LA RELACIÓN RAZÓN-PASIÓN: ARISTÓTELES, R. DESCARTES Y J. BUTLER
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES Manuel Asensi Pérez
Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València
Ramón Cotarelo
Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia
M.ª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València
Juan Manuel Fernández Soria
Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València
Pablo Oñate Rubalcaba
Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València
Joan Romero
Catedrático de Geografía Humana Universitat de València
Juan José Tamayo
Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid
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LA RELACIÓN RAZÓN-PASIÓN: ARISTÓTELES, R. DESCARTES Y J. BUTLER
MARGARITA MAURI
tirant humanidades Valencia, 2022
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A los amigos fieles, Skip y Ker In memoriam
Índice ARISTÓTELES INTRODUCCIÓN................................................................................................ I. LA RELACIÓN RAZÓN-PASIÓN: ARISTÓTELES................................ 1. Alma racional y alma no racional........................................................ 2. La estructura desiderativa..................................................................... 3. Afecciones y pasiones............................................................................. 3.1. Las afecciones................................................................................. 3.2. Las pasiones (πάθη)...................................................................... 4. Pasiones y conocimiento....................................................................... 5. Acción y pasión....................................................................................... 6. La educación de las pasiones................................................................. 7. Pasiones suscitadas: la retórica y la poética......................................... 7.1. Retórica........................................................................................... 7.2. Poética............................................................................................. 8. Pasiones, mujeres y esclavos.................................................................. II. CONCLUSIONES: LAS PASIONES TRATADAS DESDE LA PERSPECTIVA DE LA FÍSICA, DIALÉCTICA, ÉTICA, RETÓRICA Y POÉTICA. a) Las pasiones desde la dialéctica............................................................ b) Las pasiones desde la física.................................................................... c) Las pasiones desde la ética.................................................................... d) Las pasiones desde la retórica y poética.............................................. BIBLIOGRAFÍA....................................................................................................
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Apéndice 1. Las pasiones y su localización en los textos de Aristóteles......... Apéndice 2. Definición esencial de cada una de las pasiones. Retórica, ii........ Apéndice 3. Terminología griega y su traducción actual.................................
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RENÉ DESCARTES INTRODUCCIÓN................................................................................................ 1. LA UNIÓN ALMA-CUERPO..................................................................... 2. QUÉ ES LA PASIÓN (PASSION)................................................................ 3. CAUSA Y EFECTOS DE LAS PASIONES................................................ 4. UTILIDAD DE LAS PASIONES................................................................. 5. PASIONES, VIRTUDES Y VICIOS............................................................ 6. CLASIFICACIÓN DE LAS PASIONES..................................................... BIBLIOGRAFÍA....................................................................................................
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Índice
JOSEPH BUTLER INTRODUCCIÓN................................................................................................ 1. EL PUNTO DE PARTIDA: LA NATURALEZA HUMANA.................. 2. LA CONCIENCIA (RAZÓN O PRINCIPIO DE REFLEXIÓN)........... 3. PASIONES, APETITOS Y AFECCIONES................................................ 4. LA NATURALEZA HUMANA COMO GUÍA MORAL........................ BIBLIOGRAFÍA....................................................................................................
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CONCLUSIONES................................................................................................
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ARISTÓTELES τό δέ τέλος μέγιστον άπάντων (el fin es lo principal en todo) Poética, 6, 1450a 23
INTRODUCCIÓN El tema de la relación entre las pasiones y la razón está presente en toda la historia de los sistemas éticos. La distinta naturaleza que presentan la razón y las pasiones, por un lado, y los problemas fácticos que suelen acarrear las conductas movidas por la pasión, por otro, han convertido esta cuestión en una de las que más continuidad tienen en la Historia de la Ética. ¿Qué hacemos con las pasiones y qué papel han de tener en la moralidad humana? Una rápida consideración de las posiciones adoptadas por las filosofías morales conduce a la conclusión de que los filósofos han valorado las pasiones negativamente debido a su frecuente oposición a la razón. Y si la estimación de la naturaleza de las pasiones no ha sido, inicialmente, negativa, la calificación de buenas o malas ha derivado de la relación de las pasiones con la razón. Todas estas apreciaciones tienen mucho que ver con la antropología que cada autor plantea y que deviene el fundamento que justifica las tesis éticas que defiende. Las pasiones desconciertan a propios y a extraños porque se presentan sin el consentimiento explícito de quien las sufre y, además, causan conductas que no siempre son aprobadas por aquellos que las protagonizan. Y si las pasiones no dan lugar a una actuación, porque el agente moral lo impide, no por ello deja de sentirlas como algo que no siempre puede o quiere dominar. Desde su capacidad de reflexión el ser humano se pregunta cómo es posible que no siempre actúe de acuerdo con lo que, hasta ese momento, había considerado que era la mejor opción moral; se pregunta por qué no siempre es capaz de ser
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dueño de lo que siente. La literatura de todos los tiempos ilustra a la perfección esta experiencia cotidiana del ser humano, una experiencia que el lenguaje coloquial resume aludiendo al enfrentamiento entre el corazón y la cabeza. Aristóteles es uno de los autores clásicos que aborda la relación entre las pasiones y la razón. Hay un común acuerdo entre los estudiosos de la teoría aristotélica de las pasiones en que el autor nunca escribió un tratado sistemático sobre ellas, si bien aparecen en varias de sus obras, siendo siempre consideradas desde el punto de vista que el tratado requiere.1 Esta observación no ha de sorprender al lector de la obra aristotélica, pues el filósofo a menudo recuerda que todo se define por su fin. Teniendo esto en cuenta, es de esperar que lo que se diga de las pasiones en cada obra responda a la finalidad que esta se proponga, pues sería totalmente inadecuado ocuparse de una cuestión en términos no pertinentes a su finalidad. Por tanto, sólo la apreciación de las pasiones desde distintos ángulos –los que cada obra ofrece– puede aproximarnos al concepto aristotélico de ‘pasión’ y a la relación que esta mantiene y debe mantener con la razón. El tema de esta investigación es, pues, el de la relación entre las pasiones y la razón con el objetivo puesto en: a) determinar qué son las pasiones y desde qué perspectivas aparecen en las obras de Aristóteles; y b) analizar y discutir las diferentes interpretaciones sobre la definición de ‘pasión’ que se encuentran en los autores contemporáneos. Queda fuera de la finalidad de esta investigación el análisis de la influencia que, sin duda, Platón tuvo en el desarrollo aristotélico del tema de las pasiones y su relación con la razón. En la estructuración de este trabajo se ha empezado por considerar las facultades a partir de las cuales se puede comenzar a hablar de las actividades, racional y apetitiva, distinguiendo en esta última
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Gastaldi, S., ‘Pathe and polis. Aristotle’s Theory of Passions in the Rhetoric and the Ethics’; Topoi,6(1987), p. 105. Trueba, C., ‘La teoría aristotélica de las emociones’; Signos filosóficos, 11(2009)22, p. 148. Leighton, S., ‘Aristotle and the Emotions’; in Aristotle’s Rhetoric, ed. By A. Oksenberg, Berkeley, University of California Press, 1996, p. 229.
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las tres clases de ὄρεξις de que habla el autor. A continuación, se ha tratado de las pasiones estableciendo, en primer lugar, las diferencias y semejanzas entre afecciones y pasiones, su relación con el placer y el dolor, y también su vinculación con la ὄρεξις. Los capítulos cuarto y quinto abordan la conexión entre conocimiento y acción con las pasiones, mientras que el apartado sexto plantea la necesidad de la educación de las pasiones para hacer posible la excelencia moral. En el capítulo séptimo se trata de las pasiones desde la perspectiva del orador y del poeta. En este caso, se considera la pasión como el objetivo que el orador y el poeta se proponen suscitar en el oyente o espectador. Debido a las diferencias naturales que Aristóteles estima que existen entre los hombres, las mujeres y los esclavos naturales, se ha considerado de interés incluir un apartado, el octavo, donde se planteara qué papel tienen las pasiones en los esclavos naturales y en las mujeres. En el trabajo se han incluido tres apéndices que responden a un criterio de utilidad: los textos donde Aristóteles se refiere a determinadas pasiones; la definición sucinta de las pasiones analizadas en el libro II de la Retórica y, por último, una relación de las traducciones de los términos griegos relacionados con el tema de las pasiones. Con relación al tema de la traducción de los términos griegos quisiera hacer algunas observaciones. Un problema que se añade a la dificultad de entender los textos aristotélicos es el de la variedad de términos que los diferentes traductores emplean para traducir la misma palabra griega, algo que no sucede con otras voces como, por ejemplo, la que se refiere a la virtud o a la felicidad. Al objeto de dar una prueba de esta variedad y, al mismo tiempo, ofrecer una guía terminológica, en el apéndice tercero se recoge una muestra, que no pretende ser exhaustiva, de la variedad terminológica aludida. Mención aparte merece la traducción del término πάθος que, en nuestras lenguas, suele convertirse en el vocablo ‘pasión’. Sin em-
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bargo, esta palabra está progresivamente cayendo en desuso. Lo que antaño se nombraba con la expresión ‘pasión’ hoy es llamado ‘emoción’2 gracias, en parte, a la influencia de los escritores anglosajones, que han sido los pioneros en sustituir un término por el otro. Aquello a lo que el vocablo ‘emoción’ se refiere es lo mismo a lo que alude ‘pasión’, pero las connotaciones que ambos términos tienen son diferentes. La lengua latina tradujo πάθος por passio, y conservó la idea de que la pasión era aquello que padecía o soportaba el agente moral. Con la elección de la palabra ‘emoción’ como sustituto de ‘pasión’ el acento se desplaza de lo padecido a lo sentido, con lo cual se aleja del concepto la connotación de ‘movimiento repentino opuesto a la razón’ que ‘pasión’ suele tener.3 En el uso lingüístico resulta más fácil admitir la existencia de una ‘inteligencia emocional’ que no la de una ‘inteligencia pasional’. Del mismo modo, parece más sencillo aceptar que alguien viva de acuerdo con sus emociones que en consonancia con sus pasiones. Sin negar que ‘pasión’ y ‘emoción’ se refieran a lo mismo, el uso tradicional del término ha presentado la pasión como un tema moral y la emoción, en cambio, como un asunto de la psicología.
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Como se hace, por ejemplo, en la obra Emociones y estilos de vida, ed. por L. Flamarique y M. Oliveira (Madrid, Biblioteca nueva, 2013). La descripción de la emoción que se ofrece en este libro se corresponde con lo que la tradición ha llamado ‘pasión’. Compárense estas tres definiciones a fin de ver su afinidad: emoción: “Reacción afectiva intensa de aparición aguda y de breve duración, determinada por un estímulo ambiental. Su aparición provoca una modificación en el nivel somático, vegetativo y psíquico.”; pasión: “Término que pertenece a la tradición filosófica, en la cual posee un significado contrario correlativo a la acción. En manos de la pasión el sujeto, en efecto, no actúa sino padece (…).”; sentimiento: “Resonancia afectiva menos intensa que la pasión y más duradera que la emoción, con la que el sujeto vive sus estados subjetivos y los aspectos del mundo externo. En psicología el sentimiento ha sido objeto de análisis fenomenológicos y de consideraciones específicas en el ámbito de la psicología de lo profundo.” Fuente: Galimberti, U., Diccionario de Psicología; México, s. XXI, 2002. https://saberespsi.files.wordpress.com/2016/09/galimberti-umberto-diccionario-de-psicologc3ada.pdf. Consultado en mayo 2019.
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Teniendo en cuenta el objeto de estudio de esta investigación, se ha optado por conservar la palabra ‘pasión’ para denominar lo que Aristóteles consideró que eran afecciones acompañadas de placer/dolor. Si bien en un primer momento se pensó en dedicar la investigación exclusivamente al autor griego, después se consideró de interés poner en relación sus conclusiones con las de otros dos filósofos, alejados temporalmente de Aristóteles y, a su vez, con pocos puntos en común. Pese a las diferencias de todo tipo, los tres coinciden en la necesidad de que las pasiones estén presentes en la vida humana, siempre tuteladas, eso sí, por el principio racional. R. Descartes expone sus tesis sobre las pasiones en la obra Les passions de l’âme (1649) donde defiende que las pasiones tienen un origen corporal con afectaciones en el alma. J. Butler en Five Sermons (1726) defiende que las pasiones, aunque supeditadas al orden racional, son imprescindibles para la vida moral. Una vez analizadas las ideas de los tres autores se pondrá el objetivo en establecer una comparación entre ellos a fin de discernir las semejanzas y las diferencias que las pasiones tienen en la ética que cada uno de ellos defiende. Una última consideración. Aunque se hayan incluido otros dos autores, como el lector enseguida apreciará, esta investigación trata, fundamentalmente, de Aristóteles.
I. LA RELACIÓN RAZÓN-PASIÓN: ARISTÓTELES 1. Alma racional y alma no racional El ser humano es un existente complejo caracterizado por varias dimensiones y actividades que son la manifestación externa de las facultades que le constituyen y que le distinguen de otros seres vivos. Aristóteles parte de la observación y lo que esta le muestra es que el ser humano tiene la capacidad de pensar, querer, desear, crear, amar, odiar y airarse. Y aborda la explicación de esas actividades a través del análisis de la constitución entitativa del ser racional.
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Tal como aparece explicitado en De Anima (DA), III, 9, 432a 24-25, puede decirse que en el alma existe la parte racional (λογιστικὸν), la impulsiva (θυμικὸν) y la apetitiva (ἐπιθυμητικόν), o bien que en ella coexiste la parte racional (λογιστικὸν) con la no racional (ἄλογον). En Ética Nicomáquea (EN), I,13, Aristóteles se refiere a la segunda de estas divisiones al afirmar que son dos las partes del alma, una que tiene razón (λόγον ἔχον) y otra no racional (ἄλογον). Con esta distinción general el autor alude a los tres estratos que, aunque estrechamente vinculados, pueden distinguirse en el alma: lo vegetativo (τὸ φυτικὸν), lo apetitivo o desiderativo (ἐπιθυμετικὸν/ὀρεκτικὸν) y lo que tiene razón (λόγον ἔχον). Estos tres elementos mantienen entre sí una relación dispar, pues mientras el vegetativo se sustrae al dominio racional (no participa de ningún modo de la razón)4, el apetitivo, aunque independiente, puede quedar sometido a la razón, es decir, participa de la razón “en cierto modo”5. La parte apetitiva puede considerarse racional en tanto que dirigida por la razón. Las denominaciones de λόγον y ἄλογον no han de entenderse en términos de oposición, pues sólo se refieren a las posibilidades cognitivas de los seres de los que se predican. Si Aristóteles los entendiera como opuestos, al situarlos en el mismo ser vivo, estaría dando a entender que no pueden conciliarse, una tesis que su filosofía claramente excluye. La tensión que pueda darse entre las dos clases de almas que conviven en el ser humano puede ser superada por una relación harmónica entre las partes, lograda, por ejemplo, a través de la educación. En el De Anima6 aparece esta misma clasificación cuando Aristóteles se refiere a las facultades del alma: la nutritiva, la sensitiva, la de movimiento local y la de pensar (διανοητικόν).
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EN, I, 13, 1102b 30. EN, I, 13, 1102b 13-14. DA, ΙΙ, 2, 413b 11-13.
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2. La estructura desiderativa La ὄρεξις es una facultad que se encuentra en todo ser vivo capaz de sensaciones, capaz de tender o de alejarse de lo que está fuera de él en un movimiento de búsqueda o de rechazo. Si las facultades de conocimiento proporcionan información sobre el medio en el que se encuentra el ser vivo, la tendencia apetitiva delimita los objetivos que el viviente se propone (voluntaria o deliberadamente) en ese mismo medio, mostrando con ello las carencias de su naturaleza. La ὄρεξις, asociada o no a lo racional, aparece como una de las causas del movimiento en cuanto es movida por el objeto deseado (τὸ ὀρεκτικόν).7 De este modo, en la explicación del movimiento de un agente hacia un objeto hay que tener en cuenta tres elementos: a) aquello que mueve, lo cual, siendo un bien aparente o real, permanece inmóvil; b) la facultad (ὄρεξις) movida por el bien, y c) el ser humano en su conjunto, que se pone en movimiento.8 A su vez, la ὄρεξις aparece como consecuencia de una actividad anterior emprendida por la sensación (αἵσθησις), la imaginación (φαντασία) o el acto de pensar (νοήσις).9 Las diferentes clases de ὄρεξις vienen determinadas por el tipo de conocimiento que el ser vivo posee del medio en el que se encuentra y la capacidad de interactuar con él. Diferentes textos se refieren a las tres clases de ὄρεξις10: la ὄρεξις puede manifestarse en forma de ἐπιθυμία, θυμός y βούλησις. Los tres términos indican una tendencia apetitiva, pero mientras la βούλησις es una ὄρεξις ligada al pensamiento racional, ἐπιθυμία y θυμός son manifestaciones de la ὄρεξις no racional. El criterio de distinción entre estas tres formas de ὄρεξις es el objeto de deseo y el acceso cognitivo a él.11 La ὄρεξις racional
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DA, III, 10, 433a 23. DA, III, 10, 433b 13-14. Motu (DM), 701a 36. Ética Eudemia (EE), II,7,1223a 25-27; DA, II,3 414b 2; DM, 700b 22. DA, III 10, 433b 10-13. Para J.M. Cooper, el deseo racional es la expresión práctica de lo que es bueno para el agente, en el sentido de verdaderamente bueno. Cooper,
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tiene por causa el pensamiento racional. La ὄρεξις no racional, en cambio, se origina frente a lo considerado como placentero: “(…) el deseo (ἐπιθυμία) es apetito (ὄρεξις) de lo placentero.”12 Para Aristóteles, la tendencia apetitiva está directamente relacionada con la capacidad de conocimiento sensorial y racional. Sólo los seres racionales tienen βούλησις; sólo los seres que tienen tacto –y por ello son capaces de sentir placer y dolor, de percibir lo agradable y lo doloroso–13 tienen ἐπιθυμία.14 El tacto es el sentido primordial de la sensación, el que permite la recepción –agradable o no– de los estímulos del entorno. Por tanto, la sensación hace posible la ἐπιθυμία. Que la sensación o el conocimiento racional estén ligados a la ὄρεξις pone de relieve dos cuestiones: en primer lugar, la relación causal que existe entre la ὄρεξις y cualquier clase de conocimiento; y, en segundo lugar, que el conocimiento, por sí mismo, no mueve al sujeto,15 sino el objeto o bien práctico y el deseo que se posiciona frente a él. Ἐπιθυμία (deseo irracional, apetito irracional) La ἐπιθυμία es una clase de ὄρεξις que tiene por objeto el placer16 inmediato, siendo una tendencia común a todos los animales, racionales y no racionales.17 En esta tendencia Aristóteles distingue dos variedades, la ἐπιθυμία racional y la ἐπιθυμία no racional. Los deseos racionales son aquellos que nacen tras una persuasión o convencimiento, es decir, son deseos nacidos al amparo de un proceso racional anterior que desemboca en el deseo de ver y poseer, dice el estagirita. Existe, pues, una actividad racional previa que mueve a la
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J.M., ‘Some Remarks in Aristotle’s Moral Psychology’; in XVII Supplement The Southern Journal of Philosophy, (1988), p.31. Retórica, I, 11, 1370a 18. DA, II,3. Una de las razones por las que la ética animal está contra el maltrato de los animales se basa en esta capacidad de sentir dolor/placer. DA, III, 433b 1. DA, II 3, 414b 5-6; Retórica, I, 10, 1369a 3; Retórica, Ι, 11,1370a 18. EE, II,10,1225b 27.
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ἐπιθυμία a desear algo que se supone placentero. En cambio, los deseos no racionales son naturales en su origen, espontáneos; así, por ejemplo, los que provienen del cuerpo y están ligados a la naturaleza, como el hambre, la sed, los eróticos, y los placeres de los cinco sentidos.18 Hay que tener en cuenta que, a pesar de su diverso origen, los dos movimientos de la ἐπιθυμία tienden al mismo objeto, lo que es placentero. En el caso de que se defienda que las πάθη tienen relación con la ἐπιθυμία, –una cuestión que se abordará más adelante– no hay que considerar los deseos no racionales como πάθη en el sentido que estas tienen en la Retórica, porque no se originan como efecto de las palabras persuasivas del orador, sino de forma espontánea y ligada a los procesos naturales. En todo caso, como señala D. Konstan19, los deseos no racionales pueden ser tomados como pasiones en el sentido amplio del término, pero no forman parte de la categoría de las πάθη analizadas en la Retórica. βούλησις (voluntad, deseo racional) Asociada a la racionalidad20, la βούλησις es un deseo racional cuyo objeto es un bien, el bien verdadero para el virtuoso y el bien aparente para el que no lo es.21 Como ὄρεξις, la βούλησις es un deseo, pero tanto su objeto como el conocimiento racional que precede al deseo la convierten en específica del ser humano. θυμός (impulso, coraje, arrebato, apetito irascible, brío) El θυμός es otra de las manifestaciones de la ὄρεξις no racional. Este término es a menudo traducido como ‘impulso’ o ‘ira’, pues el propio Aristóteles parece vincular θυμός con la irascibilidad en varios pasajes.22 El θυμός tiene que ver con la capacidad de afrontar la
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Retórica, I,11, 1370a 19-29. Konstan, D., ‘The Concept of ‘Emotion’ from Plato to Cicero’; Méthexis, XIX (2006), p. 143-144. DA, III, 9, 432b 5-6. EN, III, 4, 1113a 14-18. Retórica, I 10, 1369a 4, EN, III 1,1111a 30-31.
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vida, con la lucha y la autoafirmación. Se trata de un movimiento espontáneo del apetito con el que se hace frente a los peligros. Como dice C. Viano23, el θυμός denota la naturaleza esencialmente positiva del hombre por ser una facultad impulsiva que salvaguarda la individualidad. Viene a ser un tipo de valentía o de arrojo natural, si bien Aristóteles advierte de que no se debe confundir el θυμός con la virtud del valor. En el valiente el θυμός tiene un papel importante, pero lo que mueve la actuación del valiente no es el dolor o un interés, sino un fin noble.24 Si bien θυμός y ἐπιθυμία conforman la ὄρεξις no racional, existe entre ellos una diferencia importante que Aristóteles suele señalar. El θυμός, dice Aristóteles, a diferencia de la ἐπιθυμία, atiende a la razón, aunque su precipitación impide el cumplimiento adecuado de sus órdenes: “Así la ira (θυμός), debido al acaloramiento y a la precipitación del natural, oye, sí, a la razón pero no se entera de lo que ésta le ordena, y se lanza a la venganza.”25 El texto pone en evidencia que para Aristóteles el θυμός es una capacidad reactiva del agente frente a un estímulo externo valorado negativamente. Así, mientras la ἐπιθυμία busca lo placentero, el θυμός resiste y se enfrenta a lo difícil o doloroso. En diversos textos de la Política, el θυμός es presentado como una facultad del alma de la que emana la fuerza que hace capaz al ser humano, no sólo de oponerse a lo que considera una afrenta o una injusticia, sino de amar: “(…) es el brío el que produce el afecto, pues
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Viano, C., ‘Amicizia, ostilità e passioni di rivaltà nella Retorica di Aristotele’, p. 138 y 140. https://www.academia.edu/19559240/Amicizia_ostilit%C3%A0_e_passioni_di_rivalit%C3%A0_nella_Retorica_di_Aristotele. Consultado en marzo de 2022. Viano cita una definición clásica de θυμός ofrecida por P. Meyer: “(…) est ea naturalis vis, qua quisque quatenus is ipse est, impellitur ut naturam ac vitam ipsi propriam omni ratione defendat.” Ho thumos apud Aristotelem Platonemque, 1876. In Viano, p. 138. EN, III, 8, 1116b 30. EN, VII, 6, 1149a 30-33. Debería decir ‘precipitación natural’.