EL PARAÍSO DE LAS EMOCIONES Teoría, producción y contextos de la experiencia fílmica
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES Manuel Asensi Pérez
Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València
Ramón Cotarelo
Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia
M.ª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València
Juan Manuel Fernández Soria
Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València
Pablo Oñate Rubalcaba
Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València
Joan Romero
Catedrático de Geografía Humana Universitat de València
Juan José Tamayo
Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid
Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales
EL PARAÍSO DE LAS EMOCIONES Teoría, producción y contextos de la experiencia fílmica Coordinadores CARLOS A. BELMONTE GREY ÁLVARO A. FERNÁNDEZ
tirant humanidades Valencia, 2022
Copyright ® 2022 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y de los editores. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant Humanidades publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.
Carlos Alejandro Belmonte Grey y Álvaro Arturo Fernández Reyes (coordinadores) En colaboración con Emmanuel Vincenot
Laboratorios y Universidades Université Gustave Eiffel, Laboratoire Littérature, Savoirs et arts (LISAA) Université d’Évry Val-d’Essonne- Paris Saclay, Laboratoire Synergies Langues Arts Musique (SLAM) Cuerpo académico UDG-CA-571 CULTURA, LENGUA Y SOCIEDAD
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TIRANT HUMANIDADES EDITA: TIRANT HUMANIDADES C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email: tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-18970-74-0 MAQUETA: Innovatext Corrección de estilo: Roxana Zermeño Traducción de textos francés-español: Laureano Montero Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf
Autores
Marta Álvarez Carlos Belmonte Grey Vicente J. Benet Nancy Berthier Jean-Paul Campillo Christophe Cognet Julio de los Reyes Lozano César Díaz Sophie Dufays Álvaro A. Fernández Paz Alicia Garciadiego Brigitte Gauthier Laurent Jullier Carl Plantinga Laura Podalsky Sergi Ramos Alquezar Carlos Reygadas Imanol Zumalde
Índice Introducción...............................................................................................................
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Nancy Berthier Carlos Belmonte Álvaro A. Fernández
I. PERSPECTIVAS TEÓRICAS Eight Theses on Emotion and Cinema.................................................................
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Ante la pantalla: ¿emociones o metaemociones?...............................................
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El vértigo de la interpretación. Espeleología del placer hermenéutico........
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Carl Plantinga
Laurent Jullier
Imanol Zumalde
II. PERSPECTIVAS GENÉRICAS I: HÍBRIDOS Lágrimas negras. Suspenso y modernidad en el melonoir..............................
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Las videomaquias de María Cañas: emoción en estado impuro....................
133
La emoción como acción: estudio de 15-M: Libre te quiero, el último documental de Basilio Martín Patino.......................................................................
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Mezclando emociones. Comedia y fantástico en el cine español (1930-1960)..
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Álvaro A. Fernández Marta Álvarez
Jean Paul-Campillo
Sergi Ramos Alquezar
III. PERSPECTIVAS GENÉRICAS II: IDENTIDADES Y NACIONALISMO Sentirse popular y mexicano: el cine de ficheras/sexycomedia...................... Carlos Belmonte Grey
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Índice
La copla “Suspiros de España” en el cine: de la nostalgia y la evocación memorística a la parodia.........................................................................................
221
Entre afectos y traumas: del lugar de las canciones en la road movie melodramática Retratos en un mar de mentiras..........................................................
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Vicente J. Benet
Sophie Dufays
IV. PERSPECTIVAS MEDIÁTICAS Más allá de la traducción: la transmisión de emociones a través del doblaje....
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Still Moving?: Migrants, Timely Appeals, and Mediascapes..........................
291
The Netflix Syndrome: How the American Film Industry Evolved from a Dream Factory to an Emotion Factory................................................................
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Julio de los Reyes Lozano Laura Podalsky
Brigitte Gauthier
V. PERSPECTIVAS CREATIVAS Estar flotando.............................................................................................................
347
La construcción de la emoción en el cine............................................................
353
Mi cine melodramático............................................................................................
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Percepción...................................................................................................................
367
Semblanzas.................................................................................................................
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Carlos Reygadas César Díaz
Paz Alicia Garciadiego Christophe Cognet
Introducción
Según el Diccionario de la Real Academia Española, las emociones corresponden a una “alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática”. Concretamente, las emociones, positivas o negativas, son reacciones psicofisiológicas frente a situaciones o personas, que se caracterizan por su carácter subjetivo y, en general, incontrolable. Múltiples y aleatorias, se oponen a la razón, que trata a la inversa de instaurar un control sobre el mundo mediante la distancia y la conciencia intelectual ubicándose en el ámbito de la objetividad. Las teorías del conocimiento se han fundamentado en el ejercicio de la razón para comprender el mundo, tratando de superar las emociones, acusadas de pervertir el justo entendimiento. Tradicionalmente, la actitud científica se vinculaba con el ejercicio de la razón contra las emociones. Si bien durante el siglo xx, la toma de conciencia del carácter medular de las emociones en la constitución de los saberes se fue asomando, en particular en el ámbito de la antropología, la filosofía o la historia, no fue antes de los años 2000 cuando se produjo el gran “emotional turn”. Este giro marcó una ruptura con la visión del sujeto heredada de la Ilustración, se integraron las emociones al paradigma explicativo lo cual permitía una comprensión más sutil de los procesos históricos, sociales, e incluso económicos. El contexto de la pandemia que estamos viviendo nos demuestra que no basta con explicar de forma argumentada las coordenadas epidemiológicas de la propagación del covid-19 para convencer y que ciertas emociones como el miedo fomentan una aprensión irracional difícil, cuando no imposible, de combatir con la razón. En el ámbito de los estudios cinematográficos académicos, la dimensión de las emociones no fue tomada en cuenta sino hasta hace poco tiempo. En primer lugar se impuso una perspectiva más bien
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Nancy Berthier , Carlos Belmonte y Álvaro A. Fernández
histórica, que precisamente se intentaba diferenciar de la vertiente subjetiva que imperaba en la crítica de cine, para conquistar un lugar en la academia. La tradición del análisis formal que dominó posteriormente a raíz de la introducción, en los estudios universitarios, de nuevos paradigmas con el estructuralismo, la semiótica o la narratología, también se alejó de la vertiente emocional para centrarse en la especificidad del lenguaje cinematográfico con trabajos sobre el montaje, el sonido, los géneros, la construcción del relato fílmico, etcétera. No obstante, el desarrollo del campo del audiovisual en las formaciones académicas ha generado, en los últimos diez años, una ampliación notable de las perspectivas y una gran diversificación acorde con una dinámica más general, fundamentada en la variedad de enfoques y el carácter pluridisciplinario. Las emociones son parte intrínseca del cine y el audiovisual. En primer lugar, desde el punto de vista de la representación. Es evidente para la ficción, que escenifica los relatos en torno a personajes que se relacionan entre sí por las emociones, como ocurre en la vida. Por otra parte, ellos mismos provocan reacciones emocionales, las cuales, incluso, son un auténtico motor narrativo. Pero también son fundamentales en el cine de no-ficción, en particular el más reciente, que refleja a menudo realidades conflictivas, por ejemplo, cuando recurre al testimonio personal fundamentado en las emociones con el fin de comunicar la complejidad de situaciones históricas. Asimismo, el mismo lenguaje cinematográfico se relaciona muy estrechamente con las emociones, empezando con lo que es tal vez su característica más obvia: el arte del montaje. En los años veinte, el cineasta ruso Lev Kuleshov mostró en público el mismo primer plano del rostro inexpresivo del actor Iván Mosshujin, alternativamente montado con otros planos (un plato de sopa, una niña en un ataúd y una mujer recostada en un diván), la audiencia interpretó su expresión (que en realidad era la misma) como si fuera dubitativa, triste o sonriente. El montaje crea lo que el director ruso bautizó como geografía creativa; es decir, la capacidad de suscitar en el espectador la percepción de emociones y sentimientos.
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La banda de sonido también tiene un papel relevante, en específico a la hora de dar cuenta de emociones, indudablemente por la voz y sus entonaciones, pero sobre todo con la música. De hecho, en la gramática clásica del cine, la música en off era codificada al respecto, siendo el uso de las cuerdas el más recurrente para expresar la tristeza o el dolor. Otro aspecto notable de las emociones en el cine concierne a la recepción de las películas, en la cual son dominantes a la hora de recibir y percibir una historia: sea en la ficción, con la empatía que pueden suscitar los personajes en los espectadores; sea en el documental cuando tratan de situaciones conflictivas. Si las artes en general producen emociones, el cine lo hace con una peculiar intensidad, en particular por su dimensión de espectáculo compartido en el ámbito por excelencia de su difusión, el de las salas, algo que comparte con el teatro o la música. Se trata de un aspecto que se plasma de manera nítida en la crítica cinematográfica, que surge de las emociones y se afana en transmitirlas. Es precisamente esta plurivocidad del audiovisual lo que toma en cuenta el libro colectivo dirigido por Carlos Belmonte Grey y Álvaro A. Fernández, con su elocuente título, El paraíso de las emociones. Teoría, producción y contextos de la experiencia fílmica. Se trata de la primera aproximación ambiciosa a esta dimensión, que tiene como objetivo exponer la multiplicidad de enfoques sobre lo emocional para entender el cine, tanto desde dentro, es decir, el mundo de las representaciones, como desde fuera, en el marco de la recepción de las películas. Para exponer tal variedad, se ha reunido un conjunto de trece investigadores que proceden de tradiciones académicas diversas, así como de cuatro creadores con estilos muy distintos. Ubicados en ambos lados del océano (Bélgica, España, Estados Unidos, Francia, Guatemala y México), sus miradas diferenciadas dialogan, se complementan y ofrecen una muestra muy rica de cómo el emotional turn puede nutrir y renovar los estudios cinematográficos y audiovisuales. El libro reparte sus aportaciones en cinco grandes apartados, cuatro ensayos y trece capítulos académicos escritos en español y en in-
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glés. Para enmarcar la reflexión general, tres especialistas inician con las Perspectivas teóricas. Con el fin de ofrecer debates conceptuales y epistemológicos, Carl Plantinga, desde la dimensión cognitiva, lo hace con el texto “Eight Theses on Emotion and the Cinema”. En el desarrollo de sus ocho tesis argumenta que las emociones están vinculadas con la estética, el placer, la ética y la política; entre la cadencia argumental y una rigurosa problematización, expone la falacia que separa lo subjetivo y lo objetivo de las emociones, pues cuentan con contenidos y estructuras específicas elementales para el poder retórico de las películas. Para el autor no hay completa división entre las emociones de la moral, de las ideas, las creencias y el pensamiento. Estos procesos expresivos y cognitivos crean vínculos entre en la experiencia fílmica con los contextos y las situaciones de la vida cotidiana de los sujetos. En el segundo capítulo, Laurent Jullier con “Ante la pantalla: ¿emociones o metaemociones?”, estructurado en dos partes, reconstruye las piezas de un rompecabezas creado por la tradición teórica. Con todo y que parezca escaza la producción del conocimiento en torno a las emociones, el autor ofrece un nutrido análisis rearmado como un rizoma, sobre las diversas e influyentes perspectivas epistemológicas y disciplinarias en distintos momentos históricos puestas en diálogo con los debates actuales. Esta plataforma prepara el terreno de la segunda parte del capítulo, cuyo debate lo inaugura con un neologismo denominado enfoque emocognitivo que ayuda a desplazarse entre las sesgadas separaciones de mente-cuerpo o cognición-emoción —como puntualiza el capítulo de Plantinga—. El desarrollo del argumento, apoyado en cardinales referencias, ofrece una reflexión sobre los ecos que suenan entre los espectadores y las pantallas. Por su parte, Imanol Zumalde con el capítulo “El vértigo de la interpretación. Espeleología del placer hermenéutico” culmina este recio apartado desplazándose entre la perspectiva teórica y el análisis fílmico acotado, entre otras referencias, en dos filmografías aparentemente opuestas: la de M. Night Shyamalan y la de Lisandro Alonso que, con todas sus diferencias, activan distintos mecanismos dirigidos al mismo objetivo: crear el placer hermenéutico. Una denominación que hace el autor para entender la satisfacción asociada a
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la comprensión del texto audiovisual y el goce intelectual cuando se logra la reconstrucción y explicación de los significados. Su apuesta va por este camino, mostrar el juego entre la experiencia intelectual y la experiencia estética que derrama la lectura del film, y culmina con una sugestiva hipótesis que dicta que el deleite de la obra fílmica aumenta en proporción a la comprensión del sentido. Los tres capítulos demuestran la dificultad de estudiar las emociones en el campo del cine. Podría decirse que se trata de una alerta misma a las perspectivas teóricas y epistemológicas para el resto de los autores y los lectores de este libro. Con esta disolvencia entre la teoría y el análisis, se abren las puertas a los siguientes apartados, más casuísticos que teóricos, aunque no dejan de tratar problemas generales y conceptuales en sus propuestas. La sección titulada Perspectivas genéricas I: híbridos, pretende ofrecer un análisis de los mecanismos expresivos pertenecientes a distintos híbridos genéricos, tipos narrativos y modalidades de representación. Algunos se anclan a la lectura global de las películas y sus amplios contextos, otros miran a lo nacional o a lo local; algunos recurren a filmografías de un momento histórico, cuando otros a las obras de cineastas individuales. Álvaro A. Fernández con “Lágrimas negras. Suspenso y modernidad en el melonoir”, a la vez que enfoca una mirada cercana a la cinematografía mexicana, hace una panorámica de la tradición del suspenso en el campo de la cultura emocional de mediados de siglo xx. A través del análisis formal aplicado a un grupo de películas que llama melonoir, híbrido genérico entre el film noir y el melodrama, estudia las estrategias formales que crean los directores clásicos para, según el pacto con el espectador, generar posibles emociones; así cuestiona sus significados culturales y el síntoma del suspenso en el gran marco de la modernidad. Para seguir con la constitución híbrida de los géneros y sus formas de la emoción, Marta Álvarez escribe sobre el documental melodramático en su capítulo “Las videomaquias de María Cañas: emoción en estado impuro”. Su interés radica en salir de los paradigmas teóricos y los
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análisis centrados en un cine de ficción convencional para adentrarse en una cineasta cuyas obras oscilan entre el videoarte, el cine experimental, el documental y los géneros tradicionales: sobre todo el melodrama con su retórica del exceso, la estereotipada mirada sobre la mujer, los amores patriarcales y las emociones que los sustentan, para al final de todo, dinamitar la tradición con un dispositivo de diversos recursos expresivos que crean un efecto inverso y desmontan el estereotipo. El melodrama lo entiende como un “modo cultural” y su documental melodramático como un exorcismo de la “hiperemocionalidad”. Jean-Paul Campillo analiza el documental poético y su relación con los eventos que lo desencadenan. En “La emoción como acción: estudio de 15-M: Libre te quiero (2012) el último documental de Basilio Martín Patino”, trata los mecanismos de la narración, los recursos expresivos y los marcadores emocionales que causan emociones en ambos lados de la pantalla, en los sujetos filmados para quienes —afirma— la emoción es acción, pero también para los espectadores que dialogan con las imágenes y los sonidos. Todo en relación y reconstrucción de los acontecimientos del M15 en 2007, cuando la crisis económica y política desencadenó acciones violentas entre las fuerzas del orden y los manifestantes en Madrid. Sergi Ramos culmina con una vuelta a los géneros tradicionales y su condición híbrida en “Mezclando emociones. Comedia y fantástico en el cine español (1930-1960)”, donde se propone un doble objetivo: primero traza un recorrido sobre dos géneros que aparentemente producen emociones opuestas, pero terminan fusionando y creando una hibridación genérica; el segundo consiste en mostrar los dispositivos y estrategias de esta fusión y cómo funcionan para hacer pasar al espectador de la sonrisa a la carcajada, del desasosiego al escalofrío o al grito. Emociones generadas a través de modelos que mezclan a partes desiguales elementos de la comedia y de lo fantástico. El tercer apartado, Perspectivas genéricas II: identidades y nacionalismo, propone estudios desde el análisis histórico y formal. Los capítulos subrayan la importancia del sonido y la imagen para exponer procesos de formación identitaria, que han utilizado el audiovisual y la generación de emociones como motores para la consolidación
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de identidades regionales o nacionales. Carlos Belmonte en “Sentirse popular y mexicano: el cine de ficheras/sexycomedia”, recupera el cine popular de las ficheras y de la sexycomedia, un género tenido por vulgar y marginal, para debatir nociones del nacionalismo y de la identidad, cuyas explicaciones desde los productos culturales, generalmente evaden las emociones. Para esto se vale de la noción de habitus nacionalista, cuyos elementos analíticos involucran lo cognitivo y lo emocional en la explicación de los procesos de formación nacionalista y de la modernidad. Estas películas, sometidas a un análisis formal y contextual, fueron ventanas y abrevaderos para sentirse mexicano. Vicente Benet recupera una canción en “La copla ‘Suspiros de España’ en el cine: de la nostalgia y la evocación memorística a la parodia” como un marcador emocional en la formación de elementos nacionalistas en el género de la españolada de los años 1930. La música fue en este momento el tensor de las tramas narrativas y un aspecto esencial en la generación de emociones del espectador. La música permitió, además, perfilar las dos vertientes del dispositivo retórico: la cognitiva y los anclajes emocionales, observados a través de marcadores de las emociones; con “Entre afectos y traumas: del lugar de las canciones en la road movie melodramática Retratos en un mar de mentiras”, Sophie Dufays propone el análisis formal de un género híbrido latinoamericano que combina el melodrama con la road movie. Explica cómo funciona este dispositivo que, por una parte se trata de anclaje familiar y nostalgia del hogar, mientras que por otra representa una iniciación, movilidad y libertad individual. Además de estudiar el nivel melodramático de la hibridación —dialogando con capítulos anteriores—, pone énfasis en las canciones como marcas de afectividad. En la cuarta parte del libro, Perspectivas mediáticas, se atiende la convergencia entre los viejos y los nuevos medios. Al notar que el código sonoro —como lo apuntan en el apartado anterior— es el vehículo de las emociones, Julio de los Reyes Lozano en “Más allá de la traducción: la transmisión de emociones a través del doblaje”, toma por objeto de estudio la traducción audiovisual fílmica. Un tema que se ha visto marginado de los estudios culturales centrados en la pelí-
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cula original más que en la intervención de esa obra para otros contextos mediáticos y culturales. En este caso, expone cómo los doblajes y traducciones también son vectores y generadores de las emociones, mostrando además cuáles son las estrategias y mecanismos para la transmisión de emociones en el espectador meta. Laura Podalsky, en “Still Moving?: Migrants, Timely Appeal, and Mediascapes”, problematiza el cine desde la dimensión estética, cultural y social de las emociones. Concibe los productos visuales y audiovisuales como parte de una red mediática que puede afectar la realidad social. La idea es tejer el paisaje mediático con su horizonte de recepción donde se mueven sentimientos públicos y, en este caso, las políticas de migración. A partir de la capacidad de los medios de viralizar, hacer sentir y visibilizar ciertos temas, la autora se pregunta sobre el poder de una foto, un video o una película de hacer algo más que reforzar estructuras de poder y crear acciones a partir de emociones —¿a caso se trata de lo que en capítulos anteriores llaman “la emoción-acción”? — Para responder estas cuestiones analiza Inflitrators, thriller híbrido de documental y ficción que crea “tácticas sensoriales” como el uso de recursos de suspenso para invitar a la audiencia a sentir y reflexionar, posiblemente a modificar la percepción general sobre las nociones de raza, nación, justicia, ética, entre otras. En sintonía con la traducción y el paisaje mediático, Brigitte Gauthier en “The Netflix Syndrome: How the American Film Industry Evolved from a Dream Factory to an Emotion Factory”, propone un ensayo sobre la nueva forma de ver cine y televisión, la de Netflix. Hace un análisis de cómo esta oferta gestiona las emociones y las preferencias del espectador. Además, se ha convertido en un grandísimo negocio del entretenimiento. Subraya como aspecto primordial para comprender el éxito de la plataforma la supresión de la barrera de los idiomas, ofreciendo un paquete integral de doblajes y subtítulos. Con el fin de buscar vínculos entre los trabajos académicos y los ensayos confesionales de creadores artísticos, el libro finaliza con Perspectivas creativas. Tres directores y una guionista de México, Guatemala y Francia, creadores premiados por festivales internacionales y reconocidos en la cultura del cine, reflexionan sobre la
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producción de las emociones. Carlos Reygadas con “Estar flotando”, César Díaz con “La construcción de la emoción en el cine”, Paz Alicia Garciadiego con “Mi cine melodramático” y finalmente Christophe Cognet con “Percepción”, cuentan, con tonos muy diferentes, cómo crean, intencionalmente o no, emociones y afectividades entre los espectadores. Algunos buscan mover corazones o consciencias, otros, transmitir ideas, pero todos terminan por provocar algo en los espectadores, aquellos que al final de todo son quienes reciben y dialogan con las películas para dar vida y hacer suyas las emociones. Quizá estas sugieran respuestas a preguntas planteadas desde el primer capítulo. Quizá sólo generen otras a los autores y lectores del libro. Para dar paso a la lectura de los siguientes capítulos, resta decir que este trabajo es fruto de una serie de actividades que realiza una red de investigadores universitarios cuyos ejes centrales son el análisis del cine popular y las emociones cinematográficas. En este caso, se trata de una propuesta que contribuye a objetivar, a marcar rutas y coordenadas sobre el vasto y volátil mundo de lo intangible del arte cinematográfico y de su experiencia estética. Nancy Berthier Carlos Belmonte Álvaro A. Fernández