PROCESO ELECTORAL 2021: Tendencias nacionales y excepciones locales
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig
Marta Lorente Sariñena
Ana Cañizares Laso
Javier de Lucas Martín
Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia Catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Málaga
Jorge A. Cerdio Herrán
Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México
José Ramón Cossío Díaz
Ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y miembro de El Colegio Nacional
María Luisa Cuerda Arnau
Catedrática de Derecho Penal de la Universidad Jaume I de Castellón
Carmen Domínguez Hidalgo
Catedrática de Derecho Civil de la Pontificia Universidad Católica de Chile
Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot
Juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
Owen Fiss
Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)
José Antonio García-Cruces González
Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED
José Luis González Cussac
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia
Luis López Guerra
Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid
Ángel M. López y López
Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla
Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia
Víctor Moreno Catena
Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid
Francisco Muñoz Conde
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla
Angelika Nussberger
Catedrática de Derecho Constitucional e Internacional en la Universidad de Colonia (Alemania) Miembro de la Comisión de Venecia
Héctor Olasolo Alonso
Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)
Luciano Parejo Alfonso
Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid
Consuelo Ramón Chornet
Catedrática de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de la Universidad de Valencia
Tomás Sala Franco
Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia
Ignacio Sancho Gargallo
Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España
Elisa Speckmann Guerra
Directora del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM
Ruth Zimmerling
Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania) Fueron miembros de este Comité: Emilio Beltrán Sánchez, Rosario Valpuesta Fernández y Tomás S. Vives Antón Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales
PROCESO ELECTORAL 2021: Tendencias nacionales y excepciones locales
MELISSA AMEZCUA YÉPIZ ANDREA BUSSOLETTI Coordinadores
tirant lo blanch Ciudad México, 2023
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© Melissa Amezcua Yépiz Andrea Bussoletti
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Índice Prólogo Las elecciones mexicanas en una nuez.......................................................
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VÍCTOR ALARCÓN OLGUÍN
Introducción Una intermedia sui generis: el proceso electoral 2020-2021 y sus implicaciones en la vida política nacional y subnacional...................................
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MELISSA AMEZCUA YÉPIZ ANDREA BUSSOLETTI
Las ofertas políticas de los partidos en tiempos de COVID-19: La calidad de las campañas federales legislativas de 2021....................................
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LUIS FERNANDO SÁNCHEZ MURILLO
¿Por amor o conveniencia? Las coaliciones en el proceso electoral federal de 2021.....................................................................................................
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ANDREA BUSSOLETTI
Jueces(zas), candidatos(as) y campañas. Los resultados para las instituciones de la democracia.............................................................................
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AZUL AGUIAR AGUILAR OMAR DE LA CRUZ CARRILLO LUIS EDUARDO MEDINA TORRES
La oferta política en Jalisco 2021: candidaturas a alcaldías y diputaciones locales................................................................................................. MÓNICA MONTAÑO REYES
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Índice
Jalisco: Desafección política con crisis de la identidad partidaria..............
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MARCO ANTONIO CORTÉS GUARDADO
Un Congreso de mayoría absoluta: Jalisco 2021.......................................
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MÓNICA CITLALI MIRAMONTES ROJAS
Candidaturas de personas con discapacidad: Implicaciones para la democracia representativa mexicana. Elección 2020-2021.................................
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LAURA ARITMÉTICA JAIME OLIVER
Votar a la distancia: La experiencia del voto de jaliscienses residentes en el extranjero en el proceso electoral 2020-2021.........................................
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MOISÉS PÉREZ VEGA
Boleta Transversal: Oferta política metropolitana de las candidaturas a presidencias municipales en la elección de 2021........................................
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DAVID GÓMEZ-ÁLVAREZ CALEP PIMIENTA GONZÁLEZ FERNANDA ELÍAS LOYOLA
Reseña de las y los autores........................................................................
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Prólogo
Las elecciones mexicanas en una nuez VÍCTOR ALARCÓN OLGUÍN Concordando con la premisa teórica que emiten quienes coordinan al presente volumen colectivo, se puede afirmar que los procesos electorales intermedios (o de “medio término” como se les denomina específicamente en los Estados Unidos de Norteamérica)1, son un fenómeno conceptual poco atendido dentro de la mecánica de comprensión existente alrededor de los sistemas presidenciales latinoamericanos, a pesar de que su revisión ciertamente permite identificar a los patrones de persistencia o cambio con que prevalecen el respaldo u el rechazo del electorado con respecto a la gestión desarrollada hasta ese momento por el titular al frente del Poder Ejecutivo. La experiencia mexicana nos muestra que, cuando existe una mayoría sustantiva en la gestión originaria del periodo presidencial mayor al 50% en una o ambas cámaras del Congreso de los votos a favor del candidato ganador, usualmente en la elección subsecuente se presenta una disminución en el apoyo al partido o la coalición de partidos que lo respaldaron, a pesar de contar con niveles de popularidad y aprobación personal altos para el presidente en turno, aunque ello también hace obligado explorar las condiciones con que las encuestas sean capaces de registrar o no niveles de aprobación particularizada en las entidades federativas, una cuestión no siempre disponible y que por tanto dificulta al análisis mismo de dichos procesos intermedios (Moreno, 2018). Dependiendo del resultado generado, tenemos tres escenarios posibles: a) tener un gobierno unificado, con control de ambas cámaras en simetría con el partido que encabeza el Ejecutivo; b) que se presente un gobierno dividido, con al menos una cámara bajo el control mayoritario de un partido o coalición opositora; y c) que surja un gobierno minoritario, en donde el Ejecutivo debe gobernar sin contar
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“Midterm elections”.
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con el apoyo mayoritario en ninguna de ambas cámaras (Nicholson y Segura, 1999). Debido al tipo de diseño existente para la integración legislativa, especialmente en el caso de la Cámara Baja, se habían dado situaciones cuya manipulación y distorsión privilegiaban una sobrerrepresentación excesiva, para que el partido que quedase en primer lugar pudiera acceder a la cantidad de escaños necesarios para garantizar la “gobernabilidad” del sistema político. Esto implica que la salida y alternancia efectivas dentro del sistema de partidos sólo haya tenido un efecto parcial, en tanto los efectos de las reformas electorales derivaron en que ahora sólo se pueda obtener más que una cantidad de escaños suficiente para que un partido por sí mismo controle la apertura de sesiones, y al menos lograr la aprobación de la legislación de tipo secundario, Para lograr la aprobación de reformas al marco constitucional implica entonces la generación de alianzas con otras fuerzas políticas para alcanzar las dos terceras partes. Ello implicó que ni el PRI o el PAN, partidos ganadores bajo este modelo entre 1997 y 2018 ejercieran el poder bajo un tipo de escenario “hipermayoritario”. La última vez que un partido por sí mismo alcanzó dicho nivel en el plano sería el PRI en los comicios legislativos intermedios de 1991. Desde ese entonces, las tendencias mostradas por los resultados electorales mostraron una tendencia centrifuga, al punto tal que como parte de los efectos de dichos cambios en las condiciones de competencia dentro del sistema de partidos se creara la legislación relativa para permitir la presencia de “gobiernos de coalición”, lo cual es consecuencia natural de los patrones que se habían observado a lo largo de este periodo (Reyes del Campillo, 2021; Palma y Osornio, 2020). Por lo anterior, resulta muy importante observar los alcances del triunfo obtenido en 2018 en las elecciones para renovar el Poder Ejecutivo, en donde el candidato ganador si bien rebasó la línea del 50% del voto, lo hizo en los hechos a partir de una coalición, donde su partido de origen MORENA obtendría por sí mismo únicamente el 44.49% de los votos, mientras que los porcentajes logrados en las cámaras fueron el 37.05% para senadurías y 37.25% para diputaciones. En cambio, para las elecciones intermedias el porcentaje directo de MORENA decreció a 34.09% en el proceso de 2021, lo cual po-
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dría decirse que no implicaría un mal resultado, si bien sus socios de coalición (el PT y el PES, que repitan en dicha alianza, con la incorporación del PVEM) no fueron tan apoyados como se hubiera previsto, aunque debido a las condiciones de las reglas de asignación, los escaños obtenidos le han vuelto a asignar un nivel superior al 50% de la Cámara Baja, lo que sigue distorsionando las condiciones reales del proceso de preferencias mostrado por la ciudadanía debido a los márgenes de sobre / sub representación 8 puntos porcentuales que se manejan en dicha asignación, lo que lleva a pensar en la importancia de transitar hacia márgenes más acotados (3-4%) o bien llegar a la representación pura, como si es el caso para asignar a los escaños de representación proporcional en el Senado de la República Desde luego, no se puede minimizar el éxito que dicho partido gobernante muestra con tan solo 3 elecciones, si se toma en cuenta que obtendría el 8.35% en el proceso intermedio de 2015, cuando fue la primera participación federal de MORENA (Navarrete Vela, 2021). De ahí que sea importante considerar cómo abordar a este fenómeno de estudio a partir de extenderlo en sus posibilidades explicativas para aquellos casos de naturaleza subnacional que involucran a las gubernaturas de entidades federativas que poseen una simetría de duración en sus mandatos con el periodo presidencial, lo cual puede considerarse si cabe ser analizado como un factor de influencia y “arrastre” en los alcances y efectos con el cual dicha elección local pueda implicar la simple renovación del Congreso local o bien derivar en el cambio integral de los diversos niveles del poder dentro de la entidad en contienda. Bajo esta condición de comicios concurrentes, un fenómeno paralelo se puede situar con el caso jalisciense, el cual como igualmente ha sido observado por la literatura, ha pasado igualmente por un fenómeno de doble alternancia en el control de la gubernatura, la acontecida del formato bipartidista PRI-PAN, para pasar posteriormente al actual momento en que un tercer partido como lo será el Movimiento Ciudadano (formalmente más cargado hacia el lado izquierdo del espectro) aprovechará entonces la falta de cohesión y crecimiento observada en el PRD. Si se analiza la trayectoria del partido Movimiento Ciudadano, como una que logra capitalizar el proceso de ruptura y desgaste que
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se sufre a partir de la caída y la fatiga que posee el electorado con respecto a los 2 partidos que habían sostenido tradicionalmente al patrón de competencia local, como lo fueron el PRI y el PAN, hace explicable por qué dicho partido pudiera pasar a configurarse como una alternativa de cambio y con ello poder hacerse con la gubernatura en el año 2018, previo paso por la conquista de los municipios más importantes de la entidad y de una presencia prácticamente mayoritaria en el congreso estatal en 2015 (Hurtado y Jiménez, 2015). Esto nos hace ver que una potencial llegada futura de MORENA a la entidad terminaría por empujar dicho desplazamiento y ruptura del sistema partidario local, al colocarse como un bipartidismo ahora orientado hacia el lado izquierdo del espectro ideológico, en competencia con el MC. a diferencia del esquema de centro derecha marcado por el modelo histórico PRI-PAN, cuyos restos se estarían desplazando hacia estos nuevos partidos protagonistas, lo cual abre un interesante esquema potencial de dinámicas coalicionales, si bien el Movimiento Ciudadano apuesta a desarrollar una permanencia sin apelar al uso de dicha estrategia coalicional. Comparando datos, MORENA en su primera participación en el ámbito de las elecciones legislativas locales en 2015 obtendría apenas el 2.62% de los sufragios, mientras que el MC en su calidad de oposición de izquierda predominante ya alcanzaría el 29.83%. Para los comicios de 2018, que abarcan a la renovación de la gubernatura y el Congreso del Estado, los resultados fueron de 39.05% para el MC en el primer caso y de 26.12% para el segundo, mientras que MORENA pegaría un salto relevante alcanzando el 24.71% para la gubernatura y 21.71% para el Congreso. Para los comicios de 2021, los porcentajes pasaron a 32.57% para el MC, mientras que MORENA sólo alcanzó el 20.85%, lo cual indica que la población en dicho estado mantuvo un respaldo sólido con relación a los dos principales partidos de la entidad, y en la cual el “efecto de arrastre” que se asume estaría asociado con la concurrencia de la agenda e imagen nacional de AMLO no fue tan eficaz para logñrar una modificación de las tendencias dentro del electorado.
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En el presente volumen que el lector tiene en sus manos2, se da la oportunidad entonces de comparar estos efectos “cruzados” entre los elementos locales y nacionales, resaltando la relación tensa que la presidencia de la Republica ha tenido con actores locales, como lo son la gubernatura e incluso con la universidad pública estatal, lo cual implica valorar la presencia de un clivaje no centrado en personalidades, sino en la mítica situación prevaleciente entre centralismo dominante versus la defensa de la autonomía regional. Por otra parte, llama la atención los alcances mismos que se pueden percibir en las condiciones de institucionalidad con las cuales los procesos electorales jaliscienses han podido consolidar reglas persistentes en el procesamiento y cumplimiento de las reglas de competencia, tanto en el ámbito organizativo como jurisdiccional de las contiendas, abriéndose además a la posibilidad de implementar diversos tipos de acciones afirmativas en materia del reconocimiento de comunidades diversas y de origen migrante, colocándose incluso en condiciones de vanguardia con respecto a los estándares prevalecientes en el plano nacional. Sin duda, el caso jalisciense como lo identifican los colaboradores y coordinadores de este volumen, se insertan en una condición “excepcional”. Recuperando a una de las figuras señeras de la ciencia política, como lo fue Seymour Martin Lipset, el “excepcionalismo” en materia de la construcción histórico-institucional se remite a considerar la presencia de una serie de elementos legítimos que no pueden ser circunstanciales; esto es, se debe contar con una cultura política sólida, sostenida en acuerdos y valores de largo plazo que se han podido arraigar dentro de la población. Y desde luego, se debe contar con reglas y procedimientos públicos que no sean sujeto de polémica ni de negociación continua entre los propios actores políticos (Lipset y Lakin, 2004). Por desgracia, las “excepciones virtuosas” pueden convertirse en incómodas o indeseables, si lo que se pretende es polarizar, minimi2
No sobra señalar que este volumen nos ofrece una excelente continuidad a los trabajos y la agenda de investigación desarrollados por el Observatorio Electoral de la Universidad de Guadalajara, y que para el caso de la elección local precedente de 2018 quedaron plasmados en el libro colectivo coordinado por Amezcua y Bussoletti (2020).
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zar y subordinar. Esto se torna entonces en un obstáculo indeseable si lo que se busca es mover a todo un país bajo un nuevo modelo que intente apelar a “nuevas formas” de proceder y procesar las decisiones públicas. Esto es lo que indudablemente está en disputa y en manos de la ciudadanía: abandonar o no en definitiva al desafortunado circulo vicioso ya conocido del autoritarismo competitivo blando regido por liderazgos locales o presidenciales preponderantes, y basados en el ejercicio de cacicazgos, clanes y clientelismos de corte social-asistencialista, o peor aún, capturados bajo el esquema de asociación perniciosa proveniente del crimen organizado); u apostar por un futuro que permita avanzar en la presencia y el arraigo de formas democráticas plenas, más allá de (pero no sin) la intervención y concurrencia organizada en las contiendas electorales de la ciudadanía y los partidos políticos.
BIBLIOGRAFÍA Amezcua, M., & Bussoletti, A. (Coords.). (2020). Ensayos sobre el sistema político-electoral de Jalisco. Algunos problemas. Universidad de Guadalajara. Hurtado, J., & Jiménez, F. (2015). Alternancia política municipal en Jalisco, 1992-2015. Asunto de localidades, grupos y familias, no de partidos. Instituto de Estudios del Federalismo Prisciliano Sánchez. Lipset, S. M., & Lakin, J. M. (2004). The Democratic Century. The University of Oklahoma Press. Moreno, A. (2018). El cambio electoral. Votantes, encuestas y democracia en México. Fondo de Cultura Económica. Navarrete Vela, J. P. (2021). Morena, de partido nuevo a la consolidación como partido en el poder. Revista Mexicana de Análisis Político y Administración Pública, 10(2), 30-52. Nicholson, S. P., & Segura, G. M. (1999). Midterm Elections and Divided Government: -An Information-Driven Theory of Electoral Volatility. Political Research Quarterly, 52(3), 609-629. Palma, E., & Osornio, M. C. (2020). Competencia, fragmentación y volatilidad electoral en México: formatos de competencia a nivel nacional y subnacional. En E. Palma & S. Tamayo (Coords.), México 2018: elecciones, partidos y nuevos clivajes sociales (pp. 23-60). UAM-Azcapotzalco. Reyes del Campillo Lona, J. (2021). Cambios en el sistema de partidos: dimensiones y dinámicas de la competencia electoral en México (19942018). UAM-Xochimilco.
Introducción
Una intermedia sui generis: el proceso electoral 2020-2021 y sus implicaciones en la vida política nacional y subnacional MELISSA AMEZCUA YÉPIZ ANDREA BUSSOLETTI Los procesos electorales que en el marco de los sistemas presidenciales plantean una renovación parcial de los cargos representativos y que por esta naturaleza son comúnmente nombradas como “intermedias” constituyen un interesante objeto de estudio para la ciencia política. A diferencia de las elecciones en las que se renueva también el cargo de Presidente de la República, las intermedias suelen ser consideradas como una etapa para realizar una especie de primera evaluación dentro del gobierno nacional, su relevancia reside más en que hace posible la anticipación de escenarios futuros que en constituir momentos decisivos en la vida política de un país. Bajo esta lógica la accountability vertical que el ciudadano ejerce sobre los representantes se aplicaría de manera directa sobre los cargos sometidos a votación y también en forma indirecta hacia aquellos titulares del poder ejecutivo que no son renovados en estos procesos. En la historia política de México la importancia de las elecciones intermedias se hizo cada vez más evidente en las últimas tres décadas, acompañando el complejo camino de transición democrática de un sistema político caracterizado por la hegemonía de un solo partido (Sartori, 2005) a un régimen que correspondía de facto más a un autoritarismo electoral (Schedler, 2015) que a una democracia en su noción poliárquica (Dahl, 1973). Los años ochenta habían arrojado señales de la imposibilidad de seguir manteniendo tal sistema: las manifestaciones populares de insatisfacción hacia la clase política y de abierta hostilidad hacia el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en ocasión del temblor de 1985 en la Ciudad de México; la ruptura de la unidad interna de dicho partido por el rechazo de sus sectores populares a las políticas tecnocráticas de los gobiernos de De La Ma-
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drid y Salinas, así como el crecimiento electoral del Partido Acción Nacional (PAN) capaz de ganar por primera vez una gubernatura en Baja California en 1989 eran todas tendencias que encaminaron la vida política en el país hacia una democracia electoral, más competitiva y plural por un lado, pero con nuevos problemas a enfrentar. Las elecciones de 1991 representaron una de las primeras ocasiones en las que el voto intermedio y sus resultados fueron vistos como una ocasión para realizar un balance sobre la primera mitad de un mandato presidencial. El triunfo electoral del PRI, capaz de recuperar cuotas de consenso en la ciudadanía después de la controversia sobre el resultado de la votación de 1988, y las acusaciones de fraude electoral después de la suspensión del cómputo de votos pasada a la historia como la “caída del sistema”, fue interpretado como una manifestación de aprobación por parte de la ciudadanía mexicana hacia las reformas implementadas por el gobierno de Carlos Salinas de Gortari. Entre ellas una empezaba a dar sus primeros pasos. En 1990 el Congreso aprobó el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE), estableció la creación de un Instituto Federal Electoral (IFE) autónomo, como máxima autoridad en materia electoral en sustitución de la Comisión Federal Electoral, antes sujeta al control directo por parte de la Secretaría de Gobernación. Seis años después, en 1997, el proceso electoral intermedio representó un momento de ruptura significativo, por dos acontecimientos importantes. Uno de ellos es representado por la celebración, por primera vez, de un proceso electoral para la elección de la figura del Jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal (hoy Ciudad de México). La afirmación de un candidato de la oposición de izquierda, el líder del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Cuauhtémoc Cárdenas, al gobierno de la capital del país tiene una fuerte relevancia simbólica no solo a nivel local. De ahí en adelante la capital se convierte en el referente del discurso y de las políticas progresistas en todo el país y en un contrapeso constante a los gobiernos federales, según un patrón que se interrumpió solo en 2018 con la contemporánea elección de López Obrador a la Presidencia de la República y de su compañera de partido Claudia Sheinbaum al gobierno de la Ciudad de México. Otra importante novedad que introdujo el proceso intermedio de 1997 fue la pérdida de la mayoría absoluta del PRI en el Congreso Fe-
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deral. El escenario de gobierno dividido que surgió, con un presidente, Zedillo, llamado a coexistir con un poder legislativo que podía finalmente ejercer un rol de verdadero contrapeso a su acción gubernamental fue otro elemento de novedad que se manifestaba por primera vez y que lo hacía en conclusión de una votación de mitad mandato. También en este caso, como en el punto señalado anteriormente, el voto de 1997 inaugura un patrón que se mantuvo de manera estable por más de dos décadas para concluir en 2018 con la contemporánea afirmación de MORENA en la elección presidencial y en las legislativas, que le permitió empezar la LXIV Legislatura con una mayoría absoluta de 252 diputados sobre el total de los 500 integrantes de la Cámara de Diputados. La elección intermedia de 2003 fue la primera después de la alternancia federal que tres años antes había llevado al panista Vicente Fox Quezada a interrumpir la secuencia de 71 años de gobierno del PRI y el voto se convirtió en una oportunidad para realizar una evaluación indirecta del primer presidente no priista en la historia del México contemporáneo. Otra novedad relevante fue la conformación de la alianza entre PRI y Partido Verde, que de ahí en adelante se mantendría como presencia constante en los siguientes procesos electorales hasta el 2018, empezando a evidenciar la importancia estratégica de las coaliciones como instrumentos para incrementar la competitividad de partidos y candidatos para ganar los cargos representativos y de gobierno. Una vez concluidas las operaciones electorales de 2003 los resultados fueron interpretados como un castigo a Fox y a sus políticas y un premio a la estrategia que el PRI emprendió para recuperar los sufragios perdidos entre 1997 y 2000. En una perspectiva de análisis de la vida democrática del país, parecía reforzarse la idea que el voto se consolidaba como un instrumento a disposición de la ciudadanía para orientar concretamente las acciones de las instituciones políticas y para evaluar, frenar y castigar las conductas de los gobernantes y legisladores que no cumplieran con las promesas de campaña y las expectativas a ellas acompañadas. En muchos aspectos el proceso intermedio de 2009 parece replicar las tendencias de 2003. El PAN, que había logrado conservar la presidencia al final del sexenio de Fox después de una elección muy competitiva -con la primera participación de AMLO como candidato a la presidencia capaz de llevar el PRD a los más altos niveles de sufragios
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en su historia- llegó a la elección de medio término en un contexto difícil, marcado por el creciente clima de violencia que acompañó las políticas de Felipe Calderón para el combate al crimen organizado y las primeras señales de hartazgo de la ciudadanía en contra de la clase política tout court después del estallido de la crisis económico-financiera global a finales de 2008, que se manifestaron en la aparición de un significativo movimiento anulista que en todo el país impulsó el voto nulo como expresión de protesta (Alonso, 2010). Dicho contexto favoreció al PRI, que desde la oposición y aprovechando su presencia en el territorio y en particular en la gran mayoría de los gobiernos estatales del país, mostró una fuerte capacidad de reorganizarse y de recuperar consenso electoral. Fue en esta coyuntura que impulsó los primeros pasos el “Nuevo PRI”, la generación de jóvenes gobernadores como Enrique Peña Nieto, César Duarte, Javier Duarte, Roberto Borge y Rodrigo Medina, quienes encabezaron el partido en su regreso a la presidencia en 2012. El resultado de la elección intermedia volvió también en esta ocasión a ser interpretado como un castigo al gobierno federal y a su partido. El posible regreso del PRI planteó nuevas interrogantes: ¿se trataba de un indicador de la democracia de la alternancia o significaba más bien un posible retroceso en la creación de un proceso plural en la vida pública del país? Sin duda lo que pareció muy evidente desde un primer momento era la posibilidad de que esta vez la elección intermedia fuera de verdad la anticipación de un nuevo e inminente cambio en el gobierno nacional. En términos institucionales otra innovación que acompañó el proceso electoral de 2009 fue la implementación de la urna electrónica, en entidades como Estado de México, Coahuila y Jalisco, después de algunas pruebas piloto realizadas entre 2003 y 2006. El voto electrónico apareció como un instrumento para garantizar votaciones más justas e impedir la posibilidad de fraudes electorales. Aunque su uso no se había replicado en procesos electorales posteriores, durante los procesos electorales federal y locales 2020-2021 se instrumentó en una parte de las casillas únicas de Coahuila y Jalisco, manteniendo así abierto el debate sobre la implementación del voto electrónico en los comicios del 2014.
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El último proceso electoral intermedio a analizar en esta reconstrucción previa al proceso 2020-2021 fue el del año 2015. También en esta ocasión el voto fue visto como una oportunidad para evaluar el desempeño del Presidente, que desde 2012 había vuelto a ser un miembro del PRI, el ex gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto. La primera mitad del sexenio había sido caracterizada por el esfuerzo reformador que impulsado desde la presidencia se tradujo en la conformación del Pacto Por México, una alianza entre los tres partidos que habían protagonizado la vida política nacional con la finalidad de aprobar una serie de modificaciones estructurales a la constitución. Sin embargo, ya en 2014 el proyecto peñista empezó a encontrar importantes dificultades: el descrédito del gobierno federal se hizo manifiesto después de la desaparición de 43 estudiantes de la Escuela Normalista de Ayotzinapa en el estado de Guerrero y los señalamientos de corrupción al presidente por el escándalo de la “Casa Blanca”. Asimismo, el intento de cooptar a los competidores históricos del PRI en una alianza por las reformas no se reveló acertado. Por un lado, desde 2014 el PAN había retomado una postura pública de abierta hostilidad hacia el gobierno de Peña Nieto y hacia el PRI; por otro aparecían nuevas ofertas políticas de oposición que buscaban atraer el consenso de los ciudadanos decepcionados por la conducta de los partidos tradicionales. La elección de 2015 es por lo tanto la primera en que participa el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), partido creado el año anterior por el ex líder del PRD, Andrés Manuel López Obrador, y en la que, como efecto de la reforma electoral aprobada en 2014, aparecen las figuras de los candidatos independientes como alternativa a las opciones expresadas por los partidos políticos. El resultado de 2015 no puede ser interpretado totalmente como un voto de castigo dirigido exclusivamente al partido gobernante: si bien el PRI vio reducirse sus sufragios, este destino correspondió también a los otros dos impulsores del Pacto por México, PAN y PRD. Aun así, hay elementos válidos para afirmar que en 2015 se hizo aún más evidente esta tendencia al desalineamiento partidista en el país. Morena en su primera aparición a nivel nacional recibió el 8% de los sufragios, ubicándose en el cuarto lugar en su primera aparición en la boleta electoral, lo que se revelará como el punto de partida de su impetuoso ascenso en los años posteriores. En esta misma circunstancia se asistía
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a la elección de un gobernador independiente en el estado de Nuevo León y en la primera afirmación contundente del partido Movimiento Ciudadano (MC) en los municipios del Área Metropolitana de Guadalajara (AMG). Las primeras elecciones después de la transformación del IFE en Instituto Nacional Electoral (INE) dieron prueba del fortalecimiento de la democracia electoral en el país, mostraron una ciudadanía cada vez más dispuesta a tomar en consideración nuevas ofertas políticas y autoridades electorales capaces de hacer cumplir la voluntad de los electores.
LAS ELECCIONES DE 2021: UN CONTEXTO SIN PRECEDENTES La reconstrucción de las elecciones de medio término antes expuesta permite afirmar que en general estas representan coyunturas donde todos los actores involucrados -instituciones, partidos, líderes y electores- están más dispuestos a experimentar novedades, poner en discusión lealtades partidistas, evaluar en términos de rendición de cuentas los resultados obtenidos por las instituciones políticas. Para interpretar adecuadamente el proceso electoral 2020-2021 es necesario conservar este patrón interpretativo, pero también destacar los elementos que lo hacen único. Son evidentes desde luego por lo menos dos aspectos importantes de carácter contextual que no contaban con algún antecedente en la historia reciente de México. El primero, de carácter político, es representado por la presidencia de Andrés Manuel López Obrador, cuya llegada al gobierno federal en 2018 había sido acompañada por la expectativa de una profunda ruptura con las políticas implementadas a lo largo de los recientes sexenios. López Obrador además no llegó solo, sino con el respaldo del partido MORENA, que en su segunda aparición en la boleta electoral fue capaz de interrumpir la dinámica de dos décadas de alternancia bipartidista entre PRI y PAN. Bajo este aspecto el proceso de 2021 podría mostrar analogías con el de 2003, pero hay muchos elementos peculiares que complican esta comparación. Uno de ellos es representado por la actual presencia de un gobierno que desde sus primeros días se ha planteado un proyecto orientado a producir la “Cuarta Transformación” de México. La idea de fondo que acompaña este