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tirant

humanidades DIACHRONICA HISPANICA

humanidades DIACHRONICA HISPANICA

(Editora)

Por esta razón este libro recoge quince trabajos realizados por especialistas en sus diferentes dominios lingüísticos con el fin de presentar, actualizada, una primera aproximación a la conformación de la norma castellana y su historia, compartida con otras lenguas y variedades peninsulares, desde el siglo XIII hasta la actualidad.

Viorica Codita

El principal objetivo de este libro colectivo es mostrar algunas de las múltiples dimensiones de un tema poco tratado hasta ahora en los estudios de historiografía: el de la configuración histórica de las normas del castellano y, a la vez, su interacción con las normas de otras modalidades lingüísticas peninsulares a lo largo de su historia, sin olvidar, asimismo, la conformación del policentrismo del español, que se consolidó tras el surgimiento paulatino de los diferentes estándares hispanoamericanos que definen actualmente la denominada norma (pan)hispánica.

LA CONFIGURACIÓN HISTÓRICA DE LAS NORMAS DEL CASTELLANO

DIACHRONICA HISPANICA

LA CONFIGURACIÓN HISTÓRICA DE LAS NORMAS DEL CASTELLANO Viorica Codita (Editora)

Eugenio Bustos Gisbert Juan Pedro Sánchez Méndez (Coordinadores)

tirant

humanidades DIACHRONICA HISPANICA


Diachronica Hispanica Dirección Juan Pedro Sánchez Méndez (Université de Neuchâtel) Secretarios Antonio Corredor Aveledo (Université de Neuchâtel) Elena Padrón Castilla (Université de Neuchâtel) Consejo de redacción Mariela de La Torre (Université de Fribourg) Francisco Javier Satorre Grau (Universitat de València) Consejo asesor científico Rolf Eberenz (Université de Lausanne) M.ª Teresa Echenique Elizondo (Universitat de València) José M.ª Enguita Utrilla (Universidad de Zaragoza) M.ª Teresa García Godoy (Universidad de Granada) José M.ª García Martín (Universidad de Cádiz) Angela Schrott (Universität Kassel) Ingmar Söhrman (Göteborgs Universitet)

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


LA CONFIGURACIÓN HISTÓRICA DE LAS NORMAS DEL CASTELLANO VIORICA CODITA (ed.) Coordinadores

EUGENIO BUSTOS GISBERT JUAN PEDRO SÁNCHEZ MÉNDEZ Autores

Eugenio Bustos Gisbert Pedro Sánchez-Prieto Borja Florentino Paredes García Isabel Molina Martos Elena Méndez García de Paredes Araceli López Serena Miguel Calderón Campos María José Martínez Alcalde Ramón Mariño Paz

José Ramón Morala Mª Teresa Echenique Elizondo Sara Gómez Seibane José Mª Enguita Utrilla Coloma Lleal Galceran Eugenio Bustos Gisbert Marta Fernández Alcaide Juan Pedro Sánchez Méndez Aitor García Moreno

tirant humanidades Valencia, 2019


Copyright ® 2019 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant Humanidades publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.

© VIORICA CODITA (Ed.) EUGENIO BUSTOS GISBERT JUAN PEDRO SÁNCHEZ MÉNDEZ (Coords.)

© TIRANT HUMANIDADES EDITA: TIRANT HUMANIDADES C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-17706-03-6 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


Índice Introducción........................................................................................................ 9 Eugenio Bustos Gisbert Universidad Complutense de Madrid Juan Pedro Sánchez Méndez Université de Neuchâtel

Primera Parte NORMAS CASTELLANAS PENINSULARES La llamada norma toledana a la luz de las fuentes documentales............... 19 Pedro Sánchez-Prieto Borja Universidad de Alcalá

La configuración de la norma madrileña desde la dialectología y la sociolingüística...................................................................................................... 51 Florentino Paredes García Universidad de Alcalá Isabel Molina Martos Universidad de Alcalá

¿Puede hablarse y desde cuándo de una norma para Andalucía occidental?.................................................................................................................. 79 Elena Méndez García de Paredes Araceli López Serena Universidad de Sevilla

La configuración de la variedad meridional en el reino de Granada........... 109 Miguel Calderón Campos Universidad de Granada

La(s) norma(s) del castellano en los primeros tratados para su codificación: testimonios y cautelas.................................................................................. 135 María José Martínez Alcalde Universitat de València

Segunda Parte NORMAS PENINSULARES Y NORMA CASTELLANA Normas de la escritura en gallego entre la Edad Media y el siglo XVII...... 163 Ramón Mariño Paz Instituto da Lingua Galega Universidade de Santiago de Compostela


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Índice

Norma leonesa y norma castellana en textos notariales de los siglos XVIXVII............................................................................................................... 193 José Ramón Morala Universidad de León

Aportación de la lengua vasca a la norma castellana en la Edad Media y Siglo de Oro................................................................................................... 227 M.ª Teresa Echenique Elizondo Universitat de València

El peso de la norma lingüística en la configuración del castellano del País Vasco: una mirada al siglo XIX.................................................................. 249 Sara Gómez Seibane Universidad de La Rioja

El cambio de norma lingüística en el Aragón de los Siglos de Oro.............. 269 José M.ª Enguita Utrilla Universidad de Zaragoza

De transferencias, préstamos e intercambios en la norma medieval: el catalán en la configuración del castellano................................................. 293 Coloma Lleal Galceran Universitat de Barcelona

Tercera Parte NORMA ESPAÑOLA FUERA DE LA PENÍNSULA Norma madrileña, norma cortesana y norma americana............................. 317 Eugenio Bustos Gisbert Instituto Menéndez Pidal (UCM)

Norma sevillana y América: revisión crítica y nuevos datos......................... 335 Marta Fernández Alcaide Universidad de Sevilla

La base ilustrada del policentrismo del español americano......................... 359 Juan Pedro Sánchez Méndez Université de Neuchâtel

Contienda de normas en el judeoespañol escrito del siglo XIX................... 397 Aitor García Moreno ILC-CSIC / IUMP


Introducción Eugenio Bustos Gisbert Universidad Complutense de Madrid

Juan Pedro Sánchez Méndez Université de Neuchâtel

El español es hoy una lengua global cuya norma tiene carácter indudablemente policéntrico. Así se ha reconocido en la Nueva Gramática de la Lengua Española (2009), publicada por la Real Academia. Este carácter es el producto actual de una larga historia que comenzó y se desarrolló en gran parte de su devenir en la Península medieval, a la que se sumó en época moderna, con renovada energía, Hispanoamérica. A su vez, esta historia ha acusado siempre el carácter básicamente multicultural y multilingüe del mundo hispánico, que dará lugar a influencias recíprocas que se pueden rastrear históricamente. El principal objetivo de este libro colectivo es presentar algunas de las múltiples dimensiones de un tema poco tratado hasta ahora en los estudios de historiografía: el de la configuración histórica de las normas del castellano y, a la vez, su interacción con las normas de otras modalidades lingüísticas peninsulares a lo largo de su historia, sin olvidar, asimismo, la conformación histórica del policentrismo del español, que se consolidó tras el surgimiento paulatino de los diferentes estándares hispanoamericanos que definen actualmente la denominada norma (pan)hispánica. Evidentemente no pretendemos agotar aquí, ni mucho menos, un tema tan vasto. Nos basta con presentar algunas directrices desde la que encauzar la futura investigación, señalar su importancia y reivindicar su estudio más detallado y multidisciplinar. Es imprescindible adoptar al respecto una perspectiva plural que trascienda el tradicional marco estrictamente castellano e incorpore otros espacios lingüísticos con los que este ha mantenido lazos tradicionales. Se trata, por tanto, de una visión poliédrica, en la que los coordinadores hemos seleccionados una serie de temas que consideramos piedras angula-


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res a la hora de abordar cómo se conformó la norma panhispánica del español. Por esta razón presentamos en este libro quince trabajos a cargo de especialistas reconocidos en sus respectivos dominios; cada uno de ellos aporta su propia perspectiva integrada en una visión de conjunto en lo que respecta al necesariamente polifacético tema de la creación de las normas del castellano, las influencias e interferencias mutuas en la Península con otras lenguas y modalidades y su repercusión y adaptación americanas. La constitución de una norma (cuyo resultado es la creación de un estándar) es un proceso paulatino y progresivo que se va consolidando con el tiempo. Este proceso implica, por un lado, la preeminencia de una variedad que sirve de base al futuro estándar, su promoción, codificación y aceptación (normalización propiamente dicha) y, por el otro, una actividad de alcance intralingüístico consistente en la selección de variantes y elección de fuentes para la elaboración de la sintaxis y el vocabulario (codificación). La norma policéntrica actual del español es el resultado histórico de un proceso que se inició en la baja Edad Media a medida que el romance se consolidaba en la escritura, desplazando al latín en sus tradicionales esferas funcionales (lo que permitió el desarrollo pleno de una conciencia de diferenciación como código distinto respecto del latín). La labor alfonsí consagró la denominada norma toledana que definió el castellano medieval, si bien no hay consenso entre los especialistas a la hora de fijar sus características y alcance. Aunque, strictu sensu, no existió como tal una codificación del castellano hasta Nebrija, las opciones lingüísticas adaptadas por la corte alfonsí en sus trabajos se convirtieron en un modelo lingüístico digno de ser imitado por otros escritores (castellanos o no). No podemos obviar el contacto secular que el castellano mantuvo con otras modalidades románicas y vascas en su territorio original en un primer momento, y fuera de este posteriormente. Esta “norma” estuvo presente a medida que se difundía por distintas razones sociales, políticas y culturales en los otros espacios románicos peninsulares, en los que se produjo un proceso bien de interferencia con las otras normas que se estaban desarrollando (catalán y —muy posteriormente— gallego), bien de truncamiento de la codificación de la modalidad propia que se estaba llevando a cabo, reorientándola hacia la castellanización (leonés y aragonés y, en parte, gallego).


Introducción

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A partir del siglo XVI, tras el proceso conocido como “Revolución fonológica del Siglo de Oro”, el modelo toledano desparece y se consuma la fractura del castellano medieval en dos modalidades geográficas, cada una con su centro de difusión: por un lado, el castellano septentrional, con base en la corte madrileña (antes Burgos) y, por el otro, el castellano meridional con foco en la ciudad de Sevilla. A su vez, el castellano inicia su proceso de expansión americana, en el que estuvieron presentes con distinta suerte ambas modalidades. A lo largo y ancho de la América colonial se fueron fraguando distintos espacios de variación en torno a un modelo de lengua peninsular (o lo que se creía que era este), que podemos denominar, grosso modo, virreinal. Con la historia americana del español se inicia un proceso que, en las nuevas sociedades, dará lugar a una nueva configuración del idioma o diferente organización de su variación interna, distinta de la castellana peninsular, donde tuvo su matriz y que es el origen donde descansa el moderno policentrismo del español. A esto se añade lo que sucedió con otras variedades castellanas, desgajadas completamente de su comunidad original, como es el caso del judeoespañol, cuyos hablantes se verán obligados a desarrollar sus propios patrones de codificación, donde los hubo. Conscientes de todo lo anterior, y en consecuencia con lo expuesto, los coordinadores hemos dividido este libro en tres grandes partes: La primera parte, “Normas castellanas peninsulares”, recoge los trabajos dedicados a temas relacionados con la configuración histórica de la norma castellana peninsular y su bifurcación en una modalidad septentrional (o madrileña) y meridional (o andaluza). Se inicia con el capítulo de Pedro Sánchez-Prieto Borja (“La llamada norma toledana a la luz de las fuentes documentales”) en torno a la norma toledana medieval. El autor investiga en los documentos toledanos si la lengua de estos (re)presenta, y hasta qué punto, los rasgos lingüísticos con que se ha definido esta norma frente a la de Burgos: el conservadurismo y la influencia mozárabe. A continuación, el estudio de Florentino Paredes García e Isabel Molina Martos (“La configuración de la norma madrileña desde una perspectiva dialectal y sociolingüística”) parte de una perspectiva moderna de esta norma para, a partir de dos variables características del habla madrileña, describir cómo se conforman los patrones sociolingüísticos de su español y su


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imbricación con la geografía lingüística de su área, así como su relación con la norma estándar española peninsular. El andaluz occidental y oriental es objeto de dos estudios. El trabajo de Elena Méndez García de Paredes y Araceli López Serena (“¿Puede hablarse y desde cuándo de una norma para Andalucía occidental?”) se centra en la norma sevillana y analiza las tensiones normativas que se han producido en su seno para hacer un recorrido histórico en el que rastrean desde cuándo se puede hablar de una norma andaluza occidental y cómo se ha de entender esta. La parte del andaluz oriental corre a cargo de Miguel Calderón Campos (“La configuración de la variedad meridional en el reino de Granada”), quien analiza la documentación del siglo XVII del reino de Granada, área de expansión del andaluz, a fin de determinar cuándo y de qué manera aparecen en ella algunos de los rasgos lingüísticos que definen su configuración dialectal típica. Se cierra esta parte con el estudio historiográfico de María José Martínez Alcalde (“La(s) norma(s) del castellano en los primeros tratados para su codificación: testimonios y cautelas”), centrado en la pronunciación y la codificación ortográfica. Es un estudio de síntesis en torno a las escasas referencias a los modelos normativos toledano y madrileño en las ortografías de los siglos XVI y XVII, ajenas a reflejar los cambios que se iban operando en el registro oral. La segunda sección, “Normas peninsulares y norma castellana”, agrupa cinco estudios dedicados a la influencia de la norma castellana en los diferentes espacios lingüísticos románicos y vasco peninsulares. Los capítulos se han organizado siguiendo su distribución geográfica de oeste a este. Respecto de la zona occidental, el dominio lingüístico gallego está a cargo de Ramón Mariño Paz (“Normas de la escritura en gallego entre la Edad Media y el siglo XVII”). El autor se centra en la escritura en gallego, escasa en el período, y sus relaciones con el castellano y el latín entre la Edad Media y el siglo XVII. La ignorancia o no aceptación de las normas del gallego medieval durante los siglos XVI y XVII, suplantadas por el castellano, condicionaran la creación del modelo culto de lengua que se dio a partir del siglo XIX y la consiguiente estandarización moderna del gallego. Del área leonesa se ocupa José Ramón Morala (“Norma leonesa y norma castellana en textos notariales de los siglos XVI-XVII”), quien analiza la norma de escritura y las interferencias entre castellano y asturleonés,


Introducción

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así como el proceso de castellanización gráfica en el registro escrito que ofrece la documentación notarial de Asturias, León y Zamora. El espacio vasco es abordado en dos capítulos. El primero corresponde a M.ª Teresa Echenique Elizondo (“Aportación de la lengua vasca a la norma castellana en la Edad Media y Siglo de Oro”), quien estudia la aportación de la lengua vasca, a partir del contacto secular vasco-castellano-románico, a la formación de la norma castellana medieval y del Siglo de Oro, adoptando una doble perspectiva: desde el vasco al castellano como desde el castellano al vascuence. Por su parte, Sara Gómez Seibane da cuenta en su estudio (“El peso de la norma lingüística en la configuración del castellano del País Vasco: una mirada al siglo XIX”), a través de cartas decimonónicas de hablantes bilingües, de cómo el proceso de normalización del español influyó en la variedad del español hablado tradicionalmente en el País Vasco por medio de la alfabetización de la población, a diferencia del español de los acrolectos, más normativo. La situación de la vertiente románica oriental de la península se aborda en dos capítulos. En el primero (“El cambio de norma lingüística en el Aragón de los Siglos de Oro”), José M.ª Enguita Utrilla describe el proceso progresivo de castellanización del aragonés medieval, iniciado a finales del siglo XV, que terminará siendo sustituido, dando lugar a un castellano regional aragonés conocido como lengua aragonesa, que fue objeto de comentarios de varios tratadistas de los Siglos de Oro. Coloma Lleal Galceran (“De transferencias, préstamos e intercambios en la norma medieval: el catalán en la configuración del castellano”) se ocupa del dominio lingüístico catalán en un capítulo en el que analiza las principales influencias del catalán en la formación de la norma del castellano medieval. Esta se constata, por un lado, en los préstamos léxicos italianos que, vía catalana, se incorporan al castellano y, por el otro, en la introducción de algunos cambios sintácticos o su diferente apreciación. La tercera parte, “Norma española fuera de la Península”, se centra en la conformación normativa de Hispanoamérica, base del actual policentrismo de la norma española, y en las proyecciones que las normas septentrional y meridional peninsulares han tenido en las hablas americanas. Esto implica, en primer lugar, la consideración de la norma madrileña o cortesana, cuyo foco se atribuye tradicionalmente a las cortes virreinales, en segundo lugar, de la norma


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sevillana, difundida a través de los colonizadores y reforzada en los puertos americanos y, finalmente, las posteriores reflexiones y consideraciones que sobre la norma y el buen hablar se realizaron desde la Ilustración hispanoamericana, lo que suponen el inicio de la contribución americana a la historiografía del español. En el caso de la estandarización del español, casi todos los procesos en cuestión ocurrieron en España, con resultados normativos que se extendieron al resto del mundo hispanohablante. Únicamente desde mediados del siglo XX se ha tenido en cuenta al español americano en gramáticas normativas y diccionarios de la lengua. Eugenio Bustos Gisbert (“Norma madrileña, norma cortesana y norma americana”) se encarga de la cuestión de la norma madrileña y cortesana y su relación y repercusión histórica con la norma americana, a partir de las consideraciones que al respecto realizó Menéndez Pidal en su importante estudio “Sevilla frente a Madrid. Algunas precisiones sobre el español de América”. El autor realiza una síntesis y revisión de las principales ideas recogidas en este trabajo desde una perspectiva actual. La norma sevillana y su extensión americana es el objeto del capítulo de Marta Fernández Alcaide (“Norma sevillana y América: revisión crítica y nuevos datos”), quien, a partir de las afirmaciones sobre el vínculo lingüístico entre Sevilla y América, hace un repaso crítico, a la luz de los datos y conocimientos actuales, de los principales postulados que se han esgrimido en su favor. Finalmente, Juan Pedro Sánchez Méndez (“La base ilustrada del policentrismo del español americano”) señala las principales líneas que definen la historia de la norma policéntrica americana, con el fin de ofrecer un cuadro de conjunto en el que presentar algunos temas y hechos que se destacan en este proceso. Asimismo, puesto que los efectos de la estandarización en español no alcanzaron al judeoespañol, finalmente el libro se cierra con la consideración de la manera en que se intentó una normativa ajena, aunque paralela a la que se operaba en el mundo hispánico. Así se recoge en el estudio de Aitor García Moreno (“Contienda de normas en el judeoespañol escrito del siglo XIX”), quien analiza los textos rabínicos del siglo XIX traducidos del hebreo al judeoespañol, pues se constituyeron, desde el siglo XVIII, en el único modelo de prosa culta durante un siglo, en sustitución del llamado judeoespañol castizo, convertido así en una especie de estándar lingüístico culto.


Introducción

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En conclusión, ponemos a disposición de la comunidad científica un conjunto de trabajos realizados por especialistas en sus diferentes dominios lingüísticos con el fin de presentar, actualizada, una primera aproximación a la conformación de la norma castellana y su historia, compartida con otras lenguas y variedades, desde el siglo XIII hasta la actualidad.


Primera Parte

NORMAS CASTELLANAS PENINSULARES


La llamada norma toledana a la luz de las fuentes documentales* Pedro Sánchez-Prieto Borja Universidad de Alcalá

Resumen: Los estudiosos han considerado habitualmente el habla toledana como modelo lingüístico contrapuesto al de Castilla la Vieja, sobre todo al de Burgos. Esta variedad toledana se caracterizaría, supuestamente, por su conservadurismo, debido, a su vez, a la influencia mozárabe. La lengua de Toledo se ha identificado también con el castellano alfonsí. Nuestro objetivo es examinar la documentación de los archivos toledanos para comprobar la veracidad de estas ideas e intentar recoger la variación sociolingüística que reflejan los documentos a lo largo del tiempo. Palabras clave: norma, variación, Toledo, archivos, documentos, Alfonso X, mozárabe. Title: Toledan norm and archivistic texts Abstract: Scholars have usually considered Toledan language as a linguistic model opposed to that of Castilla la Vieja, especially that of Burgos. This Toledan variety would be characterized, supposedly, by its conservatism, due, in turn, to the Mozarabic influence. The Toledan language has also been identified with the “castellano alfonsí”. Our objective is to examine the documentation of the Toledo’ s archives to verify the veracity of these ideas and to try to collect the sociolinguistic variation that the documents reflect over time.

*

Este trabajo se ha realizado dentro de los proyectos “Atlas Lingüístico Diacrónico y Dinámico de la Comunidad de Madrid (ALDICAM)”, financiado por la Comunidad de Madrid y el Fondo Social Europeo (H2015/HUM-3443) y “Corpus de Documentos Españoles Anteriores a 1900: CODEA+2020” (FFI201782770-P), financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad.


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Key words: norm, variation, Toledo, archives, documents, Alfonso X the Wise, mozarabs.

1. Hacia un concepto histórico de norma lingüística El término norma se ha empleado en dos sentidos dentro de los estudios de lingüística histórica e historia de la lengua; por un lado, se ha considerado este de manera prescriptiva, es decir, como el conjunto de reglas y usos lingüísticos que el hablante ha de seguir para adherirse al empleo “normativo” de la lengua (Pascual y Prieto de los Mozos, 1998)1. En este sentido, la norma del español moderno y actual es la académica. La otra acepción de norma se refiere al uso medio o mayoritariamente seguido dentro de una variedad lingüística, como podría ser el castellano del Siglo de Oro, el español de América, o el uso culto de las ciudades del mundo hispánico (Lope Blanch, 1991)2. En el caso que nos ocupa, el del castellano de Toledo, el sentido habitualmente considerado por los estudiosos, como se verá, ha sido el primero, de manera que se ha visto la variedad toledana como el patrón o modelo desde el que se valoraban otras variedades geográficas. De acuerdo con estas dos concepciones de la norma, (1) nos referiremos críticamente a la consideración y seguimiento efectivo en el pasado de los usos de Toledo como modelo de la lengua española, y (2) examinaremos los usos de los testimonios escritos toledanos para intentar establecer si hay patrones de comportamiento generales en esa variedad.

2. El habla toledana en la actualidad y su fundamentación histórica

Un acercamiento al objeto de estudio elegido podría partir de la situación del habla de Toledo en la actualidad, y, para afrontar desde 1

2

Según el DLE http://dle.rae.es/?w=diccionario, gramática normativa es la “que define los usos que se consideran correctos en la lengua culta de una comunidad”. En este sentido, es interesante la reflexión de Borrego Nieto (1999) sobre si el español de Castilla y León ha de considerarse un modelo de la lengua española o solo un complejo dialectal.


La llamada norma toledana a la luz de las fuentes documentales

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el principio el problema enunciado en el título, podríamos empezar por el juicio que los propios hablantes hacen de su lengua. Hoy, o hace poco, son minoría (28%) los que creen que en Toledo se habla bien, frente a un 34% que piensan que se habla mal, con el dato curioso de que son, sobre todo, hombres (80%) los que valoran positivamente su modo de hablar (Molina Martos, 1998: 62-63). Ello no sorprende, pues de los datos fonéticos más estudiados cabe destacar la aspiración de la [–s] y el rehilamiento de la mediopalatal /y/, resultado de la confusión de [y] y de la palatal lateral en [j] (Calero Fernández, 1990). Los trabajos de esta autora, elaborados a partir de encuestas de 1980, señalan un 52,44% de [s], un 18,96% de aspirada [h]; 14,53 de [*]3 asimilada; 14,07% de elidida [Ø]. La pérdida de [-s] final de palabra es cuatro veces superior a interior implosiva, pero lo significativo es que se da igual cuando se trata de plurales. Para el otro fenómeno estudiado, también encuentra extensión, frente a la mayoritaria y normativa [ǰ]4, la variante innovadora rehilada intervocálica [Ǯ]. En conjunto, quienes han estudiado el habla de Toledo en particular (Molina Martos, 1998) y de la región de La Mancha (Moreno Fernández, 1996) no dudan en incluirlas en la “hablas meridionales”, en aspectos como la aspiración de la [-s] implosiva (que llega incluso a la velarización fuerte [éχke] “es que”), variación entre [r] y [l] implosivas o la pérdida de [-đ-] intervocálica tanto en participios masculinos como femeninos. Y esta valoración coincide con la impresión que se obtiene hoy de la audición de hablantes toledanos, especialmente del área rural. Ello no quiere decir que uniformemente quepa hablar de soluciones innovadoras, pues hay rasgos conservadores, como la pervivencia de los imperfectos en –íe (Moreno Fernández, 1984; González Ollé (2000a) señaló la pervivencia en autores clásicos). Los dos autores 3

4

Con este signo (*) marca la autora las diferentes consonantes en las que se convierte [-s] final al igualarse a la vocal inicial de la palabra siguiente. Esta mediopalatal africada sonora es el resultado tanto de este sonido, p. ej., en mayo, como de la antigua palatal lateral de la palabra gallo, puesto que el yeísmo está generalizado en la ciudad de Toledo. Véase, sin embargo, la situación presentada por Navarro Tomás en 1975 a partir de los datos del ALPI, pues incluye las provincias de Madrid, Toledo y Ciudad Real en la zona de yeísmo parcial.


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que más han influido en la percepción histórica del habla toledana, Menéndez Pidal (1962) y Lapesa (1981), han insistido en el conservadurismo, de modo que el modelo de pronunciación medieval permanecería inalterado, según Menéndez Pidal, hasta 1570 más o menos: durante los siglos que van de Alfonso X [...] a Valdés [...], Toledo define el prototipo del castellano, permaneciendo la fonética del español casi inmutable. De pronto, en la segunda mitad del siglo XVI, la norma “toledana” entra en crisis y, rápidamente, se afirman en la lengua cambios fonéticos importantísimos, surgiendo de la ruina del antiguo sistema toledano el del español moderno.

Pero cabe preguntarse si una serie de cambios fonéticos de tanto alcance pudieron darse entonces con tanta rapidez, suponemos que influidos por el castellano del norte, según la hipótesis de Menéndez Pidal. En este sentido, la tesis tradicional de la prioridad norteña cuenta con un talón de Aquiles no pequeño. ¿Cómo es que siendo Castilla tan avanzada fuera tan rápidamente dejada atrás en las innovaciones por las hablas meridionales, para pasar justamente luego las tierras de la submeseta norte a definir el estándar conservador y Andalucía (y La Mancha) a acrisolar las novedades? La explicación tradicional encajaba muy bien con la rapidez que se atribuía al cambio fonético, pero la visión comúnmente aceptada es ahora justamente la contraria: la de que la variación entre soluciones suele darse durante mucho tiempo, y ello apunta a una antigüedad mayor de la que se admitía de los usos que finalmente acabaron imponiéndose. Esta contradicción que la historia parece que puso pronto de relieve, se resumen en el título de un trabajo de Pascual (1998), “El revolucionario conservadurismo del español norteño”. Este autor concluye que pudo ser que ciertos fenómenos innovadores, como la aspiración de la [-s] implosiva tuvieran un freno social en el Castellano del Norte, y que las clases populares no los desconocieran. En la misma línea, el examen de nueva documentación madrileña dentro del proyecto ALDICAM5 está aportando llamativas novedades, pues queda demostrado que en el habla popular madrileña se manifiestan fenómenos que suelen considerarse propios de las ha5

“Atlas Lingüístico Diacrónico e Interactivo de la Comunidad de Madrid (ALDICAM-CM)”, http://aldicam.blogspot.com.es/.


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