Claves para unas relaciones sociales sostenibles Fidel Molina-Luque
estudios de economía y sociología
978-84-18656-90-3
tirant
humanidades
estudios de economía y sociología
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humanidades
Fidel Molina-Luque
Por ello, este libro quiere dirigirse a un público amplio, deseoso de comprender las relaciones humanas desde un punto de vista actual, complejo y sociológico. Bajo el prisma de la Sociología y de las Ciencias Sociales en general, nuestro estudio identifica y debate la vulnerabilidad de la especie humana. Esta vulnerabilidad tiene mucho que ver tanto con la sostenibilidad natural como con la sostenibilidad social y, en definitiva, con la sostenibilidad humana y la convivencia. La solidaridad es el antídoto contra la vulnerabilidad de la especie humana. En este sentido, la Sociología es una conversación con la experiencia humana que pretende mejorar las relaciones sociales, las relaciones interpersonales y la convivencia. En definitiva, mejorar la sociedad. Pretendemos llevarlo a cabo con un nuevo concepto sociológico trillado para el lector. Este concepto, la “Profiguración”, va a ser el hilo conductor para analizar y proponer nuevas alternativas de convivencia y solidaridad, para explicar y comprender las relaciones personales y sociales entre generaciones, en un entorno de análisis crítico, de diálogo y de reflexión. Y es que las palabras tienen un valor performativo sobre la realidad, crean noción de la realidad social. Nombrar una idea, dar nombre a enfoques renovados y renovadores, es identificar posibles alternativas de debate y de orientar la acción. Se dice que si algo no se nombra no existe y, al contrario, si se le dota de mención nos permite comprender y actuar. Se trata de poner en valor la importancia de la interdependencia entre las personas para superar la soledad no deseada y afrontar una vida plena a lo largo de las diferentes etapas y edades, sobre una base necesaria de relaciones intergeneracionales. Los seres humanos, vulnerables, somos interdependientes y necesitamos las interacciones sociales, más o menos cercanas, para ser reconocidos y reconocer al otro, para aceptarnos, cooperar… y convivir.
Claves para unas relaciones sociales sostenibles
Esta obra, fruto de diversas investigaciones empíricas y reflexiones teóricas, tiene como objetivo promover la solidaridad entre generaciones y superar el edadismo (la discriminación por razones de edad). Es una reflexión holística sobre la sostenibilidad humana, tanto desde el plano ecológico como social, ya que deben considerarse conjuntamente, ensamblando naturaleza y sociedad de forma sustentable.
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CLAVES PARA UNAS RELACIONES SOCIALES SOSTENIBLES Profiguración, convivencia y solidaridad
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES
Manuel Asensi Pérez
Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València
Ramón Cotarelo
Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia
Mª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València
Juan Manuel Fernández Soria
Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València
Pablo Oñate Rubalcaba
Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València
Joan Romero
Catedrático de Geografía Humana Universitat de València
Juan José Tamayo
Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid
Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales
CLAVES PARA UNAS RELACIONES SOCIALES SOSTENIBLES Profiguración, convivencia y solidaridad
FIDEL MOLINA-LUQUE
tirant humanidades Valencia, 2022
Copyright ® 2022 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant Humanidades publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.
© Fidel Molina-Luque
© TIRANT HUMANIDADES EDITA: TIRANT HUMANIDADES C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email: tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-18656-91-0 Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf
La “Profiguración” es un elemento clave de reflexión para mejorar la convivencia y las relaciones entre individuos. Es la promoción de la interdependencia intergeneracional, la socialización en la que se favorece y se impulsa dicha interdependencia entre generaciones y, por ende, la interdependencia en general, en los diversos ámbitos como la cultura, la clase social y el género. La Profiguración es un concepto descriptivo de un nuevo tipo de socialización que aúna y transciende los tres tipos que en su día identificó Margaret Mead y actualiza, con un desarrollo aquilatado en lo contemporáneo, las propuestas de Norbert Elias. En este sentido, la profiguración es, al mismo tiempo, una propuesta éticopolítica para la situación actual. Es una propuesta de intervención para superar la ruptura generacional y mejorar la convivencia social, en el marco de un nuevo contrato social entre generaciones (Fidel Molina-Luque) “Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el arte de vivir juntos, como hermanos” (Martin Luther King Jr.) “Si queremos un mundo de paz y justicia hay que poner decididamente la inteligencia al servicio del amor” (Antoine de Saint-Exupéry) “La solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo” (Eduardo Galeano)
Índice 1. Introducción que hay que leer: la Profiguración como alternativa..................................................................................................... 11 2. Socialización y Profiguración: individuos y grupos................... 25 2.1. Procesos de socialización, identidad e interdependencia............... 25 2.1.1. Socialización y profiguración............................................. 25 2.1.2. La socialización y la compleja construcción de la identidad.................................................................................... 29 2.1.3. Socialización profigurativa, interculturalidad e interdependencia.......................................................................... 32 2.2. El gusto por estar juntos: las relaciones humanas, la sociabilidad y la soledad.................................................................................. 35 2.2.1. Las relaciones humanas..................................................... 35 2.2.2. La sociabilidad y la amistad.............................................. 36 2.2.3. La soledad real y/o percibida............................................. 37 2.3. Solidaridad, calidad de vida y felicidad........................................ 40 2.3.1. La solidaridad................................................................... 40 2.3.2. Calidad de vida y felicidad................................................ 43
3. Sociedad profigurativa, Sostenibilidad e Interdependencia intergeneracional: ¿tener reloj o tener tiempo?............................... 49 3.1. El tiempo social y generacional: pasado, presente y futuro.......... 49 3.2. La sostenibilidad en el marco de una sociedad profigurativa........ 51 3.3. La interdependencia y la figuración: motores para la sostenibilidad social.................................................................................... 54 3.3.1. Sostenibilidad social y sociedad profigurativa.................... 54 3.3.2. Interdependencia y figuración............................................ 55 3.3.3. Sostenibilidad y habitus..................................................... 56 3.4. Sostenibilidad ecológica y sostenibilidad social: el reto fundamentalmente humano de este siglo (y de los siguientes, si los hubiere)........................................................................................... 58 3.4.1. Sostenibilidad humana, ODS y Profiguración.................... 58 3.4.2. Capitalismo y Sostenibilidad............................................. 61 3.5. Relevo generacional y/o acompañamiento intergeneracional: envejecimiento sabio y relaciones interpersonales............................ 63 3.5.1. Sostenibilidad y envejecimiento......................................... 63 3.5.2. Profiguración y envejecimiento activo................................ 65 3.5.3. Procesos y estrategias de envejecimiento............................ 69
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4. Redes personales y redes sociales: el envejecimiento vital y las emociones humanas en sociedad................................................... 73 4.1. La importancia de las redes personales: “solución” al sentimiento de soledad y “casi” a la finitud de la vida..................................... 75 4.1.1. La vejez............................................................................. 75 4.1.2. La muerte.......................................................................... 77 4.1.3. El Buen Vivir y la buena muerte........................................ 80 4.1.4. La sabiduría vital, la profiguración y las redes personales.. 84 4.2. Las redes sociales y la socialización digital: entre la libertad, la interdependencia y la adicción..................................................... 88 4.2.1. Redes sociales y globalización........................................... 88 4.2.2. Contradicciones y paradojas de la socialización digital...... 90 4.2.3. Brecha digital.................................................................... 94 4.3. Las emociones en las redes sociales de Internet: ¿se potencian por igual?........................................................................................... 95 4.3.1. Emociones positivas y emociones negativas....................... 96 4.3.2. Envidia, vanidad y derivados: ¿el signo de los tiempos?..... 98
5. Convivencia y Conflicto: la cohesión social entre generaciones...................................................................................................... 101 5.1. La violencia directa e indirecta, y el edadismo............................. 102 5.2. Cohesión social entre generaciones.............................................. 105 5.3. La gestión alternativa de los conflictos......................................... 110
6. Conclusiones: convivencia y solidaridad en una sociedad profigurativa........................................................................................... 115 Bibliografía............................................................................................. 129
1. Introducción que hay que leer: la Profiguración como alternativa “He comprendido que mi bienestar sólo es posible cuando reconozco mi unidad con todas las personas del mundo, sin excepción” (León Tolstoi) “¿Cuál es la esencia de la vida? Servir a otros y hacer el bien” (Aristóteles)
Esta obra tiene como objetivo la transferencia de conocimiento y la innovación, en el marco de una creatividad crítica, fruto de diversas investigaciones y de la reflexión y debate de décadas de estudio. Por ello, esta reflexión quiere dirigirse a un público amplio, deseoso de comprender las relaciones humanas desde un punto de vista actual, complejo y sociológico. La Sociología, en palabras de Bauman, es una conversación con la experiencia humana y, en el marco de la “imaginación sociológica” que propugnara Mills, se pretende mejorar las relaciones sociales, las relaciones interpersonales y la convivencia. En definitiva, mejorar la sociedad. Lo pretendemos llevar a cabo con un neologismo, con un nuevo concepto sociológico trillado para el lector. Este concepto, fruto de las propias investigaciones y de la creatividad crítica que mencionábamos anteriormente, es el hilo conductor para explicar y comprender las relaciones personales y sociales entre generaciones, en un entorno de análisis crítico, de diálogo y de reflexión. Y es que las palabras tienen un valor performativo sobre la realidad, crean noción de la realidad social. Nombrar una idea, dar nombre a enfoques renovados y renovadores, es identificar posibles alternativas de debate y de orientar la acción. Se dice que si algo no se nombra no existe y, al contrario, si se le dota de mención nos permite comprender y actuar. Así, este libro pretende aportar el concepto de “Profiguración” y de “Socialización Profigurativa”, como elemento clave de reflexión para mejorar la convivencia y la relación entre individuos (Molina-Luque, 2017, 2019, 2020 y 2021a). Pretende no ser atemporal, en un marco
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global (a ser posible no eurocéntrico) y holístico. El tiempo histórico es fundamental en Sociología y en el análisis de las cuestiones individuales y sociales. El marco global lo fundamentamos en las bases del tipo de socialización, según la transmisión cultural de Margaret Mead. De esta misma manera, el nuevo concepto de Profiguración amplía los tres tipos que identificó en su día la brillante y controvertida antropóloga, en relación con cuestiones de fortalecimiento de las relaciones intergeneracionales y, por ende, dándole una nueva visión para atenuar y/o superar la ruptura entre generaciones que Mead definía como planetaria y universal. En este sentido, también nos basamos en diversas cuestiones de la Sociología Figurativa de Norbert Elias, de la figuración y de la interacción humana, de la interdependencia entre individuos, sin separar individuo y sociedad, que conforman un continuum, planteando en nuestro caso este nuevo concepto, el de la Profiguración. Dicho concepto promueve esta figuración que plantea Elias como la interdependencia que se da entre los individuos, articulando, de esta manera, lo social (las estructuras sociales) y lo individual (la subjetividad). La realidad social aparece y se desarrolla a partir de la interdependencia de las acciones de los individuos, en el marco de los contextos históricos determinados (que se crean y se recrean a su vez, entre estas figuraciones). Estas acciones de los individuos inciden sobre la construcción social y a su vez, estas estructuras sociales promueven y limitan sus propias acciones. La compleja construcción de la identidad es un ejemplo también de todo ello. Las personas, cada una de nosotras, vamos construyendo nuestra identidad individual que, precisamente porque es individual, es una identidad social. Nuestra identidad individualizada la vamos construyendo entre el contacto y la interdependencia de las otras personas, de tal manera que tenemos una imagen particular de nosotros mismos, pero también suponemos una imagen que los demás tienen de nosotros. Al mismo tiempo, formamos parte —de manera individual y colectiva— de una identidad social, con la que nos sentimos más o menos cómodos e integrados: género, clase, ethos profesional, seguidores de un equipo deportivo, miembros de una asociación, de un partido político, etc.
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Norbert Elias define la figuración social como una red de relaciones y grupos interdependientes. Los individuos nos constituimos como sujetos de manera relacional y también procesual. La figuración, por tanto, hace referencia a una construcción en proceso, dinámica: “las sociedades no son más que configuraciones de hombres interdependientes, lo social queda irremediablemente atado al individuo y a la inversa, lo individual no puede ser concebido y por tanto analizado por fuera de lo social” (Elias, 1993: 31). El mismo Elias distingue entre estructuras y figuraciones: cuando vemos a las personas como sociedades, las denominamos estructuras, pero cuando vemos a las personas como individuos, las denominamos figuraciones. En este sentido, la estructura —por ende— no deja de ser el esquema o figuración de los individuos interdependientes que forman el grupo o la sociedad. Como vemos también, el concepto de figuración se puede aplicar tanto a pequeñas como a grandes agrupaciones sociales, tanto el grupo-aula en una escuela, como la escuela en su conjunto, una ciudad o un estado. De hecho, en uno de los primeros esquemas del libro Sociología fundamental, Elias (2008: 15-16) ilustra el esquema de lo que puede ser una figuración de individuos interdependientes: “Familia”, “Estado”, “Grupo”, “Sociedad”, etc. La figuración, por tanto, es una agrupación social (pequeña o grande). Como especifica el mismo autor, las personas individuales están ligadas unas a otras de manera muy diversa (por sus vinculaciones o dependencias recíprocas) y, debido a ello, constituyen entre sí entramados de interdependencia o figuraciones con equilibrios de poder más o menos inestables (familias, escuelas, ciudades, capas sociales o estados)1.
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Norbert Elias presenta numerosos ejemplos también de la vida cotidiana: “Cuando cuatro personas se sientan en torno a una mesa y juegan a las cartas, constituyen una figuración. Sus acciones son interdependientes. (…) a pesar de todas las expresiones objetivadoras, está claro en este caso que el transcurso del juego resulta del entramado de las acciones de un grupo de individuos interdependientes. (…) Lo que se entiende aquí por figuración es el modelo cambiante que constituyen los jugadores como totalidad, esto es, no solo con su intelecto, sino con toda su persona, con todo su hacer y todas sus omisiones, en sus relaciones mutuas. (…) esta figuración constituye un tejido de tensiones. La interdependencia de los jugadores, que es la premisa para que constituyan entre sí una
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De acuerdo con Guerra (2010: 83), Elias define la figuración a partir de las relaciones de poder, los entramados de interdependencia entre los sujetos, como aliados o como adversarios. Así, Elias promueve con esta Sociología Figuracional una consideración del ser humano en su conjunto, mientras que otras teorías sociológicas sólo se focalizan en algún aspecto concreto de la actividad humana: la Sociología del Comportamiento sólo observa acciones y la Fenomenología sólo observa experiencias. La figuración supone un tejido de tensiones, una interdependencia como aliados, pero también como adversarios; lo cual comporta cooperación y conflicto. En este sentido, la “Profiguración” va más allá, promoviendo la idea (la actitud y la acción) de que la cooperación y el conflicto no dejan de ser la doble cara de una misma moneda. En muchas ocasiones, precisamente porque cooperamos también tenemos conflicto. Y en otras ocasiones, el resultado de la resolución de los conflictos puede ser una oportunidad de mejora para las relaciones sociales. No abogamos, como veremos en otro capítulo del libro, por crear y/o mantener un conflicto de manera gratuita. Pero como el conflicto es inherente al ser humano como ser social, hemos de aprovechar para resolverlo de la mejor manera posible, pacíficamente, siendo una verdadera oportunidad para la mejora de la convivencia social. Y es que, en ocasiones, el conflicto se asimila con la violencia, cuando ésta es una (mala) manera de (no) resolver un conflicto. Uno de los conflictos sociales que se suele destacar es el que se da entre las generaciones, puesto que no deja de ser un encuentro, cuando no un encontronazo, entre poder, estructura y acción, en la vida cotidiana y marcado por el propio curso de vida. Margaret Mead hablaba de brecha o ruptura generacional, de conflicto intergeneracional de escala planetaria, aunque reconocía la importancia de la socialización enmarcada en la cultura de cada grupo social. Aun cuando se pueda destacar un ánimo conciliador de diálogo entre generaciones, lo cierto es que en la sociedad moderna y postmoderna, la antropóloga distinguía tres tipos de cultura según la preponderancia de un tipo
figuración específica, es no sólo su interdependencia como aliados, sino también como adversarios” (Elias, 2008: 154-155).
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de socialización u otro. Pero sobre todo, lo que venía a destacar era la aparición de un nuevo actor social, el joven. Así, la socialización tradicional (la que Durkheim también empleaba, en definitiva, para definir la educación) la identificaba con la cultura “postfigurativa”, ya que se destaca la existencia de una cultura configurada totalmente. Las personas mayores son las que marcan las pautas y las que poseen el saber, por su experiencia vital, en palabras de la propia Mead: “el pasado de los adultos es el futuro de cada nueva generación: sus vidas proporcionan la pauta básica” (Mead, 2019: 40). En nuestro refranero popular encontramos así mismo una sentencia que lo ilustra bien: “sabe más el diablo por viejo que por diablo”. La experiencia de la vida otorga una sabiduría que permite marcar las pautas y configurar el modelo de las generaciones siguientes. Cuando este tipo de socialización de cultura postfigurativa entra en cuestionamiento, por la adultez temprana o media, es decir por los hijos/as de esos adultos mayores, en relación con la transmisión a los niños/as y jóvenes, pero no tanto para romper con ello, hablaríamos de cultura “cofigurativa”. Este tipo de socialización también destaca la importancia de configuración entre iguales, entre los coetáneos; tanto los niños como los adultos aprenden de sus pares. Por último, se desarrolla una configuración de cultura que aparece de una socialización que proviene desde los jóvenes hacia los adultos, la cultura “prefigurativa”. Algunos ejemplos característicos de ello, entre otros, es el mundo de las TIC, en el que la plasticidad y flexibilidad en el aprendizaje dota a los jóvenes de un marcado liderazgo en la socialización. Según Martín Barbero (2004) las posibilidades que se abren para los jóvenes en la prefiguración, hunden sus raíces en una socialización cofigurativa previa, en la que los padres (la generación de en medio) sirven de cómplices para que los hijos introduzcan cambios en los modelos de conducta, en los patrones de comportamiento que ellos mismos como padres, no se atrevieron a cambiar, en relación con los adultos mayores (los abuelos). De acuerdo con Ariño (2005) no existe una guerra intergeneracional, pero sí una segmentación de edades con ciertas tensiones, siendo quizá excesiva la sentencia de Wallace (2000) cuando habla de la sustitución de la lucha de clases por la lucha de edades, en un conflicto
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generacional. Lo que se afianza es la idea y la práctica de que cada vez hay menos ligazones entre viejas y nuevas generaciones en lo que Narodowski y Snaider (2017), en el sentido de Lipovetsky (1992), han venido a denominar sociedad post-sacrificial. Estos autores lo relacionan precisamente con nuestra cultura que es ahora “prefigurativa”, según ellos, en los términos de Mead, y que comporta también que las viejas generaciones apenas consideran el sacrificio por los hijos e hijas o por los alumnos y alumnas2: “una acción que a veces es menester ejercer inexorablemente porque en ciertos márgenes etarios o actitudinales aún no es posible confiar en los niños, niñas o adolescentes una práctica susceptible de reconocimiento” (Narodowski, 2016). De alguna manera, la crianza se terceriza en instituciones. Se deja que el Estado o el mercado sea la alternativa al cuidado familiar y comunitario. En cambio el mandato cultural “postfigurativo” (y “cofigurativo”) era el cumplimiento obligatorio por parte de las personas adultas del cuidado (y sacrificio) hacia las generaciones de adultos mayores y, en esta línea, también de los más jóvenes. Como vemos, ni una ni otra fórmula parece afianzar positivamente una comunicación real, diálogica, entre generaciones. En la fórmula “prefigurativa” porque las tensiones etarias provocan un cierto “desapego” pretendidamente individualizador con un excesivo desajuste por el cuidado entre generaciones. Pero la fórmula “cofigurativa”/“postfigurativa” tampoco es justa en una pretendida solidaridad intergeneracional, basada realmente en un sacrificio de los hijos hacia los mayores, sobre todo en clave femenina, las hijas, las nueras, las hermanas, que son las cuidadoras. En su día, me llamó la atención la lectura de un libro de Giddens, Un mundo desbocado, en el que en el apartado dedicado a la Familia, hacía una confesión familiar algo sobrecogedora: “Si alguna vez me tienta pensar que la familia tradicional puede ser, después de todo, la mejor, me acuerdo de lo que
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Dichos autores se hacen eco también de diversos estudios que se han realizado desde la Sociología que muestran que el sacrificio adulto tiene distintas formas de realización en contextos socioculturales diferentes. En este sentido, señalan el estudio para el caso inglés de Sue Middleton, Ashworth y Barithwaite (1997) que muestra que en términos relativos el sacrificio de los padres y las madres respecto de sus hijos y sus hijas es inversamente proporcional al nivel socioeconómico, es decir que cuanto más pobre es un hogar, se destina una proporción mayor de sus recursos al cuidado de los hijos y las hijas (Narodowski y Snaider, 2017: 8).
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mi tía abuela me dijo una vez. Debió de tener uno de los matrimonios más largos conocidos: estuvo con su marido más de sesenta años. Una vez me confesó que había sido profundamente infeliz con él la mayoría del tiempo. En su época no había escapatoria” (Giddens, 2000: 7879). Evidentemente nosotros no estamos necesariamente en contra de un matrimonio o una relación de pareja en general, longevo y de por vida, si libremente y por amor se consolida3, pero sí de la “obligación” machista que pueda considerar a la mujer, la cuidadora por antonomasia y sobre todo, por eso, por “obligación”. Se debe combinar el cuidado entre generaciones con la libertad personal y conjunta, no se está en contra en absoluto de la solidaridad intergeneracional. Precisamente la “Profiguración” aboga por ésta, por la solidaridad entre generaciones, pero justamente por ser “intergeneracional” no se puede enmarcar en un modelo “cofigurativo”/“postfigurativo”, y difícilmente será una alternativa única la perspectiva “prefigurativa”. En este sentido, lo que se debe trabajar prioritariamente en relación con el desequilibrio y las posibles tensiones etarias, es la solidaridad desde los adultos, situados entre los jóvenes y los adultos mayores. Los jóvenes cada vez tienen más dificultad en encontrar su sitio reconocido en la sociedad y gozan de poco poder real, al igual que los adultos mayores que sobre todo, cuando entran en situaciones de dependencia, pueden ser los grandes olvidados. Los jóvenes y los adultos mayores suelen encabezar situaciones paradigmáticas de edadismo. En cambio a los adultos, de manera profigurativa, se les debería recordar su importancia en el eslabón entre generaciones, entre el pasado reconocido y el futuro esperanzador.
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De hecho hay autoras como Sheila Hen (profesora de Negociación en Harvard) que considera que es mejor, si es posible, una relación para toda la vida que unas cuantas. Esta investigadora en Negociación y Conflictos destaca que la pareja de por vida, con los años, gana una historia compartida, en la que las dos personas saben cómo son y de hecho, acaban conviviendo con diversas personas, porque van cambiando. Se da, además, la posibilidad de una aceptación madura con correcciones compartidas: “corregir juntos consolida la perspectiva que la relación es a largo plazo, cosa que genera oxitocina, la hormona del bienestar, que a su vez predispone para el sexo. Si no hay progreso compartido, la hormona se disipa, pero si mejoras en la relación, se va reponiendo” (“La Contra”, La Vanguardia, 10/06/2014).
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En este sentido, como indicamos en el libro El nuevo contrato social entre generaciones. Elogio de la Profiguración4, el cuidado entre generaciones obliga a pensar y actuar sobre el presente, principalmente, pero sin descuidar el futuro, con las lecciones aprendidas del pasado. Nuevas propuestas interdisciplinares se vislumbran de manera embrionaria para vincular las diversas generaciones en una corresponsabilidad sostenible. Entre otras, destacamos el movimiento japonés del denominado “Future Design” (Saijo, 2020), algo así como diseño (del) Futuro, que se pregunta por los tipos de sistemas sociales necesarios para dejar a las generaciones futuras entornos y sociedades sostenibles. Ese es un gran objetivo que implica todas las generaciones, jóvenes, adultos y adultos mayores, porque si no, no tiene sentido y carecería de viabilidad. Por tanto, es un objetivo en el marco de la Profiguración. En todo caso, se habla de un rasgo humano que es la “futurabilidad” (futurability), con el que las personas experimentan un aumento de la felicidad debido a que deciden y actúan de acuerdo con beneficios para las generaciones futuras. Y también de la “generatividad” (generativity) entre adultos jóvenes, de mediana edad y mayores, que implica participar activamente en un comportamiento que crea valor para la siguiente generación. De acuerdo con Saijo, se plantea la elaboración, en el marco de un cambio de mentalidades moderno, de una “generación futura imaginaria” que establezca un nuevo contrato social basado en un fuerte altruismo hacia el futuro generacional. La Profiguración es, así, la promoción de la interdependencia intergeneracional y la Socialización Profigurativa es la socialización en la que se favorece y se impulsa dicha interdependencia entre generaciones y, por ende, la interdependencia en general, en los diversos ámbitos como la cultura, la clase social y el género. La profiguración es, en definitiva, un concepto descriptivo de un nuevo tipo de socialización que aúna y transciende los tres tipos que en su día identificó Margaret Mead y actualiza, con un desarrollo aquilatado en lo contemporáneo, las propuestas de Norbert Elias. En este sentido, la profiguración es, al mismo tiempo, una propuesta éti-
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Molina-Luque, F. (2021a). El nuevo contrato social entre generaciones. Elogio de la Profiguración. Madrid: La Catarata.
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co-política para la situación actual. Es una propuesta de intervención para superar la ruptura generacional y mejorar la convivencia social, en el marco de un nuevo contrato social entre generaciones. A lo largo de este libro vamos a ir concretando (y desarrollando) la profiguración como concepto descriptivo y como propuesta éticopolítica en los diferentes capítulos: socialización, sociabilidad y solidaridad; sostenibilidad; comunicación y redes sociales; convivencia y conflicto. Esta obra es fruto de la propia investigación y reflexión, pero también de las reflexiones e investigaciones de otros científicos sociales. Al fin y al cabo, la ciencia avanza “a hombros de gigantes”. Es un libro de investigación y transferencia, con el ánimo de divulgar conocimiento entre un público general interesado en las vicisitudes sociológicas de la vida humana, individual y grupal, de la vida en sociedad y, en esta línea, en entender y mejorar la convivencia. Estamos por una sociología comprometida, la Sociología Pública, en términos de Gans, Agger o Burawoy, y por ello abogamos por involucrar a un público no especializado y, sin descartar totalmente los términos académicos, ampliar el análisis, la reflexión y el debate para mejorar la sociedad. No en vano, la sociología desde su nacimiento ha tenido ese objetivo de revelar lo oculto y de “cazar mitos” para sustentar dicha mejora. La sociología, de acuerdo con Bauman, debe tener una función emancipadora a través de una actitud crítica en la comprensión de las condiciones sociales en las que viven las personas, en una sociedad cambiante. En esta línea, y en el marco de dicha sociología crítica, pública e interpretativa, hemos realizado una serie de investigaciones, cualitativas y cuantitativas, en la última década, basadas a su vez en las de la década anterior, sobre temas relacionados con la cultura, la construcción de la identidad, la educación intercultural, la resolución de conflictos (conflictología) y las relaciones intergeneracionales (jóvenes y ancianos; envejecimiento activo, etc.). Las investigaciones y reflexiones teóricas se han centrado en España, en Europa y en Canadá, pero también han comportado el estudio de otras realidades latinoamericanas como Argentina (básicamente la región NOA), México y Chile.
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Así, iniciamos esta monografía con un primer apartado en el que analizamos la socialización y la construcción de la identidad (individual y social). Aquí exponemos también, en relación con la socialización, los tres tipos que plantea Margaret Mead: transmisión cultural postfigurativa, cofigurativa y prefigurativa, según tenga más preponderancia en la socialización, la experiencia vital (de los adultos mayores), la experiencia de los iguales o la flexibilidad e innovación de los jóvenes. En este sentido, proponemos la nueva conceptualización integradora e intergeneracional de la socialización, que hemos venido en denominar profigurativa. Ello nos da pie a hablar en el siguiente capítulo de la profiguración, este nuevo concepto que planteamos sobre la base de la clasificación de estos tipos de cultura de Margaret Mead y de la figuración de Norbert Elias. En esta línea, articulamos diversas propuestas de dichos autores (y de otros científicos sociales) para proponer argumentos sólidos que favorezcan las relaciones intergeneracionales en una sociedad profigurativa y avanzar no sólo en el envejecimiento activo sino también en el diálogo intergeneracional que supere la dada por sentada, ruptura entre generaciones. En este contexto es pertinente abrir un enfoque más amplio, holístico, de la sostenibilidad humana, tanto desde el plano ecológico como social que, finalmente, deben considerarse conjuntamente, ensamblando naturaleza y sociedad de forma sustentable. Sobre esta base, el siguiente apartado trata sobre las redes sociales y su vinculación con la interdependencia de los individuos. El uso y el abuso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en su ámbito reticular, las diferencias etarias en dicho uso y en la elección de redes, presenta en ocasiones cierto “edadismo”. El edadismo, en términos generales, lo podemos definir como un tipo de discriminación basado en la edad, aunque en la mayoría de ocasiones tiene que ver con la discriminación de las personas mayores (personas viejas, ancianas, de la “tercera edad”, “adultos mayores”, “sénior”). Todo ello ligado con la idea y la realidad de la vejez, la soledad, la muerte, la sabiduría y el “Buen vivir”. En relación con las redes sociales de Internet, se presenta el desarrollo de emociones positivas como el afecto, el agradecimiento o el humor, pero también emociones negativas como la vanidad e incluso la soberbia. Con esto último se da una exhibición de lo más personal, cuando no, un exceso