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CIBERACTIVISMO DISRUPCIONES, EMERGENCIAS Y PROCESOS DE REMEDIACIÓN


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES Manuel Asensi Pérez

Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València

Ramón Cotarelo

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia

M.ª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València

Juan Manuel Fernández Soria

Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València

Pablo Oñate Rubalca ba

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València

Joan Romero

Catedrático de Geografía Humana Universitat de València

Juan José Tamayo

Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


CIBERACTIVISMO

DISRUPCIONES, EMERGENCIAS Y PROCESOS DE REMEDIACIÓN

FRANCISCO SIERRA CABALLERO

tirant humanidades Barcelona, 2021


Copyright ® 2021 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com. La edición de este libro ha sido posible en el marco del Proyecto Nacional de I+D “Ciberactivismo, Ciudadanía Digital y Nuevos Movimientos Urbanos” (CIBERMOV), financiado por el Programa Estatal de Fomento de la Investigación Científica y Técnica de Excelencia, Subprograma Estatal de Generación de Conocimiento del Ministerio de Economía y Competitividad (Ref: CSO2016-78386-P). Asimismo, el proyecto está cofinanciado por fondos FEDER.

© Francisco Sierra Caballero

© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es DEPÓSITO LEGAL: V-1972-2021 ISBN: 978-84-1861-465-1 MAQUETA: Disset Ediciones Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


Índice

I. INTRODUCCIÓN................................................................................ 11 II. CIUDADANÍA, COMUNICACIÓN Y CIBERDEMOCRACIA............ 23 1. DEL ESTADO DEL ARTE Y LA AGENDA DE INVESTIGACIÓN............................................................................................ 24 2. HACKEAR EL ESPACIO PÚBLICO, PENSANDO EN RED......... 37 3. CAPITAL INFORMACIONAL Y DERECHOS DE LA COMUNICACIÓN....................................................................................... 43

III. ESPACIO PÚBLICO OPOSICIONAL Y CIBERACTIVISMO. UNA LECTURA MATERIALISTA.................................................................... 55 1. NUEVO CICLO DE CRISIS Y PROTESTAS.................................. 55 2. UN CAMPO INEXPLORADO....................................................... 59 3. ESPACIO PÚBLICO Y SUBALTERNIDAD.................................... 65 4. HACIA UNA TEORÍA MATERIALISTA DEL CIBERACTIVISMO................................................................................................ 74 5. HORIZONTES EMANCIPADORES............................................. 80

IV. IMÁGENES Y MÁSCARAS DE LA COMUNICACIÓN TRADICIONAL EN LA ERA INTERNET. LA LUCHA DE LOS INDIGNADOS.......................................................................................... 85 1. MEMORIA COMUNICACIONAL Y FRENTES CULTURALES.. 86 2. IMÁGENES E IMAGINARIOS INSURGENTES............................ 88


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3. REDES CONECTIVAS, IMÁGENES MOVILIZADORAS............. 91 4. LA PROYECCIÓN DE LA PALABRA COMPARTIDA.................. 94

V. IMAGINARIOS INSTITUYENTES. UNA LECTURA MAGMÁTICA.......................................................................................... 101 1. DIALÉCTICA DE LO SOCIAL...................................................... 103 2. ELEMENTOS PARA UNA CRÍTICA MATERIALISTA DEL CIBERACTIVISMO........................................................................... 106 3. DERIVAS Y AGENDA DE INVESTIGACIÓN............................... 124

VI. HOMO LUDENS. JUEGO Y CARNAVALIZACIÓN DE LOS MOVIMIENTOS CONECTIVOS DE LA ERA DIGITAL......................... 129 1. JUEGO Y VALOR.......................................................................... 130 2. SEMIOSIS Y TEORÍA MATERIALISTA DE LA MEDIACIÓN..... 132 3. DEL OIKOS AL ETHOS................................................................ 138 4. JUEGO, TRABAIO, CREACIÓN................................................... 144

VII. EL ANONIMATO Y LA ECONOMÍA MORAL DE LA MULTITUD EN RED............................................................................... 149 1. FIGURAS, MÁSCARAS Y ESPECTROS......................................... 150 2. ANONIMATO Y CIBERACTIVISMO........................................... 154 3. FACTORES Y ELEMENTOS DE ANÁLISIS.................................. 159 4. LA ANÓNIMA VIDA EN COMÚN............................................... 164


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VIII. LA NUEVA COMUNICACIÓN TRANSFORMADORA. ELEMENTOS DE ANÁLISIS DEL NUEVO ACTIVISMO DIGITAL....... 169 1. TECNOCULTURA Y NUEVA URBANIDAD................................. 170 2. MEDIACIÓN SOCIAL, CULTURA URBANA Y APROPIACIÓN TECNOLÓGICA........................................................................... 173 3. ESTRATEGIAS COGNITIVAS....................................................... 176 4. LÍNEAS DE FUGA......................................................................... 182

IX. CIBERGUERRA Y VIDEOVIGILANCIA. LA CONTRAINSURGENCIA FRENTE A LAS MULTITUDES CONECTADAS........................................................................................ 191 1. LA INDUCCIÓN DEL PÁNICO MORAL..................................... 193 2. CARTOGRAFÍA DE UN DOMINIO INEXPLORADO................ 196 3. MEDIOS DIGITALES, CONTROL GLOBAL................................ 202 4. INFOGUERRA Y SOCIOCIBERNÉTICA...................................... 206 5. EL EFECTO HEISENBERG........................................................... 217

X. EPÍLOGO............................................................................................. 233 REFERENCIAS......................................................................................... 257


I. INTRODUCCIÓN En su crónica visionaria Las transformaciones del hombre, Lewis Mumford advertía que la confianza excesiva en la técnica y el automatismo significaban el primer paso, iluminación anticipatoria en la década de los cincuenta del pasado siglo, para perder el secreto de educar a la humanidad, dada la prevalencia y desaparición de todo límite. El reinado del tecnocentrismo como triunfo de la desmesura y el orgullo, en la era deslimitada de la revolución digital, pareciera validar como norma su sentencia. Ahora bien, como todo proceso contradictorio,las nuevas tecnologías han contribuido al tiempo a favorecer un proceso de empoderamiento del sujeto de nuestra tardomodernidad, al redefinir las formas de producción de riqueza del trabajo inmaterial, basado en la complejidad inherente y ampliada de la dinámica social que Pierre Lévy denomina “espacio de conciencia explotado, en virtud de tres polos o vectores estratégicos: – La invención. – La explotación económica de la innovación. – Y el entorno favorable de creatividad. No sabemos, si como pensara Adorno, ante este estado de cosas, solo la poética del exceso o, paradójicamente, la exploración de los límites pueda salvarnos de la llamada destrucción creativa. Pero lo cierto es que, en las últimas décadas, venimos observando originales formas de representación simbólica, mediatizadas tecnológicamente, que son más que propiciatorias para la conciencia y el principio esperanza. El arte público, por ejemplo, ha sabido entender la esencia de la crisis que vivimos y ha convertido el espectro cibernético en un espacio para lo posible y la intervención. Más aún, el arte ciborg y la performance que inician con las videoinstalaciones a lo Muntadas o en el cine con Marker, son hoy la forma de expresión de los nuevos repertorios simbólicos de los movimientos sociales, una suerte de frontera u horizonte-visión para la carnavalización de la protesta que, en parte, autores como Didi-Huberman, han sabido explorar en tanto que campo problemático central en la producción de los imaginarios en nuestra cultura mediatizada.


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En la era del simulacro, la estética de las multitudes requiere el arte de los medios digitales, la representación disoluta de la internet reticular, de la comunicación disipativa, propia de la era cuántica de una comunicación a saltos que debe recuperar la voluntad de cambiar el mundo que habitamos. Y que empieza por cuestionar la economía política del archivo. El activismo digital plantea, en este sentido, un reto sobre el régimen de transparencia. Es más, los movimientos sociales pueden hoy ser considerados como actores de una mediación hipervisual de redefinición de la lógica dominante de representación que modifica los procesos de acción y organización de los modelos de gobierno y control social tradicionales. Así, “el movimiento YoSoy132 surgió durante la primavera de 2012 en México, como una reacción contra la desinformación proporcionada por el duopolio de televisión (Televisa y TV Azteca). Los manifestantes usaron el contexto hipervisual para su beneficio. Por muy fugaz que fuese el movimiento, logró romper el sesgo de información que determina en gran medida la vida política, económica y social en México” (Bartra, 2017: 54). La crisis de representación y dominio va más allá, en este sentido, de las lecturas periodísticas convencionales, y el tradicional reduccionismo sobre las redes de interacción según el paradigma informacional. Las demandas de OPEN DATA plantean a este respecto: la transferencia, gobernanza y buen gobierno basado en la responsabilidad informativa; la construcción de redes de cooperación y colaboración social, y el desarrollo de servicios públicos y prestaciones a la ciudadanía descentrados, autónomos y radicalmente participativos, dando así cuenta, parafraseando a Raymond Williams, de una nueva estructura de sentimiento, de un nuevo sensorium que las multitudes conectados proyectan con potencia en el proceso mismo de intervención y acción colectiva. Ahora bien, esta dialéctica no está exenta, como todo proceso de reproducción social, de límites, determinaciones a priori y procesos de captura y cercamientos propios del modo de producción capitalista. Así, por ejemplo, los apologetas de la fantasía electrónica del 5G tratan de seducirnos con la emocionante proyección de lo que no vendrá, la revolución cultural, para expandir la lógica del fetichismo de la mercancía que da origen a las brechas y desigualdades realmente existentes en el proceso de captura del trabajo vivo. Como antaño advirtiera Mattelart sobre los productos Disney, el secreto no está en la


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masa sino en la caja negra del deseo frustrado y reciclado en forma de farsa para la imposición de un dominio que difícilmente es adaptable al nuevo ecosistema informativo. Así, a fuerza de movernos en red, terminamos enredados. Ciertamente, ha cambiado el modo de consumir y proyectar nuestras identidades. Pero el problema es que estas transformaciones no han ido acompañadas de un marco normativo que regule y proteja los derechos culturales en función de la necesaria participación igualitaria con transparencia y acceso verdaderamente democrático de todos los grupos y corrientes de opinión. Prevalece, antes bien, una suerte de lógica de No Man’s land, un vacío o territorio de nadie, en el que se impone la disputa sin reglas por varias facciones al asumir la supuesta incapacidad de controlar efectivamente el campo virtual donde la tecnopolítica impone una peligrosa dinámica que socava la legitimidad democrática. Es sabido que allí donde no existe protección legal, donde no quedan claramente definidas derechos y obligaciones, impera la ley del más fuerte, la de aquellos que disponen de bots, agencias y recursos para imponer su voz en lo que el filósofo alemán Jürgen Habermas hace tiempo definió como privatización del espacio público por la que se confunde la opinión pública con la publicación sobrerrepresentada de quienes tienen el poder de imponer su discurso en los medios convencionales o, en especial, actualmente en las redes de interacción social. Al pensar el ciberactivismo hemos pues de partir del innegable hecho, constatado empíricamente, de la naturaleza de la galaxia Internet y la era del Big Data como un sistema de valorización y del Poder de Comando Informacional. Un tiempo marcado por la lucha o disputa por el código que afecta al proceso general de mediación social y a la calidad democrática del modelo de gobierno como se constata tanto en golpes mediáticos como el de Bolivia o antes Brasil. Conviene por ello retornar a Adorno y su idea de explorar el contexto de ilusión de las imágenes prefabricadas de nuestra cultura si de proyectar una utopía de la comunicación y una teoría para el cambio social se trata, ante la prevalencia de los fragmentos característicos de la cultura mosaico que realimentan los bucles posmodernos de la redundancia y la estereotipia perfilando – como escribe Jameson - un nuevo ámbito cultural que es independiente del antiguo mundo-red porque ya ha colonizado totalmente el mundo real. En este marco, del análisis de los espectros y ficciones del capital depende, qué duda cabe, nuestro


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futuro. Y para ello quizás la forma más adecuada es la parodia tal y como hacen los memes de los movimientos activistas digitales en las nuevas formas de protesta. Nuestro tiempo, advierte Didi-Hubermann, está dominado por la iconofagia y la tendencia a la sobreproducción de imágenes. Si la era del capital y sus imágenes es la del imperio del cliché, el momento, según Deleuze, que se impone como parodia para dar continuidad al proceso de valorización ante la caída de la tasa de ganancia, es preciso ver cómo filmar la historia como promesa o esperanza. Haciendo de la necesidad barroca virtud, y en el marco de un pensamiento indiciario, hecho el desplazamiento de la mirada del espacio al tiempo y los imaginarios, nunca ha resultado tan oportuna la voluntad de pensar desde las humanidades este campo por explorar, paradójicamente trascendiendo las miradas al uso de la teoría de recursos que domina la literatura sobre acción colectiva. En palabras de Nelly Richard, se trata de pensar fuera de la zona de confort, criticar la crítica como impostura en tiempos siniestros de dominio del fascismo social. Pensamiento fronterizo de la transversalidad, que ha de partir de los clásicos de la teoría crítica, sin perder de vista el compromiso con la intervención social, en el origen, compartido, del proyecto CIBERMOV (www.cibermov.net), del que este volumen forma parte y es resultado. Iniciábamos hace cinco años el diseño de este proyecto de investigación apuntando la pertinencia y necesidad de una visión distinta del actual proceso de remediación que pasa por pensar el papel de la economía moral de la multitud y la producción de lo procomún, perceptible en la epidermis social, más allá de la mercantilización, en los actuales procesos de cambio. Si, como sabemos, siguiendo a Bourdieu, el capital social puede ser también concebido como “la suma de los recursos reales o potenciales ligados a la posesión de una red duradera de relaciones de reconocimiento mutuo más o menos institucionalizada” (YPRODUCTIONS, 2009: 33), el estudio de las formas emergentes de ciudadanía digital, el análisis de la ruptura de los códigos dominantes, así como la cuestión implícita de hasta qué punto la innovación es mímesis, imitación y adaptación tanto en las actuales formas de movilización y protesta como en la intervención de los nuevos movimientos sociales, pasa por reformular epistemológicamente el abordaje de la política de representación y hasta la propia


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función social de la Comunicología, de la práctica teórica, tal y como hemos venido apuntando en anteriores trabajos. Considerando que la Agenda del Siglo XXI en Ciencias Sociales y Humanas viene determinada por la necesidad de repensar la cultura y lo social con relación a la tecnología, perfilando una nueva mirada necesaria en el actual horizonte histórico de progreso que identifique la multitud de problemas prácticos y científicos que las nuevas tecnologías introducen en la nueva modernidad líquida para, de este modo, contribuir en lo posible a perfilar, desde un renovado compromiso epistemológico y una nueva agenda de investigación, la nueva sociedad emergente que se vislumbra en la cibercultura de los nativos digitales, la Comunicología, hemos concluido, tiene el reto de desplegar una línea de trabajo en una dirección bien distinta al enfoque neopositivista hoy dominante en la investigación, conformando con la comunidad académica y representantes de la sociedad civil espacios de diálogo de saberes con los que pensar y redefinir juntos las formas de articulación necesarias con los que abordar los diversos problemas históricos, ideológicos y culturales que tienen lugar en el actual proceso de globalización, en el interfaz de análisis de los problemas relativos a la Ciudadanía, la Tecnología y la Cultura. Sabemos que el hiperrealismo y la movilidad intensiva de los actuales dispositivos inteligentes de personalización hipertinente de información no hacen sino acelerar la lógica de mediación social, al tiempo que proyecta la dinámica distópica de dominio, al incidir en más de lo mismo, en la medida que casi todo el tiempo de ocio es hoy tiempo de producción de valor, más allá de la defensa de la cultura de la convergencia (Jenkins) o de la intervención del ágora virtual en la arena pública. Los nuevos procesos culturales sufren esta y otras tensiones permanentes característicos de la cultura hegemónica, por lo que, en este frente cultural, de la implicatio y la explicatio a la complicidad, es preciso intervenir, transformar para pensar otra comunicación posible y necesaria desde nuevas matrices teóricas propias del materialismo del encuentro. Aprendimos con Benjamin que la curiosidad intelectual es una de las pocas cosas que eleva la vida humana por encima del nivel de la farsa. Obedece al principio de autosuperación, como nos enseña Castoriadis a propósito de la creatividad constitutiva del homo loquens


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como homo faber. Pero hoy requiere nuevos métodos de intervención asumiendo que la nueva economía cultural subjetiviza los objetos y mercantiliza los sujetos. Crece, como argumenta Verdú, la subjetividad del objeto y la objetividad del sujeto, proyectando a futuro, con la robótica, el poshumanismo de los SOBJETOS. La constatación de esta imposición del fetichismo de la mercancía valida la pertinencia anticipada por la Escuela de Frankfurt de deconstruir la desublimación represiva y la falsa libertad de la cultura en las formas complejas de dominación en favor de un abordaje sociocrítico sobre los dispositivos de control y gubernamentalidad de los deseos, de producción, como pensó Herbert Marcuse antaño, de la conciencia y la necesidad. “La banalización de lo privado que acompaña el auge de las redes (es) uno de los efectos colaterales de nuestra falta de control sobre algo que nos ha pertenecido en exclusiva durante siglos” (Hernández Busto, 2010). Pero empiezan a observarse movimientos transgresores que desbordan, de forma creativa, la administración comunicativa dominante. Desde este punto de vista, el reto que tenemos, en la práctica teórica, es contribuir a transformar la estructura real de la información en el paso “de un mundo donde recordar era la excepción (y olvidar era lo natural) a un orbe digitalizado donde la tecnología invierte esos términos” (Hernández Busto, 2010). Si reconocemos que el cambio en las formas de relación entre público, canales de información y realidad social es la forma visible de una nueva forma de reproducción ampliada del capital, es preciso empezar por trascender la vindicación del softpower que elude pensar el sentido acrítico, en términos de compromiso histórico, de las demandas de la UNESCO sobre diversidad, con relación al núcleo constitutivo del poder de los GAFAM y la organización oligopólica de la estructura comunicacional que sigue vigente desde el primer tercio del pasado siglo XX. El presente libro ha sido escrito con esta firme voluntad de alumbramiento de nuevas miradas y anclajes teóricos sobre la cibercultura, desde el punto de vista de la intervención social, propia del nuevo activismo de los movimientos sociales, correlacionando la praxis emancipadora de la tecnopolítica contemporánea, a partir de las prácticas autónomas de resistencia del netactivismo, a fin de cuestionar la teoría dominante sobre la ciberdemocracia y las visiones al uso sobre la ciudadanía digital. El objetivo: tratar de pensar desde el sur y desde


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abajo otras matrices conceptuales y nodos posibles de proyección de una nueva teoría crítica de la mediación social acorde con la naturaleza del nuevo entorno digital. Un problema que plantea dilemas éticos, políticos y, como no podía ser de otra forma, también contradicciones culturales en la era Instagram del capitalismo selfie al situar en el centro de discusión del modelo de mediación y reproducción social la proyección de una nueva política de la representación: de la protesta de las imágenes magmáticas del 15M a los nuevos movimientos urbanos, del ciberactivismo al arte público o la creatividad mancomunada de los laboratorios ciudadanos. La disputa del campo simbólico es, como sabemos desde Gramsci, un campo estratégico de lucha por la hegemonía. Una forma de estructuración del sentimiento y de la cultura sensible que da cuenta de la deriva de la reproducción social y que, únicamente, se puede desbrozar con inteligencia y sabiduría, la propia del pensamiento relacional, de la tradición sociocrítica, en la medida que concita en su hacer y práctica teórica los elementos concretos y materiales de la vida en común. Por descontado, los aportes de nuestro ensayo forman parte de una tentativa exploratoria, una más, que no puede pretender ser exhaustiva ni concluyente de un ámbito inédito poco o escasamente tratado por la investigación social. En la era de la abundancia de información y el acceso intensivo al conocimiento distribuido en red, proponerse concluir, con un afán enciclopédico que ilustre y formalice los saberes sobre este campo específico, resulta, a priori, condenado al fracaso. Más aún si se trata de las nuevas tecnologías digitales, un campo de experiencia tan voluble y mutable por el aceleracionismo del capitalismo de plataformas, que torna esta voluntad un empeño en vano, una tarea hercúlea, cuando no directamente, por su complejidad, un objetivo o empeño inabordable, en la medida que respondería a una matriz de construcción del conocimiento propia quizás de otro tiempo. Sin embargo, la labor de la investigación ha de seguir procurando contribuir a formalizar, definir y explicar las mudanzas y procesos de cambio que estamos viviendo en la era del Capitalismo Cognitivo. Por ello hemos tratado a lo largo de los últimos cinco años de pensar la economía moral de la multitud en lo que de despliegue de nuevas formas de organización de la mediación social hemos podido apreciar y pensar. Con esta voluntad de mapear y describir teóricamente el estado del arte


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sobre la materia, el lector puede encontrar en nuestro ensayo los ejes nucleares de problemas y tensiones contradictorias por pensar, en una suerte de ejercicio inquisitivo con los que poder construir comunes de esperanza en la cultura digital, que, hoy por hoy, transforma nuestras ciudades y regímenes de representación en el interfaz máquina/humano. Analizar y redefinir conceptualmente los procesos de mediación a partir de los usos y proyección social de las nuevas tecnologías constituye, a nuestro juicio, una tarea prioritaria en tanto que ámbito de investigación estratégico. En juego está comprender las nuevas formas de subjetividad, qué significa hoy ser ciudadano y cómo construye su universo social el nuevo sujeto de derechos, o, más allá aún, en qué ha de consistir y diferenciarse la denominada ciudadanía digital, en la era de la democracia 4.0, de otras formas de producción colectiva y mediadas que la anteceden en el tiempo. En la medida que las transformaciones aceleradas del capitalismo nos exigen perfilar otra mirada o cultura de observación, capaz de identificar la multitud de problemas prácticos y científicos que introducen las TIC´s, la investigación social debe contribuir en lo posible a perfilar, desde un renovado compromiso epistemológico y una nueva agenda de investigación, la realidad material y concreta de la sociedad emergente que se vislumbra con la cibercultura de los nativos digitales aplicando nuevas herramientas y conceptos adecuados a las condiciones materiales objetivas, y a la naturaleza del sujeto en construcción que, como escribiera Marcuse, más aún en la era de la copia, es un sujeto en continuo proceso de montaje y desmontaje permanente. Y ello procurando pensar las formas de articulación del pensamiento propio a partir del conocimiento crítico-reflexivo de los diversos problemas históricos y culturales de los nuevos medios y mediaciones que tienen lugar en el actual proceso de globalización, desde las matrices epistémicas que han venido definiendo el pensamiento crítico, esto es, a partir de los antecedentes anticipados en la obra y trabajos de una nómina selecta de estudiosos e intelectuales de nuestra tradición geopolítica y cultural, que hoy tienen continuidad en nuevas generaciones de investigadores que, aunque marginalmente, vienen también abordando el eje conceptual de reflexión sobre el activismo digital implícito en el trinomio Ciudadanía, Tecnología y Cultura. Si la era de la cultura global es, en definición de Manuel Castells, la era de la sociedad-red, dominada por el gobierno de las máquinas


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inteligentes, la Comunicología debe confrontar este ámbito desde sus propios puntos de anclaje y referencia, dando mayor relevancia a los programas y objetos específicos de la cultura digital, ámbito, como decimos, apenas puntualmente tratado en la producción científica, predominantemente anclada en los medios analógicos o, si se nos permite la expresión, recurrentemente influida por la cultura de la mediación característica de la modernidad clásica, pese a que las TICs vienen marcando en buena medida la agenda y los principales debates de los organismos internacionales de regulación (UNESCO, OMC, UIT, etc.), como antaño ocurriera con el NOMIC, al colocar en el debate académico, y político, el profundo desacuerdo acerca del estatus de la cultura como bien público o como servicio sujeto a los principios mercantiles de la doctrina del libre flujo de la información. Como resultado, el reconocido papel mediador de las TICs en el marco de desarrollo de la nueva gobernanza global ha agudizado las contradicciones internas y la dialéctica de la dependencia y la neocolonialidad, sin que, paradójicamente, el pensamiento haya otorgado la importancia y centralidad que merece a la cultura digital desde el punto de vista de la democracia. Con esta idea, el Grupo Interdisciplinario de Estudios en Comunicación, Política y Cambio Social (www. compoliticas.org) inició hace quince años un programa permanente de investigación que ha dado lugar a diversos proyectos de I+D, y la creación de la Red Caracol de Ciudadanía Digital (www.observatoriociudadaniadigital.org) como espacio regional de cooperación. La idea del Observatorio no es otra que contribuir, por un lado, a la articulación, a nivel nacional, de redes de grupos de investigación que formalicen y compartan visiones para un programa de ciencia y tecnología en materia de Cultura Digital y, al tiempo, conformar un grupo estable de trabajo que aporte, mediante estudios comparados, y análisis transversales sobre aspectos particulares de este campo de estudios, nuevas miradas, conceptos y propuestas teórico-metodológicas de investigación desde la propia tradición científica a partir de tres pilares básicos: 1. La vocación iberoamericana, coherente con la historia, legado y proyección internacional de COMPOLITICAS, grupo del Plan Andaluz de Investigación (SEJ-456) vinculado al Instituto Andaluz de Investigación en Comunicación y Cultura (INACOM).


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2. La articulación de redes de investigación, docencia e intercambio sobre nuevas tecnologías, participación ciudadana y desarrollo local, como estructura de organización flexible que da consistencia al proyecto y anima todo tipo de iniciativa académica de cooperación científica, y movilidad docente en la consecución de programas internacionales de excelencia. 3. Y un decidido enfoque histórico crítico de diálogo entre culturas y tradiciones teóricas diversas que han dominado la matriz de los estudios en comunicación en América Latina y que forman parte de la tradición intelectual y la apuesta formativa de COMPOLITICAS en este y otros proyectos puestos en marcha con la decidida voluntad de inspirar nuevas miradas y saber-hacer productivo en la frontera del conocimiento del uso y apropiación de las nuevas tecnologías. Tales planteamientos, a nuestro entender, facilitan la producción de un pensamiento propio con mayor coherencia y entidad, explorando las matrices de la cultura digital como un campo problemático de investigación y crítica social que inaugura espacios en disputa de identificación y conflicto, que, en lógica coherencia, exige de nuestra parte vincular, por principio, el conocimiento de los problemas contemporáneos de nuestras sociedades, desde el punto de vista de la memoria colectiva y las identidades plurales que definen históricamente toda cultura, con las políticas de comunicación y su impacto en los modelos de modernización informativa, o considerando fenómenos peculiares como los procesos de movilización y articulación social y/o la recuperación de formas antiguas de comunicación y cultura popular en las experiencias posmodernas de aplicación de los nuevos dispositivos y equipamientos tecnológicos, entre otras temáticas relevantes para su estudio y consideración científica. Esa es la intención y el objetivo general que anima la presente edición con la que, al menos en parte, se pretende impulsar el estudio y desarrollo de investigaciones relativas a la construcción de los modelos participativos de producción de lo procomún, y contribuir, modestamente, al desarrollo de la teoría en el conocimiento y meta-conocimiento de las nuevas tecnologías de la información desde el contexto cultural inmediato. Este libro, por tanto, es apenas un hito o registro formal, un mero archivo del proceso articulado en el proyecto de exploración de


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