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Este libro, de lectura muy amena, basado en un análisis riguroso de las circunstancias específicas del nacimiento de Baja California como la entidad número 29 de la república mexicana, ocurrido a mediados del siglo XX, permite comprender el reforzamiento temprano de la conciencia ciudadana y la práctica política del bajacaliforniano, producto neto de la migración en la región más distante del país, que generó un vibrante desarrollo político autónomo respecto de la nación en su conjunto, y propició a partir de su fundación épicas batallas cívicas y electorales, de gran envergadura, sofocadas por toda la fuerza del Estado hegemónico y autoritario vigente entonces en México, que merecen por derecho propio permanecer en la memoria.

Marco Antonio Morales Tejeda

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Marco Antonio Morales Tejeda

BAJA CALIFORNIA Formación ciudadana y procesos electorales 1952-1968

Doctor en ciencias sociales por la UABC-UAS-UNISON, maestro en Educación por la Universidad Pedagógica Nacional-Ajusco y licenciado en ciencia política y administración pública por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, profesor-investigador del CIPES-Acapulco de la Universidad Autónoma de Guerrero, profesor del Doctorado en Estudios Políticos y Sociales CIPES-UAGro, miembro del Sistema Nacional de Investigadores, SNI, Conacyt. Cuenta con libros, capítulos de libros y artículos científicos en publicaciones nacionales e internacionales en los temas de educación, ciencia política e historia política. Ha impartido clases en diversas universidades de los estados de Baja California y Guerrero.

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Baja California

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Formación ciudadana y procesos electorales 1952-1968

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Marco Antonio Morales Tejeda

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BAJA CALIFORNIA

Formación ciudadana y procesos electorales 1952-1968


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES

Manuel Asensi Pérez

Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València

Ramón Cotarelo

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia

Mª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València

Juan Manuel Fernández Soria

Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València

Pablo Oñate Rubalcaba

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València

Joan Romero

Catedrático de Geografía Humana Universitat de València

Juan José Tamayo

Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


BAJA CALIFORNIA

Formación ciudadana y procesos electorales 1952-1968

MARCO ANTONIO MORALES TEJEDA

tirant humanidades Ciudad de México, 2023


Copyright ® 2023 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch México publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com/mex/

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Marco Antonio Morales Tejeda

EDITA: TIRANT LO BLANCH DISTRIBUYE: TIRANT LO BLANCH MÉXICO Av. Tamaulipas 150, Oficina 502 Hipódromo, Cuauhtémoc, 06100, Ciudad de México Telf: +52 1 55 65502317 infomex@tirant.com www.tirant.com/mex/ www.tirant.es ISBN: 978-84-19471-39-0 Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


Índice INTRODUCCIÓN..........................................................................................

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Capítulo I ETAPA FUNDACIONAL DEL ESTADO DE BAJA CALIFORNIA (1952-1953) ANTECEDENTES........................................................................................................ Actores políticos...................................................................................................... Movimientos Sociales............................................................................................. Partidos políticos.............................................................................................. Grupos de interés.................................................................................................... Grupos empresariales....................................................................................... Narcotraficantes................................................................................................ Medios de Comunicación...................................................................................... La iglesia................................................................................................................... El factor estadounidense.........................................................................................

17 45 45 52 61 61 65 69 74 77

DEBATE LOCAL POR LA CONSECUCIÓN DEL RECONOCIMIENTO DE ESTADO..................................................................................................................

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ESTRUCTURA DE PODER....................................................................................... Marco jurídico del Estado de Baja California...................................................... Fundación del Estado....................................................................................... Leyes reglamentarias........................................................................................ Órganos provisionales de gobierno y representación popular.......................... Gobernador provisional del estado................................................................ Congreso Constituyente.................................................................................. Poder Judicial.................................................................................................... Dependencias federales..........................................................................................

85 85 85 89 95 95 99 101 102

LA TRANSICIÓN TERRITORIO-ESTADO..........................................................

109

ELECCIÓN Y COMPOSICIÓN DEL CONGRESO CONSTITUYENTE........ El debate constituyente........................................................................................... La Constitución Política de Baja California......................................................... Sistema de gobierno......................................................................................... Sistema electoral y sistema de partidos..........................................................

115 119 122 122 124

LEY ELECTORAL........................................................................................................

128


8

Índice

Capítulo II EL SISTEMA DE PARTIDO HEGEMÓNICO. LA SIMULACIÓN DEMOCRÁTICA 1953-1959 EL CONTEXTO POLÍTICO...................................................................................... Sistema de partido hegemónico............................................................................ Correlación entre estructura de poder y actores políticos.......................... La elección del Congreso Constituyente.......................................................

131 131 135 144

1953. LA PRIMERA ELECCIÓN CONSTITUCIONAL...................................... Elecciones de gobernador....................................................................................... Elecciones de diputados.......................................................................................... Febrero de 1954. Los primeros comicios municipales.......................................

150 150 157 159

RENOVACIÓN DE LA ÉLITE POLÍTICA.............................................................

162

LA LEY ELECTORAL DEL ESTADO LIBRE Y SOBERANO DE BAJA CALIFORNIA...................................................................................................................... Sistema de partidos................................................................................................. Demarcación y magnitud de las circunscripciones electorales......................... Sufragio y cómputo.................................................................................................

170 172 173 174

LAS ELECCIONES DE 1956......................................................................................

174

1959, ELECCIONES Y TERROR.............................................................................. El contexto electoral y el desarrollo de los comicios........................................... Elecciones de gobernador, diputados locales y ayuntamientos......................... Cárcel o destierro..................................................................................................... Eligio ¿Quién te eligió?...........................................................................................

178 185 192 196 199

Capítulo III REESTRUCTURACIÓN Y QUIEBRE DEL SISTEMA DE PARTIDO HEGEMÓNICO EN BAJA CALIFORNIA (1960-1968) LA RESTAURACIÓN DEL PODER ECONÓMICO-POLÍTICO...................... Recomposición de la estructura de poder............................................................ Renovación de los actores políticos......................................................................

203 203 209

LAS ELECCIONES DE 1962...................................................................................... Elecciones municipales........................................................................................... Elecciones de diputados..........................................................................................

212 215 217

LAS ELECCIONES DE 1965...................................................................................... Elecciones de gobernador....................................................................................... Elecciones municipales........................................................................................... Elecciones de diputados..........................................................................................

220 223 230 232

EL 1968 BAJACALIFORNIANO............................................................................... Los nuevos tiempos políticos.................................................................................

235 235


Índice

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La otra oposición.....................................................................................................

238

EL DÍA EN QUE PERDIÓ EL PRI............................................................................ Elecciones municipales. El operativo de los alquimistas.................................... Elecciones de diputados. El legislador que no fue.............................................. La movilización popular por la defensa del voto................................................

241 241 255 258

LOS CONCEJOS MUNICIPALES DE MEXICALI Y TIJUANA........................

264

BIBLIOGRAFÍA..............................................................................................

271


INTRODUCCIÓN El conjunto de modificaciones constitucionales que elevaron a Baja California a la categoría política de estado de la federación en el año de 1952 ocurrieron en el contexto nacional de un régimen autoritario que efectuaba con regularidad cronológica elecciones sin democracia en el marco de un sistema de partidos que diversos politólogos, como Giovanni Sartori, Joseph La Palombara y Mirón Weiner así como Dieter Nohlen,1 entre otros, han tipificado como sistema de partido hegemónico, caracterizado por un: Pluralismo limitado, baja movilización social, un orden jerárquico de relaciones; grupos de interés dependientes y controlados por el Estado; ideología y acción de los grupos que sirven más a los intereses del régimen que a los de sus miembros; ciudadanos movilizados sólo para manifestar apoyo al Estado y de manera temporal; participación política muy baja; relaciones centralizadas y lideradas jerárquicamente en la arena política; élites gobernantes que obtiene beneficios de grupos relevantes o de líderes que ofrecen apoyo al régimen.2

Sin embargo, debido a las particularidades de la prolongada incomunicación por vía terrestre que Baja California mantuvo con el resto del país, hasta precisamente los años en que se estrena como entidad federativa, varias de las características que daban sustento al sistema político, electoral y de partido imperante a nivel nacional, sufrieron en esta región particularidades específicas a pesar de que al mantenerse integrada en la república mexicana se encontraba inserta en el esquema institucional de reglas escritas —el marco cons-

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Giovanni Sartori (1987), Partidos y sistemas de partidos, Alianza Editorial, Madrid, Joseph La Palombara and Mayron Weiner (1966), Political Parties and Development, Princenton University Press, Princenton, New Jersey y Dieter Nohlen (1994), “Sistemas electorales y partidos políticos”, Fondo de Cultura Económica, UNAM, México. César Cansino (2000), La transición mexicana 1977-2000, Centro de Estudios de Política Comparada, A.C., México, p. 98.


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titucional y electoral—, y no escritas, del régimen político imperante durante la época del presente estudio. Este trabajo histórico-político, con asiento en conceptos metodológicos de la ciencia política, tiene como objetivo explicar las circunstancias del arreglo político básico que se presentó en la región entre las élites locales en el periodo de la fundación del estado de Baja California, en la década de los años cincuenta del siglo XX, y como con posterioridad se desarrollan, se dividen y se enfrentan, en el contexto de una alta movilización social y participación política —cuyos orígenes y características forjados por circunstancias regionales específicas son también objeto de estudio en el presente trabajo— por parte de los nuevos ciudadanos bajacalifornianos, que derivó en reñidos procesos electorales durante las dos primeras décadas de existencia de la entidad federativa. El trabajo pretende contribuir al conocimiento general de un periodo sumamente intenso de la historia política de Baja California, que prácticamente no ha sido estudiado por los investigadores de la región, por lo que se contribuye con información inédita y líneas de investigación que pueden ser desarrolladas con posterioridad en diferentes estudios de historia política regional. Las circunstancias específicas del estado de Baja California que coadyuvaron en la nueva entidad federativa al reforzamiento temprano, en comparación a casi todo el resto del país, de la conciencia y la práctica ciudadana al propiciar un desarrollo político autónomo, fueron: 1) La incomunicación por tierra que el estado tuvo con el resto el país hasta el año de 1948; 2) La frontera y vida común con el suroeste de los Estados Unidos como condicionante del predominio de la ideología liberal y el individualismo; 3) El desarrollo escaso de los controles políticos corporativos, tan efectivos en el resto de México, debido al importante número de bajacalifornianos y avecindados que vivían en el estado y trabajaban en los Estados Unidos; 4) La elevada inmigración y crecimiento poblacional y el desplazamiento durante el periodo de estudio del eje de la economía del sector primario hacia el terciario, lo que reforzó la elevada concentración


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urbana en el estado; y 5) El mayor nivel de vida promedio que los bajacalifornianos gozaban respecto al resto de los habitantes de la república mexicana.3

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Cierto es que novelistas como Ricardo Garibay o investigadoras como Dalia Barrera Bassols se impresionaron ante el hacinamiento y la falta de control de numerosos asentamientos humanos que durante la época de este estudio se establecieron principalmente en Tijuana y en menor medida en Mexicali, ocupando los espacios más escabrosos de la topografía urbana, carentes de los servicios más elementales y con vivienda construidas principalmente con materiales de desecho, sin embargo este fenómeno social estaba muy distante, según Benedicto Ruiz: “…de la pobreza crónica o estructural…” que afectaba al resto del país [y] “…respondía más bien al acelerado crecimiento de [Tijuana] y la incorporación —ciertamente azarosa— de la población migrante…” proveniente del resto del país. El desolado panorama en la mayor parte de esta ciudad “…desde el punto de vista social, era el resultado de las elevadas tasas de crecimiento demográfico registradas durante los decenios de los cincuenta y sesenta, que provocaron estragos urbanos… En el periodo de 1950-1960 Tijuana tuvo una tasa de crecimiento del orden de 9.7 por ciento, a diferencia del estado (8.6) y del país (3.1). En la década 1960-1970, la tasa se redujo a 7.8 por ciento pero continuaba muy por encima de los ritmos de crecimiento de otras entidades… La precaridad urbana y la acentuada deficiencia de los servicios públicos, la falta de infraestructura y equipamientos diversos constituían la esfera conflictiva de ese crecimiento, en contrapunto a la dinámica económica de la ciudad, sus posibilidades de empleo y oportunidades derivadas con su vecindad con los Estados Unidos. Esta distinción analítica resulta fundamental en la medida que subraya el carácter transitorio y particular del contexto social de Tijuana y de las condiciones de vida de la población para el momento que se está observando. No es lo mismo vivir en estas condiciones en un entorno de atraso social y económico que un momento de expansión y dinamismo como era el caso de Tijuana. Los estudios de Coplamar, por ejemplo, unos años después otorgaron a los estados fronterizos un nivel de marginación media mientras que únicamente la capital del país registraba una marginación baja. El “espinazo de la pobreza” —como lo han definido algunos autores— estaba constituido por los estados de Chipas y el norte de Chihuahua: atraviesa Oaxaca, Veracruz, Puebla, Tlaxcala, Guerrero, Michoacán, México, Hidalgo, Nayarit y Durango, e incluye sierras de difícil acceso, las Huastecas y zonas desérticas.” Cfr. Benedicto Ruiz Vargas y Patricia Aceves (1998), “Pobreza y desigualdad social en Tijuana”, revista El Bordo, UIA-Noroeste, vol. 1,núm. 2; Ricardo Garibay (1981), De lujo y hambre, editorial Nueva Imagen, México;


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Estas circunstancias específicas propiciaron durante el periodo histórico estudiado en el presente trabajo entre los habitantes de Baja California un desarrollo político con altos márgenes de autonomía con respecto al resto del país, ubicadas en el contexto de un sistema de partidos con un marcado bipartidismo dada la fortaleza que adquiere el PAN en la región, junto con la presencia de grupos de presión y medios de comunicación medianamente desarrollados, que explican la denodada campaña impulsada por amplios y disímbolos sectores de la población para abandonar la condición de territorio y lograr el reconocimiento de la categoría de entidad de la república para Baja California. La presencia de estas circunstancias específicas, que solo tuvo Baja California en su nacimiento como estado en la historia política de toda la nación mexicana, que generaron una conciencia y una práctica ciudadana propia de un desarrollo político autónomo provocó a su vez, desde su fundación en 1952 y el desarrollo de sus primeros procesos electorales, en la década de los años cincuenta y sesenta, el reclamo de una genuina democracia, lo cual vino a chocar con la imposición del modelo vertical, autoritario y antidemocrático que imperaba por entonces en el sistema político mexicano en su conjunto, lo que derivó, dado el carácter de movimiento cívico y de respeto al ejercicio de la ciudadanía, reflejo del predominio de la ideología liberal y de las formas culturales individualistas y comunitarias que fueron formando la cultura política del bajacaliforniano,4 combi-

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Dalia Barrera Bassols (1980), “Tijuana: mito y realidad”, Cuadernos Políticos, núm. 26, oct-dic.; INEGI (1960), VIII Censo de población y vivienda en México; INEGI (1970), IX Censo de población y vivienda en México y COPLAMAR (1982), Las necesidades esenciales en México, Siglo XXI, México. José Negrete Mata apunta en un esquema las características centrales de las formas político-culturales fatalista, jerárquica, individualista y comunitaria en relación a la participación y apatía, asentando para las dos últimas, las cuales pudieran parecer aparentemente contradictorias sin llegar a serlo, que la individualista “considera que la participación debe ser libre y voluntaria, no cree que la abstención implique consentimiento, propone reducción de costos para


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nado con el desarreglo y enfrentamiento entre las élites del poder político local, en profundas convulsiones políticas, en algunos casos violentas, estalladas como consecuencia de la imposibilidad de la celebración de procesos electorales correctos y transparentes. Además el hecho de que la Revolución Mexicana apenas hubiera pasado por estas tierras, junto con el aislamiento con respecto al centro político, contribuyeron de manera fundamental para que el sistema de mediación de las élites gobernantes con los sectores corporativizados y las estructuras comunitarias, basadas en relaciones clientelistas y patrimoniales, no estuviera tan arraigado lo que contribuyó a la falta de estabilidad en esta región, a diferencia de la que el régimen autoritario gozaba en casi todo el país. De este modo el mayor desarrollo económico promedio respecto a casi todas las otras regiones de México, que Baja California experimentaba durante la época en que se le reconoce la categoría de estado, junto con un menor control corporativo, se manifestó en un efecto de rechazo entre estos nuevos ciudadanos a las condiciones autoritarias que caracterizaban al régimen político mexicano vigente por esos años. El crecimiento, la riqueza y la creciente complejidad social desataron una serie de fuerzas sociales y políticas que destruyeron tempranamente en la región las bases de legitimidad y produc-

aumentar la votación” y la comunitaria es “altamente participante, considera la abstención como rechazo al sistema, propone la educación cívicas entre los abstencionistas”. Cfr. José Negrete Mata, En busca del votante (tijuanense) perdido. Cultura política, participación y abstencionismo, tesis de doctorado, El Colegio de la Frontera Norte, 2002. El mismo autor ha expuesto que son en ese mismo orden, primero el individualista y en segundo lugar el comunitario, los modos culturales que han conformado la cultura política del bajacaliforniano, cuyas características, respectivamente, de “participación libre y soberana” y “altamente participativa”, se constituyeron en Baja California, en fuertes valladares en contra del gobierno autoritario y antidemocrático que predominaba en el país. José Negrete Mata, “En busca del votante (tijuanense) perdido. Cultura política, participación y abstencionismo”, Seminario Permanente sobre Procesos Electorales en México, El Colegio de la Frontera Norte y la Sociedad Mexicana de Estudios Electorales, Tijuana, 26 de septiembre de 2003.


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ción de orden de un sistema autoritario, abriendo por tanto paso a la difícil democracia que un valeroso pueblo luchó por conquistar. Esta es su historia.


Capítulo I

ETAPA FUNDACIONAL DEL ESTADO DE BAJA CALIFORNIA (1952-1953) ANTECEDENTES La formación política de los bajacalifornianos es tan reciente como el proceso de población de esta agreste región del país. Siendo la política uno de los aspectos que diferencian a la humanidad del resto de los animales, la actividad política en la zona es iniciada por un conjunto de pequeños grupos seminómadas que desconocieron el fenómeno de la conquista y fueron sujetos a un tardío proceso de colonización en comparación con los tiempos en que éste ocurrió en el resto de lo que sería México. Estos grupos conocidos como kiliwas, cucapás, pai-pais y cochimiés, hacían política —estaban incluso divididos en diferentes estratos en su organización social— en sus pequeñas y aisladas comunidades. A diferencia de los Yaquis, que en la región sur del actual estado de Sonora dieron una gran batalla impidiendo el despojo de sus tierras por el invasor español, los grupos humanos que poblaban más al norte y allende lo que hoy es conocido como Golfo de California o Mar de Cortés, en la península que se llamaría de Baja California, no presentaron, a pesar de su carácter belicoso, la misma resistencia debido principalmente a la falta de apego por la tierra dado que ésta era en su mayoría muy poco adecuada para la agricultura por lo escaso del agua. A diferencia del centro y sur de lo que los ibéricos llamaron la Nueva España, a la inmensa región noroeste, que por entonces abarcaba hasta los límites del actual estado de Oregón en lo que es hoy los Estados Unidos, no llegaron conquistadores sino misioneros, cuya principal finalidad consistió en adoctrinar a los escasos habitantes en


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la religión católica al tiempo que organizaban la ocupación oficial del territorio para la corona española. La colonización fue llevada a cabo en una primera etapa por misioneros jesuitas, que fueron expulsados de la Nueva España por Cédula Real firmada por Carlos III en 1767, siendo sustituidos en su labor por Franciscanos y Dominicos, quienes continuaron la labor de seguir estableciendo hacia el norte las llamadas misiones, las cuales se convertirían en los primeros asentamientos permanentes en la península, aunque ahora la mayoría estén ya abandonadas y en estado de ruinas, para llegar desde ahí a los territorios de lo que hoy en es el oeste y medio oeste de los Estados Unidos. En esta enorme y muy poco poblada región las noticias de la lucha por la independencia respecto de la Corona Española nunca llegaron y las que anunciaban la consumación de la misma lo hicieron con bastante retraso. Las primeras autoridades políticas enviadas por los nuevos gobiernos independientes fueron llegando algunos años después de la caída del imperio de Agustín de Iturbide y en nombre del plan de gobierno para el territorio de las Californias del 8 de enero de 18245 fueron encabezadas por un jefe político, que sería además presidente de una llamada “diputación provincial, posteriormente denominada territorial”, así como un órgano de gobierno denominado junta de gobierno.6 Por Californias se entiende aún hasta nuestros días el territorio de la península de la Baja California, que unos meses después, debido la promulgación de la Constitución Política de 1824, adquiriría categoría de territorio federal sujeto a la autoridad del gobierno general del país y el territorio de la Alta California, situado al norte de la península, y en ese entonces también de Sonora y Chihuahua, que comprendía en su territorio los actuales estados de Ca-

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Manuel González Oropeza y Aidé Grijalva (1998), Digesto constitucional mexicano. La Constitución Política de Baja California, SEP, UABC, p. 8. La diputación provincial y la junta de gobierno, a diferencia de la jefatura política, nunca tuvieron poder efectivo real y mantuvieron, salvo en muy contados periodos, sólo una existencia nominal.


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lifornia, Arizona, Nuevo México, Colorado, Utah, Nevada y Oregón de la Unión Americana. Con el fin de empezar a guarecer el territorio después de la Independencia, la Alta California, en especial el territorio de la actual California, tendría un poblamiento un poco mayor que el registrado en la península de Baja California por el establecimiento ordenado por el gobierno general del país de algunos cuarteles del ejército mexicano que se fueron asentando en el territorio conquistado por los sacerdotes españoles hasta principios del siglo XIX. La más septentrional de estas guarniciones mexicanas fue la de una pequeña partida de soldados que estaría colocada en el año de 1823 en las inmediaciones del río Oregón, antiguo nombre del río Columbia, donde empezaba la propiedad británica de lo que hoy es Canadá. En cambio, de la población y el territorio de la península de Baja California los distintos gobiernos centrales se desatendieron, como de muchos otros asuntos, dados sus crónicos conflictos para hacerse del poder, mediante la violencia y el desequilibrio de fuerzas políticas, llegando incluso a modificar en algunas ocasiones los términos de la Constitución de 1824 con distintas leyes suplementarias. Los muy escasos habitantes de la península de Baja California mantuvieron por este tiempo un contacto muy distante con el centro de la república mexicana, salvo el caso de La Paz, que a través del Océano Pacífico y el Golfo de California mantenía una comunicación con el occidente de México, el resto de los pobladores, por las características semidesérticas y agrestes del territorio del resto de la península, se mantenían prácticamente incomunicados del resto de México y del mundo, viviendo una condición de relativa autonomía. A diferencia de la Independencia de México el acontecimiento que sí vendría a cambiar para siempre la historia de la región fue la invasión estadounidense de 1847 y 1848 que cercenó el territorio del noroeste de México en más de dos millones de kilómetros cuadrados y modificó la organización económica y social de toda la región en su conjunto. El territorio del que se apropiarían los Estados Unidos se poblaría rápidamente, de modo principal el actual estado


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de California por la fiebre del oro desatada poco años después de la guerra, mientras que del lado mexicano el proceso de poblamiento sería más lento, pero de manera consistente en buena medida en respuesta a la creciente actividad humana en el territorio anexado por los estadounidenses. La invasión y pérdida del territorio mexicano, que quedó ubicado en su punto más septentrional en el paralelo 32, en cuyos límites se encuentran asentadas las actuales ciudades de Tijuana, Mexicali y Tecate, motivó que los distintos gobiernos mexicanos que se sucedieron después de la guerra voltearan hacia la península de Baja California, la cual sumaba en su parte norte a su condición de territorio olvidado la condición de fronterizo y región que se planteaba como el siguiente objetivo en la mira de la ambición estadounidense. La organización política que se plantea para la península de Baja California, una vez firmados los acuerdos Guadalupe-Hidalgo, refleja la preocupación mexicana pues se decidió establecer en todo el territorio de la península una colonia militar. Por decreto del presidente José Joaquín Herrera del 12 de abril de 1849,7 el territorio de la colonia militar quedaría divido a partir del paralelo 28 en las demarcaciones políticas denominadas Partido Norte y Partido Sur de Baja California. Ambos territorios, antecedentes de los actuales estados de Baja California y Baja California Sur, quedaron encabezadas por un Jefe Político, nombrado por el presidente de la república, que despacharía desde La Paz y designaría para administrar al Partido Norte un subjefe político, que quedaría bajo las órdenes del primero. Ambos serían designados por el presidente de la república, quien también nombraría al jefe militar, que en la mayoría de las veces recayó en la misma persona que el jefe político. El caos político en que se encontraba el país durante estos años, en los que los presidentes de la república eran sustituidos continuamente por otros surgidos de los distintos cuartelazos, traiciones,

7

Adalberto Walter Meade (1983), El Partido Norte de Baja California, UABC, Mexicali, p. 47.


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