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Diachronica Hispanica Dirección Juan Pedro Sánchez Méndez (Université de Neuchâtel) Secretarios Viorica Codita (Université de Neuchâtel) Antonio Corredor Aveledo (Université de Neuchâtel) Natacha Reynaud-Oudot (Université de Neuchâtel) Consejo de redacción Mariela de La Torre (Université de Fribourg) Francisco Javier Satorre Grau (Universitat de València) Consejo asesor científico Eugenio de Bustos Tovar (Universidad Complutense de Madrid) Miguel Calderón Campos (Universidad de Granada) Rolf Eberenz (Université de Lausanne) Mª Teresa Echenique Elizondo (Universitat de València) José Mª Enguita Utrilla (Universidad de Zaragoza) Mª Teresa García Godoy (Universidad de Granada) José Mª García Martín (Universidad de Cádiz) Jens Lüdtke (Universität Heidelberg) Mª José Martínez Alcalde (Universitat de València) Elena Rojas Mayer (Universidad de Tucumán/ CONICET) Angela Schrott (Universität Kassel) Ingmar Söhrman (Göteborgs Universitet)

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


TEMAS, PROBLEMAS Y MÉTODOS PARA LA EDICIÓN Y EL ESTUDIO DE DOCUMENTOS HISPÁNICOS ANTIGUOS

JUAN PEDRO SÁNCHEZ MÉNDEZ MARIELA DE LA TORRE VIORICA CODITA (eds.)

Valencia, 2015


Copyright ® 2015 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant Humanidades publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com. – Ouvrage publié avec le soutien de la Faculté des lettres et sciences humaines de l’Université de Neuchâtel. – La publicación de este volumen ha sido cofinanciada por el proyecto I + D de referencia FFI2010-18736 (Fondos FEDER).

© JUAN PEDRO SÁNCHEZ MÉNDEZ MARIELA DE LA TORRE VIORICA CODITA (EDS.)

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Introducción Todo irá inserto, dijo don Quijote; y sería bueno, ya que no hay papel, que la escribiésemos, como hacían los antiguos, en hojas de árboles, o en unas tablillas de cera, aunque tan dificultoso será hallarse eso ahora como el papel. Mas ya me ha venido a la memoria dónde será bien y aun más que bien escribilla, que es en el librillo de memoria que fue de Cardenio, y tú tendrás cuidado de hacerla trasladar en papel, de buena letra, en el primer lugar que hallares, donde haya maestro de escuela de muchachos, o si no, cualquiera sacristán te la trasladará: y no se la des a trasladar a ningún escribano, que hacen letra procesada, que no la entenderá Satanás. (Quijote I, XXV)

En la actualidad estamos asistiendo a un profundo replanteamiento o, si se prefiere, cambio en la investigación de la lingüística histórica y de la historia del español. A medida que se van incorporando los hallazgos y presupuestos de otras disciplinas lingüísticas y humanísticas, surgen nuevas perspectivas de análisis, nuevos problemas y nuevas maneras de enfocar y entender los datos, a la vez que se insiste en la necesidad de disponer sobre todo de una base empírica más amplia, variada y fiable de donde obtener esos datos o verificar las hipótesis. Este cambio implica no solo un aumento de temas generalmente poco tratados o ignorados, sino que también, y fundamentalmente, supone una revisión amplia de los métodos y conceptos tradicionales. Una consecuencia de este replanteamiento es el creciente interés por la recuperación y estudio de documentos antiguos como fuente primaria de obtención de datos. Hay, pues, un marcado nuevo empirismo de estas disciplinas que viene, a su vez, alentado, potenciado y facilitado por las nuevas tecnologías y las posibilidades, hasta hace poco insospechadas, que estas brindan a la investigación, especialmente en lo referente a la elaboración de corpus electrónicos de documentos de todo tipo, que se pretenden representativos. Nunca como antes las conclusiones y resultados han venido apoyados cuantitativamente por un conjunto enorme de datos que los avalan, datos además obtenidos a la velocidad de un golpe de puntero de ratón. Esto ha venido acompañado también de una reflexión y discusión, profundas y fecundas, en torno a los corpus documentales. Precisamente a la elaboración de un corpus electrónico amplio de documentos hispánicos de todas las épocas se ha dedicado en los últimos años el grupo CHARTA, acrónimo de Corpus Hispánico y Americano en la Red: Textos antiguos. CHARTA es un proyecto en el que se integran equipos de investigación de


diferentes países y universidades caracterizados por trabajar con documentos antiguos del mundo hispánico, y tiene como objetivo la publicación en red de un corpus de documentos de todas las épocas, desde los siglos XII al siglo XIX, con un mismo sistema de presentación triple riguroso a fin de satisfacer las necesidades diversas de investigadores de cualquier disciplina o cualquier usuario en general. La presente obra es la continuación de un primer volumen aparecido en 20121 en el que se recogían las cuestiones que modernamente se suscitan en la investigación en torno a los corpus de documentos (tanto tradicionales como digitales) y a las nuevas perspectivas para la edición y el estudio de los documentos en ellos reunidos. Por ello, hacemos aquí nuestras, y en gran medida continuamos profundizando, muchas de las consideraciones que se expresaron en ese volumen que nos sirve de referencia. Al igual que aquel comenzaba con una cita de El Quijote, donde se verificaba la influencia de la lengua de la administración sobre la lengua de los autores literarios y, por consiguiente, del peso que aquella ha tenido para la conformación del español escrito moderno, nosotros hemos querido también recurrir a la inmortal obra para entresacar otra cita en la que Cervantes muestra con cierta ironía y sarcasmo otros aspectos ya no tanto de la lengua de la administración, como, especialmente, de la práctica común de escribanos, notarios y letrados. Esta cita demuestra no solo la influencia de la lengua de la administración fuera de ámbitos que no le son propios, sino también un conocimiento extendido de sus usos, prácticas y hasta vicios. El hecho es que desde la Edad Media se fue gestando una cultura escrita en romance en cuyo seno la sociedad de cada época se reflejaba de distintas maneras. En la carta de amor caballeresco que Alonso Quijano escribe a Dulcinea —en su elaboración, conservación y transmisión— aparecen claramente manifiestas las marcas que delatan la influencia de la práctica administrativa, ya secular en la época, en los hechos cotidianos (he aquí el contraste que lleva al humor): vocabulario como inserto, papel, escribir, tablillas, librillo de memoria, trasladar o escribano. Incluso se hace eco, y se previene, de la letra procesal, un tipo de letra muy específico considerado como corrupción de la conocida como cortesana y propia, desde fines del siglo XV, de los instrumentos públicos y actuaciones judiciales. Hoy día, al igual que en la época de Cervantes, por lo que dice Alonso Quijano, es casi proverbial su dificultad y su oscuridad a la hora de su correcta lectura.

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Torrens Álvarez, Mª Jesús/Sánchez-Prieto Borja, Pedro (2012): Nuevas perspectivas para la edición y el estudio de documentos hispánicos antiguos, Bern: Peter Lang. Juan Pedro Sánchez Méndez - Mariela de La Torre - Viorica Codita


Hay, por tanto, desde antiguo una práctica lingüística en documentos no literarios de todo tipo que a menudo no solo pueden dar cuenta de usos lingüísticos propios de una época, un registro o estilo de lengua, e incluso tal vez de determinadas clases sociales, sino que también parecen haber ejercido una notable influencia en la conformación del idioma, en la constitución de sus acrolectos y de la lengua escrita moderna. La lengua, bueno es recordarlo, no se alfabetizó solo a través de la literatura, sino que más bien esta se insertaba en la práctica de escribir como una manifestación más de una cultura escrita que se fue haciendo más polifacética y muy compleja, especialmente en el caso de la lengua de la administración, a lo largo de la Edad Media. La nueva manera de afrontar el cambio lingüístico, entendido ahora como el paso de un determinado estado de variación diastrática, diafásica y diatópica en una época a otro estado de variación en la siguiente, ha supuesto, por un lado, superar las objeciones acerca de los relativos valores sintácticos, lexicológicos o fonológicos que se han achacado a los documentos más administrativos, y, por el otro, a revalorizarlos a través de colecciones y corpus que buscan la representatividad en tanto en cuanto permiten reconstruir o, por lo menos, vislumbrar, aunque sea muy parcialmente, ese estado de variación en un momento determinado. Esto ha llevado aparejada una reflexión creciente en la investigación en torno al documento y a su valor como fuente de conocimiento (como es el caso de este libro). De lo único de que disponemos para conocer el pasado de la lengua es de los documentos escritos con distintos fines que nos han llegado de ese pasado. Solo a partir de los testimonios escritos del pasado, y únicamente a través de ellos, se pueden reconstruir épocas lingüísticas ya inexistentes. Y esos documentos no son más que una pequeña porción de los usos lingüísticos presentes en un determinado momento y en un determinado lugar y, además, en tanto que textos escritos, tienen tendencia a presentar solo los usos lingüísticos propios de determinadas clases sociales con acceso a la escritura, lo que los acerca a los acrolectos. Ahora bien, los estudios centrados en la compleja relación entre oralidad y escritura han puesto de manifiesto que los documentos administrativos de todo tipo y otros más populares hechos por manos inhábiles, como las cartas privadas con variedad de registros, sirven para dar cuenta de muchos fenómenos de tipo subestándar, en el sentido de características ajenas a los llamados usos modélicos y más próximos a la oralidad coloquial e inmediata de quien habla, lo que sirve como una primera base que nos permite reconstruir una parte del estado de variación definido sobre ese estándar.

Introducción


Esta nueva concepción ha implicado también la ampliación y el interés en la investigación por muchos fenómenos apenas considerados o esbozados en la tradición anterior, como la elaboración retórica, la argumentación, los conectores extraoracionales, la fraseología histórica, los diferentes recursos expresivos y léxicos de índole más popular, los rasgos de la forma lingüística y del contenido, etc. Pero ¿hasta qué punto son fiables estos datos proporcionados por los documentos? La respuesta a esta pregunta se ha convertido en el eje en torno al cual se han editado los corpus electrónicos y ha estimulado, sin duda alguna, el acercamiento global a los textos desde múltiples ópticas. Se busca la fiabilidad y la representatividad de las fuentes, de las que depende de manera fundamental la validez de las conclusiones que se extraigan. A medida que lo cuantitativo ganaba en volumen se hacía más necesario asegurar el aspecto cualitativo de los datos y su fiabilidad. Efectivamente, a diferencia de otras épocas, en la investigación hay un marcado debate y una creciente actividad reflexiva acerca del documento, su representatividad, su capacidad de proporcionar información lingüística y su valor testimonial, diverso según su tipología y de acuerdo con el objeto de estudio que se pretenda investigar a partir de él. Y esto nos lleva a una paradoja aparente. Los corpus textuales que se están confeccionando incorporan las innovaciones de las nuevas tecnologías informáticas y electrónicas que implican cambios casi radicales en los modelos tradicionales de edición de documentos. A su vez se están incorporando potentes herramientas y veloces motores de búsqueda que permiten la manipulación del documento y su utilización con fines hechos casi a la medida de cada investigador y de sus intereses. Actividades y rutinas que antes exigían meses de paciente y metódico trabajo de búsqueda y clasificación de datos, se pueden hacer ahora en apenas unos segundos. La facilidad de acceso a los datos cuantitativos es inimaginable para otras épocas y las posibilidades que brinda a la investigación son enormes. Sin embargo, a pesar de esta modernidad y de estas posibilidades, los meros datos cuantitativos en resultados y fuentes documentales son insuficientes, pues a medida que dichos datos se hacen más evidentes, se impone de manera más acuciante una reflexión sobre los criterios para seleccionar materiales, la manera en que se compusieron, su transmisión, su presentación gráfica, etc. Dicho de otra manera, los exigentes criterios de rigor de los corpus electrónicos y la incorporación de otras disciplinas lingüísticas y humanísticas para su estudio y compresión global en toda su complejidad han puesto de manifiesto como nunca la necesidad de confeccionar estos corpus y de estudiarlos a partir de fundamentos filológicos tradicionales sólidos. De esta manera, si en el terreno documental, como se Juan Pedro Sánchez Méndez - Mariela de La Torre - Viorica Codita


ha demostrado2, se unen siempre tradición e innovación, también se puede postular lo mismo para el campo metodológico. Por otro lado, tanto desde la lingüística del corpus como desde los estudios de historia de la lengua de las últimas décadas basados en ricos materiales documentales de tipo administrativo, popular, coloquial e incluso subestándar, se ha impulsado decididamente la ampliación tipológica de lo que se entiende tradicionalmente por documento. Si antes los textos literarios ocupaban un lugar privilegiado en la investigación, hoy han pasado a un segundo plano, sustituidos por un extenso y muy variado tipo de documentos que van desde los administrativos emitidos por la corona, la iglesia y el consejo, hasta los más privados, como las cartas entre particulares, y las notas y papeles de toda clase que tienen en común su inmediatez comunicativa y que se multiplican desde el siglo XV. A su vez, este cambio tipológico ha venido acompañado de una notable ampliación cronológica, de manera que, si antes los documentos se centraban en la Edad Media y algo en el Siglo de Oro, hoy se incorporan perentoriamente a los corpus documentos que llegan hasta el siglo XIX, precisamente cuando las clases más populares aumentan considerablemente la producción de textos de todo tipo a medida que la alfabetización les permitía acceder a la escritura. En este aspecto, las investigaciones llevadas a cabo para la historia lingüística de la América española tomando como base documentos coloniales de la administración y burocracia indianas, junto con otros privados, han sido de gran importancia para demostrar el interés y las posibilidades que esta clase de documentos de épocas tan modernas abren a la investigación y a la comprensión de la historia del idioma y su conformación. Sin embargo, como decíamos antes, las nuevas perspectivas de análisis que estos documentos permiten han llevado también a la incorporación de otras disciplinas filológicas y humanísticas con el fin de entender el documento en su total integridad y complejidad, y de pronunciarse con seguridad en las deducciones que permitan los datos que se puedan extraer de él. Esto implica también el estudio y la valoración de esos mismos datos en tanto que elementos que se pretenden representativos y fiables, y el desarrollo de la investigación a áreas hasta hace poco ignoradas o poco cultivadas como la sintaxis histórica (la presencia de fuentes documentales en los trabajos de sintaxis histórica ha sido tradicionalmente muy escasa a pesar de la información precisa y rica que

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Cf. Díez de Revenga, Pilar (1999): Lengua y estructura textual de documentos notariales de la Edad Media, Cuaderno 6, Murcia: Real Academia de Legislación y Jurisprudencia de Murcia.

Introducción


proporcionan), el estudio de la triple correlación entre paleografía, grafía y fonética, o cómo se conforman varias tradiciones discursivas al ampliar los tipos documentales. El presente volumen, al igual que el primero3, se dedica a estas cuestiones y tiene su origen en un congreso dedicado a la red CHARTA y a los documentos antiguos que se celebró en la Universidad de Neuchâtel en septiembre de 2011. De la misma manera que el anterior, hemos intentado que vaya más allá de las meras actas de un congreso y nos hemos esforzado en que adquiera el carácter de un libro en el que, también a modo de manual, se recogen los últimos avances y consideraciones en torno a cuestiones que tienen que ver con el documento antiguo, su estudio, la elaboración de corpus electrónicos, sus métodos, su representatividad y sus problemas u otras cuestiones muy variadas que ocupan a la investigación histórica actual utilizando como base empírica estos documentos y que dan idea de la amplitud de temas y asuntos que captan el interés actual: ortografía, usos gráficos, fonología y fonética, normas y tradiciones, puntuación, cronología y datación absoluta y relativa, variación lingüística y estilística, corpus digitales, lenguas en contacto, tipologías documentales, cartularios, tratados médicos, diccionarios, oralidad y escritura, tradiciones discursivas, edición de corpus, argumentación, sintaxis histórica, lexicología, etc. Asimismo, y con el fin de facilitar la búsqueda, los editores hemos creído conveniente incluir un índice analítico que permita una visión de conjunto de todos los temas tratados y la rápida localización de un asunto concreto. Los capítulos que se han incluido en este volumen son versiones ampliadas y revisadas de algunos de los trabajos que se presentaron en aquel congreso. Se hicieron más de sesenta propuestas de comunicación, se aceptaron cuarenta y dos y se publican ahora treinta y seis, que se suman a las tres conferencias plenarias y a las dos mesas redondas. Todos ellos, a su vez, han sido también revisados por pares y, donde ha sido necesario, se han incluido las modificaciones oportunas que se han pedido. *** Este volumen se articula en dos grandes bloques: el primero de ellos dedicado a la tipología textual y las tradiciones discursivas, la variación lingüística en documentos antiguos y la edición electrónica de fuentes documentales,

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Torrens/Sánchez-Prieto (2012). Juan Pedro Sánchez Méndez - Mariela de La Torre - Viorica Codita


mientras que el segundo bloque aborda los usos gráficos, la fonética y la fonología, la morfosintaxis y el léxico. Así, en la primera parte del libro, Victoria Béguelin-Argimón analiza la Relaçion verdadera de las cosas del reyno de Taibin por otro nombre China del agustino Martín de Rada, obra que se articula en dos ejes claramente diferenciados que ilustran el contraste entre las tradiciones discursivas propias de los relatos de viajes y las tradiciones inherentes a las obras enciclopédicas. El análisis se centra en esta doble articulación del documento y en la pervivencia de unos moldes discursivos para la descripción de nuevas tierras, vigentes ya en la Edad Media y cuya huella es particularmente visible en la obra de este fraile agustino, y que prefiguran un nuevo paradigma descriptivo marcado por los cuestionarios para la redacción de relaciones geográficas sobre los territorios americanos, elaborados a lo largo del siglo XVI. Rolf Eberenz estudia los tratados médicos castellanos entre 1350 y 1550 a través de los tipos de contenidos, estructuras discursivas y rasgos lingüísticos que caracterizan a estos escritos. Asimismo, destaca una serie de fenómenos específicos, como, por ejemplo, la creación de una terminología médica vernácula. En los consejos terapéuticos y las recetas —en tanto que estructuras textuales bien delimitadas y codificadas— examina una serie de particularidades morfosintácticas, tales como las formas verbales, el empleo del artículo definido en sintagmas que se refieren a un concepto no contable, la construcción partitiva con la preposición de y el artículo definido. Por su parte, Adela García Valle comprueba, a partir de documentos notariales antiguos, si el modelo de las tradiciones discursivas actúa de la misma manera en el nivel fonético-fonológico que en el morfosintáctico y el léxico-semántico. Para ello, analiza y revisa de manera crítica la relación oralidad-escritura en la documentación notarial desde el siglo IX hasta la tercera década del XIII. Además de atender con precaución a las tradiciones discursivas en el estudio fonético-fonológico de la documentación antigua, hace hincapié en la necesidad de analizar las tradiciones de escritura, las cuales ayudan siempre, sin excepciones, en la interpretación fonológica de los documentos notariales antiguos. Ruth Miguel Franco analiza un conjunto de cuatro cartularios toledanos de los siglos XII-XIII, que recogen principalmente documentación relacionada con el cabildo y la sede episcopal de dicha ciudad, así como con otras instituciones religiosas toledanas, pero también documentos privados y reales. La autora plantea una aproximación al estudio del cartulario no solo como conjunto de documentos sino como un todo estructurado. De este modo pretende hacer, Introducción


mediante el análisis detallado de todos los textos contenidos en los volúmenes, una caracterización detallada del origen y las funciones de estos importantes cartularios toledanos. Pedro Sánchez-Prieto también se acerca al habla de Toledo en el marco de la historia de la lengua española y advierte que la revisión moderna de su papel histórico-lingüístico debe empezar con un examen de sus fondos documentales. Por ello, el autor describe los archivos y la documentación del ámbito toledano, atendiendo a sus características tipológicas y lingüísticas. Destaca asimismo que el estudio pormenorizado de dicha documentación podría abrir nuevas vías de investigación y proporcionar una mayor comprensión del proceso evolutivo del castellano. En su contribución, María Jesús Torrens Álvarez trata la problemática de las tradiciones de escritura en la Castilla de principios del s. XIII y describe la aparición del romance escrito a través de un corpus de documentos burgaleses de entre 1200 y 1230, en especial cartas de compraventa o donación. En ellas el romance solo se utiliza gráficamente en la representación de la onomástica, que se extiende al contexto en que se utilizan los nombres vernáculos, así como en la descripción y delimitación de las tierras o propiedades. En estos documentos estudia las sibilantes dentales y los fonemas palatales, para ver si se puede distinguir una tradición de escritura, teniendo en cuenta el hecho de que suelen vincularse a un grupo de escribas que comparten unos mismos hábitos escriturarios, por ejemplo en una cancillería, un monasterio, una catedral o una notaría. *** La variación lingüística en los documentos antiguos se estudia desde diversos enfoques: por ejemplo, Miguel Gutiérrez Maté presenta nuevos datos procedentes de documentos inéditos de una zona caribeña, la actual República Dominicana, cuyo carácter “arcaizante”, en convivencia con su espíritu innovador, se ha destacado frecuentemente desde que Henríquez Ureña lo planteara en 1940. Dicha dualidad está presente también en el marco de una teoría sociohistórica para el estudio de la zonificación dialectal de América, según la cual las áreas marginales, ajenas a la presión normativa de la metrópoli, pudieron experimentar algunas retenciones, a la vez que radicalizaban sus tendencias connaturales de cambio. Desde una perspectiva variacional, se presenta una serie de consideraciones teóricas y metodológicas sobre el estudio de la historia del español dominicano a partir de un corpus que abarca el período 1650-1750, fundamental para la consolidación de los rasgos característicos de cada región americana. Juan Pedro Sánchez Méndez - Mariela de La Torre - Viorica Codita


Carmen Isasi nos ofrece varias propuestas de marcación en la edición de documentos con rasgos dialectales, concretamente las colecciones de documentos del País Vasco en los que hay textos de escribientes no profesionales, permeables al reflejo de rasgos propios de su identidad geolectal. Parte del hecho de que la aparición de rasgos dialectales ha de tener repercusión en las decisiones editoriales, tanto desde la perspectiva de los criterios filológicos tradicionales como en su conjunción con los procesos ligados a los medios digitales, y en especial en lo que respecta a la marcación con vistas al ulterior aprovechamiento de las ediciones. Rosario Navarro Gala estudia el empleo de las relativas, uno de los rasgos lingüísticos que caracterizan un registro en la dimensión contextual o interactiva. Observa en un subgénero textual concreto —la carta de testamento— este tipo de construcciones lingüísticas afines a variedades de la inmediatez comunicativa, así como variantes diatópicas y diastráticas en un tipo textual normalmente asociado con la distancia comunicativa. Comprueba un elevado empleo de relativas con que, tanto de las formas canónicas propias del siglo XVI como de aquellas más cercanas a la lengua oral. Se focaliza sobre todo en las cartas de testamento producidas por escribanos indígenas, para considerar la incidencia que pudiera tener en sus escritos la situación de contacto de lenguas en la que se hallan estos últimos. Florentino Paredes García analiza los factores condicionantes de la variación <otro/otri/otre/otrie> en español medieval. Se trata de un caso prototípico de variación, es decir, de uno en el que existen formas diferentes para transmitir un mismo contenido semántico. En su estudio se centra en la alternancia del pronombre indefinido para la referencia personal con el objetivo de determinar los factores incidentes en la variación. Para ello recoge todos los casos de las cuatro variantes formales presentes en el Corpus de Documentos Españoles anteriores a 1700 (CODEA) y codifica para cada ejemplo la posible incidencia de 17 factores gráficos, fónicos, morfosintácticos, semánticos y discursivos, además de la variación, producto de factores geográficos y cronológicos. Nieves Sánchez González de Herrero describe y analiza un conjunto de 131 documentos del s. XIII, procedente de diversos archivos municipales y catedralicios. En su estudio pone de relieve cómo estos testimonios reflejan la falta de un modelo lingüístico castellano uniforme, ya que dan cabida a una variedad de manifestaciones lingüísticas que suelen considerarse marcadas diatópicamente. Estos rasgos marcados enlazan con características lingüísticas occidentales y se hallan de manera casi exclusiva en los documentos destiIntroducción


nados al occidente peninsular, a saber, en la documentación de las actuales provincias de Asturias, León, Zamora y Salamanca. La autora reflexiona sobre las posibles causas de la presencia de estos rasgos dialectales y analiza en detalle todas las variaciones que documenta en los niveles gráfico-fonético, morfológico y léxico. Cerrando la serie de trabajos dedicados a la variación lingüística en los documentos antiguos, Ingmar Söhrman nos ofrece un estudio sobre la variación retórica y estilística en un conjunto de 100 cartas del siglo XVII escritas por el conde Hernán Núñez, enviado extraordinario de la corona española a la corte del Rey de Suecia. En su análisis nos describe la temática de estos textos y delimita en ellos un conjunto de normas estilísticas y retóricas que contrastan con otras cartas oficiales de la misma época. *** El apartado dedicado a la edición electrónica de fuentes documentales recoge novedosas aportaciones sobre los últimos avances en la confección de corpus electrónicos y herramientas de búsqueda. Así, Miguel Calderón Campos aporta detalles sobre la elaboración del Corpus diacrónico del español del Reino de Granada (CORDEREGRA), el cual cubre una laguna importante en la documentación archivística pues, a diferencia de otros corpus, se ocupa del español de Andalucía. El autor presenta los resultados del trabajo realizado en el primer año y medio de proyecto y describe el subcorpus del periodo comprendido entre 1700 y 1833, los tipos textuales más utilizados (inventarios de bienes y declaraciones de testigos), sus rasgos principales, las fechas, procedencias y temas de los documentos que lo integran, así como los criterios de transcripción seguidos. Gloria Clavería y Joan Torruella nos ofrecen una propuesta de cómo se deberían organizar los textos de un corpus de carácter histórico para que este sea útil a fin de explicar el funcionamiento de la lengua, su evolución y variación. Para ello postulan que es necesario establecer las bases que permitan diseñar una clasificación de los documentos según las situaciones comunicativas que los han propiciado. En primer lugar, esbozan el eje tipológico de los distintos corpus informatizados iberorrománicos de carácter diacrónico, para luego elaborar una nueva propuesta de sistema clasificatorio centrada en dos aspectos importantes a la hora de analizar los datos: el nivel de formalidad y el grado de oralidad de los textos de los que proceden. Inés Carrasco Cantos, Livia Cristina García Aguiar y Alicia Carmen Marchant Rivera analizan las características de una serie de documentos notariales del s. XVI en el Corpus diacrónico de documentación malagueña (COJuan Pedro Sánchez Méndez - Mariela de La Torre - Viorica Codita


DEMA). Atienden tanto a aspectos tipológicos como a determinados rasgos de la lengua, con especial atención a aquellos que se están configurando como caracterizadores de la nueva norma castellana y de la norma confundidora meridional, que pueden ser de interés para la dialectología histórica. Rocío Díaz Bravo evalúa las diversas herramientas computacionales y recursos electrónicos aplicados al estudio de la historia de la lengua española e identifica qué opciones y funcionalidades podrían incorporarse a los corpus del español anteriores al siglo XX, de acuerdo con las necesidades de sus usuarios. En primer lugar, analiza, con datos obtenidos mediante entrevistas, las prácticas habituales y las necesidades de los investigadores de la historia de la lengua y cómo integran las herramientas computacionales en su investigación. Luego, dada la importancia concedida a la lematización en su análisis, dedica la segunda parte de su trabajo al estudio de lematizadores para el español anterior al siglo XX. Andrés Enrique-Arias nos demuestra que editar un texto antiguo supone la búsqueda de soluciones satisfactorias para presentar un texto inteligible, sin errores, sin variación gráfica superflua y que mantenga los rasgos que reflejan características propias de la lengua que representa el texto en cuestión. Sintetiza además las principales características de la edición electrónica según los criterios de la red CHARTA y subraya algunos problemas concretos que plantea la edición de textos producidos en el entorno bilingüe de Mallorca, basándose en documentos en castellano escritos en los siglos XVIII y XIX por mallorquines catalanohablantes. Por otro lado, en colaboración con Ruth Miguel Franco, Andrés EnriqueArias analiza un corpus documental de textos mallorquines que permite el estudio histórico de la variedad de contacto entre el catalán y el castellano en Mallorca en su contexto social. Presentan además el corpus Mallorca, accesible en red, y analizan una serie de rasgos de oralidad de tipo fonético, morfosintáctico y léxico presentes en dicho corpus, proporcionándonos nuevas pistas para el estudio del contacto lingüístico, aplicables a corpus documentales similares. Paul Spence aborda los principales problemas de la adaptación de los criterios filológicos a la tecnología de la edición electrónica de fuentes documentales, indagando sobre los cambios tecnológicos importantes de los últimos años que afectan nuestra forma de crear ediciones e interrogándose sobre qué tipo de tecnología usar y cómo moldearla con criterios filológicos. La brecha entre las tecnologías comerciales y los marcos desarrollados por y para expertos en humanidades hace necesario, para una red de investigadores como CHARTA, la creación de un marco común para todas las herramientas Introducción


de búsqueda y el diseño de un proceso más ágil para todo el ciclo de la investigación, conjugados a la necesidad de respetar los diferentes enfoques de cada grupo o individuo. *** La segunda parte del presente volumen se abre con una sección dedicada a los usos gráficos, la fonética y la fonología en los textos antiguos. Así, Dolores Azorín Fernández y Herminia Provencio Garrigós nos presentan un estudio de la puntuación en Las obras de Boscán y algunas de Garcilasso de la Vega: repartidas en qvatro libros (1543), compendio de sonetos, epístolas, elegías y canciones seleccionados por Boscán. Cotejando la edición prínceps con otras publicadas entre los siglos XVI y XX, las autoras analizan las tradiciones puntuarias, exponiendo la frecuencia de uso del punto, de la coma, del punto y coma y de los dos puntos en las diferentes ediciones. Rocío Díaz Moreno y Rocío Martínez Sánchez describen y estudian un corpus formado por una veintena de documentos generados en el espacio histórico de la Nueva España durante los dos primeros siglos de la colonia (s. XVI y XVII), extraídos del Corpus Electrónico del Español Colonial Mexicano (COREECOM). La comparación entre estos documentos y otros cincuenta de diferentes archivos peninsulares les permite obtener datos sobre el sistema de escritura que llega a América en el siglo XVI y su evolución en las manos de los escribanos de aquellas tierras. Frente a la complejidad de unos textos que no presentan un único tipo de letra sino una realidad multigráfica, las autoras destacan el triunfo de las formas cursivas tanto en América como en Castilla. Por su lado, Yoshifumi Kawasaki aborda la cronología de algunos cambios gráfico-fonéticos, deteniéndose más en el aspecto gráfico que en la interpretación fonética, para luego realizar una datación de documentos incluidos en el corpus CODEA cuya fecha de composición se desconoce. Estudia primero la evolución de la F- inicial latina (s. XIII al XVII), de la dental final de palabra (verdat > verdad) y de secuencias consonánticas (REGNU > reino, JUDICARE > juzgar). Luego emplea los datos estudiados en la primera parte como parámetros de análisis para fechar los documentos, demostrando que lo más importante en este campo es la obtención de dichos parámetros, que, para disminuir la incertidumbre de la datación, han de ser muy numerosos. Vicente Marcet Rodríguez describe la confusión de las sibilantes en el castellano primitivo del final del siglo XIII en documentos notariales provenientes del antiguo concejo de Miranda de Ebro. Su objetivo principal es contribuir a la discusión sobre la datación del ensordecimiento de las sibilantes en el castellano peninsular, recogiendo y analizando las confusiones y alternancias Juan Pedro Sánchez Méndez - Mariela de La Torre - Viorica Codita


gráficas que podrían atestiguar de una tendencia al ensordecimiento. Trata las tres parejas de sibilantes —las dentoalveolares (/dz/ y /ts/), las apicoalveolares (<s> y <ss>) y las prepalatales (/ʒ/ y /ʃ/)—, observando que las confusiones son bastantes frecuentes, en particular en cuanto a las apicoalveolares. Ricardo Pichel Gotérrez expone algunas conclusiones del análisis paleográfico y grafemático de un texto castellano redactado en la segunda mitad del s. XIV, conocido como Historia Troyana “bilingüe”. El autor se centra en cuestiones relativas a la morfología, a distintas unidades y sus valores grafemáticos (fricativas dentoalveolares, prepalatales, palatales nasal y lateral, etc.), así como en diversos aspectos relacionados con el sistema abreviativo utilizado (signo general de abreviación, superposición literal y símbolos especializados). Natacha Reynaud Oudot estudia la aplicación de las normas ortográficas formuladas por la Real Academia Española al principio del siglo XVIII en documentos coloniales de los siglos XVI a XVIII provenientes de la Audiencia de Quito. Observa el uso de las grafías de las labiales <b> y <v>, de los grupos consonánticos cultos y de la <h-> proveniente de la antigua F- inicial latina, cotejando sus datos con las reglas formuladas tanto en el Diccionario de Autoridades (1726-1739) como en la Orthographia española de 1741. En su análisis intenta poner en perspectiva los datos obtenidos con factores extralingüísticos de orden histórico, geográfico o social. Juan Pedro Sánchez Méndez se acerca a la documentación colonial destacando su valor para la investigación de la historia de las hablas americanas. Indaga hasta qué punto los documentos coloniales pueden representar el “uso lingüístico habitual” o, dicho con terminología más moderna, el espacio variacional del español colonial, y si se puede observar el cambio lingüístico en estos documentos. Tras hacer una caracterización de la consideración particular que tiene el documento indiano frente a otros tipos textuales de otras épocas y procedencias, estudia las posibilidades de analizar los datos que aportan los documentos coloniales desde el triple acercamiento histórico: la historicidad referida al cambio lingüístico, la historicidad-variación lingüística y la historicidad-diversidad lingüística. Finalmente, Hiroto Ueda trata de una característica peculiar del español medieval: el fenómeno de caída “extrema” de vocales finales -e y -o, llamado apócope extrema, que produce combinaciones de consonantes poco frecuentes al final de las palabras, por ejemplo noch, siet, nuef, adelant, etc. Utiliza un corpus de textos notariales provenientes del Corpus de Documentos Españoles Anteriores a 1700 (CODEA) y reexamina las dos teorías existentes sobre este fenómeno, que dan importancia a los factores externos e internos de la lengua, Introducción


respectivamente. Su análisis abarca documentos provenientes de varias zonas de la Península (León, Castilla la Nueva, Castilla la Vieja, Navarra y Aragón), entre 1100 y 1680, en los que observa una frecuencia relativamente alta de la apócope de la -e entre los siglos XIII y XIV. *** Ya en el ámbito de la morfosintaxis, Viorica Codita estudia las locuciones prepositivas en varias ediciones de un mismo texto alfonsí, la Primera Partida: la de Real Academia de Historia, la de Gregorio López, la del British Museum y la edición en línea del CORDE. Partiendo de la presencia y del uso de las construcciones prepositivas, la autora intenta identificar y analizar las diferencias tanto cualitativas como cuantitativas que se ocultan bajo esta rica producción editorial. También se pregunta en qué medida las variaciones detectadas tienen relevancia sintáctica, especialmente en las ediciones que tienen como base el mismo manuscrito (British Museum y CORDE). Mariela de La Torre analiza un corpus de 33 de cartas privadas escritas por mujeres desde América en el s. XVI, vasto repertorio de formas lingüísticas representativas de una variedad de habla informal que, pese a la forma escrita, constituyen la mayor aproximación a la variedad de español hablada por sus autoras. De carácter más intimista que las de los varones, estas misivas escritas por indianas (en su mayoría residentes en Lima y México) presentan rasgos estilísticos diferenciadores adscritos a un registro más coloquial y explicables desde una perspectiva de género. El artículo se concentra en especial en las formas de tratamiento y en los encabezamientos, demostrando que las cartas femeninas —objeto de análisis— reflejan unos usos lingüísticos tributarios de la rigidez de la sociedad colonial americana del siglo XVI. Elena Diez del Corral Areta nos ofrece un estudio del conector consecutivo por lo qual atendiendo, por un lado, a las características sintácticas y semánticas que presenta en sus distintos usos discursivos —y describiendo así los rasgos lingüísticos que permiten establecer la categoría de los conectores desde una perspectiva modular y no discreta— y, por otro, a la función que estas unidades poseen. Reivindica la importancia del enfoque onomasiológico en el estudio histórico de los marcadores del discurso, ya que la unidad categorial de estas unidades es estrictamente funcional. Se basa en el estudio de una serie de documentos coloniales jurídico-administrativos procedentes de la Audiencia de Quito y conservados en el Archivo General de Indias, documentos hasta hoy desatendidos a pesar de su interés variacional, geolectal y textual. María Teresa García Godoy aborda el estudio histórico del pronombre usted en documentos archivísticos inéditos de los s. XVII y XVIII, ya que hasta Juan Pedro Sánchez Méndez - Mariela de La Torre - Viorica Codita


el momento el paso de vuestra merced a usted ha sido explicado a través del análisis de fuentes literarias que, como es bien sabido, presentan dos grandes limitaciones, a saber, la escasa fiabilidad filológica de algunas de ellas y la dependencia de estos usos lingüísticos con respecto a códigos retóricos heredados. No solo analiza cómo se representa gráficamente el tratamiento de merced, mostrando la evolución dieciochesca de la norma escrituraria heredada, sino que además ofrece un estudio diacrónico de los pronombres de respeto y señala las divergencias de uso entre vuestra merced y usted en los siglos XVII y XVIII. Leyre Martín Aizpuru nos ofrece un análisis del sistema pronominal átono de tercera persona en función de complemento, realizado sobre un corpus de textos castellanos del s. XIII que se compone de 103 documentos de la cancillería alfonsí y dirigidos a diferentes áreas geográficas del reino castellano-leonés: Andalucía, Castilla la Nueva, Castilla la Vieja, León y Murcia. Se ocupa principalmente de las desviaciones del sistema etimológico latino (leísmo, laísmo y loísmo), puesto que investigaciones recientes han mostrado que en el s. XIII coexistían tres sistemas pronominales —casual, protorreferencial y transitivo— y que los usos pronominales ya estaban marcados por diferencias diastráticas y diafásicas. Así, demuestra que dichas desviaciones en la época medieval no son de carácter diacrónico sino dialectal. María Carmen Moral del Hoyo estudia el sistema pronominal en documentos montañeses del siglo XIII, procedentes de la abadía de Santillana del Mar y custodiados en el Archivo Diocesano de Santander (representativos dialectalmente de La Montaña), y los pergaminos de Santo Toribio de Liébana del AHN, tanto los originales como los contenidos en el Cartulario de Santo Toribio. Dada la importancia que parece tener el sistema cántabro en la historia del español, amplía asimismo la nómina de documentos manejados por otros autores. Francisca de Paula Martos García nos presenta un análisis diacrónico de algunas estructuras formadas por el verbo tirar + /sustantivo que denota golpe producido con algún tipo de arma/ (tirar estocadas o tirar hurgonazos). Su trabajo se inserta en la línea de investigaciones que ubican estas estructuras dentro del ámbito de las llamadas colocaciones, campo a caballo entre el léxico y la sintaxis y que ha recibido, hasta el momento, poca atención. Así, delimita diacrónicamente el uso de la estructura en cuestión y trata de establecer en qué momento el verbo tirar pierde su papel predominante frente al actual verbo de apoyo dar. Su selección documental abarca dos tipos textuales: declaraciones

Introducción


de testigos e inventarios de bienes, provenientes del Corpus diacrónico del español del Reino de Granada (CORDEREGRA) 1492-1833. *** Por fin, en cuanto al léxico, José Ramón Carriazo y Clara Grande López describen el vocabulario de los inventarios post mortem (protocolos notariales, 1512-1734) conservados en el Monasterio de Yuso, centrándose en el análisis de los sustantivos comunes concretos (contables y no contables). Dentro de este corpus léxico, el subconjunto más interesante para los estudios dialectales es el compuesto por los términos específicos, entendidos no como exclusivos, sino más bien como no generales. Dado que discernir lo general de lo que no lo es puede basarse en frecuentes subjetivismos, los autores proponen ampliar ese criterio diacrónicamente, para incluir el Tesoro de la Lengua Castellana o Española de Covarrubias y poder construir, de manera fiable y contrastada, el listado de los términos específicos presentes en su corpus documental. Iskra Manólova Dóbreva estudia los préstamos panbalcánicos que adoptó el sefardí gracias al contacto multisecular con las lenguas balcánicas durante el Imperio otomano. En las fuentes estudiadas (koplas del rabino salonicense Yehuda Kalaj, finales del s. XVIII), las etimologías son muy variadas: se observan voces de origen turco, griego, árabe, persa, eslavo, francés, italiano, etc., adoptadas de forma casi similar en todas las lenguas balcánicas e incluso en sefardí. Este léxico (en especial designaciones de frutas y flores) pudo formarse en los mercados otomanos y difundirse en todos los idiomas de la región para facilitar el intercambio comercial. Más tarde (s. XIX-XX), muchos vocablos europeos entran en sefardí y en los otros idiomas balcánicos con el mismo significado. Con el ocaso del Imperio otomano a principios del s. XX, una gran parte de este léxico compartido cae en desuso, conservándose solo en frases idiomáticas y otras estructuras más estables parecidas. Natividad Gallardo San Salvador y Carmen Navarro analizan la incorporación del léxico científico del ámbito de la cosmografía en los diccionarios generales y especializados. A partir de un corpus textual formado por tratados, traducciones, textos docentes, epistolarios, manuscritos y diccionarios especializados del siglo XVII —fruto de la reacción de un grupo de intelectuales contra la decadencia y retraso en que se encuentra la reflexión sobre la ciencia en España hacia 1830— esta contribución presenta la primera documentación de voces como ábsida, azimut y zenit así como comprobaciones lexicográficas realizadas en varios diccionarios y en el CORDE. Este análisis muestra el afianzamiento del romance como lengua apta para la transmisión del pensamiento

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