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Joaquín García-Huidobro (1959) estudió Derecho y Filosofía en las Universidades de Chile, Navarra y Münster. Doctor en Filosofía por la Universidad de Navarra y en Derecho por la Universidad Austral (Argentina). Es profesor titular de Ética en el Instituto de Filosofía de la Universidad de los Andes (Santiago de Chile). Ha publicado más de 130 capítulos de libros y artículos en revistas especializadas, y es autor de quince libros individuales, entre otros: Razón práctica y derecho natural (Valparaíso, 1993); Simpatía por la política (Santiago, 2007); Una locura bastante razonable (varias ediciones: Santiago de Chile, 2003; Ciudad de México, 2017 etc.); El anillo de Giges. Una introducción a la tradición central de la Ética (varias ediciones: Santiago de Chile, 2003; Ciudad de México, 2020 etc.); ¿Para qué sirve la política? (Santiago, 2012); La recepción de la doctrina aristotélica de lo justo natural en los comentaristas medievales de la Ética a Nicómaco (Ciudad de México, 2017), además de seis libros en coautoría. Ha sido becario del Servicio Alemán de Intercambio Académico y de la Fundación Alexander von Humboldt. Es columnista político del diario El Mercurio.

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Joaquín García-Huidobro

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Joaquín García-Huidobro

COMUNIDAD

Como ya advertía Aristóteles, “las discordias civiles nacen de minucias, pero no versan sobre minucias; los intereses que en ellas luchan son grandes”. Este libro explora algunas preguntas que afectan las bases mismas de nuestra convivencia: ¿por qué la nuestra es una época individualista? ¿Cómo afecta a nuestra vida pública esa característica, tan habitual en derechas e izquierdas? ¿Cuál es la importancia política del problema de la igualdad? ¿Por qué la derecha chilena la desatendió por tanto tiempo? ¿Por qué la izquierda se olvidó de los más pobres? ¿Tiene razón Max Weber cuando dice que dedicarse a la política implica hacer un pacto con el diablo? Comunidad: la palabra que falta constituye un esfuerzo por reivindicar el valor de la política y, más específicamente, de los fundamentos morales de la democracia representativa, esa forma institucional que algunos buscan reemplazar por “la voz de la calle” o las soluciones puramente técnicas a los problemas sociales. Una política saludable es necesaria para armonizar lógicas que muchas veces aparecen como irreconciliables. Ella permite reparar las fracturas sociales que ha dejado el individualismo. Todo esto exige rehabilitar aquellas instancias comunitarias que están más allá del Estado y del mercado, pero que son una condición necesaria para su buen funcionamiento.

La palabra que falta

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COMUNIDAD: LA PALABRA QUE FALTA


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES Manuel Asensi Pérez

Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València

Ramón Cotarelo

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia

Mª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València

Juan Manuel Fernández Soria

Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València

Pablo Oñate Rubalcaba

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València

Joan Romero

Catedrático de Geografía Humana Universitat de València

Juan José Tamayo

Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


COMUNIDAD: LA PALABRA QUE FALTA

JOAQUÍN GARCÍA-HUIDOBRO

tirant humanidades Valencia, 2020


Copyright ® 2020 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant Humanidades publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.

© Joaquín García-Huidobro

© TIRANT HUMANIDADES EDITA: TIRANT HUMANIDADES C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email: tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-18155-62-8 Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


“Puede que se pregunten con qué tipo de república sueño. Dejen que les responda: sueño con una república independiente, libre y democrática, una república económicamente próspera y, no obstante, socialmente justa. En pocas palabras, una república humana que sirva al individuo y que, por tanto, albergue la esperanza de que el individuo la sirva a ella a su vez. Una república de personas enteras, porque sin ellas es imposible solucionar ninguno de nuestros problemas, ya sean humanos, económicos, medioambientales, sociales o políticos” Vaclav Havel


A mis sobrinas: Francisca, Pilar, Catalina, Adriana, Trinidad, Ignacia, Elena, Rosario y Margarita


Índice Prólogo............................................................................................................................. 15

Capítulo I UNA ÉPOCA INDIVIDUALISTA

I. La génesis y características del individualismo actual................................. 27 1. El contractualismo..................................................................................... 29 2. La igualación de las condiciones de vida................................................ 31 3. Debilitamiento de los vínculos................................................................ 33 4. Consecuencias políticas............................................................................ 39 5. Un factor psicológico................................................................................ 47 II. Los problemas del individualismo................................................................. 49 1. Los supuestos de la democracia y el mercado........................................ 50 2. La izquierda individualista o “identitaria”............................................. 54 3. Geografía de la disgregación.................................................................... 57 4. Una lógica insuficiente.............................................................................. 59

Capítulo II LA DIFÍCIL RELACIÓN DE LA DERECHA CON LA IGUALDAD

I. II. III. IV. V.

Una lección no aprendida................................................................................ 64 De la aristocracia al ABC1............................................................................... 71 La Concertación y la Nueva Mayoría............................................................. 75 Una derecha poco sensible a la desigualdad................................................. 80 La insensibilidad de la izquierda.................................................................... 86

Capítulo III LOS NUEVOS INTELECTUALES: UN CAMBIO DE PERSPECTIVA EN LA DERECHA

I. II. III. IV. V.

Dividir el poder................................................................................................. 96 La ciudad como problema político................................................................. 99 El valor de las regiones..................................................................................... 105 Una filosofía pública de la familia.................................................................. 107 “Los políticos”................................................................................................... 114 1. Más allá de la economía y la moral......................................................... 115 2. Dividir el poder universitario.................................................................. 121 3. Crítica de los reduccionismos.................................................................. 123


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Índice

4. Algunas inevitables limitaciones............................................................. 124 VI. Nada es casual................................................................................................... 130

Capítulo IV EL DEBER DEL SUFRAGIO

I. Un descubrimiento ateniense......................................................................... 134 II. La democracia representativa......................................................................... 136 III. La debilidad del abstencionismo.................................................................... 138 1. El peso de la ley.......................................................................................... 139 2. Necesidad de la participación.................................................................. 140 3. Abrirse a lo común.................................................................................... 144 4. La democracia es humilde........................................................................ 145 5. Una obligación legal.................................................................................. 147 6. El caso del voto en blanco......................................................................... 150

Capítulo V LA UNIVERSIDAD DESORIENTADA

I. La “barra libre” y el “alumno cliente”............................................................. 156 II. Encapuchados y asambleístas......................................................................... 159 III. La nueva colonización...................................................................................... 166

Capítulo VI ENSEÑAR Y APRENDER EN TIEMPOS DE CRISIS

I. El dilema de C. S. Lewis................................................................................... 178 II. “Hay cosas que no me puedes pedir”............................................................. 179 III. Por qué no puedo abandonar mis deberes.................................................... 181 1. Necesitamos una instancia racional........................................................ 181 2. La permanente anormalidad.................................................................... 182 3. Enfrentar la adversidad............................................................................. 183 4. Una injusticia adicional............................................................................ 184 5. No todo es utilidad.................................................................................... 185 IV. La verdadera solidaridad................................................................................. 186

Capítulo VII UNA DEFENSA CHESTERTONIANA DE LA DEMOCRACIA

I. Una lógica unidimensional............................................................................. 191 II. Reivindicación del hombre común................................................................ 193 III. El punto ciego de los epistocráticos............................................................... 198


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Índice

Capítulo VIII LA POLÍTICA, ¿UN PACTO CON EL DIABLO?

I. Males, hijos de bienes....................................................................................... 202 II. El uso de la fuerza para proteger bienes materiales..................................... 208 1. Fuerza legítima........................................................................................... 208 2. Protección de bienes materiales............................................................... 210 III. Las especiales dificultades del caso chileno.................................................. 215 1. El pasado..................................................................................................... 215 2. Los descartados.......................................................................................... 216 3. Un fantasma ronda la república............................................................... 217 4. Los derechos invisibles.............................................................................. 219

Capítulo IX LA LENTA TAREA DE RECUPERAR LA COMUNIDAD I. El tercer pilar..................................................................................................... 225 II. Cuidar el espacio público y los espacios públicos........................................ 231 III. La educación..................................................................................................... 234 IV. Las condiciones del trabajo............................................................................. 239 V. Patriotismo........................................................................................................ 242 VI. El valor de la ley y la autoridad....................................................................... 245 VII. El primer paso: la familia................................................................................. 251 1. Un modelo incómodo............................................................................... 252 2. Las ventajas políticas de la familia tradicional....................................... 257 Epílogo............................................................................................................................. 263 Bibliografía...................................................................................................................... 271


Prólogo La filosofía política florece en épocas de crisis. Se da mejor en tiempos como los que vivieron Platón, Aristóteles, Maquiavelo o Hobbes que en el plácido siglo XIII de la Europa latina. Por eso, no puede extrañarnos que en nuestros tiempos, también entre nosotros, se multipliquen las obras que tratan de la política. Y aunque no haya entre nuestros contemporáneos, ni de lejos, inteligencias semejantes a las de esos autores, ninguna generación está dispensada de reflexionar sobre el mundo que tiene a su alrededor cuando todo parece tambalearse. Entre las muchas preguntas que hoy nos hacemos, hay una que parece imprescindible responder. La formula la filósofa francesa Chantal Delsol: “¿Qué ha ocurrido desde el cambio de siglo para que la democracia sea puesta en entredicho en los países occidentales y en otras culturas que la reconocían como un modelo?”1. Lo dicho vale también para Chile, donde se ha cuestionado todo un sistema político y económico que, décadas atrás, parecía gozar de una amplia aprobación y hasta hace muy poco era objeto de un extendido reconocimiento internacional. En nuestros días no solo se critica el “modelo” económico que trajo consigo para amplios sectores de la población una prosperidad inédita en la historia nacional, sino también el modo mismo en que funciona nuestra democracia, esa que décadas atrás parecía tan difícil conseguir. En efecto, en diversos ambientes de la sociedad y particularmente en los medios universitarios, tienen gran peso los diagnósticos pesimistas y las críticas a la democracia representativa, que es vista por muchos como un mecanismo propio del pasado. Para unos carece del atractivo de una asamblea, mientras que para otros no presenta la eficacia y exactitud que sí tienen las decisiones de los técnicos.

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Chantal Delsol, “Los infortunios de la democracia”, Punto y coma 1 (agosto de 2019): 7.


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Todo esto causa un visible malestar en parte importante de nuestros contemporáneos. Sin embargo, pienso que su incomodidad con la democracia tiene raíces más profundas: en términos de Chesterton, podemos afirmar que, con frecuencia, los hombres de nuestro tiempo no son demócratas simplemente porque no son felices2. Esto no es casual, porque ni el Estado ni el mercado han podido saciar sus corazones inquietos, por más que sus cultores nos hagan constantemente promesas que no pueden cumplir. Los efectos lamentables de esta situación son notorios: muchos ciudadanos desconfían de estas dos instituciones, cuya necesidad y méritos son indudables, por más que hoy estén afectadas por múltiples patologías. El problema no es el Estado ni tampoco el mercado, pues ambos son necesarios para una sana vida en sociedad, aunque no falten tensiones entre ellos. Lo que no está bien es el desatino de pretender encontrar en ellos todas las respuestas. Hace medio siglo, con ocasión de las protestas estudiantiles de mayo de 1968, Augusto Del Noce (1910-1989) hacía ver la paradoja de que esa generación, quizá la primera en la historia humana que lo había tenido todo desde el punto de vista material, fuera presa del descontento. ¿Contra qué protestaban esos jóvenes que ponían barricadas, incendiaban autos o lanzaban piedras a la policía? El filósofo italiano reflexionó ampliamente sobre esos acontecimientos, y concluyó que consistía en un repudio a la herencia moral de aquella cultura que Occidente había construido después de la última Guerra3. Se trataba de una sociedad que quería vivir “solo de pan”, y que reducía las relaciones humanas a un nivel meramente instrumental. Era la llamada “sociedad opulenta” o de “bienestar”. No es casual, entonces, que esa revolución fuese llevada a cabo por estudiantes y tuviese como uno de sus temas centrales la reforma de la educación,

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Cf. Gilbert Keith Chesterton, Lo que está mal en el mundo, trad. Mónica Rubio, 2a ed. (Barcelona: Acantilado, 2008), 73. Augusto Del Noce, Agonía de la sociedad opulenta (Pamplona: EUNSA, 1979), 37.


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porque, más allá de sus errores y exageraciones, los jóvenes percibían muy bien que la sociedad que detestaban se fundaba en un cierto tipo de enseñanza. Para cambiarla, los revolucionarios del 68 propusieron una educación anti autoritaria, de carácter horizontal, con un completo desprecio por las formas tradicionales y la jerarquía. Así se ve, por ejemplo, en “Another Brick in the Wall”, la famosa canción de Pink Floyd contenida en The Wall, una obra inspirada en la filosofía del 68. Allí —y particularmente en su versión cinematográfica4— podemos encontrar una dura crítica a la educación tradicional, considerada como una fábrica de piezas para un sistema económico muy poco humano. En suma, la contestación estudiantil fue la reacción contra la cultura europea de la posguerra: La ‘revolución’ estudiantil cogió desprevenidos tanto a los intelectuales como a los políticos. Ha sido una ‘revelación’ instantánea e imprevista del estado de ánimo de los jóvenes; hay que tener el valor de admitirlo con claridad: nos hemos encontrado de pronto ante el fruto moral de los últimos veinte años y no preveíamos que fuera así, ni en el bien ni en el mal. Por encima de valoraciones, a favor o en contra, ha prevalecido el estupor5.

La rebelión, sin embargo, adquirió una fisonomía muy especial, porque esa protesta moral recibió de inmediato un peculiar carácter político, al ser conducida e interpretada por la izquierda, particularmente en sus formas más radicales. Hay buenas razones para pensar que esa revolución constituyó un fracaso político, de hecho nunca la derecha francesa había tenido un éxito electoral tan grande como el que obtuvo un mes después, donde consiguió una votación histórica en la Asamblea Nacional. Con todo, a pesar de su ineficacia electoral, no se puede negar que la filosofía de mayo 68 marcó decisivamente la cultura europea. En efecto, “inauguró, o fortaleció poderosamente, un amplio proyecto cultural para subvertir o ‘deconstruir’ las tradiciones culturales, políticas y religiosas en nombre de la liberación y

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Alan Parker, Pink Floyd: The Wall, Animation, Drama, Fantasy, 1997, http:// www.imdb.com/title/tt0084503/. Del Noce, Agonía, 37.


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la autonomía, valores rectores de esta nueva disposición cultural” y significó una pérdida de la “conciencia de la libertad civilizada como una preciada herencia que se debe preservar”6. Mientras los estudiantes “combinaban la violencia con un ambiente festivo”7, cierta opinión pública, y de modo muy particular los intelectuales, mostraba una gran indulgencia ante la labor de destrucción llevada a cabo por los jóvenes. Resulta inevitable hacer algunos paralelos con la situación que hemos vivido en Chile desde el 18 de octubre de 2019, pero hay diferencias importantes con la situación recién descrita. Para comenzar, la extensión, la gravedad de la violencia y la “profesionalidad” de las acciones destructivas de los movimientos en torno a mayo 68 fue incomparablemente menor que en Chile, mientras que, por contraste, la reacción contraria de la sociedad fue mucho más decidida en el caso francés. Además, en nuestro país estos acontecimientos encontraron a la sociedad en un mal momento, debido a causas muy variadas: la crisis de la Iglesia; el desprestigio de los partidos; la pérdida de credibilidad del mundo empresarial; la debilidad de los sindicatos y su captura por grupos minoritarios; el deterioro de la familia; la crisis de la idea misma de autoridad; la merma de la influencia de la prensa escrita y su progresivo reemplazo por unas redes sociales que se caracterizan por su inmediatez, su carácter partisano y la falta de mediación racional; la carencia de mecanismos de autocontrol de las propias pasiones e intereses ilegítimos, tanto en los poderosos como en el resto de los ciudadanos; la difusión de una pedagogía que hace de las emociones la fuente última de valor; la creciente secularización y el hedonismo; la falta de sensibilidad de las clases acomodadas ante la existencia de vastos sectores de la población que aún se encuentran

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Daniel J. Mahoney, Los fundamentos conservadores del orden liberal: Defendiendo la democracia de sus enemigos modernos y sus amigos inmoderados, trad. Catalina Siles Valenzuela (Santiago de Chile: Instituto de Estudios de la Sociedad, 2015), 103. Mahoney, 106.


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en situación de marginalidad; el deterioro del transporte público; el elevado endeudamiento; la existencia de medio millón de jóvenes que no estudian ni trabajan; la captura de liceos e instituciones de educación superior por parte de grupos radicales; y la inhibición de muchos, que no se atreven a hablar para no experimentar las consecuencias de la corrección política. Si se combina todo esto, el resultado no parece difícil de imaginar. Por eso Chile, un país que, con razón, ha atraído a cientos de miles de inmigrantes en los últimos años; que ha logrado reducir la pobreza a un ritmo que no se conoce en la historia latinoamericana; que tiene una tradición institucional muy superior a sus vecinos y que ha mostrado un empuje empresarial sin precedentes, era, al mismo tiempo, un país vulnerable. Esa debilidad no es casual. Para decirlo con palabras de Patrick Deneen, el modelo chileno entró en crisis precisamente porque tuvo éxito. Sucede que estaba incompleto, de modo que, en la medida en que avanzó, su cojera lo llevó a deteriorar las condiciones que lo hacían posible. Así, durante décadas, se fueron desmantelando “las normas culturales y los hábitos políticos que son esenciales para el autogobierno”8. Si fallan la familia, las iglesias, las escuelas y desaparece el barrio, ¿de dónde podrían salir esos criterios que permiten un autodominio que es esencial tanto para el mercado como para la democracia? Palabras como “autodominio” o “autocontrol” no se hallan entre las preferidas por nuestros contemporáneos, pero la primera condición para ser libres es, precisamente, el señorío sobre los propios actos. Ahora bien, si hubiera que señalar la pieza que faltaba, ella sería: “comunidad”. Por algo la Política de Aristóteles comienza precisamente con esas palabras: “toda ciudad (pólis) es una comunidad (koinōnía)”9. No se tomaron las medidas para combatir ese gran enemigo de la política que es el individualismo (al contrario, se lo fo-

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Patrick J. Deneen, ¿Por qué ha fracasado el liberalismo? (Madrid: Rialp, 2018), 18. Política I 1, 1252a1.


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mentó10); así, dejamos que se disolvieran los vínculos comunitarios, y actualmente vivimos las consecuencias. Hoy, tanto en la derecha como en la izquierda nos encontramos con seres humanos centrados en sí mismos. ¿Qué nos muestran esas muchedumbres de adolescentes que por largo tiempo se acostumbraron a demoler esos liceos que eran un símbolo de la educación pública11? ¿Podría extrañarnos que después dirigieran todo su empeño a la destrucción del centro de Santiago y de tantos otros lugares? ¿Qué nos indica el hecho de arrasar con monumentos tan emblemáticos como el del soldado desconocido, que desde el punto de vista filosófico y político es uno de los más importantes de la república, porque en el fondo recuerda al ciudadano anónimo que, ante situaciones de emergencia, es capaz de poner en riesgo su vida por la patria? Si no hay memoria histórica; si ni siquiera se sabe lo que se está demoliendo; si se destruye lo que parecía ser de todos, es porque antes se ha esfumado el sentido de la patria y cualquier vínculo con aquello que es común: “La patria es un invento”, decía una de las pintadas en Plaza Italia, junto a otras como “No más Estado”, “No al capitalismo”, “Carne es fascismo”, “No tengas hijos”, “Que arda tu sistema inhumano”, “Arriba el sakeo”, “Hay que matarlos a todos”, “No a la paz burguesa” y “Roba porfa”12. Una manifestación visible de esa debilidad chilena está dada por la creciente desconfianza respecto del Estado y el mercado, instituciones que resultan fundamentales para nuestra forma de vida democrática. Así, las diversas formas de malestar social se dirigen tanto hacia las instituciones de la democracia representativa y el aparato

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Cf. Mario Góngora, Ensayo histórico sobre la noción de Estado en Chile en los siglos XIX y XX, 9a ed., Imagen de Chile (Santiago de Chile: Ed. Universitaria, 2006), 296-98. Sobre el gran papel que han jugado estas instituciones en la vida nacional: Sol Serrano, El liceo: relato, memoria, política, 1ª ed. (Santiago de Chile, Chile: Taurus, 2018). Cf. Nicolás Cobo Romaní, “Rayados”, El Mercurio, 8 de noviembre de 2019, sec. Cartas al Director.


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