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Índice

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ESPAÑA COMO MADRASTRA El reto de los estereotipos regionales


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES Manuel Asensi Pérez

Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València

Ramón Cotarelo

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia

M.ª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València

Juan Manuel Fernández Soria

Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València

Pablo Oñate Rubalcaba

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València

Joan Romero

Catedrático de Geografía Humana Universitat de València

Juan José Tamayo

Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


ESPAÑA COMO MADRASTRA El reto de los estereotipos regionales

FRANCISCO A. CARDELLS-MARTÍ

tirant humanidades Valencia, 2022


Copyright ® 2022 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant Humanidades publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.

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Francisco A. Cardells-Martí

TIRANT HUMANIDADES EDITA: TIRANT HUMANIDADES C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email: tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-19071-65-1 MAQUETA: Innovatext Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


Ay dulce y cara España, Madrastra de tus hijos verdaderos, Y con piedad extraña Piadosa madre y huésped de extranjeros Lope de Vega


Índice PRESENTACIÓN..................................................................................................

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INTRODUCCIÓN................................................................................................

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PARTE TEÓRICA 1. LA UNIDAD EN LA DIVERSIDAD. REVISIÓN DE CONCEPTOS PREVIOS.......................................................................................................... 2. EL ESTEREOTIPO COMO SALVAVIDAS................................................. 3. LA CREACIÓN DEL ESTEREOTIPO Y SUS COMPONENTES COGNITIVO, AFECTIVO Y COMPORTAMENTAL....................................... 3.1. El óbolo de Caronte............................................................................... 3.2. La fábrica de estereotipia...................................................................... 3.3. El utillaje de los cuentos: la madrastra............................................... 3.4. La huella de la escritura........................................................................

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PARTE PRÁCTICA 4. PARCELACIÓN DE HISPANIA.................................................................. 5. LA ASOCIACIÓN DE UN INSTRUMENTO............................................ 5.1. El hacha del aizkolari............................................................................ 5.2. El Arado del llaurador.......................................................................... 5.3. La bolsa del mercader........................................................................... 5.4. El trabuco del bandolero...................................................................... 5.5. El cayado del pastor.............................................................................. 5.6. El organillo del madrileño...................................................................

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PARTE EJEMPLAR 6. LA MITIFICACIÓN DE UN ESTEREOTIPO........................................... 6.1. El mercader catalán............................................................................... 6.2. El bandolero andaluz............................................................................ 6.3. El chulapo madrileño............................................................................ 6.4. El labrador valenciano.......................................................................... 6.5. El patriota astur..................................................................................... 6.6. El recio vasco......................................................................................... 6.7. El austero castellano..............................................................................

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6.8. El desconfiado gallego.......................................................................... 6.9. El indómito cántabro............................................................................ 6.10. El testarudo aragonés............................................................................

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PARTE FINAL 7. REFLEXIONES A MODO DE APÉNDICE................................................ 8. CONCLUSIONES...........................................................................................

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PRESENTACIÓN

Constituye para mí como decano de la Facultad de Filosofía, Letras y Humanidades de la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir, todo un honor inmerecido haber sido invitado por el profesor Cardells, Doctor en Historia, a escribir unas líneas que sirvan de prólogo a su última investigación incardinada en las Ciencias Humanas y Sociales. Y lo primero que quisiera señalar es que el lector tiene entre sus manos un libro extraordinariamente lúcido, en el que se entrecruzan profundas reflexiones que conjugan vastos conocimientos de Historia que acredita una vez más su autor con excelentes aportaciones etnográficas, que ponen en el lugar que se merece a la Antropología Social y Cultural; una disciplina ésta última, cuyo estatuto epistemológico –en parte debido al descriptivismo del que hacen gala tantas contribuciones de nuestro tiempo– no deja de estar en permanente discusión. Desde las primeras líneas se aprecia cómo el profesor Cardells armoniza rigor y amenidad en el momento de sacar a la luz las significativas aportaciones de las culturas autóctonas de España que, ante el proceso imparable de globalización y mundialización en el que nos hallamos inmersos, corre el riesgo de diluirse y desnaturalizarse, con la repercusión consiguiente en el imaginario colectivo y en la identidad personal. En una era de fragmentación como la que vivimos y en donde asistimos muchas veces impávidos a la pretensión por parte de algunos autores –por cierto, más cercanos a la ideología que al rigor conceptual– de erosionar las tradiciones que han dotado de sentido y de pertenencia a nuestras culturas regionales, urge incorporar investigaciones tan rigurosas y a la vez tan actuales como la que nos brinda D. Francisco Cardells.


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Ginés Marco Perles

El lector encontrará en este libro invocaciones a la unidad, pero sin que eso suponga reivindicar la vuelta a una uniformidad monolítica que no tenga en cuenta la rica diversidad que anida en el torrente circulatorio de España como nación. Leer esta obra permitirá que conozcamos las ricas realidades procedentes de las regiones de España, las cuales aparecen como si de un mosaico de vivas tonalidades se tratase, y en las que tienen cabida tanto lo inmaterial, a través de los relatos orales y los cuentos, como lo material, que se manifiesta en esos instrumentos tan variados, que van desde el hacha aizkolari, al organillo del madrileño, pasando por el arado del llaurador, la bolsa del mercader, el trabuco del bandolero o el cayado del pastor. Invito al lector a que haga un alto en este activismo globalizante y homogeneizador, negador de las diferencias culturales, que azota nuestras vidas y que se adentre en la Parte Teórica, en la Parte Práctica y en la Parte Ejemplar de esta valiosísima investigación acerca de nuestras tradiciones, verdadero fundamento de tantos actos de habla de carácter intergeneracional que nos permita unir aquello que ahora está dividido, que haga posible armonizar aquello que ahora está enfrentado. Ginés Marco Perles Decano de la Facultad de Filosofía, Letras y Humanidades Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir


INTRODUCCIÓN

El primer sueño como el cuento infantil evoca la nostalgia de la madre nutricia y protectora. La imagen clásica de la matrona romana, con una dignidad luminosa, portadora de la estola protocolaria que atesora la dignidad recibida de los lares, poderosa hasta el punto de amamantar a sus crías, cual renovada loba capitolina. En nuestra madre patria encontraremos esta ensoñación en el imaginario construido por nuestros antepasados a partir del jardín de las Hespérides, Babia o Jauja entre otras demarcaciones idílicas. Una tierra áurea, paradisiaca, de origen maternal, que se torna áspera y salvaje, madrastra. Según la mitología clásica, el Jardín de las Hespérides es el más delicioso paraíso de occidente, localizado junto a Tartessos1, entre el triángulo nodal de Huelva, Cádiz y Sevilla. Aquí las ninfas se afanan con dedicación para cultivarlo, con mimo sobrenatural, cooperando en un edén custodiado por el dragón, circunstancia que no evita que sea codiciado por los mortales para conseguir vivir eternamente. Este escenario único, contraste de la vida y la muerte, fue un referente en la antigüedad y el mismo Hércules participó de la leyenda con el undécimo trabajo, consistente en su caso en arrebatar las manzanas doradas del Jardín de Hera. Sin duda, el país de Jauja o Cucaña ocupó una posición central en el utillaje mental de los hombres del periodo medieval ibérico para representar la imagen de placer e ilusión más onírica. Recrea con todo detalle una región de fábula que dispone de abundantes bienes materiales para satisfacer los deseos más hedonistas. Todavía hoy en Córdoba hay un pueblo cuyo nombre coincide con la Jauja medieval a la vera del Genil que se cree fue el origen de esta ensoñación 1

Muchos han identificado Tartessos con la Tarsis bíblica, por consiguiente, una civilización floreciente en occidente y su riqueza es proverbial. Ez 27,12, Is 2, 12-16.


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de leyenda2 y los niños de España disfrutan en un juego del mismo nombre que tiene premio de golosinas. Por su parte el constructo rememora Babia o la tierra del agua, un lugar idealizado en sobremanera durante la Edad Media, situado topográficamente en la región de León, donde los reyes de Castilla acudían para descansar de los prolijos protocolos de la corte y las sacrificadas obligaciones del reino3. Hoy más de una docena de pueblos y lugares se disputan su preeminencia en un entorno comarcal de importancia histórica, por ser el centro de las rutas trashumantes, y natural, por conformar la Reserva de la Biosfera de Babia. Da lo mismo que sea Hesperia, Jauja o Babia, hace quinientos años o un milenio. El denominador común de lo extraordinario de estos lugares es que son inmutables en la memoria porque son atemporales. Una edad dorada remota pero persistente en el inconsciente colectivo que aparece ataviada de la fascinación que le otorgan amplios catálogos de delicias inalcanzables. Todos conocemos comarcas, parajes, lugares que merecen la consideración y evocación del primer sueño, aunque no lo sean. El agua y el sol, la tierra y el cielo, se funden en un espacio que nos traslada a otra dimensión y por ello se hace eterno. La región es mágica, porque nos conecta con los antepasados de forma magnética y fundamenta nuestro quehacer propulsándonos, es decir, atrae y expulsa a la vez. Una madre tierra que es patria porque aúna lo terrenal y lo espiritual, lo femenino y lo masculino, el terruño marrón y el cielo azulado, lo inmanente y lo trascendente. Hoy la estabilidad del primer sueño de la región idealizada es perturbada a todos los niveles, ya sea local, regional o nacional. En la

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No obstante, se disputa el origen como lugar idílico con otra Jauja situada en el virreinato del Perú y relatada de forma fantástica por el mismo Colón, a modo de una especie de El Dorado, seguramente para enrolar marineros a la expedición ultramarina. Ver RIVERA MARTÍNEZ, Edgardo. Historia y leyenda de la tierra de Jauja, Fundación Bustamante de la Fuente, 2012. Hoy se dice que el que está distraído y ajeno a lo que se trata está como en Babia. R.A.E. Voc. Babia.


Introducción

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sociedad contemporánea existe una mundialización de la cultura caracterizada por el flujo de movimientos, la proliferación de contactos humanos y la estandarización de hábitos de conducta4. Esta desterritorialización, aunque externamente se cubra de ideales filantrópicos universales, que subrayan la hermandad del género humano, esconde un empobrecimiento del valor de lo local, regional y nacional, así como un vacío en el substrato identitario de las personas y las colectividades de las que forman parte. La extraordinaria tendencia mundializadora, acrecentada en las últimas décadas, limita las culturas tradicionales, con el estilo y carácter de los pueblos, dotándolas de un barniz superficial, moderno y uniforme. Nos encaminamos a compartir una dieta alimenticia universal pobre en nutrientes que posterga los productos de temporada de los lugares donde vivimos; a una indumentaria común que sigue criterios publicitarios en desacuerdo con la climatología del lugar de residencia; a un modelo de ocio innovador pero desnaturalizado que otorga pingües beneficios a grandes compañías internacionales; …5 Esta situación de conflicto que vivimos en el siglo XXI genera tensión en un ciudadano medio altamente desorientado. Se abre una brecha formidable entre la cultura hecha tradición y enraizada por un lado y el producto novedoso y deslocalizado por otro. Los metarelatos o grandes explicaciones de la realidad pierden su consistencia en la era postmoderna como horizonte y referencia. Ya no hay resignificación sino pulverización. Mientras tanto, en medio de la dispersión del saber, proliferan pequeñas enseñanzas parciales, insuficientes y desconectadas de los principios inalterables6. Sin embargo, en la actualidad la cultura parcial que aporta el sentido de pertenencia no es ni siquiera una opción para muchos. De

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WARNIER, Jean Pierre. La mundialización de la cultura, Ed. Abya Yala 2001. ENTRENA DURAN, Francisco. “Globalización, identidad social y hábitos alimentarios”, Rev Ciencias Sociales 119, 2008, pp. 27-38. BUSTOS RODRIGUEZ, Manuel. La paradoja posmoderna. Génesis y características de la cultura actual, Encuentro 2009, pp. 29-35.


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los 7 mil millones de seres humanos que habitan el planeta sólo la tercera parte tiene la fortuna de poder acceder, seleccionar, elegir y disponer de productos y servicios del mundo global. El resto viven con un futuro más sencillo, sin tantas expectativas potenciales, como es el caso de los países del Africa subsahariana, donde se encuentran el 90 % de los países más subdesarrollados del planeta7. La identidad del sujeto va precedida de lo previo, de la realidad territorial que hereda, lo que llamamos heredad o legado histórico, porque el ser humano precisa sentirse único y creer que dispone de unos rasgos previsibles que son reconocidos por el conjunto y por uno mismo. Estos rasgos predecibles le permiten interactuar y desarrollarse en la comunidad de forma satisfactoria. Al relacionarnos establecemos un marco común con otros seres con los que compartimos aspectos muy personales que hemos elegido, hecho que da en primera instancia previsión de los pensamientos y actos y, en segundo lugar, normalidad a los mismos. En la sociedad grupal existen una serie de rasgos ineludibles para el grupo que hemos querido subrayar, escribir, parafrasear, vitorear, … hacer que se queden con nosotros en forma de creencias para el viaje de la vida. Estos rasgos son nuestra misma esencia, la trasparencia del ser sin ambages en el lenguaje, ni oropeles en el cuerpo, ni manchas en el alma. Resulta fácil no sólo conocer sino retener estas creencias, porque emanan de un lugar de forma magnética, son transmitidas por la heredad de los mayores y están enraizadas en las costumbres del grupo. Estas creencias son los estereotipos regionales, los más emocionales, los más significativos. Superan en número los estereotipos sociales y los sexuales que, aun siendo necesarios, no tienen tantas conexiones con el patrimonio común de la geografía y la historia. Los estereotipos regionales son permeables y construyen identidades superpuestas al contar con rasgos compartidos en diferente escala ya sea la local, regional, nacional o civilizatoria, estableciendo 7

SEBASTIAN, Carlos. Subdesarrollo y esperanza en Africa, Galaxia Gutenberg, 2013.


Introducción

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un entramado complejo caracterizado por la interdependencia e interconexión de los elementos.

Imagen 1. Proceso de desterritorialización cultural tradicional. Fuente: elaboración propia

De manera muy vaga se intentó formular el conjunto de estereotipos de las regiones de España a través de la obra del navarro Juan de Huarte “Examen de ingenios para las ciencias”8 donde establece una relación de vicios y virtudes en función de una categoría fisiológica, o de los humores de tradición galénica. Fue una obra original de 1575, leída, releída y publicada numerosas veces en pocos lustros, lo que la convirtió en una referencia literaria. Posteriormente numerosas obras se añadirían para reflexionar sobre los caracteres regionales de los españoles y su papel en la construcción de las identidades, en un afán de antropología integral que une los temperamentos con lo físico9.

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DE HUARTE DE SAN JUAN, Juan. Examen de ingenios para las ciencias, 1575 LETAMENDI, Josep de. Curso de antropología integral como teoría de las relaciones, Barcelona 1895, Imprenta Enrice, p. 39 y ss.


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Las identidades regionales de los territorios de la España medieval y moderna no se corresponden con exactitud con las administraciones autonómicas vigentes. De hecho, cuesta establecer un quehacer común de muchas comunidades autónomas actuales o buscar perfiles específicos cuando en la edad media no constituían ninguna entidad política, caso de Andalucía, Extremadura, las provincias vascongadas, Castilla la Nueva u otras10. En general, parece que los españoles no son ciudadanos satisfechos con la autoimagen de su país a diferencia de los ingleses, los alemanes o tantos otros. Los símbolos de la bandera e himno (éste último marcha granadera, pero sin letra) se han mantenido desde el franquismo ininterrumpidamente, siendo un logro aparente de la España del 18 de julio porque realmente no alcanzan el sentir de la totalidad de los ciudadanos. Sin embargo, por debajo de los símbolos late una vida en común, plural pero única, que comparte todavía un puñado de estereotipos sobre lo que somos nosotros y que nos permiten reconocernos11. De madre patria se pasa a la imagen de la madrastra, de nutricia a devoradora, culpabilizando a este constructo de un complejo de inferioridad. Los estereotipos regionales de España no han contribuido a diseñar una imagen común rica del país, sino que ha emprendido rumbos diferentes que constituyen una percepción residual y anacrónica de la identidad nacional al tiempo que potencia movimientos centrífugos de muchas identidades territoriales. La tendencia a exagerar las diferencias culturales de los rasgos estereotipados de unas regiones de otras es un proceso interesado, acentuado desde la transición democrática, que está exento de voluntades políticas provisionales con la coartada de otros agentes externos.

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GARCIA ALVAREZ, Jacobo. Provincias, regiones y comunidades autónomas: la formación del mapa político de España, Secretaría General del Senado, Dirección de Estudios y Documentación, Departamento de Publicaciones 2002, 777 pp. BOX, Zira. “El proceso de institucionalización de la bandera y el himno en el franquismo” en MICHONNEAU, Stéphane y NUÑEZ, Xosé. Símbolos eternos de España. Imaginarios y representaciones de España durante el franquismo. Collection Casa de Velázquez Vol 142, Madrid 2014.


Introducción

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Resulta sorprendente que los estereotipos de las regiones de España hayan contribuido a formar una imagen del español, pero lo sea de una forma muy desigual. Así, el prototipo de ciudadano español es de ser festivo y alegre como un andaluz, pero a la vez austero y religioso como un castellano. Bullanguero para unos, Silencioso para otros, al final dos caras de la moneda hispánica. La contradicción del sello de identidad se produce al combinar estereotipos incoherentes entre sí, rasgos diferentes de castellanos y andaluces, pero hacen más flexible la interpretación del exogrupo según su punto de mira. En cualquier caso, los extranjeros, pese a disponer de una imagen estereotipada de España, fantástica pero práctica, reconocen por encima de los tópicos su extraordinaria y fascinante contribución a la humanidad, en todos los campos, ya sea deportivo, científico, lingüístico o cultural, como hecho indiscutible pero que forma parte del pasado y no del porvenir. De hecho, la obra El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha es la narración de ficción más considerada de todos los tiempos según la encuesta del Instituto Nobel / Club Noruego del Libro en 200212. Si bien es inevitable que los estereotipos de hoy sean cada vez más universales y menos locales y que tengan un componente social transversal, la realidad es que los estados contemporáneos se aferran a difundir una imagen propia que los identifique. De esta forma, los estados actuales se dotan de una especie de marca que les permite competir proyectando una reputación nítida en el exterior que les garantice atraer turistas, capital extranjero o talento laboral13. La divergencia entre el estereotipo regional que se tenga o la imagen tópica del país, por un lado; y la realidad moderna y desarrollada por otro, no pueden ser tan grandes que impidan representarnos ante los demás de una forma clara y definida. En este término medio,

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NOYA, Javier. La imagen de España en el exterior, Real Instituto de Estudios Internacionales y Estratégicos El Cano, 2002, p. 99. SANCHEZ GUITIÁN, José Miguel. Marca país, España marca líquida, ESIC, Libros Empresa, Madrid 2011, 155 pp.


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los estereotipos regionales y nacionales no pueden optar como en el pasado por la sacralización e idealización de sus componentes, sino que han de ser consecuentes con la realidad y atender a sus fortalezas y debilidades. Por eso el Ministerio de Asuntos Exteriores emprendió desde la pasada década unos planes de acción (contando con portales de internet, red de embajadas, consulados, oficinas comerciales y de turismo, …) en especial las casas de diplomacia y fundaciones para esclarecer la Marca España y promoverla en el exterior como un referente estable a pesar de los vaivenes y la crisis14. La dificultad de luchar por establecer una marca España como activo en medio de la globalización es considerable y más cuando las diferentes regiones aportan rasgos específicos que no convergen. La construcción de unos estereotipos definidos con claridad y apoyados por el día a día es un reto pendiente para toda la sociedad española. Una tarea titánica de reconstrucción del armazón de la identidad nacional. Al final, en las relaciones comerciales y la prestación de servicios, la credibilidad de los españoles está muy baja en la baremación de los países intermedios y desarrollados15 y el posicionamiento para superarse es difícil porque la principal bondad que se atribuye al conjunto de productos exportados en la Unión Europea es su precio barato por encima de disponer de encanto, utilidad, exclusividad o diseño propio16. Esta devaluación del producto español contradice la imagen de confianza y servicio de la promoción de la marca España que a su vez no va acorde con la percepción fomentada por las administraciones autonómicas. Sin duda, el conocimiento de los estereotipos regionales y su papel en la configuración de la marca España, tanto por parte del endogrupo como del exogrupo, es una tarea previa para alcanzar

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A.A.V.V. Estrategia de Acción Exterior, Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Gobierno de España, 2015, pp. 130-135. DEL CAMPO, S. La opinión pública española y la política exterior. Informe INCIPE 1998, Instituto de Cuestiones Internacionales y Política Exterior, Madrid, p. 63 Fuente: ESOMAR


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