TALENTO

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Los hermanos Hernández conquistan el escenario mundial



































16 Carta del editor
18
T México Presenta
El escritor, guionista y director Guillermo Arriaga revela sus fuentes de inspiración y el camino hacia la creación.
Por Guillermo Arriaga
20
Tres propuestas
Una vinoteca en Madrid, un estudio de diseño de muebles en México y una exposición en París.

22


El diván de los Arnault
La LVMH Watch Week presentó las nuevas tendencias relojeras de 2025.
Por Carlos Alonso
24
El objeto
Bulgari Mediterranea y el idilio de la casa italiana con la alta joyería.
Por Nancy Hass
Fotografía por Anthony Cotsifas
26
El deseo
Rolex y el proceso Guillochage: un espectacular efecto en el dial.
Por Megan Conway
Fotografía por Raja Läubli

28
Templo de artesanía
El diseño y el tequila se funden en San Miguel de Allende.
Por Suleman Anaya Fotografía por Ana Topoleanu
30
El edificio del talento
En la Colonia Juárez, en la Ciudad de México, un vecindario de artistas convive en un espacio único.
Por Michael Snyder
Fotografía por Mariano Fernandez
32
Perfil con estilo
Nadège Vanhée, directora artística de ropa femenina de Hermès, repasa las fotografías de su vida.
Por Laura May Todd
34
Las mentiras del vino
¿In vino veritas? Estas son las falsas leyendas de una bebida universal.
Por Paz Ivison
Ilustración por Del Hambre



36
La casa de la literatura
El último hogar del escritor colombiano Gabriel García Márquez en Ciudad de México se transforma en un museo.
Por Javier Fernández de Angulo Fotografía por Jaime Navarro
42
María Félix
Un homenaje a la diosa moderna mexicana.
Por Sergio Almazán
44
Katya Echazarreta
La primera astronauta mexicana sueña con ir a la Luna.
Por Javier Fernández de Angulo Fotografía por Aintza Urdaneta
46
El asiento del conductor
La tecnología y la sostenibilidad se ponen al servicio de los todoterreno.
Por Juan Bosco Jr.
48
Artes escénicas
Chula the Clown regresa a México con Julieta, la última obra de una artista única.
Por Daniela Valdez Fotografía por Rubén Márquez
50
El juego del arte
El artista Gabriel Orozco inaugura Politécnico Nacional en el Museo
Jumex, un repaso a más de tres décadas de trayectoria.
Por Kira Álvarez Bueno Fotografía por Ana Hop
54
La danza por las venas
Los hermanos Esteban e Isaac Hernández han conquistado los escenarios más prestigiosos. Ahora, sueñan con transformar el panorama cultural de México.
Por Kira Álvarez Bueno
Fotografía por Richard Machado
60
El remix
Prendas recicladas con un toque surrealista se combinan con clásicos preppy. Fotografía por Mark Kean Estilismo por Jacob K
70
El personaje
El actor Robert Pattinson se ha ganado el cariño del público gracias a la interpretación de extraños personajes. Por Nick Haramis Fotografía por Collier Schorr
76
Volver a empezar
Referentes de la música, el arte, la gastronomía y el cine relatan sus procesos creativos tras enfrentar importantes desafíos en sus vidas. Entrevistas por Michael Snyder, M. H. Miller y Emily Lordi
84
Nada más que cielo azul
Visitamos la casa en Portugal del diseñador Christian Louboutin y su vanguardista interiorismo.
Por Ellie Pithers
Fotografía por Clément Vayssieres
90
Mirada inmortal
La Fundación Marta Ortega Pérez presenta en A Coruña (España) la exposición Irving Penn: Centennial.
96
Tiempo de diamantes
Grand Lady Kalla, una joya imperecedera de Vacheron Constantin.
Por Lindsay Talbot

Creative Director Melanie Milne-Davies
Chief Sub-Editor Tom Lazarus
Editor in Chief Katarina Kroslakova
Copy Director Emma Mulholland
Deputy Chief Sub-Editor Christine Piper
Website Design CC Hua, TopFive Designs
Presidente
José Antonio Revilla
Contributors
Digital Content Director Victoria Pearson
Marketing Manager Anna McGeoch anna@taustralia.com.au
COMMERCIAL DIRECTOR
Michael Grenenger michael@taustralia.com.au
Luke Benedictus, Nicole Bonython-Hines, Heidi Dokulil, Helen Hawkes, Alison Izzo, Lance Richardson, Hannah Scott-Stevenson , Mariela Summerhays, Tyrone Wright
Vicepresidente Santiago Rodríguez
PUBLISHER
Katarina Kroslakova
Director editorial Javier Fernández de Angulo
CIRCULATION
Brett Willis brett@taustralia.com.au
Dirección de Arte
STRATEGIC PARTNERSHIPS Kara Hurry kara@ententeagency.com
PUBLIC RELATIONS Holly Webb holly@ententeagency.com
Contact
Rubén Bruque Alberto Torés
Katarina Kroslakova, T Australia; Suite 210, 410 Elizabeth Street, Surry Hills, NSW 2010; gday@taustralia.com.au
Editor at large/Traducción
Daniela Valdez
Edición y cierre
Daniel González
Coordinación Karla Álvarez Gómez
Page 66
Directora creativa y de moda Kira Álvarez Bueno
Page 56
Sergio Almazán, Carlos Alonso, Guillermo Arriaga, Gabo Álvarez del Castillo, Juan Bosco Jr., Laura Durango, Del Hambre, Ana Hop, Paz Ivison, Richard Machado, Rubén Márquez, José Moro, Jaime Navarro, Aintza Urdaneta.

Director Comercial
Luis Alarcón
Gerente Comercial
Gwendolyne Morales
Gerente Comercial
Subdirectora Comercial Minerva Piña
Gerente Comercial
Teresa Palmer wears a Ralph Lauren shirt and pants (with belt).
Ashley Silberstein
T: THE NEW YORK TIMES STYLE MAGAZINE
Editor in Chief
Hanya Yanagihara
Creative Director
Patrick Li
Photography and Video Director
Nadia Vellam
Diana de Ramery
T MAGAZINE
THE NEW YORK TIMES LICENSING GROUP General Manager
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La DS (Cornaline) (2013), de Gabriel Orozco, obra de Patrimonio Nacional, muestra sobre el artista en el Museo Jumex de la Ciudad de México.
Gerente Comercial
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Editorial Director Anita Patil
Deputy Editorial Director
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Deputy Managing Editor, Visuals
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Gerente Comercial
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Senior Editor Ian Carlino
Associate Editor
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Designer
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T, The New York Times Style Magazine, and the T logo are trademarks of The New York Times Co., NY, NY, USA, and are used under licence by KK Press Pty Ltd. Content reproduced from T, The New York Times Style Magazine, copyright The New York Times Co. and/or its contributors is all rights reserved. The views and opinions expressed within T Australia are not necessarily those of The New York Times Company or those of its contributors.
T, The New York Times Style Magazine y el logotipo de T son marcas comerciales de The New York Times Co., NY, NY, EE. UU., y se utilizan bajo licencia de LAR Media. El contenido reproducido de T, The New York Times Style Magazine es propiedad de The New York Times Co. y/o sus colaboradores. Todos los derechos reservados. Las opiniones y puntos de vista expresados en T México no son necesariamente los de The New York Times Company o sus colaboradores. ©2024 La revista T Mexico es publicada diez veces al año por LAR Media. Impresa por el diario Reforma. Distribuida por el diario Reforma. Todos los derechos reservados; ninguna parte de la publicación puede reproducirse sin el permiso por escrito del editor.
Direct Australia. All
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LA LLEGADA de T: The New York Times Style Magazine a México es un gran acontecimiento. Con cada edición, se emprenderá un fascinante viaje a través de la cultura, la moda, la belleza, los grandes viajes, la gastronomía, la alta relojería y el arte, siempre con la colaboración de las y los periodistas, escritores y fotógrafos de renombre, cuya pasión por la excelencia será el sello distintivo de esta revista.
Por Javier Fernández de Angulo
dieron vida a obras inmortales como Cien años de soledad, y donde artistas como Leonora Carrington, Luis Buñuel y Chavela Vargas encontraron su hogar. México también es cuna de grandes creadores como Octavio Paz, Frida Kahlo, Juan Rulfo, Elena Garro, Alejandro González Iñárritu, Graciela Iturbide, Guillermo del Toro, Isaac Hernández y Alondra de la Parra.
T Magazine, con dos décadas de éxito, se ha consagrado como una de las publicaciones más influyentes en el universo del estilo de vida. Ahora, T México toma la batuta de este legado con una visión marcada por la T de Tolerancia, dando voz a talentos emergentes, definiendo tendencias en arte y entretenimiento y ofreciendo un periodismo riguroso que fusiona el poder de la palabra con la fuerza de la imagen. No solo pondremos el foco en creaciones internacionales y destinos que inspiran la nueva gastronomía, sino también en los valores jóvenes, la diversidad y las historias más apasionantes que reflejarán el vibrar de nuestro país. En el último Festival de Cine de Berlín, Tilda Swinton deseó “larga vida al cine y a todas su interminables promesas, una luz en la oscuridad que nunca se apaga”. Así vemos la creatividad que aparece en nuestras páginas, un espacio de talento, inclusión y tolerancia.
“El lector siempre ha sido lo más importante. Un periodismo de calidad produce un lector de calidad que atrae publicidad de calidad. Eso no ha cambiado”, afirma Arthur O. Sulzberger, Jr., presidente y editor de The New York Times. Queremos ser culturalmente relevantes, reflejar un periodismo inclusivo, ambicioso y satisfacer a los lectores más exigentes con historias impactantes que dejen huella.
El corazón de T México es su contenido de calidad, la pluralidad de voces y una visión ambiciosa. Nuestra revista nace en México, tierra de inspiración, donde gigantes como Gabriel García Márquez
En nuestras páginas, compartiremos la calidad y el estilo que definen el diseño, la moda y los espacios más inspiradores. Daremos vida a los objetos, lugares y personalidades que marcan el pulso de la cultura contemporánea. Desde las colecciones femeninas más influyentes hasta los accesorios que definen el estilo masculino, nuestra mirada será fresca, audaz y contemporánea.
T México también celebrará el lujo desde una perspectiva única, explorando la cultura de las ideas independientes a través de viajes transformadores contados por aventureros apasionados que descubrirán nuevos paisajes y se reencontrarán con la naturaleza y consigo mismos. Estos viajes estarán ilustrados con imágenes cautivadoras de destinos lejanos y cercanos.
Además, pondremos el foco en las y los emprendedores sostenibles y quienes cuidan de nuestro planeta. T será también de Tierra, de Tendencias, de Talento. Daremos voz a personajes pioneros y consagrados, explorando cómo las nuevas tecnologías están cambiando el mundo. T México capturará las grandes tendencias con una mirada inteligente, una publicación que inspire a quienes buscan lo extraordinario.
En palabras de Juan Rulfo: “Dicen que los pensamientos de los sueños van derechitos al cielo. Ojalá que los míos alcancen esa altura”. Que T México sea ese vehículo que eleve nuestras aspiraciones y nos conecte con lo mejor que el mundo tiene para ofrecer.
Con cariño y gratitud por esta nueva aventura.

































MUCHA GENTE me pregunta cuál es mi fuente de inspiración. Imaginan que proviene de la literatura o el cine, pero en mi caso ha sido la vida. He sido afortunado, si percances serios pueden considerarse una suerte, de vivir experiencias extremas que me han llevado a cuestionar la delgada línea entre vida y muerte, violencia y amor, brutalidad y ternura. Una de las más significativas fue un accidente de carretera que sufrí a los 27 años. Yo iba dormido cuando quien manejaba perdió el control y nos desplomamos a un profundo barranco. Desperté cuando el techo de la vagoneta crujió al estallar contra unas piedras. Ese sonido metálico jamás lo olvidaré. Mientras rodábamos, pude atisbar, en breves chispazos, la profusa vegetación, las rocas contra las que la lámina se destrozaba. Después de varias vueltas, paramos. Solo quedó el sonido del vapor escapando del radiador. Fuera de
eso, silencio. Tres niños iban en la parte trasera. Los saqué como pude. Del motor emergían llamas y temíamos que explotara. Fui el único herido. Nariz destrozada, fracturas en la cara. Fui operado y, a las semanas, me recuperé. Esa vivencia no quise desperdiciarla. Nueve años después escribí A cielo abierto, mi primera película, donde relato un accidente que cobra la vida de un padre y las repercusiones en sus hijos, que fantasean con el odio y la venganza. Por diversas razones, no se filmó. Fue venturoso que mis hijos hallaran el manuscrito original y tres décadas después decidieran codirigirlo. El trabajo de Mariana y Santiago resaltó el sentido hondo de la historia: dos hermanos en busca del padre en sus espacios vitales –la carretera, el desierto, las fondas, la luz, los moteles–. La obra como un acto circular con ramificaciones inesperadas, la vida devolviendo vida.


COMITÉ DE PROYECTOS, de Andrea Flores y Lucía Soto, nació de la vocación de dos mujeres de aportar su mirada al diseño de muebles con un enfoque hacia lo local; una forma de talento, artesanía, estética, compromiso social y labor multidisciplinaria que ahora cumple una década de armonía y originalidad sin olvidar su apuesta por el respeto al medio ambiente y por el impulso a comunidades de artistas.
Una de sus señas de identidad es trabajar con materiales naturales, como maderas y piedras. Su estrategia es escuchar con paciencia para que exista una conexión entre el mueble, el lugar y las personas que lo habitan. “Todas las piezas de nuestro catálogo, así como de cada uno de los proyectos de interiorismo, van acompañadas de un compromiso ético y social”, explican. Flores se encarga del interiorismo, sobre todo residencial y hostelero, mientras que Soto es la responsable del área de desarrollo de producto y exportación. En su showroom podemos encontrar cómodas, mesas y trinches que conviven con piezas de menor volumen, como un pequeño perchero. También diseñan piezas experimentales, como un reloj de luna o muebles por módulos. Hace unas semanas entregaron un hotel boutique en Puerto Escondido llamado Enea y ya están preparando el diseño interior de la Hacienda Puerta Campeche, con 22 habitaciones, un proyecto en el que está también involucrada la cadena hotelera Six Senses. “Juntas somos más fuertes”, dicen al unísono. Para ellas, la autenticidad de su diseño viene de los proveedores, pero también de sus propios procesos creativos y de investigación. Una década de trayectoria con la silla Colima como emblema y trabajos que han podido verse en el Museo Tamayo (Design Week 2016) y en el Museo de Arte Contemporáneo de la UNAM, ambos en Ciudad de México, y en el Reina Sofía de Madrid. Además, aparecieron en el libro Great Women Designers, editado por Phaidon.
EN PLENA MILLA DE ORO madrileña, en la calle Serrano de la capital de España, muy cerca de la Puerta de Alcalá, acaba de abrir las puertas The Library, espacio enfocado en el universo del vino en el que el visitante podrá disfrutar, guardar e incluso adquirir este preciado producto. Con un catálogo de más de 3,500 referencias de bodegas de todo el mundo, The Library, cuya decoración recuerda a una antigua biblioteca británica, pertenece al Grupo Paraguas, que en Madrid cuenta con restaurantes como Amazónico, El Paraguas, Ultramarinos Quintín y Ten con Ten, además
EL DESCUBRIMIENTO de los procesos creativos, de esa parte no siempre visible de la creación, es cada vez más común en el mundo del arte. Los pintores abren sus estudios, los escritores sus lugares de trabajo, los fotógrafos publican los making of de sus proyectos y los músicos el detrás de las cámaras de sus conciertos. También los arquitectos. Bernardo Gómez Pimienta, Caballero de la Legión de Honor de la República Francesa, acaba de presentar en la Academia de Arquitectura de París algunos de sus dibujos bajo el título Viajar, dibujar…, un compendio de sus viajes y visitas a lugares como las ruinas arqueológicas de la antigua ciudad maya de Yaxchilán, en Chiapas, en plena selva Lacandona, a orillas del río Usumacinta, que Gómez Pimienta dibujó detalladamente.
El antiguo Egipto también es protagonista en sus cuadernos de viaje (posee 30), en los que, junto a otros recorridos por el mundo, recoge los datos de sus travesías por el Canal de Suez y de sus visitas a la Gran Mezquita del Sultán Hasan, en El Cairo; a las pirámides de Keops, Kefrén y Micerinos, y a la Gran Esfinge de Giza, trabajo pormenorizado en el que también se incluyen mapas y otros bocetos que el arquitecto utiliza como un ejercicio de resistencia de la memoria ante las fotografías.
Un croquis del arquitecto Bernardo Gómez Pimienta.

Detalle de la cava de la vinoteca The Library, en Madrid.

de otros locales en Dubái y Londres. “Contamos con unos 30 expertos en vino y cada año descorchamos unas 300,000 botellas”, explica Marta Seco, una de las fundadoras del exitoso grupo hostelero.
La visión de biblioteca palaciega sorprende con sus techos altos y su decoración, pero también con una muy variada propuesta de caldos –seleccionada por los sommeliers de la casa– y una oferta gastronómica de productos de temporada inspirada en la tradición española en la que se pueden encontrar sofisticadas conservas, chacinas y embutidos, caviar y foie. Todo ello en un espacio proyectado por el estudio interiorista Lázaro Rosa-Violán, que también se encargó de diseñar espacios como el restaurante de tres estrellas Michelin Diverxo, también en Madrid; Le Chouettes, en París, y el hotel St. Regis de Mallorca.



EL PASADO ENERO, Nueva York acogió una nueva edición de la LVMH Watch Week, donde las firmas relojeras del grupo mostraron algunas de sus novedades para este 2025. Allí estuvieron Alexandre, Frédéric y Jean Arnault, hermanos y herederos del imperio del lujo francés al frente de una división en continua redefinición y transformación.
A los mandos de Louis Vuitton Watches, Jean Arnault, el más joven de los tres, ha aprendido rápido que todo el poder de la casa puede trabajar al servicio de lo imperecedero con la ayuda del efectismo del apellido. Sus Fabrique du Temps, Fabrique des Arts y Fabrique des Boîtiers le proporcionan un caudal de posibilidades que capitaliza con asombrosa madurez, principalmente en los relojes Louis Vuitton. Con él, la firma
Nueva York fue el escenario de la LVMH Watch Week 2025, la cita ideal para que el conglomerado francés presentara sus novedades relojeras.
Por Carlos Alonso
Fotografía por Gabo Álvarez del Castillo
ha interiorizado un balance fronterizo entre la pre y post-relojería en Tambour Taiko Time, una colección en la que las horas cúbicas del sistema Spin Time evolucionan en imágenes de alto impacto que expresan ideas. Es el caso de los modelos Antipode, un World Time que se adelanta al clasicismo, y Tambour Convergence, un regreso a los montres à guichet que recuerdan el modernismo escueto la década de los años 30 para pedir a gritos ser aceptado en el club de los puristas. Por su parte, Daniel Roth reveló su bellísimo dos agujas Extra Flat Souscription en oro amarillo –su segunda reinterpretación después del Tourbillon Souscription–, mientras que Gérald Genta presentó una cuarta versión del Gentissima Oursin Fire Opal, un erizo
de provocación mestiza y asilvestrada inspirado en los tonos volcánicos del ópalo de fuego mexicano para demostrar que, más allá de los íconos de siempre, los guardatiempos couture aún cuentan con un amplio margen de expresión justificable. A Jean Arnault solo cabe recriminarle que muestre tanto respeto por los dos maestros que hoy representa con cuidadas reediciones en lugar de atreverse a evolucionar con ambos legados. Pero aún hay tiempo.
Frédéric Arnault, CEO de la división LVMH Watches, hace lo que piensa en TAG Heuer, la firma que dirigió antes de tutelar todas las marcas relojeras de la familia. A partir de este año, los modelos más recientes se olvidan de sus devaneos connected que él mismo impulsó con Carrera y Formula 1 para estar a la altura de ser el nuevo reloj oficial del campeonato del Mundo de Fórmula 1. Los totalmente modernizados

Formula 1 Chronograph y Carrera Chronosprint trazan un puente entre la nostalgia de los argumentos y el joven público empoderado dispuesto a pagar hasta 30,000 dólares por un Tag Heuer que sacrifica cosas para competir en el podio de Rolex, Omega y Breitling. Por el momento, la firma tendrá toda una década por delante en el gran circo de la Fórmula 1 para ver el resultado.
Como presidente de Tiffany & Co., Alexandre Arnault se enfrenta al reto de hacer que la gran institución neoyorquina por la que el grupo pagó 15,000 millones de dólares vuelva a ser también sinónimo de reloj.
Con la ayuda de Nicolas Beau, exdirector de la relojería de Chanel, presentó en el emblemático edificio de Quinta Avenida un arsenal de piezas de alta gemología que rinden tributo a los esenciales de la casa gracias al trabajo llevado a cabo por Jean Schlumberger en los modelos Eternity, Hardwear y Diamond, así como en el Carat 128 Aquamarine, para sacar lustre al patrimonio estético de la firma con movimientos mecánicos
Swiss Made. Si un reloj es un observador de la realidad, la vida en Tiffany & Co. sigue en un eterno desayuno con diamantes.
Izquierda: el Tambour Taiko Spin Time Air Flying Tourbillon, de Louis Vuitton, fue presentado al público por la maison durante LVMH Watch Week. Abajo: en la boutique neoyorquina de Tiffany & Co. conviven piezas históricas de la firma con obras de artistas como Jean-Michel Basquiat o James Turrell.




Recientemente, los diseñadores de haute joaillerie han estado practicando su propia versión de la democracia, combinando piedras de todo tipo —desde especímenes antiguos y raros hasta minerales multifacéticos que apenas extraídos de la tierra— sin prestar atención a la jerarquía. Así, un collar deslumbrante y único, como este geométrico en tonos rosa de la casa de joyería italiana Bulgari, puede verse tanto como un objeto de belleza como un gran ejemplo de cómo las gemas reflejan y emergen de la historia. Fragmentos de coral rojo-anaranjado, utilizado por eones como amuletos decorativos en culturas clásicas e indígenas, se entremezclan con grandes turmalinas rosas cortadas en cojín, piedras que fueron documentadas por primera vez en 1890 en las minas de San Diego. Un entramado pavé de diamantes ovalados forma el patrón del collar inspirado en el art déco, pero es el brillo iridiscente de algunas piedras semipreciosas recién llegadas —media docena de kunzitas coloradas de violeta, nombradas en honor al mineralogista estadounidense George Frederick Kunz, quien certificó la gema en 1902— lo que realmente se lleva los reflectores.




Los intrincados movimientos mecánicos de un reloj suizo son a menudo los que conquistan el corazón de los conocedores. Sin embargo, su esfera —esa engañosamente simple superficie plana adornada con marcadores, manecillas y subesferas— es lo que muestra al mundo. El guilloché, el proceso de esculpir la superficie de un reloj con un patrón geométrico preciso, que a veces se esmalta para añadir profundidad, es una técnica centenaria que surgió en los relojes hacia finales del siglo XVIII. Ahora,
Rolex ha aplicado este tratamiento en la esfera de su modelo Perpetual 1908 de platino, nombrado en honor al año en que el fundador de la casa, Hans Wilsdorf, registró el nombre Rolex en Suiza. Con un clásico motivo de grano de arroz en azul glaciar, la superficie ondulada bajo los atrevidos números arábigos no solo atrapa y retiene la luz, sino que la desvía hacia una nueva dimensión. Rolex Perpetual 1908, rolex.com.
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EN 2008, CUANDO la ejecutiva de marketing Bertha González Nieves comenzó a compartir ideas con el creador de MTV Bob Pittman sobre lo que se convertiría en su marca de tequila de culto, Casa Dragones, a menudo se quedaba en la casa de invitados que él tenía no muy lejos de su hacienda en una colina en San Miguel de Allende, en el noroeste de la Ciudad de México. Mientras que la casa de Pittman era espectacular, la residencia de González Nieves, en una bulliciosa calle en el centro del pueblo, era relativamente modesta. Aun así, la propiedad, escondida tras de una estrecha fachada azul turquesa, estaba impregnada de un significado histórico. Partes del complejo datan de 1671. Una vez acogió
En Casa Dragones en San Miguel de Allende, México, el diseño tradicional de la región del Bajío se mezcla con el trabajo de creadores emergentes. En el cuarto de invitados, un candelabro de fleco largo diseñado por Angela Damman, una estrella de Antonio Cornelio Rendón, una cama y una alfombra de Oax-i-fornia y una banca de Axoque Studio.
los establos de los Dragones de la Reina, el regimiento de caballería de Ignacio Allende, un capitán del ejército que ayudó a México a obtener su independencia de España en el siglo XIX. ¿Qué mejor manera de honrarlo que nombrar tanto la casa como el tequila en honor a su tropa?
A lo largo de los años, González Nieves, de 53 años, directora ejecutiva de Casa Dragones, y su esposa, Mishele Wells, de 56 años, directora creativa y de marketing de la empresa, se quedaban en esa casa de invitados tan seguido que empezaron a sentir el espacio de 1,220 metros cuadrados como suyo. En 2018, tomaron el control de la propiedad de Pittman y, durante la pandemia, contrataron a los arquitectos Will Meyer y Marco Valle para renovar sus viejas paredes de piedra. Para los interiores, González Nieves recurrió a la curadora con sede en la Ciudad de México Ana Elena Mallet y a Raúl Cabra, un diseñador que trabaja en Oaxaca. La idea era convertirlo en un lugar de descanso rústico con sombreros montados en las paredes y sarapes sobre las sillas en una casa de cuatro habitaciones que exhibiera el diseño mexicano del siglo XX y contemporáneo.
González Nieves siempre ha sentido que el legado creativo del país está subestimado. “‘Cualquier objeto artesanal de Europa se percibe como de mayor valor”, dice. “Siempre he creído que la artesanía mexicana está en ese mismo nivel”. Como tal, la ubicación histórica fue el lienzo perfecto para lo que Mallet y Cabra denominaron como Bajío de mediados de siglo, refiriéndose al estilo desarrollado en toda la región.
En San Miguel de Allende, un destilador de tequila ha creado una casa para el trabajo artesanal y el diseño mexicano contemporáneo.
Por Suleman Anaya Fotografía por Ana Topoleanu
A pesar de que el Bajío durante cientos de años ha sido un centro artesanal —aquí, los frontones rotos y las columnas torcidas del Barroco europeo se mezclan con la cultura y los materiales indígenas, incluyendo las contribuciones de las tribus chichimecas que llegaron antes de la colonización española—, a mediados del siglo XX, muchas de sus ciudades fueron abandonadas. En 1950, las autoridades locales ofrecieron incentivos a personas no mexicanas para comprar y restaurar edificios en decadencia, y llegó una vanguardia de pintores, escultores y otros creadores estadounidenses y canadienses.
Entre ellos estaban el artista canadiense Gene Byron, quien en 1954 compró una hacienda del siglo XVII donde se procesaba

mineral de plata y amplió la técnica local del estaño martillado; el diseñador arquitectónico veneciano Giorgio Belloli, y Don S. Shoemaker, quien se mudó desde Nueva York y fabricó muebles y objetos decorativos de cocobolo, una madera de palisandro. Su trabajo se inspiró en el modernismo internacional, así como en la estética local rica en fibras naturales y cuero. Para Casa Dragones, Mallet y Cabra han mezclado piezas de estos pioneros del diseño Bajío con las de una nueva generación de artesanos mexicanos, creando un ambiente que se siente completamente contemporáneo en su sobriedad monocromática y estratificada.
Uno entra por altas puertas de pino rodeadas por un arco esculpido hacia un largo pasillo abierto de donde sobresale un enramado de buganvillas y una fila de macetas de terracota con palmeras, cunas de Moisés y potus. El pasillo conduce a un par de estructuras pequeñas, cada una con un dormitorio en la planta baja; en una, una estrella de paja de trigo del maestro tejedor michoacano Antonio Cornelio Rendón cuelga en la pared sobre la cama, y del techo una enorme lámpara de la diseñadora radicada en Mérida Angela Damman, hecha de las hojas peludas de la planta sansevieria. En un baño adyacente, un espejo decorado con apliques con motivos de pájaros reciclados de los candelabros de Byron.
El pasillo fluye hacia la sala de estar al aire libre, centrada alrededor de un antiguo nogal, con un par de sillas contemporáneas basadas en parteras —asientos de parto que a menudo se encuentran en el Bajío— y tumbonas de mimbre geométricas diseñadas por Clara Porset, la famosa fabricante de muebles cubana que se reubicó en México en la década de 1930. Una mesa de comedor recubierta de cobre ocupa un rincón sombreado rodeado de sillas inspiradas en monturas de cuero y madera de tzalam. Más allá del patio se encuentra otra estructura, de dos pisos; al
nivel del jardín hay una pequeña cocina con encimeras de mármol Viscount Grey, donde célebres chefs, incluyendo a Daniela SotoInnes, exchef de los restaurantes Cosme y Atla de Nueva York, a veces cocinan para González Nieves, Wells y sus invitados. En el segundo piso, al que se accede por una escalera de caracol expuesta colgada con una escultura iluminada de bronce de 22 pies de largo que parece una bala flotante, del diseñador radicado en la Ciudad de México Héctor Esrawe, la sensación es claramente más oscura, con las paredes predominadas por pinturas que aluden al pasado ecuestre militar del espacio. La habitación principal, una de las dos en el rellano, alumbrada por un fuego en la chimenea de piedra durante
los meses más frescos, es sombría, con una rara silla colgante de Shoemaker y, sobre la cama, un tapiz abstracto de 1.5 por 2.5 metros de Trine Ellitsgaard, una artista textil danesa que vive en Oaxaca. La imponente obra —hecha con las faldas de lana teñidas de negro de las mujeres chamula de Chiapas, bisecada por una tira tejida con hilos de vidrio reflectante— encarna la paradoja de la casa, que al mismo tiempo parece calmante y emocionante. “Tenía que ser cómoda. No es un museo”, dice González Nieves acomodándose en una silla minimalista Belloli de cuero y hierro en la terraza mientras el sol se pone sobre la parroquia neogótica del pueblo. “Pero aún así, debía evocar una emoción”.
Izquierda: buganvillas y guirnaldas de nardos bordean el camino hacia el patio.
Derecha: en la terraza, lámparas de cerámica de Guadalajara y una silla Mestiza de Moisés Hernández.

“Cualquier objeto artesanal de Europa se percibe como de mayor valor”, dice Bertha González Nieves, la propietaria de Casa Dragones. “Siempre he creído que la artesanía mexicana está en ese mismo nivel”.

PRODUCTOR: ALAN GÓMEZ AT GOBE STUDIO; ASISTENTE

Un
rincón que alberga fotógrafos, artistas , arquitectos y diseñadores en un espacio único.
“LLEGUÉ AL EDIFICIO



Dirección: un complejo departamental de 174 unidades en la Colonia Juárez, Ciudad de México, que se extiende a lo largo de toda una manzana. Diseñado originalmente en 1912 por Miguel Ángel de Quevedo, hospedaba a los empleados de la fábrica de cigarros Buen Tono. Residentes, pasados y presentes: docenas de artistas y personas que trabajan en otros campos creativos, incluyendo a Benedikt Fahlbusch, arquitecto y fotógrafo; Mecky Reuss y Ana Paula Ruiz Galindo, cofundadores del estudio de arquitectura, arte y diseño Pedro y Juana; Carlos Amorales, artista multidisciplinar; Solange Lebourges, bailarina; Jenny Mügel, productora de radio, y Ernesto Azcárate, diseñador de muebles.
Por Michael Snyder Fotografía por Mariano Fernandez
Mascota por primera vez gracias a mi madre, quien compró aquí su departamento en 1999. Era muy diferente entonces. Las puertas de las privadas [los tres callejones internos donde se ubican muchos de los departamentos] que dan hacia las calles principales siempre permanecían abiertas. Había una bandita de jóvenes que se reunían a fumar marihuana en la fuente, y un viejo que rescataba perros. En 2017, después del temblor, perdí el departamento que rentaba en la Colonia Roma Sur y este se convirtió en mi hogar-estudio. (Hoy día, tengo mi estudio en otro lugar). El inquilino anterior me contó que mi departamento había sido el estudio de un actor y cantante importante, Pedro Vargas, y que él había compuesto algunas de sus canciones aquí — y tal vez había traído a sus amantes—. Creo que siempre ha existido una conexión con el mundo de las artes.
“Estos siempre fueron hogares para la clase media, para estudiantes, artistas, y lo que realmente me gusta es el equilibrio entre esas diferentes comunidades: quienes han estado aquí desde siempre, gente de la generación de mi madre, personas de mi edad y más jóvenes. En el Mascota,
realmente vives junto a personas que son diferentes a ti. A veces eso genera conflictos, y otras funciona muy bien. Una de las realidades de este lugar es que no puedes ser anónimo, de una u otra manera, te cruzas con la gente. Ya veremos si se mantiene, pero al menos, por ahora, eso es realmente enriquecedor.
“En 2017, logramos que el INBAL [Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura] viniera a inspeccionar el edificio, así que un buen grupo subimos al techo, y desde allí empiezas a notar realmente la magnitud del lugar, de lo inmenso y diverso que es. Hay departamentos que están bellamente restaurados, otros que literalmente se están cayendo a pedazos, otros que son muy modestos. Pero existe una conciencia compartida sobre la belleza del lugar y sobre que debemos conservarlo”. — Carlos Amorales, 54, artista multidisciplinar.
Algunas de las personas con espacios en el Edificio Mascota, incluyendo a Carlos Amorales (fila de atrás, tercero desde la derecha), fotografiados en la privada Calle Mascota en la Ciudad de México el 6 de mayo de 2024.
SEGÚN NADÈGE VANHÉE, directora artística de ropa femenina en Hermès, las estrellas de rock fueron su primer encuentro con el mundo de la moda. “La música fue realmente fundamental para mí”, dice la diseñadora de 46 años. “Vengo de un pueblo del norte de Francia; no teníamos [mucha] experiencia con la cultura”. Como adolescente a mediados de los años 90, ella asistía a conciertos de bandas británicas y estadounidenses como Moloko y The Jon Spencer Blues Explosion. “Iba a mercadillos de segunda mano para crear looks [para ponerme en los conciertos]”, comenta, incluyendo, en una ocasión, un vestido de crepé negro sobre unos pantalones de piel y combinado con mocasines. Pero eran más que simples atuendos, ahora lo entiende: “Realmente estaba creando mi identidad”. Vanhée nació de una mamá argelina y un papá francés en Seclin, un pueblo de unos 13,000 habitantes cerca de la frontera con Bélgica. Dice que cuando era niña, sus padres estaban más preocupados por su educación que por sus inclinaciones creativas. “Eran mucho más racionales”, menciona. Tras graduarse en 2003 de la Real Academia de Bellas Artes de Amberes, trabajó en Maison Martin Margiela y para Phoebe Philo en Céline. En 2011, Vanhée se mudó a Nueva York cuando la contrataron


como directora de diseño en The Row, donde permaneció hasta que Hermès llamó a su puerta en 2014. Su rol en la casa de moda de lujo, explica, implica ser una intérprete de los códigos históricos de la marca —iconografía ecuestre, trabajo artesanal en piel— que combina con sus diversos intereses personales: pioneras de la danza moderna como Pina Bausch y Trisha Brown, y bandas de rock como The Smiths. Su colección otoño 2024 para Hermès, a la que llama The Rider (La Jinete), incorporó cuellos altos con filas de remaches metálicos inspirados en las chamarras de motociclista, gabardinas ceñidas en color burdeos y pantalones de montar de tiro ultralto, todo en piel. “Se trataba sobre cómo hacer que la androginia se viera sexy”, dice. “Hermès ha existido durante seis generaciones, pero hay espacio para desarrollar una visión para ese legado. Mi trabajo es conectar las ideas de tradición y contemporaneidad”. — Laura May Todd





1. “Comencé en la moda bastante joven. Tenía mucha determinación; esta carrera no fue un hermoso regalo envuelto bajo el árbol. Es algo de lo que tuve que convencer a todos en mi familia —y a mí misma— de que podía lograrlo. Económicamente, [para ellos] ser diseñadora de moda era como ser pintora. Pero me sentí muy atraída por la dimensión artística y expresiva”.
2. “Me encanta ver árboles —no es que sea una mamá yogui. Simplemente, creo
que son muy resilientes. Encuentran su camino hacia la luz y tienen una fuerte compulsión por estar vivos. Tomé esta foto durante un paseo en Picardía, una región del norte de Francia. Hay muchos bosques hermosos, y no está lejos de París. Suelo ir con una amiga, y tenemos largas conversaciones”.
3. “La primera película de John Waters que vi, a principios de mis veintitantos, fue Pecker (1998) [sobre un fotógrafo de Baltimore que triunfa en
grande en el mundo del arte en Nueva York]. Sentí un profundo cariño hacia él. Mostraba la América de los inadaptados, y me sentí muy atraída por eso”.
4. “Siempre voy a Rose Kitchen [el comedor privado de la chef Rose Chalalai Singh en París] a tomar el té, y simplemente hablamos sobre la vida. Hay una mesa larga para comer y una cocina abierta al fondo. Es una intersección interesante entre lo público y lo privado. El hijo de Rose también es bueno en la cocina. Nos

preparó a mi hija y a mí dim sum. El hecho de que Rose le enseñara una receta y él se la mostrara a mi hija fue algo muy especial”.
5. “Básicamente, me estaba colando en esta foto, que fue tomada alrededor de 1998, cuando era pasante de [el diseñador de moda nacido en Londres] Andre Walker. Mis ojeras revelan que habíamos pasado la noche trabajando. Me sentía realmente en mi elemento. Me encanta la fantasía en el trabajo de Andre. Siempre se está divirtiendo y explorando”.
6. “La Real Academia de Bellas Artes de Amberes me expuso a las incertidumbres de la vida. Aprendí mucho sobre cómo manejar el estrés y la presión. Pero, al mismo tiempo, fue donde descubrí la experimentación, junto con todas las dudas, curiosidades e ideas [que eso conlleva]. Fue un momento muy importante en mi vida. Estudiamos drapeado y dibujo, por supuesto, pero también historia del arte, sociología, antropología, arquitectura y fotografía. Linda Loppa [la








directora del departamento de moda en ese entonces] quería extraer la esencia de quiénes éramos. Por eso tantos grandes creativos han salido de esa escuela”.
7. “Gerda Scheepers es una artista sudafricana que conocí cuando teníamos unos 19 o 20 años. Me encanta cómo los colores se despliegan en el lienzo. No le gusta ser literal, pero sus obras suelen tratar sobre personas que han sido importantes en su vida. Esta curiosa pintura coquetea con la abstracción y la figuración. Me gusta cuando el arte desafía mi percepción de un objeto”.
8. “Esta es una representación de un puente diseñado






por Sumayya Vally, una arquitecta de Sudáfrica. El optimismo y la empatía son aspectos importantes de su trabajo. Me encanta el simbolismo del puente. De alguna manera, trata sobre la inmigración y sobre permitir a las personas atravesar obstáculos. Es funcional, pero también tiene mucha poesía. Se está construyendo en Vilvoorde, Bélgica, a menos de una hora en coche de la Real Academia. Tengo muchas ganas de verlo”.
9. “Mi madre me enseñó la música de la cantante egipcia Umm Kulthum. Recientemente me enteré de que cuando [Kulthum] era joven, tuvo que disfrazarse de niño para



cantar. Tenía talento, pero vivía en un lugar muy restrictivo para las mujeres. No entiendo todas las palabras en árabe, así que es como una especie de niebla misteriosa”.
10. “Compré este jarrón de la artista estadounidense Luisa Maisel en una galería de París llamada Hors-Séries. Me encanta el hecho de que está en su estado natural e irregular. A veces lo uso como florero y otras como escultura. Ahora mismo está en mi sala lleno de flores”.
11. “Esto viene del lookbook de primavera 2021, que creamos cuando estábamos en el confinamiento. Era un momento en el que los cuerpos no se mostraban. No podías abrazar ni agarrarle las manos a nadie. En un tiempo en que estábamos tan alejados, quería traer de vuelta la sensualidad. Me parece que el tejido de punto es muy reconfortante, y la espalda está bastante fetichizada en








la moda. Este vestido viene de la forma de la silla de montar [el primer artículo producido por Hermès en 1837]. Esta imagen de [el fotógrafo] Sam Rock se me hace más expresiva que una pasarela, donde en realidad solo puedes ver una prenda desde el frente”.
12. “Chantal Akerman fue una cineasta muy especial. Su documental de 1983 Un día Pina me preguntó, sobre la coreógrafa Pina Bausch, es conmovedor. Me encanta en particular esta escena de baile de un beso coreografiado. Comienza con [una mujer en] un vestido rojo y [un hombre en] un traje negro girando el uno alrededor de la otra como las manecillas de un reloj. Hay muy poco movimiento, solo giran. Trata sobre la vida y la muerte, sobre todo y nada”.
13. “Este es el moodboard en [las oficinas de Hermès en] Pantin, justo a las afueras de París. Hay fotos de pruebas de vestuario y una obra de la artista Georgia






O’Keeffe. Hay una foto de un losange de Hermès [una mascada de seda con forma de diamante], con la que estoy obsesionada. Pero últimamente no me convencen los moodboards Después de la pandemia, sentí que hubo una profusión de imágenes. Era difícil saber quién había hecho qué, o de dónde venían. La colección otoño 2024 comenzó con mi propia chamarra de motociclista y retratos de Lucian Freud”.
14. “[El desfile de otoño 2024 en Manhattan este pasado junio] fue una celebración especial porque fue nuestro primer desfile fuera de París. [Me inspiré mucho en] la música, la literatura y el arte [de Nueva York]; quería reconectar con ello. El concepto era una feminidad asertiva, y la paleta era un homenaje al Rocabar [una cubierta de lana a rayas inspirada en las mantas para caballos del siglo XIX]. Es parte del patrimonio de la casa. Pero no tuve un look favorito, nunca lo tengo”.

A PESAR DE LA creciente importancia que despierta en la sociedad, y de los muchos connoisseurs, sommeliers y entendidos que nos rodean, las grandes mentiras del vino existen. Aquí se las desvelamos.


El proverbio latino “In vino veritas” nos dice que en el vino está la verdad. Lo sorprendente es que aún existen y perviven grandes mentiras en torno al vino.
Por Paz Ivison Ilustración por Del Hambre
Cada día es más palpable la presencia del vino en nuestra sociedad. Es tan importante “saber de vinos” que se puede considerar una herramienta para abrir puertas a negocios, amistades, seducciones amorosas… Digamos que se ha convertido en una licencia muy eficaz a la hora de acaparar atenciones y éxitos sociales. Tanto es así que “saber de vinos” es como tener un máster en una de las universidades más importantes y prestigiosas del mundo y, además, mucho más disfrutable.
Bien, pues a pesar de todo ese movimiento glamuroso y brillante que rodea al mundo de la enología, de las botellas, de las marcas, de los Golden Wines, de los puntos Parker, de los oscars del vino, de las catas, concursos nacionales e internacionales, de los grandes sumilleres de relumbrón, de los robos de botellas míticas en restaurantes tres estrellas Michelin al más puro estilo Ocean’s Eleven (2001) o Atraco perfecto (1956)… A pesar de todo, todavía siguen existiendo grandes mentiras en torno al vino. Hay una serie de lugares comunes y frases que se repiten de generación en generación, desde los tiempos remotos en los que no existían redes sociales, ni X, ni Instagram, ni lógicamente fake news. Lo que nos hace pensar que la mentira, el engaño y la falsedad forman parte de la sociedad desde siempre. Es algo secular. Pero vayamos por partes.
Para empezar, la más absurda de las mentiras es la del vino blanco para el pescado y el tinto para las carnes. ¿Quién se lo inventaría? Probablemente algún falso gourmet, absolutamente torpe y radical. No hay afirmación más simplista que esta. Ni caso. Y si es usted vegetariano, ¿acaso las verduras se tienen que comer solas? ¿Tendrá que ver la capacidad de grasa y sabor de una ventresca de atún con la delicadeza blanca del lomo de una lubina? Ambos son pescados, sí, pero no tienen nada que ver y al atún le va como anillo al dedo un tinto y a la lubina un blanco. Y entrando en carnes… ¿Será lo mismo un filetito de ternera que un T-bone grueso de res?
La siguiente gran mentira es la de la temperatura de los vinos. Olvídese de ese lugar común que proclama que los vinos tintos hay que tomarlos a temperatura ambiente.
¿Qué ambiente? El mejor tinto del mundo pierde cualidades si se sirve caliente, un verdadero desperdicio. Desde que se inventó el aire acondicionado, las condiciones del servicio del vino han cambiado. Las salas de los restaurantes marcan las temperaturas de servicio del vino. Aquella expresión tan bordelesa y borgoñesa del vino chambré ya no tiene sentido, porque no solemos tener chateaux con bodegas bajo tierra, ni
“Solo los vinos muy buenos envejecen bien en botella”.
mayordomos que nos lo suban al gran comedor para atemperarlos… Olvídese, sea feliz y tome el vino a una temperatura fresca en los tintos y bastante fría para los blancos. Siempre depende de la estación del año, de la climatización del lugar donde se encuentre y de su propio termómetro particular. La más pretenciosa de las mentiras es llamar champagne a todo vino que tenga burbujas. Hay que saber diferenciar los vinos espumosos Método Tradicional de los que no lo son, porque los espumosos Método Tradicional ocupan el lugar de honor. Son el champagne, el cava, el corpinnat, el spumante, el sparkling, el crémant, el traditioneller sekt, el blanquette… El nombre depende del lugar de donde procedan, de la indicación geográfica a la que pertenezca. En todos ellos el carbónico que tan orgullosamente ostentan ha sido generado de forma natural y por la segunda fermentación en botella. Nunca ha sido añadido. Un proceso lento y costoso que nunca podrá compararse con el industrial que siguen los vinos gasificados a los cuales se les añade directamente carbónico. Siguiendo con la cuestión de las burbujas, y si ha oído hablar del Método Ancestral, también llamado Pet-Nat, muy de moda y solicitado en países europeos, sepa que se ha elaborado sin adición de sulfuroso ni de levaduras añadidas. Es un espumoso natural.



(hollejo). Es el bodeguero el que decide si de una uva roja o negra quiere hacer vino blanco, rosado o tinto, porque puede elaborar los tres. Depende del tiempo que deje al mosto en contacto con la piel de la uva.
Actualmente, se presume mucho de los vinos elaborados con uvas procedentes de cepas muy viejas, con muchos años. No tienen por qué ser mejores por esa razón. Pueden serlo, sí, y muy buenos, pero depende del talento del elaborador. No es un principio fundamental.
EL VINO TE HABLA
José Moro, bodeguero de tercera generación, es responsable del éxito de dos de las bodegas más importantes del mundo. Autor del libro Si lo sabes escuchar, el vino te habla (Planeta), el bodeguero nos revela a su juicio algunas de las mentiras del vino.
El vino hay que servirlo a temperatura ambiente. Falso, porque el clima no es igual en todos los sitios.
el clima y la gestión del viñedo. El aumento de la temperatura media hace que la vendimia llegue más temprano cada año. Las uvas autóctonas se adaptan mejor al cambio climático.
Todos los vinos mejoran con el tiempo. Solo los buenos vinos mejoran con el tiempo.
El consumo de vino está creciendo. En realidad está bajando, lo que sube es el consumo de vino de calidad.
Otra fake news enológica es aquella que asegura que los vinos tintos están elaborados con uvas rojas o negras (tintas). Las uvas son todas blancas por dentro, da igual el color que tenga su piel
Cuando oiga presumir a alguien de las magníficas botellas de añadas antiguas que guarda en su casa, vaya a verlas y lea bien las etiquetas. Es muy difícil que los vinos jóvenes ganen con el tiempo. No fueron elaborados para mantenerse guardados, sino para ser bebidos. Solo los vinos muy buenos envejecen bien en botella. Esta sí que es una gran verdad: no guarde las botellas esperando una mejor ocasión para abrirlas a menos que las haya comprado en primeur (una práctica común para comprar vinos recién embotellados a precios más bajos, permitiendo al comprador envejecerlos en casa). Disfruta y ábrela, que cada día puede ser un gran día.
Un vino viejo hay que decantarlo. No es verdad. Por el mero hecho de ser viejo no hay que decantarlo; eso te lo pide el vino.
Un vino con crianza es sinónimo de más calidad respecto a un joven. Falso, puedes tener un vino con seis meses de madera mejor que otros que tienen 18 meses de barrica.
Un vino abierto se estropea al día siguiente. Si le sacas el oxígeno, lo tapas y lo guardas en el frigorífico a 5º C, un vino abierto puede aguantar una semana.
El cambio climático no afecta al vino. Afecta totalmente: las claves son el suelo, la variedad,
El corcho es insustituible. Tiene sus pros y contras. El mundo del vino es conservador, pero sin duda tiene más problemas que un corcho técnico, que es corcho picado, que puede hacer que el vino micro respire.
Para disfrutar del vino hay que ser experto. No hace falta ser un entendido, ni saber el proceso. Lo que hay que hacer es probarlo y, si te gusta, es bueno. Conviene saborearlo, olerlo, cerrar los ojos y descubrir aromas que evocan recuerdos. Eso ayuda a vivir el vino en cada copa y a almacenar sensaciones. Esos recuerdos nos darán referencias en el futuro, cuando probemos otros vinos. 35

El hogar en el que el escritor Gabriel García Márquez pasó los últimos años de su vida en Ciudad de México se transforma en museo como un homenaje al Premio Nobel colombiano.
Por Javier Fernández de Angulo Fotografía por Jaime Navarro
La figura de Gabriel García Márquez no deja de ganar protagonismo en los últimos tiempos. La publicación de la novela póstuma En agosto nos vemos (editorial Diana), el estreno de la serie Cien años de soledad (Netflix) y la reedición de la novela del mismo título – también en versión ilustrada– han vuelto a colocar al Premio Nobel colombiano en el centro de la vida cultural latinoamericana. Por ese motivo, nos acercamos a la casa donde vivió el escritor sus últimos años, un templo literario en la calle Fuego de la colonia El Pedregal, al sur de la Ciudad de México, que conserva intacta su mesa de trabajo, escenario de encuentros literarios y culturales y, ahora, ya bautizada por sus herederos como La Casa de la Literatura, rodeada de calma. “Es un espacio en el que estamos trabajando para que se oficialice como casa museo, un centro cultural que preserve el patrimonio de nuestro padre. Hemos hecho algunas pruebas, la gente
Izquierda: fachada de la casa de Gabriel García Márquez en El Pedregal, Ciudad de México, donde pasó sus últimos días. Fue el domicilio en el que se recibió la noticia de su Premio Nobel. Tras sus muros se vivieron grandes jornadas literarias y en el jardín siempre había orquídeas frescas, una de las pasiones de su esposa Mercedes Barcha. Abajo: salón de los muebles y libros rojos, parte de la biblioteca de más de 5,200 volúmenes que el escritor colombiano dejó como legado tras su fallecimiento.

viene, responde y hay muy buena vibra. La casa tiene espacios muy prácticos para exponer”, explica Gonzalo García, hijo del escritor, quien reconoce que es su hija Emilia García, directora del proyecto y hoy enfocada en la tarea de abrir la casa para eventos culturales, quien se encarga de que todo funcione a la perfección. “Es una gran conocedora de Gabo, pero es sobre todo una gran nieta. Más que conocedora de sus libros es conocedora de la casa”, subraya.
El escritor llegó a la Ciudad de México tras una prolífica etapa en Barcelona junto a Carmen Balcells, la legendaria agente que también trabajó con otros grandes nombres de la literatura en español del momento como Mario Vargas Llosa, Julio Cortázar, Camilo José Cela o José Saramago y sobre cuya vida ya se está preparando una serie de televisión. “Terminando la obra El otoño del patriarca regresamos a México. Nos mudamos aquí
en 1976”, recuerda García señalando el escritorio, sobre el que descansa la vieja computadora de su padre.
Muy cerca, en ese mismo edificio, hace unos años el propio García fundó junto a su amigo Diego García Elío la editorial El Equilibrista, especializada en publicaciones sobre arte y literatura. Afuera, tras los ventanales, aguardan el jardín y las réplicas de letreros de calles y plazas nombradas en todo el mundo en honor
del escritor, uno de los legados de su esposa Mercedes Barcha a la propiedad. “En esta mesa terminó Crónica de una muerte anunciada y El amor en tiempos del cólera . En Barcelona escribió mucho, también en París, en Bogotá y en Cartagena. A partir de 1976, incluida En agosto nos vemos , todo lo elaboró aquí, donde le dejaban muy tranquilo. En Colombia tenía mucha vida social que le distraía”, continúa. Una casa por la que pasaron Fidel Castro, Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, entre otras figuras de la cultura popular de la época, que hoy cuenta con una biblioteca de unos 5,200 libros (además de discos y CDs) y en la que un día de 1982 sonó el teléfono para comunicar al escritor que había sido elegido como ganador del Premio Nobel de Literatura de ese año, el primero de la historia para un colombiano.

Gonzalo García acaba de llegar de Europa apenas unos días antes de esta charla. Allí había presentado En agosto nos vemos , uno de los grandes éxitos literarios del año y el libro de ficción más vendido del año por la editorial Diana. Se trata de una obra que no está exenta de polémica, con opiniones a favor y en contra de su publicación. “Antes de que saliera el libro, ya se hablaba de él, pero cuando vieron que era una obra seria y muy elaborada mostraron su respeto. La gente lee la noticia de que lo escribió siendo muy mayor, ya con demencia senil, y no es el caso. Desarrolló la demencia senil con la obra prácticamente terminada, dándole los últimos toques. Bastante entrada su demencia senil decidió que el libro no servía”, matiza García. “Gabo era muy metódico. Cristóbal Pera, el editor de sus
Abajo, izquierda: en su escritorio de El Pedregal, rodeado de libros de sus autores favoritos, Gabriel García Márquez escribió obras como Crónica de una muerte anunciada o El amor en tiempos del cólera. Abajo: las cristaleras originales de la casa conviven con las flores amarillas que tanto le gustaban a Mercedes Barcha, plantadas en un jardín rebautizado por sus herederos como Plaza Gabriel García Márquez.
últimos libros, ya estaba familiarizado con la novela, que estaba muy cocinada. No fue muy difícil revisar y editar el libro, no tenía muchas variantes. Ya nos criticaban que no lo sacáramos. Maldito si lo haces, maldito si no lo haces. Mejor hacerlo y desvelar el misterio”, continúa.
Los descubrimientos, mientras, siguen sucediéndose. Se abren cajones y siguen apareciendo recuerdos, documentos, archivos… Los últimos, unas cartas manuscritas de un adolescente que sospechan que fueron escritas por el propio García Márquez y que ya han sido
enviadas al Harry Ransom Center de la Universidad de Texas en Austin, la institución que salvaguarda, protege y estudia la obra y legado del escritor. Paraíso de cualquier bibliófilo esta casa de El Pedregal funciona también como museo, cumpliendo así la gran aspiración de los García: convertirla en epicentro cultural con el apoyo de mecenas institucionales y del Estado. Este modelo, ya probado con éxito, se ha implantado en las casas museo de los pintores Frida Kahlo y Diego Rivera, así como en la del arquitecto y premio Pritzker Luis Barragán, también en Ciudad de México. “Encontremos un camino








En página anterior, desde la izquierda, en sentido de las agujas del reloj: una fuente preside el jardín de la casa; Las jacarandas, obra de Gonzalo García Barcha; bustos de Gabriel García Márquez y Mercedes Barcha, por Kate Murray; la biblioteca del escritor es uno de los espacios más importantes de la vivienda; detalle del estudio, que cuenta con una vista directa al jardín; vitral en uno de los salones de la casa. Abajo: por el jardín de Gabriel García Márquez pasaron personalidades como Fidel Castro o Simon Peres. Abajo derecha; desde arriba: correspondencia personal de García Márquez; parte de la muestra como homenaje al centenario del nacimiento del escritor colombiano Álvaro Mutis; mural con algunos recuerdos personales.
para que esta casa sea una institución cultural que convoque a escritores, artistas, fotógrafos y editores procedentes de todo el mundo. Ya tenemos hasta un cuarteto de cuerdas, música que le apasionaba a Gabo, para la inauguración. Lo tenemos todo imaginado, solo nos faltan los protagonistas”, reflexiona García.
Ese camino hacia el objetivo hace tiempo que comenzó. E n la calle Fuego ya se han llevado a cabo presentaciones de libros, exposiciones, encuentros privados, cenas y campañas solidarias en favor de la Fundación Fisanim, dedicada al apoyo de comunidades indígenas. En 2023, con motivo del centenario del nacimiento del también escritor Álvaro Mutis –amigo, compatriota y colega de García Márquez –, el lugar acogió una muestra en la que se expuso parte de la correspondencia que mantuvieron ambos literatos. “Es muy urgente para

mi novela que yo vea siquiera un minuto aquel cenicero que tienes en tu casa: un negro que vende flores a la salida de misa. A partir de esa imagen tengo que construir la primera ciudad del dictador, que fue arrasada por un huracán. ¿Sería mucho (…) que lo metieras en tu maleta, me lo dejaras ver, y te lo llevaras de nuevo a México? (…) Abracísimos, Gabo”, podía leerse en una de las misivas reveladas en una casa que, según Emilia García, “quien la visita se conmueve, le da paz y le emociona”. Un universo tan grande como Macondo.



M ARÍA Y LA DOÑA. Su figura es resultado de un ensayo íntimo de la joven e inexperta actriz de enorme belleza fílmica quien descubre en el personaje del escritor Rómulo Gallegos Doña Bárbara a su alterego e identidad pública. A partir de aquel 1943, la actriz fue rebautizada como la Doña, y con ese personaje y persona en su cuerpo expresó su carácter y ejecutó sus diversos papeles: maestra, revolucionaria, prostituta, esposa, amante, mujer sofisticada, hacendada, diosa y mística. Aunque solo un registro fue el eterno femenino de sus interpretaciones: María Félix.
Tal como afirmó el poeta y escritor ganador del Premio Nobel Octavio Paz, María Félix nació dos veces: “sus padres la engendraron y ella, después, se inventó a sí misma”. “María no es una actriz, es una estatua que se mueve”, escribió Paz. Ella usó pantalones en la pantalla antes de que fuera común o legal en algunos casos— en el espacio público, se reveló ante el machismo con la intuición personal del derecho a tener voz y votar mucho antes que las mujeres pudieran acudir a las urnas o ser votadas en México. María Félix p eleó a contracorriente en una época en la que el
¿Qué tienen esa mirada, esa voz, que un siglo después siguen siendo motivo para pensar, hablar y escribir sobre ella?
Por Sergio Almazán


mundo era de los hombres y ser la jefa de una familia monoparental era juzgado con la moral sistémica.
Con el personaje de la Doña metido en el cuerpo, Mar ía tuvo el valor de exigir un lugar en la industria, un nombre propio en el imaginario colectivo de nuestra sociedad de aquella mitad del siglo XX que se encaminaba a la modernidad internacional, pero aún cargada de prejuicios machistas. Fue con el disfraz y la máscara de diosa libertaria que alzó la voz y las cejas, con actitud desafiante dentro y fuera del set . María Félix rompió los moldes de los arquetipos femeninos en la industria del cine y el entretenimiento en Hispanoamérica, revalorizando el papel de las actrices y de las mujeres en el espacio público a través de sus personajes que le dieron la identidad de ídolo, diva y mito.
E l poder de su presencia, la fuerza de su carácter, la autodeterminación, el éxito, la fama, el asedio, el dinero, la admiración, el reclamo, y su mítica figu ra la llevaron a la inmortalidad. Su cuerpo f ísico dejó el mundo en la misma

Se cumplen 110 años del nacimiento de La Doña. Desde arriba, en el sentido de las agujas del reloj: María Félix practicando yoga en su casa; protagonizando La diosa arrodillada (1947); luciendo las míticas joyas de Cartier.
fecha de su nacimiento, el 8 de abril, pero con 88 años de distancia ; casi como si hubiera elegido o planeado el inicio, el fin y su memoria. Es desde ese misterio poderoso de personaje-persona que la Doña encarna el mito y la máscara como ningún otro personaje del cine mexicano lo había hecho. Una dualidad solo lograda por otro p ersonaje de nuestra cultura mítica: la Coyolxāuhqui, diosa lunar de la cosmogonía mexica. Ambas


comparten una misma identidad: ser cuerpos celestes que podemos ver e incluso fotografiar a la distancia . Son criaturas oníricas terrestres y son etéreas partículas del firmamento a la vez.
María Félix conoció los mitos ancestrales de la cultura yaqui –una comunidad indígena asentada desde la larga franja costera y del valle de Sonora hasta la ribera sur del río Yaqui (de ahí su nombre)–, marcad a por las serpientes, el desierto, su fuego intenso y cielos azules profundos. Ella se decoró los misterios de sus raíces en la piel con zafiros, diamantes y oro fundido en formas caprichosas de exóticos de reptiles o la pantera icónica de C artier, que hizo suya . El mito de su belleza sublime se expresó en la profundidad oscura de su mirada, que supo dialogar con la cámara de Gabriel Figueroa en las múltiples cintas donde la actriz hipnotizó a sus espectadores con su voz fuerte y definitiva.
L a Doña escenifica sentimientos acordes a su figura de diva: la envidia de sus detractores , la adoración de su público y el escrutinio de sus colegas, saliendo airosa y despreocupada del examen de la industria, de los suyos y los ajenos. Su legado es el imperativo de su presencia decorada, su máscara moldeada a la perfecta figura y semejanza de las diosas yaquis, la mujer que no se deja de nadie y la diva mexicana . Entre sus muchos rostros encontramos los de c audillalatifundista en su última película La Generala (Juan Ibáñez, 1971), revolucionaria divina con sarape en la cinta La Cucaracha

( Ismael Rodríguez , 1959) o el sublime éxtasis en el icónico filme Tizoc ( Ismael Rodríguez, 1957 ). De las 47 películas que realizó, especialmente en estas tres anuncia la nueva psicología de las mujeres de su época , evocando la revolución armada. Ella inaugura una nueva batalla contra el arquetipo tradicional de la mujer, rompiendo los moldes acartonados de la indígena idílica que pintó Diego Rivera en los muros de los edificios oficiales del Estado. ¿Acaso es ella o su figura mítica? Ambas: su personaje es ya parte inseparable de su persona. Y a partir de esa consagración del personaje y la persona, la Doña se crea una biografía, se hace de
un halo de misterio, se decora hasta la exageración , se moldea y gesticula de forma única, y se vuelve inalcanzable, resistiéndose al olvido. La gran creación y la cúspide de su carrera es ella misma. No es azaroso que Gabriel Figueroa inaugurara el primerísimo primer plano del cine mexicano con los ojos de María en un movimiento casi imperceptible de sus párpados en un claroscuro. E n una parte de su cuerpo, María Félix concentra todas las expresiones buscadas y anheladas por el espectador. A partir de la cinta Enamorada (Emilio Fernández, 1946), las miradas se dirigen no solamente a su actuación, sino a los detalles del rostro, de las manos y de las formas de pararse, convirtiendo la piel en una geografía de las emociones. Quizá por esa cualidad, la cultura patriarcal mexicana la miraba como amenaza, llenándola de adjetivos como rebelde, insumisa, caprichosa, engreída, desdeñosa, rival y bruja.
Desde la izquierda: María Félix, la María bonita de México, en el Festival de Cine de Venecia de 1954; en Italia, en el año 1959; junto a Pedro Armendáriz en Enamorada (1946).

Lejos de la diosa dulce y protectora del mito ancestral católico de la madre morena del Tepeyac, que representa la cúspide maternal de la cosmovisión del pueblo mexicano, María Félix es un mito moderno que descansa en una mujer real de carne y hueso, envuelta en luces y zafiros, ademanes y desdenes, de desafíos tradicionales y del nuevo poder de las mujeres. Esa dualidad, antes que contradicción, encierra una mujer real, terrenal y divina , y el misterio de su construcción más allá de la estrella del cine que la industria recreara en el Hollywood de los años 40 para el beneplácito de los espectadores.
Las divas como María Félix están rodeadas por un halo de misterio alimentado por su genialidad para responder ante los micrófonos de la prensa , su aire misterioso, la imaginación para transformar su cuerpo, su figura y su imagen. María es imagen y la Doña es enigma , y desde ese escenario se manifiesta, opina, refrenda su belleza, su desdén, emite juicios, rompe moldes y construye su propio arquetipo, lo que solo las divas tienen como premio de su renuncia y reinvención: la eternida d.
Conversamos con la primera astronauta mexicana en viajar al espacio.
Por Javier Fernández de Angulo Retrato por Aintza Urdaneta
EN JUNIO DE 2022, la mexicana Katya Echazarreta (Guadalajara, 1996) se convirtió en la primera mujer mexicana en participar en una misión espacial: el vuelo NS-21, el quinto tripulado llevado a cabo por la compañía aeroespacial Blue Origin. Para lograrlo, se vio obligada a enfrentar desafíos culturales y sociales, además de superar a los otros 7,000 candidatos que se postularon a la iniciativa de Space Humanity. Un círculo que cerrará en 2027, cuando lidere la primera misión espacial formada al completo por un equipo latino que la presidenta de México Claudia Sheimbaum anunció el pasado noviembre con el objetivo de dar un nuevo impulso a la industria aeroespacial mexicana.
T MÉXICO: ¿Qué significó para ti viajar al espacio?
KATYA ECHAZARRETA: Al inicio no entendía la magnitud de subir al espacio, pero con el tiempo comprendí que era una gran responsabilidad, y más allá de esto me preguntaba qué podría hacer con esta posición, con esta voz que ahora tengo y cómo usarla para crear algún cambio positivo en la sociedad.
Ahora que tienes mayor visibilidad, ¿cuál es tu misión?
Es un trabajo importante. Busco crear más oportunidades. En el camino me he dado cuenta de que falta esperanza. Al principio me enfrentaba a la resignación, pero fuimos trabajando y estamos en un punto en el que la gente nos cree y siento un cambio en sus miradas: es la emoción que estamos logrando.
¿Cómo perfilaste tu camino hacia las estrellas?
Desde que era niña, más allá de ser científica, soñaba con

viajar al espacio. La manera que tenía para lograrlo era estudiar ingeniería, aprender, trabajar con la tecnología, conocer más de la industria espacial y, ya estando ahí, dar el paso de salir al espacio. Sin embargo, solo el 20 por ciento de las personas que trabajan en la industria son mujeres. Creo que en todas las carreras científicas y tecnológicas hay mucho camino que recorrer. En los últimos años, hemos avanzado, pero estoy segura de que en los siguientes estas cifras subirán. Nunca ha sido un tema de si a las mujeres les gusta el trabajo o no, si no de las dificultades para acceder y el trato que se les da. Próximamente, vamos
a poder ayudar a que muchas niñas que comparten ese sueño lo puedan cumplir.
¿Cómo fue llevar la bandera de México en esta misión? Es importante entender cómo sucedió este viaje. Yo soy mexicana, pero la oportunidad no llegó de México. Una mexicana lo logró, pero con el apoyo de otros países. Lo que busco es que mis compatriotas que quieran viajar, lo puedan hacer desde aquí.
¿Por qué nos tardamos medio siglo en volver a la luna después de que Estados Unidos lanzara el programa Apolo? Cabe destacar que, en sus
inicios, la industria espacial estaba enmarcada en el contexto de la Guerra Fría. Entonces la antigua URSS y Estados Unidos priorizaron llegar a la Luna, y los presupuestos que tenían no eran de tecnología o de ciencia, si no militares, que son mayores que los recursos destinados a la investigación. Al terminar la guerra, les quitaron el presupuesto militar y volvieron al presupuesto científico, por eso pasó tanto tiempo, pues se perdió el acceso a la alta tecnología de hace 50 años, los componentes ya no existen o están obsoletos, por lo que hay que diseñarlo otra vez. Prácticamente partimos desde cero.

Katya Echazarreta no solo está dispuesta a ir a la Luna, quiere mayor participación de las mujeres en la industria aeronáutica. Su presencia en los medios busca que otras mujeres se incorporen a la aventura del espacio.
a la luna buscan conseguir materiales para construir en el lugar o rescatar recursos que necesita nuestro planeta.
¿Qué nos puedes platicar sobre trabajar en la misión Europa Clipper de la NASA, que se probablemente se lanzará este 2024?
pensamos en vida más avanzada que la nuestra los números bajan, pero hablando de vida microscópica es lo más probable.
¿En qué momento empiezas a perseguir tu carrera como astronauta?
Algunos astronautas comparten la experiencia de ver la Tierra desde fuera como una sensación impactante. ¿Cómo fue para ti? Mi trabajo fue una misión psicológica. Queríamos analizar el efecto perspectiva, que es un cambio psicológico que experimentan las y los pilotos y científicos, algo que le sucede a la gente que ve la Tierra desde fuera. He tenido el privilegio no solo de vivir esta experiencia, si no de analizar científicamente qué le sucede a una persona cuando la vive. Sabemos que todas las personas que han viajado al espacio experimentan un cambio psicológico grande y muy real, y al volver sienten que ya no es suficiente vivir para sí mismos, sino que es necesario vivir para ayudar
a los demás. Al principio, crees que volviste igual, pero pasan los meses y tomas decisiones muy diferentes, que no hubieras tomado antes. Mis prioridades están cambiando; ya no quiero solamente lograr un éxito para mí o alcanzar una aspiración personal. Ser la primera ya no es la meta.
Ahora la Humanidad mira con esperanza hacia el firmamento. ¿Cuál es el compromiso de la industria espacial en cuanto a buscar soluciones para la tierra y para la Humanidad?

El planeta está dañado por la huella humana, por eso nuestra prioridad es entender cómo podemos usar la tecnología para protegerlo. No se trata de irnos y buscar otro globo terráqueo, sino de salvar al mundo. Tenemos naves que nos pueden ayudar a redireccionar algún asteroide que se dirija hacia la Tierra. También disponemos de satélites que observan qué pasa en la esfera terrestre para prevenir, evacuar o disminuir los daños de un incendio o algún desastre natural. Otra tarea es afrontar que tenemos recursos limitados en la Tierra. Estamos al límite, usando los recursos de manera irracional. Por eso las misiones de minería espacial
Yo fui líder de pruebas en Europa Clipper, una misión de la NASA. El objetivo era investigar la luna de Júpiter, Europa, cuya superficie está congelada y que tiene más agua que la Tierra. Para el mundo científico es muy importante analizar qué sucede en esta luna que avienta toneladas de agua hacia el espacio constantemente, pues conocer lo que contiene el agua es primordial. Sin embargo, si hoy fuéramos a Júpiter tardaríamos seis años en llegar.
Veo en tu muñeca el Speedmaster Moonwatch Dark Side of the Moon, un tributo a la misión Apolo 8 de Omega, la firma que acompañó a los astronautas en su llegada a la Luna. ¿Cómo se mide el tiempo fuera de la órbita terrestre?
Cuando era niña, le decía a mi mamá ‘quiero viajar al espacio, quiero ser ingeniera’, y ella siempre me animó diciendo que tendría que superar muchas dificultades y prepararme bien, pues hay una diferencia entre soñar y trabajar para lograr los sueños.

¿Nos puedes platicar sobre la fundación que creaste para impulsar el acceso de los mexicanos y mexicanas a la industria espacial?
El reloj es una de las herramientas más importantes cuando estás en el espacio. Allí, la disciplina y los horarios lo son todo. Cuando vives en el espacio el tiempo es lo más prioritario, pues todo está organizado al segundo. Otras herramientas importantes son los filtros, ya que los y las astronautas beben su propia orina filtrada. Además, ahora cuentan con acceso a internet y alimentos deshidratados, no pastillas, aunque la NASA tiene investigaciones para desarrollar comida espacial, pero es un área que aún necesita mucho desarrollo.
¿Y qué hay de la vida en el espacio? Desde la perspectiva científica… Yo hablo de las estadísticas por las galaxias que existen, los sistemas solares similares que hay en el espacio, los planetas. Hay demasiado en el universo, y las estadísticas nos dicen que lo más probable es que sí. Ahora, si
Decidí crear la Fundación Espacial Katya Echazarreta en México. Con ella queremos apoyar a todo el talento de América Latina que no tiene acceso a la educación o entrenamientos y a profesionales de diferentes ámbitos que quieran esa transición. Entiendo que si estamos trabajando para abrir una industria y crear oportunidades, también debemos hacer algo para preparar a las personas. Por eso hicimos un primer campamento aeroespacial de cuatro semanas para 100 jóvenes de 13 a 15 años, con becas. La industria es mucho más grande de lo que pensamos, e implica muchas disciplinas además de la tecnología, por ejemplo la alimentación, el diseño, la nutrición, la medicina, el arte, la psicología, la arquitectura y las leyes espaciales.
¿Qué sueño te falta por cumplir? Ir a la Luna a bordo de una misión mexicana.

TRAS LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL , la industria automotriz de los vehículos todoterreno siguió dos caminos muy diferentes. Por un lado, Estados Unidos, donde el mercado cayó rendido ante los diseños inspirados en el legendario Willys –según el general del ejército estadounidense George C. Marshall “la mayor contribución de Estados Unidos a la guerra moderna”–, más robustos y prácticos; por otro, el Reino Unido, donde el Land Rover Defender y, poco después, el Range Rover se convertían en un símbolo de clase y estatus social. Más de seis décadas después, ambas corrientes convergen gracias a la implementación de interesantes avances tecnológicos en el sector de los 4x4, un fenómeno global, así como al estudio y desarrollo de accesorios y mecánicas creados para facilitar la experiencia de conducción, hoy mucho más amigable, cercana y sostenible.

Desde arriba, en el sentido del reloj: anuncio de Land Rover; la reina Isabel II y el príncipe Felipe durante un viaje a Australia; el papa Juan Pablo II a bordo de un Mercedes-Benz.
La tendencia podemos observarla en el catálogo de las principales marcas, que de un tiempo a esta parte han introducido en su portafolio al menos un vehículo 4x4, siempre con la tecnología, el confort, la seguridad y la sostenibilidad como principales características. Así lo demuestran las nuevas motorizaciones híbridas, eléctricas e incluso de hidrógeno que hoy podemos encontrar en armadoras como Toyota, Infinity, GMC, Ford y BMW, pero también en los modelos Grenadier, de Ineos, y Tank 300, de GWM,

Tecnología y sostenibilidad, el nuevo contexto off-road



Arriba: una etapa del rally Camel Trophy Sabah Malaysia 1993. Izquierda: un Hummer de uso militar. Abajo: el actor Arnold Schwarzenegger manejando un Hummer en Los Ángeles.

recién llegados a un mercado mexicano en el que el Land Rover Defender no deja de brillar. Ícono durante décadas del Cool Britannia, el todoterreno por excelencia regresa con un diseño inspirado en el original e interiores amigables con el medio ambiente, pero también con avances técnicos como el sistema 4x4i (Four By Four Intelligent), la suspensión adaptativa o la motorización híbrida.
Otros dos clásicos de la industria automotriz alemana, los modelos G500 y G63 de Mercedes-Benz, también apuestan por la tecnología en su carrera por ofrecer las mejores prestaciones del mercado tanto en carretera como en off-road, y todo sin olvidarse de las prestaciones que los han convertido en dos de los diseños más apreciados desde la aparición de la línea en el año 1979. Ahora, además, ambos vehículos 4x4 incorporan herramientas como la capacidad de girar sobre su propio eje y un poderoso motor V8 biturbo (también pueden encontrarse con motores cien por cien eléctricos), siempre con la firma de Unimog, conquistadora del rally Dakar, y el ADN de AMG, pura tecnología alemana.
Más enfocado en el mercado norteamericano, el nuevo GMC Hummer EV, totalmente eléctrico y con suspensión neumática con cuatro niveles de altura, se presenta en una estructura de cuatro toneladas capaz de alcanzar los 100 km/h en 3.5 segundos, características ideales para la práctica de off-road, una actividad que nos conecta con la Naturaleza sin dejar de lado las raíces de la conducción
DESPUÉS DE UN VIAJE a su natal México, Gaby Muñoz, también conocida como Chula the Clown, responde mi videollamada desde su casa en Helsinki. Irónicamente, su micrófono no funciona, y noto divertida que no necesita ni una sílaba para expresarse. Tras las fallas técnicas, soy testigo de un despliegue de colores pastel, telas de ensueño y detalles preciosos en cada rincón. Se trata de un escenario onírico, como sus shows, acompañados por el maravilloso vestuario que diseña su hermana, Valentina Muñoz. Durante su carrera, Gaby Muñoz ha causado risas, llantos y tocado las vidas de humanos grandes y pequeños en todo el mundo. En la década de 2010 Chula the Clown giraba Perhaps, Perhaps… Quizás interpretando a Greta, un personaje que creó al romper con su novio e inspirado en la Miss Havisham de Grandes Esperanzas de Charles Dickens, la viuda adinerada que, tras ser plantada en el altar, usa su vestido de novia hasta el fin de sus días. En Limbo, un proyecto que tardó una década en conceptualizar, retrata sus sueños después de estar dormida durante un mes, y llegó antes de Dirt y The Sound of Silence, esta última producción junto a la directora de orquesta Alondra de la Parra. A través de los años, los personajes de Muñoz han ido evolucionando con ella y nuestros tiempos. Hoy, goza de reconocimiento en todo el mundo, moviendo conciencias con temas como el amor, la soledad, la muerte y lo que significa vivir. Todo ello sin decir una sola palabra. Esto fue lo que platicamos, editado para obtener mejor claridad.

Sin decir una sola palabra, los personajes de Gaby Muñoz son capaces de mover conciencias. Ahora, regresa a México con Julieta, la última obra de una artista única.
como un ejercicio de confianza en mí misma, que ese no era el camino, pero me estaba acercando.
DV: ¿Cómo supiste que querías ser payasa?
GM: Exploré un poco el teatro musical, luego encontré el teatro físico, la expresión corporal y las máscaras, lo que me llevó al payaso. Siempre me ha gustado hacer reír a los demás, pero no lo consideraba como una profesión. Pero cuando encontré el mundo del payaso, también encontré un sentido de pertenencia en un mundo donde nunca había sentido que pertenecía. Los payasos me dieron una tribu, poder decir finalmente “nunca me había sentido tan cómoda en otro lugar”.
DV: Escuchar nuestra intuición nos conecta con algo mayor que nosotras mismas. Para mí no es una voz, es como una patada en las vísceras que me dice “aquí es”. ¿Cómo sabes que vas por el camino correcto?
Daniela Valdez (DV): ¿Puedes compartir un poco sobre tu trayectoria?
Gaby Muñoz (GM): Estudié Literatura Latinoamericana, y no terminé porque empecé un curso de teatro amateur en la universidad y me encantó. Ahora me doy cuenta de lo maravilloso que ha sido escuchar mi instinto, porque vendí todo y me fui a Inglaterra. Más adelante, tuve que aceptar,
GM: Creo que se trata de confiar en el universo y en una misma, siempre preguntarnos dónde somos más felices e ir encontrando la voz propia. Al ser realmente quien eres te enfrentas a otro tipo de obstáculos: es sumamente gratificante y liberador, pero también solitario. Quizás al crecer intenté callar esa voz, pues también quería pertenecer, no ser parte de quienes vivimos en las periferias de la sociedad. Después de muchos años, finalmente abracé que no vivo ni aquí ni allá, sino en los bordes, en una especie de puente. Entonces, no me da miedo adentrarme en mis propios demonios y abrir mis propias heridas si al final esto ayudará a sanar a otros, porque pensarme como ese puente empático
donde no hay límites de género, ni de raza, culturas o idiomas me parece un potencial bellísimo de la humanidad.
DV: Me parece que la vida de los proyectos es cíclica para muchos artistas. Si escribes un libro, después de un tiempo sientes la necesidad de escribir otro. Y es que, como humanas, nos vamos reinventando, reconociendo y reencontrando constantemente. ¿Es así como concibes tus espectáculos?
GM: Creo que, como artista, una tiene que hacer ese tipo de provocaciones. A mí me encanta sentirme incómoda, y las historias que más miedo me dan y que sé que más me van a incomodar son las que más me emociona hacer. Sé lo importante que es el público, pero también mi proceso.
DV: Platícame sobre Julieta, tu más reciente espectáculo.
GM: Julieta era tía de mi mamá, pero para mí fue como una abuela. Murió a los 85 años y tuvo una vida muy diferente, muy radical: no tuvo hijos, era pianista y periodista, se casó con un español. Le dio cáncer muy joven, le quitaron las mamas y más adelante enviudó. Para Julieta, él era lo máximo, y lo amó profundamente, pero también quería vivir su vida. Se juntaba con sus amigas: las viudas del jazz. Se llamaban así porque todas eran viudas y todas músicas, y entonces iban al salón de belleza y se ponían bien borrachas y salían de ahí más despeinadas que como entraron. Durante la pandemia, pensé mucho en la gente mayor y en cómo habíamos decidido abandonarlos. Mucha gente mayor muere en una soledad tremenda.
DV: Especialmente durante la pandemia, cuando perdimos a muchos seres queridos de la tercera edad.
GM: Mi papá, como Julieta y sus amigas, era una persona carismática y libre, era también bohemio y de pensamiento maravilloso. De pronto un día ya no salió de su casa,
GM: Para crear esto en específico, una de las visiones que tuve fue la caja. Luego, definí los espacios: la sala, el baño, el dormitorio y el ataúd, o tu cajita final. A partir de ahí, surge una reflexión sobre las cosas importantes para los viejitos, la sensación del tiempo. Julieta no estaba muy ocupada, pero para ella siempre era la hora de algo. Pero ¿cómo explicarlo sin palabras? Haciendo repeticiones, creando un loop: la vemos haciendo lo mismo una y otra vez, solamente un poquito distinto porque se va acabando cada vez más. También me fascinaban sus lentes de fondo de botella, y me preguntaba: ¿qué es lo que verá? ¿Cuáles son las distorsiones que trae la edad? Quería hablar de esos momentos de la vida en los que ya no tienes tantos filtros.
DV: Me atrevería a decir que la desnudez al envejecer es prácticamente un tabú, pero al final es lo más natural del mundo.
GM: Completamente. Algo que me parece fascinante de la cultura finlandesa es que justo en las saunas veo todo tipo de cuerpos: señoras muy mayores, grandotas o pequeñitas, mujeres que tuvieron cáncer, etc. Al final todo el mundo habita su piel y es precioso.
DV: No sabemos qué vida interior tienen las personas mayores. Gracias por poner esa reflexión sobre la mesa.
GM: Para mí, era como crecer más que la vida, que era al final eso: uno crece tanto y la vida

luego de su recámara, luego ya no se levantaba de la cama y un día me entregaron una caja con sus cenizas. Ese trayecto me sorprendió y me hizo reflexionar: ¿qué es lo que nos llevamos en esta cajita de madera? ¿Cómo nos reducimos de pronto a esto? La traducción de esta imagen a narrativa fue el espacio en el que uno se va haciendo de cosas, recuerdos e historias. La historia de Julieta es muy sencilla: la vida de esta mujer meses antes de trascender, y la casa que se va adaptando con ella de tal manera que, al final, se vuelve una cajita. Pienso en la muerte no como algo negativo, sino como que la vida te queda muy chica, pues creciste de más.
DV: ¿Cuándo podremos ver Julieta en México?
GM: Presento Julieta desde el 7 de mayo y hasta el 15 de julio en el Teatro Milán de la Ciudad de México, con música original de Natalia Lafourcade en coproducción con Chamäleon Theater Berlin, TOHU Montréal y Ruhrfestspiele Recklinghausen.
DV: Me gustaría entender más sobre tu proceso, ¿cómo pasas de pensar en Julieta a crear un mundo en el que se puede sumergir tu audiencia? ¿Es un proceso que pasa por la razón? ¿Sigue alguna realidad tangible?
Gaby Muñoz, Chula the Clown, en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris del a Ciudad de México después de presentar The Silence of Sound junto a Alondra de la Parra y la Orquesta Sinfónica de Minería.
le sonríe, y si todo va bien acabas creciendo tanto que dejas de existir en esta experiencia y te conviertes en todo. Para mí, ha sido una manera muy bonita de sanar nuestro concepto de [la] muerte. Es una gran fortuna que una hora al día pueda volver a ver a mi papá y a Julieta, porque este show es un portal que me permite reconectar con ellos. En la escenografía, hay fotos de ellos en todos lados. Eso me ha ayudado a sanar.
DV: Sanas tú y sanamos todos y todas alrededor de ti
SÁBADO POR LA MAÑANA , 10:15 am. Una llamada sorprende por el sentimiento de cercanía y afabilidad. Tras una semana de inauguraciones, conferencias de prensa, celebraciones y condecoraciones, Gabriel Orozco parece relajado y satisfecho con su Politécnico
Nacional. Su reciente exposición en el Museo Jumex de la Ciudad de México es la más completa que se ha presentado en territorio nacional, con un título que es una suerte de juego. “Se me ocurrió al ver la lista de obra con Briony Fer, la curadora de esta muestra; la cantidad de técnicas y medios que he utilizado, muchas cosas que he aprendido en la marcha. Digamos que uno recibe cierta educación en la academia, creciendo con la familia, viendo arte, leyendo… Pero a la hora de empezar a trabajar en el mundo real con objetos y materiales, con diferentes culturas, viajando… Pues me di cuenta que había desarrollado una especie de politécnica y se me ocurrió a modo de broma”, explica Orozco, quien realmente es egresado de la UNAM. Según ha declarado el artista en el pasado, la pintura y la escultura, al igual que otras disciplinas, tienen sus propias formas de ingeniería. Formas que Orozco ha sabido desgranar a golpe de interés y trabajo, logrando un entendimiento de la geometría, la arquitectura y la historia de la ciencia
Gabriel Orozco, uno de los artistas mexicanos más influyentes, desafía desde hace más de tres décadas los límites del arte con un universo creativo en el que azar, simetría y movimiento siguen las reglas de su propio sistema.
que vuelca en su obra de manera natural. Un ejemplo son los círculos que vemos a lo largo de su creación; más allá de ser solo figuras pictóricas dentro de una composición, se convierten en insinuaciones de movimiento, rotación y multiplicación. No tiene que ver con las formas puras, sino con cómo las cosas se mueven para conjugar nuevas correspondencias entre ellas. “Siempre me ha interesado la simetría, y al mismo tiempo cómo romperla. La simetría no como el objetivo final, sino lograr entenderla en el mundo natural, en movimiento, su tridimensionalidad, cómo funciona y para
Abajo: obra Lintels, (2001 - 2004). Rectángulos de dimensiones variables fabricados con pelusa de secadora.
qué son la simetría orgánica o la simetría geométrica,” agrega. Es tal su entusiasmo, que intenta que cada exposición tenga lugar en espacios abiertos que generen loops o, como él dice, una “circulación circular”. Politécnico Nacional lo consigue. El visitante puede acceder por ambos lados a cada piso de la exposición, un recorrido que le conduce al mismo punto de ingreso. Señala Orozco que el museo funciona como una esfera, con una simetría múltiple en constante movimiento. De esta manera, tanto el espectador como las piezas se convierten en un todo dentro del juego ideado por el artista.

Para articular la muestra, que incluye más de 300 obras de diversas técnicas y periodos, la curadora inglesa Briony Fer –acompañada por Carolina Estrada García, asistente curatorial del museo– realizó un complejo trabajo de recopilación que ofrece una lectura distinta a la de retrospectivas anteriores. Diseccionada por temáticas, la exhibición logra combinar trabajos de diferentes escalas que crean conexiones que al mismo Orozco sorprendieron. “Es un gran desafío cuando tienes este enorme cuerpo de trabajo. Lo que realmente deseaba era traerlo al presente y empezar desde el principio, pero no de forma cronológica. Había que pensar en las obras claves, pero también quería mostrar las cosas pequeñas, que considero tan poderosas como las de gran tamaño. Para mí, era esencial mostrarlas juntas”, comenta Fer, quien dedicó dos años a este proyecto después de dos décadas trabajando junto a Orozco para realmente conocer su obra. “Se trata mucho más sobre una conversación argumentativa, entender cómo se produce la obra. No me refiero a una fricción en un sentido negativo. Me refiero a la sensación de pensar colectivamente en lo que podría ser posible, de preguntarnos: ‘¿Cómo podemos organizarlo?’ Al final todo se convierte en una especie de reciclaje que se regenera. Se trata de cómo trabajar creativamente manteniendo una perspectiva ligeramente diferente, ya sabes, mi propia perspectiva”, continúa la curadora y profesora de historia del arte de The London College. Realizar Politécnico Nacional sin límites de espacio, con cada rincón del Museo Jumex a disposición del proyecto, se convirtió para Orozco en un viaje personal que resulta en una experiencia refrescante, ligera e informativa que ayuda a entender las diferentes técnicas empleadas desde que se dio a conocer como artista internacional a principios de la década de los 90. Naturaleza y geometría, orden y accidente, lo hecho a mano y lo fabricado a máquina, el ready-made y el tesoro encontrado, el juego y la mecánica del proceso, aspectos que siguen arraigados a su obra. Ninguna pieza de la exposición es innecesaria o gratuita, cada una es parte clave de un rompecabezas que lleva al espectador a comprender su proceso creativo. “Me gustó mucho ver nuevamente la mesa de trabajo de Japón. Ese tipo de plataformas para la acción las mostré por primera vez en 1996. Cada cinco o diez años configuro una y han participado muy bien en mis exposiciones. Muestran cómo es encontrar cosas cotidianas y transformarlas en gestos artísticos. Disfruté otra vez de jugar al billar… Hacía mucho que no jugaba en mi mesa de billar. También hacer mi mesa de pingpong de piedra en la plaza del museo. Tenía esa idea desde hace mucho tiempo, pero no había encontrado el momento de producirla y lo hicimos ahora para esta exposición. Siempre me gusta hacer algo nuevo, meter alguna pieza nueva y casi siempre es lo que más me gusta ver”, continúa Orozco al otro lado del teléfono.

Arriba: Gabriel Orozco. La muestra del Jumex incluye alrededor de 300 obras del artista.
Dividida en tres salas y un sótano, en Politécnico Nacional cada piso funciona como una capa de un contenedor estratificado que activa diferentes aspectos dentro de la práctica de Orozco. El nivel superior, que lleva por título Aire, nos remite al movimiento y a la idea de estar en tránsito: desde los billetes de avión y otros medios de transporte, hasta la serie de bumeranes Corte interno (2014) y Ventiladores toilet (1997), remolinos blancos creados con papel higiénico que giran desde el techo. Aquí conviven piezas de diferentes técnicas y periodos relacionadas con el juego, como Caballos corriendo al infinito (1995), Atomista: concentración absoluta (1996) y Mesa de billar ovalada (1996), entre otras. Una asociación que por sí misma podría ser eje el de una exhibición completa; no en vano, el futbol, el críquet, el ajedrez, el billar, el béisbol y el ping-pong le han servido de
inspiración desde el inicio de su carrera. Para Fer, era muy importante activar la idea del juego en la exhibición, invitar al público a observar la práctica de Gabriel Orozco como un terreno de juego ampliado. “Creo que el trabajo de Orozco es serio, tiene un lado político, pero lo hace a través de un enfoque muy lúdico de la creación artística. El juego está presente, aunque sea solo una sugerencia y no estés muy seguro de que se trata, como en Roto Shaku: 8;11;14;17 (2015). No es necesario tocar las cosas para que el juego se active. Es la vía en que el mundo social y el mundo del arte se unen de cierta manera”, expresa.
EL PISO INTERMEDIO, Tierra, se asoma al universo vegetal que nos remite a una suerte de terrario o jardín espeso en el que convergen organis-

mos en diferentes estados de crecimiento y decadencia. Piedras de río talladas con un cortador mecánico nos empujan a cuestionarnos si su erosión es natural o fabricada por el artista. Los procesos orgánicos y sintéticos desdibujan sus fronteras en piezas como El color viaja a través de las flores (1998), en la que residuos de manchas de una fábrica de flores artificiales cuelgan del techo. “Este piso es casi como una especie de gestión de desechos que se descompo -
nen en materia orgánica. Ciclos, crecimiento, descomposición, generación y regeneración. Hay indicios de muerte, pero luego también hay una especie de renacimiento, así que trato de pensarlo de esa manera: un circuito en torno a los ciclos. Gabriel me ayudó de manera absolutamente brillante a disponer las paredes de una manera que cambia por completo esta sala del museo. A diferencia del piso superior, es un camino
serpenteante, otorgando una sensación muy distinta”, explica Fer.
Agua es el título para el último piso, que se transforma en una especie de acuario que alberga entre sus paredes de cristal a una colosal ballena suspendida. La pieza, de 14 metros y titulada Onda oscura (2006), fue comisionada por la galería White Cube Mason’s Yards de Londres y es una segunda versión de la ballena original (Matrix móvil, 2006) realizada por el artista para la Biblioteca Vasconcelos, en Ciudad de México. El esqueleto está construido con moldes de cada uno de los huesos vaciados en resina y el toque final para la superficie “ósea” son dibujos circulares que Orozco en algún momento describió como una especie de tatuaje. En este piso también se pueden apreciar Balones acelerados (2005), una colección de pelotas de futbol expuesta a los caprichos del medio ambiente.
FINALMENTE, en el sótano del Museo Jumex, en el espacio denominado Composta, se encuentra un video collage titulado #gabrielorozco que reúne contenido existente sobre el artista en internet. La pieza creada por Monse Castera y editada por Adriana Kong fue solicitada por el propio Orozco con el objetivo de transitar su trayectoria mediante memes, comentarios, chistes y contenido de TikTok. El trabajo audiovisual invita de forma irreverente a preguntarnos quién es Gabriel Orozco a través de opiniones contradictorias que van desde su glorificación a genio hasta comparar

sus prácticas de acumulación con el personaje televisivo El Ecoloco. Su “arte en bola” también es cuestionado; en algunos casos su obra es etiquetada como “fantochería intelectual”, mientras que otros enaltecen su trayectoria y alaban su proyecto de la calzada flotante dentro del Bosque de Chapultepec e incluso un meme afirma que la depresión se cura con obra de Orozco. La dinámica que se crea con el video nos remite de nuevo a esa relación del artista con el juego y la creación de sus propias reglas mientras se conecta con audiencias más jóvenes desde la controversia digital.
Con la premisa “el arte es para todos”, Fer engloba el objetivo primordial de Politécnico Nacional: acercar al público a piezas de diferentes formatos que exploran el dibujo, la escultura, la fotografía, la instalación artística y el uso del video a través de treinta años de trabajo. Orozco da libertad a la audiencia para explorar asociaciones creativas entre objetos ignorados a menudo en el mundo actual. “Me doy cuenta de las primeras reacciones de la gente al entrar a las salas, lo puedes percibir en el silencio del espacio cuando la gente está viendo algo, cada uno concentrado en observar”, señala. “Eso es lo que más me llama la atención. Y aunque ya pasaron algunos años, creo que la mayoría de las piezas siguen provocando la misma intriga; por ejemplo, la caja de zapatos (Caja vacía de zapatos, 1993), que también está exhibida y que, de alguna manera, siempre la acaban pateando”.
EN LO PERSONAL, su mayor entusiasmo son las audiencias jóvenes, personas que acababan de nacer cuando hizo su última exposición en México. “Eso es lo que más curiosidad me causa, las personas menores de treinta años que tal vez ya conocían mi trabajo de oídas”, apunta. “Hay piezas que han sido poacionallémicas, comentadas y admiradas a través de libros y de pronto las pueden observar en vivo. Me da gusto eso. Creo que es de las cosas que más gusto me dan, la verdad,” agrega Orozco quien también fue un joven espectador de la mano su padre quien de niño lo llevaba a exposiciones de arte abstracto, como la de Victor Vasarely en el Museo de Arte Moderno (MAM) de la Ciudad de México.
Nacido en Xalapa (Veracruz) en 1962, Gabriel Orozco ha vivido en lugares como Estados Unidos, Francia, Indonesia, Costa Rica y Japón. Un “mapa topográfico del tiempo” que lo ha llevado a sensibilizarse con el entorno local y a colaborar con especialistas en diferentes materias.
En la exposición de Orozco se entrelazan ideas como la rotación, la simetría o el tiempo.
“Una de las formas más explícitas en las que esto sucede es en sus pinturas Árboles del samurái (2005). Gabriel utilizó el mismo método diagramático de círculos en colores preestablecidos (rojo, azul, dorado y blanco) pero adoptó materiales y técnicas diferentes a las antes empleadas en París. Trabajó con un restaurador que utilizaba temple sobre pan de oro en gesso, paneles de madera y pigmentos con huevo y aceite. Para tallar la escultura de Teocalli empleó rocas específicas de su país,

demostrando una relación realmente profunda con el uso de materiales del lugar y sus técnicas”, reflexiona Fer sobre las razones por las que un artista tan internacional sigue conectado con sus raíces y geografía. Orozco mantiene la conexión con su país de origen gracias a estadías en las que aborda la filosofía de que el arte puede intervenir en la esfera social y política desde un ángulo diferente. Prueba de ello es la fuerte carga cultural de las calaveras, símbolos con un gran significado en cosmogonías como la mexicana y sus festividades del Día de los Muertos. Su primera lectura sería la mortalidad, pero yendo más allá se comprende el patrón de movimientos cíclicos creados por los procesos naturales de nacimiento y muerte, la constante de cambio dictada por el flujo del tiempo.
También disfruta jugando con diferentes iconos culturales. Por un lado, los cráneos; por
otro, el Citroën DS como cliché y estereotipo del diseño modernista francés en su popular La DS Cornaline (2013). Una conexión con Francia que siempre ha sido para él inspiradora y didáctica y una estima que es recíproca: recientemente fue distinguido como Comendador en la Orden de las Artes y las Letras de la República Francesa, otorgada por el gobierno francés a través del Ministerio de Cultura. En Politécnico Nacional, que se presenta en el Museo Jumex de la Ciudad de México hasta el próximo 3 de agosto, Orozco resignifica el acto de dejarse llevar por direcciones inesperadas donde el accidente y el azar son tan fundamentales como las reglas de unos juegos imaginarios que obligan al espectador a convertirse en un participante activo. Bienvenido sea, pues, el gran juego de Orozco
Unidos por una pasión y una conexión inquebrantable, Esteban e Isaac Hernández han conquistado los escenarios más prestigiosos del mundo.
Por Kira Álvarez Bueno Fotografía por Richard Machado

Esteban e Isaac Hernández fueron fotografiados en Los Ángeles el 16 de diciembre de 2024. Desde la izquierda: Esteban lleva un total look de traje y camisa de Dolce & Gabbana, www.dolcegabbana.com. Isaac lleva pantalón, camisa y blazer de Zegna, www.zegna.com.

porque hemos crecido juntos en este camino. Ambos empezamos las primeras clases de ballet en nuestro patio, gozamos de la misma formación inicial, somos hermanos y somos compañeros de profesión. Compartir la misma pasión nos ha dado una conexión muy especial. Nos apoyamos mutuamente en los momentos difíciles y nos dan felicidad los logros del otro. Es un privilegio poder coincidir en el amor por lo que hacemos”, relata Isaac, capaz de subirse a escenarios nunca antes pisados por un bailarín mexicano con compañías como el Ballet Mariinsky de San Petersburgo o el Ballet de l’Opéra de París.
La compenetración entre los Hernández es palpable a lo largo de la sesión fotográfica: mientras uno se coloca frente al objetivo, el otro no deja de observar sus movimientos con detalle. No hay interrupciones, sino que reina el respeto mutuo. Dialogan sobre cómo posar, se corrigen la técnica entre ellos mismos y revisan constantemente los monitores para mejorar saltos y composición. El resto, simples testigos de la magia que sucede ante sus ojos. “El mejor consejo que he recibido de mi hermano es el valor de la perseverancia, recordar el impacto positivo que podemos tener en otras personas (y generaciones más jóvenes) a través de nuestro trabajo y la importancia de entender que los sueños se cumplen cuando se trabaja por ellos”, señala Esteban, 30 años, graduado con los más altos honores en la legendaria escuela del Royal Ballet de Londres.
Los dos coinciden en que para mantenerse en la cima del ballet es necesario encontrar un equilibrio entre la interpretación, la resistencia física y la técnica, la base sobre la que construyen todo su universo, un proceso de perfeccionamiento diario que nunca se detiene. Para ello, la disciplina, los entrenamientos, el cuidado del cuerpo y la prevención de lesiones son tan indispensables como la fuerza mental, fundamental para memorizar coreografías, música e historias. “Tenemos una relación con nuestro cuerpo basada en una gratitud constante e inmensa. Sin él y sus habilidades no podríamos haber vivido las experiencias ni la vida que hemos tenido. Debemos cuidarlo, lo que implica una alimentación sana, reposo, masajes, terapia física… Creemos que es fundamental mantener la calma, especialmente durante momentos difíciles, como una lesión. No caer en la desesperanza mental es determinante, pues el estado emocional impacta directamente en el cuerpo. La calma y la paciencia son básicos para pasar un momento complicado”, profundiza Isaac.
ISAAC HERNÁNDEZ, una de las figuras más emblemáticas del ballet internacional, se muestra sereno y tranquilo. Estrella de producciones internacionales como Romeo & Juliet, Mere Mortals, Cinderella o Giselle, Hernández llega al set ubicado en pleno Downtown de Los Ángeles poco antes que su hermano Esteban, recién aterrizado de San Francisco. Allí, el menor de los hermanos ejerce desde 2019 como bailarín principal
del San Francisco Ballet, la compañía más antigua de Estados Unidos, una institución mundial de la danza con la que ha tenido la oportunidad de formar parte de obras como Frankenstein, El hijo pródigo y Fancy Free. Ambos son originarios de Guadalajara (Jalisco) y ambos nacieron en una familia de bailarines clásicos en la que el padre, Héctor Hernández, fue el primer maestro. “Creo que la complicidad que tenemos es natural
Crear la playlist ideal para una producción con talentos que entienden –y viven– la profunda conexión que existe entre su oficio y la música es todo un reto, tanto como encontrar la pieza que mejor describa su historia como hermanos y bailarines.
“Haríamos una coreografía con música de Etta James, sus notas contienen una riqueza emocional que es profundamente emotiva y atemporal”, responde Isaac. Poco tiempo

después, los ritmos de la intérprete envuelven el ambiente, acompañando la ejecución de cada uno de sus movimientos y posturas imposibles. Tanto Isaac como Esteban asistieron a The Rock School for Dance Education, en Filadelfia, y a los programas de verano de entrenamiento intensivo del American Ballet Theatre (ABT), compañía con sede en Nueva York fundada en 1939 que prioriza los clásicos para preservar el lado más purista mientras impulsa nuevas e innovadoras obras. Ahí fue donde comenzó la relación con la ciudad en la que les encantaría
compartir escenario, sueño que esperan cumplir este año. Su afecto por Nueva York nació en la pubertad, cuando se convirtió en su primer hogar una vez abandonada Guadalajara, y el vínculo no hace más que consolidarse: Isaac arrancó 2025 como bailarín principal del ABT, la primera vez en 85 años que un artista de origen mexicano asume una posición que lo eleva al nivel de iconos como Mikhail Baryshnikov, Cynthia Harvey, Julie Kent, Stella Abrera, Ethan Stiefel, Marcelo Gomes o Roberto Bolle, todos ellos bailarines principales en el pasado.
Ahora, bajo la dirección artística de la coreógrafa y exprimera bailarina Susan Jaffe, Isaac Hernández compartirá tarima con algunos de los mejores bailarines del momento, como James Whiteside y Gillian Murphy, cerrando un círculo que comenzó en el Het Nationale Ballet de Holanda, el English National Ballet y el San Francisco Ballet. Para los hermanos Hernández, representar a México en los escenarios más destacados implica una gran responsabilidad y emoción. “Nuestra cultura está llena de pasión y fuerza, con una conexión profunda con la historia y las emociones. En nuestro trabajo artístico, integramos esta identidad a través de la interpretación en el escenario. No se trata solo de ejecutar los pasos con precisión, sino de transmitir sentimientos. Creo que de alguna manera eso viene de nuestro contexto cultural, tan expresivo y variado”, relata Esteban, ganador de nueve medallas de oro y tres Grand Prix en las competencias internacionales de ballet más prestigiosas, incluyendo las de La Habana, San Petersburgo, Berlín y Nueva York. Isaac, por su parte, recibió en 2018 en el Teatro Bolshoi de Moscú el premio Benois de la Danse al mejor bailarín, que sumó a otros galardones como el Positano de la Danza Léonide Massine, en Italia; el Alexandra Radius Award, en Holanda, y la Medalla de Bellas Artes, en México, la máxima condecoración artística entregada por el presidente de la República. Por eso, después de tantas conquistas, regresar a casa siempre es especial. El verano pasado celebraron en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México el décimo aniversario de Despertares, una velada que cerraron interpretando My Way, de Frank Sinatra, con coreografía de Stephan Toss y producida por Soul Arts Production, la productora fundada en 2014 por Isaac y su hermana Emilia Hernández para transformar el panorama cultural nacional. “Bailar frente a 10,000 personas en nuestro país, en un escenario tan imponente y hacerlo con una coreografía que refleja nuestro camino, nuestras decisiones y la forma en que hemos construido nuestras carreras fue realmente emotivo. Aunque cada uno ha seguido su propio curso, en ese instante compartimos la esencia de nuestra profesión de una manera única, con una conexión que solo nosotros entendemos. Es un recuerdo que llevaremos siempre”, rememora Isaac sobre el que es el momento más profundo que han vivido encima de un escenario. Más tarde llegaría Despertares Impulsa, un proyecto que aglutina conferencias, workshops, eventos y audiciones para formar parte de algunas de las escuelas de ballet más prestigiosas del mundo.
Estos esfuerzos han servido también como un puente de oportunidades y crecimiento, permitiendo que más talentos puedan acceder a un camino que de otro modo sería inaccesible. “Nosotros empezamos prácticamente de cero, entrenando en el patio de la casa, donde se tendía la ropa, sin muchos recursos y sin opciones concretas


para desenvolvernos como artistas. El panorama no era alentador y vivimos en carne propia las dificultades en cuanto a formación artística que enfrentan los jóvenes. Esa experiencia nos llevó a tomar conciencia e identificar las necesidades de quienes desean dedicarse al arte”, declara Esteban, quien también confirma el deseo de ambos de seguir nutriendo estas plataformas para impulsar las nuevas camadas de artistas y que, a su vez, desarrollen la conciencia de compartir su conocimiento con las
Isaac y Esteban Hernández, dos de once hermanos, son parte de un clan de artistas. Desde pequeños bailaban y tocaban instrumentos.
generaciones venideras. “Dejar un legado a través del trabajo que hacemos es una de las formas más significativas de trascender como seres humanos. Poder impactar la vida de otra persona de manera positiva, en nuestro caso a través del arte, es un privilegio y una responsabilidad”, explica Isaac, enfocado como su hermano en atraer nuevas audiencias. ¿Cómo tienen planeado hacerlo?, preguntamos. Ambos coinciden que el contraste de alguna zona desértica es particularmente especial. Fantasean con

lugares exóticos como las dunas de Samalayuca, en Chihuahua, un paisaje surrealista de arenas doradas y formaciones ondulantes que consideran el escenario perfecto para que la danza se funda con la inmensidad visual del desierto. “La música podría ser una mezcla de sonidos electrónicos, creando una atmósfera envolvente y cinematográfica. Otros escenarios podrían incluir Cuatro Ciénegas, en Coahuila, o la reserva de la Biosfera El Pinacate, en el desierto de Altar, Sonora”, idealiza Isaac.
La sesión avanza entre flashes, relevés, jetés y tours en l’air. Si bien no estamos en un entarimado entre dunas, Isaac y Esteban convierten el estudio en su propio escenario y al crew en público cautivo. La cámara acompaña sus movimientos, recordando que el ballet es un arte multidisciplinario porque, coinciden, para mantenerse relevante en un mundo en constante cambio debe fusionarse con otras disciplinas que den acceso a un público más amplio. “A lo largo de nuestra carrera hemos tenido la oportunidad de colaborar con diversas especialidades que han enriquecido nuestra versatilidad artística. Hemos trabajado con músicos en vivo, orquestas, con las artes visuales y la escenografía digital, creando experiencias inmersivas que potencian la narrativa de la danza. También hemos hecho mancuerna con casas de alta costura y diseñadores, además de explorar el mundo del cine y la fotografía”, reflexiona Esteban.
En cuanto a su futuro personal, vislumbran el ambicioso plan de, después de 30 años de ausencia, concretar el regreso del ABT a México el próximo diciembre para presentar la obra El cascanueces, además de establecer una residencia artística en Guadalajara que durante los próximos cinco años permita a la compañía tener una presencia anual en la ciudad con esta producción clásica.
El set comienza a perder vida con la salida de Isaac y Esteban. Luces, cicloramas y distintos cambios de ropa han servido para montar una breve puesta en escena que evidencia su maestría en la danza. Son los últimos rayos de la tarde los encargados de dar por finalizada la producción fotográfica. ¿Qué impulsa a artistas con estas tablas a seguir desafiándose cuando, aparentemente, lo han alcanzado todo? Isaac responde con esa misma presencia, de tintes epopéyicos, con la que llegó al estudio. “En esencia, lo que nos mueve a seguir creciendo es la conciencia de aprovechar al máximo el tiempo que tenemos en este mundo. Cuando comprendes que nuestro paso por la vida es momentáneo, surge el deseo de dar lo mejor de uno cada día, no solo en lo profesional, sino también en el entendimiento de nuestra propia existencia. La vida es un constante esfuerzo y aprendizaje. Tener la satisfacción de saber que se ha hecho lo mejor que hemos podido con nuestro tiempo, nos ayuda a seguir evolucionando y a tomar desafíos como artistas”.

Prendas recicladas con un giro surrealista (que invitan a la conversación, piensa en botas transformadas en faldas) y otros elementos de diseño desafiantes se combinan con clásicos preppy para un look que no se deja encasillar.
Saco de Loro Piana, loropiana.com; brasier de Courrèges, courreges.com; falda de Celine por Hedi Slimane, celine.com.
Suéter de Miu Miu (atado a la cintura), top, traje de baño (usado como ropa interior) y calzones, miumiu.com; shorts de Wales Bonner (puestos por debajo), walesbonner.com.


Chamarra, body , brasier, cinturilla y liguero de Dolce & Gabbana, dolcegabbana.com; botas de Melitta Baumeister , melittabaumeister.com.

Camisa, falda, pantaleggings y bolsa de Balenciaga , balenciaga.com; camisa de Hodakova (puesta por debajo); top de Bally (puesto por debajo); shorts de Wales Bonner (puestos por debajo).



Abrigo de Dior ; suéter, camisa (puesta por debajo), shorts y botas de Hodakova ; top de Bally (puesto por debajo); shorts de Wales Bonner (puestos por debajo); cinturón de Prada


Chamarra y shorts de Chanel ; botas de All-In, all-in-studio.com.
PRODUCCIÓN: NILM.FR. TÉCNICO DE IMAGEN DIGITAL: LUBÈ SAVESKI. ASISTENTES DE FOTOGRAFÍA: SHANE RYAN, VASSILI BOCLE. ASISTENTE DE PEINADO: CÉLINE DE CRUZ. ASISTENTE DE MAQUILLAJE: ELLEN WALGE. MANICURISTA: AMA CAUVAS PARA ARTLIST. ASISTENTES DE DISEÑO DE ESCENOGRAFÍA: SOLÈNE RIFF, ERIN KORUS, PIERRE ARTHUR. ASISTENTES DE ESTILISMO: IOANA IVAN, MARIA BONFA.
Chamarra de Emporio Armani , armani.com; chaleco de J. Press, jpressonline.com; camisa de Hodakova (usada por debajo); top de Bally (puesto por debajo); shorts de Wales Bonner ; cinturón de Prada . Modelos: Karyna Maziar y Mia Armstrong para Oui Management, Canlan Wang para W360 Management, Dru Campbell para Elite Models. Peinado por Rudi Lewis para LGA Management. Maquillaje por Gemma Smith-Edhouse para LGA Management con productos de Sisley. Diseño de escenografía por Suzanne Beirne. Casting por DMCasting.

Más que cualquier otro protagonista masculino actual,

Robert Pattinson se ha ganado el cariño del público por interpretar person a j e s e x t r a ñ o s . P e r ,o ¿ e s l a f ama un a forma de ac tuac ión en sí misma?

FUE IDEA DE ROBERT PATTINSON
tomar una clase de cerámica. Desde que se convirtió en padre el marzo pasado, el actor inglés de 38 años ha estado buscando lo que él llama hobbies “saludables”. Ha considerado el bonsái (“se pudren demasiado rápido”), el trapecio (“no puedo hacer eso en público”), el tenis (“no tengo suficiente conciencia espacial”) y el baile (“mi columna se paraliza”). Dos décadas después de empezar su carrera en el cine, parece estar inquieto por encontrar nuevas formas de expresarse que no requieran de un equipo de cientos de personas ni conlleven el peso de ser uno de los hombres más famosos del mundo. En los últimos años, ha creado la receta de un plato parecido a un arancino, llamado “piccolini cuscino” o “pequeño cojín” (“me involucré de manera profunda junto con un fabricante de alimentos congelados”); un sofá de casi tres metros con reposabrazos del mismo ancho que el asiento (“pesa una tonelada, probablemente esa sea una de las razones por las que es difícil de vender), y pantalones con bolsillos verticales (“¿por qué siempre tienen que sobresalir como unas orejitas extrañas?”). También ha estado diseñando una silla con un respaldo recto y una ranura en el centro del cojín que “se abre como si estuvieras en una especie de capullo”, explica. Para ilustrar la idea, construyó una maqueta con un juguete sexual Fleshlight y un rollo de papel de baño vacío.
Una tarde gris, me encontré con el actor en la casa de su amigo en De Beauvoir Town, un vecindario arbolado al noreste de Londres donde él y su prometida, la actriz y música inglesa Suki Waterhouse, se hospedaron con su hija mientras estaban de visita desde Los Ángeles, y caminamos a un estudio de cerámica a poco más de un kilómetro y medio de distancia. Una semana después, Waterhouse, quien ahora tiene 33 años, abriría el concierto de Taylor Swift en el Estadio de Wembley, presentando canciones de su segundo álbum, Memoir of a Sparklemuffin. Para entonces, Pattinson estaba en Canadá para filmar una película con Jennifer Lawrence, pero antes de eso, quería volver a grabar una narración para Mickey 17, una sátira distópica de Bong Joon Ho, el director surcoreano ganador del Oscar por Parásitos (2019). Pattinson está encorvado sobre una mesa de trabajo, esculpiendo a mano una taza con un asa de forma notablemente fálica. “Es una zanahoria gigante”, aclara, un regalo para sus anfitriones. Sugiero que deben encantarles las zanahorias, pero la broma no le causa gracia. “Simplemente me pareció que sería muy gratificante tener una taza de este tamaño”, menciona. Mientras empiezo a preguntarme si lo ofendí, se inclina hacia atrás para evaluar su trabajo. “Tiene una ligera curvatura”, comenta con una sonrisita
juguetona. Hacer una escultura en arcilla con forma de pene frente a un periodista de manera intencional no es solo una elección, es un reto. “Tengo curiosidad por saber cómo vas a usar esto”, me dice.
A pesar de haber aparecido a los 17 años en Harry Potter y el cáliz de fuego (2005) y haberse convertido en una obsesión mediática pocos años después por interpretar a un vampiro enamorado en las cinco películas de la saga Crepúsculo —en el punto máximo del éxito de la franquicia contrataba coches y se escondía en la cajuela para evitar a los fans y despistar a los paparazzi—, sorprendentemente Pattinson no es muy reservado. No se toma demasiado en serio ni a su oficio ni a sí mismo: en un lapso de menos de 30 minutos, me dice que es ignorante, frágil, egomaníaco, terrible, lleno de rabia, vanidoso y que está aterrorizado. El único recorte de prensa en su cuarto de la infancia en Londres es una copia enmarcada de la edición de Sexiest Man Alive de la revista People de un año en el que ni siquiera fue incluido (George Clooney se la regaló de broma). Hace poco, sacó sus premios de actuación y los puso en una repisa; en cuestión de días, ya los había regresado a la bodega. Es una época extraña para ser un actor de Hollywood. Al principio de la carrera de Pattinson, el auge de las redes sociales destruyó la economía de los tabloides —la cual, aunque era invasiva, mantenía a la gente hablando de él—. (“Fue una época de locura”, dice su amigo Zac Efron, de 37 años, quien en 2006 protagonizó High School Musical. “Me importaba asegurarme de que él estuviera bien porque sabía lo que me estaba haciendo a mí”). En 2020, la película de viajes en el tiempo de Pattinson, Tenet, dirigida por Christopher Nolan, se utilizó como prueba para determinar si el público regresaría a los cines después de que las restricciones por la pandemia comenzaron a relajarse. (No fue así). Y aunque su película de superhéroes Batman se estrenó en 2022, la segunda entrega de la trilogía de Matt Reeves probablemente no se estrene hasta el otoño de 2026, en parte debido a las huelgas laborales de hace poco más de un año. “La verdad, para cuando terminen, podría estar retirándome”, dice Pattinson.
Para muchos de sus colegas, los elementos clave que antes definían una carrera cinematográfica exitosa —la seguridad de un papel en una franquicia con un gran director, el prestigio de trabajar en algunas películas independientes aclamadas, la libertad de probar cualquier género, el poder de rechazar la televisión— ahora parecen imposibles y obsoletos. Hoy en día, no basta con que los nombres de cartel ofrezcan una actuación convincente; también se espera que aprendan coreografías de TikTok y coman alitas picantes en YouTube. Y aunque todavía hay protagonistas masculinos que provienen de una tradición artística —Timothée Chala-
met, Adam Driver, Daniel Kaluuya—, corren el riesgo, especialmente en esta era de las constantes críticas en línea, en la que las figuras públicas temen mostrarse demasiado auténticas, de parecer meras imitaciones diluidas de los hombres difíciles que alguna vez los inspiraron. Si Marlon Brando estuviera vivo hoy, incluso él tendría que memorizar sus líneas; habría demasiados novios de internet (Michael B. Jordan, Charles Melton, Paul Mescal) listos para reemplazarlo.
Para su sorpresa, Pattinson, quien rara vez hace apariciones públicas y no tiene redes sociales, se ha convertido en una de las últimas estrellas de cine. “Ni en un millón de años pensé que aún estaría haciendo esto cuando conseguí mi primer trabajo”, dice. “No puedo creer que sigo en esto”. Al lograr evitar los clichés de la fama infantil, también ha conservado cierto misterio; ni descendió en una espiral de adicción ni ha tenido que pasar su vida adulta demostrando su credibilidad. (Incluso en este aspecto, ocupa un espacio inusual: a diferencia de actores de método como Christian Bale o Jeremy Strong, que suelen parecer sumamente serios, él no es un aguafiestas). Quizá porque empezó tan joven o porque es guapo y raro ha logrado moverse entre dos mundos: como los galanes que surgieron durante el auge del cine independiente en los 90 —Johnny Depp, Leonardo DiCaprio, Brad Pitt, Keanu Reeves— es un actor de carácter que, por algún motivo, se convirtió en protagonista. En 2019, la crítica Manohla Dargis describió a Pattinson en The Times como alguien con una de las fisonomías “más hipnóticas —y placenteramente inquietantes— del cine”, señalando que en una de sus interpretaciones sus ojos “se agrandan como platos y temblores de emoción que se agitan bajo un vacío enmascarado”. En lugar de quedar encasillado en un arquetipo —durante

un tiempo, estuvo en peligro de interpretar eternamente al novio atormentado—, afronta cada papel, ya sea como un predicador repulsivo en El diablo a todas horas (2020), de Antonio Campos, o como un pájaro que habla en El niño y la garza (2023), de Hayao Miyazaki, con una convicción desbordante. “Si llegas con una idea fuerte”, dice, “la gente no tiene más opción que adaptarse a ella”.
Parte de su encanto proviene de ser británico. Como Charlie Cox, Jamie Dornan, Andrew Garfield y Eddie Redmayne, con quienes entabló amistad desde los inicios de su carrera, tiene un aire desenfadado que lo hace más entrañable que sus homólogos estadounidenses. (No suena falso cuando, por ejemplo, se queja de su mala postura o de que en la mayoría de las sesiones de moda parece que “se esconde detrás de una cortina”). En sus primeras películas, se sentía ansioso y fuera de lugar. “No lograba definir bien el escenario”, dice. “No me daba cuenta de que tienes que trazar una línea entre el mundo de la película y el mundo de la realidad”. Desde entonces, empieza cada rodaje recorriendo el set y tocando las paredes. “Así sé cuáles son los parámetros y eso te hace sentirte más seguro”.
Da la impresión de que Pattinson quiere ser actor sin tener que ser una celebridad —pero que la experiencia de la fama es en sí misma un tipo de performance, algo que ha aprendido a sobrellevar—. Hace poco, volvió a ver una entrevista televisiva que dio en 2011, en la que contó una historia inventada sobre haber visto morir a un payaso en la explosión de un coche chiquito cuando era niño. “No hubo ni un solo instante de duda [en mi voz]”, dice con una mezcla de orgullo y preocupación. “Fue como, ‘¿qué diablos? ¿Estás poseído?’”. La verdad es que solo estaba aburrido. (Otras mentiras y exageraciones que ha contado a sus entrevistadores al pasar de los años: que fue modelo de manos femeninas, que hay una escena eliminada de Crepúsculo relacionada con la coprofilia, que logró deshacerse de una acosadora invitándola a cenar y abrumándola con sus problemas). Durante ese periodo, confiesa, “lo único que la gente me preguntaba era sobre ser famoso. Entras en una especie de estado de fuga”. Luego, para ayudar a equilibrar su taza, hace bolita parte del exceso de arcilla del asa que sobresale y sonríe. Incluso en sus momentos más sinceros, nunca deja de actuar un poco.
PARA EMPEZAR 2024, Pattinson y Waterhouse viajaron a San Vicente y las Granadinas, en el Caribe. En el control de pasaportes, la agente de inmigración le dijo: “Oye, tú eres el de Crepúsculo. ¿Por qué dejaste de actuar?”. Pattinson no estaba seguro de qué contestarle. “Fue como... ‘¿Soy Batman?’”, cuenta. “Ella solo se rió”. Es comprensible que las y los seguidores de sus primeras películas probablemente no hicieron fila para ver la biografía de Gertrude Bell dirigida por Werner Herzog (La reina del desierto, 2015) o una pieza de arte atmosférica de Brady Corbet basada en un cuento de Jean-Paul Sartre (The Childhood of a Leader [La infancia de un líder], ese mismo año).
En 2012, unos meses antes del estreno de la última película de la serie, Crepúsculo: Amanecer - Parte 2, Pattinson interpretó a un multimillonario gestor de fondos de inversión en la adaptación de la novela Cosmópolis (2003), de Don DeLillo, la primera de dos colaboraciones con el director David Cronenberg, en la que la mayor parte de la acción, incluida una erótica exploración de próstata, ocurre en la parte trasera de una limusina. “Solía pensar: ‘Necesito entender la lógica de dónde nació este personaje, su clase social, qué hacían sus padres’”, dice Pattinson. “Con Cronenberg, me di cuenta de que a veces se trata más de la musicalidad de las palabras y de cómo te hacen sentir al decirlas”. En 2017, interpretó a un delincuente de poca monta en el thriller criminal de Josh y Benny Safdie, Good Time: Viviendo al límite, un estudio de la desesperación casi animal. (Jennifer Lawrence, de 34 años, dice que se interesó en trabajar con él después de ver esa película: “Quería ver cualquier película que él estuviera haciendo”). Y en 2019, aproximadamente una hora después de iniciada El rey, dirigida por David Michôd y basada en varias obras de Shakespeare del siglo XVI, apareció como un delfín sádico con un acento francés ridículo, haciendo gestos lascivos y entregando algunos de los diálogos más bobos y diabólicos de la película. “El mayor miedo es acabar en algo como Los caballeros de la mesa cuadrada de Monty Python”, dijo Michôd en su momento. Para Pattinson, ese podría haber sido el objetivo.

El cineasta estadounidense Robert Eggers, de 41 años, quien dirigió a Pattinson y a Willem Dafoe en El faro, una película de terror de 2019 sobre dos fareros del siglo XIX que se sumergen en la locura, afirma que “a Rob le gusta tomar decisiones inesperadas para sorprender a sus compañeros de escena, y no quiere desperdiciar esa energía sin la cámara. Rob tiene un proceso de ensayo, pero lo hace en su tráiler”. Durante los 35 días de rodaje en Nueva Escocia, Pattinson, cuyo personaje se masturba pensando en una sirena y es devorado por una bandada de gaviotas, rara vez hablaba con alguien en el set y pasaba la mayor parte del tiempo solo en una carpa oscura, ensayando expresiones faciales grotescas. “Lo más importante es recordar constantemente cuál es tu trabajo”, dice. “Es un ejercicio de disciplina no gastar tu energía en nada más que en eso”.
De regreso a casa del amigo de Pattinson, empiezan a formarse unas nubes y Pattinson se quita los lentes de sol. A pesar de que dos de sus películas más recientes, Tenet y Batman, recaudaron en conjunto 1,000 millones de dólares, y de que ha sido modelo de Dior Homme desde 2013, apareciendo en vallas publicitarias y paradas de camión, pasa junto a una fila de bares llenos de gente sin que nadie lo reconozca.
Ahora que es mayor, la histeria ha disminuido. “Hay algo en la naturaleza de ser carne fresca”, reflexiona. “Pensaban: ‘Ni siquiera eres un humano’”. Bruce Wayne, el empresario industrial de Gotham City que busca vengar el asesinato de sus padres luchando contra el crimen, es uno de los personajes más icónicos del cine —Pattinson aún conserva el disfraz que usó de niño—, pero en esta nueva versión, por lo menos hasta ahora, casi nunca se le ve sin máscara. “Esa fue mi única idea para Bruce”, dice Pattinson. “Siempre lo han retratado como un playboy. Pero, ¿y si en realidad es completamente inepto socialmente y un poco agorafóbico?”. Hay una escena en Batman en la que Bruce le habla a Alfred, su mayordomo y figura paterna, sobre cargar con un alter ego: “Si no puedo cambiar las cosas aquí, si no puedo causar un efecto, no me importa lo que me pase”. La frase se le quedó grabada a Pattinson; claramente él también se pre-

gunta qué ocurriría si dejara de intentar cumplir con, o deconstruye a, la persona que ha creado. Desde el principio, entendió que solo era una proyección de las fantasías de otras personas. “Era muy consciente”, menciona, “de que en realidad nadie estaba pensando en mí”. Cuando le pregunto a Pattinson cómo era de niño, deja de caminar. “Yo... No lo sé”, responde. En otro momento de nuestra conversación, compara a su yo más joven con un cuenco perfectamente funcional, pero nada memorable, que una vez esculpió: “Simplemente está ahí”.
Pattinson creció al otro lado de la ciudad, en Barnes, un lindo suburbio al suroeste de Londres. Su madre, Clare, era agente de modelos. Su padre, Richard, vendía coches antiguos. Él era un estudiante promedio y malo en los deportes, pero disfrutaba escuchando y tocando música. “Robar cosas era mi principal inquietud”, dice, refiriéndose a revistas pornográficas y barras de chocolate. (Repito, sus anécdotas pueden ser difíciles de corroborar). A los 15 años, Pattinson, que tiene dos hermanas mayores, se unió a un grupo de teatro local. Poco después, consiguió el papel del hijo de Reese Witherspoon en Vanity Fair, la adaptación de 2004 de Mira Nair de la novela de mediados del siglo XIX de William Makepeace Thackeray sobre la sociedad inglesa. No fue hasta que vio la película durante el estreno cuando descubrió que sus escenas habían sido eliminadas en la edición final; al año siguiente, la directora de casting de la película, a quien le supo mal lo sucedido, lo recomendó para el papel de un mago en Harry Potter y el cáliz de fuego, de Mike Newell.
En ese entonces, él y su amigo de la infancia Tom Sturridge, también actor, rentaban un departamento en Old Compton Street, en el corazón de Soho. “Era el departamento más asqueroso que he visto en mi vida”, recuerda Pattinson con cariño; está casi seguro de que estaban borrachos cuando firmaron el contrato. Cada enero, Pattinson, que no tenía formación actoral formal, viajaba con Sturridge a Los Ángeles para la temporada de castings para la televisión, pero nunca conseguía nada. En casa, pasaba la mayoría de las noches tocando la guitarra en micrófonos abiertos por toda la ciudad. Durante el día, audicionaba para proyectos como Troya (2004) y Rápido y furioso: Reto Tokio (2006). Llegó tarde y con el labio partido —por besar, no por pelear— a la audición para el papel principal de la película de fantasía Eragon (2006). “Hay una escena en la que encuentra un huevo de dragón y se supone que es un momento heroico”, cuenta el actor, quien decidió abordarlo como si fuera una tragedia. “Recuerdo que mi mánager me dijo que pensaban que estaba drogado”. Aunque dejó que la gente creyera que vendía drogas en la secundaria —el rumor, que él mismo inició, decía que escondía su mercancía en disquetes—, nunca fue tan salvaje como algunos de sus compañeros. “Antes había una gran escena nocturna en Los Ángeles”, dice. “Pero la idea de subirme a un coche durante 15 minutos para ir a cualquier lugar me hacía quedarme en casa. Y luego te vuelves completamente loco”.


EN LA SECUENCIA DE APERTURA de Mickey 17, el personaje de Pattinson, un miembro de la tripulación de una misión de colonización espacial, está a punto de morir congelado, convirtiéndose, en sus propias palabras, en “una paleta helada de carne”. La escena está planteada con humor; su último aliento suena más a un gemido que a un grito. Pero Pattinson tiene su propia manera de hacer que el público se cuestione la humanidad de personajes marginados o ignorados, ya sea interpretando a un fotógrafo encargado de retratar a James Dean (en Life, de 2015) o al ayudante de campo de un explorador británico (en Z, la ciudad perdida, de 2017).
Mickey, un jornalero sin suerte que accidentalmente se inscribe como desechable—alguien que realiza tareas peligrosas por el bien de la expedición y es regenerado cada vez que muere—, ni siquiera está seguro de merecer vivir. Lleno de culpa y vergüenza por haber desperdiciado su vida, se martiriza para expiar su propia mediocridad, pero también porque tiene la esperanza de hacerlo mejor la próxima vez. En sus últimos momentos, un amigo le pregunta: “Oye, Mickey, ¿cómo se siente morirse?”. La expresión de alivio en el rostro de Pattinson ofrece una respuesta difícil.
La primera idea que tuvo el actor al leer el guion de Bong, adaptado de la novela de Edward Ashton de 2022, fue: “Quiero hacer algo al estilo de Jim Carrey”. Aunque sabía que interpretar a una víctima de crueldad constante siguiendo el estilo de Lloyd Christmas, el chofer de limusina con el diente roto que Carrey encarnó en Una pareja de idiotas (1994), era, como él mismo dice, “caminar sobre una cuerda muy floja”, el reto lo entusiasmaba. Bong, de 55 años, quien dibuja sus propios guiones gráficos, cuenta que Pattinson estaba emocionado por aportar ideas, ofreciéndose a ayudar a revisar diálogos y “enriqueciéndonos con su humor y su conocimiento de jerga que de otro modo nunca habría incluido”. (Se puede asumir que la analogía de Mickey para describir la sensación de recibir una descarga eléctrica —“como si te metieras una anguila eléctrica”— fue idea del actor). En Bong, Pattinson encontró un aliado creativo. “Es un tipo peculiar”, comenta Pattinson, señalando que Bong solía filmar primero la última línea de una escena y hacía cambios en el guion sobre la marcha. “Todos en el set estaban como: ‘¿Qué está pasando?’”. Más tarde, Pattinson me dice: “Las películas que más te gustan son aquellas que al principio parecen imposibles de lograr. Es un acto de fe, y el simple hecho de aterrizar se siente bien”. Mickey 17 no es una alegoría sutil. Mark Ruffalo interpreta a un comandante con un fetiche colonialista que usa el miedo y la religión para incitar a la violencia contra los habitantes de otro planeta. Hay un intento de asesinato frustrado y una mujer negra joven que aparece como su rival política. Pero la película, que se filmó en 2022 y se retrasó debido a la huelga de actores, también puede leerse como una metáfora de la naturaleza volátil de la fama: Mickey no se da cuenta realmente de en qué se ha metido hasta que es demasiado tarde, hasta que su sustento depende completamente de los caprichos de otros. Y mientras aguanta toda clase de abusos y explotación, lo hace con la conciencia de que hay un modelo más joven esperando para reemplazarlo. “Hay algo en Rob que despierta simpatía naturalmente”, dice Bong. “Parecía que él también soportaría la adversidad y la injusticia con una sonrisa inocente”.
UNA SEMANA DESPUÉS de nuestra clase de cerámica, Pattinson me llama desde la habitación de un hotel en Calgary. Está allí rodando Matate, amor, la adaptación de Lynne Ramsay de la novela debut de 2012 de la escritora argentina Ariana Harwicz. Lawrence interpreta a una versión de la narradora anónima de Harwicz, una joven madre con psicosis posparto quien, en el libro, fantasea con matarse a sí misma y a su familia; Pattinson, su esposo en la película, dice que es “muy divertida”. (Quizá haya otros que no compartan su sentido del humor: También considera que High Life: espacio profundo, de Claire Denis, la perturbadora película de 2018 que habla sobre inseminación artificial entre prisioneros espaciales —en la que el personaje de Pattinson es abusado sexualmente por una científica interpretada por Juliette Binoche— es una comedia). Parece estar entusiasmado con el proyecto, aunque un poco solitario. De camino a una clase matutina de danza que toma para interpretar su papel, vio en su teléfono una transmisión en vivo del concierto de Waterhouse en Wembley.
“Parecía
De las cuatro canciones que interpretó, al menos una, To Love, habla sobre él. “¿Acaso existe un universo donde nuestros caminos nunca se cruzaron?”, cantaba. “Donde llamé tu atención, pero luego llegó alguien y se nos olvidó?”. La pareja, que se comprometió a finales de 2023, se conoció en 2018 en una fiesta en Los Ángeles. “Ella estaba sentada frente a mí”, comenta Pattinson, quien no recuerda mucho más sobre jugar al Hombre Lobo con Javier Bardem, Penélope Cruz, Al Pacino y otros actores. “Suki y yo no dejábamos de hacernos reír, hasta el punto en que alguien nos dijo que no nos estábamos tomando el juego en serio. Ese fue un momento muy, muy tierno”. Esa última frase la dice con un tono conmovido, algo que suele hacer cuando se siente vulnerable. Desde que formó una familia con Waterhouse, Pattinson parece haberse vuelto un poco más solemne. Aunque alguna vez soñó con vivir en el ático de una catedral (“con una sola silla”, dice), compraron una casa de estilo colonial español de los años 20 en el norte de Hollywood y mantienen otra residencia en Nueva York. También tener una hija lo ha cambiado de maneras inesperadas. Cuando se acercaba su llegada, pensó en comprar una pistola para proteger su casa. “Pero luego nace”, cuenta, “y es solo una papa pequeñita que hace popó”. Dada la inestabilidad del mundo del cine, añade que el sentido de permanencia que te da la paternidad lo ha arraigado. Eggers ha percibido una diferencia notable en su colaborador: cuando se conocieron en 2016, Pattinson estaba “encorvado en su silla, vapeador en mano, mirando por encima del hombro todo el tiempo”, recuerda el director. “Pero ya no veo eso en su personalidad”.
En el trabajo, Pattinson también parece estar divirtiéndose más. Su compañía productora, Icki Eneo Arlo —según él, el nombre “es solo una mezcla de letras”—, que fundó hace tres años con su exasistente Brighton McCloskey, actualmente lleva a cabo unos veinte proyectos entre películas y series, incluyendo un documental sobre el equipo de futbol para ciegos de Estados Unidos; una película dirigida por Lance Oppenheim titulada Primetime, inspirada en el programa de NBC Dateline: To Catch a Predator [Dateline: atrapar a un depredador], y una comedia sobre una pareja que intenta salvar su matrimonio poniéndose los cuernos. “Si solo eres actor, realmente no conoces a nadie más allá de directores que quieren que interpretes a un príncipe inglés”, comenta. “Haciendo esto, he conocido a muchas personas diferentes y he tenido algo que ofrecerles. También me ha ayudado a entender mejor lo que hago como intérprete”.
Tal vez algún día le gustaría dirigir. Por ahora, producir películas le parece un plan de contingencia suficiente, en especial para alguien como Pattinson, quien, según sus propias palabras, siente que “todo se está desmoronando todo el tiempo”. Parte de esa sensación, reconoce, es producto de su imaginación. Pero hay otra faceta de la industria del cine —donde la estrella del momento se convierte en el recuerdo de ayer— que para él es muy real. Antes de colgar, me dice que a menudo vuelve a una reflexión de Paul Newman, uno de los grandes iconos del cine estadounidense, sobre la trayectoria de un actor: “Al principio de tu carrera, es: ‘¿Quién es Paul Newman?’. Luego es, ‘Tráiganme a Paul Newman’. Después, ‘Consiganme al nuevo Paul Newman’. Y finalmente, ‘¿Quién es Paul Newman?’”. A Pattinson le gusta la idea de que todos comienzan su historia como un completo desconocido. Y también, agrega con una mezcla de resignación y alivio, por lo general así es como termina.

¿Cómo es crear arte nuevo después de muchos años o de enfrentar nuevos desafíos y qué tal cambiar de carrera por completo?
Entrevistas por Michael Snyder, M. H. Miller y Emily Lordi
Fotografía por Ryan
restaurantero y director creativo
Antes: Cofundador, junto con Carol Lim, de Opening Ceremony, la influyente tienda de ropa de Nueva York inaugurada en 2002; codirector creativo de la casa de moda francesa Kenzo entre 2011 y 2019.
Ahora: Codirige tres restaurantes en Los Ángeles: Chifa, Monarch y Arroz & Fun.
EN 1975, EL año en que nací, mi mamá abrió un restaurante en Lima —mi mamá es de Hong Kong, mi papá de Perú— así que siempre he pensado que comer es una forma de aprender y conocer gente nueva. En 2020, acababa de dejar Kenzo y de vender Opening Ceremony. Mis hermanas y mi cuñado también atravesaban cambios importantes, y siempre habíamos querido contar la historia de mi mamá. Así que decidimos abrir un restaurante juntos en Eagle Rock, el barrio de Los Ángeles donde mi familia vivió cuando emigramos a Estados Unidos a finales de los años 70. Lo llamamos Chifa, como el restaurante de mi mamá en Lima, y basamos el menú en una mezcla similar de platos peruanos clásicos como lomo saltado y anticuchos (brochetas de carne), con cocina casera china. Aunque mi cuñado, el chef John Liu, también ha añadido algunos de los platillos tradicionales de su familia taiwanesa. Empezar algo nuevo da miedo, y no tuve la confianza para hacerlo hasta la pandemia. (También escribí un guion para cine y un episodio de TV). Traté de encauzar la intuición [que llevé a Opening Ceremony] hacia otros ámbitos. Me di cuenta de que lo que había hecho con la tienda tenía que ver más con los recuerdos entrañables que la gente tenía del lugar que con un producto específico. La comida tiene un efecto similar: crea conversaciones y recuerdos. Tuve la misma sensación cuando abrí la tienda: “¿Vendrá alguien?”. Construimos Opening Ceremony desde cero —sin publicidad, solo de boca en boca— y esa experiencia se prestó para el lanzamiento de Chifa, así como Monarch y Arroz & Fun [nuestros segundo y tercer restaurantes, que inauguramos el año pasado en los barrios de Arcadia y Lincoln Heights, respectivamente]. Estoy llevando a los restaurantes la misma sensibilidad que llevé a Opening Ceremony: son lugares donde descubrir cosas nuevas. No buscamos la formalidad ni la perfección. Si acaso, parte de la experiencia es soltar el tenedor y descubrir el increíble suelo de terrazo o apreciar de verdad los cubiertos que creamos con la diseñadora Izabel Lam. Como alguien que seguido va de compras y come mucho, quiero emocionarme, sentir esos nervios de probar algo nuevo. — M. S.
en
Leon, de 48 años, fotografiado en su restaurante Chifa, en Los Ángeles, el 14 de diciembre de 2023.
dirigimos al norte del estado de Nueva York. Lo llamaremos Jenni Kayne Farmhouse e incluirá un santuario de autocuidado.

Antes: Alcanzó la popularidad con su banda post-punk The Bad Seeds, formada en Melbourne, Australia, en 1983; se convirtió en uno de los letristas e intérpretes más célebres del rock.
Ahora: Hace cerámica en un estudio cerca de su casa en la costa sur de Inglaterra, y tuvo su primera exposición individual de gran relevancia en la galería Xavier Hufkens, en Bruselas. Lanzó el álbum Wild God con The Bad Seeds en 2024.
APRENDÍ DESDE TEMPRANO que los grandes planes que uno tiene en la vida no siempre resultan como se esperaba. Cuando comencé la secundaria quería ser pintor. Fui a la escuela de arte [en la universidad, en 1976] y, para mi horror, reprobé el segundo año. Al mismo tiempo, mi primera banda [The Boys Next Door, que eventualmente se convirtió en The Birthday Party] empezaba a tener éxito en la escena underground de Melbourne. Me interesaba más la pintura, pero había fracasado, así que seguí con la banda. Empecé a hacer cerámica durante la pandemia. Colecciono estatuillas de estilo victoriano de Staffordshire, el tipo de objetos que una abuela podría tener en su repisa, y un día pensé, “yo podría
Cave, de 66 años, fotografiado en su estudio cerca de Brighton, Inglaterra, el 29 de enero de 2024.
Señas Estadounidense. Por eso tengo ganas de crear un video “musical” completamente en lenguaje de señas como lengua materna. Algún día.
dedicarme a esto”. Descubrí que el barro me absorbía. Me cuesta mucho trabajo escribir canciones —no la música, sino las letras—. Nunca me parecen lo suficientemente buenas. Pero no creo haber sentido mayor placer que el que siento al sacar una pieza del horno y ver algo que hice con mis manos. En algún momento, tuve la idea de hacer un diablo, sobre todo porque quería pintar una estatuilla con un esmalte rojo fuego. Hice uno, luego otros, y con el tiempo empezaron a contar una historia. Al principio, hay cierta ligereza en torno a este personaje travieso y pequeñito: en su juventud, está inmerso en el mundo y enamorado de él. Pero después mata a su hijo, y [las estatuillas] se vuelven oscuras y desesperadas. Más tarde, siente remordimiento y muere de forma terrible. Y al final es perdonado por su hijo. La muerte de un hijo es algo muy importante para mí porque dos de mis hijos han fallecido. Estas obras me decían algo muy poderoso sobre la situación que se estaba presentando en mi vida, algo de lo que no hablaba en mis canciones. Descubrí que podía mirar a este pobre diablo en un charco de lágrimas, con su hijo perdido extendiéndole la mano, como una especie de meditación sobre mi lugar en el mundo.
U P N E X T
Ellia Park, 40, restauradora Colaboro con el diseñador de Atomix, uno de los restaurantes que manejo junto con mi esposo, Junghyun Park, para crear
tarjetas de bienvenida personalizadas con obras de arte hechas a medida.
Antes : Se unió al restaurante El Celler de Can Roca —fundado en 1986 por sus hermanos, Joan y Josep, en Girona, España— en 1997, convirtiéndose en chef pastelero en el año 2000.
Ahora: Después de empezar su propia cadena de heladerías, Rocambolesc, en Girona junto a su esposa, Alejandra Rivas, en 2012, y de ser diagnosticado con un raro trastorno neurológico cuatro años después, abrió una sucursal de la heladería en Houston en 2022 con un equipo neurodiverso.
CUANDO COMENCÉ A PERDER la voz, no tuvo un gran impacto en mi proceso creativo. Tuve que aprender a interactuar más a través de gestos, pero aún podía hablar en momentos más tranquilos. Esto fue alrededor de 2016, cuando estaba dando muchas entrevistas. Fue un periodo en mi carrera en el que necesitaba hablar, pero se convirtió en un tiempo de introspección. Cuando recibí el diagnóstico —tengo una expresión poco común de disfonía espasmódica [un trastorno neurológico que causa espasmos en las cuerdas vocales]— significó que finalmente podía seguir adelante. Ahora considero esto como parte de quien soy. La idea de abrir una sucursal en Estados Unidos de Rocambolesc, que ya tiene cinco locales en España, surgió un año antes. En el año 2015, conocimos a nuestro socio comercial Ignacio Torres en Houston. Él tiene familiares con autismo y desde el principio tuvo la idea de crear un lugar
que contratara a personas con autismo y síndrome de Down. Para cuando inauguramos Rocambolesc en Houston en 2022, ya habíamos tenido experiencias en El Celler de Can Roca con miembros del equipo con diferencias neurológicas. Pero desarrollar un proyecto con un equipo neurodiverso fue una apuesta personal enorme que tomaron Ignacio y su esposa Isabel con el objetivo de transformar los estigmas alrededor de la neurodivergencia en Estados Unidos. Por supuesto, mis propias dificultades me han permitido tener una empatía más profunda con las personas que no siempre pueden expresarse como les gustaría. Pero lo que he aprendido —especialmente a través de este proyecto— es que todos vivimos en el mismo mundo. Solo que hay muchas maneras de verlo — M.
Roca, de 45 años, fotografiado en Rocambolesc, en Girona, España, el 13 de marzo de 2024.
S.


Antes: Artista visual conocida por sus representaciones sobrias pero llenas de color de personas y paisajes contemporáneos africanos previamente basada en la región de los Berkshires, Massachusetts.
Ahora: Vive en Biella, en la región del Piamonte, al norte de Italia, donde descubre la maternidad y trabaja en un nuevo estudio.
BIELLA TIENE UN paisaje hermoso y fantástico: tienes como telón de fondo los Alpes nevados, pero también hay palmeras, hayas, pinos y cipreses. Es más fácil volar a ver a mi familia en Mozambique [que desde Estados Unidos] y estamos a solo 10 minutos en coche de la familia de mi esposo. Encontré un estudio increíble donde puedo visualizar tener a mi bebé y crear obras magníficas. El mundo del arte comercial es un entorno masculino. Pero este es mi propio mundo. Hay una cocina grande con ventanas enormes y un horno de chef espectacular, así que se pueden hacer comidas. Pondré un sofá cama porque sé que necesitaré siestas. Habrá un rincón para el bebé, con una cuna y tal vez algunas pinturas. Estoy realmente enfocada en la autopreservación y en abrazar mi feminidad.
Mi vida de antes era muy utilitaria. Algunos días llegaba al estudio temprano y me quedaba hasta las 3 o 4 de la mañana. Desde ahora el bebé me está obligando a tener un equilibrio más saludable con el trabajo. Pero tengo estos sueños sobre mí misma antes de que [existiera] este nuevo espíritu en mí. No es algo sombrío ni triste, como: “oh, ojalá fuera la Cassi de Tambacounda, Senegal, pintando al aire libre en el campo”. Pero estoy recordando a esa persona.
Finalmente, logré entrar al sistema de salud italiano, lo cual ha sido una pesadilla. No es muy amigable con los extranjeros. Mientras tanto, me estoy preparando para una exposición individual en septiembre y una muestra en un museo que se inaugura en diciembre. En mi cabeza pienso: “¡El bebé llegará muy pronto, no tengo realmente un médico, todavía estoy montando mi estudio y tengo un contenedor de carga de 16 metros con todas mis pertenencias que llega el lunes!”. Hay obras grandes que quiero empezar, pero con esta panza tan pesada no puedo subirme a una escalera. Estoy explorando un lado más suave y romántico. El mundo está en un momento oscuro; ¿por qué no hacer algo hermoso? Veo tonos de rosa flamenco, amarillo y arena. Es suave y rosado. No creo que sea porque voy a tener una niña —el sexo del bebé es una sorpresa— pero así es como me siento.
Namoda, de 35 años, fotografiada en su estudio en Biella, Italia, el 25 de febrero de 2024.
Antes: Cofundador de la banda de rock Bon Jovi en Sayreville, Nueva Jersey, en 1983. Comenzó a experimentar problemas vocales en 2014.
Ahora: Se recupera de una cirugía de garganta, un proceso documentado, entre otras cosas, en la docuserie Thank You, Good Night: The Bon Jovi Story. Lanzó un nuevo álbum, Forever, con la banda en junio de 2024.

MIS PROBLEMAS COMENZARON hace aproximadamente una década. En 2013 tuvimos la gira número uno del mundo, y estuve bien durante más de 100 conciertos. Pero en 2014 no estaba haciendo música realmente, lo que fue difícil para mí a nivel psicológico. Luego, algunas de las grabaciones y shows que hicimos fueron un desafío: mi rango vocal parecía haberse reducido y se estaba volviendo complicado cantar de manera consistente. Ninguno de los profesionales que consulté logró entender qué pasaba. En marzo de 2022, un médico en Filadelfia me explicó que una de mis cuerdas vocales se estaba atrofiando. Pensé que podría recuperar mi voz si simplemente hacía suficientes conciertos, así que volví a salir de gira. Pero fue difícil. Finalmente, en junio de ese año, me colocaron un implante. Durante las primeras seis semanas, no podía cantar. Luego comencé con terapia del habla. Hago rehabilitación cuatro veces por semana, pero todavía no estoy seguro de qué esperar. Ayer mientras ensayaba con la banda, tuve problemas con la canción Limitless del álbum 2020 [lanzado por el grupo ese mismo año]. Dije: “Chicos, esta canción la canté únicamente cuando estaba roto. No sé cómo cantarla sin estarlo”. Pero justo después logré alcanzar las notas altas de [nuestro éxito de 1986] Livin’ on a Prayer. Este nuevo álbum es mucho más colaborativo que los que he hecho en el pasado. Es una celebración de haber aceptado aportaciones y actos de bondad. No ha sido una buena década. No ha sido fácil no ser el mejor de la banda; tampoco es fácil ser el peor. Es una lección de humildad, pero la humildad no me molesta. Solo quiero recuperar mis herramientas. En algún momento de 2024, acepté un puñado de shows en el extranjero para el verano. No soy adicto a los aplausos. Lo hice porque amo escribir una canción y tocarla para la gente. — E.L.
Bon Jovi, de 62 años, fotografiado en Red Bank, Nueva Jersey, el 1 de marzo de 2024.
Cuando la gente dice que es autodidacta, quiere decir que le preguntó a alguien más cómo lo hizo. Cuando comencé en la música folk, iba a los bares y suplicaba, tomaba prestado y preguntaba. [Más recientemente, cuando comencé a pintar con acrílicos hace poco más de una década], estaba pintando a [Anthony] Fauci y no pude descifrar cómo hacer sus lentes. Llamé a una amiga artista y ella tenía todos estos trucos: “No intentes copiar la fotografía”, me dijo, “simplemente da pinceladas aquí y allá para dar la impresión de cristal”. No me tomó más de 45 minutos aprender cómo poner lentes a Fauci. Sin su ayuda, habría estado batallando semanas para hacerlo. — Joan Baez, 83, compositora,

Fotografía por
Antes: Un artista cuyas obras, que a menudo exploran la historia familiar y la experiencia de ser afroamericano en Estados Unidos, forman parte de colecciones como la del Museo de Arte Moderno (MoMA), entre otras instituciones.
Ahora: Escribió y dirigió su primer largometraje, Exhibiting Forgiveness, que se estrenó en el Festival de Cine de Sundance en enero de 2024. Las pinturas que Kaphar realizó para la película (mostradas arriba) se exhibieron en la galería Gagosian en Beverly Hills en septiembre.
EXHIBITING FORGIVENESS
COMENZÓ como una serie de pinturas, en particular con una de una podadora en llamas. No tardé en darme cuenta de que la mejor manera de expresar lo que estaba haciendo no era únicamente con pinturas. [La película se centra en un artista exitoso, Tarrell, interpretado por André Holland, que lucha por enfrentarse a la reaparición de su padre distanciado y abusivo, La’Ron, interpretado por John Earl Jelks, quien obligaba a Tarrell a realizar trabajos manuales extenuantes cuando era niño]. El poder de la pintura a menudo reside en las ausencias: lo que no está ahí, lo que está implícito. No sabes qué ocurrió antes ni sabes qué ocurrirá después. En el cine, tienes la oportunidad de elaborarlo. He intentado no leer críticas de la película, aunque un amigo me mandó una. Era positiva, pero
nunca olvidaré lo que [el crítico] escribió al final: “No puedo decir que esta película sea entretenida”. [Risas]. Con el cine, algunos esperamos entretenimiento. Y esa respuesta enmarca cómo distinguimos el cine de la pintura. Como pintor, no me paro frente a Guernica de Picasso y digo: “¡Esto no es entretenido!”. No abordé el cine como algo diferente de la pintura; quería que la película fuera una pintura en movimiento. La forma en que tomo decisiones en el estudio, siguiendo mi intuición o mi instinto, o cómo diseño una composición, fue el mismo proceso que usé en el set. La diferencia es que conté con un extraordinario director de fotografía y un elenco de actores para dar vida a las pinturas que tenía en mente.
En esencia, Exhibiting Forgiveness trata sobre la sanación generacional. Me embarqué en este proyecto porque quería tener una conversación con mis hijos sobre el mundo en el que crecí. Y creo que hacer la película me ayudó a resolver algo dentro de mí. La revelación que tuve es que no puedo seguir viendo a mi padre como el villano. Él mismo es una víctima de la violencia. Y aunque [él] me trajo desafíos, nunca he dudado de si me amaba o no. — M. H. M.
Kaphar, de 47 años, en su estudio en New Haven, Connecticut, el 22 de febrero de 2024.
Estoy
cuyas ganancias ayudarán a llevar pozos de agua
y escribiendo mi tercer
de
a
Estoy adaptando un musical estadounidense muy querido a una serie de televisión. Es aterrador porque, aunque acabo
de adaptar Peter Pan, el proceso en televisión es lo contrario: en lugar de reducir un musical de tres horas, tengo que añadir horas y horas de contenido. 81
Antes: Diseño en Sánchez-Kane, la marca de ropa sin género que fundó en Mérida, México, en 2016. Ahora: Artista que trabaja con pintura, escultura y performance mientras sigue dirigiendo la marca.

UNO DE MIS PRIMEROS shows en un museo fue en el Instituto de Arte Contemporáneo de Los Ángeles (ICA) en 2017. Los curadores me invitaron a presentar una colección de mi línea de moda que había mostrado en Nueva York, y dije: “No, pero tal vez puedo hacer un performance”. Hay una especie de libertad al crear esculturas vestibles porque, al final, la ropa tiene que ser ergonómica: la chamarra que hice con guantes de boxeo tiene una apertura para las manos para que puedas comer una hamburguesa. Pero para el show del ICA creé un par de pantalones de plástico transparente con un marco de metal que hacía casi imposible caminar con ellos. Y el año pasado, para mi primera exposición individual en Nueva York, en la galería Kurimanzutto, hice una pieza con 1,170 cinturones de plástico negro que era tan grande y pesada que tuve que dividirla en partes para exhibirla. Recuerdo haber leído un artículo del teórico queer Jack Halberstam sobre la obra del artista Gordon Matta-Clark, quien [creaba] ventanas en estructuras donde no deberían estar. Para mí, mi trabajo es así: abrir ventanas que te dan una forma diferente de ver lo que tienes frente a ti.
de cómic, pero la narrativa es asincrónica. Se basan en imágenes de una de mis células explotando.
Empecé dedicándome a la ingeniería industrial y luego me convertí en diseñadora de moda, pero he llegado a entender que no importa lo que hayas estudiado o no. Cuando me siento como la peor escultora, pienso: “Bueno, al menos soy buena diseñadora”. Y cuando me siento como una gran escultora, miro [la ropa en mi estudio] y pienso: “¡Esos terribles [palabrota] pantalones!”. Expandirse a otros campos es una manera de abrazarte a ti mismo. Lo único que tenemos es nuestra imaginación. —M.S.
Sánchez-Kane, de 36 años, en su estudio (SánchezKane utiliza los pronombres ella/él de forma intercambiable) en la Ciudad de México.
No te agobies por el final -y trabaja en más de una cosa a la vez-.
Recuerda que el creador casi nunca sabe exactamente qué está haciendo con anticipación. Las grandes obras a menudo aparecen cuando apuntamos hacia algo completamente diferente. [También] me ayuda trabajar en múltiples cosas al mismo tiempo. Lo bello es que los diferentes proyectos estén en diferentes etapas. Podemos alejarnos, trabajar en otra cosa y volver con ojos frescos, como si lo estuviéramos viendo por primera vez. Es fácil caer en la visión de túnel cuando trabajas en un solo proyecto durante un periodo largo. Podemos terminar perdiéndonos en detalles que nadie notaría jamás, mientras perdemos contacto con el gran gesto de la obra.
—Rick Rubin, 61, productor musical y autor de The Creative Act: A Way of Being
ESTAS ENTREVISTAS HAN SIDO EDITADAS Y CONDENSADAS. DESDE LA IZQUIERDA, EN EL SENTIDO DE LAS AGUJAS DEL RELOJ: BÁRBARA SÁNCHEZ-KANE, LA DIEGADA , 2016, IMPRESIÓN DIGITAL SOBRE CAMISA, CORTESÍA DE LA ARTISTA Y DEL ESTUDIO SÁNCHEZ-KANE. IMAGEN POR ESTUDIO SÁNCHEZ-KANE; BÁRBARA SÁNCHEZ-KANE, TRAGIC STAGES 2023, GUANTE DE CUERO, CORTESÍA DE LA ARTISTA Y ESTUDIO SÁNCHEZ-KANE; BÁRBARA SÁNCHEZ-KANE, MOCTEZUMA’S REVENGE 2017, PERFORMANCE DE SIERVA M, CORTESÍA DE LA ARTISTA Y ESTUDIO SÁNCHEZ-KANE. FOTO: KARLA XIMENA.
CONSEJO PARA EMPEZAR
U P N E X T
que se niegue a





En la costa portuguesa, el diseñador Christian Louboutin ha creado una auténtica villa de casas con diseños vanguardistas, cabañas renovadas y, más recientemente, una torre para fiestas con inspiración de la India.
La Folie, la torre de Christian Louboutin de 8.5 metros de altura en su propiedad en Melides, Portugal, fue diseñada por el arquitecto Tarek Shamma como un lugar tanto para hacer fiestas como para contemplar con tranquilidad. Las luces LED que cambian de color, obra del ingeniero de iluminación Erick Helaine, crean el ambiente.
Dirígete al sur unos 130 kilómetros desde Lisboa hasta el pueblo de Melides, en la costa de Alentejo, toma el camino de tierra que rodea la laguna hacia el Atlántico y, después de unos minutos pasando baches, aparecerá una torre de 8.5 metros entre un matorral de pinos piñoneros. A primera vista, pareciera una nave espacial: un cilindro de concreto ancho con una abertura redonda en el techo. Pero para su dueño, la estructura representa algo mucho más fantasioso. “Lo llamo La Folie”, comenta el diseñador francés de zapatos de 61 años Christian Louboutin, “porque es solo por diversión”.
Louboutin visita Melides, un pueblo agrícola que se ha convertido en un destino por excelencia para personas creativas adineradas (el artista alemán Anselm Kiefer y el arquitecto belga Vincent Van Duysen también tienen casas en la región), por lo menos dos veces al año: en abril para diseñar su colección de invierno, y en verano para vacacionar con sus hijas gemelas.
Durante una docena de años ha comprado casi 140 hectáreas de tierra, muchas de las cuales se han dejado vacías para evitar un desarrollo excesivo. La sede de Louboutin es un conjunto de ocho viviendas de un solo piso en un terreno frente a la laguna, con habitaciones

para su familia y seis invitados. Recientemente, se construyó una villa para otras cuatro personas, y otra estructura, a la que llama de cariño la Casa del Barco, que acoge a seis más. Él valora su privacidad y compara su complejo vacacional con el pueblo en la serie de cómics Astérix : “Cada quien tiene su casita, y cuando tienes ganas de convivir, te reúnes para comer o cenar”. La Folie, que comprende una sola habitación terminada en 2021, después de siete años de diseño y construcción, es un punto de encuentro natural. “Pensé: ‘No necesito construir otra casa’”, comenta Louboutin sentado en la terraza de su recinto privado, que se encuentra a 20

minutos de la torre, caminando cuesta abajo. “Pero probablemente necesito un lugar hermoso desde donde ver el mar”. El edificio redondo de 130 metros cuadrados se inspiró en el observatorio
Jantar Mantar de Jaipur, India, una colección de estructuras de piedra y mármol a gran escala construidas en el siglo XVIII como instrumentos astronómicos. Hecho de concreto
reforzado, tiene paredes de 20 centímetros de grosor perforadas con ventanas que asemejan ojos de cerraduras y tienen un terminado deslavado en cal. En la planta baja, una zona de estar ofrece vistas al cielo a través de un gran óculo en el techo, mientras que una serie de escaleras entrecruzadas alrededor de la torre ascienden en espiral hasta un techo plano. Diseñada por el arquitecto egipcio Tarek Shamma, de 41 años, quien ha trabajado en varias boutiques europeas de Louboutin, la torre de tres pisos contrasta con las casitas con techos de paja de la zona, y tiene la intención de servir como un lugar tanto para fiestas como para meditación, que por el momento no es el pasatiempos de Louboutin, “pero si algún día quiero meditar, voilà ”.
Durante el día, La Folie se siente casi espiritual: fresca y tranquila incluso en el calor del verano. Pero por la noche, puede adquirir una atmósfera de discoteca gracias a una serie de luces LED que brillan bajo losas de mármol en los escalones, un diseño maestro ideado por el ingeniero de iluminación francés Erick Helaine. Una vez que cae la noche, los colores “se vuelven locos”, menciona, y “puedes tener una fiesta”.
De hecho, Louboutin inauguró La Folie en el verano de 2021 con una fiesta de cumpleaños con 150 personas para su entonces novio, Rui Freitas, cofundador de una tienda de artículos para el hogar en Melides llamada Vida Dura.
Nacido en París, Louboutin viajó por primera vez a Portugal en la década de 1980 de vacaciones con sus amigos. Se estableció inicialmente en Comporta, pero en 2010 descubrió Melides por casualidad, cuando regresaba del hospital después de haberse cortado gravemente con un papel. Abrió un hotel en el pueblo, Vermelho, que se suma a una cartera de propiedades que incluye una casa del siglo XVI en Lisboa que comparte con su socio comercial Bruno Chambelland; un departamento en París; un castillo del siglo XIII en la región de Vendée en Francia; una casa en la orilla oeste del Nilo en Luxor, Egipto, completada con un tradicional velero de dos mástiles, y un
escondite en Río de Janeiro. Louboutin dice que una de las razones por las que compra propiedades es para justificar su obsesión por adquirir objetos hermosos. Su regla es simple: “Solo te arrepientes de lo que no obtienes”. Actualmente, en el almacén se encuentran una escalera brasileña de los años 60, una sala interior otomana del siglo XIX pintada y cubierta en oro y numerosos tesoros catalogados por el asistente de Louboutin.
Muchos de estos tesoros se han instalado en la última adición al portafolio de Louboutin en Melides, también diseñada por Shamma: la villa de dos habitaciones que ha bautizado como La Salvada. La casa en forma de “L” de 265 metros cuadrados fue construida alrededor de un cactus de tuna antiguo y pintada en un tono rosado inspirado en el mármol rosa de Vila Viçosa, un pintoresco pueblo portugués de canteras que data del siglo XIII. Algunas piezas de la bóveda de Louboutin llenan la sala de estar de doble altura, incluyendo dos juegos de paneles de seda cruda de la década de 1930 tejidos a mano por la diseñadora y tejedora francesa Hélène Henry.
Toques rústicos coexisten junto con antigüedades y diseño moderno: la diseñadora textil Carolina Irving, una amiga cercana que lo siguió a Melides, recomendó la tela egipcia de carpa para el sofá. También destaca la artesanía tradicional, como los techos de esparto tejido, las baldosas de terracota a rayas y un baño ataviado con piedra caliza Lioz en tono rosa pálido de una cantera cercana.
La Salvada está a diez minutos en coche desde el complejo de Louboutin, lo suficientemente cerca para

que los visitantes que se alojen en la villa puedan pasar a saludar y tomar un cóctel. Además, le gusta servir a sus invitados comida tradicional portuguesa, incluyendo el bacalhau à Brás , un plato de bacalao, papas y huevo. Viajes a Miami, China y Egipto son parte de su calendario, pero siempre regresará a este particular idilio. “¿Sabes qué es lo que amo de este lugar?”, pregunta. “Que no hay ruido, solo pájaros y el mar”. Y, por supuesto, la ocasional fiesta de Louboutin.
Arriba: en la sala principal de La Salvada (una casa de huéspedes que se terminó de construir recientemente), se observan un candelabro de yeso del artista francés Patrice Dangel y una pintura de Gérard Garouste colgadas sobre una mesa Argo creada por Carlo Scarpa. En página opuesta, desde la izquierda: en el salón, máscaras de Elizabeth Garouste, un relieve de madera hecho por artesanos mexicanos y una banca empotrada; en una de las habitaciones de invitados, una lámpara de Vida Dura.

Christian Louboutin dice que una de las razones por las que compra propiedades es para justificar su obsesión por adquirir objetos hermosos. Su regla es simple: “Solo te arrepientes de lo que no obtienes”.



La Fundación Marta Ortega Pérez presenta en A Coruña Irving Penn: Centennial, un viaje a través de los ojos de uno de los grandes fotógrafos del último siglo.
Por Javier Fernández de Angulo

Los fondos neutros, como este utilizado por Irving Penn para retratar a la actriz Marlene Dietrich, una de las grandes estrellas de la década posterior a la Segunda Guerra Mundial, fueron una de sus aportaciones a la historia de la fotografía de moda. En la imagen, Marlene Dietrich (1948).
Pocas veces se presenta la oportunidad de ver de cerca 170 obras de uno de los grandes maestros de la historia de la fotografía. Hasta ahora. Desde el pasado mes de noviembre, la Fundación Marta Ortega Pérez (MOP) presenta en el Muelle de Batería del puerto de A Coruña, en Galicia (España), la exposición Irving Penn: Centennial , comisariada por Jeff L. Rosenheim, comisario responsable del área de Fotografía de The Metropolitan Museum of Art de Nueva York, y organizada en colaboración con la mencionada fundación. La muestra, cuyo origen se remonta a 2017, año en el que se cumplió el centenario del nacimiento del fotógrafo, está acompañada por un completo catálogo que incluye 300 imágenes (algunas de ellas inéditas) y podrá visitarse en la mencionada sede gallega hasta el próximo 1 de mayo.
La cuidada selección de fotografías, carteles y fondos de la exposición repasa con acierto la prolífica y versátil trayectoria de Penn, quien a través del retrato, la naturaleza muerta y el documental imaginó un universo capaz de moverse entre lo trascendente y lo mundano; entre Twelve Beauties (1947), un encargo para la revista Vogue protagonizado por 12 modelos, y el minucioso detalle de una flor en primer plano. Grandes personalidades del siglo XX, como Marcel Duchamp, Pablo Picasso, Truman Capote o la actriz Marlene Dietrich posaron ante el objetivo de su cámara, habitualmente en escenarios sencillos que permitían a los retratados desnudar su alma y su interior guiados por su creatividad. Así ocurrió por ejemplo con la modelo Jean Patchett, a quien inmortalizó descalza en 1949 en Lima (Perú) en un momento de relajación durante la sesión. Aunque no solo trabajaba con celebridades. En Cusco (Perú), Penn fotografió a una comunidad indígena quechua con el objetivo de eliminar los estereotipos que rodeaban a los pueblos originarios, y algunas de sus obras más reconocidas están protagonizadas por ciuda-
danos fabulosamente vestidos de países como Marruecos, Benín, Nueva Guinea o el hoy desaparecido reino africano de Dahomey.
Porque uno de los grandes anhelos del fotógrafo estadounidense era tratar de buscar los límites que la propia fotografía ofrece como arte. Por ese motivo, Penn podía trabajar con un rostro hermoso, pero también con un cenicero lleno de colillas o con unos labios junto a un taladro para así ironizar sobre el martirio de la belleza. Decía Ivan Shaw, director de fotografía de Vogue , que todo lo hacía bien: retrato, moda, objetos... No en vano, para Penn, tal y como él mismo señalaba, un pastel también podía ser una forma de arte. Era la suya
Uno de los grandes anhelos del artista estadounidense era buscar los límites que la propia fotografía ofrece como arte.

La exposición de la Fundación Marta Ortega Pérez repasa la trayectoria profesional de Irving Penn, desde los años 30 del siglo pasado, hasta los primeros años del siglo XXI. Fotografía Glove and Shoe, (1947).

y
fue una de las grandes señas de identidad de toda la obra de Irving Penn, quien en los últimos años de su vida no dejó de experimentar en su laboratorio con el uso del platino en el revelado, con el efecto de la luz durante exposiciones prolongadas y con la impresión digital en color.
una mirada nueva, límpida, con líneas que a priori podían parecer simples, pero también contextual y coyuntural.
Nacido en Plainfield, Nueva Jersey (Estados Unidos), en una familia de inmigrantes de origen ruso, Irving Penn tuvo en su padre, relojero de oficio, a una de sus grandes influencias de infancia. De su profesión heredó la precisión a la hora de componer sus imágenes, propulsora de la trayectoria que estaba por emprender. En la década de los años 30 estudió pintura en la Escuela de Artes Industriales de Filadelfia, donde conoció a Alexey Brodovich, director de Arte de Harper’s Bazaar , para quien trabajaría tiempo después como asistente. Más tarde, coincidiría con otro referente de la industria editorial, Alexander Liberman, director de Arte de Vogue, el primero que le animó a emprender una carrera como fotógrafo. Dos encuentros que marcaron tanto su futuro como el viaje iniciático que comenzó en 1941 y que le cambiaría la vida. Durante meses, Penn deambuló por el sur de Estados Unidos y México pintando y tomando fotografías. Tras su regreso a Nueva York, decepcionado con su trabajo, destruyó todas las pinturas. Las imágenes, sin embargo, llegaron hasta Liberman, quien decidió enviarlo a recorrer el mundo para fotografiar moda y tomar retratos. Al final de la Segunda Guerra Mundial, Irving Penn ya era un fotógrafo de prestigio, dueño de un portafolio de instantáneas tan impactantes como singulares y disruptivas para el momento histórico. Además de todos esos encargos, Penn también emprendió un importante proyecto personal, fotografiando desnudos a corta distancia en el estudio y experimentando con la impresión final para “romper con la suavidad de la imagen”. Un nuevo enfoque de la fotografía que surgió como consecuencia de una profunda reflexión sobre figuras históricas de la historia del arte como Rubens. Las imágenes, sin embargo, fueron consideradas demasiado provocativas para el momento histórico y no se mostraron durante décadas.
En 1950, Penn fue enviado a París para fotografiar las colecciones de Alta Costura para Vogue. Allí trabajó en un estudio con luz natural y una vieja cortina de teatro como telón de fondo y tuvo la suerte de contar con una extraordinaria modelo llamada Lisa Fonssagrives, a quien había conocido por primera vez en 1947, una de las más solicitadas de la época. “Cuando Lisa entró, la vi y mi corazón latió rápido. Nunca tuve ninguna duda de que era ella”, declaró entonces el fotógrafo. Ambos se casaron en Londres en septiembre de 1950.
“Penn trataba a todo el mundo por igual, fueran personas célebres o no”, señala el curador Jeff L. Rosenheim. Y con ese espíritu quiso Penn fotografiar los “pequeños oficios”: carniceros, panaderos y obreros con sus uniformes y ropas de trabajo, habitantes de un mundo más auténtico que el de la moda sofisticada de la época.
Los viajes de Penn para Vogue aumentaron entre 1964 y 1971, llevándolo a Japón, Grecia, España,

“Penn trataba a todo el mundo por igual, fueran personas célebres o no”, señala el curador Jeff L. Rosenheim.

Algunas de las personalidades más importantes del siglo XX posaron para la cámara de Irving Penn, habitualmente en escenarios sencillos.
Derecha: Pablo Picasso at La Californie (1957).
Abajo: Mouth (1986).
En página opuesta: Picture of Self (1948). (1957).


Dahomey, Nepal, Camerún, Nueva Guinea y Marruecos. Durante esta etapa como fotógrafo nómada ideó la construcción de un estudio en el interior de una tienda de campaña que se podía desmontar y trasladar de un lugar a otro con facilidad, un ejemplo del utilitarismo puesto en función de la creación artística. “En este limbo [de la tienda de campaña] existía para nosotros la posibilidad de un contacto que para mí era una revelación y, a menudo, podía decirlo, una experiencia conmovedora para los propios sujetos, quienes, sin palabras, solo con su postura y su concentración, podían decir mucho que colmaba el abismo entre nuestros diferentes mundos”, reflexionaba.
Además de su talento para explorar e indagar sobre la condición humana y su propio contexto, Penn fue también un detallista y un excelente impresor de su propia obra. Seguía con detenimiento cada uno de los pasos del proceso de producción, desde la composición y el diseño, hasta la calidad de los materiales, una obsesión que nació para él en la
década de los años 40, cuando comenzó a experimentar con los efectos que el papel podía provocar en la visualización del trabajo final, además de con los catalizadores necesarios para el revelado. Tanto fue así que a comienzos de la década de los 70, Penn decidió cerrar su estudio en Manhattan –“una catedral”, como lo definió la legendaria editora de Vogue Diana Vreeland– para mudarse a la granja familiar de Long Island y sumergirse en su laboratorio en el revelado con platino, el primer paso hacia algunas de las grandes series de su dilatada trayectoria profesional. Es el caso de Cigarettes (1972), que fue presentada en el Museum of Modern Art de Nueva York en el año 1975, un desprecio al tabaco que había provocado cáncer entre algunos de sus más allegados; Street Material (197576), mostrada por primera vez en The Metropolitan Museum of Art de Nueva York en el año 1977, y Archaeology (1979-80), exhibida en la galería Marlborough, también en Nueva York, en el año 1982.
La creatividad de Penn floreció aún más durante las últimas décadas de su vida. Sus innovadores retratos, las naturalezas muertas, los editoriales de moda y las fotografías de belleza siguieron apareciendo con regularidad en Vogue mientras continuaba trabajando en el desarrollo de la impresión y en proyectos personales, algunos de ellos relacionados con la publicidad. Nunca dejó de mirar con entusiasmo las nuevas ideas y tendencias que se iba encontrando por el camino, construyó cámaras especiales para poder fotografiar escombros en una acera, experimentó con una banda de luz en movimiento durante exposiciones prolongadas y también con la impresión digital en color. “Una luz da vida, dos luces matan”, explicaba el fotógrafo.
Irving Penn falleció en su casa de Manhattan en el año 2009 a la edad de 92 años. Durante su vida, creó la Fundación Irving Penn, hoy enfocada en la protección y difusión de su enorme legado a través de actividades y exposiciones como la que ahora se puede visitar en el puerto de A Coruña. Su mirada inmortal sigue todavía vigente. Porque tal y como él mismo declaraba, “una buena fotografía es aquella que comunica un hecho, toca el corazón y transforma al espectador por haberla visto”.

EN 1744, A LA EDAD DE 12 AÑOS, Jean-Marc Vacheron, el hijo menor de un maestro tejedor, comenzó su aprendizaje con un destacado relojero suizo. Once años después, abrió su propio taller en el barrio de Saint-Gervais, en Ginebra, donde eventualmente diseñaría su primer reloj de bolsillo de cuerda manual, con ruedas de movimiento y agujas intrincadamente talladas en arabescos dorados y una esfera de esmalte marcada con números romanos. Pero no fue hasta 1819, probablemente durante un viaje por lo que ahora es Italia, cuando el nieto de Vacheron, Jacques Barthélémi Vacheron, conoció al vendedor de cajas de relojes ginebrino François Constantin. Los dos competidores rápidamente se convirtieron en socios. Constantin sugirió añadir joyería a sus relojes para atraer a más clientes y, unos años después, sus creaciones adornadas con amatistas, rubíes y granates captaron la atención del príncipe Borghese y de Víctor Manuel I, el antiguo rey de Cerdeña. Al principio, sus relojes para mujeres a menudo
Por Lindsay Talbot
Bodegón de Florent Tanet Diseño de set Ella Perdereau
estaban decorados con motivos florales dorados y se llevaban colgados al cuello o prendidos en vestidos como broches.
En 1979, Vacheron Constantin, como se había llegado a conocer la casa, colaboró con el pintor abstracto francés Raymond Moretti para crear el Kallista, cuyo nombre se traduce del griego como “el más hermoso” y que fue uno de los relojes más caros jamás producidos. Tallado a partir de un lingote de oro macizo, su esfera estaba tan discretamente ubicada entre seis filas de diamantes de corte esmeralda que el objeto podía pasar por una pulsera. Sus 118 diamantes de corte esmeralda pesaban 130 quilates y requirieron 6,000 horas de trabajo artesanal. Un año después, la marca añadió la colección Kalla de relojes de alta joyería, que reinterpretó la silueta del Kallista.

A principios de esta primavera, Vacheron Constantin retomó esas joyas de archivo impresionantes con el debut del Grand Lady Kalla. Este nuevo reloj, que tardó casi cinco años en desarrollarse, incorpora 131 diamantes facetados de corte esmeralda y puede usarse de cuatro maneras distintas: como un brazalete tipo manilla o como un sautoir inspirado en el Art Déco, adornado con cuentas de ónix y perlas japonesas Akoya. Un símbolo de belleza versátil, evoca la elegancia del colgante original y, al igual que el dúo fundador de la marca, representa la unión perfecta entre curiosidad técnica e imaginación sin límites.

Arriba: un anuncio de la década de 1980 de los relojes Kalla y Kallista de Vacheron Constantin. Izquierda: el nuevo Grand Lady Kalla de la marca. Precio bajo pedido, vacheron-constantin.com.








