La vida de David Gale representa la lucha de individuos empecinados en alcanzar su autonomía moral a través de la defensa de la vida de los demás, en dejar un mundo mejor del que se encontraron, en combatir el mal absoluto de la pena de muerte y en hacerlo desde el amor y el sentido del deber.
14 COLECCIÓN CINE Y DERECHO
Este libro es una reflexión sobre todo esto y mucho más. En última instancia, la apelación al buen Derecho que recorre sus páginas supone un recordatorio de las mejores ideas de la humanidad para organizarse civilizadamente, sin perder de vista que el sentido de la vida, de la vida en común, no es otro que vivir en paz, libremente y con justicia social. Que la realidad no siempre se parezca a este ideal es una razón poderosa para seguir insistiendo en su necesidad. Es la teoría que debe servir para la práctica. Es la teoría de los derechos humanos, la democracia y el gobierno de las leyes.
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EL BUEN DERECHO (O LAS DOS MUERTES DE DAVID GALE) José Manuel Rodríguez Uribes
EL BUEN DERECHO
(Valencia, 1968). Embajador de España en la UNESCO desde octubre de 2021, es Doctor en Derecho y Profesor Titular de Filosofía Jurídica y Política, primero en la Universitat de Valencia (desde 2001) y después en la Universidad Carlos III de Madrid (desde 2004). Ha sido Ministro de Cultura y Deporte del Gobierno de España (2020-2021), Director General de Apoyo a Víctimas del Terrorismo en el Ministerio del Interior (2005-2011), Director del Instituto Universitario de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas (2016-2018), Director de la Cátedra Berinstain sobre el Terrorismo y sus Víctimas, Delegado del Gobierno en la Comunidad de Madrid (2018-2019) y Diputado en la Asamblea de Madrid (2019).
José Manuel Rodríguez Uribes ra
Lectu en la
nube
Autor de 6 libros: Opinión pública. Concepto y modelos históricos (Marcial Pons, 1999), Sobre la democracia de Jean-Jacques Rousseau (Dykinson, 1999), Formalismo ético y constitucionalismo (Tirant lo Blanch, 2002), Las víctimas del terrorismo en España (Dykinson, 2013), Gregorio Peces-Barba. Justicia y Derecho: la utopía posible (Thomson Reuters-Aranzadi, 2015) y Elogio de la laicidad. Hacia el Estado laico: la Modernidad pendiente (Tirant lo Blanch, 2017). Ha impartido clases, ha realizado estancias de investigación y ha dictado conferencias sobre Filosofía y Teoría del Derecho, Derechos Humanos y derechos de las víctimas de delitos violentos y de terrorismo en Universidades americanas y europeas, así como en organismos internacionales como la ONU o la OSCE, entre otros.
EL BUEN DERECHO (O las dos muertes de David Gale)
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig
Javier de Lucas Martín
Ana Cañizares Laso
Víctor Moreno Catena
Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia Catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Málaga
Jorge A. Cerdio Herrán
Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México
José Ramón Cossío Díaz
Ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y miembro de El Colegio Nacional
Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot
Juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
Owen Fiss
Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)
José Antonio García-Cruces González Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED
Luis López Guerra
Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid
Ángel M. López y López
Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid
Francisco Muñoz Conde
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla
Angelika Nussberger
Catedrática de Derecho Constitucional e Internacional en la Universidad de Colonia (Alemania) Miembro de la Comisión de Venecia
Héctor Olasolo Alonso
Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)
Luciano Parejo Alfonso
Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid
Tomás Sala Franco
Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia
Ignacio Sancho Gargallo
Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España
Tomás S. Vives Antón
Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia
Marta Lorente Sariñena
Ruth Zimmerling
Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid
Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)
Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales
José Manuel Rodríguez Uribes
EL BUEN DERECHO (O las dos muertes de David Gale)
CINE Y DERECHO
tirant lo blanch Valencia, 2022
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Codirectores:
Javier de Lucas
Catedrático de Filosofía del Derecho
Fernando Flores
Profesor Titular de Derecho Constitucional
© José Manuel Rodríguez Uribes
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TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-1113-784-3 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor lea, en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf
A mi familia, A mis amigos, A mis estudiantes de ayer, de hoy y de mañana.
Índice 1 Ficha cinematográfica
11
2 Introducción
13
Un nuevo tiempo
13
Sobre el proyecto
18
Las elecciones afectivas
39
3 La vida de David Gale, un alegato contra la pena capital
43
La película. Violación, asesinato y el corredor
43
La pena de muerte: un mal en sí mismo
56
4 Dignidad Humana: entre el derecho a la vida y la autonomía moral
75
Un poco de teoría
75
Los rasgos de la condición humana
80
Dignidad humana: ¿regla o principio?
86
Muerte digna y libertad moral. Apuntes y reflexiones
88
5 Abuso de poder y cultura de la cancelación
99
Las dos muertes de David Gale
99
La Cultura de la Cancelación
107
Memoria democrática y juicio penal. Una nota
118
Los dos sentidos de la cultura de la cancelación: ¿censura o libertad de expresión?
124
6 Epílogo
129
Sobre el buen y el mal Derecho. A modo de recapitulación 129
10
7 Nota final y agradecimientos
149
8 Bibliografía citada
151
9 Películas y series citadas
157
10 Biografía breve del autor
161
Índice
1
Ficha cinematográfica
Título: The life of David Gale/ La vida de David Gale Año: 2003 Director: Alan Parker Música: Alex Parker y Jake Parker Guión: Charles Randolph Reparto: Kevin Spacey (David Gale), Laura Linney (Constance Harraway), Kate Winslet (Bitsey Bloom), Rhona Mitra (Berlín), Gabriel Mann (Zack Stemmons), Matt Craven (Dusty Wright), Leon Rippy (Braxton Belyeu) Producción: Alan Parker, Nicolas Cage, Moritz Borman
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Introducción Un nuevo tiempo
Comienzo este libro frente al Mediterráneo, en la costa de Denia, un día nublado y sorprendentemente fresco de agosto. Es un trabajo sobre La vida de David Gale (2003), o mejor, a propósito de La vida de David Gale, la película de Alan Parker. Comienzo a escribir poco tiempo después de haber cesado como Ministro de Cultura y Deporte del Gobierno de España. Ha sido un gran honor y una enorme responsabilidad que sin embargo ha terminado después de año y medio. La única certeza de un ministro es que, más tarde o más temprano, será exministro. Así me lo tomo, con sentido del humor, con deportiva resignación, con la conciencia del deber cumplido y con el orgullo de haber trabajado para mi país al más alto nivel. Oteo el horizonte desde mi escritorio en la playa de las Marinas, huele a mar, la brisa es intensa, las olas altas y espumosas, y escucho, mientras tecleo el ordenador, la banda sonora de Philip Glass para Las Horas, la conmovedora película de Stephen Daldry, un canto feminista (como el libro de Cunningham en el que se basa) a la autonomía moral de todas las mujeres, en verdad de todas las personas. La playa y estas líneas son un buen abrigo después de salir del Gobierno tras un periodo dificilísimo, muy condicionado por una pandemia sin precedentes que nos ha puesto a prueba como nunca antes. Escribir me centra y me da perspectiva. Siempre lo hago con música, normalmente con bandas sonoras: de Michael Nyman, de Hans Zimmer, de Patrick Doyle, de Alexandre Desplat, de Clint Mansell, de Max Richter, de Abel Korzeniowski, de Ólafur Arnalds, de Philip Glass… Úl-
timamente también escucho a una joven pianista que me entusiasma, Hania Rani. Acompaño la escritura con la lectura de algunos clásicos, Marco Aurelio por ejemplo: “No obres como quien ha de vivir diez mil años. Lo irreparable está ya suspendido encima de ti. Mientras vives, mientras es aún posible, sé hombre de bien”1. Un buen consejo, sabio, quizá el único y verdadero consejo que debemos seguir los seres humanos. Nos ayuda a relativizar la mayoría de las cosas y, al tiempo, a subrayar lo importante, a situarnos en nuestra auténtica dimensión, a hacer lo que está en nuestra mano y a ser conscientes de nuestras limitaciones y posibilidades. En esta nueva tarea que emprendo hay algo también de reencuentro conmigo mismo, de alivio reconstituyente, una suerte de solitaria aspiración a cultivar el propio jardín, al menos durante un tiempo. “Sólo en los instantes más creativos de nuestra vida, cuando reflexionamos, cuando nos volcamos en la contemplación interior —escribió Stefan Zweig—, conseguimos que lo que ha llegado a ser común y corriente vuelva a resultar asombroso”2. Otium romano o shole griego. Montaigne lo describió como pocos en sus Ensayos: retirarse en paz, refugiarse en casa, entre libros, ocuparse de sí mismo3, un cierto regreso a Ítaca. No es, claro está, un ocuparse de sí mismo ocioso, indolente, procrastinador; tampoco calvinista que prioriza todo el tiempo la hormiga sobre la cigarra, sino un ocio reflexivo e introspectivo que quiere aprender, extraer enseñanzas, también disfrutar sin prisas de esa soledad buscada, seguir creciendo como persona y sobre todo sentir en las manos el timón de la propia vida.
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MARCO AURELIO: Meditaciones, Libro IV, Taurus, Barcelona, 2015, p. 40. ZWEIG, St.: Encuentro con libros, Acantilado, Barcelona, 2020, p. 9. Vid. MONTAIGNE, M.: Ensayos, I, Cátedra, Madrid, 1985, pp. 69 y ss. José Manuel Rodríguez Uribes
Para ello nada como leer y escribir con el sosiego que requieren las dos actividades intelectuales. Sin apremios, sin interferencias, sin urgencias. Y escuchar música, caminar, ver a los amigos, admirar la naturaleza, el cielo, los árboles (aquí sobre todo las palmeras y los naranjos), beber vino que, como dice Béla Hamvas, “protege de la abstracción excesiva”4, ver buen cine, cocinar, volver a estudiar francés, reír… y distanciarse de todo lo demás. Sí. Eso quiero. Y eso hago. Es lo que necesito en esta nueva etapa que no pretende romper con el pasado sino continuar el camino y mirar con optimismo lo que nos tenga preparado el futuro. Como dice la canción: le vent nous portera. Pero para poder seguir, la parada era obligatoria; el retiro imprescindible. Comienzo un nuevo tiempo después de años de servicio público en primera línea. Allí he comprobado que no toda la teoría coincide con la práctica, ni sirve para la práctica, aunque habrá que seguir insistiendo en que la práctica sin teoría es una ruleta rusa. También he aprendido que el triunfo y el fracaso son dos grandes impostores a los que hay que prestar poca atención. Y sigo convencido (como cuando empecé en política en 2004, alternándola con mi lugar natural, la universidad) de la importancia de actuar siempre de buena fe, sin caer en el cinismo ni en un egoísmo excesivo, menos todavía en la maldad, con convicciones pero sin dogmas, con la máximas capacidades que uno tenga y con la mejor voluntad, pensando en el interés general, mirando todo lo alto y lo lejos que se pueda, más allá del éxito. Emprendo este nuevo tiempo con un nuevo libro, con este ensayo que me he propuesto escribir acerca de dos mundos que me interesan mucho: el del Derecho y el del cine. Es una forma de alejarme de esa praxis reciente para centrarme de nuevo en la teoría, en el estudio y en la reflexión. La teoría, como mínimo, es una herramienta de alerta
4
HAMVAS, B.: La filosofía del vino, Acantilado, Barcelona, 2014, p. 53.
El buen derecho (o las dos muertes de David Gale)
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crítica de la práctica, que le debe servir como sostén, como guía o como horizonte utópico. Es otra manera de aportar a ese bien común. Y quiero hacerlo sin olvidar tampoco dos grandes virtudes que, de acuerdo con Sandel, son muy necesarias para tomárselo en serio5 y que yo he tratado de tener presentes a lo largo de mi vida: la humildad (ni falsa, ni forzada, ni santurrona) y la gratitud. “El hombre crece cuando se arrodilla” que diría Alexandro Manzoni, el mismo que nos sugiere otra gran cualidad, especialmente importante para el hombre público: la prudencia. “Adelante Pedro, pero con juicio”, escribirá en su novela Los novios. La humildad y la gratitud nos ayudan además a ser razonablemente felices y a no tomarnos demasiado en serio a nosotros mismos. Así nos lo enseñó Chesterton en La Ética del país de los Elfos o Norberto Bobbio en A me stesso, en su Autobiografía o en De senectute, el católico y el laico, coincidentes los dos en la bondad, individual y colectiva, personal y social, de la humildad y de la gratitud, que nos hacen mejores, hagamos lo que hagamos y estemos donde estemos. “Ser muy conscientes del carácter contingente de la vida que nos ha tocado en suerte —escribe en este sentido Michael J. Sandel— puede inspirar en nosotros cierta humildad (…). Esa humildad es el punto de partida del camino de vuelta desde la dura ética del éxito que hoy nos separa. Es una humildad que nos encamina, más allá de la tiranía del mérito, hacia una vida pública con menores rencores y más generosidad”6. Desde una perspectiva más completa, podríamos afirmar que con ella favorecemos una sociabilidad más amable y empática, lo que no es poca cosa, quizá la única manera para que al final haya una cierta jus-
5 Vid. en este sentido SANDEL, M. J.: La tiranía del mérito ¿Qué ha sido del bien común?, 5ª ed., Penguin Random House, Barcelona, 2020, p. 24. 6 SANDEL, M. J.: La tiranía del mérito ¿Qué ha sido del bien común?, cit., p. 292. 16
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ticia, tenga sentido pensar el bien común y sea posible lo que denominaré como el buen Derecho. Como escribe Padura en su magistral novela sobre el destierro que también leo estos días: “no se puede hacer la sociedad más justa dándoles patadas en el culo a la gente”7. Sin respeto (la eterna revolución pendiente que diría D. Fernando de los Ríos), sin cordialidad, sin amistad cívica, sin el reconocimiento del otro, sin comprensión, no es posible una sociedad bien ordenada, cohesionada, vertebrada, solidaria, en donde importen los problemas de todos y pueda pensarse de forma justa en su mejor solución. Y son virtudes que están en la condición humana, que son profundamente humanas, aunque no se den siempre ni en todas las personas. También lo son sus contrarias, que, además, suelen ir de la mano. Pero podemos elegir. Depende de nosotros cultivar unas o las otras. Yo quiero optar por las primeras. No me interesa tampoco “el heroísmo, como dice el médico Rieux. Quiero hacer únicamente —en palabras de Jean Daniel dedicadas a su fraternal amigo Albert Camus— mi oficio de hombre”8. Ni más ni menos. Combino así la vuelta a los maestros, pasando por sus manos que diría Coetzee9, con estos pensamientos y divagaciones que me invaden la mente y me fortalecen el ánimo. A la vez, empiezo las primeras líneas de este ensayo sobre La vida de David Gale. Tecleo el ordenador con Philipp Glass de fondo y con el Mediterráneo, hoy impetuoso en su inmensidad hipnótica, al fondo. Estamos a principios de agosto de 2021.
7 PADURA, L.: Como polvo en el viento, 6ª ed., Tusquets Editores, Barcelona, 2021, p. 102. 8 DANIEL, J.: Los míos, Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores, Barcelona, 2012, p. 63 9 Vid. COETZEE, J. M.: Las manos de los maestros. Ensayos selectos, Literatura Random House, Barcelona, 2016. El buen derecho (o las dos muertes de David Gale)
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Sobre el proyecto Cuando vi por primera vez La vida de David Gale en su estreno hace casi dos décadas me emocionó y me hizo pensar. Me sorprendió ya entonces que no tuviera el éxito merecido, sobre todo de crítica. Tampoco lo ha tenido Parker y el conjunto de su filmografía10. Esta película, la última del director británico, no es solo un thriller trepidante, con magníficas interpretaciones y con una bellísima banda sonora; es mucho más: estamos ante una oda comprometida contra la pena de muerte y, desde una mirada más amplia, contra el abuso de poder. La pena de muerte es un mal en sí mismo, así nos lo presenta Parker, con independencia de si el condenado es realmente culpable o si es inocente. Por supuesto, si se trata de un inocente, estamos sin más ante una aberración moral y ante una terrible injusticia, la peor de todas. Se basa en el antiguo espíritu de venganza, anterior a lo ético que diría Ihering, tantas veces “venganza heredada de los dioses”, incluso venganza inhumana, ese rencor presente en todas las epopeyas de la Antigüedad, comprendido entonces casi como un “proceso físico”. Del mismo modo que el león devora su presa, así lo hace el más fuerte con el más débil11. Y, necesariamente, así fue antes de la ética. Por eso, después, hubo ética.
10 Desde El expreso de medianoche, calificada de “racista y terrible”, a Arde Mississippi, “un curioso alegato antirracista donde los defensores de la igualdad utilizan los mismos métodos violentos que los segregacionistas”, por no hablar de El balneario de Battle Creek, “fallida sátira escatológica sobre la salud”. Éstas son algunas de las opiniones que encontramos en TORRES, A. M.: Diccionario Espasa. Cine Mundial, Espasa Calpe, Madrid, 2001, pp. 686-687. Y si analizamos algunos grandes trabajos sobre la historia del cine, ni Alan Parker ni su obra aparecen entre los seleccionados. Vid. SÁNCHEZ NORIEGA, J. L.: Historia del cine. Teorías, estéticas, géneros, Alianza Editorial, Madrid, 2018. 11 Vid. IHERING, R.: Sobre el nacimiento del sentimiento jurídico, Trotta, Madrid, 2008, pp. 55-56. 18
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En positivo, La vida de David Gale es una película a favor de los grandes valores civilizatorios construidos a lo largo del tiempo, así como de las principales virtudes humanas que ayudan a definirlos y a priorizarlos cuando le ganan la partida a las bajas pasiones. Esos valores y esas virtudes irán configurando, en un proceso histórico de experiencias y de desafíos, esa “humanidad civilizada” a la que se refirió Fernando Pessoa12. Desde ella podrá construirse un “sentimiento jurídico saludable y fuerte”13 que está en la base del buen Derecho, la aspiración última de la película de Parker y la tesis central que va a recorrer este libro. No se trata, por tanto, de defender cualquier sistema jurídico, cualquier orden normativo. En todos existe algún sentido de justicia y todos emplean la fuerza con aspiración de monopolio. La prioridad que se le conceda a una o a otra, a fuerza o a justicia, está detrás de las dos grandes tradiciones de la Filosofía del Derecho en la historia: el positivismo jurídico y las doctrinas del Derecho Natural, respectivamente. En la segunda mitad del siglo XX, pensando ya en un Derecho concreto que se corresponde teóricamente con el de las democracias constitucionales y que apunta en su pretensión de corrección hacia ese buen Derecho, comenzó a subrayarse la importancia de un tercer elemento definitorio: la argumentación, el razonamiento entendido como un proceso para justificar decisiones llevado a cabo singularmente por los jueces y presentado como un caso especial del discurso práctico general que incluirá un cierto discurso moral14. No es
12 PESSOA, F.: La educación del estoico, Acantilado, Barcelona, 2005, p. 38. Vid. también PESSOA, F: El libro del desasosiego, Acantilado, Barcelona, 2002, pp. 82 y ss. 13 IHERING, R.: Sobre el nacimiento del sentimiento jurídico, cit., p. 32. 14 Vid. ALEXY, R.: Teoría de la argumentación jurídica, Centro de Estudios Constitucionales, Madrid, 2007. El buen derecho (o las dos muertes de David Gale)
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éste el lugar, por supuesto, para detenerme en la descripción de las diferentes compresiones del Derecho (cualquiera de los manuales que solemos manejar las explican detalladamente15) pero sí quería adelantar que ese buen Derecho necesitará, a mi juicio, de las tres miradas integradas adecuadamente, añadiendo también una cuarta dimensión que he anticipado vinculada con ese “sentimiento jurídico” en expresión de Ihering que debe estar necesariamente presente en suficiente medida en gobernantes, jueces y ciudadanos. Fuerza, razón (práctica) y justicia, por tanto, y ésta última compuesta no solo por determinados valores objetivos (libertad, igualdad, solidaridad y seguridad jurídica) o por los derechos fundamentales en los que estos se concretan, sino también por virtudes humanas o “afecciones del alma” que diría Aristóteles16. Son presupuestos éticos, de ética pública, incorporados a lo largo del tiempo al buen Derecho y que deben ser asumidos y practicados por todos, o al menos dominar la vida pública, “nutrientes éticos” que diría Ihering17. La fuerza podrá
15 También hay películas extraordinarias para enfrentarse directamente a los grandes temas de la Filosofía del Derecho y para aproximarse a las dos grandes tradiciones históricas acerca de la validez y la justicia del Derecho: el iusnaturalismo y el positivismo jurídico. Quizá ¿Vencedores o vencidos? (El juicio de Nuremberg) (1961), de Stanley Kramer, con unos inolvidables Spencer Tracy, Burt Lancaster, Richard Widmark, Marlene Dietrich, Maximilian Schell, Judy Garland o Montgomery Clifft, sea la mejor película de todos los tiempos al respecto. Mis estudiantes de primero en la asignatura de Teoría del Derecho, en los sucesivos cursos desde 1994, se estrenaban siempre con ella en una tradición que comenzamos con mi maestro Gregorio Peces-Barba. La película termina con un grito del personaje de Burt Lancaster, una suerte de Carl Schmitt con remordimiento de conciencia, que sintetiza la importancia de preservar el buen Derecho, de practicarlo, desarrollarlo y cuidarlo: “¿Es que vamos a empezar de nuevo?”. 16 ARISTÓTELES: Retórica, Libro I, Capítulos I, VI y IX, 5ª reimpresión, Alianza Editorial, Madrid, 2020, pp. 54, 88 y 107. 17 IHERING, R.: Sobre el nacimiento del sentimiento jurídico, cit., p. 60. 20
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