El abecedario Foucault Alain Brossat Traducción de
Marina Orfila
tirant
humanidades pensamiento político contemporáneo
El abecedario Foucault
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES
Manuel Asensi Pérez
Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València
Ramón Cotarelo
Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia
Mª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València
Juan Manuel Fernández Soria Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València
Pablo Oñate Rubalcaba
Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València
Joan Romero
Catedrático de Geografía Humana Universitat de València
Juan José Tamayo
Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid
Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales
Alain Brossat
El abecedario Foucault
Traducciรณn de
MARINA ORFILA
tirant humanidades Valencia, 2020
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Ramón Cotarelo
Catedrático de Ciencia política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia
© Alain Brossat
© Éditions Demopolis, 2018 L‘abécedaire Foucault © TIRANT HUMANIDADES EDITA: TIRANT HUMANIDADES C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-17706-98-2 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-deempresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf
Para EugĂŠnia Vilela.
Índice Prefacio...................................................................................................... 11 Stéphane Nadaud
Introducción............................................................................................... 19 Alain Brossat
A El archivo, los archivos....................................................................... 27 B Biometría (e identidades).................................................................... 45 C Colonia.............................................................................................. 59 D Democracia (la palabra)...................................................................... 71 E Resistencia y aguante.......................................................................... 75 F Foucault, peligro!................................................................................ 91 G Gobierno de la cultura........................................................................ 99 H Heterotopías....................................................................................... 111 I
Inclusión/exclusión —el argumento de la cloaca................................. 123
J
Periodista............................................................................................ 135
K Knock o… ........................................................................................ 145 L Lupanar (el arte contemporáneo en-).................................................. 159 M Enfermedad, experiencia del extremo................................................. 175 N Normalización (la filosofía como espacio de-)..................................... 189 O Orden del discurso…......................................................................... 207 P Pueblo, plebe...................................................................................... 215 Q Cuando Foucault dice “nosotros”….................................................... 225 R Contar las historias que cuentan......................................................... 243 S Sordos de todos los países…............................................................... 257 T Tiger Mother...................................................................................... 265
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Índice
U Urgencia, urgencias............................................................................ 279 V Veyne (pecera de)............................................................................... 287 W Western (paquistaní)........................................................................... 297 X Xenofobia........................................................................................... 315 Y Yersin (bacilo de)................................................................................ 327 Z Zoe (el culto de) o el paradigma del jabalí........................................... 345
Prefacio ¿Abecedario Brossat/Foucault/Nietzsche? Stéphane Nadaud
Abecedario.– Ejercicio particularmente de moda en este inicio del siglo XXI, y que consiste en reducir un autor, una obra, un corpus a algunos conceptos desarrollados en algunas páginas. Cada autor (re)conocido tiene derecho, por parte de sus discípulos, incluso de los depredadores que vuelan alrededor de su cadáver —cuando el autor no lo organiza él mismo antes de su muerte (ver el célebre abecedario vídeo de Deleuze). Objeto que puede tener la tendencia a convertirse en reader digest. B-Caja de herramientas.– Invención del psiquiatra Jean Oury, consistente en reagrupar conceptos o nociones que regresan «con insistencia» y que «tiene por función proteger, mantener, defender la condición de posibilidad del pensamiento contra todo intento de abordaje». Ver como Alain Brossat, en la D, como Democracia (la palabra), muestra que en la caja de herramientas de Foucault, no hay democracia. Comunidad.– Entidad que hace valer su derecho a la vida como superior a todo otro y que la democracia construye a partir de un rasgo común que es la «raza». Democracia.– Concepto que, según Brossat, no debería encontrarse en el abecedario Foucault. E- Centros universitarios de enseñanza (de la filosofía).– Estructura que hace indebida cualquier «obra, doctrina o autor» para «preservarse de un movimiento de re-inclusión en su seno». Este movimiento apuntaría, según Alain Brossat a muchos objetivos cuyos principios son extraer la obra, la doctrina o el autor en cuestión del tiempo presente y reconducirlos a las condiciones de la institución y de la disciplina, quitarse de encima toda sustancia subversiva, que podría definirse justamente, por el hecho de «arrancar la tradición». Así decía ya Nietzsche, en su tiempo, de estos centros de enseñanza: «En mi opinión, lo que se protege aquí, contra el asalto
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de los arietes [de la verdadera filosofía], no es un muro sólido, sino la fatal rigidez de todos los principios sobre la cual todo resbala.» Foucault (Michel).– Objeto —o más bien sujeto— de un abecedario de Brossat (Alain). Gobernabilidad.– Término foucaultiano por excelencia, pero que se presta a numerosos contrasentidos. ¿Cómo interpretar la proposición de Foucault que se presenta como una verdadera historia natural? En Occidente hemos tenido en primer lugar, el período de la Soberanía y su culminación, en Francia, el Antiguo Régimen; después de ese momento se sucedió un período de disciplinas (con la invención de técnicas modernas, de gestos necesarios para utilizar un fusil en el reglamento interno de las escuelas laicas o religiosas) en la cual las reglas y las normas fueron sustituidas por la Ley del soberano, y finalmente, el momento contemporáneo, de la gobernabilidad biopolítica de los seres resumidos a su condición de vivos, que sería paralela al aumento de poder de la medicina occidental. Pero tal resumen «histórico» del trabajo de Foucault ¿no hace perder el interés de su filosofía como se expone en la letra F para Foucault, peligro! de Alain Brossat, la que encarna el conflicto que se encuentra desde una posición de medio y que posee un lado «señuelo»? ¿No utiliza toda instancia gubernamental, convirtiendo en debate, todas las modalidades de gobernabilidad expuestas a continuación? Hombres infames.– Los que no dejan huella, salvo en su encuentro con el poder (clasificados como enfermos mentales, huellas de su reclusión…). El filósofo debe intentar no convertirse en portavoz de estos hombres infames (es el fondo de comercio de los «nuevos filósofos» identificados por Deleuze, Bernard-Henry Levy, en mente), a riesgo de continuar la eliminación de sus huellas grises bajo el azul de sus buenos sentimientos. Un matón es peligroso como puede serlo un loco. Perder la fuerza de Foucault es construir una visión romántica de los hombres infames quienes, como su nombre indica, son infames. Es justamente porque son infames que «empujan el orden de las cosas no menos que las gentes sublimes». I-Ingreso en prisión.– De hecho es contrario para un detenido subir al tejado de una prisión para explicar en su nombre propio, quitando a los verdaderos matones, los «portavoces» llenos de buenas intenciones (ver en la
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letra H, como Hombres infames, del presente abecedario Brossat, Foucault, Nietzsche), los discursos del tipo: «humanizar las prisiones». ¿una verdadera política de la prisión? es el cierre de todas las prisiones. ¿Una verdadera política de inmigración? Es la apertura de todas las fronteras. CQFD. J-Periódicos.– Cosas de pago o gratuitas cuya calidad intrínseca es difícilmente correlativa con esta característica pecuniaria. Su abuso —como su ausencia— es peligroso para la política. «Pero son los creadores de periódicos quienes, por el hecho de su actividad, son los más habituados a esta bazofia periodística: aquellos, literalmente, han perdido el gusto, y solo el que está totalmente corrompido y forzado puede aún despertar una especie de placer en su paladar (…) Mi estima o mi condena de un hombre no da de golpe a ningún otro hombre el derecho de estimar o de condenar como yo: —pues sería como si fuese mi semejante y mi igual. La forma de ver contraria es la de los periódicos: que las evaluaciones de los hombres y las cosas serían un «en sí» al que cada uno podría pretender como a su propiedad. Hay justamente ahí un presupuesto de que todos los hombres son de igual categoría. «Ser veraz, es una distinción» Así hablaba Nietzsche. Klemperer o Knock.– Ver, en el abecedario Foucault de Alain Brossat, la letra O o la letra K. Licuidificación.– Concepto brossatiano calificando al capitalismo en su capacidad de «lucrarse» reduciendo a un «tibio baño» toda diferencia o contradicción. Un objeto líquido posee, por definición, aún menos forma que un objeto blando. Mentira original.– Necesidad que permite a la gobernabilidad democrática mantenerse. Consiste en hacer creer a sus miembros que su palabra cuenta, cuando en realidad no tiene eficacia política. Se trata de trasmitir las opiniones personales o públicas en voces, en el sentido de voto, quitándoles su potencia de voz, en el sentido político del término, que Brossat define como «elemento constitutivo de una voluntad política colectiva destinada a traducirse en acto». La mentira original consiste luego en no privar de la palabra a los individuos o a los grupos, en multiplicar los puntos de palabra inactiva, dejándolos así «sin voz». Esta noción de la mentira originaria es un motivo filosófico recurrente que Foucault y Brossat, a partir de Nietzsche, tienen por objeto desmontar: «Platón juzgaba indispensable, para
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educar a la primera generación de ciudadanos de su nueva sociedad (en el Estado perfecto), recurrir a una gran mentira necesaria: los niños deberían ser llevados a creer que habían sido amasados y formados por el autor de la naturaleza. ¡Imposible rebelarse contra ese pasado! ¡Imposible oponerse a la obra de dios! Así lo quiso una inviolable ley de la naturaleza.» Pero como dice Foucault: «Hace mucho tiempo que sabemos que el papel de la filosofía no es descubrir lo que está escondido, sino hacer visible lo que, precisamente, es visible.» Normalidad de la democracia inmunitaria.– Empobrecimiento del campo de la experiencia, de múltiples procesos de subjetividades, nivelación y escasez de singularidades. Lo propio de esto, nos dice Brossat en la letra R, como Contar historias que cuentan de su abecedario de Foucault, es activarse sin descanso para conjurar, en el espacio inmunizado que ésta fabrica, el regreso de esos momentos espasmódicos donde la población está sometida a la prueba del extremo. Obra.– Término que, como lo demuestra Brossat en su abecedario de Foucault, es controvertido acerca del trabajo de Foucault. Nada es menos cierto que exista un «joven» Foucault debatiéndose con el estructuralismo y los métodos históricos para inventar su método arqueológico y genealógico y un «último» Foucault sumergido en las confesiones de la piel agustiniana para entender el juego de la subjetividad en función de la preocupación de sí. Prefacio (s).– Hay dos formas de iniciar un prefacio. Más aún, hay dos veces dos formas de construir un prefacio. En un primer nivel, el tono puede ser objetivo o subjetivo: o bien quien hace el prefacio expone, con desapego y neutralidad, lo que tiene que decir; o bien se lanza, con toda tranquilidad en la presentación de lo que lo une con lo tiene que expresar. En un segundo nivel, el prefacio puede concentrarse sobre el autor o su contenido —eso depende del interés y de la notoriedad de cada uno: es más probable ver feliz a quien hace el prefacio al primer Badiou, aun cuando el libro escrito por el Maestro tratase de pastelería, disertar sobre el ser y el acontecimiento más que sobre la receta de París Brest; igualmente que un autor desconocido, si quiere vender tiene interés en desarrollar los temas que quien hace el prefacio (que será a menudo su primogénito y más reconocido) introducirá sabiamente. ¿Quién se interesará por Michel
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Cressoles si su libro no fuese sobre Deleuze? Y, de verdad, es el prefacio de este último lo que hoy se recuerda, mientras que el propio libro ya apenas lo es. Sean cuales sean las opciones privilegiadas para adornar toda obra con un prefacio, es regla que éste presente una relación, incluso abstrusa, para definir el libro que introduce. Regla que se deja difícilmente subvertir. Jugando a fabricar prefacios a libros que aún no habían sido escritos, Nietzsche muestra que si dos autores entregan dos obras heterogéneas (aunque sólo sea en la diferencia de obra), en un mismo libro, forzosamente va a pasar algo entre los dos individuos o entre los dos textos, que será, así lo interpreta el filósofo agonístico, objeto de controversia. Q-Cotilla.– Persona a quien hay que responder cuando nos pregunta qué hacemos y a dónde vamos, que no le incumbe. Restaurante (del corazón).– «Hoy ya no tenemos el derecho de tener hambre, ni de tener frío», nos dice la canción. Exposición de un derecho cada vez menor en un mundo en el que deploramos que los limite cada vez más. Subjetividad.– Experiencia filosófica unida a la contemplación del cementerio de Menton, en relación con el «problema de sí». Ver en la entrada M, como Menton del abecedario de Alain Brossat, donde este último expone subjetivamente —escapando a lo que al presente abecedario Foucault/ Brossat/Nietzsche le preocupa lo que más en este tipo de ejercicio (temor expuesto en la letra A de este último), concretamente la pérdida del carácter múltiple, incontrolable y peligroso del proceso de subjetividades. No se coge tanto la filosofía de Foucault leyendo el libro, como la de Brossat —con ello se contradice la afirmación planteada en la letra A como Abecedario del presente abecedario Brossat/Foucault/Nietzsche. T-Cortados.– Participantes, a pesar suyo, en un horrible festival (ver el libro de Alain Brossat). Personas que no han visto nada en Hiroshima (ver el film de Alain Resnais). Urgencia.– Vértigo que tiene ante sí el público que le impide pedir cuentas políticas reales a las instancias de gobernabilidad y que lo hacen preferir la lectura de periódicos (gratuitos) —Ver la letra J como Periódicos del presente abecedario Brossat/Foucault/Nietzsche —o las urnas electorales (ídem, letra M como Mentira original).
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Vida (derecho a la).– Modo de gobernabilidad que privilegia la vida sobre el derecho. Ver la letra R como Restaurante del corazón del presente abecedario Brossat/Foucault/Nietzsche. W-Nada. En su lugar: de nuevo B, pero como Brossat (Alain y/o Ian).– Dos maneras de hacer política, en este cambio del siglo XX al XXI. Comparemos las dos biografías de la santísima enciclopedia Wikipedia y juguemos al juego de las diferencias: «Ian Brossat, nacido el 23 de abril de 1980 en Fontenay-aux-Roses (Hauts-de-Seine), es un político francés, miembro del Partido comunista francés (PCF) y electo en el Conseil de París. Es el hijo de Alain Brossat, profesor de filosofía en la universidad París VIII, y de Sylvia Klingberg. Su abuelo, Marcus Klingberg (en) (1918), cumplió 20 años de reclusión por haber espiado a Israel en beneficio de la URSS, que lo había contactado después de su Aliyá. Ian Brossat realizó estudios literarios. Asistió a la École normal superior de Lyon, después se convirtió en agregado de las letras modernas en 2003. Es profesor en el liceo Jean-Jacques-Rousseau de Sarcelles (Val d’Oise), desde 2005. Revela su homosexualidad a la prensa en 2011. En el verano de 2013 se casa en el distrito 18 de París, con su compañero Brice, profesor de matemáticas en un liceo de la capital.» «Alain Brossat, nacido en 1946 en Villefranche-sur-Saône, es profesor de filosofía en la universidad de París VIII. Después de sus estudios secundarios en el liceo Víctor Hugo, de Besançon y dos años de clases preparatorias en Besançon y en Lyon, defiende su máster en filosofía en 1968 en la universidad París X. Defiende un doctorado de tercer ciclo en 1972 en la Universidad de París VIII, después enseña filosofía en la misma universidad. El eje de su enseñanza es la filosofía política y la filosofía contemporánea. Es también miembro del comité de redacción de las revistas Lignes, Drôle d’époque y Asylon (s), así como miembro del comité de lectura de las Éditions La Fabrique. Es miembro del equipo editorial de la red científica TERRA. Durante los años 1970, perteneció a la Liga comunista revolucionaria (LCR) en el marco de la cual participa en la creación, en noviembre de 1972, de los comités de defensa, los llamados (CDA) y publica, entre otras, un texto conjunto con Denise Avenas: De l’antitrotskysme: éléments d’histoire et du théorie, aparecido en Éditions Maspero en 1971 y que buscaba abordar una respuesta a los ataques conjuntos del Partido comunista francés (la obra de Léo Figuères: Le trotskisme cet antiléninisme en las Éditions Sociales en 1969) y de los maoístas. Poste-
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riormente fue miembro de una red especializada en la búsqueda en los ex-países del Este: «Grupo de búsquedas interdisciplinario Memoria gris en el este. Encontrará allí especialmente a uno de sus antiguos «camaradas» de la LCR: Jean-Ives Potel.» Xenofobia de Estado.– modalidad de lenguaje donde las palabras se reemplazan por otras: clandestino por inmigrante, persona portadora de discapacidad, por discapacitado… Generalmente utilizado para calificar lo que el Estado querría ver en otro lugar, donde le sería ahora posible asumir su «¡Mueran o no, no es nuestro problema!». Y- En la taxonomía de las letras que permiten conectar, en particular, las palabras y las cosas, vigesimoquinta letra del alfabeto. Zoe.– La vida en el sentido más primitivo del término, en tanto que se opone a la Bios que es la vida organizada socialmente (y políticamente). La biopolítica es un modo de organización que no tiene necesidad de la exclusividad de la organización macroscópica de tipo soberanista para ser eficaz: el juego de micro-poderes que es el auto-control, las cámaras contra la inseguridad en las ciudades, la televisión que inunda al espectador de mensajes especialmente propagandísticos que no son directamente descifrables, son tantos policías integrados en el seno de cada individuo y que alzan su porra, cada día, en la zoe para recordarles entrar en la normalidad de la bios. Vivir, nos dice Brossat en el libro que tenéis en las manos, es más que sobrevivir, es seguir «una línea de fuga pura y simple, fuera de los vivos» pero sin someterse a una organización biopolítica tan sometida como desubjetivante, lo que no puede hacerse más que con riesgo —sin duda peligrosamente.
Introducción Durante mucho tiempo he tenido un sueño (más bien una pesadilla) de un engaño, cuando ejercía el apasionante oficio de profesor de filosofía: un estudiante me interrumpía en medio de una clase donde tratábamos la sustancia en Spinoza, el juicio reflexivo en Kant, las líneas de partida deleuze guattarianas y demostraba, de manera irrefutable, que yo no conocía nada al respecto. Me fue necesario, con desvergüenza, soportar las burlas de un público contento de ver a una supuesta autoridad cogida en falta —el golpe clásico del maestro humillado, destituido— el ángel azul…1 Este espíritu ansioso me viene desde que trabajo en la presentación de este libro: ¿quién soy yo para escribir un Abecedario de Foucault y, como circunstancia agravante en esta ocasión (necesariamente recubierta de una cierta solemnidad) del treinta aniversario de la desaparición del filósofo? Es evidente que existe en Francia y fuera, toda clase de especialistas y expertos de buena ley, de la vieja escuela foucaultiana, editores eruditos, comentaristas, cuya competencia excede de lejos la mía. El último decenio ha estado marcado por el regreso notable del autor, después de un largo período, tanto de él como de su obra, en el purgatorio; durante este primer período, al menos en Francia, la universidad se ha mostrado reactiva a acoger a este filósofo considerado “peligroso”. No solamente Foucault se extiende más allá de las fronteras de la filosofía, sino que en el campo de ésta, la prevención se ha dado paso gracias a un acompañamiento necesario de todas las formas de normalización y empobrecimiento de este pensamiento fuerte y rebelde. La publicación de Dichos y Escritos y de casi la totalidad de sus cursos en el Collège de Francia, seguido, ahora, por todo tipo de inéditos, en un goteo continuo, refuerza el efecto de una obra monumental que rechazaba, voluntariamente, este nombre…
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El ángel azul, película de Josef Sternberg, con Emil Jannings, Marlene Dietrich, 1930, según la novela de Heinrich Mann Professor Unrat.
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Toda una Foucaultología, perfectamente hecha, ha prosperado a lo largo de este decenio, acompañado a veces por una foucaultdocracia talentosa, puesto que ese es el destino de los grandes autores, lo hayan deseado o no2. Decenas de coloquios, de seminarios, de jornadas de estudio, de exposiciones y otros acontecimientos se han dado en el mundo entero en torno a la obra y nombre de Foucault; un interés creciente que hoy nos permite designar al autor de Las palabras y las cosas como uno de los más grandes pensadores del pasado siglo. Basta con ver que ciertos conceptos, enunciados, propuestas que él ha forjado y difundido (sea en sus libros “eruditos” o en conferencias, charlas o en sus múltiples intervenciones) pasan actualmente de mano en mano, “de boca en boca” diría Benjamin3, trascendiendo fronteras entre las disciplinas, las instituciones y las culturas, para convencerse del poder de este abundante pensamiento, asumiendo su discontinuidad como una forma de “coherencia”. Desordenadamente: “poder-saber”, biopoder, biopolítica, tanatopolítica, gobernabilidad, mecanismos de seguridad, contra-conductas, heterotipos, prácticas de sí, ontología de nosotros, disciplinas, etc. Me pregunto, por lo tanto, cómo mitigar mi pesadilla perseverando en la publicación de un libro con este título insensato, me interesa establecer mis líneas de defensa sobre la siguiente postura: hay, en el fondo, dos formas diferentes de abordar a un filósofo de referencia, viejo o nuevo —sobre todo contemporáneo: sea trabajar sobre él, como experto, como especialista, sea trabajar con él, encontrando un estímulo y aliento permanente por sus propias investigaciones. Sin duda, es al segundo de estos “gestos” que pertenece esta obra y el elemento de presunción que se asigna a su título. Se trata, en suma, con este Abecedario de un intento de ponerse a trabajar el texto foucaultiano, con toda su riqueza y su diversidad, con sus múltiples capas, en relación con objetos del presente. Se trata de intentar poner en relieve la actualidad creciente de este pensamiento sometiéndola a la prueba de confrontarla
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Sobre este aspecto ver el artículo de Cédran Cagnat “Quelque chose se passe” en el blog “Le silence qui parle”, animado por Marco Candore (enero 2014). Walter Benjamin “Le narrateur” en Poésie et révolution, Denoel/Lettres Nouvelles, 1071, p. 140. El narrador, Metales Pesados, 2016, Chile.