LA POLÍTICA DEL SIGLO XXI: ¿MÁS O MENOS CIUDADANÍA? (El caso de la Comunidad Valenciana)
Hugo Aznar, Joaquín Marco y Emilio Sancho (editores)
Valencia, 2013
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ÍNDICE Presentación.....................................................................................................
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Repensar la política del siglo XXI: un reto pendiente.......................................
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Palabras de bienvenida..........................................................................................
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A modo de saludo..................................................................................................
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I. SOCIEDAD CIVIL Y MOVIMIENTOS SOCIALES 1. Una sociedad civil vertebrada: una democracia mejor................................. 2. Sociedad civil, sí, pero con matices.................................................................. 3. Valencia necesita un nuevo relato y más sociedad civil................................ 4. De lo global a lo local: movimientos glocalizados en la ciudad de Valencia....................................................................................................................... 5. Movimientos sociales en el siglo XXI: la construcción social de la protesta en la realidad virtual........................................................................................
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II. NUEVAS TECNOLOGÍAS Y ¿NUEVA PARTICIPACIÓN? 6. Democracia y ciudadanía, el reto de la comunicación deliberativa............ 7. Revoluciones 2.0. Redes sociales y política en el país valenciano................ 8. Revoluciones 2.0, Redes sociales y política. Reflexiones en torno a #primaveravalenciana y #ardevalencia..................................................... 9. El desembarco de las redes sociales en los medios: aplicaciones y riesgos. 10. Retos, alcances y beneficios del open government: la administración electrónica y el open data................................................................................
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III. LA PARTICIPACIÓN POLÍTICA Y LOS PARTIDOS 11. La evolución de la participación electoral en España: datos para la reflexión................................................................................................................ 12. El siglo XXI, un nuevo horizonte para la política........................................ 13. Tiempo de cambios, tiempo de incertidumbre............................................ 14. Necesidad de una regeneración democrática y participación ciudadana en la vida pública. Los partidos como conexión de la democracia representativa............................................................................................................ 15. Seguimos empezando. Desafío ciudadano a la política del s. XXI............
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IV. LA ECONOMÍA Y LOS LOBBIES 16. La economía: ¿está por encima de la política?............................................. 17. Entre el trabajo y las actividades “no productivas”. Un campo abierto para la ciudadanía social................................................................................. 18. Los cien empresarios valencianos del siglo XX............................................ 19. Los lobbies de presión. El ejemplo del Propeller Club de Valencia . ........
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V. RELACIONES Y ORGANISMOS INTERNACIONALES 20. El estado rebasado… por su pertenencia a organizaciones internacionales....................................................................................................................... 21. La paradiplomacia en el marco de la unión europea: la acción exterior de los entes subestatales.......................................................................................
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VI. EL TESTIMONIO DE LOS ESTUDIANTES 22. Reflexiones para tiempos de cambio............................................................. 23. Reconducir la democracia...............................................................................
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Sobre los autores.....................................................................................................
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PRESENTACIÓN Repensar la política del siglo XXI: un reto pendiente Hugo Aznar Director del Departamento de CC. Política Ética y Sociología de la Universidad CEU-Cardenal Herrera
El presente libro recoge las intervenciones que tuvieron lugar en el Curso de Verano del Vicerrectorado de Alumnos y Extensión Universitaria de Universidad CEU Cardenal Herrera titulado “La política en el siglo XXI. ¿Hacia una democracia con o sin ciudadanos? El caso de la Comunidad Valenciana” que se celebró los pasados días 4, 5 y 6 de junio en el Palacio de Colomina de la ciudad de Valencia, bajo la dirección de los Profesores de dicha Universidad Hugo Aznar (Profesor Agregado del Departamento de CC. Políticas, Ética y Sociología) y Joaquín Marco (Profesor Agregado de Derecho Constitucional y Vicedecano de la Facultad de Derecho, Empresa y CC. Políticas), y la labor como Secretario de Emilio Sancho (Becario de FPI). El Curso nació de una doble voluntad. Por una parte, la de los becarios y jóvenes profesores del Grado de Ciencias Política de la Universidad CEU Cardenal Herrera que propusieron la celebración del mismo, con vistas a dar mayor proyección pública a una titulación —la de Ciencias Políticas y de la Administración— que acaba de cumplir el pasado Curso académico sus primeros 10 años de vida desde su implantación en nuestra Universidad, siendo igualmente la más antigua de la Comunidad Valenciana (si exceptuamos la UNED). Por otro, la voluntad de convertir nuestra Universidad en un foro abierto donde abordar los problemas y los retos políticos y sociales de nuestros días, siempre, como no podría ser de otro modo, desde una óptica cercana a nuestra Comunidad. Y de hacerlo con vocación de pluralidad, con la libertad de pensamiento tan necesaria para abordar los
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retos complejos de nuestro tiempo con amplitud de miras1. Se trataría así de realizar aquello que debe caracterizar a toda Universidad que se precie: no sólo la tarea de formar futuros profesionales y también ciudadanos comprometidos y participativos, sino la de contribuir en lo posible al análisis y la reflexión sobre nuestro tiempo ofreciendo un espacio propio para ello. Y no hay duda de que los momentos que estamos viviendo, de profunda crisis, requieren de esa reflexión colectiva y abierta. Una crisis que empezó siendo sólo financiera pero que a día de hoy se ha extendido a otros aspectos de nuestra sociedad; la crisis es hoy financiera, económica, política e institucional. Y, con varios millones de parados y una generación de jóvenes en sus casas, también social. Su gravedad obliga a tomar decisiones difíciles, pero estas no deberían quedar en el plano puramente económico. Detrás de la situación actual, en el caso de nuestro país, no sólo hay razones económicas sino también políticas e institucionales que han contribuido a agravar la situación o han dificultado la oportuna y rápida toma de decisiones, una situación propia de una democracia que en definitiva sigue siendo joven en términos históricos y por tanto inmadura en ciertos aspectos. Desde una Facultad como la de Ciencias Políticas nos parece que la ocasión no sólo requiere de medidas financieras, de ajustes presupuestarios, de reducción del déficit, de más o menos impuestos, etc. También plantea la exigencia —y ofrece la ocasión— de examinar y tomar medidas que aborden déficits e insuficiencias democráticos, prácticas políticas que en estas décadas de vida democrática se han revelado como un lastre de nuestra vida pública; comenzando en primer lugar por ese exceso de partidismo que parece restar la vitalidad e independencia que toda sociedad necesita, un partidismo además que deriva de unos partidos pendientes ellos mismos de una profunda revisión democrática de su funcionamiento y sus prácticas habituales. Estos males no sólo se han revelado perjudiciales para la vida política sino que también han contribuido a agravar la crisis por su falta de eficiencia en la toma de decisiones y la búsqueda de salidas, por su proyección sobre el ámbito
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Libertad que hace a cada uno de los firmantes de estas páginas responsables de sus puntos de vista y a los editores tan sólo de su reunión aquí en forma de libro.
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institucional o sobre sectores que debían haberse regido por criterios completamente distintos (como las cajas de ahorros, el poder judicial o la televisión pública, por mencionar tres casos destacados cuyos males culminan estos días), por su incapacidad para gestar acuerdos y consensos colectivos cuando más necesarios resultaban o por la tolerancia implícita y hasta en muchas ocasiones explícita con uno de los peores males de toda sociedad como es la corrupción. La necesidad de reflexionar sobre todo esto, de hacerlo en profundidad, con el ánimo independiente de contribuir desde nuestras posibilidades —incrementándolas, eso sí, con la participación de profesionales e investigadores de otras Universidades, otros colectivos e instituciones, como ya hemos hecho en este Curso— es la que nos ha guiado al organizar este Curso. Y también la que nos ha llevado a editar este libro, para poner sus resultados al alcance de un público interesado más amplio.
La Política del siglo XXI y el papel de la ciudadanía Nos ha parecido oportuno comenzar esta labor de reflexión en este Curso con una cuestión genérica acerca del alcance efectivo de la democracia en este siglo todavía en sus inicios. Que estamos en un régimen democrático es algo incontestable, pero que este se ajuste a lo que podríamos entender por una auténtica o plena democracia ya es cuestión distinta. Modelos de democracia hay muchos pero probablemente uno de los aspectos que deberían compartir todos sea el protagonismo esencial que en ellos ha de jugar la ciudadanía para que podamos hablar realmente de democracia. Este nos ha parecido una buena cuestión para comenzar la indagación acerca de lo que puede hacer mejor una democracia: la participación de la ciudadanía. Si en este siglo recién iniciado ésta participación va a ir a más o a menos: si la voz de los ciudadanos va a dejarse escuchar y contar cada vez más en el gobierno y la dirección de nuestras sociedades o si por el contrario va a desaparecer definitivamente tras los grandes mecanismos que configuran hoy nuestra vida social, política y económica. En este sentido, los ponentes del Curso coincidieron y la mayoría dejaron claro desde el comienzo de sus intervenciones que una demo-
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cracia no se puede entender sin el ejercicio de la ciudadanía, sin los ciudadanos. De algún modo si la democracia ha de ser, debe serlo con ciudadanos: de forma que la pregunta que planteaba el Curso (si este siglo XXI avanza hacia una democracia con o sin ciudadanos) debería estar contestada desde el principio y ser por tanto puramente retórica. Sin embargo lo cierto es que la configuración real nuestras sociedades y, todavía más si cabe los cambios que han venido propiciados desde que se desató la crisis hace ya un lustro, nos obligan a plantear efectivamente esta cuestión y considerarla muy alejada de la pura retórica. La complejidad de la situación tampoco permite una respuesta fácil a esta cuestión y esto también se desprendió de las intervenciones del Curso y de los debates que siguieron a la mayoría de ellas. Algunos fenómenos emergentes de las últimas décadas parecen indicar una cierta movilización de un número creciente de personas, particularmente de jóvenes que se sienten descontentos con la democracia que tenemos y que exigen una más real ya, un buen número de ellos acampando pacífica y reivindicativamente en las plazas de las grandes ciudades. Una movilización que ya llevaba algunas décadas produciéndose con la emergencia, presencia y actividad crecientes de movimientos sociales y organizaciones no gubernamentales. Una de los apartados del Curso y del libro que sigue se dedicó por tanto al protagonismo de la sociedad civil y los movimiento sociales. Un tema que está cada día más vinculado a las nuevas tecnologías de la comunicación cuyos avances de las últimas décadas facilitan articular con mayor rapidez, amplitud y en algunos casos incluso eficacia a las personas en forma de redes, corrientes o movimientos que se disparan en este nuevo mundo cada vez menos paralelo y más real: lo hemos comprobado recientemente con la llamada primavera árabe y el papel que los móviles han jugado en ella; con algunos trending topics que han obligado a rectificaciones de altas instancias políticas y del Estado o a cambios de programación de la antes imbatible telebasura; o, en estos días, con la movilización en apenas un par de días de varios cientos de miles de firmantes solicitando la dimisión o el cese de una diputada —precisamente de nuestra Comunidad— cuya categoría política ha quedado en evidencia justo en relación a quienes más están padeciendo la crisis. ¿Puede la vieja estructura de la clase política actual seguir ig-
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norando estos movimientos y exigencias participativas de una ciudadanía más movilizada y concienciada? Esta cuestión, indisociable, como decíamos, de las nuevas tecnologías de la comunicación fue también objeto de discusión del Curso y lo es de las páginas que siguen. Pero tampoco se pueden lanzar las campanas al vuelo. Quitando casos aislados que responden a un porcentaje de ciudadanía ciertamente muy concienciada y motivada que afortunadamente sigue ahí, aunque sea minoritaria, hay muchos fenómenos que desvelan una cierta debilidad estructural de esa misma sociedad para organizarse de forma continuada y sostenida, de ser capaz de provocar cambios institucionales relevantes, de prevenir que las circunstancias lleguen al estado de deterioro generalizado que respiramos estos días. Una debilidad de la sociedad civil que cabe afirmar más de unas comunidades o zonas geográficas y culturales que de otras, y que en el caso de nuestra Comunidad podría ser uno de los factores que explicasen la profundidad con la que la crisis nos ha afectado; quizás también las posibilidades de remontarla y salir de nuevo adelante. Las mismas dudas asaltan cuando, yendo más allá de algunos casos aislados y puntuales —aunque no por ello menos relevantes, como los mencionados más arriba—, se observa lo que suele predominar en las redes y mensajes de tuenti, twitter, facebook, etc. ¿Realmente mejora la democracia el hecho de que los políticos difundan mensajes de menos de 240 caracteres en su twitter? ¿O los rumores y falsas informaciones que suelen difundirse incluso con mayor velocidad que los mensajes veraces? En plena ola de cambios sociológicos y políticos como los que estamos viviendo es difícil sacar conclusiones definitivas, como a menudo se pudo comprobar por las aportaciones y los debates del Curso. Pero si la participación y la capacidad de la ciudadanía para influir efectivamente en la vida pública y el gobierno de nuestra sociedad es sujeto de dudas y debate, la economía nos ha hecho despertar de un sueño de falsa prosperidad y grandeza para encontrarnos sumidos en plena tormenta. Y en medio de la tormentas—como ya señalaba Platón hace más de dos mil años en los días de gloria y penas de la democracia ateniense— es cuando el barco más ha de estar bajo la autoridad de quien se supone al cargo de dirigirlo, del capitán. Sólo que en esta tormenta económica el capitán no parece ser un político y mucho menos aún el
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pueblo que lo elige. Esto es lo que estos días escuchamos una y otra vez y se nos quiere hacer creer desde muchos ámbitos: en plena crisis económica parece que el “gobierno” de la sociedad (gobierno ahora entendido como aquello que dirige la sociedad hacia un lugar u otro, no como el gobierno salido de las urnas y elegido por el pueblo) está más que nunca en manos de los todopoderosos mercados y sus grandes flujos de capital (el capital incluso más puramente especulativo), bajo la influencia de los grandes lobbies y grupos de presión, bajo la supervisión de los países más poderosos y ricos, o de los tecnócratas de los grandes organismos internacionales: ninguno de ellos elegido en las urnas. Fueron estas cuestiones las que ocuparon otras tantas mesas redondas del Curso que giraron en torno al protagonismo creciente que la economía tiene en la dirección y el gobierno de nuestras sociedades; e incluso más que la economía en general, una parte de ella: los mercados, ese extraño ente que nadie puede señalar con el dedo ni situar en el mapa pero que decide al parecer el curso de la existencia de miles de millones de personas y, por supuesto, de lo que sus gobiernos deciden. En un momento en que la prima de riesgo de nuestro país alcanza máximos históricos o que la propia Comunidad Valenciana tiene que recurrir a la ayuda estatal para seguir financiándose, escuchamos a los gobernantes decir que hacen lo que están obligados a hacer, aunque no quieran, no les guste o no fuera lo que iba en su programa y habían prometido. ¿De qué sirve entonces la democracia si van a ser los mercados los que impongan sus criterios? Sin embargo, incluso en el marco de estas dificultades cabe pensar en modelos económicos diferentes: regidos por una dosis mayor de moral pública o por un principio de solidaridad más claro, bajo fórmulas cooperativas o criterios más éticos; algo que se aborda en las páginas del libro y de lo que en el Curso vimos testimonios a través de varios documentales recientes. Si bien junto a ello no se puede pasar por alto el poder que los grandes grupos y lobbies tienen para influir en la vida económica y también política de nuestras sociedades, por lo que también escuchamos su punto de vista. La última de las grandes cuestiones que nos ocupó —primera en el orden del Curso, que hemos invertido aquí en el libro—fue el de las relaciones internacionales: el nuevo marco de poder en un mundo globalizado donde las grandes uniones y organismos internacionales parecen
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restar soberanía a los Estados nacionales y por consiguiente también a la posibilidad de sus ciudadanos de influir en sus decisiones. Estos organismos y nuevos entes internacionales no responden a elecciones democráticas sino a políticas negociadas entre los grandes estados así como a la influencia de la burocracia que los conforma. Sin embargo, también parece que son estos organismos los que están contribuyendo a poder gobernar un mundo globalizado, un planeta que se nos ha quedado “pequeño” y necesita de nuevas formas de dirección y gobierno. Otro gran reto de este siglo será la capacidad de la ciudadanía para influir en esa política internacional, no sabemos bien si por la vía de la presión de los estados o gobiernos regionales o la de la movilización y organización de una opinión pública y una sociedad civil que toma también cada vez más conciencia de los problemas y retos globales, que nos afectan a todos, desde la ecología a la especulación internacional, pasando por las guerras decididas en cumbres de supuestos líderes. Con lo que volvemos de nuevo a la cuestión del protagonismo de esa sociedad civil, esta vez internacional, con el que comenzábamos. Todos estos asuntos nos ocuparon durante estos tres días y ocupan ahora las páginas que siguen, abordado cada uno de ellos por expertos e investigadores de sus respectivos campos. Y son estas cuestiones las que también quisimos trasladar a los políticos, en una mesa en la que estaban representantes de los grandes partidos de nuestra Comunidad. Sin duda los acuciantes compromisos de estos tiempos complicados son lo que han hecho que sean los políticos que participaron los que menos han podido dejar testimonio escrito de sus intervenciones en las páginas de este libro. Pero confiamos en que haya más ocasiones para que lo hagan, ya que este Curso más que para cerrar cuestiones ha servido para abrirlas, dejándonos con el deseo y la vocación de volver más adelante sobre cada una de ellas con más tiempo y dedicación; y sobre otras tantas igual de cruciales.
Agradecimientos del Curso y del libro Estas fueron las cuestiones que nos ocuparon los tres días que duró el Curso y que, lejos de permitirnos llegar a conclusiones definitivas, más
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bien nos dejaron emplazados para volver a abrir en el futuro un foro como éste, desde donde poder seguir reflexionando entre todos sobre los retos de la política de nuestro siglo, precisamente en un momento que tanto parece necesitarlo nuestra sociedad y muy particularmente nuestra Comunidad Valenciana. Pero este primer foro no podría haberse abierto sin una serie de aportaciones y colaboraciones que han permitido celebrarlo y poder contar con tan numerosas y destacadas intervenciones; y que es el momento de agradecer. Así, para empezar, la Conselleria de Governació de la Generalitat Valenciana, mediante los fondos que destina a todas las universidades valencianas para el desarrollo de actividades que profundicen en el análisis de nuestro autogobierno y que en nuestro caso decidimos emplear en este Curso. El apoyo de nuestra Universidad CEU-Cardenal Herrera en la persona de su Rectora y a través de la labor de organización de los Cursos de Verano del Vicerrectorado de Alumnos y Extensión Universitaria, en cuyo marco tuvo lugar éste. La colaboración de la Asociación Valenciana de Politólogos (AVAPOL), que además de contribuir a la celebración del Curso facilitó también su retrasmisión fuera de las aulas gracias a los recursos de su web (http://avapol.es/) Obligado asimismo es agradecer la participación de todos los ponentes y moderadores del Curso, que gracias a su buena disposición y generosa participación nos permitió reunir a un total de 34 profesores, investigadores, políticos, miembros de organizaciones empresariales y ongs, etc. Y sin olvidar por último al público asistente, tanto los alumnos de la propia Universidad CEU-Cardenal Herrera como quienes viniendo de fuera nos acompañaron durante alguna o todas las sesiones del Curso. Lamentablemente varios de quienes nos acompañaron en el Curso no han dispuesto del tiempo o la ocasión oportunos para poner por escrito las palabras e ideas que expusieron. Nos corresponde aquí dejar constancia y agradecer su participación en el Curso.
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Comenzando por el Excmo. Sr. D. Serafín Castellano, Conseller de Governació de la Generalitat Valenciana que, lejos de limitarse a unas simples frases de cortesía, hizo en su discurso de apertura una declaración de principios sobre la necesidad de contar con la ciudadanía para que quepa hablar de una auténtica democracia. Así como las conferencias magistrales de apertura y cierre. A cargo, la primera, de Fernando Vallespín, Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Universidad Autónoma de Madrid y actual Director Académico del Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset, en la que hizo un repaso de los grandes retos que a su juicio tiene pendientes la democracia tal y como se ha instaurado en nuestro país en este último medio siglo. Y la última, de Benigno Pendás, Catedrático de CC. Políticas de la Universidad CEU San Pablo y actual Director del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, que hizo un repaso de las grandes líneas históricas que han conducido al modelo de Estado predominante estos dos últimos siglos. Tampoco nos han podido acompañar en las páginas que siguen, por muy diversos motivos, Manuel Martínez Sospedra (Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad CEU-Cardenal Herrera); Ferrán Belda (Director de Levante EMV); José Sandoval (Representante de Greenpeace, Valencia); Rafael Aliena (Profesor del Dpto. de Trabajo Social y Servicios Sociales de la Universitat de València); Javier López Mora (Secretario general CIERVAL); Joaquín Clemente (Presidente de la Unió de Periodistes Valencians); Lorenzo Agustí (Alcalde de Paterna por el PP); Zulima Pérez (Responsable de Universidades del PSPV); Joan Baldoví (Diputado de las Cortes Generales por Compromís) y José M. Miralles Piqueres (Director General de Coordinación del Desarrollo Estatutario). Y entre los Moderadores, Evaristo Ferrer (Profesor de Economía de la Universidad CEU-Cardenal Herrera). A todos ellos nuestro agradecimiento por su generosa contribución al éxito y destacado nivel del Curso. Además de los apoyos y contribuciones recibidas para la organización del Curso, también nos corresponde mencionar aquí los que han permitido también la edición del presente libro. Así, – el Instituto de Disciplinas Económicas, Ambientales y Sociales (IDEAS) de la Universidad CEU-Cardenal Herrera.
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– la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Economía de la Universidad CEU-Cardenal Herrera. – y AVAPOL (Asociación Valenciana de Politólogos). Para acabar, corresponde poner de relieve la contribución, tanto económica como académica e investigadora, de los Proyectos I+D+i, en cuyo marco de actividades se inscribe el presente Curso, titulados “El surgimiento de la sociedad de masas y la crisis de la ciudadanía” (referencia FFI2010-17670) del Ministerio de Economía y Competitividad; y “De la democracia de masas a la democracia deliberativa: Teoría Política, Comunicación y Ciencia” (referencia PRCEU-UCH 24/1), de las Ayudas para el Fomento de la Investigación Científica del Vicerrectorado de Investigación de la Universidad CEU-Cardenal Herrera; a cargo ambos del Equipo de Investigación Democracia deliberativa, comunicación y ciudadanía2 y los dos dirigidos por quien firma estas líneas. Tan sólo nos resta concluir expresando nuestro deseo de que éste sea el primero de una serie de Cursos (y a su vez de libros) en los que podamos ir abordando las muchas cuestiones que en este primero quedaron abiertas acerca de la vida política y democrática de hoy en día.
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Compuesto por los Investigadores de las Facultades de Derecho, Empresa y CC. Políticas y de Humanidades y CC. de la Comunicación de la Universidad CEUCardenal Herrera: Hugo Aznar, Manuel Menéndez Alzamora, Jordi Pérez Llavador, Ainhoa Uribe Otalora, Aquilino Cayuela, Leopoldo García Ruiz, Jesús I. Catalá y Katia Esteve; y los Becarios de FIP Emilio Sancho, y de Colaboración del MEC Víctor Daniel Valero.
Palabras de bienvenida Rosa María Visiedo Claverol Rectora de la Universidad CEU Cardenal Herrera
Desde el convencimiento de que no todo lo que es importante para ofrecer una experiencia formativa enriquecedora a los estudiantes sucede en el aula, entendida ésta como cualquier espacio para la formación reglada, la Universidad CEU Cardenal Herrera apuesta por una formación de calidad también a través da aquellas actividades extracurriculares que se generan mediante mecanismos más informales, como pueden ser Cursos o Seminarios, incluida la propia Universidad de Verano. Buena prueba de ello es el curso “La política en el siglo XXI: Hacia una democracia con o sin ciudadanos. El caso de la Comunidad Valenciana”, que se celebró los días 4, 5 y 6 de junio en el Palacio de Colomina de nuestra Universidad, y que ahora se convierte en el presente libro. Una actividad en la que participaron Catedráticos y Profesores Titulares de Universidad, periodistas, políticos y representantes de distintas organizaciones de la vida social, con el objetivo de reflexionar sobre cuestiones de máxima actualidad relacionadas con la vida política de nuestro Estado y, particularmente, de nuestra Comunitat. Quisiera agradecer a todos los ponentes su participación en el curso, así como a sus directores, profesores Marco y Aznar, por haberse volcado en su organización. Quiero resaltar también que el Curso no hubiera sido posible sin el patrocinio de la Generalitat Valenciana a través de la Conselleria de Gobernación, cuyo máximo responsable nos acompañó en la inauguración del mismo. Por cuarto año consecutivo, la Conselleria colabora con nuestra Universidad y con el resto de Universidades públicas y privadas de la Comunitat Valenciana con el fin de realizar congresos, jornadas, seminarios o cursos que sirvan para divulgar el contenido del desarrollo de nuestro Estatuto de Autonomía y difundir aspectos relacionados con el mismo. Por esta colaboración y por acompañarnos durante la inauguración del curso, quiero dar las gracias muy especialmente al Honorable Conseller.
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Me refería antes a la relación entre el contenido del Curso que ahora comienza y el Estatut d’Autonomia de la Comunitat Valenciana, relación que me gustaría concretar en dos de los artículos que integran el Título II, el relativo a los derechos de los valencianos y valencianas, Título incorporado tras la reforma de 2006. Por una parte, el artículo 9.4 del Estatut propugna que “Todos los valencianos tienen derecho a participar de forma individual, o colectiva, en la vida política (…) de la Comunitat Valenciana”, y añade que “La Generalitat promoverá la participación de los agentes sociales y del conjunto de la sociedad civil en los asuntos públicos”. Por otra parte, el artículo 11 indica que “La Generalitat (…) velará en todo caso para que las mujeres y los hombres puedan participar plenamente en la vida (…) política sin discriminaciones de ningún tipo”. Sin embargo, en paralelo a dichas afirmaciones y reconocimientos legales, comprobamos cómo los medios de comunicación, en cierta medida a consecuencia del surgimiento de distintos movimientos y plataformas sociales que transmiten dicha sensación, nos hacen llegar la idea de que existe una cierta desafección de los ciudadanos, de la sociedad civil, hacia la política, animosidad que, si bien puede estar vinculada a la coyuntura económica, seguramente reposa sobre causas más profundas. No me compete ahondar en estas cuestiones, que serán objeto del debate de los expertos durante el curso, pero desde mi papel de ciudadana, sí quisiera dejar constancia de que dicha distancia o lejanía del ciudadano hacia la política y, en consecuencia, su ausencia de participación, resulta evidentemente un problema, sobre todo si tenemos en cuenta que en las democracias representativas, la participación política es el principal mecanismo con el que contamos los ciudadanos para transmitir nuestros intereses, preferencias y necesidades y, en consecuencia, para presionar en nuestro objetivo de obtener las respuestas adecuadas por parte de las autoridades. Si ponemos en cuestión la participación, podemos hacer quebrar la democracia misma. De ahí que el subtítulo del Curso se plantee si estamos caminando hacia una democracia con o sin ciudadanos (lo que sería como decir que estamos abandonando la esencia democrática), y de ahí la necesidad de que en nuestro país y, de manera particular, en nuestra Comunitat, necesitemos encontrar la fórmula para lograr que el derecho a participar
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en la vida política sea verdaderamente efectivo y debidamente ejercido por la sociedad. En realidad, por tanto, lo que persigue el curso es propiciar la reflexión y el debate sobre todas estas cuestiones, con el único objetivo de alcanzar soluciones efectivas que permitan mejorar nuestra vida en sociedad. Reitero, una vez más, mi satisfacción por la celebración del curso y la publicación de este libro, así como la disponibilidad de la Universidad a la que represento para seguir colaborando con la Generalitat Valenciana y servir de foro para nuevas iniciativas como ésta.
A modo de saludo Vicente L. Navarro de Luján Director de Proyección Cultural y Social de la Universidad CEU Cardenal Herrera
En una iniciativa encomiable, profesores de la Universidad CEUCardenal Herrera han organizado este Seminario que ha tenido la cuestión política y la ciudadanía, entendidas éstas en su más genuino sentido, como común denominador de todas las ponencias que se han desarrollado. No hace falta ser un conspicuo seguidor de Julián Marías o de su maestro Ortega para reconocer que cada generación posee unas características peculiares y unas preocupaciones propias, lógicamente muy imbricadas en las circunstancias de su ambiente vital. Por ejemplo, mi generación anduvo por la universidad allá por los años setenta y se dio de bruces con la realidad política, porque vivíamos una atmósfera de transición social, de cambio, a la cual era difícil sustraerse aunque uno quisiera —que, por otra parte, no queríamos— pues asistíamos al declive de una larga etapa de la historia española y al nacimiento de algo nuevo que por aquel entonces aún no se vislumbraba con nitidez en sus contornos. Así es que el evocado ambiente universitario hervía de política y nosotros con él, y eran pocos los alumnos que permanecían al margen de aquella ebullición social y académica. Las actividades culturales intensas que se promovían por diversos grupos en las facultades tenían el debate político como fin o como excusa, los cines que iban surgiendo con la denominación de salas de “Arte y Ensayo”, pues así se llamaban, intentaban ser un reducto minoritario donde poder seguir la creatividad cultural del mundo europeo de nuestro entorno, muchas de cuyas propuestas a nosotros nos estaban vedadas en los circuitos comerciales al uso, y poco a poco se toleraban en ámbitos muy cerrados, casi esotéricos, que se veían así rodeados de una atmósfera algo clandestina. Seguramente, parecerá hoy que estas líneas rememoran un tiempo muy lejano, casi inverosímil en su perfil. Pero, así fue. Sin embargo, como contrapunto a estas dificultades, y quizás como reacción mimética de oposición a tal estado de cosas, el mundo uni-
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versitario vivía una etapa que en mi biografía no he vuelto a experimentar, un periodo de gran actividad cultural, de interés por novedades bibliográficas, de búsqueda incluso en algunas librerías escasas pero conocidas de material que llegaba a nosotros por vías extraordinarias y oscuras, como las publicaciones de la Editorial Ruedo Ibérico, y una pléyade de publicaciones sobre marxismo que a mediados de la década de los setenta iban inundando las estanterías de las librerías., ya entonces en circuitos comerciales convencionales con creciente permisividad. Y, por si todo ello fuera poco, la propia Iglesia católica española vivía con denuedo la transformación producida por corrientes teológicas ignoradas entre nosotros hasta ese momento, pero que habían motivado el profundo cambio que produjo el Concilio Vaticano II. En definitiva, que los diversos ambientes de la vida española se parecían mucho a una olla a presión, con muy variadas válvulas de escape, como eran la movilización universitaria, la incipiente actividad sindical y la no menor contestación que se observaba en los propios espacios eclesiales. ¿Cómo permanecer ajenos en la universidad a toda esta realidad ambiental? Aunque parezca una perogrullada hay que repetirlo: la universidad es el espejo que refleja a la sociedad en la que se halla inmersa. De suerte que una sociedad inquieta, con la ansiedad de la renovación y la transformación, producía un espacio universitario bullicioso y lleno de curiosidades muy diversas: estéticas, culturales, políticas, epistemológicas. Espero transmitir bien lo que quiero indicar en estas línea, pues no se trata de añorar nada, sino de acercarme a una pura descripción que cualquier sociólogo enhebraría mucho mejor que yo. Desde el año 1978 me hallo vinculado e inserto en las aulas universitarias, por lo que he podido observar la metamorfosis que se ha ido produciendo, y así he podido constatar que la preocupación política, desbordante en aquellos años del quehacer universitario, ha ido dejando paso a otra realidad bien distinta, pues la tarea pública ocupó sus espacios propios tras la democratización del sistema político español; nos dimos una Constitución y se habilitaron las instituciones que en cualquier país democrático y civilizado se dedican a la cosa política, sea el Parlamento, sean los sindicatos, ora los partidos políticos. Ello no obstante, la transformación que hemos vivido en España en las últimas tres décadas acaso haya producido una reacción muy inten-