PROSOPOPEYA. REVISTA DE CRÍTICA CONTEMPORÁNEA Nº7 2011-2012 Título Monográfico: La subalternidad revisitada: América Latina en la encrucijada subjetiva Diego Falconí Trávez y Mauricio Zabalgoitia Herrera (eds.) WEB www.literaturacomparada.com INTERCAMBIOS Enrique Peláez Malagón jose.pelaez@uv.es EDITOR Editorial Tirant Humanidades www.tirant.es REDACCIÓN, DISTRIBUCIÓN Y ADMINISTRACIÓN La correspondencia dirigida a la revista deberá ser enviada a la siguiente dirección Grupo de Investigación Literatura Comparada.com, Departamento de Teoría de los Lenguajes y Ciencias de la Comunicación, Facultad de Filología, Universitat de València, Avenida Blasco Ibáñez 32, 46010, Valencia Teléfonos 963983114 Dirección en la web: www.literaturacomparada.com también: www.tirant.es PUBLICACIÓN ANUAL
CONTENIDOS DE PROSOPOPEYA. REVISTA DE CRÍTICA CONTEMPORÁNEA El interés fundamental de Prosopopeya. Revista de crítica contemporánea, es la teoría de la literatura y la literatura comparada. Lo sucedido en los estudios literarios desde finales de los años setenta hasta la actualidad hace que tengamos en cuenta dos hechos: primero, que tanto la literatura como la teoría son algo más que un simple dominio estético, y que su alcance las convierte en una potente crítica de las ideologías; segundo, que los límites entre la teoría de la literatura, la literatura comparada, la filosofía, la política, la ética, el cine, etc., se han convertido en vasos intercomunicantes. Por ello, Prosopopeya, desde la teoría de la literatura y la literatura comparada, está abierta a la filosofía, a la lingüística, a las deconstrucciones, a los Cultural Studies, a los feminismos, a la teoría queer, a los estudios fílmicos y audiovisuales, etc. Los trabajos serán remitidos a dos evaluadores anónimos propuestos por el comité editorial y/o el comité científico de Prosopopeya. Es requisito imprescindible para la publicación de los trabajos la obtención de dos evaluaciones positivas. La evaluación se efectuara en relación a los siguientes criterios: – Originalidad e interés en cuanto a tema, método, datos, resultados, etc. – Pertinencia en relación con las investigaciones actuales en el área. – Revisión de trabajos de otros autores sobre el mismo asunto. – Rigor en la argumentación y en el análisis. – Precisión en el uso de conceptos y métodos. – Discusión de implicaciones y aspectos teóricos del tema estudiado. – Utilización de bibliografía actualizada. – Corrección lingüística, organización y presentación formal del texto. – Claridad, elegancia y concisión expositivas. – Adecuación a la temática propia de Prosopopeya. La evaluación se realizara respetando el anonimato, tanto de los autores como de los evaluadores; posteriormente, en el plazo de tres meses desde la recepción del artículo, los autores recibirán los correspondientes informes sobre sus trabajos, junto con la decisión editorial sobre la valoración que se haga de los mismos. Para cualquier consulta, pueden ponerse en contacto con: Manuel Asensi Manuel.asensi@uv.es Enrique Peláez Jose.peláez@uv.es Es posible consultarla en las mejores bibliotecas de Humanidades y en la página web de la revista. Prosopopeya está indexada por las siguientes instituciones: CIRC Clasificación Integrada de Revistas Científicas. Clasificación “B” LATINDEX Sistema regional de información en línea para revistas científicas de América Latina, Caribe, España y Portugal. Se cumplen 28 de los estándares evaluados Universidad Autónoma de México http://www.latindex.unam.mx/ DICE
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Índice 2011-2012 PRESENTACIÓN sección monográfica:
LA SUBALTERNIDAD REVISITADA: AMÉRICA LATINA EN LA ENCRUCIJADA SUBJETIVA El subalterno manufacturado: Cantinflas y la conciencia melodramática (julioagosto 1937) Gareth Williams.................................................................................................. 15 SOSPECHAR DE LA SOSPECHA: UNA PROPUESTA DE ANÁLISIS DISCURSIVO Helena Usandizaga.............................................................................................. 47 RETORNO A GRAMSCI: HACIA UNA LECTURA DE LA SUBALTERNIDAD EN LOS ESCRITOS PRECARCELARIOS Stefan Pimmer...................................................................................................... 72 EPISTEMOLOGÍAS DE FRONTERA: LA FILOSOFÍA MESOAMERICANA COMO “PARADIGMA-OTRO” PARA EL ANÁLISIS DE LA REPRESENTACIÓN FOTOGRÁFICA DE GÉNERO Alex Schlenker. ................................................................................................... 87 Mujeres miradas (también por mujeres): feminismo y subalternidad en la obra de José María Arguedas Beatriz Ferrús Antón........................................................................................... 115 TRANSGRESIONES EN LA POESÍA DE JULIETA PAREDES: ESE YO QUE QUIEREN SER VARIAS, ESE RESURGIMIENTO QUE QUIERE SER REVUELTA Diego Falconí Trávez........................................................................................... 131 SUBJETIVIDADES DISLOCADAS-SUBJETIVIDADES FRONTERAS: INMIGRANTES EN LA NARRATIVA DOMINICANA RECIENTE Fernanda Bustamante........................................................................................... 156 MIGRACIONES, TESTIMONIO Y ESCRITURA DE LO ÍNTIMO EN UNA LUNA, DIARIO DE HIPERVIAJE DE MARTÍN CAPARRÓS Gersende Camenen............................................................................................... 175 ¡SE ARMÓ EL JUIDERO! CARTOGRAFÍAS IMPRECISAS, CUERPOS DISIDENTES, SEXUALIDADES TRANSGRESORAS: HACIA UNA LECTURA QUEER DE RITA INDIANA HERNÁNDEZ María Teresa Vera Rojas....................................................................................... 191
Sumisión y subjetividad. Mujeres en los procesos revolucionarios centroamericanos Silvia Soriano Hernández..................................................................................... 214 respuestas/contextos
Apuntes en torno a una nueva episteme crítica seguidos de un ejemplo Núria Calafell Sala............................................................................................. 235 LA GUERRA DI PARMA DE GIUSEPPE LEGGIADRO GALLANI: UN EJEMPLO DE LITERATURA DE PROPAGANDA EN EL SIGLO XVI María José Bertomeu Masiá. ................................................................................. 256 Hacia una historia de la recepción retórica: Cicerón y Mayans Rosa Mª Aradra Sánchez..................................................................................... 277 ¿QUIÉN HABLA? LA DIMENSIÓN SEMIÓTICA DE LA VOZ EN LA TRADUCCIÓN AUDIOVISUAL Mabel Richart Marset.......................................................................................... 308 RESEÑAS Ferrús Antón, Beatriz: Mujer y literatura de viajes en el siglo XIX: entre España y las Américas, Biblioteca Javier Coy, PUV, 2011. 124pp Núria Calafell Sala............................................................................................. 331 Asensi Pérez, Manuel: Crítica y sabotaje, Barcelona: Anthropos, 2011. 335 pp. Beatriz Ferrús Antón........................................................................................... 336 curriculums de los participantes
Index 2011-2012 The manufactured subaltern: Cantinflas and the melodramatic consciousness (JulyAugust 1937)* Gareth Williams.................................................................................................. 15 Suspicious about the suspicion: a proposal of discursive analysis Helena Usandizaga.............................................................................................. 47 Return to Gramsci: Notes regarding the notion of subalternity in the pre-prison writings Stefan Pimmer...................................................................................................... 72 Epistemologies
of the borderland:
Mesoamerican
literature as
“paradigm-other”
in
the analysis of gender photographic representation
Alex Schlenker. ................................................................................................... 87 Women seen (also by women): Feminism and subalternity in the José María Arguedas work Beatriz Ferrús Antón........................................................................................... 115 Trangressions
in the poetry of Julieta
Paredes: The I
that wants to be many, the
resurgence that wants to be a revolt
Diego Falconí Trávez........................................................................................... 131 Dislocated
subjectivities-borderlands subjectivities: inmigrants in contemporary do-
minican narrative
Fernanda Bustamante........................................................................................... 156 Migrations,
testimony and intimate writing in
Martin Caparrós´s Una
luna, diario
de hiperviaje
Gersende Camenen............................................................................................... 175 ¡Se
armó el juderío! Imprecise cartographies, dissident bodies, trangressive sexuali-
ties: towards a queer reading of
Rita Indiana Hernández María Teresa Vera Rojas....................................................................................... 191 Submission and subjectivity. Women in the Latin American revolutionary processes Silvia Soriano Hernández..................................................................................... 214 Notes around a new critic episteme followed by examples Núria Calafell Sala............................................................................................. 235 La guerra di Parma by Giuseppe Leggiadro Gallani: An example of propaganda literature in the 16th century María José Bertomeu Masiá. ................................................................................. 256
Toward a history of the rhetoric reception: Cicero and Mayans Rosa MÂŞ Aradra SĂĄnchez..................................................................................... 277 The Semiotic dimension of the voice in Audiovisual Translation Mabel Richart Marset.......................................................................................... 308
PRESENTACIÓN Lo subalterno, más allá de ese boom que Mabel Moraña (1998) declarara hacia finales del siglo pasado, como un espacio difícil, aunque productivo, sigue llamando la atención de una diversidad de estudios, cuyos puntos de partida emanan de la puesta del acento en el complejo subjetivo de América Latina. Ahora bien, más allá de la evidente tensión epistemológica que esta noción ha venido causando en la Academia, de la insistencia en su teorización, que ha generado un debate que ahora, se cree, está ya más que agotado, y del juego que textos arriesgados, como el de Spivak (2009), generaron en cuanto a las posibilidades de habla y agencia de los sujetos de la precariedad, parece que al inicio de la segunda década del nuevo siglo, los enfoques subalternistas (Modonessi, 2008) van ganando terreno, ahí en donde, queda claro, los procesos más contundentes del (des)orden latinoamericano vuelven a situar en primera línea las preguntas acerca de los sujetos más complejos, que son los cosificados como “desfavorecidos”. Modos de existencia cuyas hablas y acciones renuevan la imposibilidad de los sistemas y artefactos (sean nacionales o postnacionales) no ya sólo para representarlos o representarlos, como bien supo ver Spivak (2009) en el Marx de El dieciocho Brumario, o para darles cabida dentro de las ficciones de progreso nacionales y latinoamericanistas, sino para, en todo caso, intentar formas de participación y comprensión, que sí, sean sensibles a la fragmentación, pero siendo capaces de hacerse a un lado frente a sus más que evidentes continuidades, planteándose, en todo caso, reflexiones que permitan entender cómo se construyen éstas; y encontrando modos de acción en los fenómenos más alarmantes, que son muchos. Quizá, lo que en un grado u otro buscan poner en marcha los enfoques subalternistas aquí presentados, son aproximaciones positivas en su astucia para no ejercer violencia; y negativas (a la manera propuesta por Adorno) en su capacidad para generar síntesis con fuerza antisistema. Aspecto éste, que resalta en la propuesta de Helena Usandizaga, ahí en donde sugiere formas de sospecha ante las sospechas de diversos discursos críticos. Y estos enfoques, que recuperan y reproblematizan desde puntos diversos el uso del termino gramsciano, como muestra Stefan Pimmer en su revelador retorno a las bases del teórico italiano,
Diego Falconí/Mauricio Zabalgoitia
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más bien parecen querer situarse en un más allá de esa polémica (la del latinoamericanismo), mostrando la necesidad de una teoría del cambio, más que de una teoría de la conciencia, como ya habría denunciado Spivak en su deconstrucción de la historiografía hindú poscolonial (2008). Este volumen, entonces, se sitúa ya en ese momento fundamental del complejo subalterno en el que a las subjetividades problemáticas, difíciles, invisibilizadas, desconocidas y, más que nada, aún indecidibles, se presentan como el aspecto más necesario y destacado de la cuestión latinoamericana. Tomar el punto de vista de esos sujetos, desfavorecidos pero dinámicos, complicados de asir pero presentes, retoma la idea de esa condición abigarrada y contradictoria, siempre en función de la dominación (Modonesi, 2008: 40) que Gramsci percibió con certeza y que Gareth Williams recupera, en este dossier, en una localización bien específica en el México de los años 30. Entonces, los textos aquí reunidos parecen emerger de un espacio —muchas veces alterno—, en el que más allá de la radicalidad o el dinamismo del concepto —la respuesta a lo qué significó el abuso, la insistencia y la obsesión en el uso del término subalternidad—, la cuestión consiste en aproximarse, escuchar, leer de verdad, más que en hacer hablar. Así lo hace Beatriz Ferrús, que conlleva un acto de lectura material que descompone a su vez lecturas que pretendieron ser liberadoras, cosa que también explora Gersende Camenen. Cuestión, entonces, de desarticular las narrativas homogeneizantes y peligrosas, que siguen reactivando viejas promesas y cancelado proyectos alternativos, desde frentes diversos, como lo ha visto Silvia Soriano en relación a las mujeres de la revoluciones centroamericanas. Por otra parte, pero en estrecha relación a estos enfoques que desean adquirir un punto de vista de la subalternidad, una de las cuestiones en las que este dossier busca centrarse es la necesidad de que en España se conozcan posturas poscoloniales y decoloniales provenientes o centradas en América Latina. Si García Canclini se preguntaba “Quién quiere ser latinoamericano”, para inmediatamente responderse “depende de donde haya que ejercer esa tarea” (García Canclini, 2002: 23), creemos que es importante más que querer ser, acaso querer pensar lo latinoamericano desde España en esta etapa de grandes migraciones desde el subcontinente a la península, que ha reciclado varios discursos coloniales, que a su vez deben ser revisados desde la teoría y la representación. En este 10
Presentación
Al tenor de estas cuestiones, los artículos contenidos en el dossier hacen hincapié, siguiendo a Mignolo –que a su vez lee a Rivera Cusicanqui–, más en “[…] examinar el problema antes de optar por un modelo. O mejor aún, proporcionar una comprensión del dominio colonial desde su experiencia” (Mignolo 2003: 274). Así, el examen del problema que se realiza en el dossier es también la propuesta de nuevos tránsitos en este (re)pensar lo latinoamericano, y (re)pensar el impacto de los estudios subalternos en la región. Y hacerlo desde un espacio matricial, como es aquel que originó el proceso de conquista hace más de quinientos años, quizá permita aclarar —como mencionaba el mismo García Canclini— quién quiere/puede/debe identificarse como latinoamericano y quién quiere/puede/debe, de hecho, hablar desde esa plataforma identitaria, examinando sus distintas problemáticas antes que encontrar una solución homogénea. En tal virtud, se ha intentado que nociones como las de género, etnia y clase se incorporen en este análisis poscolonial para diversificar el constructo Latinoamérica. En este intento de realizar una topografía que problematice la zona, y que —en una suerte de acción afirmativa— priorice ciertas regiones que han sido olvidadas por los discursos oficiales (tanto nacionales como continentales), aparecen dos artículos (Alex Schlenker y Diego Falconí) que se centran en el tema de género y su compleja representación, y que intentan incorporar ciertos hilos conductores desde lo étnico y lo lingüístico. Intento de recuperar ciertas voces y ciertos archivos diferenciadores que desde la teoría buscan formar tejidos en la compleja matriz heterogénea andina. Junto a ellos, dos artículos más de María Teresa Vera y Fernanda Bustamante, exploran la zona del Caribe al exponer las complejidades identitarias producidas por sus diásporas, que articulan ciertos locus y que, en consecuencia, rearman la noción de 11
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sentido, vale aclarar que el complejo significante América latina no ha sido concebido de manera monolítica y ahistórica, sino más bien como una gigantesca red discursiva, atravesada por una igualmente gigantesca autopista colonial, en la que fluyen identificaciones, opresiones y resistencias. Y por tal motivo, repensar al sujeto —o el “efecto-de-sujeto de la subalternalidad” (Spivak, 2008: 44)—, aquel que a veces ni siquiera puede atravesar dicha autopista, o que acaso la cruza de mano del intelectual, resulta vital para detectar el estado de la cuestión de los estudios de la alteridad centrados en América Latina.
Diego Falconí/Mauricio Zabalgoitia
literatura desde teorías como el posnacionalismo o los estudios queer, reactualizando, pues, la noción de subalternidad. Esta topografía que, al escuchar otras propuestas, intenta descentrar parte del canon cultural latinoamericano cierra, así, este dossier. En última instancia este trabajo de recopilación, trata de brindar una panorámica que denote el carácter histórico del significante subalterno/a. Por tanto, es este un trabajo que dibuja una puerta que sirve tanto para entrar como para salir de los estudios subalternos, donde coexisten la ausencia y el boom de la alteridad, y donde, por sobre todo, existe un breve espacio entre el tránsito cotidiano, que permite pensar y repensar, respecto a los discursos sobre la subalternidad (revisitada), la agentividad y a la representación en las relaciones coloniales contemporáneas.
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Diego Falconí y Mauricio Zabalgoitia Barcelona/Quito, enero de 2012
Bibliografía BARRAGÁN, Rossana y Silvia Rivera Cusicanqui (comps.), Debates post coloniales: una introducción a los estudios de la subalternidad. La Paz, Historias/sephis/Aruwiyiri, pp. 18-29. GARCÍA CANCLINI, Néstor (2002), Latinoamericanos buscando un lugar en este siglo. Argentina, Paidós. MODONESI, Massimo (2008), “Subalternos, subalternidad y subalternismo”. En: Memoria. Revista de política y cultura, no. 227, México, CEMOS, pp. 39-49. MORAÑA, Mabel (1998), “El Boom del subalterno”. En: CASTRO-GÓMEZ, Santiago y Eduardo Mendieta (ed.) Teorías sin disciplina (latinoamericanismo, poscolonialidad y globalización en debate). México: Miguel Ángel Porrúa. MIGNOLO, Walter (2003), Historias locales diseños globales. Colonialidad, conocimientos subalternos y pensamiento fronterizo. Madrid, Akal. SPIVAK, Gayatri Ch. (2009), ¿Pueden hablar los subalternos?, traducción, edición crítica y notas de Manuel Asensi. Barcelona, macba. SPIVAK, Gayatri (2008), “Estudios de la subalternalidad. Deconstruyendo la historiografía”. En: Estudios Postcoloniales. Ensayos fundamentales, Madrid, Traficantes de sueños, pp. 33-68.
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SECCIÓN MONOGRÁFICA:
LA SUBALTERNIDAD REVISITADA: AMÉRICA LATINA EN LA ENCRUCIJADA SUBJETIVA
EL SUBALTERNO MANUFACTURADO: CANTINFLAS Y LA CONCIENCIA MELODRAMÁTICA (JULIO-AGOSTO 1937) The manufactured subaltern: Cantinflas and the melodramatic consciousness (July-August 1937)* Gareth Williams
Resumen: Partiendo de la construcción que Derrida hace de los rogues (y de un repaso por modos diversos de subjetividad marginal en el México de los años 30) este artículo lleva a cabo una intersección de líneas de fuerza en la que resalta la figura del pelado, materializada en Cantinflas. Esta convergencia es revelada desde la incidencia de algunos de los pilares de la modernidad y el capitalismo, como la democracia, el desarrollo, el progreso y la división internacional del trabajo. De este modo, la figura del cómico se revela como un constructo atravesado por el juego de la representación y la violencia de las elites, destacando sus posibilidades de habla y escucha —bajo la retórica de decir sin decir “cantinflesca”—, como sujeto subalterno, aunque bajo la incidencia de los mecanismos del capitalismo, que ha de dar entrada a expresiones populares emergentes, aunque dirigiéndolas al punto de vista del melodrama burgués, modo de conciencia en el que pierden su fuerza. Abstract: Taking Derrida’s construction of the rogues as a starting point (as well as a revision of several forms of marginal subjectivity in Mexico in the 1930s), this article presents an intersection of power lines in which the figure of the pelado, materialized in Cantinflas, is highlighted. This convergence is revealed from the occurrence of some of the pillars of modernity and capitalism, such as democracy, development, progress and the international division of labor. In this manner, the figure of the comedian is revealed as a construct that is pierced by the game of representation and the violence of the elite, emphasizing his possibilities to speak and listen —under the rhetoric of Cantinflas’ saying without saying—, as a subaltern subject, although under the effect of the mechanisms of capitalism, that would give way to nascent popular expressions, though directing them toward the point of view of the bourgeois melodrama, a form of consciousness in which they loose all power. Palabras clave: Rogues, Cantinflas, pelado, democracia y capitalismo, melodrama burgués.
*
Key words: Rogues, Cantinflas, Pelado, Democracy and capitalism, Bourgeois Melodrama.
Artículo traducido por Jessica van der Laan.
Prosopopeya 2008-2009 Nº 6, pp. 11-28
University of Michigan
Gareth Williams
Is the subject of jokes worth so much trouble? There can, I think, be no doubt of it [...] A new joke acts almost like an event of universal interest; it is passed from one person to another like the news of the latest victory. (Sigmund Freud)
Prosopopeya 2011-2012 Nº 7, pp. 15-45
El que con el Estado se acuesta, con Lombardo se levanta (Anónimo)1.
En Rogues, Jacques Derrida subraya una de las principales paradojas subyacentes en la relación entre el poder soberano y la esfera moderna de lo político. A continuación se exponen las impresiones de Derrida, de especial importancia para comprender la relación entre la cultura popular y la política tras la década revolucionaria mexicana: In its constitutive autoimmunity, in its vocation for hospitality [...] democracy has always wanted by turns and at the same time two incompatible things: it has wanted, on the one hand, to welcome only men, and on the condition they be citizens, brothers, and compeers, excluding all the others, in particular bad citizens, rogues, noncitizens, and all sorts of unlike and unrecognizable others, and, on the other hand, at the same time or by turns, it has wanted to open itself up, to offer hospitality, to all those excluded (Derrida, 2005: 63).
Derrida juega con el recuento, ya que los dos deseos destacados; esto es, los deseos simultáneos de hospitalidad (inclusión, ciudadanía, amistad) y cierre (exclusión, no ciudadanía, enemistad), son atravesados por un tercer término. Este tercer término se refiere a un mundo de práctica y representación predominantemente pedagógica, en el que las tendencias sociales e ideológicas están orientadas de tal manera que constituyen simultáneamente la relación del estado y de la población con la soberanía. Me refiero a la representación estatal de la hospitalidad
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Citado en Carr (Carr, 1992: 303).
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El subalterno manufacturado: Cantinflas y la conciencia melodramática (julio-agosto 1937)
hacia todos aquellos excluidos, en la cual el enemigo (o no-ciudadano) puede de hecho convertirse en amigo (o buen ciudadano).
In Subjects, who deliberately deny the Authority of the Commonwealth established, the vengeance is lawfully extended, not onely to the Fathers, but also to the third and fourth generation not yet in being, and consequently innocent of the fact, for which they are afflicted: because the nature of this offence, consisteth in the renouncing of subjection; which is a relapse into the condition of warre, commonly called Rebellion; and they that so offend, suffer not as Subjects but as Enemies (Hobbes, 1985: 360-1).
Obviamente, la esfera moderna de lo político no mantiene ninguna barrera artificial que la separe de la Naturaleza (de la condición de guerra de todo hombre contra todo otro). Ciertamente, el orden político es aún territorio para el ejercicio continuo de la política en nombre de la vida y la muerte. Sin embargo, al mismo tiempo, es territorio pedagógico para la potencial conversión y salvación de aquellos excluidos, o que renuncian a la adhesión. La dialéctica de fuerza entre el interior (paz) y el exterior (guerra), tal y como existe en el modelo hobbesiano de la soberanía, se encuentra ahora totalmente interiorizada en el dominio soberano y es mediada por la relación entre la vida, la muerte y la conversión potencial. Por supuesto, la división de lo político entre la distinción de amigo y enemigo, se basa todavía en la violencia real o potencial. Sin embargo, el término autoinmunidad democráctica se utiliza para denominar las técnicas que establece el cuerpo social para inmunizarse (y por tanto salvarse) del desorden y la violencia que él mismo instala y sostiene, mientras que mantiene al mismo tiempo las 17
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En la teoría hobbesiana de la soberanía no existía tal ambigüedad. Para Hobbes, el convenio que organiza el Common-Wealth se enfrenta contra la condición de la mera Naturaleza, “[...] which is a condition of Warre of every man against every man” (Hobbes, 1985: 196). En esta configuración, cualquier enemigo interno del Estado, por ejemplo, cualquiera que renuncie a su adhesión al convenio, está condenado a vivir en el estado natural, y condena a sus futuras generaciones a ese mismo destino. En otras palabras, la hospitalidad hacia el excluido no es parte del código del poder soberano en Hobbes. O se aceptan las condiciones de la adhesión completa o se cae víctima de la justicia soberana de la espada:
Gareth Williams
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diferenciaciones y separaciones sociales que se consideran necesarias para la estratificación y división de la riqueza y el privilegio. La autoinmunidad constitutiva está relacionada directamente con la ley (el orden jurídico, las leyes de capital, etc.) y se basa en la necesidad de anular la violencia que la misma sociedad propaga a través de (y, en efecto, como) la organización de la vida. Pero los procedimientos de autoinmunidad, que están diseñados para anular las condiciones de violencia o las fuerzas del desorden, lo hacen solo parcialmente en cualquier caso. Democracia es sólo un nombre para la administración de la relación entre la solicitud individual de inclusión (amistad), la doble solicitud de inclusión y exclusión (amistad y enemistad), y la triple petición de las anteriores más la abierta hospitalidad a los excluidos (autoinmunidad). La democracia es, por lo tanto, la instalación de una desconexión policial y esencial, como razón y corazón, de la vida colectiva. Esta desconexión entre los incluidos, los excluidos y la hospitalidad a todos esos excluidos es también donde la relación entre la cultura y la política entra en juego. La cultura, tanto la humanista como la de masas, se convierte frecuentemente en el terreno compensatorio donde los gestos de hospitalidad soberana a los excluidos (los procedimientos autoinmunes constitutivos del estado) son propagados, representados, administrados o refutados. Ahí, la desconexión y las paradojas en el corazón de lo político pueden ser neutralizadas, encubiertas o acentuadas, para que todos las vean, las acepten, reaccionen en su contra o las transformen. La cultura es una de las principales mediaciones en la relación entre lo incluido y lo excluido, el amigo y el enemigo, los ciudadanos y los no-ciudadanos, la anarquía y el orden, o entre la cracia del demos y la fuerza soberana. En otras palabras, ocupa una de las posiciones principales en un orden soberano en el que la inclusión es la propia modalidad de la exclusión (o de la exposición a la veda soberana), en lugar de ser lo opuesto. Uno de los múltiples objetivos de la democracia es protegerse (inmunizarse) de las vueltas y revueltas de su propia desconexión original (y, por lo tanto, de las paradojas o de la mera imprecisión de sus afirmaciones de amistad, ciudadanía, justicia o inclusión universal). Debe hacerlo, por ejemplo, inmunizándose contra las presuposiciones egalitarias y 18
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Esto nos lleva a varias preguntas, por ejemplo, ¿cómo se fuerza a la política (entendida aquí como la materialización de un encuentro entre la lógica policial y las presuposiciones heterogéneas de la lógica egalitaria) a un repliegue por otros medios, si no por fuerza pura? ¿Cómo se neutraliza o desaparece la mera contingencia e inconmensurabilidad de los giros de la inclusión y exclusión social? ¿Cuál es su relación con la emergencia y hospitalidad de la cultura de masas? Ya que, al final, todo se reduce a la relación de la razón con la administración de los asuntos públicos —es decir, a la relación de la razón con la res publica y el lugar que ocupa en ella—, podríamos usar el caso del cómico mexicano Mario Moreno “Cantinflas” para aclarar estas preguntas. El acercamiento al tema del cómico, del payaso —Cantinflas—, es pertinente ya que a través de él, y gracias a su figura, podemos obtener una imagen de un montaje de fuerzas (algunas explícitas, otras anónimas) que ilustran una apertura: un cambio histórico de tono de la sociedad mexicana en relación a, y en representación de, el demos y el campo de lo político. Este cambio de tono señala la apertura de un nuevo espacio público, y de una nueva publicidad del espacio público democrático, como resultado directo del capitalismo impreso post-revolucionario, las emergentes industrias de entretenimiento masivo, y la transición histórica e institucional imperfecta de la fuerza militar de los generales revolucionarios al orden policial de los licenciados, en el México de los años 30. El cambio democrático de tono, el cambio en el registro y en la imaginería de la cracia del demos, abre (y de hecho es la apertura de) la cuestión de las distribuciones y 19
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heterogéneas, de parte de aquellos que no forman parte; de aquellos que pueden llegar en cualquier momento y reclamar legítimamente el todo (y, por lo tanto, el fin de la relación amigo-enemigo). Como resultado, la esfera política de la democracia está, al menos parcialmente, basada en la neutralización de lo político, a través de la conversión de las presuposiciones egalitarias en administración y poder policial puro (es decir, medida y razón estatal). Sin embargo, la esfera política de la democracia también está basada en su potencialmente revolucionaria desvinculación de los giros diarios del volante legislativo. En otras palabras, la democracia es siempre la cuestión de ser capaz de razonar las paradojas y antinomias de sí misma, lo más cerca de la inexistencia como sea posible. Siempre será cuestión de encubrir (de inmunizarse contra) el territorio paradójico que jamás podrá legislar por completo.
Gareth Williams
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divisiones democráticas (de inclusión, exclusión y hospitalidad a los excluidos, por ejemplo) tras el levantamiento revolucionario en México. Tomo a Cantinflas como ejemplo, porque a través de él vemos un cambio en el modo de producción de la representación (en particular, en la representación de la relación entre clase social e intelecto) en el México post-revolucionario2. A través de Cantinflas nos acercamos a “[...] certain nonpublic public within the public, to a res pública, a republic where the difference between the public and the nonpublic remains an indecidable limit” (Derrida, 2005: 92). Claramente, el demos nunca está muy lejos cuando se habla de Cantinflas, o cuando se le escucha hablar. Del mismo modo, cuando se habla de Cantinflas, o cuando se le escucha hablar, los lenguajes de superioridad e inferioridad —de inclusión, exclusión y hospitalidad a los excluidos— tampoco están muy lejos. En otras palabras, la democracia nunca ha estado muy lejos de un cómico que comenzó a ejercer su oficio en las carpas improvisadas de la clase obrera en la capital, se convirtió en estrella de cine y en sujeto consentido de las élites sociales, y que (aunque para la década de los años 80 ya había caído de la gracia de las élites culturales mexicanas) terminó sus días con el reconocimiento oficial del Presidente Carlos Salinas de Gortari, en su funeral multitudinario en 19933. Como resultado,
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El cambio en el modo de producción de la representación en el México post-revolucionario fue profundo, multifacético y de gran alcance (Mraz, 2009: 107-151). Las campañas de alfabetización habían comenzado a crear un público lector de artículos publicados por importantes intelectuales internacionales y pensadores mexicanos. Las revistas ilustradas modernas, llenas de foto-reportajes y foto-ensayos, comenzaron a circular durante el régimen de Lázaro Cárdenas (Mraz, 2001, 117). La radio y el fonógrafo comenzaron a unir formas musicales regionales con otras por primera vez. Y el cine, más que ninguna otra forma, comenzó a facilitar “a common urban cultural patrimony whose symbols were absorbed in varied ways by unequal social sectors” (Schmidt, 2001: 45-6). 3 Para una descripción de las carpas, véase Pilcher (Pilcher, 2001: xxii). También véase la descripción de Pilcher de la deuda de Moreno a la cultura plebeya mexicana, teatro y sátira política, teatro popular ambulante y sus personajes cómicos principales antes de los años 30 (Pilcher, 2001: 1-20). Moreno comenzó a trabajar habitualmente en la Carpa Sotelo en Azcapotzalco en 1930. En 1933 se mudó a Tacuba para unirse a la Carpa Valentina y regresó a la Ciudad de México en 1934, donde finalmente subió hasta el escenario legítimo en 1936 con la apertura de Follies Bergère. En 1940, después de su paso a cine, su humor enrevesado y de habla rápida se había convertido en la “voz de una era” (Pilcher, 2001: 26-32). 20
El subalterno manufacturado: Cantinflas y la conciencia melodramática (julio-agosto 1937)
se puede considerar a Cantinflas como un ejemplo privilegiado de un encuentro singular entre cierto lenguaje del demos, y cierta inscripción de la policía y sus leyes paradójicas de inclusión y exclusión, a través de la cultura de masas.
From early in his career, critics compared Mario Moreno to another great film comic, Charlie Chaplin. Cantinflas and the Tramp both represented the human debris of industrialization, rootless migrants to the big city who survived by their wits in a bewildering and coldhearted environment. Both were masters of physical comedy and possessed an innate geniality that elicited sympathy for their underdog status (Pilcher, 2001: xv).
Pero en última instancia la comparación es ionadecuada. En efecto, la designación de Cantinflas como el Chaplin mexicano es imprecisa, ya que Cantinflas era la imagen y la estilización cómica del pelado urbano y del barrio capitalino que le dio vida a esta figura: While Chaplin had a knack for transformation-turning bread rolls into dancing girls in The Gold Rush (1925) and changing himself into a machine in Modern Times (1936)-Cantinflas was always content with his place, and a carefully defined place at that. Unlike the Tramp, who appeared as an anonymous denizen of an unnamed metropolis, Cantinflas was identified with a particular neighborhood, Tepito, site of the notorious thieves’ market of Mexico City during the 1930s (Pilcher, 2001: xvi).
Carlos Monsiváis pregunta: “¿Quién es el pelado?” (1997: 98). El pelado es la encarnación del campesino sin tierras desplazado, que vive en la ciudad. Es el campesino urbano y, como tal, la materialización viviente de la historia y el contenido social de la continua acumulación primitiva en el México rural post-revolucionario. En El Capital, Marx describe la acumulación primitiva como “the historical process of divorcing the producer from the means of production” (Marx, 1990: 875). La llamada acumulación primitiva es el origen violento, la causa ausente, de la relación de poder entre capital y trabajo, y presupone y reproduce 21
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Quizás el hecho de que la democracia nunca ha estado lejos de Cantinflas explica el por qué en muchas ocasiones se ha aludido al mismo como el Charlie Chaplin mexicano. Después de todo, durante muchos años Chaplin también era de interés especial para los poderes policiales del estado democrático liberal:
Gareth Williams
la separación del productor de los medios de producción a una escala constantemente ampliada a lo largo de la historia (Marx, 1990: 874). Marx lo describe de esta forma: In the history of primitive accumulation, all revolutions are epoch-making that act as levers for the capitalist class in the course of its formation; but this is true above all for those moments when great masses of men are suddenly and forcibly torn from their means of subsistence, and hurled onto the labormarket as free, unprotected and rightless proletarians. The expropriation of the agricultural producer, of the peasant, from the soil is the basis of the whole process (Marx, 1990: 876).
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Carlos Monsiváis se refiere al pelado —el libre, desprotegido, carente de derechos y expropiado campesino, ahora desplazado y viviendo en la capital, luchando por vender su poder laboral— de la siguiente manera: A person totally dispossessed —the inheritor and companion of the leper— who has endured the leprosy of poverty and a complete lack of social attention [...] Marginalized from the social distribution of income, he receives a generic name subtracting him from reality and burying him in abstraction. The pelado is the dangerous shadow of poverty in the expanding city, the nameless and almost naked threat, the figure of riot, robbery, assault: he is the inert shape on the pavements (Monsiváis, 1997: 98).
El pelado es, pues, la figura innombrable de la calle citadina, que vive en el lado receptor de la mirada pública, de sus distribuciones legales y sus divisiones de riqueza y pobreza. Es, en este sentido, una figuración estrictamente ordinaria. Como la figura del rogue, el pelado siempre es una segunda o tercera persona, ya que ningún niño, sin importar clase social, diría que quiere ser un pelado cuando sea grande. En efecto, en la descripción de Monsiváis, “the dangerous shadow of poverty in the expanding city, the nameless and almost naked threat, the figure of riot, robbery, assault: he is the inert shape on the pavements” (Monsiváis, 1997: 98), el pelado es la figura y el principio del desorden que ocupa la calle, merodeando por allí, “occupied with occupying the streets”, como escribe Derrida en referencia al rogue (Derrida, 2005: 65), ya sea haciendo nada o prometiendo una amenaza de violencia indefinida, pero siempre potencialmente inminente. En otras palabras, el pelado es un contrapoder delincuente, latente del orden policial que hace mal uso del dominio principal de ese orden: el espacio público. En este sentido, 22