Skip to main content

1_9788418155314

Page 1

ZARAGOZA LA CIUDAD DEL VIENTO


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES Manuel Asensi Pérez Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València

Ramón Cotarelo Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia

M.ª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València

Juan Manuel Fernández Soria Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València

Pablo Oñate Rubalcaba Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València

Joan Romero Catedrático de Geografía Humana Universitat de València

Juan José Tamayo Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


ZARAGOZA LA CIUDAD DEL VIENTO

Miguel Ángel Aragüés

Con la colaboración de Pablo y Álvaro Aragüés

tirant humanidades Valencia, 2020


Copyright ® 2020 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant Humanidades publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.

©  Miguel Ángel Aragüés

© TIRANT HUMANIDADES EDITA: TIRANT HUMANIDADES C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email: tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-18155-31-4 MAQUETA: Innovatext Fotografía de portada: Álvaro Aragüés Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


A Manuel Marteles Pintor de alegrĂ­as, que se nos fue en el viento

Y a Olivia y Julieta, que llenarĂĄn de vida a Zaragoza


ÍNDICE PRESENTACIÓN. Zaragoza la ciudad del viento. Esa desconocida................... 11 ZARAGOZA, UNA CIUDAD CON HISTORIA........................................................ 13

I. II. III. IV. V.

Salduie. Porque Zaragoza fue ibera.................................................................. 15 César Augusta. Porque zaragoza fue romana.................................................. 16 Saracusta. Porque Zaragoza fue musulmana................................................... 20 Saragoça. Porque Zaragoza fue y es cristiana................................................. 27 Zaragoza cerrando y abriendo milenio............................................................ 46

UNA CIUDAD PARA CONOCER............................................................................... 49 I. Primer día............................................................................................................ 50 II. Segundo día......................................................................................................... 79 III. Tercer día............................................................................................................. 98 IV. Cuarto día............................................................................................................ 100 UNA CIUDAD LAMINERA Y DELICADA............................................................... 111 UNA CIUDAD DE CINE.............................................................................................. 127 I. Zaragoza de pelicula........................................................................................... 129 UNA CIUDAD DESAPROVECHADA........................................................................ 139 AGRADECIMIENTOS.................................................................................................. 145


PRESENTACIÓN ZARAGOZA LA CIUDAD DEL VIENTO. ESA DESCONOCIDA

Hay varias cosas que identifican a Zaragoza en el imaginario popular: El Pilar, el Ebro, la Jota, Agustina de Aragón, pero yo pienso que hay otra que la define más que todas las anteriores en el día a día de sus habitantes: el viento. El cierzo, para ser más exactos. Ese viento que sopla del Noroeste y según la creencia más extendida hasta hace no tanto nacía en el Moncayo. “Hoy sopla el Moncayo”, era una frase muy común hasta que los hombres y mujeres del tiempo de la tele nos enseñaron meteorología y terminaron con nuestra inocencia. El Moncayo, esa mole de 2.314 metros de altura que vigila la ciudad desde la distancia, destacando majestuosa en el valle del Ebro, pero que en realidad poco o nada tiene que ver con el cierzo, fuera de ese imaginario popular. Un viento que baja siguiendo el curso del río cuando las isobaras se juntan mucho en el Cantábrico al coincidir un anticiclón allí con bajas presiones en el Mediterráneo. Y ojo, que no es para tomarlo a broma, pues ha llegado a alcanzar rachas de más de 100 km hora. 165 km nada más ni menos el 17 de febrero de 1954. En realidad tampoco es el cierzo algo excepcional en el sur de Europa, pues similares son la Tramontana en el Ampurdán, el Mistral en el valle del Ródano o el Bora, en los Balcanes, todos vientos producidos por las bajas presiones en el Mediterráneo. Pero el cierzo es nuestro, de los zaragozanos. y en el fondo lo queremos, aunque a menudo moleste. En invierno porque es frío y desapacible, y en verano porque su condición de viento seco contribuye a desecar los campos. A cambio tenemos con él un pacto, que por algo Zaragoza y Aragón, tanto monta, monta tanto en este caso, con permiso de Isabel y Fernando, es tierra que se define por los pactos, standum est chartae es su lema, y el cierzo nos libra de la polución, de no pocas plagas y de la niebla que a veces hace que Zaragoza se asemeje a la Viena del Tercer Hombre. Hasta tal punto el viento se consideraba algo unido a la ciudad, que en el hablar cazurro de los aragoneses, a los zaragozanos se nos conoce como cheposos, por nuestro andar encorvados para vencer la resistencia del cierzo cuando a éste le da por


12

Miguel Ángel Aragüés

abrirse camino hacia el mar a toda velocidad y sobre todo buscando un poco de calor cuando en invierno el cierzo hace descender la sensación térmica varios grados. Y sin embargo el cierzo no es un viento cualquiera, pues tiene su pedigrí. Ya a los romanos les llamó la atención. Catón lo menciona en el siglo II a.C., un viento fuerte que tiraba a hombres armados y podía volcar carretas, y Aulio Gelio lo denominó Circuís, del ibérico Cercius. En fin y a lo que vamos, que Zaragoza, la ciudad del viento, es una gran desconocida para el común de los mortales. Capital de los cheposos y ciudad de cortesía, siempre acogedora de quienes estén interesados en conocerla. O en conocerlas, porque Zaragoza hay más de una, cuatro por lo menos, diría yo, y de todas ellas vamos a hablar, intentando descubrirlas y hacerlas a nuestros lectores, y esperamos que próximos visitantes, tan atractivas como son para nosotros. Para ello vamos primero a repasar, siquiera sea a vuela pluma, como surgieron esas Zaragozas, como vivieron, y así empezar sorprendiéndole con cosas que usted desconocía. Acto seguido daremos un paseo juntos por la ciudad. O varios, para tratar de acomodarnos a su estancia y ser su guía, o por lo menos sugeridor. Y cerraremos ese paseo con dos notas peculiares sobre la profunda relación de Zaragoza con el arte de filmar y el no menos fácil de comer bien. Para concluir, unas reflexiones que nos ayuden a diseñar el futuro posible. Anímese, pues, y venga con nosotros. Yo creo que vale la pena y que no se arrepentirá. Porque, a fin de cuentas, y como me dijo una vez Guillermo Fatás, “Algo tendrá una ciudad que aparece en la ‘Canción de Roldán’, en el Quijote y en ‘Guerra y paz’; digo yo...”. Amén.


ZARAGOZA, UNA CIUDAD CON HISTORIA La ciudad del viento aparenta ser una ciudad moderna a quien llega a ella, pero detrás de esa modernidad hay varios miles de años de historia, de una historia la mayor de las veces desconocida. No se trata aquí de emular a Napoleón ante las pirámides de Egipto, pero quien se acerque a Zaragoza debe de ser consciente de que más de dos mil años le contemplan. Lo que ocurre es que frente a ciudades como Toledo, Cáceres, Sevilla, que han conservado y mimado su historia, Zaragoza no se ha preocupado en exceso por la suya y los zaragozanos se han empeñado en sucesivas generaciones en cargarse esa historia, o lo que la vida dejara de ella, más que en preservarla. Zaragoza se encuentra en medio de una gran llanura en la que escasea la piedra de buena calidad y por eso a lo largo de los siglos, sus habitantes han reutilizado la piedra de sus grandes construcciones para hacer otras nuevas y de paso han eliminando las huellas de su pasado para construir su presente, que no su futuro. “Zaragoza devorándose a sí misma para sobrevivirse en cada presente, ha hecho desaparecer gran parte de sus vestigios más explícitos” 1 La falta de piedra, buena excusa para enmascarar la desidia de mucho nuevo rico incapaz de ver en lo antiguo algo más que cosas viejas. Así la Torre Nueva, joya única del siglo XVI, se convirtió en cascotes. Lo que no consiguieron los franceses en sus sitios de la ciudad, lo lograron unos comerciantes deseosos de dar mayor visibilidad a su establecimiento y un Ayuntamiento ansioso de contentar a sus vecinos de pro. Otro tanto le ocurrió a la Puerta de Valencia en el siglo XIX y a la Universidad en el XX, derribadas por ignorancia, o por avaricia, y a la espléndida capilla Cerbuna que había en ésta, abandonada a la crueldad de los elementos, La ciudad de la piedra escasa pasó a ser la ciudad de los cascotes para convertirse en poco tiempo en la ciudad del ladrillo y de la ganancia rápida. Vayamos, pues, a ello y tengamos en cuenta lo dicho. Que más de 2.000 años nos contemplan

1

Salduie, ciudad ibérica. Guillermo Fatás Cabeza y Miguel Beltrán Loris


14

Miguel Ángel Aragüés

Imagen 1. La Puerta de Valencia (en la actualidad plaza de la Magdalena)


Zaragoza, una ciudad con historia

15

I.  SALDUIE. PORQUE ZARAGOZA FUE IBERA Ahora lo que nos interesa, aunque sea a vuela pluma, que siempre se ha dicho que Zaragoza no requiere más de un fin de semana y no es cosa de perder el tiempo, son esos más de dos mil años de historia de la ciudad. Y lo que no sabe quien pisa algunas de sus calles es que otros viandantes le precedieron hace dos y hasta tres mil años quizás. Ya a finales de la Edad del Bronce o comienzos de la Edad del Hierro, dos milenios antes de Cristo, existía un núcleo habitado en la zona más antigua de la ciudad, la que delimitan el río Ebro y la desembocadura en el mismo del río Huerva que llega desde el sur. En concreto entre las actuales calles de San Vicente de Paúl, Sepulcro y la Plaza de la Magdalena, y el río Ebro. Ese núcleo que entre 400 y 250 años antes de Cristo se llamaba Salduie, estaba habitado por los Sedetanos, tribu Ibera que con el tiempo sería aliada de Roma. De hecho, “Salduie llegó a ser no sólo una ciudad filorromana, sino el centro neurálgico de un gran dispositivo militar y administrativo en el Ebro, algunas generaciones antes de la fundación de César Augusta” 2 Cosa perfectamente comprensible si tenemos en cuenta su privilegiada situación geográfica. Accesible en barco desde el Mediterráneo gracias a un Ebro navegable para los barcos de la época y camino del Cantábrico. Paso a la Galia a través del camino natural del río Gállego, que desemboca junto a la ciudad desde el Norte. Camino hacia el Levante por el cauce del río Huerva, que también desemboca en la ciudad, esta vez desde el sur, y la delimita por el Este. Y próxima al paso más accesible hacia el interior de la península, hacia el sur, siguiendo el río Jalón, que desemboca en el Ebro a escasos 30 kilómetros al oeste de la ciudad. A eso añadiríamos, en términos actuales, equidistante de casi todo lo importante, pues 300 km. o poco más, separan a Zaragoza de Barcelona, Madrid, Bilbao y Valencia, por no mencionar Toulouse, allende los Pirineos, y en términos históricos, poseedora de un vado primero y de un puente después, que permitiría cruzar el gran río Ebro, incluso a pié los meses más calurosos, y en aquella época los más viajeros, del año.

2 ¡Salduie,

ciudad ibérica. Guillermo Fatás Cabeza y Miguel Beltrán Loris


16

Miguel Ángel Aragüés

Imagen 2. Mapa de Iberia con la localización de Salduie

II.  CÉSAR AUGUSTA. PORQUE ZARAGOZA FUE ROMANA Y Salduie pasó a ser César Augusta, o Césaraugusta, que tanto se usó una fórmula como la otra. Parece ser que CCA, es decir la Colonia Cesar Augusta, se fundó en torno a la segunda decena de la presente Era y una serie de buenas razones, todo lo buenas que pueden ser cuando se deduce sobre piedras y escritos muy posteriores en el tiempo, apuntarían al año 13 antes de Cristo. Es más, hay quien aventura como fecha de referencia la del 23 de septiembre del 13 a. C. o la del 23 de diciembre del 14 a.C.


17

Zaragoza, una ciudad con historia

Imagen 2bis. César Augusto

¿Por qué tanta precisión si en ningún lugar figura escrita la fecha exacta de la creación de la Colonia? Tanto Julio César como su sucesor Octavio Augusto, fueron prolíficos en la creación de ciudades con sus nombres, Julia o Augusta, más de 75


18

Miguel Ángel Aragüés

se han contabilizado, pero Zaragoza fue la única, que se sepa, que mereció ser nombrada con algo más que el nombre de su fundador, y que lo fue con su cargo y título honorífico, César Augusto. El nombre de la ciudad, de la nueva colonia, era “verdaderamente raro, hasta el punto de que constituye un caso único en el mundo romano…. “Ninguna (otra ciudad) en todo el Imperio llevó el nombre completo de uno u otro (emperador), excepto Cesar Augusta, caso absolutamente único y aún sin explicar cabalmente” 3 Algo realmente extraordinario tuvo que ocurrir para que tal cosa tuviera lugar y dada la importancia que los romanos daban a las fechas, especialmente a la del nacimiento, incluso a la de la concepción, y siendo que está acreditado que Octavio nació un 23 de septiembre del año 63 a.C., y que por lo tanto el año 13 a.C. habría cumplido 50 años, es muy posible que la fundación de la Colonia viniera motivada por dicha efemérides y por ello recibiera la distinción de un nombre especial. Por eso se aventura también una segunda posible fecha algo anterior, la del 23 de diciembre del 14 a.C. Porque los astrólogos de entonces, mucho más exactos que el actual CIS, habían deducido de la fecha y hora del nacimiento que Octavio habría sido engendrado el 23 de diciembre del 64 a.C. en torno a las 7,30 de la mañana, lo que ya es precisión en unos y ganas de madrugar, o ganas al madrugar, en otros, de lo que también se habrían cumplido 50 años en el momento de la fundación de la Colonia que, vistas las circunstancias concurrentes, recibió el nombre menos malo que a alguien se le podía ocurrir. Personalmente siento preferencia por esta segunda versión. Y digo siento, porque no hay más razón que la sentimental y me gusta pensar que, como si de un ser humano se tratara, Zaragoza tuvo su origen en una cópula invernal. Y que aquellos polvos trajeron los posteriores lodos, en forma de legionarios. Veteranos licenciados con honores de tres Legiones, la X Gémina, la VI Victrix y la IV Macedónica, fueron quienes levantaron la nueva ciudad y se convirtieron en sus nuevos y orgullosos habitantes, recibiendo como premio el poder procrear y reproducirse con las hijas de los habitantes iberos que allí ya habría, aunque de las fechas y resultado de esas coyundas nada digan los astrónomos, que ninguno de aquellos jubilados llegó a Emperador. Aunque coyunda, la hubo, y nosotros somos la prueba de ello.

3

César Augusta, ciudad romana. Miguel Beltrán Loris y Guillermo Fatás Cabeza


Zaragoza, una ciudad con historia

19

La Zaragoza romana, César Augusta, o Césaraugusta, se funda pues a partir de un vado sobre el río Ebro, un puente, posiblemente de madera, después, antecedente del actual Puente de Piedra, y ampliando la anterior ubicación de la ciudad ibera de Salduie. Para ello un sacerdote marcaría con un arado de bronce los límites de la ciudad, levantándolo un poco al coincidir con el centro de los cuatro puntos cardinales para indicar donde irían las puertas de acceso y evitar que los mortales, con sus pies, profanaran el surco sagrado que marcaba los lindes de la ciudad. Conforme a las costumbres romanas, dos calles perpendiculares entre sí marcaban el núcleo sobre el que edificar. El Cardo máximus, que iba de Norte a Sur, entrando en la ciudad por la Puerta del Puente, luego del Ángel, y atravesar la ciudad hasta llegar a la Puerta Cinegia. En líneas generales la actual calle de Don Jaime I, por lo menos en su primera mitad desde el río, porque el trazado original de la segunda mitad parece ser que estaría algo más a la derecha en el sentido de la marcha y la puerta que marcaba su final coincidiría con la actual salida del llamado Tubo, en la Plaza de España. La otra calle, el Decumanus máximus, iba de Este a Oeste, desde la Puerta de Valencia o Tortosa, actual Plaza de la Magdalena, hasta la Puerta de Toledo, siguiendo las calles Mayor y Manifestación. Ninguno de esos nombres es de época romana, por cierto, ni los de las puertas ni los de las calles, que ignoramos cuales fueron, pero de eso hablaremos algo más adelante. De hecho, todas las calles que iban de norte a sur se llamaban cardus y las que iban de este a oeste decumanus, pero las dos que se cruzaban en el centro de la ciudad eran el Cardo y Decumanus máximus. Algo de esa influencia romana llevamos en su día a América, donde todavía en países como Colombia, las calles se llaman así, calles, o bien carreras, según discurran en una dirección o en otra. En definitiva, la Zaragoza romana, Césaraugusta, se desenvolvió durante unos cuatrocientos años en torno a los dos ejes citados y delimitada por la calle del Coso, antiguo Cursus, o zona libre de edificaciones y obstáculos para facilitar la defensa que circundaba las ciudades romanas por la parte de fuera de las murallas, al Sur, Oeste y Este, y el río Ebro al Norte. Ese trazado es perfectamente reconocible a simple vista en un mapa actual de la ciudad y la ciudad romana se conoce en el lenguaje local como el Casco, de casco viejo, o antiguo, donde se concentra buena parte de la marcha de la ciudad. También hemos de volver sobre ello.


20

Miguel Ángel Aragüés

A pesar de la querencia local por la piedra ajena para sus nuevas construcciones, aun se conservan algunos restos de Césaraugusta, que luego veremos con más detenimiento.

Imagen 3. Murallas

III.  SARACUSTA. PORQUE ZARAGOZA FUE MUSULMANA Esto no es, ni pretende serlo, un libro de historia, sino solo una guía, un libro de claves, para dar una base histórica mínima al visitante, incluso al habitante, para entender por qué una ciudad, Zaragoza en este caso, es como es. Por eso nos vamos a saltar trescientos años de una tacada, para irnos al 714. No se pierde nadie gran cosa. En esos tres siglos tampoco ocurrió nada de especial importancia para la ciudad visto desde nuestra distancia ni que dejara huella visible en la misma, Por lo menos que yo sepa o haya encontrado. Salvo un cuadro en el Paraninfo con la proclamación del vigesimosexto rey visigodo, Sisenando, que tuvo lugar precisamente en Zaragoza el 631. Pero el año 714 sí que requiere de nuestra atención, porque en primavera aparecieron por los montes al sur de la ciudad unos extraños hombres de los que ya


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
1_9788418155314 by Editorial Tirant Lo Blanch - Issuu