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México Lindo y Herido Periodismo y crimen organizado desde la mirada de quienes informan


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES Manuel Asensi Pérez

Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València

Ramón Cotarelo

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia

Mª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València

Juan Manuel Fernández Soria

Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València

Pablo Oñate Rubalcaba

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València

Joan Romero

Catedrático de Geografía Humana Universitat de València

Juan José Tamayo

Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


México lindo y herido Periodismo y crimen organizado desde la mirada de quienes informan

ELBA DÍAZ-CERVERÓ

tirant humanidades Ciudad de México, 2023


Copyright ® 2023 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com. Esta publicación ha sido financiada por el Departamento Arte y Arquitectura y por el I Plan Propio Integral de Docencia de la Universidad de Málaga

© Elba Díaz-Cerveró

© EDITA: TIRANT LO BLANCH

DISTRIBUYE: TIRANT LO BLANCH MÉXICO Av. Tamaulipas 150, Oficina 502 Hipódromo, Cuauhtémoc CP 06100, Ciudad de México Telf: +52 1 55 65502317 infomex@tirant.com www.tirant.com/mex/ www.tirant.es ISBN: 978-84-19376-15-2 MAQUETA: Disset Ediciones Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index. php/empresa/politicas-de-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


A la Universidad Panamericana Campus Guadalajara, sin cuyo apoyo esta obra no sería posible A todos los periodistas que, como los entrevistados para este libro, son valientes y luchan por un mundo mejor A André Alba, excelente alumno y tan buena persona como periodista A mi madre y a mi hermano, las dos personas que más quiero en este mundo A mi padre, el hombre de mi vida, que ya no está pero sigue acompañándome


Índice PRÓLOGO...............................................................................................

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INTRODUCCIÓN...................................................................................

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1. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Orígenes de la violencia contra periodistas en México.....................................................................

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2. Evolución del tratamiento periodístico del crimen organizado en México............................................................................................

20

3. ¿Qué nos cuenta este libro?.............................................................

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JOSÉ REVELES........................................................................................

25

1. ¿Quién es?.......................................................................................

25

2. La entrevista....................................................................................

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JORGE CARRASCO................................................................................

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1. ¿Quién es?.......................................................................................

49

2. La entrevista....................................................................................

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ERNESTO NÚÑEZ.................................................................................

67

1. ¿Quién es?.......................................................................................

67

2. La entrevista....................................................................................

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NOÉ ZAVALETA.....................................................................................

95

1. ¿Quién es?.......................................................................................

95

2. La entrevista....................................................................................

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SERGIO OCAMPO..................................................................................

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1. ¿Quién es?.......................................................................................

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2. La entrevista....................................................................................

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Índice

JOSÉ GUILLERMO ZÚÑIGA Y ALAN ORTEGA................................

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1. ¿Quiénes son?..................................................................................

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2. La entrevista....................................................................................

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PATRICIA MAYORGA............................................................................

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1. ¿Quién es?.......................................................................................

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2. La entrevista....................................................................................

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ADRIANA ESQUIVEL............................................................................

193

1. ¿Quién es?.......................................................................................

193

2. La entrevista....................................................................................

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ISMAEL BOJÓRQUEZ............................................................................

209

1. ¿Quién es?.......................................................................................

209

2. La entrevista ..................................................................................

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GILDO GARZA.......................................................................................

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1. ¿Quién es?.......................................................................................

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2. La entrevista....................................................................................

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EPÍLOGO.................................................................................................

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BIBLIOGRAFÍA.......................................................................................

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PRÓLOGO RUBÉN ARNOLDO GONZÁLEZ

Doctor en Periodismo Especialista en violencia contra periodistas mexicanos

México se ha pintado de rojo durante casi todo lo que va del siglo XXI. A los pocos días del arranque de su mandato, el entonces presidente Felipe Calderón decretó el inicio del combate al crimen organizado. Lo que a la postre sería conocido como la Guerra contra el narco ha dejado tras de sí incontables víctimas, y no muy claros resultados. Si bien la violencia asociada al tráfico de drogas no comenzó en diciembre del 2006, sí se ha desbordado hasta niveles francamente alarmantes. Este es el país que los periodistas mexicanos han descrito por casi dos décadas, y por el que muchos de ellos han dado –literalmente –la vida. En México lindo y herido. Periodismo y crimen organizado desde la mirada de quienes informan, la Dra. Elba Díaz-Cerveró nos permite conocer de viva voz las vivencias, percepciones y reflexiones de 11 periodistas que se han dedicado a la cobertura del crimen organizado en México. A partir de entrevistas en profundidad, la autora nos acerca a un entorno al que el público consumidor de noticias raramente tiene acceso. Esto supone no un mero recuento de anécdotas, sino una mirada al proceso de toma de decisiones que guían el trabajo de quienes cotidianamente deben reportar las actividades de los diversos grupos criminales que operan a lo largo y ancho del territorio nacional. En ese sentido, los entrevistados ofrecen un amplio panorama de experiencias relacionadas con las implicaciones que el combate a los carteles de la droga han tenido para los medios de comunicación. Sin embargo, en este espacio se destacarán tres aspectos que aparecieron consistentemente en las respuestas recabadas: la transición del crimen organizado de un ente amorfo y oscuro a un actor político de facto, la evolución de la cobertura de los hechos asociados al tráfico de estupefacientes, y la violencia contra la prensa como resultado de lo anterior.


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Rubén Arnoldo González

En primer lugar, los periodistas explican que, previo a la declaración de la Guerra contra el narco, las bandas de traficantes solían permanecer alejadas de la mirada pública. La naturaleza de sus actividades implicaba el mayor de los secretismos y, aunque algunos líderes eran bien conocidos en ciertos ámbitos y regiones, distaban de ser figuras públicas. No obstante, con el paso de los años han adquirido gran visibilidad dada la violencia con la que actúan, la diversificación de sus actividades, y –especialmente– la creciente colusión con las autoridades federales, estatales, y municipales. De tal suerte que, como menciona Sergio Ocampo, reportero de La Jornada en Guerrero, “en el caso de México, criminales y Gobierno son la misma cosa”. En ese mismo sentido se expresa Patricia Mayorga, reportera de Chihuahua que fue desplazada a Perú: “Lo lógico es que a los criminales se los lleven a la cárcel, pero no. Los hicieron funcionarios”. Al igual que en el caso de las instituciones con las que el crimen organizado se fue mimetizando, los medios de comunicación se vieron desbordados por el combate al trasiego y comercialización de sustancias y productos ilícitos. Tal y como lo explican los entrevistados, la cobertura de la Guerra contra el narco inició en las secciones de información policiaca, también llamada nota roja. Empero, ante la incesante oleada de hechos violentos –muchos de ellos de magnitudes nunca antes vistas aquí– dichas noticias pasaron de las marginales últimas páginas de los periódicos a las primeras planas y principales segmentos de los noticieros de radio y televisión. Esta situación, señalan los entrevistados, orilló a las organizaciones periodísticas a replantearse el sentido de la cobertura de esta nueva realidad, y –además– generó que los reporteros se especializaran en este tipo de temas. Es precisamente esta nueva dinámica la que ha fomentado la profesionalización del periodismo mexicano, que si bien dista de ser la norma en todo el sistema mediático, cada vez hay mayores señales de un mejor desempeño de los periodistas, tal y como se percibe en este libro. De acuerdo con los entrevistados, el crimen organizado es un fenómeno muy complejo que no se limita al mero tráfico de drogas. Por el contrario, también implica otros negocios ilegales como la trata de personas, la extorsión, la piratería, y un largo etcétera. Más allá de lo estrictamente legal y económico, también tiene implicaciones políticas, sociales, y hasta culturales. Por lo tanto, explican, la cobertura de este tema no podía reducirse al simple enfrentamiento entre grupos


Prólogo

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delincuenciales y las fuerzas armadas. Es decir, se requería otro tipo de enfoques que permitieran a las audiencias dimensionar y entender de mejor manera dicho fenómeno. Ahora bien, llevar a cabo esta iniciativa ha costado la vida de más de un centenar de periodistas en todo el país, puesto que hacer pública esta situación se ha convertido en una sentencia de muerte para los informadores. Y es que, de acuerdo con cualquier medición, México es el lugar más peligroso del mundo para la prensa; no solo por el número de asesinatos, sino también por la diversidad de agresiones como secuestros, tortura, robo de equipo, amenazas, o campañas de difamación, por mencionar apenas algunas. Una agravante extra a la ya de por sí crítica situación la aportan las autoridades al no proveer la adecuada protección, además de fallar en el castigo a los agresores; algunos de ellos, narran los entrevistados, son precisamente funcionarios públicos o miembros de las fuerzas armadas. Por si lo anterior no fuera lo suficientemente dramático, no pocos periodistas confiesan sentirse abandonados por los propios medios para los que trabajan. Es decir, algunas organizaciones periodísticas han sido omisas en brindar el apoyo necesario a los reporteros, fotógrafos, y editores que han sido atacados como consecuencia de la cobertura de temas potencialmente riesgosos. Otras tantas ni siquiera ofrecen las condiciones mínimas para realizar el trabajo cotidiano (salarios justos, prestaciones de ley, seguridad social, equipo…). En concreto, como afirma José Reveles –uno de los fundadores de la revista Proceso– los medios mandan a sus periodistas “a la guerra sin fusil”. A la idea anterior, Ernesto Núñez añade: “Estás a la buena de Dios en territorio narco”. Antes de cerrar este prólogo, es importante señalar que en un mundo cada vez más digitalizado, el periodismo no está exento de adoptar nuevas rutinas en la producción de noticias. Por ende, hay procesos que se han automatizado, tales como el incipiente uso de la inteligencia artificial. También, gracias a la tecnología, se ha potencializado el análisis de grandes bases de datos, la verificación, visualización, y la narración de historias en múltiples plataformas. Sin embargo, la Dra. Díaz-Cerveró nos recuerda que detrás de toda esa parafernalia tecnológica, aún están los reporteros, fotógrafos, y editores de carne y hueso, quienes desde el lugar de los hechos hacen el trabajo duro de


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recabar, contrastar, y triangular información. Y que, por si fuera poco, lo tienen que hacer en un entorno de riesgo permanente. Es por lo anterior que México lindo y herido. Periodismo y crimen organizado desde la mirada de quienes informan es un texto fundamental para entender el periodismo mexicano contemporáneo, y dimensionar las condiciones adversas en las que se ejerce. Asimismo, contribuye al análisis del crimen organizado –y la violencia derivada de éste– como un factor que impacta y determina diversas aristas del sistema político, económico, social, y cultural del México del siglo XXI. Por lo tanto, es una lectura ampliamente recomendable no solo para académicos, sino también para los propios periodistas y público en general.


INTRODUCCIÓN Escribir sobre periodistas es retratar la realidad de quienes la retratan. Y la parte de la realidad mexicana que retratan los protagonistas de este libro es una realidad difícil. En un país conocido en todo el mundo por la inseguridad, dedicarse al periodismo es toda una proeza. En lo que llevamos de año 2022, en el que se concluye este trabajo, en México alcanzamos la terrible suma de 15 periodistas muertos. Cuando se me ocurrió la idea de escribir este libro, en 2017, hubo 13 periodistas asesinados de enero a diciembre, lo cual parecía demasiado y caracterizaba a aquel año como el más violento contra quienes informan en la historia de México. No sabía por aquel entonces que esa triste realidad podría empeorar. Además, aunque ya se atisbaba hace cinco años, podemos confirmar ahora que la palabra proeza no es exagerada para quienes realizan su actividad profesional en medio del crimen. Además de las múltiples amenazas, agresiones y muertes que sufre el gremio periodístico, estos profesionales deben hacer frente y soportar, incluso después de muertos, una tremenda y descarada impunidad de los delitos cometidos contra ellos. Si esa impunidad ya es generalizada en casi todos los crímenes en México, en el caso de los asesinatos de periodistas esta se aproxima cada vez más al 100 %. La organización independiente Artículo 19 México y Centroamérica, encargada de promover y defender el avance progresivo de los derechos de libertad de expresión y acceso a la información de todas las personas, describe el lugar que se concede en México a la libertad de expresión apelando justamente a ese binomio corrupción-impunidad: En el caso mexicano, los efectos nocivos de la impunidad y la clara ausencia de un estado de derecho en el ejercicio de la libertad de expresión son diversos. Ante la ineficacia en la integración de las averiguaciones previas y la falta de resultados, así como la posible colusión de las autoridades con los agresores, los y las periodistas víctimas de agresiones optan por no denunciar. La impunidad que impera debido a la incapacidad y/o falta de voluntad del Estado mexicano en investigar de manera eficaz las agresiones, desapariciones y asesinatos de periodistas, las legislaciones ambiguas e instituciones con facultades limitadas, termina por incentivar a futuros agresores (Artículo 19 y CENCOS, 2009, p. 54).


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Como se aprecia en el párrafo anterior, además de los asesinatos, existen otros muchos delitos contra los periodistas en México. La organización independiente Artículo 19 establece 13 grandes tipos de agresiones, con sus correspondientes subtipos. Esas agresiones son: el allanamiento; la amenaza; el asesinato; el ataque a bienes materiales; el ataque a redes, comunicaciones digitales y sistemas informáticos; el ataque físico; el bloqueo, la alteración o remoción de información; la desaparición; el desplazamiento forzado; la intervención o vigilancia ilegal de comunicaciones; la intimidación y hostigamiento; la tortura o tratos crueles, inhumanos y degradantes; el uso ilegítimo del poder público (Artículo 19, 2018, pp. 70-72). Y, contabilizando todos los tipos mencionados, de 2015 a 2017, esta misma organización documentó 1330 agresiones contra la prensa (p. 21). La institución mexicana encargada de investigar las agresiones y los asesinatos contra periodistas es la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos contra la Libertad de Expresión (FEADLE). Aportando datos concretos, podemos decir que, entre 2010 y 2021, la FEADLE inició 3419 investigaciones por agresiones a periodistas y comunicadores y, de ellas, en solo 28 se habían logrado sentencias contra los responsables. En cuanto a los asesinatos, la FEADLE registró en ese mismo periodo 94 asesinatos de periodistas, y hasta diciembre de 2021, solo tenía el registro de seis sentencias por el delito de homicidio en contra de informadores, y había descartado en el 70 % de los casos investigados que existiera vínculo con el trabajo periodístico (Samedi Aguirre, 25 de enero de 2022). El ambiente de indefensión contra quienes relatan los hechos y efectos del crimen organizado en México se ve agravado por la falta de apoyo político y social. Dejando a un lado las sospechas de connivencia de ciertos políticos en algunos delitos, tampoco ayudan los ataques verbales que, de manera sistemática, se profesan contra los comunicadores –y las instituciones internacionales que tratan de protegerlos– en los últimos tiempos. Si a eso le sumamos la crisis de credibilidad de las audiencias, provocada en gran medida por la dependencia histórica de la prensa mexicana de la publicidad institucional y gubernamental, se puede concluir que el apoyo social a los periodistas tampoco pasa por su mejor momento.


Introducción

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En esta coyuntura podemos preguntarnos qué hace el Gobierno de México para salvaguardar a quienes informan. La respuesta es que, actualmente, y desde hace diez años, el Estado mexicano canaliza su responsabilidad fundamental de proteger a personas defensoras de derechos humanos y periodistas en riesgo por su labor a través del Mecanismo de protección para periodistas. En concreto, en 2012 se expidió la Ley para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas que creó el Mecanismo de protección. Con él, trata de implementar y operar las medidas cautelares que garanticen la vida, la integridad, la libertad y la seguridad de las personas que estén en situación de peligro, así como de realizar las evaluaciones del riesgo de los casos de agresiones. En la práctica, muchos periodistas no se acogen al mecanismo de protección por desconfianza en su efectividad. Tal es el caso de Armando Linares, asesinado el 15 de marzo de 2022 en Michoacán. Las críticas al Mecanismo de protección son frecuentes, y una de las más recientes se materializó en ese mismo mes de marzo de 2022, cuando los periodistas se quejaron ante Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración de la Secretaría de Gobernación. Concretamente, el cuestionamiento de la incapacidad del Gobierno para garantizar la labor periodística en el país tuvo lugar el 16 de marzo, durante el Foro de Libertad de Expresión, organizado por la Embajada de Noruega y Artículo 19. En el encuentro, familiares y colegas de los periodistas asesinados en México irrumpieron para expresar su inconformidad ante la falta de seguridad y la enorme impunidad en estos casos, ocho en lo que iba de año y 32 hasta ese momento del sexenio (Martínez, 17 de marzo de 2022). Itzia Miravete, Coordinadora de Prevención Artículo 19, y Mario Hurtado, Asesor de Políticas Públicas Espacio OSC, reproducen así su descontento con la actual política de protección: […] ha quedado en evidencia que la actual política para garantizar la labor de personas defensoras y periodistas es insuficiente, y no ha logrado proteger y contrarrestar las causas estructurales de la violencia. Esto debido a que las instituciones con deber de protección que conforman la Junta de gobierno, como es el caso de la Fiscalía General de la República, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y la Secretaría de Relaciones Exteriores, han hecho poco o nada para prevenir, proteger, investigar y reparar los


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delitos y limitaciones que enfrentan personas defensoras y periodistas en el ejercicio de sus labores (Miravete y Hurtado, 2022, p.31).

El Espacio OSC, colectivo conformado por organizaciones dedicadas a la protección de personas defensoras y periodistas, critica varias características operativas del Mecanismo: los tiempos prolongados para realizar los análisis de riesgo y proponer los planes de protección; la falta de un enfoque de género y perspectiva intercultural para analizar las situaciones y proponer planes integrales; la ausencia de personal suficiente y capacitado al interior del Mecanismo; la falta de coordinación entre unidades internas e instituciones de distintos órdenes de gobierno, con deber de protección para garantizar la debida atención, el análisis, la implementación y el seguimiento a las medidas y planes de protección integral (Miravete y Hurtado, 2022, p. 32). Por su parte, el periodista Andrés Solís (2022), autor de los escasísimos protocolos de autoprotección para periodistas que existen en México, atribuye al mal diseño institucional del Mecanismo federal sus desatinos. Además de que es reactivo –es decir, actúa una vez que ocurre una situación de riesgo y no hay acciones ni planes de prevención–, el consejo consultivo ciudadano con el que cuenta no participa en los estudios de evaluación de riesgo. Tampoco está preparado para actuar con antelación y urgencia. Este experto en autoprotección involucra a los propios medios, que según él evaden sus responsabilidades en la protección de periodistas, y a la academia, que no los capacita para la cobertura de asuntos relacionados con el crimen organizado, como responsables de la indefensión a la que se enfrentan quienes informan en México sobre ese tipo de violencia (Solís, 2022, pp. 33-34). También los estados son responsables. Así, en el plano regional, Miravete y Hurtado (2022, p. 32) critican que solo seis estados mexicanos se han hecho corresponsables de prevenir e implementar los planes de protección aprobados por el Mecanismo, y en ninguna entidad se ha logrado frenar la violencia contra la prensa y las personas defensoras. Al inicio del año 2022, la Secretaría de Gobernación comenzó a impulsar diálogos en algunos estados para discutir la aprobación de un marco normativo que obligue a las autoridades locales a proteger a estas poblaciones. Miravete y Hurtado consideran que esa no puede ser la única respuesta frente a la grave situación de riesgo


Introducción

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que se atraviesa actualmente, sobre todo porque sostienen que las autoridades locales son las principales agresoras de los periodistas en estas poblaciones (ídem). En todo caso, el Mecanismo de protección de periodistas no es el único intento por salvaguardar la integridad de los informadores. Como explica Arribas (2016), también está la Comisión Especial para dar Seguimiento a las Agresiones a Periodistas y Medios de Comunicación de las Cámaras de Diputados y de Senadores, las cuales se encargan de introducir en el debate político este fenómeno. Pero eso es algo que, como indica este autor, tampoco ha conseguido mitigar la vulnerabilidad del colectivo de periodistas.

1. ¿CÓMO HEMOS LLEGADO HASTA AQUÍ? ORÍGENES DE LA VIOLENCIA CONTRA PERIODISTAS EN MÉXICO Si nos remontamos a la historia de la violencia contra informadores en México, lo cierto es que el fenómeno no es nuevo. La primera de las víctimas fue Manuel Buendía, periodista renombrado de la época, asesinado el 30 de mayo de 1984, durante el gobierno de Miguel de la Madrid. Aunque se desconoce quiénes fueron los autores del asesinato (Avilés, 2007), este fue considerado como el primer crimen de la narcopolítica, pues fue acribillado a balazos en la Ciudad de México porque, al parecer, estaba a punto de publicar información relevante sobre los vínculos del Gobierno federal con el narcotráfico (Granados, 2012). Meses después de su asesinato, se creó la Fundación Buendía, que, desde entonces hasta la actualidad, se encarga de fomentar el ejercicio del periodismo, mantiene vínculos con la Universidad y publica la Revista Mexicana de Comunicación. La connivencia entre la política y el crimen organizado es algo de sobra conocido para quienes informan en México. Hace ya 20 años, Waisbord (2002, p. 99) se planteaba las amenazas sufridas por los periodistas mexicanos encargados de investigar los vínculos entre los criminales y el poder. Lo hacía con estas palabras: En México, las publicaciones que investigaron los vínculos entre los capos de la droga y la policía local o los jueces, como el tijuanense semanario Zeta, han sido atacados y sus periodistas acosados o asesinados.


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Reporteros que escribieron sobre la corrupción policial, como reporteros de TV Azteca, Reforma y El Universal también fueron atacados, y un periodista de la revista Como fue asesinado.

Cuatro años más tarde de esas declaraciones, el ex presidente Felipe Calderón emprendió la llamada Guerra contra el narco. A lo largo de todo su sexenio (2006-2012), la violencia en general (Valdés, 2013) y las cifras de asesinatos de periodistas en México fueron en aumento. Desde entonces, la corrupción de las autoridades mexicanas es un hecho y México sigue siendo el país peor evaluado en términos de corrupción de los 38 países que integran la OCDE (Transparencia Mexicana, 2022). Por su parte, Alejandro Encinas, responsable del ya citado Mecanismo de protección a periodistas, reconoce que actualmente se sigue la misma tendencia criminal que en el sexenio de Felipe Calderón, por lo que insta a la Fiscalía General de la República (FGR) y a las fiscalías estatales a que cumplan con su responsabilidad de garantizar la protección de periodistas, de modo que esta no recaiga exclusivamente en el Mecanismo (Martínez, 17 de marzo de 2022).

2. EVOLUCIÓN DEL TRATAMIENTO PERIODÍSTICO DEL CRIMEN ORGANIZADO EN MÉXICO El tratamiento periodístico del crimen organizado ha ido evolucionando conforme al aumento de la violencia generada por él. Históricamente, la información procedente de las fuentes policiales –mejor conocida en México como nota roja–, ha tenido un lugar importante en los medios de todo el país (Hallin, 2000). Asimismo, desde mediados de la década de los ochenta, el tema del tráfico de drogas ha sido recurrente para los periodistas de dichas secciones (Arriaga-Ornelas y Marcial-Jiménez, 2018). Sin embargo, la presencia mediática del crimen organizado se disparó en diciembre de 2006, cuando –justo al inicio de su administración– Calderón declaró la ya citada Guerra contra el narcotráfico. A partir de ese momento, las noticias sobre las actividades ilícitas de estos grupos se posicionaron rápidamente en la agenda informativa, de tal suerte que esta información se publicaba cada vez con mayor frecuencia, dichas notas aparecían en las portadas de los diarios o en las principales secciones de los noticiarios y la cobertura tenía un


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