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FUNDAMENTACIÓN, ESTRATEGIAS DE INTERVENCIÓN SOCIOEDUCATIVA Y EXPERIENCIAS DESDE DIFERENTES LENGUAJES ARTÍSTICOS

M. Carmen Bellver Moreno Irene Verde Peleato

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El tema de esta obra se asienta en la creatividad como una destreza indispensable en la formación de las y los educadores. Los autores sostienen que la actitud creativa puede aprenderse siendo entrenada, estimulada y enseñada; por lo tanto, haciéndose presente, de una manera práctica y continua, en las aulas universitarias.

EDUCACIÓN SOCIAL Y CREATIVIDAD

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EDUCACIÓN SOCIAL Y CREATIVIDAD

El contenido del libro está organizado en dos partes. La primera, incluye la fundamentación teórica sobre el concepto de creatividad. La segunda, presenta fundamenta y describe estrategias para la intervención basadas en la creatividad desde diferentes lenguajes artísticos aportando experiencias realizadas en diferentes ámbitos y disciplinas o propuestas de trabajo.

FUNDAMENTACIÓN, ESTRATEGIAS DE INTERVENCIÓN SOCIOEDUCATIVA Y EXPERIENCIAS DESDE DIFERENTES LENGUAJES ARTÍSTICOS

(Coordinadoras)

El libro, desde una perspectiva interdisciplinar, quiere servir a distintos profesionales de la intervención socioeducativa aportando estrategias de intervención útiles para desarrollar la creatividad a través de diferentes lenguajes artísticos. En definitiva, la obra ofrece ejemplos concretos de cómo llevar a cabo procesos creativos.

M. Carmen Bellver Moreno Irene Verde Peleato (Coordinadoras)

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Fotografía de portada:

José Verde Peleato


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES

Manuel Asensi Pérez

Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València

Ramón Cotarelo

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia

Mª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València

Juan Manuel Fernández Soria

Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València

Pablo Oñate Rubalcaba

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València

Joan Romero

Catedrático de Geografía Humana Universitat de València

Juan José Tamayo

Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


EDUCACIÓN SOCIAL Y CREATIVIDAD FUNDAMENTACIÓN, ESTRATEGIAS DE INTERVENCIÓN SOCIOEDUCATIVA Y EXPERIENCIAS DESDE DIFERENTES LENGUAJES ARTÍSTICOS

Coordinadoras Mª CARMEN BELLVER MORENO IRENE VERDE PELEATO

tirant humanidades Valencia, 2020


Copyright ® 2020 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor.

En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant Humanidades publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.

Director de la colección: JUAN MANUEL FERNÁNDEZ SORIA

© Varios autores

© TIRANT HUMANIDADES EDITA: TIRANT HUMANIDADES C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-18155-11-6 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


ÍNDICE PRÓLOGO............................................................................................................ 11 Petra Mª Pérez Alonso-Geta

Primera parte FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA SOBRE CREATIVIDAD Capítulo 1. Creatividad: un reto en la educación superior.............................. 17 Vicente Alfonso-Benlliure Mª Carmen Bellver Moreno

Capítulo 2. Creatividad e innovación, promoviendo el cambio...................... 43 Irene Verde Peleato Mª Carmen Bellver Moreno

Capítulo 3. Aprendizaje y destreza en la utilización social de técnicas de creatividad............................................................................................................. 71 María Consuelo Bernal Santacreu Inés Moragrega Vergara

Capítulo 4. Familia y creatividad: binomio indisociable en los procesos educativos.............................................................................................................. 95 Piedad Sahuquillo Mateo Verónica Riquelme Soto Paz Cánovas Leonhardt

Capítulo 5. La mediación artística...................................................................... 113 Ascensión Moreno González

Parte segunda ESTRATEGIAS DE INTERVENCIÓN BASADAS EN LA CREATIVIDAD DESDE DIFERENTES LENGUAJES ARTÍSTICOS Capítulo 6. Humor y clown: nuevos recursos educativos................................ 137 Jesús Jara Amaia Prieto Marín Davinia Palomares-Montero Fernando Marhuenda Fluixá

Capítulo 7. El arte de contar cuentos................................................................. 157 Irene Verde Peleato Bernardo Ortín Pérez Jara Sánchis Peris


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Índice

Capítulo 8. Medios visuales como herramientas de análisis e intervención social. Sociología, fotografía y cómic.................................................................. 183 Elisabet Marco Arocas

Capítulo 9. La experiencia Basket Beat: la música al servicio de la acción social y la supervisión educativa desde una perspectiva política.................... 205 Josep Mª Aragay Borràs

Capítulo 10. Las artes plásticas como estrategia para la intervención en la educación social.................................................................................................... 227 Elizabet Català Collado Eva Cristina Mesas Escobar

Capítulo 11. La danza movimiento terapia como recurso creativo en educación social.............................................................................................................. 249 Natalia Gandía Carbonell Mª Carmen Bellver Moreno

Capítulo 12 ¡Luces, cámara y educ-acción!....................................................... 263 Irene Verde Peleato Laura Candel Artal

Capítulo 13. Aprehender la realidad a través de la fotografía: una mirada social y política sobre la ciudad........................................................................... 299 Sandra García de Fez José Daniel López Jiménez

Capítulo 14. Educación social, teatro y creatividad ¿actuamos para transformar(nos)?................................................................................................ 327 Inmaculada López-Francés María-Isabel Viana-Orta Evelyn Moctezuma Ramírez

Capítulo 15. Las TIC como recurso pedagógico y creativo en la formación idiomática en contextos de educación social..................................................... 341 Margarita Bakieva Judith Quintano Nieto Sonia Ortega Gaite

Capítulo 16. Evaluando con creatividad: técnicas creativas para la evaluación de programas socioeducativos............................................................................ 365 María Jesús Perales Montolío Jorge Cascales Ribera Begoña García-Romeu del Romero


PRÓLOGO Petra Mª Pérez Alonso-Geta Universitat de València

Entendemos aquí la Creatividad como una destreza adquirible, como un rasgo del que participan todos los seres humanos, aunque precise ser cultivada. La capacidad de ser creativo es una mezcla de estrategias (conocimientos, actitudes y habilidades) que se pueden desarrollar mediante la práctica. Se trata de hacerse con nuevas ideas, saliendo de las rutas trazadas, por la experiencia, para implementándolas, conseguir nuevos logros. La creatividad desde esta perspectiva se enseña y se aprende y es precisamente aquí donde la actitud del docente tiene un papel fundamental. De Maestros y educadores creativos: Alumnos y educandos creativos. La creatividad es la posibilidad de salirse de la repetición y de la rutina para innovar. De esta manera, se puede transformar la forma de enfrentarse con la realidad cambiando el tipo de respuesta que se da, teniendo una actitud creativa. De hecho, numerosas investigaciones han hallado asociaciones constantes entre la creatividad y las actitudes (Nickerson, Perckins y Smith, 1987, p. 177). La actitud creativa nos coloca en una multiplicidad de perspectivas, en la posibilidad de “ver de nuevo”, en la posibilidad de cambio. La actitud creativa se opone a la inercia, a la rutina de la repetición, a la misma forma de entender causas y efectos. La actitud creativa precisa salir de los límites marcados para ir más allá, dejar en suspensión el discurrir automático para poder acercarse a otro tipo de relaciones; permite jugar con la metáfora en la descripción de lo que existe, revisar los esquemas que utilizamos para entender la realidad y en definitiva, abrir la puerta a la aparición de nuevas respuestas imaginadas. De todo ello se deduce la importancia de desarrollar actitudes creativas en el sujeto para implementar la creatividad y la innovación. Por ello, el primer paso es incidir a nivel cognitivo para desarrollar nuevas creencias y opiniones, en definitiva, patrones de percepción


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nuevos que permitan librarse de los juicios previos (prejuicios), de las ideas dominantes, etc., para generar creencias adecuadas, puesto que las creencias, que son los esquemas conceptuales que tenemos acerca de algo, con los suficientes refuerzos, generan actitudes y la actitud precede a la acción. Las creencias son estructuras cognitivas regularmente estables, pero que el individuo modifica y estructura cuando recibe información que hace cuestionar las mismas. De ahí que cualquier programa de cambio de actitudes debe partir no solo del conocimiento de las creencias del individuo, sino también del conjunto de variables externas o circunstancias que determinan que se mantengan dichas creencias. De hecho, existen diferentes técnicas estratégicas que puedan modificar o mejorar las creencias en sentido creativo (comunicación persuasiva, orientada al cambio de pensamiento, modelado, experiencia vivida, etc.). Por otra parte, hay que tener en cuenta, en relación a la actitud, sus tres componentes fundamentales (cognitivo, afectivo y comportamental), entendiendo que estos tres componentes no necesariamente se presentan unidos. La gente no siempre se comporta como piensa o siente; por ello, para programar cualquier cambio de actitudes se deben tener en cuenta las percepciones que el sujeto tiene del contexto y actuar sobre esa base para garantizar que finalmente se lleva a cabo a la acción (Fishbein y Adjen, 1980). Lo que caracteriza a la actitud es la evaluación afectiva de los resultados positivos o negativos de la realización de una determinada conducta. De hecho, hay una diferencia esencial entre creencias y actitudes, ya que mientras las primeras hacen referencia directa al ámbito cognitivo, las segundas hacen referencia al ámbito de lo afectivo. Por ello hay que conseguir que el sujeto, cree, considere valioso colaborar en proyectos o actividades que promuevan el ver de nuevo, la creatividad, la innovación y se implique afectivamente en ello. Sin embargo, hay que tener en cuenta, que aunque tener creencias adecuadas, apreciar para sí el valor de la creatividad, predispone de hecho a generar actitudes positivas hacia el cambio y la innovación; ello no garantiza que el individuo se comporte necesariamente de acuerdo a estas actitudes. Para garantizar que finalmente actúe y se comprometa con el desarrollo creativo debe esperar algún tipo de re-


Prólogo

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sultado positivo de su acción, que le sirva de incentivo y refuerzo, ya sea desde la autoreferencialidad, el reconocimiento externo, o desde la misma satisfacción de enfrentarse a lo nuevo. Por ello, la incentivación por el logro se convierte en un buen camino para desarrollar actitudes creativas. De hecho, las técnicas organizacionales (teoría “Z”, círculos de calidad, etc.), que promueven el logro personal desde la delegación de poder, promueven la participación e incentivan las nuevas ideas, se muestran idóneas para conseguir una mayor afluencia de ideas, procesos y productos creativos. Esta forma de desarrollo creativo se puede y se debe potenciar mediante la educación, desarrollando creencias y actitudes adecuadas, que permitan implementar nuevas ideas y procesos creativos en cualquier orden de la vida. Solo así es posible preparar a las nuevas generaciones para un mundo en constante cambio. Precisamente el libro, que tienen en sus manos, coordinado por las profesoras Mª Carmen Bellver Moreno e Irene Verde Peleato, se encuadra en ese tipo de trabajos que permiten desarrollar creencias y actitudes creativas adecuadas. Ayuda a promover las estrategias de intervención necesarias para desarrollar la creatividad en diferentes lenguajes artísticos de la educación social y tiene como finalidad, mostrar la aplicación práctica de los distintos ámbitos relacionados con la creatividad, en relación a la práctica de los educadores sociales en particular y en general a los distintos profesionales ocupados de la intervención socioeducativa. La obra tiene el acierto de ser un tanto interdisciplinar, pues aunque se parte de una perspectiva globalmente educativa, se incorporan aproximaciones desde la teoría de la educación, la mediación y expresión artística en todo su alcance, los métodos de investigación, la evaluación educativa, la didáctica o las nuevas tecnologías. En suma, presenta un acercamiento teórico riguroso al conocido tema de la creatividad, a la vez, que aporta novedades interesantes para la intervención que el especialista en educación social no encontrará en trabajos previos. El manual está organizado en 16 capítulos divididos en dos partes. Una primera parte, titulada Fundamentación teórica sobre creatividad de la que forman parte los capítulos 1 a 5 y, una segunda parte que lleva por título Estrategias de intervención basadas en la creatividad desde diferentes lenguajes artísticos formada por los capítulos 6 a 16.


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Petra Mª Pérez Alonso-Geta

El primer capítulo, elaborado por Vicente Alfonso-Benlliure y Mª Carmen Bellver Moreno lleva a cabo una aproximación a la creatividad como fuente de desarrollo personal y bienestar y reivindica la necesidad de que se contemple en la educación superior. Irene Verde Peleato y Mª Carmen Bellver Moreno son las autoras del segundo capítulo que se centra en cómo la creatividad por medio del aprendizaje permanente se torna en motor de la innovación y factor clave del desarrollo de las competencias personales, laborales, empresariales y sociales de todas las personas, así como de su bienestar social. Se proponen estrategias concretas para introducir cambios en la institución universitaria en cuanto a construir contextos educativos orientados hacia la promoción de la creatividad y la innovación. El tercer capítulo, elaborado por María Consuelo Bernal Santacreu e Inés Moragrega Vergara, está dedicado a explicar el concepto de creatividad, características de la persona creativa y factores que intervienen en el proceso creativo así como las etapas del mismo. Piedad Sahuquillo Mateo, Verónica Riquelme Soto y Paz Cánovas Leonhardt son las autoras del cuarto capítulo en el que presentan de qué manera creatividad y familia suponen un binomio indisociable en los procesos educativos ya que la creatividad se encuentra condicionada por dos elementos clave para el desarrollo de las personas: el entorno ecológico en el que el sujeto se desarrolla y construye, al igual que los vínculos relacionales y afectivos que mantiene. Por último, el quinto capítulo, a modo de preámbulo de la segunda parte del libro, escrito por Ascensión Moreno González trata el concepto de Mediación Artística a través de sus diferentes lenguajes y su vinculación con proyectos artísticos para la transformación social, la inclusión y el desarrollo comunitario. En cuanto a la segunda parte del libro, el sexto capítulo cuyos autores son Jesús Jara, Amaia Prieto Marín, Davinia PalomaresMontero y Fernando Marhuenda Fluixá presenta la experiencia desarrollada en la Facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación de la Universidad de Valencia, en la asignatura de “Didáctica y Organización Socioeducativa” del Grado de Educación Social a lo largo de varios cursos académicos sobre el humor y el clown como recursos educativos.


Prólogo

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El séptimo capítulo elaborado por Irene Verde Peleato, Bernardo Ortín Pérez y Jara Sánchis Peris pone en valor el arte de contar y escuchar cuentos como estrategia poderosa de trabajo para las y los educadores, todavía aún poco explotada por colectivos como el de los educadores sociales. El octavo capítulo, escrito por Elisabet Marco Arocas versa sobre el uso indispensable de los diferentes recursos y medios visuales y audiovisuales, artes y tecnologías de la información y comunicación (TICs) en el aula para provocar la inquietud, despertar el interés y la creatividad, así como estimular y potenciar la adquisición de conocimientos y competencias centrándose en la fotografía y el cómic como ejemplos de las muchas herramientas visuales que se podrían implementar en el contexto educativo universitario. Josep María Aragay Borràs es el autor del noveno capítulo que pretende ser un reclamo para incorporar las artes y en concreto la música como metodología de intervención social, más aun, en segundo término, una semilla para redefinir las artes comunitarias desde la educación social porque el arte tiene el poder de trabajar desde los cuerpos, la emoción y, especialmente —como el deporte y la música—, desde lo colectivo. El décimo capítulo elaborado por Elizabet Català Collado y Eva Cristina Mesas Escobar invita a trabajar en educación social a través del arte. Además de la función pedagógica que tiene el proceso de aprendizaje de la expresión plástica y la creación, se da una función de encuentro con los demás y una función de autoconocimiento y descubrimiento del mundo. La expresión artística es un territorio que ayuda a las personas a construir no sólo lenguajes discursivos, sino fundamentalmente no discursivos (afectivos, simbólicos y emocionales). Natalia Gandía Carbonell y Mª Carmen Bellver Moreno abordan en el décimo primer capítulo la danza movimiento terapia como parte del grupo de las terapias creativas o terapias expresivas que trabajan la expresión personal del sujeto a través de un medio determinado, alentando la acción de expresar. El décimo segundo capítulo de Irene Verde Peleato y Laura Candel Artal, presenta el cine como recurso pedagógico para despertar y enriquecer las competencias para la vida tales como la reflexión,


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comunicación y diálogo más allá de que sea una fuente lúdica de disfrute. Sandra García de Fez y José Daniel López Jiménez son los autores del capítulo décimo-tercero centrado en la fotografía como una herramienta cercana al estudiantado universitario que invita a tener un papel dinámico en la captación de la realidad y en su posterior análisis. El capítulo décimo-cuarto de Inmaculada López-Francés, MaríaIsabel Viana-Orta y Evelyn Montezuma recoge y presenta la aplicación del Teatro de la Oprimida en la asignatura de Pedagogía Social del Grado de Educación Social en la Facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación de la Universidad de Valencia como recurso para aprender y transformar el espacio social y personal. El capítulo décimo quinto escrito por Margarita Bakieva, Judith Quintano Nieto y Sonia Ortega Gaite abordan de qué manera habitamos en un nuevo ecosistema comunicativo, en el que emergen nuevas prácticas comunicativas y de interacción social. La tecnología digital facilita que la sociabilidad humana se extienda y amplie. Las sociedades conectadas desarrollan un uso generalizado de las TIC que, según el dominio y apropiación de las mismas, hace que se conviertan en Tecnología del Aprendizaje y el Conocimiento (TAC) y Tecnologías para el Empoderamiento y la Participación (TEP). El último capítulo del libro, el décimo-sexto, de María Jesús Perales Montolío, Jorge Cascales Ribera y Begoña García-Romeu del Romero presenta las técnicas creativas como estrategias adecuadas para desarrollar una evaluación significativa de las intervenciones socioeducativas, hayan utilizado, o no, técnicas creativas en su desarrollo.

FISHBEIN, M. y ADJEN, I. (1980). Understanding attitude and Predicting social behavior. New Jersey: Prentice Hall. NICKERSON, R.; PERCKINS, D. y SMITH, E. (1987). Enseñar a pensar. Barcelona: Paidós.


Primera parte

FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA SOBRE CREATIVIDAD


Capítulo 1

CREATIVIDAD: UN RETO EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR Vicente Alfonso-Benlliure1 Mª Carmen Bellver Moreno2

1. INTRODUCCIÓN La creatividad es una de las cualidades más fascinantes del ser humano. De hecho, es una de las características que más nos diferencia del resto de animales. Aunque algunos animales, como por ejemplo los chimpancés o los cuervos, sean capaces de solucionar problemas de forma perspicaz, su conducta depende fundamentalmente del instinto y/o del ensayo-error. La creatividad tiene muy buena “prensa” a nivel conceptual pero recibe “malos tratos” cuando toma cuerpo. Casi nadie se manifiesta en contra de la creatividad pero esa misma gente puede reaccionar negativamente cuando se les propone un cambio. Pero “si siempre se ha hecho así”, protestan. Desafortunadamente, el concepto “creatividad” está plagado de mitos que dificultan un verdadero entendimiento de qué es y cómo se puede desarrollar. Educar en y para la creatividad es un verdadero reto en todas las etapas educativas, en especial las de nivel superior, orientadas a desarrollar personas creativas capaces de construir su propio proyecto vital (Rodríguez, 2018). Es preocupante que muchos profesionales todavía conciban y basen sus intervenciones educativas en visiones míticas de la creatividad. Éstas les alejan de su cometido profesional y les impiden influir de forma positiva sobre el desarrollo creativo de sus alumnos. Este capítulo trata fundamentalmente de describir qué es y qué no es la creatividad, y que esa visión menos estereotipada y más realista de

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Universitat de València, Dept. Psicología Evolutiva y de la Educación; vicente. alfonso@uv.es Universitat de València, Dept. Teoría de la Educación; m.carmen.bellver@uv.es


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la creatividad nos sirva de base para poder promoverla en entornos educativos. La creatividad reside en la capacidad del ser humano para pensar en las cosas no solamente como son, sino como podrían ser. Los seres humanos no vivimos permanentemente en el presente inmediato, el aquí y ahora, sino que podemos repasar voluntariamente el pasado y proyectarnos psicológicamente sobre el futuro. Esa gran amplitud de conciencia, como todo en esta vida, tiene efectos beneficiosos y también trae consigo alguna complicación. Entre los primeros, sin esa capacidad para ir más allá de la realidad existente e inmediata el ser humano todavía viviría en las cavernas. Literalmente. Los antropólogos aseguran que usar herramientas y planificar, las dos capacidades que dependen de anticipar futuras posibilidades, desempeñaron un enorme papel en el éxito evolutivo del Homo sapiens (Gopnick, 2009). Y precisamente, los sapiens se impusieron evolutivamente a los neardentales gracias a su versatilidad, su capacidad para innovar y construir “ficciones” de la realidad (Harari, 2014). Gracias a nuestra capacidad para manejar y experimentar con la realidad (tanto físicamente a través del uso de herramientas, como mentalmente a través del uso de símbolos) los seres humanos podemos influir sobre el ambiente, cambiándolo, modificándolo, y a veces, mejorándolo. Es la gran ventaja evolutiva del ser humano con respecto a otras especies. El ser humano ha sido capaz de descubrir las posibilidades del fuego, pintar la capilla Sixtina, caminar sobre la superficie lunar, curar la viruela, componer el vals de las flores o cocinar “erizos gratinados al perfume de cava”. A base de pequeños y grandes cambios, nuestra vida es hoy muy diferente a como lo era antes de la domesticación de plantas y animales, antes de revolución científica, de la industrial o antes de que apareciera internet. Nuestra vida como especie ha cambiado mucho y nos hemos situado en la cima de la cadena alimenticia. Por el contrario, la vida de una ballena, un león o una lagartija sigue siendo igual hoy que hace 20.000 años. Una de las desventajas de esa amplitud psicológica a la que nos referíamos es que nuestro bienestar también se vuelve más complejo. Somos el único animal capaz de ser infeliz preocupado por lo que quizás nunca llegue a ocurrir. Pero ya sabemos que nada es gratis en esta vida. Hoy la psicología sabe que nuestro bienestar tiene mucho


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que ver con mantener un cierto nivel de estabilidad u orden psicológico (Csikszentmihalyi, 1990). Nuestro cerebro es el resultado de millones de años de evolución. Su funcionamiento es subsidiario del largo proceso de desarrollo de la especie humana. Esto conlleva que, para conseguir bienestar, nuestro cerebro necesite hacer aquello a lo que se ha acostumbrado a lo largo de ese tiempo. Aunque nuestra cultura occidental se empeña en brindarnos fórmulas de acceso rápido al bienestar, la verdad es que nuestra mente ofrece sus mejores prestaciones cuando se implica intensamente y pone en práctica talentos y habilidades personales (fluir psicológico). Los entornos educativos deberían tener esto muy presente, puesto que si son capaces de conectar con los intereses de los alumnos y de graduar el nivel de dificultad al nivel adecuado (como suele ocurrir en Educación Infantil), los alumnos se entregan, disfrutan, aprenden y desarrollan sus potenciales. Hoy sabemos que ese tipo de experiencias están muy cercanas a lo que llamamos bienestar o felicidad. Las personas no fluyen psicológicamente cuando están estresadas, tienen prisa o no les gusta lo que hacen. Las personas fluyen cuando se implican en tareas que les agradan, que se les da más o menos bien y cuando el entorno no presiona negativamente y la tarea pide un cierto nivel de esfuerzo. Esa demanda de esfuerzo hace que estas experiencias (ya sea escribir, escalar, relacionarse, diseñar, enseñar, etc.) supongan una verdadera “inversión” psicológica, cuyos dividendos se recogen en forma de desarrollo personal y bienestar.

2. ANTECEDENTES DEL ESTUDIO CIENTÍFICO DE LA CREATIVIDAD Hasta los estudios de Galton en la segunda mitad del siglo XIX, el concepto de creatividad iba casi siempre asociado a los de genialidad, misterio y divinidad. El citado autor estudió a personas especialmente dotadas y planteó una concepción hereditaria de la creatividad. Su mérito fue separarla de lo sobrenatural y comenzar a reivindicar su carácter humano. De entre los autores más relevantes del siglo XX, podemos destacar a Guilford. Su intervención en 1950 ante la American Psychological Association se considera el punto de partida de una nueva etapa


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en el estudio de la creatividad. Dentro de una tradición diferencial (focalizada en la identificación de las diferencias individuales), propuso su Modelo de la Estructura del Intelecto (Guilford, 1977) e hizo un gran esfuerzo por diseñar instrumentos de evaluación, pues entendía que la creatividad podía ser observada, medida y educada como cualquier otra conducta humana. Las ideas creativas de Guilford llegaron en un contexto y momento adecuados a nivel socio-político: guerra fría, carrera tecnológica y espacial, nuevos mercados, industria del ocio, etc. Como consecuencia, se produjo en EE.UU un vuelco en el estudio de la creatividad en forma de recursos económicos y personales. Guilford (1977) introdujo la distinción entre pensamiento divergente y convergente. El primero tiene que ver con la capacidad para producir múltiples ideas (fluidez), inusuales (originalidad) y variadas (flexibilidad). Este tipo de pensamiento se basa en la ruptura con las ideas prevalecientes, la inhibición de conexiones recurrentes y la generación de ideas alternativas (León, Altmann, Abrams, González, & Heilman, 2014). Por su parte, el pensamiento convergente se basa en la lógica y tiene en cuenta los referentes contextuales para adecuar las respuestas a las demandas del entorno. A partir de la década de los 70, desde la perspectiva de la Psicología Cognitiva, la creatividad comenzó a conceptualizarse como una serie de procesos y estructuras cognitivas totalmente “normales” que dan lugar a una serie de resultados “poco normales” o extraordinarios (Weisberg, 1993). Todos estos procesos están al alcance de cualquier ser humano. El hecho de reconocer que la creatividad es un aspecto normativo del funcionamiento psicológico humano no niega la existencia de diferencias individuales, ni la existencia de barreras, prejuicios y hábitos de pensamiento que dificultan la producción de ideas novedosas. De forma paralela a los estudios cognitivos, investigadores como MacKinnon (1975), Amabile (1983) o Eysenck (1993), encabezan una serie de estudios que centraron sus esfuerzos en variables como la personalidad, la motivación o el ambiente desde una perspectiva socio-cultural. Esta perspectiva ayudó a entender que la creatividad no es solo la característica de un sujeto sino un fenómeno psico-social, que tiene lugar cuando determinados elementos tanto personales como contextuales están presentes. En esta línea, las tendencias más


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recientes tratan de enfocar un tema complejo desde una perspectiva también compleja, evitando reduccionismos. Los modelos explicativos de la creatividad más aceptados son aquellos que atienden a su naturaleza multifacética. Estos modelos llamados componenciales incluyen tanto componentes cognitivos (inteligencia, conocimientos…) como afectivo-personales (personalidad, motivación…) y socioculturales (dominios, ámbitos…). Entre ellos, podemos destacar los modelos de Amabile (1996), Csikszentmihalyi (1990), Feldhusen (1995), Runco y Chand (1995), Sternberg y Lubart (1991), Kauffman y Beguetto (2009). Todos ellos tienen en común el reconocer la necesaria pero insuficiente participación de los componentes implicados, y la compleja interacción entre ellos para que la creatividad sea posible. En el siglo XXI, las tendencias en investigación pasan por desarrollar y refinar las perspectivas teóricas existentes y establecer conexiones entre ellas y el desarrollo de modelos integradores de carácter multidisciplinar que busquen unificar las diferentes teorías (Kozbelt, Beguetto y Runco, 2010). También intentar responder a cuestiones controvertidas todavía abiertas como son la especificidadgeneralidad de dominio (¿en qué se parecen y en qué se diferencian la creatividad de un pintor y la de un matemático?), la relación entre creatividad e inteligencia (¿son más creativas las personas con altas capacidades?, ¿qué ocurre con las personas con discapacidad intelectual?), la creatividad individual vs grupal (¿en qué se asemejan?, ¿qué peculiaridades tiene la creación colectiva?), la mejor forma de promocionarla atendiendo a las diferencias temperamentales, culturales, al momento evolutivo, etc. A pesar de sus más de cien años de historia, el estudio científico de la creatividad todavía se encuentra en fases iniciales. Los investigadores de la creatividad tenemos grandes y emocionantes retos creativos por resolver.

3. RADIOGRAFÍA DE LA CREATIVIDAD Podemos decir que la creatividad tiene lugar cuando una persona, trabajando de una determinada forma, es capaz de tener buenas ideas en un entorno que puede promover o dificultar la aparición de esas ideas. A esta descripción se la conoce como Teoría de las 4 ps (Rhodes, 1961) y sigue aportando una estructura básica pero útil pa-


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ra repasar la creatividad desde cuatro perspectivas fundamentales: persona, proceso, producto y presión ambiental.

3.1. Persona: las características del sujeto creativo No existen personas creativas y personas no creativas. Existen personas que han desarrollado más ese potencial y otras que no lo han hecho. Afirmar que una persona no es creativa es como decir que no tiene estatura o inteligencia. En forma de potencial, la creatividad está distribuida normalmente entre la población. Si todos tenemos un potencial creativo ¿cómo se explica que algunas personas manifiesten su creatividad y otras no? Son muchas las razones pero podemos destacar tres: porque no les enseñaron, por las diferencias individuales a nivel de talento y por diferencias individuales a nivel de personalidad. Repasémoslas brevemente. La creatividad, al igual que la inteligencia, puede ser entrenada, estimulada y enseñada. Cuanto antes se haga, mucho mejor. Muchas personas pasan por la vida ignorando sus posibilidades creativas y creyendo que “es cosa de otros”. Desafortunadamente, aunque la Psicología conoce ese carácter normativo de la creatividad, la sociedad en general y muchas escuelas en particular, todavía creen que es algo propio de gente excéntrica y un tanto loca. Este mito ha hecho y sigue haciendo mucho daño. Si el potencial creativo no se desarrolla, permanece latente toda la vida. Por ello es tan importante que, en todas las etapas educativas, se incorpore el desarrollo de la creatividad como objetivo fundamental. La segunda razón tiene que ver con las diferencias individuales a nivel de dotación genética o talento. Estas diferencias existen y marcan el nivel potencial que una persona será capaz de desarrollar. Si alguien nace con un talento concreto, este permanece en estado de latencia si no se promueve y se ejercita. El desarrollo tiene lugar en la continua interacción entre nuestras disposiciones genéticas y las experiencias de aprendizaje reales de cada uno de nosotros. Estas marcarán hasta qué punto se plasma el potencial personal. Puedo tener escrito en mis genes que podría medir 2,13 metros. Pero serán mi dieta, hábitos de ejercicio, etc. los que finalmente determinen si llego al nivel de Pau Gasol. Lo mismo ocurre con el potencial creativo.


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