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PATRICIO DE LA ESCOSURA (1807-1878) Armas, política y letras de un romántico español


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES Manuel Asensi Pérez

Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València

Ramón Cotarelo

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia

M.ª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València

Juan Manuel Fernández Soria

Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València

Pablo Oñate Rubalcaba

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València

Joan Romero

Catedrático de Geografía Humana Universitat de València

Juan José Tamayo

Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


PATRICIO DE LA ESCOSURA (1807-1878) Armas, política y letras de un romántico español

RAQUEL GUTIÉRREZ SEBASTIÁN

tirant humanidades Valencia, 2022


Copyright ® 2022 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant Humanidades publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com. Este libro se edita dentro del Proyecto I+D+i “Cultura del honor, política y esfera pública en la España liberal” (PGC2018-093698-B-100) y del Proyecto I+d+I “Negociaciones identitarias transatlánticas, España-Francia-México (1843-1863)” (PGC2018-095312-B-I00), cuenta con el patrocinio y apoyo del Ayuntamiento de Santander y de la Consejería de Universidades, Igualdad, Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria.

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Raquel Gutiérrez Sebastián

TIRANT HUMANIDADES EDITA: TIRANT HUMANIDADES C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email: tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-18970-68-9 MAQUETA: Innovatext Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


Para Salvador García Castañeda, el maestro. A Salva, el amigo.


Índice

EN TORNO A ESTE LIBRO..................................................................................

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Capítulo 1 PATRICIO DE LA ESCOSURA: EL HOMBRE, EL ESCRITOR Y LA CRÍTICA................................................................................................................ 1.1. 1.2.

EL HOMBRE Y EL ESCRITOR............................................................ LA CRÍTICA............................................................................................

17 17 33

Capítulo 2 ESCOSURA, POETA............................................................................................

37

Capítulo 3 EL CREADOR DE NOVELA HISTÓRICA. NI REY NI ROQUE (1835)... 3.1. 3.2. 3.3.

LA NOVELA HISTÓRICA DE ESCOSURA Y LA CRÍTICA............. ELEMENTOS DRAMÁTICOS EN LA NARRACIÓN...................... DIGRESIONES DEL NARRADOR EN EL DISCURSO TEXTUAL........................................................................................................

49 49 53 59

Capítulo 4 EL VIAJERO Y CONSERVADOR DEL PATRIMONIO. ESPAÑA ARTÍSTICA Y MONUMENTAL (1842).........................................................................

65

Capítulo 5 PATRICIO DE LA ESCOSURA, DRAMATURGO. LAS MOCEDADES DE HERNÁN CORTÉS (1845)............................................................................

81

Capítulo 6 AUTOFICCIÓN Y NOVELA EN MEMORIAS DE UN CORONEL RETIRADO (1868).........................................................................................................

99

Capítulo 7 UN TESTIGO DE EXCEPCIÓN DE LA ÉPOCA ROMÁNTICA. RECUERDOS LITERARIOS. REMINISCENCIAS BIOGRÁFICAS DEL PRESENTE SIGLO (1876)...........................................................................................

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Índice

A MODO DE EPÍLOGO.........................................................................................

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BIBLIOGRAFÍA. OBRAS DE PATRICIO DE LA ESCOSURA...................

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BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA........................................................................

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EN TORNO A ESTE LIBRO

La vida de Patricio de la Escosura puede considerarse representativa de las del siglo XIX, tanto cronológicamente, pues ocupa tres cuartos del siglo, como por sus andanzas políticas y sus actividades literarias. Conoció no pocos años del absolutismo fernandino, el Trienio, la Regencia de María Cristina y el reinado de Isabel II, el Gobierno Provisional, los breves gobiernos de Amadeo de Saboya y de la República, y la Restauración. Trató a los escritores, a los militares y a los políticos, y tomó parte activa en las guerras, pronunciamientos, cambios de dinastías y de gobiernos del interminable «episodio nacional» de aquel siglo. Vida romántica la de este inquieto Escosura, señorito de estirpe liberal, condiscípulo y amigo de Espronceda, de Ventura de la Vega y de tantos otros. Todos ellos jovencísimos escritores y revolucionarios en ciernes que, a pesar del desdichado fin que tuvieron las conjuraciones en el reinado fernandino, decidieron ingenuamente acabar con el absolutismo. Así nació y dio fin la sociedad secreta de los Numantinos y, con ella, principió el primer exilio de Patricio. Estudió leyes, fue militar, hizo la guerra, y tuvo una accidentada carrera política, tan difícil de seguir por sus tantos vaivenes y cambios de partido. Acusado de oportunista, alegó que siempre defendió sus ideas sin importarle los partidos: «Soy liberal, dijo en 1855 en un discurso en las Cortes, hasta donde llega la posibilidad de la monarquía; soy monárquico hasta donde llega el recelo siquiera de atentar a la libertad.» La tan citada frase de Larra, «Ser liberal en España es ser emigrado en potencia» se aplicaría muy bien a Escosura, quien lo estuvo en Francia tres veces: tras el fin de los Numantinos, y de nuevo por tres años con el triunfo del pronunciamiento de septiembre de 1840. Fue partidario de Prim y de Serrano en 1843, pasó del partido moderado


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Raquel Gutiérrez Sebastián

al progresista en 1847, y al finalizar el Bienio progresista con la caída de Espartero volvió al exilio en Francia. Trocó después el progresismo por la Unión Liberal, y fue radical de Ruiz Zorrilla y de Martos durante el reinado de Don Amadeo. En sus épocas de prosperidad ejerció altos cargos pero tras la llegada de la República vivió alejado de la política. Menéndez Pelayo dijo de él en su Historia de los Heterodoxos, que fue «uno de los tipos más singulares que han cruzado por nuestra arena política y literaria, hombre de más transformaciones que las de Ovidio y más revueltas que las del laberinto de Creta.» En las obras que tratan de la política y de las letras, en las autobiografías de su tiempo, está presente el nombre de aquel amigo de Espronceda, el que formó parte de la Partida del Trueno, del Parnasillo, del Ateneo y del Liceo, el oficial de la Guardia Real que luchó en la primera guerra carlista, el retratado por Esquivel, el miembro de la Real Academia Española. A este singular personaje, «hombre de acción con más energía que escrúpulos» propio de una época próvida en personajes singulares, ha dedicado Raquel Gutiérrez Sebastián este nuevo libro, en el que aborda los diversos aspectos de su producción literaria; una ingente tarea pues, al igual que en política, puede decirse que don Patricio cultivó todos los géneros literarios. Pero hasta bien mediado el último siglo, la crítica no le dedicó la atención que merecía por el lugar que ocupó en el panorama literario de su tiempo; una carencia, que en lo que va del nuestro está cambiando gracias al creciente interés que despierta, a juzgar por los trabajos que van dedicando destacados estudiosos a diversos aspectos de su obra. De este renovado interés forma parte el nuevo libro de la profesora Gutiérrez Sebastián, quien teniendo en cuenta los trabajos conocidos hasta ahora sobre el autor de La Corte del Buen Retiro nos ofrece ahora esta monografía, una tarea nada fácil dada la cantidad y la diversidad de su obra. Aunque no dedicó a la poesía tanta atención como a otros géneros literarios, quizá fuera Escosura más conocido en su tiempo por ser el autor de El bulto vestido del negro capuz, que por otras obras suyas. Este cuento en verso, truculento y misterioso, sobre la rebelión de los


En torno a este libro

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Comuneros, fue reimpreso varias veces, y tuvo muchos imitadores. Apareció en El Artista, la revista de Eugenio de Ochoa, una de las más destacadas de nuestro romanticismo. Comenzó a escribir novelas históricas cuando Walter Scott era el inevitable modelo en Europa; su influencia está presente en El conde de Candespina (1832), en la que su autor recreaba los avatares políticos del reinado de doña Urraca, y en Ni rey ni roque (1835), sobre el mito del «sebastianismo», inspirador de tantos otros autores como el Zorrilla de Traidor, inconfeso y mártir y el Manuel Fernández y González de El pastelero de Madrigal. Gutiérrez Sebastián ha estudiado a fondo esta novela y considera que hay entre ella y las demás del mismo género unas diferencias que harían de Escosura el creador de un molde narrativo propio de la novela histórica en España. Volvió a la novela con El patriarca del Valle (1846-1847), en la que abundan las digresiones e incorpora numerosos recuerdos personales; su admirado Hernán Cortés protagoniza La conjuración de Méjico (1850) y hay otra novela, Cuando el río suena, que Escosura publicó en la Revista Enciclopédica de la Civilización Europea que, según Gutiérrez Sebastián, todavía no ha merecido la atención debida. En el capítulo 4, «El viajero y conservador del patrimonio. España artística y monumental (1842)», examina atentamente esta destacada faceta del Escosura divulgador de la imagen de España. Debido principalmente a las sucesivas desamortizaciones y a la decadencia económica de la aristocracia, nuestro patrimonio artístico se encontraba en un lamentable estado de abandono, y a merced de quienes desvalijaban y vendían nuestros bienes culturales. Y, por otro lado, los extranjeros seguían divulgando la imagen costumbrista y falseada de una España «de pandereta» Frente a ella aparecieron notables colecciones ilustradas, obra de españoles, como España pintoresca y artística de Francisco de Paula Van Halen y Recuerdos y Bellezas de España de Parcerisa y de Quadrado. De mayor alcance fue España artística y monumental, el proyecto de Jenaro Pérez Villaamil, en el que dio la visión de otra España sobria y diversa, ilustrada principalmente con sus propios grabados. El texto estuvo a cargo de Escosura,


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Raquel Gutiérrez Sebastián

quien denunció el lamentable estado del patrimonio monumental, sugirió remedios y denunció que «cuanto sobre España se escribe en el extranjero son sueños de fantasía, si no invenciones de la malignidad o abortos de la ignorancia». Le atrajo extraordinariamente el teatro y entre 1837 y 1839 estrenó cinco obras, y entre 1840 y 1850, otras diez, entre originales y traducidas, muchas de ellas dramas históricos y varias otras, comedias. Escribió en un siglo, especialmente durante el período romántico, en el que tuvieron una fuerte presencia en la escena española las representaciones, adaptaciones y refundiciones de obras del Siglo de Oro, así como la de obras nuevas de autores contemporáneos, inspiradas en ellas. Gran admirador de Calderón, llevó a la escena La Corte del Buen Retiro (1837), y la segunda parte, También los muertos se vengan (1844), dos dramas históricos ambientados en la corte de Felipe IV. Resultado de su interés por los temas americanos, presente también en la novela, es la comedia Las mocedades de Hernán Cortés, 1845, estrenada con éxito al año siguiente. Mediado el siglo, el drama romántico fue dando lugar a la alta comedia y a formas próximas a ella; Escosura no fue ajeno a esta nueva corriente como muestran su drama Roger de Flor y la comedia El amante universal, considerada como su obra maestra. Fue además traductor de dramas franceses, y refundidor de obras del Siglo de Oro; escribió artículos de crítica teatral en el periódico El Entreacto, y a él se debe el proyecto de hacer del teatro del Príncipe un teatro español en el que se representaran obras de nuestro periodo áureo, españolas originales modernas y traducciones de las extranjeras. Recuerdos literarios apareció en 1876, por entregas en La Ilustración española y americana, dos años antes de fallecer Escosura, y están dentro de aquella corriente de autobiografías y memorias publicadas en España en el último tercio del XIX. Destaca la profesora Gutiérrez Sebastián que estos Recuerdos aparecieron año y medio antes que las Memorias de un setentón de Mesonero Romanos, que también vieron


En torno a este libro

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la luz por entregas en la misma revista, los considera precursores de las Memorias y de los Recuerdos del tiempo viejo de Zorrilla. Además de aquí, Escosura está presente como un personaje con características autobiográficas en El patriarca del Valle y en las Memorias de un coronel retirado, escritas bajo el conocido recurso de dar a conocer el manuscrito de un amigo ya fallecido. Pero estas pretendidas Memorias son un relato folletinesco que presenta un desdoblamiento entre su autor y el narrador que las edita. Esta esperada monografía constituye una considerable aportación a los estudios sobre Patricio de la Escosura que hemos de agradecer a Raquel Gutiérrez Sebastián, bien conocida por sus publicaciones sobre el siglo XIX. En ella hace una puesta al día de los estudios sobre un autor de producción muy diversa, que ejemplificaría las inquietudes propias de nuestro romanticismo. Incorpora los trabajos más recientes, y destaca algunos aspectos de su obra merecedores de más atención, como su quehacer periodístico, de crítico y de innovador en el teatro. Y me parecen de gran interés las acertadas sugerencias que ofrece de futuros trabajos sobre la aportación de este autor a la poesía, el cuento y la crítica periodística. Gracias, Raquel, por este nuevo libro. Salvador García Castañeda Academic Emeritus Professor The Ohio State University


Capítulo 1

PATRICIO DE LA ESCOSURA: EL HOMBRE, EL ESCRITOR Y LA CRÍTICA

1.1. EL HOMBRE Y EL ESCRITOR Patricio de la Escosura (1807-1878) tuvo una larga y azarosa vida que conviene revisar, no solamente por las múltiples peripecias y la relación de algunas de ellas con su quehacer literario, sino porque su existencia es reveladora de la tumultuosa historia política, social y cultural de la España decimonónica. Las principales fuentes de información biográficas sobre este autor se encuentran en los testimonios contemporáneos en la prensa, en los escritos de carácter autobiográfico y en los estudios críticos posteriores. Con los datos obtenidos en ellas trazaremos en las siguientes páginas una breve semblanza de un hombre definido por Benito Pérez Galdós, con su proverbial ironía, en Los Apostólicos (1879): El tercero, Patricio, tenía como Veguita diez y ocho años. Se le contaba por lo tanto entre los respetables. Era formalillo, atildado, de buena presencia, palabra fácil y fantasía levantisca y alborotada. Sentía vocación por las armas y por las letras, y lo mismo despachaba un madrigal que dirigía un formidable ejército de estudiantes en los claustros de doña María de Aragón. También era orador, que es casi lo mismo que ser español y español poeta. En los Numantinos asombraba por su energía y el aborrecimiento que tenía a todos los tiranos del mundo. Insistía mucho en lo de hacer trizas a Calomarde, medio excelente para llegar después a la pulverización completa de la tiranía. (Pérez Galdós, 1879:59).

La trayectoria vital de Patricio de la Escosura se inicia el 5 de noviembre de 1807 en Madrid. Nacido en el seno de una familia culti-


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Raquel Gutiérrez Sebastián

vada, fue su padre don Jerónimo de la Escosura, natural de Oviedo, y su madre, Ana Morrogh, coruñesa de nacimiento. Don Jerónimo de la Escosura era un hombre notable, un militar liberal que cultivó la amistad de ilustres personalidades literarias y políticas de su época, como Flórez Estrada, Evaristo San Miguel, Pedro José Pidal, Juan Nicasio Gallego o Alejandro Mon. Fue alcalde de Madrid durante el Trienio liberal, miembro de la Academia de la Lengua, autor de una comedia de cierto éxito titulada A mal tiempo, buena cara, y traductor del francés. Sus aficiones intelectuales, sin duda, influirían en el temprano gusto de Patricio por la literatura y por la historia y, asimismo, el trato de la familia de Escosura con varios liberales eminentes de la época, repercutió en el liberalismo inicial de Patricio (Vega, 2007:309). Siete años después de su nacimiento, don Jerónimo, militar al servicio del general Castaños, tuvo que asentarse en Lisboa y posteriormente, en 1814, la familia se trasladó a Valladolid, donde había sido destinado como tesorero del ejército de Castilla la Vieja. En esta ciudad pasó Patricio la infancia, entre sus estudios de lengua latina con un religioso dominico del colegio de San Gregorio, primeramente, y más tarde, de Filosofía en la universidad durante dos años. Durante ese periodo, el joven se benefició de las lecciones que recibía de Tomás González, quien se encargaba del arreglo del archivo de Simancas, y con el que aprendería algunas de las historias de los Comuneros, como la que recreó en el poema narrativo o cuento histórico en verso El bulto vestido del negro capuz, sobre el ajusticiamiento de un comunero castellano. Patricio de la Escosura recrea con estas palabras en sus Recuerdos literarios estos primeros maestros: Al Sr. Cepero, docto canónigo sevillano, entonces por liberal allí confinado, y también con más intimidad y provecho al Sr. D. Tomás González, canónigo de no sé de dónde, encargado de llevar a la sazón el arreglo del archivo de Simancas, y que a él me llevaba siempre consigo a pasar las vacaciones, en las cuales, gracias a sus benévolas discretísimas lecciones, que algunas veces, lo confieso, me parecían intempestuosas, adelantaba más mi instrucción que en la universidad durante todo el curso. (Escosura, 1876, I:18).


Patricio de la Escosura: el hombre, el escritor y la crítica

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El hecho de haber nacido en el seno de una familia cultivada y la propia inteligencia y curiosidad del escritor son elementos que subrayan los acercamientos a su figura, como el texto del periodista Eduardo de Lustonó (1849-1906), en una semblanza biográfica de Escosura publicada en La Ilustración española y americana en 1899, con el título «Los que se fueron, Patricio de la Escosura». Señala el periodista y satírico Lustonó que la familia Escosura estuvo compuesta por individuos del más cultivado ingenio, y destaca las dotes intelectuales del escritor y el magisterio que sobre él tuvo Alberto Lista. En 1820 Patricio de la Escosura se traslada a Madrid y vive unos años trascendentales para su formación e intereses literarios. Esta época de aprendizajes iniciales, actividades políticas clandestinas y amistades la rememora también en los artículos que integraron sus Recuerdos literarios. Asiste al colegio de los Agustinos, Doña María de Aragón, para proseguir los estudios de Letras y allí conoce a quienes serán algunos de sus mejores amigos de ese momento, como Miguel Ortiz, con quien formó, entre otros, la Sociedad secreta Los Numantinos. Ya entonces Escosura participaba en algaradas en el colegio y en las calles madrileñas cantando el «Trágala» y también por estas fechas conoció a Espronceda, uno de sus mejores y más admirados amigos, y a Ventura de la Vega. Eduardo Lustonó se refiere a esos años de la vida de Escosura con estas palabras: Gran amigo de sus condiscípulos Espronceda y Ventura de la Vega-los cuales llamaban mamá a la de Patricio- en todas partes se veía juntos a los tres ingenios, y con seguridad en el café de Levante, donde concurrían a diario a jugar al chanquete. También le dio a este triunvirato por jugar a la política, metiéndose a conspirar, con otros amigos y compañeros, en el sótano de una farmacia. Ventura, temeroso de lo que pudiera ocurrirles si la cosa pasaba a mayores, los denunció a la policía, con lo cual se vieron obligados Escosura y Espronceda a emigrar a Francia. (Lustonó, 1899:II:278).

Desde aquel colegio pasó Escosura por mandato de su padre a la Universidad Central a estudiar leyes, una carrera que no llegó a ter-


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minar. También acudió a las clases que Alberto Lista impartía en su propia casa de la calle de Valverde, una vivienda de lóbrego aspecto donde recibió lecciones de literatura, historia y matemáticas, junto con Pezuela, Ochoa, Ventura de la Vega, Espronceda y otros muchachos que formaron lo más granado de la generación romántica de escritores y políticos. Así lo recrea en su Discurso de Ingreso en la RAE: No sé precisamente si la casa señalada hoy con el número 52 de esta calle ocupa el solar de aquella de que voy a hablaros, o si es la misma modificada y revocada al gusto moderno; lo que sí sé y recuerdo perfectamente es que la habitada por nuestro gran profesor era de humilde apariencia, sin más fachada que la bastante a dos no muy amplios balcones a la calle, un portal de la época, ni claro ni limpio, y una escalera incómoda y oscura, que subíamos, no obstante, de dos en dos peldaños para llegar al piso principal, donde, si la memoria no me engaña, recibían su educación secundaria y superior, como hoy se dice, a distintas horas que nosotros, otros muchos jóvenes de la aristocracia y de la clase media, nuestros amigos entonces y después, y que luego han figurado casi todos en lugar preeminente en la histórica contemporánea. (Escosura, 1870:14).

La influencia de Lista está presente en todos ellos, pues compartieron con su maestro el gusto por la política y la literatura. En estos años de formación alterna sus estudios humanistas con las actividades de conspiración política en Los Numantinos. Jerónimo de la Escosura, al conocer estas reuniones y juzgando el peligro que podía correr su hijo, lo envía a Francia en septiembre de 1824 y pocos meses después la sociedad secreta es denunciada y sus miembros son condenados a reclusión y a ejercicios en diversos conventos (Cano Malagón, 1989:23). Patricio de la Escosura, gracias a la intervención de Carlos O’Donnell, que posteriormente fue general con Zumalacárregui, padre de Leopoldo O’Donnell y fallecido en campaña en 1835, se libró de esta reclusión y fue admitido como cadete en el cuerpo de Artillería a su vuelta del exilio. De las penurias de su estancia en París da noticia Antonio Ferrer del Río en su Galería de la Literatura Española con estas palabras: «Moraba en el barrio latino y en un piso tercero de veinte francos


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