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En esta obra presentan, en un único volumen, el estudio del territorio, de los efectivos de población y de los croquis municipales en la intendencia manchega a mediados del XVIII, en función de los datos contenidos en la documentación del Catastro de Ensenada. Una obra indispensable que no sólo permite refrescar una parte importante de toda la información documental que supone el Catastro de Ensenada, sino que se estudia en profundidad el marco espacial de la Intendencia de La Mancha, tanto en el territorio que ocupaba dicha intendencia, como en los efectivos de población según los distintos documentos con información demográfica del Catastro de Ensenada Sin embargo, el aspecto más relevante de esta publicación consideramos que es la inclusión, en un solo volumen, de todas las imágenes de los “croquis” o mapas mentales encontrados que se han encontrado, hasta el momento, en la Intendencia de la Mancha, que ascienden a un total de 84. Cada croquis va acompañado de una ficha en la que, junto con el nombre —actual y en el XVIII— del municipio a que corresponde, se indica su localización en el archivo correspondiente, la clasificación en la que lo hemos encuadrado, es decir, qué tipo de croquis es, y la superficie y población de esa entidad de población a mediados del XVIII, y todos esos datos comparados con los de nuestros días. Igualmente se reproduce un mapa del término municipal actual, con ArcGis, al objeto de que se puedan comparar, con relativa facilidad, las diferencias entre ambos

Mapas mentales y realidad en la Intendencia de la Mancha a mediados del XVIII

Los autores de la obra, Eduardo Rodríguez Espinosa y Mª Ángeles Rodríguez Domenech, son grandes estudiosos y conocedores del Catastro del Marqués de Ensenada, sobre el que han hecho numerosas publicaciones referidas a la intendencia de la Mancha.

Es muy de agradecer el esfuerzo que sin duda ha tenido que hacer la editorial Tirant lo Blanch para incluir todo el material gráfico en la edición, y al personal de los Archivos Históricos Provinciales de Albacete, Ciudad Real y Toledo, pero especialmente al del segundo de los archivos citados por ser donde se encuentran las mayoría de los croquis y queremos hacerlo a todo el equipo de archiveros en la persona de su director, tanto por la dedicación y atención que nos han prestado en todo momento, junto con su contribución a la conservación de los documentos que, sin duda alguna, han permitido a los autores trabajar día tras día con esta documentación.

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978-84-19376-62-6

Eduardo Rodríguez Espinosa Mª de los Ángeles Rodríguez Domenech

Mapas mentales y realidad en la Intendencia de la Mancha a mediados del XVIII

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Eduardo Rodríguez Espinosa & Mª de los Ángeles Rodríguez Domenech

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Superficie, población y croquis municipales del Catastro de Ensenada

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Mapas mentales y realidad en la Intendencia de la Mancha a mediados del XVIII: Superficie, población y croquis municipales del Catastro de Ensenada


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES Manuel Asensi Pérez

Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València

Ramón Cotarelo

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia

Mª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València

Juan Manuel Fernández Soria

Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València

Pablo Oñate Rubalcaba

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València

Joan Romero

Catedrático de Geografía Humana Universitat de València

Juan José Tamayo

Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


Mapas mentales y realidad en la Intendencia de la Mancha a mediados del XVIII: Superficie, población y croquis municipales del Catastro de Ensenada

EDUARDO RODRÍGUEZ ESPINOSA Mª DE LOS ÁNGELES RODRÍGUEZ DOMENECH

tirant humanidades Valencia, 2023


Copyright ® 2023 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.

© Eduardo Rodríguez Espinosa Mª de los Ángeles Rodríguez Domenech

© TIRANT HUMANIDADES EDITA: TIRANT HUMANIDADES C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email: tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-19376-63-3 Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


Sumario Presentación...............................................................................................................

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I. EL CATASTRO DE ENSENADA COMO FUENTE DE INFORMACIÓN 1. El Catastro de Ensenada..................................................................................... 1.1. El Catastro de Ensenada en su contexto histórico......................................... 1.2. La gestación del real decreto de ejecución del CE.......................................... 1.3. La normativa legal para la ejecución del CE.................................................. 1.3.1. El decreto.......................................................................................... 1.3.2. La instrucción sobre cómo hacer el CE.............................................. 2. El trabajo de las averiguaciones.......................................................................... 3. La documentación generada por el Catastro...................................................... 3.1. Nivel municipal............................................................................................ 3.2. Nivel provincial: mapas o estados cuantitativos.............................................

13 14 20 23 23 24 33 35 35 44

II. LA INTENDENCIA DE LA MANCHA A MEDIADOS DEL XVIII 1. El territorio......................................................................................................... 1.1. La división de España en intendencias o provincias. La Mancha................... 1.2. La capital y los límites de la intendencia de La Mancha................................ 1.3. Los municipios y partidos de la intendencia manchega................................. 1.3.1. Los municipios que la integraban...................................................... 1.3.2. Correspondencia con las divisiones municipales actuales................... 1.3.3. Los límites municipales..................................................................... 1.3.4. La división en Partidos de la intendencia de La Mancha.................... 1.4. La superficie de la intendencia de La Mancha y sus municipios..................... 1.4.1. La problemática de las unidades de medida en el CE......................... 1.4.2. Las unidades de superficie utilizadas en La Mancha y su equivalencia con el Sistema Métrico Decimal........................................................ 1.4.3. La superficie de los municipios integrantes de la Intendencia manchega...................................................................................................... 2. Los efectivos de población de La Mancha a mediados del XVIII...................... 2.1. La documentación del CE con información demográfica.............................. 2.1.1. Las RGs............................................................................................. 2.1.2. Los Memoriales................................................................................. a) Libro de lo Personal..................................................................... b) El extracto y el “Recuento o borrador”......................................... 2.1.3. El Censo de Ensenada de 1756.......................................................... 2.1.4. El Vecindario de Ensenada de 1759...................................................

45 45 49 51 51 52 58 63 68 68 70 74 80 80 82 87 91 95 107 111


Sumario 2.2. Los efectivos de población en La Mancha y su distribución territorial........... 2.2.1. En las Respuestas Generales............................................................... 2.2.2. En el Censo de 1756......................................................................... 2.2.3. En el Vecindario de 1759.................................................................. 2.2.4. Comparación de datos en los distintos documentos...........................

115 116 127 135 140

III. LOS CROQUIS MUNICIPALES EN LA DOCUMENTACIÓN CARTOGRÁFICA DEL CE 1. La documentación cartográfica del Catastro de Ensenada................................ 2. Materiales y método............................................................................................ 2.1. Los croquis o mapas municipales de La Mancha........................................... 2.2. El método de estudio.................................................................................... 2.3. Precedentes bibliográficos............................................................................. 3. Proceso y técnica de elaboración........................................................................ 3.1. Autoría de los croquis................................................................................... 3.2. Contenido.................................................................................................... 3.3. Características de los croquis......................................................................... 4. Resultados: propuesta de clasificación tipológica.............................................. 4.1. Tipología de carácter formal (tipo de dibujo)................................................ 4.2. Tipología en función de la audiencia o equipo catastral................................ 5. Conclusión..........................................................................................................

145 148 148 157 157 160 164 168 171 173 175 177 183

ANEXOS I. ANEXO DE TABLAS............................................................................................ II. ANEXO DE CROQUIS.......................................................................................

189 227

BIBLIOGRAFÍA........................................................................................................

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Índice de figuras......................................................................................................... Índice de tablas.......................................................................................................... Índice de croquis........................................................................................................

407 411 415

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Presentación

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l conjunto documental que se conoce como Catastro de Ensenada (en adelante CE) es una de las mayores operaciones estadísticas de la Europa del Antiguo Régimen, como acredita el hecho de que “en los documentos elaborados quedaron registradas más de siete millones de personas y varios cientos de millones de piezas de tierra que se pasearon y se reconocieron una a una, y muchas se midieron; se contaron las colmenas, cada una de las cabezas de ganado; se obtuvieron las tazmías de cinco años; los cabildos, monasterios y nobles o titulares de señoríos tuvieron que desempolvar legajos de sus archivos para hacer copiar y autentificar los documentos en los que figuraban sus ancestrales privilegios; no quedó casa, ni corral, ni tenada sin medir, ni cuba de vino sin cubicar; en muchos pueblos hasta se contaron los árboles” (Camarero, C. 1999: 7-8). Toda esta información se recabó para hacer las averiguaciones ordenadas para llevar a cabo la reforma fiscal que se buscaba, y hoy la documentación de la intendencia de La Mancha se conserva en los Archivos Históricos Provinciales (en adelante AHPs) de Albacete (AHPALB), Ciudad Real (AHPCR), Toledo (AHPTO) y Jaén (AHPJ), así como en el Archivo General de Simancas (en adelante AGS) y en el Archivo Histórico Nacional (AHN) donde se encuentran los Estados Generales provinciales. Gran parte del conocimiento actual de esta copiosa e interesante documentación se debe a las investigaciones llevados a cabo por la profesora Camarero quien, con un continuado e ingente trabajo, realizado desde la década de los ochenta hasta nuestros días, ha logrado desentrañar las claves de la misma (Urteaga, L., 2008: 11-12), aunque aún quede mucho por investigar de esta riquísima fuente documental.


Eduardo Rodríguez Espinosa / Mª de los Ángeles Rodríguez Domenech

Nos proponemos en este trabajo presentar, en un único volumen, distintas investigaciones realizadas por los autores, muchas de ellas publicadas1, que tienen como denominador común el que su área de estu-

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Rodríguez Espinosa, E. (1985): “El aprovechamiento del suelo en el Campo de Calatrava a mediados del XVIII. Las tierras cultivadas y los sistemas de cultivo”. Documentos Aljibe, 2ª serie: Reunión de trabajos, nº 1., págs. 111-139; Rodríguez Espinosa, E. (1986): “El aprovechamiento del suelo en el Campo de Calatrava a mediados del XVIII. Las tierras incultas y la ganadería”. Documentos Aljibe, 2ª serie: Reunión de trabajos, nº 2, págs. 7-17; Rodríguez Espinosa, E. (1986): “La propiedad de la tierra en Cañada de Calatrava a mediados del XVIII”. Documentos Aljibe, 3ª serie: Aportaciones a la enseñanza, nº 1, págs. 99-113 y en Actas del I Congreso Joven de Historia de Castilla-La Mancha, vol. 6; Rodríguez Espinosa, E. (1985): “El aprovechamiento del suelo en el campo de Calatrava a mediados del XVIII. El regadío”. Actas del I Congreso de Historia de Castilla-La Mancha. págs. 305-315; Rodríguez Espinosa, E., (1986)“Poblamiento rural y actividad agraria en el Campo de Calatrava a mediados del XVIII”, Cuadernos de Estudios Manchegos, nº 16, C.S.I.C., págs. 57-76; Rodríguez Espinosa, E. y López Fernández, S. (1988): “La propiedad de la tierra a mediados del XVIII en Caracuél (Ciudad Real)”. Actas del I Congreso de Historia de Castilla-La Mancha, 1985, págs. 293-305 y en Documentos Aljibe, 2º serie: Reunión de trabajos, nº 5, 1988, págs. 1-19. 1988.; Rodríguez Espinosa, E., (1988): “El Catastro del Marqués de la Ensenada y la ordenación del territorio en la Mancha”, Actas del I Congreso de Historia de Castilla-La Mancha. Toledo. Servicio de Publicaciones de Castilla-La Mancha. Tomo VIII, (2), págs. 249-258; Rodríguez Domenech, Mª Á. y Rodríguez Espinosa, E. (2015a): “El territorio de la Intendencia de La Mancha en el Catastro de Ensenada. Antecedentes, configuración y evolución posterior”, CT, Catastro, nº 83, págs. 73-123; Rodríguez Domenech, Mª A. y Rodríguez Espinosa, E. (2015b): “La población de Villamayor de Calatrava a mediados del XVIII según el Catastro de Ensenada: Respuestas Generales y Memoriales”, en Alía, F. Y Anaya, J (dirct.): I Congreso Nacional Ciudad Real y su provincia, I. E. Manchegos (C.S.I.C.), tomo II, págs. 530-557; Rodríguez Domenech, Mª A. y Rodríguez Espinosa, E. (2015c): “Los efectivos de población en Puebla de don Rodrigo (Ciudad Real) en el Catastro del Marqués de la Ensenada (1749-1756)”, CT, Catastro, nº 85, págs. 37-75; Rodríguez Domenech, Mª A. y Rodríguez Espinosa, E. (2016a): “La demografía del Partido del Campo de Calatrava en el Catastro de Ensenada. Villamayor de Calatrava (La Mancha)”, Revista de Demografía Histórica, XXXIV, 1, págs. 153-196; Rodríguez Domenech, Mª A. y Rodríguez Espinosa, E. ((2016b): “Los vecinos y su distribución en la intendencia de La Mancha según el Catastro de Ensenada: Respuestas Generales”, ALÍA MIRANDA, F. et alii (Cords): II Congreso Nacional: Ciudad Real y su provincia, Ciudad Real, Instituto de Estudios Manchegos (CSIC), 797 págs., págs. 176-197; Rodríguez Domenech, Mª Á., Camarero Bullón, C., y Rodríguez Espinosa, E. (2020): “La representación cartográfica de los municipios manchegos en el XVIII. El Catastro de Ensenada”, Anales de Geografía de la Universidad Complutense, nº 40 (2), págs. 499-540; Rodríguez Espinosa, E.; Rodríguez ~10~


Mapas mentales y realidad en la Intendencia de la Mancha

dio es el territorio de la extinta intendencia de La Mancha y, dentro de ella, la que afecta a las entidades de población de que se componía, que, en su gran mayoría, son hoy municipios o anejos. En estos trabajos se ha utilizado una parte de esa documentación del CE, concretamente: las Respuestas Generales (en adelante RGs); los croquis o planos de las entidades de población que, en casi su totalidad, se identifican con municipios de nuestros días; los Memoriales completos de algunos pueblos; la documentación correspondiente al Censo de 1756, etc. Para conseguir nuestro objetivo, el libro lo hemos estructurado en torno a tres grandes capítulos: el primero dedicado a la fuente de información, es decir el CE; el segundo, a la intendencia de La Mancha en el que se estudia el marco espacial de la intendencia de La Mancha, separando en él dos grandes apartados: uno que hace referencia al territorio que ocupaba dicha intendencia y en el que se aborda el problema de las medidas utilizadas en los cálculos de la época, se propone una “medición” de los términos municipales y se analiza la organización administrativa de las entidades de población. En un segundo apartado se estudian los efectivos de población de la intendencia, según los distintos documentos con información demográfica del CE que, por lo demás, no son coincidentes en términos absolutos. El tercer capítulo lo hemos dedicada los croquis de las entidades de población —que en casi todos los casos son términos municipales— que han sido encontrados hasta la fecha en la intendencia de La Mancha. En él hay un primer apartado en el que se hace una breve consideración de los aspectos generales de la cartografía del CE y, seguidamente, nos detendremos en los croquis de los pueblos manchegos, tratando en él los aspectos generales de los mismos (proceso y técnica de elaboración, características, autoría…) y una propuesta de clasificación.

Domenech, Mª A. (2021): Nuevos planteamientos en el proceso de elaboración del Censo de 1756, Edt. Tirant lo Blanch, 399 págs. ~11~


Eduardo Rodríguez Espinosa / Mª de los Ángeles Rodríguez Domenech

Finaliza este trabajo con lo que, desde nuestro punto de vista, es la parte más relevante del mismo: las reproducciones de todos los croquis encontrados hasta el momento, que ascienden a un total de 84. Cada croquis va acompañado de una ficha en la que, junto con el nombre del municipio a que corresponde, se indica su localización en el archivo correspondiente, la clasificación en la que lo hemos encuadrado, es decir, qué tipo de croquis es, y la superficie y población de esa entidad de población a mediados del XVIII, la superficie y número de habitantes que tiene en nuestros días. Igualmente se reproduce un mapa del término municipal actual, con ArcGis, al objeto de que se puedan comparar, con relativa facilidad, las diferencias entre ambos y aprovechamos la ocasión para agradecer al cuerpo de Archiveros y muy concretamente al personal del Archivo Histórico Provincial de Ciudad Real por su dedicación y atención que nos han prestado en todo momento, junto con su contribución a la conservación de los documentos. Por último, queremos dejar constancia de la gran labor realizada por el Cuerpo de Archiveros a la hora de conservar, clasificar y tener a disposición de los investigadores una documentación tan interesante y, de forma especial, queremos hacerlo a los que trabajan en los Archivos Históricos Provinciales de Albacete, Ciudad Real y Toledo. Gracias a ella son posible trabajos como el que ahora presentamos. Esperamos y deseamos que este trabajo de síntesis sirva para hacer llegar al gran público una información sumamente interesante y accesible sobre los municipios manchegos.

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I. EL CATASTRO DE ENSENADA COMO FUENTE DE INFORMACIÓN

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l estudio del territorio, de los efectivos de población y de los croquis municipales en la intendencia manchega a mediados del XVIII, en función de los datos contenidos en la documentación del CE –que es, como se ha dicho antes, el objetivo de este libro— nos lleva a plantear, como paso previo, un análisis, aunque sea sumario, del conjunto documental de esta fuente que nos sirva de referencia y encuadre a la hora de comentar la documentación específica que se va a utilizar en cada uno de los apartados que nos proponemos estudiar. Esta es la justificación de este primer capítulo.

1. El Catastro de Ensenada

C

on el término de CE se denomina al conjunto de documentos que se elaboraron entre 1749 y 17562 en la corona de Castilla3 con el fin de conocer, registrar y evaluar los bienes, rentas y cargas de sus mo-

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El Catastro se realizó entre la primavera de 1750 y finales de 1755 —salvo las averiguaciones de la Villa y Corte, que se prolongaron hasta la primavera de 1757— elaborándose los Estados provinciales, resúmenes y conclusiones a lo largo de 1755, 1756 y 1757, completándose la documentación en 1758-59. Por consiguiente, las pesquisas catastrales duraron siete años (Camarero, C., 2002b: 493-494). 3 Estos territorios son los de la Península Ibé­rica, a excepción, en términos generales, de las actuales Comunidades Autónomas de Aragón, Cataluña, Valencia, Navarra y País Vasco. Los territorios insulares no se catastraron: Baleares por formar parte de la Corona de Aragón y Canarias por tener un régimen fiscal propio, diferente del castellano. Los territorios que fueron catastrados equivalen a las tres cuartas partes del total del territorio español actual, que entonces se hallaba estructurado, por lo que se refiere a la Corona de Castilla, en 22 provincias o intendencias: Galicia, León-Principado de Asturias, Zamora, Salamanca, Burgos, Vallado-


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radores, junto con sus familias, criados y dependientes, con la finalidad de obtener los datos precisos para modificar el sistema impositivo vigente. A la documentación generada en este proceso se le conoce como “de Ensenada” debido a que su impulsor político y dirección inicial se llevó a cabo por don Zenón de Somodevilla y Bengoechea (1702-1781), primer marqués de la Ensenada, en su calidad de Secretario de Estado y del Despacho Universal de Hacienda, de Guerra-Marina e Indias (1743-1754), cargos que obtuvo en el reinado de Felipe V y mantuvo durante el reinado de su hijo Fernando VI (Camarero, C., 2002a: 113 y 116; 2002b: 495). El CE contiene una información de carácter territorial, demográfico, económico, sociológico… única en la Europa del momento y está referida a las 22 provincias que formaban la Corona castellana (unos 370.000 km2), a sus algo más de 6,5 millones de personas físicas y a un número indeterminado, pero elevadísimo, de personas jurídicas (concejos, monasterios, catedrales, hospicios y hospitales, colegios, capellanías, mayorazgos, beneficios, etc.), que estaban radicadas en ella (García Juan, L. et al, 2012: 270).

1.1. El Catastro de Ensenada en su contexto histórico El siglo XVIII fue la centuria de los catastros, levantados con el objetivo de acopiar información para proceder a la reforma de los sistemas fiscales europeos, tendente a conseguir una mayor equidad fiscal y unos sistemas de recaudación más eficaces y eficientes. Junto a este objetivo, netamente fiscal, también se pretendía obtener un conocimiento del territorio como nunca antes se había tenido, necesario, por otra parte, para aplicar políticas ilustradas que permitieran “ordenar” el territorio

lid, Palencia, Toro, Ávila, Soria, Segovia, Madrid, Cuenca, Guadalajara, Toledo, La Mancha, Extremadura, Murcia, Córdoba, Sevilla, Jaén y Granada (Camarero, C., 2002b:493-494). ~14~


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y poner en valor sus recursos. En este clima van surgiendo en Europa numerosos catastros que, en su conjunto, se pueden clasificar en dos tipos: a) textuales o literales, que generalmente, aunque no siempre, inventarían la riqueza de todo tipo, y b) catastros planimétricos, que identifican, describen y representan las fincas rústicas y urbanas. Al primer modelo responden, por tener características similares, los catastros españoles de Patiño, Ensenada y el Padrón de Ossorno4, si bien este sólo describe las fincas urbanas, así como el Catastro Onciario de Nápoles, todos ellos del siglo dieciocho. Este modelo se prolonga en el siglo siguiente con el Apeo de Garay en España y el Catastro Murattiano en Nápoles. Al segundo tipo pertenecen la Planimetría General de Madrid y los levantamientos de la Junta de Estadística del Reino, en España, el Catastro de Catalina II para Rusia, el catastro levantado en Saboya en la primera mitad del siglo XVIII y el levantado en Milán también en el siglo XVIII5. En el caso de España, con el comienzo del siglo XVIII, tiene lugar la llegada de los Borbones y su intento de conseguir una homogeneización fiscal de los diversos territorios de la monarquía hispánica. A tal efecto, se suprimieron las haciendas de la Corona de Aragón y, en su lugar, se implantó un nuevo sistema fiscal que perseguía obtener el equivalente a la cantidad que se obtenía en la Corona de Castilla en concepto de rentas provinciales. Es decir, “si el catastro catalán se lleva a cabo para implantar una fiscalidad al modo de la castellana, de manera que dicho Principado realizara a la Real Hacienda una contribución equivalente a

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Padrón de Ossorno es como se conoce de forma reducida el Padrón y Estado General de las casas, cuebas y solares que el Rey y distintos particulares tienen en esta Plaza de Melilla en el presente año de mil setecientos y cincuenta y tres, (http://sigecahweb.geo.uam.es/ensenada06/ index.php/fuentes-geo-historicas/catastros-del-siglo-xviii/padron-de-ossorno), consultada el 27 de abril 2018. Migallón, I. 2008, págs. 99-120. 5 Seminario internacional: Conocer y medir el territorio, 2017. Muro, J. I. et ali, 1996; Alimento, A., 2002, pág. 25; Bulgarelli Lukacs, A. 2003, págs. 35-56; Bringas, M. A., 2003, págs. 143-160; Platonova, N., 2017, págs. 9-44; Capra, C. 2002, págs. 37-46. ~15~


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lo que venían pechando los castellanos por razón de Rentas provinciales, en Castilla el objetivo se fija en sustituir los múltiples ramos contributivos englobados bajo el epígrafe de Rentas provinciales por una contribución única aproximadamente del mismo montante. A la vez, se pretende reformar profundamente las bases de la fiscalidad, de manera que contribuyan todos los vasallos, incluidos los privilegiados, y que lo hagan de manera proporcional a la riqueza de cada uno” (Camarero, C., 1998: 246), o lo que es igual, el CE tiene el propósito de servir de base para aplicar en la Corona de Castilla, mediante sustitución, lo que en Cataluña se hizo mediante nueva planta: implantar un impuesto único proporcional a la riqueza de todos y cada uno de los contribuyentes. Estos nuevos impuestos recibieron el nombre de “equivalente” en Valencia, “única contribución” en Aragón, “talla general” en Mallorca y “catastro” en Cataluña. Es, en este momento, cuando aparece en España la institución del catastro y, con ella, el término, que, por lo demás, se utiliza con tres acepciones: contribución real sobre las propiedades; padrón estadístico de las fincas rusticas y urbanas; y pesquisa o averiguación sobre dichas propiedades (Urteaga, L., 2008: 9). El objetivo fundamental que buscaba Ensenada con la reforma que propuso, a través de la elaboración del CE, era mejorar el estado de la Hacienda Pública, cuyo estado deficitario endémico había culminado con su declaración en bancarrota unos años antes (1739). Ello conllevaba, básicamente, la reforma del sistema impositivo —acabando con la injusticia que suponía la escasa o nula contribución de nobles y eclesiásticos y haciendo que todos pagasen un porcentaje, el mismo para todos, de la riqueza en tierras y edificios que cada uno resultase tener, así como de las rentas fijas o estables de que gozase en función de su riqueza, hecho que aumentaría los ingresos de la Corona— y del sistema de recaudación que, al venirse haciendo mediante el sistema de arriendo y subarriendo, hacía que a las arcas de la Hacienda llegase una cantidad muy inferior a lo inicialmente recaudado. El nuevo sistema fiscal proyectado era profundamente innovador, pues dejaba de basarse en los consumos (sisas y cientos) y en las compraventas (alcabala) para gravar los bienes ~16~


Mapas mentales y realidad en la Intendencia de la Mancha

inmuebles, los semovientes y las utilidades derivadas de cualquier actividad profesional o lucrativa. Era también revolucionario por cuanto supondría descargar a los pecheros del estado general de una buena parte de sus contribuciones, que pasarían a ser aportadas por los privilegiados, nobles y eclesiásticos, que por una u otra vía se habían venido liberando de la casi totalidad de las cargas. De aquí que la propuesta de Ensenada fuese que la recaudación la llevase a cabo, directamente, la Hacienda Real (Camarero, C., 1998: 247; 2002a: 117-138; 2002b: 497-498). Una variante fundamental del nuevo sistema tributario respecto al pasado sería que ahora los pueblos no recaudarían por encabezamiento o repartimiento libremente establecido en cada lugar (lo que hubiera significado perpetuar las flagrantes injusticias del sistema que se pretendía modificar), sino que debería atenerse a cobrar a cada vecino, habitante o propietario forastero el porcentaje establecido sobre la riqueza que le hubiese resultado del catastro (Camarero, C., 1998: 247. Esta reforma suponía, de una parte y como paso previo, averiguarlo todo de todos sin excepción, y, de otra, la sustitución de los tributos vigentes por un único tributo que afectaba a todos. De aquí su denominación de Única Contribución, y al organismo central encargado de dirigir el Catastro Real Junta de Única Contribución. No obstante, en opinión de la profesora Camarero (2002c: 498), a esos objetivos fiscales y económicos, se unían otros tales como la adquisición de un importante volumen de información sobre el territorio encaminados a ampliar el conocimiento del mismo (a la sazón no había un nomenclátor de las Castillas, ni un mapa de España, ni un censo actualizado, ni se conocían de forma sistemática los ríos, los montes…). Si bien la reforma fiscal que se propuso no se llevó a la práctica, los fondos documentales generados con la información preparatoria de la misma, constituyen hoy la fuente más importante para el estudio, en detalle, de la Corona de Castilla a mediados del XVIII. Concretamente, cuando en 1759 se cerró la primera etapa de las averiguaciones catastrales y se ordenó su inventario, resultaron 78.527 volúmenes ~17~


Eduardo Rodríguez Espinosa / Mª de los Ángeles Rodríguez Domenech

distribuidos en las Contadurías de la Única Contribución, que estaban ubicadas en las capitales de las 22 provincias o intendencias que formaban la Corona de Castilla, documentación que, al no implantarse la Única Contribución, acabó pasando a las delegaciones del Ministerio de Hacienda de las distintas provincias resultantes de la división territorial en provincias de Javier de Burgos (1833) y, desde ahí, en los años 70 del siglo XX, a los Archivos Históricos Provinciales. Por su parte, en la sede madrileña de la Real Junta de Única Contribución, quedaron 2.289 libros y legajos, de los que, un siglo más tarde, en 1832, 2.047 pasaron al Archivo Universal de Simancas (Valladolid) y se depositó, el resto, en el Ministerio de Hacienda, primero, y en el Archivo Histórico Nacional, después (Camarero, C., 2002a: 114; García Juan, L. et al., 2012: 271). Este conjunto documental no tiene el mismo estado de conservación en todas las provincias: las hay que lo conservan íntegro o casi íntegro, como es el caso de Guadalajara, Burgos, Jaén, Toledo, o La Mancha, y otras en las que se ha perdido en su totalidad o en muy buena parte, como es el caso de las provincias extremeñas, Madrid, Sevilla, Murcia o Cuenca. Dependiendo de en qué momento se perdió esta documentación, puede faltar todo el conjunto de la antigua provincia (caso de Madrid, Sevilla o Extremadura) o sólo una parte. Sírvanos de ejemplo Cuenca: la documentación de los pueblos que pasaron a pertenecer a Albacete en 1833 se ha conservado en el Archivo histórico de esta provincia mientras que la de los que quedaron en Cuenca desapareció durante la tercera Guerra Carlista al incendiarse el edificio donde se custodiaba (García Juan, L. et al., 2012: 271-272). El conjunto documental que se conoce como Catastro de Ensenada es, pues, el resultado de una de las mayores operaciones estadísticas de la Europa del Antiguo Régimen, como acredita el hecho de que en los documentos elaborados quedaron registradas más de siete millones de personas y varios cientos de millones de piezas de tierra, de varios millones de edificios, que fueron medidos uno a uno, junto con millones de ~18~


Mapas mentales y realidad en la Intendencia de la Mancha

colmenas y cabezas de ganado, no quedando casa, ni corral, ni tenada sin medir, ni cuba de vino sin cubicar o censo sin comprobar6. La información contenida en el Catastro de Ensenada se obtuvo y elaboró entre 1749 y 1756 y es de carácter territorial, demográfico, económico, sociológico y resulta ser única en la Europa del momento. Está referida a las 22 provincias que formaban la Corona castellana (unos 370.000 km2), a sus algo más de 6,5 millones de personas físicas y a un número indeterminado, pero elevadísimo, de personas jurídicas (concejos, monasterios, catedrales, hospicios y hospitales, colegios, capellanías, mayorazgos, beneficios, etc.), que estaban radicadas en ella7. El trabajo de la averiguación catastral se realizó a un solo nivel, el local, y la elaboración de los datos y la documentación a dos: uno municipal y otro provincial. En el primero, se pueden diferenciar tres tipos de documentos: a) los obtenidos de forma directa (memoriales, relaciones o declaraciones8, las Respuestas generales, con un croquis o plano9, el Libro de lo raíz, de lo real o maestro10 y el Libro de personal, de cabezas de casa, mayor del personal, de familias o de vecinos, según las distintas terminologías)11; b) la de carácter verificatorio y complementario (Nota de

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Camarero, C., 1999, págs. 7-8. García Juan, L. et al, 2012, pág. 270. 8 Los Memoriales son una declaración escrita, de carácter individual, que realizaba cada sujeto catastral, debidamente firmada y hecha bajo juramento, que había de entregar a los responsables del CE, en la que debían constar: sus datos personales y los de su familia, una relación pormenorizada de todos sus bienes, rentas, derechos y cargas. 9 Las Respuestas generales son las contestaciones dadas por el Concejo al Interrogatorio de 40 preguntas y van acompañadas de un croquis o plano del término municipal, unas veces al margen de la pregunta número 3 y otras en folio aparte y, a veces, en los dos sitios (García Juan, L. et al., 2012: 271). 10 El Libro de lo raíz, de lo real o maestro es el libro resultante de anotar todo el contenido de todos y cada uno de los memoriales individuales, excepto la información demográfica. Se debía hacer doble: un libro para seglares y otro para eclesiásticos. 11 El Libro de Personal, de los cabezas de casa, mayor del personal, de familias o de vecinos. En este libro se recogían los datos demográficos o familiares de los vecinos o habitantes del pueblo. 7

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Eduardo Rodríguez Espinosa / Mª de los Ángeles Rodríguez Domenech

valor, Relación de individuos sujetos al impuesto de lo personal, Certificación de diezmos del último quinquenio, Certificación de ingresos y gastos del Concejo, copias de los privilegios de derechos enajenados a la Real Hacienda y Relación de lo enajenado a la Real Hacienda); y c) Resúmenes cuantitativos de ámbito local (Estados o mapas locales)12. En el segundo nivel, es decir, el provincial, la documentación más importante son los resúmenes cuantitativos, denominados Estados o mapas, que se confeccionaron por agregación de datos de los correspondientes estados o mapas realizados a nivel municipal y, a su vez, elaborados a partir de los Libros de lo real y de cabezas de casa de cada localidad13.

1.2. La gestación del real decreto de ejecución del CE Esta reforma tributaria tenía algunos antecedentes, algunos de ellos ya mencionados más arriba, tanto fuera como dentro de España, tales como la primera fase de los trabajos catastrales llevados a cabo, en 1718, en el Milanesado (Alimento, A., 2002: 35-45; Capra, C., 2002: 55-66); el catastro elaborado en Saboya en los años 30, el catastro de Patiño realizado en Cataluña entre 1715-1717 (Ferrer, A., 2002: 45-54); o la reforma iniciada por Campillo en 1743 (Camarero, C., 2002b: 494-495; 2002a: 116). Por otra parte, el propio Ensenada, en 1746, había hecho en Guadalajara14 una averiguación catastral a modo de experimento,

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Son unos resúmenes cuantitativos de los datos del pueblo, agrupados por ramos de riqueza. El D sobre tierras; el E: alquileres, rentas de actividades no agrarias, censos etc.; el F: ingresos por actividades industriales, comerciales o profesionales; el H: ganado; el G: población activa secular y del estado general, masculina, entre 18 y 60 años. Todos ellos dobles (legos y eclesiásticos), exceptuando el Estado G. 13 Camarero, 2002a: 194. 14 De la experiencia llevada a cabo en Guadalajara se dedujo que con una imposición del 7 por ciento como contribución única sobre la riqueza averiguada se podían satisfacer las necesidades de la Real Hacienda, y ello sin cargar nada a los eclesiásticos, a los que no se quiso alarmar, por lo que en esa fase experimental no fueron averiguados (Camarero, C., 2002b: 498) ~20~


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