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Inteligencia


INTELIGENCIA Y ANÁLISIS RETROSPECTIVO LECCIONES DE HISTORIA Y LECTURAS RECOMENDADAS

Diego Navarro Bonilla

Valencia, 2014


Copyright ® 2014 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com (http://www.tirant.com).

Director de la colección: JOSÉ LUIS GONZÁLEZ CUSSAC Universidad de Valencia

© DIEGO NAVARRO BONILLA

© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com http://www.tirant.com Librería virtual: http://www.tirant.es ISBN: 978-84-9033-17 - MAQUETA: PMc Media Si tiene alguna queja o sugerencia envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia por favor lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas.


A Historical analogies often precede, rather than follow, a careful analysis of a situation Robert JERVIS, “Hypotheses on Misperception,” World Politics 20 (April 1968), p. 471. B The best assessments are forward-looking, informed by a sound understanding of the past. David OMAND, “Learning from the Secret Past”, en Robert Dover y Michael S. Goodman, (ed.), Learning from the Secret Past: Cases in British Intelligence History, Washington, Georgetown University Press, 2011, p. 1. C Cuarenta siglos de guerras nos prueban y enseñan que cada guerra y dentro de ella cada batalla, tienen su propio secreto para conquistar el triunfo, secreto cuya clave debe saber extraer el conductor de lo más profundo y sutil de su espíritu. La experiencia milenaria contenida en la Historia Militar le enseñará a interpretar esa clave. Leopoldo ORSTEIN, El estudio de la Historia militar: bases para una metodología, Buenos Aires, Círculo Militar, 1957, p. 354. D The study of organizations, management, and decisionmaking has gone on for decades, and some of the most pertinent observations on these subjects trace back to the thinking of Machiavelli, Sun Tzu and Plato. Robert M. CLARK, Intelligence Analysis: a Target-Centric Approach, 3ª ed., Washington, CQPress, 2009, p. 6. E La historia militar nos recuerda que se dan importantes anomalías y paradojas, en especial, la futilidad de todas las hipótesis previas a la guerra […] Demasiado a menudo intentamos predecir el resultado de conflictos inminentes guiándonos por conceptos modernos o por la lógica innata, en lugar de revisar la historia de guerras pasadas, que nos demuestra que éstas son, con frecuencia, impredecibles y prácticamente inexplicables. Víctor Davis HANSON, Guerra: el origen de todo, Madrid, Turner, 2011, p. 42-44.


A Miguel テ]gel Esteban Navarro, maestro y amigo antes que director, persona antes que proyecto, lealtad antes que estrategia


Agradecimientos Agradezco: La ayuda y sabios comentarios realizados a esta obra por parte de Enrique Sáiz y Juan Ramón Castillo, buenos amigos y personas juiciosas. El apoyo y amistad de José Luis González Cussac. Sin su confianza y empuje, este libro no hubiera visto la luz. La amistad y generosa colaboración de Luis Moreno, querido amigo, compañero y apoyo fundamental en la alegría y en la adversidad durante tantos años.


Prefacio Es sugerente, es bonito, estimulante, atractivo y muy útil conversar desde la academia sobre inteligencia, sobre análisis y sobre múltiples aspectos que definen el día a día de eso que denominamos estudios en inteligencia. Pero también arriesgado y, probablemente, incomprensible para un noacadémico, para un analista en ejercicio (practitioner) que tal vez arquee su ceja con indisimulado gesto de escepticismo mientras piensa: “los académicos tienen tiempo para la reflexión, yo no”. Además, el académico piensa en tiempos de tesis doctoral (4 años), el analista en tiempos de informe (tal vez 24 horas o menos). Este libro está escrito por un profesor de Universidad que dispone de ese tiempo ventajoso para plantear y replantear ideas, reflexiones y soluciones. Y al mismo tiempo, ese mismo profesor no es ajeno a la urgencia del tiempo ni a la efectividad requerida para ofrecer un análisis acertado en una franja temporal muy reducida, tal y como sucede en la vida real, con requerimientos reales, con usuarios y decisores reales y con decisiones, algunas muy críticas, también reales. Y ello porque, lejos de hablar únicamente de oídas o de leídas, los diferentes proyectos y contratos de investigación en materia de análisis de inteligencia de los que ha formado parte, unas veces como IP y otras como miembro de un equipo de investigación, le han permitido combinar la visión académica bendecida por el tiempo generoso e ilimitado con el extraordinario realismo de un trabajo de análisis sometido a la misma dinámica de urgencia e inmediatez impuesta por cualquier unidad de inteligencia. Así que en esta ocasión, hablar de Historia y de su aportación al análisis de inteligencia como hago aquí, puede hacer pensar al lector en un nuevo alejamiento de la realidad más inmediata, acuciante, estresante y requerida de soluciones reales, no académicas y mucho menos históricas. Sin embargo, ¿por qué se tiende a pensar que lo urgente, lo endiabladamente rápido, el “para ayer” es sinónimo de calidad en los resultados?


Sumario DEDICATORIA...................................................................................... 9 AGRADECIMIENTOS.......................................................................... 11 PREFACIO.............................................................................................. 13 1. INTRODUCCIÓN............................................................................. 21 1.1. Origen de este libro.................................................................... 46 1.2. Fin teórico y práctico.................................................................. 47 1.3. Objetivos.................................................................................... 55 1.4. Contenido.................................................................................. 59 Bibliografías sobre Inteligencia.................................................... 64 Glosarios, enciclopedias, diccionarios y obras de control terminológico en Inteligencia.............................................................. 66 De las revoluciones en los asuntos de la “guerra” a la del análisis de inteligencia............................................................................ 70 Analogía, proyección, extrapolación y prospectiva… ¿Qué hacemos con la intuición?.................................................................. 75 1.5. Destinatarios: formar e investigar en inteligencia........................ 80 1.6. Algunas ideas de futuro: la BHEI................................................ 86 2. EN TORNO AL “ANÁLISIS CRÍTICO” DE VON CLAUSEWITZ APLICADO AL ESTUDIO RETROSPECTIVO PARA LA GENERACIÓN DE NUEVO CONOCIMIENTO.................................... 91 Análisis crítico..................................................................................... 93 El método............................................................................................ 96 3. VALORACIÓN DEL ESTUDIO RETROSPECTIVO Y LECCIONES APRENDIDAS EN HISTORIA DE LA INTELIGENCIA..... 99 3.1. Entre las filas de brumas y las columnas de humo: el estudio de la Historia en el perfil del analista de inteligencia........................ 106 3.2. El análisis de la experiencia y el aprovechamiento de los clásicos: lecciones aprendidas y por aprender............................................ 122 Lecciones aprendidas y estudios en inteligencia: sinergia de capacidades........................................................................................ 142 Final: Previsión, predicción, prospectiva y decadencia................. 149


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4. SELECCIÓN DE TÍTULOS: ESTUDIAR HISTORIA, APRENDER DE LOS CLÁSICOS Y RENTABILIZAR EL PASADO PARA AFINAR EL FUTURO...................................................................... 155 4.1. Retrospectivas occidentales y orientales....................................... 155 Timothy Walton, Challenges in Intelligence Analysis: Lessons from 1300 BCE to the Present, Cambridge University Press, 2010, 308 páginas Miyamoto Musashi, Tratado de las cinco ruedas, ed. Francesc Rodríguez, Palma de Mallorca, Olañeta, 2008, 188 páginas Onosandro Platónico, De Re Militari, Barcelona, Claudio Bornat, 1566, 203 folios Sexto Julio Frontino, Strategematicon, Lugduni Batavorum (Leiden), Samuelem Luchtmans, 1731, 1024 páginas Eneas el Táctico (Ca. S. IV A.C.), Poliorcética: comentario táctico sobre cómo deben defenderse los asedios, ed. José Velada y Francisco Martín, Madrid, Gredos, 1991, 134 páginas Polieno, Estratagemas, ed. José Velada y Francisco Martín, Madrid, Gredos, 1991, 467 páginas Francois de Calliéres, Negociando con príncipes, ed. Attilio Locatelli, pról. Sabino Fernández Campo, Madrid, La Esfera de los libros, 2001 4.2. Transformaciones y revoluciones................................................. 186 William Lahneman, Keeping U.S Intelligence Effective: The Need for a Revolution in Intelligence Affairs, Maryland, Scarecrow, 2011, 202 páginas..................................................................... 186 4.3. Aclarar conceptos, guiar en la investigación................................ 191 Miguel Ángel Esteban Navarro (coord.), Glosario de Inteligencia, Madrid, Ministerio de Defensa, 2007, 117 páginas Domingo Pastor Petit, Diccionario enciclopédico del espionaje, Madrid, Complutense, 1996, 411 páginas Jan Goldman, Words of Intelligence: intelligence Professional´s Lexicon for Domestic and Foreign Threats, Scarecrow Press, 2011, 299 páginas José Luis González Cussac (ed.), Inteligencia, Valencia, Tirant lo Blanch, 2012, 494 páginas


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4.4. Obtener, transformar y actuar: ciclos, procesos y análisis............. 202 Sherman Kent, Strategic Intelligence for American World Policy, Princeton University Press, 1949. Existe edición en castellano, 3ª ed., trad. Juan Carlos Saint-Lary, Buenos Aires, Pleamar, 1967, 249 páginas Allan Dulles, The Craft of Intelligence, N. York; Evanston; London, Harper & Row, 1963, 277 páginas Cynthia M. Grabo, Anticipating Surprise: Analysis for Strategic Warning, Lanham (Maryland), University Press of America, 2004, 174 páginas José Bertrán y Musitu, Experiencias de los Servicios de Información del Nordeste de España: una teoría, una técnica y una escuela sobre información general, Madrid, Espasa Calpé, 1940, 271 páginas Peter Burke, Historia social del conocimiento: de Gutenberg a Diderot Arndt Brendecke, Imperio e Información: Funciones del saber en el dominio colonial español, Madrid, Iberoamericana; Vervuert, 2012, 596 páginas Mark Lowenthal, Intelligence: from secrets to policy, 4ª ed., Washington, CQ Press, 2009, 342 páginas Thomas H. Davenport y Laurence Prusak, Conocimiento en acción: cómo las organizaciones manejan lo que saben, Buenos Aires, Pearson Education, 2001, 225 páginas Bruce D. Berkowitz y Allan E. Goodman, Best Truth: Intelligence in the Information Age, N. Haven, London; Yale University Press, 2000, 203 páginas Michael Herman, Intelligence power in peace and war, Cambridge University Press, 1996, 414 páginas Robert M. Clark: Intelligence Analysis: a Target-Centric Approach, 3ª ed., Washington, CQPress, 2009, 309 páginas Julian Richards, The Art and Science of Intelligence Analysis, Oxford University Press, 2010, 197 páginas Edward Waltz, Knowledge Management in the Intelligence Enterprise, Boston, London, Artech House, 2003, 357 páginas Richards J. Heuer, Psychology of Intelligence Analysis, Center for the Study of Intelligence, 2010, 210 páginas Hank Prunckun, Handbook of Scientific Methods of Inquiry for Intelligence Analysis, Maryland, Scarecrow, 2010, 234 páginas Robert David Steele, On Intelligence: Spies and Secrecy in an Open World, Oakton (Virginia), OSS International Press, 2001, 495 páginas


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4.7.

4.8.

Richards J. Heuer y Randolph H. Pherson, Structured Analysis Techniques for Intelligence Analysis, Washington, CQ Press, 2011, 343 páginas Stephen Marrin, improving Intelligence Analysis: Bridging the gap between scholarship and practice, Abingdon; N. York, Routledge, 2011, 182 páginas De la consideración principal o secundaria de la inteligencia en combate: garantizar la victoria, consolidar la paz........................... 278 George Armand Furse, Information in War: its acquisition and transmission, London, William Cloves & Son, 1895, 320 páginas. Jules Lewal, Études de Guerre: Tactique des Renseignements avec figures, París, Librarie Militaire de J. Dumaine, 1881, 439 páginas John Keegan, Intelligence in War: Knowledge of the enemy from Napoleon to Al-Qaeda, N. York, Alfred A. Knopf, 2003, 443 páginas Michael Handel, (ed.), Intelligence and Military Operations, Frank Cass, 1990, 464 páginas David Kahn, The Codebreakers: The Comprehensive History of Secret Communication from Ancient Times to the Internet, N. York, Scribner, 1996, 1181 páginas Fuentes, documentos, orígenes: identificar, organizar, custodiar, difundir...................................................................................... 299 Sophie Coeuré. La mémoire Spoliée: Les archives des Français, butin de guerre nazi puis soviétique. París: Payot, 2007, 270 páginas Gerald R. Hughes, Peter Jackson y Len Scott (eds.), Exploring Intelligence Archives: enquiries into the secret state, London, Routledge, 2008, 332 páginas Perfiles y capacidades\: por una prosopografía de los que una vez fueron hombres y mujeres de inteligencia................................... 309 Jacob Soll, The Information Master: Jean-Baptiste Colbert´s Secret State Intelligence System, Ann Arbor, The University of Michigan Press, 277 páginas Richard Bassett, El enigma del almirante Canaris: Historia del jefe de los espías de Hitler. Trad. Gonzalo G. Djembé. Barcelona: Crítica, 2006 J. Arch Getty & Oleg V. Naumov. Yezhov: the Rise of Stalin´s “Iron Fist”. New Haven y Londres: Yale University Press, 2008 Organizaciones, administración, y empresa: articulación institucional de la actividad de inteligencia........................................... 323 Peter Gill, Policing Politics: Security Intelligence and the Liberal Democratic State, London, Frank Cass, 2004, 365 páginas


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Morten Heiberg y Manuel Ros Agudo. La trama oculta de la Guerra Civil: los servicios secretos de Franco: 1936-1945. Barcelona: Crítica, 2006 Sébastien Laurent. Politiques de l´ombre: État, renseignement et surveillance en France. París: Fayard, 2009, 700 páginas Bruno Martinet y Yves-Michel Marti, L´Intelligence économique: comment donner de la valeur concurrentielle à l´information, París, Éditions d´Organisation, 2001, 245 páginas 4.9. Principios, leyes y ética: la deriva tenebrosa de los organismos de inteligencia................................................................................. 337 Carlos Ruiz Miguel, Servicios de inteligencia y seguridad del estado constitucional, Madrid, Tecnos, 2002, 273 páginas Anna Funder. Stasiland: Historias del otro lado del muro de Berlín. Trad. Julia Osuna Aguilar, Madrid: Tempus, 2009, 313 páginas Armand Mattelart. La globalisation de la surveillance: aux origins de l´ordre sécuritaire. París: La Découverte, 2007 4.10. Contextos culturales e inteligencia: apuesta final de futuro......... 349 Kerry Patton, Sociocultural Intelligence: A New Discipline in Intelligence Studies, London, N. York, Continuum, 2010, 204 páginas BIBLIOGRAFÍA...................................................................................... 359


1. Introducción ¿Por qué hay personas que quieren formar parte de un servicio de inteligencia? ¿Qué motivaciones les llevan a enviar la solicitud de evaluación de idoneidad? ¿Qué investigaciones empíricas se han llevado a cabo sobre esta materia, más allá de manejar los tópicos habituales vinculados con las recompensas económicas, emocionales o el honesto servicio a los intereses nacionales? Y, llegado el caso, ¿cuáles son las poderosas razones para emprender el camino inverso y convertirse en un whistleblower de repercusión mediática global? En mitad de un proceso de selección de personal para cubrir un puesto de analista de inteligencia, el responsable de recursos humanos se dispone a valorar del candidato sus dotes de observación, de integración y valoración de fuentes de información. Después medirá sus habilidades para ejercer liderazgo en pequeñas unidades de inteligencia competitiva. A continuación, evaluará el imprescindible grado de actualización de conocimientos y estudio continuado que define a un buen analista. También verificará si tiene sentido del humor, si se concentra en el trabajo, si establece conexiones creativas entre dos sucesos observándolos desde múltiples perspectivas, si sabe no sólo en qué pensar sino cómo pensar y hasta le pedirá que presente —y defienda— sus resultados en un programa que no sea power point. Y, naturalmente, qué grado de fiabilidad y confianza ofrece como profesional. Sin embargo, de manera sorpresiva y algo desconcertante llega un momento en que el candidato es preguntado por la Anábasis de Jenofonte y por el tratado clásico de Allan Dulles. Son autores aparentemente inconexos. Entre uno y otro median casi dos mil años. Escribieron títulos considerados hoy clásicos, libros que ahora definimos como históricos pero que en origen fueron completamente vigentes y reflejo inequívoco de la época en que fueron redactados. En las páginas del primero se incluyen numerosos párrafos sobre el valor de la decisión, la capacidad de liderazgo o la voluntad de alcanzar un objetivo en condiciones adversas, épicas. Circunstancias tan particularmente legendarias como las que situaron a los diez mil mercenarios griegos al mando de Clearco en la “expedición hacia el interior” más célebre de la Historia. En el segundo, la información


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secreta se convierte en factor clave de la línea defensiva de los intereses nacionales norteamericanos en una época en que el enfrentamiento bipolar definió la Guerra Fría y todas las relaciones internacionales durante más de cuarenta años. Cuatro décadas que también resituaron el fundamento y la concepción de la inteligencia al servicio de los intereses nacionales. Son contenidos que el candidato deberá comentar, criticar y contextualizar o, por el contrario, indicar que no los conoce dando, tal vez, por concluida la entrevista de trabajo. En el primer caso, preguntado por Jenofonte y su epopeya clásica, el analista puede incluso responder que no la ha leído aunque sí puede que conozca la exégesis elaborada por Víctor Davis Hanson y salve así, al menos, el honor. En el segundo, The Craft of Intelligence constituye una de esas obras imprescindibles de cualquier biblioteca especializada en inteligencia y su autor, Allan Dulles, uno de los nombres clave ligados para siempre como Sherman Kent, Cynthia Grabo, Michael Herman, Douglas MacEachin, Richards Heuer o Randolph Pherson a la concepción sistemática, multidimensional y científica del análisis de inteligencia hasta nuestros días. Ahora contemplemos ese escenario hipotético desde otro ángulo también necesario, el que sitúa frente a nuestro ojo crítico al propio encargado de la selección de personal. ¿Qué habilidades se le suponen? ¿Cómo desarrolla su trabajo para identificar a un buen analista y distinguirlo de simplemente un buen investigador? ¿Cómo cumplir con el doble o triple requerimiento de “señalar” a una persona idónea por su perfil profesional y personal y que, a la vez, demuestre vocación de servicio, discreción y aptitud para convertirse de iure y de facto en miembro de un servicio de inteligencia? ¿Qué indicadores fiables provenientes del campo de la psicología se pueden y se deben tener en cuenta? ¿Existen algoritmos, basados en el procesamiento avanzado del lenguaje natural —por ejemplo en el transcurso de las entrevistas—, para obtener una mayor competencia de explotación lingüística? Esta “evaluación del evaluador”, el estudio de las motivaciones y, en suma, la dimensión psicológica aplicada a los procesos de identificación, valoración y selección de candidatos a formar parte de la plantilla de analistas es un asunto apenas conocido desde un punto de vista teórico y académico como consecuencia de un manto de absoluto mutismo sobre un área tan delicada (selección de personal) dentro de una actividad sensible de


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por sí (inteligencia). Y, sin embargo, desde el caso alemán, trabajos como los de S. Schwan, Sven Max Litzcke, Helmut Müller-Enbergs, M. Zoller y Dietrich Ungerer nos abren interesantes perspectivas de aplicación en esta novedosa disciplina (Nachrichtendientspsychologie-Intelligence ServicePsychology). Tan importante en otras latitudes, que ya es objeto de programas completos de investigación doctoral como en el caso de la Facultad de Justicia Criminal y Seguridad en Eslovenia (University of Maribor). Por cierto, la mayoría de estos trabajos enormemente útiles se encuentran completamente accesibles para cualquier interesado. En todo caso, para que esta hipotética y tal vez alambicada situación de partida se produzca, deben concurrir dos premisas. En primer lugar, debe darse como algo perfectamente normalizado la incorporación de estos perfiles profesionales al mercado laboral, tanto público como privado. Algo que en países como España todavía sigue siendo objeto de debate y estudio, tal y como comprobamos en el transcurso de la primera jornada de la Red Esprintel® sobre oportunidades laborales y mercado de trabajo para los analistas de inteligencia (Getafe, Universidad Carlos III de Madrid, 31 de mayo de 2012). Y, en segundo lugar, el ejemplo ficticio muestra que además de las capacidades, aptitudes, habilidades y conocimientos (la célebre tríada de capabilities, skills and knowledge) que configuran la esencia de un analista de inteligencia (tal y como la perfilaron David Moore y Lisa Krizan) o más recientemente Patrick F. Walsh, éste puede y debe incorporar a su bagaje intelectual una herramienta perfectamente integrada: el estudio retrospectivo y una denominada cultura histórica que ensancha horizontes temporales y enriquece las perspectivas desde las que realizar, o al menos plantear buenas hipótesis que guíen hacia un correcto análisis, con independencia de que sea descriptivo, explicativo, interpretativo o estimativo. ¿Para qué estudiar capítulos de historia de la inteligencia con fines de seguridad y defensa? ¿Qué nos aporta el contraste, la comparación y la síntesis que conducen a leer el pasado con ojos de prospección y de futuro? ¿Resulta un ejercicio práctico y útil el estudio de reglamentos, instrucciones, reflexiones y tratados sobre información e inteligencia de hace doscientos o de mil años? ¿Es simplemente un ejercicio de erudición o una valiosa cantera de aportaciones y enseñanzas? ¿En qué medida el estudio de errores y aciertos es un factor activo en la mejora de las capacidades presentes del analista de inteligencia? ¿Se puede ponderar, medir y hacer un seguimiento


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del valor añadido que aporta el estudio crítico y sistemático de la historia de la inteligencia? ¿Qué nos ofrece (además de una indudable acumulación de datos y conocimiento del pasado) el estudio diacrónico, de la historia de las buenas y malas prácticas, de la utilización exitosa o catastrófica, en suma, de la inteligencia como factor decisivo en la adquisición de una ventaja competitiva, ya fuera en tiempo de guerra o de paz? Con los múltiples ejemplos históricos estudiados, con las numerosas lecturas que configuran una mente flexible, ágil y preparada, ¿qué puede hacer un analista de inteligencia? ¿Aplicarlos, extrapolarlos sin más o, por el contrario, configurar una especial “sensibilidad” personal e intelectual que mejore su intuición y sus capacidades analíticas por contraposición con numerosos ejemplos del pasado? ¿Qué brinda, en este sentido, este libro? Tal vez sea bueno, a la vez que aleccionador y estimulante, reivindicar los trabajos previos de Len Scott y Gerald R. Hughes1, Greenberg2 o los párrafos más recientes de Robert Dover y Michael S. Goodman con los que comienzan su volumen colectivo, precisamente sobre el estudio de casos en la historia de la inteligencia británica. Considero estas palabras justamente un buen comienzo para este libro: “Learning lessons from history is the most important task of security professionals in the early part of the twenty-first century (…) The organizing principle behind this book is that the failure to appreciate historical lessons is a widespread problem in all aspects of political and social life, and particularly within Intelligence communities”3. Aún más específicamente, según señala David Omand en su breve pero determinante capítulo: “The ability to learn from history is a key attribute of intelligence analysts”4.

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Len Scott y R. Gerald Hughes, “Intelligence, Crisis and Security: Lessons from History?”, Intelligence and National Security, vol. 21: nº 5, (2006), pp. 653-674. Harold M. Greenberg, “Intelligence of the Past; Intelligence for the future”, en Loch K. Johnson (ed.), Strategic Intelligence: understanding the Hidden Side of Government, Westport; London, Praeger, 2007, vol. 1, pp. 169-180. Robert Dover y Michael S. Goodman, (ed.), Learning from the Secret Past: Cases in British Intelligence History, Washington, Georgetown University Press, 2011, p. XI. David Omand, “Learning from the Secret Past”, en Robert Dover y Michael S. Goodman, (ed.), Learning from the Secret Past: Cases in British Intelligence History, Washington, Georgetown University Press, 2011, pp. 1-7.


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Otros autores, como Sheffield o Desportes matizan naturalmente las enseñanzas de la Historia advirtiendo de su utilización abusiva y, más concretamente, de la historia militar a la hora de suministrar modelos pretéritos como ejemplos aparentemente pertinentes para la toma de decisiones con carácter prospectivo5. No obstante, lo que interesa destacar en este libro no es eso exactamente. Se centra más bien en determinar hasta qué punto el estudio de la Historia, su método, sus modos de trabajo minuciosos y sistemáticos, capaces de elaborar hipótesis, recuperar fuentes, valorar críticamente su idoneidad o fiabilidad, obtener resultados, contrastarlos y, finalmente ofrecer nuevo conocimiento en forma de conclusiones y avances científicos, contribuye a la calidad de un buen análisis de inteligencia. Dicho de otro modo: no se trata tanto de si la Historia es aplicable por vía directa o indirecta, sino más bien si el analista debe incorporar a su perfil profesional tanto un interés, como una aplicación práctica y útil de la investigación histórica a su configuración mental de experto6. En nuestra infancia era frecuente que nuestros mayores, bien fuera en el seno de la familia o del colegio, nos recordasen que debíamos aprender de nuestros errores. ¿Has aprendido la lección?, solían decirnos, no sin severidad después de una buena reprimenda o, quién sabe, unos buenos azotes en virtud de la gravedad del desaguisado cometido. Solíamos asentir con cara circunspecta, más por temor a la repetición del castigo que por una sincera conciencia de lo ocurrido. Actualmente, la gestión del capital humano y las tendencias más innovadoras en torno al emprendedor, su bagaje intelectual y la experiencia vital que acumula son aspectos que refuerzan el valor del fracaso, del fallo, de la equivocación. Al menos una vez en la vida. Un curriculum inmaculado, lleno de perfección es sospechoso. La superación del fallo, la incorporación de lo positivo que la caída tiene y la asimilación de que no hay progreso sin error en el trayecto de toda una vida son algunos de los consuelos que el ser humano experimenta como consecuencia de su completa perfectibilidad y raíz de no pocas reflexiones filosóficas, políticas y espirituales durante siglos.

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Gary Sheffield, “Military Past, Military Present, Military Future: The Usefulness of Military History”. Rusi Journal, vol. 153: nº 3, (2008), pp. 102-107. Vincent Desportes, Décider dans l´incertitude, 2ª ed., París, Económica, 2007, pp. 49-58.


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Por otra parte, términos tales como flexibilidad, resiliencia, adaptación son de uso común no sólo en foros especializados sino en el lenguaje cotidiano. Si los unimos a otros habituales y denominados “estrella” como conocimiento, compartir, colaboración, sinergia, etc., dispondremos de una interesante síntesis lexicográfica que refleja no pocas realidades de nuestra vida actual. Por ello, el grado de adaptación de un, pongamos por caso, analista de inteligencia, a los vaivenes de las relaciones internacionales en el área de su competencia requiere no sólo conocimientos previos sino aptitudes y actitudes conducentes a contemplar la realidad más inmediata con una perspectiva amplia e integral. Lo que comúnmente denominamos “tener otras miras más amplias”. También requiere una disposición, una actitud particular. Disponer de ejemplos históricos y comprender casos reales de éxito y fracaso son tareas que mejoran la capacidad de aprendizaje de las organizaciones por un lado y, sobre todo, el grado de adaptación flexible a las inclemencias de un mundo rápido y global. Dicho de otro modo: estudiar el pasado ensancha la mente del analista y le dota de flexibilidad de pensamiento ayudándole a la búsqueda creativa de soluciones. Y digo bien: ayudando, guiando, no simplemente extrayendo fórmulas de la historia, como si de un inmenso repositorio de ejemplos se tratase. Incorporar las enseñanzas del pasado no es sinónimo de aplicación de fórmulas prescritas ni “respuestas de academia” según la expresión el célebre historiador de la guerra, recientemente fallecido, el británico John Keegan. Propósito de mejora y superación del error están asociados, ineludiblemente, al concepto cristiano de perdón y firme voluntad de enmienda (sistemáticamente debilitada y reiteradamente vulnerada) tras haber tomado plena conciencia del fallo, del error, de la caída. Se diría que proyectamos ad futurum la promesa de hacer las cosas mejor a partir de dos vectores: el aprendizaje de lo que se hizo mal y la libre voluntad de querer superar o mejorar esa falla. Por ello, lejos de apartar el error de nuestras vidas, se le eleva ahora como material de estudio y como resultado fallido en su conclusión pero aprovechable en su disección de causas, circunstancias y explicaciones. Las estanterías de novedades se llenan de títulos que propician el estudio sistemático del fracaso puntual, de la experiencia infructuosa porque, lejos de ser algo estigmatizado comienza a ofrecer aristas positivas


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y de aprovechamiento futuro7. Ahora, el emprendedor debe haberlo intentado y se ve con buenos ojos que en alguna ocasión no lo haya conseguido. Se habla incluso del fracaso como uno de los activos de la organización. Sin embargo, no es algo nuevo. También estas páginas acumulan numerosos ejemplos que, apuntados por los tratadistas políticos, diplomáticos y militares que podríamos denominar clásicos, hicieron del aprendizaje de los errores, de la enseñanza del pasado y del estudio sistemático de las buenas y malas prácticas, un elemento decisivo en la configuración del proceso de toma de decisiones y del liderazgo activo. Este libro mostrará con frecuencia el aprendizaje de los errores y la forja de la toma de decisiones basada en el análisis sistemático de la historia. Y lo hará en muchas ocasiones apelando a la enorme cantidad de enseñanzas reaprovechables tomadas unas veces de la historia militar, aunque no sólo ni en exclusiva. De hecho, conviene ya establecer una distinción entre dos ámbitos que van a transitar por estas páginas casi de manera simultánea o a la par: por una parte la Historia en general (y de la guerra en particular) como acumulación de enseñanzas de muy variado signo (razonamiento, adaptación, flexibilidad, liderazgo, observación, integración de fuentes de información, etc.) y, por otra, la propia historia de la inteligencia, con ejemplos de buenas y malas prácticas, casos exitosos o completos fracasos, tanto en época de guerra como de “paz”. Parece razonable argumentar que, cuanto más nos alejemos de nuestra época, menor interés de aplicación tendrán los ejemplos estudiados. Clausewitz, citado en no pocas ocasiones en estas páginas, tampoco fue insensible a esta cuestión: “Cuando más se retrocede en el tiempo, tanto menos útil resulta la historia militar, que se vuelve más pobre y esquemática. La historia de la antigüedad es, sin duda, la más inútil y esquemática de todas”. Los ejemplos tomados de épocas remotas tienden progresivamente a diluir su utilidad y aplicación actual conforme más se alejan en el tiempo y más antiguos son los ejemplos históricos estudiados. Las enseñanzas de la historia militar que proporcionaron Tucídides, César o Polibio a los tra-

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Nassim Taleb, autor de El cisne negro, ha sido uno de los últimos autorres en cuya obra Antifragile, recientemente publicada, es posible bucear en el concepto de aprovechamiento del error, haciéndonos más resistentes, más antifrágiles por vía de aprendizaje.


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Diego Navarro Bonilla

tadistas del Renacimiento podían mantener todavía, antes de la revolución militar moderna, el calor de sus rescoldos. Admirar por caso, la obra de Pietro Sardi Romano (Corona Imperiale dell´Architettura militare, Venetia, Barezzo Barezzi, 1618) obliga a analizar las múltiples referencias consignadas en sus márgenes y destinadas a glosar a los autores de la Antigüedad para corroborar las enseñanzas y demostrar con ejemplos históricos las propias sentencias del autor italiano. Pasar cuidadosamente sus páginas impresas en buen papel veneciano permite anotar las continuas menciones hechas a estos autores y también a las célebres Estratagemas de Sexto Julio Frontino y, sobre todo, el gran tratado de Vegecio, verdadera autoridad continuamente referida en la tratadística del siglo XVI. Pero en el siglo XVIII, las enormes transformaciones sufridas en la concepción teórica de la guerra por un lado, y por otra en las capacidades técnicas del combate difuminaban (aunque nunca las eliminaron del todo) las posibles influencias y, por consiguiente, la aplicación de aquellas enseñanzas de unas guerras remotas, tal vez idealizadas por las corrientes humanísticas pero que cada vez tenían menos semejanzas a lo que sucedía en pleno siglo de las luces. Sin embargo, esto mismo no sería de igual consideración en materia de inteligencia ya que, hasta la introducción de la telegrafía y la telefonía en el siglo XIX, la concepción de la inteligencia se basó en principios, métodos y limitaciones que seguían prácticamente inmutables desde antiguo. Sin inteligencia de señales propiamente dicha, la acción de las “inteligencias secretas” descansaba casi en exclusiva (con permiso de un protoperiodismo y suministro de información en abierto de enorme utilidad para el sistema de embajadas desde el siglo XVI o de una cartografía cada vez más precisa) en lo que espías, agentes, exploradores e inteligentes, suministraron. En definitiva, en lo que actualmente denominaríamos inteligencia humana o Humint. Las cosas parecían haber cambiado infinitamente entre el envío, recepción y uso en el nivel táctico de los avisos secretos que diariamente recibía el general Ambrosio Spínola en su puesto de mando frente a Breda (1625) y el suministro continuo de información obtenida por soldados británicos en la provincia afgana de Helmand (2008). Sin embargo, se trate de inteligencia tanto de capacidades (inteligencia física) como de intenciones (inteligencia verbal), la línea temporal que se establece permite identificar afinidades y elementos históricamente concurrentes. En suma: patrones


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