de Adidas Y-3; sombrero de BennyAndallo; corbata de LouisVuitton; botas de Loewe. Modelos: Yami Sewa Swartz para Boss Models, Kazenga Swartz para Boss Models, Francesco, Thomas, Rushema Swartz para Boss Models, Molemo Mahaia para My Friend Ned, Yuri Pailman para My Friend Ned, Thebe Khotseng para Rage Models, Gundo Mashamba para My Friend Ned, Lebohang para Model Republic, Emmanuel Ajewole para Boss Models, Romeo Owsusu para My Friend Ned, Bonolo Tlholoe para My Friend Ned, Karabo para Model Republic, Phenyo Gomba para My Friend Ned. Peinado por Mimi Duma para Lampost. Maquillaje por Alex Botha para Lampost. Casting por Lampost.

Juan Gabriel,debo,

puedo y quiero

Divo, ruega por nosotros. Divino, ruega por nosotros. Huérfano, ruega por nosotros. Homosexual idolatrado, ruega por nosotros. Poeta de la herida original, ruega por nosotros.

ESCRIBÍ ESAS LÍNEAS hace trece años en mi teléfono, con las manos sudorosas y las luces recién encendidas luego de aplaudir febrilmente al terminar un concierto de Juan Gabriel en el Auditorio Nacional. Escribí eso porque acababa de vivir una experiencia de misticismo, una misa desenfrenada y espiritual en la que miles comulgamos cantando a coro: yo no nací para amar, nadie nació para mí. No exagero cuando digo que estar en un concierto suyo era entrar en éxtasis, transmutarse en bestia erótica y en niño santo sin mediar matices.

Por eso entiendo cuando María José Cuevas, directora de la serie documental Juan Gabriel, debo, puedo y quiero lista para estrenarse el mes de octubre en Net ix, me dice que lleva dos años y medio llorando. Dos años y medio viendo material inédito de Alberto Aguilera Valadez. Material que a ratos la hacía enojarse con él o cuestionarlo, para luego hincarse volviendo a escuchar el concierto de Bellas Artes. Y pienso que solo así, en ese estado alterado de conciencia que arrastra el corazón de aquí para allá, se puede abordar el reto inmenso de dirigir la serie biográ ca de Alberto, nuestro Juan Ga.

Porque cómo vamos a negar que el Divo de Juárez es nuestro, que es de todos. Para la directora de la serie el cantante es su infancia, el espacio personalísimo en el que María José Cuevas niña se negaba a bañarse y trataba de ganar tiempo prometiendo hacerlo mañana y el “será mañana, pasado mañana, será cualquier día” que le devolvía su nana Lupe divertida. Es también el rito de paso de crecimiento cuando se fue a vivir sola y tenía la consabida grabación en la contestadora telefónica —eran los años noventa, aún respirábamos libres del maldito grillete del celular— deja tu mensaje seguido de “eres siempre el ángel de mi vida siempre el ángel de mis sueños, eres María José” y es que cómo iba a desaprovechar que aquella canción llevaba su nombre. Para mí Juan Gabriel es el código familiar con el que sobrevivimos a la pobreza mis siete hermanos y yo

convencidos de que, por haber crecido en un internado para niños sin padre y venir de Michoacán como él, teníamos que ser parientes de sangre, y porque tampoco teníamos dinero ni nada que dar y en medio de aquella precariedad feroz la tajada de sol que entraba por la ventana era posesión valiosísima y su ciente para cantar buenos días a la vida, buenos días al amor.

Y aseguro sin temor a equivocarme que la mayoría de los mexicanos que leen este texto tienen su propio anecdotario único con él, con sus canciones. Lo increíble de Juan Gabriel es que te conecta con momentos muy personales de la intimidad, pero también con lo colectivo, dice María José.

Así que esto que se supone es una entrevista entre ella y yo a propósito del estreno de la serie documental, pronto desbarranca en un mini-club de fans desbordantes de emociones y memorias intransferibles con Juan Ga.

De modo que una vez admitida sin pudor nuestra condición de feligresas, vamos por el camino de la autenticidad que es, de hecho, la esencia del compositor y el punto de vista con el que acierta María José en este material que descubrimos con ella y que me relata ilusionada el momento en que tuvo acceso—junto con su equipo de investigación— a una bodega donde se almacenan todo tipo de archivos inéditos que dejó el mismo Alberto en una decisión consciente y planeada por ser el dueño de su propia memoria; por dejar constancia tanto de sus momentos más recónditos como de los más públicos y que van de la euforia de los conciertos y el cansancio posterior, hasta la cotidianidad como padre en la crianza de sus cuatro hijos pequeños.

Era 1971, relata María José, cuando Juan Gabriel debutó con el disco El alma joven y reventó las estaciones de radio repitiendo aquel estribillo que coreaba todo México y mi hermana mayor (eco en mi ensamble personal) todavía no sufría las quemaduras y era una niña cantando “no tengo ninero…”, cuando todo cambió. Ese éxito rotundo de 1971 le permitió a Alberto 65

Por Alma Delia MurilloFotografía por Ana Hop

comprar la primera de muchas casas y una cámara Super 8 con la que documentaría todas sus vivencias de una forma compulsiva, compulsión gracias a la cual María José y su equipo pudieron reconstruir la línea de tiempo de la vida del cantante y entregarnos esta serie cuyo corazón es exactamente ese: mostrar el material que él mismo dejó y que nos deja conocer a Alberto con una nueva mirada. La serie biográ ca llega a nosotros luego de siete meses revisando cintas de video, escuchando casetes donde Juan Ga tararea esa melodía que ustedes y yo reconocemos como cualquiera en el mundo reconoce la quinta sinfonía de Beethoven y me re ero al tatara taratara tararará con el que remata Hasta que te conocí y que estoy segura que cantaron en su cabeza porque todos tenemos una tonada suya que colonizó y resuena en nuestro cerebro, como atinadamente comenta mi amigo el Ruzo en el pódcast No me provoquen.

Arriba: una imagen de Juan Gabriel durante su juventud. Derecha: memorabilia relacionada con el Divo de Juárez en casa de María José Cuevas, directora del documental Juan Gabriel: debo, puedo y quiero que se estrenará en Netflix el próximo 30 de octubre. En página opuesta: Cuevas posa junto a Ninón, su perra, en su casa-estudio de la Condesa, Ciudad de México, el pasado 10 de septiembre.

Pero además de tarareos, se encontraron cuadernos, manuscritos, tarjetas y papelitos con letras de sus canciones, una servilleta con un garabateo veloz que dice: “Se me olvidó otra vez”. No sé a ustedes, pero a mí se me detendría el corazón por un bit (o dos) si descubro eso.

“Mi proceso fue sumergirme en la intimidad de Alberto y en la grandeza de Juan Gabriel”, relata la directora y yo me pongo taquicárdica escuchándola, le pregunto cómo cambió su mirada sobre ellos y me habla de la aguda conciencia de dualidad que el cantante tenía y al mismo tiempo de lo inseparables que resultan uno del otro. Para María José es un hallazgo todo lo que revela la relación de Juan Gabriel con los niños, por ejemplo, la creación de Semjase, un instituto para críos huérfanos donde podían escolarizarse regularmente y también estudiar música, todo eso era un espejo de la propia infancia de Alberto y es que sí, todos vamos por la vida tratando de reparar nuestra herida original.

Yen esa misma tesitura está el sólido vínculo de cuidados que tuvo con sus cuatro hijos varones: Iván, Jean, Hans y Joan, todos por segundo nombre Gabriel.

A mí me mordió el corazón verlo llevando a uno a la escuela, jugando con otro en la cama, dando golpecitos en la barriga a uno más, cantándole su canción al aco. “Y para que se le quite a todos les puse Gabriel”, dice divertido en una conversación.

¿Para que se le quite qué a quién?, ¿el abandono?, ¿la muerte del padre?, ¿la ausencia materna?, ¿el abuso sexual que sufrió porque no hubo quien lo cuidara?, ¿la falta de pertenencia a la tribu original?

¿Qué reparaba de sí mismo en esa entrega total a la paternidad?

¿Para quién grabó el momento espontáneo en el que le cuenta a uno de los niños que su mamá lo abandonó cuando

era Albertito, cuando era un bebé?, se pregunta María José y detalla que esa escena la registró estando él a solas con el niño, poniendo la cámara frente a ellos en la cama. Es ese desdoblamiento en el que se miraba a sí mismo siempre a través de la lente de la soledad, una que nunca dejó de sentir porque la huella venía desde muy lejos, quizá desde aquel rechazo materno.

María José leyó las letras de las canciones como si fuera un libro de poemas, una por una, y encontró que la palabra que más se repite en sus versos es precisamente “soledad”.

Y si esta soledad me va a enloquecer, entonces queda el cariño de las masas.

El deseo de las multitudes que se transformaban de machazos homofóbicos de palenque gritándole groserías en adoradores totales que al nal de cada actuación se querían casar con él, a trajeados tiesos en costosos centros nocturnos que terminaban arrojando la corbata y bailando

Cuevas tuvo acceso a una bodega en la que el propio Juan Gabriel dejó acumulados recuerdos, fotografías y objetos relacionados con su vida y su carrera y que ahora la directora recupera para su proyecto documental.

trepados en las mesas jalándose los cabellos por la mera desesperación vital que Juan Gabriel despertaba en ellos.

Ese palenque a ras de tierra, ese escenario circular que olía a pelea de gallos, a pieles asoleadas, a sudores de clase trabajadora y a cerveza fue la piedra angular de su conquista y por eso pudo llegar a Bellas Artes. Así lo recupera María José citando a Monsiváis: Juan Gabriel trajo lo marginal al centro. Como también marginal era pertenecer a la comunidad LGBT+ en un México noventero más machista, clasista, racista y conservador que el actual (o no) y que tuvo miedo de que un tipo gay, moreno, fronterizo, hijo de una trabajadora del hogar y que, para más inri, había estado preso, ocupara el centro de la llamada alta cultura, faltaba más. Por nada se cancela el icónico concierto de Bellas Artes. Pero qué necesidad, si no hay como la libertad de ser, de estar, de ir, de amar, de hacer, de andar así sin penas.

Por eso cuando le pregunto a María José sobre cómo se abordó la vida amorosa de Juan Gabriel responde con gran sabiduría: él nos dejó la guía con su célebre frase: “Lo que se ve no se pregunta”. Y desde ahí se relata y se muestra ese aspecto, sin esconderlo, pero sin dar explicaciones.

Juan Gabriel hizo lo que quiso porque tenía hambre, pienso. Porque la saciedad nunca llegó a esa voraz herida de abandono que supo conectar con la nuestra y devorarnos a todos en su canto.

Pero también porque nunca perdió la autenticidad, insiste María José: Juan Gabriel nunca pretendió ser algo que no era y ya era demasiado grande.

Y, desde luego, porque le tocó el regalo de un enorme talento y oído musical sólo comparable al de José Alfredo Jiménez, que podía inventarse una melodía tarareando y luego escribirle una letra matadora.

A propósito de eso, me intriga saber cómo hicieron para seleccionar la música y las canciones, y me explica que precisamente los ejes narrativos de la serie son tres: primero el propio Alberto narrando sus momentos vitales, después el círculo de gente cercanísima que aparece en este material inédito y nalmente las mismas canciones que son un relato prístino de su vida.

Por cierto, aplausos para Camilo Lara y Herminio Gutiérrez por el reto de asumir la música original y la supervisión musical de este enorme proyecto.

Y hay algo más sin lo que el talento no sirve para nada: el trabajo.

Juan Gabriel trabajaba como bestia, eternas jornadas de ensayos, conciertos de cuatro o cinco horas, una veintena de presentaciones al mes, viajes incesantes. Me pregunto si Juan Gabriel mató con esa actividad frenética a Alberto, si lo exprimió hasta la última gota en el escenario.

Yo estoy segura de que Juan Gabriel se quería morir cantando y le falló por poquito, dice María José sin dudar.

Qué se siente ser María José Cuevas y además de Bellas de noche y La dama del silencio, haber dirigido esta serie, quiero saber.

Me siento sumamente afortunada, siento que, de alguna manera, aunque sea simbólica, él me agarró de la mano y me tuvo con anza; esa es su respuesta. Nos abrazamos.

Abajo: fotograma del

No sé cómo explicarlo, pero la entiendo a cabalidad cuando agrega que para ella Juan Gabriel es su mejor amigo, porque para mí es mi hermano. Recuerdo aquel concierto del que salí otando, cuando hizo su reverencia isabelina alargando una pierna y lo ovacionamos luego de Te pareces tanto a mí, y es que ahora veo que tiene un meta signi cado: la mexicanidad es parecerse tanto a Juan Gabriel que no podemos engañarnos.

documental sobre la figura de Juan Gabriel. Más abajo: Cuevas ante un póster de la película El eclipse (1962), de Michelangelo Antonioni.

MENTORAS Y HEREDERAS

Las mujeres más exitosas en sus campos eligen a una artista más joven que las inspira.

PARTE 5.

Emily Watson: Veo en Aisling una cualidad que reconozco en mí misma cuando era una actriz joven: Tiene una presencia que llama la atención. En el rodaje de God’s Creatures [el drama familiar que protagonizaron en 2022], la observaba mucho. Es una habilidad increíble la de contener tanta emoción en silencio y dejarla salir poco a poco.

Robert Altman decía que hacer cine es como construir un castillo de arena en la playa; después te sientas en una silla con una cerveza a ver cómo la marea se lo lleva. Un proyecto puede hacerte sentir muy viva. Pero todos terminan, y entonces vuelves a hundirte un poco en el desconcierto de no saber muy bien quién eres. Yo tengo una red de actrices y actores más jóvenes a quienes me gusta cuidar, porque esta profesión puede ser desconcertantemente solitaria. Puedes perderte por completo en algo y, de pronto, ¡pum!, se acaba, y todo el mundo desaparece.

He pasado por etapas en las que me sentía la protagonista, y cinco minutos después ya estaba interpretando a la mamá con un sombrero de época. Hubo un momento, antes de que el panorama televisivo empezara a cambiar, en el que pensé: “¿Esto es todo?”. Pero cuando cumplí 50, en lugar de sentir que me habían relegado al olvido, noté que las cosas empezaban a ponerse interesantes. Las actrices se vuelven mucho mejores cuando dejan de intentar ser sexis.

Aisling Franciosi: Siempre he pensado en la carrera de Emily como una especie de mapa: es la actriz de las actrices, una artista. Poner la calidad del trabajo por encima de todo no es necesariamente lo que te da más visibilidad. Cuando hice The Nightingale [un thriller histórico de 2018 ambientado en una colonia penal en Tasmania en el siglo XIX], quería demostrar que podía hacer más que interpretar a una adolescente. Creo que es una película poderosa, y recuerdo que no me importaba lo que pensara la gente porque me sentía muy orgullosa. Pero mentiría si dijera que tuvo el efecto que algunos creían que tendría en mi carrera. La cantidad de veces que, en la última década, me han llamado “la estrella del mañana” o “la que hay que seguir de cerca” se ha vuelto un chiste recurrente en mi familia.

Gran parte de esta industria gira en torno a la novedad. Y cuando entré en mis 30, objetivamente ya no era esa novedad. Mi ambición ahora es simplemente poder vivir de la actuación durante el mayor tiempo posible.

Desde la izquierda: Watson, de 58 años, actriz, Breaking the Waves (1996); y Franciosi, de 32, actriz, God’s Creatures (2022), fotografiadas en Waddington Studios, en Stoke Newington, Londres, el 27 de febrero de 2023.

EMILY WATSON

AISLING FRANCIOSI

Entrevistas por Jessica TestaFotografía por Ekua King

HOWARDENA PINDELL

Y MELISSA CODY

Howardena Pindell: Melissa utiliza técnicas del tejido navajo tradicional, pero luego hace algo que ni siquiera puedo imaginarme ser capaz de hacer: ella teje de forma intuitiva, de modo que el patrón va naciendo conforme avanza. Mi obra, como la suya, también está llena de detalles minuciosos, y otra conexión es que muchas de sus piezas remiten a cobijas de estilo Germantown Revival [tejidas originalmente con hilo enviado desde las fábricas en Germantown, Pensilvania, a las reservas navajo a mediados del siglo XIX]. Yo crecí en Germantown durante la era de [las leyes] Jim Crow [que legalizaron la segregación racial en Estados Unidos durante décadas]. Digamos que no era el lugar ideal para ser una persona de color. Los ancestros de Melissa, su nación, han pasado por el in erno. Fue una experiencia mucho peor que la de las personas negras en Germantown. De hecho, fue Asiba Tupahache, integrante de la Nación Matinecoc y activista de Long Island, quien me ayudó a desbloquear una parte de mi mente que estaba en silencio pero que seguía sintiendo el dolor del racismo. Escucharla hablar de esa manera sobre el trato hacia los pueblos indígenas me ayudó a encontrar mi propia voz.

Melissa Cody: Empecé a interesarme en la pintura de Howardena porque la teoría del color en sus composiciones es muy llamativa y evoca una enorme carga emocional. Yo buscaba justamente cómo incorporar capas de emoción a través del color en mis textiles. Trabajo en un telar navajo tradicional, así que, una vez que termino una pieza, no puedo rehacerla. Es su estado nal. Por eso valoro mucho el trabajo de Howardena, porque también tiene ese sentido de conclusión y rotundidad. Se nota en qué momento decide que su obra está terminada.

Soy una artista textil de quinta generación. Mi carrera ha sido moldeada no solo por mis parientes —mis tías, mi madre, mis abuelas y bisabuelas—, sino también por otras mujeres tejedoras de la Nación Navajo. Al aprender de la familia absorbes toda una atmósfera de riqueza y sabiduría. Tuve muchísima suerte de crecer en ese entorno.

Ahora, mi generación está llevando el tejido hacia un nuevo camino, hacia el ámbito de las bellas artes, y también lo usan como una herramienta para transmitir la historia de nuestro pueblo.

Desde la izquierda: Pindell, de 82 años,

Entrevistas por Sandra E. GarciaFotografía por Miranda Barnes
pintora; y Cody, de 42, artista textil, fotografiadas en el estudio de Pindell, en Port Morris, Bronx, el 3 de febrero de 2023.

Naomi Watts: Elle me impresionó desde que la conocí [durante el rodaje de la película Conociendo a Ray de 2015, en la que Watts interpretó a la madre del personaje de Fanning]. Tenía 16 años, pero ya mostraba alta inteligencia emocional. Cuando estaba tratando de empezar mi carrera a nales de mis 20, ya me decían que era demasiado tarde. Me advertían: “Tienes que apurarte. Solo te quedan segundos”. Creo que eso ha cambiado —para bien, por supuesto—. Hoy vemos a mujeres de 50 años protagonizando películas. Incluso hay un pequeño movimiento en el sentido contrario, como si envejecer se convirtiera de pronto en tendencia.

En el caso de las mujeres, pero nunca en el de los hombres, la palabra “ambición” siempre se carga de connotaciones negativas. Siempre he tenido ganas de interpretar más y más personajes, y fue eso lo que me trajo hasta aquí. Pasé muchos años bajo el radar, sin conseguir trabajo —apenas alguna cosita por aquí y por allá— hasta que David Lynch me ofreció un papel increíble [en Mulholland Drive, 2001]. Si no hubiera mantenido ese nivel de determinación o ambición, como quieras llamarlo, habría tirado la toalla y buscado otra cosa. Es importante saber por qué amas lo que haces. ¿Qué es lo que te alimenta y te hace volver una y otra vez?

NAOMI WATTS

ELLE FANNING

Elle Fanning: Naomi es una especie de actriz sin género de nido; ha trazado su propio camino. Eso es lo que me gustaría que algún día dijeran sobre mi trabajo. Siempre quiero sorprender a la gente y desa ar las expectativas de lo que creen que puedo hacer.

Cuando grabé la primera temporada de The Great [la serie de Hulu que se estrenó en 2020 y en cuya tercera y última temporada Fanning volvió a interpretar el papel de Catalina la Grande], fue también la primera vez que produje un show. Nunca había estado tan involucrada detrás de cámaras, tomando decisiones, pero siempre he tenido curiosidad por saber cómo se arma todo. Ahora puedo sentir cómo estoy evolucionando, que ya no me da tanto miedo alzar la voz en espacios que antes no hubiera pisado. Sigo siendo joven, pero tengo que recordarme constantemente: “Llevas actuando desde los 2 años, has estado en muchos sets, y has visto muchas cosas”.

Desde la izquierda: Fanning, de 27 años, actriz, Somewhere (2010); y Watts, de 57, actriz, 21 gramos (2003), fotografiadas en Jack Studios, en Chelsea, Manhattan, el 6 de marzo de 2023. Fanning usa un vestido de Chanel , chanel.com, Watts usa una chamarra de Chanel ; arete de Catbird , catbirdnyc.com; anillo Aeri Go de Catbird , catbirdnyc. com Peinado por Marki Shkreli (The Wall Group); maquillaje por Romy Soleimani (The Wall Group).

Entrevistas por Ella Riley-AdamsFotografía por Hart LëshkinaEstilismo por Tess Herbert

RITA DOVE

POETA Y ESCRITORA

Y SAFIYA SINCLAIR

POETA Y ESCRITORA

Rita Dove: Descubrí la obra de Sa ya en 2011, cuando se postuló al programa de escritura creativa de la Universidad de Virginia —y, parafraseando a Emily Dickinson, me voló la cabeza—. Sentí una electricidad recorriéndome por el alma y la elegancia rotunda de sus poemas. Cuando llegó a mis clases, hablamos sobre las di cultades que tuvo al crecer en una familia rastafari muy estricta y de todas las capas adicionales que conlleva vivir en la diáspora, las cuales, en su caso, eran tan extremas y vastas que al principio no las comprendía del todo. Sin embargo, en mis clases impartía la losofía de hablar a través de los poemas y no directamente sobre la vida, a menos que fuera estrictamente necesario. El pacto es comunicarse en términos de la metáfora y a través de la técnica. Así que eso hicimos, y ella demostró ser de acero. Yo peleaba con Sa ya línea a línea —cada palabra, cada sílaba—, con el entendimiento de que debajo de cada una había una confrontación con el mundo. Para ser escritora tienes que vivir la vida y sentir curiosidad por ella. Luego puedes trabajar desde allí. Cuando algo te llama, como a mí la poesía, todo lo que pasa en tu vida termina alimentando ese llamado. Siempre les pregunto a mis estudiantes: “¿Qué te apasiona?”. Y me contestan: “Ah, la poesía”. A lo que les respondo: “No, no, ¿qué [más] te apasiona?”. Una de mis pasiones es el baile de salón. Algunos colegas me han dicho que debería ponerme a leer un libro, y yo les respondo: “Sí, lo estoy haciendo, pero también estoy bailando un libro”. Lo más hermoso de la poesía es que puede asaltarte sin aviso. Puedes estar viviendo un día de lo más ordinario, y entonces lees o escuchas un poema y, de pronto, todo a tu alrededor se vuelve más nítido.

Entrevistas por Jess ColeFotografía por Ellen Fedors

Sa ya Sinclair: Cada semana, los comentarios de Rita venían en una carta escrita a máquina de página y media y a espacio sencillo. Ella me enseñó que está bien decir las cosas sin rodeos, mientras que mi impulso era ser barroca, exuberante. Pienso en eso todo el tiempo: en la importancia de con ar en la simpleza de una imagen y dejar que haga su trabajo por sí sola. Es curioso cómo a veces escribir te provoca un subidón, como si le hubieras tocado las manos a Dios, y al día siguiente, tal vez solo queda una línea. Escribir exige muchísima humildad, sentarse con una idea constantemente. Me siento muy afortunada de que me haya ayudado a navegar el mundo académico como poeta y como mujer negra y, aún más importante, que me haya mostrado cómo mantener la paz interior y el espíritu que hacen falta para escribir poemas de verdad. Tener una carrera está bien, pero de ella no proviene la fuerza que te hace sentarte a medianoche a escuchar lo que el día quiere decirte hasta las cinco de la mañana.

Desde la izquierda: Dove, de 73 años, poeta, Playlist for the Apocalypse (2021), y escritora„ y Sinclair, de 40 años, poeta y escritora, How to Say Babylon (octubre de 2023), un libro de memorias, fotografiadas en Tempe, Arizona, el 31 de enero de 2023.

CHERYL JAMES Y SANDRA DENTON,

Cheryl Salt James: Recuerdo cuando Issa abrió una cuenta en Kickstarter en 2011 para recaudar fondos y poder terminar la primera temporada de su serie en YouTube, The Misadventures of Awkward Black Girl (2011–2013). Siempre me pareció algo muy audaz y astuto. Tuve el privilegio de verla construir su público y luego llevárselo con ella a HBO para Insecure. Cuando eres artista, la gente siempre cuestiona tu visión. Las ideas se estiran y empujan en distintas direcciones, y pueden diluirse. Pero Issa, al menos desde donde yo lo veo, siempre ha seguido su intuición.

Sandra Pepa Denton: En sus memorias [The Misadventures of Awkward Black Girl, 2015], Issa menciona que luchaba con la sensación de no ser lo su cientemente negra. Yo me identi co con eso. Cuando Salt-N-Pepa vendía millones de discos, nos miraban como una “fusión”, lo que quería decir que no éramos lo su cientemente negras o lo su cientemente hip. Ahora todo el mundo quiere ser pop. Eso signi ca que saliste al mundo. Al igual que nosotras, Issa se mantuvo rme y fue muy inteligente con sus batallas, convirtiéndolas en comedia. Además, siempre se mantuvo auténtica.

Denton (izquierda), de 55 años, y James (derecha), de 59, integrantes del grupo de hip-hop Salt-N-Pepa, Very Necessary (1993); y Rae, de 40, actriz, productora y guionista, Insecure (2016–2021), fotografiadas en EVS Studios en Glendale, California, el 4 de marzo de 2023. Denton lleva un vestido de Versace, versace.com; zapatos de Bottega Veneta, bottegaveneta.com; collar y brazalete de Van Cleef & Arpels, vancleefarpels.com; y anillo de David Webb, davidwebb.com. Rae lleva un vestido de Proenza Schouler, proenzaschouler. com; sandalias de Stuart Weitzman, stuartweitzman.com; aretes de Lisa Eisner, lisaeisnerjewelry.com; brazaletes de Bulgari, bulgari.com; y su propio anillo. James lleva un vestido de Vince, neimanmarcus.com; cinturón de Zana Bayne, shop.zanabayne.com; botas de Christian Louboutin, christianlouboutin. com; aretes, collar y brazalete de David Webb; y anillo de Tabayer, bergdorfgoodman.com. Peinado de James y Denton por Yusef para The Wall Group. Maquillaje de James por Kasha Lassien para The Wall Group. Maquillaje de Denton por Mylah Morales para Six K. Peinado de Rae por Felicia Leatherwood. Maquillaje de Rae por Joanna Simkin para The Wall Group.

Y GUIONISTA

Entrevistas por Sandra E. GarciaFotografías por Renee CoxEstilismo por Ian Bradley

Issa Rae: Yo crecí escuchando a Salt-N-Pepa. Siempre he admirado su colaboración como socias y la forma en que se complementan. Es muy difícil que un grupo dure en esta industria, pero ellas siguen siendo eles a sí mismas y a lo que representan, sin tapujos. Gran parte de mi inspiración como escritora viene de las raperas. Escribo escuchando rap. Cuando iba en secundaria, incluso intenté formar grupos de rap inspirada en Salt-N-Pepa. No era lo mío, pero ellas me hicieron pensar que sí.

Encontré mi voz como artista cuando, siendo adolescente, me di cuenta de que podía contar historias que hicieran reír o emocionaran a la gente. En mi serie web The Misadventures of Awkward Black Girl, hay mucho de mí frente a la cámara —mi sensibilidad y mi sentido del humor están totalmente expuestos—, y que eso fuera justamente lo que lanzó mi carrera fue aterrador y grati cante a la vez. Me tomó tiempo darme cuenta de que lo que le estaba presentando al mundo era mi voz.

MADHUR

JAFFREY

Madhur Ja rey: Conocí el trabajo de Michelle por mi nieta. Leí su libro [Crying in H Mart, 2021] y escuché su música, y pensé que se parecía a mí. Nuestras relaciones con nuestras madres son similares en muchos sentidos —cuando cuenta en su libro que su madre solía ver el canal de compras por televisión QVC y comprar cremas para la cara, pensé en la mía, que nos hacía a mis hermanas y a mí frotarnos leche de nuestras propias vacas en la cara porque había oído que Cleopatra se bañaba en leche de burra para tener el cutis blanco—. Nuestros padres también se parecen: el padre de Michelle nunca tomó su música en serio, lo cual me recordó al mío, que le dijo al presidente de la India que actuar era solo mi pasatiempo.

Siempre me he considerado actriz, y nada más. A veces siento que interpreto el papel de cocinera. Cuando era joven, no quería ser como las grandes estrellas de Hollywood, quería ser como esos actores del Actors Studio. Marlon Brando me parecía fabuloso. Siempre fue mi objetivo. La honestidad de ciertas personas al actuar me inspiró: es algo rarísimo, pero lo puedes ver en sus ojos. Todo su cuerpo se mueve como una sola cosa porque siguen una línea de pensamiento auténtica.

Por eso me sentí atraída por Michelle. Veo en ella a una mujer joven maravillosa que sigue su camino. No será fácil, pero sin importar si la gente cree que debería escribir o cantar, ella está haciendo lo que cree que es lo correcto para ella. Aunque Michelle y yo no nos habíamos conocido antes de la sesión de fotos, nos acercamos la una a la otra de forma muy instintiva. Hablamos de su esposo, de trabajos que hice, de películas mías que debía ver, de libros que debía leer. Le recomendé Shakespeare Wallah (1965), la película de Merchant Ivory. Después me mandó un mensaje de una sola palabra con una foto mía en la película. Decía: “Estrella”.

ACTRIZ Y ESCRITORA Y

MICHELLE ZAUNER,

A.K.A. JAPANESE BREAKFAST CANTAUTORA Y ESCRITORA

Entrevistas por Jason ChenFotografía por Fumi Nagasaka

Desde la izquierda: Jaffrey, de 92 años, actriz y escritora, An Invitation to Indian Cooking (1973); y Zauner, de 36, cantautora, Jubilee (2021), y escritora, fotografiadas en 16 Beaver Studio, en el distrito financiero de Manhattan, el 9 de enero de 2023.

Michelle Zauner: Madhur apareció brevemente en Vanya on 42nd Street (1994), que por extraño que parezca, es una película de la que me enamoré durante la pandemia. Me he dado cuenta de que ambas estamos interesadas en diferentes formas de expresión artística y las abordamos desde un interés genuino y sincero. A lo largo de los años, ella ha actuado, hecho una clase magistral de cocina y ha escrito libros infantiles, recetarios y una memoria. Es alguien que simplemente ha hecho lo que ha querido hacer de forma continua, aunque su carrera no siga una trayectoria lineal.

Eso me reconforta a medida que creces, te haces consciente de lo frágil que es tu fecha de caducidad, y ver a una mujer de más de 90 años explorando todavía otras facetas de sí misma y haciéndolo con tanta gracia es algo hermoso. Estaba ahí [en el set], haciendo bromas, combinando su labial con su suéter, siendo simplemente fabulosa.

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gentleman.com.mx

Espacios con alma

Peter Marino convierte el legado de Chanel en arquitectura en la nueva boutique de la marca en la Ciudad de México. Una conversación sobre moda, identidad y creación artística.

Peter Marino (Nueva York, 1949) no diseña solo tiendas, arma escenas en las que la moda respira. Fundó su despacho en 1978 y hoy encabeza una práctica con decenas de especialistas, reconocida por equilibrar arquitectura, interiorismo y arte contemporáneo comisionado ad hoc . Para Chanel, con quien colabora desde hace décadas, ha erigido una gramática espacial tan legible como el monograma de la maison a través de mármoles y lacas, bronces que parecen joyería y una paleta que afina blancos, negros, beiges y dorados con la convicción de que el lujo se mide en pausas. “No hay mayor cumplido que me digan: ‘Me gusta el conjunto’”, admite. “Porque diseño pensando en un todo: pisos, muros, techos, luces y muebles”, continúa.

En conversación con T México, Marino se mostró tajante sobre el punto de partida para la boutique que proyectó para Chanel en la Ciudad de México. “Cada tienda debe ser inmediatamente identificable como un entorno Chanel desde el momento en que uno se aproxima desde el exterior. Esto no significa que exista una fórmula que se repita cada vez, pero sí claves visuales y un vocabulario material que nos permiten crear un espacio único, diseñado para el contexto, pero infundido con la identidad de la marca”, relata. Y e se contexto comienza en la Ciudad de México en la piel del edificio, ubicado en el barrio de El Pedregal, en el sur de la capital.

Izquierda: fachada de la nueva boutique de Chanel proyectada por Peter Marino en Artz Pedregal, en el sur de la Ciudad de México. Abajo: en el interior de la tienda los diseños de la marca se mezclan con obras de arte contemporáneo de artistas como Vik Muniz, Vera Lutter, Abelardo Morell y Massimo Listri.

All í, Marino eligió piedra volcánica para la fachada —una resonancia material que hace referencia al modernismo presente en el barrio—, mientras que en el interior desplegó una orquestación de piezas que prolongan esa voz telúrica. “Referenciamos materiales y texturas naturales en toda la tienda. Las mesas brutalistas de Paul Kingma están compuestas de mármol crudo, piedra blanca y fragmentos de minerales; La Calisonne , de Agnès Debizet, es una mesa de cerámica colada; las esculturas de Johan Creten son de gres esmaltado y acabados en dorados; y dos de mis cajas de bronce esculpidas tienen acabado de piedra”, describe el arquitecto, quien entiende la curadoría de arte como una “arquitectura extendida” que no acompaña al producto, sino que lo encuadra.

“La obra necesita espacio para respirar y no está pensada para competir con la mercancía, por eso parece flotar junto al producto en su espacio personal”, explica. En México, esa lista reúne nombres y piezas precisas: Rorschach I from After Warhol , 1999, de Vik Muniz; Corte Barozz, Venice XIV: March 8 , 2006, de Vera Lutter; Camara Obscura: The Pantheon in Hotel Albergo del Sole , 2008, de Abelardo Morell; esculturas en alta temperatura de Johan Creten; Gregoriano Protano II, de Massimo Listri; y muebles de Thierry Leproust, Paul Kingma y Aaron Poritz. E l arte en las boutiques de Chanel más que accesorio es estructural. En México, las fotografías de Lutter o Morell dialogan con el mobiliario escultórico como secciones de una partitura — crescendo al

entrar, pausa en el salón de zapatos, coda en el área de prêt-à-porter —. “La obra habita su propia zona”, remarca Marino.

Es a distancia produce el efecto buscado: intensificar la mirada sobre el producto y concederle al arte su autonomía, sin ruido. Quien haya seguido su trabajo reconocerá el rigor de esta coreografía en el n úmero 19 de la rue Cambon o en el n úmero 18 de Place Vendôme, ambas en París: secuencias de salones à la française , escalas amplias, luminarias de Goossens y materiales táctiles que acompañan a biombos lacados o en tweed sin literalidad. La boutique mexicana destila esa memoria y la injerta en un contexto con carácter propio que es también uno de los

El espacio de la boutique de Chanel en Ciudad de México está dividido como en secciones de una partitura: crescendo al entrar, pausa en el salón de zapatos y coda en el área de prêt-àporter . Abajo: dos salones de la tienda se entrelazan creando un ambiente sofisticado y acogedor.

símbolos referenciales de la carrera de Marino . U bicado en Artz Pedregal, el espacio cuenta con más de 400 metros cuadrados distribuidos en secciones de prêt-à-porter, marroquinería, calzado y bisutería, así como con una selección de relojería y alta joyería. Recalca Marino la inspiración en el apartamento del 31 de rue Cambon — reinterpretado aquí contemporáneamente— para la proyección de la fachada bitonal sobre piedra volcánica e insiste en una idea casi antitética al consumo veloz: “No miras solo un vestido; te sumerges en un lugar bien diseñado, pensado para hacerte sentir alegría y liberación”, expresa. De ahí el gusto por salas generosas, la alternancia de ritmos (contracción/expansión) y su cruzada por lo sensorial: texturas que “no son pantallas digitales” y drapeados y superficies “con tridimensionalidad y vida”. “Todo es táctil”, suele decir el diseñador como una suerte de reacción al dominio de la era virtual. Habla de cortinas bordadas por Lesage, de muros con hendiduras irregulares y de superficies con “vida real”. Su arquitectura entrena la atención mientras educa la mano y el ojo,

una dupla que convierte la visita en un rito —entrar, respirar, probar, conversar, despedirse— más que en un tránsito. No extraña, pues, que describa la boutique ideal como un lugar donde “te sientas un poco fuera de la experiencia ordinaria”

E se credo dialoga con algo más íntimo hasta llegar a su formación inicial en las artes y a un origen personal y profesional que parece una fábula pop. Marino cuenta que empezó trabajando para Andy Warhol con un proyecto en la casa que el artista tenía en la calle 66, en Manhattan, y más tarde en The Factory. “Warhol me encargó mi primer trabajo y me pagó con una obra. Tuve que venderla para comprarme una casa”. La anécdota funge como síntesis de su pragmatismo y su hambre de proyecto, ya que le abrió las puertas de empresarios como Rothschild y Agnelli, de diseñadores como Saint Laurent y Valentino, y del retail de alto voltaje: Barneys en Madison Avenue, Nueva York, donde afinó una tipología de megastore con identidad, Calvin Klein, Armani, Fendi, Zegna y, por supuesto, Chanel.

L e pedimos que defina su relación de 30 años con la maison de la camelia y no

Dice Marino que una de las ventajas de haber colaborado con Chanel a lo largo de las tres últimas décadas es la libertad que siempre le ha otorgado la marca a la hora de trabajar. Abajo: los sofás del área de zapatería están diseñados en tweed beige y azul marino.

recurre a las metáforas: “Chanel me da la libertad para crear experiencias de retail que son arte. Siempre buscan evolucionar la marca manteniendo su historia. Yo intento progresar y seguir inventando formas y siluetas con cualquier material innovador que pueda encontrar. Chanel está siempre abierta a nuevas ideas, por eso la sociedad funciona tan bien”, remarca sobre una relación que es tan longeva como monumental en escala. El arquitecto ha realizado más de 200 proyectos para la casa, un arco que él mismo condensó en el libro The Architecture of Chanel , en el que revisa 16 casos ejemplares y desglosa su gramática material —textura, escala, luz, y la inserción precisa de obras de arte— como los vectores narrativos

que atraviesan el lujo contemporáneo.

E se ADN se ha expresado también en otros hitos m ás cercanos a la tecnología y que pueden verse en la Chanel Ginza Tower de Tokio, célebre por su cortina LED interactiva, o en la tienda ubicada en el Miami Design District, concebida como un cubo estucado blanco con aperturas escultóricas. Ambos ejemplos ilustran cómo Marino convierte motivos históricos de la marca en arquitectura de vanguardia, sin perder la “escala residencial” que el propio arquitecto considera esencial para invitar a la conversación y al tacto. Incluso cuando trabaja con otras casas, su insistencia en esas cualidades domésticas confirma un método, no un estilo, que Chanel capitaliza con particular claridad.

S u papel como puente entre arte y arquitectura se vuelve explícito con la Peter Marino Art Foundation de Southampton, un inmueble de casi 2,500 metros cuadrados de salas expositivas, restaurado y rediseñado por su estudio, que despliega parte de su colección y que al mismo tiempo tambi én funciona como un laboratorio de esa “respiración” artística que Marino integra en sus proyectos comerciales.

A su perfil se suma también un reconocimiento institucional sostenido. El pasado mayo, Carnegie Hall le otorgó su Medal of Excellence por su contribución cultural a la industria del retail , y uno años antes, en 2012 y 2017, el gobierno de Francia lo distinguió como Chevalier y Officier, respectivamente. Su

Abajo, en el sentido de las manecillas del reloj: Marino suma más de 200 proyectos junto a Chanel; en el libro The Architecture of Chanel , editado por Phaidon, Marino presenta 16 casos en los que condensa la gramática de texturas, escalas, luz y arte que también se reflejan en la tienda de Artz Pedregal. En página anterior: detalles de la nueva boutique de la marca francesa en la Ciudad de México.

estudio, por su parte, suma alrededor de 160 profesionales, un músculo que permite sostener el ritmo y la diversidad de los encargos sin diluir su precisión curatorial.

A Marino se le pregunta a menudo cómo puede trabajar con diferentes marcas de lujo sin mezclar códigos, valores e identidades. La respuesta es un mini tratado de historia para cada una. Chanel, explica, conjuga modernidad con un toque de oro y espejos. “No tengo problemas para distinguir firmas, es como trabajar para dos clientes privados”, señala. Por el contrario, esa escucha no impide el desarrollo de un hilo conductor. Por eso el arquitecto insiste en buscar escalas que invitan a conversar, sentarse y tocar para que, de ese modo, el

espacio no intimide como museo, sino que hospede como un hogar.

S u modo de hablar de Chanel confirma esa ética. No hay consignas, sino delicados homenajes a la historia de Gabrielle Chanel y un ojo para traducirla en 2025 sin acercarse demasiado a la peligrosa nostalgia. Cuando le pedimos tres palabras que describieran su estrenado trabajo en la boutique de Chanel en México, responde sin dudar: “Atemporal, elegante y chic”. El espacio de Artz Pedregal lo confirma con tributos al legado propio de la maison mezclados con un acento local que no imita, sino que traduce su contexto con un equilibrio que es quiz á, la gran aportación de Peter Marino a la arquitectura y el diseño de interiores.

EL BUEN

AMERICANO

A los 72 años, Robert Longo vive un renacimiento tardío en su carrera. ¿Cómo logró alguien tan asociado con el hedonismo de los años ochenta convertirse en uno de los artistas políticos más empáticos de nuestro tiempo?

ROBERT LONGO TIENEsu estudio en el último piso de un edificio de estilo italiano del siglo XIX en SoHo desde 1984. Es un lugar que cruje (y tiene algunas goteras), pero sigue teniendo cierto aire señorial, ya que fue construido en la década de 1840 como sede de los Odd Fellows: una sociedad fraternal de clase trabajadora que en su momento fue más grande que la masonería. “Tuviste suerte de que funcionara el elevador. Yo ya no puedo subir por las escaleras”, me dice mientras se frota la rodilla cuando lo encuentro en ese espacio de techos altos y paredes con huellas del tiempo esta primavera. Le pregunto si hay más artistas en el edificio y responde que no. “Me los como”, añade.

Longo alcanzó notoriedad en sus veintes como uno de los principales exponentes de la llamada Pictures Generation, un grupo disperso —que incluía a Cindy Sherman, David Salle, Richard Prince, Jack Goldstein y Sherrie Levine— que surgió a finales de los setenta y definió la escena artística de los ochenta. El nombre nació del título de una exposición, Pictures, curada por Douglas Crimp en Artists Space, Nueva York, en 1977, que reunió a artistas conocidos por apropiarse de elementos publicitarios y del cine de Hollywood en obras inexpresivas que parodiaban voces ajenas, actualizando el pop art de los sesenta para una generación más joven y mucho más nihilista. Usaban el lenguaje del consumo masivo —el idioma con el que habían crecido al haber nacido en la prosperidad de la posguerra durante el baby boom— para criticar una cultura cada vez más definida por la codicia y el exceso. Las obras más famosas de Longo durante ese periodo fueron sus dibujos conocidos como Men in the Cities: retratos fotorrealistas, en carbón y grafito, de figuras cuyos cuerpos se tuercen y se repliegan, como si estuvieran bailando o muriendo, vestidos como si se fueran a una oficina de mediados del siglo XX en Madison Avenue.

Longo encarnaba por sí mismo cierto tipo de cool neoyorquino ochentero: arrogante, atrevido, caminando en la línea entre apropiado y apropiador, moderno pero no vendido. Encontró un estilo —mullet rockabilly, Ray-Bans, jeans negros, botas— que conserva incluso cuando su cabello negro se pintó de plateado. Autodefinido como un ladrón de imágenes, quería crear arte tan grande, tan contundente, que nadie pudiera apartar la mirada. Arte tan impactante como cualquier campaña publicitaria o película. Arte que lo convirtiera en estrella. “Mi manera de ser vanguardista”, dijo alguna vez, “es lograr que 30 millones de personas piensen que soy vanguardista, no solo un grupo de personas en un coctel del mundo del arte”. No le interesaba la fama intelectual de nicho y, con el tiempo, muchos de esos intelectuales de nicho tampoco se interesaron por él. Prefirió moverse en el mundo del entretenimiento popular, donde podía tener mayor impacto. Fue vocalista de la banda punk Menthol Wars con su colega Richard Prince en la segunda guitarra. Dirigió los videos de The One I Love de R.E.M. y Bizarre Love Triangle de New Order. Hizo una película de acción para un gran estudio de Hollywood. Se volvió tan ubicuo que, como dijo a la revista Interview el año pasado, “fui uno de los artistas a quienes les echaron la culpa por los ochenta”.

Hoy, Longo tiene 72 años y ha pasado el último año trabajando en paralelo en dos retrospectivas. Una comenzó en el museo Albertina de Viena el otoño pasado, y luego viajó, con ligeras modificaciones, al Louisiana, a las afueras de Copenhague. La segunda se inauguró también el otoño pasado en el Museo de Arte de Milwaukee, donde la tituló, de manera portentosa, The Acceleration of History (Longo nunca minimiza sus intenciones).

Una especie de secuela de esa muestra abrió el pasado septiembre en cuatro pisos de la Pace Gallery de la calle 25 Oeste, en Manhattan, bajo el título The Weight of Hope.

El día que nos encontramos en su estudio, Longo está por viajar a la inauguración en Dinamarca, y se siente nervioso. Han pasado apenas unos meses desde la investidura de Donald Trump y, además de amenazar con una guerra comercial y despreciar lo que considera parásitos europeos en la OTAN, el presidente ha declarado su intención de convertir Groenlandia, protectorado danés, en territorio estadounidense, sin descartar el uso de la fuerza. “Me preocupa un poco ser estadounidense allá”, comenta.

La carrera de Longo ha sido variada, pero hoy es más conocido por sus imponentes dibujos fotorrealistas en carbón sobre papel, a menudo inspirados en acontecimientos actuales y basados en una o más imágenes periodísticas indelebles. Sin embargo, se asemejan menos a lo que se ve en un periódico que a pinturas históricas en la tradición de La balsa de la Medusa (1819), de Théodore Géricault, o El 3 de mayo de 1808 (1814), de Francisco de Goya. Él representa a personas refugiadas que huyen de la violencia política, a jugadores de fútbol americano arrodillados en señal de protesta y paisajes furiosos de las manifestaciones contra la brutalidad policial o la guerra en Gaza. Sus dibujos pueden tardar de varios meses a un año en completarse, con la colaboración de

un equipo de asistentes. El proceso, que comienza aplicando capas aterciopeladas de carbón, deja polvo en el aire. Del techo cuelga un elaborado sistema de ventilación. Él toma la iconografía visual del fotoperiodismo, pero la amplifica hasta tal punto que resulta imposible pasarla por alto. Y aunque a menudo aborda temas de actualidad, el tono ominoso de su obra se ha mantenido constante durante cinco décadas, en una larga meditación sobre la excepcionalidad estadounidense. “Es cosa de hombres, muy americana”, le dijo una vez al difunto artista y escritor Walter Robinson. “Se trata de cómo los hombres han encontrado su lugar en el mundo”.

Durante décadas, Longo, al igual que su trabajo, ha sido objeto de malentendidos: ¿Está criticando o glorificando? Entre 2007 y 2018, realizó una serie de dibujos a gran escala de tiburones con las fauces abiertas; el primero lo compró un “pez gordo” corporativo, como lo describe Longo, y se rumoreaba que colgó la pieza sobre su escritorio, para disgusto del artista. Longo se considera un creador político, pero su política es la de mirar y mostrar, de teatralidad y atmósferas. Es la política agitadora de la vanguardia con imágenes intermitentes y música disonante, la política levemente fatigada de mirar una pantalla de televisión demasiado tiempo. No hay nada de propaganda política en ella. En 2014, cuando dibujó a gran escala a la policía militarizada en Ferguson, Misuri, durante las protestas por el asesinato de Michael Brown, quizá su simpatía estaba con los manifestantes, pero la representación de la musculatura autoritaria tenía un halo inquietante y glamuroso: los policías se parecían a los villanos carismáticos de una historieta.

El artista Robert Longo fotografiado en su estudio de Manhattan el 2 de abril de 2025. Detrás de él, un dibujo en tinta y carbón de un nido de serpientes.

En el fondo, más allá de su escala, el arte de Longo es humanista: nos recuerda que debemos conservar la empatía, incluso cuando nos sentimos agotados por la sobreexposición a los medios masivos —hoy, a las redes sociales—. Longo, que ha dicho estar interesado en “las consecuencias de las imágenes sobre la psique”, quiere que reaccionemos, que no estemos anestesiados, que encontremos algún tipo de sentido en ese eco.

LA FRASE “SOMETHING Wicked This Way Comes” está pintada con plantilla en la puerta del estudio de Longo. Junto a ella, un letrero amarillo en forma de rombo, con la silueta de un tiburón, advierte: “Surf at Your Own Risk”. Tiene una casa de playa en Long Island y durante décadas surfeó allí con los tres hijos que crio junto a la actriz alemana Barbara Sukowa. (En 2022 se casó con la cineasta Sophie Chahinian, a quien conoció cuando ella lo entrevistó en 2017 para su Artist Profile Archive).

El estudio está lleno de curiosidades con aire masculino: una cabeza de venado disecada atornillada a la pared, una camiseta enmarcada con la célebre publicidad que apareció en 1974 en Artforum en la que la escultora Lynda Benglis posa desnuda empuñando un consolador. Junto al fregadero, un esqueleto humano apenas más grande que una muñeca Barbie, protegido bajo una campana de vidrio.

El área de trabajo, sin embargo, está despejada, y en las paredes cuelga una muestra de sus inquietudes actuales: un tríptico que formará parte de la exposición en Pace estrenada en septiembre. Uno de los paneles, de 2.4 por 3.6 metros, muestra a un soldado operando un obús en Ucrania. El segundo, una multitud de personas en La Meca vista desde arriba. El tercero, un grupo de bomberos intentando apagar un incendio ocurrido en 2024 en Gorman, California. Todas las piezas se basan en fotografías de prensa, ampliadas, simplificadas, depuradas y, a veces, fusionadas con detalles de otras imágenes, antes de ser dibujadas en carbón sobre papel. Él enumera sus temas, de izquierda a derecha: “Guerra, religión y naturaleza”, dice. Como muchas personas de su edad y contexto, Longo sigue recibiendo el periódico impreso cada mañana. Cuando llegué a su estudio tenía un ejemplar abierto de The New York Times sobre las piernas, y suele hojearlo, y estudiar sus fotos, de manera obsesiva. (Durante la pandemia, guardó todos los ejemplares de un año y terminó con una pila de casi tres metros de altura, que fundió en bronce y expuso en Pace en 2021). Uno de los momentos determinantes de su vida está ligado a una fotografía icónica: la imagen tomada durante las protestas contra la guerra de Vietnam en la Universidad Estatal de Kent, cuando la Guardia Nacional de Ohio mató a cuatro estudiantes en mayo de 1970. El cuerpo del chico sobre el que se arrodilla la joven de 14 años Mary Ann Vecchio era de un amigo suyo de la preparatoria: Jeffrey Miller, quien tenía 20 años cuando murió. Desde entonces, los medios masivos se volvieron algo personal para él.

Longo creció en Plainview, en el centro de Long Island, como lo que él mismo denomina, un “hippie deportista” que jugaba al futbol americano, pero

Desde la izquierda:

Untitled (Jules) , una pieza de la serie Men in the Cities (1979-83); una obra en proceso en el estudio de Longo que representa a bomberos combatiendo un incendio forestal en Gorman, California, en 2024.

que tenía problemas para leer e incluso para decir la hora debido a su dislexia. Pero le gustaba dibujar y ver películas. No era buen estudiante, pero para él era importante ir a la universidad y así evitar ser reclutado para la guerra de Vietnam. Tras ser expulsado de una universidad en Texas y pasar un tiempo aprendiendo restauración de arte en Florencia, Italia, terminó estudiando escultura en el State University College de Búfalo. Allí conoció a Cindy Sherman, también estudiante de arte, que había crecido cerca de Huntington, Long Island. Fueron pareja un tiempo y desde entonces siguen siendo amigos.

Longo y Sherman solían ir juntos a la Albright-Knox Art Gallery (hoy Buffalo AKG Art Museum). Incluso entonces, hablaba sin parar. “Supongo que él fue mi introducción al arte contemporáneo”, me cuenta ella. A veces, después, había una especie de examen. Junto con otros amigos, fundaron un pequeño pero influyente espacio sin fines de lucro en Búfalo llamado Hallwalls, en parte porque “nadie más quería exponer nuestro trabajo”, recuerda Sherman riendo. Allí invitaron a artistas conceptuales como Sol LeWitt, Robert Irwin y Jonathan Borofsky. Por eso, cuando en 1977 se mudaron a Manhattan, a la entonces bastante decadente zona de lo que hoy es South Street Seaport, ya contaban con una incipiente red de contactos. Longo no era tímido al mostrar sus ambiciones. La curadora e historiadora de arte RoseLee Goldberg, que conoció a Longo y Sherman poco después de que llegaran a Nueva York, recuerda que él le dijo a principios de los ochenta que quería ser “un nombre conocidísimo”, a lo que ella respondió: “¿Como Clorox?”. Su confianza parecía encajar con la energía ostentosa de la era Reagan, cuando ser joven, atractivo y audaz podría traducirse rápidamente en dinero y fama (por ejemplo: Julian Schnabel y Jean-Michel Basquiat). “Creo que mi arte va a cambiar al mundo”, declaró Longo a The New York Times en 1985. Él y Sherman organizaban fiestas, y le irritaba que se apareciera Andy Warhol. “Recuerdo que mi reacción inmediata era: ‘¡Nadie lo invitó!’”, le contó años después a su amigo Keanu Reeves para la revista Interview. “Ahora pienso: ‘Vaya, ¿en qué estaba pensando?’. Pero así de agresivos éramos con la idea de reemplazar a quienes nos precedían.Era bastante engreído en aquel entonces”, me

dice. “Recuerdo haber leído que Pollock quería matar a Picasso. Yo básicamente quería matar a Warhol”. Pero mientras que Warhol era exagerado y distante, la versión Pop de Longo era seria y apocalíptica. Una vez construyó una escultura esférica de casi un metro de diámetro hecha con 18,000 balas reales, cifra que se aproximaba al número de personas asesinadas por armas de fuego en Estados Unidos en 1993, excluyendo los suicidios. Cuando repitió la obra en 2018, la hizo al doble para reflejar el aumento de muertes por armas; esta vez tenía 44,000 balas. A ambas versiones las tituló Death Star. Men in the Cities fue su trabajo más warholiano: repetitivo e instantáneamente reconocible como un retrato en serigrafía. Longo realizó unas cuarenta piezas entre 1979 y 1983. Sus amigos —Sherman, los galeristas Larry Gagosian y Jeffrey Deitch, entre otras figuras— posaron para las fotografías que sirvieron como material de origen para los dibujos. Las poses se inspiraban en cómo los actores se doblaban al recibir un disparo en las películas de Sam Peckinpah, y en la forma en que la gente saltaba y se contorsionaba en los conciertos de punk, pero también en las esculturas de esclavos de Miguel Ángel y en la película de Rainer Werner Fassbinder de 1970 El soldado americano, entre otras referencias high-low que Longo, gran conversador sobre arte, ha compartido a lo largo de los años. Son algunas de las obras más perdurables de su época, imágenes proteicas que parecen ser artefactos de un tiempo y un lugar determinados, y que, en retrospectiva, también parecen anticipar tantas cosas, desde las imágenes de oficinistas saltando a la muerte desde el World Trade Center, hasta los créditos iniciales de Mad Men. Su influencia ha perdurado y resonado durante décadas. No es de extrañar que las piezas cuelguen en las paredes del departamento del banquero de inversiones y asesino en serie Patrick Bateman en la adaptación cinematográfica de 2000 de la novela de 1991 American Psycho, la sátira oscura de Bret Easton Ellis sobre la rapacidad yuppie. “Cindy y yo hablábamos sobre el hecho de que, en los libros de historia, si tienes suerte, te dan una imagen”, dice él. “La que me tocará a mí será Men in the Cities”.

Longo no pretendía que esas obras se volvieran tan totémicas, convertidas en representaciones de la

angustia de la juventud ambiciosa. En cualquier caso, asegura, “nunca fueron yuppies. Eran mis amigos”. Simplemente se vestían como él, como si estuvieran en una película de Jean-Luc Godard. Para lograr las poses ominosas de sus modelos, Longo les lanzaba objetos, como latas de película y pelotas de tenis.

Hacia finales de los ochenta, el mundo del arte empezó a perder la paciencia con Longo. Parte de ello era simplemente la moda —un hombre que encarna con tanta eficacia el papel del chico malo cazador de tendencias y buscador de atención en una época siempre va a parecer un poco fuera de lugar en la siguiente—. Pero también lo que la crítica veía como una especie de precipitada irregularidad en su prolífica producción, que abarcaba desde el video y la performance hasta la escultura y lo que él llamaba, tomando el término de Robert Raus-

chenberg, sus Combines: piezas de instalación que mezclaban pintura, fotografía, escultura y objetos readymade. Para algunos críticos, era simplemente demasiado. Su exposición de 1989 en Los Angeles County Museum of Art (LACMA) estaba llena de esculturas inspiradas en la ciencia ficción y en un sentido de fatalidad profética. Entre ellas se encontraba All You Zombies: Truth Before God, de 1986, un alienígena con dos rostros mutados, ataviado con una armadura de combate similar a la samurái y blandiendo una bandera desgarrada, ya sea en señal de victoria o de rendición. El Los Angeles Times dijo que la muestra era “según los estándares de una galería, tan espectacular como El fantasma de la ópera y tan ominosa como Darth Vader y su tema recurrente de la Sociedad Opresiva”. La crítica Roberta Smith escribió en The New York Times: “Si Longo no hubiera aparecido, su arte podría casi haberse tramado en una computadora”.

En 1990, culpando tanto a la guerra del golfo Pérsico como a una recesión en el mercado del arte, Longo se reorganizó y se mudó a París. El rechazo del mundo del arte pareció avivar aún más su deseo de llegar a un público más amplio. Dirigió un episodio de Cuentos de la cripta para HBO. Hizo algunos videoclips exitosos. Ya de vuelta en Estados Unidos, dirigió su primera película en 1995, Johnny Mnemonic, basada en un cuento de William Gibson y protagonizada por Reeves, Ice-T y

Henry Rollins. Comparte una paleta visual distópica, cargada de referencias con la obra de Longo y, como la mayoría de los textos de Gibson, tiene un aire premonitorio: el personaje de Reeves, que lleva un implante cerebral que le permite ser una especie de memoria USB humana para transportar datos seguros, es perseguido porque lleva en la cabeza la cura para los temblores negros, definidos como una “sobrecarga de información”. En 2021, el año en que transcurre la acción, hay una epidemia.

La película, como la retrospectiva del LACMA, recibió críticas devastadoras. Longo sintió que el estudio le impuso algunos actores —como la estrella de acción Dolph Lundgren, muy popular en los mercados internacionales— y que redujo el guion hasta volverlo incoherente. Una vez más, hizo un balance de su situación y volvió a consagrarse al dibujo. Longo volvería a ser relevante en el siglo XXI haciendo lo que siempre había hecho, sumergirse en el incesante bombardeo de imágenes, que habían pasado de los periódicos y la televisión a internet y se habían vuelto aún más insensibles. Él seleccionaba aquellas que conectaban con su propia experiencia como estadounidense y las plasmaba con un detalle refinado y meticuloso.

Simplificó y regresó a sus puntos fuertes, pero la experiencia de su debut en Hollywood fue tan traumática que nunca volvió a dirigir otra película. Hoy, un enorme cartel de Johnny Mnemonic preside la puerta interior de su estudio —lo último que se ve antes de salir— como la piel de un gran animal que alguna vez cazó.

COPENHAGUE ES UNA CIUDAD cortés, pero el ambiente en la inauguración de la muestra de Longo en abril, en el Louisiana, se siente un poco tenso. Carteles con imágenes de Men in the Cities cuelgan por toda la capital, como si anunciaran la apertura de una nueva tienda. (En 2010, Longo recreó una versión para una campaña publicitaria de Bottega Veneta). Pero la ansiedad que transmiten ahora es palpable.

En la cena de la exposición, me topo constantemente con la incredulidad danesa, que en esencia se resume así: “¿Qué está pasando con su país? Pensábamos que éramos amigos”. La gente quiere saber si esta muestra, con sus imágenes de pistolas apuntando directamente al espectador —la serie Bodyhammers (1993-94)— y de marines doblando una gigantesca bandera estadounidense ondeante —Untitled (End of the Empire), de 2022— podría ser “un problema” en la América actual.Esa misma mañana, en la presentación preliminar para la prensa, el mismo Longo parece estar al borde de la disculpa. “Esto es todo lo que puedo hacer. Ojalá pudiera hacer más”, dice, asegurando que, personalmente, no tiene ningún interés en apoderarse de Groenlandia. Longo sigue haciendo una broma. Recientemente, le dijo a su exesposa, nacida en la Alemania de la posguerra, que sentía vergüenza de tener un pasaporte estadounidense. “Y ella me respondió: ‘Yo he sentido eso toda mi vida’”

Durante la cena, el curador de la muestra, Anders Kold, cita en su discurso los versos iniciales del Infierno de Dante: “En medio del camino de la vida, errante me

Desde la parte superior izquierda, en el sentido de las manecillas del reloj: el tríptico Untitled (Raft at Sea) (2016-17), basado en una imagen de prensa de personas refugiadas provenientes de Siria cruzando el Mediterráneo; Untitled (Cindy) , una obra de Men in the Cities para la que posó la artista Cindy Sherman; otra pieza basada en una imagen de prensa, con personas refugiadas sirias e iraquíes en un centro de recepción en Serbia en 2015.

encontré en una selva oscura’”, y añade que “la sensación de peligro es inminente”.Se refiere al pequeño dibujo en carbón de Longo inspirado en El coloso, de Goya, un cuadro, fechado alrededor de 1808, en el que un gigante se alza sobre un pueblo en la ladera. Pero también alude a lo que ocupa la mente de casi todos los presentes: esa inquietud de que el mundo está cambiando de forma abrupta e incontrolable.

Kold me comenta más tarde que se incorporaron dos obras a la exposición desde que se presentó en el Albertina. La primera es una escultura mural de 1986 titulada In Civil War, que consiste en el contorno de Estados Unidos hecho con una varilla de acero, fijado sobre una serigrafía ampliada de la fotografía que tomó Andrew J. Russell de la Segunda Batalla de Fredericksburg, en 1863, con 18 bates de béisbol colgando por debajo. (Una de las ideas recurrentes de Longo es lo mucho que nuestra política se asemeja a los deportes, donde hay que elegir un equipo). La segunda es un dibujo de 2024 sobre las protestas estudiantiles contra la guerra en Gaza.

Cuando la cena llega a su fin, encuentro a Longo recorriendo solo la exposición. Las galerías están vacías. “Ni siquiera recuerdo haber hecho algunas de estas”, dice en voz baja.Nos detenemos frente a una de las obras más célebres de su producción reciente, Untitled (Raft at Sea) (2016-17), que muestra a un grupo de personas refugiadas provenientes de Siria cruzando el Mediterráneo, una composición de imágenes de prensa de 2016 y fotografías del océano tomadas por el propio Longo. Ese año, la guerra civil en Siria desplazó a cerca de un millón de personas, y muchas murieron ahogadas intentando llegar a Europa. La obra es tan grande que te obliga a mirar hacia arriba para ver a las personas en la balsa; la perspectiva del espectador es la del agua, como si flotara entre las olas. Longo hace una pausa frente a la pieza. “¿Qué tan miserable debe ser tu vida para subirte a una balsa inflable e intentar escapar? ¿Qué habrá sido de ellos?”, se pregunta. Ha captado algo profundamente grave sobre el estado del mundo, y las implicaciones le pesan. Pero también señala a un hombre en el borde de la balsa y cómo un rayo de luz se refleja en su chaleco salvavidas. “Como si hubiera algo de esperanza”, dice

CRONISTA VISUAL

La National Portrait Gallery de Londres presenta ‘El mundo de la moda de Cecil Beaton’, un tributo al legado del fotógrafo británico. Conversamos con Robin Muir, comisario de la muestra londinense.

DEL SIGLO XX

LA FOTOGRAFÍA DE MODA tal y como la entendemos hoy se originó en los salones del París de comienzos del siglo XX con imágenes rígidas, hieráticas, prácticamente sin emoción ni dinamismo, que estaban más cercanas al registro documental que a la expresión artística. Todo cambió, sin embargo, tras la irrupción de Cecil Beaton (1904–1980), artista polifacético dispuesto a revolucionar la manera en la que la moda se representaba a través del arte. Beaton no solo aportó una mirada fresca y sofisticada, sino que también introdujo la teatralidad y el romanticismo en sus composiciones, aportes que rápidamente lo colocaron en la vanguardia de la fotografía del siglo XX. La National Portrait Gallery de Londres rinde ahora homenaje al fotógrafo británico con la muestra El mundo de la moda de Cecil Beaton, abierta al público hasta el 11 de enero de 2026. La exposición, que reúne alrededor de 250 piezas entre fotografías, bocetos, cartas y vestuario, recorre la obra del fotógrafo desde sus inicios hasta su consagración internacional y está articulada alrededor de los temas, ciudades y personajes que marcaron su carrera. Así, Londres, Nueva York y París —tres de los grandes escenarios de su vida— ejercen como ejes de un recorrido que también refleja cómo Beaton supo captar la nueva elegancia que definió la moda tras el final de la Segunda Guerra Mundial gracias a la influencia de maisons como Balenciaga, Chanel o Dior.

El vínculo de Beaton con la fotografía comenzó, no obstante, de manera doméstica. Su primera experiencia se remonta a su niñez, cuando, experimentando con una máquina Kodak, retrató a su madre, su primera modelo. Con 22 años, ya egresado de la Universidad de Cambridge, publicó por primera vez en la edición británica de Vogue y a los 28 viajó a Nueva York, ciudad donde continuó con una imparable proyección que en 1937 le llevó a retratar la histórica boda entre la socialite Wallis

El ojo de Cecil Beaton captó a la perfección la vida de la alta sociedad europea tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Izquierda: Worldly Colour (Charles James evening dresses), 1948, fotografía de Beaton que podrá verse en la National Portrait Gallery de Londres hasta el 11 de enero.

Por Javier Fernández de Angulo

Warfield Simpson y el entonces príncipe Eduardo de Inglaterra, duque de Windsor años m ás tarde . Aquel fue el primer paso de un idilio con la aristocracia, la alta sociedad y el mundo del espectáculo que ya nunca abandonaría.

A lo largo de su trayectoria, Beaton retrató a algunas de las figuras más influyentes del siglo XX. Estrellas de Hollywood como Marilyn Monroe, Audrey Hepburn, Elizabeth Taylor o Marlon Brando pasaron por su estudio, pero también miembros de la realeza británica como la reina Isabel II o la princesa Margarita y artistas como Salvador Dalí, Francis Bacon y Lucian Freud. Su creatividad se desplegó también en el dibujo, la caricatura, la escritura y, especialmente, en el diseño de vestuario y la escenografía. Su labor en el cine fue reconocida con tres premios Oscar: dos por mejor diseño de vestuario en Gigi (1958) y My Fair Lady (1964) y uno por mejor dirección artística en esta última.

Conversamos con Robin Muir, historiador, colaborador de Vogue y comisario de la exposición El mundo de la moda de Cecil Beaton sobre el legado del fotógrafo, su narrativa visual y la vigencia de su mirada en pleno siglo XXI.

T México: ¿De qué manera influyó la infancia en la obra de Cecil Beaton?

Robin Muir: Beaton, que nació a mediados

Derecha: Audrey Hepburn vestida para la película My Fair Lady (1964), con la que Beaton ganó dos premios Oscar: mejor dirección artística y mejor vestuario. Además de la fotografía, Beaton también se acercó a la escenografía, una de sus grandes pasiones.

del reinado del rey Eduardo VII, solía referirse a un recuerdo de su infancia como su introducción al encanto de la belleza femenina y a los medios para capturarla. A los tres años, se le permitía subirse a la cama de su madre mientras ella tomaba el té de la mañana y abría sus cartas. En una de sus revistas semanales, los ojos del joven Cecil se posaron en una fotografía coloreada a mano y producida en serie de Lily Elsie, la estrella del teatro eduardiano. “Su belleza hizo que

mi corazón diera un salto”, recordaba. “Las mejillas y los labios de esta criatura divina eran de un rosa translúcido que nunca podría conseguir con mi caja de lápices de colores”. Comenzó una colección de postales recubiertas de purpurina de las principales damas de la ópera y el teatro eduardianos, y este banco de recuerdos de la época eduardiana influiría en sus ideales de belleza a lo largo de su vida, culminando en el vestuario de My Fair Lady, película que en 1965 le

permitió ganar dos premios Óscar: mejor vestuario y mejor dirección artística.

T México: En su opinión, ¿qué consideraba Cecil Beaton belleza y elegancia?

R. M.: A menudo se le pedía, especialmente en Estados Unidos, que juzgara la belleza y la moda de una manera bastante trivial, pero él se lo tomaba muy en serio. Cuando le pidieron que nombrara a las diez estrellas más bellas del cine para una revista estadounidense lo definieron “el hombre más valiente de Hollywood”.

T México: Fotógrafo, estilista, diseñador, caricaturista, escritor... ¿Cómo definiría la personalidad creativa de Beaton?

R. M.: Lo que en mi opinión le convierte en el mejor cronista del siglo pasado —y no olvidemos que era una celebridad por derecho propio, ya que tenía acceso privilegiado a las figuras más destacadas de la vida pública— es precisamente que no era solo un fotógrafo. Solo para Vogue , Beaton fue incansable. Comenzó como colaborador ocasional con caricaturas halagadoras y cotilleos sociales, hasta convertirse en poco tiempo en su principal fotógrafo de moda y retratos. Pero también fue ilustrador de moda, un elegante escritor y estilista y comentarista y asesor en cuestiones de gusto. Era el ojo de Vogue en las galas más elegantes y en las fiestas de disfraces, pero también en bailes de

Egresado de la Universidad de Cambridge, Beaton publicó su primera fotografía en la edición británica de Vogue a los 22 años. A los 28, se mudó a Nueva York. Izquierda: The Second Age of Beauty is Glamour (suit by Hartnell), 1946.

debutantes, matinés benéficas y desfiles teatrales. Y fuera de Vogue también fue escritor de ensayos perspicaces sobre diferentes temas, responsable de un renombrado jardín, diseñador de interiores de hoteles, escenógrafo para obras de teatro y películas de Hollywood, diseñador de vestuario y escritor de diarios mordaces. Pocas fueron las personalidades que no pudo captar con su cámara.

T México: ¿Qué importancia tenía la moda para él?

R. M. : La moda fue el hilo conductor de su carrera fotográfica desde que tuvo memoria. The Book of Beauty , su primer libro, publicado en 1930, era una colección de fotografías e ilustraciones de quienes merecían ascender a un panteón superior de dioses y diosas, y The glass of fashion  (1954), aún en imprenta, su libro más famoso, fue un estudio idiosincrásico de la moda y las figuras de la moda de principios del siglo XX. Sin embargo, fueron las páginas de Vogue las que más le influyeron. Era una creación de Vogue , un fotógrafo joven, talentoso que creció en una época en la que los fotógrafos estadounidenses dominaban sus páginas. Vogue fue un símbolo para Beaton. En la Universidad de Cambridge recordaba que “cada número de Vogue era recibido como un acontecimiento de la mayor importancia”, así que incluso cuando el editor de Vogue le escribió una carta de rechazo, siguió sintiendo que estaba “camino a la fama”. Al menos se había hecho notar. Todo cambió en 1924 cuando, con apenas 20 años, dos de sus grabados fueron finalmente aceptados.

T México: ¿Cuáles fueron los criterios para seleccionar las obras que pueden verse en la exposición?

R. M.: Sabía exactamente lo que El mundo de la moda de Cecil Beaton no iba a ser: fotografías con marcos negros colgadas en la pared de la galería en filas armoniosas. Las impresiones de Beaton son tan objetos como los números de Vogue en los que aparecieron. Guardadas en cajas y archivadores, podían inclinarse hacia la luz o darse la vuelta, ya que el reverso era tan intrigante como el anverso. Esto era “el material Vogue”, por utilizar una cita de la propia

revista en 1942. Propuse volver al principio y encontrar la fotografía original realizada o supervisada por Beaton. Si estaban deterioradas, rotas o marcadas con lápices de colores, tanto mejor: eran sus documentos de trabajo, las herramientas de su oficio. Cuando los propietarios lo permitían, tratábamos sus obras maestras como íconos sin enmarcar, objetos al descubierto en los que cada rasgadura y cada imperfección eran testigos del siglo.

T México: ¿Qué le sorprendió más durante el proceso de búsqueda e investigación que llevó a cabo para la organización de la exposición?

Por el estudio de Beaton pasaron algunas de las personalidades más influyentes del siglo XX. Actores como Marlon Brando y artistas como Salvador Dalí o Francis Bacon posaron en alguna ocasión frente a su cámara. Arriba: Elizabeth Taylor (1955).

R. M.: Entre sus documentos en el St. John’s College de Cambridge hay sorprendentes cartas entre Greta Garbo y Beaton, cuya historia de amor es una de las más curiosas del siglo pasado, y en París encontramos la primera comunicación del editor de Vogue a Beaton en 1924, en la que rechazaba sus fotografías. Pero me alegró encontrar su propia partitura vocal del musical My Fair Lady encuadernada en un llamativo color lila, que puede verse en la exposición. Sus diseños de vestuario para los musicales de Broadway y del West End

londinense, a los que añadió los decorados cuando se rodó la película, estuvieron a punto de no ver la luz. Más tarde diría que fue la obra cumbre de toda su vida, pero al principio la rechazó. Cuando leyó el libreto de Alan Jay Lerner y escuchó la música de Frederick Loewe, quedó completamente fascinado.

T México: ¿Es posible asociar la obra de Beaton con movimientos artísticos de la época como el surrealismo?

R. M.: El surrealismo continental de principios de los años treinta, con sede en París, tuvo una clara influencia en el trabajo de Beaton en el mundo de la moda, al que a menudo dotaba de un toque

FOTOGRAFÍA:

claramente británico. Lo mismo ocurrió con el neorromanticismo, presente en el arte de Eugène Berman, Christian Bérard y Pavel Tchelitchew. La disposición natural de Beaton hacia la alegría no le permitió explorar los dilemas existenciales de la condición humana. El suyo siempre sería un surrealismo lúdico. El pintor, ilustrador y escenógrafo Christian Bérard se convirtió en uno de sus amigos más cercanos y también más excéntricos. Beaton examinó exhaustivamente sus métodos de trabajo y tomó prestado mucho de él. Igualmente significativo fue Jean Cocteau, ya conocido por Beaton como poeta, pero principalmente como defensor del surrealismo. Animó a Beaton a construir decorados a medida para cada uno de los modelos y a utilizar accesorios inesperados: redes de pesca, guirnaldas de papel, materiales texturizados y sus propios dibujos distintivos. Cocteau llamó a Beaton “Malicia en el país de las maravillas”, lo que a Beaton no pareció importarle.

T México: De todas las facetas creativas que Beaton desarrolló a lo largo de su vida —dibujo, estilismo, escritura, cine, fotografía—, ¿en cuál cree que se sentía más cómodo? R. M.: En ninguna de las anteriores. Fue en la escenografía, a la que se dedicó de niño creando decorados caseros en la casa familiar de Beaton. Cuando en 1926 conoció en Venecia a Serguéi Diaghilev, empresario de los Ballets Rusos, fue su escenografía lo que quiso mostrarle, no sus fotografías (aunque Diaghilev prefería estas últimas). Cuando Vogue finalmente declinó renovarle el contrato en 1955, sintió casi un alivio, ya que eso significaba que podía volver a su primera pasión: el diseño de escenografía y vestuario. Claro que, como sabemos, el éxito le llegó rápidamente en 1956 con el encargo de trabajar en el vestuario de la producción de Broadway de My Fair Lady . Sin embargo, vale la pena recordar que compaginaba el diseño con la fotografía. Incluso durante los años de la guerra, cuando recorría el mundo como corresponsal, diseñó cinco películas y, entre 1946 y 1956, trabajó en catorce producciones teatrales,

nueve ballets y cuatro películas, dos de ellas solo en 1948. Más tarde llegarían la ópera y los musicales teatrales.

T México: A lo largo de su carrera, Beaton fotografió a algunas de las figuras más representativas del siglo XX. ¿Cuáles fueron las personalidades que más influyeron en su vida y obra?

R. M.: Al principio de su carrera, en la década de 1920, dos figuras por encima de todas dieron sentido a la vida y al arte de Beaton, dos guardianes de los exclusivos mundos del arte y la alta sociedad. Stephen Tennant y Rex Whistler reflejaron y alentaron las pasiones de Beaton con entusiasmo, ayudándole a moldear su personalidad y a desarrollar enfoques innovadores en su trabajo. Tennant, guapo, entusiasta e impecablemente aristocrático,

era el epítome del joven brillante. Beaton hizo realidad la visión romántica que Tennant tenía de sí mismo, a la vez que se beneficiaba de su imaginación desenfrenada y su buen gusto. A través de Tennant, Beaton conoció al pintor y escenógrafo Rex Whistler, reservado y pensativo, pero con un encanto natural. Al igual que Beaton, era de orígenes más modestos y escudriñaba el torbellino social con ironía. Beaton mostraba a menudo un distanciamiento similar, lo que lo convirtió en un perspicaz cronista de su época.

Durante los años de la Segunda Guerra Mundial, Beaton diseñó la escenografía de cinco películas, y entre 1946 y 1956 trabajó en catorce producciones teatrales, nueve ballets y cuatro películas. Años más tarde se acercaría a la ópera y a los musicales, donde también brilló. Abajo: Cecil Beaton, ca. 1935.

LO ÚLTIMO DEL PRIMERO

JAYNE WRIGHTSMAN PERSONIFICÓ el sueño americano. Nacida en Flint, Míchigan, en 1919 y criada en Los Ángeles, donde trabajó en una gran tienda departamental, después se casaría con el magnate petrolero Charles Wrightsman, encontrando su lugar en la alta sociedad neoyorquina y convirtiéndose en mecenas de las artes y en una de las coleccionistas de joyas más refinadas del siglo XX. Antes de su muerte en 2019, a los 99 años, acumuló innumerables tesoros, entre ellos un collar de Bulgari de 1984 hecho de oro, diamantes y esmeraldas. Inspirada en el surrealismo y en la obra del pintor belga René Magritte, la casa italiana presentó la pieza en una campaña llamada Bulgari Dream, en la que hileras de turmalinas, citrinos, amatistas y peridotos, todos enmarcados por el logotipo de Bulgari, brillaban sobre un fondo de cielos azules y nubes blancas.

Abajo:unanunciodeBulgari delosañosochenta.Izquierda: elnuevocollarColorSpectrum delamarca.bulgari.com.

Esta primavera, la marcalanzó el nuevo collar Color Spectrum, diseñado por Lucia Silvestri, su directora creativa, y compuesto de turmalinas verdes, amatistas moradas y otras gemas en tonos pastel. Con las piedras de mayor tamaño dispuestas en la parte posterior, luce dos morganitas en forma de pera de 84 quilates, engastadas sobre diamantes pavé, que pueden desmontarse y usarse como aretes. Las otras gemas —citrinos y rubelitas rosas entre ellas— aparecen en una variedad de cortes y transparencias, y un sistema de broche permite a quien lo usa jugar con la longitud y el estilo. Con su cascada de suaves rondelas, el collar es una fantasía fluida capaz de reinventarse una y otra vez.

Por Lindsay Talbot Bodegón por Sara Zanoni Diseño de set por Adriana Pinto de Azevedo

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