PROYECTOS SOCIALES
Ana Sales Ten TÃtulo de Grado en Trabajo Social Asignatura Proyectos Sociales Universidad de Valencia
apuntes
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PROYECTOS SOCIALES
Ana Sales Ten TÃtulo de Grado en Trabajo Social Asignatura Proyectos Sociales Universidad de Valencia
Profesora, Ana Sales Ten
TEMA 1.- ELEMENTOS Y CRITERIOS DE ELABORACIÓN DE PLANES DE INTERVENCIÓN
1.1.- ENFOQUE METODOLÓGICO ACTUAL EN TRABAJO SOCIAL: 1.1.1.- PROCESO DEL MÉTODO BÁSICO 1.2.-LAS FASES DEL MÉTODO EN TRABAJO SOCIAL: 1.2.1.-NIVELES PROYECTO
DE
LA
PLANIFICACIÓN:
PLAN-PROGRAMA-
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1.1.- ENFOQUE METODOLÓGICO ACTUAL EN TRABAJO SOCIAL1
A partir de los años cincuenta y sesenta, tuvieron lugar una serie de cambios sociales y políticos e ideológicos que van a incidir directamente en el análisis y reflexión acerca de los métodos tradicionales del Trabajo Social: Caso, Grupo y Comunidad. Estos cambios se debieron entre otras causas, siguiendo a Cristina de Robertis (1988) a una transformación de valores que respondían a las tendencias de reforma y transformación de la Iglesia Católica; la finalización del estalinismo; la insurrección de Polonia y Hungría en 1956 el fin de los imperios coloniales y la aparición del denominado "Tercer Mundo" en América latina, la búsqueda de la identidad latinoamericana en todos los niveles; en Estados Unidos, el surgimiento de diferentes movimientos que pusieron de manifiesto la pobreza y reivindicaban la igualdad; la Guerra de Vietnam, etc. Estos y otros acontecimientos trajeron consigo el "fin" del paradigma funcionalista en las Ciencias Sociales y el surgimiento de nuevas teorías que repercuten considerablemente en el Trabajo Social.
Esta coyuntura sociopolítica, junto con el bagaje teórico con que contaba ya la profesión. Le permitía a esta efectuar un cuestionamiento de la realidad y del quehacer en el que se encontraba inmersa (Sánchez y Unzueta 1988). A través del Movimiento de la Reconceptualización se tomó conciencia acerca de las relaciones nacionales y latinoamericana y la profundización del conocimiento de las condiciones estructurales. Se amplió la posibilidad de reconocer teorías interpretativas de la realidad social, diferentes a las propias del estructuralismo-funcionalismo, y se dio un acercamiento a la teoría marxista y al método dialéctico, mediante los cuales se pretendió crear una teoría del Trabajo Social latinoamericano y hallar un método de acción, incorporando nuevas técnicas de intervención como la promoción de la participación popular, la acciónreflexión, etc.
1
Todos los autores y sus referencias bibliográficas, citadas en este tema, han sido tomados del manual del
Profesor Evaristo Barrena: Metodología del Trabajo Social, 2005. que encontrareis en la bibliografía de referencia de la asignatura.
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Desde el proceso de cuestionamiento que supuso la reconceptualización, se criticó al Trabajo Social que se "sirviera de tres métodos principales y varios auxiliares, sin advertir que no eran tales, sino técnicas y procedimientos aplicados a tres unidades de trabajo ínter vinculadas” (Kisnerman 1998). Se buscaba elaborar un método de análisis de la realidad que se ajustara a las nuevas problemáticas sociales e idiosincrasias de cada contexto. Y se criticó muy especialmente que, para el conocimiento de la realidad, el Trabajo Social se sirviera de la teoría aportada por otras disciplinas sociales, que no se investigara o produjera teoría sobre su práctica "confundiendo como tal la teoría de como aplicar un determinado método (Kisnerman 1998).
Constituyó por tanto, un momento de avance de la profesión, superando concepciones resistentes a cualquier tipo de cambio, al mismo tiempo que buscaba respuestas para una realidad muy diferente de aquella de la cual provenían los principios y los "métodos clásicos". Trata de tomar en cuenta por primera vez los aspectos de la relación teoríapráctica (Ortega 1976, citado por Merino 1994).
A consecuencia de todo ello, se determina que los métodos "clásicos" han de forman parte de un método común de intervención en la realidad. Estas reflexiones y críticas a los métodos tradicionales tuvieron pronto eco en los países americanos y europeos. La insatisfacción de los y las trabajadores sociales con respecto a la eficacia de estos se debió, según apunta el profesor Manuel Moix (1991), a la falta de conexión de unos métodos con otros y a la necesidad de encontrar los elementos característicos o los genéricos de todos ellos. Surgieron así nuevos procesos para conocer e intervenir en la realidad y se establecieron las bases para formular nuevos enfoques metodológicos que permitieran un conocimiento más científico de la realidad y una actuación profesional mas racional y acorde con la misma. Dando lugar a una integración metodológica y a la elaboración de nuevos métodos, como fueron el método integrado, el método clínico y el método básico (Torres Díaz 1987).
El método integrado surge en los EE.UU. en 1959, en el documento de la NASW denominado "Working definition of practice of Social Work". Se plantea como un método general para el Trabajo Social cuyo proceso tiene cuatro fases: Estudio,
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Diagnóstico, Ejecución (Tratamiento), y Evaluación. Se plantea que este proceso integrado puede ser aplicado tanto a nivel individual, grupal como comunitario.
EI método clínico se elabora por el equipo de docentes de la Escuela de Servicios Sociales de la Universidad de Concepción de Chile. Sus objetivos profesionales son los de: lograr una transformación social de las condiciones existentes a través de la acción racional realizada por una persona, que toma conciencia de su valor y dignidad humana. Para lograrlo se le asignan unas determinadas funciones al Trabajo Social, haciendo corresponder una determinada estructura metodología (Boris de Lima 1983).
EI método básico es considerado como el más coherente y elaborado (Torres Díaz 1987). Considera que los problemas sociales están más determinados por las condiciones estructurales que las psicológicas, por lo que se dirige hacia la transformación social global. Su finalidad es modificar las condiciones sociales de los individuos, destacando para ello el término "intervención", como sustituto al concepto de tratamiento. Intervención implica comprometerse profesionalmente a cambiar las condiciones sociales cuyas causas más profundas se deben a un orden mal estructurado (Zamanillo 1987). Sus fases son similares a las del procedimiento científico dado que parte de las mismas consideraciones: PROCESO DEL MÉTODO BÁSICO2
1.- INVESTIGACIÓN U OBSERVACIÓN SIGNIFICATIVA Aproximaciones sucesivas Investigación social Investigación temática 2.- INTERPRETACIÓN DIAGNÓSTICA Planteamiento de los problemas y jerarquización de acuerdo a urgencias de solución, recursos y actitudes de personas, planes y programas. 3.- PLANIFICACIÓN O PROGRAMACIÓN 2
Fuente: Torres Díez 1987.
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Plan- Programas-Proyectos- Acciones 4.- EJECUCIÓN Organizar, dirigir, administrar lo planeado. Estrategia táctica 5.-EVALUACIÓN Confrontar lo programado con lo realizado, medir los objetivos alcanzados. Revisar el proceso, disminuir los grados de error y plantearse frente al objeto de Estudio.
En España, Montserrat Colomer, a diferencia de otros autores, nos ofrece una definición de método en Trabajo Social referida únicamente al aspecto de intervención profesional: “El método es una estructura sistemática de procedimientos, necesaria para obtener un resultado a través de un proceso de transformación de una realidad o situación concreta” (1987). Tras analizar los métodos existentes en ese momento, propone un nuevo esquema del método de Trabajo Social que supuso a nivel teórico el fin de ese proceso de afianzamiento del Método Básico. Las fases que comprende son las siguientes: Conocimiento global del campo de acción profesional, Interpretación de datos, Plan de Trabajo, Ejecución y Evaluación.
La autora considera que el método es un todo integrado: solo podemos referirnos a cada una de las etapas y analizar por separado su contenido, a nivel de comprensión y análisis teórico; pero, en su realización, la integración de las fases es constante, ya que la realidad en la que actuamos no se divide por partes: al tratar un problema se está modificando la situación global por intervención de otros factores (Colomer, 1979).
En líneas generales, se aprecia un acercamiento de nuestra disciplina a los métodos de las ciencias sociales aplicadas, que, sin perder nuestras señas de identidad, nos permiten ampliar nuestros horizontes epistemológicos y metodológicos. Métodos como el histórico, la investigación-acción, el cuantitativo o cualitativo, comparativo o crítico racional, han sido propuestos por las ventajas que aportan tanto para el conocimiento como por la intervención en la sociedad (De la Red 1993; Zamanillo 1987).
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Una vez que se ha aceptado la unidad del proceso metodológico, indica Natividad de la Red, el Trabajo Social se caracteriza por ser un proceso de interdisciplinariedad estructural. Así mismo, en función de los fines que se persiguen se considera que se trata de una metodología plurifuncional, aplicada a diversos niveles (individual, grupal, comunitario), fines (rehabilitación, promoción, prevención...), situaciones (micro, macro). Otra de las características es la globalidad de las fases del procedimiento, que pasa por considerar en toda su amplitud la problemática en la que el Trabajo Social interviene. Por último, la integración de la intervención a través de los servicios orientados a la persona y la intervención en la actuación de la política social es otra de las características del proceso metodológico (De la Red 1993).
Los planteamientos metodológicos actuales están marcados por la flexibilidad y la necesidad de adaptación del método a la (compleja) realidad, así es, el objeto de intervención del Trabajo Social. Ello pasa necesariamente por la necesidad de hacer uso de una pluralidad de métodos y enfoques metodológicos. A pesar de esta diversificación, existe lo que podríamos llamar una estructura básica de procedimiento en la práctica profesional.
EI método, en su necesidad de adaptarse a las características del objeto de acción, debe considerar distintos aspectos según Nidia Aylwin (1982), como son:
-
El carácter de interdependencia de los problemas sociales.
-
La relación estructural de los problemas sociales.
-
La multiplicidad que es necesario tener en cuenta al analizar el problema social.
-
La dinámica propia de la realidad social, en permanente modificación y cambio.
-
El papel básico que juega la participación en toda acción social
A estas peculiaridades del método en Trabajo Social, añade Natividad de la Red (1993) la característica más general es que comporta dos tipos de operaciones distintas: cognitivas axiológicas y cognitivas-praxiológicas. Así mismo, la plurifuncionalidad a diversos niveles - individuo, grupo, comunidad; o macro y micro social, es otro de sus rasgos distintivos.
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En este sentido, el Trabajo Social ha de entenderse como una actividad articulada desde unos supuestos de racionalidad, orientada científicamente por el conocimiento (Barbero 2003). Ha de existir, por tanto, siguiendo a Manuel Barbero, unos conocimientos previos de las problemáticas sobre las que se va a intervenir, así como el área geográfica, contexto socio-político, de la población o grupo destinatario, etc. Se han de tener además un conjunto de objetivos y actividades, metodologías, elementos organizativos, fuentes de financiación, etc., que suponen el programa de intervención del proyecto. Y, por último, una vez que el proyecto esté en marcha, se han de elaborar una serie de resultados y valoración de impactos de las acciones de los actores.
Desde una de esas perspectivas, en concreto desde la operativa, el método, como es bien sabido, es considerado como una estructura de procedimientos y un proceso en desarrollo. Durante la década de los anos 70 se diseña un modelo básico para una práctica sistematizada, es decir, la estructura básica de procedimientos a la que nos referíamos antes. Se asumió que, para establecer una práctica clara, organizada y estructurada, el/la trabajadora social debe seguir un proceso que se desarrolla en varias fases, entrecruzadas entre si, y solamente expuestas en orden sucesivo a efectos didácticos (Howe 1999). Las fases de ese proceso son aplicables a todas las dimensiones del Trabajo Social: intervención individual-familiar; intervención colectiva (grupo, comunidad).
Para Cristina De Robertis y Henri Pascal (1994), desde un punto de vista de orden lógico, esa estructura básica está compuesta de las siguientes etapas estrechamente interrelacionadas: -
Problema social o demanda, punto de partida de la intervención social.
-
Análisis de la situación.
-
Evaluación preliminar y operativa.
-
Elaboración de uno o varios proyectos de intervención, confrontación y negociación del proyecto del Trabajador/a Social con el cliente y el del organismo empleador, lo cual desemboca en el contrato.
-
Puesta en práctica del proyecto común y de las intervenciones elegidas.
-
Evaluación de los resultados.
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-
Clausura de la intervención.
Estas fases o etapas, como añadirá Cristina de Robertis (2003), pueden describirse en orden lógico y separarse con fines de estudio, pero en la práctica se presentan de forma simultánea. La propia autora lo explica así: "En el transcurso de una sola entrevista, el trabajador social se encuentra enfrentado a una realidad cambiante, se ve obligado a captarla, analizarla y transformarla, todo a la vez. Identifica una demanda, recoge la información, evalúa, construye hipótesis, utiliza diversas formas de intervención, prevé las gestiones que se han de efectuar (…) fases del método que se cruzan sin confundirse ni excluirse (2003).
Manuel Barbero (2003), que coincide prácticamente con la estructura de operaciones, incide al igual que Cristina de Robertis en la idea de presentarlo como un modelo en espiral, para comprender así su carácter abierto y la retroactividad de las operaciones sobre el conocimiento, su posibilidad de redefinición a medida que surgen nuevos datos y que obligan a repensar las posibles intervenciones. Se entiende por tanto que la comprensión del problema y la construcción del conocimiento son permanentes (tanto para
comprenderlo
como
para
intervenir).
Planteamiento
epistemológico
y
metodológico imprescindible, dirá este autor, teniendo en cuenta el tipo de fenómenos con los que se trabaja. La estructura de operaciones por sí sola no garantiza el que se este realizando una actividad orientada científicamente. Compartimos en este sentido con Manuel Barbero la afirmación de que, además de establecer un orden de operaciones, se han de conectar con los conocimientos científicos. Es en la combinación de actividades de acción, reflexión sobre la acción y redefinición de la acción, donde el Trabajo Social consigue el carácter de disciplina.
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1.2.- LAS FASES DEL MÉTODO EN TRABAJO SOCIAL
En este capítulo, tratamos de recoger las principales inquietudes que plantea el método en Trabajo Social, a través del estudio de las fases, haciéndonos eco de las aportaciones de distintos autores, y siguiendo la propuesta desarrollada por Evaristo Barrena. A partir pues de dicha propuesta hacemos un acercamiento lo más exhaustivo posible al método y su proceso en Trabajo Social.
Primera Fase: EL ESTUDIO-INVESTIGACIÓN
El estudio, se considera la parte más esencial que antecede a todo el proceso metodológico en Trabajo Social. Se nos muestra como uno de los momentos en los que distintos autores insisten de forma más notable.
Según nos dice Montserrat Colomer, esta primera fase del método de Trabajo Social (a la cual denomina “conocimiento global del campo de acción profesional”), tiene como objetivo general situar al trabajador social frente a su campo de actuación, en una visión global e integrada. En este sentido, nos dice que es una fase cuya característica principal es la búsqueda y ordenación de elementos cognoscitivos para efectuar un estudio tan completo como sea posible del campo del trabajador social” (Colomer, 1974) La autora descompone el momento metodológico en tres submomentos o subfases a ejecutar por los trabajadores sociales:
-
Delimitación del área de acción profesional.
-
Estudio del campo de trabajo.
-
Formulación de hipótesis de trabajo.
Siguiendo a Evaristo Barrena, uno de los aspectos más importantes a destacar del trabajo social es que su estudio, cuando esté referido a personas (grupos, familias, sujetos), este ha de realizarse atendiendo a dos etapas o momentos muy bien delimitados, y que irían desde lo más general a lo más particular, de lo más externo al sujeto, a lo más profundo, desde lo más público a la persona, hasta lo más intrusito.
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Si se pudiera representar gráficamente, podría ser de la siguiente forma:
A B SUJETO O GRUPO DE SUJETOS
En lo que se refiere al estudio en Trabajo Social, este tiene unas características muy adecuadas al objeto de Trabajo Social, y sobre todo al cómo se consigue la información haciendo uso de distintas técnicas. Según la técnica que usemos el trabajador social habrá de poner mayor énfasis en unas u otras pautas de trabajo.
En síntesis, diríamos que el trabajador social, cuando realiza un estudio, ha de acercarse al campo, al objeto con suficientes e importantes conocimientos teóricos, que le permitan acertar lo más posible y hacer más fiables sus conclusiones, pero también y sin perderlo de vista, sus conocimientos teóricos, sus procedimientos, y las técnicas que vaya a emplear, han de ser fundamentales en los objetivos y parámetros del trabajo social, aunque puedan proceder de otras disciplinas. De esta forma y en líneas generales, podemos decir que el estudio estará condicionado por la finalidad que pretenda conseguir y por las limitaciones y elementos que influyen para la realización del mismo. Lo importante del proceso, será que, con las informaciones abstraídas del estudio, el trabajador social podrá plantearse hipótesis de trabajo que le permitirán continuar con el procedimiento metodológico.
Para Ander-Egg (1990) la fase de investigación (estudio) en Trabajo Social, se descompondría en las siguientes etapas o momentos: 1. Formulación del problema. 2. Diseño de la investigación. 3. Construcción del equipo investigador. 4. Elección de los métodos (modelos) y técnicas a utilizar. 5. Organización del material de consulta.
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6. Determinación y selección de la muestra 7. Prueba previa de instrumentos y procedimientos. 8. Preparación de la comunidad, del grupo, institución o sujetos con los que se realizará la investigación. 9. Obtención y recolección de datos. 10. El conocimiento proveniente de la práctica. 11. Clasificación de los datos mediante la codificación y tabulación de los mismos. 12. Análisis, elaboración e interpretación de los datos. 13. Elaboración del informe que contiene los resultados del estudio.
Segunda Fase: EL DIAGNÓSTICO
Este momento metodológico en Trabajo Social, se corresponde a la interpretación significativa de las informaciones y los datos obtenidos y trabajados en fase de estudioinvestigación. Así pues, el diagnóstico se basará siempre en un estudio o recogida de datos que, relacionados entre sí, permiten llegar a una síntesis y a una interpretación (Rosell, 1993:139). Por su parte, Colomer, nos dice que, en Trabajo Social, la palabra “Diagnóstico” se ha utilizado para referirse al juicio profesional que el trabajador social hace de una situación o problema. (Colomer 1974:31)
Ander-Egg, nos dice que la palabra “diagnóstico” se entiende como “conocer a través” o “conocer por medio”. De ahí que, a modo de síntesis, pueda decirse que el diagnóstico es la conclusión del estudio o investigación, expresada en un juicio comparativo sobre una situación dada. (1990). En función de esto, la información que construya el diagnóstico, tendrá que sistematizarse según:
-
Tipo y naturaleza de los problemas y necesidades.
-
Magnitud de los problemas y necesidades.
-
Características y causas de las situaciones-problema estudiadas
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-
Jerarquización de las situaciones problemáticas.
-
Conocimiento de los recursos disponibles.
-
Comprensión del contexto en donde se realiza el programa o proyecto, y de los factores determinantes y/o dominantes en relación a lo que se quiere realizar.
Podemos pues comprender el diagnóstico como esa fase previa a la planificación, que nos permite realizar un análisis de la realidad social, en la que vamos a intervenir. Es por ello, que debemos ser conscientes que, como toda realidad social, el diagnóstico es dinámico, y está sujeto a cambios. En el siguiente cuadro esquema, realizamos una representación grafica de lo que implica la fase del diagnóstico, entendido este como un proceso de análisis para producir el cambio esperado.
¿Donde queremos llegar?
OBJETIVO ¿Donde Estamos? ¿Qué tenemos que hacer para conseguirlo? SITUACIÓN ACTUAL
ACTIVIDADES, RECURSOS HUMANOS Y MATERIALES
A modo general, las principales pautas que se han de tener en cuenta para el diagnóstico pueden resumirse en las siguientes: (Barrena, 2005) 1. Se han de realizar estudios e investigaciones tanto y cuanto, se necesiten para la acción. No es fácil decidir acerca de la información mínima indispensable y, de ordinario, la propensión es a estudiar mucho más de lo que se necesita.
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2. Para determinar una situación, además de los factores económicos y sociales (que son los que de ordinario se analizan), hay que incluir también los aspectos políticos, institucionales culturales y psicosociales. 3. Es necesario considerar los factores endógenos (principalmente la situación de dependencia) que influye en la situación que es motivo de estudio y programación.
Para completar esta visión sobre el diagnóstico, acudimos a las aportaciones de Natalio Kisnerman que habla de tres tipos de diagnóstico (1971): -
Proceso de diagnóstico o diagnóstico preliminar, referido a la recogida de datos a partir de la información que el trabajador social obtiene en relación con la persona o grupo, que se corresponde a lo que llamamos estudio.
-
Formulación diagnóstica o diagnóstico operativo referido, al momento en que el trabajador social de su juicio sobre la naturaleza del problema y los factores que lo determinan y puede planificar la intervención.
-
Diagnóstico terminal, referido a la evaluación final del proceso de ayuda.
Teresa Rosell cuando explica el diagnóstico dentro del contexto de la entrevista en Trabajo social, lo define de la siguiente manera: “La interpretación de datos o diagnóstico, es una necesidad y una responsabilidad profesional que no se puede eludir, que debe incluir el punto de vista del entrevistado, que se ha de compartir con él hasta el punto que sea posible, pero que en su formulación y en su base teórica es un asunto estrictamente profesional” (1989:143).
De hecho, como alude Barrena (2005:97) “La elaboración del diagnóstico, y la posibilidad de formularlo, es un privilegio y un distintivo de exclusividad del Trabajo Social”.
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Tercera Fase: LA PLANIFICACIÓN
“Si no sabes a donde vas, cualquier camino te conduce allí”. Proverbio del Corán. “Ningún viento es favorable para quien no sabe dónde va” Seneca.
Todos habitualmente, de forma inconsciente, planificamos en nuestra vida diaria; decidimos hacer ciertas cosas y dejar de hacer otras, vemos con que recursos contamos y de que tiempo disponemos, y valoramos cual es la mejor alternativa para lograr aquello que queremos, empleando mejor esos recursos. El sentido común nos dice, que si queremos que algo salga como nos gustaría, debemos planificar, ya que si no “las cosas dejadas al azar tienden a salir mal”.
Planificar se convierte en algo esencial, la planificación es una potente herramienta que nos permite decidir como optimizar los recursos, nos ayuda a tomar decisiones sobre la priorización de los objetivos, problemas y necesidades (no todo puede hacerse al mismo tiempo), y a seleccionar el método más adecuado para efectuar una intervención de calidad. Si tenemos que optimizar recursos, reducir el margen de error en nuestras decisiones, o lograr una intervención de calidad, la planificación es una de nuestras grandes aliadas.
En esta fase el trabajador social, construye los actos que se van a llevar a cabo en el momento de la ejecución. Se organizan las acciones los procedimientos, los modelos que se van a utilizar, las técnicas, los instrumentos, los soportes y los recursos que se precisan.
Para Colomer, este momento metodológico implica para el trabajador social el anticiparse al futuro, “lo cual implica un realismo práctico a la vez que una confianza en las fuerzas racionales y en los instrumentos y medios de que dispone, para llegar a conseguir la transformación necesaria de los fenómenos sociales” (1974). En este proceso el trabajador social también debe enunciar los posibles obstáculos y/o dificultades con las que puede encontrarse durante el desarrollo de la acción.
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Ander-Egg, nos dice: “(…) la planificación como método y técnica de racionalización en el empleo de medios y recursos y en el proceso de toma de decisiones, con el fin de alcanzar determinados objetivos a través de acciones a realizarse en un plazo determinado, se aplica o puede aplicarse a cualquier actividad por la cual un individuo, grupo de individuos o institución quiere alcanzar determinados objetivos” (1976).
J.L. Sarasola basándose en otros autores realiza la siguiente clasificación de principios básicos de la planificación (2001:14) Coherencia, Funcionalidad, Equilibrio, Flexibilidad, Pertinencia, Economía. Y agrupa los elementos de la planificación de la siguiente forma:
1. Punto de partida. 2. Capacidad de modificación. 3. Responsabilidad para planificar. 4. Recursos disponibles y 5. Elección de un método.
Espinoza, identifica los siguientes marcos de la planificación (1984). -
Marco Global: es un conjunto de antecedentes generales que conforman la estrategia para enfrentar a una situación problemática. Su instrumento es el Plan.
-
Marco Específico: es el conjunto de antecedentes que conforman el detalle de las actividades o medios que se utilizarán para la ejecución de un plan. Sus instrumentos son el Programa y el Proyecto.
-
Marco Operativo: es el ordenamiento integrado de las distintas actividades que han sido definidas por todos los proyectos integrantes de un plan de acción con el objeto de producir organicidad y coordinación en su ejecución. Sus instrumentos son los gráficos de programación.
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1.2.1.- NIVELES DE LA PLANIFICACIÓN: PLAN-PROGRAMA- PROYECTO
Para Ander-Egg estas expresiones no pueden utilizarse indistintamente y con el mismo significado, pues tienen un alcance muy diferente, al menos cuando se usan las tres en un mismo contexto para distinguir niveles de planificación: -
Un proyecto, se refiere al componente o unidad más pequeña que forma parte de un programa.
-
Un programa hace referencia a una constelación o conjunto de proyectos, relacionados y coordinados entre sí, todos ellos como partes de acciones a realizar para alcanzar las metas y objetivos del plan dentro de un período determinado.
-
Un plan, en cambio, se refiere al aspecto global de todas las actividades del proceso de desarrollo dentro de un período determinado (generalmente más de un año) (1976)
Para este autor, los niveles de la planificación, también pueden entenderse en función del tiempo que pretenden planificar, y se les denomina de largo, medio o corto plazo, en función de la dimensión temporal.
PLAN
PROGRAMA
PROYECTO
PROYECTO
PROGRAMA
PROYECTO
PROYECTO
García y Ramírez, definen: “Un Plan se desarrolla a través de diferentes Programas, simultáneos o sucesivos. Por último, los proyectos se ejecutan a través de actuaciones, unidad mínima a efectos de Planificación; por debajo de éstas, las “tareas o
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actividades”, cuya ordenación está fuera del diseño previo del proceso y que forman parte del orden cotidiano, en el que la agenda de trabajo es el menor instrumento (1996).
Espinoza, define y describe los niveles de la planificación que, de manera operativa, podemos hacer uso del siguiente cuadro.
TIPOS DE
INSTRUMENTO
CARACTERÍSTICAS
DURACIÓN
1.-Es de carácter global
Suele durar varios
2.-Fija objetivos y metas.
años, por ejemplo:
3.-Identifica los medios que se emplean
planes trienales o
para obtener esos objetivos y metas.
quinquenales.
PROGRAMACIÓN SEGÚN SU DURACIÓN
A LARGO PLAZO
PLAN
1.- Es más específico. A MEDIO PLAZO
PROGRAMA
2.- Fija objetivos y metas concretas.
Suele durar un año
3.- Identifica proyectos que lo
presupuestario
componen. 1.- Es la unidad más concreta. 2.- Fija objetivos específicos y metas a A CORTO PLAZO
PROYECTO
corto plazo. 3.- Da un detalle de las acciones para
Suele durar un año o menos
obtener los objetivos y metas Fuente: Espinoza Vergara (1984): Programación: Manual para Trabajadores Sociales.
Cuarta Fase: LA EJECUCIÓN-INTERVENCIÓN
Tras un buen recorrido llegamos a la fase metodológica del Trabajo Social, en donde todo lo anterior se volcará sobre la realidad social; punto de acción e inflexión del quehacer profesional y disciplinar (Barrena, 2005), En este momento, todo lo planificado; que emana de lo diagnosticado; que proviene de lo estudiado, va a cobrar realidad para hacerse praxis activa de cambio.