Cesáreo Gutiérrez Espada (Directores) María José Cervell Hortal
ALTA CALIDAD EN INVESTIGACIÓN JURÍDICA
CESÁREO GUTIÉRREZ ESPADA MARÍA JOSÉ CERVELL HORTAL (Directores)
LA UNIÓN EUROPEA COMO ACTOR GLOBAL DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES
Profesores de seis Universidades y centros de investigación españoles aúnan esfuerzos en este libro para reflexionar sobre la presencia de la Unión Europea en la sociedad internacional actual, pero también sobre su influencia en la resolución de los principales problemas que en ella surgen. Esta obra se estructura a tal fin en tres grandes bloques: el primero aborda la implicación de la Unión en cuestiones de paz y seguridad internacionales; el segundo se centra en sus esfuerzos en la defensa y promoción de los derechos de sus ciudadanos y del ser humano en general y el tercero analiza manifestaciones específicas de su condición de actor global en el marco de determinadas políticas de la Unión. La tarea, ambiciosa en objetivos, se ha centrado en aquellos aspectos que sus autores han considerado de mayor interés y actualidad, siempre con el propósito de dar respuesta a los retos principales a los que la Unión Europea se enfrenta en su empeño de convertirse en un auténtico actor global de las relaciones internacionales
monografías
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LA UNIÓN EUROPEA COMO ACTOR GLOBAL DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES Retos y problemas seleccionados
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig
Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia
Ana Belén Campuzano Laguillo
Catedrática de Derecho Mercantil de la Universidad CEU San Pablo
Víctor Moreno Catena
Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid
Francisco Muñoz Conde
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla
Jorge A. Cerdio Herrán
Angelika Nussberger
José Ramón Cossío Díaz
Héctor Olasolo Alonso
Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México Ministro de la Suprema Corte de Justicia de México
Owen M. Fiss
Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)
Luis López Guerra
Juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid
Ángel M. López y López
Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla
Marta Lorente Sariñena
Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid
Javier de Lucas Martín
Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia
Jueza del Tribunal Europeo de Derechos Humanos Catedrática de Derecho Internacional de la Universidad de Colonia (Alemania) Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)
Luciano Parejo Alfonso
Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid
Tomás Sala Franco
Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia
José Ignacio Sancho Gargallo
Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España
Tomás S. Vives Antón
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia
Ruth Zimmerling
Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)
Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales
LA UNIÓN EUROPEA COMO ACTOR GLOBAL DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES Retos y problemas seleccionados
Directores
CESÁREO GUTIÉRREZ ESPADA MARÍA JOSÉ CERVELL HORTAL
Valencia, 2016
Copyright ® 2016 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.
© Cesáreo Gutiérrez Espada María José Cervell Hortal
© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-9119-717-1 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas.
Presentación Cesáreo Gutiérrez Espada María José Cervell Hortal 1. El presente libro, fruto del trabajo realizado en el marco del Proyecto La creciente participación de la Unión Europea en la sociedad internacional contemporánea: regionalismo en la teoría y en la práctica (DER2012-38401-C02-01), financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad y con Cesáreo Gutiérrez Espada como Investigador Principal, pone fin a los tres años de duración del mismo (2013-2015). En él participan los integrantes del grupo de investigación de dicho Proyecto, profesores de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de las siguientes Universidades: – Universidad de Murcia: Cesáreo Gutiérrez Espada (catedrático), María José Cervell Hortal (profesora titular) y Jorge Juan Piernas López (profesor contratado doctor). – Universidad de León: Romualdo Bermejo García (catedrático). – Universidad de Navarra: Eugenia López-Jacoíste Díaz (profesora titular). – Universidad de Valencia: Pilar Pozo Serrano (profesora titular). Pero lo hacen también otros tres profesores, Antonio Blanc Altemir (catedrático de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de la Universidad de Lleida), Bénédicte Real (Doctora en Derecho internacional, profesora de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales, Centro Universitario de la Defensa de Zaragoza, Academia General Militar) y Eimys Ortiz Hernández (Doctora en Derecho internacional). Los tres integran el grupo de investigación del Proyecto Unión Europea-Mediterráneo: impacto de la primavera árabe en las relaciones euromediterráneas y en los intereses de España en la región (DER2012-38401-C02-02), con Antonio Blanc Altemir como IP, integrado junto con el mencionado en primer lugar en el Proyecto Coordinado de I+D+i La creciente participación de la Unión Europea en la sociedad internacional contemporánea: regionalismo en la práctica e imbricación con los intereses de España en las relaciones euromediterráneas (2013-2015), financiado asimismo por el Ministerio de Economía y Competitividad, y con Cesáreo Gutiérrez Espada como Investigador Principal del Proyecto Coordinado en su conjunto. 2. En el libro que ahora presentamos se ha abordado la teoría y la práctica del deseo de la Unión Europea de ser (y ser vista) como un Actor Global de las
Cesáreo Gutiérrez Espada - María José Cervell Hortal
Relaciones Internacionales. Y nos ha parecido de interés afrontar la tarea en tres ámbitos fundamentales, que creemos de indiscutible actualidad: – La implicación de la Unión Europea en la Paz y Seguridad en el Mundo. – Su concepción y defensa, en su seno y en el marco de su Acción Exterior, de los derechos y libertades fundamentales del ser humanos. – Y, finalmente, la manifestación de la decisión de la Unión de ser un actor global que se trasluce en algunas de sus Políticas. En cada uno de los tres apartados que vertebran el libro, sus autores se han ido pronunciando sobre ciertos aspectos que nos han parecido, por su actualidad y trascendencia, de mayor relieve: Así, y respecto del primero de ellos, el profesor Bermejo García estudia, en el capítulo 1, el papel de la Unión Europea ante cuestiones claves del Próximo y Medio Oriente, que incluyen el conflicto israelo-palestino, el reciente acuerdo entre la comunidad internacional e Irán sobre el programa nuclear iraní y la situación en Yemen, con intervención de Arabía Saudí incluida. La profesora López-Jacoíste Díaz analiza la estrategia global de la Unión respecto de Siria y el terrible conflicto que vive ese país desde 2011; en su trabajo, la profesora navarra aborda, en el capítulo 2, diversos aspectos, entre ellos el relativo a las cuestiones humanitarias tan importante y presente entre nosotros con esa oleada de refugiados que de Siria vienen o el que tiene que ver con la lucha contra Daesh, el autoproclamado Estado Islámico. Finalmente, la profesora Bénédicte Real nos habla, en el capítulo 3, de la acción que la Unión Europea ha llevado a cabo en el Sahel, región de África tan alejada y a la vez tan cercana a nosotros en la que el terrorismo yihadista constituye una ominosa presencia. De la defensa y promoción de los derechos humanos en el mundo por parte de la Unión Europea, nos han interesado en particular dos cuestiones, ambas actuales, ambas de interés práctico evidente para los ciudadanos europeos: en la primera de ella (capítulo 4), la profesora María José Cervell Hortal reflexiona y valora la evolución que respecto de tal cuestión se ha producido en la Unión en las últimas décadas hasta llegar a ese desenlace no previsto, en el que su Tribunal de Justicia ha rechazado la compatibilidad con los Tratados Constitutivos del acuerdo de adhesión ya pergeñado de la Unión al Convenio de Roma; ¿y ahora qué, nos preguntamos?..., que sea el lector el que descubra por sí mismo cuales son las salidas. La segunda de las cuestiones a las que nos referíamos tiene que ver con el derecho de los ciudadanos europeos que se encuentran en un tercer Estado sin que el de su nacionalidad tenga representación diplomática o consular para acudir a las embajadas o consulados de los otros Estados miembros de la Unión; el lector del capítulo 5, a cargo del profesor Piernas López, podrá sorprenderse de algunas cosas y ver al mismo tiempo cómo, soterrada, la posición de sus Es-
Presentación
tados miembros sobre el protagonismo que la Unión aspira a tener en su Acción Exterior no es unánime. Y, por fin, en el apartado tercero de este libro se reflexiona, al hilo de la selección realizada de ciertas Políticas de la Unión en las que nos ha parecido que la aspiración de la misma a ser un Actor Global se manifiesta con singular claridad, sobre la Política Europea de Vecindad, en el contexto de la relaciones euromediterráneas tras la Primavera Árabe (capítulo 6, a cargo de Antonio Blanc Altemir), sobre la práctica de la Unión en la adopción de medidas coercitivas como instrumento de su Política Exterior y de Seguridad Común (capítulo 7, de Pilar Pozo Serrano), sobre la Política Energética europea en el marco de las relaciones euromediterráneas y con particular énfasis en las relaciones con ese “vecino inevitable”, Marruecos (capítulo 8, por Eimys Ortiz Hernández) y, cerrando el libro, acerca de la Política Espacial de la Unión y de su esfuerzo por liderar el proceso que busca, nada menos, la adopción de un Código internacional de Conducta sobre las Actividades en el Espacio Ultraterrestre que saque a esta rama del Derecho Internacional, el Derecho del Espacio, de la parálisis normativa que sufre al menos desde 1979 (capítulo 9, a cargo de Cesáreo Gutiérrez Espada). 3. Si con estas páginas contribuimos, aunque sea modestamente, a que se entienda mejor por qué la Unión Europea desea ser Protagonista del Mundo en que vivimos y a descubrir los retos y dificultades que en ese camino habrá necesariamente de encontrar, daremos por bien empleado el esfuerzo y dedicación que su realización nos ha exigido. Murcia, lunes 23 de noviembre de 2015
I. PAZ Y SEGURIDAD
Capítulo 1
Cuestiones claves del Próximo y Medio Oriente Romualdo Bermejo García
Catedrático de Derecho Internacional Público Universidad de León
SUMARIO: I. INTRODUCCIÓN: ASPECTOS GENERALES. II. DE UN CONFLICTO ÁRABE-ISRAELÍ A UN CONFLICTO ISRAELO-PALESTINO. 1. El conflicto israelo-palestino en la actualidad. 1.1. Reseña sobre los inicios del proceso de paz israelo-palestino y su evolución. 1.2. Las difíciles negociaciones israelopalestinas tras la llegada de Obama en los Estados Unidos y de Netanyahu en Israel. 1.3. El sueño de las Naciones Unidas. 2. La solicitud de reconocimiento de un Estado palestino ante las Naciones Unidas y la UNESCO: fracaso en la ONU, éxito en la UNESCO. 3. Las últimas negociaciones israelo-palestinas y la Operación Margen Protector. 4. Los últimos pasos de las autoridades palestinas para que se reconozca un Estado palestino en la ONU. 5. La solicitud palestina al Estatuto de la Corte Penal Internacional. 6. Pero ¿es Palestina un Estado? 7. Algunos comentarios y reflexiones sobre el reconocimiento de Palestina como Estado. III. LA CRISIS NUCLEAR IRANÍ. 1. De la época del Sha a la Revolución Islámica en Irán. 2. La evolución de Irán tras la Revolución Islámica. 3. El rompecabezas nuclear iraní. 3.1. Los inicios de la crisis nuclear iraní. 3.2. La evolución de la crisis nuclear iraní hasta el Acuerdo preliminar de Ginebra de 24 de noviembre de 2013. 4. El Acuerdo interino de Ginebra de 24 de noviembre de 2013. 5. El Acuerdo de Viena de 24 de julio de 2015. 6. Algunas reflexiones. 7. Y un epílogo. IV. EL CONFLICTO EN LA REPÚBLICA DE YEMEN. 1. El conflicto yemení: orígenes y evolución hasta la Primavera Árabe. 2. Los efectos de la “Primavera Árabe” en el Yemen”. 3. La crisis yemení y la Iniciativa del Consejo de Cooperación del Golfo llegan al Consejo de Seguridad. 4. El conflicto del Yemen en la actualidad. 5. El caos del Yemen vuelve al Consejo de Seguridad. V. CONCLUSIÓN.
I. INTRODUCCIÓN: ASPECTOS GENERALES Desde que se ha dicho que “Occidente es un accidente”, saber dónde está el Oriente parece ser un reto importante, cuando no una contradicción, ya que casi todo sería Oriente, menos esa parte desgajada de forma accidental1. Y es que no se habla de un espacio denominado “Oriente” a secas, como se habla de “Occidente”, sino que se recurre a expresiones como “Extremo Oriente”, “Medio Oriente” o al
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A este respecto, cfr. GARAUDY, R.: “L’Occident est un accident”, en: L’avenir: mode d’emploi, Eds. Vent du large, pp. 235-349.
Romualdo Bermejo García
revés, y también de “Próximo Oriente”, “Gran Oriente Medio” y quizás también “Levante”, aunque se nos puede quedar en el tintero alguna otra. No es nuestra intención llevar a cabo un estudio geográfico-histórico-político o incluso religioso sobre esta semántica, sino que sólo queremos situar el marco geográfico actual, sobre el que se va a concentrar este estudio. Y en general se habla de esta zona para designar el espacio geográfico comprendido en la confluencia de Europa, Asia y África en los confines orientales del Mediterráneo. De ahí la imprecisión geográfica de la zona, porque en realidad ha sido producto del establecimiento de unas coordinadas geográficas anglo-francesas y en parte también históricas. Esta imprecisión de los confines geográficos ha dado lugar a ciertos intentos de delimitación más precisos entre Próximo y Medio Oriente, yendo este último hasta el Cáucaso y Afganistán, comprendiendo por lo tanto los países del Golfo e Irán, mientras que Oriente Próximo abarcaría los territorios de los mandatos británico y francés, es decir Líbano, Siria, Jordania, Israel y los territorios palestinos2. Dicho esto, y habiéndose cumplido en 2014 pasado el centenario del desencadenamiento el 28 de julio de 1914 de la Primera Guerra Mundial, es necesario recordar esta efemérides, porque el mapa político del Próximo y Medio Oriente es en gran medida resultado de aquella contienda. Y es que como se sabe esta guerra no sólo se desarrolló en suelo estrictamente europeo, sino que una vez que Turquía decide ponerse en octubre de 1914 de lado de los que cinco años más tarde serían los vencidos3, sus efectos para la zona iban a ser convulsos tras la descomposición de lo que fuera el Imperio Otomano. Y es que los intereses británicos, rusos y franceses, a pesar de que luchaban contra un enemigo común, eran divergentes, llegando a acuerdos, sobre todo entre británicos y franceses, como el famoso de Sykes-Picot de 1916, por cierto de carácter secreto, que tendría enormes consecuencias en la zona, ya que establecía que tanto Francia como Gran Bretaña se comprometían a reconocer y proteger un Estado árabe o una confederación de Estados árabes en la zona4. Desde otra perspectiva, no conviene olvidar
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Para más detalles, cfr. CAPDEPUY, V.: Proche ou Moyen Orient? Géohistoire de la notion de Middle East”, L’Espace géographique, T. 37, nº 3, pp. 223-238. Es evidente que los intereses turcos en los Balcanes fue lo que más pesó en la balanza en la decisión de la Sublime Puerta tras las dos recientes guerras balcánicas (Serbia, Bulgaria, Montenegro y Grecia —8 de octubre 1912— 30 de mayo de 1913), guerras a las que se pone fin mediante los Tratados de Londres y Bucarest, mayo y agosto de 1913 respectivamente. Como se ha apuntado, en el mapa del acuerdo Sykes-Picot “se crearon una serie de países artificiales que previamente no existían, unas fronteras que no tuvieron en cuenta ninguna referencia a tribus, etnias o partidos religiosos, sino que ante todo se defendían intereses occidentales de las dos grandes potencias de la época, Gran Bretaña y Francia. El mapa no destruía el sueño de la nación árabe de T. E. Lawrence (de Arabia) sino que la parcelaba; el mismo sueño pan-árabe de Lawrence no concebía la separación de las facciones suníes o shiíes”. Cfr. GIL FUENSANTA, J. JAMES, A. y LORCA, A.: “La cuestión de nuevas fronteras políticas en Oriente Medio:
Cuestiones claves del Próximo y Medio Oriente
que desde el punto de vista estrictamente militar los turcos no pusieron las cosas fáciles a los británicos y franceses, como resultó ser el denominado desastre de la península de Galipoli de marzo-abril de 19155. Sin embargo, a pesar del precitado acuerdo de Sykes-Picot, el Ministro de Asuntos Exteriores británicos, Arthur James Balfour, envió una carta al Barón Walther Rothschild, en la que se pronunciaba por la creación de un hogar judío en Palestina. Conocida como “Declaración Balfour”, de 2 de noviembre de 1917, tanto las intenciones de la Declaración como su texto, han sido objeto de grandes polémicas debido a ciertas ambigüedades e incluso algunos apuntan a contradicciones. Lo que no cabe duda es que la Declaración apoya la “autodeterminación” de una minoría (étnica), la judía, que por aquel entonces representaba tan sólo en torno a un 10% de la población (unos 700.000)6. Pero, se diga lo que se diga sobre esta Declaración, lo que no cabe duda es que fue un paso importante más en el reforzamiento del sionismo a nivel internacional, iniciado ya incluso antes de que Theodor Herzl publicara en 1896 su famoso libro Der Judenstaat7. Tras la Primera Guerra Mundial, los Tratados de paz subsiguientes configurarían un nuevo mapa político en la zona, al desmembrarse el Imperio otomano. Sin embargo, la cuestión de Oriente Próximo era clave, tal y como se puso de manifiesto en la Conferencia de París, inaugurada en 1919, y uno de los aspectos más importantes sería el sistema de mandatos, después recogido en el Pacto de la Sociedad de las Naciones. Al final, Francia y el Reino Unido se repartieron los territorios para
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un peligroso mapa de arena”, IEEE, Documento Opinión 19/2012, de 24 de febrero de 2014, p. 7. Esta batalla, inicialmente naval y luego terrestre causó grandes bajas tanto entre los británicos como entre los turcos (se habla de unos 250.000 en cada bando), así como unos 50.000 franceses. Como apunta la Profesora Paloma García Picazo, los británicos querían abrir los estrechos al paso de víveres de Ucrania y favorecer al mismo tiempo un frente en suelo europeo que desde Bulgaria y Rumanía, junto con Serbia, pudiera hostigar al Imperio austro-húngaro por el flanco suroriental. A este respecto, ver el excelente estudio de la precitada autora “La configuración de Oriente Próximo tras la Primera Guerra Mundial”, Revista UNISCI, nº 37, enero 2015, pp. 4972, con una amplia documentación, en donde se analizan los principales aspectos diplomáticos, jurídicos y políticos sobre la zona tras la Primera Guerra Mundial. Sobre esta Declaración Balfou, cfr. Ibid, pp. 65-66. Ver también, BERMEJO GARCÍA, R. y POZO SERRANO, P.: Una tierra dos Estados..., Eunsa, Pamplona, 2011; SCHLAIN, A.: “The Balfour Declaration and its consequences”, The Balfour Project (4 de enero de 2012), disponible en http://www.balfourproject.org/thembalfour-declaration-and-its-consequences-avi-schlaim/. A este respecto hay que poner de relieve que ya en 1878 empezaron a establecerse asentamientos judíos en Palestina y que el sionismo iría creciendo con el tiempo así como las emigraciones judías hacia la zona. También hay que señalar que a pesar de que la Declaración Balfour fuera hecha por el Ministro de Asuntos Exteriores británico, esta no era óbice para que la élite británica fuera en su mayoría no sólo antisionista, sino que mantenían ciertos tintes antisemitas, al divulgarse la idea de que el proyecto sionista de crear un futuro Estado judío en Palestina podría suscitar los mismos deseos de los judíos residentes en los dominios británicos.
Romualdo Bermejo García
ejercer de Potencias mandatarias sobre unas zonas en las que la mayoría de la población preconizaba un Estado árabe independiente. Rechazadas estas pretensiones de la población árabe, Francia pasa a ejercer el Mandato sobre Líbano, país que en esos momentos era de mayoría maronita, y que siempre había sido protegida por los franceses, y Siria, a la que Francia había intentado debilitarla, mientras que el Reino Unido obtuvo el Mandato sobre Palestina, que comprendía los actuales territorios de Jordania, Israel y los denominados territorios palestinos. Como se sabe, sería en este último en donde los problemas serían mayores, ya que las continuas olas de emigraciones de judíos procedentes sobre todo de Europa a causa de las persecuciones y pogromos que padecieron, suscitarían problemas con la Potencia mandataria. También hay que destacar no sólo ya la rivalidad entre la comunidad judía y la árabe durante todo este período, sino que se produjeron, sobre todo en la década de los años treinta, luchas y persecuciones entre árabes y judíos. Sin embargo, durante la Segunda Guerra Mundial, los judíos de la zona lucharon con los británicos mientras que los árabes apoyaron políticamente a Alemania. El fin de la Segunda Guerra Mundial traería consigo nuevas oleadas de judíos que querían ir hacia Palestina tras el Holocausto padecido en Europa, suscitando nuevos enfrentamientos tanto con las tropas británicas como con la población árabe, hasta que el 14 de mayo de 1948 Israel declara su independencia, lo que constituye un auténtico terremoto en la zona, suscitando la primera gran guerra israelo-árabe. Desde entonces, el conflicto árabe-israelí ha sido una constante en toda la región, aunque en los últimos tiempos se ha ido aminorando para convertirse en una especie de conflicto israelo-palestino de gran complejidad diplomática y política. Pero en el Próximo y Medio Oriente se han desencadenado otras crisis, como la del programa nuclear iraní, que constituye actualmente para Israel el mayor reto en materia de seguridad, al mismo tiempo que suscita recelos en los países árabes de la zona, como los países del Golfo, Egipto e incluso Turquía. Por otro lado, la denominada “Primavera Árabe” generó en Siria un conflicto no sólo de dimensión nacional, sino también internacional, al involucrarse en él países como Irán o Turquía, e indirectamente algunos países del Golfo, y grupos armados como Hezbollah, mientras que Israel vigila el conflicto con preocupación y dispuesto a intervenir si es necesario para proteger su territorio8. Pero tampoco conviene ignorar el conflicto civil en Yemen, en el cual participaron abiertamente Irán, apoyando a los rebeldes huzíes, y Arabia Saudí al Gobierno.
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Sobre el conflicto en Siria, la Revista UNISCI, nº 3, se hace ampliamente eco, con los trabajos siguientes: LÓPEZ-JACOISTE, E.: “La guerra en Siria y las paradojas de la Comunidad Internacional”, pp. 73-97; GUTIÉRREZ ESPADA, C.: “El conflicto en Siria (2011-2013) a la luz del Derecho internacional y de la (geo) política”, pp. 99-132; y BERMEJO GARCÍA, R.: “Las conflictivas relaciones de Siria e Israel en el ajedrez del Próximo Oriente”, pp. 133-146.
Cuestiones claves del Próximo y Medio Oriente
Por último, la irrupción del ISIS (Estado Islámico de Irak y de Levante), también denominado Daesh (en árabe) ha venido a añadir leña al fuego en la zona al suscitar un conflicto que afecta territorialmente a Siria e Irak, pero también a otros Estados como Turquía, que acaba de involucrarse directamente en el conflicto9, al mismo tiempo que se ha creado una coalición de Estados occidentales que llevan a cabo operaciones de bombardeos aéreos sobre el territorio controlado por el ISIS. Otro dato curioso, es que contra el ISIS también participa Irán, en una extraña connivencia con los Estados Unidos, cuyo alcance está todavía por ver10. Según las últimas informaciones, también Rusia está reforzando su capacidad miliar en Siria tanto para apoyar al régimen de Al-Assad como para combatir al ISIS, y pide una alianza para derrotarlo. En este complejo espejo se miran los Estados de la región, y todavía está por ver casi todo, sin que se puedan hacer predicciones de un cierto realismo ya que en varios aspectos algunos de estos conflictos están interrelacionados. Y es que últimamente se está oyendo en varios medios diplomáticos y políticos la partición territorial de algunos Estados, como Siria, Irak o incluso Yemen como un medio de acción para pacificar la zona. En el caso de Siria, se habla de un Estado alauita en
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Respecto a Turquía, compartimos plenamente las opiniones de Alvaro García Bartolomé, que parte de la premisa de que por razones varias, Turquía ha vuelto a involucrarse de una forma más activa en la región, sin que eso signifique alejarse de Occidente. Y es que como señala este autor, “las amenazas y desafíos para la seguridad de Turquía provienen hoy de más frentes que en la Guerra Fría: la creciente violencia y sectarismo en Siria, el resurgimiento del nacionalismo y separatismo kurdo debido a las experiencias de este pueblo en Estados vecinos, la violencia sectaria en Irak, la amenaza islamista del ISIS, la posible emergencia de un Irán nuclear en las fronteras turcas, y un débil y fragmentado Líbano dominado por grupos con estrechos lazos con Siria e Irán. En resumidas cuentas, Turquía ha fijado su política exterior en Oriente Medio porque es de dónde provienen las actuales amenazas y desafíos a su seguridad”. Cfr. “Hacia una reorganización de Oriente Medio? El papel de Turquía”, IEEE, Documento Opinión 75/2015, de 16 de julio de 2015, p. 5. Compartiendo estas ideas, no conviene ignorar sin embargo que Turquía actúa en la zona no sólo por las amenazas a su seguridad, que ciertamente existen, aunque son digeribles, sino porque también quiere jugar un papel de liderazgo en la zona lo mismo que lo hacen Arabia Saudí e Irán. Es más, los últimos choques diplomáticos y políticos con Israel lo demuestran claramente, al pasar de ser un casi aliado a nivel político y militar en la zona, a ser el país que tras Irán, ha planteado más problemas a Israel. El caso de la Flotilla de Liberación de 2010 es un botón de muestra, manteniendo el Gobierno actual turco una actitud hostil hacia Israel. Los orígenes del ISIS son sumamente complicados, e incluso se ha dicho que ha contado con un cierto patrocinio occidental. Dos hechos se invocan a este respecto: el primero es que el 26 de enero de 2015 tropas iraquíes capturan en Ramadi al ISIS armas israelíes; la segunda es que el 11 de abril de 2015, los Estados Unidos, Reino Unido y Jordania se oponen en el Consejo de Seguridad, a la solicitud siria, apoyada por Rusia, con el fin de incluir al ISIS en la lista de sanciones del Consejo de Seguridad. Ver, http://www.sana.sy/es?=21109. Esto se explicaría porque estos países consideran que el ISIS puede debilitar al régimen de Damasco, al utilizarlo como medio de lucha. Y es que sorprende que a pesar de los crímenes cometidos la reacción haya sido lenta y de muy poca intensidad, oponiéndose en cualquier caso a poner tropas sobre el terreno.
Romualdo Bermejo García
el caso de una derrota militar del régimen que comprendería en torno a un 30% del territorio con acceso al mar por Latakia y Tarsus, en esta última con una base naval rusa, mientras que el resto del país, de mayoría suní en un 70%, quedaría en poder de los grupos rebeldes, aunque no se sabe muy bien en cuales. En Irak, el Kurdistán iraquí, que goza de un autogobierno casi completo, abriría la brecha de un Estado11, aunque esto podría favorecer el independentismo kurdo en Turquía. En todo este panorama habría que tener en cuenta también el factor étnico y religioso, que en la zona es sumamente importante. Así las cosas, quizás se puede decir que hoy en día el más delimitado sea, a pesar de todo, el conflicto israelo-palestino. Dicho esto, nuestra intención es abordar en las próximas páginas, el estado actual en el que se encuentra el conflicto israelo-palestino, para tratar después la crisis nuclear iraní, que ha suscitado tanto empeño diplomático y político, pero también para algunos una gran decepción, dados los acuerdos obtenidos. Por último, analizaremos el actual conflicto yemení, en donde Arabia Saudí e Irán están enfrentándose indirectamente y midiendo sus fuerzas en la región.
II. DE UN CONFLICTO ÁRABE-ISRAELÍ A UN CONFLICTO ISRAELO-PALESTINO 1. El conflicto israelo-palestino en la actualidad El conflicto que se conoce hoy en día como israelo-palestino stricto sensu, y con la dimensión que actualmente se le da, no tiene un siglo de historia, sino que en teoría se empieza hablar con esta terminología sólo a partir de los Acuerdos de Oslo de septiembre de 1993. Es cierto que la Conferencia de Madrid de 1991 se lleva a cabo para establecer las bases de una solución al tema palestino, pero es muy importante recordar que no había estrictamente hablando una delegación palestina independiente, sino que esta formaba parte de la delegación jordana. Este hecho que no se suele recalcar, revela algo muy importante, y es que hasta esas fechas el tema palestino se debatía como si fuera un asunto árabe, y no sólo palestino, de ahí la clásica denominación de conflicto árabe-israelí. Esto también lo demuestra la denominación de las guerras “israelo-árabes”, como la llamada “Guerra de la Independencia en Israel” o “Primera Guerra israelo-árabe de 1948-49”12, así como la Guerra de los Seis Días de junio de 1967 o la del Yon Kippour de octubre de 1973.
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Ver, por ejemplo, “El Kurdistán reclama su soberanía ante la descomposición de Irak”, El País (digital) de 24 de junio de 2014. Esta guerra de 1948 surgió tras la Declaración de Independencia de Israel, al ser este atacado por los cuatro países limítrofes de Israel, es decir Egipto, Jordania, Siria y Líbano, y en la que participaron también tropas iraquíes. La guerra terminó firmando Israel Acuerdos de Armisti-
Cuestiones claves del Próximo y Medio Oriente
Otras muchas guerras han tenido lugar en la zona, como la guerra de 1956 durante la cual las fuerzas israelíes, dirigidas por el entonces Comandante en jefe y prestigioso General Moshe Dayán, llegan a la orilla oriental del Canal de Suez en tres días, después de ocupar Gaza y la península del Sinaí. Esta operación se llevó a cabo en estrecha cooperación con las fuerzas francesas y británicas que ocuparon la orilla occidental del canal. Tampoco hay que olvidar la guerra de 1982, o primera guerra libanesa, en la que Israel invade el Líbano y ocupa Beirut, obligando a Yasser Arafat a exiliarse a Túnez. En realidad, todas las guerras han sido ganadas militarmente por Israel, tanto las llevadas a cabo contra los países árabes, como aquellas que se han desarrollado contra organizaciones como Hezbollah en Líbano, quizás la más polémica13, así como las desarrolladas contra Hamás en Gaza en diciembre de 2008 y enero de 2009 (Operación Plomo Fundido), o la del verano de 2014 (Operación Margen Protector), denominada también “guerra de los 56 días”, lo que significa que ha sido la segunda guerra más larga de Israel, tras la Guerra de la Independencia. Desde esta misma perspectiva, no conviene olvidar los numerosos ataques y atentados terroristas que grupos y organizaciones de diversa índole y condición han llevado a cabo en Israel, lo que ha traído consigo que el conflicto nunca haya dejado de estar en el tapiz de la actualidad internacional. Dicho esto, otro dato importante que conviene retener es que a pesar de que hoy en día las relaciones de Israel con la mayoría de los países árabes ha mejorado considerablemente, tan sólo dos Estados limítrofes se han atrevido a firmar sendos tratados de paz: Egipto en 1981 y Jordania en 1994. El acercamiento de Israel a los países árabes, o viceversa, tiene lugar con ocasión de la guerra desatada contra Irak en 1991 para liberar Kuwait, en la que muchos de ellos participaron, mientras el “Rais” palestino Arafat sale en apoyo del dictador
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cio con cada uno de ellos, lo que le permitió ampliar su territorio en torno a unos 8.000 km² en relación con el territorio que el Plan de Partición de las Naciones Unidas había otorgado a los judíos de la zona para crear su Estado. La línea establecida tras estos Acuerdos de Armisticio es la denominada Línea Verde, por oposición a la Línea Azul, que era la establecida por las Naciones Unidas en el precitado Plan de Partición adoptado por la Resolución 181 (II) de la Asamblea General de noviembre de 1947, y que fue rechazado tajantemente por los árabes. Remárquese que todo este territorio estaba bajo Mandato británico. Ni que decir tiene que este rechazo fue un gran error histórico, cuyas consecuencias llegan hasta la actualidad. Para más detalles sobre este aspecto, cfr. BERMEJO GARCÍA, R.: El conflicto árabe-israelí en la encrucijada: ¿es posible la paz?, Eunsa, Pamplona, 2002. Conviene apuntar que el actual Presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmaoud Abbas, ha reconocido públicamente, el 31 de octubre de 2011, que fue un error. Fue un error árabe, totalmente. Pero nos castigan ellos, los isrealíes, por ese error 64 años. Cfr. http://israelen360.wordpress.com/2011/10/29abs-rabeserraron-al-rechazar.la-par... (02/11/2011). Esta guerra, también denominada “guerra de los 33 días”, se desarrolló en el Líbano, y ha sido desde el punto de vista militar la más controvertida de Israel por los fallos que se detectaron en muchos sentidos. No fue este el caso en las Operaciones posteriores.
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iraquí, y los palestinos toman las calles para apoyar al líder y al régimen de Bagdad. Así pues, mientras la mayoría de los países árabes apoyan las fuerzas de la coalición, incluidos Egipto y Siria, tan sólo Arafat, y el por aquel entonces Rey de Jordania, Hussein, apoyan a Irak. Ni que decir tiene que esa crisis puso a Arafat contra las cuerdas, ya que el mundo vio qué clase de libertad y democracia quería para su pueblo. Desde esta perspectiva, no cabe duda de que la Guerra del Golfo de 1991 acercó Israel a los países árabes, ya que por primera vez en la historia, algunos de estos países e Israel estaban en la misma barrera contra otro país árabe, mientras que los palestinos veían cómo Arabia Saudí, Kuwait y otros países del Golfo les miraban con recelo, cuando no con un cierto desprecio, por su incomprensible alineamiento con el país agresor. Esta debilidad palestina en la esfera árabe14 propicio un cierto acercamiento israelo-palestino, abriéndose el camino hacia un proceso de paz15.
1.1. Reseña sobre los inicios del proceso de paz israelo-palestino y su evolución Estas circunstancias propiciaron que los Estados Unidos y la todavía Unión Soviética aprovecharan esta oportunidad para convocar una Conferencia de Paz que se desarrollaría en Madrid del 30 de octubre al 3 de noviembre de 1991, marcando un hito en el proceso de paz árabe-israelí. Es lo que se llamó Conferencia de Madrid, que culminaría en los Acuerdos de Oslo del 13 de septiembre de 1993. Sobre el proceso de Oslo conviene apuntar que fue Europa la que financió y alimentó en silencio el proceso, dejando a los Estados Unidos capitalizarlo16, al firmarse la Declaración de Principios en Washington entre Isaac Rabín y Yasser Arafat. Los principios adoptados en Oslo serían después completados en el Acuerdo de Taba de 1995, llamado también Oslo II, en donde se prevé claramente que los palestinos
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Esta debilidad no sólo era política, sino también financiera, al retirar los ricos países del Golfo las ayudas financieras a la OLP. Además, muchos de los palestinos que trabajaban en estos países y que contribuían financieramente a la causa palestina fueron expulsados, instalándose muchos en Jordania, país que también perdió por su apoyo a Sadam importantes donaciones de los países del Golfo. A este respecto, cfr. MENÉNDEZ DEL VALLE, E.: “Oriente Próximo: ¿proceso de paz o de guerra?”, Tiempo de Paz, nº 59, 2000, p. 23. Hubo, además, otras muchas causas que influyeron en mayor o menor grado, como la descomposición que vivía la URSS, los cambios en la sociedad israelí, el acceso al Gobierno en Israel de una coalición de Izquierdas con Rabin, incluso el auge de ciertos grupos radicales durante la primera “intifada”, como Hamás o la Yihad Islámica. Cfr. EISENDORF, R.: “The Middle East: the Peace and Security-building Process”, SIPRI Yearbook, 1994, pp. 101 y ss. y VALCÁRCEL, D.: “Israel y la OLP: un largo y desconocido camino hacia la paz”, Política Exterior, 1993, nº 35, pp. 6-22, especialmente 20-21. Cfr. BISHARA, M.: “Kadima y Hamás. «Hoja de Ruta» del cambio político”, Política Exterior, marzo/abril 2006, nº 110.
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no tomarán ninguna medida que modifique el estatus de Cisjordania hasta el final de las negociaciones, ya que los límites entre el futuro Estado palestino e Israel serán determinados en el marco de las negociaciones17. Esto mismo se recogería después en la Declaración Trilateral de Camp David, de 25 de julio de 2000, en la llamada Hoja de Ruta, de 30 de abril de 2003, así como en un dictamen emitido el 26 de junio de 2009 por el Cuarteto18, en el que se recoge que las “...acciones unilaterales de cualquier de las partes no pueden decidir de antemano el resultado de las negociaciones y la comunidad internacional no las reconocerá”. Pero poco a poco el proceso de paz fue enfriándose al ver Israel que su seguridad y la contención del terrorismo palestino no estaba en la agenda de la ANP, lo que llevó al poder por primera vez a Benjamin Netanyahu en 199619, sufriendo el proceso de paz un parón importante. Sin embargo, la llegada al poder del laborista Ehud Barak en las elecciones anticipadas del 17 de mayo de 1999 permitiría volver a retomar la esperanza en el proceso de paz. Barak, el militar más condecorado del ejército israelí, había prometido la paz, y supo impulsar la política de su país por esta senda cuando comprendió que era la mejor alternativa para Israel20. El Gobierno de Barak iría por etapas, abordando los complejos aspectos de las negociaciones y haciendo algunas concesiones, como la retirada del sur del Líbano. Por eso, tanto Barak como el Presidente Clinton quisieron jugar sus últimas bazas, dejando al margen a la Unión Europea, convocando la cumbre tripartita de Camp David para el 11-24 de julio de 2000. En las negociaciones, nunca Israel había hecho mayores concesiones, hoy en día de todos conocidas21, concesiones
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Este Acuerdo se llevó a cabo con presencia de representantes de los Estados Unidos, Egipto, Jordania, Naciones Unidas, Noruega, Rusia y la Unión Europea. En este Acuerdo se crea la figura de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) así como el estatuto jurídico de los territorios de Cisjordania (Judea y Samaria en Israel), en donde se delimitan las competencias administrativas y de seguridad de la ANP y de Israel. El Cuartero está compuesto por los Estados Unidos, Rusia, las Naciones Unidas y la Unión Europea. Conviene destacar que en 1996 los atentados suicidas habían borrado las esperanzas creadas en Oslo. La mayoría de los israelíes creían y estaban por el proceso de paz, pero a la luz de todos los atentados empezaron a preguntarse que estaban pagando un precio muy alto. Todo esto llevó a la victoria de Netanyahu sobre Simón Peres por un margen de 29.452 votos. Así, uno de los principales líderes del proceso de paz veía cómo perdía el timón del Gobierno israelí a causa de los grupos terroristas palestinos. A este respecto, cfr. HADAS, S.: “Firmar la paz: una tarea titánica”, Línea Directa con Israel y Medio Oriente (Tel Aviv), 1999, nº 11, p. 22. Entre estas concesiones conviene apuntar la devolución por Israel del 95% del territorio ocupado, mientras que el otro 5% Israel se lo cedería en otros lugares, ya que se quedaba para Israel los territorios donde se encuentran los grandes asentamientos; se proponía también la renuncia a plantear cualquier cuestión relacionada con la soberanía de los Santos Lugares; y la partición de Jerusalén-Este entre israelíes y palestinos. También hubo una propuesta intere-
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que el “Rais” palestino rechazó asumiendo así la responsabilidad del fracaso de las negociaciones, hecho que propiciaría la llegada al poder de Ariel Sharon, al ganar las elecciones del 6 de febrero de 200122. Pero entre Camp David y las elecciones que ganó Ariel Sharon tuvo lugar el desencadenamiento de la “Intifada” de Al-Aqsa23 a raíz de la visita que el propio Sharon llevó a cabo al Monte del Templo el 28 de septiembre de 2000, siendo por aquel entonces el jefe de la oposición. La visita contó con la aprobación del Primer Ministro Ehud Barak, pero fue considerada como una provocación por los árabes. La “Segunda Intifada” produjo miles de muertos, generalizándose los ataques terroristas suicidas y desencadenando éstos acciones militares de las fuerzas armadas israelíes. Es en estas tensas circunstancias cuando, el 24 de junio de 2002, el Presidente Bush lanza en un discurso un programa de acción para resolver el conflicto israelo-palestino, que fue presentado al Cuarteto de Madrid aceptándolo como tal, y a lo que se denominó, a iniciativa europea, la “Hoja de Ruta”24. Pero la “Hoja de Ruta” se convirtió en algo más que un plan del Cuarteto, ya que se convirtió en un proyecto al que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se vinculó por la Resolución 1515 de 19 de noviembre de 2003. Poco a poco se fue comprobando que los pasos necesarios para llevarla a buen puerto no se cumplían. Y es que una vez más se tropezó con el rechazo de las autoridades palestinas a luchar contundentemente contra el terrorismo, algo previsto en la primera fase. En estas circunstancias, ¿cómo se iba a poder crear el Estado palestino en mayo de 2005 tal y como estaba previsto?
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sante en relación con los refugiados palestinos. Conviene apuntar también a este respecto que tanto israelíes como palestinos barajaron en el transcurso de esas negociaciones la creación de un Estado palestino para el año 1999, cosa que no se pudo conseguir, en gran medida por el terrorismo palestino, del que Hamás fue uno de los actores más relevantes. Este problema hubiera podido superarse si las negociaciones de Camp David y posteriores entre Barak y Arafat hubieran dado sus frutos, aunque al invocar este último la cuestión de los refugiados, una vez que ya tenían negociados más o menos las futuras fronteras, e incluso la capitalidad del futuro Estado palestino, ese futuro Estado palestino nunca llegó a ser realidad. La llegada al poder de Ariel Sharon supuso uno de los períodos más complejos y duros en las relaciones entre Israel y la ANP, llegando Israel a bombardear el Palacio de la Mukata de Yasser Arafat, manteniéndole aislado. Esta Intifada también ha sido denominada “Segunda Intifada, recordando así la “Primera”, que tuvo lugar entre 1987-1993. Sin embargo, la Segunda fue mucho más violenta y sangrienta que la Primera. Sobre la “Hoja de Ruta”, ver el texto en doc. S/2003/529, de 7 de mayo de 2003. La “Hoja de Ruta” propone tres fases: la primera (hasta mayo de 2003) impone el compromiso de poner fin inmediatamente a la violencia; la segunda (junio-diciembre 2003) alude a la creación de un Estado palestino con fronteras provisionales, estableciendo al respecto diversas medidas y pasos concretos; y la tercera que implica un acuerdo definitivo y general, que prevé un estatuto permanente, con el fin de terminar con el conflicto, pp. 2-7.
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El interés por encontrar una solución al conflicto trascendió la esfera oficial y se planteó también a nivel privado. Este fue el caso con lo que se ha denominado el “Acuerdo de Ginebra” de 1 de diciembre de 2003. Y es que, a la sombra de la siempre discreta, pero eficaz diplomacia suiza, se vinieron reuniendo con el patrocinio del Gobierno helvético, que asumía los gastos, sendas delegaciones privadas de israelíes y palestinos durante aproximadamente dos años. Por lo tanto, los denominados “Acuerdos de Ginebra” no salían de “la Nada”25, sino que son el resultado de largas negociaciones secretas entre políticos, militares, diplomáticos, intelectuales, etc., israelíes y palestinos, que procedían al margen de sus autoridades respectivas, con el fin de encontrar un punto de encuentro, y quizás un resultado, después del rechazo de Arafat en Camp David y a las propuestas posteriores de Clinton de 23 de diciembre de 2000. Es cierto que en enero de 2001, en las negociaciones de Taba, fue cuando se estuvo más cerca del acuerdo, pero, como ya se ha apuntado, el tema de los refugiados fue invocado por Arafat de una forma irresponsable, y no pudo cerrarse el acuerdo. Dicho esto, no conviene ocultar que no hay nada nuevo bajo el sol en los “Acuerdos de Ginebra”, ya que recogen y siguen al cien por cien las propuestas de Clinton-Barak en Camp David y negociaciones posteriores que Arafat rechazó, como magistralmente ha difundido y publicado Shlomo Ben Ami, por aquel entonces Ministro de Asuntos Exteriores del Gobierno de Ehud Barak, señalando lo siguiente: “...más que un líder que asume la difícil y grave responsabilidad de elegir entre opciones siempre imperfectas, Arafat parece ser un reflejo mitológico de la voluntad colectiva de su pueblo. Es incapaz de tomar decisiones divisorias porque eso significaría la destrucción del mito”26. Estas eran las circunstancias cuando muere Arafat en París el 11 de noviembre de 2004, tal y como lo habían pronosticado y anunciado las autoridades israelíes27, llegando al poder el actual Presidente de la ANP, Mahmoud Abbas, más conocido por aquel entonces como Abu Mazen, y que fue apoyado tanto por los Estados Unidos como por la UE e Israel. Sin embargo, también estos fallaron en su elección, ya que tras las primeras medidas adoptadas para frenar o impedir ataques bien fuera a los asentamientos israelíes en Gaza o bien hacia territorios israelí, algo que nunca
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Expresión utilizada por el Profesor GUTIÉRREZ ESPADA, C.: “¿Un «muro» para la «Hoja de Ruta» y el «Acuerdo de Ginebra»?”, Revista Española de Derecho Internacional, 2004, pp. 151-162, especialmente pp. 151-152. De este autor, cfr. Quel avenir pour Israel?, París, PUF, 2001, p. 100. Según estos pronósticos no viviría más allá de tres meses, y así sucedió. Como se sabe, su muerte abrió muchas especulaciones, aunque la más conocida fue que había sido envenenado por parte de Israel o espías al servicio del Estado hebreo. Tras su muerte, pronto se vio la herencia de corrupción y de confusión que había generado en la administración palestina a niveles que incluso los mejor informados se vieron sorprendidos.
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hizo Arafat, pronto las esperanzas puestas en él se fueron evaporando28. Pero tampoco la llamada “Desconexión de Gaza” que ordenó29 Sharon de forma unilateral en 2005, y que fue bien vista por todos los miembros del Cuarteto (incluso por la UE), logró apaciguar la situación, a pesar de que evacuaba físicamente su presencia en este territorio y zonas del Norte de Cisjordania30. La Desconexión suscitó una gran oposición en amplios sectores israelíes y en muchos líderes del Likud, entre ellos el de Netanyahu. Desde esta perspectiva, no faltaron opiniones en Israel que señalaban que la Desconexión le saldría cara a Sharon31. Y esta advertencia se cumplió rápidamente al irrumpir de forma estrepitosa en Gaza Hamás, ganando de forma inesperada las elecciones palestinas del 26 de enero de 200632. Este hecho estuvo muy presente en las elecciones israelíes que tendrían lugar el 28 de marzo de 2006, de las que resultó ganador Ehud Olmert, del partido Kadima que acababa de crear Sharon33. Para los líderes de Kadima en el gobierno
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El nuevo Presidente palestino fracasó rotundamente en su lucha contra las facciones radicales palestinas, al no lograr detener ni los atentados terroristas ni los ataques contra Israel, mientras que de lado palestino era considerado demasiado blando, e incluso como una especie de colaborador de los planes israelíes. En esta situación, Israel no encontraba un “interlocutor” válido para las negociaciones tal y como estaban previstas por la “Hoja de Ruta”, y surge el “plan unilateral de desconexión” de Gaza. Esta Declaración también comprendía algunas zonas del norte de Cisjordania. Una vez el Plan de Desconexión terminado, la policía palestina empezó a ocupar las zonas evacuadas dentro de un marco que había sido previamente establecido con las autoridades israelíes. Desde esta perspectiva, conviene apuntar que el Plan de Desconexión no dejaba a Israel sin posibilidad de llevar a cabo determinadas acciones sobre las zonas evacuadas de Gaza y del Norte de Cisjordania al prever el Plan lo siguiente: Israel continuará vigilando el perímetro de la Franja, controlando el espacio aéreo y patrullando el mar fuera de la costa de Gaza; la Franja será desmilitarizada y carecerá de armas que no figuren en los acuerdos israelo-palestinos; e Israel se reserva el derecho de legítima defensa, tanto preventiva como reactiva. En relación con los asentamientos evacuados del Norte de Cisjordania (Samaría para los israelíes), no permanecerá en la zona ninguna presencia militar israelí permanente, reservándose sin embargo el derecho de legítima defensa preventiva y reactiva. Además, Israel se compromete a coordinar la asistencia y el entrenamiento de las fuerzas de seguridad palestinas por parte de expertos estadounidenses, británicos, egipcios, jordanos u otros, con el fin de reforzar la lucha contra el terrorismo y mantener el orden público, sin olvidar la posibilidad de establecer un puerto y un aeropuerto en Gaza. Tanto uno como otro se construyeron, pero el aeropuerto sería, unos años después, hecho cenizas por los bombardeos israelíes. A este respecto, cfr. RUBINSKY, A.: “La desconexión le puede costar el puesto a Sharon”, Línea Directa con Israel y Medio Oriente, septiembre de 2005, p. 10. Estas elecciones sorprendieron también tanto en los Estados Unidos como en Europa, y más todavía cuando Sharon estaba en coma en el Hospital Hadasa de Jerusalén. Para un análisis de estas elecciones, cfr. AGHA, H. y MALLEY, R.: “Elecciones de alto riesgo en Oriente Próximo”, Le Monde diplomatique (en español), enero 2006, p. 9. Como se sabe, Ehud Olmert ha sido juzgado y condenado por corrupción, y está actualmente en prisión.