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manuales

LA VIOLENCIA

CONTRA LA MUJER Y OTRAS VÍCTIMAS VULNERABLES manuales Libros de texto para todas las especialidades de Derecho, Criminología, Economía y Sociología. Una colección clásica en la literatura universitaria española.

Todos los títulos de la colección manuales los encontrará en la página web de Tirant lo Blanch. www.tirant.es

DIRECCIÓN Y COORDINACIÓN

María Sol Rodríguez Calvo


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig

Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia

Ana Belén Campuzano Laguillo

Catedrática de Derecho Mercantil de la Universidad CEU San Pablo

Jorge A. Cerdio Herrán

Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho Instituto Tecnológico Autónomo de México

José Ramón Cossío Díaz

Ministro de la Suprema Corte de Justicia de México

Owen M. Fiss

Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)

Luis López Guerra

Juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid

Ángel M. López y López

Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla

Marta Lorente Sariñena

Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid

Javier de Lucas Martín

Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia

Víctor Moreno Catena

Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid

Francisco Muñoz Conde

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla

Angelika Nussberger

Jueza del Tribunal Europeo de Derechos Humanos Catedrática de Derecho Internacional de la Universidad de Colonia (Alemania)

Héctor Olasolo Alonso

Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)

Luciano Parejo Alfonso

Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid

Tomás Sala Franco

Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia

José Ignacio Sancho Gargallo

Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España

Tomás S. Vives Antón

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia

Ruth Zimmerling

Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER Y OTRAS VÍCTIMAS VULNERABLES

Dirección y coordinación

MARÍA SOL RODRÍGUEZ CALVO

Valencia, 2015


Copyright ® 2015 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.

© María Sol Rodríguez Calvo

© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-9086-931-4 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas.


RELACIÓN DE AUTORES Luis Concheiro Carro Catedrático de Medicina Legal y Forense Miembro Numerario de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Galicia

Ana Concheiro Guisán Jefa de Sección de Pediatría-Neonatología Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo

Angelines Cruz Landeira Catedrática de Toxicología Universidad de Santiago de Compostela

Ana de Castro Ríos Investigadora Postdoctoral Área de Toxicología Universidad de Santiago de Compostela

Elena Lendoiro Belío Investigadora Postdoctoral Área de Toxicología Universidad de Santiago de Compostela

María Begoña Martínez Jarreta Catedrática de Medicina Legal y Forense Universidad de Zaragoza

José Ignacio Muñoz Barús Catedrático de Medicina Legal y Forense Universidad de Santiago de Compostela

María Sol Rodríguez Calvo Catedrática de Medicina Legal y Forense Universidad de Santiago de Compostela

José Luis Soto Ordóñez Médico Especialista en Medicina Interna Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela


INTRODUCCIÓN Es indudable que la educación constituye una medida fundamental para la transmisión de valores de respeto e igualdad entre hombres y mujeres, claves en el tema objeto de este manual. En el ámbito universitario, es ineludible la inclusión de contenidos transversales en este sentido, como lo es también la incorporación curricular de materias que aborden la manifestación más evidente de la desigualdad, la violencia que se ejerce contra las mujeres. De manera especial, cabe resaltar la importancia que la formación debida en esta temática tiene para los futuros profesionales que intervendrán en estas situaciones. Con esta orientación se ha elaborado el presente manual, con el objetivo de ofrecer a los alumnos, tanto de la rama sanitaria como jurídica, materiales que aborden los aspectos médico-legales de la violencia contra la mujer y de otras víctimas en situación de vulnerabilidad, que han sido organizados en sucesivos apartados. En el capítulo primero se trata, desde esta perspectiva, una las formas más frecuentes de victimización, como es la violencia ejercida contra la mujer en el contexto de la relación de pareja, haciendo hincapié en el importante papel de los profesionales sanitarios y abordando la labor del equipo forense en estas situaciones. En el capítulo segundo, se describen los aspectos médico-legales en situaciones de agresión, abuso y/o acoso sexual, en víctimas adultas. En el capítulo tercero, se plantea el tema de los abusos mediados por la administración de sustancias psicoactivas, relacionado sobre todo con abusos sexuales, pero ampliado también a otros contextos. En el capítulo cuarto se especifican los aspectos del maltrato a los menores, incluyendo las particularidades del abuso sexual en los más pequeños y en el quinto los que afectan a las personas mayores, en sus distintas modalidades. Tanto la elaboración como la edición de este trabajo se han realizado en el marco de tres proyectos de investigación, FEM 201022350-C02-01 y FEM 2010-22350-C02-02, del Ministerio de Ciencia e Innovación y 97/2012, del Instituto de la Mujer, llevados a cabo por un grupo interdisciplinar de profesores e investigadores de las Universidades de Santiago de Compostela y de Vigo.


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Introducción

En el apartado de agradecimientos quiero manifestar mi reconocimiento a todos los autores, por su esfuerzo y el interés con que acogieron la idea de intervenir en el manual, así como a la labor desarrollada por la editorial Tirant lo Blanch en el apartado técnico. María Sol Rodríguez Calvo


Capítulo I

LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER EN LA PAREJA María Sol Rodríguez Calvo

Catedrática de Medicina Legal y Forense. Universidad de Santiago de Compostela

José Luis Soto Ordóñez

Médico Especialista en Medicina Interna. Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela

SUMARIO: 1. DEFINICIÓN Y TIPOS DE VIOLENCIA CONTRA LA MUJER. 2. MAGNITUD Y CARACTERÍSTICAS DEL PROBLEMA. 2.1. Prevalencia. 2.2. Factores de riesgo. 3. LA DINÁMICA DE LA VIOLENCIA DE PAREJA. 3.1. Tipos de malos tratos. 3.2. Peculiaridades del maltrato en la pareja. 3.3. El ciclo de la violencia. 4. LAS CONSECUENCIAS SOBRE LA SALUD. 4.1. Lesiones agudas. 4.2. Enfermedades crónicas. 5. PAPEL DE LOS PROFESIONALES SANITARIOS. 5.1. Detección del maltrato. 5.2. Valoración del maltrato. 5.3. Documentación del maltrato. 5.4. Información y derivación. 5.5. Comunicación del maltrato. 6. PAPEL DEL EQUIPO FORENSE. 6.1. Tipos de respuesta forense. 6.2. Sistema de valoración forense integral. 7. BIBLIOGRAFÍA.

La violencia contra las mujeres constituye un importante problema social de múltiples y graves consecuencias, entre las que se incluyen el riesgo para la vida y la salud, a corto y a largo plazo, de las víctimas. Esta violencia ha formado parte de la vida cotidiana de las mujeres a lo largo de la historia, pero estaba normalizada y no tenía reconocimiento como tal, por lo que permanecía silenciada y oculta. En la actualidad se considera una grave violación de los derechos humanos y un problema de salud pública de primera magnitud. Ha pasado de la invisibilidad al reconocimiento como un problema social, político y sanitario, al que los poderes públicos han dedicado una especial atención. Muestra de ello es la aprobación, en 2004, de la Ley Orgánica 1/2004, de medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, que establece


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María Sol Rodríguez Calvo / José Luis Soto Ordóñez

como prioritarias las estrategias de prevención e intervención frente a esta violencia.

1. DEFINICIÓN Y TIPOS DE VIOLENCIA CONTRA LA MUJER La primera dificultad de este problema es delimitarlo, definirlo. Se han utilizado distintos términos que conviene aclarar y distinguir. La violencia contra la mujer comprende diferentes tipos de abusos que las víctimas pueden sufrir a lo largo de su vida, cuyas manifestaciones son múltiples y variadas (Fig. 1). Incluye cualquier proceso de violencia que por razones de sexo tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual y/o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se produce en la vida pública como en la privada (Declaración de las Naciones Unidas, 1993). Al introducir el término “gender-based” (por razones de sexo) se enfatiza el hecho de que esta violencia está basada en la desigualdad entre hombres y mujeres. De hecho, se considera que la violencia contra la mujer constituye una manifestación de las relaciones de poder históricamente desiguales entre ambos, que condujeron a la dominación de la mujer y a su discriminación por parte del hombre (Declaración de las Naciones Unidas, 1993). Por lo tanto, el término violencia de género se utiliza muchas veces para referirse a la violencia contra la mujer. Es ejercida en todas las sociedades, bien en el ámbito de la familia, de la comunidad, o tolerada y favorecida por los diferentes estados (Watts/ Zimmerman, 2002). La violencia de pareja contra la mujer es una modalidad de violencia de género, y se define como la violencia física, sexual y/o psicológica llevada a cabo por parte del que es o ha sido su compañero sentimental (Krantz/García-Moreno, 2005). Es una de las formas de violencia menos evidentes porque habitualmente se desarrolla en el ámbito de la familia, es decir, en la privacidad. Por ello, en ocasiones, se le denomina violencia doméstica o familiar, aunque la ejercida en el seno de la pareja sería un tipo particular de ésta. La violencia doméstica puede ser ejercida contra otros miembros de la unidad familiar, no sólo contra las mujeres, y puede ser perpetrada por cualquier com-


La violencia contra la mujer en la pareja

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ponente de la unidad familiar. Por otro lado, la violencia de pareja se puede producir aún sin convivencia. La que se produce en el contexto de una relación de pareja constituye una de las manifestaciones más comunes de la violencia contra las mujeres, es la más frecuente en nuestro medio y la que vamos a tratar en este capítulo. Obviamente, cualquier tipo de agresión tiene consecuencias negativas para la víctima, pero la magnitud de las mismas se incrementa de forma significativa en el caso de la violencia de pareja, debido a su cronicidad y el contexto en el que se produce, en principio fuente de intimidad y seguridad para la mujer.

Figura 1. Tipos de violencia contra la mujer (Adaptado de Watts/Zimmerman, 2002)

2. MAGNITUD Y CARACTERÍSTICAS DEL PROBLEMA 2.1. Prevalencia Aunque hay muchas dificultades para conocer la incidencia real, se ha demostrado que se trata de un problema universal, extendido por todo el mundo. Según un informe publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2013, a partir de datos obtenidos


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de 79 países, la prevalencia global de violencia física y/o sexual por parte del compañero sentimental es el 30%. El reciente estudio realizado por la Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea (FRA, 2014) revela la magnitud de los abusos sufridos por las mujeres en casa, en el trabajo, en público y en la red, a partir de datos obtenidos de 28 estados miembros de la Unión Europea, con una prevalencia global de violencia de pareja del 22%, a partir de los 15 años de edad. En España, la V macro-encuesta sobre violencia contra la mujer (Delegación del Gobierno para la violencia de género, 2015), ha puesto en evidencia que el 12,5% de la población femenina, a partir de 16 años, ha sido maltratada por su pareja en algún momento de su vida. La incidencia es difícil de cuantificar por el bajo número de denuncias. Se estima que menos de la mitad de las víctimas denuncian su situación y, según datos del Centro Reina Sofía (2010) para el estudio de la violencia, sólo el 25% de las mujeres fallecidas habían interpuesto denuncia previa. En el ámbito sanitario, se han hallado prevalencias que oscilan entre el 20 y el 55%, tanto en España como en otros países (Ruiz et al., 2004; Aguar et al., 2006; Richardson et al., 2002). También se ha constatado que es un problema transversal, es decir, que afecta a todos los segmentos de la sociedad. Por lo tanto cualquier mujer, con independencia de la edad, etnicidad, estatus socioeconómico, nivel educativo o creencia religiosa puede sufrir maltrato en el contexto de su relación de pareja (Thompson et al., 2006). Sin embargo, se han identificado distintos factores de riesgo asociados con una mayor probabilidad de victimización, que pueden variar en distintos países y culturas (García-Moreno, 2000).

2.2. Factores de riesgo En la actualidad, se considera que la violencia de pareja no depende sólo de factores individuales y no existe un solo factor causal, sino que se trata de un problema complejo con determinantes que interactúan a distintos niveles y que pueden favorecer la violencia o proteger frente a ella (Fig. 2). Una aproximación adecuada a este problema debería considerar factores individuales (víctima-maltratador), situacionales (entorno más próximo, relación de pareja) y del contexto cultural y social en el que se producen los hechos (Heise, 1998; Jewkes, 2002).


con determinantes que interactúan a distintos niveles y que pueden favorecer la violencia o proteger frente a ella (Fig. 2). Una aproximación adecuada a este problema debería considerar factores individuales (víctima-maltratador), situacionales (entorno más próximo, relación de pareja) y del contexto cultural y social en el que se producen los hechos (Heise, 1998; Jewkes, 2002). 21 La violencia contra la mujer en la pareja

Figura 2. Interacción de factores que determinan la violencia de pareja Figura 2. Interacción de factores que determinan la violencia de pareja 2.2.1. Factores individuales

2.2.1. Factores individuales

En el primer nivel de este modelo ecológico se situarían las características individuales que incrementan la probabilidad sermodelo víctima oecológico autor de la En el primer nivel dedeeste se violencia. situarían las caracindividuales que incrementan la probabilidad de ser víctima 2.1.1.1.terísticas Características de las víctimas o autor de la violencia. Se han puesto de manifiesto múltiples factores que pueden hacer a las mujeres más vulnerables a la violencia de pareja (Tabla 1). Entre ellos se encuentran factores 2.1.1.1. decivil, las víctimas individuales comoCaracterísticas la edad, el estado la nacionalidad, el nivel socioeconómico y el cultural (Krug et al, 2002). En España, al igual que se ha observado en otros países, son Se han puesto de manifiesto múltiples factores que pueden hacer a las mujeres que forman parte de la población activa y en edad fértil las que las mujeres más vulnerables a la violencia de pareja (Tabla 1). Entre principalmente se ven sometidas a esta violencia, con mayor prevalencia entre las se encuentran factoresCon individuales la edad, el estado la han jóvenesellos (Regueira et al, 2014). relación como al estado civil, datos civil, recientes nacionalidad, el nivel formal socioeconómico y elprotector, cultural (Krug et al., mostrado que el matrimonio es un factor mientras que2002). estar soltera, En España, al igual que se ha observado en otros países, son las mujeres separada o divorciada constituyen factores de riesgo (Abramsky et al, 2011; Thompson que forman parte de la población activa y en edad fértil las que prinet al, 2006). cipalmente se ven sometidas a esta violencia, con mayor prevalencia Se ha descrito pertenecer a un et estrato socioeconómico bajoaloestado ser extranjera entre lasque jóvenes (Regueira al., 2014). Con relación civil, son características que aumentan el riesgo de sufrir maltrato. La inmigración supone la datos recientes han mostrado que el matrimonio formal es un factor acumulación de factores (trabajo más precario, desarraigo familiar, dificultades protector, mientras que estar soltera, separada o divorciada constituyen lingüísticas, dificultad de acceso a recursos) que hace a las mujeres aún más factores de riesgo (Abramsky et al., 2011; Thompson et al., 2006). vulnerables. Asimismo, se ha demostrado que el maltrato se manifiesta con mayor descritomujeres que pertenecer a un estrato socioeconómico bajo onúmero ser frecuencia Se enha aquellas con un nivel educativo bajo y con mayor de extranjera son características que aumentan el riesgo de sufrir maltrato. La inmigración supone la acumulación de factores (trabajo más precario, desarraigo familiar, dificultades lingüísticas, dificultad de acceso


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a recursos) que hace a las mujeres aún más vulnerables. Asimismo, se ha demostrado que el maltrato se manifiesta con mayor frecuencia en aquellas mujeres con un nivel educativo bajo y con mayor número de menores a su cargo, así como en aquellas que viven en el medio rural. Determinadas etapas vitales como el embarazo y puerperio o la edad avanzada, así como condicionantes de salud como la discapacidad, la enfermedad mental grave o la drogodependencia también suponen una mayor vulnerabilidad ante la violencia. Por otra parte, el alto nivel educativo y ocupacional, así como el apoyo social se consideran factores protectores contra la violencia de pareja, aunque es importante tener en cuenta la variación de estos factores entre culturas (Vives-Cases et al., 2009). Recientes estudios realizados en otros países (India, Bangladesh) han encontrado que en las mujeres con trabajo remunerado, sobre todo si tienen mayor nivel educativo que su esposo, la prevalencia del maltrato es mayor (García-Moreno, 2000). Tabla 1. Factores individuales relacionados con la violencia de pareja Víctima

Maltratador

Edad joven

Edad joven

Nivel socioeconómico bajo

Nivel socioeconómico bajo

Nivel educativo bajo

Nivel educativo bajo

Separación/Divorcio

Sin antecedentes delictivos

Inmigración

Enfermedad mental

Medio rural

Trastornos de la personalidad

Embarazo/puerperio

Abuso de alcohol

Discapacidad/Enfermedad mental/ Drogodependencia

Experiencia de violencia en la infancia

2.1.1.2. Características de los agresores Las investigaciones enfocadas en los hombres que maltratan a sus parejas son más escasas que las referidas a las víctimas (Tabla 1). Se ha demostrado una importante heterogeneidad en el perfil de los mismos, por lo que se considera que no existe un tipo específico de maltratador. Se han analizado variables como la edad, el estado civil, el nivel educativo, el tipo de empleo y el nivel de ingresos económicos, poniéndose de manifiesto su relación con la violencia de pare-


La violencia contra la mujer en la pareja

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ja (Stith et al., 2004). Se ha constatado que los agresores son sobre todo adultos jóvenes, con un nivel educativo bajo, que desempeñan trabajos de baja cualificación (Carrasco et al., 2007; Regueira et al., 2014). La mayoría carecen de antecedentes delictivos y la proporción de aquellos con una enfermedad mental diagnosticada es baja, no superior al 20% (Echeburúa/Amor, 2010). Diferentes estudios han tratado de identificar si ciertos trastornos de la personalidad estarían relacionados con la violencia de pareja. Algunos autores describen a los maltratadores como emocionalmente dependientes, inseguros, con baja autoestima y con dificultad de controlar los impulsos. Otros refieren mayor puntuación en ciertas escalas de trastornos de la personalidad (antisocial, agresiva y límite). Sin embargo, se ha descrito que la proporción de maltratadores con trastornos de la personalidad es relativamente bajo (Fernández-Montalvo/Echeburúa, 2008). Otro de los factores de riesgo estudiados es el uso y abuso de alcohol por parte del agresor. La relación entre alcohol y violencia es un tema muy debatido. Aunque hay autores que han encontrado una asociación significativa, muchos consideran que no es realmente un factor causal sino que actúa como un factor situacional, es decir, incrementa la probabilidad de violencia reduciendo inhibiciones y nublando el juicio. Independientemente del papel causal que juegue el alcohol, la evidencia muestra que las mujeres que viven con bebedores abusivos corren un riesgo mayor de maltrato y de que la violencia durante el episodio sea más severa (Ruiz et al., 2004). Se estima que el 30% de los maltratadores tiene problemas relacionados con el alcohol y una proporción menor con otras drogas, aunque estas cifras varían en distintos estudios (Echeburúa et al., 2008). Otro de los factores individuales considerados es la exposición al maltrato durante la infancia. Diferentes estudios muestran asociación con la violencia de pareja (Heise, 1998; Krug et al., 2002). Sin embargo, aunque es frecuente que los agresores tengan historial de violencia, no todos los chicos que presencian o sufren violencia se convierten en maltratadores (Gil et al., 2007).

2.2.2. Factores del contexto familiar A nivel interpersonal, diferentes estudios han mostrado que tanto los conflictos de pareja como el dominio de la economía y el poder decisorio en el hogar por parte del hombre pueden constituir impor-


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tantes factores de riesgo para una situación de violencia (Heise, 1998; Krug et al., 2002). Las evidencias disponibles indican que, en la mayor parte de las ocasiones, el maltrato aparece de forma precoz en la relación y se prolonga en el tiempo, a pesar de los intentos de algunas víctimas de salir del problema, lo que pone de manifiesto la cronicidad de la violencia (Regueira et al., 2014). Se ha descrito que la convivencia y el tamaño de la familia (más frecuente en familias numerosas) constituyen factores de riesgo (Tabla 2). Sin embargo, el maltrato también ocurre en parejas que no conviven y en aquellas en que la víctima toma la decisión de romper la relación. En muchos de estos casos el maltrato no cesa, sino que incluso se agrava. De hecho, se ha señalado que la separación o el divorcio suponen un factor de riesgo para el maltrato, produciéndose agresiones más graves (Ruiz et al., 2004). Tabla 2. Factores socio-culturales y del contexto familiar Factores del contexto familiar

Factores comunitarios

Factores sociales

Conflictos en la pareja

Permisividad de la violencia

Normas de género tradicionales

Dominación en el hogar

Pobreza

Normas sociales que apoyan la violencia

masculina

Convivencia Familia numerosa

2.2.3. Factores comunitarios Aunque la violencia de pareja ocurre en todos los grupos sociales, las mujeres que viven en situación de pobreza se ven afectadas de forma desproporcionada (Tabla 2). El bajo nivel socioeconómico se considera un factor de riesgo a nivel estructural (Jewkes, 2002). Asimismo, el modo en que la comunidad responda a la violencia puede afectar el nivel de abuso en la misma. Se ha puesto de manifiesto que la ausencia de apoyo social se relaciona con mayor frecuencia de violencia ejercida contra la mujer en la pareja (Ruiz et al., 2004). Las sociedades con menos niveles de violencia son aquellas que establecen sanciones contra estas prácticas o las que ofrecen recursos o apoyo a estas mujeres (Krug et al., 2002).


La violencia contra la mujer en la pareja

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2.2.4. Factores sociales Estudios realizados en diferentes países han descrito factores sociales y culturales que pueden incrementar los niveles de violencia contra la mujer (Tabla 2). Algunos sugieren que la desigualdad estructural entre hombres y mujeres, los roles de género rígidos, las nociones de masculinidad ligadas a la dominancia, la agresividad y el honor del hombre incrementan el riesgo de violencia de pareja. Otros autores han descrito que el maltrato es más frecuente en sociedades que aprueban el castigo físico de la mujer, donde la mujer no tiene acceso al divorcio y los adultos suelen usar la violencia para resolver sus conflictos (Heise, 1998; Krug et al., 2002).

3. LA DINÁMICA DE LA VIOLENCIA DE PAREJA La naturaleza y la dinámica de la violencia tienen muchas similitudes entre culturas, particularmente en lo que respecta a las normas de género que implican poder y control sobre la mujer. Por eso se dice que la violencia de pareja es una violencia estructural, nace de un sistema anclado en la organización social y en la cultura, con una diferencia marcada de roles mujer-hombre. Estos roles estereotipados han asignado la dominación, el poder y el control a los hombres, así como la sumisión, la dependencia y la obediencia a las mujeres. En muchos países, la cultura imperante considera la violencia como una forma legitimada para que el hombre ejerza su autoridad, particularmente sobre su mujer y sus hijos. De hecho, la violencia de pareja es una violencia instrumental. Tiene una finalidad, ejercer poder y control sobre la víctima.

3.1. Tipos de malos tratos La violencia de pareja se puede infligir en forma de abuso psíquico, físico y/o sexual. A menudo comienza insidiosamente, haciéndose más opresiva y peligrosa con el tiempo. En las primeras etapas la violencia suele ser de tipo psicológico, de esta forma se va gestando la dependencia de la víctima y su aislamiento; con el tiempo aparecen la violencia física y, en algunos casos, las agresiones sexuales (Fig. 3).


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– La violencia psíquica incluye cualquier conducta intencionada que atenta contra la integridad psíquica y emocional de la mujer y contra su dignidad como persona, ocasionando desvalorización, culpabilización o intimidación en la mujer, haciéndole sentir que no vale nada y disminuyendo su autoestima. Sus manifestaciones son: amenazas, insultos, humillaciones, control de sus salidas y relaciones, exigencia de obediencia, aislamiento social, control económico, chantaje emocional, ruptura de objetos, maltrato de animales domésticos, rechazo, abandono. – La violencia física puede ser más o menos grave. Comprende cualquier acto no accidental que implique el uso deliberado de la fuerza, como empujones, bofetadas, puñetazos, patadas o quemaduras, que provoquen o puedan provocar una lesión, daño o bien una enfermedad o riesgo de padecerla. – La violencia sexual dentro de la pareja puede ser ejercida a través del sexo forzado, obligando a participar en actos sexuales degradantes, rechazando utilizar medidas anticonceptivas o de protección contra enfermedades de transmisión sexual. Frecuentemente, las diferentes formas de maltrato interactúan entre ellas y forman un complejo patrón de conducta (Jewkes, 2002).


obligando a participar en actos sexuales degradantes, rechazando utilizar medidas anticonceptivas o de protección contra enfermedades de transmisión sexual. Frecuentemente, las diferentes formas de maltrato interactúan entre ellas y forman un complejo patrón de conducta (Jewkes, 2002).

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La violencia contra la mujer en la pareja

VIOLENCIA FÍSICA

Amenazar

Aislar

Intimidar

Y

PODER&Y& CONTROL& Abuso económico Rechazar

Abuso emocional

O

Culpar

Desvalorizar

VIOLENCIA SEXUAL

Figura 3. Tipos malos tratos (Adaptado de “Domestic Intervention Fig. 3. Tipos de malos tratosde(Adaptado de “Domestic Abuse InterventionAbuse Project”, Duluth, MN, USA) Figura 3. Tipos de malos tratos (Adaptado de “Domestic Project”, Duluth, MN, USA) Abuse Intervention Project”,

Duluth, MN, USA)

3.2. Peculiaridades del en maltrato 3.2. Peculiaridades del maltrato la parejaen la pareja Los comportamientos demaltratadas las mujeres paraincluyendo muLos comportamientos de las mujeres son,maltratadas para muchasson, personas, chas personas, incluyendo los profesionales, entender. Se esta los profesionales, difíciles de entender. Se cuestiona difíciles por qué de la mujer soporta situación durante por tiempo, qué la soporta niega, la esta oculta o la justifica, por tiempo, qué no busca cuestiona qué por la mujer situación durante ayuda por o se qué separa, por quélanooculta denuncia o si lo hacenpor retiran denuncia. El maltrato la niega, o la justifica, quélano busca ayuda o en el contexto de la pareja tieneno unas características lo hacen diferente a otros se separa, por qué denuncia o si lopropias hacenque retiran la denuncia. tipos de unas en pareja la vida tiene y en launas saludcaracterísticas de las mujeres que El violencia maltratoyen el consecuencias contexto de la difieren cualitativa y hacen cuantitativamente las tipos que de se violencia producen yenunas otrasconvíctimas propias que lo diferente a de otros (Nogueiras, 2004): secuencias en la vida y en la salud de las mujeres que difieren cuali-

− Entre la víctima y el maltratador de existe ha se existido un vínculo afectivo y amoroso tativa y cuantitativamente las oque producen en otras víctimas por(Nogueiras, lo que los sentimientos 2004): hacia él son mucho más complejos y ambivalentes que si el agresor fuera la unvíctima extraño yy las secuelas mucho másograves. – Entre el maltratador existe ha existido un vínculo − Los malosafectivo tratos, con frecuencia se prolongan en el tiempo, no son hechos aislados, y amoroso por lo que los sentimientos hacia él son lo que va debilitando a la víctima. mucho más complejos y ambivalentes que si el agresor fuera un − Gran parte de los malos tratos se producen en el ámbito doméstico, por lo que extraño y las secuelas mucho más graves. muchas veces son invisibles para las personas del círculo social de las víctimas. – Los malos tratos, con se prolongan el tiempo, − Los malos tratos se ocultan, tantofrecuencia por los hombres que losen ejercen, comono por las son hechos aislados, lo que va debilitando a la víctima. mujeres que los sufren. − En la mayoría de los casos, los maltratadores tienen una buena imagen pública.


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– Gran parte de los malos tratos se producen en el ámbito doméstico, por lo que muchas veces son invisibles para las personas del círculo social de las víctimas. – Los malos tratos se ocultan, tanto por los hombres que los ejercen, como por las mujeres que los sufren. – En la mayoría de los casos, los maltratadores tienen una buena imagen pública. – Las mujeres maltratadas sienten vergüenza de sufrir violencia y, en muchos casos, se sienten culpables. Estos sentimientos impiden a las mujeres contar lo que les pasa y pedir ayuda. – En muchas ocasiones la mujer maltratada tiende a minimizar o negar la violencia. – Las mujeres maltratadas muchas veces no son consideradas inocentes, sino débiles, cómplices, consentidoras o incluso responsables de la violencia que sufren. El hombre violento utiliza diversas estrategias (Tabla 3) que tratan de conseguir el control sobre la mujer al generar aislamiento, dependencia, sumisión, inseguridad y miedo (Nogueiras, 2004). Tabla 3. Estrategias para conseguir el control de la mujer Procedimientos

Efectos

Desvalorización familia y amistades

Aislamiento

Desvalorización personal

Baja autoestima, inseguridad

Demandas triviales

Polarización de la atención

Pequeñas concesiones

Dependencia emocional

Gritos, romper cosas

Intimidación

Amenazas, golpes

Miedo, terror, sumisión

Culpar a la mujer

Impedir que haga algo para cambiar

3.3. El ciclo de la violencia El ciclo de la violencia, descrito en 1979 por Leonor Walker, explica cómo se produce y se mantiene el maltrato de pareja. Es enormemente parecido en todos los casos y se desarrolla, de forma cíclica, en tres fases (Fig. 4):


La violencia contra la mujer en la pareja

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1. Fase de acumulación de tensión: en ella el maltratador cambia su estado de ánimo de forma repentina e imprevista, se muestra molesto ante cualquier comportamiento de la mujer, comienzan los insultos, los desprecios, la ira contenida, los actos de violencia menor. La tensión surge por conflictos y frustraciones cotidianas. La mujer trata de calmarlo, evitando hacer aquello que le pueda molestar y aceptando sus exigencias, llegando incluso a culparse a si misma. La víctima experimenta confusión y angustia. La distancia emocional, la tensión y la irritabilidad del maltratador van aumentando hasta pasar a la segunda fase. 2. Fase de agresión: Se producen malos tratos en forma de abusos psíquicos, físicos y/o sexuales. Esta descarga de agresividad alivia la tensión del maltratador. Al contrario de lo que podría parecer, la violencia del hombre no es una demostración de fuerza, sino un acto de impotencia. Al no alcanzar sus expectativas siente que pierde poder y ejerce la violencia para recuperarlo. Es en esta fase cuando la mujer suele denunciar los malos tratos y en la que pude decidir contar lo que le está pasando. Después de esta fase de violencia cada uno reafirma su identidad en la pareja: debilidad y sumisión en la mujer y fuerza y poder en el hombre. 3. Fase de arrepentimiento o de “luna de miel”: Supone una fase de calma, con actos de arrepentimiento, demanda de perdón por parte del maltratador y promesa de que no volverá a suceder. La mujer cree en la posibilidad de este cambio de conducta e intenta que la relación funcione. Al final de esta fase el ciclo comenzará de nuevo.


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