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Octavio Chávez Gómez y Jesús Arzate Becerril

Testimonios históricos del Valle de Toluca


CONSEJO DIRECTIVO LIC. GERARDO MONROY SERRANO SECRETARIO DE EDUCACIÓN PRESIDENTE

MTRO. RODRIGO JARQUE LIRA SECRETARIO DE FINANZAS VOCAL

MTRA. MARIBEL GÓNGORA ESPINOSA SECRETARIA DEL TRABAJO VOCAL

DR. ENRIQUE KU HERRERA DIRECTOR GENERAL DEL COLEGIO NACIONAL DE EDUCACIÓN PROFESIONAL TÉCNICA VOCAL

LIC. MARCO ANTONIO REYES COLÍN

TITULAR DE LA OFICINA DE ENLACE EDUCATIVO EN EL ESTADO DE MÉXICO VOCAL

LIC. GILBERTO SAUZA MARTÍNEZ

PRESIDENTE DEL CONSEJO DE CÁMARAS Y ASOCIACIONES EMPRESARIALES DEL ESTADO DE MÉXICO VOCAL

LIC. MIGUEL ÁNGEL RAMÍREZ PONCE

PRESIDENTE MUNICIPAL CONSTITUCIONAL DE LERMA VOCAL

C.P. EMILIO EDUARDO RUÍZ NONATO

DIRECTOR DE CONTROL Y EVALUACIÓN “A-I” COMISARIO

MTRO. ENRIQUE MENDOZA VELÁZQUEZ

DIRECTOR GENERAL DE CONALEP ESTADO DE MÉXICO SECRETARIO


PRIMERA EDICIÓN. 2022 OCTAVIO CHÁVEZ GÓMEZ, JESÚS CARLOS ARZATE BECERRIL. HACIENDAS Y RANCHOS, TESTIMONIOS HISTÓRICOS DEL VALLE DE TOLUCA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH ISBN: 978-84-19286-49-9 PRODUCCIÓN/ DISEÑO DE INTERIOR Y EXTERIOR: MAYRA ZUHEYL RUIZ ZÁRATE IMPRESO EN LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS.


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Octavio Chávez Gómez Nació en Toluca, Estado de México. Estudió la especialidad en ciencias diplomáticas en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y cuenta con estudios en la Facultad de Derecho de la UAEMéx y la especialidad en planeación de parques en Estados Unidos y Canadá. Destacó en el ámbito de la Charrería con participaciones a nivel nacional y en países de América, Europa y Asia. Es autor de: La charrería: tradición mexicana (1991), Charrería, arte y tradición (2008), La Charrería. Breviario del deporte nacional (2015) y El caballo, la hacienda y la charrería. Una historia (2017). Ha colaborado en revistas especializadas como El caballo (Argentina), Galope (España), Pura Sangre, Lienzo Charro, México en el tiempo, México desconocido, Gaceta de Turismo del Gobierno del Estado de México, Actual, y en periódicos como El Sol de Toluca, El Sol de México, Reforma y Excélsior. Ha sido galardonado con la Presea y Herradura de Oro (1987), la Presea Filiberto Navas Valdés (2003), la Orden de los Caballeros Águila (2006), el Premio Deportivo Municipal (2011); ingresó al Salón de la Fama de la FMCh (2019). Se hizo acreedor al galardón CONALEP al Mérito Deportivo (2020); Socio Honorario de la Asociación Nacional de Charros; fue reconocido por el Consejo Ciudadano de Toluca como una de las 5 personalidades locales que han sobresalido por sus méritos (2021) y ha recibido infinidad de reconocimientos más.

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Jesús Arzate Becerril Originario de Temoaya, México. Es Licenciado en Historia por la Universidad Autónoma del Estado de México (1996), donde recibió la Presea “Ignacio Manuel Altamirano”. Laboró como paleógrafo y auxiliar de investigador en El Colegio Mexiquense, A.C., y como profesor de Asignatura (Paleografía y Diplomática) en la Facultad de Humanidades de la UAEMéx. Desde 1997 funge como cronista municipal de Temoaya y es miembro de la Asociación Mexiquense de Cronistas Municipales (AMECROM). Es autor de: Temoaya. Monografía Municipal (1999); No es por vicio ni por fornicio. El matrimonio en Occidente e historias de pecado en Temoaya durante el siglo XVIII (2005), Temoaya. Historia y tiempo presente (2018), y Temoaya. Crónica fotográfica de un siglo: 1872-1972 (2018). Colaborador con los textos del libro Fuego Nuestro (2020) de Gustavo Graf. Ha publicado varios artículos en El Sol de Toluca, La Revista Temoaya y en la Revista Relaciones de El Colegio de Michoacán, y participado en programas de Televisión como Manos a la obra, Gringo en México: Temoaya, El Personaje del Barrio y Raíces municipales, entre otros.

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Presentación

Mtro. Enrique Mendoza Velázquez Solo las culturas que se comunican viven y florecen Carlos Fuentes Los tiempos actuales nos exigen asumir la educación como un proceso dinámico, donde el aprendizaje se nutra de la asimilación de destrezas. Vocación para ampliar los horizontes formativos y enfocarlos a desarrollos integrales apuntalados con el conocimiento de nuestra historia y promoviendo el intercambio cultural. Es necesario vislumbrar a la educación como la actividad humana que transita de lo histórico personal a lo social-cultural, en suma la convivencia entre los seres humanos es el medio y la finalidad de la educación que es eminentemente comunitaria y por ende cultural para insertarnos más apasionada y exitosamente en el futuro.

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La palabra patrimonio deriva del latín patrimonium, en el derecho romano significa el bien que se posee por herencia o legado. Durante los años setenta del pasado siglo XX, el concepto de patrimonio se aplicaba sólo al patrimonio cultural tangible. Actualmente la noción de patrimonio se ha ampliado y diversificado, implicando la apropiación colectiva de un conjunto de vestigios del pasado que pueden ser inmateriales y/o materiales tanto naturales como culturales. El patrimonio cultural, no representa toda la cultura de una región o país, sino que es el resultado de la selección que hace un grupo social para que lo simbolice, lo represente y sea un factor de identidad, de la memoria colectiva, de sus valores más significativos; constituyéndose así en arquetipo de la conservación de vestigios, monumentos y expresiones culturales tangibles e intangibles del pasado. México es un mosaico de expresión múltiple, al conjuntar megadiversidad cultural y natural. Ocupamos el segundo lugar en el globo terráqueo por diversidad cultural solo después de la India, derivado de un indicador lingüístico por el número de lenguas vivas que subsisten en nuestro territorio. De igual forma nuestro país ocupa el cuarto lugar entre los países megadiversos del mundo, antecedido solo por Brasil, Colombia e Indonesia, por la variedad (en muchos casos endémica) y número de especies animales y vegetales. Este escenario representa para el Conalep Estado de México una oportunidad excepcional para conmemorar el Bicentenario de la Consumación de la Independencia Nacional; es oportunidad para impulsar con nuestra comunidad docente, estudiantil y administrativa, la sensibilización y reflexión del devenir histórico de nuestra entidad, a través de la investigación sobre las haciendas y ranchos del valle de Toluca de los historiadores Octavio Chávez Gómez y Jesús Arzate Becerril. Fue a partir de la dominación europea donde se estructuró paulatinamente un esquema de concentración de tierra a través de múltiples formas que se explican en el desarrollo de este libro, generando la formación de grandes haciendas y latifundios. En el gobierno del presidente Benito Juárez, se promulgaron las leyes de desamortización, decretando la desaparición de la propiedad comunal de los pueblos indígenas, disponiendo que esas tierras se repartieran en calidad de propiedad individual y pudieran ser vendidas a cualquier persona.

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Durante el Porfiriato, con la promulgación de la ley sobre deslinde y colonización de terrenos baldíos, se consolidó la conformación de grandes haciendas y de extensos latifundios (se tienen registros que durante este gobierno más de 810 mil hectáreas de tierras indígenas comunales, pasaron a formar parte de las haciendas). Hagamos un breve acercamiento de lo que estas unidades productivas, representaron en su momento y como su importancia e influencia en nuestro entorno social sigue vigente.

Los alimentos y la comida en las Haciendas Los animales que introdujeron los conquistadores provocaron radicales afectaciones y cambios en la vida de las comunidades indígenas, con la llegada del ganado mayor (vacas, caballos, mulas y burros) y del ganado menor (cerdos, borregos y cabras) y de su arraigo principalmente en el valle de México y de Toluca. El trigo fue un alimento que introdujeron los españoles desde su llegada, obligando a los indígenas a consumirlo y sembrar, pero al no ser un alimento culturalmente integrado a su dieta, lo rechazaban y por tal motivo solo se sembraba en las haciendas. Las comunidades originarias perdieron también el control del agua, que también cayó en manos europeas al utilizarla para beneficiar a los centros de producción económica de las haciendas. Amando Farga nos deja una descripción muy puntual de los alimentos que se consumían en el México de los siglos XVII, XVIII y XIX: las carnes, barbacoas, los moles, el chile en nogada, moles de olla, arroz, los romeritos, patatas cocidas o fritas con manteca, asadura de cerdo, caldo de medula de res, asado de carnero, pancita rellena, carnitas, chicharrón, chorizos y jamones toluqueños, cecinas, tortillas de maíz, tamales, gorditas, quesadillas, frijoles, quesos, mantequillas, pan de trigo, pambacitos, salsas, pulque, tepache, vinos, aguardientes, rones, mezcales, tequilas, chocolate, café y una extraordinaria variedad de frutas, legumbres y dulces (natillas, palanquetas, turrones, jamoncillos, alfajores, ates, capirotadas, frutas cristalizadas, jericallas), entre una amplia variedad de platillos.

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Como dato curioso, México fue el primer país de América que inició y reglamentó el negocio público de alojamiento y servicio de comida (mesones) en 1525.

Arte en las Haciendas En el transcurso de los siglos XVI, al XIX en las principales áreas urbanas y los centros de producción más prósperos e importantes (haciendas), las tendencias artísticas renacentistas, góticas, barrocas, rococó y moriscas se mezclaron con técnicas prehispánicas, que se reprodujeron en objetos decorativos de uso cotidiano y muebles produciendo un sincretismo entre la influencia hispana, árabe y oriental con lo propiamente indígena, produciendo un concepto artístico netamente mestizo-mexicano. Así, han sobrevivido hasta la actualidad objetos prevaleciendo la técnica hispano árabe (morisca) de insertar en la madera diseños de marfil, concha y hueso, utilizándose en muebles y cajas con decorados mexicanos. Lo mismo sucedió con el mobiliario nacional influenciado por los estilos europeo y oriental. El laqueado de raigambre indígena y oriental se utilizó para decorar cajas, platos, muebles y objetos de uso cotidiano. Lo mismo sucedió con la producción de alfarería cocida presente desde el México antiguo, enriquecida con las tradiciones cerámicas orientales, españolas y moriscas, cuyo ejemplo simbólico está presente en la loza de gran calidad y belleza que se produjo principalmente en Puebla. En una nación productora de plata, no podemos dejar de mencionar el arte mexicano de la platería que al paso de los siglos, se consolidó en el lujoso estilo barroco, caracterizado por sus elaborados motivos en relieve, presente en los objetos más suntuosos de las haciendas y las iglesias.

Pintores y grabadores Entre los pintores y grabadores extranjeros del siglo XIX fascinados por el paisaje mexicano de ese “momento de eternidad”, se destaca a Conrad Wise Champman, Johann Moritz Rugendas, Juan Gros,

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Paul Fischer, Frederick Cathewood, Charles Bowes, Daniel Thomas Egerton, Eduardo Pingret, George Ackerman, Enrique Van Wyk y Eugenio Landesio. En el caso de Eugenio Landesio nos legó un memorable óleo sobre tela “La Mina de Real del Monte”, Hidalgo en la Hacienda de Velasco. Conrad Wise Champman realizó un notable óleo sobre tela del Valle de México desde la Hacienda de los Morales.

Daniel Thomas Egerton Este célebre pintor y grabador inglés, heredó a la posteridad obras de gran calidad artística sobre el paisaje mexicano, una en particular sobre la Hacienda de Barrera en Marfil, Guanajuato, donde plasmó con lujo de detalles las columnas estriadas, anchurosos medios puntos de los soportales, el corredor con su piso de cantera rosada y algunos personajes cotidianos.

José María Velasco Destaca la temática de las haciendas, donde representó la belleza del paisaje del valle de México y de otras zonas de la geografía nacional, retratando magistralmente las vistas que enmarcaban haciendas mineras: rodeadas de volcanes, lagos, rocas, magueyeras, pirules, nopaleras, montañas, los vastos valles, las nubes, todas estas múltiples composiciones enmarcadas en un infinito cielo azul, entre las que mencionaremos el cuadro sobre La Hacienda de Monte Blanco, situada en territorio veracruzano, también el óleo sobre tela de la Hacienda de Chimalpa así como en la Hacienda de Coapa.

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José Guadalupe Posada Este extraordinario grabador, nos aportó diseños de tableros de cartón de juegos populares donde retrató la vida en los ranchos y las haciendas, como es el caso del juego de dados Los Charros Contrabandistas o ese anuncio donde consigna el envenenamiento de 37 alemanes con salchichas de puerco en Toluca.

Ignacio Manuel Altamirano La mejor y más famosa novela de Ignacio Manuel Altamirano, El Zarco, retrata magistralmente el ambiente cotidiano y vicisitudes de los moradores de las haciendas azucareras de Cocoyoc, Calderón, Casasano, Atlihuayán y San Carlos del valle de Amilpas y de los pueblos que las rodeaban. Altamirano retrata las aventuras y amoríos del jefe de la banda de los plateados, la gavilla de bandidos de esa época. El Zarco, en la antigua y arruinada hacienda de Xochimancas de la municipalidad de Tlaltizapán, retrata una de sus tantas madrigueras de la zona de la tierra caliente de Yautepec entre la exuberancia pródiga de esa tierra inundada de flores, naranjos, bananos y limoneros.

Luis G. Inclán Escritor, impresor y ranchero, Luis Gonzaga Inclán nacido por azares del destino en la hacienda de Carrasco del entonces municipio de Tlalpan, donde tuvo desde muy joven su primer contacto con las actividades propias del campo, para tiempo después trabajar en la hacienda de Borja inicialmente como peón y después como administrador para después incorporarse en 1834 a la hacienda de Púcuaro, Michoacán donde en su juventud conoció a Lorenzo Cabello personaje sobresaliente que lo inspiró a escribir su extraordinaria novela realista que ofrece un retrato vívido del México rural del siglo XIX: Astucia, El Jefe de los Hermanos de la Hoja o los Charros Contrabandistas de la Rama.

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Durante toda su vida estuvo en contacto con las haciendas de la época, por lo que toda su obra literaria conocida, está relacionada con temas de charrería, Reglas con que un Colegial pueda Colear y Lazar y la que publicó en su imprenta El Capadero de la Hacienda de Ayala: Propiedad del señor don José Trinidad Pliego. Salvador Novo adaptó una versión teatral de esta novela en 1948.

Manuel Payno Otra obra magistral de la literatura nacional es la creada por Manuel Payno. Quien ha leído y disfrutado Los Bandidos de Río Frío, se ha recreado en esta novela costumbrista de época. Destaco aquí dos de sus relatos que la integran: “La hacienda de Santa María de la Ladrillera” y “Banquete en el gran comedor de la hacienda del Sauz”, Payno no solo nos describe el ambiente cotidiano, sino que nos posibilita ingresar al entorno psicológico de los personajes, sus problemas, necesidades, tradiciones, aspiraciones y esfuerzos por proteger su patrimonio.

J. R. Poinsett Diplomático, espía y viajero norteamericano, visitó por primera vez México en 1822 para regresar por segunda ocasión en 1825. Iniciando un largo recorrido por todos los sitios más importantes de esa época, observando todo al máximo detalle y reportando el estado que guardaba la nación al gobierno de Estados Unidos. Su libro Notas sobre México, es una descripción detallada de personajes de la vida nacional, de regiones productivas, tradiciones y de la estructura social heredada de la Colonia. Narra su paso por haciendas y rancherías y las condiciones sociales de los jornaleros. Describiendo la considerable cantidad de haciendas en ruinas, incendiadas, saqueadas, resultado del largo proceso de la lucha por la Independencia, pero también describiendo las que lograron mantenerse en pie tales como haciendas de beneficio de plata, la del conde de Valenciana, en la Cañada de Marfil, Guanajuato.

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Las Haciendas y el Charro mexicano El México idílico fabricado por el cine, retomando estructuras arquetípicas instrumentadas en Hollywood, obviamente desde elementos de la idiosincrasia nacional, fue una narrativa cinematográfica que definió la mexicanidad, símbolo de toda una época. El charro por antonomasia, Jorge Negrete, encarnación del valor, la apostura, la bravuconería y la gallardía del criollo mexicano, nuestro charro cantor. Las películas icónicas de la época de Oro del cine Mexicano que se aproximaron al ambiente campirano de las haciendas y los ranchos, al modificar el traje de charro asociado con los hacendados y los rurales y además presentando a los músicos charros, los mariachis con sus gritos bravíos, sus trompetazos: Ay Jalisco no te rajes, coesteralizada con su pareja sentimental en la vida real la actriz Gloria Marín, Allá en el Rancho Grande, El Peñón de las Animas con María Félix en el papel de María Ángela Valdivia, No basta ser charro, Dos tipos de cuidado donde comparte estelar con Pedro Infante, El rapto, entre otras cintas del celuloide. Es así como a través de esta síntesis apretada, dimensionamos la influencia de las haciendas y ranchos en la vida comunitaria del valle de Toluca; un cúmulo de relaciones sociales que se trasladan a los siglos XVI y XVII, como punto de partida del México independiente. Para el Conalep Mexiquense, como Institución educativa orientada a preservar y ponderar las expresiones culturales y artísticas de nuestro solar nativo, ha representado un privilegio editar la presente obra en el marco del Bicentenario de la Consumación de la Independencia de México. No es solo un libro de gran formato cuidado en su edición, es ante todo, el homenaje de nuestra comunidad a una fecha simbólica del ser nacional. Es el compromiso de seguir formando biografías exitosas por medio de la memoria histórica que nos da sustento como país soberano.

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Las próximas páginas serán el preámbulo para confirmar que el pretérito colectivo nace de nuestro sentido de pertenencia histórico: Solo aquellos que son fieles a su pasado, se imponen al porvenir. Disfrutemos de una lectura amena, profunda por el nivel de información, investigación y estudio portentoso de sus autores; cada página es oportunidad de recrear la historia luminosa de un país, estado y municipio de cuyos mejores episodios seremos protagonistas.

¡FORMANDO BIOGRAFIAS EXITOSAS, APASIONADAMENTE CONALEP!

MTRO. ENRIQUE MENDOZA VELÁZQUEZ DIRECTOR GENERAL

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