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MÚSICA Y CEREMONIAL EN ANDALUCÍA (SIGLOS XVI-XIX)


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES Manuel Asensi Pérez

Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València

Ramón Cotarelo

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia

M.ª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València

Juan Manuel Fernández Soria

Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València

Pablo Oñate Rubalcaba

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València

Joan Romero

Catedrático de Geografía Humana Universitat de València

Juan José Tamayo

Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


MÚSICA Y CEREMONIAL EN ANDALUCÍA (SIGLOS XVI-XIX) MARÍA JOSÉ DE LA TORRE MOLINA (Editora)

Luis Pedro Bedmar Estrada Clara Bejarano Pellicer Mercedes Castillo Ferreira María José de la Torre Molina Marcelino Díez Martínez Reynaldo Fernández Manzano Miguel López-Fernández Alejandra Pacheco-Costa Alfonso Peña Blanco Gonzalo Roldán Herencia Juan Antonio Sánchez López Héctor Eulogio Santos Conde

tirant humanidades Valencia, 2022


Copyright ® 2022 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant Humanidades publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com. Proyecto de I+D «Poder, identidades e imágenes de ciudad: música y libros de ceremonial religioso en la España meridional (siglos XVI-XIX)»

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TIRANT HUMANIDADES EDITA: TIRANT HUMANIDADES C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email: tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-19071-96-5 MAQUETA: Innovatext Ilustración de cubierta: Maestro de San Juan de Dios. Azulejos del patio privado del Obispo (detalle, segunda mitad del siglo XVIII). Málaga, Palacio Episcopal. Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


Índice

INTRODUCCIÓN...............................................................................................

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LA MÚSICA DE LOS MORISCOS Y SU PARTICIPACIÓN EN DIVERSOS CEREMONIALES EN EL SIGLO XVI............................................................

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Reynaldo Fernández Manzano.

EL SÍNODO DE 1554 Y LA CONSUETA DE 1557 DE MARTÍN PÉREZ DE AYALA...............................................................................................................................

37

Alfonso Peña Blanco

CÁDIZ. LAS CAMPANAS DE LA CATEDRAL Y SU IMPACTO EN LA VIDA DIARIA DE LA CIUDAD EN LOS SIGLOS XVII Y XVIII..................

61

Marcelino Díez Martínez

ESPACIOS CELEBRATIVOS Y CEREMONIAS DE LA PASIÓN EN LA CATEDRAL DE MÁLAGA. OTRAS ESTRATEGIAS FESTIVAS PARA LOS SIGLOS DE ORO..................................................................................................

95

Juan Antonio Sánchez López

MÚSICA Y RECONSTRUCCIÓN CEREMONIAL: EL CASO DE LA CONSUETA DE 1632 DE LA ABADÍA DEL SACROMONTE........................

165

Mercedes Castillo Ferreira

EL CEREMONIAL EN LA IGLESIA COLEGIAL DE SANTA FE (SIGLOS XVI-XVIII).......................................................................................................................

201

Gonzalo Roldán Herencia

TOCATA PARA LA EPÍSTOLA: INTEGRACIÓN DE LA MÚSICA ORQUESTAL EN LAS MISAS MAYORES DE LAS CATEDRALES ANDALUZAS ENTRE C. 1750 Y C. 1820..................................................................................

231

Héctor Eulogio Santos Conde

LOS LIBROS DE CEREMONIAL DE LA CATEDRAL DE SEVILLA COMO FUENTES PARA LA HISTORIA DE LA PRÁCTICA MUSICAL... Clara Bejarano Pellicer

277


8

Índice

LA CAPILLA MUSICAL DE LA CATEDRAL DE SEVILLA EN EL SIGLO XIX: LA LABOR REFORMADORA DE DOMINGO ARQUIMBAU...........

301

MÚSICA Y CEREMONIAL EN LA CATEDRAL DE CÓRDOBA..................

337

MAGNÍFICO ESPECTÁCULO DEL ENTENDIMIENTO Y DE LOS SENTIDOS: MÚSICA Y BAILE EN LAS FIESTAS DE PROCLAMACIÓN DE CARLOS IV EN MÁLAGA (1789)............................................................................

381

LA MÚSICA PARA LAS CEREMONIAS LITÚRGICAS DE LA CATEDRAL HISPALENSE EN LOS RELATOS LITERARIOS SOBRE SEVILLA Y LA CULTURA ANDALUZA (1880-1930): EL CASO DEL MISERERE DE ESLAVA.............................................................................................................................

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Alejandra Pacheco-Costa

Luis Pedro Bedmar Estrada

María José de la Torre Molina

Miguel López-Fernández


INTRODUCCIÓN

Los orígenes de este libro se remontan a comienzos del verano de 2015, cuando la profesora Alicia Marchant Rivera y yo resolvimos concurrir a una convocatoria de proyectos de investigación que acababa de publicar el entonces Ministerio de Economía y Competitividad. Meses más tarde, tras recibir evaluaciones muy positivas, comenzamos a trabajar intensamente en el Proyecto «Poder, identidades e imágenes de ciudad: Música y libros de ceremonial religioso en la España Meridional (siglos XVI-XIX) (HAR201565912-P)», que nos ocupó durante cuatro años (2016-2019). El ímpetu y la ilusión de dos colegas al frente del que para ambas era su primer proyecto del Plan Nacional tuvo su contrapunto en la enorme entrega, compromiso y generosidad de los integrantes de los equipos de investigación y trabajo, lo que permitió que esta empresa diese excelentes frutos humanos y académicos, entre ellos once eventos científicos (dos de los cuales fueron congresos internacionales); ocho artículos en revistas indexadas; trece capítulos de libro; y cinco monografías. La última, ésta que se presenta aquí, en la que también participan autores ajenos al Proyecto. Su elaboración y publicación se ha visto retrasada por las circunstancias que hemos sufrido todos en los dos últimos años. El volumen está dividido en doce capítulos, que abarcan el período cronológico mencionado en el título. La Catedral, como institución, ocupa un papel destacado en varios de ellos. Esto se explica, en parte, por la tradición historiográfica de la Musicología española y, en no menor medida, por la riqueza documental, la facilidad de acceso y la buena organización de los archivos de muchos de estos centros. Sin embargo, en este libro la Catedral está lejos de ser concebida como una realidad cerrada, autárquica o autorreferencial.


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Los capítulos de Alfonso Peña Blanco y de Luis Pedro Bedmar Estrada están dedicados, respectivamente, a la consueta de la catedral accitana –fruto del sínodo de 1554– y a los libros y compilaciones ceremoniales generados en la catedral de Córdoba entre los siglos XVI y XIX. Es innegable que ambos estudios se enmarcan en una línea historiográfica bien conocida: la identificación y la descripción de fuentes propias de una institución y de un fenómeno en particular. Pero también es innegable que no se detienen ahí, pues los análisis que en ellos se realizan de estas fuentes resultan imprescindibles para el mejor conocimiento de las catedrales que las generaron y del ceremonial urbano que estos templos estimularon y en el que se integraron: en el caso de la catedral de Guadix se observa, por ejemplo, cómo la consueta recogió una tradición anterior y, al mismo tiempo, construyó el diseño y la concepción de la actividad ceremonial asociada a esta iglesia, y cómo dicha actividad ceremonial no estuvo necesariamente circunscrita al interior del edificio. En el caso de Córdoba, nos encontramos ante la primera investigación dedicada a su Catedral que relaciona y estudia de manera sistemática las sucesivas disposiciones ceremoniales emanadas de ella y los intereses y necesidades que atendieron. Lógicamente, el foco del estudio se sitúa en la actividad musical, pero ésta nunca se descontextualiza de las realidades celebrativas en las que se insertó y, no debe olvidarse, también modeló. La cuestión de cómo las normativas catedralicias no son realidades yuxtapuestas o superpuestas, sino complementarias, aparece tratada en el capítulo de Bedmar Estrada y, también, de manera explícita, en dos de los dedicados a la catedral de Sevilla, los de Clara Bejarano y Alejandra Pacheco. En el primero de ellos, se evidencia una realidad que, aunque se vislumbra como la habitual en las catedrales hispanas de la Edad Moderna, no siempre ha sido atendida adecuadamente: la de la convivencia en un mismo momento histórico de normativas generadas en períodos distintos, a veces alejados en el tiempo. Sabemos, por ejemplo a través de algunos de los trabajos que con anterioridad se han dedicado a la catedral de Málaga, que las celebraciones desarrolladas en estos templos no se rigieron úni-


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camente por disposiciones ceremoniales redactadas en fechas cercanas a las estudiadas, sino también por otras que ya podían ser muy antiguas para aquel entonces. En consecuencia, la reconstrucción y el estudio del ceremonial observado en una catedral en un momento dado no solo requiere del análisis de disposiciones cronológicamente contemporáneas, sino también de documentos muy anteriores, cuya vigencia, total o parcial, también es necesario establecer. En el estudio de Alejandra Pacheco esta cuestión se analiza en un período de tiempo relativamente breve y en situaciones más concretas: las derivadas de las sucesivas reformas de la capilla de música de la catedral hispalense. Estas reformas, unas veces alentadas y otras obstaculizadas por el cabildo del templo, fueron, en todos los casos, apremiadas por una conciencia de ruptura estilística y por las dificultades económicas y humanas que atravesó el conjunto, unas dificultades que presumiblemente se vieron agravadas por las primeras desamortizaciones y que desde luego se acentuaron como consecuencia de la situación bélica que vivió el país durante parte del período –a raíz de la llamada «Guerra de la Independencia» y de los deseos de emancipación de las colonias americanas–; por las epidemias; y por las tensiones sociales y políticas que se instalaron en la vida pública española tras la vuelta de Fernando VII. Además, se aprecia aquí una faceta apenas estudiada de la actividad de los maestros de capilla: la de su papel como lo que en términos modernos denominaríamos «directores de recursos humanos» y «gestores» de los conjuntos que dirigían. Los capítulos mencionados reflejan además una realidad poco transitada hasta ahora, en la que también profundiza el trabajo de Héctor Eulogio Santos Conde: la relación entre, por un lado, las disposiciones ceremoniales y las normativas internas de los conjuntos y, por otro, las prácticas musicales observadas en ellos. Obviamente, en las tres investigaciones, «práctica musical» es una expresión cuyo significado va mucho más allá del habitual de «prácticas interpretativas», para englobar otros extremos relacionados con la plantilla de los conjuntos –no solo los mecanismos de selección de aspirantes y de provisión de las plazas– y con las motivaciones subyacentes en las preferencias por determinadas voces e instrumentos y por ciertos


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autores y repertorios. Adicionalmente, desvelan una realidad tal vez incómoda, pero desde luego apasionante por las perspectivas de estudio que sugiere: cómo en estas preferencias los factores técnico-interpretativos, técnico-compositivos, estéticos o artísticos no siempre fueron determinantes por sí mismos. Una cuestión en la que con mayor o menor énfasis y de manera más o menos explícita se incide en todos los trabajos del volumen es la importancia del «criterio de adecuación» en la selección de autores, obras, intérpretes y espacios para la práctica musical y cómo en no pocos casos se subordinaron a este criterio otras consideraciones que tradicionalmente han ocupado un papel central en los discursos historiográficos. En el caso de la música interpretada en el interior de los templos, este criterio de adecuación estuvo condicionado por los límites marcados por el decoro –límites y concepto que en absoluto se mantuvieron estables a lo largo del período estudiado– y por la consideración de la música como parte de la liturgia, como liturgia misma en realidad. El estudio de Santos Conde ejemplifica muy bien los mecanismos que operaron en estos condicionamientos y nos invita a pensarlos partiendo de dos realidades, paradójicas por la (aparente) contradicción que generan. La primera, cómo la expresión «música religiosa», en el sentido que convencionalmente le atribuimos, no siempre es sinónima de «música interpretada en los templos». La segunda, cómo la identidad ontológica música-liturgia permeó también a los repertorios paralitúrgicos interpretados en estos centros, cualquiera que fuese su procedencia o factura original. Esta paradoja se muestra de manera tremendamente elocuente en los repertorios de música instrumental pura que analiza Santos Conde, cuyo trabajo, al igual que el de Juan Antonio Sánchez López, también permite comprender por qué la mencionada paradoja tal vez lo es solo para el lector contemporáneo y cómo, en todo caso, no ha leerse necesariamente en términos de contradicción y sí, a menudo, en términos de falta o no de adecuación. Los estudios de Juan Antonio Sánchez López y el mío propio abordan la complejidad de la dimensión sensorial de los fenóme-


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nos ceremoniales, dimensión en la que las manifestaciones artísticas jugaron un papel determinante. El trabajo de Sánchez López está dedicado al análisis de esta realidad en el interior de un templo, la catedral de Málaga, en un contexto ritual especialmente complejo: el de las celebraciones de la Pasión durante los siglos de oro. Al mismo tiempo que nos proporciona una visión muy completa del tipo y características de estas ceremonias, Sánchez López realiza en este capítulo un fino ejercicio intelectual para definir y vincular los pilares de la concepción teológica de los hechos de la Pasión con las manifestaciones litúrgicas y ceremoniales que se diseñaron para su conmemoración y con el aparato artístico, sensitivo y gestual que se desplegó en ellas. El resultado es un capítulo que va mucho más allá de las habituales descripciones formales de eventos y de recursos, para analizar de manera profunda cómo estos recursos se escogieron por su idoneidad para proclamar y representar la dimensión espiritual y trascendente de los hechos conmemorados. Este fenómeno, el de las conexiones entre elementos sensoriales y construcciones y mensajes simbólicos, es objeto de debate en el trabajo dedicado a las fiestas de proclamación de Carlos IV en Málaga. En este caso, el fenómeno se analiza en un contexto completamente diferente: el de la movilización de prácticamente todos los recursos ciudadanos –incluso de recursos ajenos a la propia urbe– para conmemorar uno de los eventos más señalados del Antiguo Régimen, la subida al trono de un nuevo monarca. En la España de la época, la celebración de este hecho no constituía un mero trámite o un ejercicio retórico: la muerte de un rey y la proclamación de su sucesor marcaban, simultáneamente, un momento de exaltación y un momento de enorme fragilidad de la monarquía y del edificio de poder que sustentaba y que la sustentaba, pues era obligado que reconociesen al nuevo soberano todos los territorios que se encontraban bajo su dominio. Las fiestas de Carlos IV en Málaga, quizás las más prolongadas del Mundo Hispánico del Antiguo Régimen, testimonian la relevancia política, social y económica de este tipo de eventos y su impacto en las mentalidades, en cuanto que las propias fiestas eran, al mismo tiempo, un reflejo de la concepción del buen gobierno –ejemplificado


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en el nuevo rey y en las autoridades locales– y un elemento imprescindible para la exaltación y la propaganda de las bondades del sistema político existente. En el capítulo se analiza la enorme cantidad de recursos sensoriales que se desplegaron en favor de estos propósitos y la utilización subsidiaria –pero no secundaria– que se hizo de ellos para compatibilizarlos con otros fines, de exaltación individual y grupal. Paralelamente, se estudian los criterios de adecuación que pudieron determinar la elección de determinados recursos para actos concretos o para momentos de los propios actos y la interrelación y acción combinada entre dispositivos visuales y sonoros, haciendo hincapié en por qué su consideración conjunta es imprescindible para su comprensión. En el capítulo se manifiesta una realidad evidente y, quizás por ello, a veces ignorada: que antes de la invención de los sistemas de grabación la música no era solo una manifestación sonora, era también una manifestación visual, cuya producción a menudo se mezclaba con otros sonidos e imágenes con significados propios, generando así metadiscursos que, bien diseñados, tenían una enorme capacidad comunicativa y propagandística Entre estos otros sonidos se encuentran los de las campanas, objeto del capítulo de Marcelino Díez Martínez. La presencia de las campanas y su capacidad para articular la vida cotidiana de las urbes del Antiguo Régimen constituye una realidad difícil de imaginar y comprender hoy en día, dificultad que el trabajo de Díez Martínez ayuda a resolver, mediante numerosos ejemplos que ilustran la ubicuidad de sus toques –hasta el punto de que hubo normativas que restringieron su uso– y explicaciones detalladas sobre los códigos que regían sus significados, instrumentales y simbólicos, bien conocidos para la ciudadanía de la época. Una de las facetas que resulta fácil soslayar en los estudios sobre ceremonial es la de la recepción del fenómeno. Este extremo, aunque analizado en varios de los capítulos del libro, es el eje central del tercero de los que en él se dedican a la catedral hispalense, el de Miguel López-Fernández. Aquí la Catedral no se presenta como un mero contenedor ritual ni como un centro encajado en una red


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de relaciones institucionales, jerarquizadas y negociadas a través del propio ceremonial. Es un artefacto simbólico, generador de productos y significados de alto impacto social e impulsor de constructos de toda índole. La factura de estos constructos y las narrativas que se generaron a partir de ellos –algunas reflexivas y mesuradas; otras, (casi) desquiciadas; y la mayoría, inteligentes, brillantes y divertidas– están dotadas de un enorme atractivo para los historiadores, por su potencial para reconstruir la mentalidad de un período de enormes cambios y segmentaciones ideológicas, cuyos límites, por su carácter líquido, no siempre resultan fáciles de trazar. El telón de fondo es el Miserere de Eslava, ejemplo de cómo una composición musical puede llegar a ser mucho más que una obra, para convertirse en símbolo de la idiosincrasia y del estado de cosas de una ciudad y de un país; y, en consecuencia, en arena para la confrontación intelectual, la exaltación y la burla. No solo por las reacciones que esa supuesta idiosincrasia pudo generar, sino porque no todos concibieron de la misma forma ni el «estado» ni las «cosas» que supuestamente en ella se reflejaban. Se debatió, pero no siempre sobre lo mismo, por más que todo girara alrededor del Miserere. Evidentemente, las catedrales no fueron las únicas instituciones religiosas con relevancia ceremonial y musical ni con capacidad para articular eventos susceptibles de generar o recrear imágenes de ciudad. La obra contiene tres ejemplos paradigmáticos al respecto. El primero, el de Reynaldo Fernández Manzano, presenta a la propia ciudad como organismo generador de ceremonial. Pero, en este caso, de un ceremonial diferenciador y de una música que, dentro de él, asume el rol de elemento articulador de identidades, de elemento propicio para la exhibición de lo propio, para el reconocimiento y la construcción de un «nosotros» y, en consecuencia, para la identificación de un «Otro», al que hay que controlar y, en su caso, perseguir. En los otros dos capítulos Mercedes Castillo Ferreira y Gonzalo Roldán Herencia se ocupan de dos grandes instituciones granadinas, la Abadía del Sacromonte y la colegiata de Santa Fe. Una parte no pequeña del mérito de estos análisis es la de generarnos la certeza de que las peculiaridades de estos centros –entre ellos, su capacidad


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para ejercer como referentes simbólicos– no se debieron únicamente a las especiales circunstancias que rodearon su fundación y erección, sino también a su actividad y usos musicales, distintos a los catedralicios. Más allá de las grandes diferencias existentes entre las dos instituciones, ambos capítulos manifiestan una realidad evidente, aunque no siempre consecuentemente considerada: que los monasterios y las colegiatas no eran catedrales «en pequeño», a las que podamos aplicar sin grandes complicaciones modelos analíticos ya ampliamente ensayados. Otra realidad que se revela en ambos estudios es la de la relevancia del cantollano y de las polifonías improvisadas en las prácticas musicales de la España de la época, una importancia – litúrgica, ceremonial, funcional y social– que conocemos, pero que no siempre atendemos coherentemente. De nuevo, quizás, porque inconscientemente seguimos pensando en términos catedralicios y patrones historiográficos muy dependientes de categorías como la complejidad y la innovación técnico-compositiva. La realidad musical y ceremonial de la Andalucía de la Edad Moderna y principios de la Edad Contemporánea no puede ser contenida en un solo volumen. La dispersión y enorme variedad de las fuentes necesarias para su estudio; la amplitud del ámbito espacial y temporal; la particular casuística que la consuetudo de cada lugar imprimió al fenómeno celebrativo; la heterogeneidad de situaciones que fueron objeto de conmemoración; las distintas necesidades y circunstancias a las que los ceremoniales tuvieron que adaptarse; y la cantidad de recursos, dispositivos y estrategias que se pusieron en juego en cada caso, entre otros factores, hacen de este tema una realidad tan apasionante como difícilmente abarcable. Pero confío sinceramente en que el presente volumen pueda ser un punto de partida útil para los muchos historiadores (musicólogos incluidos) interesados por estos fenómenos. Málaga, 22 de noviembre de 2021, festividad de Santa Cecilia María José de la Torre Molina Catedrática del Área de Música de la Universidad de Málaga (Departamento de Ciencias Históricas)


LA MÚSICA DE LOS MORISCOS Y SU PARTICIPACIÓN EN DIVERSOS CEREMONIALES EN EL SIGLO XVI Reynaldo Fernández Manzano. Centro de Documentación Musical de Andalucía

La música de los moriscos participó en diversos ceremoniales durante el siglo XVI1. Los documentos nos permiten reconstruir esta participación, su reglamentación, organización, estructura, auge, crisis y finalmente prohibición2. En primer lugar, debe mencionarse un documento fechado el 13 de febrero de 1492, apenas había transcurrido algo más de un mes de la conquista, que comportaba la organización y fiscalización de la música morisca: Merçed de una alcaldía de Granada. Don Fernando e Donna Ysabel,etç.

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2

Hernández Benito, Pedro. La Vega de Granada a fines de la Edad Media según las rentas de los habices. Granada, Diputación Provincial de Granada, 1990; Trillo San José, Carmen. La Alpujarra antes y después de la conquista castellana. Granada, Universidad de Granada, 1994; Martínez Pérez, María Teresa. «Las mezquitas de Granada en los libros de habices». Andalucía Islámica. Textos y Estudios, IV-V (1983-1986), pp. 203-235; Espinar Moreno, Manuel y Martínez Ruiz, Juan. Ugíjar según los libros de habices, Granada, Universidad de Granada, 1983; y, de los mismos autores, Los Ogíjares. Estructura socio-económica, toponimia, onomástica, según el libro de habices de 1547-1548. Granada, Universidad de Granada, 1983. Fernández Manzano, Reynaldo. De las melodías del reino nazarí de Granada a las estructuras musicales cristianas, Granada, Diputación Provincial de Granada, 1985, pp. 153-155. Disponible en http://hdl.handle.net/10481/61433; y, del mismo autor, «La música de los moriscos del reino de Granada: la cara oculta del renacimiento español». Nasarre, IV, 1-2 (1988), pp. 85-94, y Música de al-Andalus. Granada, Universidad de Granada, 2015, pp. 124-125.


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Reynaldo Fernández Manzano

Por facer bien e merçed a vos Ayaya Fisteli, es nuestra merçed e voluntad que agora e de aqui adelante para en toda vuestra vida seades alcayde de las juglaras e juglares de la çibdad de Granada e llevedes los derechos e salarios al dicho ofiçio anexos e pertenecientes, según que acostumbraron llevar los alcaydes que fueron de los reyes moros pasados. E por esta nuestra carta mandamos al prinçipe don Juan, nuestro muy caro e amado hijo, e a los ynfantes, perlados, duques, marqueses e condes e a los del nuestro consejo e al corregidor e alcaldes e otras justiçias qualesquier de la dicha çibdad que luego que por vos fueren requeridos vos reciban al dicho ofiçio, e recibido, vos acudan e fagan acudir con el dicho salario al dicho ofiçio anexo e perteneciente e vos guarden e fagan guardar todas las onras, graçias, mercedes, franquezas e libertades que se guardaron a los alcaydes que se han seydo de las dichas joglaras e joglares de la dicha çibdad, e en todo ello vos non pongan ni consyentan poner enbargo ni ynpedimento alguno. E los unos ni los otros non fagades en de al so pena de XU a cada uno. Dada en la çibdad de Granada a trese días del mes de febrero de mill e cuatroçientos e noventa e dos annos. Yo El Rey, Yo La Reyna, yo Fernando de Çafra, secretario del Rey e de la Reyna, nuestros sennores, lo fise escribir por su mandado3.

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Archivo General de Simancas, Registro General del Sello, f. 18 (Carta de merçed del oficio de alcaide de las juglaras y juglares de Granada a favor de Ayaya Fisteli, conforme usaron tal cargo los alcaides nombrados por los reyes moros, Granada, 13.02.1492). La transcripción de este documento se encuentra en la obra de Ladero Quesada, Miguel Ángel. Los mudéjares de Castilla en tiempos de Isabel I. Valladolid, Instituto «Isabel la Católica» de Historia Eclesiástica, 1969. p. 18. Vid. también Quesada Gómez, María Dolores y Fernández Manzano, Reynaldo. «Documento relativo a la historia institucional de la música en el reino nazarí de Granada». Gazeta de antropología, 2 (1983): http://hdl.handle. net/10481/6746.


La música de los moriscos y su participación en diversos ceremoniales...

Imagen 1. Archivo General de Simancas. Registro General del Sello, f. 18 (Granada, 13.02.1492). Merced del oficio de Alcayde de las juglaras y juglares de Granada a favor de Ayaya Fisteli, conforme usaron tal cargo los alcaydes nombrados por los reyes moros.

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Reynaldo Fernández Manzano

El respeto y el optimismo de esta primera etapa se hace evidente en el deseo de «juglares y juglaras» de mejorar su situación, por lo que solicitan que se quiten «los derecho e impuesto» que llevaba Fernando Morales, antes Ayaya Fisteli, como era costumbre en la época de la Granada nazarí y porque, según ellos, habiendo cambiado la situación no había lugar a mantener cargas antiguas: Este día los jurados que estaban presentes presentaron dos escritos de requerimiento a los dichos señores, el tenor de los cuales son éstos que se sigue: Escribano presente, dad por testimonio a nosotros los jurados de esta çibdad que presentes somos, cómo en guarda y conservación de las dichas libertades e franquezas de esta çibdad y privilegios de ella, pedimos e requerimos a la justicia e veinticuatro que presentes son, que, visto lo pedido por este requerimiento, lo provean conforme a justicia, y contando el caso decimos: Que a nuestra noticia es venido como en tiempos de moros había en esta çibdad, como en sus Alpuxarras e reino, un derecho morisco que se llamaba tarcón, el cual dicho derecho se llevaba por razón de las zambras e bodas e desposorios que se hacían en esta çibdad e sus Alpuxarras e reino en el tiempo que Nuestro Señor hubo por bien de dar gracia a los dichos moros que se convirtiesen a su santa fe católica por mano del reverendísimo señor Cardenal. El Rey y la Reina, nuestros señores, que en gloria están, usando con ello como verdaderos cristianos les hicieron merced de les mandar quitar todos los derechos moriscos, que no se usan ni llevan, fue vuelto el dicho derecho tarcón que por razón de las dichas zambras, e bodas e desposorios, se llevaban en tiempos de los dichos moros, e asimismo se lleva agora siendo cristianos. El cual derecho se lleva por información del dicho Fisteli, fecha a Sus Altezas, careciendo de verdadera relación, porque va fuera de términos de toda razón; lo uno, porque es contra las libertades de esta çibdad e franquezas de ella, y lo otro, contra la primera merced de Sus Altezas; y lo otro, porque si haberlas dichas zambras es cosa lícita y provechosa, porque se allega en ellas para rescate de cautivos, e para otras buenas obras, no parece ser cosa justa que de esto haya quien tenga derechos, sino que todo sea para el buen fin para que se hace. E si no es cosa lícita e provechosa que haya las dichas zambras, si de ellas algunos inconvenientes se recrecen de aquel ayuntamiento de gentes, menos parece cosa justa que haya quien las favorezca para conservar su propio derecho e interés; en las bodas e desposorios en que se requiere el santo matrimonio, cosa justa es que haya todo placer y regocijo que uno quisiere, pero que de esto haya de pagar derecho, cosa es que Vues-


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