Y Valencia FUE capital de ESPAÑA Volumen 1: La vida en la capital del antifascismo (1936-1937)
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES Manuel Asensi Pérez
Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València
Ramón Cotarelo
Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia
Mª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València
Juan Manuel Fernández Soria Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València
Pablo Oñate Rubalcaba
Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València
Joan Romero
Catedrático de Geografía Humana Universitat de València
Juan José Tamayo
Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid
Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales
Y Valencia FUE capital DE ESPAÑA Volumen 1: La vida en la capital del antifascismo (1936-1937)
Editores:
Javier Navarro Navarro Sergio Valero Gómez
tirant humanidades Valencia, 2020
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Director de la colección JOAN ROMERO GONZÁLEZ Catedrático de Geografía Humana Universitat de València
© Varios Autores
© TIRANT HUMANIDADES EDITA: TIRANT HUMANIDADES C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN obra completa: 978-84-18155-53-6 MAQUETA: Innovatext IMAGEN PORTADA: [España] Ministerio de Cultura y Deporte. Archivo General de la Administración, Archivo Fotográfico de la Delegación de Propaganda y Prensa de Madrid durante la Guerra Civil, signatura 33-04049-54119-001r, Atienza. Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-deempresa nuestro Procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf
Índice
Volumen 1 PREFACIO.................................................................................................................................. 11 Capítulo I DÍAS DE NOVIEMBRE: VIVIR EN LA NUEVA CAPITAL DE LA REPÚBLICA (1936-1937), Javier Navarro Navarro y Sergio Valero Gómez...............................
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BLOQUE I Política, economía y sociedad Capítulo II DE LAS ÚLTIMAS ELECCIONES DEMOCRÁTICAS A LA CAPITALIDAD REPUBLICANA, Ricard Camil Torres Fabra...................................................................
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Capítulo III LA IMAGEN DE VALENCIA “SEDE DEL ESTADO” REPUBLICANO A TRAVÉS DE LOS TESTIMONIOS INTERNACIONALES, Antonio Calzado Aldaria.........
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Capítulo IV VALENCIA, LA CAPITAL DE LOS CONFLICTOS, Sergio Valero Gómez. ...............
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Capítulo V DE LA ECONOMÍA REVOLUCIONARIA A LA ECONOMÍA DE GUERRA (VALENCIA 1936-1937), José Miguel Santacreu Soler................................................. 105 Capítulo VI MUJERES Y GUERRA CIVIL: POLÍTICA, CULTURA Y EDUCACIÓN EN LA VALENCIA CAPITAL DE LA REPÚBLICA, Ana Aguado Higón, Mª del Carmen Agulló Díaz y Luz Sanfeliu Gimeno ............................................................................... 129 Capítulo VII LAS DERECHAS VALENCIANAS DURANTE LA GUERRA CIVIL Y LA CAPITALIDAD REPUBLICANA EN VALENCIA (1936-1939), Juan Carlos Colomer Rubio y Rafael Valls Montés.......................................................................................... 153 Capítulo VIII 1936, LA EXPLOSIÓN DE UN DESTINO. VALENCIANISMO POLÍTICO Y GUERRA CIVIL, Ferran Archilés Cardona............................................................ 165
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Índice
Capítulo IX PARA OFRENDAR NUEVAS GLORIAS. UNA NACIÓN EN GUERRA DESDE OTRA CAPITAL, Aurelio Martí Bataller.................................................................... 195 Capítulo X PRENSA Y MOVILIZACIÓN CENETISTA DESDE LA RETAGUARDIA VALENCIANA (1936-1937), Josefa Alcolea Escribano......................................................... 219 BLOQUE II Vida cotidiana Capítulo XI REVOLUCIÓN, BOMBARDEOS Y HAMBRE: LA VALENCIA DE LA GUERRA CIVIL, Eladi Mainar Cabanes ........................................................................................ 243 Capítulo XII ¡AL REFUGIO!, José Mª Azkárraga y José Peinado ........................................................ 271 Capítulo XIII PARA OFRENDAR SOLIDARIDAD. GESTIONAR UNA CRISIS HUMANITARIA EN UN CONTEXTO EXTRAORDINARIO (REFUGIADOS Y ABASTECIMIENTOS), Antonio Calzado Aldaria.................................................................... 295 Capítulo XIV CONDICIONES DE VIDA Y SALUD EN LA VALENCIA REPUBLICANA, Josep Lluís Barona Vilar............................................................................................................. 319 Capítulo XV VIVIR A LA ESPERA. LA BÚSQUEDA DEL DESAPARECIDO, Vicent Gabarda Cebellán................................................................................................................................ 343 Capítulo XVI LA VIDA COTIDIANA DE LOS CATÓLICOS: DE LA PERSECUCIÓN Y CLANDESTINIDAD A LA AUTORIZACIÓN OFICIAL DEL CULTO PRIVADO (VALÈNCIA, 1936-1937), José Miguel Santacreu Soler......................................... 365 Capítulo XVII VALENCIA, ESCENARIO DE UNA CIUDAD EN GUERRA. EL PROTAGONISMO DE LA MUJER, Cristina Escrivá Moscardó................................................................ 385 Capítulo XVIII PRENSA, PROPAGANDA Y VIDA COTIDIANA EN LA VALENCIA CAPITAL DE LA REPÚBLICA (1936-37), Enrique Bordería Ortiz........................................ 407
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Índice
Volumen 2 Capítulo I INSTRUIR, DISFRUTAR Y EMANCIPAR. EDUCACIÓN Y CULTURA EN LA VALENCIA CAPITAL DE LA REPÚBLICA, Javier Navarro Navarro y Sergio Valero Gómez.........................................................................................................
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BLOQUE I Educación Capítulo II LOS INTENTOS DE BORRAR UNA MANCHA. ESCUELAS E INSTITUTOS DURANTE LA CAPITALIDAD, Sergio Valero Gómez.............................................
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Capítulo III VALENCIA CAPITAL DE LA INFANCIA EVACUADA, José Ignacio Cruz Orozco ...
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Capítulo IV BALAS, LÁPICES Y AGUJAS DE COSER: LA EDUCACIÓN DE LAS MUJERES EN LA VALÈNCIA EN GUERRA, M.ª del Carmen Agulló Díaz...........................
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Capítulo V LAS UNIVERSIDADES POPULARES DE LA FUE COMO MODELO DE EDUCACIÓN POPULAR EN LA ESPAÑA REPUBLICANA (1932-1938), Luis Miguel Lázaro Lorente......................................................................................................
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Capítulo VI LA UNIVERSIDAD EN GUERRA, Marc Baldó Lacomba ............................................ 121 BLOQUE II Arte, cultura y patrimonio Capítulo VII LA CIUDAD ROJINEGRA. ANARQUISMO Y ACTIVIDAD CULTURAL EN LA VALENCIA DE 1936-1939, Javier Navarro Navarro................................................ 143 Capítulo VIII VALENCIANISMO CULTURAL EN LA GUERRA DE ESPAÑA: UN ESFUERZO TRUNCADO, Francesc Pérez i Moragón..................................................................... 169 Capítulo IX LA ALIANÇA D’INTEL.LECTUALS PER A DEFENSA DE LA CULTURA DE VALÈNCIA, LA CASA DE LA CULTURA Y EL SEGUNDO CONGRESO INTERNACIONAL DE ESCRITORES PARA LA DEFENSA DE LA CULTURA, Manuel Aznar Soler.......................................................................................................... 189
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Índice
Capítulo X DEL CABALLETE A LA MÁQUINA. ARTE Y CULTURA VISUAL EN VALENCIA 1936-1937, Mireia Ferrer Álvarez....................................................................... 213 Capítulo XI LA PRODUCCIÓN EDITORIAL EN VALENCIA: PROPAGANDA Y POESÍA, Romà Seguí i Francès......................................................................................................... 227 Capítulo XII LA FIESTA EN GUERRA. FALLAS Y ANTIFASCISMO EN VALENCIA (1936-1937), Gil-Manuel Hernàndez i Martí....................................................................................... 245 Capítulo XIII A VALENCIA LA ATACAN, VALENCIA SE DEFIENDE, Edelmir Galdón Casanoves.. 265 Capítulo XIV EL TEATRO EN VALENCIA (1936-1937), María Dolores Cosme Ferrís.................. 285 Capítulo XV BAILARINES Y TRABAJADORES: EL CINE EN LA CIUDAD DE VALENCIA DURANTE LA GUERRA CIVIL, Marta García Carrión........................................ 309 Capítulo XVI LA CIUDAD FELIZ. ESPECTÁCULOS Y CIERTAS DIVERSIONES ENTRE LAS BOMBAS, Rafael Solaz Albert....................................................................................... 333 BLOQUE III Memoria Capítulo XVII LA LUCHA CONTRA EL OLVIDO: LA MEMORIA DE LA VALÈNCIA CAPITAL DE LA REPÚBLICA Y DE LA GUERRA CIVIL DESDE LAS ASOCIACIONES Y LOS MOVIMIENTOS SOCIALES (1995-2015), Jorge Ramos Tolosa............ 357 Capítulo XVIII LA PRESENCIA RECOBRADA DE UN INCÓMODO RECUERDO. CONMEMORACIONES (Y OLVIDOS) INSTITUCIONALES DE LA VALÈNCIA CAPITAL DE LA REPÚBLICA, 1976-2016, Toni Morant i Ariño........................... 375 Capítulo XIX ECOS DE PAPEL. LA VALENCIA CAPITAL ANTIFASCISTA (1936-1937) EN LA HISTORIOGRAFÍA, Javier Navarro Navarro............................................... 405
PREFACIO
Han pasado ya más de ochenta años desde que el gobierno legítimo de la República española se trasladó a Valencia, un 7 de noviembre de 1936. Con esta obra colectiva queremos aproximarnos a las múltiples dimensiones –políticas, sociales, económicas, culturales, memorialísticas– de la experiencia histórica de la capitalidad valenciana de la República durante la Guerra Civil española, entre noviembre de 1936 y final de octubre de 1937. Nos adentramos aquí en el análisis de la historia de la ciudad en unos meses en los que su protagonismo político y cultural en el ámbito nacional e internacional creció enormemente. Sin embargo, el tema está muy lejos de albergar un interés meramente local, ya que, como es sabido –y haciendo mención tan solo a lo político–, este período resultó central en el devenir general de la guerra, así como en la evolución y la definición misma del conflicto, con fenómenos tales como el proceso de recuperación de la autoridad estatal frente a lo que había representado el verano revolucionario de 1936 y, posteriormente –ya avanzado 1937–, el triunfo de la línea política (ejemplificada en Negrín) que liderará el bando leal hasta poco antes del final de la contienda. Este proyecto ha sido posible gracias a la colaboración de numerosos/as investigadores/as, especialistas en cada cuestión, que han contribuido al mismo con su amplio conocimiento del tema y la redacción de sus respectivos capítulos. Encontramos en ellos buenos frutos de lo mejor de la historiografía de la guerra de 1936-1939 en el País Valenciano en las últimas décadas y la puesta al día de nuestros conocimientos sobre este tema hasta la fecha. Pero asimismo se muestra en estos textos una serie de temáticas, perspectivas y ejes de debate de plena actualidad en el conjunto de la historiografía española e internacional sobre la contienda. El apoyo institucional también ha sido clave aquí, tras muchos años en los que el interés por estas cuestiones fue muy escaso desde las instituciones locales y autonómicas valencianas. Gracias, en primer lugar, al Ayuntamiento de Valencia, que a través de su Concejalía de Cultura y su Servicio de Recursos Culturales hizo posible la publicación de una primera versión de estos textos en valenciano. También a la Cátedra Interuniversitaria de Memoria Democrática de la Comunitat Valenciana, constituida por la Universi-
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tat de València, la Universitat d’Alacant y la Universitat Jaume I de Castelló, bajo el patrocinio de la Generalitat Valenciana, cuya financiación ha hecho posible –vía la mencionada Cátedra– la edición de la presente obra, a través de la Dirección General de Reformas Democráticas de la Conselleria de Justicia, Administración Pública, Reformas Democráticas y Libertades Públicas, primero, y de la Dirección General de Calidad Democrática de la Conselleria de Participación, Transparencia, Cooperación y Calidad Democrática en la actualidad. Nuestra dedicatoria especial, por último, a todos aquellos que vivieron y murieron en nuestra ciudad durante esos años, en un período esencial en sus/nuestras vidas, con sus esperanzas y decepciones, deseos y miedos. Javier Navarro Navarro Sergio Valero Gómez
Capítulo I
DÍAS DE NOVIEMBRE: VIVIR EN LA NUEVA CAPITAL DE LA REPÚBLICA (1936-1937) Javier Navarro Navarro Sergio Valero Gómez1 Universitat de València
Una ciudad convertida en capital Llegado el momento en que su permanencia en Madrid podía restarle libertad de movimiento para articular los esfuerzos de la España antifascista, en servicio de la victoria total y de la propia liberación de Madrid, el Gobierno de la República se ha trasladado a Valencia2.
Así comunicaba oficialmente el gobierno presidido por el socialista Francisco Largo Caballero su traslado, la tarde-noche del 6 de noviembre de 1936, de Madrid hasta Valencia3. Comenzaba una estancia en la capital valenciana que se alargó hasta el 31 de octubre de 1937, cuando otro gobierno,
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Los autores forman parte del Grupo de Investigación de Excelencia PROMETEO de la Conselleria d’Educació de la Generalitat Valenciana, GEHTID (Grupo de Estudios Históricos sobre las Transiciones y la Democracia, GVPROMETEO/2016/108), y del Grupo de Investigación GIUV2013-060, de la Universitat de València. Verdad, 8 de noviembre de 1936. El relato de los hechos que aquí se presentan se ha realizado a partir de Helen Graham, La República española en guerra (1936-1939), Barcelona, Random House Mondadori, 2006, pp. 153-235; Hugh Thomas, La Guerra Civil Española, 1936-1939, vol. 2, Barcelona, Grijalbo, 1976, pp. 513-543; Javier Navarro, “El mundo mira a Valencia”, en Albert Girona y José Miguel Santacreu, La Guerra Civil en la Comunidad Valenciana, vol. 7, València, Prensa Valenciana, 2006, pp. 31-71; Gabriel Cardona, “La guerra de las columnas”, en Manuel Tuñón de Lara (coord.), La Guerra Civil española, vol. 5, Barcelona, Ediciones Folio, 1997, pp. 8-55; íd., “La batalla de Madrid”, en Manuel Tuñón de Lara (coord.), La Guerra Civil española, vol. 9, Barcelona, Ediciones Folio, 1997, pp. 8-59; íd., “Rebelión militar y guerra civil”, en Santos Juliá (coord.), República y Guerra en España (1931-1939), Madrid, Espasa-Calpe, 2006, pp. 223-286; y Albert Girona, Guerra i revolució al País Valencià, Valencia, Tres i Quatre, 1986.
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liderado por el también socialista Juan Negrín, decidió mover de nuevo las instituciones estatales republicanas, en esta ocasión hasta Barcelona. Este traslado de la capital de España –de la España leal a la legalidad republicana– no respondió a una profunda planificación estratégica para afrontar mejor el esfuerzo y las nuevas circunstancias que había impuesto la guerra. Más bien era resultado de la concatenación de fracasos militares del gobierno legítimo y del éxito de los planes militares de los insurgentes, plasmado en el rápido avance de las tropas sublevadas desde la periferia del territorio estatal hasta el centro del poder político. En los planes establecidos por el general Emilio Mola4, una vez fracasado el golpe de Estado del 18 de julio de 1936 y devenido este en guerra civil, a partir de finales de ese mes, el objetivo de los alzados debía ser llegar a Madrid en una rápida operación de confluencia de los diferentes ejércitos conformados en las zonas donde el golpe sí había resultado exitoso. De esta forma, tropas procedentes del norte (sobre todo de Navarra y Castilla) y del sur (principalmente del Protectorado de Marruecos y Andalucía) avanzarían lo más rápido posible para tomar la capital. Se descabezaría así el poder republicano y caería, cual castillo de naipes, la resistencia de los defensores del régimen establecido. Y así iba sucediendo hasta noviembre de 1936. Desde el norte, Pamplona y Valladolid, salieron columnas hacia Navacerrada y Somosierra, donde fueron detenidas, a principios de agosto de 1936, por las tropas leales, que lograron estabilizar el frente a pocos kilómetros al norte de la ciudad. Mientras, en el sur, los sublevados consiguieron cruzar el Estrecho entre finales de julio y principios de agosto, gracias al puente aéreo establecido por la ayuda de la aviación alemana. A partir de ahí, el avance de las tropas rebeldes, formadas fundamentalmente por miembros del Ejército de África, fue imparable: desde Sevilla, el 2 de agosto, partieron las columnas en dirección a Extremadura. El camino más rápido hacia Madrid era a través de Despeñaperros y de toda Castilla La Nueva, pero militarmente era la opción más arriesgada, pues las tropas rebeldes hubieran tenido que avanzar con
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El general Emilio Mola (1887-1937) fue El Director y máximo ideólogo de la conspiración que llevó hasta el golpe de Estado del 18 de julio de 1936. Trasladado desde la Comandancia militar de la zona oriental del Protectorado de Marruecos hasta el Gobierno militar en Pamplona por la desconfianza que generaba en los gobernantes del Frente Popular, tejió una compleja red civil y militar de respaldo a dicha asonada. Manuel Tuñón de Lara (coord.), La Guerra Civil española, vol. 3, Barcelona, Ediciones Folio, 1997, p. 24.
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tropas leales a derecha e izquierda. La ruta extremeña, aunque aproximadamente 200 kilómetros más larga, aseguraba tener un flanco protegido –la frontera con Portugal–, por lo que, por lo que sólo debían protegerse de los ataques que pudieran provenir del lado cordobés o manchego. El 6 de agosto dichas tropas tomaban Zafra (a unos 150 kms. de la capital hispalense); el día 10, Mérida (completando más de 300 kms. de avance en menos de una semana y confluyendo con las tropas que venían del norte, atravesando Cáceres); y el 14, Badajoz. A partir de este momento, el objetivo era continuar igual de rápido por el valle del Tajo en dirección a Madrid, por lo que había que saltar de Mérida a Talavera de la Reina, tomada el 3 de septiembre, y de ahí hacia Toledo, ganada para los rebeldes el 27 de ese mismo mes. En menos de dos meses, las tropas franquistas se encontraban a poco más de 70 kms. de la capital, y continuaba el avance hacia ella: entre el 18 y el 25 de octubre, cayeron Illescas, Navalcarnero y Seseña; el 2 de noviembre, Pinto, Móstoles, Fuenlabrada y Villaviciosa de Odón; el 4, Alcorcón, Leganés y Getafe; y el día 6, Campamento, el aeródromo de Cuatro Vientos y los Carabancheles. Villaverde se tomaría al día siguiente. El frente, por tanto, se situaba en los arrabales del sur-suroeste de la ciudad de Madrid, y en breve comenzaría una dura batalla por su control. En paralelo a este avance, el poder político republicano estaba trabajando para reconstruir una autoridad estatal que había implosionado como consecuencia del golpe de Estado y del proceso revolucionario puesto en marcha en la retaguardia leal, sobre todo por la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) y la Unión General de Trabajadores (UGT), las dos principales centrales sindicales del país. La voluntad de llevar a cabo este objetivo lo mejor, más rápido y con la menor resistencia posibles, condujo al nombramiento de Francisco Largo Caballero como Presidente del Consejo de Ministros el 4 de septiembre de 1936. A pesar de las diferencias políticas existentes entre el Presidente de la República, Manuel Azaña, y el líder socialista, el jefe del Estado entendió, tal y como lo hacían todas las fuerzas políticas, que Largo era el único hombre que podría conseguir dichos objetivos en aquellas circunstancias5. Su condición de viejo líder sindical ugetista y su liderazgo de la facción más exaltada dentro del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) serían la base 5
Incluso el acérrimo adversario de Largo dentro del PSOE, Indalecio Prieto, aconsejó a Azaña que, en estas circunstancias, aquel era la mejor opción.
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sobre la que poder frenar los procesos desatados en la retaguardia, después de un mes de incapacidad republicana, y reconducirlos hacia la reconstrucción de las estructuras estatales para enfocarlas primordialmente hacia el esfuerzo de guerra. El gobierno formado en septiembre de 1936 era el primero de los gobiernos de Frente Popular, es decir, en su seno aparecían todas las fuerzas integradas dentro de la coalición que había ganado las elecciones de febrero de 1936, además de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y el Partido Nacionalista Vasco (PNV): seis miembros del PSOE, tres de Izquierda Republicana (IR), dos del Partido Comunista de España (PCE) y uno de Unión Republicana Nacional (URN)6. Los ministerios militares fueron ocupados por sendos socialistas: la cartera de Guerra fue asumida por el propio Presidente del Gobierno; y la de Marina y Aire, por Indalecio Prieto. Desde el primer momento, el gobierno fue urgido, fundamentalmente por los comunistas y los mandos militares, para que se aceleraran los trabajos de fortificación y defensa de la capital, con el objetivo de frenar a los sublevados, que, en ese momento, se encontraban apostados en las sierras del norte de Madrid y avanzando hacia Toledo por el flanco sur. Pero Largo, quien no previó de manera adecuada la situación que se avecinaba, rechazó dichas propuestas7. Ni siquiera cuando el embajador soviético, Marcel Rosenberg, le conminó a ello8. Solo la llegada y entrada en acción de los primeros aviones y tanques soviéticos en el frente central, el 24 de octubre de 1936, calmó algo la situación. Sin embargo, con los rebeldes a las puertas de Madrid a finales de octubre, no parecía viable una fructífera defensa de la ciudad, por lo que el Gobierno comenzó a barajar la posibilidad de trasladarse a otra localidad. La primera opción fue Barcelona y hacia allí salió Manuel Azaña en los últimos
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La composición del Gobierno era la siguiente: Presidencia y Guerra, Francisco Largo Caballero (PSOE); Hacienda, Juan Negrín (PSOE); Estado, Julio Álvarez del Vayo (PSOE); Justicia, Mariano Ruiz-Funes (IR); Gobernación, Ángel Galarza (PSOE); Marina y Aire, Indalecio Prieto (PSOE); Instrucción Pública y Bellas Artes, Jesús Hernández (PCE); Obras Públicas, Julio Just (IR); Industria y Comercio, Anastasio de Gracia (PSOE); Trabajo y Previsión Social, José Tomás Piera (ERC); Agricultura, Vicente Uribe (PCE); Comunicaciones, Bernardo Giner de los Ríos (URN); Ministros sin cartera, José Giral (IR) y Manuel de Irujo (PNV). La gestión militar de Largo durante los aproximadamente ocho meses de mandato fue el principal ámbito de crítica que sufrió el líder socialista. Helen Graham, La República española…, pp. 163-164.
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días de octubre, cuando los combates eran audibles desde la propia capital. Pero el gobierno cambió de opinión y decidió que se quedaría en la ciudad9. En ese contexto, el 4 de noviembre de 1936, Largo remodelaba el gobierno para incluir a la CNT. Se conformaba un ejecutivo con 18 ministros: seis del PSOE, cuatro de IR, cuatro de la CNT, dos del PCE, uno de ERC y otro del PNV10. De este modo, el gobierno de Frente Popular se completaba con un apoyo esencial, intensamente deseado por Largo en el contexto bélico, tal y como lo había sido durante el período anterior11. Ahora sí, el gobierno leal representaba prácticamente a todas las sensibilidades políticas y sociales leales a la República, logrando la identificación con el Ejecutivo de sectores que, hasta ese momento, habían desconfiado de él. La contrapartida fue la opinión contraria de los apoyos internacionales de la República, que recelaron, más aún, de un gobierno en el que entendían que el ingrediente sindical y revolucionario era demasiado marcado. Fue este nuevo gobierno el que, ante las circunstancias ya descritas, tomó finalmente la decisión de dejar Madrid y preparar el traslado de las instituciones del Estado hacia otro lugar. Sin embargo, la forma en que se hizo no fue la políticamente más acertada: el gobierno salió sin comunicarlo a nadie y sin reunirse siquiera con aquellos que serían los encargados de la defensa de la ciudad12. En lugar de explicar por qué debían abandonar Madrid los representantes políticos, mientras la ciudad se preparaba para una dura batalla –circunstancia que podría haber resultado comprensible, sobre todo ante la
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Hugh Thomas, La Guerra Civil Española…, p. 471. La composición del nuevo Gobierno era la siguiente: Presidencia y Guerra, Francisco Largo Caballero (PSOE); Hacienda, Juan Negrín (PSOE); Estado, Julio Álvarez del Vayo (PSOE); Justicia, Juan García Oliver (CNT); Gobernación, Ángel Galarza (PSOE); Comercio, Juan López Sánchez (CNT); Sanidad y Asistencia Social, Federica Montseny (CNT); Marina y Aire, Indalecio Prieto (PSOE); Instrucción Pública y Bellas Artes, Jesús Hernández (PCE); Obras Públicas, Julio Just (IR); Industria, Juan Peiró (CNT); Trabajo y Previsión Social, Anastasio de Gracia (PSOE); Agricultura, Vicente Uribe (PCE); Comunicaciones y Marina Mercante, Bernardo Giner de los Ríos (IR); Propaganda, Carlos Esplá (IR); Ministros sin cartera, José Giral (IR), Jaime Ayguader (ERC) y Manuel de Irujo (PNV). El apoyo tácito dado por la CNT a las candidaturas del Frente Popular fue un aldabonazo para las mismas, que consiguieron victorias significativas en lugares de clara preponderancia anarquista. Al general Miaja, presidente de la Junta de Defensa de Madrid, se le ordenó que no abriera el sobre con las órdenes dadas hasta la mañana del 7 de noviembre. Helen Graham, La República española…, p. 189.
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eventualidad asumida por muchos de que la ciudad pudiera caer en manos de los alzados–, el Gobierno huyó sin explicaciones en la tarde-noche del 6 de noviembre de 1936. Incluso podría haberse aludido a razones militares, en aras de una reorganización del ejército republicano, aun a costa de sacrificar la ciudad. Pero la forma elegida fue incomprensible para buena parte de la población madrileña, a la que se pedía sacrificios y resistencia mientras las instituciones se desplazaban. Esta mala imagen perjudicó al PSOE, pues no sólo huyeron los cargos en el Gobierno, sino también sus más altos dirigentes, dejando la ciudad a cargo de cuadros medios del Partido y, sobre todo, de jóvenes dirigentes y comunistas. Y también a la CNT, cuyo secretario general, Horacio Prieto, tuvo que dimitir. La única fuerza que salió reforzada de esa situación, debido al papel y las responsabilidades asumidas tras el traslado de los líderes políticos, fue el PCE, cuyo papel fue reconocido por esa población madrileña que sufrió los bombardeos y el desabastecimiento durante los siguientes treinta meses. La ciudad elegida para la instalación del Gobierno –en gran medida una decisión personal de Largo– fue Valencia y no Barcelona, donde el Presidente de la República, como hemos señalado, había establecido ya su residencia. No hubo una explicación oficial y, por tanto, no sabemos ni por qué ni cómo de estudiada estaba la cuestión del traslado y la ciudad elegida. Ahora bien, se pueden apuntar algunas posibles explicaciones de por qué Valencia resultaba una ciudad políticamente más cómoda para el Gobierno de la República: a) Barcelona era el centro del anarcosindicalismo más radical. Tal y como se vio en mayo de 1937, en la ciudad condal la influencia de las milicias cenetistas, en general hostiles a algunos actores destacados del gobierno como el PCE, era todavía muy fuerte. b) El gobierno de la Generalitat no estaba siendo demasiado receptivo ante las políticas gubernamentales estatales y practicaba una plausible desconexión respecto a las mismas. c) Valencia, como toda la zona centro-sur peninsular, acogería mucho mejor un Gobierno de Largo por varias razones: el mayor peso político del socialismo respecto al escenario catalán, sobre todo de la facción caballerista13; la mayor influencia del treintismo, es decir, de los
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A pesar de ser una formación política de un arrastre social no muy elevado durante el período de paz, el socialismo valenciano, junto a la UGT, a partir del golpe de Es-
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anarcosindicalistas más posibilistas frente al faísmo en Barcelona; y la situación estratégica de la ciudad, más cercana a los principales frentes de batalla, aunque con la suficiente distancia como para garantizar la seguridad de las instituciones. Por su parte, Madrid comenzaba a aparecer no solo como un objetivo militar, sino también como un símbolo para ambos bandos. Para los rebeldes, como hemos visto, por su significado de centro político: la toma de Madrid implicaba la toma del poder estatal, la pérdida de legitimidad de las instituciones republicanas y el fin de la contienda. Cuanto antes cayera, antes acabaría la guerra. Mientras, para los leales, Madrid se fue convirtiendo en símbolo de la resistencia ante el rebelde fascista nacional, sostenido por sus hermanos europeos. Madrid debía ser la tumba del fascismo, el lugar en el que fuera frenado y derrotado; y, por eso, no debía “pasar”, tal y como arengó Dolores Ibárruri en julio de 1936. En la ciudad, a la que acababan de llegar las Brigadas Internacionales para colaborar en la batalla que se avecinaba, el gobierno dejó una Junta de Defensa14 encargada de gestionarla y de hacer frente al embate franquista. Comenzó, entonces, la batalla de Madrid y un cerco a la capital, que resistió todos los ataques desde noviembre de 1936 hasta marzo de 1939. Pero siempre con el gobierno fuera de la ciudad. La llegada de las instituciones a Valencia, desde la noche del 6 al 7 de noviembre, tuvo una primera consecuencia: la transformación de la fisonomía urbana debido a la instalación de los diferentes organismos gubernativos, sobre todo en el centro de la ciudad. Muchos de los espacios ocupados no estaban destinados a priori para esas funciones y se vieron literalmente invadidos por funcionarios, periodistas, intelectuales y personal político del más alto nivel: mandos militares, diputados, subsecretarios, ministros, líderes políticos y sindicales, embajadores, etc.. Medio centenar de edificios de la ciudad fueron reconvertidos para facilitar su uso como residencias oficiales, despachos o dependencias buro-
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tado se hicieron con un enorme control político en la base de las instituciones del Estado. Es decir, controlaban buena parte del poder local a través de su presencia en los comités locales surgidos a partir del 18 de julio. Sergio Valero, Reformismo, radicalización y conflicto interno. La Federación Socialista Valenciana durante la Segunda República y la Guerra Civil (1931-1939), tesis doctoral, Universidad de Valencia, pp. 377-426. Julio Aróstegui y Jesús A. Martínez, La Junta de Defensa de Madrid: noviembre de 1936-abril de 1937, Madrid, Dirección General de Comunicación Social, 1984.
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cráticas. Algunos ya tenían un uso administrativo o político anterior (organismos estatales o sedes incautadas de partidos de la derecha), por lo que solo tuvieron que adaptarse a sus nuevos ocupantes. Otros eran hoteles y palacios nobiliarios o burgueses –cedidos por sus propietarios o incautados a estos, al haber huido de Valencia– y que fueron utilizados en función de estas nuevas necesidades. Las principales instituciones tuvieron la siguiente ubicación15: a) La Presidencia de la República se fijó en la Capitanía General de la III Región Militar, en la denominada Plaza Roja (actual Plaza de Tetuán). Sin embargo, Manuel Azaña nunca residió ahí, sino que lo hizo en La Pobleta, una finca situada muy cerca de la Cartuja de Porta Coeli, en el término municipal de Serra, al noroeste de la ciudad. b) Las Cortes de la República se instalarían en el Ayuntamiento de Valencia, y celebrarían sus plenos en este, así como en la Lonja. c) La Presidencia del Gobierno y el Ministerio de Guerra, asumido también por Largo Caballero, se ubicaron en el Palacio de Benicarló (actual sede de las Cortes Valencianas). d) El Ministerio de Gobernación ocupó el Palacio del Barón de Llaurí, en la calle de Samaniego, número 19. e) El Ministerio de Estado se instaló en dos dependencias de la calle Pintor Sorolla: el número 8, el Palacio de los Marqueses de Peñalba (también conocido como Palacio del Marqués de Caro), y el 18 (palacio de los Pescara). f) El Ministerio de Hacienda tuvo su sede en la Plaza Roja (actual Plaza de Tetuán), número 6, en la casa de los Moróder, ahora desaparecida y sustituida por un edificio de corte más moderno, al lado del Palacio de Cervelló. g) El Ministerio de Marina y Aire, en la plaza Alfonso el Magnánimo (entonces plaza Ausiàs March), número 13, y en la calle de la Nave, 27. h) El Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes se ubicó en el edificio de la Universidad de Valencia, en la calle de la Nave, así como en la plaza Alfonso el Magnánimo, número 1, y en algún otro inmueble
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Javier Navarro, “El mundo mira a Valencia”, p. 42.