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ácticas

guías prácticas


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH MARÍA JOSÉ AÑÓN ROIG Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia

VÍCTOR MORENO CATENA Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid

ANA BELÉN CAMPUZANO LAGUILLO

FRANCISCO MUÑOZ CONDE

Catedrática de Derecho Mercantil de la Universidad CEU San Pablo

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla

JORGE A. CERDIO HERRÁN Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho Instituto Tecnológico Autónomo de México

JOSÉ RAMÓN COSSÍO DÍAZ Ministro de la Suprema Corte de Justicia de México

OWEN M. FISS Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)

LUIS LÓPEZ GUERRA Juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid

ÁNGEL M. LÓPEZ Y LÓPEZ Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla

MARTA LORENTE SARIÑENA Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid

JAVIER DE LUCAS MARTÍN Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia

ANGELIKA NUSSBERGER Jueza del Tribunal Europeo de Derechos Humanos Catedrática de Derecho Internacional de la Universidad de Colonia (Alemania)

HÉCTOR OLASOLO ALONSO Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)

LUCIANO PAREJO ALFONSO Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid

TOMÁS SALA FRANCO Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia

IGNACIO SANCHO GARGALLO Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España

TOMÁS S. VIVES ANTÓN Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia

RUTH ZIMMERLING Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


LINGÜÍSTICA FORENSE BÁSICA Metodología para la atribución de la autoría de un texto

MIREIA HERNÁNDEZ ESTEBAN

Valencia, 2016


Copyright ® 2016 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de la autora y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.

© Mireia Hernández Esteban

© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráicas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-9143-024-7 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas.


Jn, 1,1


INTRODUCCIÓN “El nombre y la palabra son pobres vestiduras para expresar nuestras experiencias, pero al menos hacen presentir su naturaleza” Bertil Malberg

En el ámbito del análisis documental, jueces, abogados y particulares pueden acogerse a la disciplina de la pericial caligráica con el propósito de aclarar dudas acerca de la autoría de un documento. En estos casos el perito calígrafo puede utilizar diversos métodos1 para corroborar o no la autoría de un documento manuscrito. Sin embargo, en la actualidad la escritura y la irma manuscrita están siendo relegadas por la ejecución mecánica de la escritura con otros medios que reproducen una tipografía2; además, los medios de comunicación y de expresión digital desbancan la carta postal por los emails, aplicaciones de móvil, intervención en foros o redes sociales. Es un hecho probado que cada individuo habla, come, camina, bebe y respira de una determinada manera y esas maneras de hacer particulares, le conieren rasgos individualizadores con respecto

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En la mayoría de libros que abordan el tema de la pericial caligráica y/o documentoscópica se hace referencia a los distintos métodos. El especialista Javier López contreras en su libro “Grafoscopia” págs. 74 a 80 describe los siguientes métodos: gramatomórico o morfológico, caligráico, grafométrico (haciendo especial hincapié en el índice curvímetro, índice diametral y el gráico de proporcionalidad), senalético-descrittivo, grafológico o grafopsicológico, geométrico estructural, grafocinético, grafonómico, grafoanalítico u objetivo, grafocrítico, scopométrico (ya sea extrínseco o intrínseco) y grafoscópico. En la actualidad el diseño de la tipografía se ha desarrollado ampliamente. Lejos quedan las reducidas posibilidades que ofrecían las máquinas de escribir. Ininidad de ejemplos inundan las webs especializadas, véase por ejemplo la web https://www.tipograias.org/ en la que se pueden descargar de forma gratuita hasta 9348 fuentes distintas (dato de marzo de 2016).


Introducción

a los otros individuos3. Y sucede lo mismo con la escritura ya sea manuscrita o mecánica. Esta airmación es perfectamente comprensible si comparamos textos redactados por personas de distintas hablas, países, culturas, instrucción y formación, entorno social etc. Sin embargo, puede darse el caso que un día, al que le suceden otros tantos, aparece en las redes sociales, y bajo un seudónimo, un personaje que empieza a criticar una empresa, insultar a compañeros y a cuestionar a directivos. La información que maneja es conidencial e interna; está claro que el autor forma parte de su plantilla. Pero, ¿Quién es? El departamento de informática podría localizar el IP, pero ello no signiica atribuir la autoría ni material ni intelectual4 de los documentos. ¿Qué se puede hacer en estos casos? Por un lado, hay que analizar el contenido de los textos, pero por otro, los aspectos formales y la intencionalidad, y es, precisamente, de este tipo de análisis, que se encarga la Lingüística forense En este manual ofrecemos al experto, ilólogo o perito, unas pautas para el análisis lingüístico de los textos escritos, obviando cuestiones morfológicas o sintácticas que aparecen en la bibliografía especializada sobre la lengua española. Hacemos especial hincapié en las marcas lingüísticas identiicadoras en los textos escritos y no tanto en la comunicación hablada ya que ésta tiene sus peculiaridades; al hablar añadimos más información, tal como nos explican los expertos en comunicación no verbal5. Al hablar nos 3

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Véase las técnicas de reconocimiento e identiicación humanas: biometría facial y corporal, reconocimiento automático de emociones, formas de caminar según medidas biométricas, dactiloscopia, reconocimiento de iris, análisis de ADN, fonética forense, lectura del patrón de venas, reconocimiento de gestos etc. Autor material: persona ejecutante del mensaje, que puede actuar de forma autónoma o bien al dictado o copia de un texto escrito por un tercero, por lo que el autor material e intelectual puede ser distinto. Véase algunos aspectos que se analizan en el lenguaje corporal o no verbal: distancias, ubicación, orientación, gesticulación, postura, expresiones, inter-


Lingüística forense básica

desplazamos, lloramos, gesticulamos, elevamos o disminuimos el tono de voz, gritamos, hablamos rápido o lento y nuestro cuerpo y su expresión acompaña y aclara lo comunicado. Sin embargo, el lenguaje escrito no tiene tanta riqueza expresiva y el autor para enfatizar una palabra puede repetirla varias veces, enmarcarla entre comillas o escribirla en negrita, puede también emplear onomatopeyas, signos de exclamación, mayúsculas o incidir en detalles concretos. A la hora de escribir el individuo piensa: qué quiero o puedo comunicar, cómo puedo comunicarlo y por qué. Y para ello busca unas estrategias lingüísticas que faciliten la comunicación; ésta puede tener ines estéticos, prácticos —como facilitar una información tácita o directa—, puede emplear un lenguaje habitual o una jerga concreta, puede embellecer el lenguaje mediante recursos o afearlo con palabras soeces o insultos, etc. Esta es la inalidad del presente manual: facilitar un método para descodiicar las estrategias comunicativas e interpretar un texto, con el in de contribuir al esclarecimiento de la autoría de un texto dubitado. Este libro por tanto no es una lección de lingüística, sino un protocolo que muestra un método y unas marcas lingüísticas esclarecedoras al propósito para el cual es requerido un perito lingüístico. En este manual se hace una mención especial en el capítulo VI a la agresividad y su expresión escrita; es interesante considerar este punto porque en la mayoría de casos de lingüística forense en el que intervienen documentos anónimos, suele emplearse un lenguaje ofensivo en diferentes grados. Por esta razón y para comprobar el alcance del uso del lenguaje agresivo u ofensivo, anexamos también los capítulos del Código Penal español que hacen referencia a los Delitos contra la liber-

cambio de miradas, movimiento y posición de extremidades, movimientos de las manos, rigidez o laxitud de los miembros, tono de voz, muecas, sonrisa etc.


Introducción

tad (arts. 169-171, 184) haciendo clara referencia a las amenazas, coacciones y acoso sexual y los Delitos contra el honor (Arts. 305216) que hacen referencia a la calumnia y a la injuria. Como anexo al trabajo, se aporta un listado de frases hechas o refranes en español, porque en la mayoría de los casos los jueces o abogados que quieren corroborar la autoría documental tratan de localizar el uso repetido de este tipo de frases en documentos dubitados e indubitados, aunque este extremo no suele darse con frecuencia. Finalmente, reproduzco una icha técnica, a modo de resumen de la metodología, que puede resultar muy útil, práctica y sencilla a la hora de examinar los documentos dubitados e indubitados.


CAPÍTULO I

¿SOY LO QUE ESCRIBO? “Los hábitos lingüísticos —supuestamente individuales— sirven como argumentos para la clarificación de un autor” Bertil Malmberg

1. UNOS APUNTES SOBRE EL ACTO COMUNICATIVO Y LA LINGÜÍSTICA No me resisto y inalmente sucumbo al capítulo siete del libro de Malmberg dedicado a “Lo individual y lo colectivo en la lengua”. Este puede ser el resumen de este manual: la lengua tiene sin duda un componente colectivo, pero el individuo hace suyas las normas y las formas y crea su propio estilo; de forma análoga a los pintores que estampando su carisma personal en cada obra hacen indiscutible su autoría, sin necesidad de irmar la obra, tal como sostenía el maestro Picasso. La estilística nos permite profundizar en el estilo peculiarísimo de los autores, de ahí que podamos distinguir sin diicultad una glosa Emilianense del siglo XI de un caligrama de Apollinaire del S XX. A lo largo del capítulo, el autor explica los requisitos y condiciones para que la comunicación inteligible se produzca entre dos sujetos; sin embargo y como cuestión previa es necesario que exista “un impulso, un estímulo extralingüístico”, una motivación, un interés para que algo se quiera comunicar. Al mismo tiempo, para que este acto comunicativo se produzca con éxito el emisor debe adaptarse a unas “categorías de contenido (palabras, tipos de frases, formas lexivas) y a unas categorías de expresión (fonemas, sílabas, grupos, prosodemas), por lo que el emisor debe estar familiarizado con el código y puede transmitirlo al receptor”.


¿Soy lo que escribo?

De ahí que, la metodología que se aplica en Lingüística forense derive de los estudios de la lingüística descriptiva y sus observaciones sobre léxico, sintaxis, semántica, pragmática textual y análisis del discurso. En la base de toda esta metodología subyace un proceso neurolinguístico que permite codiicar y descodiicar el mensaje de forma que el receptor entienda lo expresado por el emisor. Este proceso es sin duda un acto exclusivamente humano y que recoge en su libro quien fuera mi profesor de la Universidad de Barcelona el profesor, Jesús Tusón en el capítulo de su libro “La lingüística y la persona”1. El título del mismo ya nos pone en antecedentes: la lengua y el lenguaje son producciones humanas y dado que el hombre, como sostiene George Lakoff no es una máquina pensante de sangre fría, el discurso —del que hacíamos referencia anteriormente— es un discurso plagado y caracterizado por el acto creativo e individual de la persona, de ahí que se explique el carácter diferencial y metalingüístico del estudio del lenguaje. Pero qué es la lingüística. La RAE nos ilustra sucintamente: “ciencia del lenguaje”. En esta deinición caben otras concreciones como la lingüística general, aplicada, comparada o computacional. La Lingüística forense en palabras del profesor de la Universidad de Alicante, el Sr. José Luis Cifuentes Honrubia “Se deine, de forma general como un punto de encuentro entre lingüística y derecho. Esta disciplina lingüística incluye toda una serie de áreas de investigación y estudio que están relacionadas con el lenguaje administrativo, jurídico y judicial, por un lado, y el uso forense de la prueba pericial lingüística en distintos ámbitos”2. El propio Código Civil en su artículo 3, nos recuerda el profesor, recoge la necesaria colaboración entre lingüística y derecho. “Las normas se interpretarán según el sentido propio de sus palabras, en relación con el contexto, los antecedentes históricos y legislativos y la realidad

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Tusón; Introducción a la Lingüística. pág. 101 Lingüística forense: un caso práctico. Profesor José Cifuentes Honrubia. Universidad de Alicante.


Lingüística forense básica

social del tiempo en que han de ser aplicadas, atendiendo fundamentalmente al espíritu y la finalidad de aquellas”.

La interpretación lingüística en el ámbito del Derecho se entiende entonces no solo como una noción de signiicado valorado en términos de verdad o falsedad, sino también en el sentido de que la interpretación dependerá tanto de lo dicho lingüísticamente como del contexto, lingüístico y no lingüístico en que viene dado el texto en cuestión. Sin duda, la deinición más completa de esta disciplina forense es la que proporcionan los profesores Viñals y Puente3: “Investigación judicial del discurso donde se incluye la sociolingüística (pragmalinguística, análisis del discurso, retórica, lingüística textual, computarizada etc.) relacionándose con la antropología, historia, sociología, psicología, pedagogía, comunicación informática etc., lo que permite obtener un peril de personalidad del que se expresa, interpretar o decodiicar adecuadamente un mensaje en su contexto, revelando la verdadera intencionalidad del autor, reconocer las estrategias lingüísticas empleadas en el texto, así como de su inluencia —manipulación— en el receptor”. ¿Qué papel juega entonces la lingüística forense en el ámbito de investigación del acto comunicativo? La profesora Sra. Teresa Turell, nos responde a esta pregunta al detallar en su libro4 los objetivos que abarca esta disciplina lingüística: • El uso de la información lingüística oral y escrita (fonológica, morfológica, sintáctica, discursiva, terminológica) para identiicar hablantes y escritores de una determinada variedad lingüística, estilo o registro. • El análisis de la imitación de la irma y de la predicción de textos con ines criminales.

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Viñals y Puente; Diccionario Jurídico-Procesal Pág. 379 Turell, Teresa; Lingüística forense pág. 13


¿Soy lo que escribo?

• El establecimiento de la autoría, tanto de textos orales como escritos y el análisis de plagio. • La comprensión lectora de documentos legales. • El discurso legal y judicial. • La interpretación y traducción legal, judicial y de apoyo en contextos multilingües.

2. EL PORQUÉ Y EL PARA QUÉ DE LA LINGÜÍSTICA FORENSE EN LA ATRIBUCIÓN DE AUTORÍA “Usamos el lenguaje para comprender el mundo, lo utilizamos casi siempre que interactuamos con otras personas para flirtear, ordenar, suplicar y establecer vínculos sociales. Unas pocas palabras nos pueden hacer cambiar de opinión, de estado civil o de religión. Las palabras afectan a lo que somos. Como especie, es nuestra herramienta más potente y única. Con él podemos comunicar lo que pensamos y somos. Sin él estaríamos aislados. No habría ficción, ni historia, ni ciencia”. Bertil Malmberg

Uno podría preguntarse hasta qué punto el análisis lingüístico de unos documentos puede ser indicador suiciente para señalar una autoría. En el contexto actual de los estudios forenses, la atribución de autoría se enmarca dentro de la pericial caligráica en textos manuscritos y de la informática forense en el entorno digital. La lingüística forense constituye una herramienta que proporciona también indicios o pruebas para esclarecer un problema de atribución de autoría. Y todo ello está fundamentado en la teoría clásica de la lingüística que recogemos brevemente a continuación: 1. Cada entidad lingüística es singular y por ello distinguible. El usuario hablante reconoce entre un “mar” y un hombre”


Lingüística forense básica

porque ambas palabras están formadas por un signiicante concreto y expresan una signiicación especíica. 2. Los signos lingüísticos gozan de inmutabilidad porque la signiicación y los valores de un término han sido asignados por una colectividad y perduran en el tiempo. 3. La inmutabilidad de la lengua viene deinida porque la lengua se expresa de igual modo independientemente de los medios de producción del signo, es decir, el signiicado de “blanco” no varía si esta palabra ha sido escrita en letra Arial o en tipografía Calibri. 4. Esta inmutabilidad de la lengua permite a los usuarios la descodiicación de la lengua y desde varios puntos de vista: la comprensión fonológica (reconocimiento de las palabras), la comprensión morfológica (identiicación de los morfemas o unidades mínimas de signiicado), la comprensión sintáctica (reconocimiento de la estructura en que se insertan las palabras) y la comprensión semántica o de los signiicados de las palabras. 5. Esta inmutabilidad se conforma también porque los niños pasan por las mismas etapas de desarrollo gráico manuscrito y lingüístico sea cual sea la lengua o el idioma que aprendan, utilizan las mismas reglas de juego5.

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Etapas del desarrollo gráico: Etapa de garabatos. Etapa precaligráica 5-8 años: se adquiere la forma y se empieza a adquirir la trayectoria; al principio predomina un movimiento que trata de ganar destreza; al inal de esta etapa tiene que haber predominio de forma (movimiento estático). Características escriturales que se van corrigiendo: Trazos rectos rotos, arqueados, temblorosos y retocados; curvas con abolladuras, angulosas y mal cerradas. Inclinación desigual, porque la prensión es insegura; tamaño variable; trayectoria de la línea luctuante; márgenes desordenados, invasores, irregulares; trazado lento; descomposición de la letra en varios trazos, escritura de palabra por palabra, palabras que bailan sobre la línea de base, escritura


¿Soy lo que escribo?

6. Sin embargo, y dado que el lenguaje tiene un uso privado, el signo lingüístico goza también de mutabilidad y puede ser utilizado y modiicado parcial, libre y espontáneamente por los usuarios6. Esta cualidad del lenguaje hablado y escrito se evidencia en el uso de expresiones que han ido adoptando los usuarios por

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escolar especialmente p, t, m, n; retoques; mala formación de bucles exteriores; arqueamiento de los palotes de p y d; interrupciones en el trazado. Etapa caligráica 9-12 años: el niño vuelve a incorporar el movimiento: al principio para mejorar el paso de curva a recta; al inal para ganar soltura y mejorar enlaces. Características escriturales que va adquiriendo: la escritura se aligera, se regulariza y se hace más proporcionada; aparecen los enlaces personales; la distancia entre renglones es más estable y la línea de trayectoria del renglón es bastante recta; las diicultades se centran en la ortografía; logra escribir de 4 a 7 letras sin levantar la mano; los palotes de d, q y p son más rectos; mejor trazado de letras; mayor claridad en la disposición de las palabras; formas más cuidadas; empieza a yuxtaponer las letras. Etapa post caligráica a partir de los 12 años en la que se van incorporando personalismos escriturales y habitualismos gráicos diferenciadores, por ejemplo: Ausencia de diicultades motoras; ausencias de torsiones por torpeza; buena estructura de las letras; buen control de tamaño en el interior de las palabras y en la dirección; regularidad de tamaño de las palabras entre ellas y en la continuidad en la página; margen izquierdo regular, vertical; respeto en los puntos y aparte; tabulación en los puntos y aparte; valoración de la irma; tamaño pequeño; desaparición de las arcadas m y n; transformación personal de m y n; mayúsculas no caligráicas; mayúsculas muy personales; P no caligráica; transformación de la jamba de la f; ausencia de jambas terminadas a la izquierda; ausencia de enmañaramiento. La individualidad del uso de la lengua y del lenguaje se sustenta en el hecho de que en el cerebro humano existe una base anatómica que permite a los seres humanos aprender a hablar y que no se da en los animales. Así nos lo explica la profesora Sra. Carmen Sánchez Bernal del Instituto de Neuropsicología y Educación. El lenguaje humano, “consiste en una comunicación que viene determinada por un proceso decodiicativo y codiicativo de los estímulos audiovisuales”. En la producción del lenguaje intervienen tres sistemas: sistema de acceso a la información (vías aferentes), sistema de procesamiento de la información (corteza y córtex) y sistema de respuesta al procesamiento (vía piramidal y extrapiramidal). No podemos, en esta manual, desarrollar ampliamente este tema, pero sí que podemos tener en cuenta algunas ideas básicas de este proceso neurolinguístico para situarnos, por ejemplo, ante un escrito elaborado por una persona


Lingüística forense básica

imitación de otros o bien por incorporación de extranjerismos o neologismos. 7. Además del carácter normativo y colectivo de todo acto comunicativo —ya sea oral o escrito— cualquier expresión del lenguaje responde al estilo individual del hablante. Esto signiica que a pesar de que el individuo deba asumir unas normas vigentes en el uso lingüístico “no se haya completamente atado por ella, sino que dispone de libertad para variar su medio de comunicación dentro de ciertos límites”7. Por esta razón el hablante o el escritor produce un texto único e idiosincrático con unas marcas o recursos lingüísticos que lo harán irrepetible. Es precisamente éste, el punto de partida que permite establecer patrones para detectar un posible plagio. ¿Cuándo se puede producir un plagio? Cuando el imitador presta suiciente atención a esas marcas lingüísticas, que de otro modo pueden pasar inadvertidas y por tanto difícilmente pueden ser imitadas o plagiadas.

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que sufre algún tipo de alteración en alguno de estos sistemas de acceso, procesamiento y respuesta de la información. Las áreas cerebrales implicadas en el lenguaje, habla, lectura, escritura y lenguaje de signos son: la parte frontal del lóbulo parietal que capta las sensaciones, el área frente a la cisura de Rolando que interviene en la escritura y en el habla, la parte posterior y superior del lóbulo temporal y área de Wernicke para la comprensión del lenguaje —cuando ésta se daña el lenguaje esta gramaticalmente estructurado pero contiene palabras sin sentido—, y la parte superior de los lóbulos temporales encargada de la recepción auditiva. Todo esto implica que si una persona sufre un trauma o una lesión en alguna de estas zonas, puede relejarse en irregularidades en la comprensión y elaboración del lenguaje. Cuestión aparte son los problemas de lenguaje que presentan los niños en las etapas escolares ya que en estos casos la adquisición y el desarrollo del lenguaje dependen de la normalidad de los órganos lingüísticos, el contexto socializador y lingüístico adecuado y el entorno comunicativo. Tanto en niños como en adultos las diicultades en la expresión del lenguaje ya sea por causas traumáticas, sociales, orgánicas o familiares trae consigo una conducta anormal, ya sea por un exceso de inhibición o aislamiento como de agresividad física o lingüística, al no poder utilizar palabras adecuadas para expresar lo que siente. Malmberg, La lengua y el hombre pág. 140


¿Soy lo que escribo?

8. Como consecuencia del mencionado nivel de atención y análisis de esas prácticas escriturales, una escritura redactada de forma precipitada o carente de una posterior corrección, reviste al texto de una espontaneidad natural y, por tanto, el texto producido objeto del análisis contiene numerosas discrepancias con otros textos con los que se cotejen. Así por ejemplo pueden aparecer palabras coincidentes en dos textos diferentes pero la manera como se empleen, es decir, el tipo de discurso puede ser muy distinto porque responde a la idiosincrasia escritural de un autor determinado y no de otro. 9. El valor del contexto semántico de las palabras que acompañan a un término es determinante para entender su signiicado (esto se explica por la teoría lingüística del valor negativo ya sea por diferenciación similitud o contraste). Un ejemplo evidente son las palabras polisémicas, es decir palabras que contienen distintas signiicaciones (véase banco: agrupación de peces, objeto mobiliario o entidad monetaria) pero también aquellas palabras que, según la intencionalidad o el tono empleado para expresarlas, tienen signiicaciones distintas. Veamos un ejemplo. Un profesor entra en clase de primaria y llama la atención de sus alumnos: “Niñosss”. Al cabo de media hora cuando la actitud de los niños es más dispersa, el profesor, con un tono que revela al mismo tiempo autoridad y paciencia, vuelve a decir “Niños .niños .”. Al poco rato, cuando estos dejan de ser los angelitos del principio, el mismo profesor, harto y cansado, grita: “Niños!”. Está claro, el contexto sí modiica los signos lingüísticos de ahí, entre otras razones, se desprende el carácter relativo y abierto del signo lingüístico. El profesor Malinowski, recoge Duranti en su libro8, introdujo el concepto contexto de situación que implica que no sólo el lenguaje se entiende por el contexto, sino que este contexto necesita del lenguaje para 8

Duranti; Lingüística antropológica. Pág. 293


Lingüística forense básica

ser entendido y explicado, por lo que el estudio del lenguaje de un determinado grupo de personas debe partir de la base de un estudio de la cultura y de su entorno. De ahí que el lenguaje desempeñe un papel activo en el lado pragmático de la conducta humana. 10. Este contexto necesario para explicar al hombre y su lenguaje, convierte los enunciados en actos sociales, es decir, el lenguaje va mucho más lejos que los fonemas que se pronuncian o las letras que se escriben. El habla considerada como acto distingue tres niveles: • El acto locutivo: es el que realizamos por el mero hecho de decir algo de acuerdo a unas convenciones gramaticales. • El acto ilocutivo: es la fuerza o intención de los enunciados en un contexto determinado, por ejemplo, la pregunta ¿qué hora es? implica una petición; si una persona va a casa de un amigo y le dice Qué calor hace aquí... se puede interpretar como una sugerencia para poner el aire acondicionado o abrir las ventanas; Te haré este favor cuando regrese implica un compromiso del emisor hacia el interlocutor etc. • El acto prelocutivo: son las consecuencias que se derivan de un enunciado, con independencia de su fuerza intencional. Veamos, por ejemplo: Está usted despedido; esta oración puede generar distintas reacciones y sentimientos: de liberación porque el empleado estaba cansado de ese trabajo, de depresión o suicido por desesperación, un cambio de ciudad en busca de otro trabajo etc. 11. De este contexto, se desprende que todo acto comunicativo requiere un estímulo extralingüístico o interés que lo justiique, de ahí que la intencionalidad pese no solo en el contenido sino también en el modo de decir las cosas. Ocurre lo mismo en el lenguaje no verbal. Si un niño se enfada y da una patada a su hermano pequeño y el adulto quiere


¿Soy lo que escribo?

corregirle, difícilmente una reprimenda hecha a carcajadas permite al niño darse cuenta de la gravedad del asunto, sin embargo, si el adulto se muestra contrariado o disgustado y así lo expresa con una mueca o una mirada de desaprobación, el niño valorará en su justa medida que esa acción no debería haberla hecho, por muchas razones. De ahí que, como sostiene Tusón, las estructuras lingüísticas de los hablantes, sean como “el espejo de la mente”. 12. Toda expresión, insiste el profesor Cifuentes, tiene múltiples usos en función del contexto que se utilice, variando su sentido en cada caso; el lenguaje no es un medio de comunicación por ser coherente en sí mismo ni porque se obtiene a partir de una teoría lógica abstracta, sino porque interviene la antropología en ese uso cotidiano del lenguaje. Por esta razón el ilósofo Wittgenstein aventuró que la ambigüedad —y por tanto su signiicado, añado— entre dos enunciados es levantada no por una diferencia entre los signiicantes sino por la situación en que son empleadas. Es por este argumento que se justiican algunos de los recursos expresivos de tipo léxico-semántico. Veamos por ejemplo la ironía que se emplea para expresar lo contrario a lo que se piensa de tal forma que, por el contexto, el receptor pueda reconocer la verdadera intención del emisor. Imaginemos una situación: un joven, al ver llegar a su amigo, mira el reloj y dice: “Mira, tú, el puntual”; esta frase cobra un sentido diferente en contextos distintos: uno descriptivo o elocutivo, o bien irónico cuando el emisor sabe positivamente que ese amigo llega con más de media hora de retraso Por esta razón el lenguaje se emplea con ines que van más allá de la información, constituye el juego lingüístico individual aunado a unas reglas que le otorgan signiicado individualizador.


CAPÍTULO II

LA COMUNICACIÓN ESCRITA Muchos son los ilólogos que deinen qué es la comunicación; así, el profesor Puyrató recoge en su libro1 los rasgos característicos que deinen la comunicación según algunos lingüistas; para Mortensen(1972): “La comunicación es dinámica de manera que evoluciona y no puede entenderse como un estado; es irreversible, de manera que no hay posibilidad de anularla o de retroceder; es proactiva y ha de entenderse más como una proyección de la persona hacia la realidad que no a la inversa (como una reacción); es interactiva y por tanto no se trata de un proceso unidireccional sino bidireccional y es contextual y no puede ser extraída de su contexto sin que se tergiverse su idiosincrasia”. Por su parte Knapp en 1984 expone lo siguiente: “La comunicación humana es un proceso, implica al mismo tiempo mensajes expresivos y propósitos, se compone primariamente de unidades de multiseñal y de multinivel y, por lo que se reiere a los signiicados generados, depende radicalmente del contexto”. De estas sencillas pero completas deiniciones, se desprende un hecho fundamental, el valor relativo de los vocablos al interaccionar con el entorno, los interlocutores, el propósito, el canal o los medios de reproducción del contenido que se pretende comunicar. De ahí, que centrándonos en el texto escrito podemos hacer referencia a las formas que empleamos para comunicarnos mediante la escritura escrita.

1. FORMAS DE LA COMUNICACIÓN ESCRITA Como cuestión previa a cualquier informe lingüístico hay que señalar qué tipo de documento tenemos entre manos. Habitualmen1

Payrató; De professió, lingüista. Pág. 45


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