El consumo cultural es un asunto clave. Para dar con los patrones actuales de acceso y par�cipación cultural, se requieren datos precisos, confiables y comparables que permitan ampliar los análisis y reflexiones para la academia y la polí�ca pública. En esta línea, se toman como referencia diferentes encuestas nacionales de par�cipación y consumo cultural, así como dis�ntos observatorios culturales. Mientras los estudios cuan�ta�vos sobre consumo cultural se centran en las ac�vidades “consumidas”; en los cualita�vos se �ende a abordar la inves�gación tanto de las mo�vaciones para asis�r, como de los principales mo�vos por los que no se asiste. Por tanto el ideal ha sido cohesionar ambos �pos de estudios. Vamos a estudiar el consumo cuåltural como construcción de una iden�dad, un proceso abierto a una toma de decisiones, que genera riqueza más allá de la racionalidad económica; y que desemboca dentro de las coordenadas de la universidad, como reflejo del comportamiento sociocultural de toda la sociedad. En el camino nos encontraremos con una serie de variables como la educación, el estatus social, y, en algunos casos, los ingresos, los antecedentes familiares y la personalidad como fuerzas que estructuran el consumo cultural. Se trata de explicar las caracterís�cas psicosociales más importantes a la hora de predecir la ac�vidad cultural de las personas.
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CONSUMO CULTURAL EN LA UNIVERSIDAD Javier González García
Javier González García Javier estudió Psicología en Deusto, Sexualidad en Salamanca, Comunicación y Educación en Barcelona y Ciencias de la Educación en Burgos (España). Ha sido profesor e inves�gador en las universidades de Burgos, UNIR; Tamaulipas, Pedagógica Nacional y Guanajuato, donde ha dirigido la revista de inves�gación Educa�o y coordinado el Doctorado en Artes. Miembro del Sistema Nacional de Inves�gadores (SNI, México); está acreditado como docente e inves�gador por la Agencia Nacional para la Calidad del Sistema Universitario (ANECA, España). Sus líneas de inves�gación son: La construcción de significados a través de las narraciones; Educación Emocional y Ar�s�ca; El desarrollo cogni�vo en los procesos de creación, Imaginación crea�va como punto de cohesión entre ciencias y artes. Estas líneas han producido más de 60 ar�culos, 10 capítulos y 12 libros. Cuatro veces becado por la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI). Ha formado parte de diversos talleres, aulas, publicaciones y colec�vos de creación literaria y artes escénicas. También ha colaborado en dis�ntas producciones audiovisuales. Fue por un año a México y ya van quince…
CONSUMO CULTURAL EN LA UNIVERSIDAD
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES Manuel Asensi Pérez
Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València
Ramón Cotarelo
Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia
Mª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València
Juan Manuel Fernández Soria
Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València
Pablo Oñate Rubalcaba
Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València
Joan Romero
Catedrático de Geografía Humana Universitat de València
Juan José Tamayo
Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid
Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales
CONSUMO CULTURAL EN LA UNIVERSIDAD
JAVIER GONZÁLEZ GARCÍA
tirant
humanidades plural
Ciudad de México, 2020
Copyright ® 2020 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant Humanidades México publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com/mex/
© Javier González García
© EDITA: TIRANT HUMANIDADES DISTRIBUYE: TIRANT LO BLANCH MÉXICO Río Tiber 66, Piso 4 Colonia Cuauhtémoc Alcaldía Cuauhtémoc CP 06500 Ciudad de México Telf: +52 1 55 65502317 infomex@tirant.com www.tirant.com/mex/ www.tirant.es ISBN: 978-84-17973-81-0 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf
Índice Introducción........................................................................................................... 11 Capítulo 1
El consumo cultural como construcción de identidad CONSUMO CULTURAL E IDENTIDAD........................................................ 20 Sociología del consumo: el consumo cultural como fenómeno social......... 21 La sociedad de consumo y el determinismo del consumidor: de la necesidad al deseo................................................................................ 23 La práctica del consumo: diferenciación y distinción social................. 24 Sociedad posmoderna y consumo como razón vital: fragmentación, individualización e identidad............................................................. 28 Psicología del consumo: el comportamiento del consumidor cultural.... 33 Antropología del consumo: los patrones simbólicos del consumo cultural. 37 TEORÍAS CULTURALES DEL CONSUMO.................................................... 39 Líneas de investigación en la teoría cultural del consumo.................... 40 Estudios sobre la identidad del consumidor................................................ 40 Patrones socio-históricos de consumo.......................................................... 42 Culturas del mercado...................................................................................... 42 Ideologías de mercadeo y estrategias de interpretación............................. 43 TEORÍA EVOLUTIVA DEL CONSUMIDOR.................................................. 45 Preferencia de riesgo....................................................................................... 45 Competencia y consumo de lujo.................................................................... 46 Autocontrol y preferencias temporales......................................................... 46 El comportamiento consumidor de mujeres y familias.............................. 48 Socialización cultural a través del curso de la vida..................................... 49 Transmisión de preferencias culturales......................................................... 50 El desarrollo de la identidad nacional........................................................... 52 La noción de sagrado en el consumo............................................................ 54 El viaje como ritual de consumo.................................................................... 55 CONCLUSIONES.................................................................................................. 56 Capítulo 2
El consumo cultural y la toma de decisiones TEORÍA DEL INTERCAMBIO SOCIAL.......................................................... 59 Decisiones y consumo..................................................................................... 60 Efecto gratis y coste cero................................................................................. 61
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Índice
ECONOMÍA DEL COMPORTAMIENTO....................................................... 65 CULTURA Y REPRODUCCIÓN DE LA DESIGUALDAD.......................... 69 CONCLUSIONES.................................................................................................. 72 Capítulo 3
El capital cultural y los retornos económicos ¿PUEDE EL CONSUMO CULTURAL AUMENTAR LAS GANANCIAS FUTURAS?....................................................................................................... 76 Origen social, convergencia y capital cultural............................................. 79 ¿CÓMO AFECTA EL CONSUMO CULTURAL A LOS CONTRATOS Y A LAS PROMOCIONES?.............................................................................. 80 Distribución y convertibilidad del capital cultural...................................... 82 Impacto del acceso a bienes y servicios culturales...................................... 84 EL CONSUMO CULTURAL: ¿CUESTIÓN DE GUSTO O DE PRECIO?.. 88 Encuestas de Hábitos y Prácticas Culturales................................................ 91 ¿Qué se puede concluir a partir de estos estudios a nivel nacional?... 93 Los omnívoros culturales: hacia el perfil del consumidor actual.............. 95 Limitaciones y futuras investigaciones......................................................... 99 CONCLUSIONES.................................................................................................. 100 Capítulo 4
Consumo Cultural en la Universidad CAMPOS Y DISCIPLINAS ACADÉMICAS.................................................... 106 ¿Cómo se manifiesta este juego de fuerzas e intereses en la universidad?............................................................................................................. 107 EL PROYECTO ATALAYA.................................................................................. 109 EL CONSUMO CULTURAL EN LA UNIVERSIDAD: ENTRE LA CULTURA Y EL OCIO........................................................................................... 111 ¿Qué se entiende por consumo de oferta cultural universitaria?.............. 113 El alumno “no consumidor”.................................................................... 113 El alumno “consumidor”.......................................................................... 114 Significados de cultura en la universidad.......................................................... 116 ¿Qué entienden por cultura los jóvenes universitarios?............................. 117 CONOCIMIENTO DE LA OFERTA CULTURAL......................................... 118 Conocimiento y participación por actividades............................................ 121 Cine............................................................................................................. 121 Escénicas..................................................................................................... 122 Música......................................................................................................... 123
Índice
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Exposiciones.............................................................................................. 123 Eventos literarios....................................................................................... 124 Premios y concursos................................................................................. 124 Talleres........................................................................................................ 124 Cursos y jornadas...................................................................................... 125 Conferencias.............................................................................................. 125 Folklore....................................................................................................... 125 Responsables de las actividades culturales............................................. 126 Canales de difusión................................................................................... 128 Créditos de libre configuración...................................................................... 132 MOTIVACIONES DE LA PARTICIPACIÓN EN LA ACTIVIDAD CULTURAL.............................................................................................................. 134 ¿Cuál son los motivos para la asistencia a las distintas actividades organizadas?....................................................................................................... 135 Motivación intrínseca............................................................................... 135 Sociabilidad. Actividad social.................................................................. 136 Motivación extrínseca............................................................................... 137 Facilitadores............................................................................................... 140 Dificultades................................................................................................ 142 VALORACIÓN DE LA OFERTA CULTURAL................................................ 145 Percepción positiva.......................................................................................... 145 Percepción negativa......................................................................................... 146 Promo-difusión......................................................................................... 146 Falta de atractivo....................................................................................... 146 Escasez de Oferta....................................................................................... 147 Dispersión de la información.................................................................. 147 Falta de claridad en la información........................................................ 147 DEMANDAS Y PROPUESTAS DE MEJORA.................................................. 148 ¿Qué harían los alumnos si fueran los encargados de la oferta cultural?. 151 Epílogo..................................................................................................................... 155 Referencias.............................................................................................................. 167
Introducción “Nuestra cultura lo ha convertido todo en mercancía”. José Luis San Pedro.
El consumo cultural es un asunto de interés social. La participación y acceso a bienes y servicios artístico-culturales no pueden considerarse prácticas individuales. Son actividades de carácter social que comparten una serie de tramas económicas, políticas y culturales, cuya comprensión completa demanda el desarrollo de análisis pertinentes y complejos, no sólo a niveles locales o nacionales, también —y particularmente hoy— en marcos globales o multinacionales. Para dar con los patrones actuales de acceso y participación cultural, se requiere de datos precisos, confiables y comparables en el tiempo que permitan ampliar los análisis y reflexiones, tanto desde una perspectiva académica como de política pública. En esta línea, la Encuestas Nacionales de Participación y Consumo Cultural, así como Observatorios Culturales como el Proyecto Atalaya, se sitúan y consolidan como instrumentos relevantes para la toma de decisiones informadas y pertinentes respecto a política pública en materia cultural y la investigación de las prácticas culturales. En los últimos 50 años se han desarrollado estudios sobre preferencias artísticas, estilos de vida, uso del tiempo libre, hábitos y demandas culturales, dando cuenta de la importancia de este tema para gobiernos e instituciones académicas. Si bien algunos países europeos (Holanda, Dinamarca, Reino Unido, Francia, España y Alemania) y Estados Unidos llevan la delantera en la materia, en América Latina son numerosos los esfuerzos por contar con estadísticas de alto nivel. Desde hace un par de décadas países como Argentina, Uruguay, Chile y México ya cuentan con diversas encuestas que han mostrado ser instrumentos de utilidad para el diseño de
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políticas culturales nacionales1, esperemos que puedan gozar de continuidad. Las prácticas culturales (lectura, asistencia a conciertos, teatro, museos), tenencia de objetos culturales (pinturas, discos, libros) y las inclinaciones de la población (por ciertos géneros musicales o literarios, por ejemplo), han sido el foco de la mayoría de los estudios desarrollados a nivel mundial, desde las investigaciones fundacionales de Pierre Bourdieu en los setenta hasta la actualidad. En este contexto, el consumo cultural se ha analizado como variable dependiente —revisando factores que tienen un mayor impacto en las prácticas culturales— y también como variable independiente —indagando sobre la variación de otros fenómenos sociales como la asociatividad— el nivel educativo, la renta, la salud o la participación cívica. Asimismo, se han utilizado índices inéditos que permiten apreciar el fenómeno desde distintas dimensiones2 o, en otros casos, se han estudiado aspectos específicos, como los gustos en términos de música o lectura3. Mediante estas estrategias se aporta nuevos elementos a la discusión general y se han abierto nuevos enfoques de análisis. La tesis con mayor peso teórico ha sido la de la homología, desarrollada por Pierre Bourdieu4 a partir de datos recogidos en Francia entre las décadas de los 60 y 70. Esta tesis establece que el consumo cultural es homólogo a la estratificación social, es decir, las clases altas consumen alta cultura (ópera, por ejemplo), mientras que las clases “populares” están restringidas al consumo de cultura “popular”.
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Wortman, 2008; Hurtado y Ariza, 2017. Katz-Gerro y Jæger, 2011. Dumais, 2019. Pierre Bourdieu es un sociólogo de la cultura. Establece que las clases sociales se diferencian por su relación con la producción, por la propiedad de ciertos bienes y por el aspecto simbólico del consumo. La clase social se perpetúa en el campo económico, pero se legitima en el campo cultural. Las prácticas culturales burguesas tratan de simular que sus privilegios se justifican por algo más estético y noble que el capital, eso es la cultura.
Consumo cultural en la Universidad
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En oposición al planteamiento de Bourdieu, emerge en 1992 la tesis del consumidor cultural omnívoro de Richard Peterson y Albert Simkus, que se define por consumir sin distinción alta cultura y cultura popular, asociadas a las clases dominantes y dominadas. Es decir, el consumidor omnívoro va al cine y a la ópera, escucha música clásica, folclórica y popular. Según otras versiones más recientes del consumidor omnívoro5, este consumo heterogéneo se manifiesta dentro de una práctica acotada (quienes escuchan géneros musicales distintos), en un universo de prácticas (espectadores que van al circo, museos, conciertos o a la ópera) o en ambos escenarios. Otro punto de análisis del omnivorismo es la evolución de la relación entre prestigio y consumo cultural. Hace dos décadas se detectó en Holanda6 que la tendencia aspiracional en el consumo de un cierto tipo de cultura está desapareciendo en las generaciones recientes. Sostienen que ya “no hay necesidad de esnobismo7”, debido a que han surgido nuevas formas de socialización que han desplazado la equivalencia entre consumo de alta cultura y un mayor estatus social. Estos hallazgos e interrogantes constituyen una argumentación en la que seguir profundizando. A la hora de aplicar nuevas encuestas de participación y consumo cultural, deben tomarse en cuenta estas cuestiones aún abiertas, tanto para la formulación de instrumentos, como para el análisis de resultados. Existe una convergencia de significados en los conceptos de consumo y cultura, ambos aluden a los procesos de socialización e integración en una sociedad determinada. Hay pocos conceptos tan amplios y versátiles como cultura. El término cultura es “uno de los 7 5 6
Como Fernández y Heikkilä (2011). Van Eijck y Knulst, 2005. Los esnobs tienden a reproducir el comportamiento de una clase social o intelectual a la que consideran superior. Al mismo tiempo tratan con desprecio a los que consideran inferiores. El sentido moderno de la palabra se estableció a mediados del siglo XIX por William Thackeray en la revista Punch. El primer uso que se registra de «snob» aparece en 1911 en Pygmalion de George Bernard Shaw, comedia teatral que fue llevada al cine en 1938, y que más tarde inspiró My Fair Lady.
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dos o tres más complicados en lengua inglesa”8. La plasticidad semántica, su capacidad para acumular nuevos significados y formas de interpretación son una de sus características fundamentales. Podríamos hacer un uso restrictivo del término hasta tal punto que sólo nos fijásemos en aquellos fenómenos que nos interesan; o bien, podríamos hacer un uso del término en su definición social total, en la que la cultura es, efectivamente, todo, convirtiéndose en un término “analíticamente vacío y operativamente carente de significado”. En castellano ocurre lo mismo, “el concepto de cultura se ha ampliado tanto que puede correr el riesgo de abarcarlo todo y, por tanto, no tener ningún sentido”9. Se llega a afirmar que, por cultura, no sabemos ya a qué nos estamos refiriendo dado que se han reventado “las costuras de los trajes que le sirvieron en otras épocas”10. Dar una definición hoy se puede asemejar al ejercicio de “enjaular el viento”11. El sociólogo Chris Jenks12 aporta una definición del concepto en cuatro ramas o categorías: 1) Categoría individual o cognitiva: cultura indica una filosofía de vida que aspira alcanzar un estado de perfección y emancipación humana. Por un lado, debería ser un reflejo de una filosofía altamente individualista; y por otro, una dedicación filosófica de la distinción o superioridad de la humanidad. 2) Categoría colectiva: cultura como desarrollo intelectual y/o moral en la sociedad. Hace referencia a la idea de asociar cultura con civilización, proveniente de la tradición ilustrada y heredera de las teorías evolucionistas. Esta dimensión contempla el concepto como un constructo de la vida colectiva. 3) Categoría descriptiva: cultura vista como cuerpo colectivo de las artes y el trabajo intelectual dentro de cualquier sociedad. El
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Raymond Williams 2013: 19. Cuadrado y Berenguer, 2000: 9. Rodríguez-Ferrándiz, 2013: 10. Borofsky, 1998: 64. Jenks 1993: 11.
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término se refiere al concepto comúnmente usado por cultura y contiene sentidos de particularidad, exclusividad, elitismo, conocimiento especializado y socialización. 4) Categoría social: concepto que hace referencia al estilo de vida de una persona: Se refiere al sentido pluralista y potencialmente democrático del concepto, que ha venido a ser un objeto de estudio básico dentro de la sociología, la antropología y los estudios culturales. Con esta clasificación Jenks ofrece un constructo que da cabida a todos los usos contemporáneos del término. En síntesis, en su teoría existen dos dimensiones que cubren los significados de cultura. Por un lado, cultura como cuerpo de conocimientos que hacen a los individuos, seres enriquecidos, distinguidos y cultivados en las ramas de la expresión humana más creativa y emancipadora (categorías 1 y 3). Por otro lado, cultura como cuerpo de conocimientos, logros, expresiones y modos de vida que hemos heredado, acumulado, y, al mismo tiempo, seguimos creando (categorías 2 y 4). A diferencia de las características biológicas innatas, la cultura es algo que se aprende. Desde temprana edad empezamos a adquirir un conjunto de creencias, costumbres y valores propios de nuestro ambiente social. En el caso de los niños, el aprendizaje de esos valores y costumbres arranca desde cuando deciden divertirse con sus juguetes. Los antropólogos han identificado tres normas diferentes de aprendizaje cultural: el aprendizaje formal, por el cual adultos y hermanos mayores enseñan al nuevo miembro de la familia “como debe comportarse”; el aprendizaje informal, el niño aprende, sobre todo, por imitación del comportamiento de otras personas, ya sean familiares, amigos o personajes; y el aprendizaje técnico, mediante el cual los maestros instruyen al niño, en un ambiente educativo, acerca de lo que tendrá que hacer, como deberá hacerlo y por qué es preciso que lo haga. En el proceso de adquisición cultural, se establece la diferencia entre el aprendizaje de la cultura propia, o nativa y el aprendizaje de (otra) “nueva” cultura. El aprendizaje de la cultura propia se conoce como culturización. Mientras que el aprendizaje de una cultura
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nueva o extranjera recibe el nombre de aculturización. En estos dos procesos hay tres palabras clave: lenguaje, símbolos y ritos. Para adquirir una cultura común, los miembros de una sociedad deben ser capaces de comunicarse unos con otros por medio de un lenguaje compartido. Sin un lenguaje común no podría existir un significado compartido y la verdadera comunicación no se produciría. Además del lenguaje y los símbolos, la cultura comprende diferentes experiencias y comportamientos ritualizados que hasta hace poco habían sido descuidados por los investigadores del consumo. Se conoce como rito a un tipo específico de actividad simbólica que consiste en una serie de pasos (comportamientos múltiples) que se suceden en una secuencia fija y se repiten a lo largo del tiempo. En la práctica, los ritos se extienden a través de todo el ciclo vital, desde el nacimiento hasta la muerte, e incluyen multitud de eventos en complejas ceremonias religiosas o civiles de carácter público, o bien, en asuntos tan comunes como la conducta de un individuo en relación con su arreglo personal. En síntesis, la cultura se comparte. Para que un valor, creencia o práctica en particular pueda ser considerado como característica cultural es necesario que lo comparta una porción significativa de la sociedad. Así pues, la cultura es considerada con frecuencia como el conjunto de costumbres de grupo que vinculan entre sí a los miembros de una determinada sociedad. Por supuesto, las lenguas son el componente fundamental de cualquier cultura, vehículo de valores, experiencias y costumbres. Varias instituciones sociales que forman parte de una sociedad transmiten los elementos culturales. Entre esas instituciones ocupa un lugar importante la familia, que es el principal agente de la culturización. Además de la familia, otras tres instituciones han compartido gran parte de la responsabilidad de la transferencia de la cultura: las instituciones educativas, los centros de culto y los medios de comunicación masiva. Este trabajo se centra en las primeras.
Consumo cultural en la Universidad
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El objetivo de esta obra es identificar las prácticas de consumo cultural. El trabajo metodológico parte de la triangulación de métodos y técnicas: observación científica, cuestionarios y grupos focales. A partir de una serie de etapas de trabajo puede apreciarse la regularidad del fenómeno en la práctica cotidiana y luego su comprensión e interpretación. Los resultados develan las preferencias por el consumo de prácticas culturales afines con los gustos y necesidades propios de cada grupo de edad y etapa vital. Se destacan prioridades basadas en ofertas de esparcimiento y diversión, además del significado que adquieren las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones. En esa secuencia de preferencias, se torna preocupante la indiferencia, el desinterés, el descuido o la apatía por otras ofertas respaldadas por los centros culturales, básicamente en lo relativo a programaciones de música y artes escénicas, muestras de cine independiente, visitas a museos, exposiciones, conferencias y todo tipo de eventos que promueven el “culto” a la creación artística y a la divulgación científica.
Capítulo 1
El consumo cultural como construcción de identidad La investigación sobre consumo cultural es un campo floreciente en diferentes disciplinas. En este capítulo se realiza un recorrido por las teorías que han estudiado el comportamiento del consumidor, desde la teoría económica, arraigada en el concepto de homo economicus13, pasando por la sociología y la antropología del consumo, hasta las teóricas culturales, incluyendo en ellas la psicología cultural y la psicología evolutiva, como encuentro teórico interdisciplinar y como método de investigación. En este recorrido se evidencia la trasformación del concepto de consumo; inicialmente concebido como un simple intercambio, hasta llegar a definirlo como un acto cargado de significados simbólicos que aportan a una persona una variedad de opciones para construir su identidad. Se desarrolla el concepto de identidad como construcción social, en constante cambio, donde el consumo juega un papel fundamental y las dimensiones de identidad se relacionan con sus preferencias. La construcción del conocimiento sobre el consumo como práctica social y cultural, implica entender su repercusión en la economía y también reconocer su aporte en la construcción de la realidad social. El reconocimiento de identidad es un concepto maestro en la actualidad. No se limita a las políticas de identidad practicada en los campus universitarios, al nacionalismo o al etnocentrismo, sino que se extiende a fenómenos más amplios. Se argumenta que gran parte 13
Homo œconomicus es el concepto utilizado en la escuela neoclásica de economía para modelizar el comportamiento humano. Esta representación teórica se comportaría de forma racional ante estímulos económicos siendo capaz de procesar adecuadamente la información que conoce, y actuar en consecuencia.
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de lo que se produce como motivación económica en realidad está enraizado en la demanda de reconocimiento y, por tanto, no puede satisfacerse simplemente por medios económicos14. El sentido de la dignidad busca este reconocimiento, de hecho, la autoestima surge de la estima de los demás.
CONSUMO CULTURAL E IDENTIDAD El encuentro de consumo e identidad se ubica desde una mirada interdisciplinar, psicología, sociología, economía y antropología, de forma conjunta, aportan sobre las motivaciones, el comportamiento social humano, las etapas y ciclos de vida, sus crisis y necesidades. Son un referente para entender el comportamiento del consumidor y la influencia del consumo en la cultura y en la construcción de la identidad social. El comportamiento del consumidor puede definirse como “el estudio de las personas y de los productos que ayudan a modelar sus identidades”15. Esta visión del consumo va mucho más allá del acto de compra. Así, el estudio del comportamiento del consumidor abarca el conocimiento de cómo afecta tener o no tener y cómo las posesiones influyen en la forma de sentirse con uno mismo y los demás. En esta mirada se conjugan diversas disciplinas, enfoques y teorías (estructuralista, teoría crítica, constructivista, evolutiva, estudios culturales, etc.). Se asume un recorrido histórico del consumo como práctica, desde su aparición como expresión del capitalismo naciente, y como resultado de la revolución industrial, hasta ubicarnos en la actualidad, cuando el consumo cumple una función vital en la construcción de la identidad personal y social16.
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Fukuyama, 2019. Solomon, 2011: 7. Cruz, 2016.