ALTA CALIDAD EN INVESTIGACIÓN JURÍDICA
Coordinador
Pedro Talavera
monografías
PEDRO TALAVERA
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SOBRE POBREZA Y DERECHO
Coordinador
SOBRE POBREZA Y DERECHO
SOBRE POBREZA Y DERECHO
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig
Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia
Ana Cañizares Laso
Catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Málaga
Jorge A. Cerdio Herrán
Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México
José Ramón Cossío Díaz
Ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y miembro de El Colegio Nacional
Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot
Presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
Owen Fiss
Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)
José Antonio García-Cruces González
Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED
Luis López Guerra
Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid
Ángel M. López y López
Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla
Marta Lorente Sariñena
Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid
Javier de Lucas Martín
Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia
Víctor Moreno Catena
Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid
Francisco Muñoz Conde
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla
Angelika Nussberger
Jueza del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Catedrática de Derecho Internacional de la Universidad de Colonia (Alemania)
Héctor Olasolo Alonso
Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)
Luciano Parejo Alfonso
Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid
Tomás Sala Franco
Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia
Ignacio Sancho Gargallo
Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España
Tomás S. Vives Antón
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia
Ruth Zimmerling
Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)
Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales
SOBRE POBREZA Y DERECHO
PEDRO TALAVERA Coordinador
tirant lo blanch Valencia, 2020
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© Pedro Talavera y otros
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Autores PEDRO TALAVERA FERNÁNDEZ JESÚS BALLESTEROS LLOMPART JAIME GARCÍA NEUMANN CLAUDIO SARTEA ERNESTO J. VIDAL GIL ENCARNACIÓN FERNÁNDEZ RUIZ-GÁLVEZ GUIDO SARACENI ANA-PAZ GARIBO PEYRÓ VICENTE BELLVER CAPELLA JORGE MANUEL AGUIRRE HERNÁNDEZ
Índice
Prólogo PEDRO TALAVERA
EL FIN DE LA POBREZA: ¿UNA CUESTIÓN DE PLANIFICACIÓN ECONÓMICA O DE GARANTÍA DE DERECHOS HUMANOS? PEDRO TALAVERA FERNÁNDEZ
1. INTRODUCCIÓN................................................................................ 23 2. LA CONCEPCIÓN ‘ECONOMICISTA’ DE LA POBREZA.................. 28 3. EL ENFOQUE ‘MONETARISTA’ DE LA POBREZA........................... 35 4. LAS SOLUCIONES ‘ECONOMICISTAS’ A LA POBREZA BASADAS EN EL CRECIMIENTO ....................................................................... 38 4.1. La propuesta de ‘economía clínica del crecimiento’ de Jeffrey Sachs...................................................................................... 38 4.2. El plan de rescate diversificado de Paul Collier ...................... 43 4.3. Crítica a las soluciones economicistas.................................... 46 5. LAS SOLUCIONES A LA POBREZA DESDE EL ENFOQUE DE CAPACIDADES Y GARANTÍA DE DERECHOS HUMANOS.................. 47 5.1. El análisis de la pobreza desde el ‘enfoque de las capacidades’.. 49 5.2. La pobreza global concebida como violación de los derechos humanos................................................................................ 55 6. RECUPERAR HOY LA DIMENSIÓN ÉTICA DE LA POBREZA........ 59 7. ALGUNAS BREVES CONCLUSIONES................................................ 64
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Índice
PREFERENCIA POR LA LIQUIDEZ Y EXTENSIÓN DE LA DEUDA Y LA POBREZA JESÚS BALLESTEROS LLOMPART
1. ECONOMÍA DE MERCADO FRENTE A CAPITALISMO.................. 69 2. LIQUIDEZ: BANCOCRACIA E IMPAGABILIDAD DE LAS DEUDAS.. 73 2.1. El ‘señoriaje’ bancario primario (de los bancos centrales) y la primacía de la liquidez. La desaparición del tercero garante (24 de marzo de 1694) .......................................................... 74 2.2. ‘Señoriaje’ bancario secundario (de los bancos comerciales): el coeficiente de caja fraccionado (19 de julio de 1844) ............ 78 2.3. La desregulación de las finanzas y la generalización de la deuda (15 de agosto de 1971)...................................................... 79 3. LA PREFERENCIA POR LA LIQUIDEZ Y LA DESIGUALDAD EN LOS DERECHOS ................................................................................. 84 4. SOBERANÍA MONETARIA Y DINERO SIN INTERÉS. EL RETORNO DEL ESTADO COMO TERCERO GARANTE.............................. 88 5. COMPENSACIÓN CONTRA LIQUIDEZ. DISTINCIÓN ENTRE DEUDA Y CULPA ................................................................................ 91 6. A MODO DE CONCLUSIÓN: PARA SALIR DEL ENDEUDAMIENTO......................................................................................................... 93
SUPERAR EL PARADIGMA ANTROPOLÓGICO REDUCCIONISTA PARA ACABAR CON LA MISERIA Y LA EXCLUSIÓN JAIME GARCÍA NEUMANN
1. INTRODUCCIÓN................................................................................ 95 2. DEL ÁFRICA COLONIAL DE CECIL RHODES Y LEOPOLDO II A LA ACTUAL INCLUSIÓN DE ÁFRICA EN LA NUEVA RUTA DE LA SEDA..................................................................................................... 96 3. DEL HOMBRE–LOBO DE HOBBES AL MONO–SIN–PELO DE DARWIN: LA ANTROPOLOGÍA IMPERIAL REDUCCIONISTA ...... 103 3.1. La perspectiva humanista clásica............................................ 103 3.2. El reduccionismo liberal–individualista anglosajón................ 107
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Índice
3.3. El utilitarismo y el liberalismo economicista.......................... 113 3.4. Maltusianismo y Darwinismo social...................................... 117 4. CONCLUSIÓN..................................................................................... 123
LA POBREZA COMO VULNERABILIDAD SOCIAL Y EL PAPEL DEL DERECHO CLAUDIO SARTEA
1. PREMISAS FACTUALES. ITALIA Y NO SOLAMENTE ITALIA......... 125 2. ¿QUÉ ES LA POBREZA? UN CONCEPTO COMPLEJO..................... 127 3. EL PAPEL DEL DERECHO.................................................................. 130 4. DESDE LA ANTROPOLOGÍA A LA FILOSOFÍA DEL DERECHO.... 132 5. UNA JUSTIFICACIÓN ONTOFENOMENOLOGÍCA DE LA LUCHA CONTRA LA POBREZA ............................................................ 134
TEORÍA Y PRAXIS DEL DERECHO VERSUS LA POBREZA Y LA EXCLUSIÓN ERNESTO J. VIDAL GIL
1. LA FILOSOFÍA DEL DERECHO Y LA FORMACIÓN DE LOS JURISTAS.................................................................................................. 137 2. CONCEPTO Y CONCEPCIONES DE DERECHO.............................. 139 3. DERECHO, VULNERABILIDAD, POBREZA, EXCLUSIÓN............... 143 4. EL FORMALISMO Y EL AISLACIONISMO....................................... 146 5. LAS FUNCIONES DEL DERECHO Y LOS MODELOS DE JURISTA. 147 6. EL ESTADO LIBERAL: VIGILAR Y CASTIGAR.................................. 150 7. EL ESTADO SOCIAL: DERECHOS SOCIALES Y DEBERES POSITIVOS....................................................................................................... 151 8. SOLIDARIDAD VS. RECIPROCIDAD ................................................ 154 8.1. La reconstrucción de los derechos y de los deberes positivos de solidaridad........................................................................ 155 8.2. Solidaridad y Subsidiariedad.................................................. 157
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Índice
9. JUSTICIA RESTAURATIVA.................................................................. 159 9.1. Justicia restaurativa vs. justicia punitiva: restablecer los derechos....................................................................................... 161 10. EL SENTIDO DEL DERECHO.......................................................... 167
SALUD, POBREZA Y DESIGUALDAD ENCARNACIÓN FERNÁNDEZ RUIZ–GÁLVEZ
1. LOS LLAMADOS ‘DETERMINANTES SOCIALES DE LA SALUD’... 169 2. HACIA UNA CONCEPCIÓN SOCIAL E INTEGRAL DE LA SALUD ........................................................................................................170 2.1. Del modelo biomédico al modelo biopsicosocial.................... 171 2.2. Del bienestar a la salud como capacidad humana básica........ 173 3. LA EQUIDAD COMO OBJETIVO PRIORITARIO DE LAS POLÍTICAS DE SALUD.................................................................................... 179 4. IDENTIFICANDO LOS CONDICIONANTES SOCIALES DE LA SALUD....................................................................................................... 187 5. EL PRINCIPIO DE SALUD EN TODAS LAS POLÍTICAS................... 196 6. CONCLUSIONES ............................................................................... 197
DIGITAL DIVIDE E POVERTÀ GUIDO SARACENI
1. INTRODUZIONE................................................................................ 199 2. LA POVERTÀ NELLE RADICI DELLA CULTURA EUROPEA........... 200 3. IL ‘DIGITAL DIVIDE’........................................................................... 204 4. POVERTÀ E OPULENZA. UNA PROVOCAZIONE INTELLETTUALE. 211 5. CONCLUSIONI................................................................................... 214
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Índice
APUNTES SOBRE LA POBREZA INFANTIL Y LA EXCLUSIÓN SOCIAL DE LA INFANCIA EN PAÍSES DESARROLLADOS ANA PAZ GARIBO PEYRÓ
1. SER UN NIÑO/A POBRE EN UN PAÍS DESARROLLADO................ 217 2. DISTINCIÓN ENTRE POBREZA Y EXCLUSIÓN SOCIAL: ENFOQUE EN LA INFANCIA....................................................................... 220 3. FACTORES QUE DETERMINAN EL INCREMENTO ACTUAL DE LA POBREZA INFANTIL O EL RIESGO DE EXCLUSIÓN DE LA INFANCIA EN LAS SOCIEDADES AVANZADAS................................ 222 4. LA TRANSMISIÓN INTERGENERACIONAL DE LA POBREZA...... 226 5. LA EDUCACIÓN COMO FACTOR DE SUPERACIÓN DE LA POBREZA Y LA EXCLUSIÓN SOCIAL EN LA INFANCIA..................... 230 6. LA LUCHA CONTRA LA POBREZA Y LA EXCLUSIÓN SOCIAL DE LA INFANCIA EN LOS PAÍSES DESARROLLADOS: ALGUNOS INSTRUMENTOS NORMATIVOS BÁSICOS...................................... 232 7. ALGUNAS CONCLUSIONES.............................................................. 237
EDUCACIÓN Y DERECHOS HUMANOS EN LA AGENDA 2030 PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE VICENTE BELLVER CAPELLA
1. INTRODUCCIÓN................................................................................ 241 2. DE LA DECLARACIÓN DEL MILENIO A LA AGENDA 2030 PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE......................................................... 243 3. LAS BASES DE LA AGENDA 2030...................................................... 246 4. TOMARSE EN SERIO LOS ODS: CRÍTICA Y PUNTUALIZACIÓN.. 249 5. EL DESARROLLO SOSTENIBLE EN EL MARCO DE LA DUDH ..... 252 6. EDUCAR PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE.............................. 259 6.1. Del desarrollo de la personalidad al desarrollo sostenible...... 260 6.2. Los fines de la educación en la DUDH y en otros instrumentos normativos internacionales.................................................... 263 6.3. La Educación para el Desarrollo Sostenible............................ 266
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Índice
7. CONCLUSIÓN .................................................................................... 270
EL DERECHO A LA DIGNIDAD HUMANA COMO INSTRUMENTO CONTRA LA POBREZA: UNA VISIÓN DESDE EL DERECHO CONSTITUCIONAL MEXICANO JORGE MANUEL AGUIRRE HERNÁNDEZ
1. INTRODUCCIÓN................................................................................ 271 2. IDEAS PARA ENTENDER LA POBREZA........................................... 272 3. CONCEPTUALIZACIÓN DE LA POBREZA EN MÉXICO................ 275 4. DIGNIDAD HUMANA Y POBREZA................................................... 277 5. POBREZA Y DERECHO: VÍNCULOS INDISOLUBLES...................... 279 6. EL DERECHO A LA DIGNIDAD HUMANA: UN DERECHO CONTRA LA POBREZA............................................................................... 283 7. CONSIDERACIONES FINALES......................................................... 289
Prólogo Más allá de los análisis que estudiosos y organismos de toda índole realizan sobre los problemas estructurales de las regiones más pobres del planeta, hay una intuición fundamental ampliamente compartida: en un mundo extraordinariamente rico en recursos y excepcionalmente avanzado en conocimiento resulta incomprensible que cientos y cientos de millones de personas no tengan garantizados los medios para satisfacer sus necesidades vitales más básicas. A pesar de que una intuición de este tipo pueda matizarse por quienes son considerados expertos (la economía, se dice, es una materia complicada que no se puede banalizar), la realidad es que el altísimo grado de opulencia y bienestar de que disfrutan los países desarrollados, con su enorme capacidad de producción y distribución de todo tipo de bienes, constata la existencia de medios más que suficientes para que nadie en nuestro planeta padezca privaciones incompatibles con las exigencias básicas de una vida digna. Esta intuición, que resulta evidente para cualquier observador de la realidad global, continúa interpelándonos ya que la ‘eliminación de la pobreza extrema’ ha vuelto a situarse como el primero de los objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, heredando esa trágica primacía de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, cuyo horizonte de cumplimiento estaba cifrado para 2015. La pregunta es tan sencilla como desafiante: ¿Por qué persisten las condiciones de pobreza extrema (miseria) en tantos cientos de millones de personas, a pesar de las múltiples y diversificadas acciones que todo tipo de entidades y organismos realizan para erradicarla desde hace tantos años? Cada uno de los diversos enfoques con los que se afronta el problema ofrece unos matices diferentes a la respuesta, no obstante, en última instancia, casi todos acaban reduciendo la pobreza a parámetros economicistas (carecer de una renta mínima) y proponiendo las soluciones desde esos mismos parámetros (más tecnología y crecimiento económico). Y este es el presupuesto que, quizá, convendría revisar. Reconociendo los importantes avances que se han conseguido en muchos países con los programas de desarrollo económico diseñados por los expertos del FMI y del BM, a nuestro juicio, la cuestión esencial que plantea el fenómeno de la pobreza radica no tanto en cómo
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Prólogo
aumentar el PIB de un país, cuanto en qué significado le damos a ‘ser pobre’: ahí se encuentra la clave que debería reencauzar las soluciones de fondo para su definitiva erradicación. En una reciente monografía, David Peeling, durante años redactor del Financial Times, pone en evidencia el grave error que cometen los expertos de los más importantes organismos económicos internacionales, instituyendo al PIB como el indicador hegemónico del bienestar de un país y al ‘crecimiento económico’ como su infalible profeta, siendo así que la imagen que ambos ofrecen de la realidad económica resulta enormemente distorsionada1. Peeling, en la línea de lo que ya había denunciado Thomas Pogge2, explica que el PIB es muy bueno para contar la cantidad de cosas que se producen, pero nada le importa qué clase de cosas sean: la cantidad de armas, aviones o misiles, cuentan tanto como tenedores, arroz o pantalones. Tampoco al PIB le importan qué clase de actividades se realizan: tanto cuentan los cuidados hospitalarios para el cáncer como la venta de cigarrillos; tanto cuentan los profilácticos y anticonceptivos como la prostitución, lo esencial es que el dinero se mueva. Toda actividad que sea voluntarista o altruista no se considera ‘económica’: el cuidado de un anciano, lavar la ropa, hacer la comida a tus hijos, no computa. Si el dinero no cambia de mano, la actividad no interesa a los indicadores económicos. De ahí que, en los países pobres, donde la mayoría de las actividades se realizan fuera de la economía monetizada, estos indicadores no dan, en absoluto, cuenta de la realidad. Se sigue el rastro de una botella de agua envasada y distribuida por una marca comercial en un supermercado, pero desconocen el efecto de los muchos kilómetros que recorren miles de mujeres en Etiopía para conseguir agua potable en una fuente. Por otra parte, los indicadores económicos suelen contabilizar lo contrario de lo que es realmente beneficioso. Y en los países pobres de manera especial. Dar el pecho a un bebé es fundamental para su desarrollo, pero lo que computa para el PIB es la cantidad de bricks de leche infantil que se han vendido. La educación es fundamental para el futuro profesional de una persona, pero
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PEELING, D., El delirio del crecimiento. La riqueza y el bienestar de las naciones, Taurus, Barcelona 2020. POGGE, T., La pobreza en el mundo y los derechos humanos, Paidós, Barcelona 2008.
Prólogo
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lo que contabiliza el PIB es el número de cuadernos y bolígrafos que se venden. En definitiva, mientras la medida del bienestar de un país sea su PIB y se construya dividiendo el total de su producción (estandarizada) entre su número de habitantes, la imagen de su realidad económica (su riqueza) continuará siendo muy deficiente. Peeling pone el ejemplo de Japón en el año 2000, cuando estos indicadores constataban su profunda recesión y los expertos acabaron por calificarlo, atendiendo al PIB nominal, como un fracaso económico. Sin embargo, el país era un modelo de estabilidad política, no tenía apenas delincuencia, la sanidad era envidiable, la esperanza de vida era de las más altas del mundo, la calidad de la alimentación era óptima, etc. En otras palabras, el crecimiento económico continúa siendo un fetiche, contra toda evidencia, porque el bienestar de un país continúa definiéndose en términos de renta per capita y ésta depende de la cantidad de bienes producidos (cualesquiera) y del consumo masivo de esos bienes3. Nadie discute que aquello que denominamos ‘pobreza extrema’ supone la carencia de lo indispensable para desarrollar una existencia digna del ser humano. La ‘pobreza extrema’ señala, en efecto, un límite que se ha traspasado: el límite de lo inadmisible o insoportable para cualquier persona. Sin embargo, cuando tratamos de concretar ese límite, tropezamos con las perversas categorías economicistas, que solo conciben el bienestar en términos de riqueza (dinero o patrimonio) y que proyectan sobre la pobreza una perspectiva exclusivamen
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Uno de los principios básicos de la economía occidental es que aquello a lo que no puede asignarse un valor en dólares no existe. Sin embargo, la mayor parte de las cosas que hacen que África funcione son invisibles para este parámetro. En la mayor parte de los países pobres los datos que configuran indicadores económicos son muy deficientes, pero son los que se usan para medir la pobreza, para saber si sus políticas de crecimiento están funcionando, para determinar la cuantía de las ayudas e inversiones del FMI o del BM, para concederles préstamos, etc. Según Peeling, quienes recopilan esos datos, tanto en África como en Asia o Latinoamérica, suelen ser funcionarios locales aislados, sin capacidad para evaluar todas las actividades que se realizan y centrados exclusivamente en las capitales y en la actividad industrial. Sin embargo, en Kenia, por ejemplo, hay casi un millón de ‘masais’ y un número parecido de otras tantas etnias, que constituyen casi la mitad de los habitantes del país, cuyos intercambios de ganando y productos agrícolas quedan siempre fuera de los indicadores ONU. A menos que maten una vaca y la vendan en un mercado de Nairobi, su actividad es absolutamente invisible para los datos oficiales.
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Prólogo
te monetarista (carecer de una renta mínima disponible). Este grave error conceptual genera, al menos, dos consecuencias trascendentales en lo relativo a la pobreza: por un lado, que la riqueza material (la opulencia) se haya convertido en el paradigma vital de occidente, lo cual provoca que la carencia de cualquier bien, que en las dos terceras partes del planeta sería considerado un lujo inalcanzable (una semana de vacaciones, 734 euros mensuales, calefacción, un ordenador personal…), venga sorprendentemente calificado por los estándares oficiales de occidente como ‘situación de pobreza’4. Por otra parte, desde este paradigma de la opulencia, resulta inconcebible plantear siquiera un paradigma vital alternativo, basado en un ideal de voluntaria renuncia a todo tipo de bienes materiales superfluos. Un ideal de pobreza que nada tiene que ver con esa otra, indeseable e injustificable, que siempre se ha denominado ‘miseria’ y que supone la privación de bienes básicos. En efecto, en los paradigmas antropológicos más sólidos –la filosofía estoica, la teología cristiana, el ecologismo personalista– la pobreza siempre se concibió como un ideal de perfección, de espiritualidad, de sostenibilidad, que se aparta de la lógica capitalista del ‘tener’, de la riqueza y la acumu-
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Según el Informe presentado el 16 de octubre de 2019 por la Red Europea de Lucha contra la Pobreza (EAPN-ES), en España hay cerca de 12,2 millones de personas en riesgo de pobreza o exclusión social, el 26,1% de la población, con cifras de 2018. Los indicadores con los que se mide la pobreza en el Informe son estos: un hogar con cuatro adultos que ingresen en total 1.600 € al mes se contabiliza como pobre (1.600 € dividido por 2,5 unidades de consumo son 640 €, cifra inferior al umbral de pobreza que es de 739 €/mes). Los elementos de consumo que se consideran en la Privación Material Severa son: •No pueden permitirse una comida de carne, pollo o pescado al menos cada dos días. No pueden permitirse mantener la vivienda con una temperatura adecuada. •No tienen capacidad para afrontar gastos imprevistos. •Han tenido retrasos en el pago de gastos relacionados con la vivienda principal (hipoteca o alquiler, recibos de gas, comunidad...) en los últimos 12 meses. •No pueden permitirse ir de vacaciones al menos una semana al año. •No pueden permitirse disponer de un teléfono móvil •No pueden permitirse disponer de un televisor. •No pueden permitirse disponer de una lavadora. •No pueden permitirse disponer de un automóvil. Para incluirse en esta categoría de ‘privación severa’ basta con cumplir cuatro de ellos. Si bien, el Informe precisa (p. 51) que, en España, tres de esos indicadores (carecer de teléfono, televisión o lavadora en el hogar) no cuentan para determinar la pobreza severa, porque prácticamente no existen personas que los cumplan (https://www.eapn.es/estadodepobreza/capitulos-2019.php).
Prólogo
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lación, para situarse en la lógica humanista del ‘ser’, coherente con la apertura a una dimensión trascendente y respetuosa del medio ambiente. Devolver a la pobreza su carácter ético, configurándola como un ideal de vida deseable, es una clave fundamental para afrontar el fenómeno, rescatándolo de su concepción monetarista y estableciendo como exigencias básicas de la vida digna algo muy diferente a lo que propone el paradigma occidental de la opulencia. Por supuesto que los enfoques estructurales basados en análisis macroeconómicos y acciones coordinadas a nivel internacional son necesarios. Pero no debemos engañarnos. La lucha contra la pobreza global debe desarrollarse en dos frentes: en el occidente desarrollado para derribar el paradigma de la opulencia y en el tercer mundo para erradicar la ‘miseria’. Ése es el gran mérito de quienes como Amartya Sen, han hecho hincapié en reformular el bienestar en clave de ‘capacidades’ y no de renta disponible. Ahora bien, concebir el bienestar como capacidad de acceder al mínimo de bienes que las personas consideran valiosos en su contexto social y cultural para desarrollar una vida digna, no es algo que deba limitarse al tercer mundo. No tiene por qué existir contradicción entre pobreza y vida digna. Y eso es algo que occidente debe entender y asumir. Nadie duda de que cualquier estrategia para la erradicación de la pobreza mundial tiene que pasar necesariamente por la transferencia de renta y tecnología a los países pobres e incluso por la reducción o condonación de la deuda. Y para ello hay que realizar análisis económicos sofisticados y coordinar acciones estructurales que van más allá de la filosofía y la filantropía. Pero esto no puede sustentarse sobre el paradigma de la opulencia, proponiendo a los países pobres que sigan la senda capitalista que occidente ha recorrido para llegar a la riqueza. No se trata de ver cómo reproducimos en el tercer mundo el nefasto paradigma de los países ricos, se trata justamente de lo contrario. Se trata de cambiar el paradigma de la opulencia, recuperando el ideal ético de la austeridad y la pobreza. Y una vez redefinido un nuevo concepto de bienestar, verdaderamente ligado a las exigencias de una vida digna y no al máximo de renta disponible, entonces volcar toda nuestra enorme capacidad material y tecnológica para garantizar a quienes carecen de lo necesario su derecho a gozar de los elementos necesarios para vivir con dignidad.
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Prólogo
Este es el substrato que está presente y emerge en cada uno de los trabajos que componen esta obra. En el primero de ellos, el autor de este prólogo analiza críticamente los enfoques monetaristas sobre la pobreza, subrayando las relevantes aportaciones del enfoque de derechos humanos e incidiendo, precisamente, en la necesidad de que las acciones para erradicar la pobreza en los países no desarrollados deban sustentarse sobre la erradicación en los desarrollados del paradigma de la opulencia. En la misma línea, el profesor Jesús Ballesteros crítica ese paradigma, sustentado sobre el capitalismo financiero, que incurre en la confusión entre el dinero y la riqueza, distorsionando el verdadero sentido de la economía. Completa esta perspectiva el profesor Jaime García Neumann, apuntando al positivismo de raíz anglosajona, predominante en el mundo académico occidental, como el responsable de una concepción reduccionista y pesimista del ser humano y como fundamento ideológico para la explotación económica, la exclusión social y la dominación política y militar de regiones enteras del planeta en el transcurso de la modernidad. Desde una perspectiva ontofenomenológica, también crítica con el positivismo jurídico, el profesor Claudio Sartea destaca el importante papel que el Derecho tiene en la lucha contra la pobreza, sosteniendo que el principio básico de justicia que impulsa a proteger al más vulnerable debe superar el ámbito de la solidaridad para convertirse en una exigencia irrenunciable de cualquier Derecho que pretenda reivindicarse como tal. También el profesor Ernesto Vidal insiste en el papel del Derecho como instrumento privilegiado de lucha contra la pobreza y la exclusión a través de la necesaria juridificación de los deberes de solidaridad inherentes al Estado social. Por su parte, la profesora Encarnación Fernández proyecta su análisis sobre los condicionantes/determinantes de la salud como generadores de injustas desigualdades que provocan en los grupos sociales desaventajados (los más pobres) unos peores índices de salud, lo que determina negativamente sus posibilidades de desarrollo. El profesor Guido Saraceni suscita esa misma desigualdad generadora de inequidad en relación con el uso y acceso a las tecnologías digitales. Y la profesora Ana Paz Garibo subraya la especial incidencia que la pobreza tiene en el desarrollo de los más vulnerables de entre los vulnerables: los niños y niñas. En última instancia, el profesor Vicente Bellver señala la educación en derechos humanos como el factor más