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Misoginia online: la cultura de la manosfera en el contexto español


Comité Científico De La Editorial Tirant Humanidades Manuel Asensi Pérez Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València Ramón Cotarelo Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia M.ª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València Juan Manuel Fernández Soria Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València Pablo Oñate Rubalcaba Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València Joan Romero Catedrático de Geografía Humana Universitat de València Juan José Tamayo Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


Yanna G. Franco Asunción Bernárdez Rodal

Editoras

Misoginia online: la cultura de la manosfera en el contexto español1 tirant humanidades Valencia, 2023

1.

Este libro ha sido elaborado en el marco del Proyecto I+D de la Convocatoria de Excelencia “Produsage cultural en las redes sociales: Industria, Consumo Popular y Alfabetización Audiovisual de la juventud española con perspectiva de género”. Id. proyecto: FEM2017-83302-C3-3-P, (2017-2021) y ha recibido el apoyo del Proyecto I+D Comunidad de Madrid , Convocatoria PR/27/21. Título: “Trazabilidad, Transparencia y Acceso a la Información: Estudio y Análisis de las dinámicas y tendencias en el campo”. Referencia: PR27/21-017. Duración: 2022-2023.


Copyright ® 2023 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant Humanidades publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com. DIRECTORA DE LA COLECCIÓN ASUNCIÓN BERNÁRDEZ RODAL Catedrática de la Facultad de Ciencias de la Información. Universidad Complutense de Madrid © Varios autores y autoras © TIRANT HUMANIDADES EDITA: TIRANT HUMANIDADES C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-19588-45-6 MAQUETA: Innovatext © Diseño gráfico e ilustración de la portada: Owen Neuburger (https://owenneuburger.com/) Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant. com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant. net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


Comité Científico Colección Feminismos Mercedes Alcalá Galán Universidad de Madison - Wisconsin. Associate Professor. Departament of Spanish & Portuguese Margarita Barañano Cid Universidad Complutense. Profesora Titular. Departamento de Sociología III Silvia Bermúdez University of California. Professor. Departament of Spanish & Portuguese Miguel Alfonso Bouhaben Universidad de Ecuador. Profesor en la Escuela Superior Politécnica de Litoral (ESPOL). Dunia Etura Hernández Universidad de Valladolid. Profesora de Periodismo del Departamento de Historia Moderna, Contemporánea y de América Yanna G. Franco Universidad Complutense. Profesora del Departamento de Economía Aplicada IV. Facultad de Ciencias de la Información Marián López-Fernández CAO Universidad Complutense. Catedrática del Departamento de Didáctica de las Lenguas, Artes y Educación Física Gloria Nielfa Cristóbal Universidad Complutense. Catedrática emérita del Departamento de Historia Contemporánea Graciela Padilla Universidad Complutense. Profesora Titular del Departamento de Periodismo y Nuevos Medios. Rosa San Segundo Manuel Universidad Carlos III. Catedrática del Departamento de Biblioteconomía y Documentación. Adelina Sánchez Espinosa Universidad de Granada. Profesora Titular del Departamento de Filología Inglesa y Alemana Laura Triviño Universidad de Málaga. Profesora Titular del Departamento de Didáctica de las Matemáticas, Ciencias Sociales y Ciencias Experimentales


Índice Presentación Manosfera: ¿Y de qué cueva salió este monstruo?................................ Asunción Bernárdez Rodal y Yanna G. Franco

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Capítulo 1 ¿Quién nos odia? Manosfera como el antifeminismo organizado en red hacia mujeres feministas influyentes.............................................. María Cruz Tornay-Márquez, Joan Pedro Carañana y Graciela Padilla Castillo

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Capítulo 2 Las guerras meméticas de la manosfera: difundir el antifeminismo con memes............................................................................................................. Elisa García Mingo y Anita Fuentes

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Capítulo 3 Ecos misóginos digitales: analizando el contrapúblico antifeminista de YouTube......................................................................................................... Silvia Díaz Fernández y Sergio Tomás Forte

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Capítulo 4 Violencia intrafamiliar como pretexto para la deslegitimación de la violencia de género.............................................................................................. Alberto Monroy Trujillo

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Capítulo 5 Cartografiando las subculturas de la manosfera española. Entre Forocoches y Burbuja.info..................................................................................... Charo Lacalle

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Capítulo 6 Activistas de los Derechos de los Hombres en España: ideólogos y víctimas arquetípicas de la manosfera............................................. Elisa García-Mingo y Laura González Sánchez

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Capítulo 7 Una crítica feminista a la retórica económica del discurso incel.... Yanna G. Franco, Marisa Bordón Ojeda y Andrés Villena Oliver

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Capítulo 8 Los incels: un fenómeno misógino de la subcultura virtual que rearticula el discurso sobre la violencia sexual contra las mujeres.................................................................................................................................... Tania Brandariz Portela y Roxana Popelka Sosa Sánchez

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Capítulo 9 Contranarrativas frente a la cultura de la manosfera. @nolesdescasito y otros movimientos para frenar el odio en redes........... Jonattan Rodríguez Hernández y Eglée Ortega Fernández

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Capítulo 10 Distopías poético-ficcionales frente al antifeminismo digital........ Víctor Gutiérrez-Sanz y Dunia Etura

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Índice

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Presentación

Manosfera: ¿Y de qué cueva salió este monstruo? Asunción Bernárdez Rodal

Universidad Complutense de Madrid asbernar@ucm.es

Yanna G. Franco

Universidad Complutense de Madrid ygfranco@ucm.es

“Nuestro tiempo está sumido en el caos. Las redes de internet están repletas de fakenews, troles y foros donde habitan nerds, geeks y otras especies oscuras. En los últimos años los memes, hilos de Twitter y estrellas del pop han llenado el debate político hasta el aborrecimiento. La lucha cultural es el principal frente de batalla de la alt-right y el conservadurismo. La hegemonía del capitalismo y el patriarcado dependen hoy del control del pensamiento. La cultura pop está cambiando el Viejo Mundo y todas las subculturas que funcionaban como refugio de masculinidades tóxicas se revuelven como una bestia herida. Ante esta situación de emergencia, diferentes grupos, espacios y personas han decidido organizarse.” Proyecto UNA (2019) “Manosfera” (también llamada en castellano “androsfera” o “machosfera”) no es un término común en nuestra lengua, ni siquiera lo es en el entorno académico, a pesar de que comenzó a utilizarse a partir del año 2009. Se trata de un anglicismo formado por ‘man’+’sphere’ que se refiere a un conjunto abierto de blogs, foros, canales de YouTube, plataPresentación: Manosfera: ¿Y de qué cueva salió este monstruo?

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formas de juegos online, etcétera, en la que los hombres debaten en la Red sobre la masculinidad. Es una definición amable y un poco naif de este fenómeno que no ha parado de crecer y transformarse hasta tomar un cariz agresivo y misógino contra las mujeres en general, y contra las feministas y las personas que apoyan los movimientos LGBT+, en particular. La manosfera se ha ido desarrollando en la medida en que los grupos de presión fascistas y ultraconservadores han conseguido influir en el contexto político mundial, y no son la consecuencia sino la causa del crecimiento del ideario ultraconservador, expandiendo el racismo, el nacionalismo, el capacitismo, y el antifeminismo. Se trata de un fenómeno que ha comenzado a estudiarse como tal en los últimos años en el ámbito académico anglosajón, y más tardía y limitadamente en la universidad española. En realidad, los análisis sobre la misoginia en redes sociales han sido muchísimos, pero el concepto de “manosfera” aporta una idea nueva: que no se trata de casos puntuales o aislados de insultos a las mujeres o a las identidades alternativas, sino que podemos sospechar que existen una suerte de organizaciones informales en Internet que practican un activismo controlado, en contra de los cambios producidos en la sociabilidad por el éxito del feminismo a lo largo del siglo XX. Se trata de manifestaciones de varones que muestran con gran furia verbal el miedo a que la sociedad patriarcal se desmorone. La paradoja es que todos estos hombres han nacido en una época en la que el ideario igualitario ha triunfado en las sociedades democráticas. El objetivo de este texto es hacer un mapa descriptivo realizado a través de la historia y los grupos que conforman la manosfera, sabiendo que es un ejercicio a la fuerza simplificador de un fenómeno complejo. Las primeras preguntas que podemos hacernos son ¿dónde está la manosfera?, ¿qué grupos la componen? La respuesta no es sencilla ya que es imposible delimitar un fenómeno que se encuentra en múltiples sitios web en los que colaboran sobre todo varones, que comparten y debaten en torno a actividades masculinizadas: el gusto por los coches, por el bricolaje, por los deportes o por los juegos online. En principio 12

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no son espacios dedicados a hablar de masculinidad de forma explícita, pero la realidad es que en muchos de ellos es fácil que se deslicen hilos de conversaciones sobre el tema, con comentarios misóginos. Pero, por otro lado, la manosfera también está compuesta por lugares web creados por varones (y también algunas mujeres) que se dedican a insultar a las activistas feministas o a los grupos LGBT+ de forma directa y abierta, incluyendo todas aquellas personas que se manifiestan como aliadas de esos movimientos para la consecución de la igualdad, como eje monotemático de sus creaciones. La manosfera ha resultado ser una sorpresa para nosotras. Trabajamos en el análisis del movimiento feminista y su proyección en los medios desde hace veinticinco años y, sin embargo, el tema nos ha pillado desprevenidas. Durante los últimos diez años, hemos reflexionado acerca del éxito público que ha tenido el feminismo en el mundo: el movimiento #MeToo, la eclosión de las manifestaciones y asociacionismo en América Latina y en muchos lugares del mundo, la Huelga General del 8 de marzo del 2018, etcétera. Y, de repente, tenemos la sensación de que a nuestro lado ha ido creciendo un monstruo silencioso y aterrador. ¿Cómo ha sido posible? La explicación es que ha ido desarrollándose agazapado en lugares en los que nosotras, como muchas investigadoras e investigadores académicos, no frecuentamos. Las plataformas de juegos online, las sesiones de youtubers hablando de cosas que no nos interesan, o incluso páginas de instagramers mujeres que defienden su derecho a ser “femeninas”. Todos ellos son espacios habitados por generaciones muy jóvenes que ignoran lo que ha costado la igualdad y las ventajas que supone para el desarrollo mundial crear un mundo basado en la equidad y en la justicia social. Si el fenómeno de la manosfera ha conseguido quitarnos el sueño, es porque nos ha hecho ganar conciencia de hasta qué punto, supone una perversión lingüística y por lo tanto ideológica: pensábamos que el activismo era nuestro, como lo era el deseo de cambio social y la igualdad. Creíamos que nos movía la justicia que llevaría al mundo a ser mejor, no sólo entre los humanos, sino que incluso a través de las ideas ecofeminisPresentación: Manosfera: ¿Y de qué cueva salió este monstruo?

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tas, podríamos llegar a salvar al planeta del desastre al que nos ha llevado el ideario competitivo, violento y depredador del dominio patriarcal en Occidente. Y de repente, ante nuestros ojos, todo este despliegue de espacios web que también hablan de revolución, de cambio social, de felicidad humana en la tierra… Y ¿cómo conseguirán salvarnos del desastre? Volviendo a un pasado idílico de paz social (que por cierto nunca existió) basado en el “orden” de las cosas: los hombres mandando sobre las mujeres y las élites sobre el resto de la población, utilizando la fuerza si fuera necesario utilizando la fuerza si fuera necesario para controlarla. Esa es la definición del fascismo. Lo terrible ha sido darnos cuenta de que el lenguaje combativo y activista, ya no nos pertenece, se han apropiado de él y lo utilizan en contra de los ideales de justicia e igualdad. Mientras las feministas estábamos entretenidas trabajando para dar visibilidad a nuestros logros, el activismo ultraconservador y machista ha ganado virulencia y espacio en las redes sociales y en las calles, de un modo que no podíamos ni imaginar hace sólo diez años. Nos da la sensación de que no sólo han cambiado las normas del juego, sino que nos han cambiado los naipes a mitad de partida. Vivimos en un entorno confuso, donde los textos y los lenguajes de igualdad y liberación están siendo usurpados. Hagamos un poco de historia para poder entender el proceso. El primer libro publicado sobre el tema fue: The Manosphere! How the Red Pill, Game, and the Internet are revalorizing Masculinity for the 21st century! de Ian Ironwood en 2013. El propio autor se considera parte de la manosfera, pero en su vertiente más amable, ya que, en sus orígenes, se trataba de espacios on-line en los que los varones se encontraban para hablar de cómo adaptarse a los cambios sociales que había producido el feminismo, hablando de la necesidad de transformar las claves de relación con las mujeres que habían recibido en sus familias y entornos sociales. Sin embargo, desde el principio, el movimiento se estableció en dos alas fundamentales: los sitios web llamados Men’s Rights Advocates (MRA) que todavía perviven, dedicados a la hablar de los divorcios, las custodias de los hijos, los regímenes de visitas quejándose en su mayoría de las sentencias que según ellos se impartían en favor de las mujeres, 14

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incluso en los casos de acusaciones de violación por un lado, mientras que por otro, se hablaba también sobre las leyes que castigan la violación. En segundo lugar, al principio de Internet comenzaron a formarse foros denominados Pick-Up Artists (PUAs) (artistas del ligue), que eran hombres dedicados a desarrollar estrategias para seducir mujeres, estudiando sobre todo psicología femenina y compartiendo experiencias de vida práctica. En todos estos grupos había una tópica común: el tratar las cuestiones sexuales y una relación problemática no sólo con las mujeres en general, sino con las feministas en particular. El feminismo estaba siempre de fondo, si bien, en los personajes mejor intencionados de estos grupos, se hablaba de que había que aceptar el hecho de que el feminismo había ganado y ellos debían adaptarse lo mejor posible. Sin embargo, pronto surgió el tema de la “guerra del feminismo contra los hombres”, y poco a poco se fue convirtiendo en un entorno donde afloraban los comentarios machistas. En torno a las comunidades PUAs comenzó a formarse un importante negocio de márquetin en torno a cómo desarrollar técnicas para ligar mujeres. Se trataba de libros, cursos, y formación específica impartida por distintos gurús de la seducción, en un contexto del boom de los textos de autoayuda. Se publicaron libros de enorme éxito como El Método de Neil Strauss (2005), y surgieron canales web de muchísimos seguidores como el de David De Angelo. Mucho dinero se movió en torno a las “comunidades de seducción”, al mismo tiempo que se desarrollaba un enorme desencanto por parte de los varones que ni con cursillos ni leyendo libros, conseguían ligar con mujeres en la vida real. La frustración y el odio tomaron forma en espacios virtuales denominados PUAHate, creados por hombres indignados que se confesaban fracasados y furiosos contra aquellos otros que les habían conseguido hacer perder su tiempo y dinero. Pero la lucidez y la racionalidad no son las características que dominan el diálogo de muchos de los varones que componen estas comunidades que, como era de esperar, no dirigieron sólo sus insultos a aquellos que les habían estafado: los hombres exitosos en el Presentación: Manosfera: ¿Y de qué cueva salió este monstruo?

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mercado sexual que vendían su marca, sino que en la medida en la que aumentaba su frustración, se derramaba cada vez más su bilis sobre las mujeres, al considerarlas responsables de su fracaso sexual. Al mismo tiempo, fueron creciendo otro tipo de grupos denominados MGTOW (Men Going Their Own Way —Hombres que siguen su propio camino—) que se autodefinían como varones cansados y defraudados por las relaciones emocionales y físicas con las mujeres, y deciden vivir una vida al margen de ellas. No casarse, no emparejarse, no por deseo propio, sino porque las mujeres ya no cumplen con ninguno de los mandatos tradicionales de género. Y ¡cómo no!, muchos de ellos se han declarado firmes defensores del sistema prostitucional, que les garantiza tener sus necesidades sexuales cubiertas. Por último, los ‘incel’ (involuntary celibates), forman una de las comunidades que más interés han despertado para la investigación. Se trata de hombres que se declaran célibes involuntarios, o célibes a la fuerza, porque no tienen las cualidades que resultan atractivas a las mujeres en el mercado de las relaciones ya que, según ellos, a ellas sólo les interesan los hombres ‘alfa’, los individuos que son guapos, fuertes y simpáticos, al menos en la primera juventud. Cuando ellas pierden su atractivo a partir de los treinta o treinta y dos (sic), buscarán hombres ‘beta’ o ‘gamma’, aquellos que no han sido atractivos, y se han centrado en prosperar en sus carreras y pueden convertirse en buenos padres de familia. En estos argumentos, vemos una vez más, como piensan constantemente sólo en claves patriarcales tradicionales y de competición capitalista. Las comunidades incel muestran una gran misoginia, y entienden que existe un derecho natural masculino a tener sexo con las mujeres. Este grupo ha atraído la atención de los medios de comunicación porque varios perpetradores de asesinatos masivos se declararon como activos en este tipo redes, como fue la masacre de Isla Vista el año 2014 de California en la que fueron asesinadas cuatro personas; la masacre del Instituto Superior Umpqua de 2015 en Oregón, donde murieron nueve personas, o la ocurrida en 2018 en una céntrica calle de Toronto, en la que fueron 16

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asesinadas nueve personas, ocho de ellas mujeres. Son estas, sin duda, manifestaciones radicales y sangrientas de la frustración de muchos varones (en muchos casos muy jóvenes) que se sienten garantes de lo que ha representado la cultura occidental en cuanto a dominio de las otras culturas y la naturaleza y que, en el proceso de los últimos años, han sido agentes activos de la expansión de la ultraderecha en el mundo. Según Ironwood, la cultura popular había ayudado de forma indirecta (y seguramente no prevista por sus creadores) a generar este imaginario de hombres heridos en su masculinidad con dos películas de gran éxito estrenadas ambas en 1999: El Club de la Lucha (1999) de David Fincher, que reconocía una masculinidad en crisis que se sublimaba en violencia organizada y The Matrix de las hermanas Wachowski, en las que los protagonistas pertenecían una élite tecnológica y altamente conscientes de la degradación del mundo real. Estos individuos se consideran una “élite” porque se toman la ‘red pill’ como hace Neox en la película, frente a la ‘blue pill’, que te hace ver una realidad armónica y feliz. Muchos individuos que componen estos grupos se sienten elegidos, guardianes de un mundo que está llegando a su fin, y se convencen a si mismos de que deben salvarlo volviendo a imponer los valores de la masculinidad tradicional. Por último, como en los casos de matanzas indiscriminadas de jóvenes, ha habido otros fenómenos mediáticos que alcanzaron una gran visibilidad en prensa, y dieron protagonismo a estos grupos radicalizados. Por ejemplo, el conocido como caso ‘Gamergate’ que dio la voz de alarma en 2014 al destapar un caso de misoginia en el entorno de los videojuegos. Consistió en una campaña de ciberacoso en contra de las pocas programadoras que existían en un mercado altamente masculinizado. Los programadores y jugadores en aquel momento eran varones que, de repente, se sintieron atacados laboralmente por las programadoras que toman relevancia en las redes como fueron Zoë Quinn y Brianna Wu. A través de plataformas como Reddit, 4chan, 8chan o Twitter, muchos hombres jalearon a otros para que comenzaran a insultar a estas mujeres con el ánimo de amedrentarlas y expulsarlas de este nuevo esPresentación: Manosfera: ¿Y de qué cueva salió este monstruo?

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pacio laboral. Los insultos más usuales (puta, zorra, bollera…) fueron aderezados con amenazas de violación y muerte a ellas y a sus familias, haciendo públicos los domicilios y los hábitos cotidianos de estas personas. El proceso no se detuvo en las programadoras, ya que afectó a otras profesionales, como le ocurrió a la crítica cultural Anita Sarkeesian, que había iniciado una de las páginas de crítica de videojuegos más populares con el nombre de Feminist Frequency, en las que analizaba los roles femeninos en los juegos más populares, señalando la cosificación y la violencia representada en ellos. Esta autora fue atacada sin piedad durante meses, y en alguna ocasión tuvo que dejar de asistir a alguna de las conferencias programadas en distintos foros, incluso académicos. Como vemos, es mucha la diversidad de los grupos que constituyen la manosfera, pero podemos preguntarnos: ¿existe alguna tópica general que esté presente en todos estos espacios? Sin duda hay dos temas recurrentes: los debates sobre cuestiones sexuales, y la agresividad contra las mujeres en general, y con las feministas en particular. Se trata de espacios virtuales en los que los hombres hablan de los problemas que tienen por el hecho de ser hombres, en un mundo en el que los roles tradicionales de dominantes y protectores al mismo tiempo han desaparecido. Lo que es curioso es comprobar cómo la rivalidad entre ellos puede ser bastante grande, manifestada de forma a veces violenta. Estos hombres sienten que el estilo de vida occidental se está derrumbando, y que estamos llegando al final de una cultura que ha sido triunfante durante dos mil años, y las culpables de esa decadencia son las feministas, pero también los gobiernos democráticos que han apoyado legalmente no sólo políticas de igualdad, sino que han atendido otro tipo de diversidades marcadas por la clase, la cultura, la etnia, etcétera. La manosfera como fenómeno no ha parado de aumentar, y en estos momentos podemos afirmar que es uno de los pilares más importantes del triunfo de la ultraderecha en el mundo: la llegada al poder de políticos como Trump o Bolsonaro, el éxito del Brexit en Inglaterra, no podemos explicarlos sin la actuación de estos grupos en las redes. Recientemente se ha publicado el libro de Jacob Johanssen, Fantasy, online 18

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misogyny and the Manosfere. Male bodies or dis/inhibixhion, que intenta explicar este éxito aplicando categorías psicoanalíticas para entender el estado de ánimo de muchos hombres en el período contemporáneo. El libro es interesante porque parte de la explicación de que la misoginia ha sido y sigue siendo la estrategia que ha mantenido y sigue manteniendo la desigualdad en las sociedades donde legalmente las reivindicaciones feministas han triunfado. El argumento que plantea es que la misoginia no es algo subjetivo e irracional, tampoco se trata de un estado mental de una persona, sino algo social. Pero ¿por qué determinados hombres se empeñan en mantenerla? El argumento de Johanssen es que muchos hombres se sienten atacados en su sexualidad, y formar parte de un movimiento de tipo fascista les da la posibilidad de construirse a partir de una identidad colectiva, al desarrollar un fuerte sentido de pertenencia. Estos hombres sienten que están del “lado bueno de la vida” porque según ellos son los únicos que actúan de forma responsable y justa al intentar detener el desastre cultural que se avecina. Esta mentalidad es altamente atractiva para aquellos hombres frustrados, que se sienten débiles e incompetentes frente a la sexualidad femenina. La manosfera no es para nada un producto cultural nuevo. Durante siglos, muchos hombres han dedicado su energía creativa a darse consejos unos a otros para avisar de la congénita maldad femenina. Podríamos citar aquí una retahíla de filósofos, literatos o escritores que tuvieron a bien dedicar muchos textos a que sus colegas varones se librasen sobre todo del yugo amoroso (o sexual) que los ataba a ellas. Y no deja de ser significativa esta reentrada con tanta fuerza del fenómeno en el mundo virtual. Pero no es extraño, porque de esto va la misoginia: el odio a las mujeres. Un odio construido sobre el temor, el miedo y la desconfianza al cuerpo femenino, a su poder; un miedo que hay que conjurar de alguna forma: convirtiendo a las mujeres en brujas, pecadoras, malvadas y perversas. La manosfera reconoce que las mujeres ya no son las sometidas y dependientes, y por lo tanto hay que atacarlas para que vuelvan al lugar simbólico y real en el que el patriarcado las había situado. Y las armas utilizadas para conseguirlo son muchas y variadas: van desde Presentación: Manosfera: ¿Y de qué cueva salió este monstruo?

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el insulto y la apología de la violencia física, a las artimañas de cómo seducirlas. Esperemos que no alcancen nunca la fuerza suficiente que tuvieron los misóginos en épocas pasadas, como ocurrió a finales de la Edad Media, en un proceso vergonzoso cuando en Europa se quemaron miles de mujeres inocentes en las hogueras acusadas de brujería. ¿Dónde estaban los hombres de bien entonces? Deseamos que los de ahora tengan la lucidez de responder a esta barbarie. Desde que a finales de los 80 cuando se abrió el primer espacio de masculinidad llamado alt.men en Yahoo, la manosfera ha crecido enormemente. Hoy hay cientos de sitios, de youtubers y de gamers que entretienen a nuestros hijos y mientras lo hacen, les hablan de lo peligroso que puede ser para ellos relacionarse con mujeres que van a aprovecharse de ellos. Algunos se atreverán a ir más lejos, y les hablarán además de la necesidad de recuperar la maravillosa ideología fascista que reconocía el valor de la fortaleza masculina, el valor de las élites y lo práctico que podría ser un mundo sin democracia, sin políticos, liderado por una sola persona que cuide del orden mundial, un orden sin luchas de clase o de género. Será un mundo donde el hombre-blanco recobrará el poder perdido, en el que las mujeres, pero también otras razas y etnias ocupe el lugar que le corresponde sin protestar. Nos queda preguntarnos qué podemos hacer. No tenemos respuesta, pero creemos en la educación, en el diálogo, en el uso de los análisis racionales de la historia. Confiamos en que sigamos siendo personas más aficionadas a las historias positivas, a la narratividad que a los memes y a los impactos mediáticos. Por eso queremos terminar esta reflexión con una cita de Byung-Chul Han de su libro Infocracia (pág. 86), porque sus ideas nos dan la posibilidad del establecimiento de las alianzas que necesitamos para sobrevivir a la barbarie: Las teorías de la conspiración prosperan especialmente en situaciones de crisis. Hoy no solo existe una crisis económica y pandémica, sino también una crisis narrativa. Los relatos crean sentido e identidad. Por eso, la crisis narrativa conduce a un vacío de sentido, a una crisis de identidad y a una falta de orientación. Las teorías de la conspiración como microrrelatos pro-

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