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COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig

Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia

Ana Belén Campuzano Laguillo

Catedrática de Derecho Mercantil de la Universidad CEU San Pablo

Jorge A. Cerdio Herrán

Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho Instituto Tecnológico Autónomo de México

José Ramón Cossío Díaz

Ministro de la Suprema Corte de Justicia de México

Owen M. Fiss

Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)

Luis López Guerra

Juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid

Ángel M. López y López

Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla

Marta Lorente Sariñena

Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid

Javier de Lucas Martín

Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia

Víctor Moreno Catena

Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid

Francisco Muñoz Conde

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla

Angelika Nussberger

Jueza del Tribunal Europeo de Derechos Humanos Catedrática de Derecho Internacional de la Universidad de Colonia (Alemania)

Héctor Olasolo Alonso

Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)

Luciano Parejo Alfonso

Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid

Tomás Sala Franco

Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia

José Ignacio Sancho Gargallo

Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España

Tomás S. Vives Antón

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia

Ruth Zimmerling

Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


ENTENDER CRIMEN Y JUSTICIA Métodos y técnicas de investigación social cualitativa en criminología

BENNO HERZOG Universitat de València

Valencia, 2016


Copyright ® 2016 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.

Director de la colección:

Vicente Garrido Genovés

© Benno Herzog

© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-9119-361-6 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas.


Prefacio

EL CAMPO DE LA INVESTIGACIÓN CUALITATIVA EN CRIMINOLOGÍA


TÉCNICAS DE INVESTIGACIÓN SOCIAL CUALITATIVAS EN EL ESTUDIO DE LA CRIMINOLOGÍA Hay muchas vías de acceso al estudio de la criminología. Hay quienes ya trabajando para los cuerpos de seguridad del Estado o en la seguridad privada quieren comprender mejor las condiciones e implicaciones de su día a día o quieren obtener una mejor cualificación para posibles promociones laborales. Para muchos alumnos, la primera toma de contacto con el trabajo criminológico es a través de las múltiples series de televisión (sobre el “Efecto CSI” véase capítulo 6). Pocos tienen una idea concreta y adecuada sobre qué es la criminología y qué hace un criminólogo en su día a día. A este desconocimiento se añade el hecho de que hay dos grandes tradiciones en el estudio de la criminología, lo cual no suele facilitar la primera orientación en el campo: una que ubica a la criminología en las facultades de derecho e incluye en su currículo más asignaturas de derecho que de otros campos, como la medicina, la psicología o la sociología. Otra tradición, más común en los países anglosajones y más relacionada con la criminología crítica sitúa la carrera de criminología en las facultades de ciencias sociales. El estudio de la sociedad que produce, evalúa y combate la desviación y el delito se encuentra en el centro de esta variante de estudios de criminología, aunque, por supuesto, también el resto de disciplinas forman parte irrenunciable de esta carrera. En España la criminología se inclina más hacia la vertiente legalista aunque nunca ha renunciado a la necesaria multidisciplinariedad. Esta multidisciplinariedad significa que el estudio de las técnicas de investigación social es una parte esencial de la formación en criminología. El propio término investigación social hace referencia a que el objetivo de estas investigaciones no es el de encontrar delincuentes o probar su culpabilidad, sino que se trata de estudiar las causas sociales de la criminalidad, de la percepción de la desviación de las conductas y de los delitos por parte de los distintos grupos sociales, de comprender los efectos sociales de la criminalidad y con todo ello


Técnicas de investigación social cualitativas en el estudio de la criminología

de proporcionar medidas, no necesariamente policiales o legales, para garantizar una convivencia pacífica. Si el lector tiene entre manos este manual, probablemente ya tiene una idea de que existen dos grandes vertientes (o paradigmas; véase sobre ello: capítulo 1) de la investigación social: Aquella que trabaja con “hechos sociales” buscando una explicación objetiva de la realidad y utiliza para ello herramientas estadísticas. Estoy hablando aquí por supuesto de las técnicas cuantitativas. Estas técnicas se basan en una concepción del mundo, dominante en muchas de las disciplinas que conforman el estudio de la criminología. En derecho se estudian las leyes tal como son y el progreso enorme de los últimos siglos en el campo de la medicina sería impensable sin la observación de “hechos”, sin experimentos y sin su explicación mediante relaciones matemáticas. No obstante, el enfoque que se sigue aquí es el de las investigaciones cualitativas. Aquellas que parten de la subjetividad en la percepción humana y no buscan la explicación sino la comprensión de fenómenos sociales. Se intenta entender los procesos de construcción social de significado. Para hacer un ejemplo, se podría preguntar ¿por qué algunas personas sienten miedo al estar en un una calle en la que se encuentran al mismo tiempo muchos varones de piel oscura? O ¿qué hace pensar a muchas personas que la pena de muerte contribuiría significativamente a la disminución de la criminalidad? No estamos aquí ante hechos objetivos sino que intentamos comprender las construcciones mentales de los ciudadanos y las ciudadanas.

¿Qué importancia tienen estas comprensiones para la práctica criminológica? Los campos del trabajo criminológico son muy variopintos. Tendríamos, por un lado el ámbito policial y penitenciario, el ámbito de la victimología, el ámbito judicial y el de la seguridad privada. Son estos los campos que en la práctica quizá están acostumbrados a seguir una lógica que les impide intentar comprender los fenómenos sociales en su totalidad. Suelen tener que solucionar ciertos problemas utilizando unas reglas previamente establecidas. No obstante, si los profesionales que trabajan en estos campos no se quieren convertir en fríos burócratas que utilizan técnicas de control social sin comprender


Técnicas de investigación social cualitativas en el estudio de la criminología

el complejo tejido social en el que se encuentran, tienen que intentar entender lo que mueve a la sociedad y a grupos sociales específicos. Sin la comprensión de lo social, lo cual implica el análisis de la realidad social, resulta imposible comprender la desviación y el delito. Para otros ámbitos del trabajo criminológico la relación entre las técnicas de investigación social cualitativas y el perfil profesional resulta mucho más evidente. El ámbito de la marginalidad y de la conducta desviada bebe principalmente de la misma fuente que la investigación cualitativa. Intenta comprender por qué determinados grupos sociales están marginalizados, por qué se producen conductas desviadas y por qué ciertas desviaciones producen un rechazo social mientras otras incluso pueden ser causa de admiración. En estos ámbitos el criminólogo compite en el mercado laboral con otras profesiones, como los asistentes sociales. La ventaja comparativa del criminólogo aquí es su formación específica en temas de criminalidad y delito. Por supuesto, las técnicas que en este libro se presentan forman una parte central en aquel ámbito profesional de la criminología que se dedica justamente a la investigación social, a la elaboración de estudios e informes criminológicos. Frente a otras profesiones que se dedican también a estudios sociales, el criminólogo ya conoce, por su formación multidisciplinar, el campo de la criminalidad y de la desviación social. El “Libro Blanco Sobre el Título del Grado de Criminología y Seguridad Privada” identifica el trabajo de este ámbito laboral como la tarea de elaborar: – “Pronósticos de comportamiento futuro, elaborado mediante la aportación de informes de otros profesionales y los elaborados por el propio criminólogo, y con el objeto de predecir en primera instancia para más tarde intervenir en la situación conflictiva, procurando una prevención real y efectiva de la criminalidad”. – “Estudios de barrios marginales o de acción social preferente, elaborando estrategias de prevención-intervención de la criminalidad ya existente, mediante planes de integración social, actuación urbanística y formación integral de individuos, entre otras” (p. 66). Aunque en la opinión pública y en los debates políticos la primera medida que se suele nombrar para combatir la desviación y el delito


Técnicas de investigación social cualitativas en el estudio de la criminología

suele tener que ver con el trabajo policial, hay muchos ámbitos sociales que escapan a la mera lógica de la represión policial del comportamiento no deseado. El campo de la drogadicción es un ejemplo de lo dicho. Aquí hace falta un enfoque claramente multidisciplinar entre la medicina, la psicología, la asistencia social y la respuesta legal. Con otras palabras: estaríamos aquí ante un típico campo que requiere de la formación interdisciplinar del criminólogo. Esta reflexión nos lleva a nuestro último ámbito profesional: al ámbito de la política social. Como asesor, el criminólogo que trabaja en este campo debe ser capaz de comprender la situación social en toda su complejidad. Si percibe sólo una de las facetas, las medidas que propone serán necesariamente incompletas en el mejor de los casos, y en el peor de los casos ineficaces o populistas. Para ello, el criminólogo que trabaja en la política social o criminal debe ser capaz de realizar investigaciones exhaustivas para comprender fenómenos sociales. En algunos campos profesionales, el criminólogo se verá, quizá algún día, en la situación de realizar una investigación propia. Y si esta investigación tiene como objetivo comprender un fenómeno social, las técnicas presentadas en este libro le serán de gran ayuda. Como hemos visto en todos los ámbitos profesionales, ser capaz de entender las investigaciones de otros será una herramienta imprescindible para desarrollar el trabajo con toda la profesionalidad que se le exige a un criminólogo. Para comprender, no necesariamente hay que realizar estudios propios, basta con comprender las investigaciones de los demás. Y para entender estas investigaciones hace falta una noción básica de las técnicas de investigación social empleadas por otros. Temáticamente este libro se relaciona —aunque no lo presupone para su entendimiento— con otras perspectivas y enfoques que forman parte del campo criminológico. Para hacer una buena investigación social no sólo hace falta haber comprendido las técnicas de investigación social sino también hace falta una visión más amplia y más profunda de la realidad social y del campo de investigación en concreto. Por ello, la investigación cualitativa está relacionada con perspectivas sociológicas sobre la desviación y el delito y con la sociología jurídica. Igualmente encontramos en muchas investigaciones perspectivas sociológicas sobre conflictos sociales y sobre control social, al igual que diversos modelos de prevención. Para situarnos en


Técnicas de investigación social cualitativas en el estudio de la criminología

el campo de estudio de investigación concreto hacen falta además dos cosas: conocer el marco del campo y conocer el campo mismo. Nuestras investigaciones se enmarcan muchas veces en las políticas de seguridad con sus instituciones. Los campos de investigación son muy variopintos. Las investigaciones criminológicas tratan sobre temas como drogas, subculturas, juventud, delincuencia, policía y muchos más. Es decir, el campo de la investigación criminológica no sólo es el delito, sino también la desviación y la marginalidad. Y también estudia las instituciones y percepciones sociales. Las preguntas típicas que nos planteamos en la investigación social criminológica cualitativa son aquellas sobre la producción de la desviación y el delito. Estas preguntas suelen tener tres vertientes. La primera posibilidad de entender la pregunta sobre cómo se producen desviación y delito consiste en intentar comprender la perspectiva de los individuos que cometen actos delictivos. ¿Cómo es que la desviación o el delito parece una opción de comportamiento para estas personas o grupos sociales? ¿Qué ideas tienen sobre sí mismos y su relación con los otros, qué valores les mueven, qué experiencias les han influenciado para comportarse como lo hacen? Se puede incluso dar la vuelta a esta perspectiva y preguntar por qué la inmensa mayoría de nosotros muestra sólo muy raras veces comportamientos desviados. Desde esta perspectiva, lo socialmente “normal” se convierte en digno de analizar. La segunda posibilidad de comprender el proceso de producción de la criminalidad se basa en la idea de que la criminalidad tiene causas sociales, que las condiciones sociales tienen una fuerte influencia en el surgimiento del comportamiento no deseado. Esta perspectiva se enfrenta a aquella que en la práctica actual es la dominante, aquella que otorga una responsabilidad individual a los delincuentes o a aquellas personas cuyo comportamiento es considerado como desviado. En la práctica legal y policial se trata a aquellas personas como dotadas de suficiente capacidad de razonamiento por ser los principales responsables de sus actos. Se persigue legalmente a los delincuentes y no a las condiciones sociales. La tercera perspectiva de la pregunta sobre la producción de la desviación cambia por completo la perspectiva. Ya no enfocamos al delito o al delincuente, sino a la sociedad y nos preguntamos cómo


Técnicas de investigación social cualitativas en el estudio de la criminología

esta produce, es decir, identifica e interpreta un cierto comportamiento como delictivo o no deseable. ¿Qué ideas y valores dominan en la sociedad como para llamar “delitos” a actos que, quizá en otros tiempos u otras circunstancias, serían interpretadas de forma totalmente diferente? Esta perspectiva quiere comprender cómo es que se percibe a algunos comportamientos como no deseable. Este es el proceso de comprensión no de una persona y de sus actos sino de toda una sociedad.


SOBRE ESTE LIBRO El hilo conductor de este libro es justamente aquella comprensión de la que acabamos de hablar. Este libro pretende facilitar las herramientas para comprender o entender a individuos desviados, a grupos sociales, a instituciones y a la sociedad en general. Entender o comprender significa partir de dos supuestos: el de la distancia y la cercanía. Por un lado, nos interesan fenómenos que aún no comprendemos. Para ello, a veces nos tenemos que enfrentar a actos cotidianos con toda ingenuidad para intentar comprender aquello sobre lo que ya nos hemos desacostumbrado a reflexionar. En otros casos, investigamos a fenómenos donde percibimos claramente la distancia social entre nosotros y los “objetos” de la investigación. Por el otro lado y al mismo tiempo, también partimos siempre de la cercanía social, de la empatía. Intentar entrar en el imaginario colectivo de otros para entender su posición. Ambas perspectivas incluyen —al menos en un primer momento— no adoptar la perspectiva del rechazo moral, de la condena, sino encontrar la perspectiva desde la cual podemos comprender unos comportamientos desviados. La comprensión no es un acto aislado, es un proceso de aprendizaje. En este sentido, las vías y técnicas presentadas en este libro quieren ofrecer herramientas para la investigación social como el aprendizaje hacia la comprensión. Procura dejar de lado aspectos espinosos y debates escolásticos, poco interesantes para los estudiantes y otros principiantes en la materia, para centrarse en lo que se presenta actualmente como el canon de la investigación social cualitativa. Libros sobre la investigación social hay muchos, pero no hay textos adaptados a las necesidades del trabajo criminológico. Por ello, cada capítulo contiene varios ejemplos de la práctica de la investigación social criminológica, tanto dentro de los textos como en un cuadro aparte. Para comprobar si realmente se ha entendido lo dicho en cada capítulo —frente a la mera memorización de contenidos— se incluye al final de cada capítulo además una serie de ejercicios con los que se pretende la aplicación de lo aprendido. Y para todos aquellos que quieran saber más sobre un aspecto o una técnica en concreto, se encuentran también algunas referencias comentadas a distintas lecturas que profundizan en lo descrito en el tema en concreto.


Sobre este libro

La capacidad de aplicar las diferentes técnicas que aquí se estudian implica también adquirir la capacidad de adaptarlas. En la investigación cualitativa prácticamente no encontramos dos investigaciones que utilizan la misma técnica de la misma manera. El investigador que realmente comprende las técnicas de investigación social cualitativa será capaz de modificar y combinar las diferentes técnicas —no como él o ella quiere—, sino tal como lo exige el objeto de estudio: la realidad social. Cualquiera que haya realizado una vez una investigación cualitativa, podrá confirmar que el trabajo de campo es imprevisible y por tanto necesita nuestra capacidad de reaccionar de forma razonada a las particularidades de cada campo y a cada escenario específico de la investigación social. El libro se divide en tres grandes bloques temáticos. El primero, que comprende los capítulos 1 a 4, presenta la lógica y el marco de la investigación cualitativa. Pretende ofrecer una visión general sobre qué es la investigación social cualitativa y cómo se desarrolla. El segundo bloque trata cuatro técnicas concretas. Existen muchas más técnicas de investigación pero la selección de justamente estas cuatro obedece a que pueden ser comprendidas como ejemplares para cuatro lógicas diferentes. La entrevista ayuda a entender lo social mediante otros individuos; el análisis de documentos analiza la realidad mediante los productos humanos; las técnicas grupales quieren comprender la sociedad a través de la interacción grupal; y la observación participante, en última instancia, es la técnica que más se caracteriza por intentar entender a las demás mediante la auto-observación. El tercer bloque, finalmente, se dedica al análisis de los datos, un tema muchas veces subestimado en la investigación cualitativa, y a la presentación de los resultados.


AGRADECIMIENTOS La necesidad de tener un manual sobre técnicas cualitativas, específicamente adaptado a las necesidades del alumnado de los grados de criminología, la he podido percibir vivamente en las clases que desde hace años imparto en la Universidad de Valencia. Las exigencias del alumnado, tan diferentes a menudo de aquello que conocemos en la sociología, me han empujado a escribir este libro, pensado por y para estudiantes de criminología. Por ello, agradezco en primer lugar a todas las alumnas y alumnos de criminología su intransigencia, exigiendo constantemente más y mejores explicaciones y demandando ejemplos y prácticas relacionados con su campo de estudios. Agradezco también a mi compañero Vicent Flor el trabajo de revisión detallada del manuscrito. Gracias a sus agudas observaciones se han podido eliminar algunas incorrecciones. También debo dar las gracias a Manuel García Ferrando que me ha animado a acabar el texto en los momentos más oportunos. Y finalmente, agradezco a Susana su inmensa paciencia conmigo ya desde hace más de una década. Sigue leyendo y puliendo cada texto que redacto. Sus críticas desde el cariño han sido un estimulo de inmenso valor.


LA INVESTIGACIÓN SOCIAL CUALITATIVA EN CRIMINOLOGÍA


Capítulo 1

ENTENDER EL MUNDO SOCIAL: EL PARADIGMA INTERPRETATIVISTA Las sociedades modernas se caracterizan por un alto grado de diferenciación social. Esto significa que donde en sociedades premodernas una única persona podía hacer muchos trabajos diferentes, hoy en día tenemos un alto grado de especialización. Los sabios de los tiempos antiguos, que podían responder tanto a preguntas matemáticas, filosóficas, teológicas, como legales, etc…, han sido reemplazados por profesionales de las diferentes áreas. A veces, y para objetivos concretos, diferentes áreas se encuentran bajo un mismo techo, como en el caso de la criminología. Internacionalmente, la criminología está dominada por dos grandes áreas: el derecho y la sociología. Además, también médicos, biólogos, politólogos, psicólogos y filósofos forman parte de la comunidad internacional de criminólogos. No obstante, como se habrá dado cuenta cualquier estudiante de criminología, después de poco tiempo, la comunicación científica entre los diferentes campos resulta bastante difícil. E incluso dentro de las mismas áreas hay tan alto grado de diferenciación, que muchas veces la comunicación entre dos profesionales del mismo departamento se vuelve complicada. Esto es debido, entre otros, a que los grupos y subgrupos científicos no comparten los mismos paradigmas. Dice Ritzer (según Valles 2007: 48) que “el paradigma es la unidad más general de consenso dentro de una ciencia y sirve para diferenciar una comunidad científica (o subcomunidad) de otra. Subsume, define e interrelaciona los ejemplares, las teorías y los métodos e instrumentos disponibles”. Un paradigma abarca y entrelaza presuposiciones básicas sobre el carácter de la realidad (ontología), sobre el conocimiento de esta realidad (epistemología) y sobre los procedimientos necesarios para conocer esta realidad (metodología). Si antes hemos dicho que conocemos distintos paradigmas, entonces esto no sólo significa que diferentes científicos utilizan métodos y técnicas diferentes, sino que también se basan en suposiciones distintas sobre el conocimiento de la realidad y sobre el carácter de esa realidad. Lo que es más, en un caso ideal, los investigadores habrían elegido su técnica de


Benno Herzog

investigación justamente como consecuencia de sus presuposiciones sobre la realidad y el conocimiento. Pero: ¿a qué me refiero cuando hablo de diferentes presuposiciones básicas? Quizá un ejemplo ayude a esclarecerlo. Benno Herzog: Entender Crimen y Justicia Observando esta imagen ¿qué se ve?

Quién digaQuién ahora que trata deque un arma, un fusil de asalto Kalashnikov AK-47opuede digaseahora se trata de un arma,o una un fusil de asalto saberseuna en buena compañía. La mayoría de las personas dan esta respuesta o una respuesta Kalashnikov AK-47 puede saberse en buena compañía. La masimilar.yoría No obstante, está claramente equivocado. No es un arma es una imagen de un arma. de las personas dan esta respuesta o una respuesta similar. No Con esta aclaración realmente no estoy diciendo nada nuevo. Nadie en su sano juicio pensaba obstante, está claramente equivocado. No es un arma es una imagen que sedetrata de esta un arma. No obstante, cuandono nosestoy dedicamos al análisis un realmente arma. Con aclaración realmente diciendo nada de la realidad social Nadie encontramos de estas imágenes confundimos conde la un realidad nuevo. en su muchas sano juicio pensaba que que se trata realmente objetiva. Con No imagen aquí nocuando me refiero a presentaciones visuales, también, y arma. obstante, nossólo dedicamos al análisis de la sino realidad principalmente, a imágenes mentales. palabras provocan creación de imágenes social encontramos muchasMuchas de estas imágenes quelaconfundimos con en quienes utilizan objetiva. o escuchan. Lasimagen palabrasaquí “droga”, “criminalidad”, “víctima”, la las realidad Con no me refiero sólo“agresor”, a presenta“policía”, etc., visuales, pueden ser entendidas no ycomo realidad objetiva sino comomentales. imágenes. Estas ciones sino también, principalmente, a imágenes Muchas provocandistinguibles la creacióny la deidea imágenes en quienes lasvuelve imágenes ya no palabras son tan nítidamente de realidad objetiva se utilizan o escuchan. Las palabras “droga”, “criminalidad”, “agresor”, borrosa.

“víctima”, “policía”, etc., pueden ser entendidas no como realidad

Sigamos con el ejemplo del arma. Como realidad objetiva podemos contar armas y tipos de objetiva sino como imágenes. Estas imágenes ya no son tan nítidaarmas, conocer su distribución en el espacio y el tiempo y relacionarlas con otras “variables” mente distinguibles y la idea de realidad objetiva se vuelve borrosa. como el sexo y la edad de sus portadores. Pero esto aún no nos responde a la pregunta de qué Sigamos el ejemplo Comoenrealidad podemos significa un arma en con general, o el fusildel de arma. asalto AK-47 concreto.objetiva Las imágenes que mucha contar armas y tipos de armas, conocer su distribución en el espacio y gente tiene vinculadas con las armas, son las de peligro, amenaza o violencia. No obstante, el tiempo y relacionarlas con otras “variables” como el sexo y la edad sabemos que hay diferentes grupos sociales, como los defensores de armas en EE.UU., para de sus portadores. Pero esto aún no nos responde a la pregunta de qué quienes las armas significan libertad, independencia, protección o seguridad. Grupos enteros significa un arma en general, o el fusil de asalto AK-47 en concreto. en enfrentamientos bélicos esperan la recepción de armas con anhelo. Para ellos, sus armas Las imágenes que mucha gente tiene vinculadas con las armas, son son apreciadas como parte de una solución exitosa del conflicto, mientras que las armas de los las de peligro, amenaza o violencia. No obstante, sabemos que hay otros son consideradas un problema. Encontramos aquí fácilmente dos imágenes opuestas de las armas, dependiendo de quién las tenga y con qué fines son utilizadas. Y finalmente, también nos podemos imaginar un coleccionista de armas que las percibe en términos técnicos o estéticos, y que nos habla con entusiasmo sobre sus materiales, diferentes modelos, funcionamiento e historia.


Entender crimen y justicia

diferentes grupos sociales, como los defensores de armas en EE.UU., para quienes las armas significan libertad, independencia, protección o seguridad. Grupos enteros en enfrentamientos bélicos esperan la recepción de armas con anhelo. Para ellos, sus armas son apreciadas como parte de una solución exitosa del conflicto, mientras que las armas de los otros son consideradas un problema. Encontramos aquí fácilmente dos imágenes opuestas de las armas, dependiendo de quién las tenga y con qué fines son utilizadas. Y finalmente, también nos podemos imaginar un coleccionista de armas que las percibe en términos técnicos o estéticos, y que nos habla con entusiasmo sobre sus materiales, diferentes modelos, funcionamiento e historia.

1. ONTOLOGÍA Tenemos, pues, la diferencia fundamental entre los conceptos de la realidad (ontología) de dos de los paradigmas más importantes en la investigación criminológica social: el positivismo y el interpretativismo. Para el positivismo la realidad está dada objetivamente. Un positivista diría que existen, armas, drogas, policías, etc. Para el interpretativismo, la realidad es el mundo de los significados. El interpretativista diría que armas, drogas, policías, etc., tienen significados o, mejor dicho, que los individuos les confieren significados. Y, como hemos visto en el ejemplo de las armas, los significados que atribuimos a las diferentes palabras, objetos o situaciones, a menudo pueden diferir fuertemente dependiendo de a quién preguntemos. Para un interpretativista, la realidad es la realidad de los significados. Según el interpretativismo esto quiere decir también que no existe una, sino múltiples realidades. Aunque es indudable que todos somos individuos y no hay dos personas con experiencias, ideologías y modos de percibir la realidad exactamente iguales, se puede constatar una cierta similitud de conceptos dentro de grupos sociales o culturas más o menos homogéneas. Si no fuera así, no podríamos entendernos con nadie. Siempre tendríamos que preguntar qué significa esta u otra palabra a nuestro interlocutor y para explicarlo recurriría una y otra vez a palabras que requerirían de una explicación y, así, nunca llegaríamos a entendernos. Por ello, como investigadores sociales, y en contraposición a los psicólogos, nos interesamos por significados comunes, significados


Benno Herzog

sociales. Esto quiere decir que reconozcamos diferencias fundamentales en la interpretación de la realidad por parte de los diferentes actores sociales.

2. EPISTEMOLOGÍA Esta reflexión sobre las características de la realidad nos lleva a diferentes maneras de entender el conocimiento según los dos paradigmas mencionados, el positivismo y el interpretativismo. A la lógica del conocimiento la llamamos epistemología. Si la realidad está dada objetivamente, como cree el positivismo, entonces tiene existencia independiente del investigador. El investigador tampoco influye con su investigación sobre el objeto. Para el positivista entonces resulta posible obtener resultados ciertos independientemente del observador. El enfoque interpretativista, por contra, al creer que no existe una realidad objetiva sino múltiples significados, aspira a conocer justamente estos significados. En este proceso de conocer significados de otros, el investigador se sabe no independiente del objeto de estudio. Por un lado, entra en contacto con los sujetos y provoca (por ejemplo al entrevistarles) unas reacciones, reflexiones o discursos que sin la intervención del investigador quizá no se habrían producido, o al menos no se habrían manifestado. Por otro lado, no sólo los participantes en la investigación, sino también el propio investigador, son seres que interpretan el mundo social. El interpretativista se sabe envuelto en un juego de interpretaciones permanentes en el que tiene que dar sentido a los datos que está analizando. Lo que es más, la mera decisión de escoger un determinado tema de investigación ya es resultado de una interpretación de la realidad social. Un criminólogo que investiga, por ejemplo, la violencia de género hacia las mujeres, parte probablemente de la interpretación de que pegar a una mujer es violencia y no es simplemente una acción normal dentro de la tarea educativa del marido, tal como fue la posición dominante durante mucho tiempo atrás de nuestra historia. Asimismo, probablemente parta de la idea de que esta violencia de género es un problema social y no se trata de sucesos anecdóticos o accidentales. Simplificando un poco, se podría decir que la investigación criminológica-social cualitativa, es decir, aquella que resulta del paradigma interpretativista, se basa, en última instancia, en la famosa definición


Entender crimen y justicia

de sociología y acción social de Max Weber (1864-1920), uno de los padres fundadores de la sociología: “Debe entenderse por sociología (…): una ciencia que pretende entender interpretándola, la acción social, para, de esa manera, explicarla causalmente en su desarrollo y efectos. Por ‘acción’ debe entenderse una conducta humana (bien consista en un hacer externo o interno, ya en un omitir o permitir) siempre que el sujeto o los sujetos de la acción enlacen a ella un sentido subjetivo”. (Weber 1984: 5).

El conocimiento de la investigación criminológica apunta, por tanto, siempre a un entendimiento o una comprensión. Para nuestro cometido resulta imprescindible diferenciar entender/comprender de la idea de explicar. Coloquialmente, las palabras son utilizadas a menudo de forma sinónima. La diferencia entre entender/comprender por un lado, y explicar por el otro, radica en lo que Weber llamó “sentido subjetivo”. Si las acciones (que pueden también ser omisiones) de otros tienen un sentido subjetivo, entonces podemos intentar entender este sentido. Nos preguntamos entonces por qué ha hecho lo que ha hecho. En el positivismo, por contra, no se parte del sentido subjetivo. El objetivo ahí es, igual que en las ciencias naturales, explicar un fenómeno social. Así, los geólogos explican, por ejemplo, la erupción de los volcanes haciendo referencia al aumento de la temperatura del magma dentro del manto terrestre. A diferencia de nuestros antepasados no suponemos ningún sentido subjetivo en la erupción de un volcán. Por ello, nunca podremos entender/comprender la erupción, sino únicamente explicarla. De forma parecida procede también la criminología positivista cuando intenta, por ejemplo, explicar la criminalidad a través de influencias externas a la voluntad del individuo. Esto pueden ser aspectos biológicos/genéticos, patologías psicológicas o problemas (variables) sociales. Si explicamos, por ejemplo, el consumo de drogas ilegales en términos de sexo, edad, experiencia previa con drogas legales, etc., entonces podremos mostrar que el ser varón adulto y consumidor en el pasado de drogas legales influye en el consumo actual de sustancias ilegales. Tendríamos ahora una cierta explicación para el consumo de drogas y podríamos pensar en incluir en esta explicación muchas más variables como la educación, la clase social, la ideología política…. Lo que no tendríamos es una comprensión del fenómeno.


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