MÁLAGA: URBANISMO, TURISMO Y PATRIMONIO
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES Manuel Asensi Pérez Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València
Ramón Cotarelo Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia
M.ª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València
Juan Manuel Fernández Soria Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València
Pablo Oñate Rubalcaba Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València
Joan Romero Catedrático de Geografía Humana Universitat de València
Juan José Tamayo Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid
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MÁLAGA: URBANISMO, TURISMO Y PATRIMONIO
Daniel Barrera Fernández Profesor de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Sevilla
tirant humanidades Valencia, 2021
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Agradecimientos: Este libro no habría salido a la luz sin el apoyo de mi familia, que me apoyó sin descanso en los años de desarrollo de la investigación y en el proceso editorial. Mi mayor reconocimiento está dirigido a los directores de mi tesis doctoral, los doctores María Teresa Pérez Cano de la Universidad de Sevilla y Carlos Jesús Rosa Jiménez de la Universidad de Málaga, a quienes este trabajo debe su mejor parte. Igualmente, agradezco de corazón su apoyo al Dr. Kevin Meethan, mi supervisor en mi estancia en la Universidad de Plymouth. Le quiero dedicar un agradecimiento especial a México, país generoso y hospitalario que, gracias a su decidida apuesta por la ciencia y el conocimiento, nos ha permitido a tantos investigadores desarrollar y continuar con nuestra carrera. Finalmente, me gustaría reconocer la labor de los trabajadores del Museo Unicaja de Artes y Costumbres Populares (Legado Díaz de Escovar), Archivo Histórico Provincial de Málaga, Archivo Municipal de Málaga, Autoridad Portuaria de Málaga, Ayuntamiento de Málaga y Universidad de Málaga, por su colaboración en facilitarme la documentación necesaria para elaborar el presente trabajo.
ÍNDICE PRÓLOGO..................................................................................................................................... 11 1.
EL PRIMER MODELO TURÍSTICO DE MÁLAGA: LA ESTACIÓN DE INVIERNO............................................................................................................................... 15 La visita de los extranjeros............................................................................................. 15 Los planes de reforma interior...................................................................................... 17 Los baños de mar............................................................................................................... 25 Los primeros hoteles modernos.................................................................................... 28 El papel del patrimonio y la Alcazaba a finales del siglo XIX y principios del siglo XX................................................................................................................................ 30
2.
LA TÍMIDA RECUPERACIÓN TRAS LA GUERRA CIVIL................................... 35 Las intervenciones en la Alcazaba................................................................................ 35 El paseo de Gibralfaro y la Hostería............................................................................. 39 El plan González Edo........................................................................................................ 45
3.
EL IMPACTO DEL DESARROLLISMO DE LA COSTA DEL SOL........................ 49
4. EVOLUCIÓN DE LOS REFERENTES TURÍSTICOS DESDE EL SIGLO XIX HASTA FINALES DEL SIGLO XX................................................................................ 57 5.
EL MODELO DE TURISMO CULTURAL URBANO. EL ORIGEN DE LA TURISTIFICACIÓN DEL CENTRO HISTÓRICO........................................................... 67
6.
LA REVALORIZACIÓN DEL PATRIMONIO URBANO......................................... 101
7.
EL IMPACTO DE LOS PROYECTOS URBANOS FINANCIADOS CON FONDOS EUROPEOS. CONSECUENCIAS EN LA PÉRDIDA DEL PATRIMONIO Y LA GENTRIFICACIÓN................................................................................................ 121
8. RECONVERSIÓN TURÍSTICA DE LOS BIENES PATRIMONIALES Y TEMATIZACIÓN DE LOS ESPACIOS PÚBLICOS MÁS REPRESENTATIVOS DE LA CIUDAD HISTÓRICA......................................................................................... 145 9. LAS POLÍTICAS PÚBLICAS Y LA TURISTIFICACIÓN. LA POLÍTICA URBANÍSTICA......................................................................................................................... 177 10. LA POLÍTICA CULTURAL............................................................................................. 191
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11.
Índice
LA POLÍTICA TURÍSTICA ............................................................................................
205
12. LA POLÍTICA ECONÓMICA.........................................................................................
211
13. EL DERRIBO DE LA MUNDIAL PARA CONSTRUIR UN HOTEL EN EL HOYO DE ESPARTEROS ...............................................................................................
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14. LA IDENTIFICACIÓN DE MÁLAGA CON PICASSO ............................................
229
15. LA APUESTA POR SER NOMBRADA CAPITAL EUROPEA DE LA CULTURA
245
16. LA INTEGRACIÓN DEL PUERTO CON EL RESTO DE LA CIUDAD ...............
253
17. EL DESARROLLO DE BARRIOS CREATIVOS ........................................................
271
EPÍLOGO ......................................................................................................................................
281
BIBLIOGRAFÍA ..........................................................................................................................
283
PRÓLOGO DESDE MÁLAGA CON M DE MÉXICO
El documento que el lector tiene en su mano es una parte sustancial referida a la ciudad de Málaga de una investigación más amplia, fruto de una brillante tesis doctoral denominada “Corrientes de pensamiento en la gestión patrimonial y turística de la ciudad histórica” (Barrera Fernández, 2014), cuya componente británica, Plymouth, vio la luz de manera primigenia en 2016 (Barrera Fernández, 2016). Dicho esfuerzo fue posteriormente recompensado con el Premio Extraordinario de Doctorado de la Universidad de Málaga1. Arquitecto por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla, su formación patrimonial quedó reforzada tras cursar el Máster en Arquitectura y Patrimonio Histórico (2011), donde inició este binomio entre turismo y ciudad histórica2 y que a la postre ha derivado en una de sus líneas principales de investigación. Su apuesta por completar su formación la lleva a cabo al matricularse en el programa de doctorado en Dirección y Planificación del Turismo en la Facultad de Turismo de la Universidad de Málaga, lo que viene a fortalecer el interés por la materia del autor. El interés por el tema es evidente. Málaga ha experimentado un proceso de transformación turística sin parangón en España. Se trata del destino urbano con el mayor crecimiento porcentual de visitas turísticas, por encima de Barcelona o Madrid. Según datos estadísticos (Observatorio Turístico de la Ciudad de Málaga, 2019), la ciudad incrementó el número de visitantes un 225,00 % desde 2005 (455.493 visitantes) hasta 2018 (1.027.699 visitantes hasta el mes de septiembre). Con ello, Málaga registró un crecimiento del 9,00%, 2 puntos más que la siguiente ciudad (Palma de Mallorca) y 6,70 puntos más que Barcelona (Álvarez Gil, 2018).
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Los autores de este prólogo fuimos sus directores de tesis, los cuales en sus respectivos años también fuimos Premios Extraordinarios de Doctorados por la Universidad de Sevilla. Su Trabajo Fin de Máster, denominado “Políticas patrimoniales y turísticas en la ciudad histórica de Málaga”, dirigido por María Teresa Pérez Cano y Carlos Jesús Rosa Jiménez, obtuvo la calificación de 10 Matrícula de Honor.
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Estos flujos turísticos se concentran fundamentalmente en su centro histórico. La globalización y el desarrollo del turismo como actividad económica ha generado un nuevo fenómeno, producto de la fusión de la industria turística y la cultural, cuya principal víctima es el residente del centro histórico. Un centro histórico que paralelamente sufría de antemano un proceso de pérdida de población. De acuerdo con el Observatorio de Medio Ambiente Urbano (2016), el ámbito del Plan Especial de Protección y Reforma Interior del Centro Histórico redujo su población en el período 1975-2009 un 21,65% (pasó de 30.478 habitantes a 23.881), mientras que en el ámbito de la ciudad amurallada se redujo un 42,06% (pasó de 8.968 habitantes en 1981 a 5.196 habitantes en 2009). Los proyectos URBAN consiguieron paliar esta situación, sin embargo, las intervenciones de mejora del espacio público y de las principales infraestructuras urbanas favorecieron el desarrollo de la industria cultural y la industria turística. La conversión de la cultura en industria se ensayó con éxito en Bilbao tras la inauguración del Museo Guggenheim (1997): una ciudad sumergida en una profunda crisis económica tras la reconversión industrial renace económicamente, en lo que se ha venido a denominar como efecto púlsar (Vegara y De las Rivas, 2004). Una fórmula, la de un proyecto internacionalmente emblemático diseñado por un arquitecto globalizado, no siempre acertada en la translación a otros entornos, como el fracaso de la Cidade da Cultura en Santiago de Compostela. Málaga apuesta por una reconversión cultural desde la rehabilitación del centro histórico y de sus edificios. No construye un icono arquitectónico sino que se “apropia” de una figura internacionalmente conocida: Picasso. En los 15 años que separan la creación de la Casa Natal de Picasso (1988) y el Museo Picasso (2003), tres procesos acompañan esta transformación: la implementación de la economía colaborativa, la transformación de su puerto y el aumento del número de museos. El desarrollo de las nuevas economías disruptivas facilita la ruptura entre los límites entre residencia y estancia. Plataformas nacidas en el marco de la economía colaborativa son utilizadas como instrumentos empresariales en el ámbito inmobiliario o del transporte, lo que produce un creciente incremento en el precio del alquiler y de sectores regulados del transporte, con una fuerte contestación social. Por otro lado, la transformación de los puertos en espacios de atraque de los cruceros y su reconversión a la formula comercial y cultural saturan los cercanos centros históricos por la visita de miles de turistas en el corto período de tiempo
Prólogo
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que dura su atraque. Finalmente, el patrimonio como forma de cultura se convierte en motor económico en cualquiera de sus manifestaciones, especialmente en los “bienes de especial interés turístico”3 y bajo la fórmula museística. La falta de medidas, reflexiones y enfoques que traten esta dimensión puede tener como resultado final el problema de la “disnealización” de los centros históricos. Una suerte de parque cultural tematizado con escasos residentes, cuyo referente más inmediato es Venecia. Por eso, trabajos como los que desarrolla el autor se hacen necesarios en un momento en el que se deben tomar medidas de control que, tal y como señala Pedro Marín Cots (2016), deben dirigirse hacia un equilibrio entre la defensa de la ciudad de los colectivos residentes frente a una economía globalizada cuyos efectos sociales se manifiesta en la turismofobia. Para ello, el documento que se presenta se estructura siguiendo el hilo conductor del proceso inicial de conformación histórica del turismo en Málaga, desde la idea de estación de invierno al desarrollismo de la Costa del Sol. A continuación, se introduce la idea de turismo cultural, para concretarse en el objeto de estudio el centro histórico de Málaga. En esta parte, el autor analiza pormenorizadamente aquellos hitos que han ido marcando y reforzando todo el proceso, desde la activación de proyectos menores con fondos europeos hasta el propio Museo Picasso. La recualificación urbana y en especial la del espacio público y el borde marítimo, también son estudiadas con interés. Una parte central del documento es la dedicada a la identificación de las distintas políticas públicas: culturales, turísticas o económicas que han hecho posible el crecimiento de este fenómeno a escala internacional y que tienen como contrapunto negativo los procesos de gentrificación de su centro histórico, la turistificación o la propia pérdida de valores urbanos ejemplificada en el caso del hotel en el Hoyo de Esparteros. El documento se acompaña de un variado material gráfico, procedente de fuentes documentales y propias, así como de una amplia bibliografía actualizada hasta la fecha. Ello demuestra el constate interés del autor por este binomio turismo y patrimonio, el cual le ha llevado al estudio de este fenómeno en otras latitudes.
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Así queda recogida en la Disposición adicional séptima de la Ley 14/2007, de 26 de noviembre, del Patrimonio Histórico de Andalucía.
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Hemos señalado al inicio de esta presentación el periplo formativo del autor, desde su Málaga natal a Sevilla, su regreso a Málaga, intercalado con estancias europeas, lo que marca una cierta vocación itinerante del autor en busca siempre de logros personales y académicos, pero que también imprime una distancia necesaria con el objeto de estudio. Esta aptitud personal viajera, cualidad necesaria por otro lado del turista, lo ha llevado a impartir docencia en una ciudad patrimonial como Oaxaca, México, cuyo centro histórico está inscrito desde 1987 en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO, como sabemos el máximo reconocimiento al que puede aspirar cualquier ciudad histórica. Desde allí, como profesor en la Facultad de Arquitectura “5 de Mayo” de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca, continuó activamente investigando y publicando. Tomamos prestadas, para terminar, los versos de Frida Kahlo, cuyo museo La Casa Azul, en Ciudad de México, visitamos juntos no hace tanto, como inexpertos turistas: “Cada tic-tac es un segundo de la vida que pasa, huye, y no se repite. Y hay en ella tanta intensidad, tanto interés, que el problema es sólo saberla vivir. Que cada uno resuelva como pueda.”
Nos recuerdan sus palabras a ese turista apresurado que recorre cualquier ciudad histórica, intentando retener en su retina cada momento vivido. Tras la obligada marcha, la ciudad permanece para sus usuarios, esperemos que, como Málaga, llena de intensidad y de vida. María Teresa Pérez Cano Carlos Jesús Rosa Jiménez
1. EL PRIMER MODELO TURÍSTICO DE MÁLAGA: LA ESTACIÓN DE INVIERNO
LA VISITA DE LOS EXTRANJEROS Las bondades del clima y el paisaje malagueños son conocidas desde hace siglos y fueron recogidas en la obra de los viajeros históricos que pasaron por la ciudad. Ibn Battuta la describe como “una de las capitales de al-Andalus y de las más hermosas, aúna las ventajas de mar y tierra y abunda en productos y frutos” (Fanjul y Arbós, 1981, p. 977). Este viajero es definido por Malkin como “el turista cultural más antiguo, (...) habiendo llegado a puntos tan distantes de su patria como Tánger, China y Sumatra por el gusto de aprender sobre nuevos países y nuevos pueblos” (Brito, 1998, p. 32). No obstante, la aparición de una actividad turística en la ciudad tal y como hoy la concebimos no surge hasta finales del siglo XIX, en la que tuvo un papel destacado la floreciente colonia británica que se implantó en Málaga. La Málaga del siglo XIX era fundamentalmente comercial e industrial, alejada de la imagen que los viajeros románticos tenían de Andalucía. Thomas Debary cita de la ciudad en 1849 que en ella el viajero “verá más de una alta chimenea de ladrillos rojos, importación no muy poética de la laboriosa Inglaterra” (Canales, 1969, p. 9) y la guía turística de 1917 describe la ciudad de la siguiente manera: “El aspecto latino y el aspecto muslita, perdiólos esta ciudad hermosa; y perdió más: el típico sello andaluz (...) Hoy Málaga aparece á la vista del observador, si éste desconoce su tradición histórica, como una capital sencillamente inglesa” (Supervielle, 1917, p. 17). La colonia extranjera, además de contribuir al desarrollo industrial y comercial de la ciudad, legó un importante patrimonio cultural y contribuyó a conformar el primer modelo turístico malagueño: la estación de invierno, al estilo de ciudades de vacaciones de Inglaterra como Blackpool, Torquay, Scarborough, Weymouth, Sidmouth, Tenby o Bournemouth. Tras la I Guerra Mundial comienzan a llegar con más regularidad visitantes extranjeros a Málaga para pasar sus vacaciones. Rubén Darío (1904) describe el ambiente de la ciudad en este periodo de la siguiente manera: “Escribo a la orilla del mar, sobre una terraza a
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donde llega el ruido de la espuma. A pesar de la estación, está alegre y claro el día, y el cielo limpio, de limpidez mineral, y el aire acariciador. Esta es la dulce Málaga, llamada la Bella, de donde son las famosas pasas, las famosas mujeres y el vino preferido para la consagración. Es justamente una parte de la «tierra de María Santísima», con dos partes de la tierra de Mahoma. Mas el color local se va perdiendo, a medida que avanza la universal civilización destructora de poesía y hacedora de negocios. Hay, en verdad, mucho de lo típico, en los barrios singulares, como el Perchel, La Trinidad y la escalonada Alcazaba; mas la ciudad no os ofrecerá mucho que satisfaga a vuestra imaginación, sobre todo si imagináis a la francesa, y no buscáis sino pandereta, navaja, mantón y calañés. Hay sí, la reja cantada en los versos, y los ojos espléndidos de las mujeres, y la molicie, y el ambiente de amor. Hay las callejuelas estrechas y antiguas, y las ventanas adornadas con los tiestos de albahacas y claveles, como en los cromos; hay bastante morisco y no poco medioeval. Mas, del lado del mar, surge una Málaga cosmopolita y nueva, y más que cosmopolita, inglesa, durante la «season», pues demás está decir que desde que un Mr. Richard Ford escribió en su «Hand-Book for travellers in Spain» que el clima de Málaga es «superior a todos los de Italia y España para enfermedades del pecho» y que «aquí el invierno es desconocido», la invasión británica estuvo decretada” (p. 6). El clima benigno se convirtió en el principal atractivo para los nuevos visitantes, movidos en un primer momento por motivos médicos. El prestigioso doctor Gigot Suard llegó a afirmar que “la dulzura del clima de Málaga, si bien creemos que ha sido exagerada, asigna a esta importante ciudad el primer lugar entre las estaciones médicas de la Península” (Martínez y Montes, 1980, p. 9). Para difundir las bondades del clima se instalaron observatorios climatológicos en varios puntos, uno de ellos en la plaza de la Constitución. Los datos eran recogidos regularmente y enviados a las principales capitales europeas, de ahí se pasó al envío de tarjetas con datos climáticos a Londres, París y Madrid, llegándose a realizar una tirada especial más detallada para las revistas médicas inglesas. Entre los años 10 y 30 del siglo XX era común reflejar en las guías turísticas datos comparativos del clima malagueño con el de los principales destinos competidores. Así, la guía de 1917 concluye que Málaga tiene mejor clima que Niza, Cannes, Hyères, Menton y Bordighera. La guía de 1929 demuestra que en Málaga el clima es más benigno que en Niza, Cannes, Mónaco, Corfú, Tánger y Sicilia y que es comparable al de El Cairo y solo aventajado por el de Canarias y Madeira. Finalmente, la guía de 1936 afirma que el clima de Estoril y la Costa Azul no pueden competir con el de la ciu-
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dad. Así, se extendió la idea de crear en Málaga una estación de invierno. Puesto que los extranjeros y españoles adinerados preferían desplazarse a las costas atlánticas en el periodo estival, a Málaga no le quedaba más opción que apoyarse en su clima invernal relativamente más suave.
LOS PLANES DE REFORMA INTERIOR Los visitantes eligieron el litoral oriental de Málaga por varios motivos. Por un lado, la costa occidental y toda la ciudad que se extendía desde el río Guadalmedina se configuró como área industrial y obrera debido a su accesibilidad al puerto, al ferrocarril y al corredor natural de comunicaciones del valle del Guadalhorce. Por otro lado, el litoral oriental era más atractivo gracias a su paisaje accidentado y además venía conformando la zona de expansión residencial burguesa, de la mano de las primeras villas como el Palacio de la Tinta, de 1908 y obra del arquitecto Julio O’Brien, o las Casas de Félix Sáenz, de 1922 y diseño del arquitecto Fernando Guerrero Strachan. Además, gracias a la apertura del Parque la costa oriental quedó fácilmente comunicada con los nuevos escenarios centrales: Alcazaba, Gibralfaro, calle Larios, Alameda y puerto. Las intervenciones urbanísticas que tienen lugar en esta época cumplen dos objetivos, uno se centra en la mejoría de la salubridad y las remodelaciones puntuales de carácter higienista, otro tiene que ver con la creación de los espacios públicos representativos que hoy constituyen los ejes turísticos principales. Así, el Plan de Ensanche y Remodelación de José Moreno Monroy de 1861 recogió la apertura de calle Larios y la prolongación de la Alameda hacia el este por Cortina del Muelle y hacia el oeste como eje principal de un ensanche en forma de cuadrícula. La inauguración de la calle Larios en 1891 permitió la comunicación de la actual plaza de la Constitución con el puerto. En su proyecto intervinieron José Moreno Monroy, José María de Sancha y Manuel Rivera Valentín, del proyecto arquitectónico se encargó Eduardo Strachan Viana-Cárdenas. Esta vía dio lugar desde entonces al espacio simbólico por excelencia en la ciudad histórica. Hoy en día cuentan con protección patrimonial municipal tanto el espacio urbano como su arquitectura y tras su última remodelación se ha convertido en un área turística principal, al conectar longitudinal y transversalmente algunos de los más importantes recursos turísticos.
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Imagen 1. Propuesta de aperturas viarias de Joaquín Pérez de Rozas. Fuente: Pérez de Rozas (1863).
El plano de Joaquín Pérez de Rozas de 1863 recoge no solo la apertura de la calle Larios como hoy la conocemos, sino también la propuesta de prolongación hasta la calle Carretería. Además, se propone una nueva vía desde la actual plaza de Félix Sáenz hasta el actual puente de los Alemanes y su prolongación como radial principal. El plano también recoge la prolongación de la Alameda que daría lugar a la actual avenida de Andalucía y la prolongación de la calle Molina Lario hasta la plaza de San Pedro Alcántara y de ahí hasta la plaza de Capuchinos, con una ramificación en plaza Uncibay para conectar con calle Ollerías. La propuesta de Joaquín Pérez de Rozas también incluyó la apertura de la calle Alcazabilla, una ronda de circunvalación y un paseo marítimo en la Malagueta. La propuesta de la calle Alcazabilla buscaba conectar la Victoria y la Aduana, y, por tanto, la carretera de Granada con el puerto. La obra fue autorizada por el Ayuntamiento en 1873, según proyecto de Mo-
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reno Monroy y trazado de alineaciones y rasantes por Manuel Rivera Valentín. Este eje ha sido recientemente objeto de una remodelación integral y se ha consolidado como una de las vías turísticas principales al conectar la Casa Natal de Picasso con la Alcazaba y el Teatro Romano. El Plan de Ensanche de Emilio de la Cerda de 1892 propone la prolongación de la Alameda hasta la Malagueta aprovechando la ampliación del puerto, lo que daría lugar al Parque. El proyecto original del Parque fue elaborado por Eduardo Strachan Viana-Cárdenas y el trazado definitivo fue firmado por Manuel Rivera Valentín, las obras las dirigieron Joaquín Rucoba y Tomás Brioso. En 1897 se inaugura finalmente el Parque, que es visto como una operación principal para consolidar a Málaga como estación de invierno. Así describió José Ramos Power (1895) la importancia de la operación: “la Alameda prolongada hasta el hospital Noble, con estanques y grandes saltos de agua, espaciados por el centro, sombreada por frondosa arboleda y teniendo á ambos lados magníficos edificios; y mejor todavía, si toda esta parte del ensanche ganado al mar se convirtiera en parques y jardines. Crea Málaga entera, que no es aventurado asegurar que todo este conjunto vale por lo menos tanto como el famoso paseo de los Ingleses en Niza” (p. 8-9). Ese mismo año tiene lugar el nacimiento de la Sociedad Propagandística del Clima y Embellecimiento de Málaga, que orientará las decisiones urbanísticas relacionadas con la mejora del atractivo de la ciudad. La creación de la sociedad supuso la materialización de un deseo creciente de buscar una alternativa a la decadencia industrial y comercial en que se encontraba inmersa la ciudad, agravada por la plaga de la filoxera de 1878. Luis de León (1894) refleja el estado de ánimo al final del siglo XIX de la siguiente manera: “El loable propósito de convertir a Málaga en estación de invierno, apareció cuando la crisis general de esta provincia hizo sentir en la capital los efectos de una paralización absoluta en la agricultura y el comercio. Hasta entonces nadie había parado mientes en una empresa de tal magnitud, capaz por sí sola de atraer al realizarla el público prestigio y la justa veneración para el que decidiera ser el más esforzado defensor de la idea. Una población que centralizó en sus mercados de explotación las corrientes todas de la Andalucía, y llegó a reunir en su muelle millones de cajas de frutos, aceites y minerales de toda la región, se comprende que no explotase la riqueza inconmensurable que en el clima posee, cuando sus atenciones y necesidades se encuentran en el comercio y éste todo lo absorbe. La vida de esta capital, hasta que los viñedos fueron atacados por la filoxera, estaba enajenada a toda especulación que no fueran las mercantiles. No le sucedía lo mismo que a Pau y a Niza, que explotando
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las innegables condiciones de su clima han conseguido embellecerse, aumentar su población y ser favorecidas por los extranjeros” (p. 5-6). El primer reglamento de la Sociedad Propagandística del Clima y Embellecimiento de Málaga fue aprobado el 11 de diciembre de 1897, siguiendo una iniciativa de Alexander Finn, cónsul británico en Málaga. Desde entonces su tarea consistió en embellecer la ciudad y atraer forasteros, realizar campañas publicitarias y organizar festejos y actividades culturales. Una de las primeras iniciativas de la sociedad fue crear un Comité de Información que facilitara cuantos datos se solicitasen del extranjero y del resto de España acerca de Málaga, convirtiéndose en la precursora de las entidades encargadas de promocionar los atractivos turísticos de la ciudad. La sociedad promovió numerosas intervenciones urbanas como los proyectos de ensanche y mejora urbana, así como la plantación de árboles y colocación de fuentes públicas por toda la ciudad. Asimismo, la sociedad emprendió el embellecimiento del paseo de Heredia y la pavimentación y arbolado de la subida desde la calle Cristo de la Epidemia hasta el cementerio de San Miguel. A las reformas higienistas se sumaron los proyectos de creación del nuevo espacio representativo de la ciudad siguiendo el modelo de la City Beautiful y las intervenciones del barón Haussmann en Paris. La idea de la estación de invierno se plasmó además en los dos nuevos paseos: el paseo marítimo y del paseo de montaña. Sobre el primero, el 20 de junio de 1904, Enrique Crooke y Larios envió al Ayuntamiento el proyecto de conexión del recién inaugurado Parque con el mar, que no sería recogido en los planes municipales hasta el Plan de Ensanche de Daniel Rubio de 1929. Antes se terminaría, en 1914, la conexión del extremo oriental del Parque con la plaza del General Torrijos. En cuanto al monte Gibralfaro, la sociedad solicita a los ministerios de Fomento, de la Guerra y de Gobernación y al Ayuntamiento la construcción del paseo. José Ramos Power (1895) describió el resultado que se perseguía con este proyecto de la siguiente manera: “los cerros de Gibralfaro coronados por edificios en los que el atrofiado pulmón del triste enfermo, recibirá á raudales este vivificador ambiente, y sus laderas pobladas de bellos hoteles, medio ocultos entre el boscaje de una vegetación tropical y cruzadas en todas direcciones por veredas cubiertas, alamedas umbrosas y ámplios caminos, por los que á pie ó en tranvía el paseante se extasiará ante una série de vistas á cuan más admirables; por todas partes kioscos y cenadores, terrazas y belvederes, jardines sobre planicies, rampas y terrados, grutas, fuentes y cascadas” (p. 8). La sociedad misma se encarga de redactar el proyecto en 1899,